Prosa Política (Las Repúblicas Americanas) Obras Completas Vol. XIII
Part 3
Los medios de comunicación adquieren un desarrollo bastante rápido: numerosas líneas de vapores ponen en comunicación con Europa, tanto los puertos peruanos del Pacífico como los fluviales de la Montaña. Iquitos, el gran centro comercial peruano sobre el Amazonas, situado en el corazón de la selva, está unido al viejo continente por una línea de trasatlánticos que hacen el viaje directo desde Iquitos hasta Liverpool, con escala en Manaos, Pará, Lisboa y el Havre.
Gracias a la fundación de la compañía peruana de vapores, cuyas naves rápidas hacen el recorrido del Callao a Panamá y escalas en cuatro días, puede hoy hacerse el viaje de Lima a Londres o París, vía New-York, en diez y nueve días, en magníficos vapores que ofrecen todo género de lujosas comodidades.
El Perú dispone en la actualidad de treinta y cuatro líneas férreas en explotación, una de las cuales, la de Moliendo a Puno, atraviesa todo el territorio de la República de Oeste a Este, empalmando con el ferrocarril boliviano de Guaqui a la Paz, mediante la línea peruana de vapores del lago Titicaca que hace el trayecto de Puno a Guaqui. Siendo particularmente notable la línea férrea del Callao a la Oroya y Cerro de Pasco, por ser el ferrocarril más alto del mundo, y ser una obra maestra de ingeniería. Actualmente están en estudio o en construcción ocho nuevas líneas, de las cuales dos son de penetración: la de Paita al Marañón y la de Oroya al Ucayali.
La red telegráfica alcanza una extensión de 11.381 kilómetros, que pone en comunicación los puntos más extremos de la costa y de la sierra con la capital, empalmando en las fronteras con los telégrafos bolivianos y ecuatorianos. La Montaña está servida por telegrafía inalámbrica, que pone en comunicación directa a Iquitos con Lima. Actualmente se está construyendo en esta última ciudad una estación inalámbrica, capaz de comunicarse con Iquitos, prescindiendo de las estaciones intermedias, en una distancia en línea recta de 1.022 kilómetros.
Pronto se construirá también una red inalámbrica en la parte meridional de la Montaña. Es bueno recordar que el Perú ha sido el primer país que ha establecido la comunicación por telegrafía sin hilos a grandes distancias, a través de las selvas y de altas montañas. Las líneas telefónicas interurbanas tienen una extensión de 791 kilómetros.
El Perú no es, propiamente hablando, un país manufacturero; tiene, sin embargo, fábricas de tejidos de lana y de algodón, de ladrillos y cerámica, de papel, de sombreros, etc., así como grandes usinas de fuerza eléctrica.
Intelectualmente, el Perú ha alcanzado un desarrollo, en concordancia con su tradición de alta cultura en el continente. En la época colonial, Lima era el centro intelectual y universitario de Sud-América, en la que su hegemonía, en tal sentido, era indiscutida. Hoy, sus cuatro universidades, sus escuelas especiales de ingenieros de minas, de ferrocarriles y electricistas, de agronomía, de medicina, de comercio, artes y oficios, normales de maestras y maestros; sus múltiples instituciones literarias y científicas, entre las que se destacan el Ateneo de Lima, la Sociedad Geográfica, el Instituto Histórico y otras, dan gran impulso a los estudios científicos y literarios. Numerosos son los hombres que se han distinguido en todos los ramos del saber humano. Muchos de aquellos hombres han sido estadistas eminentes. Como hombres representativos de la mentalidad del Perú moderno y contemporáneo, se pueden citar, como jurisconsultos egregios, a José Gregorio Paz Soldán, a Francisco García Calderón, autor del monumental Diccionario de la Legislación