Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 34
13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de tí me sirviera en la prision del Evangelio.
14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, mas voluntario.
15 Porque será maravilla, si no se ha apartado de tí por [algun] tiempo, para que le volvieses á tener para siempre:
16 ya no como siervo, antes mas que siervo, [como] hermano amado, mayormente de mí; y ¿cuánto mas de tí, en la carne, y en el Señor?
17 así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
18 Y si en algo te dañó, ó te debe, pónlo á mi cuenta.
19 Yo Pablo lo escribí de mi mano: yo lo pagaré; por no decirte que aun á tí mismo te me debes de mas.
20 Así hermano, yo gocé de tí en el Señor, que recrees mis entrañas en el Señor.
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás mas de lo que digo.
22 Y asimismo tambien apareja de hospedarme: porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.
23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prision por Cristo Jesus,
24 Marcos, Aristarco, Demas, Lucas, mis ayudadores.
25 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con vuestro espíritu. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
HEBREOS.
CAPITULO 1
1 HABIENDO Dios hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, á la postre en estos tiempos nos ha hablado por el Hijo;
2 al cual constituyó por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los siglos;
3 el cual siendo el resplandor de gloria, y la imágen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgacion de nuestros pecados por sí mismo, se asentó á la diestra de la Majestad en las alturas:
4 hecho tanto mas excelente que los angeles, cuanto alcanzó mas excelente nombre que ellos.
5 ¿Porque á cuál de los ángeles dijo [Dios] jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy? Y otra vez: ¿Yo seré á él Padre, y él me será á mí Hijo?
6 Y otra vez, metiendo al Primogénito en la redondez de la tierra, dice: Y adórenle todos los angeles de Dios.
7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace sus ángeles espíritus, y sus ministros, llama de fuego.
8 Mas al Hijo: Tu trono, ¡oh Dios! por siglo de siglos: vara de equidad la vara de tu reino:
9 amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con aceite de alegría mas que á tus compañeros.
10 Y: Tú, ¡oh Señor! en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos:
11 los cuales perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una ropa;
12 y como un vestido los envolverás, y serán mudados: tú empero eres el mismo, y tus años nunca se acabarán.
13 Pues, ¿á cuál de los ángeles dijo jamás: Asiéntate á mi diestra, hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus piés?
14 ¿No son todos espíritus servidores, enviados en servicio por causa de los que serán herederos de salud?
CAPITULO 2
1 POR lo cual es menester que tanto con mas diligencia guardemos las cosas que hemos oido, porque no nos escurramos.
2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio de] los ángeles fué firme, y toda rebelion y desobediencia recibió justa paga^ de su galardon,
3 ¿como escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? la cual habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que le oyeron á él mismo:
4 testificando juntamente con ellos Dios con señales, y milagros, y diversas maravillas, y con dones del Espíritu Santo, [repartiéndolos] segun su voluntad.
5 Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.
6 Testificó uno empero en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te acuerdas de él, ó el hijo del hombre que le visitas?
7 hicístele un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos:
8 todas las cosas sujetaste debajo de sus piés. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él. Mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
9 Empero vemos á aquel Jesus, coronado de gloria y de honra, que es hecho un poco menor que los ángeles por pasion de muerte, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10 Porque convenia, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el cual [son] todas las cosas, habiendo de traer en [su] gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.
11 Porque el que santifica y los que son santificados de uno [son] todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12 diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, en medio de la congregacion te alabaré.
13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: Hé aquí yo, y los hijos que me dió Dios.
14 Así que por cuanto los hijos comunicaron de carne y sangre, él tambien participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenia el imperio de la muerte, es á saber, al diablo;
15 y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.
16 Que no tomó á los ángeles, mas á la simiente de Abraham tomó.
17 Por lo cual debia hacerse en todo semejante á los hermanos, para ser hecho misericordioso y fiel pontífice en lo que es para con Dios, [es á saber,] para expiar los pecados del pueblo.
18 Porque en cuanto él mismo padeció, y fué tentado, es poderoso tambien para socorrer á los que son tentados.
CAPITULO 3
1 POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocacion celestial, considerad el Apóstol y Pontífice de nuestra profesion, Cristo Jesus,
2 fiel al que le constituyó sobre toda su casa, como tambien Moisés.
3 Porque de [tanto] mayor gloria que Moisés este es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó.
4 Porque toda casa es edificada de alguno: y el que crió todas las cosas, Dios es.
5 Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como criado, para testificar lo que se habia de decir:
6 mas Cristo, como hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyéreis hoy su voz:
8 no endurezcais vuestros corazones como en la irritacion, en el dia de la tentacion en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras durante cuarenta años.
10 A causa de lo cual me enemisté con esta generacion, y dije: Perpetuamente yerran de corazon, ni ellos han conocido mis caminos;
11 y les juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazon malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortáos los unos á los otros cada dia, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado.
14 (Porque participantes de Cristo somos hechos, si empero retuviéremos firme hasta el cabo el principio de su sustancia.)
15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcais vuestros corazones, como en la irritacion.
16 Porque algunos de los que habian salido de Egipto con Moisés, habiéndolo oido, le irritaron; aunque no todos.
17 Mas, ¿con quiénes se enemistó por cuarenta años? ¿no fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y á quiénes juró que no entrarian en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar á causa de la incredulidad.
CAPITULO 4
1 TEMAMOS, pues, que alguna vez, dejando la promesa de la entrada en su reposo, alguno de nosotros parezca haberse apartado.
2 Porque tambien á nosotros nos ha sido anunciado como á ellos: mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fé.
3 Entramos empero en el reposo los que hemos creido, de la manera que dijo: Así que les juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo.
4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo dia: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo dia.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Así que pues que resta que algunos han de entrar en él, y que aquellos á quienes primero fué anunciado, no entraron por causa de la incredulidad,
7 determina otra vez un cierto dia, diciendo por David, tanto tiempo despues: Hoy, como está dicho: Si oyéreis Hoy su voz, no endurezcais vuestros corazones.
8 Porque si Jesus les hubiera dado el reposo, no hablara despues de otro dia.
9 Así que queda el sabatismo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, tambien él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, de entrar en aquel reposo, que ninguno caiga en semejante ejemplo de incredulidad.
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas penetrante que todo cuchillo de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas, y tuétanos; y que discierne los pensamientos, y las intenciones del corazon.
13 Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia: antes todas las cosas [están] desnudas y abiertas á sus ojos, del cual hablamos.
14 POR tanto teniendo un gran pontífice, que penetró los cielos, Jesus el Hijo de Dios, retengamos [esta] profesion.
15 Que no tenemos pontífice que no se pueda resentir de nuestras flaquezas: [mas] tentado en todo segun [nuestra] semejanza, sacado el pecado.
16 Lleguémonos, pues, confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna.
CAPITULO 5
1 PORQUE todo pontífice es tomado de los hombres, constituido en lugar de los hombres en lo que á Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados:
2 que se pueda compadecer de los ignorantes y errados, porque él tambien está rodeado de flaqueza:
3 por causa de la cual deba, así tambien por sí como por el pueblo, ofrecer por los pecados.
4 Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón.
5 Así tambien Cristo no se glorificó á sí mismo, haciéndose pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.
6 Como tambien dice en otro lugar: Tú [eres] sacerdote eternamente, segun el órden de Melchisedéc.
7 El cual en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y suplicacion con gran clamor y lágrimas al que le podia librar de la muerte, fué oido de [su] miedo.
8 Y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia:
9 en la cual consumado, fué hecho causa de eterna salud á todos los que le obedecen:
10 nombrado de Dios pontífice segun el órden de Melchisedéc.
11 Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oir.
12 Porque habiendo de ser ya maestros, si miramos al tiempo, teneis necesidad de volver á ser enseñados, de cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y sois hechos [tales] que tengais necesidad de leche, no de mantenimiento firme.
13 Que cualquiera que se mantiene de leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño.
14 Mas de los perfectos es la vianda firme, [es á saber,] de los que por la costumbre tienen [ya] los sentidos ejercitados á la discrecion del bien y del mal.
CAPITULO 6
1 POR lo cual dejando ya la palabra del comienzo [en la institucion] de Cristo, vamos adelante á la perfeccion, no echando otra vez el fundamento de penitencia* de las obras de muerte, y de la fé á Dios, {* Enmienda de vida.}
2 de la doctrina de los bautismos, y de la imposicion de manos, y de la resurreccion de los muertos, y del juicio eterno;
3 y esto haremos, á la verdad, si Dios lo permitiere.
