Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 15

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48 Dícele Nathanaél: ¿De dónde me conoces? Respóndele Jesus, y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví.

49 Respondió Nathanaél, y le dijo: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israél.

50 Respondió Jesus, y le dijo: Porque te dije: Víte debajo de la higuera, crees: cosas mayores que estas verás.

51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante vereis el cielo abierto, y ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.

CAPITULO 2

1 Y AL tercer dia hiciéronse unas bodas en Caná de Galiléa; y estaba allí la madre de Jesus.

2 Y fué tambien llamado Jesus, y sus discípulos, á las bodas.

3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen.

4 Y le dice Jesus: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.

5 Su madre dice á los que servian: Haced todo lo que os dijere.

6 Y estaban allí seis tinajuelas de agua de piedra, conforme á la purificacion de los Judíos, que cabia en cada una dos ó tres cántaros.

7 Díceles Jesus: Llenad estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

8 Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáronle.

9 Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabia de donde era: mas los que servian, lo sabian, que habian sacado el agua: el maestresala llama al esposo,

10 y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando [ya] están hartos, entonces lo que es peor: mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

11 Este principio de señales hizo Jesus en Caná de Galiléa, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12 Despues de esto descendió á Capharnaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos dias.

13 Y ESTABA cerca la Pascua de los Judíos, y subió Jesus á Jerusalem.

14 Y halló en el templo los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados.

15 Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes, y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas.

16 Y á los que vendian las palomas dijo: Quitad de aquí esto, y no hagais la casa de mi Padre casa de mercado.

17 Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.

18 Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿ Qué señal nos muestras de que haces esto?

19 Respondió Jesus, y les dijo: Destruid este templo, y en tres dias [yo] le levantaré.

20 Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis años fué este templo edificado, y tú en tres dias le levantarás?

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

22 Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que les habia dicho esto, y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesus habia dicho.

23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo sus señales que hacia.

24 Mas el mismo Jesus no se confiaba á si mismo de ellos, porque él conocia á todos,

25 y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre: porque él sabia lo que habia en el hombre.

CAPITULO 3

1 Y HABIA un hombre de los Fariséos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.

2 Este vino á Jesus de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios [por] maestro: porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.

3 Respondió Jesus, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

5 Respondió Jesus: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6 Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es.

7 No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez.

8 El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido de Espíritu.

9 Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede esto hacerse?

10 Respondió Jesus, y le dijo: ¿Tú eres el maestro de Israél, y no sabes esto?

11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio.

12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis: ¿cómo creereis, si os dijere las celestiales?

13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, [es á saber,] el Hijo del hombre, que está en el cielo.

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado:

15 para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado á su Hijo unigénito: para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo: mas para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado: porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

19 Y esta es la condenacion, [es á saber,] porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz: porque sus obras eran malas.

20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.

21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifiestas, que son hechas en Dios.

22 PASADO esto, vino Jesus y sus discípulos á una tierra de Judéa; y estaba allí con ellos, y bautizaba.

23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto á Salim, porque habia muchas aguas; y venian, y eran bautizados.

24 Porque aun Juan no habia sido puesto en la cárcel.

25 Y hubo cuestion entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificacion.

26 Y vinieron á Juan, y le dijeron: Rabbí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual té diste testimonio, hé aquí, bautiza, y todos vienen á él.

27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere dado del cielo.

28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo: mas soy enviado delante de él.

29 El que tiene la esposa, es el esposo: mas [el] amigo del esposo, que está en pié y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así, pues, este mi gozo es cumplido.

30 A él conviene crecer: mas á mí ser disminuido.

31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

32 Y lo que vió y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

33 El que recibe su testimonio, este signó, que Dios es verdadero:

34 porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no [le] da Dios el Espíritu por medida.

35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.

36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida: mas la ira de Dios está sobre él.

CAPITULO 4

1 DE manera que, como Jesus entendió que los Fariséos habian oido que Jesus hacia discípulos, y bautizaba mas que Juan,

2 (aunque Jesus no bautizaba, sino sus discípulos,)

3 dejó á Judéa, y se fué otra vez á Galiléa.

4 Y era menester que pasase por Samaria.

5 Vino pues á una ciudad de Samaria que se llama Sichár, junto á la heredad que Jacob dió á Joseph su hijo.

6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Así que Jesus, cansado del camino, así se sentó al lado de la fuente. Era como la hora de las seis.

7 Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesus le dice: Dáme de beber.

8 (Porque sus discípulos eran idos á la ciudad á comprar de comer.)

9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas á mí de beber' que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

10 Respondió Jesus, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dáme de beber: tu pedirias de él, y él te daria agua viva.

