Orígenes de la novela, Tomo II
mi. Pues visto su enoio y responder fui
á Leriano con graue tristeza y quando le dixe que de nueuo se comenzauan sus desauenturas, sin duda estuuo en condicion de desesperar. Lo qual yo viendo, por entretenelle, dixele que escriuiese á Laureola acordandole lo que hizo por ella y estrañandole su mudança en la merced que en escriuille le començo á hazer. Respondiome que auia acordado bien, mas que no tenia que acordalle lo que auia hecho por ella pues no era nada segund lo que merecia y tanbien porque era de onbres baxos repetir lo hecho; y no menos me dixo que ninguna memoria le haria del galardon recebido porque se defiende en ley enamorada escreuir que satisfacen se recibe, por el peligro que se puede recrecer si la carta es vista, asi que sin tocar en esto escriuio á Laureola las siguientes razones:
CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA
Laureola, segund tu virtuosa piedad, pues sabes mi pasion, no puedo creer que sin alguna causa la consientas, pues no te pido cosa á tu onrra fea ni á ti graue. Si quieres mi mal ¿por qué lo dudas? á sin razon muero, sabiendo tú que la pena grande assi ocupa el coraçon que se puede sentir y no mostrar. Si lo has por bien pensado que me satisfazes con la pasion que me das porque dandola tú es el mayor bien que puedo esperar, iustamente lo harias si la dieses a fin de galardon. Pero ¡desdichado yo! que la causa tu hermosura y no haze la merced tu voluntad. Si lo consientes iuzgandome desagradecido porque no me contento con el bien que me heziste en darme causa de tan ufano pensamiento, no me culpes, que avnque la voluntad se satisfaze, el sentimiento se querella. Si te plaze porque nunca te hize seruizio, no pude sobir los seruizios á la alteza de lo que mereces; que quando todas estas cosas y otras muchas pienso hallome que dexas de hazer lo que te suplico porque me puse en cosa que no pude merecer. Lo qual yo no niego; pero atreuime á ello pensando que me harias merced no segund quien la pedia mas segund tú que la auies de dar. Y tambien pense que para ello me ayudadaran virtud y compasion y piedad porque son acetas á tu condicion, que quando los que con los poderosos negocian para alcançar su gracia, primero ganan las voluntades de sus familiares; y pareceme que en nada hallé remedio. Busqué ayudadores para contigo y hallélos por cierto leales y firmes y todos te suplican que me ayas merced; el alma por lo que sufre, la vida por lo que padece, el coraçon por lo que pasa, el sentido por lo que siente. Pues no niegues galardon á tantos que con ansia te lo piden y con razon te lo merecen. Yo soy el más sin ventura de los más desauenturados. Las aguas reuerdecen la tierra y mis lagrimas nunca tu esperança la qual cabe en los canpos y en las yeruas y arboles y no puede caber en tu coraçon.
Desesperado auria segund lo que siento si alguna vez me hallase solo, pero como siempre me acompañan el pensamiento que me das y el deseo que me ordenas y la contemplacion que me causas, viendo que lo vo á hazer consuelanme acordandome que me tienen conpañia de tu parte, de manera que quien causa las desesperaciones me tiene que no desespere. Si todavia te plaze que muera, hazmelo saber, que gran bien harás á la vida pues no será desdichada del todo. Lo primero della se pasó en inocencia y lo del conocimiento en dolor; a lo menos el fin será en descanso porque tú lo das, el qual, si ver no me quieres, será forçado que veas.
EL AUCTOR
Con mucha pena recibio Laureola la carta de Leriano y por despedirse dél onestamente respondiole desta manera, con determinacion de iamas recebir enbaxada suya.
CARTA DE LAUREOLA Á LERIANO
El pesar que tengo de tus males te seria satisfacion dellos mismos si creyeses quanto es grande, y él solo tomarias por galardon sin que otro pidieses, avnque fuese poca paga segund lo que tienes merecido, la qual yo te daria como deuo si la quisieses de mi hazienda y no de mi onrra. No respondere á todas las cosas de tu carta porque en saber que te escriuo me huye la sangre del coraçon y la razon del iuycio. Ninguna causa de las que dizes me haze consentir tu mal sino sola mi bondad, porque cierto no estó dudosa del, porque el estrecho á que llegaste fue testigo de lo que sofriste. Dizes que nunca me hiziste seruicio. Lo que por mi has hecho me obliga á nunca oluidallo y sienpre desear satisfacerlo, no segund tu deseo mas segund mi onestad. La virtud y piedad y conpasion que pensaste que te ayudarian para comigo, aunque son aceptas á mi condicion, para en tu caso son enemigas de mi fama y por esto las hallaste contrarias. Quando estaua presa saluaste mi vida y agora que estó libre quieres condenalla. Pues tanto me quieres, antes devrias querer tu pena con mi onrra que tu remedio con mi culpa; no creas que tan sanamente biuen las gentes, que sabido que te hablé, iuzgasen nuestras linpias intenciones, porque tenemos tienpo tan malo que antes se afea la bondad que se alaba la virtud; assi que es escusada tu demanda porque ninguna esperança hallarás en ella aunque la muerte que dizes te viese recebir, auiendo por mejor la crueldad onesta que la piedad culpada. Dirás oyendo tal desesperança que só mouible porque te comence á hazer merced en escreuirte y agora determino de no remediarte. Bien sabes tú quan sanamente lo hize y puesto que en ello uviera otra cosa, tan conuenible es la mudança en las cosas dañosas como la firmeza en las onestas. Mucho te ruego que te esfuerces como fuerte y te remedies como discreto. No pongas en peligro tu vida y en disputa mi onrra, pues tanto la deseas, que se dirá muriendo tú que galardono los seruicios quitando las vidas, lo que si al rey venço de dias se dirá al reues. Ternas en el reyno toda la parte que quisieres, crecere tu onrra, doblaré tu renta, sobiré tu estado, ninguna cosa ordenarás que reuocada te sea, assi que biuiendo causarás que me iuzguen agradecida y muriendo que me tengan por mal acondicionada. Avnque por otra cosa no te esforçases, sino por el cuydado que tu pena me da lo devrias hazer. No quiero mas dezirte porque no digas que me pides esperança y te do conseio. Plugiere á Dios que fuera tu demanda iusta, por que vieras que como te aconseió en lo vno te satisfiziera en lo otro; y assi acabo para sienpre de más responderte ni oyrte.
EL AUCTOR
Cuando Laureola vuo escrito dixome con proposito determinado que aquella fuese la postrimera vez que pareciese en su presencia porque ya de mis pláticas andaua mucha sospecha y porque en mis ydas auia mas peligro para ella que esperança para mi despacho. Pues vista su determinada voluntad, pareciendome que de mi trabaio sacaua pena para mí y no remedio para Leriano, despedime della con mas lágrimas que palabras y despues de besalle las manos salime de palacio con vn nudo en la garganta que pense ahogarme, por encobrir la pasion que sacaua, y salido de la cibdad, como me vi solo, tan fuertemente comence á llorar que de dar bozes no me podía contener. Por cierto yo tuuiera por meior quedar muerto en Macedonia que venir biuo á Castilla; lo que deseaua con razon pues la mala ventura se acaba con la muerte y se acrecienta con la vida. Nunca por todo el camino sospiros y gemidos me fallecieron, y quando llegué á Leriano dile la carta, y como acabó de leella dixele que ni se esforçase, ni se alegrase, ni recibiese consuelo pues tanta razon auia para que deuiese morir. El qual me respondió que más que hasta alli me tenia por suyo porque le aconseiaua lo propio, y con boz y color mortal començo a condolerse. Ni culpaua su flaqueça, ni avergonçaua su desfallecimiento; todo lo que podie acabar su vida alabaua, mostrauase amigo de los dolores, recreaua con los tormentos, amaua las tristezas; aquellos llamaua sus bienes por ser mensaieros de Laureola y porque fuesen tratados segund de cuya parte venian, aposentólos en el coraçon, festeiólos con el sentimiento, convidólos con la memoria, rogauales que acabasen presto lo que venian a hazer porque Laureola fuese seruida. Y desconfiando ya de ningun bien ni esperança, aquexado de mortales males, no podiendo sustenerse ni sofrirse vuo de venir á la cama, donde ni quiso comer ni beuer ni ayudarse de cosa de las que sustentan la vida, llamandose sienpre bienauenturado porque era venido á sazon de hazer seruicio á Laureola quitandola de enoios. Pues como por la corte y todo el reyno se publicase que Leriano se dexaua morir, ybanle a ueer todos sus amigos y parientes y para desuialle su proposito dezianle todas las cosas en que pensauan prouecho, y como aquella enfermedad se auia de curar con sabias razones, cada uno aguzaua el seso lo meior que podia; y como vn cauallero llamado Tefeo[276] fuese grande amigo de Leriano viendo que su mal era de enamorada pasion puesto que quien la causaua él ni nadie lo sabia dixole infinitos males de las mugeres y para fauorecer su habla truxo todas las razones que en disfamia dellas pudo pensar, creyendo por alli restituylle la vida. Lo qual oyendo Leriano, acordandose que era muger Laureola, afeó mucho á Tefeo porque tal cosa hablaua y puesto que su disposicion no le consintiese mucho hablar, esforçando la lengua con la pasion de la saña començo a contradezille en esta manera.
LERIANO CONTRA TEFEO Y TODOS LOS QUE DIZEN MAL DE MUGERES
Tefeo, para que recibieras la pena que merece tu culpa, onbre que te tuuiera menos amor te auie de contradezir, que las razones mias mas te seran en exenplo para que calles que castigo para que penes. En lo qual sigo la condicion de verdadera amistad, porque pudiera ser, si yo no te mostrara por biuas causas tu cargo, que en qualquiera plaça te deslenguaras como aqui has hecho; asi que te será mas prouechoso emendarte por mi contradicion que auergonçarte por tu perseverança. El fin de tu habla fue segund amigo, que bien noté que la dexiste porque aborreciese la que me tiene qual vees, diziendo mal de todas mugeres, y como quiera que tu intencion no fue por remediarme, por la via que me causaste remedio tú por cierto me lo as dado, porque tanto me lastimaste con tus feas palabras, por ser muger quien me pena, que de pasion de auerte oydo beuire menos de lo que creya, en lo qual señalado bien recebi, que pena tan lastimada meior es acaballa presto que sostenella más; assi que me truxiste alivio para el padecer y dulce descanso para ella acabar. Porque las postrimeras palabras mias sean en alabança de las mugeres, porque crea mi fe la que tuuo merecer para causalla y no voluntad para satisfazella.
Y dando comienço á la intencion tomada, quiero mostrar quinze causas porque yerran los que en esta nacion ponen lengua, y veynte razones porque les somos los onbres obligados, y diuersos enxenplos de su bondad. Y quanto a lo primero que es proceder por las causas que hazen yerro los que mal las tratan, fundo la primera por tal razon. Todas las cosas hechas por la mano de Dios son buenas necesariamente, que segun el obrador han de ser las obras; pues siendo las mugeres sus criaturas, no solamente á ellas ofende quien las afea, mas blasfema de las obras del mismo Dios. La segunda causa es porque delante dél y de los onbres no ay pecado más abominable ni más graue de perdonar quel desconocimiento; ¿pues quál lo puede ser mayor que desconocer el bien que por Nuestra Señora nos vino y nos viene? Ella nos libró de pena y nos hizo merecer la gloria; ella nos salua, ella nos sostiene, ella nos defiende, ella nos guia, ella nos alumbra, por ella que fue muger merecen todas las otras corona de alabança. La tercera es porque a todo onbre es defendido segund virtud mostrarse fuerte contra lo flaco, que si por ventura los que con ellas se deslenguan pensasen recebir contradicion de manos, podria ser que tuuiesen menos libertad en la lengua. La quarta es porque no puede ninguno dezir mal dellas sin que a si mismo se desonrre, porque fue criado y traydo en entrañas de muger y es de su misma sustancia, y despues desto, por el acatamiento y reuerencia que a las madres deuen los hijos. La quinta es por la desobediencia de Dios, que dixo por su boca que el padre y la madre fuesen onrrados y acatados, de cuya causa los que en las otras tocan merecen pena. La sesta es porque todo noble es obligado a ocuparse en autos virtuosos assi en los hechos como en las hablas; pues si las palabras torpes ensusian la linpieza, muy a peligro de infamia tienen la onrra de los que en tales platicas gastan su vida. La setima es porque quando se establecio la caualleria, entre las otras cosas que era tenudo a guardar el que se armaua cauallero era vna que a las mugeres guardase toda reuerencia y onestad, por donde se conosce que quiebra la ley de nobleza quien vsa el contrario della. La otaua es por quitar de peligro la onrra; los antiguos nobles tanto adelgazauan las cosas de bondad y en tanto la tenian que no auian mayor miedo de cosa que de memoria culpada; lo que no me parece que guardan los que anteponen la fealdad de la virtud poniendo macula con su lengua en su fama, que qualquiera se iuzga lo que es en lo que habla. La nouena y muy principal es por la condenacion del alma. Todas las cosas tomadas se pueden satisfazer y la fama robada tiene dudosa la satisfacion, lo que más conplidamente determina nuestra fé. La dezena es por escusar enemistad. Los que en ofensa de las mugeres despienden el tiempo hazense enemigos dellas y no menos de los virtuosos, que como la virtud y la desmesura diferencian la propiedad no pueden estar sin enemiga. La onzena es por los daños que de tal auto malicioso se recrecian, que como las palabras tienen licencia de llegar á los oydos rudos tanbien como a los discretos, oyendo los que poco alcançan las fealdades dichas de las mugeres, arrepentidos de auerse casado danles mala vida o vanse dellas, o por ventura las matan. La dozena es por las murmuraciones, que mucho se deuen temer, siendo vn onbre infamado por disfamador en las plaças y en las casas y en los canpos y donde quiera es retratado su vicio. La trezena es por razon del peligro, que quando los maldizientes que son auidos por tales tan odiosos son a todos[277] que qualquier les es mas contrario, y algunas por satisffazer a sus amigos, puesto que ellas no lo pidan ni lo quieran[278], ponen las manos en los que en todas ponen la lengua. La catorzena es por la hermosura que tienen, la qual es de tanta ecelencia que avnque copiesen en ellas todas las cosas que los deslenguados les ponen, más ay en vna que loar con verdad que no en todas que afear con malicia. La quinzena es por las grandes cosas de que han sido causa. Dellas nacieron onbres virtuosos que hizieron hazañas de dina alabança, dellas procedieron sabios que alcançaron a conocer qué cosa era Dios en cuya fé somos saluos; dellas vinieron los inuentiuos que hizieron cibdades y fuerças y edeficios de perpetual ecelencia; por ellas vuo tan sotyles varones que buscaron todas las cosas necesarias para sustentacion del linage vmanal.
DA LERIANO VEYNTE RAZONES PORQUE LOS ONBRES SON OBLIGADOS Á LAS MUGERES
Tefeo, pues as oydo las causas porque soys culpados tú y todos lo que opinion tan errada seguis, dexada toda prolixidad, oye veynte razones por donde proferí a prouar que los onbres á las mugeres somos obligados. De las quales la primera es porque á los sinples y rudos disponen para alcançar la virtud de la prudencia y no solamente á los torpes hazen discretos mas á los mismos discretos mas sotyles, porque si de la enamorada pasion se catyuan, tanto estudian su libertad que abiuando con el dolor el saber dizen razones tan dulces y tan concertadas que alguna vez de compasion que les an se libran della: y los sinples de su natural inocentes quando en amar se ponen entran con rudeza y hallan el estudio del sentimiento tan agudo que diuersas vezes salen sabios, de manera que suplen las mugeres lo que naturaleza en ellos faltó. La segunda razon es porque de la virtud de la iusticia tanbien nos hazen suficientes, que los penados de amor, aunque desygual tormento reciben, hanlo por descanso iustificandose porque iustamente padecen: y no por sola esta causa nos hazen goçar desta virtud mas por otra tan natural: los firmes enamorados para abonarse con las que siruen buscan todas las formas que pueden, de cuyo deseo biuen iustificadamente sin eceder en cosa de toda ygualdad por no infamarse de malas costunbres. La tercera porque de la tenplança nos hazen dinos, que por no selles aborrecibles para venir á ser desamados somos templados en el comer y en el beuer y en todas las otras cosas que andan con esta virtud. Somos tenplados en la habla, somos templados en la mesura, somos templados en las obras, sin que vn punto salgamos de la onestad. La quarta es porque al que fallece fortaleza gela dan, y al que la tiene gela acrecientan. Hacennos fuertes para sofrir, causan osadia para cometer, ponen coraçon para esperar; quando á los amantes se les ofrece peligro se les apareia la gloria, tienen las afrentas por vicio, estiman mas ell alabança del amiga quel precio del largo beuir. Por ellas se comiençan y acaban hechos muy hazañosos, ponen la fortaleza en el estado que merece. Si les somos obligados aqui se puede iuzgar. La quinta razon es porque no menos nos dotan de las virtudes teologales que de las cardinales dichas. Y tratando de la primera ques la fé, avnque algunos en ella dudasen, siendo puestos en pensamiento enamorado creerian en Dios y alabarian su poder porque pudo hazer á aquella que de tanta ecelencia y hermosura les parece. Iunto con esto los amadores tanto acostumbran y sostienen la fe que de vsalla en el coraçon conocen y creen con más firmeza la de Dios, y porque no sea sabido de quien los pena que son malos cristianos, ques vna mala señal en el onbre, son tan deuotos católicos que ningun apostol les hizo ventaia. La sesta razon es porque nos crian en el alma la virtud del esperança, que puesto que los sugetos á esta ley de amores mucho penen, siempre esperan en su fé, esperan en su firmeza, esperan en la piedad de quien los pena, esperan en la condicion de quien los destruye, esperan en la ventura; ¿pues quien tiene esperança donde recibe pasion, como no la terná en Dios que le promete descanso? Sin duda haziendonos mal nos apareian el camino del bien como por esperiencia de lo dicho parece. La setena razon es porque nos hazen merecer la caridad, la propiedad de la qual es amor. Esta tenemos en la voluntad, esta ponemos en el pensamiento, esta traemos en la memoria, esta firmamos en el coraçon, y como quiera que los que amamos la vsemos por el prouecho de nuestro fin, dél nos redunda que con biua contricion la tengamos para con Dios, porque trayendonos amor á estrecho de muerte hazemos lymosnas, mandamos dezir misas, ocupamosnos en caritatiuas obras porque nos libre de nuestros crueles pensamientos: y como ellas de su natural son deuotas, participando con ellas es forçado que hagamos las obras que hazen. La otaua razon, porque nos hazen contenplatiuos: que tanto nos damos á la contemplacion de la hermosura y gracias de quien amamos y tanto pensamos en nuestras pasiones, que quando queremos contenplar la de Dios, tan tiernos y quebrantados tenemos los coraçones, que sus llagas y tormentos parece que recebimos en nosotros mismos; por donde se conosce que tanbien por aquí nos ayudan para alcançar la perdurable holgança. La nouena razon es porque nos hazen contritos, que como siendo penados pedimos con lagrimas y sospiros nuestro remedio acostunbrado en aquello, yendo á confesar nuestras culpas assi gemimos y lloramos quel perdon dellas merecemos. La dezena es por el buen consejo que sienpre nos dan, que á las vezes acaece hallar en su presto acordar, lo que nosotros con[279] largo estudio y diligencias buscamos. Son sus conseios pacificos sin ningund escandalo, quitan muchas muertes, conseruan las pazes, refrenan la yra y aplacan la saña; sienpre es muy sano su parecer. La onzena es porque nos hazen onrrados: con ellas se alcançan grandes casamientos, muchas haziendas y rentas. Y porque alguno podria responderme que la onrra está en la virtud y no en la riqueza, digo que tanbien causan lo vno como lo otro. Ponen nos presunciones tan virtuosas que sacamos dellas las grandes onrras y alabanças que deseamos; por ellas estimamos más la verguença que la vida; por ellas estudiamos todas las obras de nobleza, por ellas las ponemos en la cunbre que merecen. La dozena razon es porque apartandonos del auaricia nos iuntan con la libertad, de cuya obra ganamos las voluntades de todos; que como largamente nos hazen despender lo que tenemos, somos alabados y tenidos en mucho amor, y en qualquier necesidad que nos sobrevenga recebimos ayuda y seruizio; y no solo nos aprouechan en hazernos usar la franqueza como deuemos, mas ponen lo nuestro en mucho recaudo porque no ay lugar donde la hazienda esté mas segura que en la voluntad de las gentes. La trezena es porque acrecientan y guardan nuestros averes y rentas, las quales alcanzan los onbres por ventura y conseruanlas ellas con diligencia. La catorzena es por la limpieça que nos procuran asi en la persona, como en el vestir, como en el comer, como en todas las cosas que tratamos. La quinzena es por la buena criança que nos ponen, vna de las principales cosas de que los onbres tienen necesidad. Siendo bien criados vsamos la cortesya y esquiuamos la pesadumbre, sabemos onrrar los pequeños, sabemos tratar los mayores; y no solamente nos hazen bien criados mas bien quistos, porque como tratamos á cada vno como merece, cada vno nos da lo que merecemos. La razon desiseys es porque nos hazen ser galanes. Por ellas nos desuelamos en el vestir, por ellas estudiamos en el traer, por ellas nos atauiamos de manera que ponemos por industria en nuestras personas la buena disposicion que naturaleza algunos negó. Por artificio se endereçan los cuerpos pidiendo[280] las ropas con agudeza y por el mismo se pone cabello donde fallece y se adelgazan ó engordan las piernas si conuiene hazello; por las mugeres se inuentan los galanes entretales, las discretas bordaduras, las nueuas inuenciones; de grandes bienes por cierto son causa. La dezisiete razon es porque nos conciertan la musica y nos hazen gozar de las dulcedumbres della: ¿por quién se asuenan las dulces canciones? ¿por quién se cantan los lindos romances? ¿por quién se acuerdan las bozes? ¿porquién se adelgazan y sotilizan todas las cosas que en el canto consisten? La dizeochena es porque crecen las fuerças á los braceros, y la maña á los luchadores, y la ligereza á los que boltean y corren y saltan y hazen otras cosas semeiantes. La dezinueue razon es porque afinan las gracias. Los que como es dicho tañen y cantan por ellas, se desuelan tanto que suben á lo mas perfeto que en aquella gracia se alcança. Los trobadores ponen por ellas tanto estudio en lo que troban que lo bien dicho hazen parecer meior, y en tanta manera se adelgazan que propiamente lo que sienten en el coraçon ponen por nueuo y galan estilo en la cancion ó inuencion ó copla que quieren hazer. La veyntena y postrimera razon es porque somos hijos de mugeres, de cuyo respeto les somos mas obligados que por ninguna razon de las dichas ni de quantas se puedan dezir. Diuersas razones auía para mostrar lo mucho que á esta nacion somos los onbres en cargo, pero la disposicion mia no me da lugar á que todas las diga. Por ellas se ordenaron las reales iustas y los ponposos torneos y las alegres fiestas, por ellas aprouechan las gracias y se acaban y comiençan todas las cosas de gentileza; no sé causa porque de nosotros deuan ser afeadas. ¡O culpa merecedora de graue castigo, que porque algunas ayan piedad de los que por ellas penan les dan tal galardon! ¿A qué muger deste mundo no harán conpasion las lagrimas que vertemos, las lastimas que dezimos, los sospiros que damos? ¿Quál no creerá las razones iuradas, quál no creerá la fé certificada, á quál no moveran las dadiuas grandes, en quál coraçon no harán fruto las alabanças devidas, en quál voluntad no hará mudança la firmeza cierta, quál se podra defender del continuo seguir? Por cierto segund las armas con que son conbatidas, avnque las menos se defendiesen, no era cosa de marauillar y antes deurian ser las que no pueden defenderse alabadas por piadosas que retraydas por culpadas.
PRUEUA POR ENXENPLOS LA BONDAD DE LAS MUGERES
Para que las loadas virtudes desta nacion fueran tratadas segund merecen avisé de poner mi deseo en otra plática porque no turbase mi lengua ruda su bondad clara, como quiera que ni loor pueda crecella ni malicia apocalla segund su propiedad. Si vuiese de hazer memoria de las castas y virgines pasadas y presentes, convenia que fuese por diurna reuelacion, porque son y an sido tantas que no se puede con el seso humano conprehender, pero dire de algunas que he leydo assi cristianas como gentiles y indias por enxenplar con las pocas la virtud de las muchas. En las autorizadas por santas por tres razones no quiero hablar. La primera porque lo que a todos es manifiesto parece simpleza repetillo. La segunda porque la yglesia les da devida y uniuersal alabança. La tercera por no poner en tan malas palabras tan ecelente bondad, en especial la de Nuestra Señora que quantos dotores y deuotos y contenplatiuos en ella hablaron no pudieron llegar al estado que merecia la menor de sus ecelencias, assi que me baxo a lo llano donde mas libremente me puedo mouer. De las castas gentiles començaré en Lucrecia, corona de la nacion romana, la qual fue muger de Colatyno y siendo forçada de Tarquino hizo llamar a su marido y venido donde ella estaua dixole: sabras, Colatyno, que pisadas de onbre ageno ensuziaron tu lecho donde avnque el cuerpo fue forçado quedó el coraçon inocente, porque soy libre de la culpa, mas no me asueluo de la pena porque ninguna dueña por enxenplo mio pueda ser vista errada. Y acabando estas palabras acabó con vn cuchillo su vida. Porcia fue hija del noble Caton y muger de Bruto varon virtuoso, la qual sabiendo la muerte dél, aquexada de graue dolor acabó sus dias comiendo brasas por hazer sacrificio de si misma. Penelope fue muger de Ulixes, e ydo él a la guerra troyana, siendo los mancebos de Ytalia aquexados de su hermosura pidieronla muchos dellos en casamiento, y deseosa de guardar castidad a su marido, por defenderse dellos dixo que le dexassen conplir vna tela como acostunbrauan las señoras de aquel tienpo esperando a sus maridos, y que luego haria lo que le pedian, y como le fuese otorgado, con astucia sotyl, lo que texia de dia deshazia de noche, en cuya lauor pasaron veynte años, despues de los quales venido Ulixes vieio, solo, destruydo, asi lo recibio la casta dueña como si viniera en fortuna de prosperidad. Julia hija del Cesar primero enperador en el mundo, siendo muger de Ponpeo en tanta manera lo amaua que trayendo vn dia sus vestiduras sangrientas, creyendo ser muerto, cayda en tierra supitamente murio. Artemisa entre los mortales tan alabada, como fuese casada con Mauzol rey de Ycaria, con tanta firmeça lo amó que despues de muerto le dió sepultura en sus pechos, quemando sus huesos en ellos, la ceniza de los quales poco a poco se beuio y despues de acabados los oficios que en el auto se requerian creyendo que se yua para el matóse con sus manos. Argia fue hija del rey Adrastro y caso con Pollinices hijo de Edipo rey de Tebas, y como Pollinices en vna batalla a manos de su hermano muriese, sabido della salio de Tebas, sin temer la inpiedad de sus enemigos, ni la braueza de las fieras bestias, ni la ley del enperador, la qual vedaua que ningun cuerpo muerto se leuantase del canpo, fue por su marido en las tinieblas de la noche y hallandolo ya entre otros muchos cuerpos leuolo a la ciudad y haziendole quemar segund su costunbre, con amargosas lagrimas hizo poner sus cenizas en una arca de oro, prometiendo su vida a perpetua castidad. Ipola greciana, nauegando por la mar quiso su mala fortuna que tomasen su nauio los enemigos, los quales queriendo tomar della mas parte que les daua, conseruando su castidad hizose a la vna parte del nauío y dexada caer en las ondas pudieron ahogar a ella mas no la fama de su hazaña loable. No menos dina de loor fue su muger de Amed rey de Tesalia, que sabiendo que era profetizado por el dios Apolo que su marido recebiria muerte sino vuiese quien voluntariamente la tomase por él, con alegre voluntad porque el rey biuiese dispuso de se matar. De las iudias Sarra, muger del padre Abraham, como fuese presa en poder del rey Faraon, defendiendo su castidad con las armas de la oracion rogó a nuestro Señor la librase de sus manos, el qual como quisiese acometer con ella toda maldad, oyda en el cielo su peticion enfermó el rey y conocido que por su mal pensamiento adolecia, sin ninguna manzilla la mandó librar. Delbora dotada de tantas virtudes mereció aver espiritu de profecia y no solamente mostró su bondad en las artes mugeriles mas en las feroces batalles, peleando contra los enemigos con virtuoso animo; y tanta fue su excelencia que juzgó quarenta años el pueblo iudayco. Ester siendo leuada a la catiuidad de Babilonia, por su virtuosa hermosura, fue tomada para muger de Asuero, rey que señoreaua a la sazon ciento y veynte y siete prouincias, la qual por sus meritos y oracion libró los iudios de la catiuidad que tenian. Su madre de Sanson deseando aver hijo merecio por su virtud que el angel le reuelase su nacimiento de Sanson. Elisabel muger de Zacarias, como fuese verdadera sierua de Dios, por su merecimiento uvo hijo santificado antes que naciese, el qual fue san Iuan. De las antiguas cristianas mas podría traer que escreuir pero por la breuedad alegaré algunas modernas de la castellana nacion.
Doña María Cornel en quien se començo el linage de los Corneles, porque su castidad fuese loada y su bondad no escurecida quiso matarse con fuego, auiendo menos miedo a la muerte que a la culpa.
Doña Isabel, madre que fue del maestre de Calatraua don Rodrigo Tellez Giron y de los dos condes de Hurueña don Alonso y don Iuan, siendo biuda enfermó de una graue dolencia, y como los medicos procurasen su salud, conocida su enfermedad hallaron que no podia biuir sino casase, lo qual como de sus hijos fuese sabido, deseosos de su vida dixeronle que en todo caso recibiese marido, a lo qual ella respondio: nunca plega a Dios que tal cosa yo haga, que meior me es a mi muriendo ser dicha madre de tales hijos que biuiendo muger de otro marido; y con esta casta consideracion assí se dió al ayuno y disciplina que quando murio fueron vistos misterios de su saluacion.
Doña Mari Garcia la beata, siendo nacida en Toledo del mayor linage de toda la cibdad, no quiso en su vida casar, guardando en ochenta años que biuio la virginal virtud, en cuya muerte fueron conocidos y aueriguados grandes miraglos de los quales en Toledo ay agora y aurá para sienpre perpetua recordança.
¡O! pues de las virgenes gentiles: que podria dezir? Atrisilia, Seuila, nacida en Babilonya, por su merito profetizó por reuelacion diuina muchas cosas aduenideras conseruando linpia virginidad hasta que murio. Palas o Minerua vista primeramente cerca de la laguna de Tritonio, nueua inuentora de muchos oficios de los mugeriles y avn de algunos delos onbres, virgen biuio y acabó. Atalante la que primero hirio el puerco de Calidon, en la virginidad y nobleza le parecio. Camila, hija de Macabeo rey de los bolesques, no menos que las dichas sostuuo entera virginidad. Claudia vestal, Clodia romana, aquella misma ley hasta la muerte guardaron. Por cierto si el alargar no fuese enoioso no me fallecerian daqui a mill años virtuosos enxenplos que pudiese dezir. En verdad, Tefeo, segund lo que as oydo, tú y los que blasfemays de todo linage de mugeres soys dinos de castigo iusto, el qual no esperando que nadie os lo dé, vosotros mismos lo tomays pues usando la malicia condenays la verguença.
BUELUE EL AUCTOR Á LA ESTORIA
Mucho fueron marauillados los que se hallaron presentes oyendo el concierto que Leriano tuvo en su habla por estar tan cercano a la muerte, en cuya sazon las menos vezes se halla sentido; el qual quando acabó de hablar tenia ya turbada la lengua y la vista casi perdida. Ya los suyos no podiendose contener dauan bozes, ya sus amigos comenzauan a llorar, ya sus vasallos y vasallas gritauan por las calles, ya todas las cosas alegres eran bueltas en dolor. Y como su madre siendo absente, sienpre le fuese el mal de Leriano negado, dando mas credito a lo que tenia que a lo que le dezian, con ansia de amor maternal partyda de donde estaua llegó a Susa en esta triste coiuntura, y entrada por la puerta todos quantos la veyan le dauan nueuas de su dolor mas con bozes lastimeras que con razones ordenadas, la qual oyendo que Leriano estaua en ell agonia mortal, falleciendole la fuerça, sin ningun sentido cayó en el suelo y tanto estuvo sin acuerdo que todos pensauan que a la madre y al hijo enterrarian a un tiempo, pero ya que con grandes remedios le restituyeron el conocimiento fuese al hijo y despues que con traspasamiento de muerta con muchedumbre de lagrimas le viuio el rostro[281], començo en esta manera a dezir.
LLANTO DE SU MADRE DE LERIANO
¡O alegre descanso de mi vegez, o dulce hartura de mi voluntad, oy dexas dezir hijo[282] y yo de más llamarme madre, de lo qual tenia temerosa sospecha por las nueuas señales que en mi vi de pocos dias a esta parte. Acaesciame muchas vezes quando mas la fuerça del sueño me vencia, recordar con vn tenblor supito que hasta la mañana me duraua; otras vezes quando en mi oratorio me hallaua rezando por tu salud, desfallecido el coraçon me cobria de un sudor frio en manera que dende a gran pieça tornaua en acuerdo. Hasta los animales me certificauan tu mal. Saliendo vn dia de mi camara vinose vn can para mi y dió tan grandes aullydos que assi me corté el cuerpo y la habla que de aquel lugar no podia mouerme, y con estas cosas daua mas credito a mis sospecha que a tus mensaieros, y por satisfazerme acordé de venir a veerte donde hallo cierta la fe que di a los agueros. ¡O lunbre de mi vista, o ceguedad della misma, que te veo morir y no veo la razon de tu muerte; tú en edad para beuir, tú temeroso de Dios, tú amador de la virtud, tú enemigo del vicio, tú amigo de amigos, tú amado de los tuyos! Por cierto oy quita la fuerça de tu fortuna los derechos a la razon pues mueres sin tienpo y sin dolencia. Bienauenturados los baxos de condicion y rudos de engenio, que no pueden sentir las cosas sino en el grado que las entienden, y malauenturados los que con sotil iuyzio las trascenden, los quales con el entendimiento agudo tienen el sentimiento delgado. Pluguiera a Dios que fueras tú delos torpes en el sentir, que meior me estuviera ser llamada con tu vida madre del rudo que no a ti por tu fin hijo que fue de la sola. ¡O muerte cruel enemiga, que ni perdonas los culpados ni asuelues los inocentes! Tan traydora eres que nadie para contigo tiene defensa; amenazas para la vejez, y lieuas en la mocedad; a vnos matas por malicia y a otros por enuidia, avnque tardas nunca olbidas, sin ley y sin orden te riges. Más razon auia para que conseruases los veynte años del hijo moço que para que desases los sesenta de la vieia madre. ¿Por qué volviste el derecho al reues? Yo estaua harta de estar biua y él en edad de beuir. Perdoname porque asi te trato, que no eres mala del todo, porque si con tus obras causas los dolores, con ellas mismas los consuelas leuando a quien dexas con quien leuas, lo que si comigo hazes mucho te seré obligada. En la muerte de Leriano no ay esperança y mi tormento con la mia recebira consuelo. ¡O hijo mio, que será de mi veiez contenplando en el fin de tu iouentud? Si yo biuo mucho será porque podran mas mis pecados que la razon que tengo para no bivir; ¿con qué puedo recibir pena mas cruel que con larga vida? Tan poderoso fue tu mal que no tuviste para con él ningund remedio. Ni te valio la fuerça del cuerpo, ni la virtud del coraçon, ni el esfuerzo del animo; todas las cosas de que te podias valer te fallecieron. Si por precio de amor tu vida se pudiera conprar, mas poder tuviera mi deseo que fuerça la muerte. Mas para librarte della ni tu fortuna quiso, ni yo triste pude. Con dolor será mi beuir y mi comer y mi pensar y mi dormir basta que tu fuerça y mi deseo me lieuen a tu sepoltura.
EL AUCTOR
El lloro que hazia su madre de Leriano crecia la pena a todos los que en ella participauan y como él siempre se acordase de Laureola, de lo que alli pasaua tenia poca memoria, y viendo que le quedaua poco espacio para gozar de ver las dos cartas que della tenia, no sabia qué forma se diese con ellas; quando pensaua rasgallas pareciale que ofenderia a Laureola en dexar perder razones de tanto precio, quando pensaua poner las en poder de algun suyo temia que serian vistas, de donde para quien las enbió se esperaua peligro. Pues tomando de sus dudas lo mas seguro hizo traer una copa de agua y hechas las cartas pedaços echoles en ella y acabado esto mandó que le sentasen en la cama y sentado beuioselas en el agua y assi quedó contenta su voluntad. Y llegada ya la ora de su fin, puestos en mi los oios dixo: acabados son mis males, y assi quedó su muerte en testimonio de su fe. Lo que yo senty y hize, ligero está de iuzgar; los lloros que por él se hizieron son de tanta lastima que me parece crueldad escriuillos. Sus onrras fueron conformes a su merecimiento, las quales acabadas acordé de partirme. Por cierto con meior voluntad caminara para la otra vida que para esta tierra. Con sospiros caminé, con lagrimas party, con gemidos hablé y con tales pasatienpos llegué aqui a Peñafiel donde quedo besando las manos de vuestra merced.
ACABOSE ESTA OBRA INTITULADA «CARCEL DE AMOR» EN LA MUY NOBLE I MUY LEAL CIUDAD DE SEUILLA A TRES DIAS DE MARÇO AÑO DE 1492 POR QUATRO COMPAÑEROS ALEMANES
NOTAS:
[274] _Quiero_, en la primera edición.
[275] Quizá debe leerse _un_ en vez de _en_.
[276] _Tefeo_ dice claramente la primera edición, y no _Teseo_, aunque más corriente parecía el segundo nombre que el primero.
[277] _Atados_ dice la primera edición.
[278] _Querían_ dice la primera edición.
[279] _Cumple_ dice la primera edición, pero parece errata.
[280] Acaso _puliendo_.
[281] Parece que debe leerse _lavó_.
[282] Parece que debe leerse _de ser_ en vez de _decir_.
TRACTADO QVE HIZO NICOLAS NUÑEZ SOBRE EL QVE DIEGO DE SAN PEDRO COMPUSO DE LERIANO Y LAUREOLA LLAMADO "CARCEL DE AMOR".
Mvy uirtuosos señores: Porque si conosciendo mi poco saber, culpardes mi atreuimiento en uerme poner en acrescentar lo que de suyo está crescido, quiero, si pudiere, con mi descargo satisfazer lo que hize, aunque mi intencion me descarga. Leyendo un dia el tractado del no menos uirtuoso que discreto Diego de sant Pedro que hizo de carcel de amor: en la historia de Leriano a Laureola que endereçó al mvy uirtuoso senor el senor alcayde de los Donzeles, parecime que quando en el cabo del dicho[283] que Leriano por la respuesta sin esperança que Laureola le hauia embiado se dexaua morir, que se partio desque lo ui muerto para Castilla a dar la cuenta de lo passado, que deuiera uenirse por la corte a dezir a Laureola de cierto como ya era muerto Leriano. Y aunque le paresciera que al muerto no le aprouechaua, a lo menos satisfiziera se a si si huuiera en ella alguna muestra de pesar por lo que hauia hecho; pves sabia que si Leriano pudiera alcançar a saber el arrepentimiento de Laureola diera su muerte por bien empleada. E porque me parescio que lo dexaua en aquella corte con occupacion de algunos negocios, o por se desoccupar para entender en otros que mas le cumplian, no lo hize yo por dezillo mejor, mas por saber si a la firmeza de Leriano en la muerte daua algun galardon, pues en la uida se lo hauia negado, acordé hazer este tractado que para la publicacion de mi falta fuera mvy mejor no hazello; en lo qual quise dezir: que desque el avctor lo uido morir e uido que se hizieron sus honras, segun sus merecimientos; e los llantos, segun el dolor; se fue por do Laureola estaua, e le contó la muerte del injustamente muerto, lo qual fenesce en el cabo que ella dió, e comiença desta manera.
EL AVCTOR
Pves despues que ui que a la muerte dél sin piedad consintiendo morir no podia remediar, ni a mi consolar, acordé de me partir para mi tierra, de baxo de la qual antes quisiera morar que en la memoria de mi pensamiento, e por uer e por oyr las cosas que en la corte de su muerte se dezian y Laureola por él hazia, pensé de me yr por alli, assi por esto, como por despedirme de algunos amigos que en ella tenia, y por dezir a Laureola (si en disposicion de arrepentida la uiesse) quanto á mal le era contado entre los leales amadores la crueldad que usó contra tan quien merecido el galardon le tenia; yo que en mi partida, no poca priessa me daua por huyr de aquel lugar donde le ui morir, por ver si fuyendo pudiera partirme de pensar en él, llegué a la corte más acompañado de tristeza que de gana de biuir, membrandome como el que de su conoscimiento me dió principio hauia ya hecho fin, e despues de reposar, no que el pensar reposasse, fuyme a palacio, donde con mucha tristeza de muchos que su muerte sabian fui recebido. E despues de contalles la secreta muerte del amigo suyo y enemigo de sí, fuyme a la sala donde solia Laureola hablarme, por uer si la ueria. Pero yo que la uista de las lagrimas que por él lloraua tenia quasi perdida, mirando no la ueya, e como ella tan embaraçado me uiesse, e como discreta sospechando que le queria hablar, creyendo que no la hauia uisto se bolvio a la camara do hauia salido; pero yo que el sentir tan perdido como el uer no tenia, sentí que se yua, e buelto en mi ui que era la que a Leriano sin uida, e a mi sin anima hauia hecho. A la qual con muchas lagrimas e penados sospiros en esta manera comenzé a dezir.
PROSIGUE EL AVCTOR A LAUREOLA
¡Qvanto me estuuiera mejor perder la uida que conoscer tu mucha crueza e poca piedad! Digo esto, señora, porque assi quisiera con razon alabarte de generosa en uerte satisfazer los seruicios con tanta fe hechos, como la tengo en loar mucho tu fermosura e gran merecer, e no que dieras la muerte a quien tantas uezes con mucha uoluntad por tu seruicio quería tomalla. E pues esto esperauas hazer, no engañaras a él, ni cansaras a mi, ni turbaras la limpieza de tú linaje. Cata que las de tan alta sangre como tú, mas son obligadas a satisfazer el menor seruicio del mundo, si dél son consentidoras, que a guardar su mayor honra; que cierta te hago que si su muerte uieras, siempre tu uida lloraras; mira quanto le eres en cargo, que en el tiempo de su morir, quien mas memoria de su alma e de su cuerpo hauia de tener, se membró de tus cartas, las quales fechas pedaços, en agua beuió, porque nadie dellas memoria huuiesse, e por lleuar consigo alguna cosa tuya, e porque mas compassion hayas dél en la muerte que huuiste en la uida, te hago saber que si como yo lo uieras morir, de compassion hizieras en presencia lo que en ausencia tu poco amor e mucho oluido fizieron que no feziste. O quantos su muerte llorauan e la causa no sabian! pero a mi que el secreto no se me escondió, con mas razon mucho mas que a nadie pesaua, membrandome como en tu mano estaua su uida, uiendo tu mucha crueldad e su poco remedio, a él heziste morir e a su madre, porque no muere, e a mi que biuiendo muera. No creo que codicias la uida, conosciendo lo que has hecho, sino en que sabes que pocos lo sabian, e agora temerás menos la fama de tu mala fama que ues clara mi muerte, do aunque quiera no quedará quien tu crueza publicara. No pensé tan poco dezirte, ni tanto miedo mostrarte. E si con la calidad te enojo, con la cantidad te contento. Pues si gran razon hauia de osar, mas no de acabar tan ayna; e si por atreuido algo merezco, mandame matar, que mas merced me harás en darme la muerte que en dexarme tal uida.
SIGUE EL AVCTOR
Mvy assossegada estuuo Laureola a todo quanto le dixe, no porque el rostro no mostraua las alteraciones del coraçon, pero como discreta suffriendo las lagrimas dissimulando el enojo, no culpando mi atreuimiento con mucha muestra de pensar, començo a responder desta manera.
RESPVESTA DE LAUREOLA AL AVCTOR
Tanto saber quisiera tener para satisfazerte como tengo razon para desculparme. E si esto assi fuera, por tanto desculpada me tuuiera como a ti tengo por diligente. Dizes me que quisieras tener causa para alabarme de piadosa, como la tienes para culparme de cruel. Si esta tuuieras, ni yo mas biuiera, ni tú te quexaras. Culpas me que pues le esperaua matar, porque enganaua a él e cansaua a ti. Ya tú sabes que yo nunca tal esperança le quise dar, que haziendo lo que tú dizes que he fecho, nada quebrantasse. ¿Pues yo qué deuia a ti, pues no era yo por quien tú trabajauas, ni tan poco con tu intencion de ser satisfecho lo que hazias? Assi que a él sin duda e a ti sin carga mi poco cargo me haze. Dizes que deuera mirar a la limpieza de mi linaje; mirando lo que dizes hize hazer lo que he hecho, porque ya tú sabes quanto mas son obligadas las mugeres a su honra que a cumplir ninguna voluntad enamorada. Pues quando todas son obligadas a esto, ¿quanto más y con más razon lo deuen ser las del linaje real? No creas que de su muerte recibo plazer, ni creo que a ti tanto puede pesar como a mi me duele; pero el temor de mi honra y el miedo del rey mi padre pudieron mas que la uoluntad que le tenia, ni creas que el conoscimiento que yo de sus seruicios tengo desconozco, ni menos desagradezco, e si con otro gualardon pudiera pagallos que la honra no costara, tú me tuuieras por tan agradecida, quanto agora me culpas por desamorada; e pues en la uida sin costarme la muerte no se lo pudo pagar, quiero agora que conozcas que la muerte dél haze que mi uida biua muerta. Agora verás, quanto me duele. Agora conoscerás si della me plugo. Agora juzgarás si amor le tenia. Agora sabrás si hizo bien en dexarse morir, que ya tú sabes que con la uida se puede alcançar lo que con la muerte se desespera. E pues a él no puedo pagar, a ti satisfago e doy por testigo; que si seruicios le deuia, con durable esperança se lo pagaua.
EL AVCTOR
Con tanta tristeza acabó su fabla, que apenas podia acabar de hablar, e sin de mí despedirse, desatinada de mucho llorar, turbada la lengua e mudada la color se boluio a la camara do antes se yua, con tan rezios gemidos, que assi de miedo que no la oyessen, como del dolor de lo que hazia, sin me despedir me fuy a mi posada con tanta tristeza, que muchas uezes de mi desesperada uida con la muerte tomara uengança, si pudiera hacello sin que por desesperado me pudieran culpar. E como tan solo de plazer como de amigos con quien le hablasse me hallaua, acostéme en mi retraymiento, y en esta manera, como si biuo delante de mi estuuiera, contra el desdichado de Leriano comenzé a dezir.
EL AVCTOR A LERIANO
¡O enemigo de tu uentura, amigo de tu desdicha! ¿quién pudiera ser causa de tu uida con su embaxada, como yo fuy de tu muerte con tu mensaje? Agora si tú supiesses el arrepentimiento de Laureola, no trocarias la gloria celestial, si por dicha la tienes, por la temporal, que por darte muerte perdiste; o si tan arrebatada no la tomaras, con tu uida no dubdo pudieras alcançar lo que con perdella perdiste. No sé quien me turbó mi entendimiento y robó mi juyzio, que en el tiempo de tu morir no te dixesse como con la muerte se pierde lo que con la uida a las vezes se gana. ¡A desdichado de mi! ¡quién te tuuiesse en lugar donde pudiesse dezir todo lo que Laureola me dixo, lo que muestra de pesar por perderte! Pero si con la muerte ganaste la uoluntad que agora muestra, por bien empleada la deues dar. Mucho descanso recibiera si creyesse que me oyes, o me crees, porque uieras que con solo arrepentirse bastaria pagarte, quanto mas que muy mas quexosa está de ti, que tú della deues estar. Agora si biuiesses no ternias de que quexarte. Agora seria tu pena con esperança suffrida. Agora ni de la uida pudieras quexar, ni la muerte tomaras por abogada. O ¡quanto bien me haria Dios si pudiesse perdiendo mi uida cobrar la tuya! ¿Para qué me dexó sin mi uerdadero amigo? ¿Quién pudo perderte que mas pudiesse biuir? Pluguiesse a Dios que la uoluntad que te tengo y la que en tu uida tuue en rogar por mi muerte me la pagasses, lo qual assi espero que hagas si tanta uoluntad de uerme tienes como yo tengo de seruirte. E assi me despido de más enojarte, lo que de la uida queria hazer.
EL AVCTOR
Tanto cansado de enojo e menguado del consuelo quedé de mi habla, que desatinado, sin sentir qué hazia, me traspassé y entre muchas cosas que comenzé a soñar, que mas pesar que plazer que dauan, soñaua que ueya a Leriano delante de mi en esta manera uestido. Trahya vn bonete de seda morada muy encendido, con vna ueta de seda uerde de mala color que a penas se podia determinar, e con vna letra bordada que dezia:
Ya está muerta la esperança, e su color mató uuestro desamor.
Llegando mas cerca de mi, ui que trahya vna camisa labrada de seda negra, con vnas cerraduras y vnas letras que desta manera dezian:
Fue cresciendo mi firmeza de tal suerte que en el fin halló la muerte.
Trahya vn jubon de seda amarilla e colorada, con vna letra que dezia:
Mi passion a mi alegria satisfaze en hazella quien la haze.
Trahya mas vn sayo de terciopelo negro con vna cortadura de raso de la misma, con vna letra que dezia:
En la firmeza se muestra mi mal e la culpa uuestra.
Trahya mas vn cinto de oro con vna letra que dezia:
Muy mas rica fue mi muerte que mi uida si della quedays seruida.
Trahya mas vn puñal los cabos e los cuchillos de azero dorado con vna letra que dezia:
Mas fuerte fue la passion que me distes y nunca os arrepentistes.
Vile mas vna espada con la uayna e correas de seda azeytunada, con vnas letras bordadas que dezian:
Dió a mi uida mi tristura tal tormento, que muerto biuo contento.
Vile mas vnas calças francesas, la vna blanca e la otra con vna letra bordada que dezia:
Castidad quedó zelosa de la uida por no dexaros seruida.
Trahya mas vnas agujetas de seda leonada, con vnos ñudos ciegos, con vnas letras que dezian:
Vedes aqui mi congoxa que en uida ni en muerte afloxa.
Vi que trahya mas en cima de todo esto, vna capa negra bordada de vna seda pardilla escura, con vna letra que dezia:
No pudo tanto trabajo ni tristeza que muden la mi firmeza.
Mirele mas que trahya calçados vnos çapatos de punta con vnas letras en ellos muy menudas que dezian:
Acabados son mis males por seruicio de quien niega el beneficio.
Mirele mas las manos, e ui que trahya vnos guantes con vnas eles e aes, e con la letra que dezia:
Assi comiença e fenesce el nombre que mas meresce.
Despues de bien mirado lo que trahya uestido, e lo que las letras dezian, e la firmeza e pesar que señalauan, miré a la cara e uile el gesto tan hermoso que parescia que nunca pesar hauia passado, e con amoroso semblante, después de muy cortesmente saludarme, con el mismo tono que antes me solia hablar, començó á dezir en esta manera.
LERIANO AL AVCTOR
¡O mi uerdadero amigo! bien pensarás tú que mi presencia estaua de ti tan lexos que no pudiesse saber lo que hazias, ni oyr lo que hablauas; no lo creas, que nunca de ti tan apartado me fallasse que junto contigo no estuuiesse. Porque despues que uentura en la uida de ti me partió, nunca en la muerte de ti me parti. Junto contigo siempre he andado, e a todo lo que a Laureola de mi parte e de la tuya dezias estaua presente. Sabe Dios que si pudiera quisiera hablarte. Pero ni yo podia, ni su miedo me dexaba, que antes te certifico que por esto que hago, aunque es poca la habla, espero mucho el tormento; e porque desto segun la confiança tengo de tu gran uirtud, no recibas la pena que yo, dexo de mas hablar en ello y uengo a lo que haze al caso de tu habla, e mi respuesta. Dizes me, señor, que quisieras poderme dar la uida, como me diste la muerte; no creas que tu mensaje me la dió, ni yo, segun el principio lleuaua, me pudiera escusar de llegar a este fin. Dizes que quisieras que estuuiera en disposicion que pudiera gozar del arrepentimiento de Laureola; no te lo quiero agradescer, pues no te lo puedo pagar, que el mayor seruicio que puede ni puedo hazer, no es tan grande que la menor merced que de ti he recetado no sea mayor. Pues sus mercedes ya no las quiero ni puedo gozar dellas aunque quiera, e si con arrepentimiento me satisfaziesse, de su crueza quedé tan quexoso que aunque mas hiziesse no seré pagado. Dizes me, mi buen amigo, que dé mi muerte por bien empleada pues con ella gané lo que sin ella perdia; luego lo haria yo si de la uida quedara algo con que pudiera gozallo. ¿Pero qué me aprouecha a mi creer lo que dize sin ver lo que haze? E creo que si pudiera otra uez uerme biuo, tornara a darme mas pena e menos esperança, pues esto al mejor librar de biuir se esperaua; más quise suffrir buena muerte que passar mala uida. No creas que si creyera que era mas seruida biuiendo, que dexandome morir, me matara. Pero como con la uida no me podia aprouechar, pense con la muerte remediarme; que no me tengas por tan uencido de seso, que no sé que fuera bien biuir para seruilla aunque no para gozalla. Pero como nunca de su respuesta supe de lo que mas que seruia, como tú sabes, dexéme morir, pues ya la uida queria dexarme. Dizes me, señor, que querrias poder cobrarme aunque supiesses perderte; yo te lo creo y en esto lo pago, pues en otra cosa no puedo. Dexiste que quisieras que rogasse por tu muerte, porque en ella de nuestra amistad gozassemos, pues en la uida no podiamos; no tengas tal esperança, que mas quiero oyr dezir que biues sin uerme, que saber que conmigo biues muerto, aunque en tu muerte muera tu uida, e biua tu fama, e assi te dexo, no porque de ti me alexo, supplicandote que no hagas por mal que te hable, pues aunque quiero, no puedo.
EL AVCTOR
Después que Leriano acabó de hablarme, quando yo ya queria respondelle, sin hauer de mi sueño recordado, soñaua que ueya a Laureola entrar por la camara tan uisiblemente como si uerdaderamente estuuiera despierto, con dissimulada ropa e nueua compañia, e embaraçado de uer cosas tan graues, dexé de respondelle, e comence a notar la galana manera de que uenia uestida. E tambien me parecio que no miraua a Leriano ni hauia recebido alteracion de uerla uenir. Venia toda en cabello con vna tira labrada de seda encarnada con vna letra que en ella dezia:
No da muerte mi seruicio mi crudeza y condicion ni menos da galardon.
Trahya más vna camisa labrada de seda blanca con vnas cerraduras, y con vnas letras que dezian:
Cerró tu muerte a mi uida de tal suerte, que no saldra sin la muerte.
Trahya mas vn brial de seda negra con vn follaje de seda leonada, con vnas letras que dezian:
Tu firmeza y mi congoxa pudieron tanto penarme que en el fin han de acabarme.
Trahya mas vna cinta de caderas labrada de hilo de oro, con vna letra que dezia:
Mas rica seria mi gloria, si el biuir consintiesse en mi morir.
Trahya mas vna faldilla de dos sedas, la vna azeytunada e la otra colorada, con vna letra que dezia:
No puede ya el alegria alegrar sin más pesar.
Trahya vna tauardeba francesa azul y amarilla, y dezia la letra con que uenia bordada:
Con tu muerte mi memoria se concierta que biua mi gloria muerta.
Más trahya vn manto de aletas verde y morado, bordado con vnas matas de yerua buena, con vna letra que dezia desta manera:
Si no tuviera la uida en tu muerte, no me mostrara tan fuerte.
Trahya mas unos guantes escriptas en ellos vnas eles e oes, e vna letra que dezia desta manera:
Con lo que acaba e comiença fenesció quien muerte no mereció.
Trahya mas vnos alcorques con vnas nemas, e vnas letras que dezian desta manera:
¡Qué pena más en tu pena que en la mia! más meresció mi porfia.
Acabado de mirar como uenia vestida, e lo que las letras significauan, ui que con mucha tristeza e poco plazer, mas con semblante de muerta que con fuerça de biua buelta la cara a do estaua Leriano, començo a hablar enesta manera.
LAVREOLA A LERIANO
Nvnca pense, Leriano, que la fuerça de tu esfuerço por tan poco inconuiniente consintieras perder, por que si como dizes, seruirme desseauas, mas honra me hazias en biuir que en darte la muerte. E cierto te hago que mas tu flaqueza tu mucha pena, ni menos amor me heziste creer; e si claro quieres uer quan mal lo hiziste, piensa si yo por bailar, o por prouarte lo hiziera, quan errado hauia sido tu proposito. Pues si los leales amadores los desconciertos del amor no saben suffrir, quien será para padezellos? Pues quien no sabe suffrillos no piense gozallos: e pocas veces espere su gloria, pues no está la uirtud sino en saber forçar la pena, que en gozar la bien auenturança quien quiera quando le uiene, sabe della aprouecharse. Assi que tú mas culpado deues ser siendo discreto por lo que feziste, que loado por enamorado por lo que passaste. E no creas que si de tu fe no estuuiera segura que diera credito a tu fingida firmeza, e no dando principio no deuiera llegar a tan errado fin. E más para dezirte uerdad, que para pagar a tu pena te hago cierto que si tu muerte creyera, antes la mia tomara que la tuya consintiera, porque me paresce que fuera conciencia suffrirlo. Pero si la confiança de lo que por mi seruicio hazias, me hazia creello, la seguridad de tu buen seso me hazia dudarlo. E desta manera daua mas crédito a tu discrecion que a tu arrebatada muerte. Bastarte deuiera a ti, Leriano, membrarte en la disputa que estuuo mi honra e peligró mi uida, e contentáraste tú con saber que te queria e tu mal mas que el mio me penaua, aunque no te lo dezia. E si esto me niegas, miembrate quien yo era e la poca necesidad que de tus seruicios tenia, e como con solo escreuirte bastaua para desto asegurarte; e para que conozcas que no procedia de deuda sino de uoluntad. E pues está el testigo delante no me negarás que cuando con mi mensaje te desesperaste, e dexaste morir no te daua esperança, pues que te dezia que esperaras uencer al Rey mi señor por dias, para que tú uieras si ante no merescia ser loada por de buen conoscimiento, que culpada por desagradecida. E porque de más hablarte pues no espero uerte, no reciba la passion que de tu muerte rescibo, acorto la habla, aunque es larga la pena, haziendote cierto que pagase a tu alma lo que a tu cuerpo, tu muerte e mi poca dicha no me dexaron, quanto la muerte me dexa.
EL AVCTOR
Qvando Laureola hablaua estas cosas a Leriano, estaua yo en estraña manera espantado, uiendo su mucha piedad, juzgando su seso, conosciendo su uoluntad. E tanto sus amorosas razones sin fuerça uencian, que aunque conmigo no hablaua, muchas vezes sino para descortesia aun le respondiera agradesciendole mucho lo que dezia, aunque aprouechaua poco; pero como sus razones a mi pensar parescian justas, nunca crey que Leriano tuuiera cosa que le responder, ni con que le satisfazer. No por la poca confiança de su seso, mas por la mucha turbacion de su alma en uer delante si la que mas que a si queria. A lo qual los ojos en el suelo con mucha cortesia e acatamiento, començo a responder en esta manera.
LERIANO A LAVREOLA
¡O qvien tuuiesse, señora, tanto saber para quexar mi mal como tengo razon para padescello! Yo sabria tan bien responderte como si pudiera biuir supiera seruirte. Dizes, señora, que nunca creyste que la fuerça de mi morir pudiera mas que mi esfuerço. No te marauilles; que como yo sin mi me hallaua, no tenia con qué defenderme. Assi que lo que me culpas, mereces la pena, pues tú que podias remediallo consentiste hazello. E si dizes que erré en no defenderme affirmandote todauia que pudiera hazello, si tú por prouarme o por burlar lo hizieras, juzga lo que dizes e mira qual estaua, e uerás que el coraçon lastimado nunca toma la buena nueua por cierta, ni la mala por dudosa, e con esto todo lo que de tu parte me dezian, creya, conosciendo tu mucha crueza e mi poca dicha. E no pienses que tan poco trabajo puse en defender mi uida por seruir la tuya, que mas pena no me daua defenderme de la muerte que padescella, y en membrandome como no codiciaua biuir sino para seruirte, ueya que era yerro no querer lo que quesiste, pues de aquello te seruias. E no pienses que tan poco gané en ella que la do en mi por mal empleada, pues en ella descobriste la piedad que en la uida siempre ganaste. E si dizes que me bastaua la esperança que me dauas, no te lo niego segun quien tú eres, que con solo mirarme, quanto te pudiera seruirme pagaras, quanto más con lo que dizes; porque quanto menos esperança parescia cierta, tanto más de lo mucho que merescias se membraua; e de merescerte estaua dubdoso, porque quanto mayor era la merced, tanto menos la creya, e con esto hize las obras que ues. E a lo que me dizes de la uentura en que tu honra e uida se puso, bien sabes, si lo cierto no oluidas, a quan poco cargo te era, e la esperiencia de lo que me pensaua tú la sabes, e las obras son testigos. E si dizes que en lo primero estauas sin cargo y en tanto peligro te uiste, que mas aparejado estuuiera dando occasion para que algo sospechassen, pues andauan sobre el auiso, no te engañes, que pues e a tu limpieza se hauia mostrado, nunca nadie dixera lo cierto que por dubdoso no se tuuiera, uiendo la paga que a los otros hauia dado, de quien menos el secreto se fiaua mas lo temieran, e por esto uerás que con lo que te escusas más te temieran, e por esto uerás que con lo que te escusas mas te condenauas. E pues no te puedo seruir, no quiero enojarte ni más te hablar, saluo pedirte en galardon de mi fe, que me des las manos que te bese, porque desta gloria goze en la muerte, pues en la uida no pude ni tú me dexaste. E assi me despido, supplicandote que del ánima como dizes tengas memoria, pues el cuerpo pussiste en oluido; e por mas enojoso no serte, ni con mis razones importunarte, acabo pidiendote por merced, que si alguno presumiere aprouecharse de la riqueza de seruirte, de la fé de mi uoluntad te acuerdes, la qual delante tus ojos pongo, porque de mi muerte hayas la compasion que de la uida no huuiste.
EL AVCTOR
Qvando estas cosas entre ambos passauan, estaua mirando la cortesia e mucha firmeza con que Leriano hablaua, e quan poco pesar de su muerte mostraua, porque conoscia que a Laureola no menos que a él le dolia, e por no le enojar suffria su pena callando su muerte, e quanto me alegraua de vellos juntos tanto me entristecia membrandome de la muerte de Leriano e segun sus razones me parescian, aunque yo de las menos dellas gozaua, nunca quisiera uellos acabar; e porque yo conoscia que si Leriano recebia gloria de uella que Laureola no recebia pena sino de uer que era muerto, quisiera que nunca su fabla tuuiera cabo ni su uista apartamiento; pero como nunca las cosas que dan plazer suelen mucho durar, antes mas ayna se pierden, yo estando en esto contemplando soñaua que ohya vna boz muy triste que decia: ¡uen Leriano que tardas! e con vn rezio e dolorido sospiro, el bonete en la mano, se fue a Laureola por le besar las manos. La qual por alguna gloria dalle en la muerte, pues en la uida no quiso, se las dió. E besandoselas dixo estas palabras muy rezio e desapareció.
¡O si la muerte matasse la memoria pues que dió muerte a la gloria!
PROSIGVE EL AVCTOR
Qvando yo ui que no lo ueya, miré a la parte donde Laureola estaua, por uer si la ueia, e uila con tanto pesar y los ojos bañados en agua, que no como ella era hermosa, mas como si uerdaderamente estuuiera muerta, estaua amarilla, perdida la habla, uencida la fuerça y en tal disposicion la ui, que mas conpassion hauia de uella, que de Leriano, aunque estaua muerto; e de uer tal el vno y el otro en peor peligro estaua tan desesperado, que diziendo uerdad yo quisiera mas acompañar a Leriano muerto que seguir a Laureola biua; la qual con mucha tristeza dissimulando quanto podia la pena que la muerte de Leriano le daua, forçando las lagrimas como discreta, començó a hablarme en esta manera.
LAUREOLA AL AVCTOR
Verdaderamente con mas coraçon e mejor uoluntad me despidiera de la uida e tomara la muerte, que salir de tu posada, sino creyesse que saliendo me hauia de salir el alma. Porque cierto es que si creyera que viendo a Leriano tal me hauia de uer, nunca en tal me pusiera, antes suffriera la pena de su ausencia que la gloria de uelle, pues no podia remediarle, que nunca pense que assi me penara, porque quanto mas sus seruicios e lealtad delante mi ponia para algo querelle, tanto mi bondad e la grandeza de mi estado me lo estoruaua; e no porque contra esto esperaua yr, antes la uida de mi fe uaya, saluo que con más trabajo e menos oluido trabajara con el rey mi señor en libertad, aunque a mi no era dado, para que entrasse en la corte e huuiera lugar de uerme, e con esto segun se dezia y en muerte manifestaua, e con la esperança que le daua huuiera lugar de no desesperar; pero si yo con mi crueza lo consentia, con la passion lo he pagado y espero pagar tambien, que para mi salud estuuiera tambien hazello como para mi bondad por qualquiera parte negallo. Mas de la hermosura que Dios me dió me quexo, y él deue quexarse, que esta pudo más ayna que mi condicion ni uoluntad engañarse; e porque el tiempo es corto e la passion es larga, no quiero mas dezirte, saluo que te hago cierto, que aunque Leriano segun mi estado e linaje por mujer no me merescia, nunca deuiera él perder la esperança. E pues a él no puedo pagar sus obras e buenos seruicios, a ti te ruego que de la corte no te partas, aunque el desseo de tu naturaleza te pene, porque conozcas en las mercedes que te haré aqui si biuieres, las honras que a Leriano hiziera biuiendo.
EL AVCTOR
Qvando Laureola acabó de hablarme quedó tan triste, e tan llenas sus uestiduras de lagrimas de sus ojos que en gran manera me ponia más manzilla su penada uida que la muerte del muerto; e a todo lo que me dixo quisiera mucho respondelle, agradesciendole las mercedes que queria hazerme, como la cortesia con que me hablaua, saluo que qvando mas seguro e pensatiuo en lo que me hauia dicho estaua, se partió de mi con vn gran sospiro, e con vna boz con que pudo recordarme que dezia: Ya no puede más doler la muerte, aunque está cierta, que la uida que está muerta.
EL AVCTOR
Despves que miré al derredor e ui que hauia quedado solo, halléme tan triste e tan embeleñado, que no sabia lo que de mi hiziesse, ni de lo que hauia soñado que pensasse. E como no tenia con quien hablar, estaua tan pensatiuo que mill uezes con mis manos quisiera darme la muerte, si creyera hallar en ella lo que con ella perdi; e como pense que con mi muerte no se cobraua la uida del muerto, ui que era yerro perder el anima sin gozar del cuerpo; e como es cierta esperiencia que la musica cresce la pena donde halla, e accrescienta el plazer en el coraçon contento, tomé la uihuela, e mas como desatinado que con saber cierto lo que hazia, començe a tañer esta cancion e uillancico:
_Cancion._
No te pene de penar, coraçon, en esta uida, que lo que ua de uencida no puede mucho durar. Porque segun es mortal el mal que se muestra, e fuerte, ¿para qué es tomar la muerte pues la uida es mayor mal? Comiença te a consolar, no muestres fuerça uencida; que lo que mata la uida con muerte se ha de ganar.
_Uillancico._
Pues porque es buena la uida sin la muerte, se toma por mejor suerte. Quien muere muerte biuiendo no haze mucho su suerte, mas el que biue muriendo sin la muerte, ¿qué mal ni pena hay mas fuerte? Quien puede suffrir su mal o quexallo a quien lo haze, con su mal se satisfaze su uida aunque es mortal, pero el dolor desigual de mal e pena tan fuerte ¿quien lo suffre que no acierte?
EL AVCTOR
Acabada de dezir la cancion e desecha lo menos mal que yo pude, dexé la uihuela, sin mas pensar lo que deuia hazer, mandé ensillar, porque me parescia que era tiempo e bien de partir a mi tierra; e despedido de los que hallé por la calle, sali de la corte, más acompañado de pesar que consolado de plazer. E tanto mi tristeza crescia e mi salud menguaua, que nunca pense llegar biuo a Castilla, e despues que començe a entrar por mi camino, uinieronme tantas cosas a la fantasia, que no tuuiera por mal perder el seso, por perder el pensamiento dellas. Pero membrandome como no hauia ningun prouecho pensar más en ello, trabajaua conmigo quanto podia por me defender de traellas a la memoria. E assi trabajando el cuerpo en le camino, y el ánima en el pensamiento, llegué aqui a Peñafiel como Diego de Sant Pedro, do quedo besando las manos de uuestras mercedes.
NOTAS:
[283] Parece que debe leerse «cuando en el cabo dél es dicho».
SERMON ORDENADO POR DIEGO DE SANT PEDRO PORQUE DIXERON VNAS SEÑORAS QUE LE DESSEAUAN OYR PREDICAR
Para que toda materia sea bien entendida y notada, conuiene que el razonamiento del que dize sea conforme a la condicion del que lo oye; de cuya verdad nos queda que si ouieremos de hablar al cauallero, sea en los actos de la caualleria. E si al deuoto en los meritos de la pasion. E si al letrado, en la dulçura de la sciencia. E assi por el consiguiente en todos los otros estados. Pues siguiendo esta ordenança para conformar mis palabras con vuestros pensamientos; porque sea mejor escuchado, paresceme que deuo tratar delas enamoradas passiones; pero porque sin gracia ninguna obra se puede començar, ni mediar, ni acabar, roguemos al amor (en cuya obediencia biuimos) que ponga en mi lengua mi dolor; porque manifieste en el sentir lo que fallesciere en el razonar. E porque esta gracia nos sea otorgada, pongamos por medianera entre amor e nosotros la Fe que tenemos en los coraçones. E para mas la obligar, offrecerle hemos sendos sospiros porque nos alcance gracia; a mi para dezir, e a vosotras señoras, para escuchar; e a todos finalmente para bien amar.
Dice el lhema: In patiencia vestra sustinete dolores vestros.
Lastimados señores, y desagradecidas señoras: Las palabras que tomé por fundamento de mi intencion, son escriptas en el libro de la muerte, a los siete capitulos de mi desseo. Da testimonio dellas el Evangelista Aficion. E traydas del latin a nuestra lengua, quieren dezir. En vuestra paciencia sostened vuestros dolores. E para conclusion del tema, será el sermon partido en tres partes.
La primera será vna ordenança para mostrar como las amigas se deuen seguir. La segunda será vn consuelo en que se esfuercen los coraçones tristes. La tercera, vn consejo para que las señoras que son seruidas remedien a los que la siruen. E para aclaracion de la primera parte, digo que todo edificio para que dure, conuiene ser fundado sobre cimiento firme, si quiere el edificador tener su obra segura. Pues luego conuiene que lo que edificare el desseo en el coraçon catiuo, sea sobre cimiento del secreto, si quisiera su labor sostener e acabar sin peligro de verguença. Donde por essa conparacion paresce que todo amador deue antes perder la vida, que escurecer la fama de la que siruiere, auiendo por mejor recebir la muerte callando su pena, que merecerla, trayendo su cuydado a publicacion. Pues para remedio deste peligro en que los amadores tantas vezes tronpieçan, deue traer en las palabras mesura, y en el meneo honestidad, y en los actos cordura, y en los ojos auiso, y en las muestras soffrimiento, y en los desseos tenplança, y en las platicas dissimulacion, y en los mouimientos mansedunbre. E lo que más deue proueer, es que no lieue la persona tras el desseo, porque no yerre con priessa, lo que puede acertar con espacio; que le hará passar muchas vezes por donde no cunple, e buscar mensajeros que no le conuienen, y embiar cartas que le dañen, e bordar inuenciones que lo publiquen. E porque competencia suele sacar el seso de sus recogimientos honestos, poniendo en coraçon sospechas, y en el mal desesperacion, y en las consideraciones discordia, y en el sentimiento rauia; deue el que ama templarse e suffrirle, porque en tales casos quien buscare su remedio, hallará su perdicion. E quando al que compete le paresciere que su competedor lleuó mas fauor de su amiga que no él, entonces deue mas recogerse. E aquel mudar dela color, e aquel encarniçar de los ojos, e aquel temblar dela boz, e aquel atenaçar delos dientes, e aquella sequedad de la boca que traen disfauores, deuelo cerrar en el juyzio, cerrando la puerta con el aldaba del soffrimiento, hasta que gaste la razon los accidentes de la ira; que las armas con que se podria rengar, cortarian la fama de la amiga, cosa que más que la muerte se deue temer. Bien sé yo, señoras, que lo que trato en mi sermon con palabras, aueys sentido vosotras en obras. De manera que son mis razones molde de vuestros sentimientos. Empero porque muchas vezes la passion ciega los ojos del entendimiento, es bien recordar os la haz y el enues destas ocasiones. Sean los passos del que ama espaciosos, e las passadas por do está su amiga, tardias; e tenga en publico tristeça tenplada; porque esta es vn rastro por donde van las sospechas a dar en la celada de los pensamientos; cosa de que todo enamorado se deue apercibir, porque diuersas vezes las aparencias del rostro son testigos de los secretos del coraçon; e no dudo que no peneys mucho en hazer esto, porque más atormentan los plazeres forçosos que las tristeças voluntarias; mas todo se deue suffrir en amor y reuerencia de la fama de la amiga, e guardaos, señores, de vna erronía que en la ley enamorada tienen los galanes, comentando en la primera letra de los nombres de la que siruen sus inuenciones o cimeras o bordaduras, porque semejante gentileça es vn pregon con que se haze justicia de la infamia dellas. Ved qué cosa tan errada es manifestar en la bordadura avn lo que en el pensamiento se deue guardar. Y no menos, señores, os escusad de vestidos de sus colores, porque aquello no es otra cosa sino vn espejo do se muestra que la seruis. E porque los ojos suelen descobrir lo que guarda la voluntad, sea vuestro mirar general, por quitar de tino los sospechosos. Conuiene a todo enamorado ser virtuoso, en tal manera, que la bondad rija el esfuerço, aconpañe la franqueça; e la franqueça adorne la tenplança, e la tenplança afeyte la conuersacion, e la conuersacion ate la buena criança, por via que las vnas virtudes de las otras se alumbren, que de semejantes passos se suele hazer el escalera por do suben los tristes a aquella bienaventurada esperança que todos deseamos. Nunca vuestro juyzio responda á las bozes de la pena; e quando ella se aquexa con dolor rija el seso la tenplança, atando el cuerpo con consejo, porque no se vaya tras el pensamiento haziendo asomadas y meneos. No segun la ley del discreto lo establesce, mas segun la priessa de la pena lo pide. E porque suelen recrescerse a los penados acaescimientos de tanta angustia que dessean hablar la, porque la passion comunicada duele menos, no so yo de consejo que a nadie se descubra porque quien a otro su secreto descubre, hagale señor de si.
Pues porque no rebiente el que se viere en tal estrechura, apartase a tal lugar solo, y sentado en medio de sus pensamientos, trate y participe con ellos sus males; porque aquellos solo son compañia fiel. E si vn pensamiento le traxere desesperaciones, otro le traerá esperança. E si vno hallase torpe, otro hallará tan agudo que le procure su remedio. E si vno le dixere que desespere segun su desdicha, otro le dirá que espere segun su fe, e si vno le aconsejare que acorte con la muerte la vida e los males, otro le dirá que no lo haga, porque con largo biuir todo se alcança; otro le dirá que tiene su amiga graue condicion como desamorada, otro le dirá que tiene piedad natural segun muger; otro le consejará que calle, que muera e suffra; e otro que sirua e hable e siga. De manera que él de si mismo se podra consolar y desconsolar. Direys vosotros, señores, que todavia querria desconsolacion e consejo de amigo, porque los honbres ocupados de codicia, o amor, o desseo no pueden determinar bien en sus cosas propias, lo qual yo no reprueuo. Pero assi como en los otros casos lo conozco, assi para esto lo niego; porque en las otras negociaciones se turba la razon, y en los dolores de este mal se aguza el seso. E si sobre todo esto la ventura vos fuese contraria, en vuestra paciencia sostened vuestros dolores.
LA SEGUNDA PARTE
La segunda parte de mi sermon dixe que seria vn consuelo de los coraçones tristes. Para fundamento de lo qual conuiene notar que todos los que catiuaren sus libertades, deuen primero mirar al merescer de la que causare la captiuidad, porque el afficion justa aliuia la pena. De donde se aprende; el mal que se sufre con razon, se sana con ella misma. De cuya causa las passiones se consuelan e suffren. E avn que las lagrimas vos cerquen, e angustias vos congoxen, e sospechas vos lastimen, nunca, señores, vos aparteys de seguir e seruir e querer, que no ay conpañia mas amigable que el mal que vos viene de quien tanto quereys, pues ella lo quiere. E si no hallardes piedad en quien la buscays, ni esperança de quien la quereys, esperad en vuestra Fe, y confiad en vuestra firmeza; que muchas vezes la piedad responde quando firmeza llama a sus puertas. E pues soys obedientes a vuestros desseos, soffrid el mal de la pena por el bien de la causa. ¡Que, señores, si bien lo miramos quantos bienes recebimos de quien siempre nos quexamos! La soledad causa desesperacion algunas vezes, donde nuestras amigas siempre nos socorren, dando nos quien nos acompañe e ayude en nuestra tribulacion. Embian nos a la memoria el desseo que su hermosura nos causa, e la passion que su gracia nos pone; y el tormento que su discrecion nos procura; y el trabajo que su desamor nos da. E porque estas cosas mejor conpañia nos hagan crezcan nuestros coraçones con ellas; en manera que por venir de do vienen avn que el pensamiento se adolezca, la voluntad se satisfaze; porque no nos dexen desesperar. Y es esto como las feridas que los caualleros receben con honrra, avn que las sienten en las personas con dolor, las tienen en la fama por gloria. O amador! si tu amiga quisiere que penes, pena; e si quisiera que mueras, muere; e si quisiera condenarte, vete al infierno en cuerpo y en ánima. ¿Qué más beneficio quieres que querer lo que ella quiere? Haz ygual el coraçon a todo lo que te pueda venir. E si fuere bien, amalo. E si fuere mal, suffrelo. Que todo lo que de su parte te viniere, es galardon para ti. Direys a esto que vos dé fuerça para suffrir, y que vosotros me dareys voluntad para penar. Mirad bien, señores, quan engañados en esto biuis; que si podeys sostener tan graue pena, cobrareys estimacion. E si el suffrimiento cansare y os traxere a estado de muerte, no puede veniros cosa más bienauenturada; que quien bien muere, nunca muere; pues qué fin más honrrado espera ninguno que acabar debaxo de la seña de su señor: por fe y firmeça e lealtad e razon? Por donde estaua bien vn mote mio, que decia, que en la muerte está la vida. Dize vn varon sabio, que no vido honbre tan desuenturado, como aquel que nunca le vino desuentura; porque este ni sabe de si para quanto es, ni los otros conoscen lo que podria si de fortuna fuesse prouado. Pues qué mas quereys de vuestras amigas sino que con sus penas esperimenteys vuestra fortaleça? Que no hallo yo por menos coraçon recebir la muerte con voluntad, que sostener la vida con tormento; porque en lo vno se muestra resistencia fuerte, y en lo otro obediencia justa; de forma, que con el mal que amor os ordena, os procura alabança. Esforçad vos en la vida, e sed obedientes en la muerte. Pues luego bien dize el tema: que sostengays en vuestra paciencia vuestros dolores.
LA TERCERA PARTE
Dixe que la tercera parte de mi sermon seria vn consejo para que las señoras que son seruidas remedien a quien las sirue. Pero primero que venga a las razones desto, digo que quisiera, señoras, conosceros con seruicio, antes que ayudaros con consejo: porque lo vno hiziera con sobra de voluntad, y haré lo otro con mengua de discrecion; mas como desseo librar vuestras obras de culpa, e vuestras almas de pena, dezir vos he mi parecer lo menos mal que pudiere. Pues para començar el proposito, solo por salud de vuestras animas, deveriades remediar los que penays; que incurris por el tormento que les days en quatro pecados mortales; en el de soberuia que es el primero, pecays por esta razon: Quando veys que vuestra hermosura y valer puede guarescer los muertos e matar los biuos, e adolescer los sanos, e sanar los dolientes, creeys que podeys hazer lo mismo que Dios, al qual por esta manera offendeys por este peccado. E no menos en el de auaricia; que como recogeys la libertad e la voluntad e la memoria y el coraçon de quien os dessea, guardays todo esto con tanto recaudo en vuestro desconocimiento que no les volvereys vna sola cosa destas, fasta que muera por lleuarle la vida con ellas. Pecays assi mesmo en el pecado de la yra; que como los que aman, siempre siguen, es forçado que alguna vez enojen, e importunadas de sus palabras e porfias, tomays yra con desseo de vengança. En el pecado de la pereça no podeys negar que tambien no caeys, que los catiuos del aficion, avn que mas os escriuan y os hablen, e os embien a dezir, teneys tan perezosa la lengua, que por cosa del mundo no abris la boca para dar vna buena repuesta. E si esta razon no bastare para la redenpcion de los catiuos, sea por no cobrar mala estimacion. ¿Qué os paresce que dirá quien sopiere que quitando las vidas galardonays los seruicios? Para el leon e la sierpe es bueno el matar. Pues dexar, señoras, por Dios, vsar a cada vno su officio; que para vosotras es el amor, e la buena condicion y el redimir; el consolar. E si por aqui no aprueuo bien el consejo que os do, sea por no ser desconocidas; culpa de tan gran grauedad. ¿Cómo, señoras; no es bien que conozcays la obediente voluntad con que vuestros siervos no quieren ser nada suyos por serlo del todo vuestros, que trasportados en vuestro merescimiento, ni tienen seso para fablar, ni razon para responder, ni sienten donde van, ni saben por do vienen, ni fablan a proposito, ni se mudan con concierto: estando en la yglesia y cabo el altar, preguntan si es hora de comer? ¡O quantas vezes les acaesce tener el manjar en la mano, entre la boca y el plato por gran espacio, no sabiendo de desacordados quién lo ha de comer, ellos o el platel! Quando se van a acostar, preguntan si amanesce, e quando se levantan preguntan si es ya de noche. Pues si tales cosas desconoceys, a la mi fe, señoras, ni podeys quitar las condiciones de culpa, ni las ánimas de pena, quando por precio de sus vidas no quereys dar vuestras esperanças. E como vean los que os siruen su poco remedio, traen los ojos llorosos, las colores amarillas, sus bocas secas, las lenguas enmudecidas, que avnque no con ál, sino con sus lagrimas, deurian reuerdecer vuestras sequedades. Pues porqué en hora mala para mi, podeys negar galardon tan desseado, e por tantas maneras merescido?
Direys vosotras, señoras: ¿no veys, predicador simple, que no se pueden remediar sus penas sin nuestras culpas?
A lo qual yo respondo, que no me satisfaze vuestro descargo; porque el que es affinado amador, no quiere de su amiga otro bien, sino que le pese de su mal; y que tractando lo sin aspereça, le muestre buen rostro; que otras mercedes no se pueden pedir. Assi que remediado su mal, antes sereys alabadas por piadosas, que retraydas por culpadas. Pues si de piedad e amor quereys, señoras, enxemplo, fallareys que en Babilonia biuian dos caualleros, y el vno dellos tenia fijo llamado Piramo, y el otro vna hija que llamauan Tisbe; y como se viessen muchas vezes encendió la conuersacion sus desseos. Y conformes en vna voluntad, acordaron de salirse vna noche porque tuuiesen compañia sus personas, assi como sus coraçones, e tomado este acuerdo, concertaron el que primero saliesse, esperasse al otro en vna puente que estaua fuera de la ciudad junto con el enterramiento del rey Nino; pues como Tisbe fuesse más acuciosa en el andar y en el amor, llegó antes que Piramo a la fuente. Y estando acompañada de sola esperança dél, salio de vna selva que alli se hacia vna leona toda sangrienta e sañuda, de miedo de la qual Tisbe se fue a meter en el enterramiento dicho. E como fuesse desatinada, cayosele el manto que cobria. Llegada la leona a aquel lugar, despues que vuo beuido en la fuente, despedaçó el manto e cubrio lo todo de la sangre que traya, e boluiose luego a la montaña. Pues como ya el desdichado Piramo a la fuente llegasse, vistas las señales del manto sospechó que su amada Tisbe fuese de alguna vestia fiera comida, e dando credito a su sospecha despues que con palabras lastimeras lloró su mala ventura, pusose vn cuchillo por los pechos. La sola e desdichada Tisbe quando ya el roydo de la leona cessó, salio de donde estaua por saber si era llegado su Piramo; y como llegase debaxo de vn moral do cayó con la ferida, hallóle que ya queria dar el ánima, e cayendo en la razon que pudo causar su muerte, llegó a el boluiendole el rostro arriba, que lo tenia en la tierra, y besandole diuersas vezes su fria boca, mezclando sus lagrimas e su sangre, començo a dezir. Buelue el rostro, señor mio, a tu desamparada Tisbe. No tengas mas amor con la tierra que comigo. Por cierto tambien terné fuerça para acompañarte en la muerte como para amarte en la vida; assi seguire yo muerta á ti muerto. E dichas estas palabras, sacó le el cuchillo de los pechos, y puesto en los suyos, abraçose con su amado e assi acabaron entrambos. Muchas razones y enxemplos y autoridades podria traer para enchir de verdad mi intencion; e no las digo por esquiuar prolixidad. Solamente, señoras, os suplico, que parezcays a la leal Tisbe, no en el morir, mas en la piedad que por cierto mas grave que la de Piramo es la muerte del desseo; porque la vna acaba, y la otra dura. E do vos seguridad que no os arrepintays de mi consejo. Catad que este amor que negays, suele emendarse con pena de quien lo trata con desprecio. E si todavia quisierdes seguir vuestra condicion, sostengan los que aman en su paciencia los dolores. E porque da ya las doze, e cada vno ha mas gana de comer que de escuchar.
Ad quam gloriam nos perducat.--Amen.
QUESTION DE AMOR DE DOS ENAMORADOS
AL VNO ERA MUERTA SU AMIGA; EL OTRO SIGUE SIN ESPERANÇA DE GALARDON. DISPUTAN QUAL DE LOS DOS SUFFRE MAYOR PENA. ENTRETEXENSE EN ESTA CONTROUERSIA MUCHAS CARTAS Y ENAMORADOS RAZONAMIENTOS, Y OTRAS COSAS MUY SABROSAS Y DELEITABLES[284].
EL PRÓLOGO
Muchos son los que del loable y fructuoso trabajo de escreuir rehuyr suelen; unos por no saber, a los quales su ygnorancia en alguna manera escusa; otros por negligencia, que teniendo habilidad y disposicion para ello, no lo hazen: y a estos es menester que Dios los perdone en lo passado y emmiende en lo poruenir. Otros dexan de hazerlo por temor de los detractores y que mal acostumbran dezir, los quales, a mi parescer, de toda reprehension son dignos, pues siendo el acto en si virtuoso, dexan de usarlo por temor. Mayormente que todos o los que más este exercicio usan, o con buen ingenio escriuen o con buen desseo querrian escreuir. Si con buen ingenio hazen buena obra, cierto es que debe ser alabada. Y si el deffecto de más no alcançar algo la haze diminuta de lo que mejor pudiera ser, deuese loar lo que el tal quisiera hazer si más supiera, o la inuencion y fantasia de la obra, porque fue o porque desseó ser buena. De manera que es mucho mejor escreuir como quiera que se pueda hazer, que no por algun temor dexar de hazerlo. Mayormente que o estas cosas han de uenir a vista o juyzio de discretos y buenos, o de nescios y malos; y el discreto no habla mal y el bueno siempre dize bien. Pues el grossero y nescio mal puede juzgar las cosas agenas, que ni a si ni a las suyas conosce; el malo ¿qué mal puede dezir de nadie, pues él en si es malo? Assi que por ninguna uia el bien obrar deuria cessar. De donde el que la presente obra compuso, oluidado todo lo que se podia temer, deliberó lo mejor que pudo escreuir este tractado, dexando su nombre encubierto, porque los que con mas agudo ingenio querran en ella algo emmendar lo puedan mejor hazer y de la gloria gozar su parte.
ARGVMENTO Y DECLARACIÓN DE TODA LA OBRA
El auctor en la obra presente calla y encubre su nombre por la causa arriba dicha, y porque los detractores mejor puedan saciar las malas lenguas no sabiendo de quién detractan. Tambien muda y finge todos los nombres de los caualleros y damas que en la obra se introduzen, y los titulos, ciudades y tierras, perlados y señores que en ella se nombran, por cierto respecto al tiempo que se escriuio necessario, lo qual haze la obra algo escura. Mas para quien querra ser curioso, y saber la verdad, las primeras letras de los nombres fengidos son las primeras de los uerdaderos de todos aquellos caualleros y damas que representan, y por las colores de los atauios que alli se nombran, o por las primeras letras de las inuenciones, se puede también conoscer quien son los seruidores y las damas a quien siruen. Y puesto que la dicha ficion haga la obra algo sospechosa de uerdad, es cierto que todos los caualleros y damas que en ella se introduzen, a la sazon se hallauan presentes en la ciudad de Napoles, donde este tractado se conpuso; y cada uno dellos seruia a la dama que aqui se nombra. Bien es uerdad que el auctor por mejor seruar el estilo de su inuencion y accompañar y dar mas gracia a la obra, mezcla a lo que fue algo de lo que no fue. Finalmente el principal proposito suyo ha sido querer seruir y loar una dama, que en la obra Belisena se nombra; por servir y complazer un cauallero a quien llama Flamiano, que aquella dama seruia. Entre el qual Flamiano y otro que en la obra Vasquiran se nombra, se mueue una contienda o question a manera de dialogo, en demanda y respuesta, qual de los dos con mas razon de la fortuna, como mas lastimado o mas apassionado se deue quexar: Flamiano de enamorada passion, sin remedio ni esperança en viuas llammas uiendose arder, ó Vasquiran siendole muerta su amiga, que era la cosa que en el mundo mas amaua. La qual estando en su poder, la cruel muerte della de toda sperança desesperado le dexó. Sobre lo qual con diuersas letras y embaxadas largos dias contienden; e al fin hallandose juntos, prosiguiendo la question, sin darle fin, pendiente la dexan, porque los que leyeren sin leer tengan, si querran, occasion y manera en que altercar y contender puedan.
COMIENÇA LA OBRA
Acaescio pues que al tiempo que el rey Carlos de Francia entró en Ytalia e ganó el reyno de Napoles, vn cauallero que Basquiran hauia nombre, de nacion Española, natural de la ciudad de Todomir, andando en la corte del serenissimo e catholico rey don Fernando de España hallandose en la dicha corte o passando a la sazon por vna ciudad que Ciracunda se nombra, de vna dama que Violina se llamaua de la dicha ciudad natural estremadamente se enamoró, con la qual enel principio de sus enamorados desseos tan prospera la fortuna le fue, que si al fin como suele la rueda no le houiera hecho desfazer, el más de los gloriosos en tal caso se pudiera llamar, porque con tales ojos de Violina fue mirado que no menos presa de amor quedó con su vista que prendido hauia con su hermosura. Pues venido en conocimiento de Vasquiran lo que la ventura a su desseo le aparejaua, no sin mucho trabajo e peligro con assaz dificultad con Violina secretamente habló, de que sucedio que por la imposibilidad de la guarda que Violina delas compañas de su padre tenia para que más hablar como desseauan se pudiessen, Vasquiran tentó en las voluntades delos parientes de Violina lo que la suya desseaua; esto era que por muger se la diessen, lo qual no pudo alcançar por algun respecto que aqui no se escriue.
Pues visto por esta parte el impedimento que sus desseos impedia, tentaron en la ventura suya de hallar el remedio que en las voluntades ajenas les fallecia. E fue que con acuerdo delos dos, postpuesto todo peligro assi de sus vidas como de sus honrras, Vasquiran vna noche e hurtadamente de casa de su padre á Violina sacó. Con la qual e con mucho peligro e trabajo e no menos contentamiento llegó en la ciudad de Valdeana, donde hauida vna suma de moneda con que segun su condicion biuir pudiesse e ofreciendosele seguro passaje con Violina se embarcó, haziendo su via a las partes de Italia. E llegados con tiempo prospero a la gran insula, en la ciudad Felernisa se desembarcó, que es en la dicha insula la mayor entre muchas que en ella hay. En la qual por algun tiempo deliberó biuir y estar; e alli comprada vna muy honrrada possession algun tiempo los dos muy alegres y contentos biuieron. En el qual tiempo muchas vezes se vio con vn grande amigo suyo, que Flamiano hauia nombre, natural de la ciudad de Valdeana de no menos noble linage que criança. El qual en la ciudad de Noplesano habitaua que es en Italia vna delas nobles que en ella haya. En la qual al presente muchos grandes señores e nobles caualleros habitauan, assi de la mesma nacion e patria naturales como de los reynos de España e otras muchas tierras. E quando estos caualleros con las presencias ver no se podian, con sus letras jamas de visitar se dexauan. Estando pues las cosas en este termino, se siguio que la duquesa de Meliano que era vna muy noble señora biuda con vna hija suya Belisena llamada, en todo estremo de virtud y hermosura complida, a la dicha ciudad de Noplesano vino para estar en ella algun tiempo. De la qual Belisena este Flamiano en tanta manera se enamoró, que ni a su passion sabia dar remedio, ni a su desseo podia dar contentamiento. Porque mirado e considerado el valor, merecer e virtud de Belisena, todas las esperanças que esperança de algun bien darle podian la puerta le cerrauan. Donde viendose de si vencido e de estremada passion combatido, no podiendo más consigo sofrir su pena, acordó prouar en ageno remedio lo que en el suyo para su descanso no hallaua. E esto fue que con la compañia de su amigo Vasquiran penso poder dar a sus males algun aliuio. Por el qual determinó enbiar para hazerle notoria parte de su congoxa, pero como nunca los males a solas pueden venir, acaescio que en este mismo tiempo que a este Flamiano esta passion enamorada sin libertad dexó, en aquel mesmo la cruel muerte dexó a Vasquiran su amigo sin libertad e alegria dando fin en los dias de Violina e comienzo en sus males.
Lo qual por Flamiano sabido tanto dolor crecio en su coraçon que penso perder el natural juyzio. Pues despues de muchos e varios pensamientos que por la fantasia le passaron sobre lo que en tal caso de si determinaria, acordó por mas breuedad con vn camarero suyo que Felisel hauia nombre, para el presente embiarlo a visitar e consolar de su desastrada fatiga e desculpar de su indisposicion. El qual Felisel despues de informado de lo que su señor le mandó que hiziesse e de su parte dixesse, dio comienço a su camino. E assi en pocos dias llego a la ciudad de Felernisa.
COMO FELISEL DESPUES DE LLEGADO Á LA CIUDAD DE FELERNISA E VISTO Á VASQUIRAN, LE NOTIFICO SU EMBAXADA
Pues llegado Felisel á Felernisa donde Vasquiran estaua, e vistas e notadas muchas cosas como adelante se contará, comiençale a hablar desta manera:
La necessidad, señor, en que me pone lo que me ha sido mandado, me fuerça a que mi embaxada te haga notoria; la compassion de ver tus sospiros me conbida más a dessear ayudarte a plañir tus males que no a poner remedio con mis razones en ellos, porque creo que quanto en mi saber con su flaqueza mengua razon para consolarte, en la sobra de tu tristeza sobra causa para más entristecerte, de suerte que no sé determinarme a lo que contigo deuo hazer. Mi obligacion me constriñe á hablarte, la conpassion me cierra la boca; tu virtud e nobleza me dan atreuimiento, tu daño y desuentura me lo quitan, de manera que peor aparejo hallo en mi para dezir, que disposicion veo en ti para escuchar; e assi no sé lo que en tal caso de mí determine; pero al fin será mejor que como pudiere ó supiere cumpla lo que soy obligado, diziendote á lo que soy venido, e aun que, señor, mi habla te muestre lo que en mi falta de saber para consolarte, en mi pesar conocerás quanto el tuyo me pesa, la voluntad e amor que mi señor te tiene, y el mal que tus males en los suyos de dolor acrecientan e quanto tu perdida le ha sido graue, la qual si como con la voluntad siento, pudiese con las fuerças remediarla, lo menos que por ti ofreceria seria la vida desseando tu salud que como la suya le es cara; e assi, señor, me mandó que de su parte te dixesse que si al presente a visitar no te viene es por dos causas. La una porque como te he dicho, tanto tu dolor le pena que más presto a crecer tus lloros te ayudaria que no a poner en ellos el remedio que tú has menester y el dessea. La otra es que sus males tan sin plazer le tienen, que juntados con los tuyos que más crudos los juzga tan rezio los vnos como los otros se podrian encender, que podrian ser causa que las entrañas de entrambos en mayores llamas se viessen arder, de suerte que ni él a ti ni tú á el, remedio os pudiessedes poner. E por tanto te ruega que al presente por escusado le tengas, hasta que Dios quiera que el tiempo e la razon en tus lagrimas pongan algun sossiego, porque mas desocupado tu joyzio pueda fablar quando a verte viniere; porque assi viniendo a te consolar de lo que perdiste, de su mal te pueda como á verdadero amigo pedir algun consejo que consuelo le pueda dar, lo que ya para hazer estaua aparejado e determinado si esta ventura tuya para mayor hazer la suya no houiera acaecido; y asi, señor, te ruega que á él con tu virtud tengas por escusado e a ti con tu discrecion comiences a dar algun reposo en tu congoxa, pues que la muerte, como mejor sabes, a todos es natural y escusarla no podemos, ni en esta vida seguridad ninguna alcançar se puede de su salteada venida, ni de los secretos desastres y pesares que nuestra naturaleza por tantas partes tan secretos e aparejados nos tiene. A vnos en la muerte en medio de su contentamiento dexándolos á solas acompañados de pesar como agora a ti haze; á otros con fatigada e trabajosa vida haziendoles aborrecer el biuir, como a él ha hecho; que le tiene tal su pensamiento que sin esperança de verse jamas libre le haze desear lo que á ti te ha lastimado. Porque su mal es de tal manera que quando a ti el tiempo e la razon te començarán naturalmente á enfriar el fuego de tu llaga, entonces a él mas los rayos de la passion le acabarán de abrasar las entrañas, de suerte que entonces haurá de venir á buscar en ti el remedio que tú agora tanto has menester. Esto te dize, porque como sabes consuelo pone á los atribulados hallar a sus males alguna compañia como agora tú en la suya puedes hallar, viendo quanto mas peligroso su mal es que el tuyo. E por tanto deues desseando consolar a él por el amor que le tienes e començar a poner consolacion en ti de lo que sientes, y en esto harás lo que deues contigo y lo que eres obligado con él. Muchas otras cosas, señor, te podria en esto dezir que tú mesmo mucho mejor que no yo las sabes e conoces, e aun lo que te he dicho para contigo con muchas menos palabras pudiera ser razonado, sino que la diversidad e graueza de vuestros males no me han dado lugar a que menos pudiesse hazer. Assi que, señor, yo te he dicho lo que de parte de mi señor me fue mandado que te dixesse porque sepas que te dexé plañiendo tu perdida y doliendose della e desesperado de esperança para su remedio e de salud para su vida. Plega á nuestro Señor que ponga en cada vno de vosotros tanta alegría quanto agora veo que os sobra pesar.
RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL
Mis pesares y desuentura tan sin plazer me tienen que me pesa no poder hauerte hecho aquella cortesia y acogimiento que mi condicion requiere e tú mereces, porque verdaderamente, Felisel, tanto tu buena criança siempre me plugo que me duele no poder dartelo con mis obras a conocer. Verdad es que agora con tus palabras y embaxada me has enojado en tanta manera, e si a esto y a la intencion de quien te embia no mirasse, dudo que no te houiesse respondido más asperamente, lo que tú no mereces por ser mandado. E aun creo que si en mi houiera lugar donde nueuo pesar pudiera caber, que la yra houiera vencido la voluntad a lo que no houiera querido, tratandote no como la razon requiere más como tu habla me ha puesto alteracion; pero como dicho he, ya mis males tal me tienen que los enojos que agora llegan lugar no hallan do caber puedan. Tambien considero que quien te ha embiado más a ello le mouio amor que malicia, e por esto ni a ti respondo como querria, ni a él como deuiera, segun el fin de su mensajeria. E tambien porque conozco que como á mi la pasion me quita la razon de la lengua, assi a él el aficion le ciega el entendimiento para turbarle el verdadero conocimiento de lo que dize.
E pues que ansi es, no quiero con larga respuesta castigar su culpa ni crecer mi enojo, porque la sana amistad de entre nosotros la ponçoña de nuestras enfermedades no la adolezca e sea causa de tornarme a lastimar de nueuo con perder mis amigos más de lo que me ha lastimado con el haberme hecho perder aquella en quien mi vida consistia. Verdad es que no los querria para que como él con tales consolaciones me enojassen, mas para que de mi daño les pese como es razon y les duela, pues que remedio no tiene; e por tanto por agora de mi parte no quiero que le lleues otra respuesta sino una breue carta, la qual no menos graveza me pone escreuirla que tristeza e alteracion me puso oyrte, solo por tratar de cosa que hauria más menester oluidalla si possible fuesse que reduzilla á la memoria. E como se la des dile de parte mia que más valiera que me pusiera remedio si en mi daño le houiera, que no que me diera consejo de lo que yo no pido ni me aprouecha.
EL AUCTOR
Y luego recebida por Felisel la letra de Vasquiran e atentamente escuchada su respuesta, no solamente conprehendio lo que Vasquiran espresamente le dixo, mas aun lo que de dolor en las entrañas le quedaua secreto, viendo lo que publicaua con la boca, gesto, meneo y reposo en el comer, dormir e velar, assi a solas como acompañado, y en todos sus actos, atauios e arreos de su casa, e asi de las cosas que en ella vio en todos sus criados e seruidores e aun en todo el exercicio suyo tantas cosas notó, que pudo claro juzgar segun lo que veya lo que sin ver en su pensamiento juzgaua. E assi la letra recebida e de Vasquiran despidido, con algunos de sus criados se salio razonando hasta vn patio donde ya vn criado suyo la caualgadura aparejada le tenia con las otras cosas que al abito del camino se requerian.
E despues de hauer caualgado se despidio de aquellos que le acompañauan hablandoles assi: Señores, plega á Dios que ponga en el señor Vasquiran tanto consuelo y en vosotros tanta alegria quanto sus males e vuestra tristeza han menester; e quanto su dolor a mi me da pesar e vuestro enojo me duele, porque pueda gozar de la parte que dello me cabrá quando aca tornare, que será mucha segun lo que del daño me cabe, porque de lo que agora peno entonces descanse; que en verdad os digo que con lo que me ha afligido ver vuestra fatiga y con la pena que los muchos sospiros e tristeza de mi señor Flamiano me han dado, yo la haure bien menester. Porque os certifico que no menos atribulados él a nosotros con su tormento nos tiene, que el señor Vasquiran a vosotros con su lastima. Acabadas las palabras dió comienço a su camino, el qual con varios pensamientos de las cosas que auia visto prosiguio hasta llegar donde su señor estaua, el qual salio aparejandose para justar en vnas justas que despues que él de alli era partido se eran concertadas.
Pues como Flamiano le vio, despues de hauerle saludado con mucho amor le dixo:
Felisel, tu seas bien llegado; ya vees a que tiempo vienes e cómo me hallas, por mi amor que por agora no me cuentes ninguna cosa hasta que esta jornada sea passada, porque ni te podria bien oyr ni entender; pero ven conmigo e mostrarte he lo que para este dia tengo aparejado e dezirme has lo que dello te parecera, aunque tu ausencia me ha hecho falta.
LAS COSAS QUE FLAMIANO MOSTRO A FELISEL QUE PARA LA FIESTA TENIA APAREJADAS
Tomando Flamiano a Felisel su criado por la mano, le metio en vna quadra donde todos sus atauíos tenia aparejados, e antes de nada mostralle le dixo: Sabras, Felisel, que despues que de aquí partiste nunca mis ojos más de vna vez, para lastimarme muchas, han podido ver a mi señora Belisena, la qual salio a los desposorios del conde de la Marca, de que yo dos días antes fuy auisado, e por no dexar el luto de Violina como no era razon, no quise aquel dia mas vestirme de vna loba frisada forrada de damasco negro acuchillada toda por encima, de manera que por ella mesma se mostrasse la forradura con las cuchilladas todas atadas con vnas madexas de seda negra con vna letra que dezia:
Claro descubre mi pena mi tristeza y el agena.
E assi sali quando supe que caualgaua, y llegado que fuy en su presencia conoci en su rostro que de mi vista le pesó, e para mas lastimarme no quiso consentir que la rienda le llevasse, de que sentí lo que puedes juzgar. Llegados a la fiesta, el dançar duro gran parte de la noche, donde concertamos vna partida de justa quatro a quatro a ocho carreras. Va de precio de la vna partida a la otra, vna gotera de plata de ocho marcos la qual se dara a quien mejor justare; al que más galan saliere a la tela con dos cauallos atauiados vno con paramentos e cimera, otro con un paje e guarnicion e a la noche con ropa de estado de brocado forrada de raso o damasco; se dan ocho cannas de raso carmesí.
Somos de la vna parte el marques de Persiana, el conde de la Marca, Camilo de Leonis e yo. De la otra son el señor marques Carliano y el prior d'Albano y el marques de Villatonda y el prior de Mariana.
Esta fiesta concertada para la noche en casa de la señora duquesa de Meliano, en la qual estamos concertados todos ocho de salir en momería con las ropas que te he dicho, e para esto tengo hecho esto que agora verás. E assi le mostró vnos paramentos e vna guarnicion de raso encarnado chapados todos de vnos braseros de plata llenos de brasas, e la cimera de lo mismo con vna letra que dezia:
Es imposible saltar de las brasas donde muero pues que m'abrasa el brasero.
E mostróle para la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso encarnado con vnas faxas de raso por de fuera llenas de vnas villetas de oro de martillo con vna letra que dezia:
Encontraronme en los ojos e hizieron la herida en el alma y en la vida.
Y despues le mostró doze vestidos para doze moços e vn paje de damasco blanco y raso encarnado, con todo su conplimiento.
Y despues que todo se lo houo mostrado, Felisel le dixo que le parecia que todo estaua muy bueno. Pues llegado el día de la fiesta despues de las damas ya salidas, los caualleros salieron a la tela todos a vn tiempo, por dos partes como es costumbre hazerse, e hecha su buelta y mesuras y cerimonias como en tal fiesta se acostumbra, el justar se començo.
Salio Flamiano con los atauios que hauemos dicho, al qual se dió el precio de gentil hombre. Sacó el marques de Persiana vnos paramentos de terciopelo leonados con vnas puentes de plata rompidas, sembrados todos los paramentos, con vna cimera de lo mesmo. Dezia la letra:
No pueden pasar mis males pues que en medio[285] les ha faltado remedio.
Sacó a la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso leonado con vnas faxas del mismo raso chapadas de vnas plumas de escreuir de oro, con vna letra que dezia:
No se puede mi passion escreuir pues no se puede suffrir.
Sacó los moços e pajes vestidos de los mismos colores de blanco y leonado.
Sacó el conde de la Marca vnos paramentos e guarnicion de terciopelo negro con vnas puertas de jubileo cerradas, sembrados todos los paramentos dellas hechas de plata con vna letra que dezia:
Aunque haya en todos los males redempcion, no se espera en mi passion.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado, forrada de raso blanco con faxas del mismo raso sembradas de vnas faxas de oro, con vna letra que dezia:
Yo solte tras mi esperança mi plazer, y jamas le vi boluer.
Sacó los moços e pajes vestidos de raso morado y terciopelo negro con guarniciones de damasco blanco.
Sacó el señor Camilo de Leonis vnos paramentos de raso morado con vnos castillos de cartas sembradas por encima de plata e la cimera de lo mismo, con vna letra que dezia:
Tiene puesta mi esperança el pensamiento donde la derriba el viento.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso leonado con las faxas del mismo, con vnos clauos de oro sembrados por ellas con vna letra que dezia:
La poca firmeza haze á mi cuydado que esté en el alma clauado.
Sacó los moços e pajes vestidos de terciopelo leonado e damasco morado.
Sacó el señor marques Carliano vnos paramentos quarteados de pardillo y morado, chapados de vnas serpientes, llamadas ydrias, de plata, con vna por cimera, con vna letra que dezia:
Si vn inconueniente quito á mi pesar me nacen siete a la par.
Sacó a la noche vna ropa de brocado pardillo forrada de raso morado con las faxas del mismo raso sembradas de vnos improperios bordados de oro con vna letra que dezia:
Muy mayor fuera no veros que sofrillos por quereros.
Sacó los moços vestidos de terciopelo pardillo e damasco leonado.
Sacó el señor prior de Mariana vnos paramentos e guarnicion de raso encarnado chapados de vnos manojos de plata con vna letra que dezia:
De quantas muertes padezco mis querellas ponen las señales dellas.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso encarnado con las faxas del mismo raso sembradas de medallas de oro con vna letra que dezia:
No hay treslado vuestro sino en mi cuydado.
Sacó los moços e paje vestidos de raso encarnado e terciopelo morado.
El marques de Villatonda sacó vnos paramentos y guarnicion de raso carmesi con vnos mallos de plata, e la cimera con los mismos mallos y las palas, con vna letra que dezia:
Quando mas vn pensamiento llega cerca de mi quexa tanto vn otro mas lo alexa.
Sacó a la noche vna ropa de brocado carmesi forrada de raso amarillo e las guarniciones con vnos manojos de maluas bordadas por ellas con vna letra que dezia:
Si quiés ver de tu porfia la esperança que hay en ella mira al mismo nombre della.
Sacó los moços e paje vestidos de brocado carmesi.
Sacó el prior Dalbano vnos paramentos de terciopelo encarnado e vnos ramos de laurel e vna corona de lo mismo por cimera con vna guarnicion desta manera, e vna letra que dezia:
Corónese mi desseo pues que ha sabido emplearse do no sabe remediarse.
A la noche sacó vna ropa de brocado azul forrada de raso encarnado con las faxas llenas de vnas lanternas de oro, con vna letra que dezia:
El fuego que el alma abrasa aunque se encubre con la pena se descubre.
Sacó vestidos los moços de raso azul e damasco encarnado. E desta suerte salieron los caualleros.
La fiesta duró quasi toda la noche. Y despues de todos tornados a sus posadas e Flamiano a la suya, hauiendo reposado de la passada fatiga, tornando al trabajo de la congoxa presente mandó llamar a Felisel, el qual en su presencia venido le dixo: Agora di lo que con Basquiran pasaste y lo que á mi embaxada te respondio y qué tal le has dexado.
Al qual Felisel respondio: Pluguiera a Dios, señor, que de tal trabajo me houieras escusado porque lo que tus enojos de contino me tienen atormentado me bastaua para que de otros nueuos me escusaras. Lo que con el señor Vasquiran he pasado e lo que en él he visto e juzgado es tanto que dudo que della te pueda hazer tan conplida relacion como seria menester. Empero lo mejor que podré te dare dello en suma alguna cuenta. E assi comenzó a dezir:
RESPUESTA DE FELISEL A FLAMIANO
Despues, señor, que de aqui parti, en poco tiempo aunque con mucha fatiga por la dificultad del largo camino e fatigoso tienpo, yo llegué a Felernisa donde como yua informado, pense hallar a Vasquiran, pero como en su posada fuy apeado, supe de vn mayordomo suyo que en ella hallé como pocos dias despues de la muerte de Violina se era partido a vna heredad suya que cuatro millas de la ciudad estaua, lo qual segun aquel me informó hauia hecho por dos respectos. El vno por desviarse dela importunidad de las muchas vistas; el otro por mejor poder en medio de su dolor dar lugar a que sus lagrimas más honestamente compañia le hiziessen. Pues esto sabido, la hora era ya tal que me fue forçado apearme y reposar alli aquella noche. E assi aquel su mayordomo con mucho amor e cortesia sabiendo que era tuyo, despues de hauer mandado que a mi moço e caualgadura complido recaudo diessen, por la mano me tomó e razonando en muchas e diuersas cosas assi de ti como del desastre de su señor, todos o los mas principales aposentos de aquella casa me mostró, en los quales vi muchas estrañezas que sobre la muerte de Violina Vasquiran hauia hecho hazer, y el primero que vi fue en vna puerta principal vna muerte pintada en ella con vna letra que dezia:
Esté en la puerta primera do se vea que mi vida la dessea.
Entrando en la sala vi que toda estaua cubierta de vnas sargas negras con vnos escudos bordados en medio de cada vna en que estauan las armas de Vasquiran quarteadas con las de Violina, con vnas flechas sembradas que la muerte las tiraua de la puerta con vna letra que dezia:
Con mis tiros he apartado las vidas, por ser mortales, mas no dellas las señales.
Vi andando por todas las otras partes de la casa que todas las puertas estauan teñidas de negro de dentro y de fuera, y la letra dezia:
La muerte dexó el dolor e tristeça de manera que se muestre dentro y fuera.
Vi mas en cada vna de las camaras e retraymientos vna cama sin cortinaje con vnas sargas pardillas que las cubrian con vnas faxas amarillas en torno, con vna letra en cada vna por las faxas que dezia:
La vida desesperada trabajosa con el trabajo reposa.
Vi mas, que todos los suelos estauan cubiertos de reposteros de grana, con vnas almaras bordadas en ellos, con vna letra en cada repostero que dezia:
Todas van mis alegrias por el suelo, pues no hay en mi mal consuelo.
E assi discurriendo por las otras partes del aposento llegamos a vn hermoso jardin, del qual estaua la principal puerta cerrada de cal y canto con vna letra encima que dezia:
La puerta de mi esperança no se puede más abrir hasta que torne el morir.
Entramos por vna puerta pequeña que de vn estudio baxaua en la huerta, en la qual entre muchas e grandes gentileças que vi hauia vna muy rica fuente la qual estaua seca que no corria, con vna letra en torno que dezia:
Secaronla mis enojos para passarla en mis ojos.
De esta manera, señor, andouimos mirando toda la casa, donde vi tantas cosas lastimeras de notar que casi atonito me tenian. Pues hauiendo ya la mayor parte visto nos tornamos a cenar e gran parte de la noche passamos razonando de diuersas cosas, hasta que el camarero me traxo a vna camara donde Vasquiran e Violina solian dormir, en la qual hauia vna rica cama de campo parada e alli me aposentó, e despues de quedar a solas miré muchas cosas que en la camara hauia, en que vi vn mote escripto de la mano de Vasquiran que dezia:
Sin ventura ni remedio.
Vi mas en vn aparador donde hauia muchas cosas assi de ropas de vestir menudas de Vasquiran como de Violina, entre las quales vi un rico espejo e segun yo noté creo, segun deuia ser, con que Violina se tocaua, segun juzgué de vna letra que en él hauia que dezia desta manera:
Yo te miro por mirar si veré en ti el bien que viste y tú muestrasteme triste.
Pues al fin, señor, ya del sueño vencido y del trabajo fatigado yo me dormi. La mañana venida, despues de leuantado, sin oyr missa, con vna guia que el mayordomo me dio yo me parti para donde Vasquiran estaua, y en poco espacio llegué a vna muy hermosa heredad con vna gentil morada, donde hallé todos los criados de Vasquiran passeandose por vna plaça que delante la puerta de la casa estaua, al costado de la qual hauia vn gentil passeador cubierto de cipres, e al cabo vna gentil yglesia aunque pequeña. Pues como me conocieron, ante que me apeasse todos me rodearon con mucho amor, aunque con poco plazer, e como en medio dellos me vi, vilos vestidos todos de amarillo con unos retulos en las mangas izquierdas que dezian:
Vistenos el esperança del que espera el remedio quando muera.
Acordandome lo que el dia e la noche antes hauia visto e lo que en ellos començaua a ver, marauilleme e supe despues de apeado, cómo no estaua alli su señor, pero tomóme su camarero por la mano y lleuóme por debaxo de vnos arboles hasta la marina cerca de alli á vnas grutas que la mar la batia, donde hallamos a Vasquiran a solas sobre vna pequeña roca assentado, con vn laud en la mano, cantando este villancico:
No dexeys, lagrimas mias, de dar descanso a mis ojos pues lo days a mis enojos. Pues salis del coraçon donde está mi pensamiento, con vosotras solas siento gran descanso en mi passion, sientolo porque es razon que repose en mis enojos con vosotras en mis ojos.
Estaua vestido todo de pardillo y con vnos torçales de seda leonada torcida por toda la ropa, con vna letra que dezia ansi:
Mi trabajosa congoxa nunca en mis males afloxa.
Algo estuve escuchandole sin que me viesse, pero como me vido, dexado el laud, con los brazos abiertos a mi se vino. E despues de muchas vezes con mucho amor hauerme abraçado, començo a dar los mayores y mas doloridos gemidos e solloços que nunca vi, e despues de algo hauer dado espacio con su llanto a su dolor me començo a dezir. ¡O mi buen amigo Felisel! ¿quién te ha traydo a verme pues que a ninguna cosa mi triste suerte da lugar que me vea sino a pesares y desuenturas que me lastimen? ¿Como consintio mi ventura que me viesses? No creo que lo haya por otra cosa hecho sino por lastimar con el plazer de tu vista la memoria de mis males. ¿Qué te parece de tu amigo Vasquiran quán sin alegria la muerte le ha dexado? ¿Cómo en medio de sus plazeres son nacidas tan crudas tristezas? ¿Cómo te dexo mi soledad llegar aqui para que me viesses, pues que las puertas tiene cerradas a todas las cosas que consolarme puedan? Qué te parece quan solo de plazer tu buena amiga Violina me ha dexado e quan aconpañado de tristezas? Las quales palabras me dezia con tan graue dolor que pense que con cada palabra se le arrancauan las entrañas. Assi estouimos vna pieça hasta que algo reposado me tomó por la mano e demandandome de ti e dandome razon de sus males me truxo hasta la posada suya que te dixe, e ante de entrar en ella me llevó a la yglesia que delante della estaua, en medio de la qual estaua la sepultura de Violina con vna tumba grande cubierta de vn paño de brocado rico, con vna cortapisa de raso negro ancha en torno, con vnas letras bordadas en ella que dezian:
Dentro en esta sepultura está el bien de mi ventura.
Llegados cerca de la sepultura me dexó de la mano e echóse de pechos encima, donde más doloridos gemidos y más tristes palabras que a mi me hauia dicho, tornó de nueuo a dar. En tanta manera, señor, le vi atribulado, que nunca me acuerdo en parte verme que tanta tristeza sintiera como mi alma alli sentio de verle tal. E despues que algun espacio assi estuvo me tornó a tomar por la mano e dixome:
Perdoname, Felisel, que no tengo en mi mas alegre recibimiento con que alegrarte pueda, que este que vees. E assi nos venimos hasta la casa, la qual toda vi con los mismos misterios que la otra hauia visto, e despues de hauer comido e gran parte del dia pasada en diuersas cosas que de su mal me contó y de tu congoxa le dixe, lo qual oyó con tanto amor como si tristeza en el no houiera. E tanto de tus pesares sintio pesar que con los suyos los juzgué yguales. Al fin tu embaxada le hize notoria de la manera que me mandaste. A la qual con assaz enojo me respondio, aunque con muy corteses razones, pero pareciole que en las cosas que le embiauas a dezir haziendole entender que tu mal juzgauas mayor que el suyo, e le hazias no solo gran enojo mas aun casi por injuria lo recibia. E despues de hauerme a muchas cosas satisfecho con razonables palabras y muchas razones, passado aquel dia e otros quatro que alli me tuvo, siempre de tus cosas demandandome e de las suyas contandome, le pedi licencia, la qual con mucha dificultad del alcancé, porque quisiera detenerme alli algun dia más si pudiera.
Al fin viendo que mi porfia forçaua su voluntad, al tiempo que dél me despedi, con muchos sospiros me dió esta carta que te traygo.
CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO
Si como has pensado, Flamiano, consolarme, pudiesses darme remedio, bien conozco de ti que lo desseas lo harias, mas como mis males remedio no tienen, ni tú me le puedes dar, ni yo de nadie le espero sino de la muerte que dellos fue la causa. Y por tanto no te deues fatigar en dar consejo a quien no puedes dar socorro. E no quieras ver más de mi daño, sino que en sola la muerte está su remedio. Verdad es que tu intencion fue sana, mas tu parecer es falso, pensando que con hazer mayor tu mal que el mio, me ponias en él algun consuelo, y es al contrario; antes me le quitas viendo que siendo el tuyo tan pequeño te tenga tan cegado que no conozcas la clara differencia que hay del vno al otro. Quieres tú hazer yguales tus desseos e sospiros que de sola passion de bien querer con tus quexas nacen, con mis lagrimas que la muerte de aquella por quien yo alegre biuia lo causa. ¡Qué engaño recibes tan grande queriendo ygualar con las angustias mortales los pensamientos ó congoxas veniales! Por mi amor, que pues bien me quieres, mal no me trates tornando á enojarme con otra semejante embaxada que tales razones la acompañen. En especial queriéndome dar a entender que mis lastimas con el tienpo y la razon se harán menores, pues que es por el contrario, que ante la razon, como es razon, las hará siempre mayores y el tiempo quanto mas se alargará mas las hará alargar. Porque quantos mas mis dias fuesen pues que en todos y en cada vno he de contino de sentir nuevos e muchos dolores del bien que he perdido, más seran las penas que en ellos sentire. De manera que quanto mas presto mi vida se acabe tanto mas presto mi mal se acabará, e quanto más durare por el contrario. E si quieres saber más claras razones por do conozcas quanto mi desuentura es mayor que la tuya, escriueme las causas della e yo te mostraré las de mi daño e assi vernás en el verdadero conocimiento de todo; y porque conozcas della parte, glosa este villancico y verlo has.
Si el remedio de mis males es morir, ¿que vida me es el biuir? Si en el mal de mi querella no hay remedio sin la muerte, claro está que desta suerte la vicia es ocasion della, pues si está el bien en perdella con morir, todo el daño está en biuir.
LO QUE FLAMIANO HIZO DESPUES DE HAUER OYDO Á FELISEL E LEIDA LA CARTA
Muy atentamente Flamiano escuchó todas las cosas que Felisel le contó y no podia menos hazer de no derramar infinitas lagrimas acompañadas de muchos sospiros, e despues de hauerle oydo començo a leer la carta, e leyda como dicho es, estuvo una pieça callando sin ninguna cosa dezir; e passado un poco espacio tornó a preguntar a Felisel muchas cosas por menudo particularmente, de las quales cosas siendo muy bien de todas informado, publicando lo mucho que los males de Basquiran le dolian, començo assi á dezir:
¡Por quantas vias e maneras en esta misera vida los pesares e desuenturas á los humanos saltean de impensadas congoxas, e aquellos más de perder estan seguros que menos tienen que perder puedan y en aquellos menos los muy lastimados golpes de la manzilla lastiman que más gruesso o rudo el entendimiento para sentirlo tienen! De manera que en esta vida trabajosa no se puede reposar ninguno del miedo del perder sino con el misero defeto de la pobreza, nin se puede alcançar de carecer de no doler sino con la mengua del saber, e assi los que no tienen fatigas con la pena del dessear, los que algo posseen atormentados del temor de perder, los de agudo ingenio lastimados con las vexaciones de los acontecimientos desastrados, los rusticos o grosseros aborrecidos por su defecto, a los vnos e a los otros nunca jamas les falta lugar por do el mal entre. De manera que biuir no se puede por ninguna via sin penar. Al fin todos desseamos alcançar las prosperas vanidades desta que llamamos fortuna e con este desseo cegamos nuestro entendimiento; ella con lo que nos da turba nuestro juyzio; en conclusion, quien menos della alcança más sin remedio bive. Pues quien no teme no pena, quien pena no siente contento se halla, quien contento viue siempre está alegre, pues do está alegria no hay tristeza, e quien no está triste siempre con el plazer rie e no llora. Como por el contrario agora este sin ventura Vasquiran e yo hazemos. El con lo que ha perdido sin remedio de cobrarlo, yo con lo que desseo sin esperança de alcançarlo, nuestros dias siempre en lagrimas veremos consumir assi como hazemos.
Acabado su razonamiento se voluio a Felisel e dixole: Por mi amor, que no ayas en fatiga tornar a ver a tu amigo e mi hermano Vasquiran, y lleuarle has vna carta mia, porque aunque con las razones della enojo reciba, más vale que mi enojo le ocupe el tiempo que no que el pensamiento del suyo le trastorne el juyzio con su dolor, como podria acontecer, e aun a mí el mio.
E ante que mi carta le des le dirás de parte mia que aunque mis embaxadas e cartas alguna importunidad le den, más pesar e fatiga siento yo de la de la que el dolor a él le da, e que me parece vna cosa que le deue a él contecer assi como a mí, que el platicar en las cosas de mi passion tantas passiones me trae a la memoria que de allí dan en el pensamiento; del pensamiento dan en el coraçon, llegados alli la calor de su fuego haze destilar en lagrimas por los ojos el pesar y en sospiros por la boca las congoxas. E assi andando de la vna a la otra parte no dexan a sus ponçoñas que en las entrañas se reparen porque de tristeza las ahogan, porque como sabe, dulce compañia es á los atribulados estas dos cosas, y que juzgue de mi voluntad lo que deue y no lo que le parece, e que ya sabe que el buen marinero en la mayor fortuna en medio del golfo busca saluacion y en la tierra el mayor peligro. E que assi yo en el golfo de sus fortunas y en el de las mias mejor podremos saluarnos nauegando que no surgendo sobre las ancoras de la desesperacion en el puerto de los agenos plazeres con nuestras tristezas.
Pues recebida la carta Felisel y todo su razonamiento bien entendido, otro dia se partio. E llegado á Felernisa halló que ya Vasquiran a la ciudad era tornado, el qual con mucho amor aunque con poca alegria lo recibio. Apeado que fue començaron passeandose por vnos corredores que sobre la huerta salian, a hablar de muchas cosas entre las quales Felisel le contó todo lo que en las justas passadas hauia passado. E despues de mucho hauer los dos razonado a cenar se retraxeron. E otro dia de mañana hauiendo oydo missa Vasquiran caualgó e Felisel con él e salidos fuera de la ciudad tornaron de nueuo al mesmo razonamiento, en el qual le contó todo lo que de palabra su amo le hauia encomendado, y en el fin le dió su carta, la qual assi dezia.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA
Basquiran, recebida que houe tu carta e leyda, considerando el amor que te tengo y la pena que en ti conozco, aunque mi passion me tiene atribulado vine en conocimiento del engaño que con el pesar recibes, de manera que me ha sido forçado vsar contigo tres cosas en mi carta. La primera será consolarte de tu mal. La segunda sanamente como amigo, de tu demasiado sentimiento reprehenderte e de los estremos que con él hazes. La otra será desengañarte del engaño que recibes de ti mesmo en lo que sientes, no conociendo la ventaja que le haze lo que siento. E pues eres discreto juzga mi intencion que es sin malicia, y conoceras tu yra ser demasiada. E has de saber que a darte consuelo, piedad me mueue; a reprehender tu flaqueza, amistad me obliga; a contradezirte me combida e aun me costriñe la razon. Una cosa te ruego, que no te desuies con la passion de la verdad, porque más presto vengas en conocimiento della. E assi digo que para tu consuelo deues mirar lo primero, como todos somos más obligados a loar lo que Dios haze que no a querer lo que nuestra voluntad dessea, e que quien esto no haze como sabes, grauemente yerra como hazes, en especial en estas cosas de la muerte y de la vida cuyos terminos estan en sola su mano y secreto determinados, ni como vees ninguno de los mortales puede escusarse de no pasar por este trance. Y querrias agora tú repunar lo que no es possible, e assi yerras todo lo possible. A lo que he dicho que quiero reprehender tu demasiado quexarte, digo que semejantes autos a los feminiles coraçones son atribuydos e aun assi lo demasiado parece feo, y en los varones, en especial como tú, son feamente reprouados. Mucho llorar es de niños, poco suffrir es de hembra. Bien sé que si a otro lo viesses hazer, lo mismo e mas le dirias, e libre que te haya dexado la passion en ti lo conoceras; pues corrige por Dios con discrecion lo que los que como yo no te aman te afearán con razon e algunos con malicia te juzgarán con menoscabo de tu honrra, que ya sabes quanto mas que la vida e todas las otras cosas te deue ser cara. Lo tercero que dixe que desengañarte queria y contradezir, por tantas partes lo puedo hazer que no sé por qual començar. Te quexas porque gozauas la cosa que en el mundo mas amauas y que la has perdido posseyendola; ninguna cosa se possee segura, mas pareceme a mi que pues que gozaste no perdiste, sino que se acabó tu gozo. Todas las cosas han de hauer cabo, e aun a ti del gozo te queda la vanagloria de lo que alcançaste y la gloria de lo que has gozado. Por la menor cosa de las que tú has hauido que el encendido fuego de mi deseo alcançasse, sola vna hora, no pediria más bien ni temeria más mal e daria mill vidas en cambio, e con tal morir me contaria más glorioso que con biuir como biuo.
Bien sabes tú quanto más cara es la cosa desseada mayor gloria es alcançalla, e no hay más bien en el desseo de complirlo e complido ningun recelo queda dél; pues ¿qué te quedaua que pedir, ni qué tienes de que quexarte si todo lo que dessear se pudo alcançaste y gozaste? Quissieras que no houiera cabo? Aqui está tu yerro; querer lo que no puede ser, hauiendo gozado lo que puede ser. Yo te ruego que te acuerdes quál cosa te daua mas pena en el tiempo que penando amauas; el desseo de ver el fin de tu desseo no teniendo esperança o agora el dolor de la memoria del plazer pasado. Sola vna cosa te condena a que nunca deuieras ser triste; esta fue el dia que alcançaste lo que agora plañes, porque claro manifiestas en el dolor que muestras de lo que has perdido el gran bien de lo que ganaste en ganarlo, porque no pudo menos ser el plazer que es el pesar sino ante mas. Sin ventura yo que todos los males sé y padezco e para ninguno de ningun bien tengo esperança. A ti tu ventura te endereçó a lugar donde el sobrado plazer plañes; a mi mi desuentura me guió a parte donde todas las esperanças e razones no solo de gloria me despiden, mas aun donde con mi pena no me dexan viuir contento. Assi que tú plañes hauer visto de tu bien el cabo, yo desespero de nunca verlo en mi mal. Tú plañes agena muerte, yo desseo la mia como esta cancion lo muestra.
Quien viue sin esperança de ver cabo en su querella, ¿que puede esperar enella pues remedio no se alcança? ¿Que vida puede viuir quien viue desesperado? pues no espera en su cuydado mas remedio de morir, con el qual esta en balança de la vida por perdella viendo que de su querella ningun remedio se alcança.
RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL
Acabada de leer Vasquiran la carta, hauiendo yo oydo el razonamiento de Felisel se boluió a el e dixole: Verdaderamente, Felisel, más descanso siento contigo que consuelo con las cartas que me traes, porque tu buena criança y el amor que me tienes, e la voluntad que te tengo, dan causa para lo vno; lo poco que las cartas me aprouechan quitan el aparejo á lo otro; e assi huelgo más de verte a ti que de responder a quien te embia, porque tu buen seso, mi mucho mal, tu reposo y buena razon con mi fatigado e lastimado hablar, tu mucha criança con mi poca paciencia, mejor cierto las vnas cosas con las otras se templan que no hazen las ansias de Flamiano con las mias. Las suyas baylan e cantan, las mias gimen e lloran; al templezillo sonarán juntas. ¡Qué ensalada se hará de su morado y encarnado e blanco con mi pardillo e negro e amarillo! El entre canciones, yo tras lamentaciones, él haciendo cimeras para justar, yo inuenciones para sepulturas; casi juntos andamos, el vno cantando, el otro llorando e los dos sospirando; de ti me pesa que padeces sin merecello, porque él con su porfia de embiarte te da trabajo, yo con mi poca alegria te do tristeza, de manera que los dos te damos fatiga. A la verdad porque tú me vengas a ver so contento de responder a él, y assi te ruego que aunque algo lo sientas graue, que por mi amor lo sufras e no dexes de venir muchas vezes con la importunidad de sus vanidades a ver la de mis lástimas. E por esta vez de palabra de mi parte no le dirás ninguna cosa, porque vna carta que le lleuarás le dirá lo que no querra hauer oydo quando la aya leydo.
Pues otro dia de mañana ante que Felisel se leuantase vino a él el camarero de Vasquiran el qual le dixo como dos horas antes del dia su señor se era partido para aquella heredad donde la primera vez lo hauia hallado, e diole la letra que para Flamiano hauia de lleuar, e con ella vna ropa suya forrada en armiños de raso carmesí, vn sayo de terciopelo morado con vnas faxas de raso blanco bordadas encima dellas de oro e de grana vnas madexas, con vna letra que dezia:
No m'a dexado alegria que dexe su compañia.
Diole vn jubon de brocado que con aquel atauio Vasquiran se hauia vestido vn dia poco ante de la muerte de su señora acompañandola a vnas fiestas de las bodas del conde de Camarlina que cerca de la ciudad de Felernisa se heran hechas, a las quales ella fué combidada e nunca quiso yr sin él; e diole vna hacanea en que él hauia caualgado aquel dia con vna guarnicion de terciopelo morado, con vnas franjas de hilo de plata e bordada con la mesma bordadura e dixole:
Esto te ha mandado dar mi señor para en satisffacion de alguna parte del trabajo que passas en venirle á ver e para en señal del amor que te tiene e aun por respecto de quitar el inconueniente de ver estas ropas porque no le traya a la memoria el dia que se las vestio que fue el ultimo de sus plazeres y contentamiento. E hauiendolo todo Felisel recebido con la carta de Vasquiran se partio para donde su señor estaua. Llegado a Noplesano donde le halló, despues de muchos razonamientos passados le mostró todo lo que el camarero de Basquiran de su parte hauia dado, e diole su carta la qual Flamiano començo luego a leer, e dezia en esta manera:
CARTA DE VASQUIRAN A FLAMIANO
Si ansi como te puedo responder e condenar tu razon pudiesse, Flamiano, conortarme e dar remedio á mi mal, quan presto los dos seriamos satisffechos! A tus consolaciones no quiero responder pues que no me dan consuelo; a tus reproches e castigo, aunque á mi proposito hazen poco, digo que no desseo ni reprueuo lo que Dios haze e ordena, ante por ello le doy alabanças, pero esto no me escusa a mi que no pueda plañir lo que su juyzio me lastima con el dolor que siento de lo que pierdo, lo que si no hiziesse mostraria menospreciar lo que él haze, o seria juzgado por irracional. Dizes que es fragilidad o poquedad casi de niño o de hembra semejante estremo. Mayor estremo seria semejante crueldad que la que dizes, porque si miras el estremo de mi pérdida poco estremo es el de mi lloro. Temes que no sea juzgado por lo que hago, mas temeria serlo si esso hiziesse, en especial que ya tú me embias á dezir que lagrimas y sospiros son descanso de los males. Pues ¿cómo me consejas vna cosa en tu razon y escriuesme otra contraria en tu carta? Bien muestras en lo que hazes lo que dizes, que tu passion te tiene tan desatinado que no sabes de ti parte e quieresla saber de mi. A lo tercero te respondo que dizes que no perdi sino que se te figura que se me acabó mi bien; pues tú lo dizes ¿qué quieres que responda? si te parece que es pequeño mal acabarse el bien, tú lo juzga pues que sabes que a esta razon el Dante respondió: Quien ha perdido el bien...
Dizes que me deue bastar la vanagloria de lo que alcancé e la gloria de que gozé; dizes verdad que estas me bastan para sentir lo que yo siento e mucho más, porque si quanto la gloria de lo ganado fue grande y el dolor de hauerlo perdido fuesse ygual, no bastaria mi juyzio a sofrirlo como el tuyo no basta a entenderlo. Dizes que por la menor cosa de las que yo gozé que tu alcançasses, contento darias mill vidas, tú darias mill por hauerlo ¿e no quieres que pierda yo vna por perderlo? Dizes que no hay más bien en el desseo de complirlo; dizes verdad; mas tampoco no hay mayor mal en el bien que perderlo; dizes que alcancé todo lo que se pudo dessear, también perdi todo lo que se pudo recelar; e dizes que gozé de lo possible, tambien peno lo possible. Dizes que me acuerde del tiempo que penando desseaua sin esperança; ¿no te parece que peno agora con menos esperança? pues si entonce me penaua la poca esperança del desseo, ¿no me dará más pena agora la desesperación de no cobrar lo que he perdido? Quexaste que penas sin esperança e que desesperas della; si no esperas lo que ganar se puede no recelarás perderlo como yo hize; no deuio ser tuya la letra que dixo: todo es poco la possible. Pones por dificultad los merecimientos e virtudes e noblezas de Belisena, que son las cosas que contentamiento te deuen dar. Esto es querer con el defecto de tus flaquezas dar culpa á tus virtudes. E señalaslo en vna cosa que dizes: que por sola vna hora que gozasses darias mill vidas; más razon seria ofrecerlas porque ella viuiesse mill años como es razon. No te oya nadie tal razon; que parece que desseas poco, o mereces poco, o tienes tu desseo en menos, porque la cosa cara ante de hauerse dessea alcançarse, despues de hauida dessease posseer, de manera que nunca el deseo pierde su oficio. Pluguiera a Dios que sin alcançar lo que he perdido, perdiera yo la vida, porque ella viniera e yo no gozara, porque agora no plañera, o que de nueuo pudiesse con la que me queda conprar la que ella perdio, que con esto seria mas contento que con viuir como viuo, como esta cancion mia te mostrará.
Yo no hallo a mi passion comienço, cabo ni medio, ni descanso, ni razon, ni esperança, ni remedio Es tanta mi desuentura, tan cruel, tan sin medida, qu'en la muerte ni'n la vida no s'acaba mi tristura, ni el seso ni la razon no le pueden hallar medio, ni tiene consolacion ni esperança ni remedio.
FLAMIANO A FELISEL
Leyda que houo Flamiano la letra mandó llamar a Felisel e dixole.
Pareceme que segun Vasquiran e yo con nuestras passiones te tratamos que con mas razon te podras tu quexar de nosotros que nosotros de nuestras quexas, o mejor será que te consolemos de la fatiga que te damos que no tú a nosotros de lo que sentimos. Esto te digo porque agora que hauias menester descansar con algun reposo del trabajo que has passado en estos caminos que has hecho, te tengo aparejado de nueuo otro trabajo en que descanses. Esto es que yo he sabido que la señora duquesa va a caça la semana que viene con otras muchas señoras e damas que para ello tiene combidadas; ya vees qué jornada es para mi, pues que mi señora Belisena va allá. Es menester que tomes por descanso esta fatiga; da recaudo a mi necessidad con tu diligencia, e mañana daras orden como se haga para mi vn sayo e una capa, e librea para estos moços e pajes de las colores que te dare en vn memorial, e que hagas adereçar vn par de camas de campo e mis tiendas e algunas confituras e todas las cosas que te pareceran que son necesarias para tal menester, porque su señoria estara allá toda la semana y es necessario que para estos galanes que alla yran vayas bien proueydo, en especial de cosas de colacion; por causa de las damas te prouee sobre todo. Assi que reposa esta noche y de mañana sey comigo e acabarte he de dar la informacion de lo que has de hazer.
AQUI EL AUCTOR CUENTA LO QUE FELISEL OTRO DIA PUSO EN ORDEN, E TODOS LOS ATAUIOS DE LAS DAMAS E CAUALLEROS QUE A LA CAÇA FUERON, E ALGUNAS COSAS QUE EN ELLAS SE SIGUIERON
Otro dia de mañana venido a la camara de Flamiano Felisel, Flamiano le mandó que para el le hiziesse hazer vn sayo de terciopelo encarnado con vnas faxas de raso blanco e vnos vasariscos[286] de oro bordados en ellas, con vna letra que dixesse.
Lo que este liaze hazeys a quantos veys.
E dixole mas. Harásme hazer vna capa de paño amarillo con vnas tiras de raso blanco y encarnado antorchadas vnas con otras de tres en tres tiras, guarnecida toda la capa con vna letra que diga.
Son de vuestra condicion porque s'espere de vos la color do van las dos.
Harás más para los pajes ropetas de paño encarnado guarnecidas de raso blanco, y a los moços de espuelas vnos capotines encarnados e la manga yzquierda blanca; las calças la derecha blanca y encarnada, la yzquierda amarilla, e harás para todos jubones de raso amarillo e en las mangas derechas vna letra bordada que diga.
¿Qué se puede esperar dellas sino lo que va con ellas?
Acabado de darle la informacion de lo que hauia de hazer, con mucha diligencia Felisel dio en todo complido recaudo. Assimesmo todas las damas e muchos caualleros que a la caça hauian de yr se atauiaron de la manera que adelante vereys; e fue assi concierto entre todas las damas que no pudiessen atauiarse para esta jornada sin que cada vna llevase en las ropas o guarniciones sus dos colores principales, las quales en las inuenciones se señalarán. Sabido esto los caualleros todos se vistieron de los colores de las damas que seruian con alguna otra color que les hazia al proposito de la letra, como arriba haueys oydo que Flamiano añadio lo amarillo a las dos colores de la señora Belisena. Venido el dia de la partida, todas las damas se juntaron en casa de la señora duquesa donde los caualleros vinieron. E de alli partieron todos juntos. Fueron en la caça aquel dia las señoras y damas e caualleros que aqui se nombran. Primeramente la princesa de Salusano con sus damas y el principe su marido, e la señora Candina e su esposo el conde de Muralta, hijo del duque de Traysano. La marquesa de Persiana y el marques su marido. La marquesa de Guariano, e la condesa Dauertino y el conde su marido. Marciana de Seuerin hija de la condesa Daliser. La señora doña Persiana, e la señora Laurencia de Montal, Ricarda de Marian, Violesa Daguster, e Polindora de Marin, e la señora Ysiana e Graciana Desclauer, e la señora Belisena.
De los caualleros el conde de la Marca, el marques Carliner, el prior Dalbano, el marques de Villatonda, el prior de Marian, el duque de Fenisa, Francaluer, el conde de Sarriseno e Yusandre el faborido, Galarino Desian, Esclauian de la Torre, Fermines de Mesana, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui. E más los caualleros que arriba ha nombrado.
La señora duquesa salio como suele vestida de negro. La señora Belisena su hija sacó vna saya de raso blanco con muchas faxas de brocado encarnado sentadas sobre pestañas de carmesi, con vn papahigo de raso carmesi e la gorra de lo mesmo con muchos cabos e pieças de oro de martillo, con cintas e pestañas blancas y encarnadas, e la hacanea con vna guarnicion de terciopelo carmesi con franjas e muchos floques negros e blancos encarnados, con vna letra que dezia.
Las tres hazen compañia all alegria.
Sacó la señora princesa de Salusana vna saya de terciopelo negro con vnas cortaduras de brocado morado a manera de vnas escalas, forrada la saya de raso blanco, e vna hacanea con vna guarnicion de terciopelo negro con las mismas escalas de brocado morado con franjas e floques de hilo de plata, con vna gorra rica e papahigo de raso morado, forrada de damasco blanco con muchas piezas e cabos de oro esmaltados de negro con vna letra que dezia:
Nunca jamas subio amor en lugar que estas dos l'an de guardar.
Sacó la señora Ysiana vna saya de raso pardillo con muchas faxas de brocado morado forrado de raso leonado; la gorra e papahigo de terciopelo leonado forrado de raso amarillo e muchas cintas por todo amarillas. Una hacanea con vna guarnicion de terciopelo leonado y raso pardillo, con las franjas y floques morados e amarillos con vna letra que dezia:
A la fin han de tornar lo leonado en pardillo el morado en amarillo.
Salio la señora Candina, hija de la princesa de Salusano, con vna saya quarteada de terciopelo morado e brocado leonado, enrrexados los quartos de vnas tiras de lo vno enlo otro, sentadas sobre pestañas de raso blanco, forrada la ropa de damasco leonado. Una guarnicion de vna mula del mismo damasco leonado, cubierta toda de vnas cifras enlazadas de raso blanco; vna gorra de raso leonado con cintas blancas e unas pieças de oro de martillo esmaltadas de blanco e morado con vna letra que dezia:
Do passion de amor no afloxa lo blanco da mas congoxa.
La señora Porfisandria sacó vna saya de chamelote de seda leonado, con unos fresos de plata anchos y angostos de tres en tres tiras muy espesos, con vnas pestañas de raso negro en todos ellos e vna gorra de terciopelo leonado con muchas cintas blancas e negras; vna guarnicion de terciopelo negro con franjas de hilo de plata con vnos tormentos de plata sembrados por encima con vna letra que dezia.
La guarnicion os condena y la ropa da la pena.
Sacó la señora Laurencia vna saya de paño amarillo con vnas lisonjas toda cubierta de terciopelo encarnado sobre pestañas de raso azul y en cada lisonja vna de plata estampada, pequeña, puesta en medio de la seda tambien sobre raso azul. Una gorra de raso amarillo de la mesma manera; guarnecida vna guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
Lo más porque desespere quien vencer lo blanco espera, las dos porque vaya fuera.
La señora marquesa de Persiana vna saya de brocado carmesi con vnas barras de terciopelo carmesi anchas, sentadas sobre raso blanco cortadas por encima; vna gorra de raso carmesi acuchillada forrada de raso blanco; la saya forrada de raso blanco; vna guarnicion de vna hacanea de oro tirado con floques e franjas de grana y blanco, con vna letra que dezia.
Los dos de la guarnicion goza bien quien las merece, y el enforro quien padece.
Salio la señora Mariana de Seuerin, hija de la condesa de Aliser, con vna saya de terciopelo morado cortada toda con muchas cuchilladas, forrada de raso encarnado, que se descubria por ellas, con vnas madexas de seda encarnada que ataua las cortaduras muy espesas. La gorra de lo mesmo. La guarnicion de la hacanea ni más ni menos, con vna letra que dezia.
No hay esperança en amor donde está estotra color.
La señora Melisena de Ricarte sacó vna saya de raso blanco con vnos girones de terciopelo morado, trepados tan juntos que á la parte de la cortapisa juntauan el vno con el otro, forrada de raso morado. Una gorra e papahigo de raso blanco con pestañas e cintas moradas. Una guarnicion de una mula, de terciopelo morado, con cubierta de vnas matas de plata, con vna letra que dezia.
Si el blanco es tal qual deue, aunque el morado conbata a la fin muere ó se mata.
La señora condesa de Auertina vna saya de raso verde muy claro e de terciopelo verdescuro á nesgas, con vnas alcarchofas de oro bordadas por ella. Una gorra del mesmo terciopelo con las mismas alcarchofas de oro de martillo. Una guarnicion de terciopelo verde con las franjas de seda verde clara con la mesma bordadura, con vna letra que dezia.
De las dos la que es perdida mostrará a vuestras querellas lo que haueys de coger dellas.
Sacó la señora Angelera de Agustano, vna saya a nesgas de terciopelo negro e raso blanco con vnos estremos cortados de la vna e de la otra seda e guarnecidas todas las nesgas dellos por el contrario. Una gorra de terciopelo negro e papahigo con muchos estremos de plata guarnecidos. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
Para que se gane gloria destas dos que defendemos menester son sus estremos.
Sacó la señora marquesa de Guariano vna saya de brocado negro, forrada de raso leonado con vnas faxas muy espesas de terciopelo leonado, con una gorra leonada con pieças de oro martillo esmaltadas de negro. Una guarnicion de vna hacanea de terciopelo leonado con muchos floques de seda negra e una letra que dezia.
Del honesto pensamiento se guarnece la guarnicion que parece.
La señora Ypolisandra sacó vna saya de terciopelo verde cubierta toda de vnas ondas de raso negro sobre tafetan blanco, con vna gorra del mesmo terciopelo con cintas blancas. Una guarnicion de vna hacanea de lo mismo con vna letra que dezia.
No me dexa andar sin ellas la misma esperanza dellas.
Sacó la señora Lantoria Dortonisa vna saya entretallada toda á centellas de brocado e raso blanco, con pestañas de tafetan morado. Una gorra de raso blanco con muchas centellas de oro de martillo; vna guarnición de vna hacanea con franjas e floques morados de las mismas centellas con vna letra que dezia:
Es lo blanco quien abrasa de passion á las centellas con la misma color dellas.
Sacó la señora Graciana vna saya de raso azul con vna gelosia encima, de terciopelo azul sobre pestañas de raso blanco, atadas las juntas de la gelosia con vnas lazadas de madexas de hilo de oro, con vna gorra de raso azul e unas pieças de oro de martillo hechas como gelosias. Una guarnicion de vna hacanea de la misma manera de la saya; la saya forrada de raso blanco con vna letra que dezia:
Do el recelo está doblado lo blanco está bien guardado.
Sacó la señora Violesa de Aguster vna saya de raso blanco e terciopelo morado entretallada a quadros, e de vn quadro de la vna seda sacado vn pequeño e cambiado en el otro con vnas cortaduras de brocado encima de las juntas, cortadas de manera que las sedas e el brocado todo hazia vna obra. Una gorra de raso morado con muchos cabos de oro. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
El contentamiento haze que vaya d'una manera l'oncubierto e lo de fuera.
Las damas todas salieron vestidas desta manera que haueys oydo, con todas estas letras las quales, á peticion de cada vna dellas fueron fechas.
Salio Flamiano con los atauios que ya arriba deximos. El señor príncipe de Salusana vn sayo de brocado negro con faxas de terciopelo morado con pestañas blancas. Un capuz morado con vnas tiras blancas de raso. Los moços vestidos de morado e negro con la vna calça blanca y morada, la otra negra; con vna letra que dezia.
Razon me haze que sea qual me manda la librea.
Sacó el marques de Persiana vn sayo de raso blanco con vnas tiras de tafetan leonado, enlazadas por todos los girones con vnas madexas de seda blanca que las añudauan; vna capa de paño leonado con vnas tiras de tafetan blanco trabessadas por todo el capuz; e los moços e pajes vestidos de raso blanco e paño leonado, con vna letra que dezia.
Porque la vna es en vos tan complida mi congoxa es tan crecida.
Sacó el conde de la Marca vn sayo de terciopelo morado con vna capa de paño morado ribeteado todo con vnos ribetes de terciopelo negro puestos sobre tiras de raso blanco. Sacó los moços e pajes vestidos desta manera, con vna letra que dezia.
Quanto amor más en mi crece, más pasion me crece la guarnicion.
Salió el señor Lisandro de Dixarqui con un sayo de terciopelo negro con vn capuz de terciopelo negro forrado todo de raso blanco con vnas pestañas de tafetan morado que descubrian muy poco entre las dos sedas; los moços e pajes de negro vestidos con guarniciones de raso blanco sobre pestañas moradas con vna letra que dezia.
Tal me tiene lo que veys porque veo que s'encubre mi deseo.
Sacó el señor Camilo de Leonis vn sayo de raso leonado; vn capuz de paño leonado con vnas faxas de terciopelo morado con vnas pestañas de raso amarillo, y los moços y pajes vestidos destas colores, con una letra que dezia.
Harto es grande la congoxa quando amor está en lugar c'aueis de desesperar.
El señor marques Carliner salio todo vestido de terciopelo pardillo forrado de damasco morado guarnecido todo con vnas lisonjas de raso leonado. Los moços e pajes vestidos de leonado e pardillo con guarniciones moradas y vna letra que dezia.
No puede causar en mi menos mal la forradura que muestra la vestidura.
El señor prior de Albano vn sayo e capa de paño amarillo con vnas cifras enlazadas de terciopelo azul e raso encarnado sembrado todo. Los moços vestidos de amarillo con la vna manga azul y encarnada, con vna letra que dezia.
Pues con vuestra condicion mi rezelo va enlazado ya mi mal va señalado.
Sacó el marques de Villatonda vn sayo de raso carmesi con faxas de brocado. Una capa de paño amarillo con vnas tiras de terciopelo carmesi. Los moços vestidos con jubones de brocado e carmesi quarteado, con calças e capotines de paño amarillo e de grana, con vna letra que dezia.
Va ell alegria fengida do desespera la vida.
Sacó el prior de Mariana vn sayo e capuz e jubon de terciopelo morado, passado todo a escaques de raso encarnado, a manera de vn tablero daxedrez; los moços e pajes vestidos de paño morado e raso encarnado con vna letra que dezia.
Todos los males de amor nacen destotra color.
Premines de Castilpana salio todo vestido de verde claro, que es esperança perdida, e los moços de la misma color, porque la dama que seruia sus colores eran dos, verde escuro y claro que son esperança cobrada y perdida. El no sacó mas de la vna con vna letra que dezia.
Pues que en mí toda es perdida ¡quán sin ella está mi vida!
El duque de Fernisa sacó vn sayo quarteado de damasco blanco e bellutado morado, con vn capuz de paño morado forrado de damasco blanco, con vnas cortaduras de raso blanco perfiladas por encima del paño. Los moços e pajes vestidos de las mismas colores con vna letra que dezia:
¿Que sperará mi ventura del dolor que es mas escuro, siendo el otro tan seguro?
Francaluer sacó medio sajo de terciopelo blanco e medio de raso negro con faxas trocadas de lo vno en lo otro; vn capuz medio de terciopelo negro, medio de raso blanco forrado de lo mismo, cambiado lo vno en lo otro, con una letra que dezia.
Dos contrarios so vn subjeto veo en vuestra castidad: hermosura, honestidad.
El conde Sarriano salio vestido todo de negro con los moços e pajes vestidos todos de leonado con vna letra que dezia.
La tristeza de mis daños da congoxa en los estraños.
El señor Yusandriano salio vestido todo de leonado forrado de raso blanco; los moços vestidos de lo mismo con vna letra que dezia.
Lo cubierto causa en mi aunque s'encubre lo que fuera se descubre.
Sacó el señor Guillermo de Canes vn sayon de raso blanco y raso naranjado e terciopelo carmesi, gironado a puntas con tafetan blanco e naranjado; debaxo las puntas naranjadas vn capuz de paño naranjado guarnecido con quatro tiras de carmesi e raso blanco. Los moços e pajes vestidos de blanco e naranjado con vna letra que dezia.
Salio en blanco mi alegria pues que va desesperada mi porfia.
Salio el conde de Auertino vestido todo de verde escuro con vnos ribetes por baxo del sayon e de la capa de raso verde claro, porque son las colores de la señora condesa, forrado todo de raso carmesi. Los moços vestidos de terciopelo verde e de grana con vna letra que dezia.
Ya's perdida la perdida para quien por vos cobra todo el bien.
Galarino Difian salio a la gineta con vna marlota de brocado blanco e terciopelo leonado con unos lazos de plata por toda; vn capuz de terciopelo leonado forrado de raso blanco con los mismos lazos guarnecidos, con vna letra que dezia.
La vna es sobrada en vos y la otra en mi por ella y assi sobra mi querella.
Salio Esclauiano de la Torre a la gineta con vna marlota nesgada de raso leonado e azeytuni negro, vna capa leonada toda guarnecida de muchos lazos moriscos de oro e de grana, con vn rico jaez de las colores, con vna letra bordada en torno de la marlota e del capuz, que dezia.
Pues que son vuestras colores siendo vuestra mi porfia para mi son alegria.
Fermines de Mesano, hecho a escaques de azeytuni leonado y raso blanco con vna P cortada del terciopelo leonado en cada escaque blanco e vna F de raso blanco en el leonado; vna capa de paño leonado con vna cortapisa de las dos sedas por baxo de los mismos escaques del sayo y en ellos bordada esta letra que dezia.
Es mi fe la que no afloxa la pena de mi congoxa.
De la manera que aqui es dicho, salieron vestidas las damas e galanes, los quales todos con mucho plazer llegaron a la caça. Estando alli a cabo de quatro dias llegó el señor cardenal de Brujas con muchos caualleros que lo acompañaron. Los quales fueron el marques de la Chesta, Francastino de Redes, el señor Alarcos de Reyner, Pomerin Russeller el pacífico, Alualader de Caronis, con otros muchos caualleros que por que no salieron vestidos de colores de inuencion aqui no se nombran.
El señor cardenal vino vestido de negro por cierto respecto que le conuenia; lleuó veynte palafraneros e doze pajes vestidos de terciopelo negro e paño morado con vna letra que dezia:
Es la que menos me plaze la que más me satisfaze.
Vino el marques de la Cehesta vestido todo de amarillo, con los moços vestidos de la misma color, con una letra escripta en los pechos desta manera que hablava el color, e traya dos R. R. e una A en medio puestas en los pechos, que queria dezir.
Amar y llorar.
Vino Francastil de Redes vestido todo de azul e sus moços vestidos de la misma color con vna letra que dezia:
Mi recelo es que en mi mal no hay consuelo.
Vino el señor Alarcos de Reyner con vn sayo de raso amarillo e azeytuni morado con unas tiras de tres en tres de la vna seda en la otra puestas a escaques por los girones; vn capuz morado forrado de raso amarillo con vna letra que dezia.
Mi pensamiento ha subido lo morado do desespera forçado.
Pomerin traya luto e assi vino vestido de negro sin letra.
Rosseller el pacifico salio vestido de azul e carmesi con vna letra que dezia:
Aunque yo me visto dellas no tengo porque traellas.
Alualader de Caronis vino todo vestido de pardillo forrado el sayo e capuz de damasco leonado, acuchillado todo por encima lo pardillo, de manera que lo leonado se descubriese, con vna letra que dezia.
El trabajo es quien descubre la congoxa que se encubre.
Otro dia despues de llegado el señor cardenal con todos estos caualleros, la señora duquesa con todas las damas y ellos fueron á caça de monte, e puestos todos en sus paradas como suelen, la señora Belisena con Isiana quedaron en vna parada con Jusander e con otros dos caualleros de casa de la señora duquesa su madre, en la qual parada acudio vn cieruo muy grande e dadas laxas las señoras a sus canes, los caualleros que con ellas estauan començaron a seguirlo. La señora Belisena quedó a solas con Isiana a la sombra de vnas espesas matas, donde a suerte aquella hora Flamiano acudio impensadamente. El qual viendose en presencia de su señora fue tan atonito e turbado que no sabia parte de si viendo lo que le era seguido; reconocido algo en su juyzio, aunque no sin mucha turbacion, despues de hecho a la señora Belisena aquel acatamiento que ella merecia e su criança dél le obligara e más su apassionada voluntad, informado de la señora Isiana de la causa de su quedada alli a solas, començo con muy temeroso acatamiento a dezir en esta manera a su señora.
DE LAS COSAS QUE FLAMIANO E BELISENA PASSARON EN AQUEL RAZONAMIENTO
El temor, señora, de los males que cada dia a causa vuestra por mi pasan e padezco, me tienen tan sin razon la lengua, y el sentido tan turbado junto con el gozo de verme en vuestra presencia, que me falta razon para hazeros notorias las sobras de mis passiones, e aun atrevimiento para osaros las dezir aunque no me falta voluntad para suffrirlas. El temor de enojaros me cierra, señora, la boca, y el fuego que mis entrañas abrasa, pronuncia por ella lo que dentro se siente. E assi señora quiero tener atreuimiento para poner mis quexas en vuestra presencia; no que yo, señora, de vos me quexe ni Dios lo quiera, que no deuo más para que las pasiones que con mis deseos me aquexan sepays, por merito de las quales os suplico que no medido lo que yo en respecto vuestro me merezco, mas considerado lo que por haueros visto e desear ser vuestro padezco, por tal señora me acepteys; no para dar más bien a mi mal de consentir que yo señora por vuestro seruicio lo padezca, por que ni más osaria, señora, pedir, ni tanto me atreueria creer merecer.
BELISENA
Muchos dias ha, Flamiano, que conozco en tus meneos lo que el desuario de tu pensamiento te ha puesto en la voluntad; e no creas que muchas vezes dello no haya recebido enojo, e algunas han sido que me han puesto en voluntad de dartelo a entender, sino que mi reputacion e honestidad me han apartado dello, e aun en parte el respecto de la buena figura en que tu discrecion hasta agora he tenido. Mas pues que tu atreuimiento en tal estremo te ha traydo, que en mi presencia tu fantasia hayas osado publicar, forçado me será responderte, no lo que dezirte queria segun mi alteracion, mas segun la vanidad de tu juyzio merece. Lo qual aunque consejo te parezca deues tomar por reprehension; e digo que no te acontezca semejante pensamiento poner en parte differente de ti, donde no puedas menos hazer de verte cada hora en infinitas necessidades e al fin sin ver cabo á lo que desseas, que lo hayas de ver de tu vida y de tu honrra. Mas razon seria que primero ygualasses la medida donde bastas llegar con el merecer, que no que publicasses do querrias subir con el dessear e aun alli, segun se suele, hallarás tarde el contentamiento que el deseo querria.
FLAMIANO
Mis ojos, señora, que de mis males han sido la causa, no tuvieron juyzio más de para miraros e ver las perficiones que Dios en vos puso, para que viendoos pusiesen mi corazon en el fuego que arde; llegada alli vuestra figura, no pudo menos hazer de lo que ha hecho. Mi saber no pudo ser tanto para temer los inconuenientes de mi daño que vuestra hermosura no fuesse más para causallo sin poder ser resistido. Pues llegado aqui mi pensamiento determinose en que lo mucho que el merecer desyguala mi pena del desseo, las sobras della misma son tantas que lo yguala todo, pues que, señora, mi intencion no os pide mas de licencia para padescer, que desta suerte cierto no puede ser reprouada pues que no es mala. Ansi que, señora, pues que tanto la virtud y nobleza en vos sobra, no useys comigo por el rasero de la crueza, pues que mudarse ya mi cuydado es imposible. E assi de vos no quiero consejo; remedio es el que pido pues que no le puedo esperar sino de vuestra mano.
BELISENA
No creas tú, Flamiano, que la pasion o males que publicas que sientes, a mí dellos me plega, ante en muchas maneras dello me pesa. Lo vno es que á mi causa siendo en mi perjuyzio tú los padezcas. Lo segundo que te atreues á ponerte en ello y aun publicarlo. De suerte que en muchas maneras me enojas y en más me harias plazer y servicio que dello te dexases. Y esto seria seruirme como dizes que desseas; para esto que te digo, como ya te he dicho, los inconuenientes de mi estado y de mi condicion y honestidad me dan inconueniente no solo para que como hago dello reciba mucho enojo, mas para que tú aunque mill vidas como dizes perdiesses yo dellas haya de hazer ni cuenta ni memoria. Assi que lo mejor será que desto te apartes e en esto me harás seruicio como dizes que desseas y aun me ternas haziendolo contenta; e pues que tanto mio eres, segun dizes, yo te mando que lo hagas, porque quites tu vida de peligro e aun a mí de ser enojada.
FLAMIANO
Quando, señora, la pena verdadera de amor como es la mia está sellada en el alma, pues que justa razon alli la haya puesto, en el coraçon está imprimida de suerte que sin él e sin ella no pueda salir de alli. Pues ¿como quereys, señora, que mi cuydado se mude?, que el dia primero que os vi, dentro en mis entrañas e coraçon quedó el propio traslado vuestro perfectamente esculpido, e despues aca quantas estradas me haueys tirado que son infinitas, llegadas alli, el fuego que en tal lugar hallan las funde, porque son de oro siendo vuestras e fundidas hallan alli vuestra effigia e de cada vna dellas se haze vn otra semejante. Assi que aunque el coraçon y el alma con las principales sacassen, el cuerpo quedaria lleno con tantas que de aqui a mill años en mi sepultura se hallarian dellas sin cuento, e aun en todos mis huessos se hallaria vuestro nombre escripto en cada vno. Ansi, que señora, si quereys que de quereros me aparte, mandad sacar mis huessos e raer de alli vuestro nombre, e de mis entrañas quitar vuestra figura, porque ya en mi está conuertido en que si alguno me pide quien so digo que vuestro. E si esto a desuario se me juzgasse, mayor lo haria quien tal quissiese juzgar, porque no hay nayde que con mis ojos, señora, os mire que no conozca ser justo lo que hago; e como ya he dicho, aunque en la razon mia encobrir lo quisiesse no puedo, porque el fuego de dentro haze denunciar a la lengua la causa. Pero pues que en vuestra mano está matarme o darme la vida, e pues que della teneys la llaue, ved vos si lo podeys hazer e ganareys la victoria del tal vencimiento. E si con quitarme la vida pensays acabarlo, dudolo, porque aunque del coraçon e las otras partes vos apartassedes con matarme, ni mas ni menos en el alma os quedariades, de do jamas os podreys quitar porque es inmortal a causa de estar vos en ella. E si de mi se partiesse donde agora mis passiones la tienen presa y atormentada, jamas de vuestra presencia se partiria, donde con mucho contentamiento estaria contino. Assi que si agora estando comigo os enoja ausente, mira que hará entonces estando presente, e bien sé que pues agora os enojays por seros yo de mi grado captiuo, que despues de yo muerto más enojo recibireys de vos matadora, e sola esta gloria que de mi muerte se espera me basta a mi para que contento pierda la vida, pues que con ello yo seré fuera de pena e vos con pesar arrepentida. Podreys señora dezir entonces que no es vuestro el cargo sino mia la culpa pues que yo mesmo me lo he buscado y querido mi daño contra vuestra voluntad. Entonces mi alma os negará la partida diziendo: no, no, no es ansi, que el cargo, señora, tuyo es pues que tan cruelmente tan mal le trataste no pidiendote más bien de licencia para sofrir su mal sin ninguna offensa tuya ni más gloria suya.
BELISENA
Si sofrirte lo que faces me offende, oyrte lo que dizes me perjudica y enoja; ¿qué hará responder a la vanidad de tus razones? Yo te he ya dicho lo que te cumple, bastarte deue para no esperar mas disputa en este caso de lo que te conuiene. No delibero mas sobre ello hablarte, porque creo que tu discrecion te hará determinar lo que te cumple. Los mios vienen, quedate con Dios y creeme haziendo lo que te tengo dicho.
FLAMIANO
Digo, señora, finalmente que no puedo porque ni mi voluntad a ello no puede doblarse, ni mi querer puede dello quitarse, e aunque aquí tan solo de bien e tan acompañado de pesar me dexeis, digo que allá donde vos vays, allá voy, y aunque vos vays, aqui quedays donde yo quedo, porque ni allá, ni acá, ni en ninguna parte donde yo me halle, nunca vuestra vista de mis ojos se quita, sino que en mi fantasia do quiera que esteys, do quier que esten, los dos juntos estamos. E si esto, señora, no creeys, mis obras os haran dello testigo.
