Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 17
30 (Que aun no habia llegado Jesus á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le habia salido á recibir.)
31 Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se habia levantado prestamente, y habia salido, la siguieron, diciendo: Que va al sepulcro á llorar allí.
32 Mas María, como vino donde estaba Jesus. viéndole, derribóse á sus piés, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.
33 Jesus entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habian venido juntamente con ella llorando, embravecióse en espíritu, y alborotóse á sí mismo,
34 y dijo: ¿^Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y velo.
35 Y lloró Jesus.
36 Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.
37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podia este, que abrió los ojos del ciego, hacer que este no muriera?
38 Y Jesus, embraveciéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro donde habia una cueva, la cual tenia una piedra encima.
39 Dice Jesus: Quitad la piedra Marta, la hermana del que habia sido; muerto, le dice: Señor, hiede ya: que es de cuatro dias.
40 Jesus le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?
41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y Jesus, alzando los ojos arriba, dijo Padre, gracias te hago que me has oido:
42 que yo sabia que siempre me oyes: mas por causa de la compañía que está al rededor [lo] dije, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
44 Entonces el que habia sido muerto, salió, atadas las manos y los piés con vendas: y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesus: Desatadle, y dejadle ir.
45 Entonces muchos de los Judíos que habian venido á María, y habian visto lo que habia hecho Jesus, creyeron en él.
46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariséos, y les dijeron lo que Jesus habia hecho.
47 Y los pontífices, y los Fariséos juntaron concilio, y decian: ¿Qué hacemos? que este hombre hace muchas señales:
48 si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nacion.
49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabeis nada,
50 ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacion se pierda.
51 Mas esto no lo dijo de sí mismo: sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesus habia de morir por la nacion;
52 y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
53 Así que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.
54 De manera que Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judíos: mas se fué de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca; y muchos de la tierra subieron á Jerusalem antes de la Pascua para purificarse.
56 Y buscaban á Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ¿Qué os parece, que no vendrá al dia de la fiesta?
57 Y los pontífices y los Fariséos habian dado mandamiento, que si alguno supiese donde estuviera, que lo manifestase, para que le prendiesen.
CAPITULO 12
1 JESUS, pues, seis dias antes de la Pascua vino á Bethania, donde Lázaro habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos.
2 E hiciéronle allí una cena, y Marta servia; y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.
3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los piés de Jesus, y limpió sus piés con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento.
4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le habia de entregar:
5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?
6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenia de los pobres: mas porque era ladron; y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]
7 Entonces Jesus dijo: Déjala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto:
8 porque á los pobres siempre los tendreis con vosotros, mas á mí no siempre me tendreis.
9 Entonces mucha compañía de los Judíos entendió que él estaba allí y vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver á Lázaro al cual habia resucitado de los muertos.
10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar tambien á Lázaro:
11 porque muchos de los Judíos iban y creian en Jesus por causa de él.
12 El siguiente dia mucha compañía que habia venido al dia de la fiesta, como oyeron que Jesus venia á Jerusalem,
13 tomaron ramos de palmas, y saliéronle á recibir, y clamaban: Hosanna: Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israél.
14 Y halló Jesus un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:
15 No temas, ¡oh hija de Sión! hé aquí, tu Rey viene asentado sobre una pollina de una asna.
16 Mas estas cosas no las entendieron sus discípulos primero: empero cuando Jesus fué glorificado, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.
17 Y la compañía que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.
18 Por lo cual tambien habian venido las compañías á recibirle: porque habian oido que él habia hecho esta señal.
19 Mas los Fariséos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovechais? hé aquí, que el mundo se va tras él.
20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido á adorar en el dia de la fiesta.
21 Estos, pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galiléa, y le rogaron, diciendo: Señor, querriamos ver á Jesus.
22 Vino Felipe, y lo dijo á Andres: Andres entonces, y Felipe, lo dicen á Jesus.
23 Entonces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.
24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano que cae en la tierra, no muriere, él solo queda: mas si muriere, mucho fruto lleva.
25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
26 El que me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí tambien estará mi servidor. El que me sirviere, mi Padre le honrará.
27 Ahora es turbada mi alma: ¿y que diré? Padre, sálvame de esta hora: mas por esto he venido en esta hora.
28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y he glorificado, y le glorificaré otra vez.
29 Y la compañía que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia sido trueno: otros decian: Angel le ha hablado.
30 Respondió Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros:
31 ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera:
32 y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mi mismo.
33 Y esto decia dando á entender de que muerte habia de morir.
34 Respondióle la compañía: Nosotros hemos oido de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿quién es este Hijo del hombre?
35 Entonces Jesus les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas: porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va:
36 entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de luz. Estas cosas habló Jesus, y se fué, y se escondió de ellos.
37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creian en él:
38 para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién creerá á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?
39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaías:
40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazon: porque no vean de los ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan y [yo] los sane.
41 Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.
42 Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en el: mas por causa de los Fariséos no confesaban, por no ser echados de la sinagoga.
43 Porque amaban mas la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
44 Mas Jesus clamó, y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me envió.
45 Y el que me ve, ve al que me envió.
46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.
47 Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo: porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.
48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el dia postrero.
49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que tengo de decir, y de lo que tengo de hablar.
50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.
CAPITULO 13
1 ANTES del dia de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado á los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas de Simon Iscariote, para que le entregase:
3 sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y que habia salido de Dios, y á Dios iba:
4 levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los piés de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Vino pues á Simon Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los piés?
7 Respondió Jesus, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora: mas lo sabrás despues.
8 Dícele Pedro: No me lavarás los piés jamás. Respondióle Jesus: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Dícele Simon Pedro: Señor, no solo mis piés, mas aun las manos, y la cabeza.
10 Dícele Jesus: El que está lavado, no ha menester sino que lave los piés, mas es todo limpio: y vosotros limpios sois, aunque no todos.
11 Porque sabia quien era el que le entregaba: por eso dijo: No sois limpios todos.
12 Así que, despues que le hubo lavado los piés, y tomado su ropa, volviéndose á asentar á la mesa, les dijo: ¿Sabeis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamais Maestro y Señor; y decís bien: porque lo soy:
14 pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros piés, vosotros tambien debeis lavar los piés los unos á los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien hagais.
16 De cierto, dé cierto os digo: El siervo no es mayor que su Señor: ni el apóstol es mayor que el que le envió.
17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados sereis si las hiciéreis.
18 No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
19 Desde ahora os lo digo, antes que se haga, para que cuando se hiciere, creais que yo soy.
20 De cierto, de cierto os digo, [que] el que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
21 Como hubo dicho esto Jesus, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
22 Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decia.
23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesus amaba, estaba asentado á la mesa al lado de Jesus.
24 A este pues hizo señas Simon Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien decia.
25 El entonces recostándose sobre el pecho de Jesus, le dice: ¿Señor, quién es?
26 Respondió Jesus: Aquel es, á quien yo diere el pan mojado: y mojando el pan, dióle á Judas de Simon Iscariote.
27 Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesus le dice: Lo que haces, hazlo mas presto.
28 Mas esto ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito se lo dijo.
29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenia la bolsa, que Jesus le decia: Compra las cosas que nos son necesarias para el dia de la fiesta: ó que diese algo á los pobres.
30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era [ya] noche.
31 Entonces como [él] salió, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
32 Si Dios es glorificado en él, Dios tambien le glorificará en sí mismo; y luego le glorificará.
33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscareis: mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir: y ahora os lo digo.
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis los unos á los otros: como os amé, que tambien [os] ameis los unos á los otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviéreis amor los unos con los otros.
36 Dícele Simon Pedro: ¿Señor, á dónde vas? Respondióle Jesus: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir: mas [me] seguirás despues.
37 Dícele Pedro: ¿Señor, por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por tí.
38 Respondióle Jesus: ¿Tu alma pondrás por mí? de cierto, de cierto te digo, [que] no cantará el gallo, que no me hayas negado tres veces.
CAPITULO 14
1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera, os lo diria: porque voy á aparejaros el lugar.
3 Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.
4 Así que sabeis donde yo voy, y el camino sabeis.
5 Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino?
6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí:
7 si me conoceis, tambien á mi Padre conoceriais: y desde ahora le conoceis, y le habeis visto.
8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesus le dice: ¿Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me habeis conocido? Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre: ¿cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no [las] hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera creedme por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo, [que] el que en mí cree, las obras que yo hago tambien él [las] hará, y mayores que estas hará: porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre, esto haré: para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiéreis en mi nombre, esto haré.
15 Si me amais, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre:
17 al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conoceis, porque está con vosotros, y será en vosotros.
18 No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
19 Aun un poquito, y el mundo no me verá mas: empero vosotros me vereis, porque yo vivo, y vosotros vivireis.
20 Aquel dia vosotros conocereis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré á él, y me manifestaré á él
22 Dícele Judas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar á nosotros, y no al mundo?
23 Respondió Jesus, y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido, no es mia, sino del Padre que me envió.
25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.
26 Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, aquel os enseñará todas las cosas, y os acordará todas las cosas que os he dicho.
27 La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.
28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amáseis, ciertamente os gozariais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.
29 Y ahora os [lo] he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creais.
30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí.
31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dió el mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.
CAPITULO 15
1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve mas fruto.
3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
4 Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid, así ni vosotros, si no estuviéreis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto, porque sin mí nada podeis hacer.
6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como [mal] pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si estuviéreis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que quisiéreis, pedireis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais mis discípulos.
9 Como el Padre me amó, tambien yo os he amado: estad en mi amor.
10 Si guardáreis mis mandamientos, estareis en mi amor: como yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos á los otros, como [yo] os amé.
13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su alma por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hiciéreis las cosas que yo os mando.
15 Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he dicho amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os he hecho notorias.
16 No me elegisteis vosotros [á mí;] mas yo os elegí á vosotros, y os he puesto para que vayais, y lleveis fruto; y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiéreis del Padre en mi nombre [él] os lo dé.
17 Esto os mando: Que os ameis los unos á los otros.
18 Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.
19 Si fuérais del mundo, el mundo amaria lo que es suyo: mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
20 Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor: si á mí me han perseguido, tambien á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, tambien guardarán la vuestra.
21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre: porque no conocen á aquel que me ha enviado.
22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado: mas ahora no tienen excusa de su pecado.
23 El que me aborrece, tambien á mi Padre aborrece.
24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no tendrian pecado: mas ahora, y [las] han visto, y aborrecen á mí, y á mi Padre.
25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
26 Empero cuando viniere aquel Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual precede del Padre, él dará testimonio de mí.
27 Y vosotros dareis testimonio, porque estais conmigo desde el principio.
CAPITULO 16
1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.
2 Os echarán de las sinagogas: antes la hora viene, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio á Dios.
3 Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni á mí.
4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis de ello, que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque [yo] estaba con vosotros.
5 Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde vas?
6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazon.
7 Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendria á vosotros: mas si [yo] fuere, os le enviaré.
8 Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio.
9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí:
10 y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me vereis mas:
11 mas de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado.
12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar.
13 Mas cuando viniere aquel Espíritu de verdad, [él] os guiará á toda verdad: porque no hablará de sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las cosas que han de venir os hará saber.
14 El me glorificará, porque tomará de mio, y os [lo] hará saber.
15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomará de mio, y os [lo] hará saber.
16 Un poquito, y no me vereis; y otra vez un poquito, y me vereis: porque yo voy al Padre.
17 Entonces dijeron [algunos] de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un poquito, y me vereis: porque yo voy al Padre?
18 Así que decian: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? no entendemos lo que habla.
19 Y conoció Jesus que le querian preguntar, y les dijo: ¿Preguntais entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un poquito, y me vereis?
20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros llorareis y lamentareis, y el mundo se alegrará: vosotros empero sereis tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo.
21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora: mas despues que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
22 Tambien pues vosotros ahora á la verdad teneis tristeza: mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazon, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
23 Y aquel dia no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiéreis á [mi] Padre en mi nombre, os [lo] dará.
24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibireis, para que vuestro gozo sea cumplido.
25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios, mas claramente os anunciaré de mi Padre.
26 Aquel dia pedireis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros:
27 porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis creido que yo salí de Dios.
28 Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
29 Dícenle sus discípulos: Hé aquí, ahora hablas claramente, y ningun proverbio dices.
30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.
31 Respondióles Jesus: ¿Ahora creeis?
32 Hé aquí la hora viene, y ya es venida, que sereis esparcidos cada uno por su cabo, y me dejareis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengais paz: en el mundo tendreis apretura: mas confiad, yo he vencido al mundo.
CAPITULO 17
1 ESTAS cosas habló Jesus, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora viene, glorifica á tu Hijo, para que tambien tu Hijo te glorifique á tí.
2 como le has dado la potestad de toda carne, para que á todos los que le diste, les dé vida eterna.
3 Esta empero es la vida eterna, que te conozcan solo Dios verdadero, y al que enviaste, Jesu Cristo.
4 Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese.
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú acerca de tí mismo de aquella gloria que tuve acerca de tí antes que este mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.
7 Ahora han [ya] conocido que todas las cosas que me diste, son de tí.