Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 20
35 A este Moisés, al cual habian rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á este envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en el zarzal.
36 Este los saco, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años.
37 Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israél: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; á él oireis.
38 Este es el que estuvo en la congregacion en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí, y con nuestros padres: y recibió las palabras de vida para darnos.
39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes le desecharon; y se apartaron de corazon á Egipto,
40 diciendo á Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros: porque á este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido.
41 Y entonces hicieron el becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron.
42 Mas Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israél?
43 antes trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportaré pues de ese cabo de Babilonia.
44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como les ordenó Dios, hablando á Moisés, que le hiciese segun la forma que habia visto.
45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josué en la posesion de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los dias de David.
46 El cual halló gracia delante de Dios, y pidió de hallar tabernáculo al Dios de Jacob.
47 Y Salomón le edificó casa.
48 Mas el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta dice:
49 El cielo es mi trono; y la tierra el estrado de mis piés: ¿qué casa me edificareis? dice el Señor: ¿ó cual es el lugar de mi reposo?
50 ¿no hizo mi mano todas estas cosas?
51 Duros de cerviz, é incircuncisos de corazon y de oidos: vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres [así] tambien vosotros.
52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron nuestros padres? y mataron á los que antes denunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido entregadores y matadores:
53 que recibisteis la ley por disposicion de ángeles, y no la guardasteis.
54 Y oyendo estas cosas regañaban de sus corazones, y crujian los dientes contra él.
55 Mas él estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesus que estaba á la diestra de Dios,
56 y dice: Hé aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.
57 Entonces [ellos] dando grandes voces, taparon sus orejas; y arremetieron unánimes contra él.
58 Y echándole fuera de la ciudad le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los piés de un mancebo que se llamaba Saulo.
59 Y apedrearon á Estévan, invocando él, y diciendo: Señor Jesus, recibe mi espíritu.
60 Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les pongas este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió en el Señor.
CAPITULO 8
1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia fué hecha una grande persecucion en la Iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judéa y de Samaria, salvo los apóstoles.
2 Y cuidaron de Estévan [algunos] varones pios, é hicieron gran llanto sobre él.
3 Entonces Saulo asolaba la Iglesia, entrando por las casas: y trayendo varones y mujeres, los entregaba en la cárcel.
4 Mas los que eran esparcidos, pasaban [por la tierra] anunciando la palabra del Evangelio.
5 ENTONCES Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.
6 Y las compañías escuchaban atentamente unánimes las cosas que decia Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.
7 Porque muchos espíritus inmundos salian de los que los tenian, dando grandes voces: y muchos paralíticos, y cojos eran sanados.
8 Así que habia gran gozo en aquella ciudad.
9 Entonces [habia] un varon llamado Simon, el cual habia sido antes mágico en aquella ciudad, y habia engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algun grande.
10 Al cual oian todos atentamente desde el mas pequeño hasta el mas grande, diciendo: Este es virtud de Dios, la grande.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los habia entontecido mucho tiempo.
12 Mas como creyeron á Felipe, que les anunciaba el evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesu Cristo, se bautizaban, varones y mujeres.
13 Simon entonces, creyó él tambien: y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atónito.
14 Oyendo pues los apóstoles, que estaban en Jerusalem, que Samaria habia recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan.
15 los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo:
16 porque aun no habia descendido en alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesus.
17 Entonces les pusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo.
18 Y como vió Simon que por la imposicion de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les presentó dineros,
19 diciendo: Dádme tambien á mí esta potestad: que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero:
21 no tienes tú parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es recto delante de Dios:
22 arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazon:
23 porque en hiel de amargura, y en prision de maldad veo que estás.
24 Respondiendo entonces Simon, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mí.
25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaban el Evangelio.
26 EMPERO el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate, y vé hácia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza: la cual es desierta.
27 El entonces se levantó, y fué: y hé aquí un Etíope, eunuco, gobernador de Candaces, reina de los Etíopes, el cual era [puesto] sobre todos sus tesoros, y habia venido á adorar á Jerusalem,
28 se volvia, sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro.
30 Y acudiendo Felipe, le oyó que leia al profeta Isaías; y dijo: ¿Mas entiendes lo que lees?
31 Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.
32 Y el lugar de la Escritura que leia, era este: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca:
33 en su humillacion su juicio fué quitado: mas su generacion, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.
34 Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote, ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando de esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesus.
36 Y yendo por el camino, vinieron á una agua; y le dijo el eunuco: Hé aquí agua, ¿qué impide que yo no sea bautizado?
37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes. Y respondiendo [él,] dijo: Creo que Jesu Cristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco: y le bautizó.
39 Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe, y no le vió mas el eunuco: y se fué su camino gozoso.
40 Felipe empero se halló en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en todas las ciudades hasta que vino á Cesaréa.
CAPITULO 9
1 Y SAULO, aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,
2 y demandó de él cartas para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos varones, ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.
3 Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.
4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decia: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 Y [él] dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesus á quien tu persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijon.
6 El temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le [dice:] Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que te conviene hacer.
7 Y los varones que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.
8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veia á nadie: así que llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
9 donde estuvo tres dias sin ver; y no comió, ni bebió.
10 Habia entonces un discípulo en Damasco, llamado Ananías, al cual el Señor dijo en vision: Ananías. Y él respondió: Hé aquí estoy, Señor.
11 Y el Señor le [dijo:] Levántate, y vé á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á Saulo, llamado él de Tarso: porque hé aquí él ora:
12 y ha visto en vision un varon llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oido á muchos de este varon, cuantos males ha hecho á tus santos en Jerusalem,
14 y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.
15 Y le dijo el Señor: Vé; porque instrumento escogido me es este para que lleve mi nombre en presencia de gentes, y de reyes, y de los hijos de Israél;
16 porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.
17 Ananías entonces fué, y entró en la casa: y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesus, que te apareció en el camino por donde venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espíritu Santo.
18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió luego la vista: y levantándose fué bautizado.
19 Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo con los discípulos que estaban en Damasco, por algunos dias.
20 Y luego [entrando] en las sinagogas predicaba á Cristo, que este era el Hijo de Dios.
21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decian: ¿No es este el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre: y á eso vino acá para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?
22 Empero Saulo mucho mas se esforzaba, y confundia á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que este es el Cristo.
23 Y como pasaron muchos dias, hicieron consejo en uno los Judíos de matarle.
24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: empero [ellos] guardaban las puertas de dia y de noche, para matarle.
25 Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una espuerta.
26 Y como Saulo vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos: mas todos tenian miedo de él, no creyendo que era discípulo.
27 Entonces Barnabas, tomándole, le trajo á los apóstoles; y contó, como habia visto al Señor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.
28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.
29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor Jesus, y disputaba con los Griegos: mas ellos procuraban de matarle.
30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesaréa, y le enviaron á Tarso.
31 Las Iglesias entonces por toda Judéa, y Galiléa, y Samaria, tenian paz, y eran edificadas, andando en el temor del Señor: y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
32 Y ACONTECIÓ, que Pedro andándolos á todos, vino tambien á los santos que habitaban en Lydda.
33 Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que habia ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico.
34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu Cristo te sana: levántate, y házte [tu cama.] Y luego se levantó.
35 Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.
36 Entonces en Joppe habia una discípula llamada Tabitha, que declarado quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.
37 Y aconteció en aquellos dias, que enfermando, murió: la cual despues de lavada, la pusieron en un cenadero.
38 Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir hasta nosotros.
39 Pedro entonces levantándose, vino con ellos: y como llegó, le llevaron al cenadero, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas les hacia, cuando estaba con ellas.
40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró: y vuelto al cuerpo, dijo: Tabitha, levántate. Y ella abrió los ojos: y viendo á Pedro, se volvió á asentar.
41 Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando los santos y las viudas, la presentó viva.
42 Esto fué notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Señor.
43 Y aconteció que se quedó muchos dias en Joppe, en casa de un cierto Simon curtidor.
CAPITULO 10
1 Y HABIA un varon en Cesaréa llamado Cornelio, centurion de la compañía que se llamaba la Italiana,
2 pio, y temeroso de Dios, con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al pueblo, y que oraba á Dios siempre.
3 Este vió en vision manifiestamente, como á la hora de las nueve del dia, que un ángel de Dios entraba á él, y le decia: Cornelio.
4 Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria en la presencia de Dios:
5 envia pues ahora varones á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro:
6 este posa en casa de un Simon curtidor, que tiene su casa junto á la mar: este te dirá lo que te conviene hacer.
7 E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó dos de sus criados, y un soldado temeroso del Señor, de los que se llegaban á él:
8 á los cuales, despues de habérselo contado todo, los envió á Joppe.
9 Y un dia despues, yendo ellos camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió á la azotea á orar, cerca de la hora de las seis.
10 Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer, y aparejándole ellos, cayó sobre él un exceso de entendimiento.
11 Y vió el cielo abierto, y que descendia á él un vaso, como un gran lienzo, que [atado] de los cuatro cantos era bajado del cielo á la tierra:
12 en el cual habia [de] todos los animales de cuatro piés de la tierra, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata, y come.
14 Entonces Pedro dijo: Señor, no: porque ninguna cosa comun, é inmunda, he comido jamás.
15 Y volvió la voz á decirle la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo ensucies.
16 Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo.
17 Y estando Pedro dudando dentro de sí, qué seria la vision que habia visto, hé aquí, los varones que habian sido enviados de Cornelio, que preguntando por la casa de Simon, llegaron á la puerta.
18 Y llamando, preguntaron, si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, posaba allí.
19 Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espíritu: Hé aquí, tres varones te buscan:
20 levántate pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.
21 Entonces Pedro descendiendo á los varones que le eran enviados de Cornelio, dijo: Hé aquí, yo soy el que buscais: ¿qué es la causa por qué habeis venido?
22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de [tí algunas] cosas.
23 Entonces metiéndolos dentro, los hospedó: y el dia siguiente levantándose se fué con ellos: y le acompañaron algunos de los hermanos de Joppe.
24 Y otro dia despues entraron en Cesaréa. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado sus parientes, y los amigos mas familiares.
25 Y como Pedro entró, Cornelio le salió á recibir: y derribándose á sus piés, adoró.
26 Y Pedro le levantó, diciendo: Levántate, que yo mismo soy hombre.
27 Y hablando con él, entró: y halló á muchos que se habian juntado.
28 Y les dijo: Vosotros sabeis, que es abominable á un varon Judío juntarse, ó llegarse á extranjero: mas me ha mostrado Dios, que á ningun hombre llame comun ó inmundo:
29 por lo cual llamado, he venido sin dudar: así que pregunto, ¿por qué causa me habeis hecho venir?
30 Entonces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que á esta hora yo estaba ayuno: y á la hora de las nueve estando orando en mi casa, hé aquí, un varon se puso delante de mí en vestido resplandeciente,
31 y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios:
32 envia pues á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro: este posa en casa de Simon, un curtidor junto á la mar, el cual venido, te hablará.
33 Así que, luego envié á tí: y tú has hecho bien viniendo: ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios te ha mandado.
34 Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepcion de personas:
35 sino que de cualquiera nacion, que le teme y obra justicia, se agrada.
36 Envió palabra Dios á los hijos de Israél, anunciando la paz por Jesu Cristo: este es el Señor de todos.
37 Vosotros sabeis que la cosa ha sido hecha por toda Judéa: que comenzando desde Galiléa, despues del bautismo que Juan predicó:
38 á Jesus de Nazaret, como le ungió Dios de Espíritu Santo, y de potencia, que anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimidos del diablo: porque Dios era con él.
39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judéa, y en Jerusalem, al cual mataron colgándole en un madero.
40 A este Dios le levantó al tercer dia, é hizo que apareciese manifiesto:
41 no á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes habia ordenado, [es á saber,] á nosotros, que comimos, y bebimos juntamente con él, despues que resucitó de los muertos.
42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdon de pecados por su nombre.
44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayo sobre todos los que oían el sermon.
45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision, que habian venido con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios. Entonces Pedro respondió:
47 ¿Puede alguien impedir el agua, que no sean bautizados estos, que han recibido el Espíritu Santo tambien como nosotros?
48 Y los mandó bautizar en el nombre del Señor Jesus. Y le rogaron que se quedase con ellos por algunos dias.
CAPITULO 11
1 Y OYERON los apóstoles, y los hermanos que estaban en Judéa, que tambien los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.
2 Y como Pedro subió á Jerusalem, contendian contra él los que [eran] de la circuncision,
3 diciendo: ¿Por qué has entrado á varones incircuncisos, y has comido con ellos?
4 Entonces comenzando Pedro, les declaró por órden [lo pasado,] diciendo:
5 Estando yo en la ciudad de Joppe orando, ví, en exceso de entendimiento, una vision, [es á saber,] un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cantos era bajado del cielo, y venia hasta mí:
6 en el cual como puse los ojos, consideré, y ví animales terrestres de cuatro piés, y fieras, y reptiles, y aves del cielo:
7 y oí tambien una voz que me decia: Levántate, Pedro, mata, y come.
8 Y dije: Señor, no: porque ninguna cosa comun ni inmunda entró jamás en mi boca.
9 Entonces la voz me respondió del cielo la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo ensucies tú.
10 Y esto fué hecho por tres veces: y volvió todo á ser tomado arriba en el cielo.
11 Y hé aquí que luego tres varones sobrevinieron en la casa donde yo estaba, enviados á mí de Cesaréa.
12 Y el Espíritu me dijo, que me fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,
13 el cual nos contó como habia visto un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envia á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro,
14 el cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.
15 Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, tambien como sobre nosotros al principio.
16 Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua: mas vosotros sereis bautizados en Espíritu Santo.
17 Así que, si Dios les dió el mismo don tambien como á nosotros que hemos creido en el Señor Jesu Cristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?
18 Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que tambien á los Gentiles ha dado Dios penitencia para vida.* {*Lugar de convertirse á él para que vivan.}
19 Y LOS que habian sido esparcidos por [causa de] la tribulacion que fué hecha en tiempo de Estévan, anduvieron hasta Phenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando á nadie la palabra, sino á solos los Judíos.
20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron á los Griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesus.
21 Y la mano del Señor era con ellos: y mucho número creyendo se convirtió al Señor.
22 Y llegó la fama de estas cosas á oidos de la Iglesia que estaba en Jerusalem: y enviaron á Barnabas que fuese hasta Antioquía:
23 el cual como llegó, y vió la gracia de Dios, se gozó; y exhortó á todos que permaneciesen en el propósito del corazon en el Señor.
24 Porque era varon bueno, y lleno de Espíritu Santo, y de fé: y mucha compañía fué allegada al Señor.
25 Y se partió Barnabas á Tarso á buscar á Saulo: y hallado, le trajo á Antioquía.
26 Y conversaron todo un año allí con la Iglesia: y enseñaron mucha compañía, de tal manera que los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía.
27 Y EN aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas á Antioquía.
28 Y levántandose uno de ellos, llamado Agabo, daba á entender por Espíritu, que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras, la cual tambien fué en tiempo de Claudio César.
29 Entonces los discípulos, cada uno conforme á lo que tenia, determinaron de enviar subsidio á los hermanos que habitaban en Judéa.
30 Lo cual asimismo hicieron, enviando á los ancianos por mano de Barnabas y de Saulo.
CAPITULO 12
1 Y EN el mismo tiempo el rey Herodes envió compañías [de soldados] para maltratar algunos de la Iglesia.
2 Y mató á Jacobo, el hermano de Juan, á cuchillo.
3 Y viendo que habia agradado á los Judíos, pasó adelante para prender tambien á Pedro, y eran los dias de los panes sin levadura.
4 El cual prendido, le echó en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones de soldados, que le guardasen: queriendo sacarle al pueblo despues de la Pascua.
5 Así que, Pedro era guardado en la cárcel: y la Iglesia hacia oracion á Dios sin cesar por él.
6 Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta que guardaban la cárcel.
7 Y hé aquí, el ángel del Señor sobrevino, y la luz resplandeció en la cárcel: é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
8 Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus zapatos. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme.