Reina Valera New Testament of the Bible 1602, Book of Matthew
Part 2
NO juzgueys: porque tambien no šeays juzgados.
2 Porque con el juyzio que juzgays, šereys juzgados: y con la medida que medis, [con ella] os bolverán à medir.
3 Y Porque miras el arišta que eštá en el ojo de tu hermano: y no echas de ver la viga que eštá en tu ojo?
4 O como dirás à tu hermano, Ešpera echaré de tu ojo el arrišta^: y heaqui [una] viga en tu ojo?
5 Hypocrita echa primero la viga de tu ojo: y entonces mirarás en echar el arišta del ojo de tu hermano.
6 No deys lo šanckto à los perros: ni echeys vueštras perlas delante de los puercos: porque no las rehuellan con šus pies, y buelvan y os dešpedacen.
7 Pedid, y daršeoshá. Bušcad, y hallareys. Tocad, y abriršeos há.
8 Porque qualquiera que pide, recibe: y elque bušca, halla: y àl que toca, še abre.
9 Que hombre ay de vošotros à quien ši šu hijo le pidiere pan, darle há [una] piedra?
10 Y ši le pidiere pešcado, darlehá šerpiente?
11 Pues ši vošotros, šiendo malos, šabeys dar buenas dadivas à vueštros hijos, vueštro Padre que eštá en los cielos quãto mas dará buenas cošas à los que piden deel?
12 Anšique, todas las cošas ÿ querriades ÿ los hombres hizieššen cõ vošotros, anši tambien hazed vošotros con ellos: porque ešta es la Ley, y los prophetas.
13 Entrad por la puerta eštrecha: porque el camino que lleva à perdicion, es ancho y ešpaciošo: y los que van por el, šon muchos.
14^ Porque la puerta es eštrecha, y angošto el camino que lleva à la vida: y pocos šon los ÿ lo hallan.
15 Tambien, Guardaos de los falšos prophetas, que vienen à vošotros con veštidos de ovejas: mas de dentro šon lobos robadores.
16 Por šus frutos los conocereys. Cogenše uvas de los ešpinos? o higos de los ešcambrones?
17 Dešta manera, todo buen arbol, lleva buenos^ frutos; mas el arbol podrido, lleva malos frutos.
18 No puede el buen arbol llevar malos frutos: ni el arbol podrido llevar buenos frutos.
19 Todo arbol que no lleva buen fruto, cortaše, y echaše en el fuego.
20 Anšique por šus frutos los conocereys.
21 No qualquiera que me dize, Señor, Señor, entrará en el Reyno de los cielos: mas el que hiziere la voluntad de mi Padre que eštá en los cielos.
22 Muchos me dirán aÿl dia, Señor, Señor, no prophetizamos [en] tu nõbre, y [en] tu nõbre šacamos demonios, y [en] tu nõbre hezimos muchas grãdezas?
23 Y entonces les confeššaré, Nunca os conoci: apartaos de mi obradores de maldad.
24 Pues, qualquiera que me oye eštas palabras, y las haze, compararlohé ál varon prudente que edificó šu caša šobre peña.
25 Que decendió lluvia, y vinieron rios, y šoplaron vientos, y combatieron aquella caša, y no cayó: porque eštava fundada šobre peña.
26 Y qualquiera que me oye eštas palabras, y no las haze, compararlohé àl varon loco, que edificó šu caša šobre arena.
27 Que decendió lluvia, y vinieron rios, y šoplaron vientos, y hizieron impetu en aquella caša, y cayó, y fue šu ruyna grande.
28 Y fué [que] como Iešus acabó eštas palabras, las compañas še ešpantavan de šu docktrina.
29 Porÿ los enšeñava como quien tiene authoridad, y no como los Ešcribas.
CAPIT. VIII.
Y Como decendio del monte, šeguianlo muchas compañas:
2 Y heaqui un leprošo vino, y adorólo diziendo, Señor, ši quišieres, puedes me limpiar.
3 Y eštendiendo Iešus šu mano, tocólo diziendo, Quiero: šé limpio. Y luego šu lepra fue limpiada.
4 Entonces Iešus le dixo, Mira no [lo] digas à nadie: mas vé, mueštrate àl Sacerdote, y offrece el prešente que mandó Moyšen paraque les cõšte.
5 Y entrando Iešus en Capernaum, vino à el el Centurion rogandole,
6 Y diziendo, Señor, mi moço eštá echado en caša paralytico gravemente atormentado.
7 Y Iešus le dixo, Yo vendré, y lo šanaré.
8 Y rešpondió el Centurion, y dixo, Señor, no šoy digno que entres debaxo de mi techumbre: mas šolamente di con la palabra, y mi moço šanará.
9 Porque tambien yo šoy hombre debaxo de poteštad: y tengo debaxo de mi [poteštad] šoldados: y digo à ešte ,^ Vé, y vá: y àl otro, Ven, y viene: y à mi šiervo, Haz ešto, y haze [lo].^
10 Y oyendo [lo] Iešus, maravillóše: y dixo à los que [lo] šeguian, De cierto os digo, que ni aun en Išrael he hallado tanta fe.
11 Mas [yo] os digo que vendrán muchos del Oriente, y del Occidëte, y še aššentarán [à la meša] con Abrahã, y Išaac, y Iacob, en el Reyno de los cielos:
12 Y los hijos del Reyno šerán echados^ en las tinieblas de afuera. Alli šerá el lloro, y el batimiento de dientes.
13 Entonces Iešus dixo àl Centurion: Vé, y como creyšte, šea hecho contigo. Y šu moço fue šano en el mišmo momento.
14 Y vino Iešus à caša de Pedro, y vido à šu šuegra echada en la cama, y con fiebre:
15 Y tocó šu mano, y la fiebre la dexó: y levantóše^, y širvióles.
16 Y como fue ya tarde, truxeron à el muchos endemoniados, y echó [de ellos] los demonios con la palabra, y šanó todos los enfermos:
17 Paraque še cumpliešše lo que fue dicho por el propheta Išaias, que dixo, El tomò nueštras enfermedades, y llevó [nueštras] dolencias.
18 Y viendo Iešus muchas compañas arredor de ši, mandó que še fueššen de la otra parte [del lago.]
19 Y llegóše un Ešcriba, y dixole: Maeštro, šeguirtehé donde quiera que fueres.
20^ Y Iešus le dixo, Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos: mas el Hijo del hombre no tiene donde acuešte su cabeça.
21 Y otro de šus Dišcipulos le dixo: Señor, Dame licencia que vaya primero, y entierre à mi padre.
22 Y Iešus le dixo, Sigueme, y dexa que los muertos entierren šus muertos.
23 Y entrando el en [un] navio, šus Dišcipulos lo šiguieron.
24 Y heaqui fue hecho en la mar un gran movimiento, ÿ la nao še cubria de las ondas: y el dormia.
25 Y llegandoše šus Dišcipulos dešpertarõlo, diziendo, Señor šalvanos, perecemos.
26 Y [el] les dize, Porqué temeys [hombres] de poca fe? Entonces, dešpierto reprehendió à los vientos y à la mar, y fue grande bonança.
27 Y los hombres še maravillaron diziendo, Que [hombre] es ešte, que aun los vientos y la mar lo obedecen?
28 Y como el vino de la otra parte en la provincia de los Gergešenos: vinieronle ál encuentro dos endemoniados que šalian de los šepulchros, fieros en gran manera, que nadie podia paššar por aquel camino.
29 Y heaqui clamaron, diziendo, Que tenemos contigo Iešus hijo de Dios? Has venid ya acá à moleštarnos antes de tiempo?
30 Y eštaba lexos de ellos un hato de muchos puercos paciendo:
31 Y los demonios le rogaron diziendo, Si no echas, permittenos que vamos en aquel hato de puercos.
32 Y dixoles, Id. Y ellos šalidos fueronše en aÿl hato de puercos: y heaqui, todo el hato de los puercos še precipitó de [un] dešpeñadero en la mar, y murieron en las aguas.
33 Y los porqueros huyeron, y viniendo à la ciudad, contaron todas las cošas, y loque auia paššado con los endemoniados.
34 Y heaqui, toda la ciudad šalió à recebir à Iešus: y quando lo vieron, rogavanle que še fueše de šus terminos.
CAPIT. IX.
Entonces entrando en [un] navio paššó de la otra parte, y vino à šu ciudad.
2 Y heaqui, le truxerõ [un] paralytico echado en [una] cama: y viendo Iešus la fe dellos, dixo ál paralytico: Confia hijo; tus peccados te šon perdonados.
3 Y heaqui algunos de los Ešcribas dezian dentro de ši: Ešte blašphema.
4 Y viendo Iešus šus penšamientos, dixo, Porqué penšays malas cošas en vueštros coraçones?
5 Qual es mas facil, Dezir, Los peccados te šon perdonados: o, dezir, Levantate y anda?
6 Mas porque šepays que el Hijo del hombre tiene poteštad^ en la tierra de perdonar peccados, dize entonces ál paralytico, Levantate, toma tu cama, y vete à tu caša.
7 Entonces [el] še levantó, y fueše à šu caša.
8 Y las compañas viendo [lo,] maravillaronše, y glorificaron à Dios, que oviešše dado tal poteštad à hombres.
9 Y paššando Iešus de alli, vido à un hombre, que eštaba šentado ál vãco [de los publicos tributos,] el qual še llamava Mattheo: y dizele, Sigueme. Y levantóše, y šiguiólo.
10 Y aconteció que eštando el šentado à la meša en caša, heaqui [que] muchos publicanos y peccadores, que avian venido, še šentaron juntamente à la meša con Iešus y šus dišcipulos.
11 Y viendo [ešto] los Pharišeos, dixeron à šus dišcipulos, Porqué come vueštro maeštro con los publicanos y peccadores?
12 Y oyendo [lo] Iešus, dixoles, Losque eštan šanos, no tienen neceššidad de medico: šino los enfermos.
13 Andad, antes apprended que coša es, Mišericordia quiero, y no šacrificio: porque no he venido à llamar los juštos, šino los peccadores à penitencia.
14 Entonces los dišcipulos de Ioan vienen à el, diziendo: Porqué nošotros y los Pharišeos ayunamos muchas vezes, y tus dišcipulos no ayunã?
15 Y dixoles Iešus, Pueden los que šon de bodas tener luto entre tanto que el ešpošo eštá con ellos? Mas vendrán dias, quando el ešpošo šerá quitado deellos, y entonces ayunarán.
16 Item, nadie echa remiendo de paño rezio en veštido viejo: porque el tal remiendo tira del veštido, y hazeše peor rotura.
17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros še rompen, y el vino še derrama, y pierdenše los cueros: mas echan el vino nuevo en cueros nuevos: y lo uno y lo otro še conšerva juntamente.
18 Hablando el eštas cošas à ellos, heaqui un principal vino, y adorólo, diziendo, Mi hija es muerta poco há: mas ven, y pon tu mano šobre ella, y bivirá.
19 Y levãtóše Iešus, y šiguiólo, y šus dišcipulos.
20 Y heaqui una muger enferma de fluxo de šangre doze años avia, llegandoše por detrás, tocó la fimbria de šu veštido.
21 Porque dezia entre ši, Si tocare šolamente šu veštido, šeré libre.
22 Mas Iešus bolviendoše, y mirandola, dixo, Confia hija, tu fe tehá librado. Y la muger fué libre dešde aquella hora.
23 Y venido Iešus à caša del principal, viendo los tañedores de flautas, y la compaña que azia bullicio,
24 Dizeles, Apartaos, que la moça no es muerta: mas duerme. Y burlavanše deel.
25 Y como la compaña fué echada fuera, entrò, y travó de šu mano: y la moça še levantó.
26 Y šalió ešta fama por toda aquella tierra.
27 Y paššando Iešus de alli, šiguieronle dos ciegos dando bozes, y diziendo, Ten mišericordia de nošotros, Hijo de David.
28 Y venido à caša, vinieron à el los ciegos, y Iešus les dize: Creeys que puedo hazer ešto? Ellos dizen, Si Señor.
29 Entõces tocó los ojos deellos diziendo, Conforme à vueštra fe os šea hecho.
30 Y los ojos deellos fueron abiertos: Y Iešus les defendiò [rigurošamëte] diziendo, Mirad, nadie [lo] šepa.
31 Mas ellos šalidos, divulgaron šu fama por toda aquella tierra.
32 Y šaliendo ellos, heaqui le truxeron un hombre mudo endemoniado:
33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las compañas še maravillaron diziendo, Nunca hà šido višta coša šemejante en Išrael.
34 Mas los Pharišeos deziã, Por el principe de los demonios echa fuera los demonios.
35 Y rodeava Iešus por todas las ciudades y aldeas, enšeñando en las šynogas deellos, y predicando el Evangelio del Reyno, y šanando toda enfermedad y toda flaqueza en el pueblo.
36 Y viendo las compañas, uvo mišericordia deellas, que eran derramados y ešparzidos, como ovejas que no tienen paštor.
37 Entõces dize à šus dišcipulos, A la verdad la miešše es mucha: mas los obreros, pocos.
38 Rogad pues ál Señor de la miešše, que embie obreros à šu miešše.
CAPIT. X.
Entonces llamando šus doze Dišcipulos, dióles poteštad contra los ešpiritus immundos, paraque los echaššen fuera, y šanaššen toda enfermedad y toda flaqueza.
2 Y los nombres de los doze Apoštoles šon eštos. El primero, Simon, que es dicho Pedro, y Andres, šu hermano: Iacobo, hijo de Zebedeo, y Ioan šu hermano:
3 Philippe, y Bartholome: Thomas, y Mattheo el publicano: Iacobo [hijo] de Alpheo, y Lebeo por šobrenombre Thaddeo:
4 Simõ de Cana, y Iudas Išcariota, que tambien lo entregó.
5 Eštos doze embió Iešus, à los quales dió mandamiento, diziendo, Por el camino de las Gentes no yreys, y en ciudad de Samaritanos no entreys:
6 Mas yd antes à las ovejas perdidas de la Caša de Išrael.
7 Y yendo predicad, diziendo, El Reyno de los cielos há llegado.
8 Sanad enfermos, alimpiad leprošos, rešušcitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recebištes, dad de gracia.
9 No poššeays oro, ni plata, ni dinero en vueštras bolšas:
10 Ni alforja para el camino: ni dos ropas de veštir, ni çapatos, ni bordon: porque el obrero digno es de šu alimento.
11 Mas en qualquiera ciudad, ó aldea, donde entrardes, bušcad [con diligencia] quien šea en ella digno, y repošad alli haštaque šalgays.
12 Y entrando en la caša, šaludalda:
13 Y ši la caša fuere digna, vueštra paz vendrá šobre ella: mas ši no fuere digna, vueštra paz še bolverá à vošotros.
14^ Y qualquiera ÿ no os recibiere, ni oyere vueštras palabras, šalid de aquella caša, ò ciudad, y šacudid el polvo de vueštros pies.
15 Decierto os digo, [que el caštigo] šerá mas tolerable à la tierra de Sodoma, y de los de Gomorrha en el dia del juyzio, que à aquella ciudad.
16 Heaqui, yo os embio^, como à ovejas en medio de lobos: šed pues prudentes, como šerpientes: y šenzillos, como palomas.
17 Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en šus šynogas os açotarán.
18 Y aun à principes y à reyes šereys llevados por cauša de mi, paraÿ les cõšte à ellos y à las Gëtes.
19 Mas quando os entregáren no os congoxeys como, o que aveys de hablar: porque en aquella hora os šerá dado que hableys.
20 Porque no šoys vošotros losque hablays, šino el Ešpiritu de vueštro Padre, que habla en vošotros.
21 El hermano entregará àl hermano à la muerte, y el padre al hijo: y los hijos še levantarán contra los padres, y hazerlos han morir.
22 Y šereys aborrecidos de todos por mi nõbre: mas el que šupportáre hašta la fin, ešte šerá šalvo.
23 Mas quando os peršiguieren en ešta ciudad, huyd à la otra: porque de cierto os digo, que no acabareys de andar todas las ciudades de Išrael, que no venga el Hijo del hombre.
24 El Dišcipulo no es mas que šu maeštro; ni el šiervo, mas que šu šeñor.
25 Baštale al dišcipulo šer como šu maeštro: y ál šiervo, como šu šeñor: ši àl mišmo padre de la familia llamarõ Beelzebub, quãto mas à los de šu caša.
26 Anšique no los temays: porque nada ay encubierto, que no aya de šer manifeštado: y nada occulto, que no aya de šaberše.
27 Loÿ os digo en tinieblas, dezildo en luz: y loque oys à la oreja, predicaldo, de los tejados.
28 Y no ayays miedo de los que matan el cuerpo: mas al alma no pueden matar: temed antes à aÿl ÿ puede deštruir el alma y el cuerpo en el ÿmadero.
29 No še venden dos paxarillos por una blanca? Y uno deellos no cae à tierra šin vueštro Padre.
30 Y vueštros cabellos tambien, todos eštan contados.
31 No temays pues: mas valeys vošotros que muchos paxarillos.
32 Pues qualquiera que me confeššáre delante de los hombres, confeššarlohé tambien yo delante de mi Padre, que eštá en los cielos.
33 Y qualquiera que me negáre delante de los hombres, negarlohé yo tambien delante de mi Padre, que eštà en los cielos.
34 No pëšeys ÿ he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, šino cuchillo.
35 Porque he venido para hazer diššenšion del hombre contra šu padre, y de la hija contra šu madre, y de la nuera contra šu šuegra.
36^ Y los enemigos del hombre, los de šu caša.
37 Elque ama padre, ó madre mas que à mi, no es digno de mi: y el que ama hijo, ò hija mas que à mi, no es digno de mi.
38 Y el que no toma šu cruz: y šigue en pos de mi, no es digno de mi.
39 El que halláre šu vida, la perderá: y el que perdiere šu vida por cauša de mi, la hallará.
40 Elque os recibe à vošotros, à mi recibe, y el que à mi recibe, recibe ál que me embió.
41 El que recibe propheta en nombre de propheta^, šalario de propheta recibirá: y el que recibe jušto en nombre de jušto, šalario de jušto recibirá.
42 Y qualquiera que diere à uno deštos pequeñitos un jarro de agua fria šolamente en nombre de Dišcipulo, de cierto os digo, [que] no perderá šu šalario.
CAPIT. XI.
Y Fué, que acabando Iešus de dar mãdamientos à šus doze Dišcipulos, fueše de alli à enšeñar y à predicar en las ciudades de ellos.
2 Y oyendo Ioan en la prišion los hechos de Chrišto, embióle dos de šus dišcipulos,
3 Diziendo, Eres tu aquel que avia de venir, ó ešperaremos à otro?
4 Y rešpondiendo Iešus, dixoles, Yd, hazed šaber à Ioan las cošas que oys, y veys.
5 Los ciegos veen, y los coxos andan: los leprošos šon alimpiados, y los šordos oyen: los muertos šon rešušcitados, y à los pobres es annunciada la alegre nueva:
6 Y bienaventurado^ es el que no fuere ešcandalizado en mi.
7 Y ydos ellos, començó Iešus à dezir de Ioan à las compañas: Que šalištes à ver àl dešierto? [Alguna] caña que es meneada del viento?
8 O que šalištes à ver? un hombre cubierto de blandos veštidos? Cierto losÿ traen [veštidos] blandos, en las cašas de los reyes eštan.
9 O que šalištes à ver? Propheta? Tambien os digo, y mas que propheta.
10 Porque ešte es de quien eštá ešcripto, Heaqui yo embio mi angel# delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de ti.
11 De cierto os digo [que] no še levantó entre losque nacen de mugeres otro mayor que Ioan el Baptišta: mas el que es muy pequeño en el Reyno de los cielos, mayor es que el.
12 Dešde los dias de Ioan el Baptišta hašta aora àl Reyno de los cielos še haze fuerça: y los valientes lo arrebatan.
13 Porque todos los prophetas: y la ley, hašta Ioan prophetizaron.
14 Y ši quereys recebir, el es aquel Elias que avia de venir.
15 El que tiene oydos para oyr, oyga.
16 Mas à quien compararé ešta generacion? Es šemejante à los mochachos que še šientan en las plaças, y dan bozes à šus compañeros,
17 Y dizen, Tañimos os flauta, y no baylaštes: endechamos os, y no lamentaštes.
18 Porque vino Ioan que ni comia ni bevia: y dizen, Demonio tiene.
19 Vino el Hijo del hombre, que come y beve, y dizen, heaqui un hombre comilon, y bevedor de vino, amigo de publicanos y de peccadores. Mas la šabiduria es aprovada de šus hijos.
20 Entonces començò à çaherir [el beneficio] à las ciudades en las quales avian šido hechas muy muchas de šus maravillas, porque no še avian emmendado, [diziendo:]
21 Ay de ti Chorazin, Ay de ti Bethšaida: porÿ ši en Tyro y en Sidon fueran hechas las maravillas que han šido hechas en vošotras, en otro tiempo ovieran hecho penitencia# en šacco y en ceniza.
22 Portanto [yo] os digo, [que] à Tyro y à Sidon šerá mas tolerable [el castigo] en el dia del juyzio que à vošotras.
23 Y tu Capernaum, que eres levantada hašta el cielo, hašta los infiernos šerás abaxada: porque ši en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han šido hechas en ti, ovieran quedado hašta el dia de oy.
24 Portanto [yo] os digo [que] à la tierra de los de Sodoma šerá mas tolerable [el castigo] en el dia del juyzio, que à ti.
25 En aquel tiempo rešpondiendo Iešus, dixo, Alábote Padre, Señor del cielo y de la tierra, ÿ ayas ešcondido ešto de los šabios y de los entendidos, y lo ayas revelado à los niños.
26 Anši padre, puešque anši agradó en tus ojos.
27 Todas las cošas me šon entregadas de mi Padre: y nadie conoció àl Hijo, šino el Padre: ni àl Padre conoció alguno, šino el Hijo, y [aquel] à quien el Hijo lo quišiere revelar.
28 Venid à mi todos los que eštays trabajados, y cargados: que yo os haré dešcanšar.
29 Llevad mi yugo šobre vošotros, y aprended de mi, que šoy manšo y humilde de coraçon: y hallareys dešcanšo para vueštras almas.
30 Porque mi yugo es facil, y ligera mi carga.
CAPIT. XII.
EN aquel tiempo yva Iešus por [unos] panes en Sabbado: y šus Dišcipulos avian hambre, y començaron à coger ešpigas, y à comer.
2 Y viendo [lo] los Pharišeos, dixeronle: Heaqui, tus Dišcipulos hazen lo ÿ no es licito hazer en Sabbado.
3 Y el les dixo, No aveys leydo, ÿ hizo David teniendo hambre el y los que eštavan con el?
4 Como entrò en la Caša de Dios, y comió los panes de la Propošicion, que no [le] era licito comer de ellos, ni à los que eštavan con el, šino à šolos los šacerdotes?
5 O, no aveys leydo en la Ley, que los šabbados en el Templo los šacerdotes profanan el šabbado, y šon šin culpa?
6 Pues digo os que Mayor que el Templo eštá aqui.
7 Mas ši šupieššedes que es, Mišericordia quiero, y no šacrificio, no condenariades los innocentes.
8 Porque šeñor es aun del Sabbado el Hijo del hombre.
9 Y partiendoše de alli, vino à la šynoga de^ ellos.
10 Y heaqui avia [alli] uno que tenia una mano šeca: y preguntaronle diziendo, Es licito curar en šabbado? por accušarlo.
11 Y el les dixo, Que hombre avrá de vošotros, que tenga una oveja, y ši cayere en una fošša en šabbado, no le echa mano, y [la] levante?
12 Pues quanto mas vale un hombre que un oveja? Anši que licito es en los šabbados hazer bien.
13 Entonces dixo à aquel hombre. Eštiende tu mano. Y [el la] eštendió, y fue [le] reštituyda šana como la otra.
14 Y šalidos los Pharišeos conšultaron contra el para deštruyrlo.
15 Mas šabiendo [lo] Iešus, apartóše de alli: y šiguieronle muchas compañas, y šanaba à todos.
16 Y el les defendia [rigurošamente] que no lo dešcubrieššen:
17 Paraque še cumpliešše lo que eštava dicho por el propheta Išaias que dixo,
18 Heaqui mi šiervo, àl qual he ešcogido; mi amado, en el qual še agrada mi alma: pondré mi Ešpiritu šobre el, y à las Gentes^ annunciara juyzio.
19 No contenderá, ni bozeará; ni nadie oyrá en las calles šu boz.
20 La caña caxcada no quebrará: y el pavilo que humea, no apagará: haštaque šaque à vicktoria el juyzio:
21 Y en šu Nombre ešperarán las Gentes.
22 Entonces fue traydo à el un endemoniado ciego y mudo, y šanólo, de tal manera que el ciego y mudo hablava y via.
23 Y las compañas eštavan fuera de ši, y dezian: Es ešte aquel hijo de David?
24 Mas los Pharišeos oyendo [lo] dezian, Ešte no echa fuera los demonios šino por Beelzebul principe de los demonios.
25 Y Iešus, como šabia los pëšamientos deellos, dixoles: Todo reyno divišo contra šimišmo es aššolado: y toda ciudad, o caša, diviša contra šimišma, no permanecerá.
26 Y ši Satanas echa fuera à šatanas, contra šimišmo eštá divišo. como pues permanecerá šu reyno?
27 Y ši yo por Beelzebul echo fuera los demonios, vueštros hijos por quien [los] echan? Portanto ellos šerán vueštros juezes.
28 Y ši por Ešpiritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente llegado ha à vošotros el Reyno de Dios.
29 Porque como puede alguno entrar en la caša del valiente, y šaquear šus alhajas, ši primero no prendiere àl valiente: y entonces šaqueará šu caša?
30 El que no es conmigo, contra mi es: y el que conmigo no coge, derrama.
31 Portanto os digo, Todo peccado y blašphemia šerá perdonado à los hombres: mas la blašphemia del Ešpiritu no šerá perdonada à los hombres.
32 Y qualquiera que hablâre contra el Hijo del hombre, le šerá perdonado: mas qualquiera que hablare contra el Ešpiritu Sanckto, no le šerá perdonado ni en ešte šiglo ni en el venidero.
33 O hazed el arbol bueno, y šu fruto bueno; o hazed el arbol podrido, y šu fruto podrido: porque del fruto es conocido el arbol.
34 Generacion de bivoras, como podeys hablar bien, šiendo malos? porque del abundancia del coraçon habla la boca.
35 El buen hombre del buen thešoro del coraçon šaca buenas cošas: y el mal hombre del mal thešoro šaca malas cošas.
36 Mas [yo] os digo que toda palabra ocioša que hablaren los hombres, de ella darán cuenta el dia del juyzio.
37 Porque de tus palabras šerás juštificado, y de tus palabras šerás condenado.
38 Entonces rešpondieron unos de los Ešcribas y de los Pharišeos, diziendo: Maeštro, deššeamos ver de ti šeñal.
39 Y el rešpondió^, y dixoles, La generacion mala y adulterina demanda šeñal; mas šeñal nole šerá dada, šino la šeñal de Ionas propheta.
40 Porque como eštuvo Ionas en el vientre de la vallena tres dias y tres noches, anši eštará el Hijo del hombre en el coraçon de la tierra tres dias y tres noches.
41 Los de Ninive še levantarán en juyzio con ešta generacion, y la condenarán: porque ellos hizieron penitencia# à la predicacion de Ionas, y heaqui mas que Ionas en ešte lugar.
42 La Reyna del Auštro še levantará en juyzio con ešta generacion: y la condenará: porque vino de los fines de la tierra para oyr la šabiduria de Salomon: y heaqui mas que Salomon en ešte lugar.