Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico
Part 14
Los Sanchos se aniquilan con presteza; muere esa raza mísera y raquítica; ¡Ya expira la maldad con la innobleza ensartada en el hierro de tu crítica...! ....................................... Los fervientes apóstoles del día sobrellevan aún tu cruz sagrada! ¡Aún van cruzando la siniestra vía; aún distan de la meta suspirada!
Al llegar al pináculo glorioso, tras las pendientes trágicas y abruptas, comulgarán, ante el altar del gozo, la hostia de amor las almas incorruptas.
¡Oh la Pascua social! ¡Día de encanto; la fé redimirás, hoy naufragada. Tú, sí, realizarás el sueño santo de ver la humanidad regenerada!
¡Llegarás! No eres, no, delirio vano. ¡Trae el ciclón, después, días de calma! ¡Y ha de emerger, en tiempo no lejano, la gran patria inmortal con nueva alma...!
A SALVADOR RUEDA
Heraldo de la raza. En turquesa latina ha modelado España el alma filipina con rosas de su carne y oro de su pendón. Por eso, aunque nos vieres malayos por la cara y morena la frente que el indio sol tostara somos siempre españoles en alma y corazón.
El pacto hispano-indígena de tres siglos de amores no fué vana quimera de los conquistadores, ¡con sangre rubricáronle Legazpi y Solimán! Subsistirá ese pacto, que alientan ideales de secular cariño y lazos fraternales, porque lo anhela el pueblo con perdurable afán.
De España es el espíritu de mi nación querida, es rosa de su carne, pedazo de su vida, y es de ella el mismo rayo de nuestro ardiente sol. Corren por nuestra sangre glóbulos españoles y hasta el sagrado loto nimbado de arreboles se fecundó en las islas con polen español.
Dí a la matrona ibérica, a la gloriosa anciana, la que empuñó el gran cetro del mundo, soberana, que la ama Filipinas con hondo amor filial; y al cobijarla un tiempo bajo su enseña de oro, legándole su ciencia y su idioma sonoro, cumplió ella su sagrada misión providencial.
La cruz del misionero salvó el malayo suelo, y señaló la ruta que nos conduce al cielo sembrando en nuestras almas cien rosas de virtud, y el hierro de Legazpi defendió nuestras tierras de las piraguas moras en fratricidas guerras librando nuestra estirpe de horrible esclavitud.
Tú traes, sacerdote ungido por la Fama, el copón milagroso que guarda sacra llama a este florón de Iberia del oriental vergel. Comulgue nuestra alma, hincada la rodilla, ante el altar del Arte, la hostia de Castilla, jurando amor a España, ser a ella siempre fiel.
Somos floridas ramas del roble milenario: conserve nuestra raza el poder legendario, que trasmitióle España, de su progenie audaz. Los lazos que nos unen a ella en la ventura, de religión, de sangre, de idéntica cultura, son vínculos eternos ¡no se rompen jamás!
No morirá en mi tierra su lengua encantadora y tras la niebla plúmbea que oculta roja aurora teñida en sangre y lágrimas, en fiera tempestad, la patria independiente, ciñendo hermosa aureola, en español sonoro como bramido de ola entonará su himno a nuestra libertad.
Octubre, 1915.
Villanueva (Francisco)
Bisayo. Vive consagrado a la política. Estampó en Manila (1913), una colección de poesías: _Horas de luz_.
AWAKE...
Mira: yo sufro, y yo lloro, pues bien puede suceder que no llegues a entender lo mucho que yo te adoro.
Si tu corazón de oro el Sol de mi amor no advierte, déjame que lo despierte de su letargo profundo, para que viva en el mundo junto al mío hasta la muerte.
1913.
A MI PATRIA
Hermosa patria mía, amor de mis amores, ¿Sabes porqué mi acento hoy se dirije a tí, y porqué el más indigno entre tus trovadores gozoso te contempla con loco frenesí?
Es porque se anonada la ardiente fantasía ante el recuerdo santo del poema de tu ayer; es porque sueño verte alta la frente un día, señora del Oriente, reuniendo por doquier.
Entonces tu alma enseña envolverá tu suelo, tus plácidos hogares con ella se ornarán, de oro, de azul y grana se teñirá tu cielo, y oro y azul y grana tus campos mostrarán.
Tus ínclitos donceles, tus vírgenes amadas celebrarán ansiosos tu página inmortal; y temblarán tus montes, rosales, y cascadas a los melífluos sones de tu himno nacional.
Desde su trono el mundo levantará su frente para entonar un himno, un himno en tu loor ¡Gloria para la patria ya libre e independiente que luce a cuatro vientos la enseña tricolor!
Un amor acendrado ¡oh patria! por ti siento. Tuyos son mis laureles; es tuya mi ilusión. ¡Libre desea verte el claro entendimiento! ¡Libre desea verte el noble corazón!
1913.
Zacarías (Antonio)
Poeta nuevo. Ha escrito poco. Colabora en "La Defensa", diario católico de Manila. Muestra la gentileza de cantar en sus primeros versos a la patria de la colonización.
ESPAÑA INMORTAL
TRIPTICO
I
ESPAÑA HEROICA
La gloria de los grandes batallones, que a la tierra asombró con sus grandezas, resplandece de nuevo en las proezas africanas de sus ínclitos leones;
Aún respiran los viejos corazones que arrullaron al mundo en sus ternezas, y ante quienes bajaron las cabezas el orgullo de cien Napoleones;
Aquella intrepidez en el combate aún existe y vigorosa late en el alma inmortal de su soldado;
¡La patria, vencedora de cien lides, abre de nuevo el libro del pasado, donde vagan las sombras de los Cides!
II
ESPAÑA CATÓLICA
Esa nación grandiosa que, a porfía, conquista mandos con ardor valiente, también ensalza con fervor creyente, las sublimes grandezas de María.
De fervorosa y mística alegría, se ilumina su rostro de repente, y se postra de hinojos, reverente, cuando pasa la virgen por su vida.
Y es que en esa nación de maravilla, la lumbre de la fé constante brilla, y hasta en la sangre de sus venas late;
¡Por eso entre el fragor de la metralla, a sus hombres veréis en la batalla, que se persignan antes del combate!
III
ESPAÑA LITERARIA
Esa España ferviente y valerosa, que confunde la Cruz con la Bandera, también adora a la inmortal Quimera que forma su ilusión maravillosa;
Y respira el perfume de la Rosa de su Poesía, la creación entera; la humanidad, estática venera las obras de esa patria esplendorosa;
El Rosal de su ilusión florece, el mundo, con su triunfo, se estremece y el horizonte de su amor se ensancha;
y vivirá su gloria eternamente, mientras haya ideas en la frente, mientras viva QUIJOTE DE LA MANCHA.
Zaragoza Cano (Flavio)
Bisayo, de Ilo-Ilo, donde dirige "El Heraldo".
LA GOTA DE AGUA
Bajando por la impávida eminencia, desde incógnitas fuentes, rueda la gota de agua. En la confluencia donde se unen arroyos y torrentes, --con su ritmo triunfal de excelsas notas o de ondas desatadas-- se entremezclan mil gotas con mil gotas hasta formar ciclópeas cascadas...
Y a la manera del salto audaz--desde la roca al llano-- con que muestra su esfuerzo la pantera, salta el río también al oceano con terco empuje; mientras en cada gota de agua ruje la génesis de ignotas tempestades, la mar y el río, en colosal connubio, fecundan en las vastas soledades la nube anunciadora del diluvio.
La nube retadora pronta a caer en lluvias torrenciales, se alzará de la mar que se evapora, subiendo a los espacios siderales; y cuando el viento azote con su tralla el firmamento, la densa nube la región ignota cubrirá de los vastos horizontes, para bajar de nuevo, gota a gota, sobre la cumbre de los altos montes.
Gota de agua es el vate: con su verbo profético y sombrío piérdese de la vida en el combate, cual árbol seco que arrastrara el río; su idea es torrente que brota de la cumbre de su frente y derramando la cascada roja de sus magnas virtudes, como el río, también salta y se arroja al mar de las dormidas multitudes.
En raudo vuelo cruza de los espíritus el cielo, "donde Dios reina y do la fé no mata," formando con las nubes de su idea y sus cerebraciones, la tempestad social que se desata, que fecunda y procrea el árbol-Libertad de las naciones!
Y cuando baje la idea desprendida del celaje, volverá a fulgurar sobre otras frentes, para trocarse en frescos manantiales de futuros torrentes que llenarán el mar con sus caudales: correrá como inmensa catarata propulsora de ineptas voluntades, en cuyo albo remanso se retrata el vago porvenir de las edades...
PROEMIAL
A JOSÉ HERNÁNDEZ GAVIRA
Joven bardo que encerró poesía en pagodas de marfil y de plata: templa el sistro de celeste armonía y tus sáficos cantares desata...
Suelta al trote tus gallardos bridones y que escalen la altitud tus corceles, al concierto de modernas canciones, bajo un arco de floridos laureles.
Verterás la dulce euritmia del verso en prestigio de los lares nativos, cual aroma de grandeza, en el terso y aureo yelmo de patriotas altivos...
Tu canción sea de triunfos y amores ante el alma nacional que te escucha: blancos ritmos a doncellas y flores, bravos toques a adalides en lucha...!
POETAS ESPAÑOLES EN FILIPINAS
Cámara (Felipe A. de la)
Granadino. Comenzó a escribir en "Madrid Cómico". Residió en Filipinas (donde casó), más de veinte años, publicando allí sus libros _Bajo el cielo de Manila_ (1908), _Palomicas de mi palomar_ (1915) y _Cadena de amor_ (1918). Ultimamente residía en su ciudad natal.
LA SAMPAGUITA
Pendiente sobre un seno que palpita callada exhalas de tu olor la huella. No hay otra flor que te aventaje a bella ¡Por algo te pusieron sampaguita!
Igual que una esperanza de bonita, eres flor y pareces una estrella; y no hay mejor adorno de doncella, ni perfume más fino necesita.
Bella mujer, que la belleza igualas del "rosario" que lleno de ufanía luce en sus cuentos tan fragantes galas:
Un rosario de flores bien querría. Si el que llevas al cuello me regalas ¡te prometo rezarlo cada día!
LA MESTIZA ESPAÑOLA
Cuando llegue la noche del olvido nadie tendrá noción de lo pasado, y al encontrarlo todo transformado alguien creerá que nada se ha perdido.
De Urdaneta y Legazpi el apellido será, acaso, de todos olvidado, y de mi patria el nombre venerado ni evocado será, ni enaltecido.
Acaso alguien recuerde, como en sueños, un pasado de encantos más risueños, que en su eterna canción digan las olas;
pero aun cuando en placer se trueque el llanto ¡No tendrán ya estas islas el encanto de las dulces mestizas españolas!
¡La mestiza española...! La que auna la sangre de dos razas, la admiraba de Norte a Sur; la ninfa elaborada por los rayos de plata de la luna;
la mujer amorosa cual ninguna, del malayo pensil flor delicada, no volverá a lucir, ni la templada brisa de Oriente arrullará su cuna.
No más la languidez de su semblante, ni su busto arrogante, en sus espejos copiarán los ríos;
Ni la verán ciñendo su alba frente de sampagas, al brillo refulgente de sus ojos obscuros y sombríos.
Bella mujer, que en los felices días, como la flor que aroma los vergeles, endulzaras la vida con las mieles de tus eternas y mansas alegrías;
Dieron solaz las dulces melodías de tu garganta a los proscriptos fieles, y gozó la fragancia de claveles que de tu dulce cuerpo despedías.
Acaso tu recuerdo pronto muera; pero tu tumba de mi patria amada seguirá cobijando la bandera,
mientras luzca en lugar tranquilo y quieto, a merced de los vientos desplegada, la leyenda triunfal de mi soneto.
Cáraves (Tomás)
Montañés, de Cabuérniga, donde nació en 1864. Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras. Residió en Manila muchos años, ejerciendo la abogacía. Fué catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Santo Tomás. Ocupó altos cargos administrativos. Colaboró en los principales periódicos de Manila, singularmente en el "Diario". Regresó de allá hacia 1898. Vive ahora en Alcalá de Henares.
TOTA PULCHRA ES MARIA
"_El Señor me poseyó desde el principio"_ (PROV. VIII, 23).
Dadme canoras aves la armonía que en cascada sonora surge del fondo de la selva umbría, cuando el naciente día fresco rocío en las campiñas llora. Dame, arroyuelo cristalino y manso, el suave murmurar de tu corriente, de espuma matizada en el remanso. Préstame inquieto mar tu voz potente, vosotras auras el susurro ledo que vibra en los cristales de la fuente. La fe su inspiración hija del cielo; las cuerdas del laud su melodía, la cristiana oración su grato anhelo y sus cantos la hermosa poesía que busca a Dios, cuando remonta el vuelo. Fanales suspendidos en la altura, alborada magnífica de Mayo rival eterna de la noche obscura, préstame de tu luz vívido rayo. Envuelta en densa bruma no sabe a donde va la mente inquieta; dale tu luz al alma del poeta, tus tintas a su pluma. Cantar quiero a María Inmaculada, aquel primer momento en que al surgir de la impalpable nada, tuvo lugar el sin igual portento. Del pasado primero el vaho aleve, no empañó un solo instante su pureza semejante a la nieve que del Alpe se posa en la cabeza. ¡Mirad! Allá en su frente, la alborada riente de sus tintas los haces amontona, ciñéndola esplendente y sin rival magnífica corona. ¡Ved!... a sus bellos ojos asoma el rosicler de la mañana y son sus labios rojos envidia de la grana. Las clavellinas que de ingente roca nacen en la hendidura, envidian los perfumes de su boca, y el marfil de sus dientes la blancura. De su albo cuello en el contorno vago algo incorpóreo, inmaterial se extiende... ¡Es el cisne del lago! ¡Es la paloma que el espacio hiende! Es María, la cándida doncella, orgullo de Sión, la que escogida fué del Señor para encarnar en ella, La que de Sol vestida con sus divinos pies los astros huella. La matrona valiente que de la astuta y pérfida serpiente quebrantó la cabeza con su planta, es la Madre de un Dios omnipotente a quien absorto el Universo canta. Es María, la egida y el amparo del que en la tierra infortunado llora; y es en el mar el encendido faro enmedio de tormenta aterradora. La que invoca el marino en sus azares, cuando el azote de huracán violento, las olas de los mares, amenazan trepar al firmamento. Entonces ¡ay! es ella quien al revuelto mar dice:--¡Detente! la que apaga el rumor del oleaje y hace que el Sol magnífico, esplendente, rompa del nubarrón el denso encaje. Es ella, quien a raya pone al viento y amansa sus rigores; aliento del que mísero desmaya y quien conduce a la distante playa las barcas de los pobres pescadores. Con labio balbuciente y vivo anhelo "¡Dios te salve, María!" en la cuna te dice el pequeñuelo: salúdate el anciano que harto ya de luchar con el destino, apoyo busca en tu segura mano. ¿Mas que mucho, Señora, que el hombre de quien eres bienhechora su gratitud te ofrezca y, sus amores...? también del Sol los mágicos fulgores te rinden homenaje y te saluda el mar con sus rumores, con su aroma las flores, las aves con su canto en el follaje. La Creación entera a ti rendida himnos en tu loor, creyente, lanza, que eres, al par que aliento de su vida, el puerto en lo inmortal de su esperanza. ¡Dios te salve, María! lirio de Nazaret, blanca azucena, bendito imán de la esperanza mía! Escucha la plegaria del poeta que a cantar se atrevió tu gran Misterio, que antes cantara el arpa del profeta, del ángel el salterio... Mas disculpa, Señora, mi osadía si me atreví a llegar a tu grandeza. ¡Qué madre no perdona una flaqueza...! ¡Perdona, Madre mía!
Casuso (Manuel)
Hijo de españoles, nació en la Habana el 6 de Marzo de 1874. Fué niño a Filipinas, cursando el bachillerato en el Instituto de San Juan de Letrán, de los PP. dominicos, Hizo allí sus primeras armas literarias. Colaboró luego en periódicos españoles del país. Regresó a España al emanciparse el Archipiélago. Es ahora, en Barcelona, Director de la Cárcel de mujeres.
¡CONDOR, DAME TUS ALAS...!
¡Del mundano vivír, cuanto me aterra compartír la dorada falsedad! ¡Cómo me ahoga el lodo de la tierra! ¡Cómo mancha su negra suciedad!
Condor, dame tus alas: necesito volar cómo tu vuelas, ¡oh cóndor! Tengo sed de beberme el infinito en un vuelo sin fin, libertador.
¡Mas ay! ¿a qué volar? El alma impura cautiva del dolor tiene que ser. Condor, ¿a que volar hacia la altura, si al lodo de la tierra he de volver...?
¡QUE TERRIBLE DOLOR!
¡Qué terrible dolor es este mío: hoy como ayer, mañana como hoy! Como revuelto y caudaloso río de mi destino al fin marchando voy.
Calma te pido, padecer constante; calma te pido, inhóspito sufrir: como el héroe al marchar hacia adelante quiero cara al peligro sucumbír.
A la muerte no temo: ¿qué es la muerte sino el almo principio de otra vida...? Queda frío en la tierra el cuerpo inerte y vuela el alma que en el cuerpo anida.
Vuela el alma a los cielos y en la altura es encendida chispa, es un fulgor, y cuando brilla, desprendida y pura, va a postrarse a las plantas del Señor.
Y desde entonces queda convertida en un astro que miran los humanos; una dorada estrella suspendida del cristalino espacio en los arcanos.
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Estrellas rutilantes que contemplo de azul y luminoso palpitar; ¡luminaria magnífica de un Templo sin rito, sin imágenes ni altar!
¡Luceros de radiar inextinguible! ¡soles que apenas los humanos ven; almas, felices almas! ¿es posible que llegue a ser estrella yo también...?
1921.
LAGRIMAS
¿Sabéis lo que es el río al parecer inerme, cuyas dormidas aguas espejan lozanías? Es el titán pacífico en cuyo seno duerme un nunca sospechado tesoro de energías.
¿Sabéis dónde ha nacido la plácida corriente? Brotaron de las rocas sus gotas de cristal y cáliz son las rocas en el que lentamente cayendo van las lágrimas de un llanto universal.
La escarcha se desprende cual lágrimas de frío; lloran de la neblina los impalpables lutos; son lágrimas del alba las gotas de rocío y los arbustos lloran las mieles de sus frutos.
El mar llora sus perlas; las nubes sus fluídos; llora la tierra gemas de ardiente claridad, y llora el firmamento luceros desprendidos, y llora entre sus risas también la humanidad.
¡Benditas sean las lágrimas! Cayendo persistentes en río se convierten tras lenta filtración, y en ese río santo, ocúltanse latentes tesoros no apreciados de luz y redención.
1922.
Escalera (Francisco de la)
Madrileño. Vivió expatriado gran parte de su vida en América y Filipinas. Aquí fué redactor de "El Comercio" y "El Diario de Manila", donde publicaba versos a diario bajo el pseudónimo _Peldaño_. En Manila editó (1897) su libro _Poemas relámpagos_. En Madrid estampó (1898) otro con el título de _Baraja de sonetos_, porque contenía cuarenta. Colaboró también en la Prensa de la corte, singularmente en la ilustrada. Falleció en Buenos Aires en 1914.
AÑO NUEVO
En la hora sombría de la noche nace al mundo del vientre del Misterio. Entre la Edad y el Siglo lo engendraron en un instante criminal de incesto: lo crean a traición; como un delito; como crea el reptil bajo del cieno. Y sin embargo es grande. Por alcoba tiene la inmensidad del firmamento y ve al nacer, como primer paisaje, de estrellas de oro empavesado el cielo. Las horas, con las gamas de los bronces a gloria tocan. Le saluda Enero con ósculo glacial. La Virgen Alba le da un beso de luz. Y entona el viento una marcha real en su homenaje; un preludio de honor, un himno imenso. En el Jordán de oro de la aurora le bautiza el rocío, y es su templo, el Cáos con su grandeza apocalíptica; mansión del super-Dios; altar etéreo. --¡Ya nace un año más!--dice Diana brindando con el Sol, copón ardiendo, que eleva con su mano triunfadora desde el Atrio de Oriente; estalla un beso que lo lanza el Amor... y la Alborada se envuelve entre sus túnicas de incendio, mientras el día nimba de colores el panoramma azul. Sonríe Invierno. La humanidad imbécil con sus vítores saluda desde el mundo al año nuevo y la naturaleza inagotable le amamanta con savia de su seno. La Esperanza le mira con angustia; la Fuerza echa a reir; tiembla el Progreso; la Paz suspira; la Igualdad en tanto lanza una maldición; se oye el lamento que exhala la Honradez en las bohardillas; pugna el Trabajo por romper los hierros de su cadena vil; se ve en el lodo como un gusano revolcarse al Pueblo que tiene, harto de yugo y de miseria, fiebre de dinamita en el cerebro... y en su carrera de onzas, coronado con diadema imperial, llevando un cetro macizo de brillantes y rubíes, como un César o un Dios, pasa el Dinero. ......................................... El Filósofo piensa:--"¿Es algo? ¡Nada! ¿Qué es lo que significas, Año Nuevo, entre la Eternidad?" ¡No eres ni el átomo que el aire mece! En el Reloj eterno vales mil veces menos que un segundo del horario del hombre. En lo pequeño no hay algo a lo que puedas compararte; un "algo" es colosal; ¡aun eres menos! La Juventud cavila: "¡Eres el triunfo de mi placer; apoteosis regio de la procreación, en tu holocausto flotarán nuevos seres de mi cuerpo... e iré unciendo tus días y tus horas con cadenas de flores y de besos!" Dice la Senectud: "¡Yo te saludo doblando hacia la tierra mi esqueleto; eres el peristilo de mi cripta, eres mi enterrador, eres mi féretro! Noto que ya fermentan los gusanos bajo mi vestidura de pellejo; yo sé que has de tejerme con tus noches una mortaja negra: sólo ruego que me arranques del cráneo las ideas; ¡queman como rescoldo!" Y dice el Tiempo: "¡Un año más de la Barbarie humana! sigue la Edad de piedra; un cafre nuevo. Así guerrean los hombres. Los Caínes visten de magistrados y guerreros; santifican el Maüser y la Horca, hacen del Oceano un Coliseo, del campo del honor un spoliarium; matan y juran entre rezo y rezo y convierten la tierra creadora en palacios de buhos y de cuervos, los únicos amigos de las tumbas, los únicos amantes de los muertos; esas dos majestades de la noche que van en recepción al cementerio... Todo es convencional y todo rige: Conciencia, Patria, Aristocracia, Infierno, Justicia, Fuerza, Jerarquías, Leyes, Honor, Banderas, Religiones, Cetros, sólo la Inteligencia y el Cariño son los supervivientes de los tiempos; can ellos dos se escalarán las nubes; con ellos dos se invadirán los cielos. El Corazón y el Cráneo; dos grandezas que tutean a Dios; son dos fragmentos de su divino sér; el mundo en masa es pobre y vil para guardarlas dentro; para ellas dos, se necesita espacio: lo llenan todo; ¡inmensidad en pleno!" ...La luz del Primer día se encuentra en el Cenit; el Año Nuevo fecunda ya la tierra; baña el Orbe una ola vital; incuba Enero, las venas y las plantas. Continúa la floración eterna. Canta el viento. Se oye la carcajada de la Orgía, se sonríe el Amor. Palpita un beso, y entre flores, se yergue la mañana brindando con el sol, ¡copón ardiendo...!
ANTE LA DERROTA DE MONTOJO, EN CAVITE
En la bahía entró.--¡Le "embotellaron!"-- todos a voz en grito prorrumpieron Los enemigos _yankees_ le siguieron y con potente escuadra le cercaron.
De nuestras pobres naves se mofaron; su aciago fin unánimes previeron... Y pronto todos por seguro dieron el desastre español que presagiaron.
¿Cómo luchar con tan maldita estrella y hacer que la bandera se salvara? Sólo hubo un medio: el de morir con ella.
Y antes que el enemigo lo pensara... ...¡rompió el pobre almirante "la botella..." ¡y se tiró los vidrios a la cara!!
Madrid, Mayo, 1898.
García Collado (José María)
Extremeño--como Espronceda, con quien tuvo cierta afinidad espiritual --aunque recriado en Madrid. Un trasatlántico le volcó, en plena juventud, sobre Manila. Comenzó a versificar. Desde 1887 colaboró asiduamente en el diario "La Oceanía Española". Publicó un volumen, _Leyendas filipinas_. Le inspiró la musa ebria de Poe y Verlaine. Fué desdichadísimo, tormentosa su vida. Le acorralaron las acerbidades. Conoció la cárcel. "Descansó",--que paz le fué la muerte--alrededor de los treinta años, Abril de 1890. Siete años después de muerto, sus admiradores, y los de Manuel Romero de Aquino, publicaron una selección de composiciones poéticas de ambos bajo el título "Homenaje a dos poetas".--Manila, 1897, con prólogo de Manuel María Rincón, ilustre periodista español de las islas.
A MANILA
Pobre bardo, hoy a tus pies vengo a ofrecer mis cantares. Rica perla de dos mares, si humilde la ofrenda es, tú ya ves que, inspirada en tu belleza y reflejando tu historia, tiene por timbre de gloria la sombra de tu grandeza.