Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 14

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36 Velad, pues, orando á todo tiempo, que seais tenidos dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pié delante del Hijo del hombre.

37 Y ENSEÑABA entre dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.

38 Y todo el pueblo venia á él por la mañana, para oirle en el templo.

CAPITULO 22

1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua.

2 Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le matarian: mas tenian miedo del pueblo.

3 Y entró Satanás en Judas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del numero de los doce.

4 Y fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se le entregaria.

5 los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

6 Y prometió; y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin las compañías.

7 Y VINO el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar [el cordero de] la Pascua.

8 Y envió á Pedro, y á Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la Pascua, para que comamos.

9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?

10 Y él les dijo: Hé aquí, como entráreis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare;

11 y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer [el cordero de] la Pascua con mis discípulos?

12 Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejad allí.

13 Y yendo [ellos] halláronlo todo como les habia dicho; y aparejaron [el cordero de] la Pascua.

14 Y como fué hora, se sentó á la mesa; y con él los doce apóstoles.

15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros este [cordero de la] Pascua antes que padezca:

16 porque os digo, que no comeré de él, hasta que sea cumplido en el reino de Dios.

17 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, dijo: Tomad esto, y partid entre vosotros.

18 Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

19 Y tomando el pan, habiendo hecho gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí.

20 Asimismo tambien [tomó y les dió] el vaso, despues que hubo cenado, diciendo: Este vaso [es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama:

21 con todo eso, hé aquí, la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.

22 Y á la verdad el Hijo del hombre va segun lo que está determinado: empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado!

23 Ellos entonces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos seria el que habia de hacer esto.

24 Y fué entre ellos una contienda, quién de ellos parecia [que habia de] ser el mayor.

25 Entonces él les dijo: los reyes de los Gentiles se enseñorean de ellos; y los que sobre ellos tienen potestad son llamados bienhechores:

26 mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el mas mozo; y el que es príncipe, como el que sirve:

27 porque, ¿cuál es mayor, el que se asienta á la mesa, ó el que sirve? ¿no es el que se asienta á la mesa? y yo soy entre vosotros como el que sirve:

28 empero vosotros sois los que habeis permanecido conmigo en mis tentaciones:

29 yo pues os ordeno el reino, como mi Padre me lo ordenó [á mí]:

30 para que comais y bebais en mi mesa en mi reino; y os asenteis sobre tronos juzgando á las doce tribus de Israel.

31 Dijo tambien el Señor: Simon, Simon, hé aquí, [que] Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo:

32 mas yo he rogado por tí que tu fé no falte; y tú vuelve alguna vez y confirma á tus hermanos.

33 Y él le dijo: Señor, aparejado estoy á ir contigo, y á cárcel, y á muerte.

34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no dará hoy voz antes que [tú] niegues tres veces que me conoces.

35 Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.

36 Y les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tóme[la;] y tambien la alforja; y el que no tiene, venda su capa y compre espada:

37 porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mi aquello que está escrito: Y con los malos fué contado: porque lo que [está escrito] de mí, [su] cumplimiento tiene.

38 Entonces ellos dijeron: Señor, hé aquí, dos espadas [hay] aquí. Y él les dijo: Basta.

39 Y SALIENDO, se fué, como solia, al monte de las Olivas; y sus discípulos tambien le siguieron.

40 Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entreis en tentacion.

41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró,

42 diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí: empero no se haga mi voluntad, mas la tuya.

43 Y le apareció un ángel del cielo, esforzándole.

44 Y puesto en agonía, oraba mas intensamente; y fué su sudor como gotas de sangre, que descendian hasta la tierra.

45 Y como se levantó de la oracion, y vino á sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza.

46 Y les dijo: ¿Qué dormis? levantáos, y orad que no entreis en tentacion.

47 Estando aun hablando él, hé aquí, la compañía, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó á Jesus, para besarle.

