Orígenes de la novela, Tomo III
Part 89
_Lyd._--Bien te confiesso, señor, que a lo comun las mugeres son más deuotas, más rezadoras, más estacioneras, más molles de coraçon para en quien se imprima la piedad, y de entrañas más compassibles y tiernas para con los affligidos, y más sermoneras, y finalmente más ductiles para ser persuadidas a deuocion y a la virtud exterior. Pero esto las que no lo hazen de fingido hazenlo porque Dios y naturaleza las hizo subjectas, y a los hombres más libres. Pero ansi como son blandas para la impression del bien, ansi son tambien más flexibles al mal. E la que cae de veras y al descubie[r]to, más daño haze que vn hombre; por la inclinacion que puso Dios y naturaleza para la amar, y amandola seguilla, y siguiendola imitarla. E tornando a mi intento sin dezir de ninguna en especial, hallarás muchas veces grandes maldades e insultos e embustes debaxo de las largas y honestas tocas y faldas. E ansi dize el vulgar: que grandes males encubren faldas. Porque si las miran a defuera yendo parescen vnas senadoras, con gran grauedad de cuerpo y con gran terneza de pies, y descaymiento de piernas: que paresce que han menester cuentos para se tener como casa vieja, y ver las heys con vna grauedad y serenidad de rostro, que no ay que pedir más ni que poder tachar. Pero tengan lugar y tiempo y libertad y occasion (o si no, ellas la buscan) que alli os digo yo que no ay (en su possibilidad) gamo por collados, ni hardica por montes, ni conejo hasta el viuar, ni pega de rama en rama, ni rebeço de peña en peña, que ansi se desembueluan. Y aun si ay arboleda o frutales, que no ay mona tan trepadora, ni oruga tan destruydora. Pues a los hombres que las han de sustentar son tan costosas, que si las quieren complazer, todo el tiempo se yrá en daca el verdugado, la saboyana, la vasquiña, la mantillina, el volante, la toca, la gorguera, la crespina; finalmente, no ay más que decir, pues no se acabará de escriuiar (_sic_) lo que ellas jamas acaban de imaginar e inuentar e vsar y engañar. Pues si miras en ello como curioso, verás que con los verdugados cubren quiebras y defectos del cuerpo, y con sus lagrimas someras dissimulan y encubren males de la voluntad, y falsias de ánimo deliberado: que contra los que más muestran amor suelen tener en el pecho. Y porque no me digas que hablo de coro y que las infamo por mi cabeça, no acotando qué digan los que las conoscieron y qué vieron de ellas los que las trataron, mira en lo primero al sabio Salomon, que tanto las amó y tanto daño le vino por ellas, lo que de ellas dize en sus escrituras, quando se le offresce hablar de mugeres. Lee al Mantuano en vna egloga; mira al Petrarcha; escucha al Ouidio, y atiende al Juuenal, y finalmente quantos sabios Gentiles, Judios, Christianos, Moros, Paganos, offresciendoseles en sus escritos materia en que hablar de mugeres, afanan y se desuelan en cómo auisar a los leyentes que se guarden de sus conuersaciones. Porque si os han menester, se os muestran muy humildes, muy halagueras, muy amorosas, muy ductiles, muy affables, muy conuersables, muy subiectas y muy temedoras de enojaros. Pero si salen con su facto y tienen la suya en hito, viendo la vuestra discayda, luego tornan muy altiuas, muy çahareñas, muy mandonas, muy mal suffridas, muy señoras, muy sacudidas, muy esquiuas; finalmente, si os sienten molleja, luego piensan comeros. E si os les subjectays vn poco, vos les days el dedo, y ellas toman la mano en todo y por todo, porque os quieren dar a entender que las ayays menester. Pues hablando de lo que refieren de ellas los escriuientes, qué vieron de hechos muy atroces y feos! mira quán canina fue a todo el humano linage la golosina y soberuia de la mujer primera del mundo! Pues quién por cobdicia de oro hiziera lo que Tarpeya, en dar el Capitolio Romano a los enemigos? en género de luxuria torpe, quién hiziera lo que Pasiphae ni Minerua? quién perpetrara lo que Scylla, hija de Lizo[661] en matar a su padre? Pues quién se atreuiera a lo que Judit, ni a lo que Jael, puesto que lo aprueua la escritura sacra? y si no fuese fastio recopilar males agenos, seria no acabar de contar cosas atroces y feos hechos de audacissimas mugeres. Pero concluyendo mi plática prolixa a su breue intento, digo que atiendas que en te affectionar a vna muger has de mirar que tú eres hombre y criado para mandar, y ella es muger y criada para seruir.
