Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico

Part 4

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El tronco de esa planta legendaria Viste el tul que en la selva solitaria La quietud simboliza Y el frío del olvido cristaliza. Mas, en lo alto, los vientos con sus marchas Pasan para engarzar vivas escarchas En derredor del cristalino encaje Que en excelso ropaje El tronco viste... ¡signo de grandezas! Bajo una blanca trama de finezas. Misterioso tamiz de las virtudes Que alcanzan a divinas altitudes, y parece una espléndida bandera Que cubre un mástil de genial quimera. Veste reticular a cuyas mallas Llega el eco triunfal de las batallas, Velo quizás de nupcias redentoras Que a la patria querida Viene anunciando bendecidas horas De una raza indomable redimida.

Y ¡lo que más asombra!... Sus raices nunca, yacen en la sombra. Se adaptan en graníticas fisuras, Desafiando el rigor de las alturas. Forman telas de mimbre, De finísima, urdimbre, Sobre cálido erial o entre los hielos... Sólidas, al amparo de los cielos, Y a la vista del sol y las estrellas, Bajo el fluído vital de las centellas. Y, hasta en sus pequeñeces, No puede la soberbia planta humana Hollar con altiveces La raiz soberana, Que en la cúspide siempre se coloca De acantilada roca, Por cortantes aristas defendida... Y es necesario despreciar la vida Para llegar al pie de la meseta Donde marca la flor dificil meta... Pináculo oriental de lo sublime Al que el astro solar su beso imprime.

Genio inmortal que velas noche y día Por la ventura de la patria mía: ¿Cuando hallarás la _flor de los colinas_ En las altas montañas filipinas?

"RIZAL ARTISTA"

En sus juegos de niño, Al descender ufano Del tronco envejecido de un manzano, Miraba con cariño El fruto más hermoso, Que a mí me regalaba generoso, Y muy sério decía:

"Es pequeña, redonda, Y parece una cara de muñeca Sonrosada y moronda... Y yo, en vez de comerla, le pondría Ojitos".--Y, apesar de alguna mueca, Convertía aquel fruto En busto de cupido diminuto.

Lector; si crées invención galana La escultura pueril de la manzana, Admite estos detalles, Y prueba por tí mismo, (Siempre que iguales elementos halles Para el escultural idealismo), Hacer de aquella fruta Una muñeca fresca y diminuta.

Manzana filipina, Sonrosada, aromosa, pequeñina, Y para dar una cabal idea, De la infantil presea, Te diré los coloquios que en la infancia Sostuve con Rizal, en una estancia.

Parece que lo veo: Con un carbón muy negro y puntiagudo Le puso cejas y ojos... lo que pudo. --¿Sin narices? le dije, ¡oh que feo...! --"Estate quieto, espera, ya le pondremos la nariz de cera, Una nariz pequeña, filipina, Nariz de la modestia, simple y fina."

--Pero dime, ¿y la boca? --"Eso aquí, muy pequeña, se coloca Sobre este hueco, ¡hoyuelo de bellezas! Expresión de inocentes gentilezas. Con dos más, forman una maravilla En cualquier sitio de infantil mejilla". --¿Queda sin cabellera? --Sí. Sólo una gorrita Con una blanca y grande _sampaguita_[18]. Un pámpano escotado por pechera, Y en el cuello... así... o como se quiera Por corbata _ilang-ilang_ o _champacas_[19] O las verdes hojuelas de albahacas; Por faldillas las rojas _gumamelas_[20] Y dos partidos mondos cacahuetes Por piés, con dos corolas por chinelas, Ocultas por ribetes Formados en minúsculos estambres, Y verdosos pistilos, Que ensartan dos alambres O metálicos hilos, A simular el oropel y encantos Que dan la majestad a regios mantos.

[Nota 18: Aromosas flores del Archipiélago.]

[Nota 19: Flor roja, silvestre, parecida a nuestra amapola.]

[Nota 20: Hibiscos (Tagalog).]

"¡Es niño filipino!",--me decía,-- "Le visto con suprema gallardía."

Pasaron sin quebrantos Esos días de juegos infantiles; Vinieron los Abriles, Con todos sus encantos Haciendo palpitar los corazones. Y Rizal ya tallaba Machetes y cañones, Y siempre preparaba,-- ¡Manera singular de sus hazañas!-- Contra el cañón el triunfo de las cañas. Y esto es verdad, mi buen lector mundano, Porque él, con catapultas de cañizo, Con frecuencia deshizo El rico armón de mi cañón prusiano. ¡Del arte militar, el horizonte Que ve un Napoleón o un Jenofonte...!

Mas tarde, siempre vencedor en tierra, Piensa en barcos de guerra filipinos... Y ya cansado un día De la dificultad que siempre encierra El triunfo en mar bravía, ¡Buscó en lo sobrehumano los destinos...! Se puso con empeño A esculpir en un leño El frío simbolismo de algún santo... Y el arte místico feliz nacía Con religioso encanto Al modelar su culta idolatría.

Ya es preciso cruzar los anchos mares. Los genios tutelares Nos señalan el triunfo muy lejano. Allende el Océano Veremos a Rizal en Barcelona Sobre una mesa del "Café Pelayo" Mirarnos de soslayo, y con, medida artística segura y sonrisa burlona, En el mármol hermoso, muy pulido, Una caricatura Haciendo, pronto, igual y de corrido. y allí nos señalaba, Con rayas y con puntos Cada uno y todos juntos, Y caracterizaba Nuestras tendencias siempre juveniles En el loco correr de los Abriles.

Do quiera, hasta en los días de algaradas Era Rizal artista en las veladas. Siempre sus poesías Eran una escultura, O luciente pintura, De sublimes, vibrantes melodías Que por los mares y hasta por los aires Transportaba, en patrióticos donaires, Su artístico altar de estro divino, Del suelo filipino Amor de sus amores, Búcaro inmenso de orientales flores.

Recuerdo que una tarde del Otoño, En la Villa del oso y del madroño, En casa de Paterno, De filipinas glorias Recolector eterno Y pensador de idílicas historias, Se hallaban literatos, Ministros, periodistas, Músicos y pintores, Y todos los artistas, En raros pugilatos, A conquistar aplausos o bellezas Exhibiendo primores En cultas gentilezas... Rizal, con tino singular y austero, Me señaló en un rico musiquero La colección de músicas tagalas, Diciénidome sincero: "Mi corazón palpita Cuando a la luz de filipinas galas La música infinita De un canto lastimero Despierta el alma mía Al _kundiman_ de suave melodía..." Y me habló de la insólita guitarra Y me dijo galante: "Yo siempre pintaría al estudiante Con libro, con laúd y cimitarra". Y mientras la alegría fermentaba En aquellos espléndidos salones, De los ricos plafones Donde el genio ideal seleccionaba Filipinas pinturas, Y salacots y bolos... Mil bellas esculturas Y hasta los chirimbolos De igorrotes y aetas Y mandobles y cotas De ignorados atletas En regiones remotas, Y juventud allí rivalizaba... Y entre música y flores se libaba, En copa de abundancias, Amistad y elegancias. Rizal siente volar en el ambiente Las cadencias aladas Que allí llegaban desde Extremo Oriente Por aires filipinos transportadas... ¡Melancólica música sonriente, por el artístico ideal rimadas!

Y siguiendo el relato De aquellas expansiones Que enaltecen patrióticas reuniones, Donde el ameno trato De jóvenes diplómatas noveles Para la Patria conquistó laureles; He de nombrar la femenil belleza, Ornada de modestas galanuras De filipina alteza, Con sus alegres castas timideces, Conjunto de hermosuras Mezcladas con ingenuas altiveces.

Que preparó en su casa la velada, Do emulación despierta en dulce calma A filipina juventud mimada En amores artísticos del alma; La admirable Consuelo Ortiga y Rey, Que amó en Madrid la filipina grey. Allí Rizal "Me piden versos[21]" dijo En su patriótico amor siempre prolijo... Y aquella niña, sin igual hermosa, Divisó en lontananza alguna cosa Que faltaba en aquel rico concierto, En donde gracias, músicas y flores Esparcían fulgores, Pues Rizal se sentía _en un desierto_ Recordando a su Patria encadenada. La huérfana gentil cerró sus ojos, Y hasta arrugó su frente iluminada Por mil destellos rojos, Al pensar en su madre idolatrada... ¡Así Rizal llenó de pensamientos Aquella hora de luz y arrobamientos!...

[Nota 21: Cópiase esta composición entre las del Dr. Rizal.]

Es arte el de decir hondas tristezas, Revestidas de fuego y de bellezas. De Luna e Hidalgo es el cantor sublime. Del "Spoliarium" a mujer llorosa, Y de "Las Vírgenes" a voz que gime En cristiana actitud de fé radiosa, Cuando pinta con vívida hermosura La expresión de simbólica pintura En un brindis genial "A los pintores" Que a la patria llenaron de esplendores. Allí comienza el prólogo infinito De su pasión creciente Y patriotismo ardiente, En el _Noli me tángere_ descrito, Con al arte de hacer a los patriotas En las batallas de candentes notas.

Clarividente y singular atleta Ya era Rizal el escultor profeta. En Leitmeritz he visto un esqueleto Que me llenó de asombro, Y cual un amuleto Me conmovió por su expresión macabra: Sobre cualquier escombro Puesta de pié, famélica osamenta Cubierta por sayal que apenas se abra. En el cuello un rosario. Y mujer macilenta, Forcejeando en ánsias ya mortales, Contra el lúbrico abrazo del falsario En sus horribles crápulas letales... Con sus órbitas huecas De carcomido sátiro en lujuria Que arranca, atroz, horripilantes muecas En la tragedia de bestial injuria.

Así lanza Rizal su primer reto Al amor monacal en esqueleto... Y ya a Dámaso Ponce le vengaba Y a su historia infeliz se anticipaba. Borremos esa escena Do el arte lucha en la mortal gangrena.

Otra rica escultura, En "La ciencia que triunfa en la muerte" Me enseñó Blumentritt con galanura, Por venturosa suerte Oí de aquellos labios La incomparable explicación de sabios. Un joven decidido y vigoroso En lo alto, con indómita energía, Cual bandera que ondea En terrible porfía, Ya blande victorioso Antorcha que flamea Para destruir el germen venenoso...

Bajo los pies, la calavera chata En que ignorancia o muerte se retrata.

Esas dos creaciones O esculturas que admiran las naciones, A Blumentritt le fueron regaladas Por el mismo Rizal, cuando, talladas, Buscó el depositario Que comprenda y explique Al pueblo filipino Aquel plan legendario Que opondrá eterno dique A la ruda invasión de un adversario En el duro camino Para alcanzar la justa independencia... ¡Expresión soberana de arte y ciencia!

Blumentritt, en sus fúlgidos salones De filipino ambiente, Do laten filipinos corazones, Sincero y elocuente En aquel sitio mismo ¡Qué parece el dosel del patriotismo! Donde Rizal y él, solos conversaron... Y de su patria con amor trataron Me dijo conmovido: "Ah... esas dos hermosas obras de arte A solas, serán parte A preparar santuario indefinido Para un altar futuro Cuando el género humano, En su criterio puro, Y amor cosmopolita Del mundo, soberano, Viva doquier con libertad bendita, Y transforme del todo el fanatismo En virtud, ciencias, artes y civismo".

Sí. De un templo en las gradas Fundó Rizal sus obras celebradas, !Texto o arquitectura De un amor infinito, legendario, Que revela en artística hermosura Su noble corazón humanitario.

Y, por Rizal os juro, Al entregar el último retazo De este papel en que sus artes trazo, Que es preciso que "Euterpe" siempre viva En el amor más puro De aquella iniciativa. Y _creciente_ este círculo del arte, Con severa constancia Y oriental arrogancia, Levante inmaculado el estandarte Do brillarán los astros de la gloria Del libro artístico de nuestra historia.

Casuso Alcuaz (Jesús)

Hijo de Manuel Casuso. Nació en Manila en 1898. Murió en el Japon el 19 de Julio de 1918. Escribió, cuando cursaba el bachillerato, las composiciones que se copian.

LAS CAÑAS

Cada caña es una flauta que solloza inconsolable Si Céfiro agita blando sus penachos de esmeralda, Y en el tedio de las siestas, si cruzamos los senderos, Nos convidan a la sombra de sus plañideras ramas.

Son sus voces cual las dulces de princesas medievales En el fondo de castillos imponentes encerradas, Que inspiraron a los bardos melenudos de Provenza Los más dulces madrigales arrancadas de sus arpas.

En la calma apetecible de los pueblos escondidos, Como duendes protectores en las sendas se levantan, Declamando sus estrofas de lirismo incomprensible, A la vez que por sus hojas ruedan tímidas las lágrimas.

Viajero, que con anhelos de poder llorar a solas Te encaminas de las selvas a las partes resguardadas, Llora, llora con el ritmo de las cañas majestuosas Bajo pálios florecidos de vegetación malaya.

Cuántas veces he cruzado los caminos empolvados Con el sol que descendió como un manto a mis espaldas, Y he buscado la frescura de sus ramas temblorosas, Cual oásis en desierto la sedienta caravana.

Y me han dicho sus tristezas, sus pesares, sus dolores; Me han abierto los arcanos musicales de sus almas; Me han narrado complacientes los sucesos culminantes Y apopeyas de los días venturosos de la patria.

--"¿Dónde están aquellos fuertes y valientes Solimanes Que cruzaron otros tiempos estas selvas solitarias A la guerra? Todo duerme bajo el polvo de la muerte Y la voz del tiempo rudo va segando nuestra raza".

--"En los pechos y en los brazos falta ya el viril denuedo Y en la frente el entusiasmo y en las bocas la palabra: Y la patria llora, llora, de sufrir el cautiverio, Y no hay hombres, no hay soldados, no hay valientes no hay espadas..."

--"Cuan mejores, ¡ay! los días en que férricos guerreros Nuestros troncos con el bolo para fin marcial cortaban. Fuimos lanzas, fuimos saetas, que llevábamos la muerte A las filas del contrario, con apóstrofes de rabia."

"Hoy dormidas, sólo tienen nuestros troncos musicales Armonías, que el ambiente saturando van de gracia, Y amedrentan a los niños, a los tímidos y púberes, Que imagínanse que oyen los gemidos de las almas." .................................................. Retiréme de la sombra de las cañas sollozantes Y me vine pensativo, ya muy tarde, hacia mi casa; ¡Y en el bosque proseguía dolorida sus lamentos Una orquesta fabulosa de un millar de verdes flautas!

A ESPAÑA (FRAGMENTO)

Allá, detrás del mar, descansa España con aire augusto de titán, rendida; que al peso tanto de su mucha hazaña, sobre sus lauros se cayó dormida...

Allá la patria de Guzmán el Bueno, de un Cid que reta y en palestras mata; y su tizona, remedando el trueno, a los muslines en pavor desata...

Allá la noble España, madre nuestra, aquí su noble hija del Oriente, que a los extraños y a los propios muestra que de ella supo levantar la frente...

Allá lo grande y lo sublime impera; en Hispania halló el arte sus altares; aquí esta Perla, que felice fuera un pedazo de España en estos mares...

Mas hoy, cortados los benditos lazos, tú estás muy lejos de nosotros, madre, y aquí tendemos hacia ti los brazos porque no hay suerte que sin ti nos cuadre...

Tú diste al mundo tus caducas leyes, con cien coronas se ciñó tu frente; hollaste cetros, destronaste reyes, y ebria de gloria se durmió tu gente...

Si tanta gloria sin igual tuviste y lauros cien tu señorial cabeza, deja que diga que si al fin caíste, fué tu caída tu mayor grandeza.

¿Mas, hemos de insultarte cuando vemos plegar tus alas que taparon soles? ¡Oh, nunca, nunca, que mejor seremos hermanos filipinos y españoles...!

ALMAS

Cuando inclinan las flores sus corolas sobre los tallos, meditan sus pesares y vierten llanto. A las flores he oído muchas veces gimiendo por lo bajo... ¿Tal vez entre sus pétalos el alma hay de un enamorado? ¿Tal vez las mismas flores aun lozanas reciban desengaños, y tengan de amarguras y dolores repletos los nectarios? Yo no sé, yo no sé qué es lo que tienen, pero ello es el caso que cuando agita el aire sus corolas suspiran por lo bajo... ¡Las flores son las almas de mujeres que en la tierra su crimen no purgaron, mujeres que murieron olvidadas después que tanto amaron, y ahora vagan sus almas de unas flores a otras emigrando, y en el crisol ardiente de sus penas purifican las huellas del pasado... ¡No arranquemos jamás con mano brusca una flor de su tallo: las flores tienen alma; las he oído gimiendo muchas veces por lo bajo...!

......................................

Salí al campo cantando una mañana, y vi sobre su alfombra una siembra de gotas cristalinas, de polícromas gotas. ¿Quién había llorado aquella noche? ¿Fueron, quizá, las sombras? ¿Fueron, quizá, los astros? ¿Fuera, quizá, la luna soñadora...? No sé, no sé quién fuera, pero lágrimas eran tales gotas; lágrimas transparentes y de luces radiantes como auroras...! Dicen que tienen alma las estrellas; mas, ¿por qué lloran? Yo conozco esas lágrimas y juro que son de penas hondas... A veces, cuando el cielo está sereno y la noche reposa, levanto al firmamento la mirada y pálidas las veo y ojerosas...! ¿Hay penas allá arriba? Y si penas no hay, ¿por qué sollozan? ¡Las estrellas son almas que vivieron errantes y azarosas, informando unos cuerpos de materia podrida y hedionda...!

Marzo, 1916.

Dayot (Rosario)

Contemporánea. Alumna de tercer año en el Centro Escolar de señoritas (_High School_) de Manila.

A ESPAÑA

(OFRENDA.--DÍA ESPAÑOL, 25 JULIO 1922)

Con lealtad y gratitud sincera, Unida a tí por irrompible lazo, el alma filipina, en tu regazo, Pone un beso de amor en tu bandera.

Perdónala si evoca plañidera De tu recuerdo el indeleble trazo; ¡Oh! ¡cuán dulce calor el de tu abrazo Para el que sufre en angustiosa espera!

Mas... escucha sus votos inmarchitos: Ni del tiempo los cursos infinitos, Ni el nuevo rumbo de tutela extraña.

Extinguirán en tierra filipina La fe en tu amor, la fabla cervantina Ni este grito supremo: ¡Viva España!

Fernández Lumba (Enrique)

Nació en Manila en Abril de 1899. En San Juan de Letrán y en la Universidad de Santo Tomás, centros de enseñanza regidos por los frailes dominicos, se hizo bachiller y abogado. Fué redactor de "El Comercio", diario manileño en español. Lo es ahora del diario católico "La Defensa".

LA MUJER

Es del artista inspiración fecunda; flor divina en el huerto de la vida; del bardo en el laud nota escogida que de armonías la existencia inunda.

Angel hermoso que a la tierra inmunda cayó del cielo con el ala herida; blanca luz de la gloria desprendida, que del vivir la lobreguez profunda

disipa con la magia de su encanto. Es talismán de poderoso hechizo que al brío de su amor no hay quien resista,

ni pecho que no ablande con su llanto. ¡Es Eva que nos quita el paraíso, y es María que el cielo nos conquista!

1919.

MIENTRAS DICEN...

Madre España, por tu gloria, por el brillo de tu historia, por tu hazaña de tres siglos en la tierra de mi amor, por la sangre que vertiste en las Américas, por tus luchas tan homéricas, por la gloria de tu enseña bicolor, hoy levanto la ideal copa de mi canto, mientras dicen mis hermanos, los poetas, en estrofas peregrinas: ¡viva españa en Filipinas! ¡viva España y su memoria...! y proclaman las trompetas de la gloria tu mirífica victoria.

Yo quisiera que mi verso condensara el sentir de veinte pueblos hermanados por tu idioma de armonía tan preclara; veinte pueblos troquelados en el fuego de tu alma generosa; veinte pueblos herederos de tu historia y tu nobleza. Yo los miro en este día como pétalos de rosa colocada en el altar de tu grandeza; como cuerdas de una lira colosal que, pulsada por el genio de la historia, suena un cántico real de sublimes resonancias, que venciendo las distancias publicando va tu gloria por los lindes del planeta...

Madre España: por tu honor, por tu idioma, por Legazpi y Urdaneta, por la gloria de tu enseña bicolor, por la cruz que nos legaste, yo levanto la ideal copa de mi canto, mientras cantan mis hermanos, los poetas, en estrofas peregrinas: ¡viva España en Filipinas! Y proclaman las trompetas de la gloria lo inmortal de tu victoria...

Julio, 1920.

A PLARIDEL[22]

Luchaste allá en la vieja monarquía con voluntad exenta de egoísmo, sirviéndote de escudo el patriotismo y nuestra santa libertad por guía.

Vertiste gota a gota tu energía en la lucha mental del periodismo, al pueblo predicando el heroismo y encendiéndole en sacra rebeldía.

Y es justo que hoy, en los nativos lares, ensalce el vate en líricos cantares tu nombre pregonado por doquiera;

y es justo que la patria agradecida, por quien supistes inmolar la vida, ¡guarde en su seno tu mansión postrera...!

Noviembre, 1920.

[Nota 22: Seudónimo que usó en el periódico "La Solidaridad", por él fundado, el escritor filipino Marcelo H. del Pilar. "La Solidaridad" se publicó en Barcelona.]

A MAGALLANES

(EN EL CUARTO CENTENARIO DEL DESCUBRIMIENTO DE FILIPINAS)

En vano tu recuerdo y tu nombre esclarecidos indignas almas viles intentan olvidar; los signos de tu gloria quedaron esculpidos en páginas eternas del libro universal.

Jamás el hombre aleve podrá borrar la estela que tus sencillas naves dejaron en el mar; el genio de la historia por tu recuerdo vela y tu glorioso nombre los siglos guardarán.

La noche del olvido no puede con sus brumas de tu memoria egregia las luces apagar; constante el mar azota las peñas, y en espumas tan sólo se convierte su furia pertinaz.

No en vano con tus naves cargadas de nobleza, del todo lo sublime que Iberia pudo dar, venciste los embates del mar y su fiereza, trayendo con tu espada la cruz y la verdad.

Tu gloria es como el astro que intenso resplandece; mirar tal vez no quieran su bello fulgurar, pero su clara lumbre ni muere ni decrece, y en los espacios célicos luciendo siempre está.

Mi débil voz te anuncia que tu gloriosa hazaña trayendo a Filipinas--¡a mi adorado lar!-- la lengua de Castilla, la fe de aquella España, los buenos filipinos jamás olvidarán.

En vano la desidia pretenderá olvidarte, que el eco de tu nombre resuena sin cesar; se oye entre las ruinas que sirven de baluarte a un ayer glorioso que nunca cederá;

lo lleva entre los labios el hijo de esta tierra: nombrar a Filipinas tu nombre es pronunciar; si el tiempo borra un día la losa que te encierra, no temas, pues tu nombre jamás se perderá.

Después de cuatro siglos aun tu gloria existe aun recuerda el pueblo tu hazaña singular, que el tiempo ni los hombres la sangre que vertiste borrar no pueden ellos del suelo de Mactán. ............................................. ¡Oh, insigne Magallanes, bendita tu memoria! ¡Bendito aquel instante cuando cruzaste el mar, trayendo a estas regiones un nombre y una historia, y con la cruz de Cristo la luz de la verdad!

Noviembre, 1921.

LAS TRES BANDERAS

I

Vedla, llena de gloria, ondear pacífica Sin los arrestos bélicos de ayer, Es la bandera bicolor, magnífica, Que arrastró un día el triunfo por doquier.

Es la de España, la nación prolífica Que a pueblos dió la libertad y el ser; La gualda y roja, a cuya luz mirífica Pudo Iberia la gloria retener...

Yo te saludo con el alma extática, Que siempre fué por tu esplendor fanática Queriendo verte ondear en el confín.

Rotos los lazos de la unión política, Bendícete mi patria en la hora crítica como al emblema de un amor sin fin...

II

Ved la otra que se ostenta dominante Llena de juventud y de vigor, Y porque es ella fuerte va delante Deslumbrando con su áurico fulgor.

Ayer en Francia se mostró gigante Guiada por el genio vencedor; Hoy por el mundo llévala triunfante De la concordia el ángel mediador.

Es la enseña que anuncia libertades Prometiendo trocar en realidades De los pueblos las ansias de vivir...

¡Oh bandera de América potente! Mi pueblo te saluda reverente Como al signo de un bello porvenir...

III

Y allí la siempre amada y bendecida Que un tiempo se eclipsó de nuestros cielos; La que entrevió Rizal en sus desvelos Y en el supremo instante de su vida.

La enseña que en Malolos vióse erguida Colmando de mi patria los anhelos; La que a mi pueblo préstale consuelos En tanto espera verla enaltecida...

¡Bendita seas, tricolor enseña! Mirarte libre un día mi alma sueña, Derramando la luz de tus colores;

Y cuando llegue aquel dichoso instante. Yo te diré con alma delirante ¡Que tú eres el amor de mis amores!

Enero, 1922.

¿QUE MAS DECIR...?

A ESPAÑA

Por cantar tu excelsa gloria los poetas ya agotaron los acentos de sus liras, los vocablos del lenguaje... ¿Qué poetas, inspirados por tu historia, no cantaron la nobleza de tus hechos, la virtud de tu linaje?