Part 1
Produced by Charles Aldarondo, Keren Vergon, Amy Overmyer and PG Distributed Proofreaders
# indicates bold faced text _ indicates italics faced text
PLATERO Y YO
POR
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
EDITED WITH NOTES, DIRECT-METHOD
EXERCISES, AND VOCABULARY
BY
GERTRUDE M. WALSH
NORTH HIGH SCHOOL, COLUMBUS, OHIO
WITH A CRITICAL INTRODUCTION BY
FEDERICO DE ONÍS
ILLUSTRATED BY
MAUD AND MISKA PETERSHAM
1922
PREFACE
The present edition of _Platero y yo_ contains selections from both the first edition of the original work, published by La Lectura, Madrid, 1914, in its _Biblioteca de Juventud_, and the complete edition, published by Calleja, Madrid, 1917, as one of the volumes of _Obras de Juan Ramón Jiménez_. In the interests of classroom work a few slight changes have been made, but it is hoped that in no case has the simple beauty of the author's style been marred.
In making the selections for use in this edition, the editor has aimed to choose those in which the narrative element predominates, confident that the delicate simplicity and charming philosophy of these idyllic sketches will arouse interest and excite sympathy as does no narrative of the usual sort. With almost no exception, pupils delight in reading animal stories, and who could resist the appealing charm of _Platero y yo_, in which the central figure is a little donkey possessing all the qualities of amiability and camaraderie which Stevenson's mouse-colored Modestine so utterly lacked?
Although the editor believes the material to be eminently suitable for second-year classes, the brevity of the chapters, the simplicity of style, the Notes, which are intended to be thorough and to explain all difficult passages, and the carefully prepared Vocabulary are notable features which should recommend its use with any classes that have an understanding of the fundamental principles of Spanish grammar.
It is intended that the Exercises will afford a means not only of reviewing mere forms but also of distinguishing as to usage between words frequently confused,--a phase of foreign language study that presents difficulties even to students of advanced classes. Especial attention is called to the _Redacción_, a type of exercise that has been found most helpful in stimulating an interest in oral and written résumé. There is much mechanical monotony in the question-and-answer exercise if used without variation, and any exercise that will aid in encouraging a spirit of adventure, a willingness to use new speech units as a basis for self-expression, is well worth trying. It is suggested that the pupil be allowed to refer to the key-words in giving the résumé and that he be directed to make such word groups for himself of those chapters not already provided with the _Redacción_. It is a valuable exercise to select the significant words and phrases, those that suggest in logical sequence the principal episodes of the narrative as well as their descriptive background.
The editor gratefully acknowledges her indebtedness to Sr. Juan Ramón Jiménez for permission to use _Platero y yo_, to Professor Federico de Onís, General Editor of this Series, for his valuable assistance in preparing the material, and to the Editorial Department of D.C. Heath & Co. for many helpful suggestions and advice.
G.M.W.
#ÍNDICE#
PREFACE
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
CAPÍTULOS
I. PLATERO
Verbos de la primera conjugación.
--El verbo irregular _ir_.
II. EL LOCO
Verbos de la segunda y la tercera conjugaciones.
--Adjetivos de color.
III. JUEGOS DEL ANOCHECER
El imperfecto y pretérito de indicativo.
IV. LA ESPINA
La comparación de los adjetivos y de los adverbios.
V. EL NIÑO TONTO
Verbos que sufren cambios de raíz.
--Uso del futuro para expresar probabilidad.
--Los verbos irregulares _volver, acordar y pensar_.
VI. EL CANARIO VUELA
Verbos que sufren cambios de raíz (_continuación_).
VII. EL ALJIBE
Verbos que sufren cambios de ortografía.
--Usos idiomáticos de _hacer_.
--Los verbos irregulares _apagar, cruzar y seguir_.
VIII. LA SANGUIJUELA
Verbos que sufren cambios de ortografía.
--Las preposiciones _por_ y _para_.
--Los verbos irregulares _coger, arrancar y parecer_.
IX. LAS TRES VIEJAS
El modo imperativo.
--La concordancia de los adjetivos.
X. LA CARRETILLA
Los diminutivos.
--Los verbos irregulares _querer_ y _sonreír_.
XI. EL PAN
Los verbos irregulares _decir_ y _dar_.
XII. LA ARRULLADORA
Los verbos reflexivos.
XIII. ALEGRÍA
Los verbos reflexivos (_continuación_).
--_Hacer + _infinitivo_.
XIV. EL SELLO
Los adjetivos y pronombres posesivos.
--Usos de _tener_ y _haber_.
--El verbo irregular _traer_.
XV. EL TÍO DE LAS VISTAS
Los participios pasivos irregulares.
--El perfecto de indicativo.
XVI. LA COZ
Los gerundios irregulares.
--Las conjunciones.
XVII. ESCALOFRÍO
Los adverbios.
--Los pronombres y adjetivos indeterminados.
XVIII. PASAN LOS PATOS
EL subjuntivo después de _como si_.
--El verbo irregular _dar_.
XIX. LA NIÑA CHICA
Los pronombres complementos.
--_Hacia_ y _hasta_.
XX. LOS TOROS
Los adjetivos y pronombres demostrativos.
--Los pronombres relativos.
XXI. SARITO
Verbos que piden preposiciones antes de un infinitivo.
--_Mismo_.
XXII. ALMIRANTE
La _a_ personal.
--_Saber y conocer_.
XXIII. EL CANARIO SE MUERE
Usos del infinitivo.
--_Dejar, salir y partir_.
XXIV. SUSTO
Los verbos que terminan en--_uír_.
--Usos de _haber_ en varios modismos; _haber de, haber que_.
XXV. LOS GITANOS
_Pedir y preguntar_.
XXVI. LA CORONA DE PEREJIL
_Ser justo, tener razón, tener derecho y hacer bien_.
XXVII. LOS REYES MAGOS
Usos de _ser_ y _estar_.
--El verbo irregular _poner_.
XXVIII. EL ALBA
Usos del subjuntivo en cláusulas adjetivas o adverbiales.
--El verbo irregular _caer_.
XXIX. CARNAVAL
Negaciones.
--El verbo _erguir_.
XXX. LA MUERTE
El subjuntivo en cláusulas substantivas.
--El verbo irregular _poder_.
XXXI. NOSTALGIA
Uso del infinitivo después de verbos de percepción.
--El verbo irregular _oír_.
XXXII. MELANCOLÍA
Frases condicionales.
--El verbo irregular _ver_.
NOTES
VOCABULARY
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
_Platero y yo_ ... Platero, el borriquito, y Juan Ramón, el poeta. Vais a leer la historia de estos dos personajes simpáticos, vivida por ambos y escrita por el único de ellos que sabía escribir. Al presentároslos no os puedo decir del borriquito nada nuevo porque sólo sé de él lo que el poeta nos dice; pero de Juan Ramón puedo deciros muchas cosas que él no ha dicho de sí mismo ni estaba bien que dijese.
La verdad es que si me pusiera a hablar sinceramente, tendría que deciros no poco también acerca del dichoso borriquito cuya vida, andanzas y muerte ha pintado Juan Ramón con tanto amor. Su pintura me conmueve y me intriga como no lo hicieron nunca los borriquitos de verdad. ¡Y cuidado si los españoles de muchachos gozamos cuando nos es dado trabar amistad con algún asno, burro o pollino de los innumerables que en nuestra tierra hay y que llevan sobre sus lomos tantas cargas y son el consuelo y alivio de los pobres! Borriquitos de España, que con vuestro pasito corto andáis y reandáis nuestros caminos polvorientos y abrasados trayendo el agua de la fuente, llevando la ropa al río, la retama al horno, la comida a los segadores y a los mozos de las eras; cabalgadura sumisa de viejos, niños y mujeres, que aguantas ancas, hambre y malos tratos; sobre la que viajan cantando o durmiendo arrieros, gitanos y campesinos: borriquitos de España, alegres y trágicos, bien merecéis que os paguemos el bien que os debemos y el mal que os hacemos con un poco de amor y de piedad.
Pero no creo que tengan queja de nosotros los borriquitos de España si saben que en la obra de arte mayor que el espíritu español ha producido, uno de su especie, el rucio de Sancho, ha ganado la inmortalidad ni más ni menos que Sancho mismo, Rocinante y Don Quijote.
Ahora de nuevo, trescientos años después, el poeta español que sabe más de ternura, pureza y elegancia sentimental, ha pasado su mano delicada sobre el lomo peludo de la pobre bestia esclava, y a la caricia de su mano y de su mirada ha surgido Platero a la vida inmortal. Nosotros no hemos visto nunca a Platero y sin embargo le vemos y le queremos, y cuando pasa a nuestro lado un burrito de los alegres se nos van los ojos tras él y decimos: Ahí va Platero. ¡Platero, que, según sabemos, murió y fue enterrado y cuya alma está en el cielo de Moguer! Ni más ni menos que cuando las gentes decían apenas veían algún rocín flaco: Allí va Rocinante!
Y el caso es que el Platerillo del cuento, aunque tiene mucho de un burro de verdad, nos parece más bien un asnillo soñado y fantástico, como si fuera sólo una ilusión en la que estuvieran fundidas la ilusión que los niños se hacen de los burros y la que los burros deben hacerse de sí mismos en sus horas de ensueño. Y un poeta grande y sencillo, capaz de entender a los niños y a los burros, ha envuelto la visión plateada del asnillo en la aureola melancólica de su alma piadosa y sensitiva.
Pero el alma del poeta penetra en tal forma la figura real del borriquillo que nos es difícil entender que sean dos personas distintas, y se nos antoja que Platero no es otro que el poeta mismo, la expresión poética de lo ingenuo, puro, infantil, irracional e instintivo de su alma. Cuando Juan Ramón razona con Platerillo nos parece que razona consigo mismo, y su coincidencia de sentimientos es tal y el amor que se tienen tan estrecho que no se podría pensar sino que Platero era un hermano de Juan Ramón que había tomado forma de asno, como en los cuentos, por arte de encantamiento. En todo caso, la hermandad entre un poeta y un animal, es decir, entre un poeta y la naturaleza, no es un insulto. Precisamente un hombre es un poeta cuando puede ser, espontánea y naturalmente, lo que es. Cosa muy difícil para los hombres.
Juan Ramón Jiménez es un poeta verdadero, uno de los más puros que España ha tenido y tiene. Nació en 1881 en Moguer, muy cerca de Palos de Moguer, de donde hace más de cuatrocientos años salieron las carabelas castellanas que descubrieron a América. Moguer y su campiña se sienten en las páginas de _Platero y yo_ con un encanto único y singular. Por ellas podemos saber también algo de cómo Juan Ramón vivía de pequeño en aquella tierra andaluza, limpia, suave y clara, donde se formó su espíritu. La alta posición social de su familia le ahorró la dureza de la lucha por la vida y le permitió consagrarse por completo a su vocación artística. Aunque estudió en la Universidad de Sevilla, no le llamaba Dios por ese camino, y desde muy joven encontró en la poesía el desahogo de su alma exaltada y sensitiva. Cuando aún no tenía veinte años, su voz de timbre inconfundible fué escuchada en el mundo de habla española como la revelación de un gran temperamento poético original. Desde entonces Juan Ramón Jiménez ha vivido sólo para su arte, realizando el milagro, rara vez logrado por ningún artista, de la perfecta identificación entre la vida y la obra. Quiero decir con esto que su obra es la expresión fiel y sincera de su alma, que ningún esfuerzo ha sido ahorrado para lograr la mayor perfección e intensidad, que ninguna consideración fuera de este ideal artístico ha tenido cabida en el alma del poeta, el cual marcha, puro y abnegado como un santo, a la busca de su ideal sin concesión alguna a ningún otro interés humano. Ni ambición de dinero ni de fama pueden arrastrar a un poeta como éste a ceder a las demandas del gusto público y acostumbrado; nada le mueve fuera de la propia satisfacción.
Ha sido siempre Juan Ramón Jiménez reconcentrado y solitario. Pero no se ha aislado de los hombres por falta de amor sino por exceso de sensibilidad. Su obra de juventud muestra bien claramente el tesoro de ternura que encerraba su alma enferma de ansia de amor no satisfecha, de melancólico disgusto por todo lo que es bajo en la vida. El poeta, que aún es joven, al llegar a la vîrilidad, con un hogar amoroso y tranquilo, rodeado de la amistad fervorosa de tantos admiradores selectos próximos y lejanos, parece haber entrado en una época de plenitud y serenidad.
Hay que esperar aún mucho de él. Y sin embargo, considerando solamente su obra pasada, nos encontraríamos ante un poeta que no tiene superior en la literatura española de hoy y que indudablemente quedará en su historia como uno de sus grandes líricos de todos los tiempos. Hoy ya se le considera como un clásico: se le estudia, se le reedita, se le traduce. La _Hispanic Society of America_ ha reconocido el hecho de esta consagración mediante la publicación de un bello tomo de _Poesías escojidas_ por el autor mismo, magnífico homenaje de los Estados Unidos a la moderna poesía española.
A pesar de todo esto Juan Ramón Jiménez no es un poeta popular, es decir, no es un poeta para todo el mundo. Es uno de esos poetas amados siempre por un público tan grande como sea el número de espíritus educados y selectos. No quiere esto decir que Juan Ramón Jiménez sea amanerado y difícil; al contrario, nadie más sencillo y puro. Entre tanto poeta como ahora cultiva el artificio del fondo y de la forma, Juan Ramón Jiménez, tan moderno como el que más, se distingue por la sencillez y la sinceridad. Al alarde de riqueza métrica que caracteriza a la revolución de la poesía española en los últimos treinta años, Juan Ramón Jiménez, aunque capaz de los mayores refinamientos técnicos, responde con el uso renovado y moderno de los metros tradicionales más sencillos y populares, y nadie como él ha sabido revivir los versos asonantados de los antiguos romances. Como Góngora y como Bécquer ha logrado mostrar hasta qué punto las formas más genuinas y tradicionales de la poesía española son susceptibles de renovación eterna y cómo puede encontrar expresión en ellas la sensibilidad de todos los tiempos y la originalidad individual de cada poeta. En un momento en que la poesía española ha sufrido las influencias más complejas extranjeras, principalmente francesas, las cuales se ven demasiado claras y dominantes en otros poetas, Juan Ramón Jiménez, a pesar de haberlas asimilado todas profundamente, se muestra siempre él y por lo tanto siempre español.
Española--y española del sur, de la Andalucía melancólica y riente, que es una Castilla más suave y refinada, más amanerada y elegante--es la poesía de Juan Ramón Jiménez: andaluza es su tristeza nativa, su alegría dolorosa, su dejadez y abandono, su reconcentramiento altivo, su sobriedad de gesto y abundancia de expresión, su suprema distinción y elegancia inexplicables e inconfundibles. Y así este poeta aristocrático, que no habla nunca más que de lo más íntimo de su alma, crea una poesía que contiene en forma pura, selecta y personal todo lo que constituye el encanto único de la tierra andaluza donde vió el sol, una poesía llena de matices de color y de olores delicados e intensos, de flores y de jardines, de fuentes rumorosas en el misterio de las noches estrelladas, de muchachas soñadoras y pálidas, de pueblos dormidos, de paisajes dolientes, de soledad sonora y luminosa, de dulce y triste recogimiento interior.
_Platero y yo_, aunque escrito en prosa, es un libro de la más pura poesía. Está escrito para los hombres y para los niños. Quizá no todos los hombres sean capaces de entenderlo, porque muchos de ellos al crecer llegan a cegar de los ojos del alma por donde entra la luz poética. Pero todos los niños tienen los ojos muy abiertos y ven muy bien lo que los hombres no pueden ver. Al menos para los muchachos de España _Platero y yo_ no tiene oscuridades ni secretos. Ojalá vosotros, muchachos y muchachas americanos, que estudiáis con entusiasmo la lengua española, podáis percibir también en estas páginas breves y vibrantes algo del encanto de aquella tierra misteriosa y lejana de donde salieron los primeros hombres blancos--de un blanco atezado y moreno como el de Juan Ramón--que llegaron a las costas maravillosas de América. Ojalá vosotros, nacidos en un país que puede enorgullecerse de ser aquél en que existe más amor y respeto por los animales--indicio seguro de la más alta y extendida cultura--elevéis aun más vuestro espíritu con la lectura de este librito tan puro en el que un gran poeta español, contándonos la historia de un asnillo risueño y humilde, ha vertido toda su ternura por los animales, los niños y la naturaleza.
F. DE O.
PLATERO Y YO
POR
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
#I#
#PLATERO#
Platero es un burro pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual[1] dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas.... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué[2] cascabeleo[3] ideal....
Come cuanto[4] le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel....
Es tierno y mimoso igual que[5] un niño, que una niña ... pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él los domingos, por las últimas callejas[6] del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
--Tiene acero ...
--Tiene acero. Acero y plata de luna[7], al mismo tiempo.
[Footnote 1: #cual# = _como_.]
[Footnote 2: #no sé qué# has an adjective force; translate by _inexplicable_.]
[Footnote 3: #cascabeleo# refers to the jingling of the bells worn by mules and donkeys. It is used figuratively here to suggest the joyous eagerness with which Platero answers his master's call.]
[Footnote 4: #cuanto# = _todo lo que_.]
[Footnote 5: #igual que# = _como_.]
[Footnote 6: #últimas callejas#; the streets in the outskirts of the town.]
[Footnote 7: #Acero y plata de luna#; the word _acero_ suggests the strength and sturdiness of the donkey while _plata de luna_, used by the peasants instead of _azogue_ to mean 'quicksilver,' suggests his alertness and agility.]
I. CUESTIONARIO
1. ¿Quién es Platero?
2. ¿Cómo es Platero?
3. ¿Cómo son los ojos de Platero?
4. ¿A dónde va el burro cuando su amo lo deja suelto?
5. ¿Qué hace Platero en el prado?
6. ¿Qué hace cuando su amo lo llama?
7. ¿Qué le gusta comer?
8. ¿De qué color son las naranjas?
9. ¿De qué color son las uvas moscateles?
10. ¿De qué color son los higos?
11. ¿Por qué dice el amo de Platero que es igual que un niño?
12. ¿Qué dicen de él los hombres del campo (_o_ los campesinos)?
13. ¿Dónde encuentran los campesinos a Platero y a su amo?
14. ¿Cómo se visten los campesinos los domingos?
II. REPASO DE GRAMÁTICA
_A_. Verbos de la primera conjugación.
El verbo irregular _ir_.
_Querer a_, to like, love (expresses emotion).
_Gustar_, to like, please (used in speaking of inanimate things).
_B_. Sustitúyanse los infinitivos de las expresiones siguientes por los tiempos simples de indicativo, sin cambiar las otras palabras:
1. Los burros _irse_ al prado.
2. Yo _dejarlo_ suelto.
III. MODISMOS
Escríbanse frases originales usando cada una de las locuciones siguientes:
cuanto igual que todo lo que al mismo tiempo vestido de no sé qué + _substantivo_
IV. TRADUCCIÓN
_A_. Tradúzcanse al español las frases siguientes, usando en cada una la forma debida de _gustar_ o _querer_:
1. Do you like oranges?
2. I do not like oranges, but I like grapes.
3. Platero likes his master.
4. Platero likes to go to the meadow.
5. The peasants like the donkey and they like to watch (_mirar_)[*] him eat.
6. They like flowers, but he does not.
7. Do you like to read about him?
B. Tradúzcase al español:
Platero is a little donkey. He is the color of silver and his eyes are as black as jet. He likes to go to the meadow, but when his master (_amo_) calls him, he goes to him at once.
He eats oranges, grapes and figs. He is very gentle and strong at the same time. When his master rides him through the streets of the town, every one looks at him.
[Footnote *: Words in parentheses () are to be used in the translation; words in brackets [] are to be omitted.]
#II#
#EL LOCO#
Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.
Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol[1], los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente:--¡El loco! ¡El loco! ¡El loco! ... Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos--¡tan lejos de mis oídos!--se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin[2] del horizonte.... Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finamente, entrecortados, jadeantes, aburridos:
--¡El lo ... co! ¡ El lo ... co!
[Footnote 1: #blancas de cal con sol#; the sun shining on the lime-covered walls makes the streets seem remarkably white; the preposition _de_ frequently expresses cause.]
[Footnote 2: #el sin fin#, _the infiniteness_.]
I. CUESTIONARIO
1. ¿Cómo va vestido el amo de Platero?
2. ¿De qué color es el borrico?
3. ¿Qué quiere decir _barba nazarena?_
4. ¿A quiénes encuentran en las últimas calles del pueblo?
5. ¿Dónde viven los gitanos?
6. ¿En qué parte de España se encuentran muchos gitanos?
7. ¿Cómo son los chiquillos gitanos (_o_ gitanillos)?
8. ¿Qué le llaman al amo de Platero?
9. ¿Por qué le llaman así?
10. ¿A dónde va él?
11. ¿Dónde quedan los gitanillos?
II. REPASO DE GRAMÁTICA
_A_. Verbos de la segunda y la tercera conjugaciones.
Los adjetivos de color. _Vestir_, to dress. _Vestirse_, to dress oneself. _Estar vestido (de)_, to be dressed (in).
_B_. Léanse las frases siguientes enteramente en español, usando la forma debida de _vestir_, _vestirse_ o _estar vestido (de)_:
1. Los gitanillos _were dressed in_ harapos.
2. Vamos a _dress ourselves_ ahora.
3. La madre _is dressing_ a los niños.
4. La gitanilla _dressed herself_ y salió.
5. Yo _shall dress myself_ de negro.
6. Yo _shall be dressed in_ verde.
7. Los niños _were dressing themselves_.
8. El amo de Platero _was dressed in_ luto.
III. MODISMOS
Úsese en frases originales cada uno de los adjetivos de color que siguen:
negro verde gris rojo blanco amarillo
IV. TRADUCCIÓN
Tradúzcase al español:
Platero's master dresses in mourning. He presents a strange appearance in (_con_) his small black hat. As he rides the donkey to the vineyards, the little gypsies run after him and call him "the crazy man." The gypsy children look picturesque (_pintoresco_) in their green, red, and yellow rags.
#III#
#JUEGOS DEL ANOCHECER#
Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la obscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse[1], fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo....
Después, en ese brusco cambiar[2] de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo[3], les han dado algo de comer, se creen unos príncipes[4]:
--Mi padre tiene un reloj de plata.
--Y el mío un caballo.
--Y el mío una escopeta.
Reloj que levantará a la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará a la miseria....
El corro, luego. Entre tanta negrura, una niña, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa:
Yo soy la viudita Del Conde de Oré....[5]
... ¡Sí, sí! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno.
--Vamos, Platero....