# Reina Valera New Testament of the Bible 1858

## Part 35

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8 Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos, y [expiaciones] por el pecado, no quisiste, ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen segun la ley:

9 entonces dijo: Héme aquí para que haga, ¡oh Dios! tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.

10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesu Cristo [hecha] una vez.

11 Así que todo sacerdote se presenta cada dia ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:

12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un [solo] sacrificio, está asentado para siempre á la diestra de Dios,

13 esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus piés:

14 porque con una solo ofrenda hizo consumados para siempre á los santificados.

15 Y nos contesta lo mismo el Espíritu Santo: que despues que dijo:

16 Y este es el testamento que testaré á ellos despues de aquellos dias, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones y en sus almas las escribiré;

17 y nunca mas ya me acordaré de sus pecados é iniquidades.

18 Pues donde hay remision de estos, no hay mas ofrenda por pecado.

19 ASÍ que, hermanos, teniendo atrevimiento para entrar en el santuario por la sangre de Jesu Cristo,

20 por el camino que él nos consagró, nuevo y vivo, por el velo, es á saber, por su carne;

21 [y teniendo] aquel gran sacerdote sobre la casa de Dios:

22 lleguémonos con corazon verdadero, y con fé llena, purificados los corazones de mala conciencia:

23 y lavados los cuerpos con agua limpia, retengamos firme la profesion de nuestra esperanza, que fiel es el que prometió:

24 y considerémonos los unos á los otros para provocarnos á la caridad, y á las buenas obras:

25 no dejando nuestra congregacion, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos: y tanto mas, cuanto veis que aquel dia se acerca.

26 Porque si pecáremos voluntariamente despues de haber recibido la noticia de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado;

27 sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de tragar á los adversarios.

28 El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia.

29 ¿de cuánto mayor castigo pensais que será digno el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de la gracia?

30 Sabemos [quién es] el que dijo: Mia es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo.

31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.

32 Traed empero á la memoria los dias pasados en los cuales despues de haber recibido la luz, sufristeis gran combate de aflicciones:

33 de una parte ciertamente con vituperios y tribulaciones sacados en teatro; y de otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.

34 Porque de mis prisiones tambien os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que teniais en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.

35 No perdais pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneracion de galardon:

36 porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, tengais la promesa.

37 Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

38 Mas el justo vivirá por la fé: mas el que se retirare, no agradará á mi alma.

39 Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdicion, sino fieles para ganancia del alma.

CAPITULO 11

1 ES pues la fé la sustancia de las cosas que se esperan, la demostracion de las cosas que no se ven.

2 Porque por esta alcanzaron testimonio los viejos.

3 Por la fé entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veia.

4 Por la fé Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Cain: por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio á sus presentes; y difunto aun habla por ella.

5 Por la fé Enoc fué trasladado para no ver muerte, y no fué hallado, porque le trasladó Dios: y antes que fuese trasladado tuvo testimonio de haber agradado á Dios.

6 Sin fé empero es imposible agradar á Dios: porque menester es que el que á Dios se llega, crea que le hay; y que es galardonador de los que le buscan.

7 Por la fé Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veian, aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual [arca] condenó al mundo, y fué hecho heredero de la justicia que es por la fé.

8 Por la fé Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que habia de recibir por herencia; y salió sin saber donde iba.

9 Por fe habitó en la tierra prometida, como en [tierra] ajena, morando en cabañas con Isaac, y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

10 porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.

11 Por la fé tambien la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir generacion, y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo habia prometido.

12 Por lo cual tambien de uno, y ese ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.

13 Conforme á la fé murieron todos estos sin haber recibido las promesas; sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

14 Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan la patria.

15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenian tiempo para volverse:

16 mas empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial: por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les habia aparejado ciudad.

17 Por fé ofreció Abraham á Isaac, cuando fué tentado: y ofrecia al unigénito en el cual habia recibido las promesas:

18 habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:

19 pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar: por lo cual tambien le volvió á recibir por figura.

20 Por fé tambien bendijo Isaac á Jacob y á Esaú acerca de lo que habia de ser.

21 Por fé Jacob, muriéndose, bendijo á cada uno de los hijos de Joseph; y adoró, [estribando] sobre la punta de su bordon.

22 Por fé Joseph, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de Israél; y dió mandamiento acerca de sus huesos.

23 Por fé Moisés, cuando nació, fué escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey.

24 Por fé Moisés, hecho ya grande, rehusó de ser hijo de la hija de Pharaón,

25 escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado:

26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios: porque miraba á la remuneracion.

27 Por fé dejó á Egipto no temiendo la ira del rey: porque como aquel que veia al invisible, se esforzó.

28 Por fé celebró la pascua, y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase.

29 Por fé pasaron el mar Bermejo como por tierra seca, lo cual probando los Egipcios fueron consumidos.

30 Por fé cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete dias.

31 Por la fé Raáb la ramera no pereció juntamente con los incrédulos, habiendo recibido los espías con paz.

32 ¿Y qué diré aun? porque el tiempo me faltaria, contando de Gedeón, de Barác, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:

33 que por fé ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de los leones,

34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de [enemigos] extraños.

35 las mujeres recibieron sus muertos por resurreccion: unos fueron estirados, menospreciando la vida para ganar mejor resurreccion.

36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y ademas de esto, prisiones y cárceles:

37 [otros] fueron apedreados, [otros] cortados en piezas, [otros] tentados, [otros] muertos á cuchillo; [otros] anduvieron perdidos, [cubiertos] de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;

38 de los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra.

39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la fé, no recibieron la promesa:

40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen perfeccionados sin nosotros.

CAPITULO 12

1 POR tanto nosotros tambien teniendo puesta sobre nosotros una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos por paciencia la carrera que nos es propuesta,

2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, Jesus: el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y fué asentado á la diestra de Dios.

3 Reducid pues [muchas veces] á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradiccion de pecadores contra sí mismo, porque no os fatigueis en vuestros ánimos desmayando :

4 que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.

5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él redargüido^:

6 porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por hijo.

7 Si sufris el castigo, Dios se os presenta como á hijos: porque ¿qué hijo es [aquel] á quien el padre no castiga?

8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos:

9 tambien tuvimos á la verdad por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquellos á la verdad por pocos dias nos castigaban como á ellos les parecia: mas este para lo que [nos] es provechoso, [es á saber,] para que recibamos su santificacion.

11 Es verdad que ningun castigo al presente parece ser [causa] de gozo, sino de tristeza: mas despues fruto quietísimo de justicia da á los que en él son ejercitados.

12 Por lo cual enhestad las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas;

13 y haced pasos derechos á vuestros piés, porque lo [que es] cojo no salga fuera de camino; antes sea sanado.

14 Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:

15 mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raiz de amargura brotando [os] impida, y por ella muchos sean contaminados:

16 que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.

17 Porque ya sabeis que aun despues deseando heredar la bendicion, fué reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

18 Porque no os habeis llegado al monte que se podia tocar, y al fuego encendido, y al turbion, y á la oscuridad, y á la tempestad,

19 y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase mas:

20 porque no podian tolerar lo que se decia: Si bestia tocare al monte, será apedreada, <ó pasada con dardo:>

21 y tan terrible cosa era lo que se veia, que Moisés dijo: Estoy asombrado, y temblando.)

22 Mas os habeis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,

23 y á la congregacion de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al juez de todos, Dios, y á los espíritus de los justos [ya] perfectos:

24 y al mediador del nuevo testamento, Jesus; y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel.

25 Mirad que no recuseis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos [escaparemos] nosotros, si desecháremos al que nos habla de los cielos:

26 la voz del cual entonces conmovió la tierra: mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.

27 Y lo que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles, como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes.

28 Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual sirvamos á Dios, agradándole con temor y reverencia.

29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.

CAPITULO 13

1 LA caridad de la hermandad permanezca.

2 De la hospitalidad no os olvideis: porque por esta algunos habiendo hospedado ángeles, fueron guardados.

3 Acordáos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los trabajados, como tambien vosotros mismos sois del cuerpo.

4 Venerable [es] en todos el matrimonio, y la cama sin mancha: mas á los fornicarios, y á los adúlteros juzgará Dios.

5 Sean las costumbres sin avaricia, contentos de lo presente: (porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré:)

6 de tal manera que digamos confiadamente: El Señor [es] mi ayudador: no temeré lo que me hará el hombre.

7 Acordáos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios: la fé de los cuales imitad, considerando cuál haya sido la salida de su conversacion.

8 Jesu Cristo ayer, y hoy: el mismo tambien es por siglos.

9 No seais llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas: porque buena cosa es afirmar el corazon en la gracia, no en viandas, que nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas.

10 Tenemos altar del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo.

11 Porque los animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, los cuerpos de estos son quemados fuera del real.

12 Por lo cual tambien Jesus, para santificar el pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.

14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.

15 Así que ofrezcamos por [medio de] él á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre.

16 Y del bien hacer, y de la comunicacion no os olvideis: porque de tales sacrificios se agrada Dios.

17 Obedeced á nuestros pastores, y sujetáos á ellos: porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar la cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo: porque esto no os es útil.

18 Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando de conversar bien en todo.

19 Y mas os ruego que lo hagais así; para que [yo] os sea mas presto restituido.

20 Y el Dios de paz que sacó de los muertos al gran Pastor, por la sangre del testamento eterno, al Señor nuestro Jesu Cristo,

21 os haga aptos en toda obra buena para que hagais su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesu Cristo: al cual es gloria por siglos de siglos. Amen.

22 Os ruego empero, hermanos, que soporteis [esta] palabra de exhortacion, que os he escrito en breve.

23 Sabed que nuestro hermano Timotéo es suelto, con el cual, (si viniere mas presto,) os iré á ver.

24 Saludad á todos vuestros pastores, y á todos los santos. Los de Italia os saludan.

25 LA gracia sea con todos vosotros. Amen.

LA EPÍSTOLA UNIVERSAL

DE

SANTIAGO

CAPITULO 1

1 JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesu Cristo, á las doce tribus que están esparcidas, salud.

2 Hermanos mios, tened por sumo gozo cuando cayéreis en diversas tentaciones:

3 sabiendo que la prueba de vuestra fé obra paciencia.

4 Y la paciencia consuma la obra, para que seais perfectos y enteros, sin faltar en alguna cosa.

5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual la da á todos abundantemente, y no zahiere, y le será dada.

6 Pero demande en fé, no dudando nada: porque el que duda, es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y es echada de una parte á otra.

7 No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

8 El hombre de doblado ánimo, es inconstante en todos sus caminos.

9 El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza:

10 mas el que es rico, en su bajeza: porque él se pasará como la flor de la yerba:

11 que salido el sol con ardor, la yerba se secó, y su flor se cayó, y su hermosa apariencia pereció: así tambien se marchitará el rico en todos sus caminos.

12 Bienaventurado el varon que sufre la tentacion: porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.

13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno.

14 Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraido, y cebado.

15 Y la concupiscencia despues que ha concebido, pare al pecado; y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

16 Hermanos mios muy amados, no erreis.

17 Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variacion.

18 El de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

19 Por esto, hermanos mios amados, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:

20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

21 Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida en vosotros, la cual puede hacer salvas vuestras almas.

22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.

23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

24 Porque él se consideró á sí mismo, y se fué; y á la hora se olvidó qué tal era.

25 Mas el que hubiere mirado [atentamente] en la ley de perfecta libertad, y hubiere perseverado [en ella,] no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazon, la religion del tal es vana.

27 La religion pura y sin mácula delante de Dios y Padre es: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.

CAPITULO 2

1 HERMANOS mios, no tengais la fé de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en acepcion de personas.

2 Porque si en vuestra congregacion entra [algun] varon, que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y tambien entra un pobre vestido de vestidura vil,

3 y tuviéreis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijéreis: Tú asiéntate aquí bien; y dijéreis al pobre: Estáte tú allí en pié; ó siéntate aquí debajo de mi estrado:

4 ¿vosotros no juzgais en vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos?

5 Hermanos mios amados, oid: ¿No ha elegido Dios á los pobres de este mundo, [que sean] ricos en fé, y herederos del reino que prometió á los que le aman?

6 Mas vosotros habeis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos con tiranía, y ellos os llevan [con violencia] á los juzgados?

7 ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros?

8 Si ciertamente vosotros cumplis la ley real conforme á la Escritura, [es á saber:] Amarás á tu prójimo como á tí mismo: bien haceis:

9 mas si haceis acepcion de personas, cometeis pecado, y sois acusados de la ley como rebeldes.

10 Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en uno, es hecho culpado de todos.

11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, tambien ha dicho: No matarás. Y si no hubieres cometido adulterio, y empero hubieres matado, ya eres hecho trasgresor de la ley.

12 Así hablad, y así obrad como los que habeis de ser juzgados por la ley de libertad.

13 Porque juicio sin misericordia [será hecho] con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.

14 HERMANOS mios, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fé, y no tiene las obras? ¿podrá la fé salvarle?

15 Y si el hermano, ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada dia,

16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentáos, y hartáos, pero no les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿que les aprovechará?

17 Así tambien la fé, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes la fé, y yo tengo las obras: muéstrame tu fé sin tus obras; y yo te mostraré mi fé por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno: bien haces: tambien los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas, ¡oh hombre vano! quieres saber, que la fé sin las obras es muerta?

21 Abraham, nuestro padre, ¿no fué justificado por las obras, cuando ofreció á su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fé obró con sus obras, y que la fé fué perfecta por las obras?

23 ¿y que la Escritura fué cumplida, que dice: Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia, y fué llamado amigo de Dios?

24 Vosotros, pues, veis, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fé.

25 Semejantemente tambien Raáb ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así tambien la fé sin obras es muerta.

CAPITULO 3

1 HERMANOS mios, no os hagais muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenacion.

2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, este es varon perfecto, que tambien puede con freno gobernar todo el cuerpo.

3 Hé aquí, nosotros ponemos á los caballos frenos en las bocas para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

4 Hé aquí tambien las naves, siendo tan grandes, y siendo llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timon por donde quiera que quisiere la gana del que gobierna.

5 Semejantemente tambien la lengua es un pequeñito miembro, y se gloría de grandes cosas. Hé aquí, un pequeño^ fuego, ¡cuán grande bosque enciende!

6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de nuestro nacimiento; y es inflamada del infierno.

7 Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de pescados de la mar, se doma, y es domada de la naturaleza humana:

8 pero ningun hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, y está llena de veneno mortal.

9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.

10 De una misma boca procede bendicion y maldicion. Hermanos mios, no conviene que estas cosas sean así hechas.

11 ¿Echa alguna fuente por un mismo caño agua dulce y amarga?

12 Hermanos mios, ¿puede la higuera producir aceitunas; ó la vid, higos? Así ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.

13 ¿Quién es sábio, y avisado entre vosotros? muestre por buena conversacion sus obras en mansedumbre de sabiduría.

14 Pero si teneis envidia amarga, y contencion en vuestros corazones: no os glorieis, ni seais mentirosos contra la verdad:

15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, pero es terrena, animal, y diabólica.

16 Porque donde hay envidia y contencion, allí hay perturbacion, y toda obra perversa.

17 Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, despues pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.

18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.

CAPITULO 4

1 ¿DE donde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? De aquí, [es á saber,] de vuestras concupiscencias, las cuales batallan en vuestros miembros.

2 Codiciais, y no teneis: teneis envidia y odio, y no podeis alcanzar: combatís y guerreais, y no teneis lo que deseais, porque no pedís.

3 Pedís, y no recibís: porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

