Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 36
4 Adúlteros y adúlteras, ¿no sabeis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
5 ¿Pensais que la Escritura dice sin causa: El Espíritu que mora en nosotros, codicia para envidia?
6 Mas él da mayor gracia. Por esto él dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
7 Sed pues sujetos á Dios: resistid al diablo, y huirá de vosotros.
8 Llegáos á Dios, y él se llegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos: Y [vosotros] de doblado ánimo, purificad los corazones.
9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa conviértase en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
10 Humilláos delante de la presencia del Señor, y él os ensalzará.
11 Hermanos, no murmureis los unos de los otros: el que murmura de su hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; y si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.
12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?
13 EA ahora, los que decis: Vamos hoy y mañana á tal ciudad, y estaremos allá un año, y compraremos mercadería, y ganaremos:
14 y no sabeis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y despues se desvanece.
15 En lugar de lo cual deberiais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto ó aquello.
16 Mas ahora triunfais en vuestras soberbias. Toda gloria semejante es mala.
17 El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.
CAPITULO 5
1 EA ya ahora, ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán.
2 Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla.
3 Vuestro oro y plata están corrompidos de orin, y su orin os será en testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego: habeis allegado tesoro para en los postreros dias.
4 Hé aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, (el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros,) clama; y los clamores de los que habian segado han entrado en las orejas del Señor de los ejércitos.
5 Habeis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos, y habeis recreado vuestros corazones como en el dia de sacrificios.
6 Habeis condenado y muerto al justo, y [él] no os resiste.
7 PUES, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad que el labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.
8 Sed pues tambien vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca.
9 Hermanos, no gimais unos contra otros, porque no seais condenados: Hé aquí, el juez está delante de la puerta.
10 Hermanos mios, tomad por ejemplo de afliccion y de paciencia, á los profetas que hablaron en nombre del Señor.
11 Hé aquí, tenemos por bienaventurados á los que sufren. Vosotros habeis oido la paciencia de Job, y habeis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y piadoso.
12 Tambien, hermanos mios, ante todas cosas no jureis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento: mas vuestro Sí, sea Sí, y [vuestro] No, No; porque no caigais en condenacion.
13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? haga oracion. ¿Está alguno alegre entre vosotros? cante.
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor:
15 y la oracion de fé hará salvo al enfermo, y el Señor le aliviará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.
16 Confesáos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seais sanos: porque la oracion eficaz del justo, puede mucho.
17 Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oracion que no lloviese, y no llovió sobre la tierra tres años, y seis meses:
18 y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto.
19 Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere,
20 sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará una alma de muerte, y cubrirá la multitud de los pecados.
EPÍSTOLA PRIMERA UNIVERSAL
DEL
APÓSTOL SAN PEDRO.
CAPITULO 1
1 PEDRO, apóstol de Jesu Cristo, á los extranjeros que están esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia:
2 elegidos segun la presciencia de Dios Padre, en santificacion del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia y paz os sea multiplicada.
3 Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, que segun su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion de Jesu Cristo de entre los muertos;
4 para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, conservada en los cielos,
5 para vosotros, que sois guardados en la virtud de Dios por fé, para alcanzar la salud que esta aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo.
6 En lo cual vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo afligidos en diversas tentaciones, si es necesario;
7 para que la prueba de vuestra fé, muy mas preciosa que el oro, (el cual perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, gloria, y honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado:
8 al cual no habiendo visto, le amais: en el cual creyendo, aunque al presente no le veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;
9 ganando el fin de vuestra fé, [que es,] la salud de las almas.
10 De la cual salud los profetas, que profetizaron de la gracia que habia de venir en vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado:
11 escudriñando cuándo, y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos: el cual antes anunciaba las aflicciones que habian de venir á Cristo, y las glorias despues de ellas:
12 á los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas, que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el Evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles.
13 Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada, cuando Jesu Cristo os es manifestado:
14 como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teniais estando en vuestra ignorancia:
15 mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente tambien vosotros sed santos en toda conversacion:
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
17 Y si invocais por Padre á aquel que sin acepcion de personas juzga segun la obra de cada uno; conversad en temor todo el tiempo de vuestra habitacion:
18 sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, [como] oro ó plata:
19 mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y sin contaminacion:
20 ya ordenado de antes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,
21 que por él creeis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fé y esperanza sea en Dios:
22 habiendo purificado nuestras almas en la obediencia de la verdad por el Espíritu, en caridad hermanable, sin fingimiento amáos unos á otros entrañablemente de corazon puro:
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre.
24 Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la flor de la yerba: la yerba se secó, y la flor se cayó:
25 mas la palabra del Señor permanece perpetuamente: y esta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada.
CAPITULO 2
1 HABIENDO pues dejado toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas murmuraciones,
2 desead, como niños recien nacidos, la leche racional, y sin engaño, para que por ella crezcais en salud:
3 si empero habeis gustado que el Señor es benigno.
4 Al cual allegándoos, que es la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida, y preciosa acerca de Dios,
5 vosotros tambien, como piedras vivas, [sed] edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesu Cristo.
6 Por lo cual tambien contiene la Escritura: Hé aquí, pongo en Sión la principal piedra de la esquina, escogida, preciosa: y el que creyere en ella no será confundido.
7 Ella es pues honor á vosotros que creeis: mas para los que no creen, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fué hecha la cabeza de la esquina,
8 y piedra de tropiezo, y piedra de escándalo á aquellos que tropiezan en la palabra, y no creen en aquello para lo cual fueron ordenados.
9 Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, gente santa, pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable:
10 vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios, que en el tiempo pasado no habiais alcanzado misericordia, mas ahora habeis ya alcanzado misericordia.
11 AMADOS, yo os ruego, como á extranjeros y caminantes, os abstengais de los deseos carnales, que batallan contra el alma,
12 y tengais vuestra conversacion honesta entre los Gentiles: para que en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el dia de la visitacion, estimándoos por las buenas obras.
13 Sed pues sujetos á toda ordenacion humana por Dios: ahora sea á rey, como á superior:
14 ahora á los gobernadores, como del enviados, para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.
15 Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagais callar la ignorancia de los hombres vanos:
16 como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cubierta de malicia, sino como siervos de Dios.
17 Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.
18 Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros señores, no solamente á los buenos y humanos, mas aun tambien á los rigurosos.
19 Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia, [que tiene] delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente.
20 Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufris? mas si haciendo bien, sois afligidos, y lo sufrís, esto es cierto agradable delante de Dios.
21 Porque para esto sois llamados, pues que tambien Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas.
22 El cual no hizo pecado, ni fué hallado engaño en su boca:
23 el cual maldiciéndole, no tornaba á maldecir; y cuando padecia, no amenazaba^: sino remitia [la causa] al que juzga justamente.
24 El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia. Por la herida del cual habeis sido sanados.
26 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas: mas ahora sois ya convertidos al pastor, y obispo de vuestras almas.
CAPITULO 3
1 SEMEJANTEMENTE, [vosotras] mujeres, sed sujetas á vuestros maridos: para que tambien los que no creen á la palabra, sean ganados sin palabra por la conversacion de sus mujeres:
2 considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.
3 La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de cabellos, y atavío de oro, ni en composicion de ropas:
4 mas el hombre del corazon que esta encubierto sea sin toda corrupcion, y de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.
5 Porque así tambien se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas á sus maridos:
6 como Sara obedecia á Abraham, llamándole señor: de la cual vosotros sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningun pavor.
7 Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas segun ciencia, dando honor á la mujer, como á vaso mas frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
8 Y finalmente sed todos de un consentimiento, de una afeccion, amándoos hermanablemente, misericordiosos, amigables,
9 no volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion, sino antes por el contrario, bendiciendo: sabiendo que vosotros sois llamados á que poseais en herencia bendicion.
10 Porque el que quiere amar la vida, y ver los dias buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño:
11 apártese del mal, y haga bien: busque la paz, y sígala.
12 Porque los ojos del Señor [están] sobre los justos, y sus orejas [atentas] á sus oraciones: el rostro del Señor [está] sobre aquellos que hacen mal.
13 ¿Y quién es aquel que os podrá empecer, si vosotros seguís el bien?
14 Mas tambien si alguna cosa padeceis por hacer bien, sois bienaventurados. Por tanto no temais por el temor de aquellos, y no seais turbados:
15 pero santificad al Señor Dios en vuestros corazones; y [estad] siempre aparejados para responder á cada uno que os demanda razon de la esperanza que está en vosotros;
16 y esto con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversacion en Cristo.
17 Porque mejor es que padezcais haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que no haciendo mal.
18 Porque tambien Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios, mortificado á la verdad en la carne, pero vivificado en espíritu.
19 En el cual tambien fué, y predicó á los espíritus que estaban en cárcel:
20 los cuales en el tiempo pasado fueron desobedientes, cuando una vez se esperaba la paciencia de Dios, en los dias de Noé, cuando se aparejaba el arca, en la cual pocos, es á saber, ocho personas, fueron salvas por agua.
21 A la figura de la cual el bautismo, que ahora corresponde, nos salva, (no quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de buena conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu Cristo:
22 el cual está á la diestra de Dios, siendo subido al cielo: á quien están sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.
CAPITULO 4
1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado:
2 para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios.
3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles cuando conversábamos en disoluciones, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en beberes, y en abominables idolatrías.
4 Y esto parece cosa extraña á los que os vituperan, que vosotros no corrais con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion:
5 los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos.
6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio á los muertos: para que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espíritu segun Dios.
7 Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velad en oracion.
8 Y sobre todo tened entre vosotros ferviente caridad: porque la caridad cubrirá la multitud de pecados.
9 Hospedáos amorosamente los unos á los otros sin murmuraciones.
10 Cada uno segun el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
11 Si alguno habla, [hable] conforme á las palabras de Dios: si alguno ministra, [ministre] conforme á la virtud que Dios administra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesu Cristo, al cual es gloria, é imperio para siempre jamás. Amen.
12 CARÍSIMOS, no os maravilleis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese:
13 mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, gozáos: para que tambien en la revelacion de su gloria os goceis en triunfo.
14 Si sois vituperados en nombre de Cristo, sois bienaventurados: porque la gloria, y el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Cierto segun ellos él es blasfemado, mas segun vosotros es glorificado.
15 Así que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida, ó ladron, ó malhechor, ó codicioso de los bienes ajenos.
16 Pero si alguno es afligido como cristiano, no se avergüence, antes glorifique á Dios en esta parte.
17 Porque tambien ya es tiempo que el juicio comience de la casa de Dios; y si primero [comienza] de nosotros, ¿qué fin será él de aquellos que no obedecen al Evangelio de Dios?
13 Y si el justo es dificultosamente salvo, ¿adónde parecerá el infiel, y el pecador?
19 Y por eso, los que son afligidos segun la voluntad de Dios, le encomienden sus almas, como á fiel poseedor, haciendo bien.
CAPITULO 5
1 YO ruego á los ancianos que están entre vosotros, (yo anciano tambien con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy tambien participante de la gloria que ha de ser revelada:)
2 apacentad la manada de Cristo cuanto en vosotros es, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, mas voluntariamente: no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;
3 y no como teniendo señorío sobre las herencias del Señor, sino de tal manera que seais dechados de la manada.
4 Y cuando apareciere el gran Príncipe de los pastores, vosotros recibireis la corona incorruptible de gloria.
5 Semejantemente los mancebos, sed sujetos á los ancianos, de tal manera que seais todos sujetos uno á otro. Vestíos de humildad de ánimo: porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
6 Humilláos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo:
7 echando toda vuestra solicitud en él: porque él tiene cuidado de vosotros.
8 Sed templados, y velad: porque vuestro adversario el diablo anda como leon bramando en rededor de vosotros, buscando alguno que trague:
9 al cual resistid firmes en la fé, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de nuestros hermanos que están en el mundo.
10 Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesu Cristo, despues que hubiéreis un poco de tiempo padecido, el mismo os perfeccione, confirme, corrobore, y establezca:
11 á él sea gloria, é imperio para siempre. Amen.
12 Por Silvano que os es, segun yo pienso, hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificándoos, que esta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estais.
13 La Iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, se os encomienda, y Marcos mi hijo.
14 Saludáos unos á otros con beso de caridad. Paz sea con todos vosotros, los que estais en Jesu Cristo. Amen.
EPÍSTOLA SEGUNDA UNIVERSAL
DEL
APÓSTOL SAN PEDRO.
CAPITULO 1
1 SIMON Pedro, siervo y Apóstol de Jesu Cristo, á los que habeis alcanzado fé igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesu Cristo:
2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesus:
3 como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad, nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud,
4 por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas: para que por ellas fuéseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupcion que está en el mundo por concupiscencia.
5 Vosotros tambien, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrad en vuestra fé virtud; y en la virtud ciencia;
6 y en la ciencia templanza; y en la templanza paciencia; y en la paciencia temor de Dios;
7 y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad.
8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu Cristo.
9 Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y anda tentando el camino con la mano, estando olvidado de la purgacion de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, tanto mas trabajad de hacer firme vuestra vocacion y eleccion: porque haciendo estas cosas, no caereis jamás.
11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo.
12 Por esto yo no dejaré siempre de amonestaros de estas cosas, aunque vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.
13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, de incitaros con amonestacion:
14 sabiendo que brevemente tengo de dejar este mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesu Cristo me ha declarado.
15 Tambien yo procuraré siempre con diligencia, que despues de mi fallecimiento vosotros podais tener memoria de estas cosas.
16 Porque nosotros no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.
17 Porque él habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fué á él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mio, en el cual yo me he agradado.
18 Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo.
19 Tenemos tambien la palabra de los profetas mas firme: á la cual haceis bien de estar atentos como á una candela que alumbra en lugar oscuro, hasta que el dia esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones:
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretacion.
21 Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traida por voluntad humana: mas los hombres santos de Dios hablaron, siendo inspirados del Espíritu Santo.
CAPITULO 2
1 EMPERO hubo tambien falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente sectas de perdicion, y negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos acelerada perdicion.
2 Y muchos seguirán sus perdiciones: por los cuales el camino de la verdad será blasfemado;
3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas: sobre los cuales la condenacion ya de largo tiempo no se tarda, y su perdicion no se duerme.
4 Porque ¿cómo [escaparán ellos]? si Dios no perdonó á los ángeles que habian pecado, mas antes habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio:
5 y si no perdonó al mundo viejo, mas antes guardó á Noé, octavo pregonero de justicia, y trajo el diluvio al mundo de malvados:
6 y si condenó por destruccion las ciudades de Sodoma, y de Gomorrha, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo á los que habian de vivir sin temor y reverencia de Dios;
7 y libró al justo Lot, afligido de la nefanda conversacion de aquellos abominables:
8 (porque este justo de vista y de oidos, morando entre ellos, afligia cada dia su alma justa con los hechos de aquellos injustos:)
9 sabe el Señor librar de tentacion á los pios, y reservar á los injustos para ser atormentados en el dia del juicio:
10 y principalmente aquellos, que siguiendo la carne, andan en concupiscencia de inmundicia, y menosprecian la potestad, atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:
11 como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldicion, contra ellas delante del Señor.
12 Mas estos diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas, que naturalmente son hechas para presa y destruccion, perecerán en su perdicion,
13 recibiendo el galardon de su injusticia, reputando por deleite poder gozar de deleites cada dia: estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores: