Orígenes de la novela, Tomo III

Part 61

Chapter 613,570 wordsPublic domain

_Phil._--Çe, çe, Dorotea, muy quedo porque no seamos sentidas, te leuanta y escucha si en el aposento de mi señora ay algun rumor o alguno está por dormir.

_Dor._--Señora, todo está sossegado. Leuantate, que no tienes de qué temer.

_Phil._--O cómo creo que nos auemos tardado. Pues si Policiano mi señor es venido e cansado de esperar se me ha tornado, no será más mi vida.

_Dor._--Passito, señora, no sientan estos hortolanos nuestra venida. Tú mi señora te ve sola, e yo daré vna buelta por estas ventanas, e miraré si paresce alguno de sus criados.

_Phil._--Ve, amiga, e si yo no te llamare no vengas donde yo estuuiere, que no quiero que impidas mi gozo tan desseado. O mal grande. O desastre sin segundo, qué es esto que veo? qué puede ser tan desastrado caso? Eres tú, mis amores? Eres tú, mi Policiano? Eres tú el que dauas luz a mi coraçon? Impossible es que la hermosura de tu cara aya afeado algun género de muerte. Quierome certificar, e si tú eres Policiano mi señor, no ay razon para que yo biua angustiada muriendo tú despedaçado. O desdicha sin comparacion. Mi plazer es consumido. Mi gloria es acabada. Mi vida desuanescio como humo. O la más triste[589] de las tristes. O mi Policiano e mi descanso: dónde está la lindeza de tu hermoso rostro? dónde está tu esfuerço e gentileza? O dolores que este mi coraçon atormentays, por qué no le rasgays por medio? para que mi alma acompañe en la muerte a aquel que tanto quise en la vida. Mas bien acertada fuera la furia deste animal sangriento en mí, que quedo para morir con dolor, que en ti, mi vida, que començauas a gozar de los premios del amor. O animal[590] sin conoscimiento. O sanguino furor, cómo pudiste executar tu saña en el origen de la mansedumbre? Gran sinrazon haria yo, coraçon mio, a tus angustias, por mi padescidas, a tus sospiros con tanta fidelidad continuados, a tus encerramientos de dia e a tus vigilias de noche, e finalmente a morir tú por mí, si en la misma moneda no te pagasse, muriendo yo por ti; e pues biuiendo con tanta voluntad te segui, justo es que en la muerte te siga, sin tener compassion de mí. O mi Policiano, espera me que quiero morir consolada con derramar las possibles lagrimas, e dar los postreros gemidos con que se hagan tus lastimosas obsequias. E no me incuses de hembra desconoscida, diziendo que me llamas para la sepultura, e me quiero yo alçar con la vida, porque bien conozco que sin ti el biuir es muerte prolixa, mar de tempestades que fortuna remueue, e que tu sepultura e mia son el puerto de nuestro reposo, y que a quien fortuna quiere ser fauorable, junta en la sepultura a quien juntó en las afficiones. O muerte dichosa, que tú sola me pondras en la possession de aquel que en la vida me nego ventura. Tú das morada perdurable e amorosa a los que biuiendo no gozaron de los premios del amor. En ti no moran cuydados, tú ya no me darás vanas esperanças. Crueldad grande es la que hago con mi viejo padre, e mayor la que executo con mi querida e amada madre. Pero mayor la haria comigo, si con la vida de acá me priuasse de seguir a quien me está allá esperando. Mucho quisiera dar cuenta desta mi repentina muerte, a lo menos a esta mi fiel secretaria; pero porque no impida este mi forçoso camino, me será forçado el silencio. Ella dará cuenta de mi muerte a mis viejos padres, pues sola ella queda por coronista de mis amores. O espada de aquel cuyo esfuerço ponia a los mortales ánimo y osadia, que tú serás oy verdugo de mi tardança en morir, e salario de lo que yo meresci con amar. Padres mios, quedad con Dios. Madre mia, perdona me si contigo soy cruel. Dorotea, mi fiel criada, la breuedad de mis dias no me da lugar para gratificar tus seruicios: perdona me por amor de aquel que a todos perdonó en la Cruz, y a él encomiendo mi ánima, y el cuerpo acompañe en la muerte a aquel que no pudo gozar en la vida.

_Sil._--Mucho se detiene esta noche Policiano. No sé qué me sienta de su tardança.

_Sol._--Yo juraré que está él agora tan embeuido en la señora, que ni se acuerda que tiene moços que le esperan, ni avn de sí creo que no tiene memoria.

_Sal._--Canta, Siluano, vn poquito, e acudira la moça al chillido, sabremos della qué mundo corre.

_Sil._ Rio verde, rio verde, más negro vas que la tinta; entre ti e sierra bermeja murio gran caualleria[591].

_Dor._--No puede ya mi suffrimiento darme espacio para dexar de gozar de tu angélica conuersacion. E pues el tiempo perdido me causa congoxa, sin razon seria perder la resta si ganar se puede.

_Sil._--O ángel mio, cómo has salteado mi turbada melodia, nascida de mi desseo, e continuada con el esperança que de mayor gloria me queda. Plega a Dios, Dorotea, si en mi remedio pusieres dilacion, que presto se acabe mi vida.

_Dor._--Passo, passo, Siluano, que no meresce tu fe ser pagada con el oluido. Plega a Dios Policiano e mi señora por el presente, no impidan nuestro gozo, que lo que de mi parte se te deue tienes de mí muy ganado. Dexa me dar vna buelta por este jardin e veré si estos nuestros enamorados están en lugar donde puedas entrar por el escala sin ser visto, que yo te auisaré de lo que hazer se pueda.

_Sil._--Pues mi señora, en tus piadosas manos encomiendo las penas mias.

_Dor._--Valame Dios, tan grande es el silencio destos enamorados que en toda la huerta no rebulle criatura? A dónde estarán? Sancto Dios, qué es esto que veo? Señora mia, señora, oye me. Mira que soy Dorotea. O grande mal. O incomparable desdicha. O caso más que desdichado. O casa desuenturada llena de tan crudas muertes. O Philomena, Philomena, dechado de hermosura. Cómo pudo la muerte destruyr la cosa más estimada de la vida? O espada sangrienta, que de vn golpe tantos coraçones trauessaste. Heriste el de aquel viejo triste cuya luz oy es escurecida. Ensangrientaste las entrañas de la desdichada madre, que en esta hija como en espejo se miraua. Lastimaste a esta sin ventura que a todos excede en sentimiento. Mejor emplearas, muerte rauiosa, tus mortales sañas en mí, que a pocos diera dolor con mi acabamiento, que en aquella que tantos ojos alumbraua con su acatamiento. O Policiano, Policiano, quán desastrado fin tuuieron tus amores. Sola la muerte pudo darte lo que tan difficultoso hallaste en la vida. O amor mundano. O loco mundo. O variable mundo, lleno de tantos desatinos. Loco es quien en ti confia. Vario el que te cree. Sin seso quien tus pisadas sigue. No das vn momento de plazer sin mil años de sobresaltos. Muchos en ti confiaron y a todos dexaste burlados. A todos prometes descanso e nadie lleua de ti sino tristeza. Plega a Dios, amor, que a quien te creyere lo mejor de la vida le falte. Tú eres ciego: pues a quién puedes guiar en camino que se salue? Vete amor, vete mundo, vete Siluano, que quien vanamente ama, vanidad es su salario. Yo quiero agora dissimular este desastre e tornar me al aposento, que al fin el tiempo descubre sus obras.

NOTAS:

[586] Falta aquí en el original el nombre de Policiano.

[587] _Polidioro_, en el original.

[588] Forma villanesca del compuesto _aquesotra_. Ya anteriormente hemos visto, hablando estos mismos rústicos, _aco_, _aca_, _acos_ y _acas_, por _aquello_, _aquella_, _aquellos_ y _aquellas_.

[589] En el original, _treste_.

[590] En el original, _amimal_.

[591] También impresa como prosa esta cabeza de romances.

ARGUMENTO DEL XXIX ACTO

Theophilon, muy cuydoso de la liuiandad de Philomena, habla con Pamphilo e Siluerio, los quales le cuentan la muerte de la Claudina, y estando en el regozijo de ver acabada su mala vida, entra Machorro el hortolano a dezirle que Philomena su hija está bañada en su sangre en la huerta, e con el llanto de Theopilon se acaba esta tragedia.

THEOPHILON. SILUERIO. PAMPHILO. DOROTEA. MACHORRO. FLORINARDA.

[_Theoph._]--Oyes, Siluerio, alça vn poco essa antepuerta, veamos si es de dia, que todo esta noche he tenido el coraçon tan desassosegado, que en mi pena no he hallado vn momento de reposo; qué sientes de mi honrra, Pamphilo?

_Pamph._--Señor, más deue ser al presente lo que ymaginas con el recelo, que lo que a tu hija passa por el pensamiento. No te fatigues, señor, ni con la ymaginacion penosa des fin a tus pocos dias, que no ay cosa que tanto duela que el tiempo no le dé su remedio, y para principio del tuyo, te hago saber que Siluerio e yo nos hallamos la noche passada a la puerta falsa con la vieja Claudina, e la hezimos tan buen tractamiento, que la embiamos a çenar al otro mundo. Y esto se hizo no tanto por la culpa que en ella hallamos quanto por cumplir lo que tú como señor nos mandaste.

_Theoph._--Agora mis penas son acabadas. Ya mi congoxa tendra sossiego. Ya no temeré que con ocasiones malas mi hija tan querida será liuiana. O mis fieles criados, yo os prometo de gratificar vuestro seruicio como vosotros meresceys, e con él me aueys obligado.

_Mach._--Hola, señor nuestramo, yergue te dende malora para todos nosotros acá donde esta madrugada nascimos.

_Sil._--Qué es esso, Machorro? qué mal es el que te ha acontescido?

_Mach._--Qué, señor? que nuestrama la moça Dios prega es finada e alli esta patitendida en medio de acos tablares, que es mal dolor de otealla.

_Theoph._--Vienes por ventura loco o hablas entre sueños? qué dizes? mi hija no está en su retraymiento?

_Mach._--Aora de cas de mi madre la garrida. Yergue te day priado, que ni caté si está comida dell alimaña ni si murio de qualque dolencia; que alli vide tanto del sangradero, que vengo medio pasmado.

_Theoph._--Oyes, Dorotea, Dorotea, no me oyes?

_Dor._--Señor.

_Theoph._--Ven acá, dónde está mi hija?

_Dor._--Señor, no sé si ha madrugado a coger el frescor de la huerta, que no está a mi parescer en su cama.

_Theoph._--O dia triste. O dia aziago. O dia de mi fin desuenturado. Vamos, Siluerio, a ver este desastrado caso para mi.

_Dor._--Yo voy a la huerta e vere si a lo fresco de algun limon mi señora está dormida. Ay dolor grande. Ay mal sin remedio. Ay lástima sin segunda. Ay desdichada sola. Ya no tengo quien me mire, ya no tengo quien me halagure, ya fenescieron mis fabores. Ay casa desdichada. Corre, señor, verás las arras de tus caducos años. Anda, verás la lumbre de tus ojos eclipsada, verás a la hija que engendraste bañada en arroyos de sangre que de su coraçon salieron. Corre, señor, rescibe el dote que la muerte te embia en el fin de tus antiguos dias.

_Theoph._--O lastimada vejez. O canas mal fortunadas. O mi hija, lumbre de mis ojos, baculo de mi vejez cansada. Qué caso tan inopinado fue, hija mia, el que a ti trauessó el coraçon y a mi cortó el hilo de la vida?

_Flor._--Qué es esto, señor mio? qué gemidos tan sin consuelo son los tuyos? Dime la causa de tus penas e sentirlas he como mias.

_Theoph._--Ay dolor grande. Ay muger tan amada. Cata aqui mis reçelos, para mientes [en] mis temores. Cata aqui mis castigos no acostumbrados. Cata aqui la hija que tú pariste, su coraçon hecho pedaços. Cata aqui nuestra casa deshonrrada, y sola de la compañia para mi vejez mas agradable. O gentes que lastimas excessiuas aueys gustado, mirad si ay a mi dolor otra pena que se le yguale. O amor, amor, pues me priuaste oy de la cosa que en esta vida más amaua, pues te llamas amor a tuerto o a derecho, a quién has cometido que mitigue mis ansiosos cuydados? qué remedio pones a mi dolor tan estraño? quién aliuiará la cuydosa carga de mi vejez trabajada, pues me lleuaste oy en flor la fructa que para mi enferma senectud Dios e naturaleza me auian prestado. Pero aunque me la dieron prestada, no para tan poco tiempo: dexaras amor desamorado que mi hija començara a conoscer se para que te conosciera, e como de cossario ladrón se apartara de ti. Armaste le el lazo de tus amargos dulçores en la hedad más sin cautela para que menos te resistiesse, e más presto en tus escondidas trampas cayesse. Dime, amor tramposo, mal pagador de seruicios, quándo te offendi yo tanto que meresciesse tan crudo castigo? pues si por demeritos mios, amor falso, me castigaste, executaras tus sangrientas rauias en mis caducos años y en mi faz arrugada, e no me lastimaras en esta juuentud hermosa y en esta moçedad tan delicada. Si comigo tuuiste el enojo, por qué diste tan cruel açote a la ynocente? O amor loco. O amor desatinado. Maldigo tus pensamientos vanos, maldigo tus palabras fingidas, maldigo tus passatiempos lisongeros, maldigo tus enojosos plazeres, maldictas sean tus açucaradas çaracas, e tus deleytosos enojos, tus apassionados deleytes e los instrumentos de tus prisiones; que otros prenden para soltar, y tú captiuas el coraçon para matar. Mataste oy a la joya más acendrada que entre los mortales fue nascida. Lastimaste con mortal dolor a este triste viejo, cuyo fin á mi puerta está dando aldabadas. Pusiste en términos la vida de aquella madre desconsolada que alli veo entre aquellas yerbas medio muerta. Pues si a todos matas, e matar los hombres tienes, amor, siempre por officio, muerte rauiosa te llamen de aqui adelante y no amor halagueño. Porque si halagas es para mejor lastimar, e si lastimas, no más de para matar. Pues, mortal amor, no me puedes hazer ya mayor mal del passado, seguro estoy ya de tus ondas reboltosas, e de tus amargos desconciertos. En lo vltimo de potencia has executado comigo tu rigor; lastimado me dexas los pocos dias que en el mundo biuiere. Pues quien mi lástima tan grande supiere, no es possible sino que de ti se guarde. Si con tiento me hirieras, e tan adentro no me tocaras, mi pérdida no fuera tan grande, e siendo mi mal tolerable, mi quexa fuera templada, pues si yo de ti no me quejara, muchos en tus trampales cayeran. Ya, amor falso, de aqui adelante, porque a ninguno como a mi maltrates, todos huyran de tus sabores[592], con nadie tendras crédito, ni abrá quien de ti se fie. Amor falso malauenturado, tus fabores son humo, tus plazeres no son durables, e al fin fin amor. _Omnia pretereunt preter amare Deum._

ACABOSE ESTA TRAGEDIA POLICIANA A . XX . DIAS DEL MES DE NOVIĒBRE, A COSTA DE DIEGO LOPEZ, LIBRERO, VEZINO DE TOLEDO. AÑO DE N[=R]A. REDĒMPCION DE MIL E QUINIENTOS E QUARENTA Y SIETE.

_Nihil in humanis rebus perfectum._

NOTAS:

[592] Acaso _fabores_.

COMEDIA DE EVFROSINA TRADVCIDA DE LENGUA PORTUGUESA EN CASTELLANA POR EL CAPITAN DON FERNANDO DE BALLESTEROS Y SAAVEDRA

AL SERENÍSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

_Con privilegio. En Madrid, en la Imprenta del Reyno. Año de 1631. A costa de Domingo Gonçalez._

SVMA DEL PRIUILEGIO

Tiene Priuilegio de su Magestad, Don Fernando de Ballesteros Saabedra, para imprimir por diez años este libro, intitulado _la Eufrosina_, como parece por su original. Despachado en el Oficio de Francisco de Arrieta, Escriuano de Camara, y firmado de Iuan Lasso de la Vega. Dado en Madrid a diez y seis dias del mes de Diziembre de mil y seiscientos y treinta.

SUMA DE LA TASSA

Los Señores del Consejo tassaron este libro, intitulado _la Eufrosina_, a quatro marauedis cada pliego en papel, el qual tiene veinte y dos pliegos, que a los dichos quatro marauedis monta ochenta y ocho marauedis. Dada en Madrid a onze dias del mes de Agosto de mil y seiscientos y treinta y vno.

FE DE ERRATAS

Este libro intitulado _la Eufrosina_ está bien y fielmente impresso con su original. Dada en Madrid a veinte y quatro dias del mes de Iulio de 1631 años.--_El Lic. Murcia de la Llana._

APROVACION DEL M. IOSEPH DE VALDIUIELSO. CAPELLAN DE HONOR DEL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE Y CARDENAL DE ESPAÑA.

M. P. S.

En la comedia llamada _Eufrosina_, que me mandó ver V. A., que traduxo de la lengua Portuguesa a la Castellana Don Fernando de Ballesteros y Saabedra, no hallo cosa no conforme a la verdad Catolica de nuestra Sagrada Religion, ni contraria a las buenas costumbres. Está traducida con acierto y con dicha, por la dificultad de las frases de ageno Idioma. La Fabula es sentenciosa y exemplar, despierta auisos y auisa escarmientos: deuerá al traductor Castilla estos diuertimientos y Portugal estos honores. Este es mi parecer. Saluo, etcétera. En Madrid en veinte y nueue de Otubre de 1630.--_El Maestro Ioseph de Valdiuielso._

APROVACIÓN DE D. LORENÇO VANDER HAMMEN, DE LAS OBRAS DE FRANCISCO DE LA TORRE[593].

