Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 4
9 Y si tu ojo te es ocasion de caer, sácale, y écha[le] de tí: que mejor te es entrar con un ojo á la vida, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego.
10 Mirad no tengais en poco á alguno de estos pequeños: porque [yo] os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la cara de mi Padre, que está en los cielos.
11 Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido.
12 ¿Qué os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se habia perdido?
13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que mas se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron.
14 Así no es la voluntad de vuestro Padre, que [está] en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
15 Por tanto si tu hermano pecare contra tí, vé, y redargúyele entre tí y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
16 Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.
17 Y si no oyere á ellos, dí[lo] á la congregacion; y si no oyere á la congregacion ténle por un étnico, y un publicano.
18 De cierto os digo [que] todo lo que ligáreis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatáreis en la tierra, será desatado en el cielo.
19 Tambien os digo, que si dos de vosotros consintieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que [está] en los cielos.
20 Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, ahí estoy en medio de ellos.
21 ENTONCES Pedro llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?
22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.
24 Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debia diez mil talentos.
25 Mas á este, no pudiendo pagar, mandó su señor vender á el, y á su mujer, é hijos, con todo lo que tenia, y pagar.
26 Entonces aquel siervo postrado le adoraba, diciendo: Señor, deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré.
27 El señor movido á misericordia de aquel siervo, le soltó, y le perdonó la deuda.
28 Y saliendo aquel siervo, halló uno de sus compañeros, que le debia cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes.
29 Entonces su compañero, postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré.
30 Mas él no quiso, sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.
31 Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado.
32 Entonces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:
33 ¿no te convenia tambien á tí tener misericordia de tu compañero, como tambien yo tuve misericordia de tí?
31 Entonces su señor enojado le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debia.
35 Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáreis de vuestros corazones cada uno á vuestros hermanos sus ofensas.
CAPITULO 19
1 Y ACONTECIÓ, [que] acabando Jesus estas palabras, se pasó de Galiléa, y vino en los términos de Judéa, pasado el Jordan.
2 Y le siguieron muchas compañías, y los sanó allí.
3 Entonces se llegaron á él los Fariséos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre enviar á su mujer por cualquiera causa?
4 Y él respondiendo, les dijo: ¿No habeis leido que el que [los] hizo ál principio, macho y hembra los hizo,
5 y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se llegará á su mujer y serán dos en una carne?
6 Así que no son ya mas dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
7 Dícenle: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y enviarla?
8 Díjoles: Por la dureza de vuestro corazon Moisés os permitió enviar vuestras mujeres: mas al principio no fué así.
9 Y yo os digo, que cualquiera que enviare á su mujer, sino fuere por fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la enviada, adultera.
10 Dícenle sus discípulos: Si así es el negocio del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de este negocio, sino [aquellos] á quien es dada:
12 porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos: el que puede tomar, tome:
13 ENTONCES le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.
14 Y Jesus dice: Dejad á los niños, y no los impidais de venir á mí: porque de los tales es el reino de los cielos.
15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí.
16 Y HÉ aquí, uno llegándose, le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré, para tener la vida eterna?
17 Y él le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno es bueno sino uno, [es á saber], Dios: y si quieres entrar á la vida, guarda los mandamientos.
18 Dícele: ¿Cuáles? Y Jesus dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:
19 Honra al padre y á la madre: tambien: Amarás á tu prójimo, como á tí mismo.
20 Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad: ¿qué mas me falta?
21 Dícele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dá[lo] á los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y vén, sígueme.
22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste: porque tenia muchas posesiones.
23 Entonces Jesus dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que el rico dificilmente entrará en el reino de los cielos:
24 mas os digo, que mas liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
25 Sus discípulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo?
26 Y mirándo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto: mas acerca de Dios, todo es posible.
27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: Hé aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos?
28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habeis seguido, cuando en la regeneracion se asentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros tambien os sentareis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.
29 Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y la vida eterna tendrá por herencia.
30 Mas muchos primeros serán postreros; y postreros, primeros.
CAPITULO 20
1 Porque el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á coger peones para su viña.
2 Y concertado con los peones por un denario al dia, los envió á su viña.
3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos,
4 y les dijo: Id tambien vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.
5 Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, é hizo lo mismo.
6 Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: ¿Por qué estais aquí todo el día ociosos?
