Plick y Plock

Chapter 15

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El pueblo de Cádiz que ignoraba esta circunstancia, se apoderó de las brillantes mercancías e infectó a todos los habitantes.

Hasta el alcalde y los miembros de la Junta que quisieron ver a sus mujeres y a sus hijos vestidas como las grandes de España, fueron atacadas por la peste.

En fin, perecieron gran número de personas en Cádiz y en sus alrededores, porque los meses de julio y de agosto fueron muy calurosos, y la fiebre amarilla complicó la peste.

Se calculó el número de los muertos en veintinueve mil setecientos treinta y dos, sin contar los frailes.

En cuanto a Blasillo, no se supo lo que fue de él, como tampoco de sus negros.

Pero había cumplido su palabra al gitano.

¡Le había vengado!

FIN

NOTAS:

[1] Guardias.

[2] Traducida esta obra con toda fidelidad, esperamos que el buen sentido del lector subsanará las lamentables inexactitudes en que el autor incurre a cada paso al pretender pintar las costumbres españolas sin conocerlas, sin duda, y sabrá juzgar sus gratuitas apreciaciones, así como el injustificado menosprecio del carácter español, que campea en las páginas del libro. Por tratarse de una figura literaria de la talla de Sue son más de sentir tales ligerezas, capaces de desprestigiar al escritor de más fuste y que son imperdonables en el autor del _Judío_.--N. del T.

[3] Espíritus malignos. (Trad. pop.)

[4] El carretón de la muerte; es arrastrado por esqueletos, y el ruido de sus ruedas indica el fallecimiento.

[5] Espíritu maligno que preside las tempestades.

[6] Marineros escogidos.

[7] Hay más de 25 leguas de distancia entre los dos puntos.

[8] Muchos judíos de Tánger se dedican a esta lucrativa industria; compran mercancías infectadas a bajo precio, las purifican como pueden, y las revenden en Europa. La peste de Cádiz en 1760, no tuvo otra causa. Un buque contrabandista escapó a las visitas sanitarias y propagó la epidemia.