Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 32

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18 Casadas, sed sujetas á [vuestros] maridos, como conviene en el Señor.

19 Maridos, amad á [vuestras] mujeres, y no les seais desabridos.

20 Hijos, obedeced a [vuestros] padres en todo: porque esto agrada al Señor.

21 Padres, no irriteis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.

22 Siervos, obedeced en todo á vuestros señores carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan [solamente] á los hombres, sino con sencillez de corazon, temiendo á Dios.

23 Y todo lo que hiciéreis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres:

24 estando ciertos que del Señor recibireis el salario de herencia: porque al Señor Cristo servis.

25 Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere: que no hay respeto de personas.

CAPITULO 4

1 Señores, haced lo que es justo y derecho con [vuestros] siervos, estando ciertos que tambien vosotros teneis Señor en los cielos.

2 PERSEVERAD en oracion, velando en ella con acciones de gracias:

3 orando tambien juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra para que hablemos el misterio de Cristo, (por el cual aun estoy preso;)

4 para que lo manifieste, como me conviene hablar.

5 Andad con sabiduría con los extraños, ganando la ocasion.

6 Vuestra palabra siempre con gracia, adobada con sal, que sepais como os conviene responder á cada uno.

7 MIS negocios os hará saber Tychico, hermano amado, y fiel ministro, y consiervo en el Señor:

8 el cual os he enviado á esto mismo, [á saber,] para que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones:

9 con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros: todo lo que acá pasa os harán saber.

10 Os saluda Aristarco, mi compañero en la prision, y Marcos, el sobrino de Barnabas, acerca del cual habeis recibido mandamientos: si viniere á vosotros, le recibireis:

11 y Jesus, el que se llama el Justo: los cuales son de la circuncision: estos solos son los que me ayudan en el reino de Dios: me han sido consuelo.

12 Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre solícito por vosotros en oraciones, que esteis [firmes,] perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere.

13 Que yo le doy testimonio, que tiene gran zelo por vosotros, y por los que están en Laodicéa, y los que en Hierápolis.

14 Os saluda Lucas, el medico amado, y Demas.

15 Saludad á los hermanos que están en Laodicéa, y á Nimfa, y á la Iglesia que esta en su casa.

16 Y cuando [esta] carta fuere leida entre vosotros, haced que tambien sea leida en la Iglesia de los Laodicenses: y la que es escrita de Laodicéa, que la leais tambien vosotros.

17 Y decid á Archipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor.

18 Salud de mi mano, Pablo. Acordáos de mis prisiones. La gracia [sea] con vosotros. Amen.

EPÍSTOLA PRIMERA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

TESALONICENSES.

CAPITULO 1

1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la Iglesia de los Tesalonicenses, [congregada] en Dios Padre, y en el Señor Jesu Cristo: Gracia y paz [tengais] de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.

2 Damos siempre gracias á Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones:

3 sin cesar acordándonos de la obra de vuestra fé, y del trabajo y caridad, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesu Cristo, delante del Dios y Padre nuestro:

4 sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra eleccion;

5 por cuanto nuestro Evangelio no fué entre vosotros en palabra solamente, mas tambien en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud: como sabeis cuáles fuimos entre vosotros por causa de vosotros.

6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra con mucha tribulacion, con gozo del Espíritu Santo:

7 en tal manera que hayais sido ejemplo á todos los que han creido en Macedonia, y en Achaya.

8 Porque por vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia, y en Achaya, mas aun en todo lugar vuestra fé, que es en Dios, se ha extendido [de tal manera] que no tengamos necesidad de hablar nada.

9 Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos á vosotros; y de qué manera fuisteis convertidos á Dios, dejando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero,

10 y esperar á su Hijo de los cielos, al cual levantó de los muertos, Jesus, el cual nos libró de la ira que ha de venir.

CAPITULO 2

1 PORQUE, hermanos, vosotros sabeis que nuestra entrada á vosotros no fué vana:

2 antes aun, habiendo padecido, y sido afrentados en Filipos, como sabeis, tuvimos osadía en el Dios nuestro para anunciaros el Evangelio de Dios con gran combate.

3 Porque nuestra exhortacion no fué de error, ni de inmundicia, ni por engaño;

4 sino por haber sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el Evangelio; así hablamos, no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.

5 Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabeis, ni tocados de avaricia: Dios es testigo:

6 ni buscando de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque podiamos seros carga como apóstoles de Cristo.

7 Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cria regala sus hijos:

8 tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no solo el Evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas: porque nos erais carísimos.

9 Porque ya, hermanos, os acordais de nuestro trabajo y fatiga, que obrando de noche y de dia, por no ser graves á ninguno de vosotros, predicamos entre vosotros el Evangelio de Dios.

10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santos, y justos, é irreprensibles os fuimos á los que creisteis:

11 como sabeis, cómo exhortábamos y consolábamos á cada uno de vosotros, como el padre á sus hijos.

12 Y os protestábamos que anduviéseis [como es] digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria.

13 Por lo cual tambien nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido de nosotros la palabra de la doctrina de Dios, la recibisteis no como palabra de hombres, mas (como á la verdad lo es) como palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creisteis.

14 Porque vosotros, hermanos, habeis sido imitadores en Cristo Jesus de las Iglesias de Dios que están en Judéa: que habeis padecido tambien vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nacion, como tambien ellos de los Judíos:

15 que tambien mataron al Señor Jesus, y á sus propios profetas, y á nosotros nos han perseguido; y no son agradables á Dios, y á todos los hombres son enemigos:

16 defendiéndonos que no hablemos á los Gentiles para que se salven: para que llenen [la medida] de sus pecados siempre: porque la ira los ha alcanzado hasta el cabo.

17 MAS hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la vista, no del corazon, por tanto nos apresuramos mas con mucho deseo para ver vuestro rostro.

18 Por lo cual quisimos venir á vosotros, yo Pablo á la verdad, una vez y otra: mas nos embarazó Satanás.

19 Porque ¿qué es nuestra esperanza, ó gozo, ó corona de que me gloríe? ¿no sois vosotros delante del Señor nuestro Jesu Cristo en su venida?

20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.

CAPITULO 3

1 Por lo cual no esperando mas, acordamos de quedarnos solos en Atenas;

2 y enviamos á Timotéo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el Evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fé:

3 para que nadie se mueva en estas tribulaciones: porque vosotros sabeis que nosotros somos puestos para esto.

4 Que aun estando con vosotros os predeciamos que habiamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabeis.

5 Por lo cual tambien yo no esperando mas, he enviado á reconocer vuestra fé, [temiendo] que no os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano.

6 Empero volviendo de vosotros á nosotros Timotéo, y haciéndonos saber vuestra fé y caridad; y que siempre teneis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como tambien nosotros á vosotros:

7 en ello, hermanos, recibimos consolacion de vosotros en toda nuestra necesidad y afliccion por causa de vuestra fé:

8 porque ahora vivimos [nosotros,] si vosotros estais firmes en el Señor.

9 Por lo cual ¿qué acciones de gracias podremos dar á Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos á causa de vosotros delante de nuestro Dios;

10 orando de noche y de dia con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta á vuestra fé?

11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo encamine nuestro viaje á vosotros.

12 Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar la caridad entre vosotros, y para con todos, como [es] tambien de nosotros para con vosotros.

13 Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.

CAPITULO 4

1 RESTA, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesus, que de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de cómo os conviene andar, y agradar á Dios, vayais creciendo.

2 Porque ya sabeis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesus.

3 Porque la voluntad de Dios es, vuestra santificacion; [es á saber,] que os aparteis de fornicacion:

4 que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificacion y honor;

5 no con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen á Dios:

6 que ninguno oprima, ni calumnie en nada á su hermano: porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado.

7 Porque no os ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificacion.

8 Así que el que [nos] menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el cual tambien nos dió su Espíritu Santo.

9 Mas, acerca de la caridad de los hermanos no habeis menester que os escriba: porque vosotros habeis aprendido de Dios que os ameis los unos á los otros.

10 Y tambien lo haceis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayais creciendo;

11 y que procureis tener quietud, y hacer vuestros negocios; y que obreis de vuestras manos de la manera que os hemos mandado;

12 y que andeis honestamente para con los extraños; y que nada de ninguno deseeis.

13 TAMPOCO, hermanos, queremos que ignoreis acerca de los que duermen, que no os entristezcais como los otros que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesus murió y resucitó, así tambien traerá Dios con él á los que durmieron en Jesus.

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que hemos quedado, en la venida del Señor no seremos delanteros á los que durmieron [ya.]

16 Porque el mismo Señor con algazara, y con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos; [y] juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor; y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto consoláos los unos á los otros en estas palabras.

CAPITULO 5

1 EMPERO acerca de los tiempos y de los momentos, no teneis, hermanos, necesidad de que yo os escriba:

2 porque vosotros sabeis asaz, que el dia del Señor, como ladron de noche, así vendrá.

3 Que cuando dirán: Paz y seguridad: entonces vendrá sobre ellos destruccion de repente, como los dolores á la mujer preñada; y no escaparán.

4 Mas vosotros, hermanos, no estais en tinieblas, para que aquel dia os tome como ladron.

5 Porque todos vosotros sois hijos de luz, é hijos de dia: no somos de la noche, ni de las tinieblas.

6 Por tanto, pues, no durmamos como los demás: antes velemos y estemos templados.

7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos.

8 Mas nosotros, que somos [hijos] del dia, estemos sóbrios, vestidos de cota de fé, y de caridad, y la esperanza de salud por almete.

9 Porque no nos ha ordenado Dios para ira, sino para alcanzar salud por el Señor nuestro Jesu Cristo:

10 el cual murió por nosotros; para que, ó que velemos, ó que durmamos, vivamos juntamente con él.

11 Por lo cual consoláos los unos á los otros, y edificáos los unos á los otros, así como lo haceis.

12 ASIMISMO, os rogamos, hermanos, que reconozcais á los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;

13 y que los tengais en mayor caridad por amor de su obra: tened paz los unos con los otros.

14 Y os rogamos, hermanos, que corrijais á los que andan desordenadamente, que consoleis á los de poco ánimo, que soporteis á los flacos, que seais sufridos para con todos.

15 Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.

16 Siempre estad gozosos.

17 Orad sin cesar.

18 En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesus.

19 No apagueis el Espíritu.

20 No menosprecieis las profecías.

21 Examinadlo todo: retened lo que fuere bueno.

22 Apartáos de toda apariencia de mal.

23 Y el Dios de paz os santifique en todo, para que vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprension para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo.

24 Fiel es el que os ha llamado, el cual tambien hará.

25 Hermanos, orad por nosotros.

26 Saludad á todos los hermanos en beso santo.

27 Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leida á todos los santos hermanos.

28 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con vosotros. Amen.

EPÍSTOLA SEGUNDA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

TESALONICENSES

CAPITULO 1

1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la Iglesia de los Tesalonicenses [congregada] en Dios el Padre nuestro, y en el Señor Jesu Cristo:

2 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.

3 Debemos siempre dar gracias á Dios de vosotros, hermanos, como es digno, de que vuestra fé va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros:

4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las Iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fé en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufris,

5 en testimonio del justo juicio de Dios, para que seais tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padeceis:

6 porque es justo acerca de Dios, que él pague con tribulacion á los que os atribulan;

7 y á vosotros, que sois atribulados, y á nosotros, que él dé reposo cuando se manifestará el Señor Jesus del cielo con los ángeles de su potencia,

8 con llama de fuego, para dar del pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al Evangelio del Señor nuestro Jesu Cristo:

9 los cuales serán castigados de eterna perdicion por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia:

10 cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y á hacerse admirable en aquel dia en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido creido entre vosotros.

11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que el Dios nuestro os tenga por dignos de su vocacion, y llene de bondad á toda voluntad, y á [toda] obra de fé con potencia:

12 para que el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en el, por la gracia del Dios nuestro, y del Señor Jesu Cristo.

CAPITULO 2

1 OS rogamos, pues, hermanos, por la venida del Señor nuestro Jesu Cristo, y de nuestro recogimiento á él,

2 que no os movais facilmente de vuestro sentimiento, ni seais espantados ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el dia del Señor esté cerca.

3 No os engañe nadie en ninguna manera: porque [no vendrá,] que no venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdicion,

4 oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó divinidad; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.

5 ¿No os acordais que, cuando estaba con vosotros, os decia esto?

6 Y vosotros sabeis qué [es lo que] le impida ahora, para que á su tiempo se manifieste.

7 Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora domina, domine hasta que sea quitado.

8 Y entonces será manifestado aquel inícuo, al cual el Señor matará con el Espíritu de su boca, y con la claridad de su venida le destruirá:

9 [á aquel inicuo] el cual vendrá por operacion de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad [obrando] en los que perecen: por cuanto no recibieron la caridad de la verdad para ser salvos.

11 Por tanto, pues, enviará Dios en ellos operacion de error, para que crean á la mentira:

12 para que sean condenados todos los que no creyeron á la verdad, antes consintieron á la iniquidad.

13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido por primicias de salud, por la santificacion del Espíritu, y la fé verdadera:

14 á lo cual os llamó por nuestro Evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesu Cristo.

15 Así que, hermanos, estad [firmes,] y retened la doctrina que habeis aprendido, sea por palabra, ó por carta nuestra.

16 Y el mismo Señor nuestro Jesu Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y [nos] dió la consolacion eterna, y la buena esperanza por gracia,

17 consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

CAPITULO 3

1 RESTA, hermanos, que oreis por nosotros, que la palabra del Señor corra y sea hecha ilustre, así como entre vosotros:

2 y que seamos librados de hombres importunos y malos: porque no es de todos la fé.

3 Mas fiel es el Señor que os confirmará, y guardará de mal.

4 Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que haceis y hareis lo que os hemos mandado.

5 El Señor enderece vuestros corazones en la caridad de Dios, y en la esperanza de Cristo.

6 Os denunciamos empero, hermanos, en el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo, que os aparteis de todo hermano que anduviere fuera de órden, y no conforme á la doctrina que recibieron de nosotros:

7 porque vosotros sabeis de qué manera es menester imitarnos: porque no anduvimos desordenadamente entre vosotros:

8 ni comimos el pan de balde de ninguno; antes obrando con trabajo y fatiga de noche y de dia, por no ser graves á ninguno de vosotros.

9 No porque no tuviésemos potestad, mas por darnos por dechado á vosotros, para que nos imitaseis.

10 Porque aun estando con vosotros os denunciábamos esto: Que si alguno no quisiere obrar, no coma.

11 Porque oimos que andan algunos entre vosotros fuera de órden, no entendiendo en nada, sino tratando con curiosidad.

12 Y á los que son tales, denunciámosles y rogámosles en el Señor nuestro Jesu Cristo, que obrando con reposo coman su pan.

13 Y vosotros, hermanos, no os desmayeis de hacer bien.

14 Y si alguno no obedeciere á nuestra palabra por carta, notad al tal, y no os envolvais con él, para que se avergüence.

15 Y no le tengais como á enemigo, sino amonestadle como á hermano.

16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

17 Salud. De mi mano, Pablo, que es [mi] signo en todas [mis] cartas. Así escribo.

18 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

EPÍSTOLA PRIMERA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á

TIMOTEO.

CAPITULO 1

1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la ordenacion de Dios Salvador nuestro, y del Señor Jesu Cristo, esperanza nuestra;

2 á Timotéo, verdadero hijo en la fé, gracia, misericordia, y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesus Señor nuestro.

3 [Harás] como te rogué, que te quedases en Efeso, cuando me partí para Macedonia, para que denunciases á algunos que no enseñen diversa doctrina:

4 ni escuchen á fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificacion de Dios, que es por la fé.

5 El fin del mandamiento es la caridad [nacida] de corazon limpio, y de buena conciencia, y de fé no fingida:

6 de lo cual apartándose algunos, se divertieron á vanidad de palabras:

7 queriendo ser doctores de la ley, [y] no entendiendo ni lo que hablan, ni lo que afirman.

8 Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legítimamente:

9 sabiendo que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y contaminados, para los matadores de padres y madres, para los homicidas,

10 para los fornicarios, para los que se echan con hombres, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina,

11 conforme al Evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, el cual á mí me ha sido encargado.

12 Gracias doy al que me fortificó, á Cristo Jesus Señor nuestro, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio:

13 habiendo sido antes blasfemo, y perseguidor, é injuriador: mas fuí recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia no teniendo fé.

14 Mas la gracia del Señor nuestro fué mas abundante con la fé y amor que es en Cristo Jesu.

15 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesus vino al mundo para salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

16 Mas por esto fuí recibido á misericordia [es á saber,] para que Jesu Cristo mostrase en mí el primero toda [su] clemencia, para ejemplo de los que habian de creer en él para la vida eterna.

17 Al rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sábio Dios, [sea] honor y gloria por los siglos de los siglos. Amen.

18 Este mandamiento, hijo Timotéo, te encargo, para que conforme á las profecías pasadas de tí, milites por ellas buena milicia:

19 reteniendo la fé y buena conciencia, la cual echando de sí algunos hicieron naufragio en la fé.

20 De los cuales [fueron] Hymenéo y Alejandro, que [yo] entregué á Satanás para que aprendan á no blasfemar.

CAPITULO 2

1 AMONESTO, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres:

2 por los reyes, y por todos los que están en eminencia; que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

3 Porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro:

4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.

5 Porque [hay] un Dios, asimismo un Mediador entre Dios y los hombres, hombre Cristo Jesus;

6 el cual se dió á sí mismo [en] precio del rescate por todos, [para que fuese] testimonio en sus tiempos.

7 Del cual yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento,) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.

8 Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.

9 Asimismo tambien las mujeres en hábito honesto, ataviándose de vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, ú oro, ó perlas, ó vestidos costosos:

10 mas de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.

11 La mujer aprenda callando con toda sujecion.

12 Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el varon, sino estar en silencio.

13 Porque Adam fué formado el primero: luego Eva.

14 Y Adam no fué engañado; sino la mujer fué engañada en la rebelion.

15 Empero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fé y caridad, y en santificacion y modestia.

CAPITULO 3

1 PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, obra insigne desea.

2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola] mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar,

3 no amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas moderado, no litigioso, ajeno de avaricia:

4 que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujecion con toda honestidad:

5 porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?

6 no novicio, porque hinchándose, no caiga en juicio del diablo.

7 Tambien conviene que tenga testimonio de los extraños; porque no caiga en vergüenza, y en lazo del diablo.

8 los diáconos asimismo honestos, no de dos lenguas, no dados á mucho vino, no amadores de torpes ganancias: