# Reina Valera New Testament of the Bible 1858

## Part 16

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59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capharnaum.

60 Y muchos de sus discípulos oyéndo[le,] dijeron: Dura es esta palabra, ¿y quién la puede oir?

61 Y sabiendo Jesus en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

62 ¿Pues [qué será,] si viéreis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?

63 El espíritu es el que da vida: la carne á nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio sabia quiénes eran los que no habian de creer, y quién le habia de entregar.

65 Y decia: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado de mi Padre.

66 Desde esto muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

67 Dijo entonces Jesus á los doce: ¿Quereis vosotros iros tambien?

68 Y respondióle Simon Pedro: ¿Señor, á quién iremos? tienes palabras de vida eterna:

69 y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70 Jesus les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo?

71 Y hablaba de Judas Iscariote, [hijo] de Simon: porque este era el que le habia de entregar, el cual era uno de los doce.

CAPITULO 7

1 Y pasadas estas cosas andaba Jesus en Galiléa: que no queria andar en Judéa, porque los Judíos procuraban de matarle.

2 Y ERA cerca el dia de la fiesta de los Judíos, de las cabañas.

3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y véte á Judéa, para que tus discípulos vean tus obras que haces:

4 que ninguno que procure ser claro, hace algo en oculto: si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creian en él.

6 Díceles entonces Jesus: Mi tiempo aun no es venido: mas vuestro tiempo siempre es presto.

7 No puede el mundo aborreceros á vosotros: mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.

8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galiléa.

10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él tambien subió á la fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto.

11 Y buscábanle los Judíos en el dia de la fiesta, y decian: ¿Dónde está aquel?

12 Y habia grande murmullo de él en la compañía: porque unos decian: Bueno es; y otros decian: No, antes engaña las compañías.

13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, de miedo de los Judíos.

14 Y al medio de la fiesta, subió Jesus al templo, y enseñaba.

15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido?

16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de el que me envió.

17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

18 El que habla de sí mismo, gloria propia busca: mas el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dió Moisés la ley; y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procurais matar?

20 Respondió la compañía, y dijo: Demonio tienes: ¿quien te procura matar?

21 Jesus respondió, y les dijo: Una obra hice, y todos os maravillais.

22 Cierto, Moisés os dió la circuncision, no porque sea de Moisés, mas de los padres, y en sábado circuncidais al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncision en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojais conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre?

24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

25 Decian entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para matarle?

26 y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿si han entendido verdaderamente los príncipes que este es el Cristo?

27 mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea.

28 Entonces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: empero no he venido de mí mismo: mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignorais:

29 empero yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.

30 Entonces procuraban prenderle: mas ninguno metió en él mano, porque aun no habia venido su hora.

31 Y de la compañía, muchos creyeron en él, y decian: ¿ El Cristo, cuando viniere, hará mas señales que las que este hace?

32 los Fariséos oyeron la compañía que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariséos enviaron servidores que le prendiesen.

33 Y Jesus les dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré á aquel que me envió:

34 me buscareis, y no [me] hallareis; y donde yo estaré, vosotros no podreis venir.

35 Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir este que no le hallaremos? ¿se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar los Griegos?

36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscareis, y no [me] hallareis: y donde yo estaré, vosotros no podreis venir?

37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pié, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba:

38 el que cree en mí, como dice la Escritura, rios de agua viva correrán de su vientre.

39 Y esto dijo del Espíritu, que habian de recibir los que creyesen en él: porque aun no era el Espíritu Santo, porque Jesus aun no era glorificado.

40 Entonces muchos de la compañía oyendo este dicho, decian: Verdaderamente este es el Profeta.

41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De Galiléa ha de venir el Cristo?

42 ¿no dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?

43 Así que habia disension en la compañía por él.

44 Y algunos de ellos le querian prender: mas ninguno metió sobre él manos.

45 Y los porquerones vinieron á los pontífices, y á los Fariséos, y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?

46 los porquerones respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este hombre habla.

47 Entonces los Fariséos les respondieron: ¿Sois tambien vosotros engañados?

48 ha creido en él alguno de los príncipes, ó de los Fariséos?

49 sino este vulgo que no sabe la ley, malditos son.

50 Díceles Nicodemo, el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos:

51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?

52 Respondieron, y dijéronle: ¿No eres tú tambien Galiléo? Escudriña, y ve, que de Galiléa nunca se levantó profeta.

53 Y volviéronse cada uno á su casa.

CAPITULO 8

1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas.

2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él; y sentado él los enseñaba.

3 Entonces los escribas y los Fariséos traen á el una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,

4 dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho adulterando:

5 y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: ¿tú, pues, qué dices?

6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar: empero Jesus bajado hácia abajo escribia en tierra con el dedo.

7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y les dijo: El que de vosotros es sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

8 Y volviéndose á bajar hácia abajo, escribia en tierra.

9 Oyendo pues [ellos] esto <redargüidos de la conciencia> salíanse uno á uno, comenzando desde los mas viejos y quedó solo Jesus, y la mujer que estaba en medio.

10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que á la mujer, le dijo: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?

11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: véte, y no peques mas.

12 Y hablóles Jesus otra vez diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá lumbre de vida.

13 Entonces los Fariséos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesus, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero: porque sé de donde he venido, y á donde voy: mas vosotros no sabeis de donde vengo, y á donde voy.

15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero: porque no soy solo, mas yo, y el que me envio, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito, que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mi mismo; y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.

19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesus: Ni á mí [me] conoceis, ni á mi Padre: si á mí me conociéseis, á mi Padre tambien conoceriais.

20 Estas palabras habló Jesus en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo; y nadie le prendió: porque aun no habia venido su hora.

21 Y díjoles otra vez Jesus: Yo voy, y me buscareis, mas en nuestro pecado morireis: á donde yo voy, vosotros no podeis venir.

22 Decian entonces los Judíos: ¿Se ha de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podeis venir?

23 Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije, que moririais en vuestros pecados: porque si no creyéreis que yo soy, en vuestros pecados morireis.

25 Y decíanle: ¿Tú, quién eres? Entonces Jesus les dijo: El que al principio tambien os he dicho:

26 muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo lo que he oido de él, esto hablo en el mundo.

27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

28 Díjoles pues Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entendereis que yo soy, y que nada hago de mí mismo: mas como el Padre me enseñó, esto hablo:

29 porque el que me envió, conmigo está: no me ha dejado solo el Padre: porque yo, lo que á él agrada. hago siempre.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

31 Y decia Jesus á los Judíos que le habian creido: Si vosotros permaneciéreis en mi palabra, sereis verdaderamente mis discípulos;

32 y conocereis la verdad, y la verdad os libertará.

33 Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿como dices tú: Sereis libres?

34 Jesus les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.

35 Y el siervo no queda en casa para siempre: mas el Hijo queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres.

37 [Yo] sé que sois simiente de Abraham: mas procurais matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

38 Yo, lo que he visto acerca de mi Padre, hablo; y vosotros lo que habeis visto acerca de vuestro padre, haceis.

39 Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesus: Si fuérais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais:

40 empero ahora procurais de matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham:

41 vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijéronle pues: Nosotros no somos nacidos de fornicacion: un padre tenemos, [es á saber,] Dios.

42 Jesus entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amariais [á mí:] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

43 ¿Por qué no reconoceis mi lenguaje? que no podeis oir mi palabra.

44 Vosotros de padre diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis cumplir: él homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en verdad: porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla: porque es mentiroso, y padre de mentira.

45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creeis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: [las cuales] por tanto no oís vosotros, porque no sois de Dios.

48 Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y [que] tienes demonio?

49 Respondió Jesus: Yo no tengo demonio: antes honro á mi Padre, y vosotros me habeis deshonrado.

50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

52 Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces?

54 Respondió Jesus: Si yo me glorifico á mi mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica: el que vosotros decís, que es vuestro Dios.

55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, seré como vosotros, mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi dia: y le vió. Y se gozó.

57 Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años: ¿y viste á Abraham?

58 Díjoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, antes que Abraham fuese, yo soy.

59 Tomaron entonces piedras para arrojarle: mas Jesus se encubrió, y se salió del templo; y atravesando por medio de ellos se fué.

CAPITULO 9

1 Y PASANDO Jesus, vió un hombre ciego desde [su] nacimiento.

2 Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: ¿Rabbí, quién pecó, este ó sus padres, porque naciese ciego?

3 Respondió Jesus: Ni este pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él:

4 á mí [me] conviene obrar las obras de aquel que me envió, entre tanto que el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar:

5 entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

6 Esto dicho, escupió en tierra; é hizo lodo de la saliva, y untó [con] el lodo sobre los ojos del ciego,

7 y le dijo: Vé, lava [los ojos] en el estanque de Siloé, que significa, si [lo] declares, Enviado; y fué entonces, y [los] lavó, y volvió viendo.

8 Entonces los vecinos, y los que antes le habian visto que era ciego, decian: ¿No es este el que se sentaba, y mendigaba?

9 Otros decian: ¿Que este es? y otros: Parécese á él; y él decia: Que yo soy.

10 Y le decian: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él, y dijo: Aquel hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Vé al estanque de Siloé, y láva[te;] y fuí, y lavé [los ojos,] y recibí la vista.

12 Y dijéronle: ¿Dónde está aquel? Dice [él:] No sé.

13 Llévanle á los Fariséos, al que antes habia sido ciego.

14 Y era sábado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los ojos.

15 Y volviéronle á preguntar tambien los Fariséos, de qué manera habia recibido la vista; y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y [los] lavé, y veo.

16 Entonces unos de los Fariséos le decian: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Y otros decian: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y habia disension entre ellos.

17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices de el que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

18 Mas los Judíos no creian de él, que habia sido él ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á sus padres de el que habia recibido la vista.

19 Y preguntáronles, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís, que nació ciego? ¿cómo, pues, ve ahora?

20 Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego:

21 mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: él tiene edad, preguntadle á él, él hablará de sí.

22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habian concluido que si alguno confesase ser él el Mesías, que fuese fuera de la sinagoga.

23 Por eso dijeron sus padres: Que edad tiene, preguntadle á él.

24 Así que volvieron á llamar al hombre que habia sido ciego, y le dijeron: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

25 Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

26 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿cómo te abrió los ojos?

27 Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y lo habeis oido: ¿por qué [lo] quereis otra vez oir? ¿quereis tambien vosotros haceros sus discípulos?

28 Y maldijéronle, y dijeron: Tú eres su discípulo: que nosotros discípulos de Moisés somos:

29 nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas este no sabemos de donde es.

30 Respondióles aquel hombre, y les dijo: Cierto maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabeis de donde sea, y [á mí] me abrió los ojos:

31 y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á este oye:

32 desde el siglo no fué oido, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego:

33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.

34 Respondieron, y le dijeron: En pecados eres nacido todo; ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.

35 Oyó Jesus que le habian echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Tú crees en el Hijo de Dios?

36 Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

37 Y díjole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.

38 Y él dice: Creo, Señor. Y le adoró.

39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido á este mundo, para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

40 Y oyeron esto algunos de los Fariséos que estaban con él, y le dijeron: ¿Somos nosotros tambien ciegos?

41 Díjoles Jesus: Si fuérais ciegos, no tuviérais pecado: mas ahora porque decís: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.

CAPITULO 10

1 DE cierto, de cierto os digo, [que] el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladron es y robador.

2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.

4 Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen: porque conocen su voz.

5 Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.

6 Esta parábola les dijo Jesus: mas ellos no entendieron qué [era lo que] les decia.

7 Volvióles pues Jesus á decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores, mas no los oyeron las ovejas.

9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen Pastor: el buen pastor su alma da por [sus] ovejas.

12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, y disipa las ovejas.

13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

14 Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mias me conocen,

15 como el Padre me conoce [á mí,] y yo conozco al Padre; y pongo mi alma por las ovejas.

16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este corral: aquellas tambien me conviene traer, y oirán mi voz; y se hará un corral, y un pastor.

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi alma, para volverla á tomar.

18 Nadie la quita de mí, mas yo la pongo de mí mismo: [porque] tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19 Y volvió á haber disension entre los Judíos por estas palabras.

20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de sí: ¿para qué le oís?

21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22 Y se hacia la fiesta de la Dedicacion en Jerusalem, y era invierno.

23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomón.

24 Y rodeáronle los Judíos, y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos quitarás la vida? si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

25 Respondióles Jesus: Os [lo] he dicho, y no [lo] creeis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de mí.

26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28 y yo les doy vida eterna, y para siempre no perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.

29 Mi Padre que me [las] dió, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30 Yo y el Padre una cosa somos.

31 Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos, para apedrearle.

32 Respondióles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de ellas me apedreais?

33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por la buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

34 Respondióles Jesus: ¿No está escrito en vuestra ley: Que yo dije: Dioses sois?

35 Si dijo dioses á aquellos, á los cuales fué hecha palabra de Dios, y la Escritura no puede ser quebrantada,

36 ¿á mí que el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas: porque dije: Hijo de Dios soy?

37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.

38 Mas si [las] hago, aunque á mí no creais, creed á las obras, para que conozcais y creais, que el Padre es en mí, y yo en él.

39 Y procuraban otra vez prenderle: mas él se salió de sus manos.

40 Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero habia estado bautizando Juan, y se estuvo allí.

41 Y muchos venian á él, y decian: Que Juan á la verdad ninguna señal hizo: mas todo lo que Juan dijo de este, era verdad.

42 Y muchos creyeron allí en él.

CAPITULO 11

1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta sus hermanas.

2 Y María era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus piés con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.

3 Enviaron pues sus hermanas á él, diciendo: Señor, hé aquí, el que amas está enfermo.

4 Y oyéndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5 Y amaba Jesus á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.

6 Como oyó, pues, que estaba enfermo, entonces á la verdad se quedó dos dias en aquel lugar donde estaba.

7 Luego despues de esto dijo á sus discípulos: Vamos á Judéa otra vez.

8 Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y vas otra vez allá?

9 Respondió Jesus: ¿No tiene el dia doce horas? el que anduviere de dia, no tropieza, porque ve la luz de este mundo:

10 mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

11 Dicho esto, díceles despues: Lázaro nuestro amigo duerme: mas voy á despertarle del sueño.

12 Dijéronle entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.

13 Mas esto decia Jesus de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba de sueño de dormir.

14 Entonces pues Jesus les dijo claramente: Lázaro es muerto;

15 y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, porque creais: mas vamos á él.

16 Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á los condiscípulos: Vamos tambien nosotros, para que muramos con él.

17 Vino pues Jesus, y hallóle, que habia cuatro dias [que estaba] en el sepulcro.

18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios.

19 Y muchos de los Judíos habian venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.

20 Entonces Marta, como oyó que Jesus venia, le salió á recibir: mas María se estuvo en casa.

21 Y Marta dijo á Jesus: Señor, si estuvieras aquí, mi hermano no fuera muerto:

22 mas tambien sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.

23 Dícele Jesus: Resucitará tu hermano.

24 Marta le dice: [Yo] sé que resucitará en la resurreccion en el dia postrero.

25 Dícele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá:

26 y todo aquel que vive, y cree en mí, no morirá eternamente: ¿crees esto?

27 Dícele: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

28 Y esto dicho, se fué, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí, y te llama.

29 Ella, como [lo] oyó, se levanta prestamente, y viene á él.

