Prosa Política (Las Repúblicas Americanas) Obras Completas Vol. XIII
Part 2
Muy pocos son los países del mundo que tengan la desgracia (proporciones guardadas) de registrar en sus Anales inventario tan aterrador y, sin embargo, a pesar de ser tan elevada la cuenta, es muy cierto que, atendido el apasionamiento y la exacerbación en que han vivido los partidos, las ofensas que se han irrogado, los golpes que se han descargado en medio de luchas espantosas, de agitaciones horribles y de ansiedades incesantes, las guerras, los golpes de cuartel y las conspiraciones no han sido tantos cuantos habría podido suponer un observador imparcial que hubiera seguido con atención la marcha de los asuntos públicos.» Si se hiciese un inventario igual de cada una de nuestras _enfermas_ democracias, Colombia tendría el alivio de las comparaciones. De todos modos, es la patria la que ha sufrido. Y los estadistas, los gobernantes no han tenido sino que sufrir la fatalidad de su medio. El mismo Sr. Holguín da una discreta explicación: «...Por grandes que fuesen, dice, su inteligencia y su ilustración, y por nobles y rectas que fueran sus intenciones, estando la nación dividida en partidos intransigentes que habían adquirido la costumbre de confiar la solución de sus diferencias al juego tan peligroso de las batallas, no contando con ninguna clase social que sirviera de contrapeso a las otras clases sociales, que andaban enloquecidas con la política; viéndose obligados a defenderse con frecuencia de las revoluciones, de las conspiraciones, de los golpes de cuartel y de los ataques formidables que le dirigía la prensa de oposición; con escasas rentas públicas, con gastos enormes, teniendo que hacer esfuerzos extraordinarios para cumplir los más urgentes compromisos del erario... por grande, decimos, que fuese su inteligencia, la tarea de guiar la nave del Estado por entre tantos obstáculos, ha tenido que ser, si no imposible, por lo menos muy difícil». En cualquiera de nuestros países, apartando desde hace algunas centurias a Chile, la Argentina y la pequeña Costa Rica, la situación ha sido la misma. Lo continental endémico no aminora sino que acrece lo lamentable. Todos hemos tenido nuestros criollos y chapetones, al comienzo, para seguir después con nuestros federales y unitarios, rojos y blancos, liberales y conservadores, y la innumerable división de los _istas_. Pero Colombia, como pocos pueblos, ha pagado sus choques y disenciones civiles. Y pocos pueblos han podido también contar con varones tan ilustres en los distintos partidos.
No me ocuparé nunca de la política interior de ninguna nación. Haré notar, no obstante, que desde la unión efectuada por los diferentes elementos de las agrupaciones políticas, se ha logrado «la reimplantación gradual y segura de un Gobierno democrático y liberal, dentro de las exigencias no estrechas de su criterio conservador». Y el actual mandatario se esfuerza por mejorar el crédito ante todo, impulsar la industria y el comercio, vigorizar, en una palabra, su país, que ha de llegar a ser todo lo que puede, con sus vastas riquezas fomentadas en una paz laboriosa.
Bogotá la docta y palatina, se abrillanta, se rejuvenece. Medellín, cuyos adelantos se han expuesto tan plausiblemente en una publicación, con motivo del centenario Colombiano; Popayán, ciudad que, según la frase de Reclus, es de las ciudades que, vistas a distancia, presentan el cuadro más encantador y más grandioso; Cali, «la ciudad más bella de Colombia y la que algún día habrá de disputar a Valparaíso el imperio del Océano Pacífico»; otras ciudades más, serán quizá en breve focos de civilización y de vitalidad.
Es demás señalar las ventajas de las regiones colombianas descriptas en los tratados geográficos y en los libros de viajes; y la belleza y encantos rurales que en el mundo entero se han podido apreciar con la simple lectura de la _María_, de Jorge Isaacs. Colombia es la Fertilidad, en su aspecto físico, como en su aspecto moral es el Talento. Es el imperio de las esmeraldas y de los versos. Sus figuras intelectuales son incontables, desde la colonia hasta nuestros días. ¿Qué será Colombia el día que lleguen a sus inmensas tierras los brazos y las iniciativas europeas? Colombia será una de las grandes sorpresas de la historia humana. Seguid, oh pueblos de nuestra América, la estela que va dejando en triunfo hacia el porvenir el potente navío argentino, y más de un sueño increíble se realizará entre las naciones.
CUBA
[Ilustración]
Isla bella, de feracidad sorprendente y de riqueza casi fabulosa. La página de sus heroísmos cerró el libro de glorias de la América multirrepublicana, y entre sus grandes hombres tuvo a un santo de la libertad: José Martí. País de sol y de palmas en que la naturaleza se recrea.
Descubierta por Colón el domingo 28 de Octubre de 1492, el almirante llamó a Cuba _la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto_, donde _no se conciben la muerte ni el dolor_.
A principios de la Conquista, en 1511, llegaron el capitán Diego Velázquez y otros, y con el suplicio del cacique Hatuey se inició en la Isla una época de inquietudes. A partir del siglo XVI, hasta fines del XVIII, la piratería de franceses, ingleses y holandeses mantuvo en constante sobresalto a los pobladores, que no llegaban por entonces a cuarenta mil.
España estableció un monopolio mercantil, y quedó la Isla sometida al Imperio. Las guerras sostenidas entonces por España trajeron como una de sus consecuencias la sujeción de Cuba a Inglaterra por un pacto de familias reales. El gobernador británico, conde de Albermale, dió libertad al comercio, y en sólo un año llegaron a la Habana cerca de mil embarcaciones mercantes.
La dominación inglesa duró hasta la paz de Versalles, y España restauró su poder en 1763. Gobernaron entonces el marqués de la Torre, que hizo el primer censo del país, el cual censo arrojó 172.620 habitantes; D. Luis de las Casas y el marqués de Somernelos, buenos administradores que fundaron instituciones económicas y construyeron obras de pública utilidad. En 1812 se nombró la diputación cubana a las Cortes de Cádiz. El rey Fernando VII, como lo habían hecho los ingleses, decretó el comercio libre, y fué en aquel mismo tiempo cuando quedó oficialmente abolida la trata de africanos, por un convenio con Inglaterra. No obstante, el comercio de esclavos continuó.
Después de la abdicación de Carlos IV comenzaron a cundir en Cuba las ideas liberales; se fundaron asociaciones de cubanos separatistas, y con motivo de la elección de Diputados a Cortes ocurrió el primer episodio sangriento entre nativos y peninsulares. Era la principal de aquellas asociaciones revolucionarias la que se llamó _Rayos y Soles de Bolívar_, que envió delegación a Venezuela para demandar apoyo al Libertador Sud-americano, mientras en Méjico se instalaba la Junta Promotora de la Libertad Cubana. La gestión de esas agrupaciones patrióticas fracasaron por los temores esclavistas reinantes en los Estados Unidos de Norte-América, y desde entonces no cesaron los levantamientos contra el poder español. Y en el año de 1850 flameó por vez primera la bandera de la estrella sola, cuando el prócer Narciso López desembarcó con seiscientos hombres en la ciudad de Cárdenas.
Las sociedades _El Aguila Negra_, _Los Soles de la Libertad_, de Camagüey y otras continuaban sus propósitos. Vinieron el levantamiento y muerte de Joaquín Agüero, la insurrección de Armenteros, el segundo desembarco de Narciso López--su captura y muerte--y otros muchos episodios de sangre anteriores a 1868. La Junta de Información convocada en Madrid en 1866 fracasó, y Carlos Manuel de Céspedes, hombre de fortuna y de cultura, se rebeló en Octubre de 1868, en su Ingenio azucarero _Demajuana_, dió libertad a sus esclavos, y con un grupo de bravos soldados tomó la ciudad histórica de Bayamo, que fué el primer triunfo de la guerra larga que, en 1878, concluyó aparentemente con el conocido Pacto del Zanjón. Formóse luego el partido autonomista cubano, cuyos ideales no eran creídos en la Metrópoli. Era jefe de este partido D. José M. Gálvez, hombre fuerte y talentoso. El estadista español señor Maura fué el único que por aquel entonces vió claro el problema cubano, y aunque las reformas propuestas por él no daban la autonomía al país, eran una base de ella. El partido constitucional, integrado por elementos españoles y que gobernaba la Isla, combatió tenazmente el proyecto de Maura, impidiendo su aplicación. Vino luego una época de parlamentarismo activo en el Congreso español, que sirvió a Martí para hacer la última guerra de independencia.
Ya he hablado de este apostólico héroe en mis «Raros» y suelo evocarle con singular sentimiento. Hace poco dije en América cómo le conocí. Doy la palabra, pues, al escritor y diplomático cubano señor Machado, cuya monografía de Cuba he visto:
«Era José Martí hombre de dotes extraordinarias, de poderoso genio, de cultura intensa y varia y sólida y admirablemente gobernada: orador, periodista, poeta, jurisconsulto, sociólogo y prosista de arte originalísimo. Y junto con todas esas preeminencias de la naturaleza y del estudio, poseía un corazón de santo y un carácter de verdadero apóstol, que lo elevaron a las más altas cimas de la perfección humana.
En Baire empezó la guerra decisiva, la que había de dar fin al gobierno español en América, el 24 de Febrero de 1895, y en la que ganaron los laureles de la inmortalidad el casi legendario Maceo, el sagaz Máximo Gómez, el denodado Calixto García, el propio e insuperable Martí, y cien y cien más caudillos y capitanes de imperecedera recordación...»
Han gobernado la República cubana el patriota y dulce pedagogo D. Tomás Estrada Palma, a quien derrocó una revolución, una de las desgraciadamente epidémicas de nuestros pueblos juveniles e inquietos. Y después de una segunda intervención Norte-Americana, el pueblo cubano fué llamado a elecciones, y por voto de la mayoría asumió el mando nacional el bravo general de la independencia José Miguel Gómez.
En cuanto a producción, exportación, importación, etc., etc., de Cuba, véase lo que dice el gran diario bonaerense _La Nación_:
«Los progresos de Cuba.--La jira que el secretario de estado de la Unión, Mr. Knox, está realizando por los países que baña el mar Caribe, ha tenido como primer resultado provocar la atención general hacia esos países, de los cuales en realidad se sabe poco, particularmente en esta parte de la América del Sur. Entre ellos, la república cubana es uno de los más interesantes.
Con trece años apenas de existencia, Cuba ha hecho progresos sorprendentes en todo orden de cosas, y una de las equivocaciones más generalizadas consiste en creer que tales progresos son debidos únicamente a los norte-americanos, no habiendo cabido a los cubanos ninguna o apenas muy pequeña participación en ellos. En verdad que en el período de la intervención norte-americana en la isla se llevaron a cabo o se iniciaron importantes obras de saneamiento, se desarrolló la instrucción pública, se construyeron ferrocarriles y caminos, etc.; pero no es menos cierto que posteriormente, terminada la intervención, los gobernantes cubanos, por sí mismos, no sólo han continuado la obra de los norte-americanos, sino también han realizado mucha obra nueva, de todo linaje, hasta alcanzar el satisfactorio estado actual de cosas, labor que resulta más meritoria si se recuerda la situación en que, por razón de múltiples y variadas causas, se encontraba la isla al concluir la dominación española. Los interesantes datos que publicamos a continuación, comprueban los progresos realizados por la República de Cuba en los pocos años que lleva de existencia.