_Flor._--Ya no puedo suffrir ni oir las blasphemias que tu dañada y canina intencion declara por tu lengua contra las mugeres, por sólo dañar a la que yo tengo por angel en forma de muger, a la qual amo, y adoro, y estimo, y temo reuerencialmente.
_Pol._--O hi de puta el diablo, y cómo ha entretexido alta y compendiosamente muchas cosas Lydorio a un fin! pero quiero oir qué dirá Floriano, que está hecho vn ciego de amor.
_Lyd._--Pues que por aqui empeora y se pone más obstinado y dize más errores, quiero, tomando de dos males el menor, hablalle en cosas de amor.
_Flor._--Qué dizes del amor?
_Lyd._--A la fe, do el coraçon, ay las mientes. Señor, no digo sino que he oido hablar a muchos y escriuir a muchos contra las mugeres; los quales dexando sus dichos y mirando sus hechos, veo que se perdieron vnos y otros fueron puestos del lodo por su amor. Y espántome cómo auisando sabiamente a otros, ciegamente yuan ellos cayendo.
_Flor._--E aun yo huelgo que tú te vayas leuantando de tu tesonia, y mires quán grande sea el poder del amor.
_Lyd._--Dizen los que le discantan que tiene poder sobre todo hombre, y aun sobre todo el hombre.
_Flor._--Los que lo dizen ansi, en lo primero hablaron como sabios y en lo segundo escriuieron como experimentados. Porque el que es tocado del tal poderio, ninguna potencia tiene que no sea más del amor que no del proprio cuyas son las tales potencias: porque está de sí mesmo ajeno.
_Lyd._--Vna cosa tengo por aueriguada, y es, que el libre aluedrio del hombre no admite subjection sino á Dios. Y ansi tengo por difficil que vna buena aparencia de vna muger baste a priuar a vn libre hombre de su propria libertad, en la qual Dios, aun de ordinario poderio, vemos que no quiere meter la mano. A muchos lo he oydo y en muchos lo he leido, y en ti, señor, veo esto, y no puedo persuadirme a que no aya otra cosa que al hombre fuerce más que el amor, en quanto solo amor.
_Flor._--Bien muestra la desemboltura de tu lengua no auer sido tocado tu coraçon de su flecha. Porque si supiesses del poder del amor, sabrias que contra él ni ay letras, ni astucias, ni fuerças, ni artes, ni cosa que estoruar pueda su querer.
_Lyd._--Oydo he que todas las cosas vença y subjecte a su poder toda viuiente criatura elemental. Pero como los dichos remueuan menos que los exemplos, refierome todavia en creer lo que veo. Porque si vn hombre tiene cuenta de tornar por la honra de su nobleza y libertad con que fue del criador adornado, que no caera al primer tras pie, si no quiere enfermar su propria voluntad.
_Flor._--O, Lydorio y quánta suauidad trae el hablar de la guerra en la quietud de la paz, que donde interuiene el amor ni ay honra, ni fama, ni libertad, ni antojo, ni parescer proprio, ni negar, ni conceder, ni odio, ni amistad, ni muerte, ni pérdida de la vida que se le anteponga para que no haga lo que quiere y nosotros no le obedezcamos. De manera que te digo, que si fuesses suyo como eres agora tuyo, verias cómo del tu dezir al su hazer ay mucho, y verias que vno es dar documentos estando sano al que está doliente para que sane, y otro es poder y saber se aprovechar de ellos mesmos en el mesmo menester puesto.
_Lyd._--Oydo he, señor, discantar, y a muchos discantar del poderio del amor, pero en nadie le he hallado con tantas fuerças como contigo.
_Flor._--Bien creo yo, Lydorio, que essos que escriuiendo lo discantauan y diffinian como maestros, que aun no deuieron entrar en su escuela del amor como discipulos; quiero dezir, que tractan del amor como letrados e ignoranle como experimentados. E ansi dizen que no ay más sabio cirurjano que el bien acuchillado. E ansi digo que el que no fuere tocado de su dorada flecha mal sabra conoscer la fuerça que el amor haga en las voluntades, y cómo enagene toda libertad y mude todo humano querer, y ocupe todo el entendimiento.
_Lyd._--Holgaria saber de plática algo de su poderio para ver si me podré persuadir a tenerle por tan poderoso y brauo como le pintan, aunque deue ser la pintura del leon: que quanto más fiero le pintan paresce mejor leon.
_Flor._--Puesto que te falten principios en esto, que quieres saber ya como maestro, pues no eres tocado de su rabia, pero lo que del amor yo te puedo declarar, por tu contentamiento y mi deleyte en tractar en él, es que aquesto que en nosotros los amantes llamamos amor no es otra cosa sino vn familiar y secreto enemigo. Es vna rabia, de la qual todo humano entendimiento tocado, se trastroca y desencasa de su proprio ser y querer y libertad. Por cuya razon, siendo el hombre el mesmo, dexa de ser el que era antes de ser herido de tal poder. Es vna commixtura de males contrarios que para más presto fenescer la vida, guian contra el coraçon, y alli parando, tiene fin la tal muerte. Es vn poder que fuerça las potencias del alma y captiua la voluntad, y desarrayga la libertad del libre aluedrio. Es vn sello de muerte impresso en el ánima; vna muerte que, sin quitarnos el viuir, haze nuestra vida vn contino desfallescimiento; vn tan entricado enredamiento, que el más sabio no se sabe dél desenredar. Es vn cossario robador de todo plazer; vn amigo cuya amistad es muy desseada y muy prejudicial; vn confactionado veneno de cosas delectables; vna suaue delectacion a la vista y vn sobrado trabajo al entendimiento; vn embaydor que nos muestra las cosas al contrario de lo que son; vn astuto tahur, con quien mientras más jugamos más desseamos y más perdemos; vn ladron casero; vn amado enemigo; vna voluntariosa subjection, que sin quererle nosotros dexar nos subjecta; vn flechero acertado que tiene por blanco nuestro coraçon y heriendole lo dexa hecho ceniza; vn tan poderoso, que quiere y puede juntamente, por cuya causa annumerandole vno de los sus dioses, le dauan poder sobre todos ellos.
_Lyd._--Y aun ansi creo yo que como essos fingian dioses sin lo ser, ansi él deue tener más sér en atributo que en existencia, ni potencia, si no fuere imaginada; porque al fin ni él es tan artero que si no queremos nos engañe, ni él es cosa actual ni corporea.
_Flor._--O Lydorio! que ni ay quien se le absconda ni defienda, porque es vn sagaz negociante, que se sabe a su saluo hazer tosco con los toscos, con los encerrados habita, a los solitarios no oluida, a los fuertes se muestra poderoso y con los abatidos se acompaña. Finalmente, es tan vniuersal para todo lo que quiere, que se sabe hazer todo con todos, para todo lo tener. A nadie desdeña, desde el pastor en su aprisquero y cabaña, que se acompaña con solo su hato y caramillo, al tal caça, y dél passa al emperador. Ansi que todo lo tiene, y todo lo comunica, y todo lo prende, y a nadie perdona, y a ninguno concede ventaja. Varía la forma, ansi que aun a los irracionales no da desuio; pero con toda sensible criatura tracta de su poder, sin dexar aun las moradas de los peces en las profundas aguas.
_Pol._--O, qué bien discantado ha el poderio del amor; quán bien gastado es el tiempo con tal entendimiento de hombre.
_Lyd._--Por mucho tengo su poder; pero por más estimo no ser conoscido de los que le tractan, porque quien obra tan en contradiction, vna vez que otra no puede dexar de ser conoscido su engaño.
_Flor._--Para esso, quién te podra contar los differentes estilos que tiene en hazer sus hechos? qué ayrado se muestra con los humildes? quán halaguero, quán soportador de injurias con quien le resiste? qué ligero cuando quiere? qué graue quando es menester? qué fuerte quando siente que le temen? qué franco prometedor hasta auer prendado, y qué auariento despues quando le piden? Vnos le hallan piadoso, otros cruel; vnos manso, otros seuero; vnos muy comunicable, otros muy çahareño. Qué rhetorico, qué sabio, qué enbaydor? y con todo esto, es querido, y seguido, y reuerenciado, y estimado, y loado de todos, y desseado del vniuerso?
_Lyd._--Dessearle han hallar los que a sí dessearen perder; buscarle han los que a sí no se hallaren, y ganarle ha el que fuere perdido.
_Flor._--Qué dizes de perdido?
_Lyd._--Digo que harto es perdido el que, hallandole, con conoscelle no le pierde.
_Flor._--O, Lydorio, cómo hablas de talanquera! no ay medio para alcançar sus estremos. Porque si lo desseays hallar ayrado para resistille y tomar occasion de le dexar, entonces le vereys muy subjecto y muy halaguero hasta que os pesca. Pero despues torna tan altiuo, tan enojoso, tan coxquilloso, que perdemos de nuestra justicia, por no perder su amistad. Finalmente, es tan amigable su conuersacion, que quando más pena nos da a los que le seguimos, entonces es de nos más amado y codiciado. Y quando viuimos sin la continua muerte los que le siguimos, entonces nos juzgamos por más muertos. Y quando más nos hallamos de muerte heridos, nos hallamos con vida vana gloriosa.
_Lyd._--De manera que concluyes, señor, que no tiene el amor más ser de quanto le da el que le sustenta; y ansi no aurá que temer el hombre de ser derrocado de su libertad de libre aluedrio.
_Flor._--Mas quiero perdiendo de mi justicia callar que respondiendo no te acabar de satisfazer. Que pues tan casto estás en tu firme libertad, ruega a Dios por buenos temporales, y no digas desta agua no beuere. Porque si te tocare tal rabia, al cabo de tu libre vencimiento te dare la corona de la victoria, y el pregon público de alabança; aunque me temo que si te vieres como yo, que harás como los muchos.
_Pol._--Y aun quiça entrará tarde y prenderá ayna; porque si el amor viene a braços con él, o él caera como otros hombres más fuertes que no él, o él será angel entre los hombres.
_Lyd._--Ni quiero, señor, justificarme en lo que dizes, ni condenarme: porque como libre de razon sé lo que deuria hazer; pero no sé lo que haria por no perder mi libertad, aunque más hiziesse el amor, si Dios fuesse de mi valia.
_Flor._--Al fin tú hablas de la feria como te ha ydo en ella, y tractas del amor como hombre oluidado dél. Y pues yo no le puedo negar subjecion, llamame a Polytes: darle he esta carta, de la qual no te doy parte por ver tu poco gusto en lo que yo me como las manos y aun las entrañas de goloso tras ello.
_Lyd._--Del no me dar cuenta más me hazes merced: pues en ello no te sé ni puedo seruir, y voy a llamar al paje. A, Polytes! entra dentro, y ruegote que mires los pasos que andas, porque se traen las veneras segun do son las romerias, y mira que por nueuo al mundo, aun no sabes quexar donde te duele.
_Pol._--Señor, todo lo entiendo y te lo agradezco: pero al fin cada qual a de saluarse por su justicia, y salir por sus cauales como las ánimas del purgatorio, que ni ando caminos que ya no anduuieron, por quien puedo guiando auisar, y si cayere, quien me da el empellon al caer me dara la mano al leuantar. E ya que no, el caer de otros muchos consolará mi daño, y con tanto entro.
_Flor._--A, Polytes, qué oluido tienes de la promessa!
_Pol._--Mas aguardaua a entrar llamado a sazon, que no por oluido de lo que tengo en memoria, y muy de voluntad.
_Flor._--Pues toma esta carta, y por no detenerte no te doy auisos.
_Pol.-_-El buen desseo de seruirte me auisará; yo traere respuesta.
_Flor._--Para mucho serías. Pero vete luego y lleua contigo los moços que quisieres.
_Pol._--Señor, como mi buen negociar consista más en buena diligencia y dicha que en fuerças, mejor ire solo secreto que acompañado público.
_Flor._--Pues no te detengas: sigue como te plaze, y auisa que me den cenar.
_Pol._--Señor, esso está a punto: voy me de tu mandado.
_Ful._--A, hermano, vas perdido? dónde a tal hora, y mudado el vestido?
_Pol._--A un negocio.
_Ful._--Creo que yrás a los parrales del morisco; pues guarte del mastin.
_Pol._--Hallado has el goloso de vuas tan caras; y aun yo hallé el adiuino.
_Ful._--Todavia no puedo acabar con el amor que te tengo de dexarte yr solo, en especial si vas a la puerta del campo; que en tales estaciones siempre hallarás algun mal encuentro a tales horas.
_Pol._--Agora te digo que lo acabaste de adobar; como si me viesses yr mucho a tales pasos y faltassen por acá mugeres?
_Ful._--Aya argen, que en cada calle hallarás cobro; pero assegurame dónde vas, porque veas si has menester mi persona, pues te quiero para mas de vn dia.
_Pol._--Pues yo me quiero para más de diez; pero voy por mandado de Floriano, y aun mandóme que te lleuasse conmigo.
_Ful._--Pues escusaste te de ello por mostrar couardia en mi?
_Pol._--No por cierto, pero dixele que iria mejor solo que sin ruido.
_Ful._--E aun acertaste en no me lleuar, si no ha de auer sangre, como yendo yo no faltara, y vete con Dios, pues que ansi cumple.
_Pol._--A Dios quedes hasta la buelta.
_Ful._--Siquiera bueluas como el trigo que passa en Asturias, que no sabe retorno; pero o, hi de puta y qué necio buen comedimiento el mio, y aun él si lo acceptara, y qué neciamente lo hiziera él en pensar que yo hablaua de veras, e yo mucho más en hazerlo, aunque lo mandaran siete Florianos. Aunque al fin como tuue el sí fingido, si le viera que lo acceptaua, tuuiera el no dissimulado. E con tanto me subo arriba, que ya lleuan el manjar: quiça se me pegará algo con que más medre que con la yda con estotro. Que dudo yo si él de allá buelue sino en lengua de quien diga que queda muerto. Y contento pues que yua él, quiero afufar, no se arrepienta y buelua por mí: pero seríe ya escusado, y tampoco lo hará: porque se pica de gallillo loquillo, que le hierue la sangre, que aun nunca espada agena le ha sacado: Dios le guie, allá se auenga, y a nos no oluide acá.
NOTAS:
[660] En el original, _necescidad_.
[661] _sic_, por «Niso».
ARGUMENTO DE LA SCENA VI
Polytes lleua la carta, passa grandes platicas con Justina: dale el collar; lleua respuesta de Belisea a la carta de Floriano. Polytes da cuenta de sus passiones proprias a Justina, queda muy en su gracia y danse palabras de casamiento.
POLITES, JUSTINA, BELISEA.