# Proyecto de traslacion de las fronteras de Buenos Aires al Rio Negro y Colorado

## Part 2

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" De dicho rio (aguas arriba siempre del mismo), á la Barranca Grande del Rio, adonde habia un rancho destruido y corral, y donde se debia volver á pasar. 1-1/2

" De dicho segundo paso, á la estancia de D. Pedro Gutierrez. 1/2 ------ 164

13. De la estancia de D. Pedro Gutierrez, al Oratorio de San Antonio, que está á orilla de dicho rio. 4

" De dicho Oratorio, á donde nos paramos en medio del monte, y á la distancia de un cuarto de legua del rio. 2

14. De dicho parage, siempre aguas arriba del citado rio, á donde paramos que era una barranca de piedra. 5

" De dicho parage, al paso de las Carretas, por el Tala. 2-1/2

15. Del paso nuevo de las Carretas, en el Rio Quinto, que pasa adonde está poblado el capitan D. Silvestre Gutierrez, y el cabo Rufino Cabrera, á la Cruz: C. 5

" De la Cruz, á la laguna del Pozo Pampa. 4

" De la laguna del Pozo Pampa, á las Pampitas, que por otro nombre llaman las Encrucijadas: D. 5

16. De las Pampitas ó Encrucijadas, á la orilla del Bebedero, á donde hay cuatro ranchos, y en uno de ellos vive el baqueano Xijon. 4

17. De dichos Ranchos, aguas arriba de dicho rio, al paso de las carretas que van para Buenos Aires. 1-1/2

" Del citado paso, al fuerte de San José. 1-1/2

27. Del fuerte de San José, aguas arriba del rio que llaman del Desaguadero, al Salto: C. 3-1/2

" Del Salto, á las cercanias de la orilla del mismo rio, y en un parage que no tiene nombre. 3

28. Del citado parage, á Agua Dulce, que es donde hay un rancho y estancia del Conde que está casado en la Punta de San Luis. 3-1/2

_Marzo_.

1. De Agua Dulce, aguas abajo siempre del citado rio, á una abra que está á la orilla de dicho rio. 2-1/2

2. De dicho parage al otro en que se volcó el carreton.[3] 1/2

4. Del fuerte de San José, al paso viejo del rio, aguas abajo, que llaman de las Carretas. 1/2 -------- 211-3/4

5. De dicho paso (depues de habelo pasado), nos paramos para dar descanzo á las cabalgaduras en medio de un montecito ralo, que por tener muchos nombres no lo pongo, hasta saber el verdadero. 5

" De dicho parage, (atravesando el campo) al paso de las carretas del rio del Desaguadero. 5-1/2

6. Del paso de las Carretas ya citado, al Corral de Cuero. 6

7. Del Corral de Cuero á la Capilla de Corocorto. 7

" De la Capilla de Corocorto, á la posta que está á la orilla del rio Tunuyan. 2

8. De la orilla y parage, venimos á dormir en la misma orilla del rio Tunuyan, que llama la Dormida del Negro. 6

9. De la Dormida del Negro, al parage que llaman de la posta de D. Patricio Gil, que está á la orilla del rio Tuyuan: C. 6-1/2

" De dicho parage ó posta, á donde se quebró el otro ege. 3-1/2

10. De dicho parage, á la Ramada. 1/4

13. De la Ramada, al Corral de Moyano: C. 5

" Del corral de Moyano á las Barrancas. 3

14. De las Barrancas, á una vista de la Reduccion. 4

" De dicha Reduccion, despues de muchas vueltas y rodeo, á los corrales de D. Francisco Varela. 5

15. De dicha estancia ó corrales, á la Cañada Blanca ó rio Seco. 4-1/2

" De la Cañada Blanca, al Ojo de Agua, que llaman del Durazno, el cual está á la distancia de docientas varas de la orilla del rio Tunuyan. 4-1/2

16. Del Ojo de Agua del Durazno, al rio Tunuyan. 4

" Del rio Tunuyan, al Rio Viejo, el cual es mas caudaloso que el primero: C. 1/4

" Del rio Viejo, al fuerte y villa de San Carlos. 2-1/2

23. Del fuerte y villa de San Carlos, á la orilla del Papagay, á donde está el puestito del Peralta: C. 3

" De la orilla del Papagay, á la cienega de Aguanda. 2

24. De la Cienega de Aguanda, al fuerte de San Juan Nepomuceno, y de allí hasta Colmani. 3-1/2 -------- 291-1/2

" Del fuerte de San Juan de Colmani, al Arroyo de las Peñas. 5-1/2

25. Del Arroyo de San Juan de las Peñas, al ranchito del Carrizalito. 3

" Del Ranchito, al Carrizalito. 2

26. Del Carrizalito, á la cumbre del corro en que se divisa todo la circunferencia y barranca del Diamante. 4

" De dicha cumbre, al campamento del Diamante. 3

_Abril_

5. Del campamento, (en que está el paso de Romero) pasamos el paso de Romero, en el rio Diamante, y nos paramos en el bajo del Portezuelo Colorado: C. 4

" Del bajo del Portezuelo Colorado, á la cumbre de un cerrillo, que llaman la aguada de la Casa Pintada. 2

" De dicha aguada, á las tolderias del Cacique: creo que ahora no estan; pero siempre estan á la orilla del Tigre. 1/2

6. De la orilla del Arroyo del Tigre, á la Aguada, que llaman de Ajajueles (porque no hay otra aguada hasta el rio Atué), cuyo parage es trabajoso. 5

" De dicha laguna de Ajajueles, á las Salinas, que dan el abasto de sal á las ciudades de Santiago de Chile y Mendoza, y á una legua corta de ellas. 3

7. De dicho parage á la Laguna Seca, (que es á donde los naturales y viageros cuando van y vienen para las Salinas, toman la agua que necesitan) en la que cavamos como una media vara en varias partes, y en todos los pozitos sacamos agua buena y abundante. 6

" De la Laguna Seca, al manantial del rio Atué que es á donde pasa el invierno la cacica Doña Josefa. 2-1/2 -------- 335-1/2

9. De los manantiales del rio Atué, que es el boquete primero por donde se pasa para el valle de las Animas; al otro boquete que está en el arroyo que llaman del Saladillo (agua buena superior), y es el que solicitamos: por cuyo motivo le puse por nombre el Boquete del Marques de Sobremonte. 2

" De dicho boquete (aguas arriba), hasta la orilla del Saladillo, adonde lo pasamos: C. 1

" De dicho pasa (siempre aguas arriba) atravesando dos cañaditas, al valle de la Animas: C. 2

" Del valle de las Animas, á los toldos de la cacica D.a Maria Josepha: D. 3

11. De los toldos ya citados, á los dos cerrillos, que llaman de los Morritos, que se pasa por medio de ellos. 2

" De los dos cerrillos Morros, al arroyo del Portezuelo, que entra en el Saladillo. 1/2

" De la boca del portezeulo, aguas arriba de él, que tambien llaman de las Amarillas, (porque se halla en aquel parage una leña larga, delgada y amarilla), á la Pascana, ó pradecito del Portezeulo del Obispo (que es el nombre que le dan los españoles) y los naturales solamente de las Amarillas. 1/2

12. Del Portezuelo de las Amarillas ó del Obispo, aguas arriba del arroyo del Portezuelo, al valle que llaman Hermoso, porque lo forma un plan delicioso, ameno y abundante en agua, pastos, aves y leña, con dos buenas lagunas muy espaciosas: C. 4

" De dicho Valle Hermoso, se atraviesa el arroyo que corre en él; el cual pasa por una angostura, y al sur, precipitándose en el rio Codileufú (que llaman los españoles el rio Colorado), subiendo por una ladera algo empinada, en cuya falda corre un arroyo que llaman de las Cargas, y bajando despues dicha ladera del otro lado, atravesando dicho arroyo, pasamos la noche á la falda de un cerrillo que es escaso de leña, y el vallecito se llama, el Vallecito de las Cargas. 2 -------- 352-1/2

13. De dicho Vallecito de las Cargas (dejando un camino algo empinado, por el que transitan los indios para ahorrar camino, aunque mucho mas corto) al Valle de las Cuevas, en que hay unas cuevas de piedra en dicho plan. 3

" Del valle de las Cuevas, que es un plan hermoso, dejando el camino real, porque hay en el medio una piedra muy grande: y porque un chileno que venia con nosotros, llamado Miguel Cornejo, sabia otro camino, ó persuadirnos que era mejor que el conocido, mandamos al ayudante al reconocimiento, mientras que nosotros caminábamos aguas arriba, por una ladera escabrosa y algo empinada; y atravesamos dicho arroyo á la 1

" De dicho paso, subimos el cerro, y dormimos en los altos y llanadas del Valle Grande, para poder el dia siguiente caer en la cordillera del Planchon 3

14. De los altos y llanadas del Valle Grande, á la orilla de un arroyo que le llaman Colorado adonde caminamos. 3

" De la orilla del arroyo Colorado, siguiendo varias laderas y vallecitos, fuí á dormir en el camino que descubrimos, y al frente de unos cipreses. 2

15. De dicho parage continuamos nuestro viage por el citado rio, y por las faldas y laderas de aquellos cerros, y comimos en el Carrizal. 3

" Del Carrizal, que es el puesto de D. José Maria Maturana, siguiendo las laderas, y veredas que siguen la direccion del rio, vinimos á dormir al puesto de D. Manuel Vergara, que llaman la Quecera. 4 16. De la Quecera, á la estancia de D. Manuel Vergara (Rio Claro). 5

17. De la estancia de D. Manuel Vergara, á la orilla del Rio Claro; y comimos, en la estancia de Don Miguel Vergara. 7 -------- 383-1/2

" De dicha estancia, á la ciudad de San Agustin de Talca, en el reino de Chile. 5 -------- Total. 388-1/2 ======== [Nota 1: C. y D. son iniciales de _comimos_ y _dormimos_.]

[Nota 2: _En este punto se concluye la jurisdiccion de la capital, y comienza la de Córdoba. Advirtiendo que, como llegué tarde, no pude observar la latitud, ni tampoco la pude verificar de noche, por hallase el cielo nublado_: _por cuyo motivo no pude descubrir estrella conocida_.]

[Nota 3: _Desde este parage nos volvimos al fuerte de San José, para proseguir nuestra marcha por otro camino._]

* * * * *

EXCELENTISIMO SEÑOR VIREY.

SEÑOR:--

Muy venerado Señor: tengo el honor de remitir á V. E. el itinerario que he formado de la derrota que he seguido desde la capital de Buenos Aires, dirigiéndome por las poblaciones de todas las fronteras, hasta la orilla y márgenes del rio Diamante, en el paso antiguo que llaman de Romero, que es en donde se han abierto los cimientos del nuevo fuerte, llamado de San Rafael. De allí, pasando por los cerritos de la Casa Pintada, por las Salinas que abastecen las ciudades de Santiago de Chile y Mendoza, y á la distancia media de los dos cerros grandes, que es el Diamante al norte, y el Nevado al sur, llegué en un boquete de la Cordillera Grande, que llaman los Manantiales del rio Atué, que es adonde pasa el invierno la cacica D.a Maria Josefa: y aunque con dicha entrada podia haberme trasportado al Valle Hermoso, me pareció, por las noticias que habia adquirido, me seria mas facil hacer mi entrada por el otro boquete porque la direccion para mi regreso debia de ser mas directa. Por la que pasé la noche y el dia siguiente en dicho boquete para instruirme y observar la latitud: pero como hubiese llovido, me ví precisado á salir de dichos manantiales, el dia once, dirigiéndome para el otro boquete, que lo forma un arroyo llamado el Saladillo, agua muy superior, el que con los manantiales forma el rio Atué. Y come dicha entrada fuese la mejor que pudieramos desear para los dignos objetos de V. E., me tomé la libertad de ponerle su nombre. De allí me dirigí aguas arriba de dicho arroyo, hasta llegar á las tolderias del cacique y cacica que nos acompañaban.

En esta primera jornada, aunque buena, se halla en tropiezo de una ladera algo escabrosa, la que se puede componer con mucha facilidad, pues que es de tierra, y una piedrecitas que pueden servir para empedrar el camino; porque no hay rios, precipicios, bajadas ni subidas peligrosas, que puedan impedir el carruage.

De los toldos de dichos naturales, hasta llegar al potrero de D. José María Maturana, las subidas y bajadas, sin peligro ni precipicios, son las mismas que las antecedentes: bien que se deben gastar algunas cantidades, no muy crecidas, para componer el camino, á fin de que puedan transitar toda especie de carruage, porque toda aquella distancia, digo de los citados toldas, hasta la mesita del Planchon, no es mas que un vergel que ha formado la naturaleza.

La citada Cordillera la dividió la naturaleza de tal modo, que en el parage que llaman del Planchon, en donde debia de ser lo mas peligroso, Dios le ha colocado un terreno tan llano, como los Pampas de Buenos Aires, y á proporcion de su longitud y latitud, y con un bueno y hermoso arroyo, el cual está muy abundante de todas especies de aves silvestres y cuadrúpedos, conducentes á la situacion del terreno; como tambien pastos y bastante leña para el abasto de cualquiera tropa que puedan ofrecerse pasar. Porque en toda la extension del boquete ya descubierto, todo abunda para los fines de un viagero económico, y sin asomo de peligro, pues que jamas hemos pensado en descargar una de las diez cargas que traimos para nuestras urgencias, ni menos el apearnos temerosos de algun quebranto.

Pasado el citado Planchon, y dejando el camino que lleva para la villa de Curicó (el que es casi intransitable, por las muchas nieves y barrancos que se manifiestan á la primera vista), y el que conduce aguas abajo para el Valle Grande, se baja la citada Cordillera con une suavidad inexplicable como cuatro leguas; y de allí bajamos, y pasamos dicho rio, el que dista del otro, como cuatrocientas varas, que es el que viene caracoleando desde el Valle Grande: y de dicho paso bajando siempre como una legua, se halla el Volcancito en que hay dos sitios buenos, hermosos y cómodos para tomar baños. En este corto trecho hay una bajada muy corta pero muy mala, cuyo terreno es de tierra y piedrecitas, de fácil composicion, y de un regular gasto; respecto de que dichos arroyos, jamas podrán impedir el transito del carruage, porque la confluencia de los citados arroyos no tienen peligro algun, y el curso de los dos con una regular corriente.

De esta confluencia, hasta el puesto de D. José Maria Maturana, y tambien hasta el parage que llaman de la Quesera, el camino es malo, pero tambien de fácil composicion, pues que el terreno es igual á los antecedentes con corta diferencia. Es verdad que en todo este trecho no hay ladera, vereda, ni camino abierto; pero como hemos seguido la orilla de dicho rio, no costará una suma y regular, por la mucha facilidad de la obra: es verdad que esta maniobra la debe dirigir un facultativo instruido en el arte, y mas bien prático que teórico: y cuando no sea ingeniero de primer órden, á lo menos que sea de segunda, para poderse manejar, y conducirla con mucha economia y prudencia.

De la Quesera hasta la ciudad de San Agustin de Talca, tampoco hay embarazo alguno, aunque la distancia es casi de veinte leguas, pues que el camino es mejor que el que se transita desde la ciudad de Buenos Aires para la villa de Lujan; y que hay dos pequeños rios y un arroyo que atravesar. Pero con la circunstancia, que en todo el citado camino se hallan poblaciones con un vecindario en general muy humano y caritativo; pues lo manifestaron, no solamente con nosotros, sino con toda la tropa y demas que venian agregados.

Esto es cuanto por ahora debo manifestar á V. E., remitiéndome á mi diario; y como debo regresar por el mismo camino, suplico á V. E. se digne dispensar mi demora, prometiendo dar un exacto cumplimiento á la confianza en que me hallo obligado.--San Agustin de Talca, Mayo 16 de 1805.

JOSE SOURRYERE DE SOVILLAC.