peruana; en las ciencias médicas y naturales, a Hipólito Unanue y Sebastián Barranea; como historiadores, a Mariano Felipe Paz Soldán, autor de la historia del Perú independiente y de la guerra del Pacífico, y Manuel de Mendiburo que escribió el Diccionario histórico-geográfico del Perú colonial; a Félix Coronel Zegarra, investigador paciente y autor de monografías históricas de mucho mérito; a Eugenio Larrabure y Unanue, presidente del Instituto Histórico del Perú e individuo de la Academia de la Historia de Madrid; a José de la Rive Agüero, crítico de alta cultura y de gran erudición. Su diplomacia se ha honrado con Pando, el renombrado publicista de Derecho Internacional, con Wiesse, miembro del Instituto de Derecho Internacional en Bruselas. La lista de sus literatos y poetas sería interminable, pero entre muchos brillan Corpancho, Pardo y Aliaga, Segura, Luis Benjamín Cisneros, José Gálvez, el vibrante González Prada, y los de universal renombre en tierras de lengua castellana, que hoy sostienen la gloria literaria del Perú, así el ilustre y benemérito anciano, autor de las tradiciones, Ricardo Palma y el renombrado José Santos Chocano. Cultivadores de las ciencias filosóficas ha habido, como ese joven cerebro privilegiado que brilla aquí en París mismo en los centros de Filosofía, y que ha escrito sobre el Perú contemporáneo un libro hermoso y sapiente: me refiero a Francisco García Calderón y Rey; Mariano H. Cornejo, orador, diplomático y filósofo, cuyo tratado de psicología, traducido del francés, ha obtenido brillante acogida en el Continente; como pintores han sobresalido a mediados del siglo pasado, adquiriendo un nombre de primer orden, Montero, Merino, Lazo y Suárez, y más recientemente, Vaca Flor, Hernández, Astete, Jiménez y Castillo.
Las damas, entre sus flores de graciosa belleza, han tenido también flores de intelectualidad. Actualmente, en Europa, la señora Aurora Cáceres justifica los lauros de sus antiguas compatriotas ilustres.
Y el Perú, para concluir con un heroico recuerdo, ha tenido en el siglo XX su Icaro: Chávez.
CHILE
[Ilustración]
Quien escribe estas líneas ha habitado por algún tiempo en país chileno, hace ya bastantes años, y conserva el recuerdo de una tierra bella y de una gente altiva y cordial. Chile ha sido, desde antaño, tenido como una república seria, laboriosa y culta, y después de la guerra con el Perú y Bolivia, como el pueblo más militarizado de América. Tuvo, antes que otras de nuestras potencias, el tino de buscar o facilitar el acercamiento y relaciones con las otras repúblicas del Pacífico, hasta la América Central, ya estableciendo representaciones diplomáticas y consular, ofreciendo becas, o enviando oficiales de su ejército como instructores, de suerte que la influencia y la simpatía chilenas han sido preponderantes en muchas de esas naciones, por lo menos hasta hace pocos años. Intelectualmente tuvo también cierto predominio en los estudios de ciencias político-sociales, con un Bello y un José Victorino Lastarria. El código civil chileno ha sido muy tenido en cuenta en aquellas legislaciones hispano-americanas.
En Europa, Chile ha sido estimado con gran consideración, en toda época, por el propósito que mantuvieron sus gobiernos, cualesquiera que fuese el partido imperante, de sostener el crédito chileno en todos los mercados, principalmente en Inglaterra, centro de sus grandes operaciones financieras, por la dignidad tradicional de sus hombres públicos, por la superioridad de su experiencia marítima, por la cordura y sentido práctico de sus clases superiores, y por la virilidad de su raza. El carácter chileno en el continente, está claramente definido.
La larga espada de tierra que se extiende desde el Sama hasta el cabo de Hornos, entre el Pacífico y los Andes, es, según los últimos datos publicados en nutrido libro del ministro de Guatemala D. Eduardo Poirier, de unos cuatro mil doscientos treinta kilómetros de longitud, y de una anchura que varía entre ciento setenta y cuatrocientos. Territorio cubierto en gran parte de valles y alturas, de orografía variada, contiene desde el desierto hasta la tierra feraz. Se basa en una copiosa y rica entraña minera. Allí se encontrara el siglo pasado el famoso antro de Chañarcillo, en Copiapó. Antes que ningún país americano, produjo Chile vinos excelentes. «Especialmente en los valles de Copiapó, Huasco y Coquimbo, el cultivo de la vid y de sus variedades, análogas a las de Europa meridional, ha alcanzado una perfección comparable tan sólo a la excelencia del producto. De él obtienen exquisitos vinos de Oporto y de Jerez y las afamadas pasas de Huasco». Tal dice el citado Sr. Poirier en su obra sobre _Chile en 1910_. En la parte central triunfa la agricultura. Aconcagua y Santiago, provincias ricas en viñas, dan burdeos y borgoñas parecidos a los franceses. Hay en el Sur maderas, pesquerías y ganados. El Norte posee los tesoros, únicos en el mundo, del salitre y los de su subsuelo. La fauna y flora han sido objeto, con sobrada razón, de los estudios de esclarecidos naturalistas del país y del extranjero. Sus termas son célebres y numerosas. El clima es vario en tierra tan extensa. El comodoro Byron, tío del poeta, dice en sus memorias: «El clima de Chile es, según creo, el más hermoso del mundo. Lo que sus habitantes llaman invierno no dura más de tres meses, y aun esta estación es sumamente benigna». El ingeniero belga M. Louis Cousin, ha hecho este resumen halagador y optimista, dirigiéndose a los chilenos: «La Providencia os ha favorecido con lujosa holgura. Por un lado, cuatro mil kilómetros de costa os abren la ruta hacia los demás continentes. Por otro lado, la maravillosa cordillera de los Andes, fiel y seguro centinela de la frontera oriental, constituye a la vez un inmenso condensador de las nubes, que os tributa la frescura, tan agradable en las noches de verano, un acumulador gigantesco de la energía solar sin medidas, capaz de suministrar gratuitamente una fuerza inconmensurable; un depósito inagotable de agua, fertilizando vuestros campos con un funcionamiento automático tan admirable, que cuando más arde el sol mayor caudal llevan los canales de regadío. Y como si lo que está a la vista no fuera bastante para estimular a los habitantes al trabajo, la cordillera encierra en su seno riquezas inagotables: do quiera que penetre el minero saca minerales valiosos, desde el hierro hasta el oro. Más todavía: el carbón, considerado como el pan de la industria, abunda en Chile, sus yacimientos reconocidos corren desde Punta Arenas hasta cerca de Santiago. Sin embargo, su extracción alcanza apenas al cincuenta por ciento de lo que consume el país». Cierto, excelente país para el trabajo, para la industria y la vida comercial. Con la apertura del Trasandino, una nueva puerta da entrada mayormente a nuevos elementos de prosperidad.
La «indómita cruza de potros españoles en vientres de Araúco», según la frase gráfica de Vicuña Mackenna, gracias a los buenos gobiernos, y sin lo que podría llamarse necesidad de la tiranía en otras partes, ha ido a la civilización por medio de la paz.
Chile se ha sustentado en la preponderancia ordenada de su «élite», en el advenimiento de una aristocracia directiva y un pueblo hondamente poseído del orgullo de su nacionalidad. La mestización amacizó la fibra del pueblo, que ha conservado la indomabilidad del araucano; arriba perdura lo que llegó con la sangre vasca principalmente, lo cual es decir que no es difícil encontrar maestros de tenacidad y profesores de energía.
Su historia está llena de páginas heroicas, y la gratitud nacional ha levantado monumentos a los héroes y creadores de la patria. El general José de San Martín se perpetúa en bronce en Santiago, como en Buenos Aires y en Lima.
Chile ha tenido un foro y un parlamento ilustres. Su evolución progresiva ha producido los mejores resultados, a pesar del sangriento intermedio de una revolución, cuyo último acto trágico, principalmente, causara en todas partes una impresión profunda.
En la psicología del chileno prima el ánimo de empresa, y, como lo observa el citado Sr. Poirier, el afecto en el hogar, la hospitalidad en la vida social, el desprendimiento. Hay en él cierta sequedad, cierta rudeza, que son muy poco latinas. Una vez que se penetra en su amistad, se está seguro de ella. Es sabido que se ha llamado a los chilenos «los ingleses de la América del Sur». Y hay en verdad puntos de comparación que dan propiedad a tal decir. Sobre todo, ambas son, Inglaterra y Chile, discípulas del mar. Su soldado tiene fama de bravo y también de cruel. El obrero es resistente, como pocos, mas se quema en el alcohol, a punto de que gobernantes y legisladores se han preocupado de ello. La falta del espíritu de economía que se ha lamentado en él, háse corregido mucho, según los recientes balances de la Caja de Ahorros. En las familias pudientes y de estirpe, se ha corregido la abundancia del «doctor» con la frecuencia del ingeniero y del «gentleman-farmer». Y en cuanto a la beldad femenina, hay dos testimonios de marca. La frase del rey francés Luis Felipe al ministro de Chile:--«Decidme, Cazotte, ¿acaso en vuestro país es todo tan bello como vuestra mujer? Si es así, ¡os felicito!»; y el admirado busto de dama, de Rodin, en el museo de Luxembourg.
En un libro que publicó hará unos dos años el príncipe de Orléans Braganza, se leen estas líneas: «El presente es la crisis, y los nuestros lo deploran. Cuánto habrían querido mostrarnos un Chile diferente: el Chile próspero anterior al terremoto y la revolución anti-balmacedista, el Chile de la política desinteresada y del cambio a 18 peniques, festivo bajo su sol primaveral; o bien a este mismo Chile, tal como será dentro de diez años, cuando las reformas hayan hecho su labor. Se equivocan. Es en estos momentos de evolución violenta como la actual, que un país acredita las reservas de energía que dormitan en él durante los períodos de próspera mediocridad. Atraviesa Chile ahora la edad ingrata, ha crecido demasiado deprisa, pero esta crisis de desarrollo es, en sí misma una prueba de vitalidad. Chile es un país eminentemente dominador, ha nacido para eso; le es indispensable la acción que impulsa a la conquista; tiene el orgullo de la fuerza. Sólo le falta conocer el arte de saber utilizar esta fuerza, aunque es de esperar, o de temer, que este arte lo adquirirá totalmente por la experiencia. En este momento, la antigua armadura, demasiado estrecha para abroquelarle, cruje por todas las junturas, siéntese ya a las nuevas ideas tomar cuerpo, precipitarse la evolución. Dentro de algunos años se habrá Chile asimilado los ritmos de la existencia moderna de las naciones, y fácilmente reconquistará el tiempo que su largo aislamiento y letargo criollo le han hecho perder». Por los decir príncipe, estos «enxiemplos buenos» no están mal, en el desarrollo de un propósito imperialista y combativo. Mas el porvenir de Chile, como el de todas las naciones de nuestra América, está en la paz. Seguramente una paz armada que asiente el equilibrio. Una alta personalidad de la Armada chilena, interrogada últimamente sobre la construcción de acorazados, ha manifestado que tarde o temprano ha de producirse una «entente» entre la Argentina, Brasil y Chile. «Debemos, dijo, acordar de quedar en igualdad de derechos y fuerzas semejantes a estas dos repúblicas».
BRASIL
[Ilustración]
Tierra de luz, de poesía y de riqueza, tierra prometida para el trabajo y la energía de los hombres, fué bien llamada Canaán por uno de sus preclaros escritores. Todo allí es encanto y lujo de la naturaleza, de tal manera, que los viajeros que por primera vez visitan país tan señalado y singular sobre la tierra, se diría que sufren como un deslumbramiento, por cielos, aguas, bosques, paisajes que se juzgarían ilusorios, y en donde se muestra la gracia y la potencia del universo. «Los mismos insectos,--dice el gran argentino Sarmiento, hablando del Brasil--son carbunclos o rubíes; las mariposas, plumillas de oro flotantes; pintadas las aves que engalanan penachos y decoraciones fantásticas; verde esmeralda, la vegetación; embalsamadas y purpúreas, las flores; tangible, la luz del cielo; azul cobalto, el aire; doradas a fuego, las nubes; roja, la tierra; y las arenas entremezcladas de diamantes y rubíes». Toda expresión, por hiperbólica que parezca, no sobrepuja a la realidad, tratándose de este país que contiene tantas cosas enormes, tantas cosas que parecen de fábula. Una riqueza imponderable de minerales; una variedad infinita en la flora y en la fauna; la bahía más bella y el puerto más bello del mundo, y el río Amazonas, el «Ecuador movible», «inmenso mar dulce, el más grande y admirable de los escenarios soñados para la epopeya». Son una extensión territorial de 8.497.940,6 kilómetros cuadrados, que representa 1/15 de la superficie total del globo y 1/5 del Continente Americano, con una extensión en el Océano Atlántico de 1.351 leguas. Limita con todos los países de la América del Sur, con exceptación de Chile, y los veinte estados y el distrito federal que lo constituyen, si alcanzasen la densidad de población de Bélgica, ¡podrían contener en su conjunto la totalidad de los pobladores actuales del planeta! «Los árboles más corpulentos--dice el escritor chileno Clemente Barahona Vega, a quien seguimos en estas anotaciones,--las plantas más vistosas, las yerbas más medicinales, las flores más bellas, los arbustos más raros, se encuentran ahí con profusión. La vegetación ostenta por doquiera una lozanía, un lujo que pasman al espectador, siendo incontables las maravillas y curiosidades que ofrece. El cedro del Amazonas alcanza la altura de ochenta y dos metros, y diez de diámetro. Abundan los castaños de cinco metros de diámetro y cincuenta y cinco de alto. La _Victoria Regia_, flor colosal y magnífica, crece en tal grado que uno de sus pétalos constituye por sí solo la carga regular de un peatón. ¿Para qué hablar del árbol del pan y de la leche, del árbol de la goma y de la cera, que parecen concentrar en si la mitad de las propiedades del reino vegetal? Conforme al estado actual de la ciencia, los reptiles del Brasil representan un poco más de 1/12 del total de la tierra entera; contiene más de cincuenta clases de culebras y serpientes, algunas boas de 20 metros de largo, y doce de ellas venenosas, siendo las más terribles las víboras. Entre sus mamíferos se distinguen el tapir, el armadillo, el de mayor tamaño en América, y el hormiguero, que prestan utilísimos servicios para el exterminio de las hormigas y otros bichos que amenazarían la habitabilidad del país en ciertas partes. Hay una infinidad de loros del más brillante y atrayente plumaje, por lo cual, en los primeros tiempos, se llamó _a terra dos papagaios_; y de insectos, desde el cocuyo luminoso y la mariposa de vivaces y múltiples colores, hasta el mosquito zumbón y terrible que bulle por miriadas, y de monos y macacos. En cuanto a volátiles, según el doctor Goeldi, hospeda casi 1/6 de todas las especies de aves del globo. Se conocen más de mil ochocientas variedades de peces en los ríos y en los lagos. Agassis afirmó que tan sólo en una pequeña laguna cerca de Manaos, se descubrieron 200 distintas, en tanto que todos los ríos de Europa, desde el Volga hasta el Tajo, nutren nada más que 150 especies. Llaman la atención, el _pirarucia_ del Amazonas y el _rubin_ del San Francisco, en condiciones análogas al bacalao, y el _pirahna_, de 35 centímetros de largo, y tan corajudo, que se bate con los aligatores y las boas. La caza de la tortuga es ocupación muy lucrativa en los estados de Pará y Amazonas; en ese río gigantesco, con su legión de doscientos afluentes, pululan en espeso cardumen, viven los caimanes, y hay dos mamíferos acuáticos, el _manati_ o vaca marina y una calidad de delfín, el _ugara_ o _boto_ del indio, que ocupa largo espacio en la imaginación del pueblo, que se cree que canta, como la sirena antigua, y con su canto seduce. ¡Ay de la doncella que lo oye cantar en noche de luna!»
La raza autoctona está dividida en cuatro naciones, distintas unas de otras por sus mitos, su lenguaje y costumbres: _a_) los _tupys-guaranys_, diseminados, y con varias denominaciones locales en la zona del país por ellos ocupada, de Sur a Norte y del litoral atlántico a _Hinterland_ brasilero; _b_) _los tapuyas_ o _ges_, feroces cazadores que opusieron resistencia a la civilización; enemigos traicioneros de los blancos, y genéricamente llamados _bugres_, habitantes de la altiplanicie del Este, enemigos de los _tupys_ y _caribes_; _c_) los _maipures_ o _nu-aruaks_, pescadores fluviales, del Noroeste; y _d_) los _carabybas_, _caribes_ o _caraïbas_, en el alto Amazonas y región de las Guayanas, originarios del Brasil. Se reconocen, además, otros tres grupos generales, etnográficamente clasificados como ramas aparte; los _carirys_, los _waitakas_ y los _panos_. La población selvícola, a la llegada de los portugueses, podría fluctuar entre un mínimum de dos y un máximum de cuatro millones. La introducción del negro se inició con la carta regia de 29 de Marzo de 1559, que otorgaba facilidades al tráfico del Congo, y con la celebración del primer contrato para la introducción de etíopes, suscrito en 1563 entre el gobernador Carioca Correira de Sá y Juan Gutiérrez Valerio. El negro ha sido un elemento de muy grande importancia en el Brasil. «El elemento africano, en contacto íntimo con nuestra familia y cruzándose ampliamente en todo el país, forma hoy con los otros dos, el tupy y el portugués, la nacionalidad brasilera», dice un autor. Ultimamente, ha habido mucha inmigración europea. Según datos oficiales de hace unos dos años (1910), la población está de este modo dividida: italianos: 1.300.000; portugueses: 800.000: alemanes: 300; españoles: 100.000; polacos: 80.000; franceses: 10.000; ingleses: 5.000; norte-americanos: 500; de otras nacionalidades: 110.000. Número de indios mansos: 450.000; de indios bravos: 350.000; de negros puros: 300.000.
La potencialidad económica del Brasil es de las más extraordinarias. Calcúlase que posee una superficie de 840.000.000 de hectáreas; 8.000.000 de terreno cultivado y 52.000.000 de floresta, quedando 780.000.000 de terreno inculto. Se calcula que puede contener hasta 30 millones de cabezas de ganado bovino, caballar y mular. El trigo y el centeno dan un rendimiento doble o triple del de Europa y Asia, particularmente en Río Grande do Sul, que en el siglo XVIII fué el granero de Estados Unidos, Repúblicas latinas y Cuba. De las 40 variedades de mijo se obtiene desde 150 hasta 400 por uno. La caña de azúcar, que constituyó la principal industria hasta la llegada del café, éste, el algodón, el tabaco, la yerba mate, el cacao, el lino, la cebada, el añil, han adquirido un desarrollo asombroso. El cauchú es uno de los productos de las selvas que más influencia ejercen en la vida económica del país. Hasta 1861, el Brasil ocupaba el segundo lugar entre los productores de _borracha_ del mundo entero; hoy es sin disputa el primero. En lo que se refiere a las industrias fabriles, una de las que han prosperado más es la de los tejidos de algodón, lana, y seda. En 1897 había 50 de éstas. En cuanto a los diamantes, una compañía inglesa, dueña desde 1830 de las Minas de Morro Velho, aplica la electricidad para todas las operaciones del beneficio, y obtiene una entrada mensual de £25,000. El _Etoile du Sud_, hallado en 1853, pesaba en bruto 254,5 quilates, y tallado, con sus facetas cambiantes y deslumbradoras, 125 quilates y medio; el _Diamante de Dresde_, en 1857, tenía un peso de 117,5 quilates antes de pulirlo, y después, 63,5. Los dos están en poder de un príncipe de la India, y fueron adquiridos en 1.200.000 pesos el primero, y en la mitad de este precio el segundo.