# Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico

## Part 8

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Y díla que en tu pensil, en bullicioso tropel, huríes te han reclamado y beldades más de mil, y que a todas ellas, cruel, con esquivez te he negado.

LA INFANCIA

Sueño fugaz de la vida, campo esmaltado de flores, aura empapada de olores, carrera llana y florida...: tal es la infancia querida.

La vida le es placentera, al ignorar que le espera, en su camino escabroso, con el semblante lloroso, la triste vejez austera.

LA SAMPAGUITA

Diminuta y nevada, en los pensiles de mi patria amada, entre mil raras flores peregrinas, brota la sampaguita perfumada, cuyo tímido broche, joya digna de ser de las ondinas, ábrese al tierno aliento de la noche.

Nocturno adorno bello que a las encantadoras filipinas regala Dios para prenderse al cuello.

EL HOMBRE

Con ardiente ambición desmesurada, anhela ciego el hombre, sin reposo, blasones adquirir, nombre famoso, y subyugar la ciencia ilimitada.

Escudriñar la bóveda estrellada, registrar el Océano proceloso, por llegar, arrogante y majestuoso, de la gloria a la cúspide escarpada.

Tal es su ceguedad y su locura: llevado por mezquinas ambiciones, lauros y gloria sin cesar procura.

¡Vive anhelando vanas ilusiones, sin recordar que en una tumba obscura se perderán sus glorias y blasones!

Jesús y Vergara (Vicente de)

Contemporáneo. Hermano de Anselmo.

LO IMPOSIBLE

Tú y yo somos dos almas de misterio. Eres tú la poesía de la vida, materia que germina en el imperio lumínico del astro apolonida.

Yo soy el vate de inmortal salterio; alma sublime a la emoción nacida, que vuela de hemisferio en hemisferio siempre a los rayos de tu luz asida.

No confundas tu sueño con mi sueño, que somos dos materias bien distintas apesar de esta magna afinidad...

Eres la Inspiración, mas soy el dueño del ritmo y de las gamas inextintas, ¡y mía es la sublime eternidad!

DESPUÉS DE TODO...

Sobre la cresta del altivo monte, águila herida por audaz, detengo mi vuelo para ver el horizonte ensangrentado y triste de que vengo.

Abajo yacen muertos pavorosos; los cuervos que han posado a mi partida, llenarán sus estómagos ansiosos bebiendo sangre en cada fresca herida.

Así es la humanidad; para el herido la paz, la indiferencia y el olvido, sólo en el llano y en la cumbre solo.

Para el muerto la unción de los gusanos, repartición, de carnes entre hermanos: ¡comedia eterna, repugnante dolo!

Mayo, 1920.

Lam (Rosario)

Poetisa contemporánea, casada con norteamericano, pero españolísima de sentimientos.

ASPIRACION

A ALEJO VALDÉS

De tu lira, poeta, yo diría que los pechos embriaga con su canto cuando llora las penas, el quebranto, del hijo por la madre en agonía.

El que lea tus versos pensaría eres bardo sutil, semidivino. Virgilio del Parnaso filipino, y filtro del dolor tu poesía.

Yo te auguro corona de laureles con tu "Electa", panal de ricas mieles, ánfora evocadora de tus cuitas.

Y aspiro, como premio a tus dolores, ofrenden a tu musa bellas flores de cadenas de amor y sampaguitas.

Octubre, 1915.

Laygo (Enrique K.)

Abogado y poeta contemporáneo.

¡SIEMPRE IGUAL!

Siempre lo mismo, siempre igual. Mi vida, cansada está de sus antiguos vuelos, y estúpida persigue la medida carrera de dos rieles paralelos.

¡Siempre igual!... Hay la misma establecida mudéz indescifrable de los cielos; la misma torpe humanidad vencida besando la cadena de sus duelos.

¡Oh! ¡Quién, teniendo fuerzas lapidarias, pudiese ese banal mundo de parias sostener como un Atlas en sus hombros;

y sacudirlo, en un supremo esfuerzo, a ver si así revive el Universo; o se sepulta al fin en sus escombros!

"TIRONG"

Caballeresco tipo que de otros tiempos queda, forma nota discorde con el siglo presente. Bien merece el prestigio de casacas de seda, con una espada al cinto y un chambergo en la frente.

Así podría abrir camino a cintarazos al paso de su potro que corre como el viento mientras, acongojada, desmáyase en sus brazos una dama arrancada al dolor de un convento.

Y en el seno tranquilo de la noche sombría, con el ojo avizor, su fuga seguiría hasta que el nuevo sol derramase su brillo.

A tiempo que a través de floridos jardines resonasen triunfantes clangores de clarines desde los alminares de su feudal castillo...

Lazcano (Edilberto)

Presbítero. Colabora en "El Debate", de Manila. Ha comenzado a versificar, para el público, hace poco; pero ya tan formado literariamente, que merece un lugar en este PARNASO.

DIPTICO

I

LA CAMPANA

¡Oh España, de sin par ejecutoria, que a tu cabeza unciste el Universo: del sol de tu poder radiante y terso hoy sólo queda pálida memoria!

Más, ya hundida la torre de tu historia bajo las olas de un olvido adverso, aún repica sonora como el verso la campana gloriosa de tal gloria.

En el templo ideal del alma humana es tu lenguaje esa inmortal campana; y es de su voz el eco soberano

la virtud de cien pueblos diferentes, para avanzar, seguros y valientes, por la ancha vía del progreso humano...

II

RAMO DESGAJADO

No lamentes, España, tu caída, si te hirió con su hachazo el elemento; también lograste que impregnase el viento la rica esencia que exhaló tu herida.

Y del árbol herido de tu vida un ramo en flor se desgajó violento; que fué rodando a la merced del viento hasta hundirse en la mar embravecida.

Pero, al cogerlo Dewey de la playa, vio que era un gajo de la mar malaya florecido de perlas peregrinas.

El que se desgajó de tu existencia, llevándose tu amor, tu fé, tu esencia, ¡el ramo en flor: mi patria, Filipinas!

Julio, 1922.

FASCINACIÓN

He soñado contigo... ¿No lo dudas? Mejor; así comprenderás al fin que hay besos más horribles que el de Judas, cerebros locos y almas de Caín.

He soñado contigo... Han sido mudas horas de ensueño,--horas de jardín,-- con los ojos abiertos a las rudas olas de olor que me brindó un jazmín.

He soñado contigo... Mira; aun arde mi corazón en su postrer alarde. Mírame bien ¡oh amor! mírame bien.

Y aunque en la vida sea todo falso, hazme con tus abrazos un cadalso, pero ven a matarme de amor... ¡Ven!

1911.

Magno (Leoncio G.)

Nació en Manila el 13 de Enero de 1895; Una acuitada adolescencia le impidió acabar en el Ateneo municipal el bachillerato. Ejerció el oficio de tornero mecánico. A los 16 años versificaba. Consagrado ahora al periodismo, es redactor del diario filipino "La Vanguardia". Adora a Rubén y Villaespesa.

TROVA DOLOROSA

Romántica _dalaga_ que lloras, dolorida, con tu alma de azucena, sin luz, desfallecida, en medio de la senda de la desolación. Del astro de tu angustia suprema a los reflejos, bardo de ensoñaciones, vengo a tí, de muy lejos, con la lira enlutada y triste el corazón.

Aquí me tienes, virgen de sublimes amores. Ante el ara sombría de tus hondos dolores, donde fulgura el cirio de la Fatalidad, permite que lamente tus penas y tormentos, yo que, cual tú, he sentido también mis sufrimientos, sin ver siquiera un prado de la Felicidad.

¡Qué suerte tan infausta te dio la Providencia! la esperanza nacida en tu pura conciencia, de la implacable parca, cayó bajo el rigor, y el ser idolatrado de tu sueño divino, se fué por el sendero que le trazó el Destino ¡y te has quedado sola con tu infinito amor!

¡Ah! Si pudiera mi alma, _dalaga_ de mi tierra, mitigar los pesares que tu espíritu encierra, te enseñaría un prado de encanto singular, y en medio de tus ansias, bellísima criatura, te haría ver poéticos jardines de ventura, do eternamente puedas tu cuitas olvidar.

Mas, enjuga el llanto ¡oh virgen desolada! eleva hacia el Altísimo tu lánguida mirada, tu mirada piadosa ¡oh púdica mujer! y piensa que el amado, tu gloria, tu consuelo, aquel que te adoraba no ha muerto, está en el cielo, y allá en el cielo sueña, feliz con tu querer!

¿Qué más hacer podrías, con entera eficacia, sino saber, heroica, triunfar en la desgracia, y dar un santo bálsamo de paz a tu orfandad? La vida es así: mezcla de gozo y agonía... A la tétrica noche, sucede el claro día, y al día placentero, la triste obscuridad...

Alma buena y romántica, corazón dolorido, levanta, pues, tu espíritu sin luz, desfallecido, en medio de la senda de la desolación... Del astro, de tu angustia suprema a los reflejos, bardo de ensoñaciones, vine a tí, de muy lejos, para darte las rosas de la consolación.

Hélas aquí, pletóricas de esencia consagrada... Yo las pongo a tus plantas con mi lira enlutada, en el augusto nombre del rey universal... ¡No pierdas la esperanza! La muerte, en sí, no es muerte... ¡Es sólo una vereda que nos conduce al fuerte imperio donde irradia el Sol de lo inmortal...!

1920.

A LA JUVENTUD FILIPINA

Juventud, flor divina de mi tierra, el horizonte se abre a tu camino... Mira las cumbres... Tu progreso encierra el ideal del pueblo filipino.

Es verdad que jamás falta en la ruta de ía existencia, un negro precipicio... Pero ¿qué importa? Tu alma no se inmuta y está dispuesta siempre al sacrificio.

Animosa prosigue tu jornada... Bajo el beso del hada de la Historia, tu naciste con alma destinada a ser conquistadora de la gloria!

Con un amor ardiente e infinito, enarbola la enseña de la ciencia... En las hojas del libro allí está escrito el poema inmortal: la independencia!

Juventud estudiosa del Oriente, las libertades nacen en la guerra, pero tú, de la paz bajo el ambiente, con tu saber libertarás mi tierra.

Que no haya ni un pequeño desaliento, a la luz de tu espíritu sublime... Con la labor constante y el talento, así una raza toda se redime.

Mañana, cuando llegues, afanosa, con tus frescos laureles, a las cumbres, te abrazará una patria venturosa, ante una aurora de gloriosas lumbres...

Te rendirán la vida y el misterio, del porvenir los prados ideales, y las musas, en todo el hemisferio, te cantarán con trovas inmortales.

Juventud, esperanza de mi tierra, es grandioso y sublime tu destino... Sigue avanzando... ¡Tu progreso encierra la redención del pueblo filipino!...

1920.

FLORES OLVIDADAS

La virgen desposada lleva floridos ramos, radiante de ternura y de felicidad. Se arrodilla ante el ara. Y, con dulces reclamos, ofreciendo a Dios flores, jura fidelidad...

Las flores son las bellas mensajeras del alma que saben de las glorias que dora la ilusión. Hay pájaros sin nido, hay momentos sin calma, más, sin flores no tiene palabra el corazón!

¡Pobres flores que bajo un obscuro destino he encontrado olvidadas en medio del camino... Por vuestras gracias vibra mi lira con amor!

Vuestro hermoso capullo una misión encierra: la aurora por vosotras ilumina la tierra... ¡La tierra, por vosotras, no olvida a su Creador!

AMOR DE MADRE

Bajo un sol de misterio, en un pobre ataud, cuatro hombres me llevaron a un negro cementerio, poblado de violetas en mística quietud.

Estaba triste el cielo tres rosas del amor, de vigoroso luto, con hondo desconsuelo lloraban por la muerte del joven trovador.

Era una la adorable, enferma de ilusión, a quien bajo un ramaje de dicha, inolvidable, una tarde yo diera todo mi corazón.

Era otra la afligida musa de mi querer, que en las horas sombrías e inciertas de la vida consolaba mi espíritu con su alma de mujer.

La tercera era aquella que me enseñó a sufrir, aquella madre mía, pura como una estrella, conturbada pensando siempre en mi porvenir.

¡Y que lección encierra aquel sueño opresor! Ante una sepultura pusiéronme en la tierra, abrieron mi ataud y después... ¡oh dolor!

En el horrendo estado de la disgregación mi carne, barro siempre, había entrado, ahuyentando el encanto de la humana ficción.

La musa idolatrada de mi ardiente querer, y aquella novia enferma de ilusión, tan amada, gimieron mucho, pero resistiéndose a ver...

Y en un sublime exceso de su amor inmortal, mi madre fué la única mujer que un sacro beso depositó en las ruinas de mi carne mortal.

1921.

Marfori (Isidro)

De la Laguna, como Rizal y Cánon. Nació el 15 de Mayo de 1890. Interno con jesuítas y dominicos, se graduó de perito mercantil. En talante de poeta, tuvo una primera juventud inquieta y romántica, aunque al fin le sujetaron las realidades de la vida. Ha impreso en Manila dos colecciones de poesías: _Aromas de ensueño_ (1914) y _Cadencias_ (1917). Villaespesa es su poeta preferido: luego Darío, Núñez de Arce, Chocano y Vargas Vila.

A SALVADOR RUEDA

CON MOTIVO DE SU VIAJE A FILIPINAS

Artífice inmortal de la Poesía, incomparable y mágico rimero que tienes en las venas fuego ibero y en el pecho panales de ambrosía.

Alma de luz, de sol y de armonía, que en medio de este siglo de odio fiero, descuellas indicando un derrotero a la soberbia humanidad del día;

bardo de paz y de combate rudo, que la bandera azul tan alto agitas, ¡divino soñador, yo te saludo!

Mi musa a ti, con temblorosa mano, te ofrenda un haz de frescas sampaguitas ¡oh embajador del intelecto hispano!

1915.

A UNA ESTRELLA

Dulzuras destella tu luz de topacio, luminosa estrella del celeste espacio.

Y viendo que de ella yo nunca me sacio, me sonríes bella, desde tu palacio.

Tus fulgores dame, que amante los guardo en mi ánima opresa,

y deja que te ame nostálgico el bardo, ¡divina princesa!

1917.

LAS NOCHES DE CITA

Todas las noches, a la sombra amena de un frondoso macizo floreciente, yo acudía con paso diligente y con el alma de ilusiones llena.

Veía a poco su cuerpo de azucena avanzar indeciso, lentamente, mientras un ansia de pasión ardiente daba a mi pecho hervores de colmena.

Juntos los dos en dulces embelesos, volviamos al cuento de los besos, sin pensar que es voluble la fortuna.

Y sólo nuestro ardor se interrumpía cuando ya en el azul se desleía la dorada sonrisa de la luna.

1917.

EL PASIG

En una vega ubérrima y tranquila, bajo el quemante ardor de un sol de estío, sonoro y riente se desliza el río desde el lago de Bay hasta Manila.

Bruñe la faz de su caudal bravío brillante luz que todo refocila, y se entorna ofuscada la pupila al contemplar tan fulgido atavío.

Al saludo jovial de la cañada y del _sipao_ que trina en la enramada, su romántica y triste serenata,

van pasando sus linfas transparentes bajo el arco de hierro de los puentes como una eterna procesión de plata.

A LA GLORIA

En la aurora de mi vida, aún sin dolores aciagos, te he visto, de azul vestida, flotando en mis sueños vagos.

Despertaron mi dormida pasión tus dulces halagos, tornaste en arpa mi vida y fuí cisne de tus lagos.

Y ahora qué en ellos me agito, con una sed de infinito y la visión de mi cruz

¿porque le niegas ¡oh gloria! a mi breve trayectoria tu eterna estela de luz?

1917.

AL VOLCAN APO

Guarda silencio el coloso, silencio largo y profundo. Ni siquiera se estremece su ardiente seno iracundo al paso del fiero _baguio_[29] que desvasta en un segundo, azotando en su locura la enorme esfera del mundo.

Velado por blancas nubes yace en un frío mutismo; ningún rumor de amenaza se escapa de su hondo abismo ¿Está en vísperas y acaso se reconcentra en sí mismo y prepara en sus entrañas un horrendo cataclismo?

Preguntádselo a las tribus que moran en sus laderas y os dirán que el Apo duerme con sus ansiedades fieras que las lavas de sus hornos sólo se desbordarán el año en que ellos olviden, en su propio menoscabo, la tradición milenaria de dar a feudo un esclavo arrojándole a las fauces insaciables del volcán.

1917.

[Nota 29: Ciclón.]

EN LA MUERTE DE TIRSO DE IRURETA-GOYENA

Junto al negro ataud de tus despojos ¡oh prócer de linaje apolonida! mi frente inclino, humilde y abatida, y un responso de amor rezo de hinojos,

al pensar en tus épicos arrojos, en los laureles de tu edad florida, siento la honda amargura de la vida y se llenan de lágrimas mis ojos...

No te alzas ya para domar la rabia, de la impiedad y el credo disoluto... ya no escuchamos tu ingeniosa labia.

Has caído, llenándonos de luto, ¡como un árbol pletórico de savia al grave peso de su mismo fruto!

Octubre, 1918.

POR AMOR A ESPAÑA

(SEGUNDO PREMIO EN EL CONCURSO DE LA "CASA DE ESPAÑA", 1919)

TRIPTICO HEROICO

I

Desafiando del sino los desmanes, un grupo de española valentía arribaba a las ínsulas un día al mando de Fernán de Magallanes.

En la cruz de sus recios gavilanes las católicas luces nos traía, en sus fuertes aceros la hidalguía, en sus pechos, olímpicos afanes.

Estoicos, en el ciclo de sus penas conquistaron sus glorias de soldado, y al sellar con la sangre de sus venas

su epopeya brillante y espartana, nos dejaron el dúplice legado de su habla hermosa y de su fe cristiana.

II

Arbol coloso de verdor florido que há tres centurias crece y exubera, es en mi patria la cultura ibera que la escuadra inmortal nos ha traído.

Nativos ruiseñores hacen nido en sus frondas de eterna primavera, y aunque enfurece la ventisca fiera, en la arada social seguirá erguido.

En vano ilusos de intelecto oscuro, que miran su grandeza con inquina, clavan las hachas en su tronco duro.

¡Por virtud de sus mismas cicatrices no hay un trozo de tierra filipina que no abarquen sus cívicas raíces!

III

La gratitud es una flor que brota de la pureza del sentir humano, y no hay sarcasmo ni atrevida mano que la marchite en mísera picota.

--¡Oh falange del yelmo y de la cota! Para pagar tu esfuerzo soberano, lidiar quisiera por el fuero hispano en una tierra anónima y remota.

Que el talismán sagrado del ensueño, oculto en mi armadura de guerrero, hará un gigante de mi ser pequeño.

Y en una gran batalla yo quisiera hacer del brazo un mástil altanero ¡para elevar al cielo tu bandera!

TRES SONETOS DE AMOR

I

Paseaba su gracia de sultana al múrice reflejo del Poniente, cuando en la luz de su mirada ardiente vi el paraiso de la vida humana.

En pos de sí marchó la caravana --cual una estela inmensa y esplendente-- de todos los ensueños de mi frente y todos mis anhelos del mañana.

Y fué la estrella que fulgió en mis cimas, la lírica cadencia de mis rimas, el encanto perenne de mis horas.

Mi astro altivo tejióla una guirnalda, la hizo un trono y pidió para su espalda el bermellón de todas las auroras.

II

A distancia la amé, porque quería vaciar en un romántico latido la excelsitud del ideal florido, su esencia de suprema poesía.

En silencio la amé porque temía que mi orgullo tenaz fuese vencido, que se mofara de mi pecho herido ¡y sólo fuera mi ilusión de un día!

...Pero el disimular inútil era, pues no se oculta una pasión sincera con grávidas cadenas o cerrojos. Y al fin la dijo mi íntimo secreto, tras la prisión de un antifaz discreto, la pena delatora de mis ojos.

III

Como va al sol la inquieta mariposa para besarle en su febril intento, constante iba mi inquieto pensamiento tras la esquiva figura de mi hermosa.

El tierno hechizo de su faz radiosa me sonreía en mi amargo aislamiento, añoranza celeste que al momento remozaba mi vida tumultuosa.

¡Callar más tiempo me oprimía el pecho! y dejando el amor su encierro estrecho, entró en el alma de la amada mía.

¡Mas vió en el templo su candor inerte y en su ara triste, al soplo de la muerte, un resplandor que en sombras se extinguía!

Enero, 1920.

Nedruda (Esteban)

Consagrado al periodismo, es ahora redactor de "El Debate". Antes lo fué de "La Vanguardia".

ANHELOS

Quiero los cantares que miman al alma, las tiernas endechas que saben a miel, los trinos del ave de la noche en calma y el aroma suave que esparce el vergel.

Quiero las caricias de la fresca aurora sentir en la frente al amanecer, y en los labios rojos de la diosa Flora libar tiernos besos que embriaguen mi ser.

Quiero de la brisa el blando murmurio en campos y valles plácido escuchar, y de la sibila el feliz augurio de glorias y triunfos de mi patrio lar.

Quiero luz, colores, vida, miel, aroma, pues tengo en mi pecho una eterna sed que mi alma atormenta cual una carcoma y de las tristezas me pone a merced.

