Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 30
3 ¿tan locos sois, que habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccioneis por la carne?
4 ¿tantas cosas habeis padecido en vano? si empero en vano.
5 El que os da, pues, el Espíritu, y obra las maravillas entre vosotros, [¿lo hace] por las obras de la ley, ó por el oir de la fé?
6 Como Abraham creyó á Dios, y le fué atribuido á justicia.
7 Así que conoceis que los que son por la fé, los tales son hijos de Abraham.
8 Y viendo antes la escritura, que Dios por la fé habia de justificar los Gentiles, evangelizó antes á Abraham: Que todas las naciones de la tierra serán benditas en tí.
9 Luego los de la fé son [los] benditos con el creyente Abraham.
10 Porque todos los que son de las obras de la ley, debajo de maldicion están. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica acerca de Dios, queda manifiesto que el justo por la fé vive.
12 La ley tambien no es de la fé, mas: El hombre que los hiciere, vivirá por ellos.
13 Cristo nos redimió de la maldicion de la ley, hecho por nosotros maldicion: (porque escrito esta: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)
14 para que la bendicion de Abraham en los Gentiles fuese en Cristo Jesus: para que por la fé recibamos la promesa del Espíritu.
15 Hermanos, (hablo como hombre,) aun el instrumento auténtico de hombre nadie le menosprecia, ó le añade.
16 A Abraham fueron dichas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.
17 Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos y treinta años despues, no le abroga, para invalidar la promesa.
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no [será] por la promesa: Dios empero por la promesa hizo la donacion á Abraham.
19 ¿PUES la ley, qué? Fué puesta por causa de las rebeliones, (hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa,) ordenada por los ángeles, en la mano del mediador.
20 Y el mediador no es de uno; y Dios es uno.
21 Luego ¿la ley [es] contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas encerró la escritura todo debajo de pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fé de Jesu Cristo.
23 Empero antes que viniese la fe estabamos guardados debajo de la ley, encerrados para aquella fé, que habia de ser descubierta
24 de manera que la ley nuestro ayo fué para [llevarnos] á Cristo, para que fuésemos justificados por la fé.
25 Mas venida la fé, ya no estamos debajo [de la mano] del ayo.
26 Porque todos sois hijos de Dios por la fé en Cristo Jesus.
27 Porque todos los que habeis sido bautizados en Cristo, de Cristo estais vestidos.
28 No hay [aquí] Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesus.
29 Y si vosotros [sois] de Cristo ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
CAPITULO 4
1 ESTO tambien digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo.
2 Mas está debajo [de mano] de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
3 Así tambien nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos debajo de elementos del mundo.
4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley;
5 para que redimiese los que estaban debajo de la ley, para que recibiésemos la adopcion de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos envió Dios el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones el cual clama: Abba, Padre.
7 Así que ya no eres mas siervo, sino hijo; y si hijo, tambien heredero de Dios por Cristo.
8 Antes, en otro tiempo, no conociendo á Dios, serviais á los que por naturaleza no son dioses:
9 mas ahora habiendo conocido á Dios, antes siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volveis de nuevo á los flacos y necesitados rudimentos en los cuales quereis volver á servir?
10 Guardais dias, y meses, y tiempos, y años.
11 Miedo tengo de vosotros, de que no haya [yo] trabajado en vano en vosotros.
12 Sed como yo [soy:] porque yo [soy] como vosotros. Hermanos, os ruego: ningun agravio me habeis hecho.
13 Que vosotros sabeis, que con flaqueza de carne os anuncié el Evangelio al principio:
14 y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentacion que [pasaba] en mi carne; antes me recibisteis como á un ángel de Dios, como al [mismo] Cristo Jesus.
15 ¿Dónde está, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, que si se pudiera hacer, vuestros ojos sacárais para darme[los].
16 ¿Me he hecho pues vuestro enemigo, diciéndoos la verdad?
17 Tienen zelos de vosotros, no bien: antes os quieren echar fuera para que [vosotros] los zeleis [á ellos.]
18 Bueno es ser zelosos, [mas] en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
19 Hijitos mios, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros:
20 querria cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en vosotros.
21 Decidme, los que quereis estar debajo de la ley, ¿no habeis leido la ley?
22 Porque escrito esta: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre.
23 Mas el que [era] de la sierva, nació segun la carne; el que [era] de la libre, [nació] por la promesa:
24 las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estos son los dos conciertos. El uno ciertamente en el monte de Sina, el cual engendra para servidumbre, que es Agar.
26 Porque Agar, ó Sina, es un monte de Arabia, el cual es conjunto á la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.
26 Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros.
27 Porque está escrito: Alégrate la estéril, que no pares: rompe [en alabanzas] y clama, la que no estás de parto: porque mas son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido.
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
29 Empero como entonces el que era engendrado segun la carne, perseguia al que habia nacido segun el Espíritu; así tambien ahora.
30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa á la criada y á su hijo; porque no será heredero el hijo de la criada con el hijo de la libre.
31 De manera que, hermanos, no somos hijos de la criada, mas de la libre.
CAPITULO 5
1 ESTAD, pues, firmes en la libertad en que Cristo nos libertó; y no volvais otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.
2 Hé aquí, yo Pablo os digo: Que si os circuncidáreis, Cristo no os aprovechará nada.
3 Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que es obligado á hacer toda la ley.
4 Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificais: de la gracia habeis caido.
5 Porque nosotros por el Espíritu de la fé esperamos la esperanza de la justicia.
6 Porque en Cristo Jesus ni la circuncision vale algo, ni la incircuncision; sino la fé que obra por la caridad.
7 Corriais bien: ¿quién os embarazó para no obedecer á la verdad?
8 Esta persuasion no es del que os llama.
9 Poca levadura leuda toda la masa.
10 Yo confio de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentireis: mas el que os inquieta, llevará el juicio, quien quiera que él sea.
11 Yo ciertamente, hermanos, si aun predico la circuncision, ¿por qué, pues, padezco persecucion? Luego quitado es el escándalo de la cruz.
12 Ojalá aun fuesen talados los que os alborotan.
13 Porque vosotros, hermanos, á libertad fuisteis llamados: solamente que no deis la libertad por ocasion á la carne; mas que os sirvais por la caridad los unos á los otros.
14 Porque toda la ley en esta sola palabra se resume: Amarás á tu prójimo^, como á tí mismo.
15 Y si los unos á los otros os mordeis, y os comeis, mirad que tambien no os consumais los unos á los otros.
16 Digo, pues: Andad en Espíritu; y no hagais lo que desea la carne.
17 Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: porque estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagais todo lo que quisiereis.
18 Y si sois guiados del Espíritu, no estais debajo de la ley.
19 Manifiestas son empero las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicacion, inmundicia, disolucion,
20 servir á ídolos, hechicerías, enemistades, pleitos, zelos, iras, contiendas, disensiones, sectas,
21 envidias, homicidios, embriagueces, banqueterías, y cosas semejantes á estas: las cuales os denuncio, como os he anunciado, que los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios.
22 Mas fruto del Espíritu es: Caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fé, mansedumbre, templanza:
23 contra tales cosas, no hay ley.
24 Porque los que son de Cristo, la carne crucificaron con sus afectos y concupiscencias.
25 Si vivimos por Espíritu, andemos tambien en Espíritu.
26 No seamos codiciosos de vana honra, irritando los unos á los otros, envidiosos los unos de los otros.
CAPITULO 6
1 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros [que sois] espirituales, restaurad al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote á tí mismo, porque tú no seas tambien tentado.
2 Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
3 Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.
4 Así que cada uno examine su obra, y entonces en sí mismo tendrá gloria, y no en otro.
5 Porque cada cual llevará su carga.
6 Y el que es instituido en la palabra comunique todos los bienes al que le instituye.
7 No os engañeis: Dios no [puede] ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare eso tambien segará.
8 Porque el que siembra en su carne, de la carne segará corrupcion: mas el que siembra en el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
9 Y no nos cansemos de hacer bien, que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
10 Así que entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos; y mayormente á los domésticos de la fé.
11 MIRAD qué larga carta os he escrito de mi mano.
12 Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constriñen á que os circuncideis; solamente por no padecer la persecucion de la cruz de Cristo.
13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan, guardan la ley: mas quieren que os circuncideis vosotros, por gloriarse en vuestra carne.
14 Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz del Señor nuestro Jesu Cristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.
15 Porque en Cristo Jesus, ni la circuncision vale nada, ni la incircuncision, sino la nueva criatura.
16 Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, la paz y la misericordia [de Dios será] sobre ellos, y sobre el Israél de Dios.
17 De aquí adelante nadie me sea molesto: porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesus.
18 La gracia del Señor Jesu Cristo [sea,] hermanos, con vuestro espíritu. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
EFESIOS.
CAPITULO 1
1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, á los santos que están en Efeso, y fieles en Cristo Jesus:
2 Gracia y paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.
3 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesu Cristo, el cual nos ha bendecido con toda bendicion espiritual en [bienes] celestiales en Cristo:
4 como nos escogió en él antes de la fundacion del mundo, para que fuésemos santos, y sin mancha delante de él en caridad.
5 El cual nos señaló antes para ser adoptados en hijos por Jesu Cristo en sí mismo, por el buen querer de su voluntad;
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo graciosos á sí en el amado.
7 En el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados por las riquezas de su gracia,
8 que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;
9 descubriéndonos el misterio de su voluntad, por el buen querer de su voluntad, segun que lo habia propuesto en sí mismo,
10 de restaurar todas las cosas por Cristo en la dispensacion del cumplimiento de los tiempos, así las que [están] en los cielos, como las que [están] en la tierra.
11 En él, [digo,] en el cual tuvimos suerte, predestinados antes conforme al propósito del que hace todas las cosas por el arbitrio de su voluntad:
12 para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo:
13 en el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia, ganados por redencion para alabanza de su gloria.
15 Por lo cual tambien yo, oyendo vuestra fé que es en el Señor Jesus, y la caridad para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones:
17 que el Dios del Señor nuestro Jesu Cristo, Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelacion por su conocimiento:
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cuál sea la esperanza de su vocacion, y cuáles [sean] las riquezas de la gloria de su herencia en los santos;
19 y cuál sea aquella grandeza sobreexcelente de su potencia en nosotros, los que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,
20 la cuál obró en Cristo, levantándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,
21 sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero;
22 y sujetándole todas las cosas debajo de sus piés, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas á la Iglesia,
23 la cual es su cuerpo, [y él] es la plenitud de ella: el cual llena todas las cosas en todos.
CAPITULO 2
1 Y VOSOTROS, estando muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en que en otro tiempo anduvisteis, conforme á la condicion de este mundo, conforme á [la voluntad] del príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los incrédulos:
3 con los cuales nosotros tambien conversamos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo el querer de la carne y de los pensamientos, y siendo nacidos hijos de ira, tambien como los demás.
4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucha caridad con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo, por [cuya] gracia sois salvos;
6 y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo asentar en los cielos con Cristo Jesus:
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesus.
8 Porque por gracia sois salvos por la fé, y esto no de vosotros, que don de Dios es:
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque hechura suya somos, criados en Cristo Jesus para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
11 POR tanto tened memoria que vosotros que en otro tiempo erais Gentiles en carne, que erais llamados incircuncisos de la que se llama circuncision en carne, la cual se hace con mano;
12 que erais en aquel tiempo sin Cristo, alejados de la república de Israél, y extranjeros á los conciertos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el mundo.
13 Mas ahora en Cristo Jesus, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habeis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, deshaciendo el apartamiento de la pared:
15 deshaciendo en su carne las enemistades, [que eran] la ley de los mandamientos en los ritos; para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz:
16 y reconciliar, por [su] cruz, con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que [estaban] cerca:
18 que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios:
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, en la suma piedra de esquina Jesu Cristo:
21 en el cual todo edificio que se edifica, crece para templo santo al Señor:
22 en el cual vosotros tambien sois juntamente edificados, por morada de Dios en Espíritu.
CAPITULO 3
1 Por esta causa yo Pablo [soy] prisionero de Cristo Jesus, por vosotros los Gentiles,
2 si empero habeis oido la dispensacion de la gracia de Dios que me ha sido dada en vosotros:
3 [es á saber,] que por revelacion me fué declarado el misterio, como arriba he escrito en breve:
4 lo cual leyendo podeis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:
5 el cual [misterio] en los otros siglos no fué entendido de los hijos de los hombres, como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en Espíritu:
6 que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el Evangelio:
7 del cual yo soy hecho ministro, por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado, segun la operacion de su potencia.
8 A mí, [digo,] que soy el mas pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el Evangelio de las incomprensibles riquezas de Cristo;
9 y de alumbrar á todos cual sea la dispensacion del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas :
10 para que la mucha sabiduría de Dios en los cielos sea ahora notificada por la Iglesia á los principados y potestades,
11 conforme á la determinacion eterna, que hizo en Cristo Jesus Señor nuestro:
12 en el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fé de él.
13 Por tanto pido, que no desmayeis por [causa de] mis tribulaciones por vosotros, lo cual es vuestra gloria.
14 Por causa de esto hinco mis rodillas al Padre del Señor nuestro Jesu Cristo:
15 (del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra:)
16 que os dé conforme á las riquezas de su gloria, que seais corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu:
17 que habite Cristo por la fé en vuestros corazones:
18 para que arraigados y fundados en caridad, podais comprender con todos los santos cuál sea la anchura, y la longitud, y la profundidad, y la altura;
19 y conocer la sobreeminente caridad de Cristo: para que seais cumplidos de todo cumplimiento de Dios.
20 Y á aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
21 sea gloria en la Iglesia por Cristo Jesus, por todas edades del siglo de los siglos. Amen.
CAPITULO 4
1 RUÉGOOS pues, yo preso, en el Señor, que andeis como es digno de la vocacion en que sois llamados, [es á saber,]
2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en caridad,
3 solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4 Un cuerpo, y un espíritu; como sois tambien llamados á una misma esperanza de vuestra vocacion.^
5 un Señor, una fé, un bautismo,
6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
7 Empero á cada uno de vosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo á lo alto llevó cautiva la cautividad; y dió dones á los hombres.
9 Y que subió, ¿qué es, sino que tambien habia descendido primero en las partes bajas de la tierra'?
10 El que descendió, el mismo es el que tambien subió sobre todos los cielos, para cumplir todas las cosas.
11 Y el mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores,
12 para la consumacion de los santos en la obra del ministerio, para la edificacion del cuerpo de Cristo:
13 hasta que todos salgamos en unidad de fé, y de conocimiento del Hijo de Dios, [cada uno] en varon perfecto, á la medida de la edad cumplida de Cristo:
14 que ya no seamos niños inconstantes, y seamos traidos al rededor á todo viento de doctrina, por maldad de hombres que engañan con astutos errores:
15 antes siguiendo la verdad en caridad, crezcamos en todo en el que es la cabeza, [á saber,] Cristo,
16 del cual todo el cuerpo compuesto y ligado junto por todas las junturas de su alimento, segun la operacion, cada miembro conforme á su medida, toma aumento de cuerpo, edificándose en caridad.
17 ASÍ que esto digo, y requiero por el Señor, que no andeis mas como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la ceguedad de su corazon:
19 los cuales despues que perdieron el sentido [de la conciencia] se entregaron á la desvergüenza, para cometer toda inmundicia con ardor insaciable.
20 Mas vosotros no habeis aprendido así á Cristo;
21 si empero le habeis oido, y habeis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesus,
22 á dejaros cuanto á la pasada manera de vivir, [es á saber,] el hombre viejo que se corrompe conforme á los deseos de error;
23 y á renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento,
24 y vestir el hombre nuevo, que es criado conforme á Dios en justicia, y en santidad de verdad.
25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airáos, y no pequeis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte ya; antes trabaje, obrando de sus manos lo que es bueno, para que tenga de que dar al que padeciere necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca: mas si la hay, [sea] buena, para edificacion, para que dé gracia á los oyentes.
30 Y no contristeis al Espíritu Santo de Dios, por el cual estais sellados para el dia de la redencion.
31 Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia.
32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como tambien Dios os perdonó en Cristo.
CAPITULO 5
1 ASÍ que sed imitadores de Dios, como hijos amados;
2 y andad en caridad, como tambien Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
3 Y fornicacion, y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se miente entre vosotros, como conviene á santos:
4 ni palabras torpes, ni locuras, ni truhanerías, que no convienen; sino antes acciones de gracias.
5 Porque ya habeis entendido que ningun fornicario, ó inmundo, ó avaro, que [tambien] es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios.
6 Nadie os engañe con palabras vanas: porque por estas cosas ha venido la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7 No seais pues aparceros de ellos.
8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz:
9 porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad:
10 aprobando lo que es agradable al Señor.
11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas: mas antes redargüidlas.
12 Porque lo que estos hacen en oculto, torpe cosa es aun decirlo.
13 Mas todas las cosas cuando de la luz son redargüidas, son manifestadas: porque lo que manifiesta todo, la luz es.
14 Por lo cual dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
15 Mirad, pues, que andeis avisadamente: no como locos, mas como sábios,
16 ganando el tiempo, porque los dias son trabajosos.
17 Por tanto no seais imprudentes, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.
18 Y no os emborracheis de vino, en el cual hay disolucion: mas sed llenos del Espíritu;
19 hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando, y alabando al Señor en vuestros corazones,
20 dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo.