Part 7
Pocitos, pintoresco suburbio de Montevideo, constituye en verdad, un lugar como el que se acaba de describir. Hace diez años que era un arenal árido en una ladera que se despeñaba hasta las mansas olas del océano. En cambio, hoy día la anchurosa avenida del Brasil, a lo largo de la cual se contemplan muchas imponentes y lujosas mansiones conduce hasta el cerro, y desde los rompientes se destaca un hotel que bien merece el calificativo de magnífico.
La historia de este suntuoso arrabal es muy sencilla. Algunos ciudadanos, que previeron las necesidades del pueblo de Montevideo, se resolvieron a adquirir estos terrenos, por los cuales la ciudad se extendía lenta y gradualmente hacia el mar, y los urbanizaron y explotaron conforme a todos los adelantos verdaderamente modernos, proporcionándole así al Uruguay una ciudad encantadora en la playa.
Pocitos no solamente atrae a los residentes de Montevideo que buscan descanso y sosiego y que desean gozar de los baños de mar y de una brisa deliciosa, sino también a los hombres de negocios de Buenos Aires, que van allí en busca del descanso y de una temperatura refrescante. En aquel ameno lugar se goza de una vida muy feliz, semejante a la que se hace en los lugares de temporada veraniega de la América del Norte. Sin embargo, allí todavía queda lo suficiente de eso que se denomina costumbres locales para que la existencia en este sitio se califique de característica.
Establécense distinciones muy marcadas en cuanto al tiempo en que se celebran ciertos actos sociales, como suele acontecer en los países de origen latino. Por ejemplo, los días de moda son los martes y jueves. Los residentes de Montevideo que tengan pretensiones sociales no se atreven a visitar esta incomparable playa excepto en esos dos días especiales en que en el gran muelle que penetra en el mar, desde el frente del hotel, se efectúan espléndidas y gratísimas reuniones durante el día y la noche. Un cordón interminable de damas y caballeros, vestidos con suma elegancia, entra y sale, pasando por entre las mesas dispuestas en el amplio y largo pórtico del hotel. Alrededor de cada mesa se reúnen grupos que contemplan los incidentes del paseo, mientras toman los refrescos. Los que hayan visto alguna vez a uno de los animados sitios veraniegos de la costa de los Estados Unidos, en los momentos de su apogeo, un domingo por la tarde, podrán trasladar la deslumbradora escena a un marco tropical; llenarlo de personajes escogidos, descendientes de la noble raza española; ataviarlos con arreglo a la última moda; y tendrán una idea de Pocitos tal como está en un día de moda.
En conformidad con la costumbre establecida en este continente, los baños de señoras y caballeros están separados. Durante la temporada en las blancas arenas hay hileras de grandes tiendas de campaña que hacen el oficio de cuartos de vestirse. Sin embargo, la costumbre de bañarse ambos sexos juntos está sustituyendo a la antigua, y hoy día se ven las familias bañándose reunidas. Después del baño de agua salada, los bañistas se dan un baño de sol en la arena. El sol semitropical pronto quema el rostro y los brazos, a tal extremo que despertaría la envidia de los jóvenes norteamericanos que se pasan tantas horas tendidos en la playa para adquirir el color de un indio.
Ramírez, otro suburbio de Montevideo, rivaliza con Pocitos en atractivos para los que buscan descanso o recreo.
El hotel de Pocitos, así como el de Ramírez, son, en realidad, lugares deliciosos para almorzar o comer. Durante los meses de calor, sobre todo, la refrescante brisa de los largos pórticos de piedra, desde los cuales se contempla el mar, contribuye a que resulten unos puntos de reunión ideales para los amigos alegres que congenian y se inspiran mutua simpatía.
En Ramírez, el hotel del Parque Urbano ofrece todas las noches lo que los reporteros suelen llamar "una escena brillante." En este encantador recinto espléndidamente iluminado, en cien mesitas relucientes con la mantelería, el cristal y la plata, siéntanse centenares de hombres y mujeres elegantemente vestidos, y de esta manera aumentan la animación y brillantez de la escena, pudiendo decirse, sin exageración, que en ningún otro punto ha contribuido la naturaleza a producir un templo más digno de los discípulos de Epicuro.
Los domingos por la noche, después de pasar la tarde agradablemente en las carreras, los miembros de lo más granado de la sociedad uruguaya se reúnen en estos lugares.
El viajero en la América del Sur experimenta una verdadera satisfacción al ver que Montevideo está a la altura de todos los adelantos modernos. Como quiera que, por lo general, se tiene una idea muy vaga de la gran importancia que reviste esta pequeña república, el súbito descubrimiento de lo inesperado duplica, como es natural, el deleite que produce una visita a ella. Si el viajero es norteamericano, encontrará un grupo de compatriotas que se muestran muy entusiastas en cuanto al porvenir de la _Banda Oriental_, nombre que se da a menudo al Uruguay, por estar al este del Plata, y si le es posible permanecer una semana en el suntuoso Ramírez o en Pocitos, jamás podrá olvidar las gratas impresiones que tan deliciosos lugares han de producir en su alma.
CUESTIONARIO
1. ¿Por qué se ha pasado por alto el recreo que proporciona la América del Sur?
2. ¿Qué adagio puede aplicarse a este respecto?
3. ¿Dónde está Pocitos?
4. ¿Cómo y por qué se adquirieron los terrenos de Pocitos?
5. ¿A quiénes atrae Pocitos?
6. ¿Cuáles son los días más propicios para visitar este balneario?
7. Descríbase el paseo en la rambla.
8. ¿Dónde está Ramírez?
9. Descríbase la escena en los pórticos de los hoteles.
10. ¿Qué efecto tiene el sol semitropical?
11. Descríbase la reunión que se efectúa todas las tardes.
12. ¿Qué efecto produce en el viajero una visita a Montevideo?
13. ¿Qué nombre se da a menudo al Uruguay?
TERCERA PARTE--EL VALLE DEL AMAZONAS
CAPÍTULO XXIII
EL BRASIL
CLIMA, CARACTERES FÍSICOS, HABITANTES Y CIUDADES
Los Estados Unidos del Brasil constituyen la república más grande de las naciones de la América del Sur, y la segunda del hemisferio. Sin incluir Alaska, la superficie de los Estados Unidos es menor que la del Brasil, el que en este caso es la más grande de las repúblicas americanas.
El clima, debido a la vasta extensión del territorio, es bien diversificado. No obstante que la línea ecuatorial cruza la porción del norte, todo el país se encuentra bajo el ecuador termal, que corre a través de la América central, y así ocupa una favorable posición entre la línea de calor extremo y las frías latitudes del sur. Siendo la mayor parte del país una meseta elevada, el calor solar de las regiones tropicales se modifica notablemente. Las insolaciones son casi desconocidas, y el clima en los distritos poblados es sorprendentemente agradable.
El país puede dividirse en dos grandes regiones físicas: la del este y del centro, que es generalmente alta; y la del norte y del oeste, que contienen extensas llanuras y valles.
La gran meseta central ocupa como la mitad de la república y está a una altura de 1,600 a 3,200 pies sobre el nivel del mar.
Al norte de esta región se extiende el inmenso valle del Amazonas, desde el Atlántico hasta los Andes peruanos, regado por el río más grande de la tierra, el Amazonas, con un curso de 3,850 millas, y unos 200 afluentes, de los cuales 100 son navegables.
Numerosas cordilleras de montañas, algunas de las cuales alcanzan una altura de 9,750 pies, atraviesan las regiones del este y del sur del país.
Con una línea de costa de más de 5,000 millas, el Brasil tiene muchos puertos excelentes. Los principales son: Rio de Janeiro, Belem (Pará), Fortaleza, Natal, Parahyba, Recife (Pernambuco), São Salvador (Bahia), Victoria, Santos, Paranaguá, São Francisco y Rio Grande do Sul. Manaos, en el Rio Negro, aunque 1,000 millas distante del océano, es también un importante puerto en el Atlántico. Muchas líneas directas de vapores de Europa, así como algunas de Nueva York, Boston y otros puertos norteamericanos, ofrecen comunicación regular y medios rápidos de transporte para la gran república.
La población del Brasil se calcula en 24,000,000 de habitantes, en su mayor parte de descendencia portuguesa, y el portugués es el idioma oficial de la república. Los aborígenes han tenido muy poca influencia en los pobladores o colonos europeos, y se encuentran solamente en las inmensas regiones del interior, donde todavía algunos viven como en los tiempos primitivos. Todos juntos, estos indios no pasan probablemente de 500,000.
Aumentóse la población, a principios de la historia del Brasil, por la importación de africanos, para formar la base de un elemento de trabajo, y la mezcla de su sangre se nota en las regiones del norte. En los estados del sur, donde se ha estimulado altamente la inmigración, hay probablemente unos 200,000 alemanes. En los estados centrales, São Paulo, Rio de Janeiro y Minas Geraes especialmente, los italianos han afluido y el número de ellos se fija en 1,500,000 más o menos; mientras que el número de los españoles es probablemente de 400,000. Todas estas colonias se juntan y forman parte del pueblo brasileño del día.
El interior de la república, desde las cuencas del Amazonas hasta las mesetas de Paraná y Santa Catharina, incluyendo los inmensos estados de Matto Grosso y Goyaz, está muy poco poblado, encontrándose la mayor parte de la gente cerca del litoral del Atlántico, de suerte que los estados de la costa, y principalmente las ciudades, tienen la preponderancia de la población. Estas ciudades principales, que generalmente son las capitales de los estados, pueden mencionarse en el orden que sigue.
En primer término viene Rio de Janeiro, capital de la república y su principal centro social y comercial la cual se encuentra en el extremo sur de una amplia bahía, llamada por quienes con autoridad suficiente han podido calificarla, el mejor puerto del mundo. Rio de Janeiro es también llamada la ciudad más limpia del mundo y la aspiración a este título está bien fundada. No es una ciudad de población densa como París, porque con la cuarta parte de los habitantes de éste, ocupa dos veces el espacio en que París se extiende, pero todo el suelo que no tiene edificios está cubierto de jardines y cuadros de verdura. Se le da una población de 1,500,000, mas, indudablemente, si se cuentan los que tienen sus quehaceres en Rio de Janeiro sin vivir dentro de la ciudad, el número de sus habitantes es mucho mayor.
La ciudad en sí misma es muy hermosa, y desde su fundación por los portugueses, durante el imperio y todavía más activamente durante los últimos diez años de la república, se le ha ensanchado su carácter artístico. La avenida de Rio Branco, de una milla de norte a sur, a través del corazón de la ciudad, es una espléndida vía pública delineada por sólidos edificios públicos o casas privadas o de comercio. Los nuevos desembarcaderos, por una parte, y los varios clubs, la biblioteca nacional, el teatro municipal y el palacio de Monroe, por la otra, son dignos, cada uno, de un detenido estudio. La escuela de bellas artes, la imprenta nacional y otros varios edificios públicos y privados merecen visitarse; pero a este respecto conviene que se busque la información correspondiente en las guías destinadas al objeto. Los jardines botánicos, el museo nacional, la cúspide del Pão d'Assucar, la cima del Corcovado, Tijuca y el delicioso suburbio de Petropolis, en un valle entre las colinas hacia el norte, todos merecen atención.
La segunda ciudad de importancia es São Paulo, con una población de 400,000 habitantes, situada a una elevación de 2,500 pies, como a 40 millas del mar, y cuyo puerto es Santos. São Paulo es el gran emporio del café del Brasil; es una ciudad moderna que va a ser mejorada con nuevas y rectas calles; su centro se encuentra congestionado, pero tiene anchas avenidas y numerosos jardines públicos y parques en los distritos destinados a casas de vivienda. Los edificios del gobierno, el magnífico teatro municipal, el museo Ypiranga, el colegio norteamericano de MacKenzie y la estación del ferrocarril de Luz son, entre otros, lugares notables que deben visitarse. São Paulo es una de las ciudades más antiguas del país, habiendo sido fundada en 1553 por un misionero jesuíta.
Es necesario que se inscriba Bello Horizonte, capital del estado de São Paulo, entre el número de las ciudades dignas de estudio, porque apenas hace veinte años que empezó a edificarse y hoy es ya una ciudad de 50,000 almas, puramente brasileña en el mejor sentido de la palabra. Es admirablemente limpia, bien administrada y destinada a ser una de las más notables poblaciones del interior de la república. Está a una noche de ferrocarril, partiendo de Rio de Janeiro. Estando a una elevación de 2,500 pies, su clima es delicioso y sus alrededores son muy pintorescos.
CUESTIONARIO
1. ¿Cuál es la superficie relativa del Brasil?
2. ¿Qué clima tiene?
3. ¿Cómo se relaciona el Brasil con el ecuador termal?
4. ¿Cuáles son las principales masas de agua que componen su sistema hidrográfico?
5. ¿Son frecuentes las insolaciones?
6. ¿A qué se deben?
7. ¿En qué parte están sus montañas?
8. ¿Cuáles son los medios de acceso al Brasil?
9. ¿Qué comparación puede hacerse entre la población del Brasil y la de los Estados Unidos?
10. ¿Cuáles son los varios elementos de la población?
11. ¿Dónde se encuentra la población más densa?
12. ¿Porqué?
13. Descríbase la ciudad de Rio de Janeiro.
14. ¿Dónde está situado São Paulo?
15. ¿Por qué es interesante esta ciudad?
16. ¿Qué puede decirse de Bello Horizonte?
CAPÍTULO XXIV
EL BRASIL
HISTORIA Y GOBIERNO
A Pedro Alvares Cabral, navegante portugués, se le atribuye generalmente la gloria de haber descubierto el Brasil, cuando el 22 de abril de 1500 desembarcó no lejos del presente sitio de la ciudad de São Salvador (Bahia), aunque se dice que varios otros navegantes habían tocado en las costas del Brasil algunos años antes. Cabral dió al país el nombre de Terra da Vera Cruz y tomó posesión de él en nombre del rey de Portugal. No se intentó poblarlo antes del año de 1549, cuando Thomé de Souza fué nombrado gobernador general. Ya entonces se le conocía con el nombre de Brasil, originado de cierta madera de tinte, que en aquel tiempo se traía del oriente y que se conocía comercialmente con el nombre de "palo de Brasil."
La corona de Portugal dividió el país en capitanías que concedió a portugueses nobles, los cuales debían poblarlas y colonizarlas, y a quienes en adición a las tierras, se les dió un número de esclavos indios. Con el gobernador de Souza vinieron los primeros jesuítas, y éstos obtuvieron éxito, logrando la completa sumisión de los aborígenes. Para evitar que los indios fueran esclavizados por los colonos, los jesuítas recomendaron y fomentaron la importación de esclavos africanos durante los dos siglos siguientes.
Entre los años de 1555 y 1640 el país sufrió numerosas invasiones de franceses, holandeses e ingleses, que procuraron obtener posesión del territorio brasileño. En el primero de aquellos años el vice-almirante Villegagnon estableció una colonia de hugonotes franceses en una isla de la bahía de Rio de Janeiro, isla que hoy lleva su nombre, y en la que permaneció hasta el año de 1560. Los holandeses tomaron posesión en el año de 1631 de Pernambuco y fueron extendiendo gradualmente su poder sobre una considerable porción del Brasil. El príncipe Mauricio de Nassau fué nombrado gobernador de las posesiones holandesas en el Brasil en 1636, y sólo en el año de 1648 los holandeses fueron obligados a abandonar el país.
En 1640 el Brasil fué constituído en virreinato con Rio de Janeiro como capital; y al principio del siglo diecinueve, cuando Napoleón invadió a España y Portugal, el monarca portugués Dom João VI se retiró a su reino americano, habiendo llegado a Rio de Janeiro el 8 de marzo de 1808 con toda su familia y corte, y abrió los puertos del Brasil al comercio del mundo. El centenario de este acontecimiento fué celebrado en Rio de Janeiro en 1908 con una exhibición de productos nacionales.
El rey João estableció escuelas y fomentó los intereses generales de la colonia, y cuando en el año de 1821 regresó a Portugal, nombró a su hijo mayor, Dom Pedro, regente del Brasil. Dom Pedro simpatizaba con el movimiento en favor de la independencia o separación del Portugal, y el 7 de septiembre de 1822, proclamó formalmente la independencia del Brasil, y el 12 de octubre del mismo año fué solemnemente coronado como emperador de la nación. Bajo su sabio gobierno y con la cooperación de su hábil primer ministro, José Bonifacio de Andrada, el Brasil prosperó. Dom Pedro reinó durante nueve años, y el 7 de abril de 1831 abdicó el trono en favor de su infante hijo Dom Pedro II. Se nombró entonces una regencia, que gobernó hasta el año de 1840, en que el joven emperador llegó a mayor de edad y fué coronado. Dom Pedro II reinó hasta el año de 1889, en que el pueblo del Brasil resolvió cambiar la forma de su gobierno de monarquía en república, lo cual se efectuó sin derramamiento de sangre, el 15 de noviembre de aquel año, día en que fué proclamada la república.
Según la constitución adoptada el 24 de febrero de 1891, la república es una unión federal que consiste de veinte estados, un distrito federal, y el territorio del Acre. El nombre oficial del país es Estados Unidos del Brasil. Todos los ciudadanos varones mayores de veintiún años tienen derecho a votar.
La moneda del Brasil tiene por unidad el _milreis_, que se escribe: 1$000. El milreis de oro es igual a $0.546 en moneda de los Estados Unidos, y se expresa así: 1$000=$0.546, y es la unidad que se usa en los informes financieros y particularmente en los cambios con el extranjero. Estos milreis de oro o sus múltiplos, en monedas de 20, 10 y 5 milreis, aunque han sido acuñados, es raro que se vean en circulación. El medio ordinario de circulación es el milreis de plata, de un valor que se mantiene en unos 25 centavos, moneda de los Estados Unidos, con ligeras fluctuaciones. Milreis de papel y de plata, en múltiplos y fracciones de los mismos, circulan y forman la base de las transacciones comerciales. Hay también monedas menores de níquel y de bronce, con valores correspondientes a los equivalentes en la moneda de papel. Un _conto_ es igual a 1,000 milreis, escritos así: 1,000$000, y tiene un valor actual de 250 dólares.
CUESTIONARIO
1. ¿Cuándo y por quién fué descubierto el Brasil?
2. ¿Qué nombre se dió al país?
3. ¿De dónde se deriva el nombre del país?
4. ¿Cómo se pobló y colonizó el Brasil?
5. ¿Quiénes vinieron con el gobernador de la capitanía de Souza?
6. ¿Qué hicieron los jesuítas para proteger a los indios?
7. ¿Qué desgracias sufrió el Brasil en 1555 y 1640?
8. ¿Qué hizo Villegagnon?
9. ¿Qué parte tuvieron los holandeses en la colonización del Brasil?
10. ¿Qué cambio de gobierno se efectuó en 1640?
11. ¿Qué efecto tuvo en el Brasil la invasión de España y Portugal por Napoleón?
12. ¿Qué hizo el rey Dom João en beneficio de la colonia?
13. Al volver a Portugal, ¿a quién nombró regente?
14. ¿Qué cambio de gobierno hizo Dom Pedro?
15. ¿Cuál fué la historia subsecuente del Brasil?
16. ¿Cuál es la forma de gobierno actual?
17. ¿Cuál es la unidad monetaria?
18. ¿Cuál es el medio de circulación?
CAPÍTULO XXV
EL BRASIL
PRODUCTOS: EL CAFÉ Y EL CAUCHO
La agricultura ocupa el primer lugar en el Brasil, y las industrias del país se relacionan muy de cerca con ella, más bien que con otros factores de la riqueza del país. Poseyendo una de las regiones tropicales más grandes del mundo, juntamente con una meseta interior subtropical y fértiles extensiones templadas en los estados del sur, la república ha contado siempre con los productos del suelo y de los bosques como una inmensa fuente de riqueza. El azúcar en el norte y el ganado vacuno en el sur eran conocidos fuera del país hace cien años, y en cuanto se refiere a las primeras necesidades de la vida, el Brasil se ha sostenido por sí mismo desde los primeros tiempos. Al presente, el arroz, el algodón, el azúcar, el tabaco, la hierba mate, la mandioca, el cacao, el café y el caucho son sus principales producciones comerciales, siendo los dos últimos los artículos que el Brasil exporta en mayor cantidad. También se embarcan muchas naranjas y otras frutas y la excelente madera de tinte conocida con el nombre de palo del Brasil.
El café deriva su nombre de la ciudad de Kaffa en Abisinia, país del que se supone que es originario el árbol del café. Su nombre botánico es _Coffea arabica_, porque fué en Arabia donde primero se cultivó y explotó para el uso que hoy tiene. Una planta de café ordinaria alcanza una altura de 14 a 18 pies, siendo su tronco largo y delgado sin ramas en su parte baja. No se puede imaginar una vista más bella que la que presenta una gran hacienda de café durante el período de florescencia. Las plantas cubren las colinas y los llanos, y el aire se satura de delicada fragancia. En el Brasil los cafetos florecen con mayor vigor en octubre, pero continúan echando flores durante varios otros meses. La cosecha se recoge en mayo o junio, dando cada árbol cuatro libras o más de café. Cuando la fruta madura, se suspende todo otro trabajo y se destinan cuantas personas sea posible obtener, a cogerla de las plantas. El promedio de la cosecha del Brasil, según las consideraciones expresadas, puede estimarse en algo más de 12,000,000 de sacos, equivaliendo el saco a 132.76 libras.
El _hule_ o _caucho_, como, por lo general, se llama en los libros de enseñanza y en los informes oficiales, es nativo del Brasil, donde es árbol silvestre, como en otras partes de la América tropical. Es de notarse que no obstante que los esfuerzos para cultivarlo con la semilla han tenido buen éxito en otros países, lo mismo que en su propio territorio, es un hecho bien conocido que la mayor parte del caucho que se exporta de esta república se recoge en los bosques de su parte interior del norte, donde se encuentra tal como la naturaleza lo produce. Nunca es allí necesaria ninguna preparación sistemática del terreno, sino que el trabajo se reduce simplemente a la extracción del jugo del árbol y su conducción al mercado.