Y quiero en mi rostro sentir de los vientos ósculos ardientes que sepan de amor, y en mi mente loca tejer pensamientos tan bellos que halaguen mi alma, mi alma en flor.

Porque necesito decirme a mí mismo que el dolor no existe, que es pura ilusión, que sólo germina el laudable altruísmo de todos los hombres en el corazón.

Que todo es ameno, que todo es de rosa, que es palabra vana la fatalidad, que ninguna pena mi pecho destroza y que no es amarga la realidad.

Porque hay que engañarse si el alma queremos que no se deshaga en girones mil, y siempre pensemos y siempre forjemos que nunca se mueren las rosas de Abril.

Ya que nuestro mundo lleno está de abrojos, vilezas y engaños que causan horror, un cristal de rosa pondré ante mis ojos porque todo sea de hermoso color.

Por eso yo adoro del sol los fulgores, y busco en los ritmos el grato solaz, y alfombro mi senda con versos y flores para hacer más dulce la vida fugaz.

MEDITACION

Segado por el viento de un huracán furioso desciende al frío suelo el cáliz de una flor: tal de los desengaños al sopolo venenoso fugaz se desvanece un sueño encantador.

El río solitario, cruzando las malezas, en su áspero camino tropieza sin cesar, y en vez de alegres odas murmura sus tristezas: tal navegan los hombres de la vida en el mar.

Un día contemplaba en viejo campanario la ligera veleta de su eterno girar, y pensé que es veleta el hombre en su calvario que gira sin descanso en constante penar.

Y, si acaso, hay momentos de calma lisonjera que de gozo inocente nos hacen sonreir, son momentos fugaces que con la primavera dejan triste recuerdo en el pecho, al partir.

Cuando en noches serenas despierta el alma mía tras un sueño de rosa,--dulce sueño de amor--, que en suave desvarío recreó mi fantasía por mundos ignorados y jardines en flor;

Cuando en alas del rápido y misterioso viento, de la argentada luna a la trémula luz, a las altas regiones vuela mi pensamiento olvidando un instante de las penas la cruz;

Yo siento que en mis labios se enjoya la sonrisa y la calma perdida vuelve el alma a sentir, y yo bendigo todo: rocío, flores, brisa; y entonces me parece que es hermoso el vivir.

¡Oh, cuán grata es la vida cuando sólo ilusiones llenan de nuestra mente el invisible azul! ¡cuán bello es todo el mundo si nuestros corazones de amor se sienten presos en el rosado tul!

Mas ¡ay! cuando se cae la venda de los ojos, el bello panorama tórnase en funeral... ¡los que gratos nos fueron, hoy nos causan enojos! ¡lo que fué nuestra dicha, es ahora nuestro mal!

Entonces es en vano que alcemos las miradas hacia el límpido cielo do dicen que está Dios; ¡no tendrán ningún eco nuestras tristes baladas y de los sueños idos se perderán en pos...!

¿Porqué ha de ser la vida cadena de amarguras? ¿porqué todos nosotros hemos de padecer? Dime, ¡oh rey de los astros que radiante fulguras! ¿porqué gime lloroso el infante al nacer?

Nolasco (Luis F.)

Contemporáneo. Posee el título de abogado.

FLOR DE DOLOR

Tus lágrimas enjuga, amada mía, y escucha los gemidos del amante que te alza una rosa lacerante en cada estrofa de su poesía.

No llores ¡virgen mía! si el destino de negras gasas recubrió tu suerte; no llores, que mi amor hasta la muerte luchando seguirá por tu camino.

Bien comprendo la cruel melancolía que en tu alma dolorida se atesora, las penas que tu sufres cada día, y las nostalgias que tu pecho llora.

Mas no llores; la vida es así, amada, toda lucha y dolor, pena y tormento; la vida es viva acción del sufrimiento y es imagen de amor, despedazada.

Yo adoro tu beldad y tu pureza como adoro a los ángeles del cielo; sólo por adorarte me desvelo en medio del dolor y la tristeza.

Yo te entrego la flor de mis amores, mi lauro eterno, mi triunfante palma; te entrego así mi corazón y mi alma pero nunca la cruz de mis dolores.

Seca tus negros y divinos ojos, alza tu frente de oriental violeta, mi amor tu senda limpiará de abrojos... ¡Ya eres salva, mujer...! ¡Te ama un poeta!

Palma y Velázquez (José)