48 Entonces Jesus le dijo: ¿Judas, con beso entregas al Hijo del hombre?

49 Y viendo los que estaban con él lo que habia de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?

50 Y uno de ellos hirió á un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.

51 Entonces respondiendo Jesus, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.

52 Y Jesus dijo á los que habian venido á él, [de] los príncipes [de] los sacerdotes, y [de] los magistrados del templo, y [de] los ancianos: ¿Como á ladron habeis salido con espadas y con bastones?

53 habiendo estado con vosotros cada dia en el templo, no extendisteis las manos en mí: mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

54 Y PRENDIÉNDOLE, le trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguia de lejos.

55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos al rededor, se sentó tambien Pedro entre ellos.

56 Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y este con él era.

57 Entonces él lo negó, diciendo: mujer, no le conozco.

58 Y un poco despues viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.

59 Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien este era con él: porque es Galiléo.

60 Y Pedro dice: Hombre, no sé que te dices. Y luego, estando aun él hablando, el gallo cantó.

61 Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le habia dicho: Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces.

62 Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.

63 Y los hombres que tenian á Jesus, burlaban de él, hiriéndo[le.]

64 Y cubriéndole herian su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te hirió?

65 Y decian otras muchas cosas injuriándole.

66 Y COMO fué de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron á su concilio,

67 diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creereis;

68 y tambien si os preguntare, no me respondereis, ni [me] soltareis:

69 mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios.

70 Y dijeron todos: ¿Luego tú Hijo eres de Dios? Y él les dijo: Vosotros [lo] decís, que yo soy.

71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué mas testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oido de su boca.

CAPITULO 23

1 LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.

2 Y comenzaron á acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte nuestra nacion, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo el Rey.

3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú [lo] dices.

4 Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las compañías: Ninguna culpa hallo en este hombre.

5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judéa, comenzando desde Galiléa hasta aquí.

6 Entonces Pilato, oyendo de Galiléa, preguntó si [este] hombre era Galiléo.

7 Y como entendió que pertenecia al señorío de Herodes, le remitió á Herodes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

8 Y Herodes, viendo á Jesus, se holgó mucho: porque habia mucho que le deseaba ver: porque habia oido de él muchas cosas; y tenia esperanza que le veria hacer alguna señal.

9 Y le preguntaba con muchas palabras: mas él nada le respondió.

10 Y estaban los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con gran porfía.

11 Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica: y le volvió á enviar á Pilato.

12 Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo dia: porque antes eran enemigos entre sí.

13 Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,

14 les dijo: Me habeis presentado á este por hombre que aparta al pueblo; y hé aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusais:

15 y ni aun Herodes: porque os remití á él; y hé aquí, que ninguna cosa digna de muerte se le ha hecho:

16 le soltaré pues castigado.

17 Y tenia necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

18 Y toda la multitud dió voces á una, diciendo: Mata á este, y suéltanos á Barrabás:

19 el cual habia sido echado en la cárcel por una sedicion hecha en la ciudad, y una muerte.

20 Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesus.

21 Mas ellos volvian á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale.

22 Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué? ¿qué mal ha hecho este? ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y le soltaré.

23 Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes crecian.

24 Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedian.

25 Y les soltó á aquel que habia sido echado en la cárcel por sedicion y una muerte, al cual habian pedido y entregó á Jesus á la voluntad de ellos.

26 Y LLEVÁNDOLE, tomaron á un Simon, Cirenéo, que venia del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesus.

27 Y le seguia grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban.

28 Mas Jesus, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloreis á mí: mas lloráos á vosotras mismas, y á vuestros hijos.

29 Porque, hé aquí, que vendrán dias, en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y las tetas que no criaron.

30 Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros; y los collados: Cubridnos.

31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

32 Y llevaban tambien con él otros dos malhechores á matar con él.

33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí; y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

34 Mas Jesus decia: Padre, perdónalos: porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35 Y el pueblo estaba mirando; y burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si este es el Mesías, el escogido de Dios.

36 Escarnecian de él tambien los soldados, llegándose, y presentándole vinagre,

37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á tí mismo.

38 Y habia tambien un título escrito sobre él con letras griegas, y romanas, y hebráicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á tí mismo, y á nosotros.

40 Y respondiendo el otro, le riñó, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenacion?

41 y nosotros á la verdad, justamente [padecemos,] porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas este ningun mal hizo.

42 Y dijo á Jesus: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino.

43 Entonces Jesus le dijo: De cierto te digo, que hoy serás conmigo en el Paraiso.

44 Cuando era como la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de las nueve.

45 Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por medio.

46 Entonces Jesus, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

47 Y como el centurion vió lo que habia acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.

49 Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que le habian seguido desde Galiléa, mirando estas cosas.

50 Y HÉ aquí, un varon llamado Joseph, el cual era senador, varon bueno, y justo:

51 el cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de Arimathéa, ciudad de Judea: el cual tambien esperaba el reino de Dios.

52 Este llegó á Pilato, y pidió el, cuerpo de Jesus.

53 Y quitado, le envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro que era labrado de piedra, en el cual aun ninguno habia sido puesto.

54 Y era dia de la víspera de la Pascua; y el sábado se seguia.

55 Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galiléa, vieron el sepulcro, y como fué puesto su cuerpo.

56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromáticas, y ungüentos; y reposaron el sábado conforme al mandamiento.

CAPITULO 24

1 Y EL primer [dia] de los sábados, muy de mañana vinieron al monumento; trayendo las [drogas] aromáticas que habian aparejado; y algunas [otras mujeres] con ellas.

2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.

3 Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesus.

4 Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, hé aquí, dos varones que se pararon junto á ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.

5 Y teniendo ellas temor, y bajando el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscais entre los muertos al que viva?

6 no está aquí, mas ha resucitado: acordáos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galiléa,

7 diciendo: Que es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer dia.

8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras.

9 Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.

10 Y eran María Magdalena, y Juana, y María, [madre] de Jacobo, y las demas que estaban con ellas, las que decian estas cosas á los apóstoles.

11 Mas á ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las creyeron.

12 Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, ve solo los lienzos [allí] echados, y se fué maravillado entre sí de este cosa.

13 Y HÉ aquí, dos de ellos iban el mismo dia á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús:

14 é iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habian acaecido.

15 Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesus se llegó, é iba con ellos juntamente.

16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, que no le conociesen.

17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratais entre vosotros andando, y estais tristes?

18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleophas, le dijo: ¿Tú solo peregrino eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos dias?

19 Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el cual fué varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo:

20 y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros príncipes, á condenacion de muerte, y le crucificaron.

21 Mas nosotros esperábamos que él era el que habia de redimir á Israél; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido.

22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del dia fueron al sepulcro;

23 y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto vision de ángeles, los cuales dicen que él vive.

24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habian dicho: mas á él no le vieron.

25 Entonces él les dijo: ¡Oh locos, y tardos de corazon para creer á todo lo que los profetas han dicho!

26 ¿no era menester que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara [así] en su gloria?

27 Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba [esto] en todas las escrituras que [eran] de él.

28 Y llegaron á la aldea á donde iban: y él fingió que iba mas lejos.

29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el dia es ya bajo. Y entró con ellos.

30 Y aconteció, que estando sentado á la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y partió, y les dió.

31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron: mas él se desapareció de los ojos de ellos.

32 Y decian el uno al otro: ¿No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?

33 Y levantándose en la misma hora, tornáronse á Jerusalem; y hallaron á los once congregados, y á los que eran con ellos,

34 que decian: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simon.

35 Entonces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el camino; y como habia sido conocido de ellos en el partir del pan.

36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz [sea] á vosotros.

37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun] espíritu.

38 Mas él les dice: ¿Por qué estais turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?

39 mirad mis manos y mis piés, que yo mismo soy: palpad y ved: que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40 Y en diciendo esto, les mostró las manos y los piés.

