Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 33
9 que tengan el misterio de la fé con limpia conciencia.
10 Y estos aun tambien sean antes probados; y así ministren, si fueren sin crímen.
11 las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
12 los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus hijos, y sus casas.
13 Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fé que [es] en Cristo Jesus.
14 Esto te escribo, con esperanza que vendré presto á tí:
15 y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.
16 Y sin falta grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en carne, ha sido justificado con el Espíritu, ha sido visto de los ángeles, ha sido predicado á los Gentiles, ha sido creido en el mundo, ha sido recibido en gloria.
CAPITULO 4
1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fé, escuchando á espíritus de error, y á doctrinas de demonios,
2 que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia:
3 que prohibirán el matrimonio: apartarse [los hombres] de las viandas que Dios crió para que con accion de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.
4 Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con accion de gracias:
5 porque por la palabra de Dios, y por la oracion es santificado.
6 Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesu Cristo, criado en las palabras de la fé, y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.
7 Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, sino ejercítate para la piedad.
8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso: mas la piedad á todo aprovecha; porque tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
9 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos.
10 Que por esto aun trabajamos y somos maldichos, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es salvador de todos los hombres, y mayormente de los que creen.
11 Esto manda, y enseña.
12 Ninguno tenga en poco tu mocedad: mas sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversacion, en caridad, en espíritu, en fé, en limpieza.
13 Entre tanto que vengo, ocúpate en leer, exhortar, enseñar.
14 No menosprecies el don que está en tí, que te es dado por profecía, con la imposicion de las manos de los presbíteros.
15 En estas cosas ocúpate [con cuidado;] en estas está [todo:] de manera que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina: sé diligente en esto: porque si así lo hicieres, á tí mismo salvarás, y á los que te oyen.
CAPITULO 5
1 AL mas viejo no riñas, sino exhórtale como á padre: á los mas mozos, como á hermanos:
2 á las viejas, como á madres; á las mas mozas, como á hermanas, con toda limpieza:
3 á las viudas honra, las que de verdad son viudas:
4 y si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.
5 Mas la que de verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y dia.
6 Porque la que vive en delicias, viviendo está muerta.
7 Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprension.
8 Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fé negó, y es peor que el que no creyó.
9 La viuda sea puesta en oficio no menos que de sesenta años, la cual haya sido mujer de un varon:
10 que tenga testimonio en buenas obras; si crió [bien sus hijos;] si ha hospedado; si ha lavado los piés de los santos; si ha socorrido á los que han padecido afliccion; si ha seguido toda buena obra.
11 Mas las viudas mas mozas no admitas: que despues que han vivido disolutamente contra Cristo, quieren casarse:
12 condenadas ya, por haber falseado la primera fé.
13 Y asimismo tambien las ociosas, enseñadas á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, mas aun parleras y curiosas, parlando lo que no conviene.
14 Quiero, pues, que las mozas se casen, crien hijos, gobiernen casa; que ninguna ocasion den al adversario para mal decir.
15 Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.
16 Y si algun fiel, ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea cargada la Iglesia: para que haya lo que es menester para las que de verdad son viudas.
17 los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; y mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
13 Que la Escritura dice: No ataras la boca al buey que trilla. Tambien: Digno es el obrero de su jornal.
19 Contra el anciano no recibas acusacion, sino con dos ó tres testigos.
20 A los que pecaren redargúyelos delante de todos, para que los otros tambien tengan temor.
21 [Te] requiero delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas acostándote á la una parte.
22 No facilmente impongas las manos á alguno, ni comuniques en pecados agenos: consérvate en limpieza.
23 No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del estómago, y de tus continuas enfermedades.
24 los pecados de algunos hombres son manifiestos antes que vengan á juicio: á otros les vienen despues.
25 Asimismo las buenas obras antes son manifiestas; y las que son de otra manera, no se pueden esconder.
CAPITULO 6
1 TODOS los que están debajo de yugo de servidumbre, tengan á sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y [su] doctrina.
2 Y los que tienen señores fieles, no [los] tengan en menos, por ser [sus] hermanos; antes los sirvan mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña, y exhorta.
3 El que enseña otra cosa, y no se allega á las sanas palabras del Señor nuestro Jesu Cristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad,
4 hinchado es, nada sabe, enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,
5 combates de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, y que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
6 Grande granjería empero es la piedad, con lo que basta.
7 Porque nada metimos en este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
8 Así que teniendo sustento, y con que cubrirnos, seamos contentos con esto.
9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentacion y en lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que anegan á los hombres en perdicion y muerte.
10 Porque la codicia es raiz de todos los males: la cual teniendo muchos se descaminaron de la fé, y fueron^ traspasados de muchos dolores.
11 Mas tú, ¡oh hombre de Dios! huye de estas cosas; y sigue la justicia, la piedad, la fé, la caridad, la tolerancia, la mansedumbre.
12 Batalla buena batalla de fé: echa mano de la vida eterna, á la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesion delante de muchos testigos.
13 Te mando delante de Dios, que da vida á todas las cosas, y de Jesu Cristo, que testificó la buena profesion delante de Poncio Pilato,
14 que guardes estos mandamientos sin mácula, ni reprension, hasta que aparezca el Señor nuestro Jesu Cristo:
15 al cual á su tiempo mostrará el bienaventurado y solo poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores:
16 el que solo tiene inmortalidad, que habita en luz donde no se puede llegar: á quien ninguno de los hombres vió, ni puede ver: al cual [sea] la honra, y el imperio sempiterno. Amen.
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas inciertas; sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos.
18 Mas, [encomiéndales] el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras, el dar con facilidad, el comunicar facilmente,
19 el atesorar para sí buen fundamento para en lo porvenir, para que echen mano á la vida eterna.
20 OH Timotéo, guarda lo que se te ha encomendado, y aparta [de tí] las voces profanas de vanas cosas, y los argumentos del vano nombre de ciencia:
21 la cual muchos profesando, fueron descaminados acerca de la fé. La gracia sea contigo. Amen.
EPÍSTOLA SEGUNDA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
TIMOTEO.
CAPITULO 1
1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de la vida que es por Cristo Jesus,
2 á Timotéo, amado hijo, gracias, misericordia, y paz de Dios el Padre, y de Jesu Cristo Señor nuestro.
3 Doy gracias á Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar tengo memoria de tí en mis oraciones noche y dia ;
4 deseando verte, (acordándome de tus lágrimas,) para ser lleno de gozo;
5 trayendo á la memoria la fé no fingida que está en tí, que tambien estuvo primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunica; y estoy cierto que [está] en tí tambien.
6 Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que está en tí por la imposicion de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
8 Por tanto no te avergüences de [dar] testimonio del Señor nuestro, ni de mí que estoy preso por él; antes sé participante de los trabajos del Evangelio por la virtud de Dios,
9 que nos ha librado, y nos llamó á la santa vocacion: no por nuestras obras, mas segun el intento suyo, y por la gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesus, antes de los tiempos de los siglos;
10 mas ahora es manifestada por la venida de nuestro Salvador Jesu Cristo, el cual asimismo quitó la muerte, y sacó á luz la vida y la incorrupcion por el Evangelio:
11 del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los Gentiles.
12 Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergüenzo: porque yo sé á quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel dia.
13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oiste, en la fé y caridad que es en Cristo Jesus.
14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 [Ya] sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de los cuales son Figello, y Hermógenes.
16 Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo, que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena:
17 antes estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló.
18 Déle el Señor que halle misericordia acerca del Señor en aquel dia. Y cuanto [nos] ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.
CAPITULO 2
1 TÚ, pues, hijo mio, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesus.
2 Y lo que has oido de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar tambien á otros.
3 Tú, pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesu Cristo.
4 Ninguno que milita, se embaraza en negocios del siglo por agradar á aquel que le tomó por soldado.
5 Y aun tambien el que pelea, no es coronado si no hubiere peleado legítimamente.
6 El Labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.
7 Entiende lo que digo: déte, pues, el Señor entendimiento en todo.
8 Acuérdate que Jesu Cristo resucitó de los muertos, el cual fué de la simiente de David, conforme á mi Evangelio:
9 por lo cual soy fatigado hasta las prisiones como malhechor: mas la palabra de Dios no está presa.
10 Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos tambien consigan la salud que es en Cristo Jesus, con gloria eterna.
11 Palabra fiel: Que si somos muertos con él, tambien viviremos con él:
12 si sufrimos, tambien reinaremos con él: si negáremos, él tambien nos negará:
13 si fuéremos infieles, él se queda fiel: no se puede negar á sí mismo.
14 Esto aconseja, protestando delante del Señor. No tengas contienda en palabras, que para nada aprovecha, [antes] trastorna á los oyentes.
15 Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, [como] obrero que no tiene de que avergonzarse, que trata^ bien la palabra de verdad.
16 Mas los profanos y vanos clamores reprime, porque muy adelante irán en la impiedad.
17 Y la palabra de ellos cunde como cáncer; de los cuales son Himenéo y Fileto,
18 que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurreccion es ya hecha, y trastornaron la fé de algunos.
19 Mas el fundamento de Dios esta firme, el cual tiene este sello: Conoce el Señor los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
20 Empero en la grande casa, no solamente hay vasos de oro y de plata, mas aun de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
21 Así que el que se limpiare de estas cosas, será vaso para honra santificado y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra.
22 Tambien, huye los deseos juveniles, y sigue la justicia, la fé, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor con limpio corazon.
23 Empero las cuestiones locos y sin sabiduria desecha, sabiendo que engendran contiendas.
24 Que el siervo del Señor no es menester que sea litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;
25 que con mansedumbre enseñe á los que resisten; si quizá Dios les dé que se arrepientan, y conozcan la verdad,
26 y se conviertan del lazo del diablo, en que están cautivos, [á hacer] su voluntad.
CAPITULO 3
1 ESTO empero sepas, que en los postreros dias, vendrán tiempos peligrosos:
2 que habrá hombres amadores de sí, avaros, gloriosos, soberbios, maldicientes, desobedientes á sus padres, ingratos, impuros,
3 sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites mas que de Dios;
5 teniendo la apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella: y á estos evita.
6 Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas, cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias:
7 que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad.
8 Y de la manera que Jannes y Mambres resistieron á Moisés, así tambien estos resisten á la verdad: hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fé:
9 mas no irán adelante; porque su locura sera manifiesta á todos, como tambien lo fué la de aquellos.
10 Tú empero has alcanzado mi doctrina, institucion, intento, fé, longanimidad, caridad, paciencia,
11 persecuciones, aflicciones, cuales me fueron hechas en Antioquía, Iconio, Listra: cuales persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
12 Y aun todos los que quieren vivir piamente en Cristo, padecerán persecucion.
13 Mas los hombres malos, y los engañadores, irán de mal en peor, engañados, y engañando [á otros.]
14 Así que tú está firme en lo que has aprendido, y te ha sido encargado, sabiendo de quien has aprendido:
16 y que sabes las sagradas letras desde la niñez, las cuales te pueden hacer sábio para la salud por la fé que es en Cristo Jesus.
16 Toda escritura inspirada divinamente es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
17 para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente instruido para toda buena obra.
CAPITULO 4
1 REQUIERO, pues, yo delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, que ha de juzgar los vivos y los muertos en su manifestacion y en su reino;
2 que prediques la palabra; que apresures á tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende [duramente,] exhorta con toda blandura y doctrina:
3 porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, antes teniendo comezon en las orejas, se amontonarán maestros [que les hablen] conforme á sus concupiscencias.
4 Y así apartarán de la verdad el oido, y se volverán á las fábulas.
5 Por tanto tú vela en todo, trabaja, haz obra de Evangelista, cumple tu ministerio:
6 porque yo ya me sacrifican, y el tiempo de mi desatamiento está cercano.
7 Buena milicia he militado, he acabado la carrera, he guardado la fé.
8 En lo demas, la corona de justicia me está guardada, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel dia; y no solo á mí, mas aun á todos los que desean su venida.
9 Procura de venir presto á mí:
10 porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y es ido á Tesalónica; Crescente á Galacia; Tito á Dalmacia.
11 Lucas solo está conmigo. Toma á Marcos, y traéle contigo: porque me es útil para el ministerio.
12 A Tychico envié á Efeso.
13 El capote que dejé en Troas en casa de Carpo, trae contigo cuando vinieres, y los libros, mayormente los pergaminos.
14 Alejandro el calderero me ha diseñado muchos males: Dios le pague conforme á sus hechos:
15 del cual tú tambien te guarda: que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.
16 En mi primera defensa ninguno me ayudó; antes me desampararon todos: no les sea imputado.
17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicacion, y todos los Gentiles la oyesen; y fuí librado de la boca del leon.
18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me salvará para su reino celestial: al cual [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.
19 Saluda á Prisca y á Aquila, y á la casa de Onesíforo.
20 Erasto se quedó en Corinto: y á Trófimo dejé en Mileto enfermo.
21 Procura de venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.
22 EL Señor Jesu Cristo [sea] con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
TITO.
CAPITULO 1
1 PABLO, siervo de Dios, y apóstol de Jesu Cristo, segun la fé de los escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, que es segun la piedad;
2 para la esperanza de la vida eterna, la cual prometió el Dios que no puede mentir, antes de los tiempos de los siglos; y manifestó á sus tiempos:
3 [es á saber,] su palabra por la predicacion, que me es á mí encomendada por mandamiento de nuestro Salvador Dios: á Tito, verdadero hijo en la comun fe:
4 Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesu Cristo Salvador nuestro.
5 Por esta causa te dejé en Creta, [es á saber,] para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
6 el que fuere sin crímen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que no puedan ser acusados de disolucion, ó contumaces.
7 Porque es menester que el obispo sea sin crímen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpe ganancia:
8 mas hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
9 retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina; para que tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
10 Porque hay tambien muchos contumaces, y habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente [algunos] que [son] de la circuncision:
11 á los cuales conviene tapar la boca: que trastornan las casas enteras, enseñando lo que no conviene por torpe ganancia.
12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.
13 Este testimonio es verdadero: por tanto redargúyelos duramente, para que sean sanos en la fé:
14 no escuchando á fábulas judáicas, y á mandamientos de hombres, que se divierten de la verdad.
15 Porque todas las cosas son limpias á los limpios: mas á los contaminados é infieles nada es limpio; antes su alma y conciencia son contaminadas.
16 Profésanse conocer á Dios, mas con los hechos le niegan; siendo abominables y rebeldes, y reprobados para toda buena obra.
CAPITULO 2
1 TÚ empero habla lo que conviene á la sana doctrina:
2 los viejos, que sean templados, venerables, prudentes, sanos en la fé, en la caridad, en la tolerancia.
3 las viejas, asimismo, que [anden] en hábito santo, no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad:
4 que á las mozuelas enseñen á ser prudentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos,
5 á que sean templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos: porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
6 Exhorta asimismo á los mancebos á que sean templados.
7 En todo dáte por ejemplo de buenas obras: en doctrina, integridad, gravedad,
8 palabra sana, é irreprensible: que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.
9 [Exhorta] á los siervos, que sean sujetos á sus señores, que agraden en todo, no respondones;
10 en nada defraudando, antes mostrando toda buena lealtad; para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.
11 Porque la gracia de Dios, salutífera á todos los hombres, se manifestó,
12 enseñándonos que, renunciando á la impiedad, y á los deseos del siglo, vivamos en este siglo templada, y justa, y piamente;
13 esperando aquella esperanza bienaventurada, y la venida gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesu Cristo;
14 que se dió á sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras.
15 Esto habla, y exhorta, y redarguye con toda autoridad: nadie te tenga en poco.
CAPITULO 3
1 AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén aparejados á toda buena obra,
2 que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
3 Porque tambien éramos nosotros locos en otro tiempo, rebeldes, errados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros:
4 mas cuando se manifestó la bondad del Salvador nuestro Dios, y su amor para con los hombres,
5 no por las obras de justicia que nosotros habiamos hecho, mas por su misericordia, nos salvó por el lavamiento de la regeneracion, y de la renovacion del Espíritu Santo:
6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesu Cristo Salvador nuestro:
7 para que justificados con su gracia, seamos hechos herederos segun la esperanza de la vida eterna.
8 Palabra fiel [es,] y esto quiero que afirmes: que los que creen á Dios, procuren gobernarse en buenas obras: esto es lo bueno y lo útil á los hombres.
9 Mas las cuestiones necias, y las genealogias, y contenciones, y debates de la ley evita: porque son sin provecho y vanas.
10 Al hombre hereje, despues de una y otra amonestacion, deséchale:
11 estando cierto que el tal es trastornado, y peca, condenado de su propio juicio.
12 CUANDO enviare á tí á Artemas, ó á Tychico, procura de venir á mí á Nicópolis: porque allí he determinado de invernar.
13 A Zenas doctor de la ley, y á Apolo envia delante, procurando que nada les falte.
14 Aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, porque no sean inútiles.
15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la fé.
LA gracia [sea] con todos vosotros. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
FILEMON.
1 PABLO, preso por causa de Cristo Jesus, y el hermano Timotéo, á Filemon amado, y coadjutor nuestro;
2 y á la amada Appia, y á Archipo, compañero de nuestra milicia, y á la Iglesia que está en tu casa:
3 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.
4 Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis oraciones,
5 oyendo tu caridad, y la fé que tienes en el Señor Jesus, y para con todos los santos:
6 que la comunicacion de tu fé sea eficaz para conocimiento de todo el bien que [está] en vosotros por Cristo Jesus:
7 porque tenemos gran gozo y consolacion de tu caridad, de que por tí, ¡oh hermano! han sido recreadas las entrañas de los santos.
8 Por lo cual, aunque tengo mucho atrevimiento en Cristo de mandarte lo que te conviene,
9 ruego antes por la caridad, porque soy tal, es á saber, Pablo, viejo, y aun ahora preso por amor de Jesu Cristo.
10 Lo que ruego [es] por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mi prision;
11 el cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á tí y á mí asaz útil.
12 Volvíle á enviar: mas recíbele tú como á mis entrañas.