4 Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron aquel don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 y que asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
6 y recayeron, puedan ser renovados de nuevo por penitencia, crucificando otra vez para si mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.
7 Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y que engendra yerba á su tiempo á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendicion de Dios:
8 mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldicion, y su fin [será] por fuego.
9 Pero de vosotros, ¡oh amados! esperamos mejores cosas que estas, y mas cercanas á salud, aunque hablamos así.
10 Porque Dios no es injusto que se olvide de vuestra obra, y del trabajo de la caridad que habeis mostrado en su nombre, habiendo ayudado á los santos, y ayudándoles.
11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo para cumplimiento de [su] esperanza:
12 que no os hagais perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fé y la paciencia heredarán las promesas.
13 Porque prometiendo Dios á Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por si mismo,
14 diciendo: Que te bendeciré bendiciendo; y multiplicando te multiplicaré.
15 Y así esperando con longanimidad alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente por el que es mayor que ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmacion.
17 En lo cual queriendo Dios mostrar mas abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acojemos á trabarnos de la esperanza propuesta;
19 la cual tenemos como por segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo:
20 donde entró por nosotros [nuestro] precursor Jesus, hecho pontífice eternamente segun el órden de Melchisedéc.
CAPITULO 7
1 PORQUE este Melchisedéc, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvia de la matanza de los reyes, y le bendijo:
2 al cual asimismo repartió Abraham los diezmos de todo: primeramente él se interpreta, Rey de justicia; y luego tambien, Rey de Salem, que es, Rey de paz;
3 sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de dias, ni fin de vida; mas hecho semejante al Hijo de Dios, se queda sacerdote eternamente.
4 Mirad pues cuán grande sea este, al cual aun Abraham el patriarca haya dado diezmos de los despojos.
5 Que ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segun la ley, es á saber, de sus hermanos, aunque tambien ellos hayan salido de los lomos de Abraham.
6 Mas aquel, cuya genealogía no es contada en ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenia las promesas.
7 Que sin contradiccion alguna lo que es menos es bendecido de lo que es mas.
8 Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio, que vive.
9 Y, por decirlo así, en Abraham fué diezmado tambien el mismo Leví que recibe los diezmos:
10 porque aun [Leví] estaba en los lomos de [su] padre, cuando Melchisedéc salió á recibir á Abraham.
11 Pues si la perfeccion era por el sacerdocio Levítico, (porque debajo de él recibió el pueblo la ley,) ¿qué necesidad habia aun de que se levantase otro sacerdote segun el órden de Melchisedéc, y que no fuese llamado segun el órden de Aarón?
12 Luego traspasado el sacerdocio, necesario es que se haga tambien traspasamiento de la ley.
13 Porque [aquel] del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie presidió al altar.
14 Porque manifiesto es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, en la cual tribu nada habló Moisés [tocante] al sacerdocio.
15 Y aun mas manifiesto es, si se levante otro sacerdote que sea semejante á Melchisedéc:
16 el cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, mas por virtud de vida sin muerte.
17 Porque el testimonio es de esta manera: Que tú [eres] sacerdote para siempre segun el órden de Melchisedéc.
18 El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad:
19 porque nada perfeccionó la ley, sino la introduccion de mejor esperanza, por la cual nos acercamos á Dios:
20 [y tanto mas] en cuanto no [es] sin juramento:
21 (porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas este, con juramento por aquel que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente segun el órden de Melchisedéc:)
22 tanto de mejor testamento es hecho prometedor Jesus.
23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podian permanecer:
24 mas este, por cuanto permanece eternamente, tiene el sacerdocio eterno.
25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para rogar por ellos:
26 porque tal pontífice nos convenia tener, santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos.
27 Que no tuviese necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto hizo una vez ofreciéndose á sí mismo.
28 Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos: mas la palabra del juramento, despues de la ley, al Hijo perfecto eternamente.
CAPITULO 8
1 ASÍ que la suma acerca de lo dicho [es:] Que tenemos tal pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos:
2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre.
3 Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios: por lo cual es necesario que tambien tuviese algo que ofrecer.
4 Así que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun los otros sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley.
5 (los cuales sirven por dechado y sombra de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando habia de acabar el tabernaculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.)
6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto de mejor testamento es mediador, el cual es hecho de mejores promesas.
7 Porque si en aquel primero no hubiera falta, cierto no se hubiera procurado lugar para el segundo.
8 Porque reprendiéndolos, dice: Hé aquí, vienen dias, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israél, y para con la casa de Judá, un nuevo testamento:
9 no como el testamento que hice á vuestros padres el dia que los tomé por la mano que los sacaria de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi testamento, y yo los menosprecié, dice el Señor:
10 por lo cual este es el testamento que ordenaré á la casa de Israél despues de aquellos dias, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazon de ellos las escribiré; y seré á ellos por Dios, y ellos me serán á mí por pueblo:
11 y ninguno enseñará á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán desde el menor de ellos hasta el mayor.
12 Porque seré propicio á sus iniquidades, y á sus pecados; y de sus iniquidades no me acordaré mas.
13 Diciendo nuevo, dió por viejo al primero. Y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.
CAPITULO 9
1 TENIA empero tambien el primero [sus] justificaciones del culto, y [su] santuario mundano.
2 Porque el tabernáculo fué hecho: el primero, en que [estaban] las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposicion, lo que llaman el santuario.
3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernáculo que llaman el lugar santísimo,
4 que tenia un incensario de oro, y el arca del concierto cubierta de todas partes al rededor de oro: en que [estaba] una urna de oro que tenia el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del testamento,
5 y sobre ella los querubines de la gloria que cubrian el propiciatorio: de las cuales cosas no se puede ahora decir en particular.
6 Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios de los sacrificios:
7 mas en el segundo, solo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por su ignorancia, y la del pueblo:
8 dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto camino para el [verdadero] santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pié.
9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecian presentes y sacrificios, que no podian hacer perfecto al que servia [con ellos:]
10 sino en viandas, y en bebidas, y en diversos lavamientos, y justicias de la carne, impuestas hasta el tiempo de la correccion.
11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habian de venir, por [otro] mas ámplio y mas perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creacion:
12 y no por sangre de machos de cabrío ni de becerros, mas por su propia sangre entró una vez en el santuario inventado para eterna redencion.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos de cabrío, y la ceniza esparcida de la becerra, santifica á los inmundos para limpiamiento de la carne,
14 ¿cuánto mas la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirvais al Dios vivo?
15 así que por eso es mediador del nuevo testamento, para que entreviniendo muerte para la remision de las rebeliones que habia debajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Porque donde el testamento es, necesario es que intervenga muerte del testador.
17 Porque el testamento con la muerte es confirmado: de otra manera no es valido entre tanto que el testador vive.
18 De donde [vino] que ni aun el primero fué consagrado sin sangre.
19 Porque habiendo leido Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos de cabrío, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció á todo el pueblo, y juntamente al mismo libro,
20 diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.
21 Y ademas de esto, el tabernáculo tambien, y todos los vasos sacros roció con la sangre.
22 Y casi todo es purificado segun la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remision.
23 Así que necesario fué que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas: empero las mismas cosas celestiales, con mejores sacrificios que estos.
24 Porque no entró Jesus en el santuario hecho de mano, que es figura del verdadero, mas en el mismo cielo, para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios:
25 y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo; como entra el pontífice en el santuario cada un año por la sangre ajena;
26 de otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumacion de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez; y despues, el juicio:
28 así tambien Cristo es ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos: la segunda vez sin pecado será visto de los que le esperan para salud.
CAPITULO 10
1 POR lo cual la ley teniendo la sombra de los bienes venideros, no la representacion misma de las cosas, nunca puede hacer perfectos á los que se llegan por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año.
2 De otra manera cesarian de ofrecerse; porque los que sacrificasen, limpios de una vez, no tendrian mas conciencia de pecado.
3 Empero en estos cada año se hace [la misma] conmemoracion de los pecados.
4 Porque la sangre de los toros y de los machos de cabrío no puede quitar los pecados.
5 Por lo cual entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropriaste el cuerpo:
6 holocaustos y [expiaciones] por el pecado no te agradaron:
7 entonces dije: Héme aquí, (en la cabecera del libro está escrito de mí,) para que haga, ¡oh Dios! tu voluntad.