11 La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

12 ¿ eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

13 Respondió Jesus, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed:

14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él fuente de agua, que salte para vida eterna

15 La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que [yo] no tenga sed, m venga acá á sacarla.

16 Jesus le dice: Vé, llama á tu marido, y vén acá.

17 Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesus: Bien has dicho, que no tengo marido:

18 porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad.

19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta:

20 nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar.

21 Dícele Jesus: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adorareis al Padre:

22 vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos:

23 mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad: porque tambien el Padre tales adoradores busca que le adoren:

24 Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que adoren.

25 Dícele la mujer: [Yo] sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas.

26 Dícele Jesus: Yo soy, que hablo contigo.

27 Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con [aquella] mujer: mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas; ó, qué hablas con ella?

28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:

29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si es quizá el Cristo?

30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.

31 Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.

32 Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis.

33 Entonces los discípulos decian el uno al otro: ¿Si le ha traido alguien de comer?

34 Díceles Jesus: Mi comida es, que [yo] haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35 ¿No decís vosotros que aun hay cuatro meses hasta la siega? Hé aquí, [yo] os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones: porque ya están blancas para la siega.

36 Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que el que siembra tambien goce, y el que siega.

37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38 Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habeis entrado en sus labores.

39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, [diciendo:] Que me dijo todo lo que he hecho.

40 Mas viniendo los Samaritanos á él, le rogaron que se quedase allí: y se quedó allí dos dias.

41 Y creyeron muchos mas por la palabra de él.

42 Y decian á la mujer: Que ya no creemos por tu dicho: porque nosotros mismos hemos oido, y sabemos, que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.

43 Y dos dias despues salió de allí, y se fué á Galiléa.

44 Porque el mismo Jesus dió testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra.

45 Y como vino á Galiléa, los Galiléos le recibieron, vistas todas las cosas que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos habian venido al dia de la fiesta.

46 Vino pues Jesus otra vez á Caná de Galiléa, donde habia hecho el vino del agua: y habia en Capharnaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47 Este, como oyó que Jesus venia de Judéa en Galiléa, fué á él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo: porque se comenzaba á morir.

48 Entonces Jesus le dijo: Si no viéreis señales y milagros, no creereis.

49 El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

50 Dícele Jesus: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre á la palabra que Jesus le dijo, y se fué.

51 Y viniendo ya él, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

52 Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor; y le dijeron: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

53 El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu hijo vive: y creyó él, y toda su casa.

54 Esta segunda señal volvió Jesus á hacer cuando vino de Judéa á Galiléa.

CAPITULO 5

1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judíos, y subió Jesus á Jerusalem.

2 Y está en Jerusalem á [la Puerta] del Ganado un estanque, que en hebráico es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales.

3 En estos estaba echada grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua:

4 porque el ángel descendia á cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua; y el que primero descendia en el estanque, despues del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese.

5 Y estaba allí un hombre, que habia treinta y ocho años que estaba enfermo.

6 Como Jesus vió á este echado, y entendió que ya habia mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?

7 Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque: porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.

8 Dícele Jesus: Levántate, toma tu lecho, y anda.

9 Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase: y era sábado aquel dia.

10 Entonces los Judíos decian á aquel que habia sido sanado: Sábado es, no te es lícito llevar tu lecho.

11 Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

12 Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda?

13 Y el que habia sido sanado, no sabia quién fuese: porque Jesus se habia apartado de la compañía que estaba en aquel lugar.

14 Despues le halló Jesus en el templo, y le dijo: Hé aquí, eres [ya] sano: no peques mas, porque no te venga alguna cosa peor.

15 El se fué [entonces,] y dió aviso á los Judíos, que Jesus era el que le habia sanado.

16 Y por esta causa los Judíos perseguian á Jesus, y procuraban matarle, porque hacia estas cosas en sábado.

17 Y Jesus les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

18 Entonces mas procuraban los Judíos matarle: porque no solo quebrantaba el sábado, mas aun tambien á su padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

19 Respondió pues Jesus, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: [Que] no puede el Hijo hacer algo de si mismo, sino viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto tambien hace el Hijo juntamente.

20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, que vosotros os maravilleis.

21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, así tambien el Hijo á los que quiere da vida.

22 Porque el Padre á nadie juzga: mas todo el juicio dió al Hijo,

23 para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

24 De cierto, de cierto os digo: [Que] el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá á juicio, mas pasó de muerte á vida.

25 De cierto, de cierto os digo: [Que] vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oyeren, vivirán.

26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió tambien al Hijo que tuviese vida en sí mismo.

27 Y tambien le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

28 No os maravilleis de esto: porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz:

29 y los que hicieron bienes, saldrán á resurreccion de vida: mas los que hicieron males, á resurreccion de juicio.