Las obras que escriuio en verso castellano Francisco de la Torre, y pretende dar a la estampa D. Francisco de Queuedo (raro ingenio deste siglo) he visto atentamente, y no sólo las juzgo por merecedoras de comunicarse a la luz comun, sino por dignas de ladearse con las de aquellos celebres varones que veneramos por Principes de la Poesia castellana. Estan escritas con la verdad, propiedad y pureza que pide nuestra lengua, cosa singular en estos tiempos, mas escriuieronse en aquellos en que se sabía más bien y se hablaua mejor, y assi no hay mucho que admirar. Esta verdad no la confessarán los que aora la ignoran, pero importa poco su juyzio, sientan lo que quisieren. Padecieron esta misma desdicha que oy aflige a España casi todas las naciones, y en especial la Hebrea. Hablo della primero que de otra alguna por ser su lengua madre y principio de todos los lenguages, y la postrera y vnica en el mundo. Introduxeronse pues en ella por la larga antigüedad, por los cautiuerios, por el descuido de dexar oluidar las vozes propias, y por la permision en el vsar de vocablos estraños, algunos tan obscuros, que los mismos maestros y naturales de las sinagogas despues los desconocian. Esto que vemos en el Idioma Hebreo y que confiessa S. Geronimo, hallamos en la lengua Latina, con ser tanto más nueua y más continuamente cultiuada y sin estas caidas. Y assi se quexa Tulio de que a vezes encuentra con muchas vozes en ella que no conoce, aunque las vsaron Marco Varron, Caton y otros. Lo mismo pudiera dezir de la nuestra, porque casi hemos hecho de los vocablos tantas mudanças como de la ropa, y podriamos hazer dos lenguajes tan diferentes, que el vno al otro no se entendiessen, porque nos damos tanta priessa a inuentar vocablos (o por dezirlo como ello es) a tomarlos prestados de otras lenguas, que por enriquezerla hemos de venir a desconocerla. Esto nace de parecerles a algunos ignorantes deste tiempo que es humilde el lenguaje Castellano, si no le ponen estos afeytes de vozes nueuas y le pintan con este colorido, y no aduierten que el bueno y casto, como dize Ciceron, ha de ser el que nos enseñaron nuestras madres y el que hablan en sus casas las castas matronas y mugeres bien criadas.

En esto, pues, está escrito este libro, aunque exornado con todo lo que permite el arte. Trabajo desigual a menor ingenio, y en que no hallo cossa dissonante a nuestra Santa Fee, o a las buenas costumbres. Tiene muchas imitaciones Italianas y Latinas, hermosas figuras y sentencias, y muy delgados conceptos, y assi puede vuessa merced, siendo seruido, mandar se dé la licencia que se suplica. Este es mi parecer. Madrid y Setiembre diez y siete de 1629 años.--_D. Lorenço Vander Hammen y Leon._

APROVACION DEL MAESTRO BARTOLOME XIMENEZ PATON

El libro intitulado _Eufrosina_, traducido en lengua Castellana de Portuguesa, por el Capitan Don Fernando Ballesteros y Saabedra, Regidor desta Villa-Nueua de los Infantes, que me cometio el señor Don Florencio de Vera y Chacon, del abito de San Tiago, Iuez ordinario, Vicario y Visitador general deste partido, he leydo con toda atencion y cuydado vna y más vezes, no he hallado en él cosa que contradiga a las de nuestra Santa Fee Catolica y buenas costumbres: antes con apacible estilo se notan y censuran muchos vicios, porque aunque Fabula, es de muy delicada corteza, con sustancia y copia de sentencias y consejos, de que me parece es justo todos participen, y el ingenio y trabajo de su segundo autor quede premiado imprimiendose. En este Estudio de Villa-Nueua de los Infantes a veinte y quatro de Iulio de mil y seiscientos y treinta años.--_El M. Bartolome Ximenez Paton._

DEDICATORIA AL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

Bien pudo la modestia del autor desta Comedia ser hazañosa en quitarse la gloria que de auerla escrito le resultará en los siglos. Mas si su noticia se adelantara a entender mereceria venir a las manos de V. A., tengo por cierto que por tan esclarecida ambicion dexara tan rigurosa templança. De mi caudal solas ofrezco á V. A. la habla Castellana y la eleccion del amparo; deuerame en esto mas que a si propio qualquiera que fue inuentor desta obra; pues si fue su alabança el hazerla buena, es su felicidad el emplearla tan altamente. Guarde Dios la serenissima persona de V. A., etc.--_D. Fernando de Ballesteros y Saabedra._

DON FRANCISCO DE QVEVEDO VILLEGAS, CAVALLERO DE LA ORDEN DE SAN TIAGO, A LOS QUE LEYEREN ESTA COMEDIA.