41 Y no creyéndolo aun ellos de gozo y maravillados, les dijo: ¿Teneis aquí algo de comer?

42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

43 Lo cual él tomó^, y comió delante de ellos:

44 y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos, de mí.

45 Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras.

46 Y les dijo: Así está escrito, y así fué menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer dia:

47 y que se predicase en su nombre penitencia, y remision de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

49 Y hé aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de lo alto de potencia.

50 Y LOS sacó fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.

51 Y aconteció, que bendiciéndolos, se fué de ellos, y era llevado arriba al cielo.

52 Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo.

53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amen.

EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

S. JUAN.

CAPITULO 1

1 EN el principio [ya] era la Palabra: y la Palabra era acerca de Dios, y Dios era la Palabra.

2 Esta era en el principio acerca de Dios.

3 Todas las cosas por esta fueron hechas; y sin ella nada de lo que es hecho, fué hecho.

4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5 Y la luz en las tinieblas resplandece: mas las tinieblas no la comprendieron.

6 FUÉ un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.

8 El no era la luz: sino para que diese testimonio de la luz.

9 [Aquella Palabra] era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre, que viene en este mundo.

10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él, y el mundo no le conoció.

11 A lo [que era] suyo vino; y los suyos no le recibieron.

12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

13 los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varon, mas de Dios.

14 Y aquella Palabra fué hecha carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

15 Juan dió testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es del que [yo] decia: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.

16 Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

17 Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesu Cristo fué hecha.

18 A Moisés nadie le vió jamás: el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él [nos le] declaró.

19 Y ESTE es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

20 Y confesó, y no negó: confesó que él no era el Cristo.

21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú profeta? Y respondió: No.

22 Dijéronle pues: ¿Quién eres? para que demos respuesta á los que nos enviaron: ¿qué dices de tí mismo?

23 Dijo: Yo, voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

24 Y los que habian sido enviados eran de los Fariséos.

25 Y preguntáronle, y le dijeron: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni profeta?

26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua: mas en medio de vosotros ha estado, quien vosotros no conoceis:

27 este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.

28 Estas cosas acontecieron en Bethábara de la otra parte del Jordan, donde Juan bautizaba.

29 El siguiente dia ve Juan á Jesus que venia á él, y dice: Hé aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

30 Este es del que dije: Tras mí viene un varon, el cual es antes de mí: porque era primero que yo.

31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado á Israél, por eso vine yo bautizando con agua.

32 Y Juan dió testimonio, diciendo: Que ví al Espíritu que descendia del cielo como paloma, y reposó sobre él.

33 Y yo no le conocia: mas el que me envió á bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, este es el que bautiza con Espíritu Santo:

34 y yo ví, y he dado testimonio, que este es el Hijo de Dios.

35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando á Jesus que andaba [por allí,] dijo: Hé aquí, el Cordero de Dios.

37 Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron á Jesus.

38 Y volviéndose Jesus, y viéndolos seguirle, díceles: ¿Qué buscais? Y ellos le dijeron: Rabbí, que declarado, quiere decir, Maestro, ¿dónde moras?

39 Díceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba: y quedáronse con él aquel dia: porque era como la hora de las diez.

40 Era Andres, el hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de Juan, y le habian seguido.

41 Este halló primero á su hermano Simon, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, que declarado es, el Cristo.

42 Y le trajo á Jesus. Y mirándole Jesus, dijo: Tú eres Simon, hijo de Jonás: tu serás llamado Cephas, que quiere decir, Piedra.

43 El dia siguiente quiso Jesus ir á Galiléa, y halla á Felipe; al cual dice: Sígueme.

44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andres y de Pedro.

45 Felipe halló á Nathanaél, y le dice: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: Jesus, el hijo de Joseph de Nazaret.

46 Y le dijo Nathanaél: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven, y ve.

47 Jesus vió venir á sí á Nathanaél, y dijo de él: Hé aquí [un] verdaderamente Israelita, en el cual no hay engaño.