* * * * *
Al fin la señora Belisena se partio con Isiana e muy enojada, a lo que mostraua, e llegó a la compañia de los suyos. Flamiano quedó a solas, fuesse por otra via con el consuelo que pensar podeys; en aquella noche todos los caualleros cenaron con el señor cardenal, donde se concerto de yr venidos de la caça a vnos baños que ocho millas de la ciudad estan de la mar, en vn muy hermoso lugar que Virgiliano se llama, porque supieron que la señora duquesa e la princesa de Salusano con otras muchas damas se yuan por estar alli todo el mes de Abril, como cada año las damas y señoras de Noplesano acostumbran hazer. Visto Flamiano que esta jornada se le aparejaua conforme a su desseo, suplicó al señor cardenal que ordenase vn juego de cañas para el segundo dia de pasqua que todas las damas ya a Virgiliano serian venidas. De lo qual el señor cardenal, fue tan contento que se ofrecio tener el vn puesto con la meytad de aquellos caualleros, desta manera: que los de su puesto saldrian a la estradiota vestidos como turcos con mascaras y rodelas turquescas, vestidos todos de las colores que su señoria les daria, y que jugarian con alcanzias. E que Flamiano tuviesse el otro puesto a la gineta con los otros caualleros que alli primero se hallaron en la caça. E que ante que al puesto saliessen, que saliessen ellos todos juntos e començassen su juego de cañas partidos por medio. En el qual juego él con sus turcos llegaria como hombre que viene de fuera, e assi juntados ellos todos, començarian el otro juego contra los que en él viniessen. E ansi el señor cardenal tomó a cargo de suplicar a la señora princesa que para aquella noche conbidase a la señora duquesa e á Belisena, con todas las otras damas que alli se hallassen, para que en su posada aquella noche passado el juego todas cenassen y alli hiziessen la fiesta. Pues acabada la caça, dende a dos dias con mucho plazer los vnos e los otros todos juntos a la ciudad se tornaron.
Donde despues de llegados, Flamiano acordo de enbiar a Felisel a visitar a Vasquiran con el qual acordo respondelle a su carta. E despachado que le houo, Felisel se partio, e llegado a Felernissa donde halló a Vasquiran, despues de hauer hablado mucho con él en especial de las cosas dela caça e lo que en ella se era seguido, la carta de Flamiano le dió, la qual en esta manera razonaua.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA POSTRERA
No quiero, Vasquiran, dexarme de responder a tus cartas e quexas, si quiera porque no pienses que razon me falta para ello, como a ti crees que te sobra para lo que hazes. Yo, si bien me entiendes, no digo que de la muerte de Violina no te duelas como es razon que lo hagas, mas que los estremos dexes e apartes de ti, pues que in genere son reprobados; porque como ya te he dicho y tú dizes, tus lastimas todas la muerte las ha causado, y en verdad al parecer estas son las mas crudas de sofrir, y al ser las mas leues de conortar, pues como dicho tengo, el tiempo e la razon naturalmente las madura e aplaca de tal suerte que assi como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria. Porque si assi no fuesse, muchas madres que ardientemente los hijos aman e los pierden, por ser fragiles para soffrir el dolor con la braueza dél, con la flaqueza de la complision, si este remedio el tiempo naturalmente no les pusiesse, las mas dellas del seso o de la vida vernian a menos, e aun algunos padres lo mismo harian, e otras muchas personas que de conjunto amor contentos acompañados viuian como tú hazias. Empero como he dicho el natural remedio lo remedia continuamente, e donde este faltasse o si assi no fuese, digo que por razon más obligado serias segun quien eres a hazer lo que digo que lo que hazes, por muchas causas que ya te tengo dichas, porque como sabes, la estremidad del plañir nace de la voluntad, la virtud del soffrir es parte de la razon.
Pues mira quan grande es, nuestra differencia entre la voluntad é la razon. Lo vno parte de discrecion e cordura; lo otro o es o está a dos dedos de locura, en especial que los virtuosos varones más son conocidos en las aduersidades por su buen seso e sofrimiento que no en las prosperidades por grandezas ni gouierno; porque lo vno muchos respectos lo pudieron causar para hazerse, lo otro sola virtud lo templa para sofrirse. Assi que por todas las partes verás que por fuerça tu dolor ha de menguar. Mas ¿qué hare yo que si sola vna vez que vi a la que mi mal ordena, de tantos malos me fue causa? en las otras que la veo ¿qué puedo sentir? Su ausencia me atormenta de passion; su presencia me condena de temor; su condicion e valer me quitan esperança; mi suerte y ventura me hazen desconfiar. Mi pena me da congoxa incomportable. Lo que siento me haze dessear la muerte; remedio en mi no le hay; della no se espera. E assi tengo más aparejado el camino de desesperar que abierta la puerta de esperança para ningun bien.
Assi que por Dios te ruego que comiences á poner consuelo en ti, porque puedas presto con tu compañia venir a poner remedio en mí, y con tal confiança me quedo cantando este villancico que a mi proposito haze y a mi pesar he hecho.
Yo consiento por seruiros mi muerte sin que se sienta vos señora no contenta. El primer dia que os vi tan mortal fue mi herida que en veros me vi sin vida y el viuir se vio sin mi, pues que en viendoos consenti mis males que son sin cuenta, vos señora mal contenta. Consenti verme sin ella solamente por miraros y por solo dessearos tuue por bueno perdella; y más que los males della quise qu'el alma los sienta y vos dello descontenta. Consenti que mi tormento tan secreto fuese y tal, que el menor mal de mi mal diesse muerte al sentimiento; quise más qu'el soffrimiento que lo suffra y lo consienta por hazeros más contenta. De suerte que mis sospiros aunque sean sin compas los quiero sin querer mas de quereros y seruiros, sin más remedio pediros de la muerte que m'afrenta que veros della contenta.
LAS COSAS QUE VASQUIRAN CONTO A FELISEL DESPUES DE LEYDA LA CARTA, QUE LE HAUIAN SEGUIDO YENDO A CAÇA
Despues de leyda Vasquiran la carta que Felisel le dió, hablando de muchas cosas Felisel le conto todas las cosas de la caça, assi de los caualleros y damas que en ella fueron como de los atauios que todos sacaron, e aun parte de lo que su señor con Belisena passó hablandose con ella a solas. Pues hauiendolo todo muy bien relatado, otro dia paseandosse los dos como otras vezes solian por vna sala, Vasquiran le començo á dezir:
Pues que ayer, Felisel, me contaste todos los mysterios de la caça que allá haueys tenido, e aun lo que a tu señor en ella le siguio, quiero contarte lo que a mi en otra me ha acontecido. Flamiano, como dizes, fue por acompañar a quien de enamorados pensamientos acompañado le tiene e aun por dar con su vista descanso a sus ojos. Yo por acompañar a mi soledad de mas soledad e por dar a los mios con ella de lagrimas más compañia con menos atauios e mas angustias la semana passada tambien me fuy á caça, en la qual me acontecio lo que agora oyras.
RECUENTA VASQUIRAN Á FELISEL LO QUE LE ACONTECIO EN LA CAÇA, E LA OBRA QUE SOBRE ELLO HIZO
Estando con sus canes estos mis seruidores en sus paradas puestos como yo los hauia dexado, contecio que vn ciervo e vna cierva juntos en la vna dellas dieron, de que dadas laxas a los perros començaron a seguirlos por vna llanura que entrellos e un bosque se hazia. E siendo los canes muy buenos dieronles vn alcance en el cual la cierua se houo de apartar de su compañia e vino a dar donde yo estaua, por su desventura e la mia, e assi como yo la vi venir salile por el traues adelante e ante que al bosque llegasse la maté. Llegados alli parte destos mis seruidores, porque ya era algo tarde mandela cargar sobre vna azemila con la otra caça que muerto hauiamos, y yo comence a venirme la via de aquella eredad mia a donde la otra vez me hallaste, e seyendo ya al aquanto del bosque alongados, sentimos los mayores bramidos del mundo, los quales por nos oydos, paramos por saber qué podria ser, e vimos venir vn cieruo que en el bosque se nos era entrado bramando, y era el que en compañia de la cierua venia, el qual ni por el temor de los canes que al encuentro le salieron, ni por lo que los mios le ocuparon jamas dexó de hazer su via hasta llegar al azemila do la cierua venia cargada. E como yo lo vi pense lo que podia ser como fue, aunque milagro parezca, e assi mandé que ninguno le hiziesse daño. Pues llegado que fue do su dolor lo guiaua, començo á dar de nuevo muy mayores bramidos derramando de los ojos infinitas lagrimas. Como tal le vi hazer tanto dolor, començo a refrescar en mi llaga, que temiendo en mi algun desmayo que afrenta me hiziesse, mandé lo dexassen estar e segui mi camino para donde él yva, mas como nos vido partir, con mayores gemidos començo a seguirnos hasta llegar do yo yva, de donde jamas se es partido. Como esto vi mandé que a la cierua desollassen el cuero e lo hinchiessen de feno e dentro en el jardin lo colgassen en vna lonja que en el hay tan alto que el ciervo solamente pudiesse alcançar a su cabeça. E desde aquel dia que alli lo pusieron mandé meter dentro al cieruo e jamas de donde la cierua está se es partido, saluo cuando costreñido de la hambre algun poco por la huerta a pacer se aparta. Pusome tanta tristeza ser, Felisel, lo que te he contado, que despues de hauer cenado a solas retraydo en mi camara, veniendome a la memoria todas mis glorias pasadas y la congoxa presente, juzgando por lo que este irracional hazia lo que de razon yo deuia hazer, con infinitas lagrimas comence contra mí maldiziendo mi desuentura a dezir infinitas e muy lastimeras palabras, tantas que largo seria contarlas. Saluo que estando assi yo me senti assi venir a menos el sentido e no sé si trasportado del juyzio o si de dolor y del sueño vencido, yo vi en vision todas las cosas que a tu amo embio dentro en una carta que le tengo ya escripta, lo qual verás en versos rimados conpuestos más como supe que como deuiera o quisiera. E despues hize sobre este caso deste cieruo esta cancion, la qual no he querido que tu amo la vea, por que no halle en ella con que responder a mi carta como suele.
¿Que dolor puedo quexar de mis angustias e males viendo que los animales mayor sienten mi pesar? Quexaré de mi dolor que es tan crudo su tormento que vn bruto sin sentimiento le siente mucho mayor, de pesar que yo le siento, mas no se puede ygualar con mis angustias mortales porque ell alma de mis males mayor siente mi pesar.
Acabado que houo de decirle la cancion le dixo: Felisel, yo querria que mañana te partiesses, porque llevasses a Flamiano vn cauallo mio de la gineta con vn gentil jaez, que agora poco ha me han traydo de España, porque aproueche para el, pues que a mí ya seruir no me puede. Querria que llegasses a tiempo que para el juego de las cañas que me has dicho le siruiesse. Otro dia recebido Felisel el cauallo e la carta se partio. E llegado a Noplesano, halló que Flamiano con todos los caualleros eran ya partidos para Virgiliano, porque la señora duquesa e la princesa con todas las damas ya estauan alli. Donde otro dia Felisel llegó, con el qual Flamiano holgó mucho e houo mucho plazer de oyrle contar lo que a Vasquiran hauia acontecido e tambien con el cauallo que era muy bueno y el jaez muy rico, en especial llegando a tal tiempo. Y recebida la carta començola a leer la qual assi dezia.
CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO EN RESPUESTA DE LA SUYA
Quanto mejor seria, Flamiano, que a esta question pusiessemos silencio que no proseguirla, pues que tan poco prouecho a los dos nos acarrea. Tú me dizes que no me reprueuas porque de mi mal me duelo pues que es razon que lo haga, sino que no deuo tanto en estremo dolerme. Mi mal quisiera yo que limitaras que no fuera tan grande, que mi tristeza pequeña es para con él. Dizes que como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria; falso es esse argumento pues en mi que lo prueuo por el contrario lo veo. Tornasme a alegar las mugeres que perderian el sentido si por esto no fuesse. A la fe por ser ellas flacas de sentido e fragiles pierden dello la memoria, que no por lo que dizes. Si honesto me fuesse alegarte cosas de nuestra fe, vna cosa te diria de la que no tuvo par, que en tal caso hizo, con que callasses. Tambien me alegas como philosopho lo que de la voluntad o de la razon parte, quál es auto mas virtuoso, e das lexos del terrero, que los que desso han glossado, en especial Juan de Mena e muchos no ponen contraste en tal caso, entre la voluntad e la razon, saluo de aquellos apetitos que viciosamente muestra naturaleza, desseo voluntario, que el dolerse nadie de la cosa amada de puro amor e gratitud y contentamiento que le tenia, le parte viendola perdida. Pues estos autos virtuosos y razonables son, que no voluntad voluntaria. Ansi que no te cale philosophia comigo que poco te aprouecharia ni a Aristoteles si mi mal sintiera. Mas sabía el Petrarca que no tú ni yo, mas ya sabes lo que respondio siendo juzgado porque a cabo de veynte años que madama Laurea era muerta la plañia e la seruia, quando dixo: ¿Que salud dió a mi herida quebrarse la cuerda del arco? Nunca de tu mal vi ningun martir e del mio verás todas las poesias y escripturas dende que el mundo se començo hasta agora llenas, de lo que aun la sangre del martir Garcisanchez viua tenemos e no oluidada la del mesmo Petrarca que te he dicho, sin otros infinitos que dellos no se escriue. Tú no hallas remedio para ti que cada dia hablas o puedes hablar a quien te pena; quieresle hallar para mi que no le tengo. Tambien me dizes que la primera vista tanto tanto mal te causó, ¿que sentiras en las otras? Digo que la primera vez te enamoró, las otras te reenamoran, todo el mal que te causa su ausencia es desseo de verla. El que te haze su presencia es desseo de codiciarla. En fin, son vanidades que la vna con la otra se texen; mas si lo quieres ver, mira qual pena es mayor: la que sientes viendo, o la que ausente padezes por ver; aquí juzgarás mi mal qué tal es. En fin, que tú careces de consejo e confiança, yo de consuelo y esperança; tú buscas compañia, yo huyo della; tú desseas gozar, yo morir; lo que tú no dessearas si quiera por ver a Belisena. Mira qué mal te causa verla. Assi que en esto no habria cabo, creeme, y dexalo estar; y pues que lo que en la caça te acontecio me has hecho saber, Felisel te contará lo que a mi en otra me ha seguido, sobre lo qual hize esta obra que aqui te embio.
VISION DE AMOR EN QUE VASQUIRAN CUENTA LAS COSAS QUE VIO ESTANDO TRASPUESTO, LO QUE HABLO Y LE LE RESPONDIERON.
Combatido de dolores e penosos pensamientos, desesperado d'amores, congoxado de tormentos, vi que mis males mayores turbauan mis sentimientos, e turbado, yo me puse de cansado a pensar las tristeças e pesar que causauan mi cuydado. E vi que la soledad teniendome conpañia no me tiene piedad de las penas que sentia, mas con mucha crueldad lastimaua mi porfia de dolor diziendome: pues que amor te tiene tal, no te quexes de mi mal qu'es de todos el mayor.
(_Responde Vasquiran á la soledad._)
Si el menor mal de mi mal eres tú e de mis enojos teniendome siempre tal que me sacas a manojos con rabia triste mortal las lagrimas a los ojos de passion sacadas del coraçon donde estan, dime qué tales seran los que mas crueles son.
(_Prosigue._)
Con mi soledad hablando sin tornar a responderme, ni dormiendo, ni velando, ni sabiendo qué hazerme en mis males contemplando, comence a trasponerme no dormido mas traspuesto sin sentido no de sueño mas como quien de veleño sus ponçoñas ha beuido.
Pues sintiendo desta suerte mis sentidos ya dexarme aun qu'el dolor era fuerte comence de consolarme; dixe: cierto esto es la muerte, que ya viene a remediarme segun creo; mas dudo pues no la veo qu'esta es ella por hazer que mi querella crezca mas con su desseo. Y con tal medio turbado mas qu'en ver mi vida muerta, aunque del pesar cansado comence la vista abierta a mirar é vi en vn prado vna muy hermosa huerta de verdura, yo dudando en mi ventura dixe: duermo y en sueño qu'esto es vn yermo como aqui se me figura. Y assi estando yo entre mi turbado desta manera comence quexarme assi; no quiere el morir que muera; luego mas abaxo vi vna hermosa ribera que baxaua de vna montaña qu'estaua de boscaje muy cubierta, e vi vn saluaje que por ella passeaua. Vile que volvio a mirarme con vn gesto triste y fiero, yo comence de alegrarme e a decir: si aqui le espero este viene a remediarme con la muerte que yo quiero, mas llegado vile muy acompañado que traya gente que mi compañia por mi mal hauian dexado.
(_Admiracion._)
Comenceme de admirar dudando si serian ellos, por mejor determinar acorde de muy bien vellos tornandolos a mirar y acabé de conocellos claramente, dixe entre mi: ciertamente agora creo qu'es complido mi desseo pues que a mí torna esta gente.
(_Declara quien viene con el saluaje e de la manera que viene._)
Mis plazeres derramados venian sin ordenança guarnecidos de cuydados, ya perdida su esperança, diziendo: fuymos trocados con la muerte y la mudança que ha mudado nuestras glorias en cuydado de dolor pues do el gozo era mayor mis tristeças ha dexado. Vi mi descanso al costado con vna ropa pardilla de trabajo muy cansado assentado en vna silla de dolor bien lastimado publicando su mancilla e su pesar, començando de cantar esta cancion: no me dexe la passion un momento reposar. Venia el contentamiento más cansado vn poco atras con esquiuo pensamiento sospirando sin compas, diziendo: de descontento no espero plazer jamas que me contente, pues murio publicamente quien causaua el bien que me contentaua, ya plazer no me consiente. Mi esperança vi primera de amarillo ya vestida quexando desta manera: donde s'acabó la vida, ¿qué remedio es el que espera la esperança qu'es perdida e acabada? verse mas desesperada de remedio pues que en el mal do no hay medio s'espera pena doblada. Tambien vi a mi memoria cubierta de mi dolor recordandome la gloria que senti siendo amador, e con ella la vitoria de los peligros d'amor ya passados porque no siendo oluidados fuessen viuos para hazer mas esquiuos mis males e lastimados. Mi desseo vi venir postrero con gran pesar e sentile assi dezir: lo mejor es acabar pues que s'acabó el viuir: ¿qué puedo ya dessear sino la muerte? para que acabe y concierte que fenezça mi dessear e padezça lo que ha querido mi suerte
(_Pregunta quien es el saluaje y responde el Desseo._)
Como a mí los vi llegar aunque muy turbado estaua comence de demandar quien era el que los guiaua que con tan triste pesar de contino me miraua desnudado: este es el tiempo passado de tu gloria el que agora tu memoria atormenta con cuydado.
(_El Desseo._)
Este que miras tan triste con quien vees que venimos, este es el que tú perdiste por quien todos te perdimos, que despues que no le vimos nunca vn hora mas te vimos ningun dia e dexo en tu compañia que te guarde soledad, la que muy tarde se va do hay alegria. Pues aquella a quien fablauas diziendo que mal te trata e aunque della te quexauas no es ella la que te mata mas es la que desseauas, triste muerte cruda ingrata robadora que te quitó la señora cuyo eras e no quiere que tú mueras por matarte cada hora.
(_Responde y pregunta._)
Quien comigo razonaua claramente lo entendia, mas tan lexos de mi estaua que aunque muy claro le oya la distancia me quitaua que ya no le conocia, e atordido dixe: bien os he entendido mas no veo quién soys vos. Soy tu desseo que jamas verás complido.
(_Pregunta á su desseo y respondele._)
Demandale, como estas tan apartado de aqui que yo siento que me das mil congoxas dentro en mi? Dixo: nunca me veras qu'estoy muy lexos de ti, sé que desseas verme, pero no lo creas, porque amor no consiente en tu dolor por saluarte que me veas.
Qu'este jardin que aqui esta con tantas rosas y flores es el lugar que se da a los buenos sofridores que con mucha lealtad en su mal sufren dolores, y es ley esta y an los amadores puesta por razon que gana tal galardon el que mas caro le cuesta.
(_Replica._) Quando bien lo houe entendido tanto mal creció en mi mal, que ya como aborrecido dixe con rabia mortal: ¿quién ha tanto mal sofrido que del mio sea ygual en nada dél? pues porqué si es tan cruel bien no merezco la muerte pues la padezco con la misma vida dél?
Quanto más que yo no quiero mi suerte más mejorada, ni más beneficio espero que la muerte ver llegada, pues qu'en desealla muero mateme de vna vegada con matar, e si esto amor quiere dar que a ti te plaze, poco es el bien que te haze pues da fin a tu pesar.
(_El Desseo replica._)
Que la pena aborrecida con que tú te desesperas es que mueres con la vida ante qu'en la muerte mueras, que es la gloria conocida de todo el bien que ya esperas, y essa fue con quien Petrarca y su fee ganó la voz de martir, e Badajoz sin otros mill que yo sé.
(_Cuenta como vio su amiga._)
Escuchandole turbado sin saber qué responder vi venir por medio un prado quien causaua mi plazer y agora con su cuydado tan triste me haze ser; pues en vella yo me fuy muy rezio a ella, e allegado me vide resuscitado quando pude conocella.
(_Habla Vasquiran a su amiga._)
Viendome con tal vitoria comencele de dezir: mi bien, mi dios, y mi gloria, ¿cómo puedo yo viuir viendo viua tu memoria despues que te vi morir? ¿No bastaua el dolor que yo pasaua a no matarme? pero no queria acabarme porque yo lo desseaua.
(_Responde Violina._)
Començo de responderme: ya sé quanto viues triste en perderte y en perderme el dia que me perdiste: e sé que en solo no verme nunca más descanso viste, e tambien sé que t'atormenta mi fe, e assi siento más mal en tu sentimiento qu'en la muerte que passé. Pero deues consolarte e dexarme reposar pues que por apassionarte no me puedes ya cobrar ni menos por tú matarte podré yo resuscitar, e tu pena a los dos ygual condena, e tu dolor lo sintieras muy mayor si me vieras ser agena.
(_Responde Vasquiran._)
Todo el mal que yo sentia y el tormento que passaua, si penaua, si moria, tu desseo lo causaua, que jamas noche ni dia nunca vn hora me dexaua, mas agora que te veo yo, señora, yo no espero más dolor ni más bien quiero de mirarte cada hora.
(_Violina._)
Tú piensas que soy aquella que en tu desseo desseas e que acabas tu querella; no lo pienses ni lo creas bien que soy memoria della, mas no esperes que me veas ya jamas, que aunque comigo estás soy vision metida en tu coraçon con la pena que le das. Tus males y tus enojos con tu mucho dessear te pintan a mi en tus ojos que me puedas contemplar, pero no son sino antojos para darte más pesar e más despecho, que mi cuerpo ya es dessecho e consumido y en lo mesmo convertido de do primero fue hecho.
(_Vasquiran._)
Casi atonito en oylla como sin seso turbado, quisse llegarme y asilla, e halleme tan pesado como quien la pesadilla sueña que le tiene atado de manera que no pude aunque quisiera más hablalle, e assi la vi por el valle tornarse por do viniera. Quando tal desdicha vi causada sin mas concierto luego yo dixe entre mi: ciertamente no soy muerto; estando en esto senti mi paje y vime despierto acostado sobre vn lecho, tan cansado que quisiera matarme sino temiera el morir desesperado. Vime tan aborrecido que comence de dezir: tanto mal mi mal ha sido que me desecha el morir conociendo que le pido; dame muerte en el viuir por alargar mi pesar de más pesar para que muera viuiendo desta manera, muriendo en el dessear. Viue mi vida captiua desseandose el morir porque le haze el viuir qu'el mismo que muere viua. Quien la muerte se dessea y la vida no le dexa con mayor dolor l'aquexa el viuir con quien pelea qu'el morir que se le alexa, pues la pena mas esquiua de comportar y sofrir es la muerte no viuir do la vida muere viua.
E assi, Flamiano, estando qual has oydo, creyendo que ya mis fatigas eran acabadas con la muerte como se començaron, recordome un paje mio que entró en la camara y assi con el plazer que puedes pensar que de qual estoy, hame parecido escrebirtelo porque mis passatiempos sepas, assi como tus desesperaciones me escriues, que en ninguna cosa hallarás que la razon te pueda dar esperança. Nunca vi mejor negocio para poner en razon que passion de amores; si tanto en tu caso entendieses como en el mio piensas saber, verias como estas cosas enamoradas ninguna dellas por razon se govierna, porque son cosas que la ventura las guia; pues lo que ventura ha de hazer qué has menester pesarlo con el peso de la razon? Por tu fe que cesses de más escreuirme sobre esto, ni más ygualar tu question con mi perdida, bastete que tú has de esperar la ventura, yo ya he desesperado con mi desuentura.
LO QUE EN ESTE TIEMPO QUE FELISEL FUE Y TORNÓ, SE CONCERTO EN EL JUEGO DE CAÑAS
En este tiempo la señora duquesa con muchas otras damas e señoras fue partida para Virgiliano, y el señor cardenal con todos los caualleros. En el qual tiempo Flamiano dió orden en lo que para el juego de cañas hauia menester, y el señor cardenal assimesmo. Fueron del puesto de Flamiano el conde de la Marca, el marques Calerin, el prior de Albano, el marques de Villatonda, el prior de Mariana, el duque de Fenisa, el duque de Braverino, su cuñado Francalver, el conde de Sarriseno, Qusander el fauorido, Galarino de Isian, Esclevan de la Torre, Guillermo Lauro, el marques de Persiana. Fueron con el señor cardenal el conde de Auertino, Atineo de Leuerin, el conde de Ponteforto, Fermines de Mesano, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui, Preminer de Castilplano, el marques de la Chesta, Alarcos de Reyner, Pomerin, Russeler el pacifico, Alualader de Caronis, el conde Torrior, Perrequin de la Gruta.
Salio primero Flamiano con todos los de su partida e por ser el cabo de aquel juego todos salieron de las colores de la señora Belisena con aljubas de brocado blanco e raso encarnado, cada uno de la manera que le parecio, con capas del mismo raso forradas del damasco blanco; algunos sacaron sobre las mesmas colores algunas invenciones de chaperia de plata entre las quales fue vno el marques de Persiana que sacó vnas palmas de plata sembradas por la ropa y vna palma grande en medio de la adarga, con vnas letras en torno que dezian:
La primera letra desta tengo yo en las otras puesta.
No quiso Flamiano sacar más de las colores por no perjudicar a los que con él salian, mas sacó en torno de la adarga y en vna manga rica que sacó, unas letras de oro esmaltadas que dezian:
De la obra qu'en mi hacen vuestras colores y obras, bastan a todos las sobras.
Sacó el señor prior de Albano toda la marlota e adarga cubierta de lazadas de oro con vna letra en torno de la capa e de la adarga bordada de oro que dezia:
No pueden desañudarse las lazadas estando en el alma atadas.
Sacó el señor prior de Mariana vnas muestras de dechado labradas en el adarga con vna letra que dezia:
No se muestra lo que peno a causa vuestra.
Salidos todos, como en tal muestra se suele salir, a vn llano entre la villa y el mar donde en vn gran tablado con mucha tapeceria todas las damas estauan, començaron entrellos mismos su juego de cañas; habiendo jugado vna pieça, el señor cardenal aparecio con su batalla por encima un montecico quanto un tiro de ballesta de alli; venian en su ordenança a usança de turcos con sus añafiles e vanderas en las lanças estradiotas. Salieron todos con aljubas de brocado negro forradas de raso pardillo, con sus mascaras turquesas.
Pues al tiempo que se descubrieron los dos del puesto de Flamiano, juntaron todos, e con alcanzias en las manos los salieron a recebir al cabo del llano, y echadas las alcanzias quando a ellos llegaron dieron la vuelta e los turcos con sus estradiotas enristradas en el alcance hasta ponerlos en el lugar del juego; y ansi se trauó muy reziamente, tanto que parecio a todos muy gentil fiesta, e duró un quarto de ora hasta que se despartieron e passaron otra hora en passar carreras los vnos a la gineta, los otros a la estradiota. Siendo ya tarde, la duquesa con su hija Belisena e todas las otras damas fueronse a apear a la posada de la señora princesa, donde se dió vna rica colacion, e duró el dançar hasta la cena. Pues en muy largo y ancho corredor se paró vna tabla muy larga, tanto que las damas cabian a la una parte della, y todos los caualleros a la otra. Excepto el cardenal que no cenó alli, los otros todos cenaron con mucha alegria. Acauado el cenar todos los caualleros se fueron a sus aposentos e mudaron los vestidos e tornaron a danzar e cada uno lo más galan que venir pudo. Llegado Flamiano a su posada enbió su atauio a vn tanborino dela señora duquesa que se llamaua Perequin; todas las otras ropas o las mas se dieron aquella noche a los ministriles y albardanes. Flamiano se detuuo en su posada con otros quatro caualleros para recitar aquella noche vna egloga en la cual se contiene pastorilmente todo lo que en la caça con Belisena passó. Quando supo que todos los caualleros ya eran en casa de la señora princesa y el dançar començado, él partio de su posada e con todo su concierto llegó a la fiesta e recitó su egloga, como aqui se recita.
INTRODUCCION DE LA EGLOGA
Entran tres pastores e dos pastoras, el principal qu'es Flamiano se llama Torino. El otro Guillardo. El otro Quiral que es marques de Carliner. La principal pastora se llama Benita, que es Belisena. La otra se llama Illana qu'es Isiana. Entra primero Torino e sobre lo que Belisena le mandó en la caça qu'es la fantasia de la egloga, con vn laud tañe e canta esta cancion que al principio de la egloga está, y acostado debaxo de vn pino que alli hazen traer; acabado de cantar, comiença a quexarse del mal que siente e del amor. En el tiempo que él canta entra Guillardo quél no lo siente; oyele todo lo que habla, marauillase no sabiendo la causa qué mal puede tener que en tanta manera le fatiga; comiença consigo a hablar razonando qué mal puede ser; ve venir a Quiral, llamale e cuentale lo que ha oydo, e juntos los dos lleganse a Torino demandandole de qué dolor se quexa, él se lo cuenta. Guillardo no le entiende, Quiral si aunque no al principio. Altercan entre ellos gran rato, estando en la contienda entra Benita, pideles sobre qué contienden. Torino le torna a decir en metro lo que en la caça passó en prosa, y assi los dos contienden. Al fin Benita se va; quedan todos tres pastores en su question. Acaban todos tres con vn villancico cantado.
COMIENÇA LA CANCION No es mi mal para sofrir ni se puede remediar pues deciende de lugar do no se puede subir. El remedio de mi vida mi ventura no le halla viendo que mi mal deualla de do falta en la subida, si se quiere arrepentir mi querer para mudar no puede, qu'está en lugar do no se puede subir.
COMIENÇA LA EGLOGA
_Y dize Torino._ O grave dolor, o mal sin medida, o ansia rabiosa mortal de sofrirse, ni puede callarse, ni osa dezirse el daño que acaba del todo mi vida; mi pena no puede tenerse escondida, la causa no sufre poder publicarse, ni para decirse ni para callarse ni entrada se halla, ni tiene salida. Mudar ni oluidar ya no es en mi mano, ni puede quererse ni puedo querello, porque el menor daño está en padezello y en mí lo doliente es mejor que lo sano; es grande el dolor, mas es tan ufano que veo perderse mi vida de claro, si más no perdiesse no es mucho ni caro que cierto en perdella perdiendo la gano. El fuego que dentro del alma m'abrasa su pena es tan graue que no sé dezilla, querria viuir por solo sofrilla mas este querer la muerte me acusa; conoze en mis males que no se m'escusa, pues toda la causa está en mi desseo, más mal no pudiera hacerme Perseo aunque me mostrara la faz de Medusa.
(_Habla contra el amor._) Contentate agora, amor engañoso, pues todos tus fuegos con tanto furor encienden y abrasan de vn pobre pastor sus tristes entrañas, sin dalle reposo: bien te podrás llamar vitorioso venciendo vn vencido que quiso vencerse de quien imposible le fue defenderse ni tú si le viesses serias poderoso. Esfuerça tus fuerças en mí pobrecillo, enciende con ellas mi fuego mortal, que quanto más creces la pena en mi mal la causa me hace contento sofrillo; empleas tus flechas en vn pastorcillo rustico, solo de bien y de abrigo, que no podrán tanto tus mañas comigo que desto m'apartes, ni menos dezillo.
(_Habla con su soledad._)
Venid soledad, leal compañia, que solo con vos me hallo contento, con vos gozo más de mi pensamiento que nunca se parte de mi fantasia, vos no me dexais, dexóme alegria, plazer ni esperança en quien ya no espero, reposo, descanso, tampoco los quiero ni nada de quanto primero tenia.
(_Habla al ganado._)
O triste ganado qu'estás sin señor a solas paciendo, pues solo te dexo, quexarte has de mí, tambien yo me quexo del mal que sin culpa me haz' el amor. No plangas perder tan triste pastor de quien no esperabas ya buena pastura, pues él ya no espera sino desuentura, dexalo a solas passar su dolor. E vos mi çurron, e vos mi rabel que soys el descanso que traygo comigo, pues veys que me veo quedar sin abrigo, razon es que quede sin vos e sin él; n'os duela partir agora d'aquel que hasta el morir aun dél se desdeña, e vos mi cuchar e vos mi barreña andayos con dios, partios tambien dél. A solas quedad comigo, cayado, pues todo lo dexo y pasar no me dexa, al menos con vos del mal que m'aquexa podré sostenerme estando cansado; dexé mi çurron, rabel e ganado, la yesca, eslabon, barreña, cuchar, dexé mis plazeres, mas no mi pesar e menos a vos tampoco he dexado. Agora reposo que solo me veo, agora descanso en medio mis males, o lagrimas mias, o ansias mortales, o tristes sospiros con quien yo peleo; la vida aborrezco, la muerte no veo, que aun essa me niega su triste venir, e trueca el matarme con darme el viuir por no complazer mi triste desseo. O más aborrido pastor sin ventura de quantos oy viuen en toda la tierra, nin todo lo llano, nin toda la sierra nin todos los bosques, ni otra espesura; quien t'a de sanar, tu muerte procura, no tienes reparo, ni tienes abrigo, ni tienes pariente, ni tienes amigo, si mueres te falta tambien sepultura. Agora estaras, Torino, contento que tú de tu mano te diste herida que basta quitarte mill vezes la vida sola la causa de tu pensamiento, medido do llega su merecimiento vista tu suerte quedar tan atrás que quieres tu pena y no quieres más y no te consienten sofrir tu tormento. ¿Dónde toviste, Torino, el sentido, cómo podiste tan presto perdello? ¿que vees tu mal, no pues no querello? si quexas, tus quexas no eres oydo, consientes tu mal e no eres creydo. Mejor te seria del todo morir que verte penando muriendo seruir do solo es tu pago tenerte aborrido. Oido yo a huego quexuras tamañas como este pastor descubre que siente, yo nunca vi en otro qu'estando doliente dixese que s'arden en él sus entrañas; yo creo que tiene heridas extrañas que quieren del todo con yerua matallo, quiero buscar quien venga a curallo si puedo hallarlo por estas cabañas. Quiça l'a mordido perro dañado o qualq'animal o lobo rabioso pues da tales buelcos, no tiene reposo y esta delos ojos ciego turbado; no vee do dexa çurron ni cayado, vertida la yesca, quebrado el rabel, o es el demoño que anda con él o qualque desastre que tiene el ganado. O si con su amo quiça si ha reñido si quiere lleualle qualque meçada, mas él no haria por poca soldada estandose a solas tamaño roydo; miafe que pienso que no es so mordido, c'aquellos solloços no son de buen rancho, quiero traballe del pie con el gancho, quiça si lo sueña estando adormido.
(_Habla el mismo Guillardo admirandose porque no le sintio trauando del._) O dolo a dios y cómo no siente? mayor es que sueño este su mal, alli me pareze que viene Quiral que le es gran amigo y aun cabo pariente, quiero llamallo, zagal es valiente, oyes, Quiral, allegate acá.
Q. Miafe, Guillardo, yo ya me yua allá que bien ha buen rato que lo tengo en miente. G. Pues yo te he llamado por fazer tu ruego que vengas a ver tu amigo Torino, que aqui le he hallado tan fuera de tino que dize que s'arde en brasas de fuego. Q. Quiça habra perdido o choto o borrego y está maldiziendo la res que lo cria. G. No es esse el mal, Quiral, que dezia, mayor es el daño de qu'él está ciego. Yo me he quillotrado tan junto con él que de las manos le quité el cayado, ni él me sintio ni mira al ganado, ni cura si andan los lobos en él; acá está el çurron, allá está el rabel, y el no son sospiros y ahuncos de muerte diziendo y quexando su mal qu'es tan fuerte que passa los otros de pena cruel. Y aun tengo sospecha quiça qu'está enfermo según l'he sentido tan gran comezon, que deue tomalle qualque torozon d'andar passeando de noche este yermo. Q. Miafe, pues vamos a vello, Guillermo, pues sabes la via, da tú camino. G. Helo aqui está debaxo este pino. Q. Duermes, Torino? T. ¿Que qués, que no duermo? Q. Pues saluete Dios. T. Vengais norabuena. Q. Qué sientes, Torino, que gimes tan fuerte? T. Siento, pastores, el mal de la muerte y essa no llega por darme mas pena; passion me combate, razon me condena, dolor me fatiga, tristeça me aquexa, querria sanar, querer no me dexa, los males son mios, la causa es agena. Q. Yo creo que tienes esprito malino, per signum crucis a dios recomiendo, ni sé lo que dizes ni menos t'entiendo, harasme dezir que hablas con vino. Retorna, retorna, retorna, Torino, razona con tiento, con seso y de vero, peor seras tú que Juan Citolero con sus patrañuelas que s'anda contino. T. No te marauilles m'abraso en inuierno y enmedio el verano perezco de frio, no he visto otro mal assi como el mio y assi le juzgo de todos moderno. Q. Date, Torino, date gobierno, si aqui no estás sano muda majada. T. Primero, Quiral, por medio el yjada mi mal reuiente y se vaya al infierno. Q. ¿Qué mal puede ser tan crudo que sientas lo mucho que duele y callas tu fatiga? ¿es mal dellonbrigo o dolor de barriga que dices el daño y la causa no cuentas? Veo en ti dolor que revientas, ¿es mal de costado que a todos avança?[287] T. No es esse, Quiral, es poca esperança, qu'es muy mas cruel que cuanto me mientas. Q. ¿De qué desesperas? ¿has algo sembrado que piensas perdello o quiça que no naça, o has miedo que falte lugar donde paça en estos exidos tu poco ganado? T. No es este, pastor, mi graue cuydado, mas verme penado e de muerte herido de mano de quien me tiene aborrido y assi desespero de ser remediado. Q. Ahotas que pienso que tu mal oteo e dudo que creo qu'es mal d'amorio, dalo al demoño tan gran desuario que mata la vida su solo desseo. T. Mayor es el daño, Quiral, que posseo qu'en todos los males que sufro e consiento fallece esperaba e crece tormento y en todos los medios remedio no veo. Q. Do yo al demoño la hembra maldita que mata un zagal assi de passion. T. Calla, Quiral, por Dios tal razon que solo en oyllo la vida me quita, que no es quél tú dizes mas antes bendita segun las virtudes que caben en ella. Q. ¿Pues cómo la alabas y quexaste della? Dime quien es, quiça si es Benita. La nieta d'aquel que hu mayoral de todos los hatos d'aquesta dehesa y hija d'aquel que con justa empresa teniendo justicia perdió tribunal, y aun hija d'aquella que dizen qu'es tal qu'en todas las otras que viuen agora ninguna se halla tan noble señora que sea con ella en nobleça ygual. Pues si esta que digo tanto es hermosa que basta alegrarte con su fermosura e basta a dar vida a qualquer criatura e mas como dizes qu'es tan virtuosa, pues date reposo, reposa, reposa, si assi como dizes tan fuerte la quieres, siendo ella tal, dime porqué mueres, siendo tu llaga en si gloriosa? T. Yo no sé dezir el mal de que muero ni tú lo sabrias podiendo sentillo, yo sélo sentir mas no sé dezillo, ni sé lo que pido ni sé lo que quiero, socuños termeños, te digo de vero que tiene quien vella d'amor me condena, tornando a miralla me crece más pena que dexame siempre más mal que primero. Q. Plazer me daria si yo de ti fuesse. T. Dolo al demoño, Quiral, tu consejo, diran que vi en ella algun aparejo por do mi esperança esperança tuuiesse, y aun más me diria quien tal en mi viesse que ando perdido sin seso y sin tiento pues saben qu'es tanto su merecimiento, qu'es poco mi mal si dél yo muriesse. Q. Miafe, pues quedate con tu dolor pues tú te lo quieres y quexas tu mal. T. Querria una cosa tan solo, Quiral, que fuese tan grande qual es e mayor con que Benita mostrasse color, qu'es ella contenta que yo lo sufriesse; si esto, Quiral, Benita hiziesse jamas pediria más bien ni favor. G. Di que t'a dicho por tu fe, Quiral, ¿qué dolor siente que assi lo apollina? ¿Tienes tú huzia que haura melecina o asmo que pienso qu'es gota coral? Q. Miafe, Guillardo, su mal es un mal c'allá do se sienta por mal de pecados harto mal año y pro malos hados tien el pastor que se pone en lo tal. G. ¿Qué mal puede ser c'así percudia y assi lo ahuncava con tanto cariño que daua chillidos assi como un niño que no parecia so que se moria? Q. Un mal es, Guillardo, de tanta porfia qu'es bien de plañir aquel q'el acude. G. Dolo al demoño y tan fuerte percude que no da reposo ni noche ni dia. Q. Un mal es que s'entra por medio los ojos e vase derecho hasta el corazon, alli en ser llegado se torna afficion e da mil pesares, plazeres y enojos, causa alegrías, tristeças, antojos, haze llorar y haze reyr, haze cantar y haze plañir, da pensamientos dos mill a manojos. G. ¿Es biuora o qué o es alacran o es escorpion, o es basilisco, que yo oy dezir aquí en nuestro aprisco que a todos los mata los qu'á velle van? Q. Amor es, Guillardo, que da mas afan de pena crecida y ansiosas fatigas. G. Daldo al demoño, hartaldo de migas, dalde cuajada e queso y aun pan. Si fruta quisiere dalde castañas, dalde mançanas, vellotas, piñones. Q. No come Guillardo sino corazones y higados viuos y viuas entrañas. G. Echaldo de fuera de vuestras cabañas a ese demoño gusano cruel. Q. Miafe, no valen sañas con él ni valen razones ni fuerças ni mañas. G. ¿Pues cómo se sana quillotro tan fuerte? dalde triaça, yo la traygo en mi esquero. Q. No es buena, modorro, que si es verdadero no tiene salud jamas sin la muerte. G. Pues si ese diabro es mal dessa suerte, segun que yo veo morir so Torino. Q. Morir si me dizes, ya muere el mezquino, ¿no vees que su vida en morir se convierte? G. O dome a dios y a san Berrion, si vello pudiesse, Dios me confonda si no le matasse con esta mi honda porque él no matasse assi esse garçon. Q. Calla, bestiazo, que no anda en vision para que puedas assi dalle empacho. G. O dolo al fuego, ¿es hembra o es macho, o es duen de casa o qualque abejon? Q. Es cosa que nace de la fantasia, y ponese enmedio dela voluntad, su causa primera produze beldad, la vista la engendra el corazon la cria, sostienela viua penosa porfia, dale salud dudosa esperança, si tal es qual deue no haze mudança, ni alli donde está nunca entra alegria. G. O yo no t'entiendo o no sé que s'es, ni es esso ni essotro, ni es cosa ni al, tú dizes qu'es bien, tú dizes qu'es mal, no es bestia, ni es ave, ni pece, ni es res, no está del derecho ni está del enues, no dexa viuir, ni mata tampoco, no es gusarapa, no es cuerdo ni loco; pues yo te prometo que a la fin algo es. Mas helo aqui torna Torino turbado, con su mortalera de rabia o cordojo, quiero pedille si es fiebre o enojo y hazer que lo diga por fuerça o de grado. Dime, Torino, qué mal t'a tomado que assina te trae desaborrecido, ca este demoño jamas l'entendido mill desbariones c'aquí m'a contado. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es c'adoro d'amor a Benita porqu'es mi señora, mi vida la quiere, mi alma l'adora y ella me trata peor que a un moro. G. O dom'a dios e agora lo yñoro, esso que dizes querencia se llama, quando un zagal dize que ama, yo ya lo sabia, miafe, de coro. Tú andas, Quiral, chuchurreando con chichorrerias en chicharramanchas, en prietas, en blancas, en cortas y en anchas, y no me quillotras lo que te demando, ¿qué te calle andar quillotrando del mal que a Torino le daua porfia? que aunque no lo sé yo ya lo sabia qu'es una locura que s'anda burlando. Y di, tú, Torino, qu'eres sabiondo ¿assi te percossas por una zagala? haue verguença de ti noramala, no digan que eres algun berriondo. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es tan hondo que no puedo ya ni quiero valerme, si hallo remedio con que defenderme aquel es el mismo con que me confondo. G. Pues hela aqui viene, laque assi te mata, con otra zagala que se anda tras ella, levanta, Torino, e vamos a ella por baxo estas matas pues no se dacata, e pues que te quexas que assina te trata aburrele un tiro con este mi dardo. T. No plega a dios, amigo Guillardo, que yo merezca tocar su çapata. G. Do yo al diablo pastor tan sandio que d'una zagala tan fuerte sa ahunca. T. Calla, carillo, que nunca tú nunca has visto otro mal ygual con el mio. G. Dalo al demoño qu'es un desuario que s'anda tras bobos e los modorrece. T. No digas esso, que aquesta merece tener sobre el mundo mayor señorio.
(_Acercandose Benita habla Quiral._)
Q. ¿Qué estays hablando con tanto zumbido? cata qu'está cerca Benita y escucha. T. Escucha, Quiral, mi pena qu'es mucha, y no puedo della cobrir el gemido. Q. A buenafe pues quiça que os ha oydo qu'entranbas a dos estan razonando. T. Y yo entre vosotros plañiendo y quexando el mal que a su causa me tiene perdido.
(_Llegada Benita con su compañera habla._)
B. ¿Qu'estays hablando a solas, pastores, c'así embeuecidos estays razonando? T. Mis males, señora, estamos contando que vos los hazeis ser los mayores. B. Torino, Torino, tú no te enamores en parte do nunca se sientan tus males, que busques y siruas tus pares yguales y alli verás tarde alcançarse fauores. T. Mis ojos c'an sido la puerta y escala por do hermosura hirio con sus tiros, estos m'an hecho, señora, seruiros; lo que no merezco mi pena lo yguala, si causa no tengo razon no me vala, pues que yo no quiero que mi mal mereça, si no que querays que yo lo padeça, que tal intencion por cierto no es mala. E pues que virtud en todo os es guia valer, merecer y mucha nobleça, no useys comigo de tanta crueza porque es imposible mudar mi porfia; consejo no quiero, remedio querria de vos mi señora de quien yo lo espero, en veros doler de verme que muero y es vuestra la culpa, la pena es la mia. B. A mi no me plaze tu mal por mi vida assi como dizes segun se t'antoja, tu pena y seruicio en todo me enoja, pues dexate dello y tener m'as seruida: a esto que digo razon me combida a mi honestidad que da inconuenientes, que nunca yo mire el mal que tú sientes porque aun que más sea mi estado lo olvida. Pues dexa, Torino, esta querella, seré yo contenta, serás tú sin quexas, hazer me has enojo si esto no dexas, daras a tu vida ocasion de perdella. T. Cuando la pena en el alma se sella siendo causada con mucha razon, despues d'empremida en el corazon, es imposible que salga sin ella. ¿Pues cómo podré mudar mi cuydado? quel dia que vi tu gran hermosura quedó en mis entrañas, tu gesto y figura assi como es perfecto estampado, y quantas saetas despues m'as tirado de oro que hieren mi corazon, el fuego las hunde de tanta pasion y está en cada una tu propio treslado. Assi que yo muero en mi sepultura, de aqui a mill años que vengan a ver de tus efigias se podran coger tantas sin cuento que no haurá mesura, y en todos mis huessos aurá una escritura que ya dend'agora la tengo yo escrita e dizen las letras: esta es Benita la que desde entonces su nombre nos dura. Assi que si quieres, Benita, que olvide tu nombre e qu'aparte de mí tu querer, saca mis huessos y hazte raer e de mis entrañas d'allí te despide, si a mí por ventura alguno me pide por no conocerme mi nombre quál es, dire que Benito so en el enues, c'asina me llaman despues que te vide. Si tal fantasia me juzgan ser loca más loco seria quien tal me juzgasse, que si con mis ojos te viesse e mirasse veria qu'es justo mi vida ser poca, que no puede menos, señora, mi boca hazer que no diga del mal la ocasion y aunq'ella quissiese trocar la razon el fuego de dentro la causa prouoca. Mas miras si puedes quitar esta salma que tanto m'agraua con pena tan graue, pues que de mi vida tú tienes la llaue podras de Vitoria ganar una palma, e aun dudo con esto que pongas en calma mis ondas crecidas de tanta passion; por que te quites de mi corazon pintada te quedas en medio del alma. La qual yo mirando es fuerça que viua porqu'es inmortal estando tú en ella y agora comigo mi misma querella la mata e la hiere e la tiene captiua. Mi mucho tormento la gloria le priua lo que siendo libre de mi no podra mas en tu presencia contino estara dandote quexas de mi muerte esquiua. Assi que pues ella agora te adora con mucha razon por ver tu excelencia, entonces contino estara en tu presencia muy más contenta que no haze agora, y pues que te enojas de serme señora siendo contento yo serte captiuo, despues de ser muerto que no sere viuo haurás mas pasar de ser matadora. Y solo esta gloria me basta que baste hazerme contento perdiendo la vida pues yo sere muerto y tú arrepentida de ver que sin culpa, assi me mataste; negarte has a ti que no lo causaste, que yo lo busqué e mi mal consenti, entonces mi alma dirá: no es assi, que tuyo es el cargo pues mal le trataste. Esto me haze quedar satisffecho hazerte contenta despues ver dolerte, ¿y quien no será quien quiera la muerte si della se espera tamaño provecho? ¡O quan contento mi cuerpo dessecho en la sepultura estara sin abrigo con ver esta gloria mi alma contigo haziendote mientes del mal que m'as hecho! B. Oyes, Torino, ¿quiés que te diga? ten una cosa por muy verdadera, que en esto me enojas en tanta manera qu'e miedo que dello mas mal no te siga, pues tu vanidad m'aprieta e obliga a tenerte omizillo y estar enojada por ver tu porfia tan importunada que no puedo menos de serte enemiga. Pues creeme, pastor, e haz lo que digo e quedate a dios con tu compañia. T. Miafe, Benita, imposible seria, que aunque me dexas allá voy contigo, e tú aunque te vas aqui estás comigo, que siempre en mis ojos tu figura está, Benita está aqui, Torino está allá, si esto no crees la obra es testigo. G. Escucha, Quiral, que yo nunca tal vi, Benita s'es yda, Illana tras ella, el se está aquí, diz que va con ella, la otra está allí y diz que esta aqui, Dios me defienda e me libre de ti, ¿no eres, Torino? ¿Aqui t'an dexado? T. Mi cuerpo dexo, mi alma he llevado q'estando con ella no parte de mi. G. Entiendes, Quiral, qué algarauia que diz que sin alma puede estar viuo, estase consigo, diz que esta captiuo, a pocas de noche dirá qu'es de dia, yo creo que sabe nigromancia o es quelque hechizo qu'está enhechizado. Q. Calla, modorro, que no es son penado de aquello que agora Benita dezia. Y eres un bouo tú que no sientes estotro perdido que s'anda sin tiento, ¿no sabes que dize: do está el pensamiento allá está el que piensa do tiene las mientes? G. Y essa y essotro quiça son parientes c'asina se andan juntos los dos, si esto no es, prometote á Dios, c'asina como él te burlas o mientes. Q. O dot'a mal año a ti e a tu hablar, vete al demoño tú e tus consejas, ¿piensas qu'es esto andar tras ouejas? pues tú no lo'ntiendes dexalo estar; tambien tú, Torino, te quieres matar con este qu'es bouo e con tu querella, habla comigo pues yo ya sé della, que ambos podremos mejor razonar. T. ¿Qué quiés que te diga, Quiral compañero? pues pierdo la vida de huzia y de veras. Q. Miafe, Torino, que penes y mueras. T. ¿Cómo y no vees en mi que ya muero? Q. Morirte a la fe, morirte de vero, que más es que vida la muerte qu'es tal. T. ¡Plugiesse a Dios hauria fin el mal pues muero viuiendo e remedio no espero! Q. ¿Qué no moriras? ¿qu'estás diziendo? c'amor aunque mate no acaua la vida, que aunque su pena no tiene medida aquel que más mata le dexa viuiendo. T. Yo esso que dizes claro lo entiendo, porque essa razon es muy verdadera, más es que morir contino que muera penando en la vida, mill muertes sufriendo. Q. Calla, Torino, sufre contento que a fe qu'es tu pena y gloria bendita, busca zagala ygual de Benita c'asina te haga ufano el tormento. T. Yo bien suffriria, carillo, contento conque le plugiesse dexarme sofrillo. Q. Ojo al demoño deuria de dezillo, porque te fuesses burlandote al biento. Es essa, pastor, muy necia querella e más necio tu e más atreuido osar publicar de qu'estás herido, poniendo tus quexas en presencia della, no es nada tu pena que más fue sabella e pues que lo sabe contentate dello, que harto es tu bien Benita sabello y grande tu gloria sin tú merecella. E pues has tenido tal atreuimiento de osarte vencer de quien te venciste e dezirselo a ella a más te atreviste, no hay más que pedir, vine contento, mas pues c'as subido tu pensamiento en parte tan alta y tan alto lugar no lo consientas jamas abaxar, son tenlo allá' riva con esse tormento. C'ansi hago yo la pena e dolor que passo e padezco por causa de Illana, la llaga es muy grande mas es tan ufana que quanto mas peno mi gloria es mayor, el mal que me crece faltarme favor, pues nadie lo alcança por ser ella tal tan grande es el bien quan grande es el mal, porque esta es la ley perfecta de amor. T. Bien sé que en servir a quien más merece perdiendo la vida la gloria se gana, lo uno te hiere, lo otro te sana, mas dame razon de quien te aborrece, penar ni servir no lo agradece ni verte ni oyrte jamas no le plaze. Q. ¿Y a mí su plazer qué fruto me haze si huelgo yo en vella pues bien me parece? Mandame Illana pues qu'es tan hermosa que nunca la vea ni nunca la haya, si quiere matarme la vida no es suya e si ella la mata será venturosa, ¿pues no te parece que es poderosa Benita que puede mandarte que mueras? pues sirve, Torino, que nunca devieras en toda tu vida hazer otra cosa. T. Al fin tu consejo havre de seguir pues pena me sobra y en ella razon, que poco es mi daño segun la ocassion, pues quiero penando muriendo vivir, quiero cantar, llorar e reyr, quiero plañir, baylar e quexar, quiero suffrir, gritar e callar, quiero por fuerça de grado servir. G. Verás qué cantica hará tan donosa que quando en el frio, que quando en el fuego, ya está de veras, ya está de juego él se lo dize y él se lo glosa; agora rebulle, agora rebosa, agora se alaba, agora se quexa, agora comiença, agora se dexa, a pocas dirá qué qu'és cosa y cosa. San Blas me bendiga y señor Santanton con este perdido e con su cachondez, lo que agora dize no dize otra vez ni mas de una buelta os dirá una razon, dot'a mal fuego a ti, a tu question, ven acá, Quiral, tañe y bailemos. Q. Mejor es, Guillardo, que todos cantemos, si quiere Torino, alguna cancion. Torino, cantemos, dexa el pensío, date descanso en algun gasajado. T. ¿Qué quieres que cante el más desdichado pastor que s'es visto de mal como el mio? G. O do al diablo tan gran modorrio como el de vosotros para ser zagales; cantemos si quiera e cantá vuestros males.
T. Si esso cantamos yo no do desuio.
(_Villancico, que cantan los tres pastores._)
Nunca yo pense que amor con sus amores d'amor matasse pastores. Tras galanes palaciegos yo pense que siempre andaua e no pense que mataua los pastores ni matiegos, mas do van tras sus borregos veo que con su dolor les da dolores con que los mata de amores. Con su nombre falso engaña que parece que no es nada e de majada en majada e de cabaña en cabaña va con su engañosa maña prometiendo su fauor, e sus fauores matan despues los pastores.
(_Otro villancico de Quiral y Torino._)
G. Zagal, mal te va en amores, ya lo sé.
T. Guillardo, mal a la fe.
G. Mal te deue d'ir, zagal, segun veo en ti señales.
T. Tanto mal me va de males que no hay remedio en mis males.
G. Luego en ver que estauas tal me lo pense.
T. Mucho mal me va a la fe.
LO QUE PASSÓ ACABADA LA EGLOGA
La egloga acabada, Flamiano se tornó á su posada; e tornaron á la fiesta vestidos de máscara él y el cardenal de Brujas, con aljubas e capas de paño negro frisado enrrejadas encima de fresos de oro angostos puestos sobre pestañas blancas; en medio de los quadros hauia sobre el paño vnas mariposas de plata con las alas abiertas bolando, con vna letra que Flamiano sacó que dezia:
May reposa la vida qu'está dudosa.
Assi estuuieron tanto que la fiesta del dançar duró que fue la mayor parte de la noche. Despues de tornados a sus posadas, hauiendo reposado dos dias Flamiano apartó á Felisel e mandole que tornase a ver a Vasquiran con vna carta suya, e que le lleuase vna mula quel señor cardenal de Felernisa le hauia dado con dos muy buenos lebreles que le hauia dado el señor cardenal de Brujas e despues de hauerle despachado, le mandó que de parte suya afincadamente le rogasse e importunasse que se uiniesse a ver e descansar con él algun tiempo. Despachado Felisel se partio, e llegado á Felernisa halló á Vasquiran que se era leuantado pocos dias hauia de vnas calenturas que hauia tenido. Hauiendole dado su letra e las cosas que le lleuaua le preguntó la causa de su enfermedad. Vasquiran le dixo: Felisel, verdaderamente yo pense que me hallaras alegre con el mal de la muerte, e hallasme triste con la desesperación de la vida. Yo he estado doliente de vnas calenturas que he tenido á las quales quando venirlas vi, creyendo que serian más como desseaua, del gozo que con ellas houe hize esta cancion.
CANCION
Pues que remediays mis males bien seays venido, mal, pero haueys de ser mortal, que los mios son mortales. Si vos guareceys mi pena y passiones con matarme, pues que venis á sanarme vos vengays en ora buena, mas mira bien que son tales y la causa dellos tal que si vos no soys mortal nunca sanareys mis males.
Assi estuue, Felisel, con esta cancion e con mi enfermedad algun dia reposado esperando con ella dar fin á mis enfermedades, e no quiso mi desuentura que houiessen fin hasta que yo en ellas fenezca, sino que la salud del cuerpo me tornó por lleuarme la del desseo, y assi con tal desesperacion yo torné á hazer este villancico.
Pues que ya tornays, salud, a matarme con la vida vos seays la mal venida. Yo pensaua ya gozar de mí riendome sin vos e que os ybades con Dios por dexarme reposar, mas pues que quereys tornar donde os tienen aborrida vos seays la mal venida.
Pues assi estuuieron todos aquel dia en diuersas cosas hablando, assi de lo que en el juego de cañas hauia pasado como de las damas y señoras que en Virgiliano hauian estado aquellos dias y de los caualleros assimesmo y de muchas cosas que hauian passado. En especial le recitó la egloga que Flamiano habia representado, de que Vasquiran holgó en mucha manera. E assi a la noche hauiendo cenado, Felisel lo dió la carta que le traya, porque hasta alli no se la hauia dado, la qual dezia en esta manera.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN
Verdaderamente, Vasquiran, tus cartas me desatinan porque quando miro en ellas el encarecimiento de tu daño me parece grande, quando considero la causa dél lo juzgo pequeño. Pero en esta carta tuya postrera he conocido en las cosas que me escribes lo que te engañas, en especial en quererte hazer ygual en el martirio con Petrarca y Garcisanchez. Si supiesses de quan lexos vas errado, maravillarte yas por cierto. Los tiros de su combate muy lexos hizieron los golpes de donde los tuyos dan. De virgines y martires ganaron ellos la palma si bien lo miras, que no de confessores de sus vitorias como tú hazes. Si gozo ellos han hauido, en la muerte lo habrian; que en la vida nunca lo houieron. Mi dolor sintieron e tu gozo ignoraron. Claro está segun muestran las liciones del uno e los sonetos del otro, e quanto ambos escriuieron, porque de ninguno dellos leemos sino pesares en la vida, congoxas y dolores en la muerte; desseos, sospiros, ansias apassionadas, cuydados e disfauores e desesperados pensamientos; quando quexando, quando plañendo, quando pidiendo la muerte, quando aborreciendo la vida. Destos misterios dexaron llenos de tinta sus papeles e de lastimas su memoria, estos hizieron sus vidas llenos de pena e sus fines tan doloridos; con estos que son los males do mis males se engendran, con estos que fueron martirizados como yo lo soy; verdad es que de dias vencieron como tú a quien de amor y fe vencidos los tuvo e los hizo viuir desseando la muerte con mas razon que tú la desseas. Assi que mira lo que por la boca escriuiendo publicaron e conoceras lo que en el alma callando encubierto suffrieron, e mira si hallarás en ellos vn dia de victoria como tú plañes doze años de gloria que dizes que perdiste. Yo digo que los ganaste, mas hate parecido a ti que la fortuna te era obligada a tenerte queda la rueda en la cumbre del plazer; yo te prometo que si de sus bienes no te houiera hecho tan contento, que de sus males no fueras tan quexoso sin razon, como estos e yo lo somos. Tambien me escriues como soñaste que viste en vision tu alegria, tus placeres, tu descanso, tu consentimiento, tu esperança, tu memoria, tu desseo; beato tú que primero las gozaste en la vida y en la muerte las ensueñas, yo te prometo que avnque mi placer, ni mi alegria, ni mi descanso, ni mi contentamiento, ni mi esperança yo los encontrasse a medio dia, que no los conociesse pues que nunca los vi; mi desseo y mi memoria no me los cale soñar, que velando me hazen soñar la muerte sin dormir cada hora. Tambien me escribes que viste á Violina e te habló, e quexaste dello, ¿qué te pudo hazer viuiendo que muerta no te quiere oluidar? No me alegraré yo de lo que tú, que ni agora en vida ni despues de mis dias acabados de mi tuuo memoria ni terná, no digo de verme que es impossible, mas avn de pensar si soy en el mundo. Contentate pues, recobra tu juyzio, no des mas causa para que las gentes te juzguen, no corrompas la reputacion de tu fama, ni el agudeza de tu ingenio con tan flaca causa, dando lugar a tu dolor que de pesar te haya de tener tal que á ti pierdas e a mi no ayudes, pues que vees que mi vida penando se consume; sino te voy a ver es por la necesidad que tengo que a verme vengas. Lo qual te pido que hagas tanto caramente quanto rogartelo puedo, porque avnque soledad busques para tu descanso, la compañia de mis sospiros te la dará, e con la mucha confianza que de ti tengo quedo con tu vista esperando la respuesta glosando esta cancion:
Sin remedio es mi herida pues se cansa quando os veo y en ausencia mi desseo más dolor me da en la vida. ¿Qué remedio haurá en mi pena si veros fue causa della y el dolor de mi querella vuestra ausencia lo condena? de suerte que no hay salida para mi, ni yo la veo, pues veros é mi desseo son el cabo de mi vida.
LO QUE VASQUIRAN ORDENÓ DESPUES DE LEYDA LA CARTA, E COMO SE PARTIO PARA NOPLESANO.
Otro dia Vasquiran despues de leyda la carta de Flamiano, de gran mañana se fue a caça de ribera y lleuó a Felisel consigo, al qual despues de hauer volado una pieça del dia le dixo tomandole aparte: Ya sabes, Felisel, como tengo deliberado de yr a ver a tu señor, porque pues mis congoxas no bastan para acabarme quiças las suyas lo haran; quissiera tenerte comigo para lleuarte por el camino para mi descanso e no es cosa que hazerse pueda por la necesidad que Flamiano tiene de ti, en especial con mi yda e tambien porque no seria razon tomalle impensado, assi que más eres allá menester para seruir a Flamiano que no acá para mi plazer pues no le tengo, assi que mañana te parte y darle has aviso, e pues que yo allá sere tan en breue, no le delibero escriuir sino que solamente de mi parte le digas que si su señora le ha mostrado sospirar que consigo aprendera bien á llorar; e assi hablando se tornaron a Felernisa. Otro dia Felisel se partió e llegado que fue á Noplesano fizo saber a Flamiano la venida de Vasquiran. Sabido que Flamiano la houo mandó aparejar dentro en su posada vn aposento para Vasquiran, el qual se contenia con vn jardin que en la casa hauia el qual mandó adereçar conforme a la voluutad e vida del que en el hauia de posar.
LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE PARTIDO FELISEL HASTA LLEGAR A NOPLESANO
Partido Felisel, Vasquiran deliberó de yr aquel camino por mar e mandó fletar vna muy buena naue de las que en el puerto hauia, e mandó meter en ella las cosas que hauia necessarias para el camino, y embarcar la ropa e caualgaduras que deliberaua lleuar; e assi partia á su heredad ante de embarcar por visitar la sepultura de Violina. Llegado alli vna tarde mandó sobre la tumba pussiesen un titulo con esta letra:
Aqui yaze todo el bien que mal me haze.
E assi mandó dar orden en todo lo que en ausencia suya deuia hazer assi en el concierto de la casa como en los officios de la capilla, e assi despidiendose a la partida hizo esta cancion a la sepultura:
Pues mi desastrada suerte contigo no me consiente, quiero ver si estando ausente pudiesse hallar la muerte. Lo que mi viuir querria es no verse ya comigo porque yo estando contigo más contento viuiria, e pues que veo qu'en verte mi pena descanso siente, cierto so que estando ausente no verna buscar la muerte.
Otro dia se tornó a Felernisa e queriendo partirse para Noplesano mandó poner sobre el portal de su casa un titulo que dezia:
Queda cerrada la puerta que la muerte halló abierta.
Aquesta noche mandaron embarcar sus servidores, él se embarcó ante que fuesse de dia por escusarse de la importunidad de las visitaciones e de los que al embarcar le houieran querido acompañar, hauiendo empero visitado algunas personas principales a quien la raçon e alguna obligacion le constriñia. Pues siendo ya embarcado queriendo la naue hazer vela ante que amaneciese, hizo esta cancion:
El morir vino a buscarme para matar mi alegria, e agora que yo querria no me quiere por matarme. El me vino a mi a buscar teniendole aborrecido e agora que yo le pido no le halla mi pesar, assi que haurá de forçarme a buscalle mi porfia pues veo que se desuia de mi para más matarme.
Hecho que houo vela la naue, en pocos dias fueron a vista de la tierra de Noplesano, e por hauer tenido algo el viento contrario hallaronse algo baxos del puerto, e no podiendole tomar acordaron por aquella noche de surgir en vna costa que está baxo de dicho puerto a quarenta millas de Noplesano, la qual es tan aspera de rocas e peñas e alta montaña que por muy pocas partes se puede andar por ella a cauallo, empero es muy poblada de jardines e arboles de diuersas maneras, en especial de torongeros e sidras e limones e toda diuersidad de rosas, e muchas caserias assentadas por lo alto de las rocas; e a la marina hay algunos lugares e vna gentil cibdad que ha nombre Malhaze de donde toma el nombre la costa. Pues assi llegados, la naue surgió en vn reparo del viento que venian muy cerca de tierra, en el qual lugar, ya otra vez hauia estado Vasquiran trayendo consigo a Violina hauia mucho tiempo. Pensar se puede lo que Vasquiran sentiria viniendole a la memoria, la qual le renouo infinitos e tristes pensamientos los quales le sacauan del coraçon entrañables sospiros e infinitas lagrimas, las quales porque mejor e mas encobierto derramallas podiesse, con una viuela en la mano, de la nao se salio e sentado sobre una roca muy alta que la mar la batia, debaxo de vn arbol començo a cantar esta cancion:
No tardará la vitoria de mi morir en llegar, pues que yo vi este lugar qu'era tan lleno de gloria quanto agora de pesar.
Yo vi en toda esta riuera mill arboles de alegria, veola agora vazia de plazer de tal manera que me da la fantasia qu'el dolor de su memoria ya no dexará tardar mi morir de no llegar para darme tanta gloria quanto m'a dado pesar.
Estando alli assi cantando e pensando acordose que en aquel mismo lugar hauia estado, quando por alli passaron él e Violina e otras señoras que en la naue venian, toda vna tarde a la sombra de aquel arbol jugando a cartas e razonando, e hauian cenado con mucho plazer mirando la mar, e assi acordandose dello començo a cantar este villancico.
Di, lugar sin alegria, ¿quién te ha hecho sin plazer que tú alegre solias ser? ¿Quién ha hecho tus verdores e tus rosas e tus flores boluer todas en dolores de pesares e tristuras, quién assi t'a hecho ascuras tus lumbres escurecer que tú alegre solias ser?
Passada parte de la noche, ya Vasquiran recogido en la naue, con el viento de la tierra hizieron vela e llegaron a hora de missa al puerto de Noplesano. Mandó Vasquiran que ninguna señal de alegria la naue en la entrada hiziesse de las que acostumbran hazer. Sabido Flamiano por un paje suyo que de unos corredores de su casa vio la naue entrar, lo que en la entrada hauia hecho, penso lo que podía ser, e con algunos caualleros mancebos que con él se hallaron, sin más esperar junto con ellos al puerto se vino, e llegaron al tiempo que la naue acabaua de surgir, e assi todos apeados en vna barca en ella entraron e hallaron a Vasquiran que se queria desembarcar. E assi se recibieron con mucho amor e poca alegria. Estando assi todos juntos teniendo Flamiano a Vasquiran abraçado, en nombre de todos ellos le dixo: Vasquiran, a todos estos caualleros amigos tuyos e señores e hermanos mios que aqui vienen o son venidos a verte, no les duele menos tu pesar que a mi; con tu vista se alegran tanto como yo. Al qual él respondió: Plega a Dios que a ti e a ellos haga tan contentos con la vida, como a mi con la muerte me fazia. Al qual respondio el marques Carlerin: Señor Vasquiran, para las aduersidades estremó Dios los animos de los caualleros como vos, pues que no es menos esfuerzo saber suffrir cuerdamente que osar venzer animosamente. Vasquiran le respondio: Verdad es, señor marques, lo que dezis, pero tambien hizo Dios a los discretos para saber sentir las perdidas, como a los esforçados para gozarse de las ganancias de las vitorias, e no es menos virtuoso el buen conocimiento que el buen animo, ni vale menos la virtud por saber bien doler, que saber bien sofrir e osar bien resistir.
E assi razonando en muchas otras cosas semejantes, salieron de la naue, e todos juntos vinieron a la posada de Flamiano donde hallaron muchos caualleros que los esperauan, e todos juntos alli comieron hablando de muchas cosas. E assi aquel dia passaron en visitas de los que a ver vinieron a Vasquiran y de muchos señores que a visitar le embiaron.
LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE LLEGADO Á NOPLESANO
Otro dia despues de hauer comido, Vasquiran acordo de yr a besar las manos a la señora duquesa de Meliano e a Belisena, e despues al visorey e al cardenal de Brujas e a la señora princesa de Salusana e a algunas otras personas que sus estados e la raçon lo requeria. E assi acompañado de algunos mancebos que con él e con Flamiano se hallaron, hauiendolo hecho saber a la señora duquesa se fueron a su posada, y yendo por el camino, Flamiano se llegó a Vasquiran e le dixo: agora ymos en lugar donde tú de tus males serás consolado e yo de los mios lastimado. Al qual respondio Vasquiran: mas voy a oyr de nueuo mis lastimas; tu vás a ver lo que desseas; yo recibire pena en lo que oyre; tú recibiras gloria en lo que verás. Assi razonando llegaron a la posada de la señora duquesa, a la qual hallaron en vna quadra con aquel atauio que a tan gran señora siendo uiuda se requeria, acompañada de la señora Belisena su hija, con todas las otras damas e dueñas de su casa. E como las congoxas de los lastimados con ver otros llagados de su herida no pueden menos de no alterar el dolor de las llagas, alli hauiendo sido esta noble señora vna de las que con más raçon de la aduersa fortuna quexarse deuia, uiendole perder en poco tiempo el catolico abuelo, la magestad del serenissimo padre, el clarissimo hermano en medio del triunfo mas prospero de su gobierno reynando, e sobre todo el ylustrissimo marido tan tiranamente de su estado e libertad con el heredero hijo desposseidos, de manera que no pudo menos la vista de Vasquiran hazer que de mucho dolor su memoria no lastimasse, e verdaderamente ninguna de las que viuen para ello mas raçon tiene.
Pues assi llegados, hauiendo Vasquiran besado las manos a la señora duquesa, e a Belisena hecho aquel acatamiento que se deue hazer e a todas las otras señoras e damas, despues de todos sentados, la duquesa començó de hablar en esta manera.
LO QUE LA SEÑORA DUQUESA HABLÓ A VASQUIRAN EN PRESENCIA DE TODOS; E LO QUE VASQUIRAN LE RESPONDIO E ALLI PASSÓ.
Vasquiran, por vida de mi hija Belisena qu'es la mas cara cosa que la fortuna para mi consuelo me ha dexado, que considerado el valor e virtud e criança tuya, y el amor e voluntad que al duque mi señor, que haya santa gloria, e a mi casa siempre te conoci tener, sabido tu perdida tanto tu daño me ha pessado, que con los mios ygualmente me ha dado fatiga. Esto te digo porque conozcas la voluntad que te tengo, lo que consolarte podria remitolo a ti pues te sobra tanta discrecion para ello quanto a mí me falta consuelo para mis males.
Vasquiran le respondio: Harto, señora, es grande mi desuentura quando en tan alto lugar ha hecho señal de compasion, mas yo doy gracias a Dios que me ha hecho tanto bien en satisffacion de tanto mal qu'en tan noble señora como vos e de tan agrauiados males combatida mi daño haya tenido cabida o lugar de doler; lo que yo señora siempre desseo vuestro seruicio Dios lo sabe; lo que en vuestras perdidas yo he sentido ha sido tanto que el dolor dellas tenia ya en mí hecho el aposento para quando las mias llegaron.
En esto y en otras cosas hablando llegó el tiempo de despedirse, en el que nunca Flamiano los ojos apartó de Belisena. Pues siendo de pies ya de la duquesa despedidos, Vasquiran se despidio de Belisena a la qual dixo: señora, Dios os haga tan contenta como vos mereceys e yo desseo, porque ensanche el mundo para que sea vuestro y en que mi pesar pueda caber. Al qual ella respondio: Vasquiran, Dios os dé aquel consuelo que con la vida se puede alcançar, de manera que tan alegre como agora triste podays viuir muchos dias. E assi la señora Yssiana se llegó a ellos e muy baxo le dixo: señor Vasquiran, esforçaos, que no juzgo menos discrecion en vuestro seso que dolor en vuestro pesar; la fortuna os quitó lo que pudo, pero no la virtud que en vos queda que es más.
Señora, dixo Vasquiran, plega á Dios que tanta parte os dé la tierra quanta en vuestra hermosura nos ha dado de lo del cielo, pues que está en vos mejor aparejado el merecer para ello que en mí el consuelo para ser alegre. Bien sé yo que si posible fuera que en mí pudiera hauer remedio para mi tristeça, el esperança de vos sola la esperara.
Al qual respondio la señora Persiana: Vasquiran, por la compasion que tengo de ver vuestra tristeça, quiero consentir que me siruays e sin perjuizio mio yo hare que perdays mucha parte de vuestra passion con mis fauores.
Assi tornado a la señora duquesa se despidio con todos aquellos caualleros que con él hauian venido, e quedose alli el marques Carlerin. De alli se fueron a visitar al señor visorey con el que hallaron al cardenal de Brujas y el cardenal de Felernisa, los quales todos con mucho amor le recibieron. El restante de lo que alli passó, por abreuiar aqui se acorta. Assi se tornaron á su posada. Otro dia fue a besar las manos a la reina Noplesana e a su madre, e despues a otras muchas señoras que a la sazon en Noplesano se hallaron.
LO QUE DESPUES DE LAS VISITACIONES E HAUER REPOSADO ALGUNOS DIAS, ENTRE FLAMIANO Y VASQUIRAN PASSÓ SOBRE SU QUESTION
Estando vn dia acabado de comer Vasquiran e Flamiano en vna huerta de su posada acostados de costado sobre vna alfombra debaxo vnos naranjos, comemço Vasquiran en esta manera de dezir. No quiero, Flamiano, qu'el plazer de nuestra visita con su plazer ponga silencio en nuestra question a sus pesares, porque tanto por dalle fin a nuestra question soy venido, quanto por verte; a tu postrera carta no respondi por hazerlo agora. Muchas variedades he visto en tus respuestas assi de lo que en mi contradizes como de lo que en ti manifiestas, en especial agora que a Belisena he visto, e digo que todo el fin de tu mal seria perder la vida por sus ameres; digote vna cosa, que si tal perdiesses el más de los bien auenturados te podrias llamar, ¿pues si tu muerte seria venturosa, tu pena no es gloriosa? claro está. Todas las cosas que me has escripto en cuenta de tus quexas, agora que lo he visto juzgo en cuenta de tus glorias; quando nunca más bien tuuiesses de verte su servidor es mucho para hacerte ufano, quanto más que tus ojos la pueden ver muchas veces, que más bien no le hay. Quantas cosas me podrias encarecer de los males que pregonas no son nada, por que Quiral en tu egloga te ha respondido lo que yo podria; digote vna cosa, que te juzgo por mas dichoso penando en seruicio suye que no si alegre te viese sin seruilla. Si assi supiesses tú suffrir contento tu pena como supiste escoger la causa della, ni comigo competerias como hazes, ni yo te reuocaria como hago. No plega a Dios que mi mal sepas a qué sabe, ni de tu pena sanes porque viuas bien auenturado. Mirado el lugar do tu desseo e voluntad possiste, de todo lo possible gozas; visto lo que quexas, todo lo impossible desseas. Visto lo que yo perdi no hay mas bien que perder; visto lo que yo desseo no hay mas mal que dessear, pues que al fin con la vida se acaba todo.
A todas las cosas que me has escripto te he respondido; a lo que agora me querras dezir tambien lo verás, oyrte quiero.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Vasquiran, todo quanto hasta agora en mis cartas y de palabra te he escripto y enbiado a dezir, en dos cosas me parece que consiste. La vna, ha sido parecerme que quexas mas de lo que deues e que no perdiste sino que se acabó tu plazer, e que demasiado estremo dello muestras. La otra ha sido que mi mal es mayor qu'el tuyo. Agora quiero que despacio juntos lo determinemos, e quiero començar por mí. Dizesme que las virtudes e merecimientos de Belisena con quantas excelencias en ella has visto, me deuen hazer ufano y contento, e que si por ella perdiesse la vida seria bien auenturado, e que no puedo mas perder, e que cada hora la veo, que no hay más bien que perder e que desseo lo impossible y gozo lo possible. ¿Cómo se podra hazer que las perficiones de Belisena si estas mismas encienden el fuego do m'abraso hagan mi pena gloriosa? quanto más de su valer contento, más de mi remedio desconfio, e si como dizes por ella la vida perdiesse, bien dizes que seria bien auenturado, mas no la pierdo y muero mill vezes cada hora sin que agradecido me sea; el bien que me cuentas que por su vida gano, es todo el mal que cada hora renueua mis males, pues que para más no la veo de para mis pesares. Pues mi desseo es impossible, ¿qué bien puedo hauer que sea lo posible como tú dizes? A mi me pareze que el fin de todas las glorias está en alcançarse e no en dessearse, porque el desseo es un acidente que trae congoxa, e quanto mayor es la cosa deseada mayor es la congoxa que da su desseo; ¿pues cómo me cuentas tu a mi el desseo por gloria siendo él mismo la pena? Visto estar claro que de todas las cosas e desseos se espera algun fin, de todos los trabajos se espera algun descanso. Todos los desseos se fundan sobre alguna esperança, porque si cada cosa destas esta causa no la caussase, no ternia en si ninguna razon, pues que no tuuiesse principio donde naciesse no ternia termino do acabase, pues no teniendo principio ni cabo consiguiente caduca seria. Pues luego si mi desseo es impossible y es grande y grande la pasion que me da, ¿qué cuenta haura en mi mal? no otra sino que no hay remedio para él? Pues si el remedio le falta, el mio es grande, que el tuyo no.
RESPUESTA DE VASQUIRAN INTERROGANDO Á FLAMIANO
Bien me plaze hauerte oydo lo que dizes. Veamos agora, Flamiano, ¿tu mal e tu passion no es e nace del demasiado amor que a Belisena tienes? Si. Tú no dizes qu'el bien que la quieres en estremo te trae en lo que estas? Si. Tu desseo que es galardon de tus seruicios? Si. Y este galardon que desseas que se ver cumplida tu voluntad? Si. De qué te quexas, de que su voluntad va lexos de lo que la tuya queria? Si. Tú no quieres, segun dizes y es razon, más a ella que a ti? Si. Pues desta manera o tú no sabes lo que quieres o es falso lo que dizes. No dizes, como es, que en ella está el fin e medio comienço de toda la virtud, e nobleça e perficion? Si. Pues si tal es, como es, e tu voluntad e desseo fuessen buenos, no desconformaria dello su voluntad, por consiguiente, o ella no es qual tú dizes, o tu desseo es malo; si es malo, ¿cómo dizes que bien la quieres e le desseas mal? Hagamos agora que tu voluntad fuesse buena y la suya buena como es, no dizes que la quieres mas que a ti? Pues si más que a ti la quieres, razon es que quieras más lo qu'ella quiere que lo que tú quieres, pues si lo qu'ella quiere, quieres, no ternás de quexarte; no teniendo quexa no ternás mal, no teniendo mal, ganado haure yo la question.
FLAMIANO A VASQUIRAN
No me contenta lo que dizes porque no satisfaze a lo que digo; yo te digo que ninguna cosa se haze sin esperança de algun fin, como vemos claramente. Dexando agora lo de arriba que no es razon que en ello hablemos, pero en lo de acá; ¿porqué seruimos al rey a quien deuida obligacion nos obliga? ¿no le seruimos por lo que somos obligados? Si. Si pues le somos obligados, ¿porqué nos quexamos si de nuestros seruicios algun seruicio no nos haze, e si de nuestros fauores algun galardon no alcançamos? Y por consiguiente de nuestros mismos padres lo mismo queremos e si no lo hazen lo mismo quexamos, y aun como el vulgo dize, a los santos no querria seruir si galardon no esperasse, pues para seruir a estos no nos fallesce amor, pero si satisfecha no es nuestra voluntad no nos falta quexa, e quanto mal nuestros seruicios e voluntad han sido, tanto más nos da pena e congoxa lo poco que nos es agradecido. Luego ¿qué hare qu'en satisfacion de lo que bien quiero soy aborrecido que es el mayor mal, en pago de mis seruicios e passion no alcanço mas de disfauores, menosprecios, desdenes e mill ultrajes? Pues si mi querer no puede mudarse, mi passion no puede afloxar, esperança de más no la espero, remedio no le hay ni le hallo, qué mayor mal quieres quel mio?
