Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 25

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12 De manera que la ley á la verdad [es] santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.

13 ¿Luego lo que es bueno, á mí me es hecho muerte? No, sino el pecado, que para mostrarse pecado por lo bueno, me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecante por el mandamiento.

14 Porque [ya] sabemos que la ley es espiritual: mas yo soy carnal, vendido á sujecion del pecado.

15 Porque lo que cometo, no [lo] entiendo, ni el [bien] que quiero hago: antes lo que aborrezco, aquello hago.

16 Y [si] lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley [es] buena.

17 De manera que ya yo no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.

18 Y yo sé que no mora en mí, es saber, en mi carne, bien: porque tengo el querer; mas perfeccionar el bien, no lo alcanzo.

19 Porque no el bien que quiero, esto hago: mas el mal que no quiero, esto hago.

20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí.

21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley: que el mal me es propio.

22 Porque con el hombre interior me deleito con la ley de Dios:

23 mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo la ley del pecado que está en mis miembros.

24 ¡Miserable hombre de mi! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?

25 Gracias doy á Dios por Jesu Cristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con el espíritu sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.

CAPITULO 8

1 ASÍ que ahora, ninguna condenacion hay para los que [están] en Cristo Jesus, que no andan conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, del pecado tambien condenó al pecado en la carne:

4 para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

5 Porque los que son conforme á la carne, las cosas que son de la carne saben: mas los que conforme al Espíritu, las cosas que son del Espíritu.

6 Porque la prudencia de la carne es muerte: mas la prudencia del Espíritu, vida y paz:

7 por cuanto la prudencia de la carne es enemistad contra Dios: porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.

8 Así que, los que son en la carne, no pueden agradar á Dios.

9 Mas vosotros no sois en la carne, sino en el Espíritu: por cuanto el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.

10 Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad es muerto á causa del pecado: mas el espíritu vive á causa de la justicia.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesus, mora en vosotros, el que levantó á Cristo de los muertos, vivificará tambien vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12 Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne para que vivamos conforme á la carne.

13 Porque si viviéreis conforme á la carne, morireis: mas si por el Espíritu mortificáreis las obras de la carne, vivireis.

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.

15 Porque no habeis recibido el espíritu de servidumbre para [estar] otra vez en temor: mas habeis recibido el Espíritu de adopcion, por el cual clamamos: Abba, Padre.

16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

17 Y si hijos, tambien herederos: herederos ciertamente de Dios, y coherederos de Cristo: si empero, padecemos juntamente [con él,] para que juntamente [con él] seamos glorificados.

18 Porque [yo] me resuelvo, en que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

19 Porque el continuo atalayar de las criaturas la manifestacion de los hijos de Dios espera:

20 porque las criaturas sujetadas fueron á vanidad, no de su voluntad, sino por causa de aquel que las sujetó,

21 con esperanza que tambien las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupcion, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque [ya] sabemos, que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.

23 Y no solo ellas, mas tambien nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros tambien gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopcion, [es á saber,] la redencion de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza somos salvos: que la esperanza que se ve, no es esperanza: porque lo que alguno ve, no lo espera.

25 Pues si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

26 Y asimismo tambien el Espíritu á una ayuda nuestra flaqueza: porque qué oremos como conviene, no [lo] sabemos: mas el mismo Espíritu demanda por nosotros con gemidos indecibles.

27 Mas el que escudriña los corazones, sabe que es el deseo del Espíritu, [es á saber,] que conforme á Dios demanda por los santos.

28 Y [ya] sabemos, que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, [es á saber,] á los que conforme al propósito son llamados.

29 Porque los que antes conoció, tambien predestinó para que fuesen hechos conformes á la imágen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 Y á los que predestinó, á estos tambien llamó; y á los que llamó, á estos tambien justificó; y á los que justificó, á estos tambien glorificó.

31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios [es] por nosotros, ¿quién [será] contra nosotros?

32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará tambien con él todas las cosas?

33 ¿Quién acusará contra los escogidos de Dios? Dios [es] el que [los] justifica.

34 ¿Quién es el que [los] condenará? Cristo [es] el que murió: antes el que tambien resucitó, el que tambien está á la diestra de Dios, el que tambien demanda por nosotros.

35 ¿Quién nos apartará de la caridad de Cristo? ¿tribulacion? ¿ó angustia? ¿ó persecucion? ¿ó hambre? ¿ó desnudez? ¿ó peligro? ¿ó cuchillo?

36 (como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero :)

37 antes en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,

39 ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar de la caridad de Dios, que es en Cristo Jesus, Señor nuestro.

CAPITULO 9

1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo:

2 que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazon.

3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes segun la carne:

4 que son Israelitas, de los cuales es la adopcion, y la gloria, y los conciertos, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

5 cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo segun la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por siglos. Amen.

6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son de Israél son Israelitas:

7 ni por ser simiente de Abraham [luego] son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente.

8 Quiere decir: No los que [son] hijos de la carne, estos [son] los hijos de Dios: mas los que [son] hijos de la promesa, [estos] son contados en la generacion.

9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré; y tendrá Sara un hijo.

10 Y no solo [esto,] mas tambien Rebeca concibiendo de una vez, de Isaac nuestro padre;

11 porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la eleccion, no por las obras, sino por el que llama, permaneciese;

12 le fué dicho, que el mayor serviria al menor:

13 como está escrito: Á Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.

14 ¿Pues qué diremos? ¿que hay injusticia acerca de Dios? En ninguna manera.

15 Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia: y me compadeceré del que me compadeceré.

16 Así que no es del que quiere, ni del que corre; sino de Dios, que tiene misericordia.

17 Porque la Escritura dice de Pharaón: Para esto mismo te he levantado, [es á saber,] para mostrar en tí mi potencia, y que mi nombre sea denunciado por toda la tierra.

18 De manera que del que quiere, tiene misericordia; y al que quiere, endurece.

19 Me dirás pues: ¿Por qué pues se enoja? ¿porque quién resistirá á su voluntad?

20 Mas antes, ¡oh hombre! ¿tú, quién eres, para que alterques con Dios? ¿ó dirá el vaso de barro al que le labró: Por qué me has hecho tal?

21 ¿Ó no tiene potestad el ollero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?

22 ¿Y qué, si Dios queriendo mostrar la ira, y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte:

23 y haciendo notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de misericordia, que él ha preparado para gloria?

24 los cuales tambien llamó, [es á saber,] á nosotros, no solo de los Judíos, mas tambien de los Gentiles.

25 Como tambien en Oséas, dice: Llamaré al que no [era] mi pueblo, pueblo mio; y á la no amada, amada:

26 y será que en el lugar donde antes les era dicho: Vosotros no [sois] pueblo mio; allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27 Tambien, Isaías clama tocante á Israél: Si fuere el número de los hijos de Israél como la arena de la mar, las reliquias serán salvas.

28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra.

29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos^ no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma fuéramos hechos, y como á Gomorrha fuéramos semejantes.

30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguian justicia han alcanzado la justicia, es á saber, la justicia que es por la fé;

31 é Israél que seguia la ley de justicia, no ha llegado á la ley de la justicia.

32 ¿Por qué? Porque no por fé: mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo:

33 como está escrito: Hé aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo^, y piedra de caida: y todo aquel que creyere en ella, no será avergonzado.

CAPITULO 10

1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazon, y la oracion á Dios, es sobre Israél para salud.

2 Porque yo les doy testimonio, que á la verdad tienen zelo de Dios, mas no conforme á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando de establecer la suya, no son sujetos á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley [es] Cristo, para [dar] justicia á todo aquel que cree.

5 Porque Moisés escribe, que la justicia que es por la ley: El hombre que las hiciere, vivirá por ellas.

6 Mas [de] la justicia que es por la fé, dice así: No digas en tu corazon: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, á traer de lo alto á Cristo.)

7 ó, ¿Quién descenderá al abismo? (esto es, volver á traer á Cristo de los muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, [es á saber,] en tu boca, y en tu corazon. Esta es la palabra de fé la cual predicamos:

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesus, y creyeres en tu corazon que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazon se cree para [alcanzar] justicia: mas con la boca se hace confesion para [alcanzar] salud.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo [es] el Señor de todos, rico para con todos los que le invocan.

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo,

14 ¿Cómo pues invocarán á aquel en el cual no han creido? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oido? ¿y cómo oirán si no [hay] quien [les] predique?

15 ¿y cómo predicarán si no fueren enviados? como está escrito: ¡Cuan hermosos [son] los piés de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los que anuncian el Evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al Evangelio; que Isaías dice: Señor, ¿quién creyó á nuestro oido?

17 Luego la fé es por el oir, y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo [yo:] ¿No han oido? Antes cierto por toda la tierra ha salido la fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.

19 Mas digo [yo:] ¿No ha venido Israél al conocimiento? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á zelos con gente que no es mia: con gente ignorante os provocaré á ira.

20 Tambien Isaías osa decir: Fuí hallado de los que no me buscaban: manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas contra Israél dice: Todo el dia extendí mis manos al pueblo rebelde y contradictor.

CAPITULO 11

1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque tambien yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.

2 No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabeis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios dice contra Israél:

3 Señor, á tus profetas han muerto, y á tus altares han minado, y yo he quedado solo, y procuran matarme.

4 Mas ¿qué le dice la Divina respuesta? [Yo] me he dejado siete mil varones que no han doblado las rodillas delante de Baal.

5 Así tambien en este tiempo han quedado reliquias por la eleccion graciosa [de Dios.]

6 Y si por gracia, luego no por las obras: de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia: de otra manera la obra ya no es obra.

7 ¿Pues qué? Lo que buscaba Israél, aquello no ha alcanzado: mas la eleccion lo ha alcanzado; y los demas fueron endurecidos.

8 (Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oidos con que no oigan,) hasta el dia de hoy.

9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga:

10 sus ojos sean oscurecidos para que no vean: y agóviales siempre el espinazo.

11 Digo pues: ¿Tropezaron luego de tal manera que cayesen del todo? En ninguna manera: mas por la caida de ellos [vino] la salud á los Gentiles, para que [por ellos] fuesen provocados á zelos.

12 Y si la caida de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuanto mas [lo será] el henchimiento de ellos?

13 Porque, á vosotros digo, Gentiles, en cuanto á la verdad yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro,

14 si en alguna manera provocase á zelos á mi carne, é hiciese salvos algunos de ellos.

15 Porque si el desecho de ellos [es] la reconciliacion del mundo, ¿qué [será] el recibimiento [de ellos,] sino vida de los muertos?

16 Y si el primer fruto [es] santo, tambien [lo será] el todo: y si la raiz [es] santa, tambien [lo serán] los ramos.

17 Y si algunos de los ramos fueron quebrados, y tú siendo acebuche has sido ingerido en lugar de ellos, y has sido hecho participante de la raiz, y de la grosura de la oliva;

18 no te jactes contra los ramos: y si te jactas, [sabe] que no sustentas tú á la raiz, sino la raiz á tí.

19 Dirás pues: los ramos fueron quebrados para que yo fuese ingerido.

20 Bien: por [su] incredulidad fueron quebrados, mas tú por la fé estás en pié. No te ensoberbezcas, antes teme:

21 que si Dios no perdonó á los ramos naturales, á tí tampoco no perdone.

22 Mira antes la bondad, y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad en tí, si permanecieres en la bondad: de otra manera tú tambien serás cortado.

23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos: que poderoso es Dios para volverlos á ingerir.

24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto mas estos, que son los [ramos] naturales, serán ingeridos en su oliva?

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoreis este misterio, para que no seais acerca de vosotros mismos arrogantes: [y es,] que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israél, [para que] entre tanto entrase la plenitud de los Gentiles.

26 Y así todo Israél fuese salvo: como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad:

27 y esto será mi testamento á ellos, cuando quitare sus pecados.

28 Así que, cuanto al Evangelio, [los tengo por] enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la eleccion [de Dios, me son] muy amados por causa de los padres.

29 Porque sin arrepentimiento [son] las mercedes y la vocacion de Dios.

30 Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creisteis á Dios, mas ahora habeis alcanzado misericordia por [ocasion de] la incredulidad de ellos;

31 así tambien estos ahora no han creido en vuestra misericordia, para que ellos tambien [despues] alcancen misericordia.

32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduria, y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles [son] sus juicios, é inapeables sus caminos!

34 Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿ó quién fué su consejero?

35 ¿ó quién le dió á él primero, para que le sea pagado?

36 Porque de él, y por él, y en él [son] todas las cosas. A él [sea] gloria por siglos. Amen.

CAPITULO 12

1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presenteis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, [que es] vuestro racional culto.

2 Y no os conformeis á este siglo: mas reformáos por la renovacion de vuestro entendimiento, para que experimenteis cuál [sea] la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

3 Digo pues, por la gracia que me es dada, á todos los que están entre vosotros, que no sepan mas de lo que conviene saber: mas que sepan con templanza, cada uno conforme á la medida de fé que Dios le repartió.

4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operacion:

5 así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas cada uno, los unos miembros de los otros.

6 De manera que teniendo diferentes dones segun la gracia que nos es dada, ó profecía, conforme á la regla de la fé;

7 ó ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;

8 el que exhorta, en exhortar; el que reparte, en simplicidad; el que preside, en solicitud; el que hace misericordia, en alegría.

9 El amor [sea] sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno.

10 Amando la caridad de la hermandad los unos para con los otros: previniéndoos con honra los unos á los otros.

11 En la solicitud no perezosos: ardientes en espíritu: sirviendo al Señor:

12 gozosos en la esperanza: sufridos en la tribulacion: constantes en la oracion:

13 comunicando á las necesidades de los santos: siguiendo la hospitalidad.

14 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigais.

15 Gozáos con los que se gozan: llorad con los que lloran.

16 Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los bajos: no seais prudentes en vuestra opinion.

17 No pagando á nadie mal por mal: procurando lo bueno delante de todos los hombres.

18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, teniendo paz con todos los hombres.

19 No os vengando á vosotros mismos, amados; antes dad lugar á la ira: porque escrito está: Mia es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.

20 Así que si tu enemigo tuviere hambre, dále de comer: si tuviere sed, dále de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

21 No seas vencido de lo malo: mas vence con bien el mal.

CAPITULO 13

1 TODA alma sea sujeta á las potestades superiores: porque no hay potestad sino de Dios: y las que son, de Dios son ordenadas.

2 Así que el que se opone á la potestad, á la ordenacion de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenacion para sí.

3 Porque los magistrados no son temerosos al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella:

4 porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no sin causa trae el cuchillo, porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo.

5 Por lo cual es necesario que [le] seais sujetos: no solamente por la ira, mas aun por la conciencia.

6 Porque por esto [le] pagais tambien los tributos: porque son ministros de Dios que sirven á esto mismo.

7 Pagad pues á todos lo que debeis: al que tributo, tributo: al que pecho, pecho: al que temor, temor: al que honra, honra.

8 No debais á nadie nada, sino que os ameis unos á otros: porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.

9 Porque: No adulterarás: no matarás: no hurtarás: no dirás falso testimonio: no codiciarás; y si [hay] algun otro mandamiento, en esta palabra se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.

10 La caridad no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la ley es la caridad.

11 Y esto, conociendo el tiempo, que [es] ya hora de levantarnos del sueño: porque ahora nos está mas cerca nuestra salud que cuando creiamos:

12 la noche ha pasado, y el dia ha llegado: echemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.

13 Andemos, como de dia, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia:

14 mas vestíos del Señor Jesu Cristo; y no hagais caso de la carne en [sus] deseos.

CAPITULO 14

1 AL enfermo en la fé sobrellevad, no en contiendas de disputas.

2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come legumbres.

3 El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come: porque Dios le ha levantado.

4 ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? Por su señor está en pié, ó cae: [y si cae,] se afirmará: que poderoso es Dios para afirmarle.

5 Asimismo uno hace diferencia entre dia y dia: otro juzga [iguales] todos los dias. Cada uno esté asegurado en su ánimo.

6 El que hace caso del dia, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del dia, no lo hace [asimismo] para el Señor. El que come, come para el Señor: porque da gracias á Dios: y el que no come, no come para el Señor; y da gracias á Dios.

7 Porque ninguno de nosotros vive para sí: y ninguno muere para sí.

8 Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.

9 Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para enseñorearse así de los muertos como de los que viven.

10 Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? O tú tambien ¿por qué menosprecias á tu hermano? porque todos estaremos delante del tribunal de Cristo.

11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda rodilla; y toda lengua confesará á Dios.

12 De manera que cada uno de nosotros dará á Dios razon de sí.

13 Así que, no juzguemos mas los unos á los otros: antes juzgad mas de que no pongais tropiezo al hermano, ó escándalo.

14 [Yo] sé, y confio en el Señor Jesus, que por él nada hay inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, á aquel le es inmunda.

15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No eches á perder con tu comida á aquel por el cual Cristo murió.

16 Así que, no sea blasfemado vuestro bien:

17 que el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo por el Espíritu Santo.

18 Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres.

19 Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificacion de los unos á los otros.

20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad [son] limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.

21 Bueno [es] no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano tropiece, ó se ofenda, ó sea enfermo.

22 ¿Tú, tienes fé? Ténla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.

23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no [comió] por fé: y todo lo que no sale de fé, es pecado.

CAPITULO 15