El censo de 1907 fijó la población de la isla en 2.048.980 habitantes: en nueve años (desde 1899) ha aumentado en más de medio millón. La administración sanitaria, regida por un ministerio especial, o secretario del despacho, como se dice en Cuba (primer país en el mundo que estableció ese departamento), ha extinguido absolutamente la fiebre amarilla, el paludismo, la viruela, el sarampión y las numerosas enfermedades clasificadas por la patología intertropical; la mortalidad ha bajado a un 13 por mil, una de las más cortas proporciones que se registran en el mundo; la natalidad ha subido a 34 por mil, y el aumento de la población, no contando las inmigraciones, es de cerca de cincuenta mil personas por año.
Se ha realizado lo que hace algún tiempo se hubiera creído un milagro: hacer de Cuba uno de los países más saludables de la tierra.
No menos digna de señalarse como ejemplo notabilísimo es la reforma de la instrucción primaria: 3.774 escuelas, con maestros competentes y bien retribuídos, con abundante y adecuado material pedagógico, con métodos modernos de educación instructiva y objetiva, con 210.092 alumnos y con el 78 por 100 de asistencia, proclaman altamente el progreso logrado.
Se han aumentado considerablemente las vías de comunicación: 3.433 kilómetros de ferrocarriles y 2.304 de carreteras distribuyen por todos los lugares habitados de la isla los artículos de importación, y conducen a los puertos, para ser exportados, los preciosos frutos del suelo cubano.
Los servicios de correos y telégrafos, organizados y regidos con tanta perfección como donde los haya mejores, cuentan con 487 oficinas, 9.952 kilómetros de línea, nueve estaciones de telegrafía inalámbrica y 368 líneas de servicio particular, aparte de las destinadas al servicio de la guardia rural. La Administración postal y telegráfica dió curso el año pasado a 68 millones de cartas y 645.000 telegramas.
Atiende a la defensa nacional y la conservación de orden público un ejército de 5.000 hombres (de infantería y caballería) bien equipado, instruído, disciplinado y pagado, y un cuerpo de guardia rural de 5.246 plazas, en las mismas excelentes condiciones, y que además de las funciones ordinarias de policía de seguridad en los campos, tiene las propias del arma de caballería en tiempo de guerra.
Esparcidos por toda la isla hay 175 grandes ingenios (fábricas de azúcar), que el año pasado produjeron un millón ochocientas treinta y seis mil doscientas siete toneladas de dicho artículo, y cuya producción en el presente año se espera que llegue a dos millones de toneladas, es decir, casi una tonelada por cada habitante del país. La cosecha de tabaco, la segunda producción de la isla en orden a su cuantía y valor, alcanzó en el mismo período a 823.082 quintales, con una exportación de 26.331.835 pesos.
Siguen inmediatamente en importancia la exportación de minerales, frutas, maderas, cera y miel.
Cuando se leen las cantidades que valúan el comercio de Cuba, cuyo total volumen con relación a la población, ocupa el segundo lugar en el mundo (sólo le supera el de Inglaterra), hay que asombrarse del gran esfuerzo industrial y mercantil que significan, y de la riqueza que distribuyen 237.774.700 pesos oro, de los cuales 129.178.865 representan la exportación y la importación 108.095.855, con una diferencia en favor de Cuba, de 21.083.010.
Cabe agregar, para concluir esta breve información, que a esos progresos materiales corresponde un progreso político muy apreciable, que permite el funcionamiento regular del mecanismo constitucional y administrativo, alejándose así la enojosa expectativa de una nueva intervención norte-americana, que hace poco pareció probable a causa de la excitación pública motivada por la actitud de la Asociación de veteranos de la guerra de la independencia, excitación que felizmente parece ya concluída, circunstancia que hace esperar que la próxima elección presidencial y la consiguiente transmisión del mando, han de efectuarse en condiciones que contribuyan al afianzamiento del progreso y del prestigio de la joven república cubana.»
Son, como se ve, sorprendentes los progresos materiales y morales de la Perla de las Antillas, una de las Repúblicas latino-americanas de más porvenir. Su comercio exterior aumenta de año en año, en progresión extraordinaria; sus producciones naturales y famosas, como el azúcar, el tabaco y el café, invaden el mercado mundial y son activamente solicitadas por los países consumidores. Las riquezas de la isla adquieren positivo valor, y las ciudades se embellecen y se higienizan con rapidez extraordinaria.
A este resurgimiento material corresponde un verdadero florecimiento intelectual.
El pensamiento cubano ha tenido, como la libertad cubana, nobles adalides. El evangélico Martí descolló gallardamente en ambos campos llevando en su múltiple y grande espíritu las virtudes más altas del patriotismo libertador y las dotes más puras de la oratoria, de la poesía y de la prosa caudales.
PERÚ
[Ilustración]
Hace ya largos años tuve la suerte de pasar algunas horas en Lima. ¡Lima! La ciudad tradicional de la riqueza, de la gentileza y del encanto femenino, la ciudad de Santa Rosa y de D. Ricardo Palma. Y volvía yo de Chile para Centro América. El vapor tenía que permanecer algunas horas en el Callao, y yo aproveché ese tiempo para hacer mi corta visita a ese precioso relicario de la galantería y esplendor coloniales. No sufrí desilusión ninguna, antes bien, creo que hubiera permanecido allí por largos años. Pero noté ya que Lima se modernizaba. Actualmente sí que, si ha perdido algo de su vieja poesía, ha ganado en progreso y sigue siendo la flor del Perú.
Sobre el Perú de hoy se han publicado algunos libros en Europa y Estados Unidos; con todo, es poco sabida su situación presente, su despertamiento. Empieza a conocerse porque tiene laboriosos propagandistas, como el Sr. Carlos Larrabure, que hace en Europa tanto bien a su patria.
El Perú que, bajo el Imperio de los Incas primero, y bajo la dominación española después, ocupaba una enorme extensión territorial, comprendiendo bajo su dominio, además del Perú actual, el Ecuador y parte de los territorios de las Repúblicas de Bolivia y Chile, vió replegarse sus fronteras cuando la emancipación del continente dió vida independiente a las citadas repúblicas. Y aun cuando disminuído nuevamente su territorio por consecuencia de la desastrosa guerra del Pacífico, que hizo pasar a manos del afortunado vencedor el inmenso departamento de Tarapacá, con su ingente riqueza salitrera, cuenta todavía con la considerable extensión territorial de 1.800.000 kilómetros cuadrados, en el que se encuentran todos los climas del mundo, en el que se aglomeran las más variadas y las más ricas producciones de los tres reinos de la naturaleza, y en el que se pasa de las llanuras arenosas y de los valles de prodigiosa riqueza agrícola de la Costa del Pacífico, a las fragosidades de la sierra, cuyos flancos están cruzados por filones de los minerales más variados; y de las altiplanicies andinas, cubiertas de pastos naturales, capaces de alimentar millones de cabezas de ganado, a los bosques seculares del Oriente, cruzado por los grandes ríos navegables, el Amazonas y sus afluentes septentrionales y meridionales, recorridos sin cesar por legiones de caucheros, explotadores intrépidos del Hevea y del Castilloa.
La región de la costa se extiende a lo largo del Pacífico, en una extensión de Norte a Sur de 2.270 kilómetros, desde la línea fronteriza con el Ecuador, hasta el territorio de Chile. Su anchura, desde el Océano hasta las primeras estribaciones de la Cordillera de los Andes, es muy variable, alcanzando un máximum de 100 kilómetros.
Esta ancha faja de territorio, dotada de un clima suave que no pasa de los 28° centígrados en verano, ni baja a más de 8° sobre cero en invierno, y en la que es casi desconocida la lluvia, que sólo se presenta bajo la forma de llovizna menuda (garna), está atravesada de Este a Oeste por numerosos ríos, torrentosos en su mayor parte, que bajan de las cumbres de los Andes, y forman una serie sucesiva de valles, en los que se cultivan, sobre todo, la caña de azúcar, el algodón, el arroz y la vid.
Puede calcularse en 321.450 hectáreas la extensión de tierras irrigadas actualmente en la región que nos ocupa. Además, los diferentes proyectos de irrigación en estudio, permitirán aumentar esa superficie en 314.982 hectáreas más.
La producción de azúcar en el año de 1910 alcanzó la cifra de 148.045.033 kilos, de los que 26.400.000 fueron consumidos en el país, y kilos 121.465.033 fueron exportados en su mayor parte a Inglaterra y a Chile, cuyas refinerías se proveen exclusivamente de azúcar peruano.
En lo que se refiere al cultivo del algodón, introducido en el Perú cuando surgió la crisis de la producción, originada por la guerra separatista de los Estados Unidos, las condiciones particularmente favorables de la tierra y del clima, superiores a las de Egipto para esta planta, han mejorado notablemente las clases diversas que fueron introducidas en aquella época, y aun se ha formado una variedad netamente nacional, que se distingue esencialmente de los demás en la aspereza de su fibra, que le da tal semejanza con la lana, que se le emplea para mezclarla con ésta en diversos tejidos, siendo necesario recurrir al análisis químico para distinguirlo.
La producción de algodón en sus diferentes clases, fué el año último de 24.005.144 kilos, de los cuales fueron exportados 21.305.144 kilos, siendo consumida la diferencia de 2.700.000 kilos por las fábricas nacionales de tejidos.
La producción de arroz en el mismo año fué de 39.409.910 kilos, y la de vino y alcohol de uva, de 12.175.639 litros.
La principal producción mineral de la costa es el petróleo y sus derivados, cuya exportación alcanzó la cifra de un millón de toneladas, a la que hay que agregar el consumo nacional.
Las producciones agrícolas de la sierra, susceptibles de recibir un impulso que decuplique su monto, cuando se desarrolle la red ferroviaria que permita la exportación, consisten principalmente en maíz, trigo, cebada y papas. Su producción en 1910, ha sido la siguiente, íntegramente consumida en el país:
Maíz 80.000.000 kilos Trigo 78.000.000 » Cebada 60.000.000 » Papas 85.000.000 »
La ganadería es, sin duda, la principal industria de la sierra, después de la minera, no obstante que, sólo ahora, comienzan a introducirse en su explotación los modernos métodos científicos que, indudablemente, le comunicarán en un plazo más o menos largo, el impulso decisivo que puede convertir al Perú en uno de los primeros países ganaderos del mundo, debido a las excepcionales condiciones que para ello ofrecen las altiplanicies andinas, cubiertas de pastos naturales.
No obstante la forma empírica, por lo general, en que se explota esta industria en la actualidad, la exportación de lanas de oveja, llama y vicuña, fué el año pasado de 4.729.460 kilos.
En la actualidad, la principal riqueza de la sierra peruana es la minería. La exportación total del Perú en 1910 ha sido de 650.643 toneladas métricas, con un valor total de 1.922.460 libras esterlinas.
En estas cifras figura la exportación de cobre, ya puro o mezclado con plata, con 497.824 toneladas, con un valor de 1.231.578 libras esterlinas; siguiendo su importancia la exportación de plata, oro, vanadio, antimonio, etc. La producción principal de la región oriental, llamada _La Montaña_, es la goma elástica y el cauchú. La exportación del año último ha sido de 2.801.567 kilos.
La población actual del Perú está calculada en 4.600.000 habitantes, de los que hay un 64 por 100 de indios, 30 por 100 de blancos y mestizos y 6 por 100 de negros y asiáticos, lo que corresponde a una densidad de 2,6 por kilómetro cuadrado, cifra ínfima, susceptible de adquirir un gran aumento mediante la inmigración europea, dadas las riquezas naturales del país y las ventajas de su clima privilegiado.