Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 1
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La Valera 1858 de la SBBE.
Aviso:
Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1858) fue bajado de la pagina de web: Antigua Versión Valera 1909 La palabra de Dios en español. (www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza ] y [Termina ]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: [email protected].
Introducción a la Valera 1858 de la SBBE.
El texto siguiente fue escaneado de un Nuevo Testamento en Español que compré de una colección privada en León, Guanajuato, México, en 1986. Impresa en Londres en 1865 por Spottiswoode y Compañía, New Street Square, representa la condición de la Valera 1602 en la segunda mitad del siglo 19, siendo revisado mayormente en su ortografía. Todos los otros tipos de revisión son escasos en este texto. Hemos supuesto que el texto de este Nuevo Testamento es la revisión hecha por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE) en 1858. Sin embargo, el Nuevo Testamento que escaneamos no fue impreso por la SBBE, y hasta ahora no han confirmado la identidad del texto que representa. La revisión SBBE 1858 era una de tres revisiones de Valera circulando en la era de su impresión (1865), y este texto es diverso que las otras dos revisiones (SPCC 1862, SBA 1865), por eso parece apropiado asumir que el texto en esta impresión es verdaderamente el NT Español de la SBBE 1858. Algunas revisiones ligeras nos confunden, sin embargo, siendo idénticas a las revisiones hechas por la SPCC en 1862 (e.g. Lucas 6.1: panes - sembrados), y nos hace suponer la posibilidad que había otra revisión que ambas usaron, de otra manera tendríamos que suponer que la SPCC 1862 usó en parte la revisión de la SBBE 1858. (Hubo revisión de la Valera en 1831-2 por la Sociedad Bíblica de Glasgow, pero no tenemos ningún ejemplar).
Este Nuevo Testamento reproducimos aquí no solo para documentar tales revisiones, sin embargo, sino para proveer una representación precisa de la original Valera 1602, modernizada ortográficamente para facilitar comparación con revisiones posteriores. Si por medio de información futura averiguamos que no es la revisión de la SBBE de 1858, nos disculpamos ahora por la mala representación, pero por ser el texto siguiente mayormente una Valera 1602 revisada ortográficamente, el propósito de esta reproducción se mantiene igual.
En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes [...], para que se convierta fácilmente el Nuevo Testamento a muchos diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras originalmente entre corchetes.
Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen errores de impresión y puntuación. Algunos son obvios, pero de vez en cuando había varias posibilidades en la corrección. En tales casos determinamos la corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada con el circunflejo (^). Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.
Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versículo.
Guillermo Kincaid
[Termina Aviso e Introducción]
EL
NUEVO TESTAMENTO
DE
NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO,
Ó SEAN
LOS ESCRITOS EVANGÉLICOS Y APOSTÓLICOS.
VERSION REVISTA
Y CONFRONTADA CON EL TEXTO GRIEGO, Y CON DIVERSAS TRADUCCIONES,
POR
CIPRIANO DE VALERA.
LONDRES.
1865
IMPRESO POR
SPOTTISWOODE Y COMPANIA, NEW-STREET SQUARE
LONDRES
EL
SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO
SEGUN
S. MATEO.
CAPITULO 1
1 LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.
2 Abraham engendró á Isaac; é Isaac engendró á Jacob; y Jacob engendró á Judá y á sus hermanos;
3 y Judá engendró de Thamár á Pharés y á Zara; y Pharés engendró á Hesrón; y Hesrón engendró á Ram;
4 y Ram engendró á Aminadáb; y Aminadáb engendró á Naasón; y Naasón engendró á Salmón;
5 y Salmón engendró de Raáb á Booz; y Booz engendró de Ruth a Obéd; y Obéd engendró á Isaí;
6 é Isaí engendró al rey David; y el rey David engendró á Salomón de la [que fué mujer] de Urías;
7 y Salomón engendró á Roboam; y Roboam engendró á Abiám; y Abiám engendró á Asa;
8 y Asa engendró á Josaphát; y Josaphát engendró á Jorám; y Jorám engendró á Ozías;
9 y Ozías engendró á Joathám; y Joathám engendró á Acház; y Acház engendró á Ezechías;
10 y Ezechías engendró a Manassé; y Manassé engendró á Amón; y Amón engendró á Josías;
11 y Josías engendró <á Joacím; y Joacím engendró> á Jechonías, y á sus hermanos, en la trasmigracion de Babilonia;
12 y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jechonías engendró a Salathiél; y Salathiél engendró á Zorobabél;
13 y Zorobabél engendró á Abiud; y Abiud engendró á Eliacím; y Eliacím engendró á Azór;
14 y Azór engendró á Sadóc; y Sadóc engendró á Achím; y Achím engendró á Eliud;
15 y Eliúd engendró á Eleazár; y Eleazár engendró á Mathán; y Mathán engendró á Jacob;
16 y Jacob engendró á Joseph marido de María, de la cual nació Jesus, el cual es llamado el Cristo.
17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] catorce generaciones; y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, catorce generaciones; y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
18 Y EL nacimiento de Jesu Cristo fué así: Que siendo María su madre desposada con Joseph, antes que se juntasen, fué hallada estar preñada del Espíritu Santo.
19 Y Joseph su marido, como era justo, y no la quisiese infamar, quiso dejarla secretamente.
20 Y pensando él esto, hé aquí, que el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: Joseph, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer: porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es :
21 y parirá hijo, y llamarás su nombre JESUS: porque él salvará á su pueblo de sus pecados.
22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo:
23 He aquí, que una vírgen será preñada, y parirá hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios.
24 Y despertado Joseph del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia mandado, y recibió á su mujer.
25 Y no la conoció hasta que parió á su Hijo primogénito; y llamó su nombre JESUS.
CAPITULO 2
1 Y COMO fué nacido Jesus en Bethlehem de Judea en los dias del rey Herodes, hé aquí, que Magos vinieron del oriente á Jerusalem,
2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.
3 Y oyendo [esto] el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él.
4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde habia de nacer el Cristo.
5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea: porque así está escrito por el profeta:
6 Y tú, Bethlehem, [de] tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá: porque de tí saldrá Guiador, que apacentará á mi pueblo Israel.
7 Entonces Herodes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.
8 Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y despues que le halláreis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore.
9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y hé aquí, que la estrella, que habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.
10 Y vista la estrella, se gozaron mucho de gran gozo.
11 Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra.
12 Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen a Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino.
13 Y partidos ellos, hé aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á Joseph, diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá, hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer que Herodes buscara al niño para matarle.
14 Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;
15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.
16 Herodes entonces, como se vió burlado de los Magos, se enojó mucho; y envió, y mató todos los niños que habia en Bethlehem, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos.
17 Entonces fué cumplido lo que se habia dicho por el Señor por el profeta Jeremías, que dijo:
18 Voz fué oida en Ramá, lamentacion, lloro, y gemido grande: Rachél que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.
19 Mas muerto Herodes, hé aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á Joseph en Egipto,
20 diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y véte á tierra de Israél: que muertos son los que procuraban la muerte del niño.
21 Entonces él se levantó, y tomó al niño, y á su madre, y se vino á tierra de Israél.
22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judéa por Herodes su padre, tuvo temor de ir allá: mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de Galiléa.
23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno.
CAPITULO 3
1 Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judéa,
2 y diciendo: Enmendáos: que el reino de los cielos se acerca.
3 Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas.
4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel montés.
5 Entonces salia á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia al rededor del Jordan,
6 y eran bautizados de él en el Jordan, confesando sus pecados.
7 Y viendo él muchos de los Fariséos y de los Saducéos, que venian á su bautismo, les decia: Generacion de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?
8 Haced pues frutos dignos de conversion.
9 Y no penseis á deciros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.
10 Ahora, ya tambien la hacha está puesta á la raiz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.
11 Yo á la verdad os bautizo en agua para conversion: mas el que viene tras mí, mas poderoso es que yo, los zapatos del cual yo no soy digno de llevar: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
12 Su aventador en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
13 ENTONCES Jesus vino de Galiléa á Juan al Jordan, para ser bautizado de él.
14 Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado de tí, ¿y tu vienes á mí?
15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.
16 Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua, y, hé aquí, los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia como paloma. Y venia sobre él;
17 y, hé aquí, una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.
CAPITULO 4
1 ENTONCES Jesus fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.
2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.
3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se hagan pan.
4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre: mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.
5 Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo,
6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate [de aquí] abajo; que escrito está: Que á sus ángeles mandará por tí; y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces [con] tu pié á piedra.
7 Jesus le dijo: Otra vez está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,
9 y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entonces Jesus le dice: Véte, Satanás: que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y á él solo servirás.
11 El diablo entonces le dejó; y hé aquí, los ángeles llegaron, y le servian.
12 MAS oyendo Jesus que Juan era preso, se volvió á Galiléa;
13 y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capharnaum, [ciudad] marítima, en los confines de Zabulón y de Nephthalím:
14 para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:
15 La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephthalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galiléa de los Gentiles,
16 pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz: y á los asentados en region y sombra de muerte, luz les esclareció.
17 Desde entonces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Enmendáos: que el reino de los cielos se ha acercado.
18 Y andando Jesus junto á la mar de Galiléa, vió á dos hermanos, Simon, que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar: porque eran pescadores.
19 Y les dice: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.
21 Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedéo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedéo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
22 Y ellos luego, dejando la nave, y á su padre, le siguieron.
23 Y rodeó Jesus á toda Galiléa, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda flaqueza en el pueblo.
24 Y corria su fama por toda la Siria: y traian á él todos los que tenian mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba.
25 Y le seguian muchas compañías de Galiléa, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judéa, y de la otra parte del Jordán.
CAPITULO 5
1 Y VIENDO Jesus las compañías, subió en el monte; y sentándose él, se llegaron á él sus discípulos.
2 Y abriendo [él] su boca, los enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los tristes: porque ellos recibirán consolacion.
5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por herencia.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos verán á Dios.
9 Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois, cuando dijeren mal de vosotros, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
12 Gozáos y alegráos: porque vuestro salario [es] grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que [fueron] antes de vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder:
15 ni se enciende el candil, y se pone debajo de un almud, mas en el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.
16 Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.
17 No penseis que he venido para desatar la ley, ó los profetas: no he venido para desatar[la], mas para cumplirla.
18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, que todas las cosas no sean hechas.
19 De manera que cualquiera que desatare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariséos, no entrareis en el reino de los cielos.
21 Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás: mas cualquiera que matare, será culpado de juicio:
22 yo pues os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado de juicio; y cualquiera que dijere á su hermano: Raca, será culpado de concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Loco, será culpado del quemadero del fuego.
23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra tí,
24 deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente.
25 Sé amigo de tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino: porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil; y seas echado en prision.
26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado.
27 Oisteis que fué dicho á los antiguos: No adulterarás:
28 yo pues os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazon.
29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de tí: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.
30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.
31 Tambien fué dicho: Cualquiera que enviare su mujer, déle carta de divorcio:
32 mas yo os digo, que el que enviare su mujer, fuera de causa de fornicacion, hace que ella adultere; y el que se casare con la enviada, comete adulterio.
33 Tambien, oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás: mas pagarás al Señor tus juramentos:
34 yo pues os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey;
36 ni por tu cabeza jurarás: porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro;
37 mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no: porque lo que es mas de esto, de mal procede.
38 Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente:
39 mas yo os digo: No resistais con mal: antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele tambien la otra.
40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la capa.
41 Y á cualquiera que te cargare por una legua, vé con él dos.
42 Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí emprestado, no le rehuses.
43 Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo:
44 yo pues os digo: Amad á vuestros enemigos: bendecid á los que os maldicen: haced bien á los que os aborrecen; y orad por los que os calumnian y os persiguen:
45 para que seais hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos.
46 Porque si amáreis á los que os aman, ¿qué salario tendreis? ¿No hacen tambien lo mismo los publicanos?
47 Y si abrazáreis á vuestros hermanos solamente, ¿qué haceis de mas? ¿No hacen tambien así los publicanos?
48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
CAPITULO 6
1 MIRAD que no hagais vuestra limosna delante de los hombres, para que seais mirados de ellos: de otra manera no tendreis salario acerca de vuestro Padre que está en los cielos.
2 Pues cuando haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su salario.
3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha:
4 que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que mira en lo secreto, el te pagará en público.
5 Y cuando orares, no seas como los hipócritas: porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pié, para que sean vistos. De cierto que [ya] tienen su salario.
6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagará en público.
7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles, que piensan que por su parleria serán oidos.
8 No os hagais pues semejantes á ellos: porque vuestro Padre sabe de que cosas teneis necesidad antes que vosotros le pidais.
9 Vosotros, pues, orareis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea santificado tu nombre.
10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en la tierra.
11 Dános hoy nuestro pan cotidiano.
12 Y suéltanos nuestras deudas, como tambien nosotros soltamos á nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentacion: mas líbranos de mal: porque tuyo es el reino, y la potencia, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen.
14 Porque si soltáreis á los hombres sus ofensas, os soltará tambien á vosotros vuestro Padre celestial.
15 Mas si no soltáreis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os soltará vuestras ofensas.
16 Y cuando ayunais, no seais como los hipócritas, austeros: que demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya] tienen su salario.
17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,
18 para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagará en público.
19 No hagais tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y donde ladrones minan, y hurtan:
20 mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y donde ladrones no minan, ni hurtan.
21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon.
22 El candil del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso.
23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la lumbre que en tí hay, son tinieblas, ¿cuántas [serán] las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir á dos señores: porque ó aborrecerá al uno, y amará al otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podeis servir á Dios y á Mammon.
25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, que habeis de comer, ó que habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, que habeis de vestir. ¿La vida no es mas que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 ¿Mas quién de vosotros podrá congojándose añadir á su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os congojais? Aprended [de] los lirios del campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:
29 mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.