30 No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es justo: porque no busco mi voluntad, mas la voluntad de aquel que me envió, del Padre.

31 Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

32 Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.

33 Vosotros enviasteis á Juan, y [él] dió testimonio á la verdad.

34 Mas yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo esto, para que vosotros seais salvos.

35 El era candil que ardia, y alumbraba: mas vosotros quisisteis engreíros por un poco á su luz.

36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, [es á saber,] las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.

37 Y el que me envió, el Padre, él dió testimonio de mí. Ni nunca habeis oido su voz, ni habeis visto su parecer,

38 ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que él envió, á este vosotros no creeis.

39 Escudriñad las Escrituras: porque á vosotros os parece, que en ellas teneis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí:

40 y no quereis venir á mí, para que tengais vida.

41 Gloria de los hombres no recibo.

42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros.

43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquel recibireis.

44 ¿Cómo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros? y no buscais la gloria que de solo Dios viene.

45 No penseis que os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa, Moisés, en quien vosotros esperais.

46 Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeriais á mí: porque de mí escribió él.

47 Y si á sus escritos no creeis, ¿cómo creereis á mis palabras?

CAPITULO 6

1 PASADAS estas cosas, se fué Jesus de la otra parte de la mar de Galiléa, [que es] de Tiberias.

2 Y seguíale grande multitud, porque veian sus señales que hacia en los enfermos.

3 Subió pues Jesus á un monte, y estuvo allí con sus discípulos.

4 Y estaba cerca la Pascua, el dia de la fiesta de los Judíos.

5 Y como alzó Jesus los ojos, y vió que habia venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos?

6 Mas esto decia tentándole: porque él sabia lo que habia de hacer.

7 Respondióle Felipe: Doscientos dineros de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

8 Dícele uno de sus discípulos, Andres, hermano de Simon Pedro:

9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos: ¿mas qué es esto entre tantos?

10 Entonces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como número de cinco mil varones.

11 Y tomó Jesus aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los panes cuanto querian.

12 Y como fueron hartos, dijo á sus discípulos: Coged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

13 Cogieron pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habian comido.

14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesus habia hecho, decian: Que este verdaderamente es el Profeta, que habia de venir al mundo.

15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á huirse al monte él solo.

16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar,

17 y entrando en un navío, venian de la otra parte de la mar hácia Capharnaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido á ellos.

18 Y la mar se comenzó á levantar con un gran viento.

19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco, ó treinta estadios, ven á Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al navío; y tuvieron miedo.

20 Mas él les dijo: Yo soy: no tengais miedo.

21 Y ellos le recibieron de buena gana en el navío, y luego el navío llegó á la tierra donde iban.

22 El dia siguiente la compañía que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no habia allí otra navecilla sino una, en la cual se habian entrado sus discípulos, y que Jesus no habia entrado con sus discípulos en el navío, mas que sus discípulos solos se habian ido;

23 y que otras navecillas habian arribado de Tiberias, junto al lugar donde habian comido el pan, despues de haber el Señor hecho gracias;

24 como vió pues la compañía que Jesus no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos tambien en las navecillas, y vinieron á Capharnaum buscando á Jesus.

25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbí, cuándo llegaste acá?

26 Respondióles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscais, no por las señales que habeis visto, mas por el pan que comisteis, y os hartasteis.

27 Obrad, no [por] la comida que perece, mas [por] la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á este señaló el Padre, [es á saber,] Dios.

28 Y le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29 Respondió Jesus, y les dijo: Esta es la obra de Dios, [es á saber,] que creais en el que él envió.

30 Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿qué obras?

31 nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os dió Moisés pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo:

33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre: y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas [ya] os he dicho, que aunque me habeis visto, no [me] creeis.

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene no le echo fuera.

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad de aquel que me envió.

39 Y esta es la voluntad de aquel que me envió, [es á saber,] del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, mas que lo resucite en el dia postrero.

40 Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el dia postrero.

41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque habia dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42 Y decian: ¿No es este Jesus, el hijo de Joseph, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo pues dice este: Que del cielo he descendido?

43 Y Jesus respondió, y les dijo: No murmureis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió, no le trajere; y yo le resucitaré en el dia postrero.

45 Escrito está en los Profetas: Y serán todos enseñados de Dios; así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, este ha visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo, [que] el que cree en mí, tiene vida eterna.

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan vivirá para siempre: y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52 Entonces los Judíos contendian entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos su carne á comer?

53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] si no comiéreis la carne del Hijo del hombre, y bebiéreis su sangre, no tendreis vida en vosotros.

54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el dia postrero.

56 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así tambien el que me come, él tambien vivirá por mí.

58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.