Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 5

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30 y decis: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas:

31 así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.

32 Vosotros tambien llenad la medida de vuestros padres.

33 ¡Serpientes, generacion de víboras! ¿cómo evitareis el juicio del quemadero?

34 Por tanto, hé aquí, yo envio á vosotros profetas, y sábios, y escribas; y de ellos [unos] matareis y crucificareis, y [otros] de ellos azotareis en vuestras sinagogas, y perseguireis de ciudad en ciudad:

35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justo que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacharías, hijo de Barachías, al cual matasteis entre el templo y el altar.

36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.

37 ¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí, cuantas veces, quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis.

38 Hé aquí, vuestra casa os es dejada desierta.

39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me vereis, hasta que digais: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

CAPITULO 24

1 Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

2 Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea destruida.

3 Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á el [sus] discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué seña [habrá] de tu venida, y del fin del siglo.

4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

6 Y oireis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis: porque es menester que todo [esto] acontezca: mas aun no es el fin.

7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

9 Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y sereis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

10 Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.

12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

14 Y será predicado este evangelio del reino en toda la [tierra] habitable, por testimonio á todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto cuando viéreis la abominacion del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.

16 Entonces los que [estuvieren] en Judéa, huyan á los montes;

17 y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;

18 y el que en el campo, no vuelva otra vez á tomar sus ropas.

19 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!

20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de fiesta.

21 Porque habrá entonces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.

23 Entonces, si alguno os dijere: Hé aquí, [está] el Cristo, ó allí; no creais.

24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.

25 Hé aquí, os lo he dicho antes.

26 Así que si os dijeren: Hé aquí, en el desierto está; no salgais. Hé aquí, en las cámaras; no creais.

27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre.

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán tambien las águilas.

29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

30 Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

32 [Del árbol] de la higuera aprended la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [está] cerca.

33 Así tambien vosotros, cuando viéreis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.

34 De cierto os digo, que no pasará esta edad, que todas estas cosas no acontezcan.

35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

36 Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como eran en los dias del diluvio comiendo y bebiendo, tomando mujeres [los maridos,] y dándolas [los padres,] hasta el dia que Noé entró en el arca,

39 y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevó á todos: así será tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado, y otro será dejado:

41 dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

42 Velad pues, porque no sabeis á que hora ha de venir vuestro Señor.

43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cual vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos: porque el Hijo del Hombre ha de venir á la hora que no pensais.

45 ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual el Señor puso sobre su familia, para que dé alimento al tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así.

47 De cierto os digo [que] sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Señor se tarda de venir;

49 y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los borrachos:

50 vendrá el Señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe,

51 y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

CAPITULO 25

1 ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco locas.

3 Las que [eran] locas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo.

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.

5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: Hé aquí, el esposo viene, salid á recibirle.

7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8 Y las locas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron: diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.

10 E idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos.

12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir.

14 Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose lejos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno, á cada uno conforme á su facultad, y se partió luego lejos.

16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.

17 Semejantemente tambien el que había recibido dos, ganó tambien él otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fué, y lo enterró en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; hé aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; hé aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste:

25 por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: hé aquí, tienes lo que es tuyo.

26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y [que] cojo donde no derramé:

27 por tanto te convenia dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, recibiera lo que es mio con usura:

28 quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque á cualquiera que tuviere le será dada, y tendrá mas; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de á fuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes.

31 Y CUANDO el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

32 y serán juntados delante de él todas las gentes, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

33 y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34 Entonces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo:

35 porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fuí huesped, y me recogisteis:

36 desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y venisteis á mí.

37 Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber'?

38 ¿y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?

39 ¿ó cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y venimos á tí?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo] hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

41 Entonces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles:

42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber:

43 fuí huésped, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.

44 Entonces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?

45 Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

46 E irán estos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

CAPITULO 26

1 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos:

2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.

3 Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás.

4 Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesus, y matar[le.]

5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

7 vino á él una mujer, con un [vaso de] alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa:

8 lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?

9 porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los pobres.

10 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: ¿Por qué dais pena á [esta] mujer? que me ha hecho buena obra:

11 porque siempre tendreis pobres con vosotros: mas á mí no siempre me tendreis:

12 porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho:

13 de cierto os digo, [que] donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,

15 y les dijo: ¿Qué me quereis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta [piezas] de plata.

16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

17 Y EL primer [dia de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer [el cordero de] la pascua?

18 Y él dijo: Id á la ciudad á uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la pascua.

20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?

23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él: mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.

25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá, Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dada gracias [lo] partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo.

27 Y tomando el vaso, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebed de él todos:

28 porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados:

29 y os digo, [que] desde ahora no beberé mas de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30 Y cuando hubieron dicho el himno, salieron al monte de las Olivas.

31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en mí esta noche: porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas de la manada serán derramadas.

32 Mas despues que haya resucitado, os esperaré en Galiléa.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

36 ENTONCES llegó Jesus con ellos á la aldea, que se llama Gethsemané, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedéo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera.

38 Entonces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velad conmigo.

39 Y yéndose un poco mas adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí este vaso: empero no como yo quiero, mas como tú.

40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿No habeis podido velar conmigo una hora?

41 velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mí sin que [yo] lo beba, hágase tu voluntad.

43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos eran agravados.

44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.

45 Entonces vino á sus discípulos, y les dice: Dormid ya, y descansad: hé aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores:

46 levantáos, vamos: hé aquí, ha llegado el que me ha entregado.

47 Y hablando aun él, hé aquí, Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha compañía, con espadas y bastones, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendedle.

49 Y luego que llegó á Jesus, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.

50 Y Jesus le dijo: ¿Amigo, á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron.

51 Y hé aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su cuchillo, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó una oreja.

52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu cuchillo á su lugar: porque todos los que tomaren cuchillo, á cuchillo morirán:

53 ó ¿piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria mas de doce legiones de ángeles?

54 ¿cómo pues se cumplirian las Escrituras, [de] que así conviene que sea hecho?

56 En aquella hora dijo Jesus á las compañías: Como á ladron habeis salido con espadas y con bastones á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.

57 Y ELLOS, prendido Jesus, le trajeron á Caifás sumo pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del sumo pontífice; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte,

60 y no hallaban: aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] hallaron. Mas á la postre vinieron dos testigos falsos,

61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres dias.

62 Y levantándose el sumo pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? qué testifican estos contra tí?

63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, Si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra de la potencia [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

65 Entonces el sumo pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué mas necesidad tenemos de testigos? hé aquí, ahora habeis oido su blasfemia:

66 ¿qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herian con mojicones,

68 diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.

69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galiléo estabas.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.

73 Y desde á un poco llegaron los que servian, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres de ellos: porque aun tu habla te hace manifiesto.

74 Entonces comenzó á anatematizarse, y á jurar, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.

75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

CAPITULO 27

1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2 Y le trajeron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

3 ENTONCES Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos,

4 diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? viéraslo tú.

5 Y arrojando las [piezas] de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros.

8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Hacéldama, [Campo de sangre,] hasta el dia de hoy.

9 Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel:

10 y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

11 Y JESUS estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.

13 Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen.

16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás.

17 Y juntas ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál quereis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesus, que se llama el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo: porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabás, y á Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesus que se llama el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban mas, diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacia mas alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26 Entonces les soltó á Barrabás; y habiendo azotado á Jesus, le entregó para ser crucificado.

27 ENTONCES los soldados del presidente tomando á Jesus á la audiencia, juntaron á él toda la cuadrilla.

28 Y desnudándole, cercáronle de un manto de grana.

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha: é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos.

30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

32 Y saliendo, hallaron á un Cirenéo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, el lugar de la Calavera,

34 le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y le guardaban, sentados allí.