7 Dícenle: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id tambien vosotros á la viña, y recibireis lo que fuere justo.
8 Y cuando fué la tarde del dia, el señor de la viña dijo á su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
9 Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario.
10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir mas: pero tambien ellos recibieron cada uno un denario.
11 Y tomándo[lo] murmuraban contra el padre de la familia,
12 diciendo: Estos postreros han hecho una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia.
13 Y él respondiendo dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio: ¿no te concertaste conmigo por un denario?
14 toma lo que es tuyo, y véte: y quiero dar á este postrero como á tí:
15 ¿no me es lícito á mí hacer lo que quiero en mis [cosas?] ¿ó es malo tu ojo, porque yo soy bueno?
16 Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
17 Y SUBIENDO Jesus á Jerusalem, tomo sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:
18 Hé aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte,
19 y le entregarán á los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y crucifiquen: mas al tercer dia resucitará.
20 ENTONCES se llegó á él la madre de los hijos de Zebedéo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo.
21 Y él le dijo: ¿Qué quieres? [Ella] le dijo: Dí que se asienten estos dos hijos mios, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino.
22 Entonces Jesus respondiendo, dijo: No sabeis lo que pedis: ¿podeis beber el vaso que yo tengo que beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Dicen [ellos:] Podemos.
23 El les dice: A la verdad mi vaso bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados: mas sentaros á mi mano derecha, y á mi izquierda, no es mio darlo, sino á los que está aparejado de mi Padre.
24 Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.
25 Entonces Jesus llamándolos, dijo: Ya sabeis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejecutan sobre ellos potestad:
26 mas entre vosotros no será así: sino el que entre vosotros quisiere hacerse grande, será vuestro servidor;
27 y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo:
28 como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
29 ENTONCES saliendo ellos de Jericó, le seguia gran compañía.
30 Y hé aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
31 Y la compañía les reñia que callasen: mas ellos clamaban mas, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
32 Y parándose Jesus, los llamó, y dijo: ¿Qué quereis [que] haga por vosotros?
33 [Ellos] le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
34 Entonces Jesus teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos; y luego sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.
CAPITULO 21
1 COMO se acercaron de Jerusalem, y vinieron á Bethphage, al monte de las Olivas, entonces Jesus envió dos discípulos,
2 diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallareis una asna atada, y un pollino con ella: desatadla, y traédme[los.]
3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester: y luego los dejará.
4 Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo:
5 Decid á la hija de Sión: Hé aquí, tu Rey te viene, manso, sentado sobre una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo.
6 Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesus les mandó.
7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos: y se sentó sobre ellos.
8 Y muy mucha compañía tendian sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y tendian por el camino.
9 Y las compañías que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas.
10 Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es este?
11 Y las compañías decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de Galiléa.
12 Y entró Jesus en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendian y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas;
13 y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oracion será llamada: mas vosotros cueva de ladrones la habeis hecho.
14 Entonces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó.
15 Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron,
16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: Sí: ¿nunca leisteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
17 Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad á Bethania; y posó allí.
18 Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.
19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca mas nazca de tí fruto para siempre. Y luego la higuera se secó.
20 Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decian: ¡Cómo se secó luego la higuera!
21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviéreis fé, y no dudáreis, no solo hareis esto de la higuera, mas si á este monte dijéreis: Quítate, y échate en la mar, será hecho.
22 Y todo lo que pidiéreis con oracion creyendo, [lo] recibireis.
23 Y COMO vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron á él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dió esta autoridad?
24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntaré una palabra, la cual si me dijéreis, tambien yo os diré con qué autoridad hago esto.
25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creisteis?
26 Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo: porque todos tienen á Juan por profeta.
27 Y respondiendo á Jesus, dijeron: No sabemos. Y él tambien les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto.
28 Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy á trabajar en mi viña.
29 Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fué.
30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, [voy;] y no fué.
31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios:
32 porque vino á vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os arrepentisteis para creerle.
33 Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.
34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.
35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.
36 Envió otra vez otros siervos mas que los primeros, é hicieron con ellos de la misma manera.
37 Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.
38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre si: Este es el heredero: venid, matémosle, y tomemos su herencia.
39 Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.
40 Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?
41 Dícenle [ellos:] A los malos destruirá malamente; y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.
42 Díceles Jesus: ¿Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fué hecha por cabeza de esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga el fruto de él.
44 Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien [ella] cayere, le desmenuzará.
45 Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.
46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo: porque le tenian por profeta.
CAPITULO 22
1 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo.
3 Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas: mas no quisieron venir.
4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: Hé aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados [son] muertos, y todo [está] aparejado: venid á las bodas.
5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;
6 y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos.
7 Y el rey, oyendo [esto,] se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyo á aquellos homicidas, y puso á fuego su ciudad.
8 Entonces dice á sus siervos: las bodas á la verdad están aparejadas: mas los que eran llamados no eran dignos:
9 id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos halláreis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de vestido de boda;
12 y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y á él se le cerró la boca.
13 Entonces el rey dijo á los que servian: Atado de piés y de manos, tomadle, y echadle en las tinieblas de fuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes.
14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
15 ENTONCES idos los Fariséos, consultaron como le tomarian en [alguna] palabra.
16 Y envian á él sus discípulos, con los de Herodes, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie: porque no tienes acepcion de persona de hombres:
17 Dínos pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo á César, ó no?
18 Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: ¿Por qué me tentais, hipócritas?
19 mostradme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un dinero.
20 Entonces les dice: ¿Cuya es esta figura, y lo que está encima escrito?
21 [Ellos] le dicen : De César. Y les dice: Pagad, pues, á César lo que es de César, y á Dios, lo que es de Dios.
22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejáronle, y se fueron.
23 Aquel dia llegaron á él los Saducéos, que dicen no haber resurreccion, y le preguntaron,
24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se case con su mujer, y despertará simiente á su hermano.
25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano.
26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.
27 Y despues de todos murió tambien la mujer.
28 En la resurreccion, pues, ¿cuya de los siete será la mujer? porque todos la tuvieron.
29 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las Escrituras, y la potencia de Dios.
30 Porque en la resurreccion, ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos: mas son como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Y de la resurreccion de los muertos, ¿no habeis leido lo que es dicho de Dios á vosotros, que dice:
32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de los muertos, mas de los que viven.
33 Y oyendo [esto] las compañías estaban fuera de sí de su doctrina.
34 Entonces los Fariséos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saducéos, se juntaron á una;
35 y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo:
36 Maestro, ¿cuál [es] el mandamiento grande en la ley?
37 Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente.
38 Este es el primero y el grande mandamiento.
39 Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.
41 Y estando juntos los Fariséos, Jesus les preguntó,
42 diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿cuyo Hijo es? [Ellos] le dicen: De David.
43 El les dice: Pues, ¿cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés?
45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
46 Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia preguntarle mas.
CAPITULO 23
1 ENTONCES Jesus habló á las compañías, y á sus discípulos,
2 diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asentaron los escribas y los Fariséos:
3 así que todo lo que os dijeren que guardeis, guardadlo, y hacedlo: mas no hagais conforme á sus obras, porque dicen y no hacen.
4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los hombros de los hombres: mas ni aun con su dedo las quieren mover.
5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
7 y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbí, Rabbí.
8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rabbí: porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
9 Y vuestro Padre no llameis á nadie en la tierra: porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
10 Ni os llameis doctores: porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.
11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12 Porque el que se ensalzare será humillado; y el que se humillare será ensalzado.
13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque cerrais el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni á los que entran dejais entrar.
14 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque comeis las casas de las viudas con color de larga oracion: por esto llevareis mas grave juicio.
15 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque rodeais la mar y la tierra por hacer un convertido; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del quemadero doblado mas que vosotros.
16 ¡Ay de vosotros, guias ciegas! que decis: Cualquiera que jurare por el templo, es nada: mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.
17 ¡Locos y ciegos! ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?
18 Tambien: Cualquiera que jurare por el altar, es nada: mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.
19 ¡Locos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?
20 Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está] sobre él:
21 y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él :
22 y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él.
23 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque diezmais la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo mas grave de la ley, [es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro.
24 ¡Guias ciegas! que colais el mosquito, mas tragais el camello.
25 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque limpiais lo que esta de fuera del vaso, ó del plato: mas de dentro está [todo] lleno de robo y de injusticia.
26 ¡Fariséo ciego! limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que tambien lo que está fuera se haga limpio.
27 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos: mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.
28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostrais justos á los hombres: mas de dentro, llenos estais de falsedad é iniquidad.
29 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque edificais los sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos,