# Reina Valera New Testament of the Bible 1858

## Part 31

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21 Sujetáos los unos á los otros en el temor de Dios.

22 las casadas sean sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24 Así que como la Iglesia es sujeta á Cristo, así tambien las casadas [lo sean] á sus maridos en todo.

25 Maridos, amad vuestras mujeres, así como Cristo amó la Iglesia, y se entrego á sí mismo por ella,

26 para santificarla, limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra,

27 para presentársela gloriosa para sí, Iglesia que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante: mas que fuese santa y sin mancha.

28 Así tambien los maridos han de amar á sus mujeres, como á sus [mismos] cuerpos: el que ama á su mujer, á sí mismo ama.

29 Porque ninguno aborreció jamás su [propia] carne: antes la sustenta y regala, como tambien el Señor á su Iglesia.

30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre al padre y á la madre, y se allegará á su mujer; y serán dos en una carne.

32 Este misterio grande es; digo, [empero,] en Cristo y en la Iglesia.

33 Así tambien [haga] cada uno de vosotros: cada uno ame á su mujer como á sí mismo; y la mujer que tenga en reverencia á su marido.

CAPITULO 6

1 Hijos, obedeced en el Señor á vuestros padres: que esto es justo.

2 Honra á tu padre y madre, (que es el primer mandamiento con promesa,)

3 para que te vaya bien, y seas de larga edad sobre la tierra.

4 Y vosotros, padres, no provoqueis á ira á vuestros hijos: sino criadlos en disciplina y castigo del Señor.

5 Siervos, obedeced á los señores segun la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazon, como á Cristo:

6 no sirviendo al ojo, como los que agradan [solamente] á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios:

7 sirviendo con buena voluntad, al Señor, y no á los hombres; sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo, ó sea libre.

9 Y vosotros, señores, hacedles á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos; y que no hay respeto de personas acerca de Dios.

10 Resta, hermanos mios, que os conforteis en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podais estar [firmes] contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.

13 Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podais resistir en el dia malo, y estar [firmes,] acabado todo.

14 Estad pues [firmes,] ceñidos los lomos de verdad; y vestidos de cota de justicia;

15 y calzados los piés con la preparacion del Evangelio de paz:

16 en todo [caso] tomando el escudo de la fé en el cual podeis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y el yelmo de salud tomad, y el cuchillo del Espíritu, que es la palabra de Dios:

18 orando en todo tiempo con toda oracion y ruego en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicacion por todos los santos;

19 y por mí, que me sea dada palabra con abrimiento de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del Evangelio:

20 por el cual soy embajador en [esta] cadena: que osadamente hable de él, como me conviene.

21 Y porque tambien vosotros sepais mis negocios, y qué hago; todo os lo hará saber Tychico, hermano amado, y fiel siervo en el Señor:

22 el cual os he enviado para esto mismo, para que entendais lo que pasa entre nosotros, para que consuele vuestros corazones.

23 Paz [sea] á los hermanos, y caridad, y fé, por Dios Padre, y el Señor Jesu Cristo.

24 Gracia con todos los que aman al Señor nuestro Jesu Cristo en incorrupcion. Amen.

LA

EPÍSTOLA DEL APOSTOL SAN PABLO

Á LOS

FILIPENSES.

CAPITULO 1

1 PABLO y Timotéo, siervos de Jesu Cristo, á todos los santos en Cristo Jesus, que están en Filipos, y á los obispos, y diáconos:

2 Gracia y paz [tengais] de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.

3 Doy gracias á mi Dios, en toda memoria de vosotros,

4 siempre en todas mis oraciones haciendo oracion por todos vosotros con gozo,

5 de vuestra comunicacion en el Evangelio, desde el primer dia hasta ahora:

6 confiando de esto, es á saber, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el dia de Jesu Cristo:

7 como me es justo sentir de vosotros, por cuanto os tengo en el corazon, y en mis prisiones, y en la defensa, y confirmacion del Evangelio, que sois todos vosotros compañeros de mi gracia.

8 Porque testigo me es Dios de cómo os amo á todos vosotros en las entrañas de Jesu Cristo.

9 Y esto oro: Que vuestra caridad abunde aun mas y mas en ciencia, y en todo conocimiento:

10 para que aprobeis lo mejor, para que seais sinceros y sin ofensa para el dia de Cristo:

11 llenos de frutos de justicia por Jesu Cristo á gloria y loor de Dios.

12 Y quiero, hermanos, que sepais, que mis cosas han sucedido mas al provecho del Evangelio;

13 de tal manera, que mis prisiones hayan sido célebres en Cristo en todas las audiencias, y en todos los demás [lugares;]

14 que muchos de los hermanos tomando ánimo con mis prisiones, osen mas atrevidamente hablar la palabra sin temor.

15 Y aun algunos cierto por envidia y porfía predican á Cristo; mas otros tambien por buena voluntad:

16 otros, [digo,] por contencion anuncian á Cristo, no sinceramente, pensando que levantan [mayor] apretura á mis prisiones:

17 mas otros por caridad, sabiendo que soy puesto [en ellas] por la defensa del Evangelio.

18 ¿Qué pues? Con que en todas maneras, ó por apariencia ó por verdad, sea anunciado Cristo, en esto tambien me huelgo, y aun me holgaré.

19 Porque sé que esto se me tornará á salud por vuestra oracion, y por el alimento del Espíritu de Jesu Cristo.

20 Conforme á mi deseo y esperanza, que en nada seré confundido; antes con toda confianza, como siempre, ahora tambien será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte.

21 Porque á mi Cristo [me es] ganancia, ó viviendo ó muriendo.

22 Porque si viviere en la carne, esto me es ganancia, y (no sé que escoger;

23 porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho;) teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, mucho mejor:

24 mas quedar en la carne, [es] mas necesario por causa de vosotros.

25 Y confiando en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro, y gozo de la fé;

26 para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesus por mi venida otra vez á vosotros.

27 Solamente que converseis como es digno del Evangelio de Cristo: para que, ó sea que venga y os vea, ó que esté ausente, oiga de vosotros, que estais [firmes] en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fé del Evangelio;

28 y en nada os espanteis de los que se oponen, que á ellos ciertamente es indicio de perdicion, mas á vosotros de salud, y esto de Dios.

29 Porque á vosotros es concedido por Cristo no solo que creais en él, mas aun que padezcais por él;

30 teniendo la misma batalla, que habeis visto en mí, y ahora ois de mí.

CAPITULO 2

1 POR tanto, si [hay] en vos otros alguna consolacion en Cristo, si algun refrigerio de caridad, si alguna comunion de espíritu, si algunas entrañas y conmiseraciones,

2 cumplid mi gozo en que sintais lo mismo, teniendo una misma caridad, unánimes, sintiendo una misma cosa.

3 Nada [hagais] por contienda, ó por vana gloria: antes en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros,

4 no mirando cada uno á lo que es suyo, mas á lo que es de los otros.

5 Así que sentid esto en vosotros que [fué] en Cristo Jesus:

6 que siendo en forma de Dios, no tuvo por rapiña ser igual á Dios:

7 mas se agotó á si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres;

8 y hallado como hombre en la condicion, se humillo, á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios tambien le ensalzó, y le dió nombre que es sobre todo nombre:

10 que al nombre de Jesus toda rodilla de lo celestial, de lo terrenal, y de lo infernal se doble:

11 y que todo lenguaje confiese, que el Señor Jesu Cristo está en la gloria de Dios Padre.

12 Por tanto, amados mios, como siempre habeis obedecido, no como en mi presencia solamente, mas aun mucho mas ahora en mi ausencia, obrad vuestra salud con temor y temblor.

13 Porque Dios es el que en vosotros obra, así el querer como el hacer, por [su] buena voluntad.

14 Haced todo sin murmuraciones ó dudas:

15 para que seais irreprensibles, y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en medio de la nacion maligna y perversa, entre los cuales resplandeceis como luminares en el mundo,

16 reteniendo la palabra de vida; para que yo pueda gloriarme en el dia de Cristo, que no he corrido ni trabajado en vano.

17 Y aunque sea sacrificado sobre el sacrificio y servicio de vuestra fé, me huelgo y me gozo por todos vosotros.

18 Y asimismo holgáos tambien vosotros, y gozáos por mí.

19 Mas espero en el Señor Jesus, que os enviaré presto á Timotéo, para que yo tambien esté de buen ánimo, entendido vuestro estado.

20 Porque á ninguno tengo tan unánime, y que con sincera aficion esté solícito por vosotros:

21 porque todos buscan lo que es suyo propio, no lo que es de Cristo Jesus.

22 La experiencia de él habeis conocido, que como hijo á padre ha servido conmigo en el Evangelio.

23 Así que á este espero enviaros, luego que viere como van mis negocios.

21 Y confio en el Señor que yo tambien vendré presto á vosotros:

25 mas tuve por cosa necesaria enviaros á Epafrodito, hermano, y compañero, y consiervo mio, y vuestro apóstol, y ministro de mi necesidad.

26 Porque tenia deseo de todos vosotros; y gravemente se angustió de que hubiéseis oido que habia enfermado.

27 Y cierto que enfermó hasta la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, mas aun de mí, que no tuviese tristeza sobre tristeza.

28 Así que le envio mas presto, para que viéndole os volvais á gozar, y yo esté con menos tristeza.

29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo; y tened en estima á los tales:

30 porque por la obra de Cristo ha llegado hasta la muerte, poniendo su vida para suplir vuestra falta en mi servicio.

CAPITULO 3

1 RESTA, hermanos, que os goceis en el Señor. Escribiros las mismas cosas, á mí no es grave, y á vosotros es seguro.

2 Guardáos de los perros, guardáos de los malos obreros, guardáos de la tajadura.

3 Porque nosotros somos la circuncision, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesus, no teniendo confianza en carne.

4 Aunque yo tengo tambien de qué confiar en carne. Si alguno parece que tiene de qué confiar en carne, yo mas [que nadie:]

5 circuncidado al octavo dia, del linaje de Israél, de la tribu de Benjamin, Hebréo de Hebréos; cuanto á la ley, Fariséo;

6 cuanto al zelo, perseguidor de la Iglesia; cuanto á la justicia que es en la ley, de vida irreprensible.

7 Mas las ganancias que tenia, tuve por pérdida por amor de Cristo.

8 Antes aun ciertamente todas las cosas tengo por pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesus Señor mio; por amor del cual he perdido todo esto, y lo tengo por estiércoles por ganar á Cristo,

9 y por ser hallado en él, que no tengo mi justicia que es por la ley, sino la que es por la fé de Cristo, justicia que es de Dios por la fé:

10 por conocerle, y á la virtud de su resurreccion, y la comunion de sus pasiones, configurado á su muerte:

11 si en alguna manera llegase á la resurreccion de los muertos.

12 Porque aun no he alcanzado, ni ya soy perfecto: mas sigo para comprender como tambien soy

comprendido de Cristo Jesus.

13 Hermanos, yo mismo aun no me estimo haber comprendido:

14 empero una cosa [hago, es á saber,] olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante, sigo al blanco, [es á saber,] al premio de la soberana vocacion de Dios en Cristo Jesus.

15 Así que todos los que somos perfectos, esto [mismo] sintamos; y si otra cosa sentis, esto tambien os revelará Dios.

16 Empero á lo que hemos llegado, vamos por la misma regla, y sintamos una misma cosa.

17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que anduvieren así, como nos teneis por ejemplo.

18 Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y ahora tambien lo digo llorando, enemigos de la cruz de Cristo:

19 cuyo fin [será] la perdicion: cuyo dios [es] el vientre, y su gloria [será] en confusion: que sienten lo terreno.

20 Mas nuestra vivienda es en los cielos, de donde tambien esperamos el Salvador, al Señor Jesu Cristo;

21 el cual trasformará el cuerpo de nuestra bajeza, hecho semejante al cuerpo de su gloria, por la operacion con la cual podrá tambien sujetar á sí todas las cosas.

CAPITULO 4

1 ASÍ que, hermanos mios, amados y deseados, [mi] gozo y mi corona, estad así [firmes,] amados en el Señor.

2 A Euodias ruego, y á Syntyche exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.

3 Asimismo te ruego tambien á tí, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente tambien, y los demás mis ayudadores, cuyos nombres están en el libro de la vida.

4 Gozáos en el Señor siempre: otra vez digo, que os goceis.

5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

6 De nada esteis solícitos: sino que vuestras peticiones sean notorias delante de Dios con mucha oracion, y ruego, y acciones de gracias.

7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesus.

8 Resta, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay virtud, si hay alabanza, esto pensad.

9 Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oisteis, y visteis en mí, esto haced: y el Dios de paz será con vosotros.

10 En gran manera me gocé todavía en el Señor, de que al fin ya reverdecisteis en tener cuidado de mí, de lo cual todavia estabais solícitos: empero os faltaba la oportunidad.

11 No lo digo como por [mi] necesidad: porque he aprendido á contentarme con lo que tengo.

12 Sé tambien estar humillado, y sé tener abundancia: donde quiera y en todas cosas soy instruido tambien para hartura como para hambre, tambien para tener abundancia como para padecer necesidad:

13 todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

14 Sin embargo bien hicisteis, que comunicasteis juntamente á mi tribulacion.

15 Y sabeis tambien vosotros, ¡oh Filipenses! que al principio del Evangelio, cuando me partí de Macedonia, ninguna Iglesia me comunicó en caso de dar y de recibir, sino vosotros solos:

16 porque aun á Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces.

17 No que [yo] busque dádivas, mas busco fruto abundante en vuestra cuenta.

18 Así que todo lo he recibido, y tengo asaz: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto y agradable á Dios.

19 Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta, conforme á sus riquezas, con gloria, en Cristo Jesus.

20 Al Dios y Padre nuestro [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

21 Saludad á todos los santos en Cristo Jesus: os saludan los hermanos que están conmigo.

22 Os saludan todos los santos: y mayormente los que son de casa de César.

23 La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

LA

EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

COLOSENSES.

CAPITULO 1

1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timotéo,

2 á los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.

3 Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesu Cristo, siempre orando por vosotros:

4 oyendo vuestra fé en Cristo Jesus, y la caridad para con todos los santos,

5 á causa de la esperanza que os es guardada en los cielos: la cual habeis oido ya por la palabra verdadera del Evangelio:

6 el cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica, y crece, como tambien en vosotros, desde el dia que oisteis, y conocisteis la gracia de Dios con verdad:

7 como [lo] habeis aprendido de Epafras, consiervo amado nuestro, el cual es vuestro fiel ministro de Cristo;

8 el cual tambien nos ha declarado vuestra caridad en el Espíritu.

9 Por lo cual tambien nosotros, desde el dia que [lo] oimos, no cesamos de orar por vosotros, y pedir [á Dios] que seais llenos de todo conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y entendimiento espiritual:

10 para que andeis como es digno del Señor, agradándo[le] en todo, fructificando en todas buenas obras, y creciendo en conocimiento de Dios:

11 corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, con toda tolerancia, y longanimidad con gozo:

12 dando gracias al Padre que nos hizo dignos de participar en la suerte de los santos en luz:

13 que nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó en el reino de su amado Hijo,

14 en el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados:

15 el cual es la imágen del Dios invisible, primogénito de toda criatura.

16 Porque por él son criadas todas las cosas que [están] en los cielos, y que [están] en la tierra, visibles é invisibles, sean tronos, sean señorios, sean principados, sean potestades: todo fué criado por él, y en él.

17 Y él es antes de todas las cosas: y todas las cosas consisten por él:

18 y él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia, principio y primogénito de los muertos, para que en

todo tenga el primado.

19 Por cuanto agradó [al Padre] que en él habitase toda plenitud;

20 y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que [esta] en la tierra como lo que [está] en los cielos.

21 Vosotros tambien siendo en otro tiempo extraños, y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero [os] ha reconciliado,

22 en el cuerpo de su carne por la muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de el:

23 si empero permaneceis fundados, y firmes en la fé, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habeis oido, el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo: del cual yo Pablo soy hecho ministro.

24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia:

25 de la cual soy hecho ministro por la dispensacion de Dios, la cual me es dada en vosotros, para que cumpla la palabra de Dios:

26 [es á saber,] el misterio oculto desde los siglos y edades: mas que ahora ha sido manifestado á sus santos,

27 á los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas gloriosas de este misterio en los Gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza gloriosa:

28 el cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesus:

29 en lo cual aun trabajo, combatiendo por la operacion de él, la cual él obra en mí poderosamente

CAPITULO 2

1 PORQUE quiero que sepais cuán gran combate sufro por vosotros, y por los que están en Laodicéa, y [por] todos los que nunca vieron mi rostro en carne:

2 para que tomen consolacion sus corazones, unidos en caridad, y en todas riquezas de cumplido entendimiento, para conocer el misterio del Dios y Padre, y de Cristo:

3 en el cual están todos los tesoros de sabiduría y de conocimiento ocultos.

4 Y esto digo para que nadie os engañe con palabras persuasoras.

5 Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, con el espíritu estoy con vosotros, gozándome, y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fé en Cristo.

6 Por tanto de la manera que habeis recibido al Señor Jesu Cristo, andad en él,

7 arraigados, y sobreedificados en él, y confirmados en la fé, así como [lo] habeis aprendido, creciendo en ella con acciones de gracias.

8 Mirad que ninguno os saltée por filosofías y vanos engaños, por tradiciones, por rudimentos del mundo, y no segun Cristo:

9 porque en él habita toda plenitud de divinidad corporalmente;

10 y en él estais cumplidos, el cual es cabeza de todo principado y potestad.

11 En el cual tambien sois circuncidados de circuncision no hecha con manos, con el despojo del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncision de Cristo:

12 sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual tambien resucitasteis con él por la fé de la operacion de Dios, que le levantó de los muertos:

13 vivificándoos tambien á vosotros juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, estando vosotros muertos en pecados y en la incircuncision de vuestra carne:

14 rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio, y enclavándola en la cruz;

15 y despojando los principados y las potestades, y sacándolos á la vergüenza en público confiadamente, triunfando de ellos en ella.

16 Por tanto nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de dia de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados;

17 lo cual es la sombra de lo [que estaba] por venir: mas el cuerpo [es] de Cristo.

18 Nadie os gobierne á su voluntad con [pretexto de] humildad, y religion de ángeles que nunca vió, andando hinchado en el vano sentido de su carne,

19 y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo alimentado, y conjunto por sus ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios.

20 Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por que aun, como que vivieseis en el mundo, seguis ritos:

21 No comas, no gustes, no toques?

22 las cuales cosas perecen en el mismo uso por mandamientos y doctrinas de hombres:

23 Las cuales cosas tienen á la verdad palabras de sabiduría en religion voluntaria, y en humildad de espíritu: y no para regalar al cuerpo, ni para alguna honra, ó para hartura de la carne.

CAPITULO 3

1 MAS si habeis resucitado con Cristo, lo que es de arriba buscad, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios.

2 De lo que es de arriba cuidad, no de lo que sobre la tierra.

3 Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

4 Cuando se manifestare Cristo, vuestra vida, entonces vosotros tambien sereis manifestados con él en gloria.

5 Mortificad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicacion, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, la cual es servicio de ídolos:

6 por las cuales cosas la ira de Dios viene en los rebeldes: en las cuales vosotros tambien anduvisteis en otro tiempo, viviendo en ellas.

7 Mas ahora dejad tambien vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca:

9 no mintais los unos á los otros, despojándoos del hombre viejo con sus hechos,

10 y vistiéndoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado, conforme á la imágen del que le crió:

11 donde no hay Griego ni Judío, circuncision ni incircuncision, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre: mas Cristo [es el] todo en todas cosas.

12 Vestíos, pues, (como escogidos de Dios, santos y amados) de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia:

13 soportándoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros, si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así tambien vosotros [perdonad.]

14 Y sobre todas estas cosas caridad, la cual es el vínculo de la perfeccion.

15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones: en la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.

16 La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos, y exhortándoos los unos á los otros con salmos, é himnos, y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.

17 Y todo lo que hiciéreis, en palabra, ó en hecho, todo [sea] en el nombre del Señor Jesus, dando gracias al Dios y Padre por él.

