Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 24

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8 Y aconteció, que el padre de Publio estaba en coma enfermo de fiebre y de cámaras: al cual Pablo entró, y despues de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó.

9 Y esto hecho, tambien los otros que en la isla tenian enfermedades, llegaban, y eran sanados:

10 los cuales tambien nos honraron de muchas honras; y habiendo de navegar, nos cargaron de las cosas necesarias.

11 Así que, pasados tres meses, navegamos en un navío Alejandrino, que habia invernado en la isla, la cual tenia por divisa á Castor y Pólux.

12 Y venidos á Siracusa, estuvimos allí tres dias.

13 De donde costeando al rededor, venimos á Regio: y otro dia despues ventando el austro, venimos al segundo dia á Puteolos.

14 Donde hallados los hermanos, nos rogaron que quedasemos con ellos siete dias: y así venimos á Roma:

15 de donde oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron á recibir hasta la plaza de Apio, y las Tres Tiendas: á los cuales como Pablo vió, dando gracias á Dios, tomó esfuerzo.

16 Y como llegamos á Roma, el centurion entregó los presos al general de los ejércitos: mas á Pablo fué permitido de estar por sí, con un soldado que le guardase.

17 Y ACONTECIÓ, que tres dias despues, Pablo convocó los principales de los Judíos: los cuales como fueron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni los ritos de la patria, he sido entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos:

18 los cuales habiéndome examinado, me querian soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte:

19 mas contradiciendo los Judíos, fuí forzado á apelar á César: no como que tenga de que acusar á mi nacion:

20 así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros: porque por la esperanza de Israél estoy rodeado de esta cadena.

21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas de tí de Judéa, ni viniendo alguno de los hermanos nos ha denunciado ni hablado algun mal de tí:

22 mas querriamos oir de tí lo que sientes: porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.

23 Y habiéndole señalado un dia, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba testificando el reino de Dios, procurando persuadirles lo que es de Jesus por la ley de Moisés, y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde.

24 Y algunos acordaban á lo que se decia, mas algunos no creian.

25 Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: ¡Qué bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres!

26 diciendo: Vé á este pueblo y díles: De oido oireis, y no entendereis: y viendo vereis, y no mirareis:

27 porque el corazon de este pueblo fué engrosado, y de los oidos oyeron pesadamente, y de sus ojos guiñaron: porque no vean de los ojos, y oigan de los oidos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y [yo] los sane.

28 Séaos pues notorio, que á los Gentiles es enviada esta salud de Dios, y ellos oirán.

29 Y habiendo dicho esto, los Judíos se salieron teniendo entre sí gran contienda.

30 Pablo empero quedó dos años enteros en su alquiler: y recibia á todos los que entraban á él,

31 predicando el reino de Dios, y enseñando lo que es del Señor Jesu Cristo, con toda libertad, sin impedimento.

EPÍSTOLA DEL APOSTOL SAN PABLO

Á LOS

ROMANOS.

CAPITULO 1

1 PABLO, siervo de Jesu Cristo, llamado apóstol, apartado al Evangelio de Dios,

2 el cual habia antes prometido, por sus profetas en las Santas Escrituras,

3 de su Hijo, (el cual fué hecho de la simiente de David segun la carne,

4 el cual fué declarado Hijo de Dios con potencia segun el Espíritu de santificacion, por la resurreccion de los muertos,) de Jesu Cristo Señor nuestro:

5 por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para [hacer] que se obedezca á la fé en todas las gentes, en su nombre:

6 entre las cuales sois tambien vosotros llamados de Jesu Cristo:

7 á todos los que estais en Roma, amados de Dios, llamados santos: Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.

8 Primeramente, cierto doy gracias á mi Dios por Jesu Cristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fé es predicada en todo el mundo.

9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el Evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros,

10 siempre en mis oraciones rogando, si al fin algun tiempo haya de haber por la voluntad de Dios próspero viaje para venir á vosotros.

11 Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algun don espiritual, para confirmaros;

12 es á saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la comun fé, vuestra y juntamente mia.

13 Mas no quiero, hermanos, que ignoreis, que muchas veces me he propuesto de venir á vosotros, (empero hasta ahora he sido estorbado,) para tener tambien entre vosotros algun fruto, como entre los otros Gentiles.

14 A Griegos y á bárbaros, á sábios y á no sábios soy deudor.

15 Así que, cuanto á mí, presto está el anunciar el Evangelio tambien á los que estais en Roma.

16 Porque no me avergüenzo del Evangelio: porque es potencia de Dios para [dar] salud á todo aquel que cree: al Judío primeramente, y tambien al Griego.

17 Porque la justicia de Dios se descubre en él de fé en fé, como esta escrito: Mas el justo vivirá por la fé.

13 PORQUE manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

19 porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto: porque Dios se lo manifestó.

20 Porque las cosas invisibles de él, entendidas por la creacion del mundo, [es á saber,] por las cosas que son hechas, se ven: [como son] su eterna potencia y divinidad, para que queden sin excusa.

21 Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni [le] dieron gracias: antes se desvanecieron en sus discursos, y el tonto corazon de ellos fué entenebrecido:

22 que diciéndose ser sabios, fueron vueltos locos;

23 y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imágen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro piés, y de serpientes.

24 Por lo cual tambien Dios los entregó á las concupiscencias de sus corazones para inmundicia, para que contaminasen sus cuerpos entre sí:

25 que mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por siglos. Amen.

26 Por lo cual Dios los entregó á afectos vergonzosos: porque aun sus mujeres mudaron el natural uso, en el uso que es contra naturaleza.

27 Y por el semejante, los hombres, dejado el uso natural de la mujer, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo torpezas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino de su error.

28 Y como á ellos no les pareció tener á Dios en la noticia, Dios [tambien] los entregó á perverso entendimiento, para que hagan lo que no conviene;

29 atestados de toda iniquidad, de fornicacion, de malicia, de avaricia, de maldad: llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades:

30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes á [sus] padres,

31 necios, desleales, sin afecto [humano], sin lealtad, sin misericordia:

32 que habiendo entendido la justicia de Dios, no entendieron que los que hacen tales cosas son dignos de muerte: no solo los que las hacen, mas aun los que consienten á los que las hacen.

CAPITULO 2

1 POR lo cual eres inexcusable ¡oh hombre! cualquiera que juzgas: porque en lo mismo que juzgas al otro, te condenas á tí mismo: porque lo mismo haces tú que juzgas [á los otros.]

2 Porque sabemos que el juicio de Dios es segun verdad contra los que hacen tales cosas.

3 ¿Piensas esto, ¡oh hombre! que juzgas á los que hacen tales cosas, que tú escaparás el juicio de Dios?

4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad: ignorando que su benignidad te guia á penitencia?

5 Mas por tu dureza, y por tu corazon impenitente, atesoras para tí mismo ira para el dia de la ira, y de la manifestacion del justo juicio de Dios;

6 el cual pagará á cada uno conforme á sus obras:

7 á los que perseveraron en bien hacer, gloria, y honra, é incorrupcion, [es á saber,] á los que buscan la vida eterna:

8 mas á los que son contenciosos, y que no obedecen á la verdad, antes obedecen á la injusticia, enojo é ira.

9 Tribulacion y angustia [será] sobre toda persona humana que obra lo malo, el Judío primeramente, y el Griego:

10 mas gloria, y honra, y paz á cualquiera que obra el bien, al Judío primeramente, y al Griego:

11 porque no hay acepcion de personas acerca de Dios.

12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley tambien perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados.

13 Porque no los oidores de la ley son justos acerca de Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.

14 Porque los Gentiles que no tienen la ley, haciendo naturalmente lo que es de la ley, los tales aunque no tengan la ley, ellos mismos se son ley:

15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias; y acusándose, y tambien excusándose sus pensamientos, unos con otros,

16 en el dia que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres conforme á mi Evangelio, por Jesu Cristo.

17 Hé aquí, tú te llamas por sobrenombre Judío, y estás reposado en la ley, y te glorías en Dios,

18 y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la ley;

19 y confias que eres guia de los ciegos, luz de los que [están] en tinieblas,

20 enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley.

21 Tú que, pues, enseñas á otro, ¿no te enseñas á tí mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?

22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adultéras? Tú que abominas los ídolos, ¿haces sacrilegio?

23 Tú que te jactas de la ley, ¿con rebelion de la ley deshonras á Dios?

24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como esta escrito.

25 La circuncision á la verdad aprovecha, si guardares la ley: mas si eres rebelde á la ley, tu circuncision es hecha incircuncision.

26 De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncision por circuncision?

27 Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley, te juzgará á tí, que con la letra y con la circuncision eres rebelde á la ley.

28 Porque no el que es Judío en manifiesto, ni la circuncision que es en manifiesto en la carne:

29 mas el que en lo secreto [es] Judío: y la circuncision del corazon, en espíritu, no en letra: la alabanza del cual no [es] por los hombres, mas por Dios.

CAPITULO 3

1 QUÉ, pues, tiene mas el Judío? ¿ó qué aprovecha la circuncision?

2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios les ha sido confiada.

3 ¿Porque qué [hay,] si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿La incredulidad de ellos habrá [por eso] hecho vana la verdad de Dios?

4 En ninguna manera: porque Dios es verdadero, y todo hombre es mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando juzgares.

5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿será [por eso] injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)

6 En ninguna manera: de otra manera, ¿cómo juzgaria Dios el mundo?

7 Porque si la verdad de Dios con mi mentira creció á gloria suya, ¿por qué aun tambien soy yo juzgado como pecador?

8 No siéndolo, como somos blasfemados, y como algunos dicen, que nosotros decimos: Hagamos males para que vengan bienes: la condenacion de los cuales es justa.

9 ¿Pues qué? ¿Somos mejores [que ellos]? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Griegos, que todos están debajo de pecado,

10 como esta escrito: Que no hay justo, ni aun uno:

11 no hay quien entienda, no hay quien busque á Dios:

12 todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles: no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:

13 sepulcro abierto [es] su garganta: con sus lenguas tratan engañosamente: veneno de áspides [está] debajo de sus labios:

14 cuya boca está llena de maledicencia, y de amargura:

15 sus piés son ligeros á derramar sangre:

16 quebrantamiento y desventura [hay] en sus caminos:

17 y camino de paz no conocieron:

18 no hay temor de Dios delante de sus ojos.

19 Empero ya sabemos, que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley [lo] dice: para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios:

20 que por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de el: porque por la ley es el conocimiento del pecado.

21 Empero ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificado por la ley, y por los profetas:

22 la justicia, [digo,] de Dios por la fé de Jesu Cristo, para todos, y sobre todos los que creen en él: porque no hay diferencia;

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

24 Justificados graciosamente por su gracia, por la redencion que es en Jesus.

25 Al cual Dios ha propuesto por aplacamiento por la fé en su sangre, para manifestacion de su justicia para la remision de los pecados pasados,

26 por la paciencia de Dios: manifestando su justicia en este tiempo: para que él [solo] sea el justo, y el que justifica al que es de la fé de Jesus.

27 ¿Dónde, pues, [está] la jactancia? Es echada fuera. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No: sino por la ley de la fé.

28 Así que, concluimos ser el hombre justificado por fé sin las obras de la ley.

29 ¿O es Dios solamente [Dios] de los Judíos? ¿no es tambien [Dios] de los Gentiles? Cierto tambien es [Dios] de los Gentiles.

30 Porque un Dios es [de todos,] el cual justificará de la fé la circuncision, y por la fé á la incircuncision.

31 ¿Luego deshacemos la ley por la fé? En ninguna manera: antes establecemos la ley.

CAPITULO 4

1 ¿QUÉ, pues, diremos que halló Abraham nuestro padre segun la carne?

2 Que si Abraham fué justificado por las obras, tiene gloria, mas no acerca de Dios.

3 Porque, ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuido á justicia.

4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, mas por deuda.

5 Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, la fé le es contada por justicia.

6 Como tambien David dice, ser bienaventurado el hombre, al cual Dios atribuye justicia sin las obras, [diciendo:]

7 Bienaventurados [aquellos,] cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos:

8 bienaventurado el varon al cual el Señor no imputó pecado.

9 ¿Esta beatificacion pues [es] solamente en la circuncision, ó tambien en la incircuncision? porque decimos que á Abraham fué contada la fé por justicia,

10 ¿Cómo pues [le] fué contada? ¿en la circuncision, ó en la incircuncision? no en la circuncision, sino en la incircuncision.

11 Y recibió la circuncision por señal, por sello de la justicia de la fé que tuvo en la incircuncision, para que fuese padre de todos los creyentes por la incircuncision, para que tambien á ellos les sea contado por justicia:

12 y que sea padre de la circuncision, no solamente á los que son de la circuncision, mas tambien á los que siguen las pisadas de la fé que fué en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

13 Porque no por la ley [fué dada] la promesa á Abraham, ó á su simiente, que seria heredero del mundo, sino por la justicia de la fé.

14 Porque si los que [son] de la ley, son los herederos, vana es la fé; y anulada es la promesa.

15 Porque la ley obra ira: porque donde no hay ley, allí tampoco [hay] rebelion.

16 Por tanto por la fé, para que [sea] por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, [es á saber,] no solamente al que [es] de la ley, mas tambien al que es de la fé de Abraham: el cual es padre de todos nosotros,

17 como esta escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto delante de Dios, al cual creyó: el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.

18 El cual creyó para esperar contra esperanza, que seria hecho padre de muchas gentes, conforme á lo que [le] habia sido dicho: Así será tu simiente.

19 Y no se enflaqueció en la fé; ni consideró su cuerpo ya muerto, (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara.

20 Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fé, dando gloria á Dios:

21 sabiendo enteramente que todo lo que habia prometido, era tambien poderoso para hacerlo.

22 Por lo cual tambien le fué atribuido á justicia.

23 Y no es escrito [esto] solamente para él, que le haya sido [así] contado;

24 sino tambien por nosotros, á quienes será [así] contado, á los que creen en el que levantó de los muertos á Jesus, Señor nuestro:

25 el cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitó por nuestra justificacion.

CAPITULO 5

1 JUSTIFICADOS pues por la fé, tenemos paz para con Dios por el Señor nuestro Jesu Cristo:

2 por el cual tambien tenemos entrada por la fé á esta gracia, en la cual estamos [firmes,] y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3 Y no solo [esto,] mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulacion hace paciencia;

4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

5 y la esperanza no será avergonzada: porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos es dado.

6 Porque Cristo, aun cuando éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos.

7 Ciertamente apenas muere alguno por lo justo: porque por lo bueno podrá ser que alguno osará morir.

8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Luego mucho mas, ahora justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho mas, [ya] reconciliados, seremos salvos por su vida.

11 Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesu Cristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliacion.

12 Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; y la muerte así pasó á todos los hombres en aquel [en quien] todos pecaron:

13 porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo: mas el pecado no era imputado, no habiendo ley.

14 Mas reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la manera de la rebelion de Adam, el cual es figura del que habia de venir.

15 Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron muchos, mucho mas la gracia de Dios, y el don por la gracia de un hombre, Jesu Cristo, abundó á muchos.

16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así tambien el don: porque el juicio á la verdad [vino] de un [pecado] para condenacion, mas la gracia [vino] de muchos, delitos para justificacion.

17 Porque si por un delito reinó la muerte por [causa de] uno, los que reciben la abundancia de la gracia, y de la merced, y de la justicia, mucho mas reinarán por uno, Jesu Cristo.

18 Así que, de la manera que por un delito [vino la culpa] á todos los hombres para condenacion, así por una justicia [vino la gracia] á todos los hombres para justificacion de vida.

19 Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno muchos serán hechos justos.

20 La ley empero entró para que el pecado creciese: mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia;

21 para que de la manera que el pecado reinó para muerte; así tambien la gracia reine por la justicia para vida eterna, por Jesu Cristo Señor nuestro.

CAPITULO 6

1 ¿PUES qué diremos? ¿Perseverarémos en pecado, para que la gracia crezca?

2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aun en él?

3 ¿O no sabeis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesus, somos bautizados en su muerte?

4 Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo, para que como Cristo resucitó de los muertos á gloria del Padre, así tambien nosotros andemos en novedad de vida.

5 Porque si fuimos plantados juntamente [en él] á la semejanza de su muerte, tambien lo seremos juntamente á la de [su] resurreccion:

6 ciertos que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con [él,] para que el cuerpo del pecado sea deshecho, que mas no sirvamos al pecado.

7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado.

8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambien viviremos con él:

9 ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará de él.

10 Porque, que es muerto, al pecado murió una vez; y que vive, á Dios vive.

11 Así tambien vosotros, pensad que vosotros de cierto sois muertos al pecado, mas que vivís á Dios en Cristo Jesus Señor nuestro.

12 No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para obedecer al pecado en sus concupiscencias.

13 Ni tampoco presenteis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad: antes presentáos á Dios como resucitados de los muertos; y vuestros miembros á Dios por instrumentos de justicia.

14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros: porque no estais debajo de la ley, mas debajo de la gracia.

15 ¿Pues qué? ¿pecaremos, porque no estamos debajo de la ley, sino debajo de la gracia? En ninguna manera.

16 ¿O no sabeis, que á quien os presentasteis á vosotros mismos por siervos para obedecer[le,] sois siervos de aquel á quien obedeceis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?

17 Gracias á Dios, que fuisteis siervos del pecado: mas habeis obedecido de corazon á la forma de doctrina á la cual sois entregados:

18 y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros á servir á la inmundicia, y á la iniquidad; así ahora para santidad presenteis vuestros miembros á servir á la justicia.

20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, libres erais de la justicia.

21 ¿Qué fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos á Dios, teneis por vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

23 Porque las pagas del pecado [es] muerte: mas la gracia de Dios [es] vida eterna en Cristo Jesus Señor nuestro.

CAPITULO 7

1 ¿Ó IGNORAIS, hermanos, (hablo con los que saben la ley), que la ley [solamente] se enseñorea del hombre entre tanto que vive?

2 Porque la mujer que es sujeta á marido, mientras el marido vive, está obligada á la ley: mas muerto el marido, [ella] es libre de la ley del marido.

3 Así que viviendo el marido se llamará adúltera, si fuere de otro varon: mas si su marido muriere, es libre de la ley, de tal manera que no sera adúltera, si fuere de otro marido.

4 Así tambien vosotros, hermanos mios, estais muertos á la ley en el cuerpo de Cristo, para que seais de otro, [es á saber,] del que resucitó de los muertos, para que fructifiquemos á Dios.

5 Porque mientras éramos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando á muerte:

6 mas ahora somos libres de la ley de la muerte, en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.

7 ¿Qué pues diremos? ¿la ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí al pecado, sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.

8 Entonces el pecado, tomando ocasion, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado [estaba] muerto.

9 Así que, yo sin la ley vivia por algun tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió.

10 Y yo morí; y hallé que el mandamiento, que [de suyo] era vivífico, [para mi] era mortal.

11 Porque el pecado, tomando ocasion, me engañó por el mandamiento, y por él [me] mató.