VASQUIRAN A FLAMIANO
Harto es poco tu mal si más razon no tienes de la que dizes para él; muy lexos van tus palabras e razones de tus congoxas, pero o hagamos que sea como dizes, o llevemos las cosas por razon; digamos lo que dizes que sea razon, que sin la razon que nos obliga seruir al rey deuamos esperar mercedes e satisfacion de nuestros seruicios e hagamos ygual este seruir con lo que a Belisena sirues; yo quiero que assi sea como dizes e ansi te mostraré como en una manera no tienes razon de quexarte y en otra te mostraré como eres satisfecho. Digo que no has razon desta manera. Los seruicios que tú al rey hazes en que le sirues? O le sirues en sus guerras y conquistas en guarda e defension de su persona y estado, o en acrecentamiento de sus reynos con peligro de la tuya, o le sirues en la paz acompañandole e siguiendo su corte con mucha costa que te cuesta, de manera que todos tus seruicios son buenos e merecen hauer bien. Pues veamos a Belisena si la sirues en nada de esto. Digo que no. ¿Pues en qué la sirues? ¿Sabes en qué? En apocar su honrra, en alterar su fama, en poner en juyzio de mal sospechantes su bondad, en todas las cosas que peor juyzio le pueden hazer, en dessear por tu bien su mal, o por tu voluntad su mengua. Y quiereslo ver? El mayor bien e mas honesto que en tu desseo pudiesse hauer seria que sin cargo alcanzasses lo que de otra dama que ygual te fuesse alcançar podrias; pues eso no se podria hazer sin que ella de su estado al tuyo baxase, luego mal le desseas. Podrias dessear que Dios te subiesse a tanto que ygual le fuesses? La pena que desto recibirias no te la da ella sino lo que en ti falta. Luego sin razon te quexarias. Tornando al proposito digo que si al rey siruiesses en cosa que le perjudicasse, ni él te lo deueria agradecer, ni tú quexarte de su ingratitud. Pero aun de otra manera digo que eres satisfecho de lo que te quexas; bien sabes tú que hay muchas maneras de seruicios en las quales hay algunas que en la misma obra dellas está el galardon, estas son aquellas de que obrandolas ganamos honrra, pues que esta es la cosa mas desseada como sea señalarse el hombre en una batalla de campo o de tierra, en otra semejante afrenta hecha en seruicio de señor o persona tal o de que el que la haze, assi por señalarse, como por la calidad de aquel a quien sirue, queda honrrado. Pues parecete a ti que solo este nombre sea poca gloria e fama e honrra? tú sabes que es mucha ser seruidor de quien eres siendo más publico que oculto, no pueden tanto merecer tus teruicios que esto no sea más; no seran jamas tan grandes tus passiones e tormentos que esta gloria mayor no sea; ningun dia puedes tanto penar que su vista no te dé mas descanso, ninguna congoxa te puede dar tu desseo que tu pensamiento no te dé mayor gloria. Mi mal es de doler por que en él no hay remedio; en los plazeres agenos yo peno; en las passiones e males de los otros, los mios se doblan, y esto te basta para que esta question baste, e acabo.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Poco a poco me echarias de la tierra con tus argumentos de logico, ante que lo fagas quiero tornar al comienço de nuestra question e digo que nunca mis males menos de grandes los senti, ni nunca los tuyos más de pequeños los juzgué; desta manera que a mi se me figura como nunca otra cosa conoci, que mal es que ningun mal con el mio se yguala.
La lengua es vn instrumento en qu'el dolor del coraçon suena, e desta manera la mia haze el son que oyes. A ti como el plazer has perdido figurasete que tienes mucha raçon e que pues que la raçon es mucha que la causa es grande; assi que te quexas como quien mucho bien ha perdido, yo me quexo como quien mucho mal ha passado e passa y el bien nunca vió. Pues si tú has habido bien e grande, yo mal e grande, tú has sabido qué es bien, yo sé que es mal; agora tú sabes qué es bien e mal; yo mal e mal; claro está qué más mal es el mio que el tuyo. A mi me parece qu'es tanta mi pena que con el más penado trocaria, creyendo que no es tanta la suya. Tú goçando tu bien tan contento estauas, que con el más gozoso no trocaras, creyendo que no hauia más bien que goçar. Yo querria saber a qué sabe por juzgar tu perdida quanto es grande, porque a mi se me figura que el mayor daño mio es el mal con que tú lo hazes menor, diziendo que pues nunca tuve bien, que no puedo sentir qué es mal; yo digo que harto mal es saber qué es bien, despues passar mal, pero mayor es nunca saber qué es sino mal, y aun te digo vna cosa, pues los consuelos que tú me das bastarian para vn rustico que nunca de ningun bien gozó e poco del le pareceria mucho, o para un grosero que en su entendimiento no entra ni lo que dessear se deue, ni lo que penar se puede, que este con cualquier cosa que le acaeciesse seria satisfecho como tú quieres que yo haga, pero para mi que desseo lo que dessearse puede de bien e padezco lo que padecer se puede de mal, no me parece que yerro como dizes, ante que tengo raçon de llorar de mis males su dolor e de los bienes agenos su enuidia. E assi estó puesto en el estremo que vees para no poder venir en conocimiento de tu raçon, porque todo lo que hablamos tiene dos sentidos; tú les das el que te parece ó sientes, yo les doy el que parece o siento, e assi seria insoluble nuestra porfia. Ponerla en manos de quien la determine no la consiente su causa, mejor seria dexarla suspensa.
RESPUESTA DE VASQUIRAN
No quiero, Flamiano, que suspensa quede, sino que se determine e que tú seas el juez, e no quiero sino en breve darte la determinacion que has de hazer, y es que juzgues qual de nosotros más mal padece, que esto es todo el fin desta question. Tu mal no puede ser mucho sino siendo grande el amor que a Belisena tienes, e si tal no es, no es tal tu mal como dizes. Si tal no es, como dizes, fingido seria, e assi seria mayor el mio. Pues si tú quieres mucho como yo creo e creo que tu passion es grande, mas digo que la mia es mayor. Tú dizes que querrias saber a qué sabe mi mal por mejor juzgarlo; bien sé que no lo dizes por lo que agora yo padezco sino por lo que he gozado. Mal has hablado, porque no podrias saber lo vno e lo otro sino passando por todo, pero pues que dicho lo has, sobr'esto quiero hazerte juez de la causa. Hagamos agora que la uentura te ayudasse para que de Belisena gozasses ni mas ni menos que yo de Violina; que tu gozo y el tiempo e vuestras voluntades conformes fuessen tanto e con tanto contentamiento como el nuestro fue, con tal condicion que Dios dende agora te contentasse, e que a cabo de otro tanto tiempo tu señora en tu poder muriesse en tu presencia y tú sin ella quedasses como yo sin la mia he quedado qual me vees, aceptarlo yas? Di la verdad e conoceras que si mi gozo fue grande, que mi mal es grande, e que si tú agora tan gran gozo alcançabas que seria mayor tu bien que agora es tu mal; pues desta manera quando tan gran bien perdiesses, quál seria mayor mal, el que entonces sentirias en perderlo, o el que agora sientes en dessearlo? No te quiero mas dezir; juzga lo que querras, que si esto niegas, quanto has dicho negarás e seria fengido de lo que padeces.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Mejor seria, Vasquiran, qu'esta question no houiessemos començado, que no que a este paso houiessemos llegado, porque temo que la ponçoña de nuestras passiones nuestras amistades alteren.
No puedo responderte a esta partida porque en mi boca no puede caber tal raçon, ni quisiera que en la tuya houiera cabido; no ha hecho Dios los dias de Belisena para que en nuestras lenguas termino les pongamos, no por comparacion como agora has hecho. Baste esto, que todauia me parece segund lo que siento que es verdad lo que digo; creo que lo mismo hazes. El mal de los infernados tenemos, qu'el menos penado trocaria con el que más pena, juzgando mayor la suya que la del otro; yo me refiero a lo que he dicho e tú no menos. Dexemos nuestro processo abierto, determinenlo los que lo leyeren, pues que ya está determinado que cada vno de nosotros tiene tan poca alegria, que no nos cabe llorar duelos ajenos.
Mudemos la platica en otras cosas, que pues que tan poco plazer tenemos, pesar no nos faltará sin que le busquemos. Bien sé que sabes que tu mal más que a nadie me duele, bien sé que mi descanso mas que otro lo desseas. El dia que fuymos a casa de la señora duquesa me parece que te vi hablar con la señora Yssiana; no me soy acordado agora de pedirte qué passaste con ella; agora que me acuerdo, te aviso que te guardes, que tiene mala mano. Podria ser que si mucho la mirasses, que como agora de tu mal plañes que del mio llorasses, e quiça entonces juzgarias de nuestra question lo que agora no conosces.
RESPUESTA DE VASQUIRAN
Bien sabia que a tal estrecho te hauia de traer como has llegado. En tu alteracion conozco lo que en mi passion conoces, hacerte quiero contento, mudasme de nuevas, quiero te responder a lo que pides. Lo que con essa señora passé, fue que hallandome la señora Belisena, ella se llegó con nosotros e dixome que me esforçase e me allegrase, que no juzgaba menos discrecion en mi seso, que dolor en mi pesar, e que la fortuna me pudo quitar lo que pudo, pero no la virtud que en mí quedaua que era más. Yo le respondi que Dios le diesse tanta parte del bien en la tierra, quanto de su hermosura le hauia dado de la del cielo, pues que estaua en ella más aparejado el merecer para ello, que en mí el consuelo para ser alegre, e que bien sabia yo que si possible fuera que en mí pudiera haber de remedio para mi tristeça esperança, que della a solas la esperaua, pero que no solo me faltaua remedio, mas esperança dél. Respondiome que no hauia cosa sin remedio viniendo, e que lo mucho que le dolia verme tal, y el desseo que tenia de verme con menos tristeça le offrecia a consentirme que la siruiesse, e que dello seria contenta, e que assi me aceptaua por su seruidor con prometimiento de fauorecerme de manera que sin perjuicio suyo que algo de mi congoxa afloxaria. Yo le respondi que lo hauia por impossible. E por no poderle más responder al presente, la enbié despues estas coplas sobre el caso mesmo.
COPLAS QUE VASQUIRAN EMBIÓ A YSSIANA SOBRE QUE LE MANDÓ QUE LE SIRUIESSE
Tan llagada está mi vida de los males de mi mal que por ser la causa tal no ay do quepa otra herida, de manera que si mi mal tal no fuera, solo veros me forçara de quereros por cuya causa viuiera. Mas estoy como el herido que la raçon e natura le descubren en la cura no poder ser guarecido, bien que cierto vuestra beldad e concierto daran vida a quien la tenga perdida, pero ya passo de muerto. Porque si'l morir recrece do la vida se dessea, con la muerte se pelea pues llegado s'aborrece, pero quando vive el viuo desseando s'el morir, aquel tal es de dezir que es más que muerto penando. Desta suerte, dama, muestro, siendo vuestras gracias tales, que la sobra de mis males no m'an dexado ser vuestro, ni soy mio, porque mi franco albedrio es verdad que no'stá en mi libertad mas está en el daño mio. Pues si vos no me sanays yo no quiero guarecer, no quiero querer poder aunque vos, dama, querays; ¿sabeys porqué? Porque ya murió mi fe, e pues no es viua no será jamas captiua sino de quien siempre fue. No, porque mi desuentura con su mucha crueldad a mi fe e mi libertad las metió en la sepultura con aquella por quien viue mi querella assi penando, yo la muerte desseando más que no viuir sin ella.
LO QUE SE CONCERTO ACABADO LA HABLA ENTRE ELLOS DOS
Assi pussieron silencio por entonces en su contienda, mudando en otras cosas su passatiempo, e dende a pocos dias, estando vn dia sobre tabla razonando el vno con el otro, Flamiano con muy ahincados ruegos rogo a Vasquiran que quissiese ser contento que los dos tuviessen vna tela de justa real, pues que avnque cosa de fiesta e plazer fuesse para los atribulados del mal que ellos lo estauan, tanto para publicar sus apassionados dolores daua aparejo como a los alegres e contentos de plazer les abria camino. Porque no holgauan menos los vnos en manifestar su mal, que los otros en publicar su bien con sus intenciones, e que en esto no solo él haria señalada gracia e merced, mas aun a todas las damas haria gran seruicio. A lo qual Vasquiran le respondio: Verdaderamente, Flamiano, más aparejo hay en mi para llorar como vees, que no para justar como quieres, pero pues que el amistad nuestra me forço en tal tiempo venir a verte, e el amor que te tengo me obliga a complazerte en todo lo que possible me será. Assi que ordena lo que te parecera, que de aquello sere contento, no en esto que es poca cosa, mas donde la vida e honrra en todo peligro se pussiese lo seria. En especial que yo recibo tanta pena en ver la que con la mia te doy, que desseo hallar algo con que te pueda complazer. Flamiano agradeciendoselo mucho, respondio: Si tan complido te hiziera la fortuna de ventura como de virtud, jamas viuieras descontento. E assi los dos caualgaron disfraçados e se fueron a casa del cardenal de Brujas que era vn notable cauallero e mancebo, e tan inclinado a las cosas de la caualleria, aunque perlado, quanto en el mundo lo houiesse, e assi llegados a su posada, retraydos todos tres a solas, su pensamiento e a lo que eran ydos, le hizieron saber, de lo qual él holgo demasiadamente. Pues en la misma hora, todos tres vestidos de mascara, al palacio del visorey se fueron. El qual con mucho plazer los recibio, e assi todos quatro en la camara de su guarda ropa sentados a vna ventana que sale sobre la mar, hablaron todo el caso porque alli eran venidos, e con mucho contentamiento e plazer fue dello contento. E hauiendo assi estado vna gran pieça de la tarde, los tres se tornaron a casa del cardenal, donde cenaron con muchos otros caualleros que alli acostumbrauan venir a comer, y en la cena se publicó la tela que querian tener, lo qual puso en mucho plazer e regocijo a todos. E hauiendo cenado, en presencia de todos, se ordenó el cartel con las condiciones siguientes e diosse a vn albardan que la pregonasse.
LAS CONDICIONES DEL CARTEL
Dado fue el cartel a vn albardan para que lo pregonasse, el qual con muchos atabales e trompetas e menestriles, fue publicado en todos aquellos lugares que les parecio que publicarse deuia. En el qual cartel se contenian las condiciones siguientes: Primeramente se daua al que mas gentil cauallero a la tela saliesse con paramento e cimera, vna cadena de oro de dozientos ducados. Dauase mas seys canas de brocado al cauallero que con lanças de fiesta mejores quatro carreras haria, e que no pudiesse justar a este prez quien al otro no tirasse, esto es, sin paramentos ni cimera. Dauase mas a la dama que mejor e mas galanamente vestida aquel dia a la fiesta saliesse, vn diamante de cien ducados de peso[288]. Mas al galan que a la noche a la fiesta en casa del señor visorey saldria mejor e mas galan vestido, vn rico rubí. A este precio de la noche los tablajeros tirauan. Fueron juezes de los caualleros el señor Visrey y el principe de Salusana y el almirante Vilander y el conde Camposalado. Juezes de las damas fueron la señora Reyna e Nobleuisa e la señora duquesa de Meliano e la duquesa de Francouiso, todas tres viudas. Tuuose el renque dia de Santiago, que hauia quarenta dias desd'el dia que el cartel se publicó hasta aquel dia. En el qual tiempo todos los caualleros e damas se adereçaron de la manera que adelante se dirá. De lo que en este tiempo se siguio ninguna cosa aqui se cuenta hasta el dia de la tela.
COMO LAS DAMAS SALIERON EL DIA DE LA TELA
En el dia de la fiesta la señora Reyna con sus damas, e la señora duquesa de Francouiso se vinieron a comer con la señora duquesa de Meliano, porque assi juntas se fuessen a la tela, donde houo muchos galanes e muy ricamente vestidos que hasta alli las acompañaron e de alli hasta la tela. De los quales atauios aqui no se haze mencion, saluo que hauiendo comido todas tres caualgaron con sus damas e salieron desta manera. La señora Reyna salio vestida de negro como siempre va; verdad es que en vna gorra y en vnas mangas de vna saya de terciopelo que lleuaua, hauia muchas pieças de oro e joyeles muy ricos e muchas perlas.
Lleuaua vn cauallo blanco con vna guarnicion rica e veynte moços de espuelas vestidos con sayos de grana guarnecidos de terciopelo negro sobre raso amarillo, con jubones de damasco naranjado, vna calça negra e otra azul e amarilla.
La señora duquesa de Meliano salio su persona vestida de negro con vn cauallo morcillo con vna guarnicion de terciopelo negro; doze moços d'espuelas vestidos con sayos morados guarnecidos de raso pardillo. Jubones de raso negro con vna calça negra, otra negra e morada.
La señora duquesa de Francouiso salio vestida de negro. Los moços d'espuelas vestidos todos de leonado.
Salio la señora Belisena con vna saya de brocado raso blanco cubierta de raso negro, cortado todo el raso de vnas cortaduras muy espessas que se hazia dellas vna obra como vnos manojos, atadas todas las cuchilladas con vnos torçales de oro, e de seda encarnada con los cabos hechos de perlas; vn collar de oro hechas las pieças a manera de las cortaduras de la saya, esmaltadas todas las pieças de negro. Hauia en la saya en cada pieça de terciopelo vna pieça de oro de martillo que hazia la obra de las cortaduras, vna gorra de raso encarnado guarnecido de las pieças del collar; vn cauallo blanco con vna guarnicion de plata toda esmaltada con muchos floques de oro y encarnado que salian por las pieças de la guarnicion muy largos. Doze moços d'espuelas vestidos de amarillo y encarnado.
La señora Yssiana sacó vna saya de terciopelo leonado e brocado pardillo hecha a tableros como vn marro; estauan las costuras juntadas con pestañas de tafetan amarillo. Hauia en cada pieça de la seda e del brocado vna cifra trocada de lo vno en lo otro bordadas con cordones de plata. Vna gorra de raso leonado llena de cabos de oro hincados a manera de vn erizo, muy llena con collar de pieças de manera delas cifras.
Sacó la señora Graciana vna saya de raso azul con vna reja encima de terciopelo azul sobre pestañas de raso amarillo, e con vnas lazadas de vnas madexas de hilo de oro que ataua las juntas de la reja. Vna gorra de terciopelo azul llena delas mismas madexas trauadas vnas de otras; vn collar hecho de madexas de hilo de oro tirado muy rico.
Todas las otras damas de la señora duquesa salieron vestidas con saya de raso morado, con barras de brocado negro sobre pestañas de tafetan blanco; con gorras de terciopelo morado con cintas blancas atadas.
Las damas de la señora Reyna que salieron con ella, son: la señora doña Costantina toda vestida de terciopelo negro forrado de damasco negro, acuchillada toda la seda de encima, atada con madexa de seda negra con cabos de oro. Vna gorra de terciopelo negro con muchos joyeles e pieças de oro muy ricas.
Sacó la señora duquesa de Grauisa vna saya de brocado rico a la lombarda, forrada de damasco blanco con vna mantilla de damasco blanco forrada de raso carmesi guarnecida de tres tiras del mesmo brocado sobre pestañas de raso carmesi: vna gorra de raso blanco forrada de raso carmesi acuchillado lo blanco con vnas g. g. de oro esmaltadas. Vn rico collar hecho de las mismas letras muy rico.
La señora Porfisana sacó vna saya de raso blanco con vna gelosia de fresos de oro encima d'ellos puestos sobre pestañas de tafetan leonado, con vn collar muy rico hecho a manera de vna gelosia. Vna gorra de raso blanco con muchas pieças de oro fechas como gelosia.
La señora doña Merlesa de Ricart sacó vna saya de brocado blanco a la francesa, con vnas cortaduras de terciopelo morado a manera de vnas espinas de pescado, forrada la saya de raso morado. Estauan las cortaduras de alto a baxo de manera que la obra que hazia la seda hazia el brocado, con vn collar de la manera de la cortadura. Vna gorra de terciopelo morado con muchas pieças como las del collar.
La señora Angelera de Agustano sacó vna saya de terciopelo negro con muchos fresos de plata puestos en tornos a manera de ondas, muy espessos a manera de puntas, sobre pestañas de tafetan amarillo. Vna gorra de raso blanco con muchos cabos de oro. Vn collar de oro hecho a puntas.
La señora Caronisa sacó vna saya de brocado e terciopelo morado hecha a quartos, abierta por la delantera e costados, forrada de damasco naranjado con las mangas de la misma manera, con vnos torçales de oro e morado que atauan las aberturas, con vnas lisonjas cortadas de brocado en el terciopelo e del terciopelo en el brocado. Vn collar de lisonjas de oro e de rochicler; vna gorra de raso morado llena de lisonjas.
La señora Cantoria Dortonisa sacó vna saya de raso blanco con vna reja de fresos de oro cubierta que hazia toda la saya centellas; en medio de cada centella vna estrella de oro martillo estampada. La gorra dela mesma manera. La saya forrada de damasco morado. Vn collar de centellas de oro grandes, en medio de cada vna, vna estrella de rochicler.
La señora Violesa de Aguster sacó vna saya de brocado de oro tirado con vnas faxas angostas de terciopelo morado por encima sobre pestañas blancas, vna mantilla de raso morado forrado de damasco blanco con faxas anchas del brocado, guarnecida la mantilla con vna gorra de terciopelo carmesi; con muchas pieças de oro. Vn collar muy rico.
Muchas otras damas salieron con la señora reyna, que por abreuiar aqui no se escriuen aunque muy atauiadas fuessen.
Salidas estas tres señoras vino la señora visoreyna, que es una muy hermosa dama, e con ella su hermana qu'es desposada con el hijo del principe de Salusana, e muchas señoras de titulo con ellas.
La señora visoreyna sacó vna saya francesa cubierta todas de vnas alcarchofas de oro de martillo, vna gorra de la misma manera, vn rico collar de alcarchofas, vna guarnicion de vna mula de terciopelo carmesi con vnos fresos de oro en lugar de franjas, chapada de vnas alcarchofas de plata e muchos batientes dorados encima. Diez moços d'espuelas vestidos de morado, de grana e azul turquesado.
Sacó su hermana vna saya de oro de martillo escacado forrada de raso carmesi con vna mantilla de damasco azul guarnecida de vnas pieças de oro de martillo muy ricas a manera de vnas penas. Vna gorra del mismo raso con las mismas pieças.
Salio con la señora visoreyna, la condesa de Camposalado con vna saya de altibaxo carmesi abierta por los costados e delantera, forrada de damasco blanco con vnos fresos de plata e sembrada con vnas visagras de oro; vna gorra de raso carmesi con las pieças; vn rico collar de lo mismo; vna guarnicion de vna mula chapada de las mismas pieças de plata. Los moços d'espuelas con jubones de raso carmesi e sayos de paño naranjado guarnecidos de terciopelo negro, calças coloradas e blancas.
La condesa de Auertino, su hija, sacó vna saya hecha a puntas de brocado rico e raso morado forrada de raso blanco, hauia sobre el morado vnos cardos de oro sembrados; una gorra morada de las mesmas pieças, vn collar rico de lo mismo, la guarnicion de la mula de la misma manera; los moços vestidos de morado e blanco.
La señora princesa de Salusana llego venida la visreyna e con ella su hija Candina e la duquesa de Altamura. Sacó la señora princesa vna saya de terciopelo negro cubierta de vnos alacranes de oro forrada de brocado blanco; vna gorra de raso blanco con las mismas pieças, vn collar de lo mismo, vna hacanea con vna guarnicion rica de lo mismo. Los moços d'espuelas con sayos de terciopelo negro e los jubones de brocadelo morado; vna calça negra, otra morada e blanca.
La señora Candina su hija sacó una saya de terciopelo morado cubierta de chaperia de oro con vnas faxas de brocado assi por la cortapisa y aberturas de la delantera e costados forrada de raso leonado; vna gorra leonada con las pieças mesmas guarnecida; vn collar de bueltas; la guarnicion de la hacanea muy rica, los moços vestidos de raso leonado e terciopelo morado.
La duquesa de Altamura salio en angarillas con vna saya de raso carmesi, vna loba de brocado negro forrada de damasco blanco. La mula guarnecida de terciopelo carmesi, los moços vestidos de terciopelo negro e grana.
Salio con la marquesa de Persiana la señora Mariana de Seuerin, la señora marquesa de Guariano. La marquesa de Persiana sacó vna saya de terciopelo carmesi con vnos fresos de oro de tres dedos de ancho passados por la saya a escaques, de manera que estaua hecha vn tablero; hauia en cada escaque del carmesi vna coluna de oro, la gorra de la misma manera, vn rico collar de colunas, la guarnicion de vn cauallo dela manera de la saya, los moços vestidos todos de amarillo.
La marquesa de Guariano salio vestida de negro. Sacó vna saya de plata tirada escacada con vnas tiras de terciopelo carmesi de tres en tres angostas, e sobre las faxas vnas palmas pequeñas de oro, la saya forrada de raso encarnado, con vn collar de oro muy rico hecho de dos palmas, vna guarnicion de vna hacanea de raso morado con muchas palmas de plata doradas e blancas como batientes.
La marquesa del Lago sacó vna saya francesa, las mangas forradas de oro tirado e por de fuera cubierta de fresos de oro tan espessos que casi cobrían mas de la mitad de la saya; vn rico collar hecho a manera de vnas carrancas, vna guarnicion de vna mula cubierta de plata a manera de collar; los moços vestidos todos de leonado.
Salio con ella la señora Laurencia con vna saya de brocado y raso encarnado hecha a lisonjas, hauia en cada lisonja vna cruz de sant Juan trocada de lo vno en lo otro. Vna gorra de raso amarillo con muchas lisonjas de oro en cada vna, vna cruz blanca esmaltada, vn collar de las mismas pieças, vna guarnicion de vna mula con la obra de la saya.
Salio la señora de la Isla Elpania que primero fue princesa de Saladino e con ella salio la señora Casandra de Beluiso e la señora Ipolisandra. La señora de la Isla sacó vna saya de terciopelo carmesi e raso carmesi hecho a triangulos no grandes e por encima delas costuras vnos fresos de oro angostos; dentro en cada triangulo hauia un triangulo de oro bien releuado, algo mas pequeño; vna muy rica gorra llena de pedreria, vn collar de balaxos muy rico; vna muy rica guarnicion de vna hacanea; doze moços vestidos de morado e amarillo.
La señora Casandra de Baluiso sacó vna saya de raso blanco con mucha chaperia sembrada por ella, eran vnas eles de plata bruñida, forrada la saya de brocado azul. Vna gorra de lo mismo; vn collar de perlas muy rico, vna guarnicion de vna mula como la suya.
Sacó la señora Ipolisandra vna saya de brocado leonado forrada de raso negro, con vnas cortaduras de terciopelo negro sobre el brocado de tiras angostas, cubierta la saya a manera de vna reja, hazian en los vazios del brocado vnas rosas, en las juntas de la trepa hauia mas vnas pieças pequeñas de oro que hazian la obra del brocado. Vna gorra de raso leonado con muchas pieças de las de la suya; vn collar de pieças de las mismas de bueltas.
Salieron la condesa dela Marca e la marquesa de la Chesta juntas. La condessa sacó vna saya de raso azul e cubierta toda de vnas escamas de brocado tan grandes como vna mano sobrepossadas sobre la saya que la cubrian, atadas sobre vnos torçales de plata vnas con otras; vn rico collar d'escamas, vna guarnicion de vna hacanea de lo mismo.
La marquesa de la Chesta sacó vna saya a girones de oro tirado y de plata tirada escacado, los girones estauan sueltos sobre vna forradura de damasco carmesi atados vnos con otros con cintas azules; vn collar e gorra muy rica de muchas piedras de precio.
Salieron la condessa de Trauiso e madama de Andria e las dos Carlinas de Rosseller. La condesa sacó vna saya de brocado negro e raso carmesi a quartos, e los quartos estauan forrados de lo vno en lo otro e lo de encima acuchillado a todas las cortaduras con cintas blancas con cabos de oro; vna gorra de lo mismo, vn cauallo con vna rica guarnicion estradiota, vn rico collar.
La señora madama de Andia sacó vna saya de terciopelo negro e de raso negro de la manera de la condessa, saluo que las cintas eran de hilos de perlas e la seda estaua cubierta de chaperia de oro.
Las dos hermanas Carlinas salieron vestidas con dos sayas lombardas de raso amarillo forradas de damasco blanco e sobre lo amarillo muchas madexas de hilo de plata tan espessa que apenas lo amarillo se mostraua.
Muchas otras damas en aquella fiesta muy atauiadas salieron que por abreuiar el autor no las pone, saluo que quenta de los caualleros que con el señor visorey salieron aquel dia, en los quales no quenta los que justaron ni a la noche vinieron galanes que tiraron al precio del rubi, porque en su lugar se hablará de cada vno dellos.
El señor visrey sacó vna ropa de terciopelo carmesi forrada en raso carmesi con vnas alleluyas de oro sembradas por ella; vna guarnicion de lo mismo con muchos batientes, vn jubon de raso carmesi, vn sayo de brocado blanco con faxas de raso carmesi con las mismas alleluyas, vn muy rico collar de las mismas. Sacó treynta alabarderos vestidos de grana blanca, doze moços de espuelas con sayos e calças de grana, jubones de raso blanco. Sacó vnas letras por las alleluyas que dezia:
Son pocos los que en tal dia les contenta ell'alegria.
Salio el almirante señor de Camposalado con vna ropa de altibaxo carmesi, vn jubon de brocado rico, un sayo de vellutado morado, vn collar de vueltas muy rico. Seys moços de espuelas con sayos de Perpiñan y jubones de damasco pardillo.
Salio el principe de Salusana con vna ropa de brocado raso negro forrada en raso blanco, vn sayo de vellutado morado, vn jubon de oro de martillo, vn collar muy rico de piedras, los moços de espuelas con jubones de brocado, calças moradas e blancas, vn cauallo con vna rica guarnicion. Estos fueron juezes del precio de los caualleros e por esto se nombran primero.
Salieron con el señor visorey los dos cardenales de Brujas e Felernisa, en su habito.
Salio con el conde de Leonis, el duque de Terminado, el conde de Ponte Forto con muchos otros caualleros e cincuenta continos del rey que le aguardan, todos mancebos e gentiles caualleros, todos muy bien atauiados. De lo qual no se cuenta mas.
Salieron con la reyna e con la duquesa el gran Antolino, el qual sacó vna ropa de raso carmesi forrada en brocado blanco, vn jubon de brocado rico, vn muy rico collar, doze moços de espuelas con jubones de brocado e terciopelo carmesi e calças moradas e pardillas; vna hacanea ricamente guarnecida.
Salio con ellas el señor Fabricano con vna ropa de altibaxo morada forrada de raso blanco, vn jubon de brocado morado rico forrado de lo mismo. Los moços de espuelas vestidos de las mismas sedas e colores, con vn rico collar de bueltas, vn cauallo guarnecido de lo mesmo.
Salio con ellas el duque de Altamira con vna ropa de terciopelo leonado faxada toda de fresos anchos e angostos de oro escacados, vn sayo de raso leonado de lo mesmo guarnecido, con vn jubon de oro tirado. Los moços vestidos de terciopelo leonado e raso pardillo.
Salio con ellas el duque de Belisa con vna ropa de raso negro colchada a ondas bordada de oro, vn sayo de brocado rico, un jubon de raso carmesi con muchas pieças de oro de martillo.
Salio con ellas el duque de Fernissa con vna ropa de raso blanco forrada de damasco morado faxada de brocado, un sayo de lo mismo, un jubon de raso carmesi guarnecido de pieças de oro de martillo. Estos señores salieron con muchos caualleros que los acompañaron.
COMO LOS MANTENEDORES E AVENTUREROS SALIERON Á LA TELA
Salieron los mantenedores juntos. Sacó Flamiano vn cauallo con vn paje con el que traya unos paramentos de brocado blanco, vnas cortapisas encarnadas sobre las cuales auia vnas letras de plata grandes que dezia:
Quien á lo blanco tirare donde guarda lo encarnado por demas haurá tirado.
Salio el mismo con vnos paramentos de raso encarnado chapados con vna obra relevada de plata muy rica, la cual hazia vnos vacios en el raso en los quales hauia dos viboras de oro en cada vno. La cimera de las mismas viboras. Veynte moços vestidos a la tudesca de terciopelo encarnado e raso blanco, con otro cauallo en que hauia de justar, con vna guarnicion de lo mismo. Vn paje vestido de lo mismo. Dezia la letra de las viboras:
Cuando llega al coraçon su herida, no hay mas remedio en la vida.
Sacó Vasquiran vnos paramentos de terciopelo negro, y su persona vestida de negro. Vn paje en otro cauallo con una guarnicion negra, vestido de negro; veynte moços vestidos de negro, vna cimera con vna muerte que dezia:
Pequeño mal es tenella pues qu'es mayor mal querella.
Sacó vn otro paje con vn cauallo que traya vnos paramentos de terciopelo verde oscuro e raso verde claro que son esperança perdida e cobrada, con vnas letras por la cortapisa que dezia:
Perdiose la de la vida pero la del morir queda porqu'el dolor viuir pueda.
Salio el conde Sauriano con vnos paramentos de raso naranjados cubiertos de vnas jaolas de plata, con otro cauallo con vna guarnicion de lo mismo, con vn paje vestido de blanco e naranjado; doze moços de las mismas colores, vna cimera de vna jaola con una calandria de plata. Dezia la letra de la calandria: (Está en el çaguer verso el nombre de la dama).
Pues que de mi vida poca su silencio da señal, calle el bien e cante el mal.
Sacó el señor marques de Carlerin vnos paramentos de plata texida cubiertos de ymagineria de oro, con vna cimera hecha de portales y en cada vno vna imagen; eran todas las ymagines de rostro de damas. Dezia la letra de las ymagines:
No está en estas vuestra ymagen porque es tal que ninguna l'es ygual.
Sacó Alarcos de Reyner vnos paramentos de brocado rico de pelo, con vn paje vestido de negro, en otro cauallo con vnos paramentos de terciopelo negro, con una reja de plata que los cobria. Hauian en los vacios de las rejas vnas erres doradas. Traya por cimera un relox. Decia la letra:
No fuera fino mi mal porque mi ventura es tal.
Sacó el marques de Persiana vnos paramentos de terciopelo leonado con vnas palmeras de plata chapadas de todos. Vn otro cauallo con vn paje con vna guarnicion de lo mesmo. Vna palmera por cimera. La letra:
Ha sembrado mi ventura mi querer e mi querella e no espero fruto della.
Sacó el conde de la Marca vnos paramentos de terciopelo carmesi cubiertos de chaperia de plata de vnos llobres o señuelos, con otro cauallo con vn paje, con vnos paramentos de brocado negro e brocado blanco con vnas faxas de terciopelo morado que partia los quartos, con una cimera de los mismos señuelos, con vna letra que dezia:
Mi pensamiento ha subido do no le calle llamar pues que no cabe baxar.
Sacó Lisandro de Xarqui vnos paramentos de terciopelo negro cubierto de lagrimas de plata con vna cortapisa ancha de vnas peñas bordadas de oro llenas de lagrimas que las rompian todas, e la cimera de lo mismo. Vn paje con vna guarnicion de brocado en otro cauallo. Dezia la letra:
Mis tristes lagrimas viuas en estas hazen señal, y en vos nunca por mi mal.
Sacó el prior de Albano vnos paramentos de brocado encarnado; otro cauallo con vna guarnicion de lo mismo, los paramentos e la guarnicion con vnas lamparas de plata que mostrauan estar muertas, con una cimera de las mismas lamparas con una letra que dezia:
Muertas estan, pues la vida de males viue encendida.
Sacó el marques de Villatonda vnos paramentos de raso carmesi cubiertos de otros de brocado, cortados todos de manera de unas clarauoyas, estauan releuados los unos de los otros, encima dél el brocado, estauan cubiertos de vnos pesales de plata; la cimera de lo mismo con vna letra que dezia:
No hay con qué puedan pesarse mis querellas sino con el pesar dellas.
Sacó el prior de Mariana unos paramentos de oro tirado escacado a girones, con otros de raso encarnado, chapado el raso de vnos marmoles de plata, e la cimera de lo mismo; otros tres cauallos sacó pero ni dél ni de los otros, por acortar no se cuenta, sino de uno. Los marmoles de los paramentos e cimera eran quebrados. La letra dezia:
No hay quien pueda sostener de mis males su pesar que no le haga quebrar.
Sacó el duque de Felernisa vnos paramentos de raso blanco cubiertos de vnos manojos de masiega hechos de plata con muchos batientes dorados de las espigas de la masiega, sacó por cimera un mundo. Dezia la letra:
Menester fuera crecerse para dalle complimiento a vuestro merecimiento.
Sacó Francalver vnos paramentos de terciopelo negro cubiertos de puntas de plata como vn erizo espesas y en cada punta un batiente de plata blanca; sacó por cimera las arpias de Fineo. Dezia la letra:
Mi codicia es más terrible pues desseo lo impossible.
Sacó el conde de Torremuestra vnos paramentos de terciopelo leonado cubiertos todos de vna obra de plata enrrejada; hauia en los espacios vna cosa de los martirios de la passion; sacó por cimera todos los martirios. La letra dezia:
Si con la fe e con sofrillos los martires se han saluado, yo soy bien auenturado.
Sacó el duque de Grauisa vnos paramentos de brocado rico blanco con unas pieças de armas como trofeos de vitoria o de triunfo sembradas por ellos, con la cimera de las mismas pieças con una letra que dezia:
Pues no quise defenderme de ser el mejor perdido yo triunfo de bien vencido.
Sacó Rosseller el pacifico vnos paramentos de brocado negro con vnas ruedas de fortuna sembradas de plata, con vna rueda de la fortuna quebrada por cimera, con vna letra que dezia.
Si anduuiera como suele despues que yo ando en ella cabo houiera mi querella.
Sacó el marques de la Chesta vnos paramentos de brocado blanco e terciopelo leonado cubiertos de vidrios de muchas maneras hechos de plata, e por cimera un aparador de los que tienen los que venden vidrios, con muchas pieças de vidrio. Dezia la letra:
Peligrosa está la vida do ventura no tiene cosa segura.
Sacó el marques del Lago vnos paramentos de raso azul con vnos niueles de plata muy ricos, e por cimera un niuel de niuelar con vna letra que dezia:
No es possible que mi bien venga al niuel de mis males porque son muy desiguales.
Sacó Antineo de Leverin vnos paramentos de raso amarillo cubiertos de espinas de plata, con una cimera de muchas coronas de espinas e vna real encima, con vna letra que dezia:
La vna mereceys vos de raçon, yo las otras de passion.
Sacó Alualader de Caronis vnos paramentos de terciopelo carmesi con vnas esponjas de plata por encima, vn braço por cimera que tenia vna esponja en la mano apretada que salian vnas llamas de fuego, con una letra que dezia:
Del coraçon ha sacado lo que muestra qu'está dentro a causa vuestra.
Sacó Ipolito de Castril vnos paramentos de raso pardillo cubiertos de vnos tornos de tirar hilo de oro con su hilera, e sacó por cimera vno dellos con vna letra que dezia:
Mi pena puede alargarse, que mi vida corta tiene la medida.
Sacó el conde de Poncia vnos paramentos de raso azul con vnos laberintos de oro bordados por ellos, con vn laberinto con el minotauro dentro preso, con vna letra que dezia:
No hay prission do remedio no se espere sino en la qu'el preso quiere.
Estos fueron los caualleros que a la tela salieron, e dexase aqui de contar, por abreuiar, muchos otros atauios que sacaron e a quien se dieron los precios, assi de gentil hombre como de mejor justador. Agora se contarán los que a la noche salieron galanes a la fiesta que tiraron al precio.
Primero nombraremos a los que fueron sin invenciones, que al precio no tiraron. Los quales fueron el señor visorey, los dos cardenales, el duque de Altamura, el conde de Traviso, principe de Melisena, su hijo el marques de Telandra, el duque de Belisa, el conde de Leonis Pomerin, el duque de Terminado, el señor Fabricano, el gran Antolino, los hermanos del conde de Tormestra, Guillermo de Lauro, Petrequin de la Gruta, el conde de Ponteforto, el Franco Ortonis e muchos otros caualleros de los quales aqui no se haze memoria.
Los que a la fiesta salieron inuencionados fueron los que agora contaremos.
Sacó Flamiano vna ropa de azetuni carmesi forrada de damasco encarnado con vnas faxas de raso blanco sobre el azetuni cubiertas de cuentas de oro esmaltadas de las que se ponen por señales en los rosarios, con vna letra que dezia:
Son señales de las cuentas de mis males.
Sacó Vasquiran la ropa de carmesi que el visorey hauia sacado aquel dia con las alleluyas, porque era conocida que no era suya, con vna letra que dezia:
Siendo alegria agena, al que no tiene plazer mas triste le haze ser.
Sacó el conde de Sarriano vna ropa de damasco blanco forrada de brocado con vnos manojos de cascaueles de oro bordados por ella con vna letra que dezia:
Ya la vida de males está dormida.
Sacó el marques Carlerin vna ropa de la misma plata texida delos paramentos, con vnas faxas e cortapisa sembradas de vnos yugos de oro de raso leonado forrada delo mismo, con vna letra que dezia:
El que os viere verse libre no lo espere.
Sacó Alarcos de Reyner vna ropa de terciopelo azul oscuro forrada de brocado con remos de oro bordados por ella quebrados, con vna letra que dezia:
Todos estos se rompieron bogando con mi porfia e jamas hizieron via.
Sacó Lisandro de Xarque vna ropa de terciopelo morado forrada de raso negro con vna cortapisa ancha de raso blanco e faxas cubiertas de medias lunas de oro, como quando queda de la luna muy poco. Dezia la letra:
Muy poca es la claridad donde tantas desuenturas se dexan la vida ascuras.
Sacó el prior de Albano vna ropa de brocado e raso encarnado hecho a lisonjas, con vnas lisonjas de oro pequeñas en las otras lisonjas. Dezia la letra:
No son sino de veras mis quexas e verdaderas.
Sacó el marques de Villatonda vna ropa de altibaxo carmesi forrada de raso amarillo, cubierta de muchas medallas de oro de diuersas caras. La letra dezia:
No está aqui vuestra figura porque su propio treslado en mi alma está estampado.
Sacó el prior de Mariana vna ropa de brocado pardillo con faxas e cortapisa de terciopelo morada cubiertas de vnas cifras de cuento de al guarismo que cada vna hazia millar, eran de oro de martillo. Dezia la letra:
Las cuentas de mis pesares se han de contar a millares.
Sacó el duque de Grauisa vna ropa de vellutado negro forrada de damasco blanco con vnas alas de oro de martillo que cubrian la ropa, con vna letra que dezia:
Han subido tan arriba mi pensamiento e querer que no pueden decender.
Sacó el conde de Torremuestra vna ropa d'altibaxo negro con vnas manos bordadas en ella que mostrauan el sino de la ventura con vna letra que dezia:
Luego se vió en mi ventura que hauia de ser mi vida venturosa de perdida.
Alualader de Caronis sacó vna ropa de raso leonado forrada de raso carmesi con vnas sepulturas abiertas bordada de oro tirado, muy rejeuadas, con vna letra que decia:
Hala de tener abierta la vida que viue muerta.
Sacó Rosseller el pacifico vna ropa de brocado de oro tirado negro forrada de raso azul con vnos ramos del domingo de ramos porque dizen que valen contra los rayos. Dezia la letra:
No han seruido, pues mi vida del mesmo nombre es herida.
Sacó el conde de Poncia vna ropa de brocado forrada de raso azul con muchos joyeles, en ella, e vno muy rico sobre el coraçon, con vna letra que dezia:
La joya que más se estima se guarda donde lastima.
Sacó el marques del Lago vna ropa de brocado azul con unas limas sordas bordadas sobre vna cortapisa de raso azul. La letra dezia:
¿Cómo puedo yo librarme secreto del mal que siento, siendo publico el tormento?
Sacó el marques de la Chesta vna ropa de raso leonado forrada de brocado blanco con vna chaperia de oro de vnos sellos de sellar cartas secretas, con vna letra que dezia:
El secreto de mis males aunque es grave padecello la causa merece sello.
Sacó el marques de Persiana vna ropa de brocado rico leonado forrada de damasco blanco con vn collar rico hecho de peones d'axedrez, con vna letra que dezia:
La primer trecha fui mate, por ser mortal mi debate.
Sacó el duque de Fernisa vna ropa d'altibaxo morado forrada de raso blanco con vna cortapisa e guarnicion del mismo raso chapada de vnas matas de maluas con vna letra que estaua entre mata e mata que dezia:
Si te mata tu querella mal vas en yr más tras ella.
Sacó Altineo de Leuesin vna ropa de terciopelo naranjado con faxas de raso blanco con unos candeleros de oro por las guarniciones sin velas. Dezia la letra:
Van sin velas porque ves siempre escura la lumbre de mi ventura.
Sacó Ipolito de Castril vna ropa de brocado pardillo con vna cortapisa e faxas de raso pardillo con vnos alambines de oro de martillo sembrados por ellas; vna letra que dezia:
El fuego qu'el coraçon tiene secretos de enojos sale en agua por los ojos.
Sacó Francaluer vna ropa de raso negro forrada de brocado blanco e la ropa guarnecida de fresos de oro e por el raso sembrados vnos antojos de oro, con vna letra que dezia:
Nunca vi su nombre a mi despues que os vi sin enojos ni vieron mas bien mis ojos.
AQUI DA RAÇON EL AUTOR DE LO PASSADO Y DECLARA LA FICION DE AQUELLO
Los caualleros e damas que en la presente fiesta salieron assi atauiados como a la tela, como a la noche en la fiesta, son arriba mencionados. Digo en parte los que principalmente alli se señalaron, porque sin ellos houo muchos otros e muchas damas que aqui no se ha hecho dellos relacion por acortar la obra. E assimesmo dexa de especificar las cosas que en la fiesta se siguieron, ni la determinacion del juyzio de los precios, esto tanto por la breuedad, quanto porque pues los atauios e inuenciones e letras estan relatados tengan los lectores en qué especular e porfiar, a quién cada precio se deue dar segund el juyzio de cada vno. Y esto conformará con la causa principal de la obra, pues su fundamento es sobre la porfia e question de Flamiano e Vasquiran; la qual se queda tambien indeterminada. Verdad es que el precio de mejor justar ganó Alualader de Caronis. Agora aqui mudaremos el estilo o forma de obra. Esto será que agora todos los caualleros e damas assi de titulo, como los otros, nombraremos por propios nombres en las cosas acaecidas despues desta fiesta hasta la dolorosa batalla de Ravena donde la mayor parte destos señores e caualleros fueron muertos o presos. E assi haurá otra manera de especular en sacar por los nombres verdaderos los que en lugar de aquellos se han fengido o trasfigurado. E ha de saber el lector que aunque en lo que hasta aqui se ha escripto algo se haya compuesto o fengido, como al principio deximos, que en lo que agora se escriuira ni houo mas, ni ha hauido vn punto menos de lo fue e como passó. Assi que los agudos e discretos miren de aqui adelante los nombres verdaderos e tornen atras, que alli los hallarán.
LO QUE SE SIGUIO HASTA LA PARTIDA DEL VISOREY
Para mejor esto contenderse es de saber que las cosas en este tratado escriptas fueron o se siguieron o escriuieron en la nobilissima cibdad e reyno de Napoles en el año de quinientos e ocho e quinientos e nueve et diez et onze que fue la mayor parte e quinientos e doze que fue la fin de todo ello. En el qual tiempo todos estos caualleros, mancebos e damas e muchos otros principes e señores se hallauan en tanta suma e manera de contentamiento e fraternidad los vnos con los otros, assi los Españoles vnos con otros como los mismos naturales de la tierra con ellos, que dudo en diuersas tierras ni reynos, ni largos tiempos passados ni presentes, tanta conformidad ni amor tan esforçados e bien criados caualleros ni tan galanes se hayan hallado. En tanta manera que mouida la fortuna de enemigable embidia començo a poner en medio deste fuego vna fuente de agua tan cruel e fria, que la mayor parte, como agora se diria, casi consumio, e lo que por consumir dexó quedó en el plazer e alegria que sin escriuirse quien quiera contemplar puede. E por mejor entendello habeys de saber que en el año de quinientos e onze, como a todo el mundo ha sido y es notorio, se hizo la liga e concordia del summo pontifice e santissimo padre nuestro Julio segundo e del catolico rey don Fernando de España e los venecianos. Para lo qual fue diputado por general capitan de toda la santa liga el ylustrissimo don Remon de Cardona visrey del realme de Napoles, el qual en el dicho tiempo governaua y es vno de los arriua nombrados. Pues llegandole la determinacion e mandado del rey en las cosas que hazer deuia, en la cibdad de Napoles se començó a hazer vno de los mas nobles e poderosos exercitos de gente de guerra que por ventura entre los christianos hasta oy se haya visto, de tanta por tanta gente, assi de los caualleros de titulo que en él fueron, como de los capitanes de gente d'armas e hombres d'armas que llevauan e de los capitanes de infanteria e infantes que con ellos yuan, cada vno en su suerte e manera segund para lo que era diputado; dudo que los que han escripto, por mucho que hayan sabido bien componer, si este canpo al tiempo que partió de Napoles vieran, no conocieran ser el más noble e mejor de los hasta oy vistos, assi en esffuerzo e saber de capitanes, como esfforçados e platicos soldados e discretos en la guerra. Quanto aun en ser el mas rico e luzido campo de aderezos e atauios assi de armas e ropas como de tiendas e los otros aparejos a la guerra competentes que jamas se vió, de lo qual adelante más largo se contará; solo agora se dira como en este tiempo viniendo la señora condessa de Avellino muger del noble don Juan de Cardona conde de Avellino, visrey de la provincia de Calabria, de las dichas tierras de Calabria para Napoles, por la mar adolecio en el camino e murio en la cibdad de Salerno, que fue la primera aldabada que en esta alegre corte de tristeza la fortuna començó a dar. Pues ya su fuego començado dende a no muchos dias con vna enfermedad assaz breue pusso fin la muerte en la vida del reverendissimo don Luys de Borja, cardenal de Valencia, que desta corte, aunque perlado, en las cosas de cauallero mancebo era vno de los quiciales sobre quien las puertas de las fiestas e gentilezas se rodeauan. E dende a ocho dias no más fizo lo mismo en los dias e juuentud de doña Leonor de San Severino, princesa de Visiñano que era vna de las que al cabo de la dança desta escriptura ha lleuado. En el mismo tiempo acabó la juvenil e luzida juuentud de doña Marina de Aragon, princesa que hauia sido de Salerno e a la ora era señora de Piombino. Assi que mirad señores si estas quatro pieças bastan para vn comienço de combate.
LO QUE ADELANTE SE SIGUIO ANTE DE LA PARTIDA E LA SUMA E CUENTA DEL NUMERO DE LA GENTE QUE PARTIO
Passando las cosas adelante e poniendose en orden las cosas del campo, fueron señalados todos los cargos que se deuian de dar sin los que ya estaban dados. Estos eran los capitanes de gentes d'armas. Los quales son los siguientes: Primeramente el señor duque de Termens con cient hombres d'armas, el qual fue deputado por capitan de la Iglesia. El señor Prospero Colona con cient hombres d'armas. El señor Fabricio Colona que fue elegido lugar teniente general del canpo con cient hombres d'armas. El conde Populo con cinquenta hombres d'armas. El conde de Potencia don Juan de Guevara con cinquenta hombres d'armas; don Juan de Cardona, conde de Avellino con sesenta hombres d'armas; el prior de Mesina con cinquenta hombres d'armas. Don Jeronimo Lloriz con cinquenta hombres d'armas. El capitan Pomar con cinquenta hombres d'armas. Diego de Quiñones con cient hombres d'armas que era la compañia del gran Capitan. Estas eran las ordenanças que el rey nuestro señor alli tenia e los capitanes que la tenian. Despues llegó Carauajal con quatrocientos hombres d'armas e seyscientos ginetes de los quales capitanes no nombramos ninguno porque en nuestro tratado ninguno dellos hay nombrado. Solo baste que fue la suma de la gente d'armas que el visrey lleuó mill e dozientos hombres d'armas e setecientos cauallos ligeros o ginetes, con la compaña que don Pedro de Castro alli tenia e los cinquenta ballesteros a cauallo del rey. Fue elegido capitan general de los cauallos ligeros el marques de Pescara. Fueron maestros de canpo el señor Alarcon e Diego de Cornejo. Hizo el visrey cien alauarderos para la guarda de su persona, de los quales fue capitan mossen Tallada. Fueron los coroneles de la infanteria onze, los capitanes fueron ciento e ocho, sin onze que el visrey hizo para su guarda con tres mil infantes escogidos. Los coroneles fueron el primero, Zamudio con dos mill infantes que lleuó de España, Arrieta, Joanes, Dondiaquito[289], Luxan, Bouadilla, Francisco Marques, Salgado, Mexia, Cornejo sobrino del camarero. De los capitanes no se habla por ser muchos, saluo de los que el visrey hizo, que fueron don Pedro de Arellano, Martin Gomez, Juan de Orvina, Juan de Vargas, Cristoual de Paredes, Christoual de Helin, Breçuela, el trinchante del visrey, Diego Montañes, Buytron, Ventelloys.
Murio alli ante de partir Diego Montañes, diose su conpaña a Torres; murio Torres, diose su conpaña a Borregan. Assi que fue en suma la infanteria española que de Napoles salio, diez mill infantes, mill e dozientos hombres d'armas, setecientos cauallos ligeros, cinquenta continos criados del rey, e muchos otros hombres de titulo e caualleros napolitanos e españoles e algunos sicilianos, de los quales adelante señaladamente hablaremos.
DE LOS ATAUIOS E GASTOS DEL VISREY
Por mexor lleuar ordenado el estilo e manera deste campo e de la partida del visrey será menester primero hablar de la orden e atauios de su persona e el estado que lleuó, el que fue desta manera. Primeramente, como diximos, lleuó su señoria cien alabarderos vestidos con ropetas de paño verde escuro e rosado de grana, jubones de raso o tafetan blanco e morado, calças blancas e moradas, e gorras de grana.
El capitan dellos que fue mossen Tallada lleuó sin otros atauios, dos cauallos d'armas para su persona atauiados con todo su conplimiento; el vno con vnas sobreuardas de raso morado cubiertas de chaperia de plata de unos cordones de san Francisco que hazian una reja, e en los quadros de la reja sobre el raso hauia dos esses de plata con vn sayon de terciopelo carmesi hecho a punta con pestañas de raso blanco; el otro cauallo lleuó con vnas sobre cubiertas de terciopelo verde e raso amarillo a metades cubiertas de unos escaques de tiras de tres en tres de la vna color en la otra sobre pestañas de raso blanco. El sayo desta manera, sin los otros atauios que lleuó.
Lleuaua mas el visrey cinquenta continos del rey todos mancebos, hijos de caualleros, los quales yuan tan bien atauiados que ninguno lleuaua menos de dos cauallos de armas con todo su conplimiento de las personas. Lleuaua mas veynte moços de espuelas con ropetas de paño morado e jubones de terciopelo verde e calças de grana. Lleuaua veinte e quatro cauallos de su persona; ocho de armas, ocho estradiotas, ocho a la gineta, con veinte e quatro pajes en ellos, vestidos con ropetas de grana, jubones de terciopelo o de raso negro, gorras de grana, capas aguaderas de paño de Perpiñan.
Lleuaua dozientos gastadores con su capitan para assentar sus tiendas. Lleuaua su capilla con doze cantores muy complida. Lleuaua sus atauales e trompetas ytalianas, con todos los conplimientos de su casa e criados ordinarios como se requeria. De los atauios de su persona solamente hablaremos de los que lleuaua de las armas, que fueron ocho para ocho cauallos; los otros dexaremos por abreuiar.
Primeramente lleuó vnas sobreuardas e sayon de brocado blanco e raso carmesi hechos a girones, e los girones hechos a puntas de lo vno en lo otro con pestañas de raso azul. Lleuaua vnas sobreuardas e vn sayon de raso azul cubierto de vnos lazos de brocado que lo cubria todo, sentados sobre raso blanco. Lleuaua vnas sobreuardas e vn sayon de terciopelo carmesi e raso blanco hechos a quartos, e sobre los quartos de carmesi hauia vna rexa de fresos de oro de vn dedo en ancho, hecha a centellas, dentro en las centellas hauia vnos otros de oro releuados que descubrian tanto de la seda como era de ancho el freso. Sobre los quartos del raso blanco hauia vna rexa del mismo freso, dentro en los quadros hauia dos yes de oro, en cada vno lleuaua vnas sobre cubiertas e vn sayon de raso blanco con faxas anchas de brocado negro de pelo rico, con vna faxa ancha e dos faxas angostas, todo guarnecido. Lleuaua vnas sobreuardas de brocado raso e vn sayon con vnas faxas de dos dedos en ancho de raso carmesi con vn ribete negro por medio de la faxa, con vnas franjas angostas de plata de vn cabo e de otro del ribete. Lleuaua vnas sobreuardas e sayo de raso amarillo cubiertas de chaperia de plata como vnas medias rosquillas que hazian la obra como escama de pescado, saluo que en las cubiertas era la obra gruesa y en el sayo menuda. Lleuaua vnas sobreuardas e sayo de raso carmesi con vnas cortapisas muy anchas de lazos de cordones de oro e plata releuados, que sentauan sobre dos bordones de brocado embutidas e releuadas, bordados de los mismos cordones de oro muy ricos. Lleuaua otras sobreuardas e un sayo de brocado rico sobre rico que costó a ciento e veynte ducados la cana. De todos los otros atauios assi forrados como por forrar, e cadenas e vagilla no escreuimos por abreuiar, saluo dos cortinajes e cobertores que lleuó para dos lechos, vno de brocado carmesi todo, e otro de brocado blanco e raso carmesi. Baste que se supo por muchas certenidades que gastó sin lo que propio suyo tenia, veynte e dos mil ducados de oro antes que de Napoles partiesse, en solo el aparejo de su persona e casa.
LOS ATAUIOS DE LOS CAPITANES D'ARMAS, SOLO DE LAS ARMAS
Los adereços de los capitanes solamente contaremos los de los cauallos de armas e los de sus personas para las armas, de los quales el primero que aqui se cuenta es el duque de Termens, el qual entre otros cauallos muchos que lleuaua vimos quatro atauiados señaladamente, los dos con dos pares de sobreuardas de brocado e sus sayones de lo mismo, otro con vnas sobreuardas de terciopelo carmesi e sayon con faxas de raso carmesi, el principal con vnas sobreuardas de terciopelo morado y el sayon de lo mismo, con vnos troncos bordados de oro de martillo muy releuados con vnos fuegos que salian por los concauos dellos, de manera que los troncos e las flamas henchian el campo de los paramentos e del sayon, con vnas cortapisas en lo uno y en lo otro de letras grandes del mismo oro bordadas en que blasonaua la fantesia de la inuencion.
El señor Prospero Colona hizo seys atavios aunque entonces no partio. El vno era de carmesi vellutado, los dos eran el vno de brocado rico, el otro de brocado raso; los tres eran bordados, vno de terciopelo negro con vnos toros de oro en cada pieça o en cada quarto del sayo muy releuados; estaua el toro puesto sobre vn fuego de troncos del mismo oro de manera que se henchia todo el campo. Era el toro que dizen de Nero. En las cortapisas hauia bordada vna letra de letras de oro que dezia:
Non es questo simil al nuestro.
El otro atauio de raso azul con vnos soles en cada canton de las pieças en lo alto y en lo baxo, vnos espejos en que dauan los rayos del sol de do salian flamas que sembrauan los campos de las pieças. En las cortapisas estauan como en lo otro, las letras de la inuencion. El otro atauio e mas rico, era de raso carmesi con vna viña bordada por todas las pieças, con sus sarmientos e hojas e razimos maduros e por madurar, hecho todo de oro tirado e plata e matizes de seda de relieue, de manera que la obra allende de ser muy galana era muy rica.
El señor Fabricio lleuó cinco cauallos de su persona; los dos con atauios de sedas de colores, el vno con vnas sobreuardas de sayo carmesi e brocado hecho a quartos, otro de brocado raso, otro de brocado rico.
El marques de la Padula no hizo alli ningun atauio por el luto que lleuaua de su cuñada, pero lleuó oro de martillo texido escacado para vn sayo e sobre cubiertas e brocados para otros atauios; su hijo don Juan no lleuó otra cosa sino paño negro por el luto de su muger.
El conde de Populo lleuó sus cauallos atauiados de brocados e sedas, pero su persona no llevaua mas que vna jornea a la usanza antigua; mas lleuó su sobrino don Antonio Cantelmo que yua por su lugar teniente, tres cauallos con tres atauios, uno de brocado, otro de raso azul e brocado a puntas, otro de raso azul chapado de vnas matas de siempre viuas muy releuadas.
El conde de Potencia lleuó dos cauallos con sobre cubiertas e sayones de sedas de colores e vn otro atauio de brocado, y el principal de raso azul con vnas estrellas, en cada campo vna, que los rayos della henchian toda la pieça, eran de oro texido bordadas muy releuadas, en las cortapisas yua bordada la letra de la inuencion.
El prior de Mesina hizo quatro atauios para quatro cauallos; el vno era de brocadelo e de brocado rico a mitades; otro de raso pardillo e terciopelo leonado a puntas; otro de terciopelo leonado e raso encarnado a centellas con vnas tiras de tafetan blanco sueltas por encima las costuras como vnas lazadas de lo mismo que las atauan a las juntas de los centelles. El principal atauio era de raso carmesi e brocado rico de pelo hecho a ondas a puntas. Hauia por medio de la tira del raso vnos fresos de oro que hazian la misma onda a puntas, e de la vna parte e de la otra dos tiras de margaritas de perlas. Estauan juntado el brocado e el raso con pestañas blancas.
Antonio de Leyua lleuó quatro cauallos de su persona, atauiados, vno de raso naranjado e raso blanco á puntas; otro con vnas sobrecaidas e sazon de brocado e damasco blanco hecho a escaques, assentadas vnas tiras angostas en torno del escaque del brocado en el de la seda, e de la seda en el brocado e dos cees encanadas de lo vno en lo otro, bordado todo de cordon de oro. El principal cauallo con vnas sobre cubiertas de brocado blanco e terciopelo carmesi hecho assimesmo a escaques, e dos barras travessadas en cada escaque de lo vno en lo otro sentadas sobre raso blanco, e en las barras de brocado hauia en cada vna tres candeleros de plata estampados y en las de carmesi otros tres dorados.
Don Jeronimo Lloriz lleuó quatro cauallos de su persona; vno con vnas cubiertas de azero, otro con sobre cubiertas e sayo de azeituni negro e de brocado hecho a puntas. Otro con sobre cubiertas e sayo de raso blanco e terciopelo carmesi hecho a centelles con vnas tiras de brocado de otro tirado, assentadas encima las costuras como vna reja, e vnos lazos dentro en cada centelle del mismo brocado, bordado todo de cordon de oro. El otro cauallo lleuó con vnas cubiertas de carmesi raso de la manera de las ricas del visrey.
Aluarado lleuó tres cauallos de su persona; el vno con vnas sobre cubiertas de terciopelo negro con vnas tiras de raso amarillo; el otro con vnas sobre cubiertas e sayo de terciopelo morado e raso amarillo a meatades, cubierto de escaques de tres en tres tiras de la vna seda en la otra, sentadas sobre raso blanco. El otro con vnas sobre cubiertas e sayo la mitad de brocado rico e raso carmesi, la mitad de brocado raso e terciopelo carmesi, hecho todo a escaques con vnas cruzes de Jerusalen, de lo vno en lo otro, bordadas de cordon de plata.
El capitan Pomar lleuó tres cauallos de su persona; vno con vnas sobre cubiertas e sayo de raso carmesi con vnos entornos de puntas de raso blanco; otro con vnas sobre cubiertas e sayo de raso blanco e terciopelo carmesi e brocado hecho a puntas de manera de vna venera; el otro con vnas sobre cubiertas de raso azul con vna reja de tiras de brocado con vnas pieças de plata estampadas, en cada quadro eran vnas aes goticas.
Diego de Quiñones lleuó tres cauallos de su persona; el vno con vnas sobre cubiertas e sayo de terciopelo negro e raso amarillo hecho a puntas; otro de terciopelo morado con vnas faxas de brocado entorno; otro con vnas sobre cubiertas e sayon de brocado.
Carauajal lleuó cinco cauallos de su persona adereçados los dos de brocado con sus sayones, dos de sedas de colores con sus sayos, vno con vnas sobreuardas e sayos de terciopelo carmesi guarnecido de fresos de oro, con vnas rosas de plata sembradas por encima.
Los capitanes que nueuamente con Carauajal yuan fueron bien en orden; no los contamos porque en nuestro tratado no estan nombrados e no queremos turbar los nombres para los que querran sacar por los vnos nombres los otros.
Rafael de Pacis se partió ante deste porque se fue a viuir con el papa e houo una conducta de setenta lanças, pero lleuó tres adereços fechos de Napoles para su persona e tres cauallos. El vno era vnas ricas cubiertas pintadas con vn braço en cada pieça que tenia vna palma en la mano, con vn retulo reuuelto en ella con vna letra que dezia:
La primera letra desta tengo yo en las otras puesta.
Para este atauio lleuó vn sayo de brocado negro; lleuó otro atauio de brocado con vnas cruzes coloradas de sant Jorge sembradas por encima; otro atauio lleuó de terciopelo negro cubierto de lazos de brocado sentados sobre raso blanco e todos los vazios llenos de vnas palmas pequeñas de plata a manera de batientes.
El marques de Pescara lleuó quatro cauallos con cuatro adereços; los tres con sobreuardas e sayos de brocado; los dos de rico, el vno de raso. El principal era de raso carmesi con vnos fresos de oro entorneados, vna mano vno de otro e de freso a freso estaua cubierto el carmesi de hilo de oro que cubria la seda, saluo que de tres a tres dedos se ataua el oro con vn cordoncico pequeño fecha vna lazada e quedaua entre vno e otro hecho vn centelle de la seda y el oro hecho dos medio centelles.
El conde Atorran Farramosca entre otros atauios que lleuó, el principal fue vnas sobreuardas e vn sayon de raso carmesi con vnas agudas de oro bordadas en las pieças, de las quales salian vnos fuegos que ocupauan todos los vazíos. Era tan rico que se cree que fuesse el atauio que más avía costado vno por vno.
Su hermano Guidon Farramosca lleuó el principal atauio de su persona de brocado e terciopelo carmesi hecho a triangulos, con vnos triangulos del brocado en el carmesi; del carmesi en el brocado pequeños, con pestañas de raso blanco.
Don Luys de Hiscar hizo dos atauios de su persona; vno de brocado de oro tirado, sobreuardas e sayos, otras sobreuardas e sayo de raso amarillo e raso blanco a meatades; el raso amarillo cubierto de una red de plata con vnos batientes de plata en los nudos, y en lo vazio sobre el raso vna cifra de plata estampada; sobre el raso blanco la misma red de oro con los batientes e pieças doradas. Pero este murio ante de la partida de Napoles.
Mossen Torel hauia hecho sin otro atauio vnas sobreuardas e sayo de terciopelo carmesi e raso carmesi a meatades cubierto todo de vnas tortugas de plata, saluo que en las uardas eran grandes y en el sayo pequeñas; pero este tambien murio antes del partir e llevólo su hijo.
El marques de Bitonto sin otros atauios de brocado que lleuó hizo vnas sobrecubiertas e vn sayo de terciopelo negro con vnas epigramas de oro bordadas por él, muy ricas.
El prior de Roma hizo vn atauio de brocado azul e terciopelo carmesi hecho a triangulos con pestañas de raso blanco, sobre los triangulos de carmesi hauia vnas pieças de oro estampadas tan espessas que a penas se descubria la seda.
Don Jeronimo Fenollet lleuó dos atauios vno de terciopelo morado e raso encarnado hecho a centellas con tiras e lazadas de tafetan blanco, como el del prior de Mesina; lleuó otras uardas de terciopelo negro con vna reja de fresos de oro sobre tafetan encarnado hecho a centelles; en las juntas de los fresos hauia vnas puntas de plata bien releuadas e vn batiente en cada punta; en los vazios del terciopelo hauia vn centelle de plata estampado tan grande que de terciopelo se descubria tanto como era el freso de ancho. Lleuó con ellas vn sayo de raso blanco e raso encarnado a meatades, con vnos lazos de brocado por medio de los girones e cortapisa sentados sobre lo encarnado con pestañas blancas, sobre lo blanco con pestañas encarnadas Hauia en los vazios de los lazos vnas villetas de plata estampadas, en lo blanco doradas, en lo encarnado blancas, con muchos batientes de la misma manera. El cuerpo del sayo estaua forrado de brocado muy rico acuchillado el raso de encima e muy guarnecido.
Mossen Coruaran fue por alferez real; lleuó vn rico atauio bordado.
El duque de Grauina, el duque de Trayeto, el marques de la Tela, el marques Gaspar de Toralto, el conde de Montelion destos no especifica la escriptura particularmente lo que lleuauan, porque segun estos otros quien quiera lo puede considerar e porque sus atauios eran de brocados e de sedas, sin manera de deuisas ni inuenciones.
De Cicilia vinieron algunos caualleros; aqui no se nombra sino el conde de Golisano y el lugar teniente de Cicilia que se llamaua Don Juan de Veyntemilla. Cualquier destos caualleros napolitanos e cecilianos que no tenian cargos, fueron tan complidamente en orden, que ninguno lleuó menos de veynte gentiles hombres de cadenas de oro de su nacion. De manera que se estima que sin las mill e dozientas lanças de ordenança e capitanes, lleuó el visrey con los cincuenta continos del rey y estos señores e los italianos que con ellos yuan e muchos otros caualleros Españoles que viuian con el rey, e otros que de nueuo alli se llegaron delos otros campos de Francia e venecianos e del papa e de Ferrara, trezientos caualleros de cadenas de oro entre hombres de titulo e varones e caualleros.
Agora hablaremos del dia qu'el virrey partió; las damas que en tres o quatro partes se juntaron, porque por su nombre propio las nombraremos, mas como hauemos hecho los caualleros, para quien quiera especular o escaruar por los vnos nombres los otros, pues que se podran hallar vnos por el principio de los nombres o titulos fengidos, otros por las deuisas e colores; assi que mire bien cada vno que no es esto nada falso ni fengido.
LA PARTIDA DEL VISREY
El señor visrey partio de Napoles, domingo a medio dia, ocho de nouiembre, acompañado de todos estos caualleros e otros muchos principales e perlados e señores que en la tierra quedaron, entre los quales, fue el cardenal de Sorrento, el arzobispo de Napoles, el principe de Visiñano, el príncipe de Melfa, el duque de Ferrandino, el señor Prospero, el duque de Bisella, el duque de Atria, el conde de Soriano, el conde de Matera, el conde de Chariata, el conde de Trauento, el almirante Villamarin, el marques de Layno, el conde de Marco e muchos otros caualleros. En estos que aqui se nombran que quedaron hay muchos de los que en el tratado hallemos continuado en las fiestas nombradas; los quales son el marques de Nochito, el duque de Bisella, el duque de Ferrandina, el conde de Marco, el conde de Sarno, el conde de Trauento, el almirante, el cardenal don Carlos de Aragon.
En las casas del principe de Salerno estauan las señoras reynas de Napoles con sus damas, doña Juana Castriote, la duquesa de Grauina, doña Maria Enriquez, doña Maria Cantelmo, doña Porfida, doña Angela Villaragut, doña Juana Carroz, doña Violante Celles, la señora Diana Gambacorta, la señora Maruxa, la marquesa de Layno, la marquesa de Toralto e otras muchas damas.
En Castel Novo estaua la visreyna e su hermana, la condesa de Capacho muger del almirante, su hermana la muger de don Alonso de Aragon, e otras muchas señoras.
En casa del conde de Trauento estaua la condessa e su hermana la condessa de Terranoua e sus hijas, la marquesa de Nochito, la condessa de Soriano, la condessa de Matera e otras muchas señoras.
En casa de la señora duquesa de Milan la señora su hija doña Bona, la duquesa de Trayeto, la señora Isabel, la señora doña Maria de Aragon, la Griega e las otras damas de la señora duquesa e la condessa de Marco.
En casa de la marquessa de Pescara estaua la marquesa, e la marquesa del Guasto, la marquesa de la Padula, la condessa de Benafra, doña Castellana muger de Antonio de Leyua, la marquesa de Vitonto, la duquesa de Franca Vila.
En casa de madame Andriana estaua ella e su hija e doña Maria Dalise e las hijas de Cario de Fango.
LO QUE DESPUES DE PARTIDO EL VISREY SE SIGUIO E LO QUE FLAMIANO HABLÓ A VASQUIRAN DESPIDIENDOSE DEL.--DONDE EL AUTOR TORNA A USAR EL ESTILO PRIMERO DE LOS NOMBRES FENGIDOS.
Las otras damas que en aquel dia houo no se nombran aunque fueron muchas, mas no hazen al proposito de nuestro tratado porque en él no se han hallado. Partido el visrey quedaron alli algunos caualleros por algunos negocios que les cumplian o satisfazian, entre los quales quedó Flamiano por poderse despedir de Vasquiran más a su plazer, él queriéndose partir començo a hablar con Vasquiran desta manera:
Agora, Vasquiran, conozco que mi vida es poco o durará poco, porque dos cosas que viua la sostenian agora la acaben; la vna era tener yo esperança de ver a mi señora Belisena que della era señora, la otra era tu compañia e conuersacion que a los males della ponia consuelo. Pues agora el ausencia apartandome dos bienes tan grandes no puede sino encausarme dos mill males mayores, por donde conozco en mi que me acerco a la muerte, apartandome de ti. Una cosa te suplico, que no te enojes de escriuirme, por que yo sé que poco te durará tal fatiga. E si de mi fuere lo que pienso que será, ruegote que este amor tan grande que agora nos sostiene e conserua en tanto estremo de bien querer, que de tus entrañas no lo dexes amenguar ni venir a menos, como muchas vezes acontece, segun yo te lo he escripto contradiciendote; mas ante te suplico que en el pligo de tus lastimas lo envueluas, para que con aquellas, de mi te duelas como dellas hazes. Esto te pido no por darte a ti fatiga como dello recibiras, mas por el consuelo que mi alma recebira de ver la memoria que de mi tienes, e plega a nuestro Señor que en ti dé tanto consuelo e alegria quanto yo desseo e tú has menester. No me cuentes esto a pobreza de animo, porque parecen palabras en algo mugeriles, ante lo atribuye a lo qu'es razon, porque lo mucho que tu ausencia me lastima, la poca esperança que de vida tengo me lo haze dezir. Suplicote que en tanto que aqui estaras no dexes de visitar a mi señora Belisena, porque sola esta esperança me dara esfuerço para lo que me quitará la vida, que será poder caminar donde de su presencia me alexase. No quiero más enojarte con mis fatigas, pues que siempre desseé complazerte con mis seruicios, sino que me encomiendo a ti, e te encomiendo a Dios.
RESPUESTA DE VASQUIRAN A FLAMIANO
Todo el bien que la muerte me pudo quitar me quitó; todo el consuelo e descanso que la fortuna me podia apartar para mis trabajos, me apartó en tu partida, y esta lastima te deue bastar, Flamiano, viendo con tu ausencia quál me dexas, sin que con tal pronostico más triste me dexes como hazes. No son tus virtudes, siendo tantas, para que tus dias sean tan breues, porque muy fuera andaria la razon e la justicia de sus quicios si tal consintiesse. Tu viuiras e plega a Dios que tan contento e alegre como yo agora triste e descontento viuo. Lo que a mi memoria encomiendas, por dos cosas es escusado; la una por lo que he dicho, la otra porque si otro fuesse lo que no será, quien a tus dias daria fin a los mios daria cabo, por muchas razones que escusar no lo podrian; mas en esto no se hable más porque parece feo. Mandas me que a la señora Belisena visite; tambien es escusado mandarmelo, porque quando tu amistad no me obligara a hazerlo, su merecimiento me forçara. Lo que me pides que te escriua, te suplico que hagas como es razon. Yo me partire lo mas presto que pudiere para Felernisa, negociado que alli haya algunas cosas que me conuienen, trabajaré de ser muy presto contigo si algun graue impedimento no me lo estorua, lo que Dios no quiera. Entre tanto viue alegre como es razon, pues que vas en tal camino que por muchas causas a ello te obliga. La una yr en seruicio de la yglesia como todos ys. La otra en el de tu rey como todos deuen. La otra por que vas a usar de aquello para que Dios te hizo, qu'es el habito militar donde los que tales son como tú, ganan lo que tú mereces e ganarás. La otra e principal que lleuas en tu pensamiento a la señora Belisena e dexas tu coraçon en su poder, qu'esto solo basta para fazerte ganar quantas vitorias alcançar se podrian. Una cosa temo, que la gloria de verte su seruidor e las fuerças que su seruicio te ofreceran, no te pongan en mas peligro de lo que haurias menester. Yo te ruego que pues la honrra es la prenda deste juego, que dexes donde menester fuere la voluntad e te gouiernes con la discrecion. E assi te encomiendo a Dios hasta que nos veamos e siempre.
LA PARTIDA DE FLAMIANO
Acauados sus razonamientos hablaron en otras muchas cosas todo aquel dia, hasta la tarde que Flamiano fue a besar las manos a la señora duquesa e despedirse della e de su señora con la vista. A la qual embió estas coplas que hizo por la partida, despues de haberse despedido.
Poco es el mal que m'aquexa estando en vuestra presencia en respecto del que ausencia dentro en el alma me dexa y en la vida, porque siento en la partida tanta pena e tal tormento que no hallo a lo que siento ya medida ni me basta el suffrimiento. E siendo mi pena tal, no me quexo ni hay de quién que quien nunca tuvo bien no se ha de quexar de mal, ni yo lo hago porque con la pena pago aunque me sea cruel mi pensamiento, pues dél me satisfago con que no hay remedio en él. Callo porque siempre crece mi dolor que nunca mengua pues ha callado mi lengua lo que mi alma padece, con tal pena, mas agora me condena este mal deste partir para que os ose dezir: aun no suena que se acaba mi viuir. Acabase porque veros me mata con dessear y el desseo con pesar de verme no mereceros, pues presente de tal bien tan mal se siente el triste que no os verá, dezidme qué sentirá siendo ausente, claro esta que morirá. Assi que, señora mia, lo que siempre desseé fue morir en vuestra fee como agora se me guia, si mi suerte alcançasse con la muerte tanto bien en pago della qu'os pesasse a vos con ella, menos fuerte me seria padecella. Mas nunca vos hareys tal porque vuestro merecer no lo consiente hazer viendo que es pequeño mal morir por ello, assi que si me querello será, señora, de mi, porque nunca os mereci e sin merecello tantos males padeci. E podeys ser cierta desto qu'en veros supe juzgar que no se podia pagar tanto bien con menos qu'esto, de manera, que conocera quien quiera pues que se muestra tan claro que a muy poco mal me paro aunque muera e que no me cuesta caro. Assi que con la partida no'stá mi mal en morir siendo qual será la vida, mas consiste en el viuir, que si pensaua todo el mal que me causaua lo que yo no merecia, quanto en ella adolecia me sanaua cada vegada c'os via. De suerte que mi dolencia, me fuerça para que muera pues la salud no se espera que daua vuestra presencia, pues sin ella todo'l mal de mi querella no'stá más d'en el viuir junto con ella, no hauria mucho que sofrir. Assi que parto muriendo e voy viuo desseando la muerte que ya demando por no morir mas viuiendo. Dios me guarde que su venir no se tarde mas que abreuie su venida, porque ya estoy de la vida tan cobarde quanto estoy de la partida. De manera que tardarse lo poco que durará no es viuir pero será la muerte más alargarse, porque della menor mal es padecel'a que penando desealla pues el triste qu'en buscalla va tras ella descansará si la halla. Y de ser con ella cierto no puedo mucho tardar pues començadme a contar dende agora ya por muerto: que lo ya soy e no creays que dende hoy, porque dende el primer dia c'os puse en mi fantasia muerto estoy e muerta el anima mia.
Pues embiadas estas coplas con vn paje suyo para que a la señora Yssiana se las diesse, porque de su mano a noticia de Belisena viniessen, Flamiano se partió con el marques de Persiana que avn no era partido, e con el prior de Albano y el prior de Mariana, los quales juntos partieron. Vasquiran salió con ellos vna gran pieça del camino, en la cual siempre con Flamiano fue hablando. Llegados donde despedirse deuian, Flamiano dixo a Vasquiran: Señor Vasquiran, esto que agora os quiero dezir, va fuera de todas las passiones e fantasias de las cosas de amores, ni sus vanidades, saluo que la verdad es esta, que despues que esta partida determiné nunca mi coraçon, dello ha podido tener contentamiento e alegria, ante vna intrinseca tristeça que del espiritu e del animo me nace e nunca vna hora me dexa, sin poder conocer causa que para ello tenga, quitadas las que te dixe que no son desta qualidad, por lo que apartarme de ti me fatiga, desseo y esperança de tornarte a ver daria consuelo e de la señora Belissena assi mesmo; mas creeme vna cosa e mira en qué hora te lo digo, que mi vida será muy poca porque yo me lo siento en la mano e verlo has que assi será. A lo qual Vasquiran con muchas razones satisfizo, apartandoselo de la memoria y en algo reprehendiendole, aunque en lo intrinseco no menos alteracion recibia qu'el otro publicaua. E assi se despidio Vasquiran del señor marques e de los dos priores e de otros caualleros que con ellos yuan, e a la fin de Flamiano con tantas lagrimas que ninguno podia prenunciar palabra al otro; ante estando vn poco abraçados, al vno e al otro las entrañas verdaderamente se les arrancaban, hasta que despartidos sin hablar se dieron paz, e assi Vasquiran e los suyos se tornó a Noplesano tanto lleno de tristeça que en todo el camino ni en aquella noche a ninguno habló palabra, ante la pasó toda trastornando por el juyzio diuersas cosas; venianle a la memoria sus viejas e frescas llagas, su nueua soledad, las palabras que Flamiano le hauia dicho que de nueuo dolor le afligian, recelando lo que tenia como fue.
CUENTA EL AUCTOR LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE TORNADO TODO EL TIEMPO QUE DURÓ HASTA QUE SUPO LA NUEUA DE LA BATALLA
Tornado Vasquiran a Noplesano començó adereçar las cosas de su partida, en el qual tiempo cada dia yua a visitar a la señora duquesa e muchas vezes hablaua con la señora Belisena de diversas cosas, en especial de los caualleros que eran partidos. E assi a cabo de algun tiempo, hauida vna naue se partio. Llegado a Felernisa començo a poner en orden las cosas necessarias para partirse al campo, y en este tiempo siempre estuuo con mucha congoxa e tristeça recelando alguna mala nueua como despues le vino, la qual fue causa que diuersas uezes determinara partirse dissimuladamente, porque las palabras que Flamiano en la partida le habló le causauan infinitos e temerosos pensamientos. Pues estando assi recelando e su partida poniendo en orden, vna noche passada la semana de passion, que era la primera de la pascua de alegria en la qual fue la cruel batalla de Rauena, Vasquiran estando en su lecho dormiendo le siguio vn sueño en el qual vio todo o lo mas que en aquella triste jornada de Rauena se era seguido. Lo qual con mucha turbacion otro dia contó a sus criados, siempre diziendoles lo que temia, assi como fue.
CUENTA VASQUIRAN A SUS CRIADOS LAS COSAS QUE LA NOCHE ANTE HAUIA SOÑADO
Habeys de saber, hermanos, que no puedo menos de hazer de no descobriros vn caso qu'esta noche me ha seguido, como a fieles seruidores e buenos amigos, aunque las cosas de los sueños en general por cosas vanas son tenidas, como plega a Dios que esta sea. Mas como la materia della tan graue me sea, el recelo que dello tengo me haze que me parezca a la vista verdadera. Haueys de saber que esta noche estando de mis fatigas con el dolor mas atonito que dormido, como suelo, me parecio que me hallaua caminando a la marina de Venecia por vna llanura cerca de vna ciudad la qual veya cercada de gente que no podia ninguno conocer. E assi andando por vna ribera de vn rio arriba sintia muy gran roydo de armas e de artilleria en tanta manera que me parecia que la tierra toda se queria hundir e que el cielo se caya. E como tal roydo senti, apressuré mi andar por vn pequeño bosque y en poco espacio me vi al salido dél en vna altura e assi mirando el gran alarido de las vozes, miré allende el rio que junto me estaua, vi la mas cruda batalla e la mayor que parece hauer oydo, no solo en vna parte, mas en diuersas, de la qual me parecia que via salir muy mucha gente e meterse en el rio en vnas barcas e los vnos yuan el rio arriba e los otros el rio abaxo, de los quales no podia conocer quién ninguno dellos fuesse, saluos que los que yuan por el rio arriba lleuauan vnas cruzes coloradas en los pechos e los cuerpos e ropas teñidos de sangre, e parecia que yuan cantando e muy alegres. E los que yuan el rio ayuso lleuauan vnas cruzes blancas en los pechos e los cuerpos assi mesmo de sangre teñidos, e los rostros assi mesmo de sangre llorosos, e pareciame que sus barcas yendo el rio abaxo, que se hundian en el agua e ninguna parecia, ni los que en ellos yuan. E las otras que arriba caminauan me parecia que se metian por vna floresta la mas hermosa del mundo, e que todos yuan cantando e muy alegres, e assi desaparecian de mi uista. Estando assi vi venir vna gran barca con muchos caualleros mancebos, con la deuisa de los que arriba caminauan, e vilos a todos con vnas coronas de flores en las cabeças e vnos ramos en las manos, cantando muy alegres, e como en par de mi llegaron, vino la barca acostandose a la ribera del rio donde yo estaua, e como mas cerca de mi fue, conoci qu'en la proa de la barca venia Flamiano con muchas heridas en el rostro y en la persona, e vi que me saludó con la cabeça e no hablaua. Vi junto con él a su costado al conde de Auertino, de la misma manera dél herido. Vi en la delantera assentados al prior de Mariana e al prior Albano, e vi a Rosseller el pacifico e Alualader de Caronis e a Pomerin e a Petrequin de la Gruta, e vi a Guillermo de Lauro e a su hermano el conde de Torremuestra e mas de cien caualleros Españoles e de Noplesano, e vilos todos con muchas heridas en sus personas. Vi infinitas barcas de aquella manera, en las quales parecia que mucha gente conocia. E como esta barca principal tanto cerca de mi llegó, puseme al orilla del agua por entrar en ella, e siendo cerca de mi Flamiano, alargó la mano contra mi, e yo por entrar en la barca, pareciome hauer caydo en el agua. Con la qual turbacion recordé, e tan alterado que mas no podia ser. Assi que todo lo que de la noche quedaua, passé velando en diuersos pensamientos. Plega a Dios que no hayamos alguna mala nueua.
CUENTA EL AUCTOR COMO DENDE A POCOS DIAS LLEGÓ FELISEL A FELERNISA CON LA NUEUA DE LA BATALLA
Passados algunos dias despues desto, llegó en el puerto de Felernisa vna nave que de Noplesano venia, por la qual se supieron las nueuas de la batalla passada. Venia en la nave Felisel, el qual como a Vasquiran vio, ¿quién podrá contar los dolorosos gemidos, los entrañables gritos que en su presencia dio, estando gran pieça sin palabra poderle pronunciar? Al qual con muchos ruegos e consolaciones, Vasquiran començo a rogar que se reposasse, aunque no menos alteracion en él hauia para oyr lo que ya pensaua que le podria contar que en él para poderselo dezir. Pues algo Felisel sosegado, començó en esta manera a dezir:
Agora podras, Vasquiran, de verdad plañir, agora no tienes quien tu porfia te vença, agora el más de los solos te puedes llamar, agora el más verdaderamente lastimado, agora el más sin consuelo e con menos remedio; agora podras dezir que tus males esperança de bien no tienen, agora con raçon pediras la muerte porque en ella halles reposo, agora con raçon della te podras quexar, pues lo que recelas perder te llena e a ti que la pides dexa, agora tienes raçon de aborrecer la vida, agora conozco que ninguno en desdichas te es igual, agora puedes dezir que la fortuna teniendote debaxo su rueda ha parado fuera de toda raçon contra ti; agora comiença de nueuo a plañir e llorar con la muerte de Violina, la de tu carissimo amigo Flamiano, con todos quantos amigos en el mundo tenias, pues que la muerte ninguno te ha dexado. Assi que no me pidas más particularidades de tu mal e mis malas nueuas, sino que ninguno te queda de quien alegrarte puedas; por eso en general comiença de todos a dolerte e de ti a hauer lastima, porque ellos con honrrosas muertes ya repossan e tu amarga e triste vida viuiras desseandola. Vna carta te traygo de mi señor, la qual en mi presencia acauó de escreuir dando fin a su vida.
CARTA DE FLAMIANO A VASQUIRAN ESTANDO PARA MORIR
Vasquiran, si la breuedad de mi muerte más largo espacio me diera, más larga te huuiera hecho mi carta. Pero pues la vida no ha tenido más lugar para partirse de mi, perdoname. No te escribo del caso, ni de como nuestra batalla passó, porque de muchos lo sabras, e ninguno sabe como fue, ni puede saber mas de lo que vió. Solo quiero que sepas que sin mi ninguno de quantos amigos tenias te queda viuo, salvo algunos que en prission quedan. Bien sé que nos ternás envidia por no hauerte hallado con nosotros para dexar nuestra compañia, como soy cierto que lo hizieras. Yo te lloro porque agora conozco que tu vida será qual publicauas. Ningun remedio para tu consuelo tienes mejor que con la discrecion esperar tras lastimada vida honrrosa muerte, donde segun comienço a sentir, creo que el verdadero reposo se halla. Assi que discreto eres, conforma tu desseo con la voluntad de Dios y él te dara remedio a tus pesares como a mi me ha hecho. De mi te ruego que no plangas mi muerte porque es la cosa de que en este mundo he sido más contento. Si mi ausencia te fuere graue, piensa en que la vida no es tan larga que presto no nos veamos e con esta esperança que de tu desseo me consuela, vive contento. Solo vna cosa me parece que a mi anima da pena queriendo de mí partirse e a mi cuerpo queriendo despedirse della, esto es que mis ojos no ayan podido ver a mi señora antes de mi fin, para que dende aqui començara a sentir la gloria que allá espero, pues que acá siempre me fallecio. Verdad es que siempre esperé en la muerte el descanso que en la vida no hallaua. E no alargo mas porque mi viuir se acorta, que a esta e a mi vida a vna dió cabo, encomendandote a Dios a quien mi alma encomiendo. Hecha en Ferrara a XVII de Abril. Año 1512.
El que en la muerte mas que tú ha sido venturoso, tu verdadero amigo, Flamiano. Deo gratias.
FIN
NOTAS:
[284] Hemos copiado el título de la obra, como también el Prólogo y el Argumento, de la edición de Venecia por Gabriel Giolito de Ferrariis, año 1553, porque al ejemplar que de la de 1513 se conserva en la Biblioteca Nacional faltan dos hojas al principio.
El título de la edición de Amberes por Filipo Nució, año 1576, es muy distinto y dice así:
Question de Amor.
Lo que en este presente libro se contiene es lo siguiente:
Vna question de amor de dos enamorados, al vno era muerta su amiga; el otro sirue sin esperança de galardón. Disputan qual de los dos sufre mayor pena.
Entretexense en esta controuersia muchas cartas y enamorados razonamientos.
Introduzense mas, vna caça, vn juego de cañas, vna egloga, ciertas justas y muchos caualleros y damas con diuersos y ricos atauios, con letras y inuenciones.
Concluye con la salida del señor Visorey de Napoles, donde los dos enamorados al presente se hallauan para socorrer al Santo padre. Donde se cuenta el numero de aquel lucido exercito y la contraria fortuna de Rauena.
La mayor parte de la obra, historia verdadera.
[285] En la edición de 1513 se lee:
Pues que entonces.
[286] En la edición de Nucio _basiliscos_.
[287] _Ahunca_ dice por error en las ediciones, pero el consonante exige que se lea _avança_.
[288] En otras ediciones _precio_.
[289] En la edición de Nucio: _don Diaguito_.
CRISTOBAL DE VILLALON
DIALOGO
QUE TRATA DE LAS TRANSFORMACIONES DE PITÁGORAS,
EN QUE SE ENTRUDUCE UN ZAPATERO LLAMADO MICYLLO E UN GALLO
EN QUYA FIGURA ANDA PITÁGORAS.
OBRA INÉDITA
CAPITULO PRIMERO
_Como el gallo despertó á su amo Micillo e los consejos que le da._
MICILLO.--GALLO.
MICILLO.--¡Oh maldito gallo! que con esta tu boz ynbidiosa tan aguda Jupiter te destruya, porque con tus bozes penetrables me has despertado del sueño más apazible que hombre nunca tubo, porque yo gozaba de muy conplida bienabenturança, sonnando que poseya muy grandes riqueças ¡y que ni en la noche no me sea posible huyr de la pobreça!, clamandome tú con tu canto enojoso, pues segun yo conjeturo aun no es la media noche, agora por el gran silencio, ora por el gran rygor del frio que avn no me hace cosquillas como suele hacerme quando quiere amanescer, lo qual me es muy cyerto pronostico de la mañana; mas este, desventurado velador desde que se puso el sol bozea como si guardase el bellocyno dorado; yo te prometo que no te bayas sin castigo porque con vn palo te quebrantaré esa tu cabeça si amanesciere tan presto, porque agora mayor serbycio me arias si callases en esta tan esqura noche.
GALLO.--Mi señor amo Mi[ci]llo, en verdad que pensaba yo que te azia muy agladable serbizyo si te manifestase la mañana con mi canto, porque levantandote antes del dia pudieses azer gran parte de tu labor. Si antes quel sol saliese hubieses cosidos vnos çapatos, trabajo más provechoso seria para ti comer, y si más te aplaze el dormir yo te contentaré callando y me haré más mudo que los peces de la mar; mas mira bien que aunque durmiendo te parescas rico no seas pobre quando despiertes.
MICILLO.--¡O Jupiter! destruydor de malos agueros; ¡o Herqules! apartador de todo mal, ¿qué cosa es esta, quel tiene vmana boz?
GALLO.--¿Y encantamyento te paresce, Micyllo, si yo asi hablo como vosotros ablays?
MICILLO.--¿Pues quién más verdadero encantamiento? ¡o Dios soberano! apartad tan gran mal de mi!
GALLO.--Por cierto tú me paresces muy sin letras ¡o Micillo! pues que no as leydo los versos de Omero, en los quales quenta que Xanto caballo de Archilles, despues de aver relinchado en medio de la batalla, començo a cantar en alta boz rezando por orden los versos e no como yo que ablo en prosa; mas él profetizaba y dezia grandes oraqulos de las cosas que estaban por venir, mas a ninguno pareszio que azia cosa misteryosa ni prodigiosa, ni alguno de los que le oyan le juzgaban por cosa mala ni dannosa, como tú agora azes llamando a Dios, pues no es maravylla que yo able boz de honbre siendo tan allegado de Merençio[290], el más parlero y eloquente orador entre todos los dioses y más siendo yo vuestro continuo conpannero, que lo puedo bien aprender; y si me quieres olgaré mucho de te dezir la causa mas principal de donde yo tenga lengua y boz como vosotros y tenga esta faqultad de ablar.
MICILLO.--Oyrete, Gallo, con tal condicyon que no sea suenno lo que me contares, mas que me digas la muy berdadera ocasion que te mobio a ablar como onbre.
NOTAS:
[290] _Sic_, por Mercurio.
CAPITULO II
_Como el Gallo da a entender a su amo Micyllo quel es Pitagoras y como fue trasformado en gallo y Mycillo dize vna fabula de quien fue el gallo._
Pues oyeme, Micyllo, que tú oyras de mi vn quento muy nuevo e incleyble; que te ago saber queste que agora te parezco gallo no a mucho tienpo que fue onbre.
MYCILLO.--En verdad yo he oydo ser esto ansi quel gallo fue vn paje muy privado del dios Mares que sienpre le aconpannó en los plazeres y deleytes e que vna noche le llevó consigo quando yba a dormir con Venus, y que porque tenia gran temor del sol y que no los viese y lo parlase a Vulcano, dexóle en su guarda, requeriendole que no se durmiese porque si el sol salia y los bia que lo parlarya a Bulcano, y dizen que tú te dormiste y el sol salio y que como los vido fuelo a dezir a su marido de Venus, y asi Bulcano con gran enojo vino y prendiolos en vna rez que fabrycó y presos llevolos ante los dioses, y que Mares con el gran enojo que hubo te bolbió en gallo y que agora por satisfazer a Mares quando no haces otro provecho alguno manifiestas la salida del sol con grandes clamores y cantos.
GALLO.--Es la verdad todo eso que se cuenta, mas lo que yo agora quiero dezir otra cosa es; muy poco tienpo ha que yo fuy trasformado en gallo.
MYCILLO.--¿Deque manera es eso ansi; porque lo deseo mucho saber?
GALLO.--Dime, Micyllo, ¿oyste algun tienpo de vn Pitagoras sabio?
MYCILLO.--¿Acaso dizes por vn sofista encantador el qual constituyó que no se comiesen carnes ny abas, manjar muy suabe, para la despedida de la mesa, y aquel que presvadio a los onbres que no ablasen por cynco años?
GALLO.--Pues sabes tanbien como Pitágoras abia sido Eufurbio?
MYCILLO.--Yo no sé mas sino que dizen queste Pitagoras abia sido vn honbre enbaydor que azia prodigios y encantamientos.
GALLO.--Pues yo soy Pitagoras, por lo qual te ruego que no me maltrates con esas enjuryas, pues no conoscyste mis costumbres.
MYCILLO.--Por cierto esto es mas milagroso ver vn gallo filosofo; pues declaranos, buen yjo de Menesarca, qué causa fue la que te mudó de onbre en ave, porque ny este acontecimiento es verisimile ni razonable creer, e ademas por aver visto en ti dos cosas muy ajenas de Pitagoras.
GALLO.--Dime quales son.
MYCILLO.--Lo vno es verte que eres parlero y bullicyoso, mandando el que por cynco años enteros no ablasen los onbres; lo otro contradize a su ley porque como yo no tubiese ayer que te dar de comer te eché vnas abas y tú las comiste con muy buena boluntad, por lo qual es muy mas necesario que mientas tu en dezir que seas Pitagoras; que si eres Pitagoras tú le has contradezido pues mandaste que se abya de huyr de comer las habas como la misma cabeça del padre.
GALLO.--¿No has conoscido ¡oh Micillo! qué sea la causa de aqueste acaescimiento que qunple para qualquier género de bida? entonces quando era filosofo desechaba las habas; mas agora que soy gallo no las desecho, por serme agradable manjar; mas si no te fuere molesto, oyeme e dezirte he cómo de Pitagoras comence a ser esto que agora soy, anque hasta agora he sido transformado en otras muchas diversas figuras de animales; dezirtelo he lo que me acaescyo en cada vna por si.
MYCILLO.--Yo te ruego me lo quentes porque a mi me será muy sabroso oyrte e tanto que si alguno me preguntare quál queria mas, oyrte a ti o bolver aquel dichoso suenno que sonnava astaqui, juzgarya ser yguales los tus sabrosos quentos con aquella sabrosa posesion de riquezas en que yo me sonnava estar.
GALLO.--Tú tanbien me traes a la memoria lo que en el suenno biste como quien guarda vnas vanas ymajinaciones, tu fantasia te regozijas de vna vana felicydad.
MYCILLO.--Mas sé cyerto que m'es tan dulce este suenno que nunca del me olvydaré ni de otra cosa más me quiero acordar.
GALLO.--Por cierto que me muestras ser tan dulce este suenno que deseo saber qué fue.
CAPITULO III
_Que quenta Mycyllo lo que le sucedio en el conbite del rico Everates._
MYCILLO.--Yo te [lo de]seo contar porque me es muy sabroso dezirlo y acordarme dél; mas dime tú, Pitagoras, ¿quando me contarás estas tus transformacyones?
GALLO.--Quando tú, Micyllo, acabares de contarme lo que te acontecyo en la cena y me dixeres tu suenno, porque te lo deseo saber.
MYCILLO.--Bien te acordarás que no comi ayer ninguna vez en casa, porque topandome ayer aquel rico Eberates en la plaça me dixo que labado y polido me fuese con él a comer.
GALLO.--Bien me aquerdo, porque yo en todo el dia no comi, asta que viniendo tu a la noche bien arto, me distes vnas cynco abas, por cyerto esplendida cena para gallo el qual en otro tiempo fue rey y poderoso peleador.
MYCILLO.--Pues entonces yo me eché a dormir quando te di las abas; luego me dormi e comence a sonnar en la noche vn suenno mas sabroso quel vyno, netar ny anbrosia.
GALLO.--Pues antes que me quentes el suenno ¡oh Mycyllo! me quenta todo lo que paso en la cena de Eberates, porque me plazerá ny tanpoco te pesará a ti si agora quisieres, contandome todo lo que comiste, rumiarlo como entre suennos.
MYCILLO.--Yo pienso serte enojoso si lo que alli pasó te contase, mas pues tú lo deseas saber, yo huelgo de te lo dezir porque nunca asta agora he sido conbidado de algun ryco, ¡o Pitagora! e sabras que ayer rejido con buena fortuna me topé con Eutratas[291] y saludandole como yo lo tenia en costunbre, encobryame quanto podia por verguença que no byese my capa despedaçada, y dizeme el: Mycyllo, oy celebro el nascimiento de vna hija mia, he conbidado a muchas personas para comer e cenar; e porque me dizen que vno de los conbidados está enfermo e no puede venir, vente tú en su lugar y haz de manera que por ser festibal el conbite vayas polido e ataviado lo mejor que pudieres e comeras allá si acaso si aquel faltare, porque avn lo pone en duda. E como yo oí a Hencrates adorele y fume (_sic_) rogando a Dios todopoderoso, porque tubiese hefeto my felicedad, diese aquel henfermo en quyo lugar yo habia de oqupar la silla en el conbite algun frenesi o modorylla o dolor de costado o gotata (_sic_) de tal manera que le yziese quedar en su casa y no fuese allá. Pues myentras llegaba la ora de la cena yo me fui al baño y me labé y este tienpo se me yzo vn siglo o vna gran edad, mas quando fue el tienpo llegado voyme solycy[to] lo mejor que yo pude atabiado, puesta mi pobre capa de la parte más linpia y que sus agujeros menos se parescyesen; allegando a las puertas hallo otros muchos onbres, entre los quales veo que cuatro moços traen sentado en una silla aquel enfermo en quyo lugar yo era combidado e benia el mismo manifestando traer gran enfermedad, porque jemia muy doloroso y tosia y escopia muy asquerosamente; venia amaryllo e ynchado; era viejo de más de setenta años y dezian ser vn filosofo que lee en esquelas y aze cancyones en publyco; traya vnas vistiduras muy yploclitas, y como Archebio el medico le vio y qu'era alli conbidado le dixo: señor, mejor fuera que os quedarades en vuestra casa estando tan enfermo que salir agora acá; el qual respondio: no es razon que Daron filosofo quebrante a su amigo la palabra avnque esté enfermo de qualquiera enfermedad. E dixe yo: mas veo, sennor Tromopol, que ansi se llamava el filosofo, que olgara Ancrates que os muryerades en vuestra casa y cama en el servicyo de vuestros qryados que no venirle a ocupar el conbyte con hambrientos, y que si acierta aqui a salirseos el anima, que le paresce segun venis que no podeys mucho durar. El filosofo, como su yntencyon era padescer qualquiera muerte o ynjuria por comer de fiesta para satisfazer a su glotonia, disimuló el donayre que le dyxe con mucha gravedad, y estando en esto vino a nosotros Encrates y mirando por el filosofo podrydo dixo: buen Temospol, muchas gracias te doy por aver venido con esta tu enfermedad al conbite, puesto caso que aunque no binieras no se te dexara de enbiar todo el conbite por orden a tu posada; sientate e comeras; e como yo oi que los moços le metian adentro para le asentar a comer, muy triste comienzo a maldezir su flaca enfermedad, pues no le bastó a destruyr, y muy amarillo de afrenta de mi desventura, pues pense cenar mejor, dispuseme para salir de la sala del conbite para conplir la condicyon con que Encrates me abia conbidado, e comenceme a deleznar con alguna pesadunbre, mostrandome al vespede cada vez que bolbia la cara a mi, y casi con my rostro amaryllo le dezia: voyme a mi pesar. Tambien me enojaba más ver que en toda la mesa no avia sylla vazia para mí, porque estaban puestas en derredor en numero ygual con los conbidados; en fin como Eucrates me bio tan triste y me yva, alcançóme casi a la puerta y dixome: tu, Mycyllo, buelbe acá e cenarás con nosotros, y mandó a vn yjo suyo que se entrase a cenar con las mujeres y me dexase aquel lugar. Pues como poco antes me yva triste y desventurado, buelbo luego muy alegre con mi prospero suceso; como ninguno se quiso sentar junto al hanbriento filosofo por no le ver toser, viendo aquella sylla va[cia] que estava enfrente dél fuime ally asentar de lo qual mucho me pesó; luego començo la cena; ¡oh Pitagoras! qué opulento comer, qué fertylidad de manjares, qué diversidad de vinos, qué copiosidad de guisados, de salsas y especya, e quién te lo bastase a contar; quánto vaso de oro; plateles, copas y jarros eran todos de oro; los pajes muy dispuestos y muy bien atabyados; abia cantores que nunca dexaban de cantar; abia dibersos ynstrumentos de musica que azian muy diversos instrumentos de melodia y muchos que dançavan y bailavan muy gracyosamente; en suma toda la fiesta pasó en mucha curyosidad, sino que tenia yo vn contrapeso que me tercyaba el plazer, y era que aquel maldito viejo de Tresuropoles el qual con su tos y esqupir me ynchia tanto de asco que yo no podia comer si la anbre no me ayudara, y por otra parte no me dexaba tener atencyon a la musica porque me fatigava con disputar comigo quistiones de filosofia, preguntandome qué sentia de Juan de voto a Dios con que espantan los ninnos las amas que los qrian; afirmome con grandes juramentos que abia sido su conbidado y que le diera vna blanca de aquellas cynco que consygo suele traer, la qual dixo que tenia en gran veneracyon y despues quisome matar sobre presbadirme con mucha ynstancya que quando era de dia no era de noche y cuando era noche no era de dia. En estas y en otras vanidades me molia, hasta que llegado el fin de la cena, que quisiera yo ver antes su fin de aquel traidor por que el gozo de tanto bien me estorbaba. Ya as oido ¡oh Pitágoras! lo que en la cena pasó.
GALLO.--Mucho me ha parescido bien tu buena fortuna; mas no puedo estar en mi, de enojado de aquel malaventurado filosofo e con quantas importunaciones estorbaba placer tan sabroso.
NOTAS:
[291] En Luciano el nombre del rico es Eucrates. Su imitador lo escribe con la diversidad que se verá en el texto, si ya esta variedad de formas no es descuido del copista.
CAPITULO IV
_Que pone lo que soñaba Micillo y lo que da a entender del sueño; cosa de gran sentencia._
MICILLO.--Pues oye agora, que no me seria menos gracioso contartelo. Soñaba yo quel rico Everates era muerto y sin hijo alguno que le heredase y que me dejaba en su testamento como hijo que le hubiese de heredar; y asi yo aceté la herencia y fui allá y comence a tomar de aquella plata y oro aquellas ollas que se acababan de sacar debajo de tierra; tenia alrededor de mí tanto de tesoro que no pensaba ser yo el que antes solia coser zapatos; ya cabalgaba en muy poderosos caballos y mulas de muy ricos jaeces y muy acompañado de gente me iba a pasear; todos me hacian gran veneracion; hacia muy esplendidos convites a todos mis amigos y deleitabame mucho en ver aquel servicio con vasos de oro y plata; y estando en estas prosperidades veniste con tu voz a mí despertar, que me fue mas enojoso que si verdaderamente todo lo perdiera, y deseaba soñar veinte noches a reo sueño tan deleitoso para mi.
GALLO.--Deja ya, mi buen Mida, de más tabular del oro con esa tu insaciable avaricia; ciego estás, pues solamente pones tu bienaventuranza en la posesion de mucho oro y plata.
MICILLO.--¡Oh mi buen Pitagoras! paréscete que seré yo solo el que lo suele afirmar; pues aun creo yo que si verdad es lo que dices que te has transformado en todos los estados de los hombres, que podrias decir quanto más deleite rescebias cuando del mendigar descapado, ó cuando poseias grandes riquezas y andabas vestido de oro y te preciabas de hacer grandes prodigalidades distribuyendo tu posicion y no es ahora nuevo consentir en el oro nuestra felicidad, pues abasta la esperanza de lo haber para dar animo al cobarde, salud al enfermo.
CAPITULO V
_Pone á quantos peligros se ponen las personas por adquirir riquezas y lo que dello les sucede y si es lícito o no._
MICILLO.--Dime agora quantos son los que menos preciada su vida y pospuesta la seguridad de vivir se disponen a salir de sus propias tierras donde son nacidos y criados, y desamparados sus padres y parientes, no estimando el sosiego de su anima, se ponen en el mar de las tempestades ciertas a mal comer y mal beber, a peligro de morir cada hora en manos de sus enemigos, para pasar a las Indias por adquerir las inciertas riquezas del oro, por gozar de la felicidad de lo poseer, y después de pasados diez años en las Indias o en otros semejantes lugares a quántos peligros se disponen por lo ganar de aquella gente barbara y sin fe ni sin ley, quanto animó con arte uno solo a docientos de aquellos solo por ver entre las piedras el oro relucir; y aun despues de haber pasados todos estos peligros plugiese a Dios fuese licita su posesion porque no sé yo con qué color pueden ellos tomar aquella gente el oro que poseen; y a fin si fuesen a lo cavar de las venas de la tierra y con su propio trabajo y sudor lo procurasen adquerir descubriendo las minas donde está, aun con justo título lo podrían tomar, no haciendo cuenta si era nescesario de lo tomar a su rey por estar en su territorio y juridicion, porque no quiero agora dudar si posean los reinos con razon ni los extraños se los puedan tomar; bien sé yo que por vedar ellos que se les predique el Evangelio de Dios les podemos hacer guerras y todo lo demas; en suma todo lo puede el dinero; las peñas quebranta, los rios pasan en seco; no hay lugar tan alto que un asno cargado de oro no lo suba; ¡oh, qué bienaventuranza es el tener que dar; qué miseria es el contino rescebir!; las riquezas conservan los amigos, allegan los parientes, adquieren quien de vos diga bien; todos le saludan, todos le llaman al rico señor, y si pobre es, de todos es desechado y aborrescido de contino; quel pobre os hable, ois pensando qué os quiere pedir; en conclusion siempre oi decir quel oro mandaba todas las cosas criadas; mas dime, Gallo, porqué te ries.
GALLO.--Riome porque tú tambien, Micillo, estás en la misma necedad que'stá el inorante vulgo en la opinion que tienen los ricos; pues creeme a mi, que muy más trabajada y desventurada vida pasan ellos que vosotros, y hablo esto por saberlo como lo sé muy bien porque yo soy inspirimentado en todas las vidas de los hombres; en un tiempo fui rico y en otro pobre como ago agora; si esperas lo oirás.
MICILLO.--Pues, por Dios, que es razon que tú nos cuentes como fueste transformado y qué has pasado en cualquier estado de tu vida.
GALLO.--Pues oyeme y ten por prosupuesto que en toda mi vida nunca yo vi estado de hombre mas bienaventurado quel tuyo.
MICILLO.--Yo te ruego que me enseñes mi bienaventuranza y cuenta desde qué fueste nascido hasta ahora que eres gallo y como fueste en cada uno transformado y qué te acaesció en cada una de tus transformaciones, porque necesariamente paresce que han de ser cosas diversas y notabres.
CAPITULO VI
_Como cuenta que fue Euforbio y da a entender a su amo quél habia sido hormiga._
GALLO.--No es necesidad que te diga agora cómo Apolo trujo mi ánima á la tierra y la invistio de cuerpo humano porque seria muy prolijo al contar, ni debes tú saber mas de que al prencipio vine á ser Euforbio y vine á defender los muros de Troya contra los griegos.
MICILLO.--Dime ¡oh preclaro varon Pitagoras! qué fuí yo antes que fuese Micillo y si hubo en mi la misma conversion?
GALLO.--Sabras que tú fueste una hormiga de las Indias de las que cavan oro para comer.
MICILLO.--¡Oh, desdichado de mi! ¿por qué no traje yo acá un poco de lo que me sobraba allá, para salir desta miseria? pues dime, Gallo, en qué tengo de convertirme despues de que deje de ser Micillo?
GALLO.--Eso yo no lo sé porque está por venir; mas volviendo á mi propósito, como al prencipio de mi ser yo fuese Euforbio y pelease ante los muros de Troya matóme Menelao y dende á poco tiempo vine á ser Pitágoras; por cierto vine á vevir sin casa ni techo donde pudiese posar hasta que Menesarca me la edificó.
MICILLO.--Ruégote que me digas, ¿hacias vida sin comer ni beber?
GALLO.--Por cierto no usaba de más de lo que al cuerpo le podia bastar.
MICILLO.--Pues primero te ruego me digas lo que en Troya pasó y lo que viste siendo tú Euforbio, por ver si Homero dijo verdad.
GALLO.--¿Cómo lo podia él saber, pues no lo vio? que cuando aquello pasaba era él camello en las Indias; una cosa quiero que sepas de mí; que ni Ayax Telamon fue tan esforzado como lo pinta Homero ni Helena tan hermosa porque ya muy vieja era, casi tanto como Hécuba, porque esta fue mucho antes robada de Teseo en Anfione; ni tampoco fue tan elegante Archiles (_sic_) ni tan astuto Ulises, que en la verdad fabula es y muy lejos de la verdad, como suele acaescer que las cosas escritas en historias y contadas en lejos (_sic_) tierras sean muy mayores en la fama y mas elegantes de lo que es verdad. Esto te baste de Euforbio y de las cosas de Troya.
CAPITULO VII
_Que siendo Pitagoras lo que le acaesció._
GALLO.--Vengo á contar lo que siendo Pitágoras me acaesció y porque cumple que digamos la verdad, yo fue en suma un sofista y no nescio, muy poco ejercitado en las buenas disciplinas, e acordé de me ir en Egito por disputar con los filosofos en sus altas ciencias, con los cuales deprendí los libros de la diosa Ceres la qual fue inventadora de la astrología y primera dadora de leyes, y despues volvime en Italia, donde comenze á enseñar á los latinos aquello que deprendí de los griegos y de tal suerte doctriné que me adoraban por Dios.
MICILLO.--Ya yo he oido eso y cómo de los italos fueste creido; mas dime agora la verdad; ¿qué fue la causa que te movió que constituyeses ley que no comiesen carne ni habas ningun hombre?
GALLO.--Aunque tengo vergüenza de lo decir, oirlo has, con tal condicion que lo calles; yo te hago saber que no fue causa alguna ni cosa notable ni de gran majestad; mas miré que si yo enseñaba cosas comunes y viejas al vulgo no serian de estimar; por tanto acordé de inventar cosa nueva y peregrina á los mortales porque más conmoviese á todos con la novedad de las cosas de admiracion; ansi yo procuré de inventar cosa que denotase algo, mas que fuese á todos incónita su interpretacion y en conjeturas hiciese andar á todos atónitos sin saber qué quería decir, como suele acaescer de los oráculos y profecías muy oscuras.
MICILLO.--Dime agora, despues de que dejaste de ser Pitagoras, ¿en quién fuistes transformado y qué cuerpo tomaste?
CAPITULO VIII
_Como siendo Pitágoras fue transformado en Dionisio rey de Sicilia y lo que por mal gobernar se sucede._
GALLO.--Despues sucedi en el cuerpo de Dionisio rey de Secilia.
MICILLO.--¿Fueste tú aquel que tuvo por nombre Dionisio el tirano?
GALLO.--No ese, mas su hijo el mayor.
MICILLO.--Pues di la verdad, que tambien fueste algo cruel y aun si digo mas no mintiré; tú ¿no mataste á tus hermanos y parientes poco á poco porque temías que te habian de privar del reino? bien sé que sino te llamaron el tirano fué porque en el nombre difirieses de tu padre; basta que te llamaron siracusano por las crueldades que heciste en los siracusanos; dime la verdad, que ya no tienes que perder.
GALLO.--No te negaré algo de lo que pasó desde mi niñez, porque veas el mal reinar á qué estado me vino á traer. Yo fue el mayor entre los hijos de mi padre y como el reinado se adquirió por tirania no sucedimos los hijos herederos, sino trabajabamos ganar la gente del pueblo que nos habia de favorescer, y ansi yo procuré quanto á lo primero haber á pesar de mis hermanos los tesoros de mi padre, con los cuales como liberal distribuí por los soldados y gente de armas, que habia mucho tiempo que mi padre los tenia por pagar, y despues por atraer el pueblo á mi favor solté tres mil varones que mi padre tenia en la carcer muy miserablemente atados porque no le querian acudir con sus rentas y haciendas para aumentar sus tesoros y solteles el tributo por tres años á ellos y á todo el pueblo. Mas despues que fue elegido de los ciudadanos y comarcanos, ¡oh Micillo! vergüenza tengo de te lo decir.
MICILLO.--Dimelo, no tengas vergüenza de lo contar á un tan amigo y compañero tuyo como yo.
GALLO.--Comence luego de siguir la tirania y porque tenia sospecha de mis hermanos yo los degolle y despues los quemé á ellos y á mis parientes y aquellos mayores de la ciudad, que fueron mas de mill, y despues dobléles el tributo fingiendo guerras con las cercanas provincias y grandes prestamos; mi intencion era aumentar tesoros para defender mi misera vida; deleitabame mucho en cortar cabezas de los mayores y en robar haciendas de los menores; hacia traer ante mí aquellas riquezas; deleitabame en verlas; en fin, todo este mi deleite se me convertio en gran trabajo y pesar, porque como el pueblo se agraviase con estas sinrazones, conspiraron contra mi y por defenderme retrajeme á la fortaleza con algunos que me quisieron seguir. Ya estando allí cercado, yo aun quisiese usar de crueldad porque inviandome embajadores de paz los prendí y los maté y plugo á Dios que por mi maldad fue echado por fuerza de allí y fueme acoger con los lucrenses, que era una ciudad sujeta á Siracusa, y ellos me rescibieron muy bien como no sabian que yo iba huyendo; yo como hombre habituado á las pasadas costumbres comence á robar entrellos (_sic_) lucrenses las haciendas de los ricos, tomando las mujeres hermosas á sus maridos y sacando las encerradas doncellas que estaban consagradas á los templos, y robaba los templos de todos los aparejos de oro y plata que habia para los sacreficios, y con estas obras vinieronse los lucrenses á enojar de mi; ¡oh omnipotente Dios! y qué trabajo tenía en conservarme en la vida; ¡cuán temeroso estaba de morir! ni osaba beber en vaso, ni aun comer ni dormir, porque en lo uno y en lo otro temia que me habian de matar; ¿qué más quieres, sino que te doy mi fe que con un carbon ardiendo me cortaba la barba por no me fiar de la mano y navaja del barbero, y trabajé por enseñar el oficio de barbero, á unas dos hijas que yo tenia, porque me quemaba con el carbon que no lo podia ya sufrir? Despues que por seis años pasé estos trabajos, no me pudiendo sufrir los lucrenses echaronme por fuerza de la tierra, y sintiendo en paz á Siracusa volvime para ella, y como de ahi algunos dias yo volviese á ser peor me venieron á echar de la tierra jion (_sic_) e yo desventurado, corrido y afrentado, sin poderle resistir me fue[292] en Corintio destruido por me guarescer; aqui vine á vevir en mucha miseria demandando á mis amigos y enemigos por limosna el mantinimiento e no lo querian dar, á que vine á vevir en mucha miseria y tanta necesidad que no tenia una capa con que me defender del frio; en fin, yo me vi aqui en extrema miseria, tanto que me vine á enseñar mochachos á leer y escrebir porque de aquel salario me pudiese mantener.
MICILLO.--Mas antes yo he oido decir que lo hacias por ejercitar tu crueldad castigando los mochachos con continas disciplinas, y eras tan extremadamente cruel que dicen de ti que en Siracusa una bieja de muy grandisima edad rogaba á los dioses continuamente por ti que te dejasen vivir por muchos años, y preguntando porqué lo hacia, pues toda la cibdad blasfemaba de ti, respondio que habia visto en su vida larga muchos señores tiranos en aquella ciudad y que de contino sucedia otro tirano peor y que rogaba á los dioses que tú vivieses mucho, porque si acaso habia de suceder otro tan malo y más peor, que á todos mandaria quemar juntamente con Siracusa.
GALLO.--¡Oh Micillo! todo me lo has de decir, que no callarás algo; bien has visto el trabajo que tienen los hombres en el mundo en el reinar y regir mal las provincias tiranizando los subditos; mira el pago que los dioses me dieron por mi mal vivir; y si piensas que más descanso y contento tiene un buen rey que con tranquilidad y quietud gobierna su reino, engañaste de verdad, porque visto he que viven sin algun deleite ni placer; piensa desde los primeros justos gobernadores de Atenas é de toda Asia, Europa, Africa y hallarás que no hay mayor dolor en la vida de los hombres quel regir y gobernar. Si no, preguntalo á Asalon (Solon) el cual decía que tanto cuanto más trabajaba por ser buen gobernador de su republica tanto y más trabajo y mal añadia; pero si consideras tú cuán gran carga echa acuestas el que de republica tiene cuidado y aquel que bien ha de regir las cosas, piensa que no tiene de pensar en otra cosa en todos los dias de su vida, sin nunca tener lugar para pensar un momento en su propio y privado bien, con cuánta solicitud procura que se guarden y esten en su vigor y fuerza las leyes quel fundó y no firmó; con cuánto cuidado trabaja que los oficiales de su republica sean justos, no robadores, no coecheros ni sosacadores de las haciendas de los míseros de ciudadanos y qué continua congoja tiene, considerando que'stá puesto sobre el pueblo por propio ojo de todos con el cual todos se han de gobernar, como piloto de un gran navio en cuyo descuido está la perdicion de toda la mercaderia y junto en el flete del navio va, y tienen gran cuidado en ver que si en el menor pecado ó vicio incurre, á todo el pueblo lleva de si; de otra parte le combate su mucha libertad y su mando y señorio para usar del deleite de la lujuria, del robar para adquirir tesoros, vendiendo synos (_sic_) preturas y gobiernos para personas tiranas que le destruyan los vasallos é suditos, lo cual huye el buen principe posponiendo cualquiera interese; ¿pues qué soberano trabajo es sufrir los adúlteros y lisonjeros que por servirles le cantan moviendo al buen rey con loores que claramente ves que en si mismo no los hay; pues, ¿qué afrenta rescibe cuando le canta en sus versos: hice escaramuzas notables, si nunca entró en batalla ni pelea, y cuando le procura importunar trayendo á la memoria la genología de sus antecesores, de cuya gloria, él como buen rey no se quiere preciar, sino de su propia virtud? Alleganse á esto los odios, las invidias, las murmuraciones de los menores, de las guerras, disenciones y desasosiegos de sus reinos, que todo ha de caer sobre él y sobre su buena solicitud; pues allende desto qué trabajos se ofrecen en las encomiendas de las capitanias y de los oficios del campo, de oir las quejas de los miseros labradores que los soldados les destruyen sus mieses y viñas y les roban su ganado, que no basta mantenerlos de balde, mas que les toman por fuerza las mujeres y hijas y sin les poder defender de todo esto. ¿Di, Micillo, el buen rey que sintirá, con que sosiego podrá dormir, con qué sabor comer é que felicidad ó deleite piensas que puede tener? Pues ¿qué te contaré de los caballeros y escuderos y continos que comunican en casa del rey y llevan salarios en el palacio real, á los cuales como en el mundo no sea cosa más baja ni más enojosa ni desabrida ni más trabajosa ni aun más vil quel estado del siervo, ellos se precian de serlo, con decir que tratan y conversan con el rey y que le veen comer y hablar y por esto se tienen por los primeros; en todos los negocios y horas con una sola cosa son contentos, sin tener invidia de alguno, y tratando ellos la seda y el brocado y las piedras preciosas menos pueden y curan de todos los buenos estados del vevir y de la virtud que engrandece los nobres y este dejan por otros, diciendo que les sea cosa muy contraria el saber; en esto solo se tienen por bienaventurados en poder llamar amo al rey, en saber saludar á todos conforme al palacio y que tienen noticia de los títulos y señores que andan en la Corte y saben á cuál han de llamar ilustre, á cuál manifico, á cuál serenisimo señor; precianse de saber bien lisonjear, porque esta es la ciencia en que más se ha de mostrar el hombre del palacio. Pues si miras toda la manera de su vivir en qué gastan el tiempo de su vida, ¡oh qué confusion y qué trabajo y qué laberintio de eterno dolor! oyémelo y cree que lo dirá hombre expirimentado y que todo ha pasado por mi sudor hasta el medio día porque se fueron acostar cuando queria amanescer; luego mandan que esté aparejado un asalariado sacerdote que muy apriesa sacrefique a Dios junto á su cama á la hora de medio día y despues comenzanse á vestir con mucho espacio con todas las pesadumbres y polidezas del mundo y a la hora de las vísperas van á ver si quiere comer el Rey; ¡oh qué hacen en palacio! dispónense á servir á la mesa; á la hora que ni entra en sabor ni en sazon se van ellos á comer frio y mal guisado y luego á jugar con las rameras ó acompañar al Rey doquiera que fuere; venida la hora de la cena tornan al mismo trabajo y despues que á ellos les dan de cenar, á la media noche vuelven al juego y si juega el Rey ó Principe ó otro cualquiera que sea su señor, estan alli en pie hasta que harto su apetito de jugar se quieren ir á dormir cuando quiere amanescer. Pues las camas y posadas de la gente de palacio, ¿quién te las pintará? cada dia la suya y tres ó cuatro echados en una, unos sobre arcas é otros sobre cofres tumbados. En cuanto se debe estimar; ¡oh vida de más que desesperados! ¡oh Purgatorio de perpetuo dolor! Pues entre estos anda un género de hombres malaventurados que no los puedo callar; su nombre es truanes chucarreros, los cuales se precian deste nombre y se llaman ansi y pienso que en los decir su trabajo no merezco culpa si a[ca]so no me erré. Estos para ser estimados y ganar el comer se han de hacer bobos ó infames para sofrir cualquier afrenta que les quisieren hacer; precianse de sucios borrachos y glotones; entre sus gracias y donaires es descobrir sus partes vergonzosas y deshonestas á quien las quiere ver; sin ninguna vergüenza ni temor nombran muchas cosas sucias las cuales mueven al hombre á se recoger en si; sirven de alcahuetes para pervertir á las muy vergonzosas señoras y doncellas y casadas y aun muchas veces se desmandan á tentar las monjas consagradas á Dios. Su principal oficio es lisonjear al que tiene presente porque le dé y decir mal de la gente publicando que nunca le dio; y en fin de todos dicen mal porque otra vez tienen aquel ausente. Esta es su vida, este es su oficio, su trato y conversacion y para esto, son hábiles y no para mas; de tal suerte que si les vedase algun principe esta su manera de vivir por les rescatar sus ánimas, no sabrian de qué vivir ni en qué entender, porque quedarian bobos, necios, ociosos, holgazanes, inutiles para cualquier uso y razon, inorantes de algun oficio en que se podiesen aprovechar, en este género de vanidad, trabajando hechos pedazos por los palacios tras los unos y los otros confusos sin se conoscer y al fin todos mueren muertes viles é infames; que estos mismos que les hicieron mercedes los hacen matar porque en su malaventurado decir no les trató bien. Dejémoslos, pues pienso nuestra reprension poco les aprovechará; solo una cosa ¡oh Micillo! podemos de aqui concluir; que en la vida y ejercicio destos necios bobos malaventurados no hay cosa que tenga sabor de felicidad, mas gran trabajo y peligro y desventura para si.
MICILLO.--¡Oh! Euforbio, ¡oh! Pitágoras, ¡oh! Dionisio, que no sé como te nombre, qué admirables cosas que me has contado en el trabajo de mandar reinos y provincias, á tanto que me has hecho conceder que no hay estado mas quieto quel mio, pues en los reyes y los que comunican en el palacio real donde paresce estar la bienaventuranza está tanto trabajo y desasosiego de cuerpo y de ánima que casi no parezcan vivir. Dime agora porque me place mucho saber mas; despues que fueste Dionisio ¿qué veniste á ser?
NOTAS:
[292] En este diálogo está usado _fue_ innumerables veces en el sentido de _fui_.
CAPITULO IX
_Que pone como fue trasformado de Dionisio en Epulon el rico y cuanto trabajo tiene uno en ser rico y lo que le sucedio._
GALLO.--Mira, mi amo Micillo, yo no hago caudal en el nombre, llámame como mas te placerá. Sabras que despues de poco tiempo que fui Dionisio vine á ser un rico de Siria llamado Epulon el rico, de cuyo desasosiego y trabajo te quiero ahora decir. Yo fue hijo de padres muy ricos; yo ansi por herencia, como por la gran contratacion sobrepijé en el poseer muy mayores tesoros que ellos, por lo cual fue muy estimado del pueblo y todos me deseaban servir; hacianme gran veneracion con gran reverencia; no habia noble que en estima se me pensase igualar; tenia grandes vajillas de plata, vasos de oro para me servir en el comer; hacia grandes convites y banquetes á mis amigos por hacer gran fama de mi; servianse con gran aparato de pajes muy graciosamente ataviados los manjares; en mucha copiosidad aquellos potages y salsas en perfeccion; asalariaba grandes cocineros examinados en su arte que supiesen gran diversidad de los guisados como para un rey; mientras comia tenia gran diversidad de música, de cantores é instrumentos que daban mucho deleite; bebia las aguas destiladas y cocidas y los vinos puestos á infriar, muy acompañado de juglares y chocarreros que me daban á los convidados mucho placer. Despues de haber comido jugaba todo el dia grandes cantidades de moneda por me solazar; ataviabame muy suntuosamente; tenia muy poderosos cavallos; iba á caza de altaneria y de galgos; mas ¡ay de mi! que Dios sabe con qué ánimo hacia yo estas profanidades, que del alma me salia cada pequeña moneda que se gastaba, porque si me esforzaba á lo hacer era por los que á mi se allegaban por dar de mi buena fama, que escondido donde no me podian ver en mi casa con mis familiares y apaniguados esforzábame á pasar con un misero potaje de miseras lentejas y aunque en él no habia para todos poder comer, siempre andaba amarillo y pensativo como se me gastaba lo que con tanto trabajo habia adquerido yendo á las ferias de todo Egito e Palestina y aun á las de Grecia por convenir con los tratantes y mercaderes y con los deudores á quien con grandes intereses y usuras yo prestaba mi moneda; venia por los caminos y por el mar aventurando mi persona y hacienda á los cosarios que me robasen y me quitasen la vida, sufriendo las crueles tempestades que cada hora me ponian en peligro de me perder; no osaba dar á ningun mendigo un solo cornado pensando de me venir empobrecer; pesábame con grandisimo dolor en pensar que con la muerte lo habia de dejar. Si préstamos ó tributos se habian de dar al Emperador yo habia de ser el primero; si guerra habia en la provincia ó que Roma las quisiese tener yo habia de ir allá y aun habia de llevar lanzas á mi costa y mension; en todo esto pasaba en el campo la misera vida que pasan los soldados y suelen pasar en el campo de la guerra. Temia siempre si mi hacienda que habia dejado soterrada pensando que si me la hallaban quedaria pobre y si moria sin que supiesen donde estaba pesábame pensar que se habia de perder. Pues venido á mi patria y no sin congoja y dolor, venida la noche, cuando todos estaban en silencio y quietud, levantabame yo y abria las huesas adonde tenia el tesoro enterrado y en una mesa comenzabalo á contar y mirandolo me pesaba porque lo poseia, pues en conservarlo me daba tanta congoja y dolor, y despues de vuelto á la tierra no podia dormir considerando si estaba seguro allí, si los cofres en que estaba la plata y aparador los podian hurtar; en viendo un raton ó una mosca luego saltaba de la cama pensando que ladrones me hurtaban y robaban; voceaba con gran priesa y espanto y levantada mi gente decianme denuestos é injurias, que aun agora con ser gallo no los querria sufrir, llamabanme abariento rixoso miserable y que ellos mismos me robarian con enojo de mi misera abaricia, dezian que no querian serbirme y tenian mucha razon porque muchas noches los azia lebantar cinco y seys vezes que no los dexaba dormir: ¿Quién contaria agora, Micillo, por orden los sobresaltos, las malas comidas y bebidas que yo pasé? Hallarias de verdad que son los ricos verdaderos infelices sin algun descanso ni plazer porque se les va la gloria y el descanso por otros albañares de asechanzas que no se paresce, ladrillados por encima con lisonjas. E quánto mejor duerme el pobre que no el que tiene de guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor de lo dejar. El amigo del pobre será berdadero y el del rico simulado y fingido, el pobre es amado por su persona y el rico por su azienda, nunca el rico oye verdad, todos le dizen lisonjas y todos les maldizen en ausencia por la enbidia que tienen á su posesion. Con gran dificultad allarás en el mundo un rico que no confiese que le será mejor estar en su mediano estado e en esta pobleza, porque en la berdad las riquezas no hazen rico sino oqupado, no hazen Señor, sino mayordomo, y más son siervos de sus riquezas y ellas mesmas les acarrean la muerte, quitan el plazer, borran las buenas costumbres; ninguna cosa es tan contraria del sosiego y buena bida quel guardar y arquerir tesoros y habellos de conservar. Gran trabajo es sobre todo ver el honbre veynte hyjos alredor de si de contino pregon á Dios que yo me aya de morir porque ellos se entreguen y hereden mi posesion. Pues sobre todos mis males te quiero contar los trabajos que pasé despues.
CAPITULO X
_Que pone como fue casado con quatro mugeres y lo que le sucedió con la primera; cosa de notar._
Yo fui casado con quatro mugeres mientras bibi, que si me oyes me maravillaré cómo no lloras como yo en acordarme de la mala vida que me dieron porque sepas que no hay dolor hasta en el casar; con cuatro mugeres fue casado é con todas deseando tener paz mucha nunca me faltó guerra; la primera con quien me casé se llamaba Alcybia que por ser fija de Teodosio Rey, menos preciaba mis palabras y tenia en poco mis obras y aun los dioses saben las palabras que me dezia en secreto, mis criados saben cómo me trataba en publico y por que bia, que procedia su desacato de ser mejor que yo por ser hyja de Rey.
CAPITULO XI
_Como fue casado la segunda vez y lo que pasó con la segunda mujer._
Ya sabras que yo me casé la segunda vez con mujer que era mi ygual, que se llamaba Tribuña hyja de un Tribuno de Jerusalen y traxo á mi poder el mayor dote que hasta hoy se halla haver dado en estas partidas y pensando que por ser yguales en personas nos acompañaría la paz jamás con ella me faltó guerra diziéndome que guardaba lo mio sin lo querer comunicar y que gastaba lo suyo en conbytes con mujeres públicas y desonestas haziendo desordenados gastos, dandome afrentas en lo publico y amenazas en lo secreto, de donde nos benia tan cierta la discordia quando más me era deseada la conformidad. Queriendome dar los dioses entera vengança en ella, dieronme en ella un hyjo que despues de sus dias que fueron brebes heredó los bienes de la madre por quya muerte sucedieron en mi; en biendo la desgracia que habia tenido en las dos vezes que me abia casado, la vna por ser la mujer mejor que yo é la segunda por lo mucho que me dieron.
CAPITULO XII
_Como se casó la tercera vez y lo que con le sucedio._
GALLO.--Proquré de casarme la tercera vez con una que se llamó Laureola hyja de Aureo Consul que ni en generacion ni estado era mi ygual, salbo que era la más apuesta dama que en toda la probincia se halló, la qual tomé porque siendo pobre y no de tan buena parte no tenia causa de conquistarme como las pasadas. Quiero dezir, amigo Micyllo, sy con las pasadas habia tenido trabajada bida, con aquella no me faltaron tragos de muerte, porque sintiendose tan soblimada en hermosura y a mi con sennales de vejez en la cara y con algunas canas y con algun desquydo della en la cama y sin dientes para comer, dezia cosas abominables contra su padre, porque siendo ella tan hermosa la habia casado con honbre tan feo, pudiendo enplearla en persona de mayor merescimiento y de menor edad con que ella pudiera mejor gozar su edad é hermosura; digote en verdad, Micillo amigo, que haziendome vna mannana de dormido le oí dezir estando en contemplacion: ¡oh! malandantes sean los dioses y todo esto que permiten y ordenan, pues ordenaron y permitieron que mi gentileza y hermosura se pusiese en poder deste monstruo, el qual piensa que con los bienes me paga y que con el buen tratamiento me contenta y con las palabras me satisfaze. Sy supiera en quanto tengo sus riquezas y el caso que hago de su tratamiento y lo que estimo sus buenas palabras, no haria bida conmigo, é maldita sea la donzella que se casa con quien no conosce porque no se vea engannada y lastimada segun yo agora; pluguiera á los dioses que me traxeran agora no á poder de quien tanto duerme y de quien tan poco bela, bueno para lo que le cumple, malo para lo que le conbiene, diestro á las malicias, torpe en las buenas obras. Bien penso Areo Consul, mi padre, que en darme este marido me hazia gran bien y merced; bien paresce que tubo mayor quydado de su probecho que dolor de mi daño. Si tubiera memoria de mi bien no me procurara tanto mal; penso que me casaba con él para tener descanso, yo pienso que jamas me faltará trabajo, porque quien duerme despues de haber dormido y no trabaja despues de haber holgado como este bestiglo haze ¿qué puedo esperar del sino que el bibira con su desquydo y yo morire con mi quydado? a él se pasa en sueños la vida y a mi se me trasporta en trabajos el tiempo, maldita sea yo quando dixe de sy; ¿por qué no dixe de no? porque me matara un honbre bibo y no me diera vida un hombre muerto; aunque creo que la vida que me dara será tal como de las otras dos mugeres que ha tenido; pluguiese á los dioses que asi como agora está se quedase y que nunca mas mis ojos le viesen despierto. Y quando vi, Micillo, que tan deshonestas cosas dezia hize que despertaba por no oyr otras peores en viendome despierto; lebantóse de apar de mí más enojada que contenta, diziendo que me levantase en hora mala que se me pasaba el tiempo en dormir, sobre lo qual benimos en tanta descordia que no descansé hasta que puse las manos en ella y de aquel enojo murio, de cuya muerte y no menos de la vida quedé con tal escarmiento que acordandome de aquella muger y no poniendo en olbido las otras propuse de hacer vida solo y no mal acompañado, y no queriendo olbidarme la rigorosa fortuna de contentarse con el mal pasado me dieron a Coridona por muger, con la qual por...
CAPITULO XIII
_Como casó la quarta vez y lo que con esta muger le sucedio._
GALLO.--Y ansi no quiriendo olbidarme la rigurosa fortuna de contentarse con el mal pasado me dieron a Coridona por muger, con la qual por su buena fama casé, porque ni era hermosa ni fea, ni tan poco baxa de estado ni alta de generacion y antes pobre que rica, y si con ella casé no pienso, amigo Micillo, que lo causó el apetito de la voluntad ni aun el contento que me quedó de las mujeres pasadas, salvo por el deseo que tenia de haber hijos y tambien por la necesidad que tenia de la guarda de mis bienes y por otras causas que son legitimas para ello y tambien porque pensaba que no teniendo alguna cosa de las que las otras pasadas tenian no me daría la vida que las otras me daban, en especial siendo en todas sus operaciones la mejor y mas sana donzella que creo en el mundo se hallase; mas quiero que sepas, Micillo, que si me guerreó la primera por ser de mejor parte que yo y la segunda por ser el dote tan grande que me dio y la tercera por la gran hermosura que poseyó, que tambien me dio guerra Coridona porque muy buena se halló. La qual quando guerrear me queria me ponia delante el tratamiento que las otras mujeres pasadas me hazian, diciendome: ni vos me meresceys ni ellas fueron mis yguales, porque aunque en linaje la una me hizo ventaja y la otra en riquezas y la otra en hermosura, yo se la hago á ellas en ser muy mejor de mi persona y condicion que ninguna dellas, porque si la primera os trató con poca estima yo os trato con mucha, y si la segunda os pedia quenta en qué dispendiays sus bienes yo huelgo que dispendiays los vuestros; y si la tercera os agrabiaba con sobra de palabras yo os sirvo con sobra de buenas obras; de tal manera que apenas le hablaba con paciencia, quando luego me respondia con yra diciendome: peores afrentas que las pasadas mujeres habia menester yo que no della; que ellas me trataban como yo merescia; de donde venia que ella por mucho hablar, yo por poco sufrir le daba algunos castigos y venia en tanta diferencia con ella y en tanta guerra y discordia que parescia que era más que no las pasadas, y aun digote, amigo, en verdad que fueron mayores las que tubimos despues que engendró un hijo, que quisimos mucho, y aun mucho, mas á menudo reñiamos que antes que lo hubiese; lo uno por el preñado; lo otro porque se tenia por muy buena no osaba hablarle lo que me combenia por no venir con ella en enojo; en fin ella se murio y si más me durara yo me enterrara vivo, porque no me aquerdo estar dia sin pasion ni noche sin renzilla, y yo quedé della tan hostigado que me paresce que hace mas el hombre que sufre á la muy buena mujer que la mujer que sufre al mal varon; por que no hay ninguno por malo que sea que una vez en el dia no perdona la falta de su muger, ni ninguna muger por muy buena que sea que disimule ni enqubra la quiebra del baron; nunca vi cordura tan acertada como lo que hizo Udalio Gario en Jerusalen cuando fue importunado por los tribunos que se casase con Palestina, que porque no veniese el casamiento en efeto puso fuego a todos sus bienes y pregutado porqué lo hizo responde que porque queria mas estar pobre y solo que no rico y mal acompañado, porque sabia que Palestina era mujer loca y presuntuosa; y otra cosa hizo Anteo en Grecia; que por no sufrir las airadas palabras de Hentria su mujer se subio á un gran monte y hizo sacreficio de si mismo quemandose en un gran fuego; Fulsio Catulo en Asia que era del linaje de los partos, viendose descontento con Mina su mujer por la mala vida que con ella tenia, se subio con ella á la mas alta torre de sus palacios y diciendo, nunca plega á los dioses que tú, Mina, des á otro ningun varon mala vida, ni á mi buena otra mujer; y acabadas estas palabras la lanzó de la torre abajo no quedando él encima. Mira bien, Micillo, qué felicidad tienen con sus riquezas los ricos y qué descanso con las mujeres que son casadas; mira si tien aqui qué desear.
MICILLO.--¡Oh! mi buen Pitágoras, cuan notables cosas has traido á mi noticia; por cierto á mi me parescen increibles cuando son tan admirables. Mas dime agora, porque rescibo gran deleite [en] te oir, ¿que fueste de ti despues que fueste Epulon el rico?
CAPITULO XIV
_Como de Epulon fue transformado en asno; cosa de notar y gran sentencia._
GALLO.--Oyeme, mi buen Micillo, que yo te satisfare; sabras que como complí el espacio de mi vida en el qual había de dejar de ser Epulon, fue llevado á los infiernos á ser sentenciado de mis costumbres y despues que con gran compaña de ánimas me pasó en su barca Aqueron, fue presentado ante las Furias infernales Aleto y Tesifone y los jueces Minos y Pluton, los quales estaban asentados en un tribunal cercados de los acusadores y en siendo empresentado vi ante los ojos junto todo mi mal, que me parescio que otra vez pasaba por él; y como le vi rescebí muy entrañable dolor, tan grande que tuviera por bien dejar de ser; despues que Minos me hubo desanimado mandó que me leyesen la sentencia conforme á su ley é levantóse un viejo calvo de gran autoridad é abriendo un libro dijo ansí: ley teneis ¡oh dioses! conforme á la qual el mismo se puede condenar; pues oíd; el viejo en alta voz leyo ansi: porque los ricos en el mundo mientras viven cometen nefandísimos pecados, robos, usuras, latrocinios, fuerzas, teniendo á los pobres en menosprecio, es determinado por toda nuestra infernal congregación que sus cuerpos padezcan penas entre los condenados y sus ánimas vuelvan al mundo á informar cuerpos de asnos, hasta que conforme á sus obras sea nuestra voluntad. Y como fuese leida esta ley, mandó Minos que fuese asno diez años y luego lo aprobo toda la congregacion y aulló Proserpina y ladró muy fieramente el can Cerbero, porque se requería esta solenidad porque fuese alguna cosa firme y enviolabre en el infierno, y como no pude suplicar fue sacado de allí y en esta oportunidad ofreciose en Egito estar de parto una burra de un geciano, y como vino á parir yo me vine á ser el asno primero que nasció, y desque yo me vi metido en cuerpo tan vil pense rebentar de enojo; mas como vi que era escusada mi pasion pues traía poco provecho el mucho me doler, aunque por una parte pense dejarme morir de hambre y no mamar pensandome escapar de la cruel sentencia, mas desque consideré que era inviolable ley y ya estaba determinado en el senado infernal y como vi que aquel egicio era rico que me podia bien mantener determiné de sufrir con paciencia mi malhadada suerte, pensando que podia venir á manos de otro en el mundo que no me tratase tan bien, y más que como mi amo me veia pequeño y bonito y el primero y que con grandes aullidos me apartaba de la madre y no queria mamar, entre tres hermanos mios se condolia de mi y me traia con gran piedad á las tetas y puestas á la boca me las apretaba y aunque yo no queria me hacia mamar por fuerza.
MICILLO.--¡Oh! donosa transformacion de rey y filósofo en asno; ¿y no rescibias en ello enojo? porque me huelgo en te lo oir.
GALLO.--Ansi como acaesce deleitarse el hombre recontando entre sí aquello que en tiempos pasados con prospero estado le acaesció y se regocija en lo contar de nuevo mill veces á sus amigos, representándoles qualquiera particularidad notable que en ello se ofreciere, ansi sin ninguna comparacion apasionan más las adversidades traidas á la memoria, enojan considerar de mucho qualquiera miseria y fatiga que cada cual pasó; mas yo tengo por bien padescer cualquiera dolor que de contarte mis trabajos se me puede seguir, por te complacer. Y ahora, Micillo, sabrás que como fue convalesciendo en edad con gran regalo como el egicio me criaba, esforceme á sufrir mi miseria aunque conosciese mi dolor, y mientra fue pequeño no tengo cosa que de contarte sea, porque con la niñez todos los animales pasan el mal sin sufrir. Inviábame con [mis] hermanos al prado y despues que de mamar y pascer las yerbas tiernas estábamos hartos, armabamos batallas por aquellos campos deleitosos; corriamos con grandes relinchos y saltos; ansi veniamos á juntar con los pechos é boca, peleabamos sin nos herir y despues con mucho placer volviamos á escaramuzar é íbamos á las viñas y mieses; con gran sabor hartábamos nuestros estomagos á nuestro querer, y si los viñadores ó misigeros nos prendaban, nuestro amo sin pasion alguna nos rescataba. Por nos ver borricos, que la edad nos citaba al trabajo, comenzonos el egicio á dar paja y cebada porque nos pusiese el manjar fuerzas y ya yo iba á llevar la comida al campo á los gañanes y la cebada y trigo á la sembrada y aun llevaba á mi amo sobre mi á requerir el ganado y labranzas, y en fin que fue ya grande para llevar cualquiera carga, ofrecio...
CAPÍTULO XV
_Como su amo siendo asno lo vendio á los recueros y lo que le sucedio._
GALLO.--Ofrecieronse unos recueros que llegaban á una feria aceite y miel y como me vieron con bueno y gordo dieron á mi amo lo que por mi les fue pedido, y comprado, porque entonces no habia carga para mí, fue vacío hasta la feria, que era unas veinte millas de ahí; y como me pusieron en el camino pasé adelante de todos y comence á caminar apriesa, y como mis amos me vieron contentaronse de mi y yo porque no me adelantase mucho acosaron los otros asnos de manera que tanto quanto yo andaba sin carga, con fuertes palos les hacian caminar á ellos; iban muy airados mis compañeros de mí porque les fatigaban á mi causa, y cada uno que me alcanzaba me mordía con grande enojo, y como no tenian remedio alguno para su trabajo esforzabanse á padescer haciendo conjuracion que llegados al lugar yo se lo pagaría. Y como continuando nuestro camino llegamos á donde habiamos de parar en la feria, echandonos á la caballeriza, y todos descargados unos se volcaron por estregar el sudor y otros tenian ojo á la comida para vengarse de mí; y en fin, despues que nuestros amos hubieron puesto á recado su hacienda, comenzaron echar á cada uno su paja é cebada, é desque á todos dejaron contentos en su pesebre y á mi tambien mi pesebre, fueronse á cenar, e luego juntos todos los otros asnos se vienen á mi pesebre y mordiéndome y acoceándome quitaron dél, y yo queriendome ir á los suyos volvian con gran furia y no me consentian llegar, á tanto que me fué nescesario salirme fuera de la caballeriza, y como había gana de comer acordeme que por la puerta de aquella ciudad por donde entramos había visto unos huertos frescos con muy buenas berzas verdes, y corrí y fue acertar por las calles allá, y como llegué á los huertos, desbordando los valladares y defensas que tenían hechas y entrando, comi á medida de mi estómago y satisfacion, y en lo mas sabroso de mi comer sale un egicio renegando con un gran varal y dame en estas espaldas y cabeza tantos de palos que no podia menearme y derrocado en el suelo daba en mi sin tener piedad de mi miseria. Estando el egicio e yo en esta contienda, que me parescia que no podia escapar de alli vivo ni se diera por mi vida un maravedi, llegan los recueros que ya me andaban á buscar, porque cuando yo sali no me vieron, que estaban comiendo, y pagan el daño hecho en el huerto, y sin hacer cuenta de los palos que hasta entonces me habia dado aquel malaventurado egicio, me dieron otros tantos para me levantarme de alli, asiéndome unos de la cola y otros de la cabeza, pensando que estaba beodo de algun beleño que hubiese comido. Me levantaron á poder de palos y aun por el camino me daban tantos y daguijones que aguijase; llegados al meson metieronme en el establo donde hallé á mis compañeros muy ufanos, y no contentos de concierto se tornan á mi dandome muchas coces y muesos, y con el trabajo pasado y con este yo me eché en el suelo; y no contentos con lo pasado no hacian sino pasar por cima de mi, paresciendoles que estaban contentos por haberse vengado de mi; y yo me quedé en el suelo por descansar; del dolor del cuerpo y de la cabeza no pude dormir; pues venida la mañana volvieron nuestros amos á nos echar de comer; estaban tan enojados los otros asnos, que no contentos no me dejaron llegar al peseble, y yo por no encorrir en otra como la pasada tuve paciencia y callé y quedé sin comer hasta el medio día que ya desenojados tuvieron por bien de me dejar é comí é maté mi hambre, é como duró la feria ese dia é otro convalescí en salud algo, y como los recueros vendieran su mercaderia compraron cargas iguales de trigo para todos, y cargados volvímonos para su tierra y aun como no fuese bien sano y con la carga no pudiese andar tanto como mis compañeros, alli viérades la gran priesa que de contino hacian de varearme con muchos aguijones para que anduviese como los otros, é yendo el camino pasé hasta que fuemos llegado. La vida de aquellos recueros desventurados era á mi parescer la mas misera y la mas trabajada de los hombres, porque nunca hacian sino caminar por sierras y valles y desiertos, por llanos y por pedriscos, ellos á pie, nosotros cargados, con tempestades, pluvias y siestas, sin alguna piedad de si ni de nosotros, con muy gran fatiga y ningun descanso; nunca gozan de sus casas y mujeres é hacienda, ni sosiego de un momento, mas contino trabajo y afan, como verdaderos esclavos alquilados por vil dinero é mandados por su señor; su contino mantinimiento es una pobre fruta ajo é cebolla y pan de perros, y si alguna vez se desmandaban á comer algun miserable tasajo en alguna venta, danselo guisado que yo siendo asno no lo querria ver y aquello tienen por bueno y sano. Acaescio que venimos en un arroyo y en un turbio cenagal donde caidas las cargas reniegan como perros y maldicen su ventura; teníamos yo y mis compañeros metidos los brazos y pies en el lodo hasta las espaldas y el agua que nos cobría; ¡oh miseria de nuestro vivir! qué trabajo era vernos sin remedio de nuestra salud! que mientra más fuerza poniamos para levantarnos más se nos somian los pies en el lodo hasta más no poder entrar ya la agua que nos cubria por cima; ¡oh miseria de nuestro vivir! ¡qué trabajo era vernos sin remedio de poder escapar con las vidas! En fin, como pudieron desliaron el trigo y atollando en el lodo hasta la cintura lo sacaron á la orilla, no les pesando tanto por nosotros como porque perdian el interés y trabajo pasado; buscaron unas mulas de carreta uncidas en uno, echaron unas sogas, por medio del cuerpo nos ataban y ansi las mulas nos sacaban arrastrando del charco. Ansi, escapados desta tempestuosa fragosidad, fuemos con todo trabajo hasta sus casas, adonde llegados salen unas brutas amazonas que tenían por mujeres y puestas las cargas en tierra y nos dan de comer. Estábamos tan fatigados que ninguno curó de comer ni llegar al peseble, sino arrojarnos en aquel establo por descansar; y como las mujeres supieron la fortuna acontecida, rasgabanse con las uñas el rostro y traian los hijos porque llorasen con ellas. Despues que por algunos dias hubieron llorado su dolor, como vieron perdido el trigo acordaron de remediar con vender algunos de nosotros para tornar á tratar, y para esto nos trujeron á una ciudad que estaba en los confines de Grecia, adonde se hacía una feria.
CAPÍTULO XVI
_Cuenta como los arrieros lo vendieron á un húngaro y lo que allí le sucedió._
GALLO.--Y llegados que fuemos aquella feria, alli se ofrecio un hombre natural de la isla de Rodas, que era mercader de bestias, y este nos compró á mi y á otros dos compañeros mios y luego nos pasó en su patria, y acaso se ofrecio un húngaro que tenía nescesidad de mi para ir á su tierra y como me hubo comprado dispuso de me llevar á su tierra. Este era un mísero labrador del campo é venido en un pequeño lugar de donde era natural, descansamos por algunos dias del trabajo pasado é despues hizome ir á la labranza; junto con otro asno que tenía me hacía arar todo el día y si tenía alguna pereza dabame muy grandes palos en los costados, metíame un aguijon por las ancas que me hacía saltar con ánimo, y yo cansado con su furia y gran trabajo que me daba, ya posponia mi salud y me determinaba aborrido á consentir que me matase, y era que como él no quisiese perder el interés moliame á palos y con esto se satisfacía. Tenia otra bellaquería, que si le acontecía alguno quererme ver andar, agora por su placer, ora por me querer comprar, sobía el vellaco del húngaro sobre mí en pelo sin albarda, porque yo aguijase lanzábame un clavo ó un aguijon por el lomo y por la espalda y cruz, que me hacía salir el alma; era tan grande mi pasion que por muchas veces me quise echar en un río y ahogarme alli, antes que no servir á un tan mal hombre; un día acaescio que quiso ir á sembrar cuatro millas de ahí y cargóme muy bien de trigo y sacóme delante de si, y caminando hacía muy gran agua y lodos en tanta manera que él no pudiendo andar subio encima del costal de trigo y comenzome á herir, é yo como le vi pertinaz en su mala costumbre dispúseme á andar lo más que pude, y él se descuidó y comenzose á dormir y quando yo le sentí dormido comienzo á correr por una sierra abajo, pedregosa y llena de picarros, á tanto que derroqué al húngaro y dio con la cabeza en una piedra, que se descalabró y no pudo tan bien escapar de mí que al tiempo que le sentí caido le dí un par de pernadas en aquellas espaldas, de lo cual yo quedé muy contento; y despues echo de mi el costal de trigo y aun quiebro la cincha de la albarda y déjola allí y roznando y saltando me vuelvo para casa, pensando haberme bien vengado de aquel ladron; y él corriendo sangre fue tras de mí por el campo y como no me alcanzó volviose al trigo y acordó de lo levar acuestas hasta la sembrada, porque estaba una milla de allí; yo fueme á un prado é dime á placer; y el húngaro desque hubo hecho su labor tomó la albarda acuestas é fuese á su casa é iba por los lodos cansado renegando, y llegando preguntó á su mujer por mi; y como ella no me había visto fueron al establo y halláronme echado, y toma el marido un palo grueso é descansó por dos veces en mis costados, que me dejó por muerto, diciendo que determinadamente me quería matar, y estaba tan enojado de mi que si no fuera por su mujer que se lo estorbó, ciertamente me matara. Tuvo Dios por bien que saliese de sus manos, aunque bien castigado, dende á pocos días.
CAPITULO XVII
_Como el húngaro lo vendio á los soldados y lo que le acaescio con ellos._
GALLO.--Dende á pocos días suscedio que unos dos mancebos se determinaron de ir en Alemania que al presente estaba en diferencia de guerra y disencion con las señorías de Italia y querían ir á tomar sueldo para defender la parcialidad que mejor lo pagase.
MICILLO.--¡Oh! válame Dios, que donoso interes para ir á pelear; paresce verdaderamente á los letrados que en Corte del Rey toman sueldo é salarios de señores obligandose á los defender cualesquiera pleitos que se le ofrezcan, aunque sean sin justicia ni razon.
GALLO.--Mas lo mismo es, porque se obligan de vejar con todas cautelas á las partes contrarias que les pidan ante cualquier juez.
MICILLO.--¡Oh! poderoso Dios, qué seguridad de ánimas; pues di, Pitágoras, ¿pues qué te acaescio?
GALLO.--Estos mancebos me compraron para levar su fato y dispuestos para se partir cargaronme todas sus ropas y fardaje, y por sobrecarga echaronme encima una mujer que sacaron de con su marido para que en el real ganase para ayuda de sus juegos y glotonería, y como asno lo hube de sofrir. ¡Oh! Dios inmortal, qué vida tan trabajada y quién lo hubiese de contar lo que pasaban y por el camino los robos, los hurtos, los desafueros que hacían á los venteros y caminantes, las sinrazones que hacían á los labradores, las blasfemias y reniegos, los adulterios, los sacrilegios, ¿quién te lo hubiese de decir? en un año no te acabaría de contar todas sus maldades y todo lo que hacían; enseñaban á la pobre mujer que levaban, cómo se había de haber con los hombres que se la ofreciesen en conversacion, cómo los habia de atraer ansi y cómo los había de robar y despues de despojados cómo se habia de descabullir dellos; inventaban ellos entre sí nuevas maneras de fieros para blasfemar y espantar hombres; en conclusion, ellos se iban emponiendo en todo género de maldad y bellaqueria. Llegados al ducado de Sajonia fueles necesario de me vender.
CAPÍTULO XVIII
_Como los soldados lo vendieron á unos alemanes que iban á Roma y lo que cuenta por el camino; cosa de notar._
GALLO.--Puesto por obra de me vender por alguna necesidad me compraron unos alemanes que á título de peregrinacion iban á un negocio á Roma y yo pense de nuevo resucitar cuando me vi escapado de las manos de tan mala gente porque me temía mucho que por su maldad había Dios de permitir en nosotros algun mal acaescimiento. En fin, con la ayuda de Dios comenzamos nuestro viaje, y más que tenía yo mucho deseo de ir á Italia porque despues que yo fue Pitágoras no había vuelto por allá y por ver las novedades que de allá contaban todos los que de allá venian, y iba muy contento porque ya había cristiandad y residia un Pontifice de toda la monarquia en la ciudad de Roma y todas las cosas de la gobernacion y templos y sacreficios eran mudados. Pues una mañana, ya que comenzaba á salir el sol, ibamos por una deleitosa floresta de muy hermosas huertas de fresca arboleda; iban por alli mis dos buenos amos á veces contando, de la manera que habían de tener en su negociacion en llegando á Roma, cómo habian de verse con el Papa en la expedicion de las bulas; hablaban de un Cardenal que tenía el cargo de los despachos; decian no sé que, el uno que llamaban abreviador; en cuanto yo pude colegir de la calidad del negocio alcancé que era una dispensacion para que se pudiesen casar dos grandes señores de aquella tierra, que no lo podian hacer por ser parientes dentro en el cuarto grado; concertaban entre sí que llegados á Roma y presentada su aplicacion ante los oficiales del papa no le habian de decir la calidad de las personas, si no solamente los nombres.
MICILLO.--Dime, Gallo, ¿porque se fengían y trataban ansí?
GALLO.--No se declaraban del todo ellos, mas sigun yo conosci de sus pláticas, creo que fue porque si dijeren al Papa ó á los oficiales ó aquellas personas con quien habian de dispensar que eran señores de mucha calidad y valor, les llevarian mas cuantía de maravedís por la dispensación, á tanto que decian que si salian con su propósito sin ser descubiertos que no les haria de costa más de cien ducados y que si supiesen la verdad de la calidad de las personas les costaría más de seis mill ducados.
MICILLO.--¡Oh; nefandisimo género de simonia, que en las cosas de la Iglesia que va tanto interes á nuestra salud no haya otra mayor dificultad para las alcanzar si no es añadir dinero.
GALLO.--Despues que hubieron bien concertado su negocio vinieron de platica en platica á tratar de la gran suma de dinero que se consumia en Roma; hablaban de las riquezas que tenía el Papa, de las posesiones de los Cardenales y de los tesoros que habia entre los obispos y oficiales que trataban este género de contratacion.
MICILLO.--Mira, Gallo, avisote no hables de la Iglesia ni de las cosas sagradas de la cristiandad; ¿de qué te ríes, que paresce que burlas de mí?
GALLO.--Ríome de que me acuerdo que llegando ellos á este paso yo iba tan atento á su plática que descuidado cai en un charco y me hinchí de lodo, y viniendo ansi por nuestro camino hubieron nos de alcanzar dos hombres que en su representacion parescian ser gente de bien, y como llegaron á nosotros saludaronse entre sí y dijeron el uno dellos: razon es que no perdamos vuestra compañia y conversación, pues Dios nos ha juntado; y apeados de sus cuartagos ataron los cabestros á mí y mandáronnos andar delante; uno de mis amos les preguntó que dónde era su viaje; respondiéronle que una ciudad de los confines de Italia, de la señoria del Papa y que venian de complir un voto que habian hecho por devocion, y era ir á ver el cuerpo de Santa Ana, madre de Nuestra Señora, é que la mostraban los alemanes en Dura, ciudad en Alemania, que por una pequeña limosna voluntaria concedia el Papa muchos años de perdon. Dijo mi amo: ya somos nosotros estados ahí é tenemos con esa señora gran devocion porque nos ha hecho grandes mercedes. Respondio el italiano: basta que sea haber trabajado en venirla á vesitar; mas yo no sé si esté aquí ó si esté mas de verdad en Leon de Francia, porque lo mesmo dicen que está alli en Nápoles, y como dicen muchas veces estas cosas nos hacen perder la devocion á los cuerpos santos, porque por estas diferencias les dejamos de hacer la veneracion debida, sospechando que hagamos á cuerpos que debemos maldecir en lugar de santificarlos. Respondió mi amo: verdad dices, mas luego sacamos cuál sea el verdadero de los milagros que hacen en cuerpos enfermos y en personas necesitadas, y tambien el Papa concede sus indulgencias adonde está persuadido por buena información que esté lo verdadero y veda que se publique lo que no fuere ansi. Dijo el italiano: pues decirme, señor, ¿y no dió tambien perdones para Francia como para Dura? y pues se precian en Roma de tener la cabeza de San Juan Bautista, ¿por qué se consiente que tambien se publique que esté en Francia en la ciudad de Aniañes? y si fue un prepucio el que circundaron á Jesu Cristo, ¿por qué se precian los cristianos de tener tres: uno en Roma, y otro en Brujes y otro en la ciudad de Unberes (_sic_). Con una cosa me consuelo, que conozca Dios mi sana intencion y que no sea dado á mi hacer bastante informacion de lo verdadero para evitar la idolatria; pecan los principes que lo consienten por sus particulares intereses; mas dejemos agora esto, que es muy larga cuestion; yo os quiero hacer saber que entre otras cosas notabres que yo vi en la iglesia de Santa Ana en Dura, que en un altar junto á la madre vi á Nuestra Señora la madre de Dios tan al natural de una linda mujer en una imagen que con todas las partes de su rostro y cuerpo mostraba estar viva; en sola una cosa me descontentó, que es en los vestidos que tenía, porque de creer es que fuese ella la más honesta que en el mundo nunca mujer nasció ni fue; pues no sé porqué la atavian los cristianos tan deshonestamente con unos carmesis y brocados cuchillados de colores y puestos que reprueban aun las mujeres por mostrarse honestas en si. Esto queria yo qu'el pueblo cristiano mirase sin pasion ni boba aficion é se piensen mas la servir si la pintan y la visten en hábito que por la reverencia que le debo quiero callar; con unas mangas acuchilladas y llenas de bocadillos y con colores de afeites en el rostro y con grandes pechos descubiertos y con camisas rayadas y polainas muy galanas y polidas, y dicenme que en España son en esto muy demasiados, porque les ponen unos verdugados que usan allá y unos rebociños en el cuello y otras cosas deshonestas que fuerzan á los hombres á pecar teniendo con las tales imagines poca reverencia y devocion, y acaesce muchas veces que si un pintor ha de pintar una imagen de Nuestra Señora ó de la Madalena, toma ejemplo de alguna mujer deshonesta ramera la qual tiene puesta delante por muestra de su labor y pintura; yo no digo esto de mí, porque en la verdad yo lo he visto. Dijo mi amo; en este caso solamente tienen la culpa los obispos porque en sus obispados no vesitan ni proveen estas cosas, pues nos va en ellas tan gran parte de nuestra cristianidad, no se habian de descuidar con sus regalos y deleites y con sus rentas y tesoros, los cuales habiendose de gastar juntamente con todas las rentas de toda la Iglesia, digo del Papa y de los Cardenales y obispos y todas las otras dinidades con los pobres y otras muchas obras de caridad, y consumenlas en juegos, en banquetes y fiestas y otros muchos deleytes del mundo, que yo no digo, que solo en decirlo me paresce seria deshonesto y sin tener memoria del morir ni de la estrecha cuenta que han de dar á Dios, porque me paresce á mi que pues los obispos son obligados á visitar cada año su obispado y no lo visitan, sino repelanlo, no quedando mejor que de antes; por el mismo caso ansí habian de ser obligados los Papas á visitar su papazgo de dos en dos años, porque de contino se pierden las ovejas por el descuido del pastor; antes son ellos en ocasion de perderlas y destruirlas desasosegandolas con guerras y tumultos, tiranizando en la cristiandad con mayor crueldad que todos los Dionisios juntos tiranizaron en su tiempo; por cierto yo querría ser dos años Papa y no mas porque en estos yo pornia en orden el Pontificado y lo haría tan ejemplo y regla de Cristo y de sus apóstoles que ninguno le viese que se quejase. Respondio el italiano: ¡ay, señor! por amor de Dios que no lleveis tal carga acuestas porque yo os doy mi fe que es la más incomportable que nunca hombres pudieron sufrir, ni tenga ninguno envidia á sus deleites ni banquetes y placeres, porque os doy mi fe que desde el Papa hasta el muy mísero sacristan viven en contina miseria y dolor; tomense para si sus placeres y pasatiempos los obispos si juntamente con ellos han de rezar por toda su familia, emitar á los apostoles en cuyo lugar vinieron á suceder y á lo qual cumplir con lo que denota su habito obispal; que aquella túnica blanca lavada, limpia, blanca, sin mácula hecha á ejemplo de pueblo[293]; ¿qué sinifica la mitra con dos cuernos si no el cuidado que han de tener en declarar al pueblo ambos testamentos Viejo y Nuevo? qué denotan los guantes limpios en sus manos? la administracion pura de los sacramentos; ¿qué los zapatos que le calzan en los pies? la vigilancia de su gley; ¿qué la cruz é báculo que le dan en la mano? la Vitoria y triunfo de los humanos afetos; y lo mismo es al Cardenal; ¿no os paresce que el que debe tener esto de contino en su pecho y consideracion que tiene trabajo? pues alléganse á esto otros dos mill embarazos de la vida que á un momento no le dejan descansar el ánima, porque la trae solicita en mill cuidados que le menoscaban la vida: la visitacion de su obispado, el examen de sus curas é beneficiados los quales han de encargar la administracion de su iglesia y ánimas de sus feligreses; la visitacion de los pobres y destribucion de sus bienes; aquel contino despachar negocios para la Corte romana é imperial, aquel asestir á pleitos que les ponen en las dinidades é pensiones; ¡oh Dios inmortal! pues tambien tienen ellos sus prestamos y censuras de las quales demandan prestados á nunca volver; pues ¿qué trabajo tienen en las judicaturas de todo el día, oyendo quejas é pleitos de agraviados; con todos ha de complir, á todos ha de responder, á todos ha de satisfacer, á ninguno ha de inviar quejoso, sino á todos contentos y satisfechos. Pues vengamos al descanso y deleite del Papa; por cierto si bien considerase su dolor y trabajo contino, no hay hombre de sano juicio que un dia le pudiese sufrir, ni aunque se le diesen con toda la posesion y mando de universo mundo no le querria tomar por un momento; mas la desordenada codicia que agora reina en nuestras ánimas causa en todos tan gran ceguedad que no hay quien mire con ojos libres su tan trabajada carga é la repudie y la eche de sí; ¡oh! qué trabajo considerar que ya no se abscondan los hombres como hacian en otro tiempo los santos por no ser Pontífices, mas antes hay ya quien mucho antes que vaque lo negocia con sobornos inlícitos y si menester es con yerbas le aben (_sic_) antes, y que no hay uno en toda la cristiandad de quien se presuma que si se lo diesen no lo tomaria. Pues si se ponen á considerar que tiene el Papa las veces de Cristo y que está puesto en su lugar en el mundo y que le debe remedar y seguir en la pobreza, en los trabajos, en la dotrina, en la cruz, en el menosprecio del mundo, en las continas lágrimas, en los ayunos, en las oraciones, en los sospiros, en los sermones, en otras dos mill fatigas, decirme ¿quien le querrá? ¿quien le tomará? y esto no es nada en comparacion de lo que á esto se les allega: aquella guarda de tesoros; aquella conservacion de honras, aumentar las vitorias, acrecentar los oficios y multiplicar las dispensaciones, engrandecer las rentas, ensanchar las indulgencias, proveerse de caballos y mulas, de grandes familias y criados, que conoscer de nuevo tantos escritores, tantos notarios, tantos abogados, tantos fiscales, tantos secretarios, tantos caballerizos, tantos despenseros; á todos ha de mirar é favorescer, con todos ha de cumplir, á todos ha de pagar con proveer al uno el obispado, al otro el abadia, al otro el beneficio, al otro la canonjía, é la dinidad, por pagar sus servicios; pues ¿qué trabajo es el despachar cada día los indultos, las indulgencias, las compusiciones, las espetativas, los entredichos, las suspensiones, las citaciones y descomuniones? Por cierto que me paresce á mí que por penitencia no lo habia un bueno de tomar á cargo é ya no es tiempo sino que todos trabajen é rueguen por el Pontificado, porque ya no es tiempo que los Papas hagan milagros como los santos lo hacian antiguamente, ni ya enseñan al pueblo porque es trabajoso, ni declararán las Sagradas Escrituras porque es de maestros de escuelas, ni lloran porque es de mujeres, ni consienten en su casa pobreza porque es gran miseria; procuran siempre vencer porque es gran vileza ser vencido; seguir la cruz es gran infamia; huir cuanto pueden de la muerte porque les es el morir muy amargo. Pues si algunos soberbios papas acaesce predominar en la monarquia del mundo, ¡oh! Dios inmortal, qué trabajo incomplensible tienen en conservar su ruin vida con sus odios, enemistades é sediciones; para salir con su tirania hacen grandes ligas con soldados, con tiranos y robadores, los cuales les hagan espaldas y los favorezcan y defiendan, y para estas cosas echan susidios, bulas, indulgencias y préstamos; vereislos tan solícitos y tan cuidadosos en recatarse de todos, en no se fiar de alguno; todos le son enemigos y le cavilan la vida; uno le da el veneno; otro le procura matar porque suceda su patron; ¡oh! qué trabajo, ¡oh! qué fatiga, ¡oh! qué curiosidad vana, ¡oh! qué costosa vida, ¡oh! qué desabrida muerte, ¡oh! qué infernar de ánima é martirizar del cuerpo; de verdad os digo, señor, y creame quien quisiere, que no tengo mas que os decir sino que me quiero ser mas esto poco que me soy con no tener más cargo de mi, ni de más tengo de dar cuenta á Dios que ser cualquiera destos papas que agora se ofrecen, porque con sus trabajos é cuidados yo no podía mucho vivir; tómelo quien quisiere que ni á mi me lo dan, ni yo lo demando, ni yo lo querria. Como el italiano acabó su tragedia dijo mi amo: por Dios, señor, que teneis mucha razon; que es gran trabajo su vida; buena sin alguna comparacion; si la hacen mala porque viven siempre en sobresalto y desasosiego, muriendo siempre sin nunca vevir. Estas cosas y otras semejantes iban [pa]sando tiempo por aquella floresta y ya iba calentando el sol, por lo cual procuraron darse alguna priesa por llegar á comer á un lugar que cerca estaba.
MICILLO.--Admirado me tienes ¡oh! fortunuoso Pitágoras con tan inumerables trabajos y tan bien representados que con mis mismos ojos me los haces ver; basta que me pensaba yo que esos grandes Pontífices se tenian la suprema felicidad, porque pensaba yo que los grandes Pontífices junto con los grandes tesoros y riquezas y el gran mando no tenian que desear otra cosa alguna. Agora que tengo visto su dolor paresceme que ellos viven en el estado mas misero de los mortales. Prosigue por amor de mi y acaba tu tragedia como mientras fueste asno, ¿que te sucedio?
GALLO.--Pues llegado al lugar, lo primero que se proveyó en entrando en la posada fue dar á nosotros las bestias de comer; fueron luego muy llenos los pesebres, donde matamos nuestra hambre del caminar; despues se salieron ellos á un portal fresco donde con mucho placer les aparejan su comer; por estar yo lejos de su mesa y porque venia cansado no oi nada de lo que en la mesa pasó; mas despues que todos hubimos reposado y que fue caida la siesta despedieronse los italianos de nosotros diciendo que iban por otro camino á su tierra, demandada licencia de los compañeros, saludandose se fueron con Dios; nosotros tambien, pagada la huéspeda, comenzamos nuestro camino. Pierres, que ansi se llamaba uno de los dos mis amos dijo á Perequin que ansi se llamaba el otro: hermano Perequin, si mi juicio no me engaña en pronosticar...
NOTAS:
[293] Parece que falta algo en el manuscrito.
CAPITULO XIX
_Que cuenta en pronosticar lo de los agüeros; cosa de notar._
Estoy turbado de una cierta ave que agora voló y vengo á conjeturar que nos ha de suceder en esta noche algun enojoso acontescimiento, por lo cual encomendemonos á Dios y aparejemonos á padescer, pues no se puede escusar. Perequin, se rió mucho burlando de Pierres; y dijo: por Dios que me maravillo de tí que con todo tu saber des crédito á liviandades tan sin razon, y si en agüeros crees nunca harás cosa buena, porque si viendo esas vanidades esperas á ver si aciertan ó no, agora por temor, agora por engaño del demonio puedes peligrar en tu salud, por lo cual te ruego que depongas de tu pecho esta tu errada opinion y no le des alguna fe, porque permitirá Dios que acaezca el mal pronosticado por castigar tu yerro y no porque de allí hubiese de suceder necesariamente. Respondio Pierres: más me maravillo yo de tí, porque me quieres convencer que sea arte de vanidad, pues en todos los acaescimientos pronosticados he hallado que vengan á suceder segun é como yo los he agüerado; y no pienses que lo supe de mi, que mucho trabajo me costó á la deprender de grandes sabios que me la enseñaron; y cree tú que tiene gran fundamento, pues todos los sabios antiguos mentan que tenian en suprema veneracion y le daban tanta fe como á los muy dinos oráculos de su Dios, pronosticaban de cosas acaescidas de improviso, agora en cuerpos muertos de animales sacrificados á sus dioses, agora de vuelo a graznido de las aves, y convenciales á lo creer las grandes experiencias que se les ofrecian, como fue lo que cuentan de Julio Cesar, qu'el primero día que se asentó en la silla imperial sacreficó un buey á Júpiter y abriendole fue hallado sin corazon, de lo qual los agüeros pronosticaron tristemente y le señalaron todo el mal, lo qual así ha sucedido, que de veinte é tres puñaladas fue muerto en el senado. Y tambien leemos que Cayo Claudio é Lucio Petilio cónsules sacreficaron como lo habian de costumbre á los dioses, y en matando el buey ante las aras le sacaron el corazon, el qual de improviso se corrompio de podre, por lo qual los agüeros venieron á pronosticar triste suceso en sus muertes, á los cuales dijeron que moririan muy breve; é ansi fue, que no mucho tiempo murio Claudio Cayo de una grave enfermedad y Petilio en la guerra. Como Antioco rey de Siria tuviese guerra con los partos acontecio que estando en el real hizo una golondrina nido en su mismo pavellon, de lo qual los agüeros denunciaron mal suceso de la batalla, y así fue, que en el comitimiento de los ejércitos fue muerto el rey Antioco y todo desbaratado y perdido. Otros muchos enjemplos de las historias notables te pudiera yo agora traer para corroboracion de que fue creida mi verdad; mas pues tu pertinacia me lo ha todo de destruir, aguardemos á lo que hubiere de acaescer. Luego le respondió Perequin: por hombre para poco me tienes si confiando en Dios no te convenciere á que creas sin hacerme algun perjuicio tus argumentos ser falsos y diabólico y vano el agorar; yo te probaré que estos sus acaescimientos no pueden ser causa ni ocasion para que dellos se pudiese pronosticar lo que está por venir, y porque no parezca que mi persuacion procede sin autoridad, sabras que se lee en los Proverbios del sapientisimo Salomon que no queramos ser como los hombres mintirosos que se mantienen de viento y dan credito á las aves que vuelan, porque en la verdad gran liviandad es seguir cosa tan incierta y cosa que nunca se puede saber; [de] sentencia de tanta autoridad se puede colegir la vana supersticion que está en esta ciencia; despues desto quiero que vengamos á considerar cuanta fuerza é sustentacion de las aves é cualesquiera otros brutos en el ser y obras del hombre; de las unas aves con su canto ó con su vuelo o chellido; los brutos con sus corporales dispusiciones de corazon ó bazo, para que señalen lo que nos ha de acaescer, y porque tú y cuantos nascieron mejor se pueden convencer, vengamos á la razon natural que muestra mi entencion. Á todos es notorio que los brutos animales tan solamente se mueven por un sentido aquello que de presente le es y solo se aplican aquello que ante si tienen, sin consideracion de lo que en ausencia les está. É ansi todas las aves mueven su cuerpo, alas é pies por solo impeto de su naturaleza, por hacer cualquiera ejercicio, como para hablar, para comer ó cantar, sin ser de otra parte costreñidos á ello é sin primero lo pensar que lo salgan hacer; pues esto es ansí ¿quien será tan falto de saber que pueda afirmar que las aves con su vuelo ora en la mano diestra ó siniestra cantan ó no, que senifica en nuestras obras bien ó mal? si con hambre comen ¿qué tienen que hacer si yo moriré? y si con sed beban ¿qué tiene que hacer? y si comiendo algo se les caiga del pico, ¿qué convenencia tiene con si me sucederá prósperamente un viaje? ¿qué razon lieva que los hombres veneren todas las obras y movimientos de los brutos y tengan por muy cierto que todo aquello les venefique que ellos de su libre albedrio han de hacer? por cierto gran bajeza. Y despues pensar que Dios onipotente hiciese un tan perfeto animal como es el hombre y de tan alto intendimiento que conosciese lo que estaba por venir por las obras de las miserabres avecicas y de brutos sin uso de razon, las quales como ellas mesmas comienzan á volar no saben donde van ni qué les pueda suceder, pues cuanto ellas en este caso puedan muy bien nos lo mostró Mosolamon indio, hombre de muy iminente saber é industria de la guerra, de muy facunda prudencia; de aqueste leemos que siguio á los griegos y macedones despues de la muerte de Alejandro, y como un día fuese con él al ejército é por el camino acaesciese que se puso un ave en un arbol é como los agoreros la viesen comenzaron agorar sobre si debian de pasar adelante; paró alli el Mosolamo como los vio en esta disputa, tomó el arco y mató el ave, burlando de la veneracion del agorar; y como el agorero mayor lo vio entristeciose mucho, é alzando Mosolamo el ave del suelo dijo ansi: decir porque os acelereis; nunca esta ave supiera lo que nos habia de acaescer pues de si misma no supo procurando por su salud, y pues inorante de su muerte se puso en el arbol para que la matase yo, mal podria saber nuestro mal ó bien acaescimiento; ansí que de todo esto se puede muy bien deducir la vanidad del agorar de las aves é brutos cualesquiera é de cualesquiera otros acontecimientos que se puedan ofrecer, como varonilmente nos lo mostró aquel glorioso y felice gran capitan español Gonzalo Hernandez de Córdoba, varon que despues que la fama lo conoscio solo él quiso, no César inmortal, porque aunque muerto, la eternal memoria de sus buenos hechos le hace revivir; fue en fin tal que si le alcanzaran los gentiles que á Aquiles y á Mares y á Palas hicieron sacreficio, á este sin controversia le adoraran todos por Dios. Leemos dél que estando aparejado en Nápoles para acometer con su ejército gran compañía de enemigos acaescio por mal recado se les prendio la polvora de la artilleria, y entristeciéndose toda la gente teniendolo por mal agüero, salió ante todos con gran ánimo diciendo: no desmaye nadie, caballeros; esforzad el corazon, que estas almenures (_sic_ por luminarias) son de nuestra vitoria; y diciendo esto los esforzó tanto para acometer que brevemente destruyó los enemigos. Convencido me estoy yo bastante á creer que todo género de agorar sea vano y de ninguna certedumbre, ni sé mas de que el demonio nos quiere engañar con hacernos entender que todo sea ansí como nos lo muestra y trabaja con toda su industria que suceda aquello que nos mostró ó que pronosticaron del vuelo del ave, ó de cualquiera otra cosa, y esto aunque nunca hubiera de acontecer, porque solamente le creais; y agora me temo yo, señor Pierres, que pirmitirá Dios que nos suceda el mal que vos habeis agorado, por castigaros el yerro que cometisteis en dar crédito á cosa tan vana y tan errada, la qual es de pura industria y engaño del demonio y no porque creo que hubiese ansi de acaescer. Pierres quedó convencido y atemorizado con el miedo que lo puso Perequin de parte de Dios porque daba crédito al agorar; y asi razonando fueron toda la tarde en esta materia hasta que llegamos á una aldea de pocos vecinos.
MICILLO.--Pues, tú Pitágoras, ¿porque no diste en aquel arte tu parescer, que bien se te entendia, pues fueste discípulo de los magos?
GALLO.--Porque mientras fue asno no pude hablar. Como fuemos llegados á la aldea aparejóse la cena, porque llegamos tarde é despues de haber cenado fuéronse mis amos á reposar y sosegose la casa. Sucedio que junto á la media noche, en lo mas sabroso del sueño, entran en casa unos ladrones y roban las arcas del huéspede, que era rico, y levantados con la presa porque no lo podian levar acuestas, vienen al establo y tomanme á mí para que mis hombros lo lieven, y como vieron que tenían cogido quien lo levase sin trabajo suyo, tornaron á hurtar, doblado y cargaronme de aquellos tesoros y buena ropa una carga que no la levaran dos como yo, y abiertas las puertas sin ser sentidos me sacaron fuera del lugar. Tenian su vivienda en una cueva que habian hecho cinco millas de aquella aldea y habiamos de pasar un rio para ir allá por un vado, y como los ladrones viniesen tan alegres con su priesa y fuese algo oscura la noche, perdieron el vado, y llegados al rio, confiando en que yo pasaría delante aguijáronme para que pasase y en entrando no muy lejos de la orilla, lancé los pies y las manos en un tremadal, y como el agua era alta luego me ahogué y la hacienda todo se perdio sin poder cobrar nada.
CAPITULO XX
_Como fue convertido en rana y lo que le sucedio de allí._
GALLO.--Yo ahogado á la verdad no me pesó, por dejar tanto trabajo y mala compañia que me llevaba. Plugo á Dios que me dieron por complida la penitencia por las deudas de Epulon é fuí convertido allí en rana.
MICILLO.--Cuentame ¡oh Pitágoras! qué vida hacias cuando eras rana.
GALLO.--Muy buena, porque luego hice amistad con todos los géneros de peces que alli andaban é todos me trataban bien; mi comer era de las ovas del rio, é salida á la orilla saltando y holgando con mis compañeras pasciamos unas yerbecitas delicadas é tiernas que eran buenas para nuestro comer; no teníamos fortuna, ni fuego ni tempestad ni otro género de acaescimiento que nos perjudicase. Pasado ansi algun tiempo...
CAPITULO XXI
_Como fue convertido en ramera mujer llamada Clarichea._
Pasado así algun tiempo en aquel rio fue convertido en Clarichea, ramera famosa.
MICILLO.--¡Oh! qué admirable transformacion; de asno en rana; de rana en ramera galana.
GALLO.--Pues quién bastara á te contar lo que siendo rana me acontecio y siendo ramera la solicitud que tenía, si no fuera por sernos ya el dia tan cercano para te lo contar muy por extenso, lo qual no me da lugar; y aquel cuidado que tenía de en adquerir los enamorados y el trabajo que sufria en conservar los servidores y el astucia con que los robaba su moneda; aquella manera de los despedir y aquella industria de los volver y el contino hastío que tenia de mis afeites y composturas de atavíos y el martirio que pasaba mi rostro y manos con las mudas; aquel sufrir de pelar las cejas, que con cada pelo que sacaba se me arrancaba el alma de dolor, y con los afeites y adobos, pues todo mi cuerpo con los baños y ungüentos y otras muchas cosas que aplaciese á todos los que me querian; y aquel sufrir de malas noches y malos días, no tengo ya fuerza para te lo contar por extenso. Despues...
CAPITULO XXII
_Como fue convertido en gañan del campo como servio á un avariento y despues fue tornado pavon é otras muchas cosas._
Después desto fue convertido en gañan del campo, adonde de contino con mucho trabajo sin reposo ninguno ni nunca entrar en poblado pasaba muy triste vida. Vine á servir y ser criado de un mísero avariento que me mataba de hambre, de lo cual no te doy entera cuenta lo que en este caso me sucedio, y fue transformado en pavon y agora gallo. ¡Oh! Micillo, si particularmente te hobiese de decir la vida y trabajos que he pasado en cada uno destos míseros estados no bastarían cien mill años que no hiciese sino contártelo. Por eso ya viene la mañana, por lo qual quiero concluir porque vayas al trabajo, porque en esperanza de tu sueño no moramos de hambre, que creo que desde las diez encomenzamos la prática sin nada nos estorbar y son dadas cinco horas.
MICILLO.--Admirado me tienen los trabajos desta vida, ¡oh Gallo! Pues dime ahora lo que me prometiste, que deseo mucho saber: ¿cual estado te paresció mejor?
GALLO.--Entre los brutos cuando era rana; entre los hombres siendo un pobre hombre como tú, porque tú no tienes que temer próspera ni adversa fortuna, ni te pueden perjudicar, no estás á la luz del mundo porque nadie te calunie; solo vives sin perjuicio de otro, comiendo de tu sudor ganado á tu placer, sin usuras ni daño de tu ánima; duermes sueño seguro, sin temer que por tu hacienda te hayan de matar ni robar; si hay guerra no hacen cuenta de tí; si préstamos ó censuras no temes que te ha de caber nada. En conclusion que bienaventurado el que vive en pobleza si es prudente en la saber sollevar.
MICILLO.--¡Oh! mi buen Gallo, yo conozco que tienes mucha razon y pues es venido el día quiero ir al trabajo y por el buen consuelo que me has dado en tu comer te lo agradeceré, como por la obra lo verás. Quédate con Dios, que yo me voy á trabajar.
FIN DEL DIALOGO DE LAS TRANSFORMACIONES
EL CROTALON
DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO
Natural de la insula Eutrapelia, una de las insulas Fortunadas.
PROLOGO DEL AUCTOR
AL LECTOR CURIOSO
Porque cualquiera persona en cuyas manos cayere este nuestro trabajo (si por ventura fuere digno de ser de alguno leydo) tenga entendida la intincion del auctor, sepa que por ser enemigo de la oçiosidad, por tener esperiençia ser el oçio causa de toda maliçia; queriendose ocupar en algo que fuesse digno del tiempo que en ello se pudiesse consumir; pensó escreuir cosa que en apazible estilo pudiesse aprouechar. Y ansi imaginó como debajo de vna corteça apazible y de algun sabor diesse á entender la maliçia en que los hombres emplean el dia de oy su viuir. Porque en ningun tiempo se pueden más á la verdad que en el presente verificar aquellas palabras que escriuió Moysen en el Genessi[294]: «Que toda carne mortal tiene corrompida y errada la carrera y regla de su viuir». Todos tuerçen la ley de su obligaçion. Y porque tengo entendido el comun gusto de los hombres, que les aplaze más leer cosas del donayre; coplas, chançonetas y sonetos de placer, antes que oyr cosas graues, prinçipalmente si son hechas en reprehension, porque á ninguno aplaze que en sus flaquezas le digan la verdad; por tanto procuré darles esta manera de doctrinal abscondida y solapada debajo de façeçias, fabulas, nouelas y donayres: en los quales tomando sabor para leer vengan á aprouecharse de aquello que quiere mi intincion. Este estilo y orden tuuieron en sus obras muchos sabios antiguos endereçados en este mesmo fin; Como Ysopo y Caton, Aulo gelio, Juan bocacio, Juan pogio florentin; y otros muchos que seria largo contar. Hasta Aristoteles, Plutarco, Platon. Y Cristo enseñó con parábolas y exemplos al pueblo y á sus discípulos la dotrina celestial. El título de la obra es Crotalon[295]: que es vocablo griego; que en castellano quiere decir; _juego de sonajas, ó terreñuelas_, conforme á la intinçion del auctor.
Contrahaze el estilo y inuençion de Luciano; famoso orador griego en el su gallo: donde hablando vn gallo con vn su amo çapatero llamado Miçilo reprehendió los viçios de su tiempo: y en otros muchos libros y dialogos que escriuió. Tambien finge el auctor ser sueño imitando al mesmo Luçiano que al mesmo dialogo del gallo llama sueño. Y hazelo el auctor porque en esta su obra pretende escreuir de diuersidad de cosas y sin orden: lo qual es proprio de sueño: porque cada vez que despierta tornandose á dormir sueña cosas diversas de las que antes soñó. Y es de notar que por no ser traduçion a la letra ni al sentido le llama contrahecho: porque solamente se imita el estilo. Llama a los libros o diversidad de dialogos, canto: porque es lenguage de gallo cantar. O porque son todos hechos al canto del gallo en el postrero sueño a la mañana: donde el estomago hace la verdadera digestion: y entonces los vapores que suben al çerebro causan los sueños: y aquellos son los que quedan despues. En las transformaciones de que en diuersos estados de hombres y brutos se escriuen en el proceso del libro imita el auctor al heroico poeta Ouidio en su libro del Methamorphoseos: donde el poeta finge muchas transformaciones de vestias, piedras y arboles en que son conuertidos los malos en pago de sus viçios y peruerso viuir.
En el primero canto el auctor propone de lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer nacimiento del gallo, y el suceso de su vida.
En el segundo canto el auctor imita á Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado grilo: el qual hauia cyrçes conuertido en puerco: y no quiso ser buelto a la naturaleza de hombre, teniendo por mas feliçe el estado y naturaleza de puerco. En esto el auctor quiere dar a entender que quando los hombres estan ençenagados en los vicios, y principalmente en el de la carne son muy peores que brutos. Y avn hay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.
En el tercero y quarto cantos el auctor trata vna mesma materia: porque en ellos imita a Luçiano en todos sus dialogos: en los quales siempre muerde a los philosophos y hombres religiosos de su tiempo.
Y en el quarto canto espresamente le imita en el libro que hizo llamado Pseudomantis: en el qual descriue marauillosamente grandes tacañerias, embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro: el qual en Maçedonia (Traçia), Bitinia y parte de la Asia fingio ser propheta de esculapio, fingiendo dar respuestas ambiguas y industriosas para adquirir con el vulgo credito y moneda.
En el quinto, sexto y septimo cantos el auctor debajo de una graciosa historia imita la parabola que Cristo dixo por san Lucas en el capitulo quinze del hijo prodigo. Alli se verá en agraciado estilo vn vicioso mancebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honra, a los hombres y a dios, disipar todos los doctes del alma que son los thesoros que de su padre dios heredó, y veráse tambien los hechizos, engaños y encantamientos de que las malas mugeres usan por gozar de sus laciuos deleites por satisfacer a sola su sensualidad.
En el octauo canto por auer el auctor hablado en los cantos precedentes de los religiosos, prosigue hablando de algunos intereses que en daño de sus conciencias tienen mugeres que en titulo de religion estan en los monesterios dedicadas al culto divino[296]. Y en la fabula de las ranas imita a Homero.
En el nono y decimo cantos el auctor imitando a Luciano en el dialogo llamado Toxaris en el qual trata de la amistad. El auctor trata de dos amigos fidelissimos, que en casos muy arduos aprobaron bien su intincion y en Roberto y Beatriz imita el auctor la fuerça que hizo la muger de Putifar a Joseph.
En el honceno canto el auctor imitando a
Luçiano en el libro que intitulo de luctus, habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se acostumbra hazer en la muerte entierro y sepultura, y descriuesse el entierro del marques del Gasto Capitan general del Emperador en la ytalia: cosa muy de notar.
En el duodeçimo canto el auctor imitando a Luçiano en el dialogo que intituló Icaromenipo finge subir al cielo y descriue lo que allá vio açerca del asiento de dios, y orden y bienauenturança de los angeles y santos y de otras muchas cosas que agudamente se tratan del estado celestial.
En el deçimo terçio canto prosiguiendo el auctor la subida del cielo finge auer visto en los ayres la pena que se da a los ingratos y hablando marauillosamente de la ingratitud cuenta vn admirable aconteçimiento digno de ser oydo en la materia.
En el deçimo quarto canto el auctor concluye la subida del cielo: y propone tratar la bajada del infierno declarando lo que acerca del tuuieron los gentiles: y escriuieron sus historiadores y poetas.
En el deçimo quinto y deçimo sexto cantos imitando el auctor á Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge desçender al infierno, donde descriue las estancias, lugares y penas de los condenados.
En el deçimo sexto canto el auctor en Rosicler hija del Rey de Syria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes. y concluye con el desçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que varios dialogos intituló.
En el deçimo septimo canto el autor sueña auerse hallado en vna missa nueua: en la qual descriue grandes acontecimientos que comunmente en semejantes lugares suelen passar entre sacerdotes.
En el deçimo octauo canto el auctor sueña vn acontecimiento graçioso: por el qual muestra los grandes daños que se siguen por faltar la verdad del mundo dentre los hombres.
En el decimo nono canto el auctor trata del trabajo y miseria que hay en el palacio y servicio de los principes y señores, y reprehende á todos aquellos que teniendo algun offiçio en que ocupar su vida se privan de su bienaventurada libertad que naturaleza les dió, y por vivir en vicios y profanidad se subjetan al servicio de algun señor[297].
En el vigesimo y vltimo canto el auctor describe la muerte del gallo.
NOTAS:
[294] Nota al margen: genes. cap. 6.
[295] Nota al margen. Crotalon idem est quod instrumentum musicum quo in deorum ceremoniis vtebantur antiqui.
[296] En el códice que fué de Gayangos se añade, á modo de aclaración, _monjas_.
[297] En el códice de Gayangos esta rúbrica está muy abreviada: «y reprehende a aquellos que pudiendo ser señores, viviendo de algun offiçio, se privan de su libertad».
SIGUESSE EL «CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO:» EN EL QUAL SE CONTRAHAZE EL SUEÑO, O GALLO DE LUÇIANO FAMOSO ORADOR GRIEGO.
ARGUMENTO DEL PRIMER CANTO DEL GALLO
_En el primer canto que se sigue el auctor propone lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer naçimiento del gallo y el suceso de su vida._
DIALOGO.--INTERLOCUTORES
_MIÇILO çapatero pobre y vn GALLO suyo._
O líbreme Dios de gallo tan maldito y tan bozinglero. Dios te sea aduerso en tu deseado mantenimiento, pues con tu ronco y importuno bozear me quitas y estorbas mi sabroso y bienauenturado sueño, holganza tan apazible de todas las cosas.
Ayer en todo el dia no leuanté cabeça trabajando con el alesna y cerda: y avn con dificultad es passada la media noche y ya me desasosiegas en mi dormir. Calla, sino en verdad que te dé con esta horma en la cabeça; que mas prouecho me harás en la olla quando amanezca, que hazes ay bozeando.
GALLO.--Marauillome de tu ingratitud, Miçilo, pues a mí que tanto prouecho te hago en despertarte por ser ya hora conveniente al trabajo, con tanta cólera me maldizes y blasfemas. No era eso lo que ayer dezias renegando de la pobreza, sino que querias trabajar de noche y de dia por auer alguna riqueza.
MIÇILO.--O Dios inmortal, ¿qué es esto que oyo? ¿El gallo habla? ¿Qué mal aguero o monstruoso prodigio es este?
GALLO.--¿Y deso te escandalizas, y con tanta turbasion te marauillas, o Miçilo?
MIÇILO.--¿Pues, cómo y no me tengo de marauillar de vn tan prodigioso aconteçimiento? ¿Qué tengo de pensar sino que algun demonio habla en ti? Por lo qual me conuiene que te corte la cabeça, porque acaso en algun tiempo no me hagas otra mas peligrosa ylusion. ¿Huyes? ¿Por qué no esperas?
GALLO.--Ten paçiençia, Miçilo, y oye lo que te diré: que te quiero mostrar quán poca razon tienes de escandalizarte, y avn confio que despues no te pessará oyrme.
MIÇILO.--Agora siendo gallo, dime ¿tu quién eres?
GALLO.--¿Nunca oyste dezir de aquel gran philosopho Pithagoras, y de su famosa opinion que tenia?
MIÇILO.--Pocos çapateros has visto te entender con filosofos. A mi alo menos, poco me vaga para entender con ellos.
GALLO.--Pues mira que este fué el hombre mas sabio que huuo en su tiempo, y este afirmo y tuvo por çierto que las almas después de criadas por Dios passauan de cuerpos en cuerpos. Probaua con gran efficaçia de argumentos: que en qualquiera tiempo que vn animal muere, está aparejado otro cuerpo en el vientre de alguna hembra en dispusiçion de reçibir alma, y que a este se passa el alma del que agora murió. De manera, que puede ser que una mesma alma auiendo sido criada de largo tiempo haya venido en infinitos cuerpos, y que agora quinientos años huuiese sido rey, y despues vn miserable azacan[298], y ansi en vn tiempo vn hombre sabio, y en otro vn neçio, y en otro rana, y en otro asno, cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir esto?
MIÇILO.--Por çierto, yo nunca oy cuentos ni musicas mas agraçiadas que aquellas que hazen entre si quando en mucha priesa se encuentran las hormas y charanbiles con el tranchete.
GALLO.--Ansi parece ser eso. Porque la poca esperiençia que tienes de las cosas te es ocasion que agora te escandalizes de ver cosa tan comun a los que leen.
MIÇILO.--Por çierto que me espantas de oyr lo que dizes.
GALLO.--Pues dime agora, de dónde piensas que les viene á muchos brutos animales hazer cosas tan agudas y tan ingeniosas que avn muy enseñados hombres no bastaran hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del elefante, del tigre, lebrel y raposa? ¿Que has visto hacer a vna mona, que se podria dezir de aqui a mañana? Ni habrá quien tanto te diga como yo si el tiempo nos diesse a ello lugar, y tú tuuieses de oyrlo gana y algun agradeçimiento. Porque te hago saber que ha mas de mil años que soy criado en el mundo, y despues acá he viuido en infinitas differençias de cuerpos, en cada vno de los quales me han aconteçido tanta diuersidad de cuentos, que antes nos faltaria tiempo que me faltasse a mi que dezir, y a ti que holgasses de oyr.
MIÇILO.--O mi buen gallo, qué bienauenturado me seria el señorio que tengo sobre ti, si me quissieses tanto agradar que con tu dulce y sabrosa lengua me comunicasses alguna parte de los tus fortunosos aconteçimientos. Yo te prometo que en pago y galardon de este inextimable seruiçio y plazer te dé en amaneçiendo la raçion doblada, avnque sepa quitarlo de mi mantenimiento.
GALLO.--Pues por ser tuyo te soy obligado agradar, y agora más por ver el premio reluzir.
MIÇILO.--Pues, aguarda, ençenderé candela y ponermehe a trabajar. Agora comiença, que oyente tienes el mas obediente y atento que nunca a maestro oyó.
GALLO.--O dioses y diosas, favoreced mi flaca y dezlenable memoria.
MIÇILO.--¿Qué dizes? ¿Eres hereje ó gentil, cómo llamas á los dioses y diosas?
GALLO.--Pues, cómo y agora sabes que todos los gallos somos françeses como el nombre nos lo dize, y que los françeses hazemos deso poco caudal? Principalmente despues que hizo liga con los turcos nuestro Rey, truxolos alli, y medio proffesamos su ley por la conuersaçion[299]. Pero de aqui adelante yo te prometo de hablar contigo en toda religion.
MIÇILO.--Agora pues comiença, yo te ruego, y has de contar desde el primero dia de tu ser.
GALLO.--Ansi lo haré; tenme atençion, yo te diré cosas tantas y tan admirables que con ningun tiempo se puedan medir, y sino fuese por tu mucha cordura no las podrias creer. Dezirte he muchos aconteçimientos de grande admiraçion, verás los honbres conuertidos en vestias, y las vestias conuertidas en honbres y con gran façilidad. Oyrás cautelas, astuçias, industrias, agudeças, engaños, mentiras y trafagos en que a la contina enplean los honbres su natural, verás en conclusion como en vn espejo lo que los honbres son de su natural inclinaçion, por donde juzgarás la gran liberalidad y misericordia de Dios.
MIÇILO.--Mira, gallo, bien, que pues yo me confio de ti, no piensses agora con arrogançias y soberuia de eloquentes palabras burlar de mi contándome tan grandes mentiras que no se puedan creer, porque puesto caso que todo me lo hagas con tu eloquençia muy claro y aparente, auenturas ganar poco interes mintiendo a vn honbre tan bajo como yo, y hazer injuria a ese filosofo Pithagoras que dizes que en otro tiempo fueste y al respeto que todo honbre se deue á sí. Porque el virtuoso en el cometimiento de la poquedad no ha de tener tanto temor a los que la verán, como a la verguença que deue auer de si.
GALLO.--No me marauillo, Miçilo, que temas oy de te confiar de mi que te diré verdad por auer visto una tan gran cosa y tan no vsada ni oyda de ti como ver vn gallo hablar. Pero mira bien que te obliga mucho, sobre todo lo que has dicho, a me creer, considerar que pues yo hablé, y para ti que no es pequeña muestra de deydad, a lo qual repugna el mentir; y ya quando no me quisieres considerar mas de gallo confia de mi, que terné respecto al premio y galardon que me has prometido dar en mi comer, porque no quiero que me acontezca contigo oy lo que aconteçio a aquel ambicioso musico Euangelista en esta çiudad. Lo qual por te hazer perder el temor quiero que oyas aqui. Tu sabras que aconteçio en Castilla vna gran pestelençia, (año de 1525 fue esta pestelençia)[300] que en un año entero y más fue perseguido todo el Reyno de gran mortandad. De manera que en ningun pueblo que fuesse de algunos vezinos se sufria viuir, porque no se entendia sino en enterrar muertos desde que amanecia hasta en gran pieza de la noche que se recogian los hombres descansar. Era la enfermedad un genero de postema naçida en las ingles, sobacos ó garganta, a la qual llamaban landre. De la qual siendo heridos suçedia vna terrible calentura, y dentro de veynte y cuatro horas heria la postema en el coraçon y era çierta la muerte. Conuenia huyr de conuersaçion y compañia, porque era mal contagioso, que luego se pegaua si auia ayuntamiento de gentes, y ansi huyan los ricos que podian de los grandes pueblos a las pequeñas aldeas que menos gente y congregaçion huuiesse. Y despues se defendia la entrada de los que viniessen de fuera con temor que trayendo consigo el mal corrompiesse y contaminasse el pueblo. Y ansi aconteçia que el que no salia temprano de la çiudad juntamente con sus alhajas y hazienda; si acaso saliese algo tarde, quando ya estaua ençendida la pestelencia andaua vagando por los campos porque no le querian acoxer en parte alguna, por lo qual sucedia morir por alli por mala prouision de hambre y miseria corridos y desconsolados. Y lo que más era de llorar, que puestos en la neçesidad los padres, huyan dellos los hijos con la mayor crueldad del mundo, y por el semejante huyan dellos los padres por escapar cada qual con la vida. Y suçedia que por huyr los sacerdotes el peligro de la pestelençia, no auia quien confesasse ni administrasse los sacramentos, de manera que todos morian sin ellos, y en el entierro, o quedauan sin sepoltura, o se echauan veynte personas en una. Era, en suma, la mas trabajada y miserable vida y infeliz que ninguna lengua ni pluma puede escriuir ni encareçer. Teniasse por conueniente medio, do quiera que los honbres estauan exerçitarse en cosas de alegria y plazer, en huertas, rios, fuentes, florestas, xardines, prados, juegos, bayles y todo genero de regoçijo; huyendo a la contina con todas sus fuerças de qualquiera ocasion que los pudiesse dar tristeza y pesar. Agora quiero te dezir vna cossa notable que en esta nuestra çiudad passó; y es que se tomó por ocupacion y exerçiçio salutifero y muy conueniente para euitar la tristeza y ocasion del mal hazer en todas las calles, passos, o lo que los antiguos llamaron palestras o estadios, y porque mejor me entiendas digo que se hazian en todas las calles vnos palenques que las cerrauan con vn seto de madera entretexida arboleda de flores, rosas y yeruas muy graciosas, quedando sola vna pequeña puerta por la qual al principio de la calle pudiessen entrar, y otra puerta al fin por donde pudiessen salir, y alli dentro se hazia vn entoldado talamo[301] o teatro para que se sentassen los juezes, y en cada calle auia vn juego particular dentro de aquellos palenques o palestras. En vna calle auia lucha, en otra esgrima, en otra danza y bayle; en otra se jugauan virlos, saltar, correr, tirar barra; y a todos estos juegos y exerçiçios hauia ricas joyas que se dauan al que mejor se exercitasse por premio, y ansi todos aqui venian a lleuar el palio, o premio ricamente vestidos[302] o disfraçados que agradaban[303] mucho a los miradores y adornauan la fiesta y regocijo. En vna calle estaua hecho vn palenque de mucho más rico, hermoso y apazible aparato que en todas las otras. Estaua hecho vn seto con muchos generos y diferencias de arboles, flores y frutas, naranjos, camuessos, çiruelas, guindas, claveles, azuçenas, alelies, rosas, violetas, marauillas y jazmines, y todas las frutas colgauan de los árboles que juzgaras ser allí naturalmente nacidas[304]. Auia a vna parte del palenque vn teatro ricamente entoldado, y en él auia vn estrado: debajo de vn dosel de brocado estauan sentados Apolo y Orfeo prinçipes de la musica de bien contrahechos disfrazes. Tenia el vno dellos en la mano vna bihuela, que dezian auer sido aquella que hubieron los insulanos de Lesbos; que yua por el mar haziendo con las olas muy triste musica por la muerte de su señor Orpheo quando le despedaçaron las mujeres griegas, y cortada la cabeça juntamente con la vihuela la echaron en el Negro Ponto, y las aguas del mar la lleuaron hasta Lesbos, y los insulanos la pusieron en Delphos en el templo de Apolo, y de alli la truxieron los desta çiudad para esta fiesta y desafio[305]. Ansi dezian estos juezes que la darian por premio y galardon al que mejor cantasse y tañiesse en vna vihuela, por ser la mas estimada joya que en el mundo entre los musicos se podia auer. En aquel tiempo estaua en esta nuestra çiudad vn honbre muy ambiçioso que se llamaba Euangelista, el qual avnque era mançebo de edad de treynta años y de buena dispusiçion y rostro, pero era muy mayor la presunçion que de si tenia de passar en todo a todos. Este despues que obo andado todos los palenques y palestras, y que en ninguno pudo auer vitoria, ni en lucha, ni esgrima, ni en otro alguno de aquellos exerçiçios, acordó de se vestir lo mas rico que pudo ayudandose de ropas y joyas muy preçiadas suyas y de sus amigos, y cargando de collares y cadenas su cuello y onbros, y de muchos y muy estimados anillos sus dedos, y procuró auer vna vihuela con gran suma de dinero, la qual lleuaua las clauijas de oro, y todo el mastil y tapa labrada de vn taraçe de piedras finas de inestimable valor, y eran las maderas del cedro del monte Libano, y del ebano fino de la insula Meroe, juntamente con las costillas y cercos. Tenia por la tapa junto a la puente y lazo pintados del mesmo taraçe a Apolo y Orpheo con sus vihuelas en las manos de muy admirable official que la labró. Era la vihuela de tanto valor que no auia preçio en que se pudiesse estimar. Este como entró en el teatro, fue de todos muy mirado, por el rico aparato y atauio que traya. Estaua todo el teatro lleno de tapetes y estançias llenas de damas y caualleros que auian venido a ver diffinir aquella preciosa joya en aquella fiesta posponiendo su salud y su vida. Y como le mandaron los juezes que començase a tañer esperando dél que lleuaria la ventaja al mesmo Apolo que resuçitase. En fin, él començo a tañer de tal manera que a juizio razonable que no fuese piedra pareçeria no saber tocar las cuerdas mas que vn asno! Y cuando vino a cantar todos se mouieron a escarnio y risa visto que la cançion era muy fria y cantada sin algun arte, gracia, y donayre de la musica. Pues como los juezes le oyeron cantar y tañer tan sin arte y orden esperando dél el extremo de la musica, hiriendole con vn palo y con mucho baldon fue traydo por el teatro diciendole vn pregonero en alta voz grandes vituperios, y fue mandado por los juezes estar vilissimamente sentado en el suelo con mucha inominia a vista de todos hasta que fue sentenciado el juizio, y luego entro vn mançebo de razonable disposiçion y edad, natural de vna pequeña y baja aldea desta nuestra çiudad, pobre, mal vestido y peor atauiado en cabello y apuesto. Este traya en la mano una vihuela grosera y mal dolada de pino y de otro palo comun, sin polideza ni afeyte alguno. Tan grosero en su representaçion que a todos los que estauan en el teatro mouio a risa y escarnio juzgando que este tambien pagaria con Euangelista su atreuimiento y temeridad, y puesto ante los juezes les demandó en alta voz le oyessen, y despues de auer oydo a aquellos dos tan señalados musicos en la vihuela Torres Naruaez y Macotera, tan nombrados en España que admirablemente auian hecho su deuer y obligacion, mandaron los juezes que tañese este pobre varon, que dixo auer por nombre Tespin. El qual como començo a tañer hazia hablar las cuerdas con tanta exçelençia y melodia que lleuaua los honbres bobos, dormidos tras si; y a vna buelta de consonancia los despertaua como con vna vara. Tenia de voz vn tenor admirable, el qual quando començo a cantar no auia honbre que no saliesse de si, porque era la voz de admirable fuerça, magestad y dulçor. Cantaba en vna ingeniosa composicion de metro castellano las batallas y vitoria del Rey catolico Fernando sobre el Reyno y çiudad de Granada, y aquellos razonamientos y auiso que pasó con aquel antiguo moro Auenamar, descripçion de Alixares, alcazar y meschita. Los juezes dieron por Tespin la sentençia y vitoria, y le dieron la joya del premio y trihunfo, y luego voluiendose el pregonero á Euangelista que estaua miserablemente sentado en tierra le dixo en alta voz: ves aqui, o souerbio y ambiçioso Euangelista qué te han aprouechado tus anillos, vihuela dorada y ricos atauios, pues por causa dellos han aduertido todos los miradores mas a tu temeridad, locura, ambiçion y neçedad, quando por sola la apariençia de tus riquezas pensaste ganar el premio, no sabiendo en la verdad cantar ni tañer. Pues mentiste a ti y a todos pensaste engañar serás infame para siempre jamas por exemplo del mentir, lleuando el premio el pobre Tespin como musico de verdad sin aparençia ni fiçion. Esto te he contado, Miçilo, porque me dixiste que con aparato de palabras no pensasse dezirte grandes mentiras, yo digo que te prometo de no ser como este musico Euangelista, que quiso ganar el premio y joya con solo el aparato y apariencia de su hermosura y riqueza, con temor que despues no solamente me quites el comer que me prometes por galardon, pero avn me des de palos, y avn por mas te asegurar te hago juramento solemne al gran poder de dios; y,
MIÇILO.--Calla, calla gallo, oyeme,--dime, y no me prometiste al prinçipio que hablarias conmigo en toda religion?
GALLO.--Pues en qué falto de la promesa?
MIÇILO.--En que con tanta fuerça y behemencia juras a dios.
GALLO.--Pues no puedo jurar?
MIÇILO.--Vnos clerigos santos que andan en esta villa nos dizen que no.
GALLO.--Dexate desos santones. Opinion fue de vnos herejes llamados Manicheos condenada por conçilio, que dezian: que en ninguna manera era liçito jurar. Pero a mi pareçeme que es liçito imitar a Dios, pues el juró por si mesmo quando quiso hazer çierta la promessa a habraan. Donde dize San Pablo que no auia otro mayor por quien jurasse Dios, que lo jurara como juró por si, y en la sagrada escriptura a cada passo se hallan juramentos de profetas y santos que juran por vida de Dios[306], y el mesmo San Pablo le jura con toda su santidad, que dixo escriuiendo a los Galatas: si por la gracia somos hijos de dios, luego juro a dios que somos herederos. Y hazia bien, porque ninguno jura sino por el que más ama, y por el que conoçe ser mayor. Ansi dize el refran: quien bien le jura, bien le cree. Pero dexado esto, yo te prometo contar cosas verdaderas y de admiraçion con que sobrelleuando el trabajo te deleyte y de plazer. Pues venido al principio de mi ser tú sabrás que como te he dicho yo fue aquel gran filosofo Pythagoras samio hijo de Menesarra, honbre rico y de gran negoçio en la mercaderia.
MIÇILO.--Espera, gallo, que ya me acuerdo, que yo he oydo dezir dese sabio y santo filosofo, que enseñó muchas buenas cosas a los de su tiempo. Agora, pues, dime, gallo, porque via dexando de ser aquel filosofo veniste a ser gallo, vn aue de tan poca estima y valor?
GALLO.--Primero que viniesse a ser gallo fue transformado en otras diuersidades de animales y gentes, entre las quales he sido rana, y hombre bajo popular y Rey.
MIÇILO.--Y qué Rey fueste?
GALLO.--Yo fue Sardanapalo Rey de los Medos mucho antes que fuese Pithagoras.
MIÇILO.--Agora me parece, gallo, que me comienças a encantar, o por mejor dezir a engañar, porque comienças por vna cosa tan repugnante y tan lejos de verisimilitud para poderla creer. Porque segun yo te he oydo y me acuerdo, ese filosofo Pithagoras fue el mas virtuoso hombre que huuo en su tiempo. El qual por aprender los secretos de la tierra y del cielo se fue a Egipto con aquellos sabios que alli auia en el templo que entonces dezian Sacerdotes de Jupiter Amon que vibian en las Syrtes, y de alli se vino a visitar los magos a Babilonia, que era otro genero de sabios, y al fin se voluio a la ytalia, donde llegado a la ciudad de Croton hallo que reinaua mucho alli la luxuria, y el deleyte, y el suntuoso comer y beber, de lo qual los apartó con su buena doctrina, y exemplo. Este hizo admirables leyes de templança, modestia y castidad, en las quales mandó que ninguno comiesse carne, por apartarlos de la luxuria, y desta manera bastó refrenarlos de los viçios y tambien mandaua a sus discipulos que por çinco años no hablassen, porque conoçia el buen sabio quantos males vengan en el mundo por el hablar demassiado. ¡Quan contrarias fueron estas dos cosas a las costumbres y vida de Sardanapalo Rey de los Medos, del qual he oydo cosas tan contrarias que me hazen creer que finges por burlar de mi! Porque he oydo dezir que fue el mayor gloton y luxurioso que huuo en sus tiempos, tanto que señalaua premios a los inuentores de guisados y comeres, y a los que de nueuo le enseñasen maneras de luxuriar, y ansi este infeliz suçio mando poner en su sepoltura estas palabras: aqui yaze Sardanapalo, Rey de Medos, hijo de Anazindaro: Come honbre, bebe y juega, y conociendo que eres mortal satisfaz tu animo de los deleytes presentes, porque despues no hay de que puedas con alegria gozar. Que ansi hize yo, y solo me queda que comi y harté este mi apetito de luxuria y deleyte, y en fin todo se queda acá, y yo resulto conuertido en poluo! Mira pues, o gallo, qué manifiesta contrariedad ay entre estos dos por donde veo yo que me estimes en poco pues tan claramente propones cosa tan lexos de verisimilitud. O parece que descuydado en tu fingir manifiestes la vanidad de tu fiçion.
GALLO.--O quan pertinaz estás, Miçilo, en tu incredulidad, ya no sé con que juramentos ó palabras te asegure para que me quieras oyr. Quanto mas te admirarias si te dixesse, que fue yo tambien en vn tiempo aquel Emperador Romano Heliogabalo, vn tan disoluto gloton y vicioso en su comer.
MIÇILO.--O valame dios si verdad es lo que me conto este dia passado este nuestro vezino Demophon, que dixo que lo hauia leido en vn libro que dixo llamarse _Selua de varia leçion_. Por cierto si verdad es, y no lo finge aquel auctor, argumento me es muy claro de lo que presumo de ti, porque en el viçio de comer y beber y luxuriar excede avn a Sardanapalo sin comparaçion.
GALLO.--De pocas cosas te comienças a admirar, ó Miçilo y de cosas faciles de entender te comienças a alterar, y mueues dubdas y objeçiones que causan repunançia y perplegidad en tu entendimiento. Lo qual todo naçe de la poca esperiençia que tienes de las cosas, y principalmente proçede en ti esa tu confusion de no ser ocupado hasta aqui en la especulaçion de la filosofia, donde se aprende y sabe la naturaleza de las cosas. Donde si tú te hubieras exercitado supieras la rayz porque aborreci el deleyte y luxuria siendo Pythagoras, y le segui avn con tanto estudio siendo Heliogabalo, o Sardanapalo. No te fatigues agora por saber el prinçipio de naturaleza por donde proçeda esta variedad de inclinaçion, porque ni haze a tu proposito ni te haze menester, ni nos deuemos agora en esto ocupar. Solamente por te dar manera de sabor y graçia en el trabajar pretendo que sepas como todo lo fue, y lo que en cada estado passé, y conocerás como de sabios y neçios, ricos, pobres, reyes y filosofos, el mejor estado y mas seguro de los bayuenes de fortuna tienes tú, y que entre todos los hombres tú eres el mas feliz.
MIÇILO.--Que yo te parezco el mas bien auenturado honbre de los que has visto, o gallo? Por çierto yo pienso que burlas pues no veo en mi porqué. Pero quiero dexar de estorbar el discurso de tu admirable narracion con mis perplexos argumentos, y bastame gozar del deleyte que espero reçebir de tu graçioso cuento para el passo de mi miserable vida sola y trabajada, que si como tú dizes, otro más misero y trabajado ay que yo en el mundo respecto del qual yo me puedo dezir bienauenturado, yo concluyo que en el mundo no ay que desear. Agora pues el tiempo se nos va, comiençame a contar desde que fueste Pythagoras lo que passaste en cada estado y naturaleza, porque neçesariamente en tanta diuersidad de formas y variedad de tiempos te deuyeron de aconteçer, y visto cosas y cuentos dignos de oyr. Agora dexadas otras cosas muchas aparte yo te ruego que me digas como te suçedio la muerte siendo Heliogabalo, y en qué estado y forma sucediste despues, y de ay me contarás tu vida hasta la que agora possees de gallo que lo deseo en particular oyr.
GALLO.--Tú sabras, cómo ya dizes que oyste a Demophon, que como yo fuesse tan viçioso y de tan luxuriosa inclinaçion, siguio la muerte al mi muy más continuo vso de viuir. Porque de todos fue aborreçido por mi suçio comer y luxuriar, y ansi vn dia acabando en todo deleyte de comer y beber esplendidamente, me retray a vna privada a purgar mi vientre que con grande instançia me aquexó la gran repleçion de yrle a baçiar. En el qual lugar entraron dos mis mas pribados familiares, y por estar ya enhastiados de mis viçios y vida suçia, con mano armada me començaron a herir hasta que me mataron, y despues avn se me huvo de dar mi conueniente sepoltura por cumplido galardon, que me echaron el cuerpo en aquella privada donde estuve abscondido mucho tiempo que no me hallaron, hasta que fue a salir al Tibre entre las inmundiçias y suçiedades que uienen por el comun conducto de la çiudad. Y ansi sabras, que dexando mi cuerpo caydo alli, salida mi ánima se fue a lançar en el vientre de una fiera y muy valiente puerca que en los montes de Armenia estaua preñada de seys lechones, y yo vine a salir en el prímero que pario.
MIÇILO.--O valame Dios; yo sueño lo que oyo? Que de honbre veniste a ser puerco, tan suçio y tan bruto animal? No puedo disimular admiraçion quando veo que tiene naturaleza formadas criaturas como tú que en esperiençia y conocimiento llena ventaja a mi inhabilidad tan sin comparacion. Ya me voy desengañando de mi ceguedad, y voy conociendo de tu mucho saber lo poco que soy. Y ansi de oy más me quiero someter a tu disçiplina, como veo que tiene tanta muestra de deidad.
GALLO.--Y este tienes, Miçilo, por caso de admiracion? Pues menos podrias creer que aurá alguno que juntamente sea honbre y puerco, y avn pluguiesse a dios no fuesse peor y mas vil. Que avn la naturaleza del puerco no es la peor.
MIÇILO.--Pues cómo y puede auer algun animal mas torpe y suçio que el?
GALLO.--Preguntaselo a Grilo, noble varon griego, el qual boluiendo de la guerra de Troya passando por la ysla de Candia le conuertio la maga Cyrçes en puerco, y despues por ruego de Ulixes le quisiera boluer honbre, y tanta ventaja halló Grilo en la naturaleza de puerco, y tanta mejora y bondad que escogio quedarse ansi, y menospreçió boluerse a su natural patria.
MIÇILO.--Por cierto cosas me cuentas que avn a los hombres de mucha esperiençia cansassen admiraçion, quanto más a vn pobre çapatero como yo.
GALLO.--Pues porque no me tengas por mentiroso, y que quiero ganar opinion contigo contandote fabulas, sabras que esta historia auctorizó Plutarco el historiador griego de más auctoridad.
MIÇILO.--Pues, valame dios, que bondad halló ese Grilo en la naturaleza de puerco, por la qual a nuestra naturaleza de hombre la prefirio?
GALLO.--La que yo hallé.
MIÇILO.--Eso deseo mucho saber de ti.
GALLO.--A lo menos vna cosa trabajaré mostrarte como aquel que de ambas naturalezas por esperiençia sabra dezir. Que comparada la vida y inclinacion de muchos hombres al comun viuir de vn puerco, es mas perfeto con gran ventaja en su natural. Prinçipalmente quando de viçios tiene el hombre ocupada la razon. Y agora pues es venido el dia abre la tienda y yo me passearé con mis gallinas por la casa y corral en el entretanto que nos aparejas, el manjar que emos de comer. Y en el canto que se sigue verás claramente la prueba de mi intinçion.
MIÇILO.--Sea ansi.
_Fin del primer canto del gallo._
NOTAS:
[298] En el códice de Gayangos _aguadero_.
[299] En el códice de La Romana se añade, á modo de apostilla, pero de la misma letra: «y agora que son lutheranos no diffieren de la gentilidad».
[300] La indicación del año que parece un paréntesis está en el códice de Gayangos, pero falta en el de La Romana.
[301] Falta la palabra _tálamo_ en el códice de La Romana.
[302] En el códice de La Romana _ataviados_.
[303] En el mismo códice _agraciaban_.
[304] En el códice de Gayangos dice sólo que «colgaban de los ramos».
[305] En la Romana «y de allí la truxieron los de esta ciudad por cosa admirable, y la daban agora al que fuese triunfoso en esta fiesta y desafío».
[306] Así en La Romana. En Gayangos «vive Dios».
ARGUMENTO DEL SEGUNDO CANTO DEL GALLO
En el segundo canto que se sigue, el auctor imita a Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado Grilo; el qual auia Cyrçes conuertido en puerco. En esto el auctor quiere dar a entender, que quando los hombres estan encenagados en los viçios y prinçipalmente de la carne son muy peores que brutos, y avn ay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.
GALLO.--Ya parece, Miçilo, que es hora conueniente para començar a vibir, dando gracias a dios que ha tenido por bien de passar la noche sin nuestro peligro, y traernos al dia para que con nuestra buena industria nos podamos todos mantener.
MIÇILO.--Bendito sea dios que ansi lo ha permitido. Pero dime, gallo, es esta tu primera cancion? Porque holgaria de dormir vn poco más hasta que cantes segunda vez.
GALLO.--No te engañes, Miçilo, que ya canté a la media noche como acostumbramos, y como estauas sepultado en la profundidad y dulçura del primer sueño, no te bastaron despertar mis bozes, puesto caso que trabajé por cantar lo mas templado y bien comedido que pude por no te desordenar en tu suave dormir. Por la fortaleza deste primer sueño creo yo que llamaron los antiguos al dormir ymagen de la muerte, y por su dulçura le dixeron los poetas, apazible holganza de los dioses. Agora ya será casi el dia, que no ay dos horas de la noche por passar, despierta que yo quiero prosseguir en mi obligaçion.
MIÇILO.--Pues dizes ser essa hora yo me quiero leuantar al trabajo, porque proueyendo a nuestro remedio y hambre, oyrte me sera solaz. Agora di tu.
GALLO.--En el canto passado quedé de te mostrar la bondad y sosiego de la vida de las fieras, y avn la ventaja que en su natural hazen a los hombres. Esto mostraré ser verdad en tanta manera que podria ser, que si alguna dellas diessen libertad de quedar en su ser, o venir a ser hombre como vos, escogeria quedar fiera, puerco, lobo o leon antes que venir a ser hombre, por ser entre todos los animales la especie mas trabajada y infeliz. Mostrarte he el órden y conçierto de su vibir, tanto que te conuenças afirmar ser en ellas verdadero vso de razon, por lo qual las fieras sean dignas de ser en mas tenidas, elegidas y estimadas que los hombres.
MIÇILO.--Parece, gallo, que con tu eloquençia y manera de dezir me quieres encantar, pues te profieres a me mostrar vna cosa tan lexos de verdadera y natural razon. Temo me que en eso te atreues a mi presumiendo que facilmente como a pobre çapatero qualquiera cosa me podras persuadir. Agora pues desengañate de oy mas que confiado de mi naturaleza yo me profiero a te lo defender. Di, que me plazerá mucho oyr tus sophisticos argumentos.
GALLO.--Por çierto yo espero que no te parezcan sophisticos, sino muy en demostraçion. Prinçipalmente que no me podras negar que yo mejor que quantos ay en el mundo lo sabré mostrar, pues de ambas naturalezas de fiera y hombre tengo hecha esperiencia. Pues agora pareceme a mi que el prinçipio de mi prueba se deue tomar de las virtudes, justiçia, fortaleza, prudençia, continençia y castidad, de las quales vista la perfeçion con que las vsan y tratan las fieras conoçeras claramente no ser manera de dezir lo que he propuesto, mas que es muy aueriguada verdad. Y quanto a lo primero quiero que me digas; si huviesse dos tierras, la vna de las quales sin ser arada, cabada ni sembrada, ni labrada, por sola su bondad y generosidad de buena naturaleza lleuasse todas las frutas, flores y miesses muy en abundancia? Dime, no loarias más a esta tal tierra, y la estimarias y antepornias a otra, la qual por ser montuosa y para solo pasto de cabras avn siendo arada, muy rompida, cabada y labrada con dificultad diesse fruto poco y miserable?
MIÇILO.--Por çierto avnque toda tierra que da fruto avnque trabajadamente es de estimar, de mucho mas valor es aquella que sin ser cultivada, o aquella que con menos trabajo nos comunica su fruto.
GALLO.--Pues de aqui se puede sacar y colegir como de sentençia de prudente y cuerdo, que ay cosas que se han de loar y aprobar por ser buenas, y otras por muy mejores se han de abraçar, amar y elegir. Pues ansi de esta manera verdaderamente y con necesidad me conçederas que avnque el ánima del hombre sea de gran valor, el ánima de la fiera es mucho más; pues sin ser rompida, labrada, arada ni cabada; quiero dezir, sin ser enseñada en otras escuelas ni maestros que de su mesma naturaleza es mas abil, presta y aparejada a produçir en abundançia el fruto de la virtud.
MIÇILO.--Pues dime agora tú, gallo, de qual virtud se pudo nunca adornar el alma del bruto, porque pareze que contradize a la naturaleza de la misma virtud?
GALLO.--Y eso me preguntas? Pues yo te probaré que la vsan mejor que el más sabio varon. Porque lo veas vengamos primero a la virtud de fortaleza de la qual vosotros, y principalmente los españoles entre todas las naciones, os gloriais y honrrais. Quan vfanos y por quan gloriosos os teneis quando os oys nombrar atreuidos saqueadores de çiudades, violadores de templos, destruidores de hermosos y sumptuosos edifiçios, disipadores y abrasadores de fertiles campos y miesses? Con los quales exerçiçios de engaños y cautelas aueis adquirido falso titulo y renombre entre los de vuestro tiempo de animosos y esforçados, y con semejantes obras os aueis usurpado el nombre de virtud. Pero no son ansi las contiendas de las fieras, porque si han de pelear entre si o con vosotros, muy sin engaños y cautelas lo hazen, abierta y claramente las verás pelear con sola confiança de su esfuerço. Prinçipalmente porque sus batallas no estan subjetas a leyes que obliguen a pena al que desamparare el campo en la pelea. Pero como por sola su naturaleza temen ser vencidos trabajan quanto pueden hasta vencer a su enemigo avn que no obligan el cuerpo ni sus animos a subjeçion ni vasallaje siendo vencidas. Y ansi la vençida siendo herida cayda en el suelo es tan grande su esfuerço que recoxe el animo en vna pequeña parte de su cuerpo y hasta que es del todo muerta resiste a su matador. No hay entre ellas los ruegos que le otorgue la vida; no suplicaciones lagrimas ni petiçiones de misericordia; ni el rendirse al vençedor confesandole la vitoria, como vosotros hazeis quando os tiene el enemigo a sus pies amenaçandoos degollar. Nunca tú viste que vn leon vençido sirua a otro leon vençedor, ni vn cauallo a otro, ni entre ellos ay temor de quedar con renombre de cobardes. Qualesquiera fieras que por engaños o cautelas fueron alguna vez presas en lazos por los caçadores, si de edad razonable son, antes se dexarán de hambre y de sed morir que ser otra vez presas y captiuas si en algun tiempo pudieran gozar de la libertad. Aunque algunas vezes aconteçe que siendo algunas presas siendo pequeñas se vienen a amansar con regalos y apazibles tratamientos, y ansi aconteçe darseles por largos tiempos en seruidumbre a los hombres. Pero si son presas en su vejez o edad razonable antes moriran que subjetarseles. De lo qual todo claramente se muestra ser las fieras naturalmente naçidas para ser fuertes y vsar de fortaleza, y que los hombres vsan contra verdad de titulo de fuertes que ellos tienen usurpado diziendo que les venga de su naturaleza, y avn esto façilmente se verá si consideramos vn prinçipio de philosophia que es vniuersalmente verdadero; y es, que lo que conuiene por naturaleza a vna especie conuiene a todos los indiuiduos y particulares igual y indiferentemente. Como acontece que conuiene a los hombres por su naturaleza la risa, por la qual a qualquiera honbre en particular conuiene reyrse. Dime agora, Miçilo, antes que passe adelante, si ay aqui alguna cosa que me puedas negar?
MIÇILO.--No porque veo por esperiençia que no ay honbre en el mundo que no se rya y pueda reyr; y solo el honbre propiamente se rye. Pero yo no sé a que proposito lo dizes.
GALLO.--Digolo porque pues esto es verdad y vemos que igualmente en las fieras en fortaleça y esfuerço no diffieren machos y hembras, pues igualmente son fuertes para se defender de sus enemigos, y para sufrir los trabajos neçesarios por defender sus hijos, o por vuscar su mantenimiento, que claramente pareçe conuenirles de su naturaleza. Porque ansi hallarás de la hembra tigre, que si a caso fue a vuscar de comer para sus hijos que los tenia pequeños y en el entretanto que se ausentó de la cueua vinieron los cazadores y se los lleuaron; diez y doze leguas sigue a su robador y hallado haze con él tan cruda guerra que veynte honbres no se le igualaran en esfuerço. Ni tampoco para esto aguardan favorecerse de sus maridos, ni con lagrimas se les quexan contándoles su cuyta como hazen vuestras hembras. Ya creo que habrás oydo de la puerca de Calidonia quantos trabajos y fatigas dio al fuerte Theseo con sus fuertes peleas. Que dire de aquel sphinge de Pheniçia y de la raposa telmesia? Que de aquella famosa serpiente que con tanto esfuerço peleó con Apolo? Tambien creo que tú abrás visto muchas leonas y osas mucho mas fuertes que los machos en su naturaleza. Y no se han como vuestras mugeres las quales quando vosotros estais en lo mas peligroso de la guerra estan ellas muy descuidadas de vuestro peligro sentadas al fuego, o en el regalo de sus camas y deleytes. Como aquella Reyna Clithenestra, que mientra su marido Agamenon estaua en la guerra de troya gozaua ella de los bessos y abraços de su adultero Egisto. De manera que de lo que tengo dicho pareçeme no ser verdad, no ser natural la fortaleza a los hombres, porque si ansi fuesse igualmente conuernia el esfuerço a las henbras de vuestra espeçie, y se hallaria como en los machos como aconteçe en las fieras. Ansi que podemos dezir, que los honbres no de su voluntad, mas forjados de vuestras leyes y de vuestros principes y mayores venis a exercitaros en esfuerço, porque no osais yr contra su mandado temiendo grandes penas. Y estando los honbres en el peligro más fragoso del mar, el que primero en la tenpestad se mueue no es para tomar el mas pesado remo y trabajar doblado; pero cada qual procura yr primero por escoger el mas ligero y dexar para los de la postre la mayor carga, y avn del todo la reusarian sino fuesse por miedo del castigo, o peligro en que se ven. Y ansi este tal no se puede dezir esforzado, ni este se puede gloriar ser doctado desta virtud, porque aquel que se defiende de su enemigo con miedo de reçebir la muerte este tal no se deue dezir magnanimo ni esforçado pero cobarde y temeroso. Desta manera aconteçe en vosotros llamar fortaleza lo que bien mirado con prudencia es verdadera cobardia. Y si vosotros os hallais ser mas esforçados que las fieras, por qué vuestros poetas y historiadores quando escriuen y decantan vuestras hazañas y hechos en la guerra os comparan con los leones, tigres y onzas, y por gran cosa dizen que igualastes en esfuerço con ellos? Y por el contrario nunca en las batallas de las fieras fueran en su ánimo comparadas con algun hombre. Pero ansi como aconteçe que comparamos los ligeros con los vientos, y a los hermosos con los angeles, queriendo hazer semejantes los nuestros con las cosas que exceden sin alguna medida ni tasa: ansi parece que desta manera comparais los honbres en vuestras historias en fortaleza con las fieras como a cosas que exceden sin comparaçion. Y la causa desto es, porque como la fortaleza sea vna virtud que consiste en el buen gouierno de las passiones y impetus del animo, el qual más sincero y perfecto se halla en las peleas que entre si tienen las fieras. Porque los hombres turbada la razon con la yra y la soberuia los ciega y desbarata tanto la colera que ninguna cosa hazen con libertad que merezca nombre de virtud. Avn con todo esto quiero dezir que no teneis porqué os quexar de naturaleza porque no os diese vñas, colmillos, conchas y otras armas naturales que dio a las fieras para su defensa, pues que vn entendimiento de que os armó para defenderos de vuestros enemigos le enbotais y entorpeçeis por vuestra culpa y negligençia.
MIÇILO.--O gallo, quan admirable maestro me has sido oy de Retorica, pues con tanta abundançia de palabras has persuadido tu proposito avn en cosa tan seca y esteril. Forçado me has a creer que hayas sido en algun tiempo vno de los famosos philosophos que obo en las escuelas de athenas.
GALLO.--Pues mira, Micilo, que por pensar yo que querias redarguirme lo que tengo dicho con algunos argumentos, o con algun genero de contradiçion no pasaua adelante en mi dezir. Y ya que veo que te vas conuenciendo quiero que pasemos a otra virtud, y luego quiero que tratemos de la castidad. En la qual te mostraré que las fieras exçeden a los hombres sin alguna comparaçion. Mucho se preçian vuestras mugeres tener de su parte por exemplo de castidad vna Penelope, vna Lucreçia Porçia, Doña Maria de Toledo, y doña Ysabel Reyna de Castilla; porque dezis que estas menospreçiauan sus vidas por no violar la virtud de su castidad. Pues yo te mostraré muchas fieras castas mil vezes mas que todas esas vuestras, y no quiero que comencemos por la castidad de la corneja, ni Croton, admirables fieras en este caso, que despues de sus maridos muertos guardan la viudez no qualquiera tiempo, pero nueue hedades de hombres sin ofender su castidad. Por lo qual neçesariamente me deues conçeder ser estas fieras nueue vezes mas castas que las vuestras mugeres que por exemplo teneis. Pero porque tienes entendido de mí, Miçilo, que soy retorico, quiero que procedamos en el discurso desta virtud segun las leyes de Retorica, porque por ellas espero vençerte con mas façilidad, Y ansi primero veamos la difiniçion desta virtud continençia, y despues deçenderemos a sus inferiores espeçies. Suelen dezir los philosophos, que la virtud de continençia es vna buena y çierta dispusiçion y regla de los deleytes, por la qual se desechan y huyen los malos, vedados y superfluos y se faboreçen y allegan los neçesarios y naturales en sus conuenientes tiempos. Quanto a lo primero vosotros los hombres todos los sentidos corporales corrompeis y deprabais con vuestros malos vsos y costumbres y inclinaciones, endereçandolos sienpre a vuestro viçioso deleyte y luxuria. Con los ojos todas las cosas que veis endereçais para vuestra laçiuia y cobdiçia. lo qual nosotras las fieras no hazemos ansi. Porque quando yo era hombre me holgaua y regoçijaua con gran deleyte viendo el oro, joyas y piedras preçiosas, a tanto que me andaua bobo y desbaneçido vn dia tras vn Rey o principe si anduuiesse vestido y adornado de jaezes y atauios de seda, oro, purpura y hermosos colores. Pero agora, como lo hacen las otras fieras, no estimo yo en más todo eso que al lodo y a otras comunes piedras que ay por las pedregosas y asperas syerras y montañas. Y ansi quando yo era puerco estimaua mucho más sin comparaçion hallar algun blando y humido cieno, o piçina en que me refrescasse rebolcandome. Pues si venimos al sentido del oler, si consideramos aquellos olores suaues de gomas, espeçias y pastillas de que andais siempre oliendo, regalando y afeminando vuestras personas. En tanta manera que ningun varon de vosotros viene a gozar de su propia muger si primero no se vnta con vnçiones delicadas y odoriferas, con las quales procurais inçitar y despertar en vosotros a venus. Y esto todo avn seria sufridero en vuestras hembras por daros deleyte usar de aquellos olores laboratorios, afeytes y vnturas; pero lo que peor es que lo vsais vosotros los varones para incitaros a luxuria. Pero nosotras las fieras no lo vsamos ansi, sino el lobo con la loba, y el leon con la leona, y ansi todos los machos con sus hembras en su genero y espeçie gozan de sus abraços y açessos solamente con los olores naturales y proprios que a sus cuerpos dio su naturaleza sin admistion de otro alguno de fuera. Quando mas ay, y con que ellas mas se deleytan es al olor que produçen de si los olorosos prados quando en el tiempo de su brama, que es quando vsan sus bodas, estan verdes y floridos y hermosos. Y ansi ninguna hembra de las nuestras tiene necesidad para sus ayuntamientos de afeytes ni vnturas para engañar y traer al macho de su especie. Ni los machos tienen neçesidad de las persuadir con palabras, requiebros, cautelas ni ofreçimientos. Pero todos ellos en su propio tiempo sin engaños ni intereses hazen sus ayuntamientos atsaydos por naturaleza con las dispusiçiones y concurso del tiempo, como los quales son inçitados y llamados a aquello. Y ansi este tiempo siendo passado, y hechas sus preñezes, todos se aseguran y mortiguan en su incentiuo deleyte, y hasta la buelta de aquel mesmo tiempo ninguna hembra cobdiçia ni consiente al macho, ni el macho la acomete. Ningun otro interese se pretende en las fieras sino el engendrar y todo lo guiamos y ordenamos como nuestra naturaleza lo dispone. Y añade á esto que entre las fieras en ningun tiempo se cobdiçia ni soliçita ni acomete hembra a hembra, ni macho con macho en açesso carnal. Pero vosotros los hombres no ansi, porque no os perdonais vnos a otros; pero muger con muger, y hombre con hombre contra las leyes de vuestra naturaleza, os juntais, y en vuestros carnales açessos os toman vuestros juezes cada dia. Ni por esto temeis la pena, quanto quiera que sea cruel, por satisfazer y cumplir uuestro deleyte y luxuria. En tanta manera es esto aborreçido de las fieras, que si vn gallo cometiese açesso con otro gallo, avn que le faltasse gallina, con los picos y vñas le hariamos en breue pedaços. Pareçe, micilo, que te bas conuençiendo y haciendote de mi sentencia, pues tanto callas sin me contradezir.
MIÇILO.--Es tan efficaz, gallo, tu persuasion, que como vna cadena me llevas tras ti sin poder resistir.
GALLO.--Dexemos de contar quantos varones han tenido sus ayuntamientos con cabras, ouejas y perras; y las mugeres que han effectuado su lexuria con gimios, asnos, cabrones y perros: de los quales açessos se han engendrado çentauros, sphinges, minotauros y otros admimirables monstruos de prodigioso aguero. Pero las fieras nunca vsaron ansi, como lo muestra por exemplo la continencia de aquel famoso mendesio, cabron egipcio, que siendo encerrado por muchas damas hermosas para que holgase con ellas, ofreçiéndosele desnudas delante, las menospreçio, y quando se pudo soltar se fué huyendo á la montaña á tener sus plazeres con las cabras sus semejantes. Pues quanto ves que son mas inferiores en la castidad los hombres que las fieras, ansi lo mesmo se podra dezir en todas las otras espeçies y differencias desta virtud de continençia.--Pues en lo que toca al apetito del comer es ansi, que los honbres todas las cosas que comen y beben es por deleyte y complacençia de la suauidad. Pero las fieras todo quanto gustan y comen es por neçesidad y fin de se mantener. Y ansi los honbres se engendran en sus comidas infinitos generos y especies de enfermedades: porque llenos vuestros cuerpos de excesiuos comeres, es neçesario que á la contina haya diuersidad de humores y ventosidades: y que por el consiguiente se sigan las indisposiçiones. Á las fieras dio naturaleza á cada vna su comida y manjar conueniente para su apetito; a los vnos la yerua, á los otros rayzes y frutas; y algunos ay que comen carne, como son lobos y leones. Pero los vnos no estorban ni vsurpan el manjar ni comida á los otros, porque el leon dexa la yerua á la oueja y el cieruo dexa su manjar al leon. Pero el honbre no perdona nada constreñido de su apetito, gula, tragazon y deleyte. Todo lo gusta, come, traga y engulle; pareçiéndole que solo á el hizo naturaleza para tragar y disipar todos los otros animales y cosas criadas. Quanto á lo primero, come las carnes sin tener dellas necesidad alguna que á ello le constriña, teniendo tantas buenas plantas, frutas, rayzes y yeruas muy frescas, salutiferas y olorosas. Y ansi no ay animal en el mundo que á las manos puedan auer que los honbres no coman. Por lo qual les es neçesario que para auer de hartar su gula tengan pelea y contienda con todos los animales del mundo, y que todos se publiquen por sus enemigos. Y ansi para satisfazer su vientre tragon á la contina tienen guerra con las aues del cielo y con las fieras de la tierra y con todos los pescados del mar; y á todos vuscan como con industrias y artes los puedan caçar y prender, y han venido á tanto extremo, que por se preçiar no perdonan ninguna criatura de su gusto acostumbran ya á comer las venenosas serpientes, culebras, anguilas, lampreas, que son de vna mesma especie; sapos, ranas, que son de vn mesmo natural, y han hallado para tragarlo todo vnas maneras de guisados con ajos, especias, clauo, pimienta, y açeyte en ollas y cazuelas, en las quales hechos çiertos conpuestos y mezclas se engañan los desuenturados pensando que les han quitado con aquellos coçimientos sus naturales ponçoñas y veneno, quedandoles avn tan gran parte que los bastan dar la muerte mucho antes que lo requiere su natural. ¿Pues qué si dezimos de los animales y cosas que de su vascosidad y podridunbre produce la tierra; hongos, turmas, setas, caracoles, galapagos, arañas, tortugas, ratones y topos? Y para guisar y aparejar esto ¿quantos maestros, libros, industrias y artes de cozina vsan y tienen, tan lexos del pensamiento de las fieras? Y despues con todo esto quéxanse los desuenturados de su naturaleza, diziendo que les dió cortas las vidas, y que los lleua presto la muerte. Y dizen que los medicos no entienden la enfermedad, ni saben aplicar la mediçina. ¡Bobos, neçios! ¿Que culpa tiene su naturaleza si ellos mesmos se corronpen y matan con tanta multitud de venenosas comidas y manjares? Naturaleza todas las cosas desea y procura conseruar hasta el peryodo y tiempo que al comun les tiene puesto _la vida_[307], y para esto les tiene enseñados çiertos remedios y mediçinas por si acaso por alguna ocasion heridos de algun contrario viniessen á enfermar. Pero es tanta la golosina, gula y desorden en su comer y mantenimiento de los hombres, que ya ni ay mediçina que los cure, ni medico que curarlos sepa ni pueda. Porque ya las artes naturales todas faltan para este tiempo: porque bastan más corronper y quebrar de sus vidas con sus comidas que puede remediar y soldar la philosophia y arte de naturaleza. Pero las fieras no hazen ansi: porque si al perro dió naturaleza que viba doze años y treçientos á la corneja: y ansi de todas las otras fieras: si los honbres no las matan, naturaleza las conserva, de manera que todas mueran por pura vejez; porque á cada vna tiene enseñada su propria mediçina, y cada vna se es á sí mesma médica. ¿Quién enseñó á los puercos quando enferman yrse luego á los charcos á comer los cangrexos con que luego son sanos? ¿Quién enseñó al galapago quando le ha mordido la vibora paçer el orégano y sacudir luego de si la ponzoña? ¿Quién enseñó á las cabras montesas siendo heridas del caçador comer de la yerua llamada dítamo, y saltarle luego del cuerpo la saeta? ¿y al çieruo en siendo herido yr huyendo á vuscar las fuentes de las aguas porque en vañandose son sanos del veneno? y á los perros fatigados del dolor de la cabeça, quién los enseñó á yr luego al prado y paçer yerua porque luego son sanos con ella? Naturaleza es la maestra de todo esto para conseruarlos: en tanta manera que no pueden morir sino por sola vejez, si la guerra que les da vuestra gula insaçiable çesasse. ¿Pues qué si hablassemos de las bebidas, los vinos de estrañas prouinçias adobados con coçimientos de diuersidades de espeçias, despues de aquellas curiosas y artifiçiales bebidas de aloxa y cerbeça? Y sola la fiera mantenida en todo regalo y deleyte sana y buena con el agua clara que naturaleza le da y le cria en las fuentes perenales de la concauidad de la tierra. Pues aquellas agudeças, industrias y vibezas que saben y vsan las fieras qué diras dellas? El perro al mandado de su señor salta y vayla y entra çien vezes por vn aro redondo que para ganar dineros le tiene enpuesto y enseñado el pobre peregrino. Los papagayos hablan vuestra mesma lengua, tordos y cueruos. Los cauallos se ponen y vaylan en los teatros y plazas públicas. ¿Paréçete que todo esto no es más argumento de vso de razon que de flaqueza que aya en su naturaleza? Por çierto _que_ no se puede dezir otra cosa sino que todos estos doctes les venga del valor y perfeçion de su natural; en el qual con tanta ventaja os exçeden las fieras á los honbres. Á lo qual todo sino lo quisieres llamar vso de razon, buen juizio, virtud de buen injenio y prudençia: vista aquella façilidad con que son enseñadas en las mesmas artes y agudeças que vosotros, en tanta manera que en las fieras parezca verdaderamente que nos acordamos de lo que por nuestra naturaleza sabemos quando nos lo enseñan, lo que vosotros no aprendeis sin grande y muy contino trabajo de vosotros mesmos, y de vuestros maestros. Pues si á esta ventaja no la quisieres llamar vso de razon, con tal que la conozcas auerla en las fieras, llamala como más te pluguiere. Yo á lo menos téngola tan conoçida, despues que en cuerpos de fieras entré, que me marauillo de la çeguedad en que muchos de vuestros philósophos estan; los quales con infinita diuersidad de argumentos persuaden entre vosotros á que creais y tengais por aueriguado, que las fieras sean muy más inferiores en su naturaleza que los hombres; diziendo y afirmando que ellos solamente vsan de razon; y _que_ por el consiguiente á ellos solos conuenga el exerçiçio de la virtud. Y ansi por esta causa llaman á las fieras brutos. Añaden á esto afirmando que solos los hombres vsen de la verdadera libertad; siendo por esperiençia tan claro el contrario. Como vemos que las fieras á ningunas leyes tengan subjeçion ni miramiento mas de a las de su naturaleza; porque por su buena inclinaçion no tuuieron de más leyes neçesidad. Pero vosotros los honbres por causa de vuestra soberuia y anbiçion, os subjetó vuestra naturaleza á tanta diuersidad de leyes, no solamente de Dios y de vuestros prinçipes y mayores: pero aueis os subjetado[308] al juizio y sentençia de vuestros vezinos amigos y parientes. En tanta manera que sin su pareçer no osais comer, ni beber, vestir, calçar, hablar ni comunicar. Finalmente en todas vuestras obras soys tan subjetos al pareçer ajeno, tan atentos a aquella tirana palabra y manera de dezir (que diran) que no puedo sino juzgar los hombres por el más miserable animal y más infeliz y descontento de todos los que en el mundo son criados. Agora tú, Miçilo, si algo desto que yo tengo alegado te pareçe contrario á la verdad arguye y propon, que yo te respondere si acaso no me faltasse á mí el vso de la razon con que solia yo en otros tiempos con euidente efficaçia disputar.
MIÇILO.--¡O Gallo! quan admirado me tiene esa tu eloquençia, con la qual tan efficazmente te has esforçado á me persuadir esa tu opinion. Que puedo dezir, que nunca gallo cantó como tu oy. En tanta manera me tienes contento que no creo que ay oy en el mundo hombre más rico que yo pues tan gran joya como á ti poseo. _Pero_ de lo que me as dicho resulta en mi vna dificultad _y dubda_ que deseo saber[309]: cómo anima de fiera bruta pueda ver y gozar de Dios?
GALLO.--Y agora sabes que las vestias se pueden saluar? Ansi lo dize el Rey Dauid[310]: _Homines et jumenta saluabis Domine_. Dime qué más bruta vestia puede ser que el honbre ençenagado en vn viçio de la carne, o auariçia, o soberuia, o yra, o en otro qualquiera pecado? Pues ansi teniendo Dauid á los tales por viles brutos vestias ruega por ellos á Dios diziendo en su psalmo o cançion: _yo_, Señor, por quien vos sois os suplico que salueis honbres y vestias. Y por tal _vestia_ se tenia Dauid _con ser Rey_ quando se hallaua pecador que dezia[311]: _Ut iumentum factus sum apud te_. Yo señor soy vestia en vuestro acatamiento. Y ansi quiero que entiendas que en todos mis cantos pretendo mostrarte como por el viçio son los honbres conuertidos en brutos y en peores que fieras.
MIÇILO.--Dime agora yo te ruego, Gallo, dónde aprendiste esta tu admirable manera de dezir[312]?
GALLO.--Yo te lo dire. Sabras que demas de ser asessor de Mercurio, el más eloquente que fue en la antigüedad, y ser el gallo dedicado a Esculapio, que no fue menos eloquente que muchos de su tienpo, y demas de criarme yo a la contina entre vosotros los honbres, quiero que sepas con todo esto que yo fue aquel philosopho Pythagoras, que fue vno de los mas facundos que la Greçia çelebró; y prinçipalmente as de tener por aueriguado que la mayor eloquençia se adquiere de la mucha esperiençia de las cosas, la qual he tenido yo entre todos los que en el mundo son de mi edad.
MIÇILO.--Por çierto, yo me acuerdo que quando yo era niño oy dezir vna cosa que no me acordaua: que fueste vn paje muy querido de Mars: y que te tenia para que quando yua á dormir algunas noches con Venus muger de Vulcano le velasses la puerta que ninguno le viesse[313]: y prinçipalmente se guardaua que venida la mañana el sol no le viesse siendo salido: porque no auisasse á Vulcano. Y dezian que el sol te echó vna mañana vn gran sueño[314]: por lo qual, viendolos el sol juntos auisó a Vulcano, y viniendo donde estaua el adultero de tu amo los tomó juntos en vna red de hierro y los presentó á Jupiter _que los castigasse el adulterio_.--Y Mars enojado de tu descuido te conuertió en gallo, y agora de puro miedo pensando que siempre[315] estás en guarda _velando al adultero de tu amo_ cantas a la mañana, despertando a todos mucho antes que salga el sol[316]. Y esto te dio Mars en pena de tu descuido y sueño.
GALLO.--_Todo eso es fabula y fingimiento de poetas para ocupar sus versos: que tambien me han hecho asesor de Mercurio: y los antiguos me dedicaron á Esculapio. Pero la verdad es que yo fue aquel filosofo Pythagoras que fue vno de los mas facundos que la Greçia çelebró, y principalmente es de tener por aueriguado, que la mayor eloquencia se adquiere de la mucha esperiencia de las cosas: la qual he tenido yo entre todos los que en el mundo son de mi edad._
MIÇILO.--Pues[317] dizes que fueste philosopho Pytagoras dime[318] algo de philosophos, _de su vida y costumbres_: porque de aqui adelante teniendo tan buen preceptor como á ti me pueda preçiar de philosopho: y philosophe entre los de mi çiudad y pueblo. Y muestrame como tengo de vsar de aquella presunçion, arogançia, y obstentaçion, desden y sobreçejo con que los philosophos tratan á los otros que tienen en la republica estado de comunidad.
GALLO.--De todo te dire, de sus vidas y costumbres. Pero porque se me ofreçen otras cosas que dezir, mas á la memoria, querria eso dexarlo para despues. Pero por no te desgraçiar quiero te obedeçer. Y ansi te quiero dezir de vn poco de tiempo que fue clerigo: la qual es profesion de philosopho[319] cristiano: donde conjeturarás lo que en la vna y otra philosophia son los honbres el dia de oy. Y pues es venida la mañana abre la tienda: y en el canto que se sigue te dire lo demas.
_Fin del segundo canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[307] Éstas y las demás palabras que vayan en letra bastardilla se encuentran en el manuscrito que fué de Gayangos y faltan en el de La Romana. Éstos irán designados en lo sucesivo con las iniciales G. y R.
[308] R., _subjado_.
[309] G., pero vna dificultad y dubda tengo en el alma, que resulta de lo que has persuadido hasta aqui; lo qual deseo entender.
[310] R. Psalm. XXXV.
[311] Psalm. LXXII.
[312] G., porque solamente me acuerdo auer oydo quando yo era niño.
[313] G., y le despertasses venida la mañana, porque.
[314] G., de manera que los tomó juntos y truxo alli a Vulcano, el qual los tomó como estauan, en vna red,
[315] G., aun.
[316] G., cantas ordinariamente antes que venga el dia y salga el sol.
[317] G., pero pues.
[318] G., ruegote me digas.
[319] G., clerigo.
ARGUMENTO DEL TERÇERO CANTO DEL GALLO
En el terçero canto que se sigue el auctor imita á Luçiano en todos sus dialogos: en los quales siempre reprehende á los philosophos y Religiosos de su tiempo[320].
MIÇILO.--Esme tan sabrosa tu musica, o gallo, que durmiendo te sueño, y imagino que á oyrte me llamas. Y ansi soñando tu cançion _tan_ suaue muchas vezes me despierto con deseo que mi sueño fuesse verdad o que siendo sueño nunca yo despertasse. Por lo qual agora avn no has tocado los primeros puntos de tu entonaçion quando ya me tienes sin pereza muy despierto con cobdiçia de oyrte: por tanto prosigue en tu graçiosa cançion.
GALLO.--Neçesitado me tienes o Miçilo á te conplazer pues tanto te aplaze mi dezir. Y ansi yo procurare con todas mis fuerças á obedeçer tu mandado. Y pues me pediste te dixesse algo del estado de los philosophos, dexemos los antiguos gentiles que saber agora dellos no hará á tu proposito, ni a mi intinçion. Pero pues en los cristianos han professado y suçedido en su lugar los eclesiasticos por ser la mas incunbrada philosophia la euangelica: por tanto quiero hablar deste proposito: y dezirte de vn poco de tiempo que yo fue vn clerigo muy rico.
MIÇILO.--¿Y en qué manera era esa riqueza?
GALLO.--Serui a vn obispo desde mi niñez: y porque nunca me dio blanca en todo el tienpo que le serui hizome clerigo harto sin pensarlo yo: porque yo nunca estudié, ni lo deseé ser.
MIÇILO.--Tal clerigo serias tú despues.
GALLO.--La vida que despues tube te lo mostrará. En fin procuróme pagar el obispo mi amo con media dozena de beneffiçios curados que me dio.
MIÇILO.--Por cierto con gran carga te pagó[321] odiaslos _tú_ todos tener _y seruir_?
GALLO.--No que descargauame yo: porque luego hallaua quien me los tomaua frutos por pension.
MIÇILO.--Por Dios, que era ese buen disimular. Para mi yo creo que si tú ordeñas la leche y tresquilas la lana, quiero dezir: que si tú gozas los esquilmos del ganado tú te quedas el mesmo pastor. O me has de confessar que los hurtas al que los ha de auer.
GALLO.--Por Dios, gran theologo eres. No querria yo çapatero tan argutivo como tú. A la fe pues sabete que passa eso comunmente el dia de oy. Y ansi yo me lleué de seys beneffiçios curados los frutos por pension cada año _que montauan_ mas de treçientas mil marauedises. Con esto sienpre despues que mi amo murio vibi en Valladolid vna villa[322] tan suntuosa en Castilla, donde sienpre[323] reside la corte real. Y tanbien concurren alli de todas differençias de gentes, tierras y naçiones por residir alli la Cançilleria _audiençia principal del reyno_. Traya á la contina muy bien tratada mi persona con gran aparato de mula y moços. Y con este fausto tenia cabida y conuersaçion con todos los perlados y señores, y por me entretener con todos con vnos fingia negoçios, y con otros procuraua _tenerlos_ verdaderos, propios o agenos. En fin con todos procuraua tener que dar y tomar, y ansi en esta manera de vida passé mas de treynta años los mejores de mi edad sobre otros treynta que en seruiçio del obispo passé.
MIÇILO.--Por cierto no me pareçe esa vida: sino morir.
GALLO.--En este tienpo yo gozé de muchas fiestas, de muchas galas: y inuençiones. Era de tanta dama querido, requerido y tenido quanto nunca galan cortesano lo fue. Porque demas de ser yo muy auentajado y platico en la cortesania tenia más, que era muy liberal.
MIÇILO.--Por Dios, bien se gastauan[324] los dineros de la iglesia: que dizen los predicadores que son hazienda de los pobres.
GALLO.--Pues dizen la verdad; que porque la hazienda de la iglesia es de los clerigos se dize ser de los pobres porque ellos no tienen ni han de tener otra heredad: porque ellos suçedieron al tribu de Leui: á los quales no dio Dios otra posesion.
MIÇILO.--Por Dios[325], Gallo, mejor argumentas tú que yo, y avn esa me parece grandissima razon para que los señores seglares no deuan lleuar los diezmos de la iglesia, pues ellos tienen sus mayorazgos y rentas de que se mantener.
GALLO.--Y avn otra mayor razon ay _para eso_, y es: que los diezmos fueron dados a los sacerdotes porque rueguen a Dios por el pueblo, y por la administraçion de los[326] sacramentos. Y ansi porque[327] los seglares no son habiles para los administrar, por tanto tengo yo[328] por aueriguado que no pueden comer[329] los diezmos. Y que ansi de todos los que lleuaren seran obligados a restituçion.
MIÇILO.--O valame Dios, qué praticos estais en lo que toca a la defensa destos vuestros bienes y rentas tenporales, cómo mostrais estar llenos de vuestra canina cobdiçia. ¡Si la meytad de la cuenta hiziessedes de las almas que teneis a vuestro cargo!
GALLO.--Pues sienpre es esa vuestra opinion, que los seglares _no_ querriades que ningun clerigo tuuiesse nada, ni avn con que se mantener.
MIÇILO.--Pues qué malo seria? Antes me pareçe que les seria muy mejor, porque más libremente podrian entender en las cosas spirituales para que fueron ordenados, sino se ocupassen en las temporales; y avn yo os prometo que si el pueblo os viesse que haziades lo que deuidades a vuestro estado, que no solo no os lleuassen la parte de los diezmos que dezis que os lleuan, pero que os darian mucho más. Y avn si bien miramos el papa, cardenales, obispos, curas y todos los demas de la iglesia[330], ¿cómo hallas que tienen tierras, çiudades y villas y rentas sino desta manera? Porque los enperadores y reyes y prinçipes passados vista su bondad les dauan quanto querian para se mantener. Y pues ansi lo tienen y poseen, ya que los que agora son se lo quitasen ¿porqué con pleytos y mano armada lo han de defender?[331]. Que estan llenos los consejos reales, _audiençias_ y chançillerías de frayles y clerigos; de comendadores y religiosos. Que ya no ay en estos publicos _y generales_ juizios otros pleytos en qué entender sino en[332] eclesiasticos. Veamos ¿si a Jesucristo en cuyo lugar estan le quitaran la capa estando en el mundo, defendierala en juizio o con mano armada?
GALLO.--No, pues avn la vida no defendio, _que antes la ofreçio de su voluntad por los honbres_.
MIÇILO.--Pues por eso reniego yo de vosotros[333] que todos quereis[334] que os[335] guarden vuestros[336] preuillegios y exençiones; ser tenidos honrrados y estimados de todos, diziendo que estais[337] en lugar de Cristo[338] para lo que os[339] toca de vuestra[340] propria estima y opinion, y en el hazer vosotros[341] lo que soys[342] obligados, _que es_ en el recogimiento de vuestras[343] personas _y buena fama y santa ocupacion_; y _en el_ menospreçio de las tenporales haziendas _y posesiones_ no diferis[344] de los más crueles tiranos soldados que en los exerçitos ay.
GALLO.--Valame dios, quan indignado estas contra los eclesiasticos que los conparas con aquellos malos y peruersos y desuella caras[345].
MIÇILO.--Por cierto avn no estoy en dos dedos de deziros que avn soys peores, porque soys mucho mas perniçiosos a toda la republica cristiana con vuestro mal exenplo.
GALLO.--¿Por que?
MIÇILO.--Porque aquellos no han hecho profesion de ministros de dios como vosotros, ni les damos a ellos de comer por tales como a vosotros, ni ay nadie que los quiera ni deua imitar como a vosotros, y por tanto con sus vidas no hazen tanto daño como vosotros hazeis. Pues dezidme ¿teneis agora por cosa nueua, que todo quanto los eclesiasticos poseeis os lo dieron por amor de dios?
GALLO.--Ansi es verdad.
MIÇILO.--Pues claro está que todos los verdaderos cristianos con tal condiçion poseemos estos bienes tenporales que estamos aparejados para dexarlos cada vez que vieremos cumplir a la gloria y honra de Jesucristo y a su iglesia y al bien de su cristiandad.
GALLO.--Tú tienes razon.
MIÇILO.--¿Pues quanto mas de veras lo debria de hazer el pontifiçe, el cardenal, el obispo y ansi todos los frayles y en comun toda la clereçia pues se lo dieron en limosna, y lo professan de particular profesion? Que a ninguno dixo Cristo: si te demandaren en juizio la capa, da capa y sayo? Que si preguntamos al clerigo que si dixo Cristo a él que no contendiesse en juizio sobre estas cosas tenporales diria que no lo dixo sino al frayle, y el frayle dize, que lo dixo a los obispos y perlados que representan los apostoles, y estos diran que no lo dixo sino al papa que representa en la iglesia su mesma diuina persona, y el pontifiçe dize que no sabe qué os dezis. Que a todos veo andar arrastrados y desasosegados de audiençia en audiençia, de juizio en juizio. ¿Qué ley sufre que vn guardian o vn prior de vn monesterio de San Francisco, ó de Santo Domingo, o de San hieronimo trayga vn año y diez[346] años pleyto en vna chançilleria sobre sacar vna casa o vna miserable viña _que dizen conuenirles por vn su frayle conuentual_?
GALLO.--Ese tal pleyto no le trae el prior ni el guardian, sino la casa.
MIÇILO.--No me digas, gallo, esas niñerias. Pues quién paga el procurador y al letrado y al escribano, y al que lo soliçita? y avn como cosa a ellos natural el pleytear tienen todos estos offiçiales perpetuamente asalariados. O dezidme, qué llaman en el monesterio la casa? las paredes, piedras y texados? Dexadme que esas cosas no son para entre niños, y lo que peor es y cosa muy de risa: que de cada dia buscais nueuos juezes. Agora dezis que el Rey no es vuestro juez, agora le quereis que os juzgue, y os someteis a su tribunal. No ay ley que os ligue ni Rey que os subjete; _porque soys_ gente sin Rey y sin ley. Que todo genero de animal hasta las ranas tienen Rey y le demandaron a Dios: y[347] vosotros los eclesiasticos quereis vibir libres y exentos. Y ansi es neçesario que quanto mas libres soys seays mas peruersos, y ya quando os sujetais a alguno dezis que ha de ser al pontifiçe solo; y a este quereis por juez porque esta muy lexos y muy ocupado; y cometiendo la causa vos eligereis juez que no os aya de matar.
GALLO.--Tú dizes, Miçilo, la verdad. Pero ¿qué quieres que se haga en tales tienpos como estos en que estamos; que si alguno el dia de oy es sufrido, manso y bueno todos se le atreuen? cada vno piensa de tomarle la capa, y avn algunas vezes es çeuar la maliçia ajena. Quiero dezir: que es dar ocasion con tanta mansedunbre a que cada vno se atreua a tomarle lo suyo; y avnque sea eso virtud euangelica pero no sé si la podria sienpre executar el honbre con prudençia euangelica avnque más fuesse obligado a ella.
MIÇILO.--Mira, Gallo, si fuesse vn hombre que tiene casa[348] hijos y muger de mantener, con estado, si le tomassen lo suyo, lo que con justo titulo posee, no creo que seria prudençia euangelica dexarlo perder. Pero tengo que este tal ligitimamente lo puede cobrar; y si puede por medios liçitos de justicia defenderlo. Pero vn fraile, o perlado: y qualquiera saçerdote que es solo: y no deue tener, ni tiene cuydado de más que de su persona, yo bien creo que seria obligado a exerçitar esta virtud euangelica.
GALLO.--Por dios, si los clerigos por ay huuiessen de yr no abria honbre del mundo que no mofasse dellos, y todo el vulgo y pueblo los tuuiesse por escarnio y risa.
MIÇILO.--Por çierto más obligados son todos los eclesiasticos, pontifiçe, perlados, frayles y clerigos a Dios, que no a los honbres: y más a los sabios que a los neçios. Gentil cosa es que el pontifiçe, perlados, frayles y eclesiasticos dexen de hazer lo que deuen al seruiçio de Dios y bien de sus conçiençias, y _buen_ exenplo de sus personas, y mejora de su Republica por lo que el vulgo vano podria juzgar. Hagan ellos lo que deuen y juzguen los neçios lo que quisieren. Ansi juzgauan de Dauid porque vaylaua delante del arca del Testamento. Ansi juzgauan de Jesucristo porque moria en la cruz. Ansi juzgauan a los apostoles porque predicauan a Cristo. Ansi juzgan agora a los que muy de veras quieren ser cristianos menospreçiando la vanidad del mundo: y siguiendo el verdadero camino de la verdad. Y quién ay que pueda escusar los falsos juizios del vulgo? Antes aquello se deue de tener por muy bueno lo que el vulgo condena por malo: y por el contrario, quereislo ver? A la maliçia llaman industria. A la auariçia y ambiçion grandeza de animo. Y al maldiziente honbre de buena conuersaçion. Al engañador injenioso. Al disimulador y mentiroso y trafagador llaman gentil cortesano. Al buen tranpista llaman curial. Y por el contrario al bueno y verdadero llaman simple. Y al que con humildad cristiana menospreçia esta vanidad del mundo y quiere seguir a Jesucristo dizen que se torna loco. Y al que reparte sus bienes con el que lo ha menester por amor de Dios dizen que es prodigo. El que no anda en trafagos y engaños para adquirir honrra y hazienda dizen que no es para nada. El que menospreçia las injurias por amor de Jesucristo dizen que es cobarde y honbre de poco animo[349]. Y finalmente conuertiendo las virtudes en viçios, y los viçios en virtudes, a los ruynes alaban y tienen por bienauenturados, y a los buenos y virtuosos vituperan llamandolos pobres y desastrados. Y con todo esto no tienen mala verguença de vsurpar el nombre de cristianos no teniendo señal de serlo. Pues pareçete, Gallo, que porque el vulgo (que es la muchedunbre destos desuariados que hazen lo semejante) juzguen mal de los eclesiasticos que menospreçien los bienes tenporales y recoxan sus spiritus en la imitaçion de _su maestro_ Cristo dexen de hazer lo que deuen? Por çierto miserable y desuenturado estado es ese que dizes que tuuiste, ¡o Gallo! Pero dexado agora eso, que despues bolueras a tu proposito: dime yo te ruego, pues todo lo sabes: quién fue yo antes que fuesse Miçilo? Si tube esas conuersiones que tú?
GALLO.--Eso quiero yo para que me puedas pagar el mal que has dicho de mí.
MIÇILO.--Que dizes entre dientes? Por qué no me hablas alto?
GALLO.--Dezia que mucho holgaré de te conplazer en lo que me demandas: porque yo mejor que otro alguno te sabre dello dar razon. Y ansi has de creer, que todos passamos en cuerpos como has oydo de mí. Y ansi te digo que tú eras antes vna hormiga de la India que te mantenias de oro que acarreauas del çentro de la tierra.
MIÇILO.--Pues desuenturado de mí, quién me hizo tan grande agrauio que me quitasse aquella vida tan bienauenturada en la qual me mantenia de oro, y me truxo a esta vida y estado infeliz, que en esta pobreza de hanbre me quiero finar?
GALLO.--Tu auariçia agrande y insaçiable que a la contina tuuiste te hizo que de aquel estado viniesses a esta miseria, donde _con hanbre_ pagas tu pecado. Porque antes auias sido aquel auaro mercader ricacho, Menesarco, deste pueblo.
MIÇILO.--Qué Menesarco dizes? Es aquel mercader a quien lleuaron la muger?
GALLO.--Verguença tenia de te lo dezir. Ese mesmo fueste.
MIÇILO.--Yo he oydo contar este aconteçimiento de diuersas maneras a mis vezinos: y por ser el caso mio deseo agora saber la verdad: _por tanto_ ruegote mucho que me la cuentes.
GALLO.--Pues me la demandas yo te la quiero dezir, que mejor que otro la sé. Y ante todas cosas sabras que tu culpa fue porque con todas tus fuerças tomaste por interes saber si tu muger te ponia el cuerno. Lo qual no deuen hazer los honbres, querer saber ni escudriñar en este caso mas de aquello que buenamente se los ofreçiere a saber.
MIÇILO.--Pues en verdad que en ese caso avn menos debrian los honbres saber de lo que a las vezes se les trasluze y saben.
GALLO.--Pues sabras que en este pueblo fue vn _hombre_ rico saçerdote y de gran renta: que por no le infamar no dire su nonbre. El qual como suele aconteçer en los semejantes siendo ricos y regalados, avnque ya casi a la vejez como no tuuiesse muger propria compró vna donzella que supo que vendia vna mala madre: en la qual ovo vna _muy_ graçiosa y muy hermosa hija. A la qual amó como a si _mesmo_, como es propria passion de clerigos: y criola en todo regalo mientra niña. Y quando la vio en edad razonable procuró de la trasegar porque no supiesse a la madre. Y ansi la puso en compañia de Religiosas y castas matronas que la ordenassen[350] en buenas costunbres: porque pareçiesse a las virtuosas y no tuuiesse los resabios de la madre que vendio por preçio la virginidad que era la mas valerosa joya que tubo de naturaleza.
Enseñola a cantar y tañer diuersas differençias de instrumentos de musica: en lo qual fue tan auentajada que cada vez que su angelical voz exerçitaua aconpañada con vn suaue instrumento conuertia los hombres en piedra, o encantados los sacaua fuera de si, como leemos de la vihuela de Horpheo que a su sonido hazia vaylar las piedras de los muros de Troya. En conclusion la donzella se hizo de tan gran velleza, graçia y hermosura, en tanta manera que no auia mançebo en nuestra çiudad por de alto linaxe que fuesse que no la deseasse y requiriesse auer por muger. Y tus hados lo queriendo, vuscando su padre vn honbre que en virtud y riquezas se le igualasse te la ofreçio a ti. Y tú avnque te pareçio hermosa donzella digna de ser deseada de todo el mundo: como no fuesse menor tu cobdiçia de auer riquezas que de auer hermosura: por añadirte el buen clerigo la dote a tu voluntad la açetaste. Y luego como fueron hechas las bodas, como suele aconteçer en los semejantes casamientos que se hazen más por interes mundano que por Dios, Satanas procuró reboluerte por castigar tu auarienta intençion. Y ansi te puso vn gran pensamiento de dezir que tu muger no te guardaua la fe prometida en el matrimonio. Porque despues de ser por su hermosura tan deseada de todos, por fuerça te pareçia que deuia seguir la naturaleza y condiçion de su madre. Despues que passados algunos dias que se murio tu suegro, con cuya muerte se engrandeçio[351] tu posession avnque no tu contento, porque de cada dia creçian mas tus zelos y sospecha de la castidad de tu Ginebra, la qual con su canto, graçia y donayre humillaua el çielo. ¡O quantas vezes por tu sosiego quisieras más ser casado con vna negra de Guinea que no con la linda Ginebra! Y principalmente porque suçedio que Satanas despertó la soñolienta affiçion que estaua adormida en vno de aquellos mançebos, generoso y hijo de algo de quien fue seruida Ginebra antes que casasse. El qual con gran continuaçion tornó a la requerir y passear la calle soliçitandole la casa y criados. Pero a ella poco la mouio porque çiertamente te amaua a ti: y tanbien porque ella conoçia tu amor y cuydado[352] en la guardar. Pues como tú viniesses acaso a tener notiçia de la intinçion del mançebo: porque tu demasiada sospecha y zelos te lo descubrio: procuraste vuscar algun medio por donde fuesses çierto de su fidelidad. Y ansi tu diligençia y soliçitud te truxo a las manos vna injeniosa y aguda muger gran sabia en las artes magica y inuocaçion de demonios. La qual por tus dones se comouio a tus ruegos: y se ofreçio a te dezir la verdad de lo que en Ginebra huuiesse. Y ansi començando por sus artes y conjuros halló solamente que a ti solo tu Ginebra tenia fe. Pero tú çiego de tu passion porfiauas que amaua mas a Liçinio, que ansi se llamaua el mançebo. Y la maga avn por mas te asegurar vsó contigo de vna admirable pruelba. Y fue que ella tenia vna copa que obo dedemonio por la fuerça de sus encantamentos: la qual auia sido hecha por mano de aquella gran maga Morganda: la qual copa tenia tal hado: que estando llena de vino si beuia honbre al qual su muger le era herrada se le vertia el vino por los pechos y no beuia gota. Y si su muger le era casta beuia hasta hartar sin perder gota. De la qual tú beuiste hasta el cabo sin que gota se perdio[353]. Pero avn no te satisfaziendo desta prueba le demandaste que te mudasse en la figura y persona del mançebo Liçinio, que la querias acometer con prueba que se çertificasse mas su bondad _por tu seguro_; y ansi fingiendo en tu casa que auias de caminar çierta xornada, que serían[354] quinze dias de ausençia, la maga te mudó en forma y persona de Liçinio, y ella tomó[355] figura de vn su paje. Y tomando en tu seno muy graçiosas y ricas joyas que huuiste de vn platero te fueste para Ginebra a tu casa la qual avnque estaua labrando _ocupada en sus labores_ rodeada de sus donzellas, por ser salteada de tu adultero deseo fue turbada toda su color y agraçiado rostro. Y ansi con el posible desdeño y aspereça procuró por aquella vez apartarte de si dandote señas[356] de desesperaçion. Pero continuando algunas vezes que para ello hallaste oportunidad te oyo con alguna mas paçiençia. Y vista tu inportunidad y las joyas que le ofreçias: las quales bastan a quebrantar las diamantinas peñas: bastaron en ella ablandar hasta mostrar algún plazer en te oyr. Y de alli con la continuaçion de tus dadiuas y ruegos fue conuençida a te faboreçer por del todo no te desesperar. Y ansi vn dia que llorauas ante ella por mitigar tu pasion comouida de piedad te dixo: Yo effetuaria tu voluntad _y demanda_, Liçinio, si fuesse yo çierta que no lo supiesse nadie. Fue en ti aquella palabra vn rayo del çielo del qual sentiste tu alma trespasada. Y subitamente corrio por tus huesos, venas y nieruos vn yelo mortal que dexó en tu garganta elada la boz, que por gran pieza no podiste hablar.
Y quitando a la hora la maga el velo del encanto de tu rostro y figura por tu importunidad, como vio tu Ginebra que tú eras Menesarco su marido, fue toda turbada de verguença: y quisiera antes ser mil vezes muerta que auer caydo en tan grande afrenta. Y ansi mirandote al rostro muy vergonçosa, solamente sospiraua y sollozcaua conoçiendo su culpa. Y tú cortado de tu demasiada diligençia solamente le podiste responder diziendo: De manera, mi Ginebra, que venderias por preçio mi honrra si hallasses comprador. Desde aquel punto todo el amor que te tenia le conuertio en venenoso aborreçimiento. Con el qual no se pudiendo sufrir, ni fiandose de ti, en viniendo la noche tomando quantas joyas tenia, lo mas secreto que pudo se salio de tu casa y se fue a vuscar al verdadero Liçinio cuya figura le auias representado tú: con el qual hizo verdaderos amores y liga contra ti por se satisfazer _y vengar_ de tu neçedad. Y ansi se fueron juntos gozandose por las tierras que mas seguras les fueron: y a ti dexaron hasta oy pagado y cargado de tus sospechas y zelos. El qual veniste a tan grande estremo de afrenta y congoja que en breue tiempo moriste[357]: y fueste conuertido en hormiga y despues en Miçilo venido en tu pobreza y miseria, hecho castigo para ti y exemplo para otros.
MIÇILO.--Por cierto eso fue en mí bien empleado: y ansi creo que de puro temor que tiene desde entonçes mi alma no me ha sufrido casarme. Agora prosigue yo te ruego, Gallo, en tu transformaçion.
GALLO.--Pues emos començado a hablar de los philosophos deste tiempo, luego tras este de quien emos tratado hasta aqui te quiero mostrar de otro genero de honbres en este estado: del qual yo por transformaçion partiçipé. En cuyo pecho y vida veras vn _admirable_ misterio o modo de vibir sin orden, sin prinçipio, sin medio y sin fin. Sin cuenta passan su vida, su comer, su beber, su hablar y su dormir. Sin dueño, sin señor, sin Rey. Ansi naçen, ansi viben, ansi mueren, que en ningun tiempo piensan que ay otra cosa más que naçer y morir. Ni tienen cuenta con çielo, ni con tierra, con Dios, ni con Satanas. En conclusion, es gente de quien se pueden dezir justamente aquellas palabras del _poeta_ Homero: Que son inutil carga de la tierra[358]. Estos son los falsos philosophos que los antiguos pintaban con el libro en la mano al reues. Y pues pareçe que es venido el dia, en el canto que sigue se prosiguira.
_Fin del terçero canto del gallo._
NOTAS:
[320] _Tachado_: Siguesse el terçero canto del sueño o gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.
[321] G., por cierto esa no era paga, sino agrauio y carga.
[322] G., un pueblo.
[323] G., a la contina.
[324] G., por çierto, bien gastauas.
[325] G., por çierto.
[326] G., y porque administran los.
[327] G., pues.
[328] G., queda por.
[329] G., lleuar.
[330] G., eclesiasticos.
[331] G., ¿porqué no lo han de defender con pleytos y mano armada como lo hazen?
[332] G., de.
[333] G., de los clerigos y eclesiasticos.
[334] G., quieren.
[335] G., los.
[336] G., sus.
[337] G., estan.
[338] Jesu Cristo.
[339] G., les.
[340] G, su.
[341] G., los clerigos.
[342] G., son.
[343] G., sus
[344] G., diffieren.
[345] G., con soldados, muchos de los quales son malos, peruersos y desuella caras.
[346] G., seys y diez años.
[347] G., y que.
[348] G., tiene casa, hijos y muger y estado que mantener.
[349] G., es un apocado, y que de cobarde y honbre de poco animo lo haze.
[350] G., impusiessen.
[351] G., augmentó.
[352] G., conoçia el amor que la tenias y el cuydado.
[353] G., se te derramasse.
[354] G., xornada de.
[355] G., tomó la.
[356] G., muestras.
[357] G., te vino la muerte.
[358] R. Primeramente se leía: _que son carga pessada de la tierra, sin aprovechar_. Despues se tacharon las palabras _pessada_ y _sin aprovechar_.
ARGUMENTO DEL QUARTO CANTO DEL GALLO
En el quarto canto que se sigue el auctor imita á Luçiano en el libro que hizo llamado Pseudomantir. En el qual descriue marauillosamente mil[359] tacañerías y embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro, que en muchas partes del mundo fingió ser propheta, dando respuestas ambiguas y industriosas para adquerir con el vulgo crédito y moneda[360].
GALLO.--En este canto te quiero, Miçilo, mostrar los engaños y perdiçion de los hombres holgaçanes; que bueltas las espaldas á Dios y a su vergüença y conçiençia, a vanderas desplegadas se van tras los viçios, ceuados de un miserable preçio y premio con título apocado de limosna, por solo gozar debajo de aquellos sus viles habitos y costunbres de vna suçia y apocada libertad. Oyras vn genero vil de encantamento fingido; porque no bastan los injenios bajos y viles destas desuenturadas gentes mendigas a saber el verdadero encantamento, ni cosa que tenga título verdadero de saber: no mas de porque su vilissima naturaleza no es para conprehender cosa que tenga título de sçiençia, estudio y especulaçion. Son amançebados con el viçio y oçiosidad; y ansi, puesto caso que no es de aprobar el arte magica y encantar, digo que por su vileza se hazen indignos de la saber. Y vsando de la fingida es vista su ruyn intençion: que no dexan de saber la verdadera por virtud. Y ansi sabras, Miçilo, que despues de lo passado vine a ser hijo de vn pobre labrador que vibia en vna montaña, vasallo de vn señor muy cobdiçioso que los fatigaua ordinariamente con infinitos pedidos de inposiçiones, que vno[361] alcançaua a la contina al otro. En tanta manera que solo el hidalgo se podia en aquella tierra mantener, que el labrador pechero era neçesario morir de hanbre.
MIÇILO.--¿Pues porque no se iba tu padre á vibir a otra tierra?
GALLO.--Son tan acobardados para en eso los labradores, que nunca se atreuen a hazer mudança de la tierra donde naçen: porque vna legua de sus lugares les pareçe que son las Indias: y imaginan que ay alla gentes que comen los honbres biuos. Y por tanto muere cada vno en el pajar donde naçio, avnque sea de hanbre. Y deste padre naçimos dos hijos varones, de los quales yo fue el mayor, llamado por nonbre Alexandro. Y como vimos tanta miseria como passauan con el señor los labradores, pensauamos que si tomauamos offiçios que por entonçes nos libertassen se oluidaria nuestra vileza, y nuestros hijos serian tenidos y estimados por hydalgos y viuirian en libertad. Y ansi yo elegi ser saçerdote, que es gente sin ley; y mi hermano fue herrero, que _en aquella tierra_ son _los herreros_ exentos de los pedidos, pechos y velas del lugar donde siruen la ferreria. Y ansi yo demandé liçencia a mi padre para aprender a leer: _y avn se le hizo de mal porque le seruia de guardar vnos patos. y ojear los pajaros que no comiessen la simiente de vn linar. En conclusion mi padre me encomendo_[362] por criado y monaçino de vn capellan que seruia vn beneffiçio tres leguas de alli. ¡O Dios omnipotente, quien te dixera las bajezas y poquedades deste honbre! Por cierto si yo no huuiera tomado la mano oy para te contar[363] de mi y no de otros, yo te dixera cosas de gran donayre. Pero quierote hazer saber que ninguno dellos sabe más leer que deletrear y lo que escriben aslo de sacar por discreçion. En ninguna cosa estos capellanes muestran ser auentajados, sino en comer y beber: en lo qual no guardan tiempo ni medida ni razon. Con este estuue dos años que no me enseñó sino a mal hazer, y _mal dezir_, y mal pensar y mal perseuerar. A leer me enseñó lo que el sabia, que era harto poco, y á escreuir vna letra que no pareçia sino que era arado el papel con pies de escarabajos. Ya yo era buen moço de quinze años, y entendia que para yo no ser tan asno como mi amo que deuia de saber algun latin. Y ansi me fue á Zamora a estudiar alguna gramatica: donde llegado me presenté ante el bachiller y le dixe mi necesidad, y _el_ me preguntó si traya libro: y yo le mostré vn arte de gramatica que auia hurtado a mi amo, _que fue de los de Pastrana_ que auia mas de mil años que se inprimió. Y el me mostró en el los nominatiuos que auia de estudiar.
MIÇILO.--¿De qué te mantenias?
GALLO.--Dauame el bachiller los domingos vna çedula suya para vn cura, o capellan de vna aldea comarcana el qual me daua el çetre del agua bendita _los domingos_ y andaua por todas las casas a la hora del comer echando a todos agua: y en cada casa me dauan vn pedaço de pan, con los quales mendrugos me mantenia en el estudio toda la semana. Aqui estube dos años: en los quales aprendi declinaciones y conjugaçiones: genero, preteritos y supinos. Y porque semejantes honbres que[364] yo luego nos enhastiamos de saber cosas buenas, y porque nuestra intinçion no es saber más: sino tener alguna noticia de las cosas y mostrar que emos entendido en ello quando al tomar de las ordenes nos quisieren examinar. Porque si nuestra intinçion fuesse saber algo perseuerariamos en el estudio. Pero en ordenandonos començamos a oluidar y damonos tan buena priesa que si llegamos a las ordenes neçios, dentro de vn mes somos confirmados asnos. Y ansi me sali de Çamora, donde estudiaua harto de mi espaçio, y por estar ya enseñado á mendigar con el çetre sabiame como miel el pedir: y por tanto me bolui a ello[365]. Y ansi acordé de yrme por el mundo en compañia de otros perdidos como yo, que luego nos hallamos vnos a otros. Y en esta compañia fue gran tiempo zarlo, ó espinel: y alcançe en esta arte de la zarleria todo lo que se pudo alcançar.
MIÇILO.--Nunca esa arte á mi noticia llegó: declarate me mas.
GALLO.--Pues quiero descubrirtelo todo de raiz. Tu sabras que yo tenia la persona de estatura creçida y andaua vestido en diuersas prouinçias de diuersos atauios, porque ninguno pudiesse con mala intinçion aferrar en mi. Pero mas á la contina traya vna vestidura de vuriel algo leonado obscuro, honesta, larga y con vna barua espesa y muy prolixa, de grande autoridad _y un manteo encima, puesto á los pechos vn boton_[366]. Otras vezes mudando las tierras mudaua el vestido: y con la mesma barua vsaua de vn habito que en muchas prouinçias llaman veguino: con vna saya y vn escapulario de Religioso que hazia vida en la soledad de la montaña; vna cayada y vn rosario largo, de vnas cuentas muy gruesas en la mano, que cada vez que la vna cuenta caya sobre la otra lo oyan todos quantos en vn gran templo estuuiessen. Publiqué adiuinar lo que estaua por venir, hallar los perdidos, reconçiliar enamorados, descubrir los ladrones, manifestar los thesoros, dar remedio façil á los enfermos y avn resuçitar los muertos. Y como de mí los honbres tenian noticia venian luego prostrados con mucha humildad a me adorar y bessar los pies y a ofreçerme todas sus haziendas, llamandome todos propheta y diçipulo _y sieruo_ de Dios, y luego les ponia en las manos vno versos que en vna tabla yo traya scriptos con letras de oro sobre vn barniz negro; que dezian de esta manera:
_Muneribus decorare meum vatem atque ministrum precipio: nec opum mihi cura, at maxima vatis._
Estos versos dezia yo auermelos enbiado Dios con vn angel del çielo, para que por[367] su mandado fuesse yo de todos honrrado y agradeçido como ministro y sieruo de su diuina magestad. Hallé por el reyno de Portogal y Castilla infinitos honbres y mugeres los quales avnque fuessen muy ricos y de los más prinçipales de su republica, pero eran tan tímidos superstiçiosos que no alçauan los ojos del suelo sin escrupulizar. Eran tan façiles en el credito que con vna piedra[368] arrebuxada en unos trapos ó vn pergamino con vnos plomos ó sellos colgando, en las manos de vn hombre desnudo y descalço luego se arrojauan y humillauan al suelo, y venian adorando y ofreciendose a Dios sin se leuantar de alli hasta que el prestigioso questor los leuantasse con su propria mano; y ansi estos como me vian con aquella mi santidad vulpina façilmente se me rendian sin poder resistir. Venian á consultar en sus cosas _conmigo_ todo lo que deuian, ó querian hazer y yo les dezia, que lo consultaria con Dios, y que yo les responderia su diuina determinacion, y ansi a sus preguntas procuraua yo responder con gran miramiento porque no fuesse tomado en palabras por falso y perdiesse el credito. Sienpre daua las respuestas dubdosas, ó con diuersos entendimientos, sin nunca responder absolutamente a su intinçion. Como a vno que me preguntó; qué preçeptor daria a vn hijo suyo que le queria poner al estudio de las letras. Respondi que le diesse por preçeptores al Antonio de Nebrija y a Sancto Thomas. Dando á entender que le hiziesse estudiar aquellos dos auctores, el vno en la gramatica y el otro en la theología; y suçedió morirse el mochacho dentro de ocho dias; y como sus amigos burlasen del padre porque daua credito a mis desuarios y de mis juizios llamandolos falsos, respondió que muy bien me auia yo dicho: porque sabiendo yo que se auia de morir, di a entender que auia de tener por preçeptores aquellos allá. Y a otro que auia de hacer vn camino y temiasse de vnos enemigos que tenia, que me preguntó si le estaua bien yr aquel camino. Respondi que más seguro se estaua en su casa si le podia escusar; y caminó por burlar[369] de mi juizio, y sucedió que salieron sus enemigos y hirieronle mal. Despues como aquel juizio se publicó me valio muchos dineros a mi: porque desde allí adelante no auian de hazer cosa que no la viniessen comigo á consultar pagandomelo bien. En fin en esta manera dy muchos y diuersos juizios que te quisiera agora contar, sino fuera porque me queda mucho por dezir. Deziamos yo ser Juan de vota Dios[370].
MIÇILO.--¿Qué hombre es ese?
GALLO.--Este fingen los zarlos superstiçiosos vagabundos que era vn zapatero que estaua en la calle de amargura en Hierusalen, y que al tiempo que passauan a Cristo presso por aquella calle, salió dando golpes con vna horma sobre el tablero diziendo: vaya, vaya el hijo de María; y que Cristo le auia respondido: yo yré y tú quedarás para sienpre jamas para dar testimonio de mi; y para en fe desto mostraua yo vna horma señalada en el braço, que yo hazia con cierto artifiçio muy façilmente, que pareçia estar naturalmente empremida allí: y a la contina traya vn compañero del mesmo offiçio y perdiçion que fuesse mas viejo que yo, porque descubriendonos el vno al otro lo que en secreto y confession con las gentes tratauamos, pareçiendo vn dia el vno y otro dia el otro les mostrauamos tener speçie de divinaçion y spiritu de profeçia, lo qual sienpre nosotros queriamos dar á entender. Y haziamos se lo façilmente creer por variarnos cada dia en la representaçion; y deziales yo que en viendome viejo me yba a bañar al rio Xordan y luego boluia de edad de treynta y tres años que era la edad en que Cristo murio. Otras vezes dezia que era vn peregrino de Hierusalen, honbre de Dios, enviado por él para declarar y absoluer los muchos pecados que auia[371] secretos en el mundo, que por verguença los honbres no los osan descubrir ni confesar a ningun confessor.
MIÇILO.--¿Pues para qué era eso?
GALLO.--Porque luego en auiendoles hecho creer que yo era qualquiera destos dos façilmente los podia abunir a qualquiera cosa que los quisiesse sacar. Luego como los tenia en este estado començaua la zarleria cantandoles el espinela, que es vn genero de diuinança, a manera de dezir la buenauentura. Es vna agudeça y desenboltura de hablar, con la qual los que estamos platicos en ello sacamos façilmente qualesquier genero de scollos (que son los pecados) que nunca por abominables se confessaron a saçerdote. En començando yo a escantar con esta arte luego ellos se descubren.
MIÇILO.--Yo querria saber qué genero de pecados son los que se descubren a ti por esta arte, y no al saçerdote?
GALLO.--Hallaua mugeres que tuuieron açeso con sus padres, hijos y con muy çercanos parientes, y vnas mugeres con otras con instrumentos hechos para effectuar este viçio; y otras maneras que es verguença de las dezir; y hallaua honbres que se me confessauan auer cometido grandes inçestos, y con animales brutos, que por no infiçionar el ayre no te los quiero contar. Son estos pecados tan abominables que de pura verguença y miedo honbres ni mugeres no los osan fiar ny descubrir a sus curas ni confessores; y ansi aconteçe muchos[372] destos neçios morirse sin nunca los confessar.
MIÇILO.--Pues de presumir es que muchos destos honbres y mugeres, pensando bastar confessarlos a ti se quedaron sin nunca á sacerdote los confessar.
GALLO.--Pues ese es vn daño que trae consigo esta peruersa manera de vibir, el qual no es daño qualquiera sino de gran caudal.
MIÇILO.--Querria saber de ti, qué virtud, o fuerça tiene esa arte que se los hazeis vosotros confessar, y qué palabras les dezis?
GALLO.--Fuerça de virtud no es: pero antes industria de Sathanas. La manera de palabras era: que luego les dezia yo que por auer _aquella persona_ naçido en vn dia de vna gran fiesta en çinco puntos de Mercurio y otros çinco de Mars, por esta causa su ventura estaua en dos puntos de gran peligro, y que el vn punto era vibo, y el otro era muerto, y que este punto vibo conuenia que se cortasse, porque era vn gran pecado que nunca confessó, por el qual corria gran peligro en la vida. En tanta manera que si no fuera porque Dios le quiso guardar _por los ruegos del bienauenturado San Pedro, que era mucho su abogado ante Dios_, que muchas vezes le ha cometido el demonio en grandes, afrentas donde le quiso auer traydo a la muerte; y que agora era enbiado por Dios este su peregrino _de Hierusalen_ y santo profeta; que soy vno de los doze peregrinos que residen á la contina en el sancto sepulcro de Hierusalen en lugar de los doze apostoles de Cristo; _y que yo soy su abogado San Pedro_ que conuiene que el me le aya de descubrir _y confessar_ para que yo se le absuelua, y avn pagarle[373] por el, y asegurarle que no penará ni peligrará por el[374] _pecado_ más. Y ansi él luego me descubre su pecado por graue y inorme que sea; y prostrado por el suelo llorando me pide misericordia y remedio y le mande quanto yo quisiere que haga para ser absuelto, que en todo me obedeçerá y avn me dará quanto yo le pidiere y el tuuiere para su neçesidad; y ansi quando yo veo a la tal persona tan obediente y rendida digola. Pues mira, hermana, que este pecado se ha de absoluer con tres signos y tres cruzes y tres psalmos y tres misas solenes: las quales se han de dezir en el templo del Santo Sepulcro de Hierusalen, y que son misas de mucha costa y trabajo, porque las han de dezir tres cardenales y rebestirse con ellos al altar tres obispos; y hanlas de offiçiar tres patriarcas vestidos de pontifical, y han de arder alli tres çirios a cada misa, que pesse cada vno seys libras de cera; y luego dize el tal penitente:
Pues vos mi padre y santo señor vays allá hazedlas dezir, y yo al presente daré los dineros y limosna que pudiere y boluiendo vos por aqui lo acabaré de pagar; y yo respondo: que a mi me conuiene forçado estar en Hierusalen la Semana Santa, y que en llegando se las haré dezir, y _ansi_ luego el penitente me da diez y veinte[375] ducados y más, _o menos_ como _cada qual_ tiene la facultad, y yo la doy vna señal por la qual quedo de _boluer_ a la visitar dentro de vn año o dos, sin pensarla mas ver; y otras vezes para auctoriçar esta mi mala arte digoles: que yo le daré parte del gran trabajo que tengo de reçebir en el camino que emos de hazer los escolares peregrinos de Hierusalen quando todos juntos vamos la Santa pasqua de Resureçion por el olio y crisma a la torre de Babilonia, como lo tenemos por costunbre y promesa traerlo nosotros doze para la iglesia de Dios; lo qual se trae en doze cauallos yendo nosotros a pie. Que van luego los siete y quedan los çinco aguardando; y aquellos siete que van lleuan siete ropas ricas y siete armas, con las quales peleamos con siete gigantes que guardan el _santo crisma y el_ olio de noche y de dia, y como son mas fuertes que nosotros dannos grandes palos y bofetadas, hasta que vienen del çielo siete donzellas en siete nubes y en su fabor siete estrellas; las quales peleando con los gigantes los vencen y ansi las damos las siete ropas, y nos cargan los cauallos del _Santo_ olio y crisma y nos venimos con ello á Hierusalen para que _en la Santa pascua de Resurreçion_ se distribuya por toda la cristiandad; y ansi por la misericordia de Dios nuestro señor, por esta tu limosna te haré parçionera deste trabajo que en este viaje tengo de lleuar por la iglesia de Dios; y demas desto porque quedes más purgada deste pecado me vañaré por ti en la fuente y rio Xordan vna vez. Y con este fingimiento y enbaymiento, fiçiones y engaños las hazia tan obedientes a mi mandado, que despues de auerme dado su hazienda si queria tenia açesso con ellas a medida de mi voluntad, y ellas se preçiaban auer tenido açesso con el profeta diçipulo de Dios y peregrino[376] santo de Hierusalen, _sieruo de Jesu-Cristo_[377]. Y se tenian por muy dichosos los maridos por auer querido yo ansi bendezir a su muger; y ellas se piensan quedar benditas para sienpre jamas _con semejantes bendiçiones_. En estas maldades querria yo mucho que el mundo estuviesse auisado, y que no diesse lugar ninguno a se dexar engañar de semejantes honbres malos, pues todo esto es manifiesta mentira y fiçion.
Y sé yo que al presente andan muchos por el mundo, los quales tienen engañada la mayor parte de los cristianos, y se debria procurar que los juezes los vuscassen, y hallados los castigassen en las vidas, porque es vna speçie de superstiçion y hurto el mas nefando que entre infieles nunca se vsó, ni se sufrió. Y porque veas quanta es la desverguença y poquedad de los semejantes hombres te quiero contar vn passo que passé, porque entiendas que los tales ninguna vellaqueria _ni poquedad_ dexan de acometer y executar. Sabras que vn dia yuamos tres compañeros del offiçio del zarlo y espinela, que andauamos vuscando nuestra ventura por el mundo. Y como llegamos acaso en vna çiudad á la hora del comer, nos entramos en vn bodegon, donde comimos y bebimos muy a pasto todos tres, y acordamos que se saliesse el vno á vuscar çierto menester, y como se tardasse algo fuele el otro vuscar: y ansi me dexaron solo a mi por gran pieza de tiempo, y dixome la bodegonera: hermano, pagad, ¿que aguardais? Respondi yo: aguardo aquellos compañeros que fueron á vuscar çierta cosa para nuestra necesidad; y ella me dixo: pagad que por demas los esperais: por neçios los ternia si ellos boluiessen acá; y yo le pregunté quanta costa estaua hecha, para pagarla; y ella contando á su voluntad y sin contradiçion dixo que quatro reales auiamos comido y bebido; y luego me leuanté de la mesa viniendome para la puerta de la casa mostrando vuscar la bolsa para la pagar, y dixela: señora echadme en vna copa vna vez de vino, que todo junto lo pagaré: y diziendo esto nos fuemos llegando a vn cuero de vino que sobre vna mesa tenia junto a la[378] puerta, y la buena dueña, avnque no era menos curial en semejantes maldades que yo, descuydose: y desató luego el cuero echando la cuerda sobre el hombro por tener con la vna mano el piezgo y con la otra la medida, y começando ella a medir le tomé yo la cuerda del ombro y fueme lo mas solapadamente que yo pude por la calle adelante y avnque ella me llamaua no le respondia: ni ella por no dexar el cuero desatado me vio mas hasta oy. Cansado ya desta miserable y trabajada vida fueme a ordenar para clerigo.
MIÇILO.--¿Con que letras te yuas al examen?
GALLO.--Con seys conejos y otras tantas perdiçes que lleué al prouisor, y ansi maxcando vn euangelio que me dio a leer, y declinando al reues vn nominatiuo me passó, y al escrivano que le dixo que no me deuia de ordenar respondio: andad que es pobre y no tiene de qué viuir.
MIÇILO.--Por çierto que todo va ansi. Que yo conozco clerigos tan neçios y tan desuenturados que no les fiaria la tauerna del lugar. No saben sino coger la pitança y andar, y si les preguntais, ¿donde vays tan apriesa? Responde él con el mesmo desasosiego: a dezir misa. ¿Que no ay mas? Por vn miserable estipendio, que si no fuesse por él no la diria.
GALLO.--La cosa que más lastimado me tiene el coraçon en las cosas de la cristiandad es esta: el poco acatamiento que tienen estos capellanes en el dezir misa. Que de todas las naçiones del mundo no ay ninguna que más bienes aya reçebido de su Dios que los cristianos: que los de los otros no son dioses: no los pueden dar nada; y con tantas merçedes como los ha hecho, que avn asi mesmo se les dio, y no ay naçion en el mundo que menos acatamiento tenga á su Dios que los cristianos: y por eso les da Dios enfermedades, pestelençias, hambres, guerras, herejes. Que en vn rincon de la cristiandad ay todos estos males y justamente los mereçen. Que como ellos tratan a Dios ansi los trata él a ellos a osadas. Que vno que para tauernero no es sufiçiente se haze saçerdote por ganar de comer: y tanbien tienen desto gran culpa los seglares, por el trato que anda de misas y varatos malos: que si esto no huuiesse no se ordenaria tanto perdido y oçioso como se ordenan con confiança desto. Escriben los historiadores por gran cosa, que vn papa ordenó tres saçerdotes y çinco diaconos, y ocho subdiaconos. Y agora no hay obispo de anillo que cada año no aya ordenado quinientos desos ydiotas y mal comedidos asnos. Por eso determinó la iglesia que los saçerdotes no se pudiessen ordenar sino en qvatro temporas: porque entonçes ayunasse el pueblo aquellos dias, y rogassen á Dios que les diesse buenos saçerdotes, y por yr en ello tanta parte del bien de la republica. Pues y crees tú que se haze esto alguna vez? Yo confio que nunca le passa por pensamiento mirar en esto a honbre de toda la cristiandad: ni avn creo que nunca tú oyste esto hasta agora.
MIÇILO.--No por çierto.
GALLO.--Pues sabete que es la verdad. Aveis de rogar a Dios que os dé buenos saçerdotes: porque algunos saçerdotes ay que no os los dio Dios, sino el demonio, la simonia y avariçia. Como a mí que en la verdad yo me ordené por auariçia de tener de comer: y simoniacamente me dieron las ordenes por seys conejos y otras tantas[379] perdiçes, y permitelo Dios, _Quia qualis populus talis est sacerdos_. Quiere Dios daros ruynes saçerdotes por los pecados del pueblo: porque qual es el pueblo tales son sus[380] sacerdotes.
MIÇILO.--Por çierto que en quanto dizes has dicho verdad, y que me he holgado mucho en oyrte. Boluamos, pues, a donde dexaste: porque quiero saber tú que tal saçerdote heziste.
GALLO.--Por çierto dese mesmo jaez: y avn peor que todos los otros de que emos hablado. Luego como fue saçerdote el primer año mostré gran santidad: y çertificote que yo mudé muy poquito de mi vida passada: pero mostraua gran religion: y ansi vibi dos años aqui en esta villa: y como _me_ viessen la bondad que yo representaua, que siempre andaua en compañía de vna trulla de clerigos santos que ha auido de pocos tiempos en ella, andando a la cortina visitando los hospitales y corrales donde auia[381] pobres, en compañía de vnas mugerçillas andariegas y vagarosas, _callegeras que no sufren estar vn momento en sus casas quedas, que estas con todo desassosiego_ tratauan en la mesma santidad.
MIÇILO.--_Mayor santidad tuuieran estando en sus casas en oraçion y recogimiento._
GALLO.---De las quales[382] teniamos nuestras çiertas granjerias, como camisas, pañizuelos de narizes: y la ropa blanca labada cada semana: y algunas ollas y otros guisadillos regalados[383] y algunoe vizcochos y rosquillas: y como vian todos la bondad que representaua hablome vn letrado rico si queria enseñarle vnos niños pequeños que tenia, sus hijos.
MIÇILO.--Por cierto a cuerdo lobo encomendaua los corderos: hydeputa y qué Socrates, Pythagoras o Platon: ¿y qué les enseñauas?
GALLO.--Lleuaualos y trayalos del estudio, de casa del bachiller de la gramatica.
MIÇILO.--Eso no era sino enseñarles el camino por donde auian de yr y venir. De manera que moço de çiego te pudieran llamar.
GALLO.--Ansi es. Acompañaua tanbien á su muger á qualquiera parte que queria salir, lleuauala de la mano, y avn algunas vezes la rascaua en la palma. Aqui estube dos años en esta casa y de aqui me fue a mi tierra á seruir vn curazgo.
MIÇILO.--Pues ¿porque te fueste de Valladolid?[384]
GALLO.--Porque obo çierta sospecha en casa que me fue forçado salir de alli.
MIÇILO.--¿Pues de que fue esa sospecha?
GALLO.--Allegate aca y dezirtelo he a la oreja.
MIÇILO.--En ese caso poco se puede fiar de todos vosotros.
GALLO.--De aqui me vine á viuir á una muy buena aldea de buena comarca y de honbres muy ricos. Ofreçianme cada domingo mucho vino y mucho pan: y quando moria algun feligres toda la hazienda le comiamos con mucho placer en entierro y honrras: teniamos aquellos dias muy grandes papilorrios: que ansi se llaman[385] aquellas comidas entre nosotros, _que se dan en los mortuorios_.
MIÇILO.--¡O desdichados de hijos del defunto si alguno quedaua: que todo se lo auiades de comer; _que bien heredado le dexauades comiendoselo todo_!
GALLO.--Ganenlo.
MIÇILO.--Pues y vosotros ¿porqué no lo ganades tanbien?
Gallo.--Pues yo ¿a qué lo auia de ganar? Aquel era mi offiçio.
MIÇILO.--Holgar.
GALLO.--Pues y agora sabes, _quod sacerdotium dicit ocium_? Toda nuestra vida era holgar y holgar _en toda oçiosidad, andandonos cada dia en papilorrios, sin tener ninguna buena ocupaçion. Porque despues que vn capellan de aquellos ha dicho misa con aquel descuydo que qualquier offiçial entiende en su offiçio y cunplido con el papilorrio, no auia mas que yr a cazar._ Por Dios que estoy bien con la costumbre que tienen los saçerdotes de Greçia, que todos trabajan en particulares offiçios: con los quales _bien ocupados_ ganan de comer para sí y para sus hijos.
MIÇILO.--¿Pues cómo y casados son?
GALLO.--Eso es lo mejor que ellos tienen: porque de alli van mejor dispuestos al altar que los de acá.
MICILO.--Pues ¿porqué no te ocupauas tú en leer algun libro?
GALLO.--Porque quando el hombre no es buen lector no le es sabrosa la lectura. Y despues desto no podia acabar comigo a ocuparme ansi.
MIÇILO.--Pues ¿cómo te auias en el rezar?
GALLO.--Como leya mal haziasseme gran trabajo rezar maitines cada dia: prinçipalmente a la mañana que tardaua tres horas en los rezar. Y yo queria dezir misa en amaneçiendo, porque a la contina me leuantaua con gran sed: y ansi por comer temprano dezia misa rezando solo prima.
MIÇILO.--Pues ¿porqué no rezabas maytines antes que te acostasses?
GALLO.--Porque siempre me acostaua las noches con mala dispusiçion, _y me caya dormido sobre la mesa_: y ansi por gouernarme mal en mi comer y beuer me dio vn dolor de costado del qual en tres dias me acabé, y luego mi alma fue lançada en vn corpezuelo de vn burro que estaua por naçer. Saly del vientre de mi madre saltando y respingando: el mas contento y vfano que nunca se vio animal.
MIÇILO.--¿Y asno tueste? Poco trabajó naturaleza en te mudar. ¡O desventurado de ti! ¿y en cuyo poder?
GALLO.--Por cierto desuenturado fue: que bien pagué lo que holgué en el sacerdoçio. Quisieron los mis tristes hados que cayesse en manos de vn brauoso[386] recuero andaluz que nunca hazia sino beodo renegar. ¡O Dios inmortal, qué carga comienço agora! Aqui se me dio el triste pago de mi mereçer. Porque luego que fue de edad para carga serui con la requa ele çeuadero o fatero de seys buenos machos que mi amo traya. Y lleuando a la contina casi tanta carga como cada vno dellos, cada vez que se sentia cansado subia en mi tan grande como yo: y queria que siempre fuesse delante de todos: y ansi sobre esto[387] me daua tantos de palos que no podia más llevar. Nunca le pareçia al desventurado que yo mereçia el comer: y ansi siempre entresacaua de todos los machos vna pobre raçion con que me hazia perder el deseo. Y avn de paja no me queria hartar. Pero vsaua yo de una cautela por me mantener: que luego en la noche como llegauamos a la posada me entraba en la caualleriça y echauame luego en el suelo, fingiendo querer descansar: y como yo a la contina andaua con ruyn albarda y peor xaquima façilmente rompia mis miserables ataduras: y como echauan de comer á mis compañeros procuraua remediarme entre ellos; y avn algunos dellos me dauan muy fuertes cozes defendiendo su pasto; otros auia que teniendo piedad de mi me dexauan comer. Pero ¡ay de mí! si aquel traydor de mi amo entraua en aquella sazon, haziamelo a palos gormar. A la contina caminauamos en compañia de otros recueros[388], porque ellos lo[389] acostumbrauan ansi por se ayudar en neçesidad y peligros que de cada dia se les ofreçen, para cargar y descargar. Y ansi vna vez yuamos por vn camino sobre auer llouido tres dias a rreo; y llegamos a vn allozar donde estaua vn grande atolladero por causa de vnos grandes llamares de agua que en todo tiempo auia alli; y el bellaco de mi amo por poder passar mejor subio sobre mi; y como yo no sabia el passo y yua delante de todos atollé y cay. ¡O desuenturado de asno! vierasme cubierto de lodo y agua que no podia sacar braço ni pie; y mi amo apeado en medio del barro palos y palos en mi. Por çierto mil vezes me quisiera alli ahogar; y avn te digo de verdad que otras tantas vezes me quise matar si no fuera por no caer en _el_ pecado de desesperaçion.
MIÇILO.--Pues deso ¿qué se te daua á ti?
GALLO.--Tuuiera más que pagar. Porque has de tener por çierto que los trabajos que yo padeçia en vn estado o naturaleza, era en penitençia de pecados que cometia en otra. Pues sobre todo esto verás otra cosa peor; que guiando tras mi vn mulo de aquellos que lleuaua vna gran carga de açeyte, y tanbien atolló _junto a mi_. Y tanto tuuieron que entender en su remedio que me dexauan a mi ahogar; y el vellaco de mi amo no hazia sino renegar de Dios. En fin entraron él y sus compañeros en medio del barro y ronpiendo los lazos y sobre carga y avn vn cuero de seys arrobas que no se pudo remediar; y ansi arrastrando sacaron el mulo afuera. Y despues boluieron por mi y a palos tirando por las orejas y cola me huuieron de sacar. Nunca me pareció que era yo inmortal sino alli, y pessauame mucho porque en todas las speçies de animales en que viui me duraua aquella tanto siendo la peor; y lloraua porque quando yo fue clerigo, rana, o puerco no me perpetué; y vine á viuir tanto en vn tan ruyn natural. Despues salidos a tierra todos los duelos auian de caer sobre mi; porque como el macho era vestia de valor, como le sintieron algo fatigado, fue de voto de todos que me cargassen vn rato el otro cuero que lleuaua el mulo y que le regalassen a él; proponiendo[390] entre si que llegando a la primera venta le tornarian a cargar; y yo como vi ser tal su determinaçion, y que no podia apelar, porque para ellos mesmos no me admitian[391] suplicaçion, por tanto callé y sufrí y mal que me pessó le lleué hasta que anocheçio. Aqui es de llorar; que si por malos de mis pecados me detenia algo al pasar de vn lodo, o de alguna aspereça, o por piedras, o por qualquiera otra ocasion, cogia aquel vellaco vna vara que lleuaua de doze palmos y vareauame tan cruelmente por barriga y ancas y por todo lo que la carga descubria que en todo mi cuerpo no dexaua lugar con salud. Por çierto yo llegué tal aquella noche al meson que rogué con gran affeto a Dios que me acabasse el viuir. En llegando que me descargaron me arrojé al suelo en la caualleriza, que ni tenia gana de comer, ni avn era yo tan bien pensado que me sobrase la çeuada. Pero basta que yo llegué tal que no sabia parte de mi. Tenia quebrantadas las piernas del cansancio, y herido todo el cuerpo magullado á palos; y como me hallé tan miserable aborreçime en tanta manera que estuue por desesperar. Y estando ansi tan desbaratado con mi passion acordé (que no deuiera) de probar a me libertar, y huyendo yrme a mis venturas, pensando que a açertar a libertarme ganaua descanso para toda mi vida; y que a salirme mal no podia ser mas que o caer en manos de otro vil, o en manos de mi amo que me tornasse a palear, o en manos[392] de vn lobo que me comiesse. Y ninguna destas cosas tenia por peor; y ansi como me determiné auiendo çenado los recueros y aparejado sus camas en que se acostar, y sobre su cansançio y vino començaron a dormir, y como tube gran cuydado de ver todo lo que passaua, lo mas seguro que pude sali por la puerta del meson; y como yo me vi en libertad, ¡o Dios soberano! quien podra encareçer el gozo en que se vio mi alma. Luego me fue al mas correr la calle que mas a mano tomé hasta salir del lugar; y por el camino que açerté comienço con tanta furia a correr que no auia cauallo que en ligereza se me pudiesse comparar. Que con quanto cansado venia con el cuero de açeyte quando al meson llegué, me pareçio quando de la possada sali que en todo deleyte auia estado aquel mes; y quando yo pensé que me auia alongado de mi amo cuatro leguas por la gran furia con que en dos horas corri; y como la noche hazia obscura por el nublo que tenia el çielo; echeme con gran seguro en vn prado á descansar, y plugo a mis tristes hados que en el meson obo[393] ocasion como me hallaron menos en la caualleriza; y como mi amo fue auisado me procuró luego seguir; porque avn no faltó quien me vió quando yo salí del lugar, y el camino que lleué. Y como caminó a toda furia quando amaneçio se halló junto a mi. ¡O valame Dios! quando yo le vy, quisiera tener vn arma, ó qualquier otro medio como[394] me matar. Pluguiera a Dios que luego me matara alli; y como me vio dixo: ¡a! don traydor, ¿pensastes os me yr? Agora me lo pagareis; y diziendo esto diome tantos de palos que no pensé mas viuir; y puedes creer que digo la verdad que en alguna manera me alegré, pensando que me acabaua ya, esperando que con la muerte me suçediera[395] mejor. Pero no mereçia yo tanto bien; y ansi me salio al reues; porque quando vio que me auia bien castigado subio en mi y corriendo como en vna posta me tornó al lugar con la posible furia; donde llegamos antes que los compañeros pudiessen aparejar. Y ansi sin perder ellos punto de xornada perdi yo la çena y almuerço y descanso; porque luego en llegando cargando a todos y a mi nos hizieron caminar.
MIÇILO.--Por çierto mal te trataua ese honbre. Mala gente deue de ser recueros.
GALLO.--Por Dios mala quanto se puede encareçer. Es el genero de honbres mas vil que en el mundo Dios crió; la hez, escoria y deshecho de todos quantos son. No tienen cuenta sino con beuer, y quanto hurtan, ganan y trapazan no es sino para vino, y vino y mas vino. No pareçe su cuerpo sino vna cuba manantial. Es gente que por su boca nunca professó ley, porque sino es lo que el padrino respondió por ellos al baptismo nunca de la ley de Cristo honbre dellos se acordó, ni otro sacramento reçibió. Porque toda su vida no entienda[396] sino andar con la recua nunca paran quaresma en su feligresia para se confesar; y si vienen despues de quaresma a su pueblo y su cura les dize que se confiessen muestran[397] vnas çedulas de confession fingidas y falsas, hechas para cumplir. Con esto no les verás hazer cosa por donde entiendas de qué ley son, porque sus dos mas prinçipales obras es[398] beber y renegar. Que quaresma ni quatro temporas, ni visperas de Santos, ni viernes no hazen differençia en el comer. Antes mofan de los que en aquellos dias hazen alguna espeçificaçion. No quiero hablar desta ruyn gente mas, porque avn mi lengua, avnque de gallo, tiene asco y enpacho de hablar de hombre tan peruerso y tan vil. Que si en sus bajezas me quisiesse detener, tiempo faltaria para dezir. Pero pues tengo intençion de te cantar[399] de honbres mas altos, de los que tiene el vulgo por nobles y los çelebra con solenidad, no me quiero detener en honbres tan sueçes, porque me pareçe que del tiempo que en los tales se gastasse se deuria restituçion. En fin quiero concluir con la miserable vida que me dió; que ella fue tal que en ninguna manera la pude sufrir; y ansi viniendo vn dia de Cordoua para Salamanca con vn cargo de açeyte, y yo traya tanbien mi parte, y no la menor, yo venia tan aborrido y tan desesperado que propuse en my determinaçion de tomar la muerte, ofreçida la oportunidad; y ansi vna mañana bajando vn porteçuelo que dizen de la Corchuela, deçendiendo sobre el rio Taxo a passar la puente del Cardenal, viniendo por la ladera de la sierra pareçese el rio de Taxo abajo que va por entre vnas peñas con mucho ruydo y braueza, que a todos quantos por alli passan pone espanto. Luego como vi aquella ocasion pense arroxarme de alli al rio y acabar aquella vida de tanto trabajo, hambre y miseria contina; y ansi a vna vuelta que la sierra da en que descubre el rio vn gran pedaço, por razon de auer comido con la fuerça que por alli lleua vna gran parte de la montaña, está vn despeñadero muy grande, que el que de alli cayere no puede parar hasta el rio.
Suçedio que yendo yo pensando en esto dió mi amo vn palo a vn mulo que venia tras mi, y herido el mulo con algun pauor quiso[400] passar _ante mí_; y con la furia y fuerça que lleuaua encontró con mi flaqueza y façilmente me hizo rodar a mí y a mis cueros de açeyte. De tal manera que dando de peña en peña hecho pedaços llegué al rio sin sentir el dolor que padeçen con la demasiada agua los que se ahogan; y ansi acabé la más misserable vida y más penosa que en el mundo jamas se padeçió. Con protestaçion que hize mil vezes de ser bueno por no venir á otro tan gran mal.
MIÇILO.--Deseo tenia de verte salir de tan gran[401] penitencia, y heme holgado mucho en averte oydo hasta aqui; ya pareçe que es venido el dia, y avn pareçe que ha más de media hora que salio el sol; y porque no perdamos la coyuntura de nuestro ganar de comer, calla y abriré la tienda, que mucho á mi sabor has cantado oy; y a la noche yo velaré el rato que se me ha passado desta mañana sin trabajar, y oyrte he hasta que te quieras dormir. Agora despierta tus gallinas y venios a comer.
GALLO.--Mira, Miçilo, no te engañes en eso comigo, porque yo antes despertaré a la media noche y quedaré sin dormir mas, que no velaré a la prima noche. Pero yo haré vna cosa por te conplazer; que recogeré vn hora antes que anochezca mis gallinas, y aure dormido un sueño bueno quando tú acabes de çenar, y despertandome tú yo velaré todo lo que querras. Y al sabor de la historia que yo cantaré trabajarás tu hasta que quieras dormir.
MIÇILO.--Muy bien dizes; hagasse ansi. Quisiera que me dixeras una cosa que se me oluidó de te preguntar, y es: quando fueste capellan de aquel curazgo (que cura te podriamos llamar) ¿cómo te sabias auer con tus ouejas? ¿cómo sabias gouernar tus feligreses? En fin, ¿cómo te auias en su gouierno y confession?[402] cómo te huuiste cuando eras cura con tus feligreses.
GALLO.--Eso te diré yo de muy buena voluntad, y cantarte he otras muchas cosas muy graciosas, que confio holgarás de oyr. Porque _en el canto que se sigue_ te cantaré[403] _de_ vn mançebo de animo generoso, çiego y obstinado en los deseos y apetito de la carne. Encantado y hechizado con el veleño y embaymiento de una maga mala muger. Çiego de la razon, _disipando el tesoro del buen natural que de su padre Dias heredó_; hasta que por la[404] misericordia de Dios me quiso alumbrar para salir de tan gran confusion y vestialidad.
MIÇILO.--Pues por agora calla que llaman a la puerta, que deuen de venir a conprar.
_Fin del quarto canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[359] G., las.
[360] R. (_tachado_): «Siguesse el quarto canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor».
[361] G., pedidos de pechos, alcaualas y çensos y otras muchas imposiçiones, que la vna.
[362] R., para aprender a leer; para lo qual me dio.
[363] G., prometido de solo desirte.
[364] G., como.
[365] G., no me pude del todo despegar dello.
[366] G., traya la barua larga y espesa, de grande autoridad.
[367] G., porque por.
[368] G., vn palo arrebuxado.
[369] G., burlando.
[370] G., voto á Dios.
[371] G., ay.
[372] G., muchas destas gentes neçias.
[373] G., le pagaré.
[374] G., aquel.
[375] G., diez ducados, o seys, o quatro, y algunos me dan veynte.
[376] G., hombre.
[377] G., peregrino de Hierusalen.
[378] G., vna.
[379] G., seys.
[380] G., los.
[381] G., y casas pobres.
[382] G., destas.
[383] G., y regalos.
[384] G., saliste de este pueblo?
[385] G., se llaman entre los clerigos.
[386] G., vestial.
[387] G., por lo qual.
[388] G., tragineros.
[389] G., se.
[390] G., poniendo.
[391] G., aprouechara.
[392] G., en poder.
[393] G., se ofreçio.
[394] G., con que.
[395] G., suçederia.
[396] G., entiende.
[397] G., muestranle.
[398] G., son.
[399] G., contar.
[400] G., trabajo por.
[401] G., cruel.
[402] G., que me dixeras como te huuiste, quando eras cura, con tus feligreses. (_Falta lo restante._)
[403] G., contare.
[404] G., su diuina.
ARGUMENTO DEL QUINTO CANTO DEL GALLO
En el quinto, sexto y septimo cantos que se siguen el auctor debajo de vna graçiosa historia imita la parabola que Cristo dixo por San Lucas en el capitulo quince, del hijo prodigo. Verse ha en agraçiado estilo vn viçioso mançebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honrra, a los honbres y a Dios, disipar todos los doctes del alma, que son los thesoros que de su padre Dios heredó; y verase tambien los hechizos, engaños y encantamientos de que las malas mugeres vsan por gozar de sus laçivos deleytes por satisfazer a sola su sensualidad[405].
MIÇILO.--Por çierto pessado tienen los gallos el primer sueño, pues con auerse entrado este gallo acostar dos horas antes que anocheçiesse no ha mostrado despertar.
GALLO.--No pienses, Miçilo, que avnque no canto que duermo, porque yo despierto estoy aguardando a que vengas de la çena al trabajar[406].
MIÇILO.--Pues ¿porqué no cantas, que yo huuiera ya venido?
GALLO.--No canto porque avnque nosotros los gallos somos musicos de nacion, tenemos esta ventaja a los cantores[407] de allá: que nosotros tenemos tanto seso y cordura en nuestro canto que con el buen orden de nuestra musica gouernais vuestras obras como con muy çierto y reglado relox. Pero vuestros musicos cantan sin tiempo, orden y sazon, porque han de careçer de seso para bien cantar. Cantamos a la media noche, y esta no la es; y cantamos al alua por dar loores a Dios nuestro hazedor y criador.
MIÇILO.--Pues ante todas cosas te ruego me digas: quando fueste capellan de aquel curazgo (que cura te podemos llamar) ¿como te sabias auer con tus ouejas? ¿Como sabias repastar tus feligreses? ¿Como te auias en su gouierno y confession? Porque no sé quien tiene mayor culpa, el cura proprio con[408] encomendar su ganado á vn honbre tan sin letras como tú, o tú en lo açeptar.
GALLO.--Qué quieres que te diga a eso sino lo que se puede presumir de mí? En fin yo lo hazia como todos los otros pastores merçenarios, que no tenemos ojo ni cuenta sino al proprio interes y salario, obladas y pitanças de muertos; y quanto a las conçiençias y pecados, quantos[409] quiera que fuessen graues no les dezía más sino: no lo hagas[410] otra vez; y esto avnque çien vezes me viniessen lo mesmo a confessar; y avn esto era quanto a los pecados claros, y que ninguna dificultad tenian. Pero en otros pecados que requerian algun consejo, estudio y miramiento disimulaua con ellos, porque no sabia yo más en el juizio de aquellas causas que sabia quando rodé por la montaña sobre Texo[411]. En fin en todo me auia como aquel merçenario que dize Cristo en el Euangelio, que quando ve venir el lobo a su ganado huye y lo desampara. Ansi en qualesquiera neçesidades y afrentas que al feligres se le ofreçiesse[412] me tocaua poco a mi, y menos me daua por ello.
MIÇILO.--Dime, si en vna quaresma sabias que algun feligres estaua en algun pecado mortal, de alguna enemistad o en amistad viçiosa de[413] alguna muger, ¿qué hazias? No trabajauas por hazer a los vnos amigos, y a los otros vuscar medios honestos y secretos como los apartar del pecado?
GALLO.--Esos cuydados ninguna pena me dauan. Proprios eran del proprio pastor cura: viniesse a verlos y proueerlos. Comiasse él en cada vn año treçientos ducados que valia el benefficio paseandose por la corte, y auia yo de lleuar toda la carga por dos mil marauedis? No pareçe cosa justa.
MIÇILO.--¡Ay de las almas que lo padeçian! Ya me pareçe que te auias obligado con aquella condiçion; que el cura su culpa pagara.
GALLO.--Dexa[414] ya esto; y quiero te contar vn aconteçimiento que passé en un tiempo, en el qual juntamente siendote graçioso verás y conoçerás la vanidad desta vida, y el pago que dan sus viçios y deleytes. Y tambien verás el estado en que está el mundo, y los engaños y laçiuia de las peruersas y malas mugeres, y el fin y daño que sacan los que a sus suçias conuersaçiones se dan; y viniendo al caso sabras, que en vn tiempo yo fue vn muy apuesto y agraçiado mançebo cortesano y de buena conuersaçion, de natural criança y contina residençia en la corte de nuestro Rey. Hijo de vn valeroso señor de estado y casa real; y por no me dar más a conoçer, basta, que porque haze al proçeso de mi historia te llego a dezir, que entre otros preuillejios y gajes que estauan anejos á nuestra casa, era vna compañia de çien[415] lanças de las que estan en las guardas del Reyno, que llaman hombres de armas de guarniçion. Pues passa ansi que en el año del señor de mil y quinientos y veynte y dos, quando los françesses entraron en el Reyno de Nauarra con gran poder, por tener ausente a nuestro prinçipe, Rey y Señor, se juntaron todos los grandes y señores de Castilla; guiando por gouernador y capitan general el condestable Don Yñigo de Velasco para yr en la defensa y amparo y restituçion de aquel Reyno, porque se auian ya lançado los françesses hasta Logroño; y ansi por ser ya mi padre viejo y indispuesto me cometio y dió el poder de su capitania con çedula y liçençia del Rey; y ansi quando por los señores gouernadores fue mandado mouer, mandé a mi sota capitan y alferez que caminassen con su estandarte, siendo todos muy bien proueydos y basteçidos por nuestra reseña y alarde; porque yo tenia çierto negoçio en Logroño en que me conuenia detener le mandé que guiassen, y por mi carta se pressentassen al Señor Capitan General, y yo quedé allí; y despues quando tuue acabado el negoçio parti con vn escudero mio que á la contina le lleuaba para mi conpañia y serviçio en vn roçin; y luego como entramos en[416] Nauarra fue auisado que las mugeres en aquella tierra eran grandes hechizeras encantadoras, y que tenian pacto y comunicaçion con el demonio para el effecto de su arte y encantamiento, y ansi me auisauan que me guardasse y viuiesse recatado, porque eran poderosas en peruertir los honbres y avn en conuertirlos en vestias y piedras si querian; y avnque en la verdad en alguna manera me escandalizasse, holgué en ser auisado, porque la neçedad como es regoçijada reçibe pasatiempo con semejantes cosas; y tanbien porque yo de mi cogeta fue affiçionado a semejantes aconteçimientos. Por tanto yua deseoso de encontrarme con alguna que me encantasse, y avn yua de voluntad y pensamiento de trocar por alguna parte de aquella arte el fauor del prinçipe y su capitania; y caminando vna mañana[417] yendo reboluiendo estas cosas en mi pensamiento, al bajar de vna montaña me apeé por estender las piernas, y tanbien porque descansasse algo mi cauallo, que començaua ya algo el sol a calentar; y ansi como fue apeado tirandole de las orejas y estregandole el rostro di la rienda a mi escudero _Palomades que ansi se llamaua_, mandandole[418] que caminasse ante mi; y en esto bolui la cabeça atras y veo venir tras mi vn honbre en vna vestia, el qual en su habito y trato luego que llegó me pareçió ser de la tierra; por lo qual y por holgar yo mucho de la conuersaçion le aguardé, y ansi llegando a mi me saludó; y por el semejante se apeó para bajar, y luego començé a le preguntar por su tierra y lugar, como en el camino suele aconteçer y él me dixo que era de una aldea pequeña que estaua vna legua de allí; y yo trabajaua meterle en conuersaçion presumiendo dél algun encogimiento, porque como aquella tierra estuuiesse al presente en guerras tratan con nosotros con algun recato no se nos osando confiar. Pero en la verdad aquel honbre no mostró mucha cobardia, mas antes demasiada liberalidad. Tanto que de sus hablas y razones façilmente juzgaras ser otra cosa que honbre, porque ansi con su habla me embelleñó que casi no supe de mi, y ansi del Rey y de la Reyna, y de _la guerra de_ los françeses y castellanos venimos a hablar de la costumbre y bondad de la gente de la tierra, y el çiertamente vino a hablar en ello de buena voluntad. Començomela a loar de fertil y viçiosa, abundante de todo lo necesario, y yo dixe: hombre honrrado yo tengo entendido desta tierra todo el cunplimiento entre todas las prouinçias del mundo, y que la gente es de buena habilidad y injenio, _y las mugeres veo tanbien que son hermosas y de apuesta y agraçiada representacion_; y ansi él me replicó: por cierto, Señor, ansi es como sentis: y entre todas las otras cosas quiero que sepais que las mugeres, _demas de su hermosura_, son de admirable habilidad, en tanta manera que en saber exçeden a quantas en el mundo son. Entonçes yo le repliqué deseando saber de su sçiençia; importunandole me dixesse algo en particular de su saber; y él me respondió en tanta abundançia que toda mi atençion lleuaua puesta en lo que el dezia. Diziendo: señor, mandan el sol y obedeçe, a las estrellas fuerçan en su curso, y a la luna quitan y ponen su luz conforme a su voluntad. Añublan los ayres, y hazen si quieren que se huelle y paseen como la tierra. Al fuego hazen que enfrie, y al agua que queme. Hazense moças y en vn punto viejas, palo, piedra y vestia. Si les contenta vn honbre en su mano está gozar dellos[419] a su voluntad; y para tenerlos mas aparejados a este effecto los conuierten en diuersos animales entorpeçiendoles sus[420] sentidos y su buena naturaleza. Han podido tanto con su arte que ellas mandan y los honbres obedeçen, o les cuesta la vida. Porque quieren vsar de mucha libertad yendo de dia y de noche por caminos, valles y sierras a hazer sus encantos y a coxer sus yeruas y piedras, y hazer sus tratos y conçiertos. Lleuauame con esto tan traspuesto en si que ningun acuerdo tenia de mi quando llegamos al lugar; y cabalgando en nuestras vestias nos metimos[421] por el pueblo, y queriendo yo passar adelante me forçó con _grande importunidad_ y buena criança que quisiesse apearme en su posada porque seruia a vna dueña valerosa que acostunbra reçebir semejantes caualleros en su casa de buena voluntad; y como fuesse llegada la hora del comer holgué de me apear. Salionos a reçebir vna dueña de alta y buena dispusiçion, y[422] avnque representaua alguna edad tenia ayre y desenboltura de moça, y en viendome se vino para mi con vna boz y habla halagüeña y muy de presto dispuso toda la casa y aparato con tanto seruiçio como si fuera casa de un principe o poderoso señor; y quando miré por mi guia no la vi; porque entrando en casa se me desapareçió; y segun pareçe por todo lo que passó antes y despues no puedo creer sino que aquella muger tenia aquel demonio por familiar en hábito y figura de honbre. Porque segun mostró en su habla, trato y conuersaçion no creo otra cosa, sino que le tenia para enbiarle a caza de hombres quando para su apetito y recreaçion le daua la voluntad. Porque ansi me cazó a mi como agora oyras. Luego como llegamos, con mil regalos y ofreçimientos dispuso la comida con grande aparato, con toda la diligençia y soliçitud posible; en toda abundançia de frutas, flores y manjares de mucho gusto y sabor, y los vinos muy preçiados en toda suauidad, seruidos de diuersas dueñas y donzellas, que casi pareçian diferentes con cada manjar. Tubome la fiesta en mucho regocijo y passatiempo en vna sala baja que caya sobre un huerto de frutas y de flores muy suabes; ya me pareçia que por poco me quedara alli, sino fuera porque ansi como en sueño me acordé de mi _viaje y_ compañia, _y aconsideré_ que corria gran peligro mi honrra si me descuydasse; y ansi sospirando me leuanté en pie proponiendo yr con la posible furia a cunplir con la guerra y luego boluerme a gozar de aquel parayso terrenal. Y ansi la maga por estar muy contenta de mi buena dispusiçion me propuso a quedarme aquella noche alli; diziendo que ella no queria, ni tenia quanta prosperidad y aparato poseya sino para seruir y hospedar semejantes caualleros. Prinçipalmente por auer sido su marido vn castellano de gran valor, al qual amó sobre todas las cosas desta vida, y ansi no podia faltar a los caualleros castellanos, por representarsele qualquiera dellos aquellos sus primeros amores que ella a la contina tenia ante sus ojos presente. Pero como avn yo no auia perdido del todo mi juizio y vso de razon trabajé de agradeçerle con palabras acompañadas de mucho cumplimiento y criança la merçed que me hazia; con protestaçion que acabada la guerra yo vernia con mas libertad a la seruir. No le pessó mucho a la maga mi defensa como esperaua antes de la mañana satisfazerse de mi mucho a su voluntad; y ansi me dixo: pues señor, presupuesto que teneis conoçido el deseo que tengo de os seruir, y confiando que cumplireis la palabra que me dais, podreis hazer lo que querreis; y por mas os seruir os daré un criado mio que os guie quatro leguas de aqui, donde os vays a dormir con mucho solaz. Porque tengo alli una muy valerosa sobrina que tiene vn fuerte y muy hermoso castillo en vna muy deleytosa floresta que estará quatro leguas de aqui, llegando esta noche allí, no perdiendo xornada para vuestro proposito, por ser mia la guia y por la graçia de mi sobrina que tiene por costunbre[423] hospedar semejantes caualleros, como yo, os hospedará, y allí pasareis esta noche mucho a vuestro contento y solaz; yo le bessé las manos por tan gran merçed, la qual açepté; y luego salió el viejo que me truxo allí cabalgando en vn rozin y despidiendome de la maga[424] començamos a caminar. Fuemos hablando en muchos loores de su señora, que nunca acabaua de la engrandeçer. Pues dixome: Señor agora vays a este castillo donde vereis vna donzella que en hermosura y valor exçede a quantas en el mundo ay; y demandandole por su nonbre, padres y calidad de estado me dixo él: eso haré yo, señor, de muy buena voluntad _de os dezir_, porque despues desta mi señora a quien yo agora siruo no creo que ay en el mundo su igual, y a quien con mejor voluntad deseasse _ni deua_ yo seruir _por su gran valor_; y ansi Señor, sabed[425] que esta donzella fue hija de vn señor natural desta tierra, del mejor linaje que en ella ay, el qual se llamaua el gran varon; y por su hermosura y linaje fue demandada de muchos caualleros de alta guisa, ansi desta tierra como de Francia y Castilla, y a todos los menospreçió proponiendo de no casar con otro sino con el hijo de su rey; y siendo tratadas entre ellos palabras de matrimonio respondió el Rey de Nauarra que tenia desposado su hijo con la segunda hija del Rey de Françia, y que no podia faltarle la palabra. Por lo qual sintiendo ella afrenta no auerle salido çierto su deseo, por ser dama de alta guisa propuso de nunca se casar hasta oy; y ansi por auer en su linaxe dueñas muy hadadas que la hadaron, es ella la mas hadada y sabia muger que en el mundo ay. En tanta manera que por ser tan sabia en las artes la llaman en esta tierra la donzella Saxe hija del gran varon; y ansi hablando en esto fuemos a entrar en vna muy hermosa y agraçiada floresta de mucha y deleytable arboleda. Por la qual hablando en estas[426] y otras muchas cosas caminamos al pareçer dos leguas hasta que casi se acabó el dia. Y ansi casi media hora antes que se pusiesse el sol llegamos a vn pequeño y muy apazible valle donde pareçia que se augmentaua mas la floresta con muchos jazmines altos y muy graçiosos naranjos que comunicauan en aquel tiempo su oloroso azahar, y otras flores de suabe y apazible olor. En el medio del qual valle se mostró vn fuerte y graçioso[427] castillo que mostraua ser el parayso terrenal. Era edificado de muy altas y agraçiadas torres de muy labrada canteria. Era labrado de muy relumbrante marmol y de jaspes muy finos, _y del alabastro_ y del musayco y moçaraues muy perfetos _y otras piedras de mucha estima_[428]. Pareciome ser dentro de exçeso sin conparaçion más polido, pues de fuera auia en el tanta exçelençia. Y ansi fue que como llamamos a la puerta del castillo y por el portero fue conoçida mi guia fueron abiertas las puertas con mucha liberalidad, y entramos a vn ancho patio; del qual cada cuadro tenia seys colunas de forma jonica, de fino marmol, con sus arcos de la mesma piedra, con vnas medallas entre arco y arco que no les faltaua sino el alma para hablar. Eran las imagines de Piramo y Tisbe, de Philis y Demophon; de Cleopatra y Marco Antonio. Y ansi todas las demas de los enamorados de la antiguedad; y antes que passe adelante quiero que entiendas que esta donzella Saxe de que aqui te contaré, no era otra sino la vieja maga que _en el aldea_ al comer me hospedó. La qual como le pareçiesse que no se aprouechara de mi en su casa tan a su plazer como aqui, tenia por sus artes y industrias del demonio esta floresta y castillo y todo el seruiçio y aparato que oyras, para holgar con quien queria noches y dias como te contaré. Por el friso de los arcos del patio yua vna gruesa cadena dorada que salia releuada en la canteria, y vna letra que dezia:
«Quantos van en derredor, son prisioneros de amor».
Auia por todo el torno ricas imagines y piedras del Oriente, y auia en los corredores altos gruesas colunas enteras de diamante, no sé si verdadero o falso, pero oso juzgar que no auia mas bella cosa en el mundo. Por lo alto de la casa auia terrados de muy hermosos y agraçiados edefiçios, por los quales andauan lindas y hermosas damas vestidas de verde y de otros amorosos colores, con guirnaldas en las cabezas, de rosas y flores, dançando a la muy suaue musica de arpas y dulçaynas que les tañian sin pareçer quién. Bien puede qualquiera que aqui entre afirmar que fuesse aqui el parayso o el lugar donde el amor fue naçido: porque aqui ni entra, ni admiten en esta compañia cosa que pueda entristeçer, ni dar passion. No se vsa[429] aqui otra[430] cosa sino[431] juegos, plazeres, comeres, danzar, vaylar y motexar. Y otras vezes juntas damas y caualleros cantar musica muy ordenada, que juzgaras estar aqui los angeles _en contina conuersaçion y festiuidad_. Nunca alli entró cana, arruga, ni vejez; sino solamente juuentud de doze hasta treynta años, que se sepa comunicar en todo deleyte y plazer. En esta casa siempre es abril y mayo, porque nunca en todo el año el suaue y templado calor y fresco les falta; porque aquella diosa lo dispone con su arte a medida de su voluntad y neçesidad. Acompañanla aqui a la contina muy valerosas damas que ella tiene en su compañia de su linaxe, y otras por amistad, las quales atraen allí caualleros que vienen en seguida de su valor. Estos hazen la corte mas vfana y granosa que nunca en casa de Rey ni emperador tan adornada de cortesania se vio. Porque solamente entienden[432] en inuençiones de traxes, justas, danças y vayles; y otras a la sonbra de muy apazibles arboles nouelan, motejan, rien con gran solaz; qual demanda questiones y preguntas de amores; hazer sonetos, coplas, villançicos, y otras agudeças en que a la contina reçiben plazer. Por lo alto y por los xardines, por çima de chopos, fresnos, laureles y arrayanes, buelan calandrias, sirgueros, canarios y ruyseñores que con su musica hazen suaue melodia. Estando yo mirando toda esta hermosura ya medio fuera de mi, se me pusieron delante dos damas más de diuina que de humana representaçion porque tales pareçian en su habito, modo y gesto; que todas venian vestidas como de casa real. Trayan muy ricos requamados, joyas y piedras muy finas; rubies, esmeraldas, diamantes, balajes, zafires, jaçintos y de otras infinito numero que no cuento. Estas puestas ante mi con humilde y agraçiado semblante, auiendoles yo hecho la cortesia que a tales damas se les deuia, con muy cortés razonamiento me ofreçieron el hospedaje y seruiçio de aquella noche de parte de la señora del castillo; y yo auiendo açeptado la merçed con hazimiento de graçias, me dixeron estar me aguardando arriba; y ansi dexando el cauallo a mi escudero me guiaron por el escalera. Avn no auiamos acabado de subir quando vimos a la bella Saxe que venia por el corredor, la qual con aquella cortesia y semblante me reçibió como si yo fuera el Señor de todo el mundo, y ansi fue de toda aquella y trihunfante y agraçiada corte tan reuerençiado y acatado como si yo fuera todo el poder que los auia de mandar. Era aquel palaçio tan adornado y exçelente, y tan apuesta aquella bienauenturada[433] compañia que me pareçe que mi lengua la haze injuria en querertelo todo pintar. Porque era ello todo de _tanto aparato_ y perfecçion, y mi injenio de tan poca eloquençia que es neçesario que baje su hermosura y grandeza muy sin comparaçion. Muchos abria a quien yo contasse esta historia que por su poca esperiençia les pareçiese[434] manera de fingir. Pero esfuerçome a te la pintar _a ti Miçilo_ más en la verdad que puedo porque tengo entendido de tu cordura que con tu buen crédito debajo destas toscas y cortas palabras entenderas lo mucho que quiero sinificar. Porque ciertamente era aquella corte y compañia la más rica, la más hermosa, agraçiada y generosa que en el mundo nunca fue: ni lengua humana con muy alta y adornada eloquençia nunca podria encareçer, ni pluma escreuir. Era toda de florida y bella edad, y sola entre todas venia aquella mi bella diosa relumbrando como el sol entre _todas_ las estrellas, de belleza estraña. Era su persona de miembros tan formados quanto pudiera con la agudeza de su ingenio pintar aquel famoso Apeles con su pinçel. Los cabellos luengos, rubios y encrespados; trançados con vn cordon de oro que venia a hazer una injeniosa laçada sobre el lado derecho de donde colgaua vn joyel que no auia juizio que le bastasse estimar[435]. Traya los carrillos muy colorados de rosas y jazmines, y la frente pareçia ser de vn liso marfil; ancha, espaciosa, llana y conueniente, que el sol hazia eclipsar con su resplandor. Debajo de dos arcos de çejas negras como el fino azabache le estan baylando dos soles piadosos a alunbrar a los que los miran, que pareçia estar amor jugando en ellos y de alli disparar tiros gentiles con que visiblemente va matando a qualquier hombre que con ellos echa de ver. La nariz pequeña y afilada, en que naturaleza mostró su perfeçion. Muestrasse debajo de dos pequeños valles la chica boca de coral muy fino, y dentro della al abrir y çerrar de un labrio angelical se muestran dos hylos de perlas orientales que trae por dientes. Aqui se forman çelestiales palabras que bastan ablandar coraçones de diamante. Aqui se forma vn reyr tan suaue que a todos fuerça a obedeçer. Tenia el cuello redondo, luengo y sacado, y el pecho ancho, lleno y blanco como la nieue, y a cada lado puesta en él vna mançana qual siendo ella diosa pudiera poner en si para mostrar su hermosura y perfeçion. Todo lo demas que secreto está, como cuerdo puedes juzgar corresponder a lo que se muestra de fuera en la mesma proporçion. En fin en edad de catorçe años escogió la hermosura que naturaleza en vna dama pudo dar. Pues visto lo mucho que te he dicho de su veldad no te marauillarás, Miçilo, si te digo que de enamorado de su belleza me perdi; y encantado salí de mí, porque depositada en su mano mi libertad me rendí a lo que de mí quisiesse hazer.
MIÇILO.--Por cierto no me marauillo, Gallo, si perdiesses el juizio por tan estremada hermosura, pues a mi me tiene encantado en solo te lo oyr.
GALLO.--Pues andando ansi, como al lado me tomó, siguiendonos toda aquella graçiosa compañia, me yua ofreçiendo con palabras de toda cortesania á su subjeçion: proponiendo nunca querer ni demandar libertad, teniendo por aueriguado que todo el mereçer del mundo no podia llegar a poseer joya de tan alto valor; y avn juzgaua por bienanenturado al que residiendo en su presençia se le diesse sola su graçia sin mas pedir. Hablando en muy graçiosos requiebros, faboreçiendome con vnos ofreçimientos muy comedidos: vnas vezes por mi persona, otras diziendo que por quien me embiaua alli. Entramos a vna gran sala adornada de muy sumptuosa y estraña tapiçeria: donde al cabo della estaua vn gran estrado, y en el medio dél vn poco más alto, que mostraua alguna differencia que se daua algo a sentir, estaua debajo de un rico dosel de brocado hecho el asiento de la bella Saxe con muchos coxines, debajo del qual junto consigo me metio; y luego fue lleno todo el estrado de graçiosas damas y caualleros, y començando mucha musica de menestriles se començo vn diuino serao. Y despues que todos aquellos galanes huuieron dançado con sus damas muy a su contento y yo con la mia dançé, entraron en la sala muchos pajes con muy galanes libreas, con hachas en sus manos, que los guiaua vn maestresala que nos llamó a la çena; y leuantandose todos aquellos caualleros, tomando cada qual por la mano a su dama fuemos guiados por vna escalera que deçendia sobre vn vergel, donde estaua hecho vn paseo debajo de vnos corredores altos que cayan sobre la gran huerta; el qual paseo era de largo de doçientos pies. Eran todas las colunas de verdadero jaspe puestas por muy gentil y agraçiado órden; todas çerradas de arriba abajo con muy entretexidos gazmines[436] y rosales que dauan en aquella pieza muy suave olor, con lo[437] que lançauan de si muchos clabeles y albahacas y naranjos que estauan çerca de alli. Estaua vna mesa puesta en el medio de aquella pieza que era de largo çien pies, puestos los manteles, sillas y aparato, y ansi como deçendimos a lo bajo començó a sonar grandissimo numero y differençia de musica: de trompetas, cheremias, sacabuches, dulçaynas, flautas, cornetas y otras muchas differençias de sonajas muy graçiosas y apazibles que adornauan mucho la fiesta y engrandeçian la magestad y enchian los coraçones de mucha alegria y plazer. Ansi se sentaron todos aquellos caualleros y damas en la mesa, vna dama con vn cauallero por su órden; y luego se començo la çena a seruir, la qual era tan sumptuosa y opulenta de viandas y aparato de _oro_, plata, riqueza y seruiçio que no hay injenio que la pueda descreuir en particular.
MIÇILO.--Alguna parte della nos falta agora aqui.
GALLO.--Fueron alli seruidos en oro _y plata_ todos los manjares que la tierra produçe y los que el ayre y el mar crian, y los que ha inquirido por el mundo la ambiçion y gula de los hombres sin que la hambre _ni neçesidad_ lo requiriesse. Seruian a las manos en fuentes de cristal agua rosada y de azahar; y el vino en perlas cabadas muy grandes, y no se preçiauan[438] alli de beuer uinos muy preçiados de Castilla; pero traidos de Candia, de Greçia y Egipto. Eran las mesas de çedro coxido del Libano, y del çipres oloroso asentadas sobre peanas de marfil. Los estrados y sillas en que estauamos sentados al comer eran labradas a manera de taraçes de gemas y jaspes finos; los asientos y respaldares eran de brocado y de muy fino carmesi de Tiro.
MIÇILO.--¡O gallo! qué sabroso me es este[439] tu canto: no me pareçe sino que poseo al presente el oro de aquel rico Midas y Creso, y que estoy asentado a las opulentas mesas del emperador Eliogabalo. Querria que en çien años no se me acabasse esta bienaventurança en que agora estoy. Mucho me entristeze la miseria en que pienso venir quando amanezca.
GALLO.--Todos aquellos caualleros entendian con sus damas en mucho regoçijo y palaçio, en motejarse y en discantar donayres y motes y sonetos de amores: notandose vnos a otros de algunos graçiosos descuydos en las leyes del amor. La mi diosa puesta en mí su coraçon me sacaua con fabores y donaires á toda cortesania. Cada vez que me miraua, agora fuesse derecho, _agora_ al traues, me encantaua y me conuertia todo en si sacandome de mi natural. Sentime tan preso de su gran valor que no pudiendo disimular le dixe: ¡O señora! no más. Piedad, señora, que ya no sufre paçiençia que no me dé a merçed. Como fueron acabadas las viandas y alçadas las mesas, cada qual se apartó con su dama sobre tapetes y coxines de requamados de diuerso color. Donde en el entre tanto que se llegaua la hora del dormir ordenaron vn juego para su solaz. El qual era: que cada qual con su dama muy secreto y á la oreja le[440] preguntasse lo que más se le antoje; y la primera y mas prinçipal ley del juego es: que infalibremente se responda la verdad. Fue este juego gran ocasion y aparejo para que entre mí y mi diosa se declarasse[441] nuestro deseo y pena: porque yo le pregunté conjurandola con las leyes del juego, me diga en quien tuuiesse puesta su fe, y ella muy de coraçon me dixo, que en mí. Con la qual confession se çerró el proçeso, estando ella segura de mi voluntad y amor; y ansi conçertamos que como yo fuesse recogido en mi camara en el sosiego de la obscura noche, ella se yria para mi. Con esta promessa y fe se desbarató el juego de acuerdo de todos, y ansi pareçieron muchos pajes delante con hachas que con su lunbre quitauan las tinieblas, y hazian de la noche dia claro, y despues que con confites, canelones, alcorças y maçapanes y buen vino hezimos todos colaçion: hecha por todos vna general reuerençia, toda aquella graçiosa y exçelente corte mostrando quererme acompañar se despidio de mi; y hecho el deuido cunplimiento á la mi bella dama, dandonos con los ojos á entender la palabra que quedaua entre nos, me guiaron las dos damas que me metieron en el castillo hasta vna camara de entoldo y aparato çelestial, donde llegado aquellas dos diosas con vn agraçiado semblante se despidieron de mí. Dexaronme vn escudero y vn paje de guarda que me descalçó, y dexando vna vela ençendida en medio de la camara se fueron, y yo me deposité en vna cama dispuesta á todo deleyte y plazer, entre vnos lienços que pareçia auerlos hilado arañas con todo primor. Olia la camara á muy suabes pastillas: y la cama y ropa á agua de angeles y azahar; y quedando yo solo puse mi sentidos y oreja atento todo á si mi diosa venia. Por muy poco sonido que oya me alteraua todo creyendo que ella fuesse, y como me hallase engañado no hazia sino enbiar sospiros que la despertassen y luego de nueuo me recogia con nueua atençion midiendo los passos que de su aposento al mio podia auer. Consideraua cualquiera ocupaçion que la podia estorbar; lebantauame de la cama muy pasito y abria la puerta y miraua á todas partes si sentia algun meneo o bulliçio, o via alguna luz: y como no via cosa alguna con gran desconsuelo me boluia acostar. Deshaziame de zelos sospechando por mi poco mereçer, si burlandose de mí estaua en los brazos de otro amor, y estando yo en esta congoja y fatiga estaua mi diosa aparejandose para venir con la quietud de la noche: no porque tiene neçesidad de aguardar tiempo, pues con echar en todos vn sueño profundo lo podia todo asegurar. Pero por encareçerme á mí más el preçio de su valor, y la estima que de su persona se deuia tener, aguardaua haziendoseme vn poco ausente, estando siempre por su gran poder y saber ante mí; y quando me vi más desesperado siento que con vn poco de rumor entre la puerta y las cortinas me comiença pasito á llamar, y yo como la oy, como suele aconteçer si alguno ha peleado gran rato en vn hondo pielago con las malezas que le querian ahogar, y ansi afanando sale asiendose á las espadañas y ramas de la orilla que no se atreue ni se confia dellas porque se le rompen en las manos, y con gran trabajo mete las uñas en el arena por salir, ansi como yo la oy á mi señora y mi diosa salto de la cama sin sufrimiento alguno: y recogiendola en los[442] braços me la comienço á bessar y abraçar. Ella venia desnuda en vna delgada camisa: cubiertos sus delicados mienbros con vna ropa sutil de çendal, que como las rosas puestas en vn vidrio toda se trasluzia. Traya sus hermosos y dorados cabellos cogidos con vn graçioso y rico garbin, y dexando la ropa de acuestas, que avn para ello no le daua mi sufrimiento lugar, nos fuemos en vno á la cama. No te quiero dezir más sino que la lucha de Hercules y Anteo te pareçiera alli. Tan firmes estauamos afferrados como puedes imaginar de nuestro amor: que ninguna yedra que á planta se abraza podia compararse á ambos á dos. Venida la mañana la mi diosa se leuantó: y lo más secreto que pudo se fue á su aposento, y luego con vn su camarero me enbió vn vestido de recamado encarnado con vnos golpes sobre vn tafetan azul, tomados con vnas cintas y clauos de oro del mesmo color; y quando yo senti el palaçio estar de conuersaçion me leuanté y atauié y salí á la gran sala donde hallé vestida á la mi diosa de la mesma librea, que con amoroso donayre y semblante me reçibió; á la qual siguieron[443] todos aquellos cortesanos por saber que la hazian mucho plazer; y ansi cada dia mudauamos ambos dos y tres libreas de vna mesma deuisa y color á vna y otra vsança, de diuersidad de naciones y prouinçias; y luego todos nos fuemos a ver muy lindos y poderosos estanques, riberas, bosques, jardines que auia en la casa para entreternos hasta que fue llegada la hora del comer. La qual como fue llegada y el maestresala nos fue a llamar boluimos a la gran sala: donde estaua todo aparejado con la mesma sumptuosidad que la noche passada; y ansi conmençando la musica començo el seruiçio del comer; fuemos seruidos con la mesma magestad y aparato que alli estaua en costunbre, y despues como fue acabado el yantar y se leuantaron las mesas quedamos todos hablando con diuersas cosas, de damas, de amores, de fiestas, justas y torneos. De lo qual venimos a hablar en la corte del Enperador Carlos Quinto deste nonbre _nuestro_ Rey y señor de Castilla. En la qual platica me quise yo mostrar adelantandome entre todos por engrandeçer su estado y magestad, pues de mas de ser yo su vasallo, por lleuar sus gajes era mi Señor. Lo qual todos aquellos caualleros y damas oyeron con atençion y voluntad, y algunos que de su corte tenian notiçia proseguian comigo en la prueba de mi intento; y como mi diosa me conoçió tan puesto en aquel proposito, sin darme lugar a muchas palabras me dixo. Señor, porque de nuestra corte y hospedaje vayas contento, y porque ninguno deste parayso sale desgraçiado, quiero que sepas agora como en esta nuestra casa se honrra y se estima ese bienauenturado prinçipe por Rey y Señor. Porque nuestra progenie y deçendençia tenemos por derecha linea de los Reyes de Castilla; y por tales nos trataron los reyes catholicos don Fernando y doña Ysabel, dignos de eternal memoria; y como fuesse de tanto valor ese nieto suyo por los buenos hados que se juntaron en él, esta casa siempre le ha hecho gran veneraçion, y ansi vna visabuela mia que fue en esta tierra la más sabia muger que en ella nunca naçió en las artes y buen hado, se empleó mucho en saber los suçesos deste valeroso y inclito prinçipe, y ansi edificó vna sala muy rica en esta casa y todo lo que con sus artes alcançó en vna noche lo hizo pintar alli; y porque en ninguna cosa aquella visabuela mia mintió de quanto alli hizo a sus familiares pintar conforme a lo que por este feliçissimo prinçipe pasara, te lo mostraré hecho por muy gran orden doçientos años ha. Alli verás su buena fortuna y su buen hado de que fue hadado, por las grandes vatallas que en tiempos aduenideros vençerá, y gentes belicosas que traera a su subjeçion; y diziendo esto se leuantó de donde estaua sentada, y con ella yo y toda aquella corte de damas y caualleros que por el semejante lo deseauan ver, y ansi nos fuemos todos donde nos guió, que como con vna cadena nos lleuaua tras si. Y porque ya pareçe, Miçilo, que es tarde y tienes gana de dormir, porque siento que es ya la media noche, quiero por agora dexar[444] de cantar; y porque pareçe que nos desordenamos cantando a prima noche, nos boluamos a nuestra acostunbrada hora de nuestra cançion, que es quando el alua quiere romper, porque es mas conforme a nuestro natural; y ansi para el canto que se sigue quedará lo demas.
MIÇILO.--¡O gallo! quan fuera de mi me has tenido con esta tu sabrosa cançion de comida y aparato sumptuoso; y nosotros no tenemos más de cada quatro habas que comer oy. Solamente quisiera tener el cargo de limpiar aquella plata y oro que alli se ensuçió, por gozar alguna parte del deleyte que reçiben estos ricos en lo tratar. Ruegote que no me dexes de contar lo que en el fin te suçedió; y agora, pues quieres, vamonos a dormir.
_Fin del quinto canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[405] _Tachado_: Siguesse el quinto canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor prete.
[406] G., trabajo.
[407] G., musicos.
[408] G., por.
[409] G., quanto.
[410] G., hagais.
[411] G., Taxo.
[412] G., ofreçen.
[413] G., con.
[414] G., dexemos.
[415] R. (_Tachado_): quatrocientas.
[416] G., començamos a caminar por.
[417] G., montaña.
[418] G., y mandele.
[419] G., del.
[420] G., los.
[421] Lançamos.
[422] G., la qual.
[423] G., que tiene la mesma costumbre que yo en.
[424] G., buena dueña.
[425] G., os digo.
[426] G., esta.
[427] G., hermoso.
[428] G., auia musayco y muçaraues muy perfectos.
[429] G., entiende.
[430] G., en otra.
[431] G., sino en.
[432] G., se ocupan.
[433] G., juuenil.
[434] G., pareçeria.
[435] G., de inestimable valor.
[436] G., jazmines.
[437] G., el.
[438] G., contentauan.
[439] R., ese.
[440] R., se.
[441] R., declare.
[442] G., mis.
[443] G., siguiendo.
ARGUMENTO DEL SEXTO CANTO
En el sexto canto que se sigue el auctor descriue por industria admirable de vna pintura las victorias que el nuestro inuictissimo Emperador Carlos quinto deste nombre obo en la prision del Rey Francisco de Françia en Pauia, y la que obo en Tunez y en la batalla que dio a Lansgraue y a Juan duque de Saxonia y liga de herejes alemanes junto al rio Albis en Alemania[445].
GALLO.--Si duermes, Miçilo, despierta.
MIÇILO.--Di, gallo; que despierto estoy y con voluntad de oyrte.
GALLO.--Deseo mucho oy discantar aquella facunda historia que alli descriuio aquel pintor. Porque era de tanta exçelençia, de tanto spiritu, y de tanta magestad; de tanta extrañeça el puesto y repuesto de todo quanto alli pintó que no ay lengua que pueda llegar allá. Dezian los antiguos que la escriptura era la Retorica sin lengua; y de aquella pintura dixeran que era la eloquençia hablada. Porque tanta ventaja me pareçe que lleuaua aquella pintura a lo que Demostenes, Tullio, _Esquines_, y Tito Liuio pudieran en aquel proposito orar, como lo verdadero y real lleua differençia y ventaja a la sonbra y fiçion. Veras alli los honbres vibos que no les faltaua sino el spiritu y lengua con que hablar. Si con grande affecto hasta agora he hablado por te conplazer, agora en lo que dixere pretendo mi interes; que es descriuiendo la sunptuosidad de aquella casa y el gran saber de aquella maga discantar el valor y magestad de Carlos medio Dios; porque sepan oy los honbres que el gallo sabe orar.
MIÇILO.--Pues de mí confiado puedes estar que te prestaré la deuida atençion.
GALLO.--Pues como al mouimiento de la mi bella Saxe toda aquella corte diuina se leuantó en pie, tomando yo por la mano a mi diosa nos fuemos a salir a vn corredor; y en vn cuarto dél llegamos a vnas grandes puertas que estauan çerradas, que mostrauan ser del parayso terrenal. Eran todas, avnque grandes, del hebano mareotico sin mezcla de otra madera; y tenia toda la clabazon de plata; y no porque no fuesse alli tan façil el oro de auer, sino porque no es el oro metal de tanta trabazon. Estauan por las puertas con grande artifiçio entretexidas conchas de aquel preçiado galapago indio, y entresembradas muchas esmeraldas que variaban el color. Eran los vnbrales y portada del marmol fino _y marfil_, jaspe y cornerina; y no solamente era destas preçiosas piedras lo que pareçia por los remates del edefiçio, pero avn auia tan grandes piezas que por su grandeza tenian fuerça bastante para que cargasse en ellas parte del edefiçio. La bella Saxe sacó vna llaue de oro que mostró traerla siempre consigo, porque no era aquella sala de confiar, por ser el secreto y vigor de sus artes, encanto y memoria; y como fueron las puertas abiertas hizieron vn brauo ruydo que a todos nos dió pabor. Pero al animo que nos dió nuestra diosa todos con esfuerço entramos. Era tan sunptuoso aquel edefiçio como el templo mas rico que en el mundo fue. Porque excedia sin comparaçion al que descriuen los muy eloquentes historiadores de Diana de Effeso y de Apolo en Delphos quando quieren más encareçer su hermosura y sumptuosidad. No pienso que diria mucho quando dixesse exçeder a los siete edefiçios que por admirables los llamaron los antiguos los siete milagros del mundo. Era el techo de artesones de oro maçiço, y de mozaraues cargados de riquezas. Tenia las vigas metidas en grueso canto de oro: y el marmol y marfil, _jaspe, oro y plata_ no tenia solamente la sobrehaz y cubierta del preçiado metal y obra rica, pero la coluna era entera y maçiça, que con su groseça y fortaleça sustentaua el edefiçio; y ansi auia de pedazos de oro y plata grandes piezas de aquellas entalladuras y molduras. Alli estaua la agata, no solo para ser vista, pero para creçimiento de la obra; y la colorada sardo está[446] alli que a todo daua hermosura y fortaleza; y todo el pabimento era enladrillado de cornerinas y turquesas y jacintos; yua quatro palmos del suelo por la pared por orla de la pintura vn musayco de piedras finas del Oriente, que desbaratauan todo juizio con su resplandor. Diamantes, esmeraldas, rubies, zafires, topazios y carbuncos; y luego començaba la pintura, obra de gran magestad; y ansi luego començo la mi bella Saxe a mostrarnos toda aquella diuinada historia, cada parte por si, dandonosla a entender. Dixo: veys alli ante todas cosas cómo viendo el Rey Françisco de Françia las alteraçiones que en Castilla leuantaron las Comunidades por la ausençia de su Rey, pareçiendole que era tiempo conueniente en aquella disension para tomar façilmente el Reino de Nauarra, enbió su exerçito. El cual apoderado en la çiudad de Pamplona y en todas las villas y castillos della han corrido hasta Estella y puesto çerco sobre la çiudad de Logroño: la cual çiudad como valerosa se ha defendido con gran daño de françeses. Agora veys aqui como los gouernadores de Castilla auiendo paçificado las disensiones del reyno, auiendo nueua del estado en que al presente está el reyno de Nauarra determinan todos juntos con su poder venir a remediar el daño hecho por françeses y restituir el reyno a su rey de Castilla que al presente estaua en Flandes: lo qual todo que veys ha doçientos años que se pintó; y quierote agora, señor, mostrar lo que desta tu guerra, a que ybas agora suçederá. Ves aqui como sintiendo los françeses venir los gouernadores de Castilla leuantan el çerco de Logroño, y retiranse a la çiudad de Pamplona por hazerse fuertes alli. Ves aqui como el Condestable y todos los otros Señores de Castilla, ordenadas sus batallas los siguen en el alcançe a la mayor furia y ardid que pueden; ansi ves aqui como los atajan el camino junto a la çiudad de Pamplona[447], donde el miercoles que verna, que seran quinze deste mes, todos con animo y esfuerço de valerosos prinçipes los acometen diziendo: España, España, Sanctiago: y ansi veslos aqui rotos y muertos mas de çinco mil _françeses_ sin peligrar veynte personas de Castilla. Dexote de mostrar las brauezas que estos capitanes en particular hizieron aqui conforme a lo que se pintó: las quales no ay lengua que las pueda encareçer. Entonçes le demandé a mi diosa liçençia para me hallar alli: y ella me dixo: no te hago, señor[448], poco seruiçio en te detener: porque yo he alcançado por mi saber el peligro en que tu persona auia de venir: y ansi proueyeron tus hados que yo te aya de saluar aqui. No quieras más buenauentura que poseerme a mi. Yo me le rendi por perpetuo basallo y juré de nunca me reuelar a su imperio. Y ansi luego prosiguio diziendo: Veys aqui cómo con esta vitoria quedó desenbaraçado de françeses todo el reyno de Nauarra, y los gouernadores se bueluen en Castilla dejando por virrey deste reyno al conde de Miranda. El qual va luego sobre el castillo de Maya y le combate con gran ardid, y le entra y mata a quantos dentro estan. Veis aqui cómo siendo Carlos auisado por los de su reyno la neçesidad que tienen de su venida y presençia, despedidos muchos y muy arduos negoçios que tenia en Alemania se embarca para venir en España en diez y ocho de julio del año de mil y quinientos y veynte y tres con gran pujança de armada. Veys aqui cómo se viene por Ingalaterra por visitar al rey y reyna su tia, de los quales será reçevido con mucha alegria, y le hazen muchas y muy solenes fiestas. Las quales acabadas y despedido de aquellos cristianissimos Reyes se viene a España aportando a la villa de Laredo, donde es reçibido con plazer de los grandes del reyno que le estaran alli aguardando. Veis aqui cómo viendo el Rey Françisco de Françia no auer salido con la empresa de Nauarra, y visto que el Prinçipe[449] de Castilla Carlos está ya en su reyno, determina en el año de mil y quinientos y veynte y quatro emprender vn acometimiento de mayor interes, y fue que acuerda con _todo su poder y muy_ pujante exerçito tomar el ducado de Milan y teniendo gente de su valia dentro de[450] la çiudad de Milan _su mesma persona estando presente_ poner[451] çerco a la çiudad de Pauia, en que al presente está por teniente el nunca vençido capitan Antonio de Leyua con alguna gente española y ytaliana que tiene para en su defensa. Veys aqui cómo teniendo el rey de Françia çercada esta çiudad acuden a su defensa todos los capitanes y compañías que el Rey de Castilla tiene en aquella sazon por la Italia y Lombardia, y todos los prinçipes y señores que estan en su seruiçio y liga. Viene aqui en defensa Carlo de Lanaya, o Charles de Limoy que entonçes estara por visorrey de Napoles, y el marques de Pescara, y el illustrissimo duque de Borbon, y el duque de Traeto, y don Fernando de Alarcon, y Pero Antonio conde de Policastro; y avnque todos estos señores tienen aqui sus capitanes y compañias en alguna cantidad, no es tanto como la tercera[452] parte de la que el Rey de Françia tiene en su campo. Pues como el exerçito del rey de Castilla está aqui seys meses en que alcança todo el inuierno, padeçiendo gran trabajo, y como el Rey de Françia no acomete ni haze cosa de que le puedan entender su determinaçion, determinan los españoles darle la batalla por acabar de partir esta porfia; y veys aqui cómo auiendo el marques de Pescara a los diez y nueue de hebrero del año de mil y quinientos y veynte y çinco dado vn asalto en el campo de los françeses por probar su cuydado y resistençia, en el qual con dos mil españoles acomete a diez mil, y sin perder diez hombres de los suyos les mata mil y doçientos, y les gana vn bestion con ocho piezas de artilleria. Pues viendo esta flaqueza acuerda el virrey con todos aquellos señores dar la batalla al rey de Françia en el lugar donde está fortalezido; y ansi el viernes que son veynte y quatro dias del dicho mes de hebrero; vn hora antes del dia trayendo todos camisas sobre las armas, porque se conozcan en la batalla, dando alguna poca de gente con muchos atambores y trompetas al arma por la puerta del hospital de San Lazaro, donde estan los fosos y bestiones de los françeses para estorbar que los imperiales no entren en Pauia; y mientra estos hazen este ruydo, la otra gente rompe con çiertos injenios y instrumentos por algunas partes el muro del parco; y dan aqui como veys en sus enemigos. De todo esto es auisado el Rey de Françia por secreto que se haze, y ansi manda la noche antes que todos los mercaderes, y los que venden mantenimientos y otra gente inutil para la guerra salgan del real por dexar esenta la plaza. Los quales luego se ponen el campo y el Tesin sobre Pauia, donde el Rey tiene echo vn puente para passar las vituallas que vienen de Piamonte. De manera que quando los imperiales ponen en effecto su empresa ya el Rey de Françia con todo su exerçito está armado y puesto en orden de batalla, y no se rompe tan presto el muro que no se puedan muy bien conoçer vnos a otros en la batalla sin diuisa. El marques de Pescara toma consigo seteçientos caballos ligeros y otros tantos arcabuzeros españoles, y la gente de armas hecha dos partes lleua el virrey la auanguardia, y el duque de Borbon la batalla: y los otros caualleros ligeros lleua el duque de Traeto. El marques del Gasto lleva la infanteria española; la infanteria ytaliana y lançenequeneques se haze tres partes; la vna es cabo el conde de Guiarna; y de la otra es cabo Jorge cauallero aleman; y del otro es cabo otro capitan de alemanes; y ves aqui cómo en el punto que el muro del parco es derribado y los imperiales llegan a la plaza los suyzaros se hazen en contra de los alemanes y juntos combaten muy hermosamente de las picas, y juega con tanto espanto la[453] artillería, que todo el campo mete a temor y braueza, y ansí cada qual lleno de yra vusca a su enemigo: y reboluiendose todas las esquadras y batallas de gente de armas y cauallos ligeros, se ençiende vna cruel y sangrienta contienda[454] y luego del castillo y çiudad de Pauia, por esta puerta que se dize de Milan, salen en fabor de España quatro mil y quinientos infantes con sus piezas de artilleria y doçientos hombres de armas, y treçientos cauallos ligeros. Los quales todos dan en la gente ytaliana de los françeses, que está en esta parte aposentada, la qual façilmente fue rota y desbaratada. Aqui llega vn soberuio soldado, y sin catar reuerençia al gran Musiur de la Palisa le echa vna pica por la boca, que encontrandole con la lengua se la echa juntamente con la vida por el colodrillo. Un arcabuzero español asesta a Musiur el Almirante que da bozes a sus soldados que passen adelante: y hallando la pelota la boca abierta, sin hazer fealdad en dientes ni lengua le passa a la otra parte, y cae muerto luego; yendo Musiur de Alueñi con el braço alçado a[455] herir con el espada a vn prinçipe español, llega al mesmo tiempo vn _otro_ cauallero de España y cortale el braço por el honbro y juntamente cae el braço y su poseedor sin la vida. Musiur Buysi recogiendole con vna herida casi de muerte le alcançan otra que le acaba. El conde de Traeto arrojó[456] una lança a Musiur de la Tramuglia, que dandole por çima la vedixa le cose con la brida y cae muerto él y su cauallo. El duque de Borbon hyere de vna hacha de armas sobre la cabeça a Musiur el gran Escuir, que juntamente le echó los sesos y la vida fuera. Un cauallero ytaliano, criado de la casa del marques de Pescara, da una cuchillada sobre la zelada a Musiur de Cliete que le saltó de la cabeça: y acudiendo con otro golpe, antes que se guarde le abre hasta la nariz. Un soldado español esgrimiendo con vn montante se encontró _en la talla_ con Musiur de Boys, y derrocando de vna estocada el cauallo, en cayendo en el suelo corta al señor la cabeça. Otro soldado de la mesma naçion, jugando con vna pica, passa de vn bote por vn lado al duque de Fusolca y[457] le salio el hierro al otro; y luego da otro golpe al hermano del duque de Loren en los pechos que le derrueca del cauallo: y la furia de otros cauallos que passan le matan hollandole. Tambien este mismo hiere a Musiur de Sciampaña, que venia en compañia destos dos prinçipes, y le haze igual y compañero en la muerte. Veis aqui cómo el Rey de Françia, viendo roto su campo piensa saluarse por el puente del Tesin; y otra mucha parte de su exerçito que ante él van huyendo con intençion de se saluar por allí: los quales todos son muertos a manos de los cauallos ligeros borgoñones, y muchos ahogados en el rio; porque los mercaderes y tenderos que el dia antes hazen salir del real, como ven en rota el campo de Françia, se passan el rio y quiebran el puente por asegurar que los españoles no los siguan y roben; y ansi suçede, que yendo el Rey _de Françia_ al puente por se saluar, a çinco millas de donde la batalla se dio, le encuentran en su cauallo quatro arcabuzeros españoles, los quales, sin conoçerle se le ponen delante, y le dizen que se rinda; y no respondiendo el Rey, mas queriendo passar adelante, vno de los arcabuzeros le da con el arcabuz vn golpe en la cabeça del cauallo de que el cauallo cae en vn foso, como aqui le veys caydo; y a esta sazon llega vn hombre de armas y dos cauallos ligeros del marques de Pescara: y como ven el cauallero ricamente atauiado y el collar de San Miguel al cuello quieren que los arcabuzeros partan con ellos la presa, amenaçandoles que donde no la partieren que les matarán el prisionero. En esto llegó vn criado de Musiur de Borbon, y como conoçe al Rey de Françia va al virrey que viene alli çerca y auisale el estado en que está el Rey; y llegado el virrey haze sacar al Rey debajo del cauallo: y demandandole si es el Rey de Françia y a quién se rinde, responde, sabiendo que aquel es el virrey, que el es el Rey de Françia, y que se rinde al Emperador; y veys aqui cómo luego le desarman quedando en calças y jubon, herido de dos pequeñas heridas, vna en el rostro y otra en la mano: y ansi es lleuado a Pauia y puesto en buena guarda y recado. Y el virrey luego despacha al comendador Peñalosa que lo haga saber en España al Rey[458]. El qual es reçebido con aquella alegria y plazer que tal nueua y vitoria mereçe. En compañia del Rey de Françia son presos el que se dize ser Rey de Nauarra, y Musiur el Gran Maestre, y Memoransi, y el vastardo de Sauoya, y el señor Galeazo Visconte, y el señor Federico de Bozoli, y Musiur San Pole, y Musiur de Brion, y el hermano del marqués de Saluzo, y Musiur la Valle, y Musiur Sciande, y Musiur Ambrecomte, y Musiur Caualero, y Musiur la Mota, y el thesorero del Rey, y Musiur del Escut, y otros muchos caualleros, prinçipes y grandes de Françia que veys aquí juntos rendidos a prision, cuyos nombres seria largo contaros.
Y luego acabado de nos mostrar en aquella pintura esta vitoria y buenauentura del nuestro feliçisimo Carlos prinçipe y Rey de España nos passó a otro quartel, donde no con menos primor y perfeçion del arte estaua pintada la imperial coronaçion y trihunfo Çesarico[459] que hizo en Bolonia en el año de mil y quinientos y veynte y nueue _años_, siendo pontifice el papa Clemente septimo; y tanbien el viaje que haze luego alli en Alemaña por resistir al turco que viene con gran poder hasta Viena por destruir la cristiandad; y veys aqui todo su campo y batallas puestas apunto, y cómo le haze retirar.
Y como nos obo mostrado en todo primor de la pintura todas estas grandezas nos passó a otro paño de la pared, y nos mostró la terçera vitoria igual a las passadas que obo en el reyno de Tunez diez años despues, que fue en el año de mil y quinientos y treynta y çinco; y ansi nos començó a dezir. Veis aqui cómo despues que este bienauenturado prinçipe huuiere hecho vn admirable alarde de su gente y exerçito en la çiudad de Barçelona sin dezir a ninguno donde va: veis aqui cómo vn miercoles nueue de Junio, estando todo el campo a punto de guerra y partida como conuiene, auiendo los tres dias antes auisado, manda leuantar las uelas: las quales son treçientas en que va la flor y prez de España, y con gran musica y bozeria mueuen soltando mucha artilleria del mar y tierra, que es cosa marauillosa de ver. Veis aqui cómo el sabado siguiente a las seys de la mañana llega toda la armada a la ysla de Çerdeña, donde hallan al marques del Gasto que con su armada y compañia les[460] está aguardando. Tiene consigo ocho mil alemanes y dos mil y quinientos españoles de los viejos de Ytalia; y siendo aqui reçebidos con muy solene salua se rehazen de todo lo neçesario, y luego el lunes adelante, que son catorçe del mes, salen del puerto alas seys de la mañana con prospero viento, guardado el orden neçesario; y el martes alas nueue horas de la mañana llegan a la vista de la Goleta, que es en las[461] riberas y costa de Tunez: puerto y castillo inexpugnable. Pues tomada tierra avnque con alguna defensa de los contrarios[462]; porque luego acudieron al agua gran cantidad de moros, turcos y genizaros, a defenderles el puerto. Pero jugando desde los nauios muy poderosa artilleria apartaron[463] los enemigos del puerto, tanto, que todos aquellos señores y prinçipes _sin peligro_ se pueden saltar a tierra; y ansi todos recogidos por aquellos campos con la mejor guarda y miramiento que pueden se aloxan hasta que todo el canpo es desembarcado. Despues que en dos dias enteros han desenbarcado armas y cauallos y aparejos manda su Prinçipe bienauenturado[464] que todos se pongan apunto de guerra: porque los moros los desasosiegan mucho, que a la contina estan sobre ellos escaramuçando. Veys aqui cómo viene a bessar las manos del Emperador Muley Alhazen Rey de Tunez, con treçientos de cauallo, y no se parte de aqui hasta que el Rey[465] le mete y apodera en su çiudad. Veis aqui cómo se hazen trancheas y vestiones y terreplenos para conbatir la Goleta: en los quales tardan veynte y ocho dias. Veis aquí muchas y muy cotidianas escaramuças y rebates que tienen los moros con los christianos a vista de su prinçipe: donde cada qual se señala con gloria eterna de buena fama. Pues como es acabado este vestion muy fuerte que aqui veis, en contra deste castillo de la Goleta, manda el Enperador que se ponga en orden de vateria; y ansi ponen en él treynta y seys piezas de artilleria gruesa, los mejores tiros de toda la armada, los quales asestan a las dos torres prinçipales del castillo; y en los otros vestiones y trancheas ponen hasta quatroçientos cañones gruesos y menudos, los quales asestan á la fortaleza y galeras que tenian[466] los moros en el estaño de agua que viene de Tunez hasta la mar. Veis aqui cómo estando todos apunto para dar la vateria haze el Emperador vn admirable razonamiento a todos sus capitanes y soldados, animandolos al acontecimiento y prometiendoles grandes premios. Veys aqui cómo miercoles que seran catorçe del mes de Julio, quando fue[467] venida la mañana el Emperador manda que se comiençe la vateria por la[468] mar y tierra. La qual es la mas fuerte y contina y admirable que nunca se dió en campo de griegos, romanos ni egipçios. Porque dentro de quatro horas estan deshechos y hundidos por tierra los muros, çercas y valuartes mas fuertes que tubo la antiguedad. Todo es aqui en breue roto y horadado, que ya no tienen los moros con que se amparar, cubrir ni defender, y les es neçesario salir al canpo a pelear como estan los de fuera. Veys aqui cómo a las dos horas despues de medio dia los soldados españoles enbian a suplicar al Emperador les dé liçencia para entrar la fuerça, porque ya no es menester gastar mas muniçion; ya comiençan los moros a salir al campo viendo poca defensa en su fuerça, y los españoles los reciben con gran animo y matandolos y hiriendolos lançan animosamente en sus muros _que ya estan_ sin _albergue_ ni defensa, y tanta es la matança _que en ellos hazen_ que los hazen huyr[469] por el estaño adelante, donde se hahogan infinitos dellos. Veys aqui cómo con gran[470] alegria y esfuerzo ponen _los españoles_ las vanderas sobre los muros y fuerça, auiendo muerto más de treynta mil moros que estauan en aquella defensa sin morir[471] diez de los cristianos. Estan tan esforzados y animosos estos soldados españoles con esta vitoria, que si en esta coyuntura los tomasse de aqui el Emperador serian bastantes para façilmente vençer los exerçitos del Turco y gran Can y Sophi si todos estos poderosos prinçipes y sus fuerças se juntasen en vno. Porque aqui ganan la mas fuerte y inexpunable fuerça que en el mundo está en edifiçio. Ganan aqui treçientas piezas de artilleria gruesa de bronce muy hermosa, y mucha _muniçion de_ poluora y pelotas, flechas, lanças y otros infinitos generos de armas _y muniçion_. Tomarse ha en esta vitoria la mejor armada que nunca pagano perdió: porque estan seteçientos nauios gruesos y treynta y seis galeras: y la resta de galeotes y fustas mas de çiento. De aqui parte luego el Emperador otro dia adelante a dar combate a la çiudad por dar fin a esta empresa. Y suçede que le sale al camino Baruarroxa con çien mil convatientes por resistirle la entrada: donde con muy poca dificultad fueron todos desbaratados, y muerta infinita multitud dellos; y veys aqui cómo viendo el mal suçeso el Capitan Baruarroxa huye por se librar de las manos del Emperador y se acogió a la çiudad de Bona, vn puerto vezino alli[472] en _las riberas de_ Africa; y veys aqui cómo llegado el Emperador a la ciudad de Tunez se le abren las puertas sin resistençia, y le enbian las llaves con los mas antiguos y prinçipales de la çiudad ofreçiendosele en su obediençia. Veis aqui cómo resulta desta vitoria ser libres veynte mil cristianos que en diuersos tiempos auian sido presos captiuos por el mismo Baruarroja: los quales todos estauan en el alcazaua de veynte años antes presos. Veys aqui como hechos sus capitulos de conçiertos, parias y rehenes entre el Emperador y Rey de Tunez le pone en su poder la çiudad, dandole las llaues, mando y Señorio como de su mano; y despues de auerlo todo pacificado se embarca para Siçilia: y de alli para Sauoya por libertar lo que de aquel ducado tiene vsurpado en aquella sazon el Rey de Françia a su hermana la duquesa.
Pasando mas adelante dixo: veys aqui cómo prosiguiendo este bienauenturado prinçipe en su buen hado trabaja por juntar conçilio en la çiudad de Trento en Alemania, por dar buen medio[473] en los herrores lutheranos que en aquella tierra estaran arraygados muy en daño de la iglesia catholica. Y veys aqui cómo no podiendo atraer[474] por esta via los prinçipes electores del imperio al buen proposito, determina de lleuarlos por fuerça de armas; y ansi el año de mil y quinientos y quarenta y siete, a veynte y quatro de Abril les da vna batalla de grande _ardiz_ y esfuerço: siendo[475] capitanes de su liga y confederación aquellos dos cabeças de su prinçipado: Lansgraue y Juan duque de Saxonia, a los quales vencio[476] y prendio junto al rio Albis en _aquella_ batalla campal con grande ardiz[477]. En la qual murieron[478] y son presos muchos señores y prinçipes[479] de su compañia, y avnque en los tiempos adelante viendo los prinçipes alemanes que las cosas del conçilio se ordenan en su destruiçion, trabajan a ser vengados por mano del duque Mauriçio y con fabor del Rey de Françia, con el qual y de su liga hazen vn exerçito en el año de mil y quinientos y çinquenta y dos y vienen con fuerça determinada, siendo capitan el duque Mauriçio por desbaratar el conçilio que está _en effecto_ junto en la çiudad de Trento: y tanbien procuran intentar prender al Emperador que está sin auiso alguno de su atreuimiento y desuerguença; y avnque esto verna ansi, pero veys aqui cómo plaze a Dios por ser buena la intençion y zelo deste bienauenturado prinçipe y buen hado, como no tiene algun effecto la dañada voluntad destos herrados herisarchas. Mas antes veys aqui cómo luego buelue todo a nuestro buen prinçipe en prosperidad, boluiendo a trihunfar de sus enemigos. Porque sus basallos y prinçipes de España la proueeran de gente y dinero en tanta abundançia que le sobren fuerças para todo y verna en fin a proseguir su conçilio: donde auida condenaçion de sus peruersos herrores se les dara el justo castigo que mereçen cabeças de tanta peruersidad; y despues de largos años effectuando en vn hijo suyo Don felipe sus grandes y cesareos deseos yrá a gozar con Dios a la gloria. Todas estas son xornadas en que se muestra admirablemente su buenauentura y hado, profetizado todo y diuinado doçientos años antes que cosa alguna destas suçedan: porque veais el saber desta mi abuela, y el valor y buen hado deste bienauenturado prinçipe y Señor nuestro.
Y estando en esto vino el maestresala diziendo que estaua la çena aparejada, y ansi todos engrandeçiendo el saber de la maga y el injenio admirable de la pintura y la buenauentura y hado de nuestro prinçipe nos salimos de la sala admirados todos de la suntuosidad del edifiçio: la qual tornó mi diosa a çerrar y acompañandola por nuestra guia nos venimos al lugar donde a la çena soliamos conuenir, donde hallamos las mesas puestas con el mesmo aparato y magestad que auia en las passadas; y ansi començando la musica se siruio con aquella abundançia que se acostunbraua hazer: la qual çena duró hasta que anocheçió, y como fue acabada sentandose todas aquellas damas y caualleros en sus proprios asientos y alçadas las mesas del medio se representó vna comedia de amor con muchos y muy agraçiados entremeses, agudezas, inuençiones y donayres de grande injenio. Fue juzgada de todos aquellos caualleros y damas por la mas injeniosa cosa que nunca los humanos hayan visto en el arte de representaçion: porque despues de tener en ella passos y auisos admirables, fue el ornato y aparato todo en gran cumplimiento. Todas aquellas damas reçibieron gran deleyte y plazer con ella: porque notablemente fue hecha para su fabor, persuadiendo lleuar gran ventaja a los hombres el natural de las mugeres. Eran los representantes de tan admirable injenio que en todo te pareçiera ver el natural, y conuençido no pudieras contradezir su persuasion. En fin en aquella casa no se trataua otra cosa sino donayres y plazer: y todo era deleyte nuestro obrar y razonar, y como el mundo de su cogeta no tenga cosa que no cause hastio y enhado, y todo no enoje y harte, aunque mas los mundanos y viçiosos a el se den, en fin buelue su tiempo, y los deleytes hazen a su natural, y como el apetito es cosa que se enhada _y fastidia_ presto buelue la razon a se desengañar por el fabor y graçia de Dios. Esto quiero que veas cómo en mi passó; lo qual por ser ya venido el dia dexemos para el canto que se siguirá.
_Fin del sexto canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[444] G., quiero que por agora dexemos.
[445] _Tachado_: Siguesse el sesto canto del gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[446] G., estaua.
[447] G., antes que entren en la çiudad, estando ya junto.
[448] G., pequeño.
[449] G., Rey.
[450] G., en.
[451] G., puso.
[452] G., terçia.
[453] G., el.
[454] G., batalla.
[455] G., por.
[456] G., arroja.
[457] G., que.
[458] G., Emperador.
[459] G., Çesareo.
[460] G., los.
[461] R. (_Tachado_), puertos y.
[462] G., resistencia de los enemigos.
[463] G., apartan.
[464] G., manda el Emperador.
[465] G., este nuestro dichoso caudillo.
[466] G., tienen.
[467] G., es.
[468] G., el.
[469] G., fuerçan yr.
[470] G., grande.
[471] G., faltar.
[472] G., puerto de alli algo vezino.
[473] G., remedio.
[474] G., traer.
[475] G., trayendo ellos por.
[476] G., vençe y prende.
[477] G., batalla que les da.
[478] G., mueren.
[479] G., prinçipales.
ARGUMENTO DEL SEPTIMO CANTO DEL GALLO
En el septimo canto que se sigue el auctor concluyendo la parabola del hijo prodigo finge lo que comunmente suele aconteçer en los mançebos que aburridos de vn viçio dan en meterse frayles; y en el fin del canto se descriue vna famosa cortesana ramera[480].
GALLO.--Despierta Miçilo, oye y ten atençion, que ya te quiero mostrar el fin, suçeso y remate que suelen tener todas las cosas desta vida: cómo todos los deleytes y plazeres van a la contina a parar en el hondo pielago del arrepentimiento, verás la poca dura que los plazeres desta vida tienen, y cómo quando el hombre buelve sobre si halla auer perdido mucho mas sin comparaçion que pudo ganar.
MIÇILO.--Di, gallo; que muy atento me tienes a tu _graçiosa_ cançion.
GALLO.--Pues vibiendo yo aqui en tanto deleyte, tanto plazer, tan amado, tan seruido y tan contento que pareçia que en el parayso no se podia el gozo y alegria más comunicar, de noche toda la passaua abraçado con mi diosa; y de dia yuamonos a estanques, riberas de rios y muy agraçiadas y suaues fuentes, a bosques, xardines, huertos y vergeles, y todo genero de deleyte, á pasear y solazar en el entretanto que se llegauan las horas del çenar y comer. Porque para esto tenia por su arte en sus huertas y tierra grandes estanques y lagunas en las quales juntaua todos quantos generos de pescados ay en el mar. Delfines, atunes, rodaballos, salmones, lampreas, sabalos, truchas, mulos marinos, congrios, marraxos, coraçinos, y otros infinitos generos de pescados: los quales puestos alli a punto echando los ançuelos o redes, los hazia façilmente caer para dar plazer a los amantes. Demas desto tenia muy deleytosos vosques de laureles, palmas, çipreses, platanos, arrayanes, çedros, naranjos y frescos chopos y muy poderosos y sombrios nogales y otras espeçies de arboles de gran rama y ocupaçion. Y todos estos estauan entretexidos y rodeados de rosas, jazmines, azuçenas, yedras, lilios y de otras muy graçiosas flores y olorosas que junto a vnas perenales y vibas fuentes hazian vnas suaues carçeles y unos deleytosos escondrixos aparejados para encubrir qualquier desman que entre damas y caualleros hiziesse el amor. Por aqui corrian muy mansos conejos, liebres, gamos, çieruos: que con manos, sin corrida, los caçaba cada qual. En estos plazeres y deleytes me tubo çiego y encantado esta maga un mes o dos: no teniendo acuerdo, cuenta, ni memoria de mi honrra y fe deuida a mi prinçipe y Señor, el tiempo perdido, mi viaje y compañia, ni de la ocasion que me truxo alli; y ansi vn dia entre otros (porque muchos dias, ni lo podia ni osaua haçer) me bajé solo a vn jardin por me solazar con alguna libertad, y de alli guiado no sé por qué buen destino que me dio, traspuesto fuera de mí, sin tener miramiento ni cuenta con la tierra, ni con el çielo, con el sereno, nublo, ni sol, el alma sola traspuesta en si mesma yua traçando en manera de eleuamiento y contenplaçion la ventaja que los deleytes del çielo tenían a los de por acá; y ansi passé de aquel jardin a vn espeso y çerrado vosque sin mirar por mi; y por vna angosta senda caminé hasta llegar a vna apazible y deleytosa fuente que con vn graçioso corriente yua haciendo vn sonido por entre las piedras y yernas que sacaua los honbres de si: y con el descuydo que llegué alli me arrimé a vn alto y fresco arrayan, el qual como los mienbros descuydados y algo cansados derroqué sobre el començo a gemir; y como quien soñando que se ahoga, o está en algun peligro despierta, ansi con gran turbaçion bolui sobre mí. Pero torneme a sosegar quando consideré estar en tierra y casa donde todas las cosas causan admiraçion, y el manjar en el plato acontece hablar; y como sobre el arrayan mas el cuerpo cargué, tornó con habla humana a se quexar diziendo: tente sobre ti, no seas tan cruel; y yo como le oy que tan claro habló leuantéme de sobre él y él me dixo: no temas ni te marauilles, Señor, que en tierra estas donde has visto cosas de mas espanto que verme hablar á mi; y yo le dixe: deesa, o ninpha del voscaxe, o quien quiera que tu seas, perdona mi mal comedimiento; que bien creo _que_ tienes entendido de mi que no he hecho cosa por te ofender. Que la inorançia y poca esperiençia que tengo de ver espiritus humanos cubiertos de cuerpos y corteças de árboles me han hecho injuriar con mis descuydados mienbros tu diuinidad. Ansi los buenos hados en plazer contino effectuen tu dichoso querer, y las çelestiales estrellas se humillen a tu voluntad, que me hables y comuniques tu humana boz, y me digas si agora o en algun tiempo yo puedo con algun beneffiçio purgar la offensa que han hecho mis miembros a tu diuino ser. Que yo juro por vida de mi amiga aquella que morir me haze, de no reusar trabajo en que te pueda seruir. Declarame quien eres y qué hazes aqui. Respondiome él: No soy, señor, yo deesa, ni ninpha del vosque; no sé cómo me has tan presto desconoçido, que soy tu escudero Palomades. Pero no me marauillo que no me conozcas, pues tanto tienpo ha que no te acuerdas de mi ni te conoçes a ti. Como yo oy que era mi escudero quedé confuso y sin ser, y ansi con aquella mesma confusion me le fue abraçar deseoso de le tener con quien a solas razonar, como con él solia yo tener otros tiempos en mi mas contina conuersaçion. Pero ansi abraçando ramas y hojas y troncos de arrayan le dixe; ¿que es esto mi Palomades? ¿quien te encarceló ay? Respondióme: mira, señor, que esta tierra donde estás los arboles que ves todos son como yo. Tal costumbre tiene la señora que te tiene aqui, y todas las damas y dueñas que en su compañia estan. Sabe que esta es vna maga encantadora, treslado y trasumpto de Venus y otras rameras famosas de la antigüedad. Ni pienses que obo otra Cyrçes, ni Morganda, ni Medea; porque a todas estas exçede en laçiuia y engaños que en el arte magica se pueden saber. Esta es la huespeda que bajando la sierra nos hospedó; y con la guia nos enbió á este castillo y vosque fingiendo nos enbiar a su sobrina la doncella Saxe. Pero engañonos, que ella mesma es; que por gozar de tu moçedad y loçana juuentud haze con sus artes que te parezca su vejez tan hermosa y moça como agora está. Y ansi como me dexaste en el patio quando entramos, aqui fue depositado en poder de otra vieja hechizera que con regalos quiso gozar de mi; y ansi la primera noche ençendida en su luxuria me descubrio todo este engaño y su dañada y peruersa intinçion; çiega y desuenturada pensando que yo nunca della me auia de partir. No pretenden estas maluadas sino hartar su laçiuia con los honbres que pueden auer; y luego los dexan y vuscan otros de quien de nueuo gozar, y hartas, porque los honbres no publiquen su torpeza por allá conuiertenlos en arboles y en cosas que ves por aqui; y para effectuar su peruersa suçiedad tienen demonios ministros que de çien leguas se los traen quando saben ser conuenientes para su mal proposito; y ansi viendome mi encantadora desgraçiado y descontento de sus corruptas costumbres y que andaua deseoso para te auisar, trabajaron por me apartar de ti, y avn porque no huyesse me conuertieron desuenturado en esta mata de arrayan que aqui ves, sin esperança de salud; y ansi han hecho a otros valerosos caualleros con los quales ya con sus artes y engaños satisfizieron su suçiedad, y despues los conuertieron en arboles aqui. Ves alli el que mandó la casa de Guevara conuertido en aquel çipres; y aquel nogal alto que está alli es el que mandó la casa de Lemos despues del de Portogal; y aquel chopo hermoso es el que gouernó la casa de Cenete antes del de Nasao. Y aquel platano que da alli tan gran sonbra es uno de los prinçipales Osorios. Aqui verás Mendoças, Pimenteles, Enrriques, Manrriques, Velascos, Stuñigas y Guzmanes; que despues de largos años han quedado penitençiados por aqui. Buelue, buelue, pues, señor, y abre los ojos del entendimiento; acuerdate de tu nobleza y linaxe. Trabaja por te libertar; no pierdas tan gran ocasion. No bueluas allá; huye de aqui. Estuue por gran pieza aqui confuso y enbobado, que no sabia qué hablar a lo que me dezia mi escudero Palomades; y como al fin en mí bolui y con los ojos del entendimiento aduerti sobre mí, echeme de ver; y hallé que en mi habito y natural era estrañado de mi ser. Halleme todo afeminado sin pareçer en mi ni semejança de varon: lleno de luxuria y de viçio; untado el rostro y las manos con vnguentos, colores y açeites con que las rameras se suelen adornar para atraer a si a la diuersidad de amantes, principalmente si en la mesma calle y vezindad ay dos que la vna está con la otra en porfia. Traya vn delicado y polido vestido que a su modo y plazer me auia texido la mi maga por más se agradar, con muy gentil aparato y labor. Lleuaua vn collar rico de muy preçiadas piedras de Oriente y esmaltes que de ambos hombros cuelga hasta el pecho; llenos de anillos los dedos, y dos braçaletes en cada braço que pareçian axorcas de muger. Traya los cabellos encrespados y anillados[481] ruçiados y vntados con aguas y açeytes olorosos y muy preçiados. Traya el rostro muy amoroso y bello, afeytado a semejanza de los mançebos que en Valençia se vsan y quieren festejar. En conclusion por el rostro, semblante y dispusiçion no huuiera honbre que me conoçiesse sino fuera por el nombre; tan trocado y mudado tenia todo mi ser. Luego como mirandome vital y de capitan fiero estimado me hallé conuertido en viçiosa y delicada muger, de verguença me quise morir; y se me cayeron las hazes en el suelo sin osar leuantar los ojos avn a mirar el sol; marchicho[482], confuso y sin saber qué dezir; y en verdad te digo que fue tanta la verguença que de mi tenia y el arrepentimiento y pessar que en mi spiritu entró que mas quisiera estar so tierra metido que ofreçerme a ojos de alguno que ansi me pudiera ver. Pensaua dónde yria; quién me acogeria; quien no se reyria y vurlaria de mi. Lastimauame mi honrra perdida; mis amigos que me aborreçerian; mis parientes que me huyrian. Comienço en esto tan miserable y cuytadamente a llorar, que en lagrimas me pensaua conuertir. Dezia: ¡o malditos y miserables[483] placeres del mundo, qué pago tan desuenturado dais. ¡O pluguiera a Dios que fuera yo a la guerra y mil vezes muriera yo allá antes que auer yo quedado en este deleyte acá! Porque con la muerte hubiera yo hecho la xornada mucho a mi honrra; y ansi quedando acá muero çien mil vezes de muerte vil sin osar pareçer. He faltado a mí, a mi prinçipe y señor. Por muchas vezes miré por el rededor de aquella fuente por ver si auria alguna arma, o instrumento de fuerça con que me poder matar; porque la mi maga de armas y de animo me pribó; y ansi con esta cuyta me bolui al arrayan por preguntar a mi compañero si auia dexado sus armas por alli, siquiera por poder con ellas caminar y por me defender si alguna de aquellas malas mugeres saliesse a mi; y como junto a si me vio començo a darme grandes bozes; huye, huye, señor, que ya aparejado el yantar anda la tu maga muy cuydadosa a te vuscar; y si te halla aqui sospechosa de tu fe tomará luego vengança cruel de ti. Porque esto vsan estas malauenturadas de mugeres por más que amen; si alguno les falta y hierra no fian del honbre más, y nunca se acaban de satisfazer; porque sienpre quieren muy hartas de todos trihunfar; y ansi alçando mis faldas al rededor començe con grande esfuerço a correr cara donde sale el sol; yua huyendo, sudando, cansado y caluroso, boluiendo a cada passo el rostro atras. Plugo a los mis bienauenturados hados que auiendo corrido dos horas, avnque con gran fatiga y dolor por aquel vosque espeso çerrado de aspereça y matorral, en fin, sali de la tierra de aquella mala muger; porque a qualquiera honbre que con efficaz voluntad quiere huyr de los viçios le ayuda luego Dios; y como fuera me vi, humillado de rodillas, puestas las manos al çielo, con animo verdadero demandé perdon dando infinitas graçias a Dios por tan soberana merçed. Senteme a vna fuente que vi alli; la qual avnque no tenia al rededor aquella deleytosa sombra de aquellas arboledas y rosas que estauan en el vosque de la encantadora, me dio a mi mayor deleyte y plazer, por ofreçerseme a mayor neçesidad; y tomando con las manos agua me començé á labar el rostro, cabeza y boca por echar de las venas y huesos el calor inmenso que me abrasaua; y ansi desnudandome de todas aquellas delicadas ropas y atauios me ayreé y refresqué, proponiendo de en toda mi vida más me las vestir. Arrojé por aquel suelo collar, oro y joyas que saqué de aquel Babilon; pareçiendome que ningun dia por mí pasó mas bienauenturado que aquel en que ansi me vi muerto de hambre y sed. Temia aquellos arreos y delicadeças no me tornassen otra vez a encantar; pareçiendome tener en si vn no sé que, que aun no me dexauan[484] del todo boluer en mi; y ansi lo mas pobre y sençillo que pude començe á caminar poniendo mil protestaçiones y juras sobre mí de nunca yr donde honbre me pudiesse conoçer; yendo por aquellos caminos y soledad me deparó Dios vn pastor que de pura piedad con pan de çenteno y agua de vn barril me mato hambre y sed; y por acabar de echar de mi del todo aquellos enbeleñados vestidos hize trueque con algunos andraxos que él me quiso dar. Pues con aquella pobre refeçion llegué ya casi que anocheçia a vn monesterio de frayles de San Bernardo que estaua alli en vn graçioso y apazible valle; donde apiadandome el portero, lo mejor que pude me albergué, y luego a la mañana trabajé con toda afabilidad y sabor a los comunicar y conuersar, pareçiendome a mi que de buena voluntad me quedaria aqui si me quisiesen reçebir. Pero como las guerras acabauan en aquella sazon en aquella tierra, pareçiendoles que yo huuiese sido soldado y que por no ser bueno venia yo ansi, no se osauan por algunos dias del todo fiar; pero por pareçerme que aquel lugar y estado era conveniente para mi proposito y neçesidad, trabajé con mucha humildad y bajeza a los asegurar continuando en ellos mi seruiçio quanto pude; y ansi passados algunos dias, ya que se començaron a fiar me obligué a los seruir. Barriales las claustras y iglesia; y tanbien seruia al comer en[485] la mesa de compaña porque luego no pude mas; y despues andando el tiempo pedíles el habito y como me vieron algo bien inclinado plugoles de me le dar con intinçion que fuesse para los seruir.
MIÇILO.--De manera que te obligauas por sclauo de tu voluntad.
GALLO.--Por çierto de mayor seruidunbre me libró Dios quando de poder de la maga me escapó[486]. Que lo que peor es que entrando los hombres alli luego se comiençan a peruertir. Que todos quantos en aquella orden ay todos entran ansi; y luego tienen pensamiento y esperança de venir a mandar.
MIÇILO.--Buena intinçion lleuais de seruir a Dios.
GALLO.--¿Pues qué piensas? Todo es ansi quanto en el mundo ay. Luego me dieron cargo de la limpieça del refitorio, compañero del refitolero.
MIÇILO.--Entonces holgarte yas mucho en gozar de los relieues de todos los vasos de los frayles.
GALLO.--Pues como yo aprobé algunos años en este offiçio començaron me a ordenar. En fin, me hizieron de misa.
MIÇILO.--Grandes letras lleuauas.
GALLO.--Lleuaua todas las que aquellos vsan entre si; y yo luego començe a desemboluerme y endereçar la cresta y fue subiendo por sus grados, que quando ubo vn año que fue de misa me dieron la porteria; y a otro año me dieron el cargo de zillerero.
MIÇILO.--¿Que offiçio es esse?
GALLO.--Proueer todo el mantenimiento de casa.
MIÇILO.--Gran offiçio era ese, gallo, para te faltar; a osadas que no estuuiesses atado a nuestra pobre raçion.
GALLO.--Entonces cobré yo en la casa muchos amigos: y gané mucho credito con todos de liberal; porque a ninguno negué nada de todo quanto pidiesse. Porque siempre trabajé que a costa ajena ninguno se quexasse de mi; y ansi me hizieron prior.
MIÇILO.--Fuera de todas esas cosas; en lo que tocaua a la orden mucho trabajo se deue de tener.
GALLO.--Antes te digo que no ay en el mundo estado donde más sin cuydado ni trabajo se goze lo bueno que el mundo tiene; si algo tiene que bueno se pueda dezir. Porque tres cosas que en el mundo se estiman las tienen alli los frayles mejores que las gozan todos los hombres. La primera es el comer ordinario; la segunda son los aposentos en que viben, y la terçera es el credito y buena opinion. Porque a casa de qualquiera prinçipe, o señor que vays, todos los honbres han de quedar a la puerta aguardando para negoçiar; y el frayle ha de entrar hasta la cama; y a ningun honbre dará vn señor vna silla, ni le sentará a su mesa sino vn frayle quanto quiera que sea de todo el monesterio el mas vil.
MIÇILO.--Tú tienes mucha razon; y ansi me marauillo como ay honbre cuerdo que no se meta frayle.
GALLO.--Al fin mis amigos me eligieron por abbad.
MIÇILO.--¡O cómo gozarias de aquel su buen comer y beber y de toda su bienauenturança! Pero dime ¿en que te ocupauas siendo abbad?
GALLO.--Era muy amigo de edificar y ansi hize dos arcos de piedra muy fuertes en la bodega; porque estaua cada dia para se nos hundir; y porque vn refitorio que teniamos bajo era frio, hize otro alto de muy ricos y hermosos artesones y molduras; y vna sala muy sunptuosa en que comiessen los huespedes.
MIÇILO.--¿Pues no tenias alguna recreacion?
GALLO.--Para eso tenia la casa muchas casas en riberas de plazer, donde auia muy poderosos cañales y hazeñas.
MIÇILO.--Dime gallo ¿con los ayunos tienen los frayles mucho trabajo?
GALLO.--Engañais os; porque en ninguna orden ay mas ayunos que vosotros teneis seglares[487], sino el auiento; y este ayuno es tal que siempre le deseamos que venga; porque vn mes antes y aun dos tenemos de recreaçion para auerle de ayunar. Vamonos por las granjas, riberas, deesas y huertas que para esto tiene la orden muy granjeado y adereçado; y despues venido el auiento a ningun frayle nunca mataron avnque no le ayunasse. Que a todo esto dizen: tal por ti qual por mi[488].
MIÇILO.--El contino coro de maytines y otras horas no daua passion?
GALLO.--El contino coro por pasatiempo le teniamos y a los maytines con vn dolor de cabeza que se fingiesse no van a ellos en vn mes. Que hombres son como vosotros acá.
MIÇILO.--Por çierto eso es lo peor y lo que mas es de llorar. Pues si eso es ansi, que ellos son honbres como yo ¿de qué tienen presunçion? ¿De solo el habito han de presumir?
GALLO.--Calla, Miçilo, que muchos dellos pueden presumir de mucha sanctidad y religion que en ellos ay. Que en el mundo de todo ha de auer; que no puede estar cosa en toda perfeçion.
MIÇILO.--Espantado me tienes, Gallo, con lo mucho que has passado, lo mucho que has visto, y la mucha esperiençia que tienes; y prinçipalmente con este tu cuento[489] me has dado mucho plazer y admiraçion; yo te ruego no me dexes cosa por dezir. Dime agora ¿en qué estado y naturaleza viuiste después?
GALLO.--Quiero te dezir del que más me acordare conforme á mi memoria; porque como es la nuestra mas flaca que ay en _el_ animal no te podre guardar orden en el dezir. Fue monja, fue ximio, fue auestruz, fue vn pobre Timon, fue vn perro, fue un triste y miserable seruidor[490], y fue vn rico mercader; fue Icaro Menipo el que subió al çielo y vió allá a Dios.
MIÇILO.--Dese Icaro Menipo he oido mucho dezir, y de ti deseo saber más del, porque mejor que ninguno sabras la verdad.
GALLO.--Pues mira agora de quién quieres que te diga, que en todo te quiero complazer.
MIÇILO.--Aunque al presente vurles de mí ¡o ingeniossissimo gallo! con tu admirable y fingido cuento[491] te ruego me digas: luego como te desnudaste del cuerpo de frayle, de cúyo cuerpo te vestiste?
GALLO.--El de vna muy honrrada y reuerenda monja; avnque vana como es el natural de todas las otras.
MIÇILO.--¡O valame Dios! que conueniençia tienen entre si capitan, frayle y monja? De manera que fue tiempo en el qual tú, generosissimo gallo, te atauiauas y lauauas y ungias como muger; y tenias aquellas pesadunbres, purgaçiones y miserias que tienen todas las otras. Marauillome como pudiste subjetar aquella braueza y orgullo de animo con que regias la fiereza de tus soldados, a la cobardia y flaqueza de la mujer; y no de qualquiera, pero de vna tan afeminada y pusilanime como una monja; que demas de su natural, tiene profesada cobardia y paçiençia.
GALLO.--¿Y deso te marauillas? Antes te hago saber que yo fue aquella famosa ramera Cleopatra egipçia hermana de aquel barbaro Tholomeo que hizo cortar la cabeça al gran Pompeo quando vençido de Julio Cesar _en la Farsalia_ se acogió á su ribera; y otro tienpo fue en Roma vna cortesana llamada Julia Aspassia mantuana en tienpo del papa Leon deçimo. Que en loçania y aparato exçedia a las cortesanas de mi tienpo; y ansi tuve debajo de mi dominio y subjeçion a todos quantos cortesanos auia en Roma desde el mas graue y ançiano cardenal, hasta el camarero de monseñor. Pues cómo te marauillaras si vieras el brío y desdeño con que solia yo a todos tratar! Pues qué si te dixesse los engaños, fingimientos y cautelas de que yo vsaua para los atraer; y despues quanto injeniaua para los sacar la moneda que era mi vltimado[492] fin. Solamente querria que el tienpo nos diese lugar a te contar quando fue vna ramera de Toledo en España. Que te quisiera contar las costunbres y vida que tuue desde que naci; y prinçipalmente como me ube con vn gentil mançebo mercader y el pago que le di.
MIÇILO.--¡O mi eloquentissimo gallo! que ya no mi sieruo sino mi señor te puedo llamar, pues en tienpos[493] de tu buena fortuna no solamente çapateros miseros como yo, pero tuuiste debajo de tu mando reyes y Cesares de gran valor. Dime agora, yo te ruego, eso que propones, que con affecto te deseo oyr.
GALLO.--Pues tú sabras que yo fue hija de vn pobre perayre en aquella çiudad de Toledo, que ganaua de comer pobremente con el trabajo contino de vnas cardas y peynes; que ya sabes que se hazen en aquella çiudad muchos paños y bonetes; y mi madre por el consiguiente viuia hylando lana; y otras vezes labando paños en casa de hombres ricos mercaderes y otros çiudadanos.
MIÇILO.--Semejantes mujeres salen de tales padres: que pocas vezes se crian bagasas de padres nobles.
GALLO.--Eramos vn hermano y yo pequeños, que él auia doze años y yo diez; ni mi madre nunca tubo mas; y yo era mochacha bonica y de buen donayre y çiertamente cobdiçiosa de pareçer a todos bien; y ansi como fue creçiendo de cada dia más me preçiaua de mi y me yua apegando a los honbres; y ansi avn en aquella poca edad qualquiera que podia me daua vn alcançe, o empellon, de qual que pellizco en el braço, o trauarme de la oreja o de la barua. De manera que pareçia que todos trabajauan por me madurar, como quien dize a pulgaradas, y yo me vine saboreando y tascando en aquellos saynetes que me sabian como miel; y ansi vn moço del cardenal _Fray Françisco Ximenez de Çisneros_, que viuia junto a nosotros me dio vnos zarçicos de plata y vnas calças y seruillas con que me començé a pulir y a pisar de puntillas. Alçaua la cofia sobre las orejas y traya la saya corta por mostrarlo todo; y ansi començé yo a gallear, andar y mirar con donayre, el cuello erguido, y no me dexaua tanbien hollar de mi madre; que por qualquiera cosa que me dixesse la haçia rostro rezongando a la contina y murmurando entre dientes, y cuando me enojaua luego la amenaçaua con aquel cantar diziendo: Pues bien, para esta; que agora veniran los soldados de la guerra, madre mia, y lleuarme han; y ansi suçedió como yo quería. Que en aquél tienpo determinó el cardenal Fray Françisco de Çisneros emprender la conquista de Oran en Africa, y haziendo gente todos me combidauan si queria yo yr allá, y acosaronme tanto que me hizieron dezir que si, y ansi aquel moço de casa del Cardenal dió notiçia de mí a vn gentil honbre de casa que era su amo, que se llamaua Françisco de Vaena que yua por Capitan; el qual sobre çiertas conueniençias y capitulos que comigo firmó, y en mi _ombligo_ selló, se encargó de me llenar, y porque era mochacha pareçiole que yria yo en el habito de paje con menos pesadunbre; y ansi me vistió muy graçiosamente sayo y jubon de raso de colores y calças con sus tafetanes, y me puso en vna muy graçiosa acanea, y como la partida estuuo a punto, dando cantonada a mis padres, me fue con él. Aqui te quisiera dezir cosas marauillosas que passauan entre sí los soldados, pero porque avn abrá tiempo y proposito quiero proseguir en lo que començé. Aqui supe yo mil auisos y donayres y gentilezas; las cuales aprendí porque otras muchas mugeres que yuan en la compañia las tratauan y hablauan con el alferez, sargento y caporal y con otros offiçiales y gentiles honbres delante de mí, pensando que era yo varon. En fin yo amaestrada deseaua boluer ya acá para viuir por mi y tratar a mi plazer con mas libertad; porque no podia hablar todo lo que queria en aquel habito que me vistió; que por ser zeloso el capitan no me dexaua momento de junto a si, y mandóme que sopena de muerte a ninguno descubriesse ser muger. Pues suçedió que en vna escaramuça que se dio a los moros fue mal herido el capitan, y mandandome quanto tenia murio; y por dudar el suçeso de la guerra y pensando que avnque los nuestros huuiessen vitoria y diessen la çiudad a saco más tenia yo ya saqueado que podia saquear, me determiné boluer a España antes que fuesse de algun soldado entendida; y ansi me concerté con vn mercader que en vna carauela lleuava de España al real prouision, que me huuiesse de passar; y ansi cogido mi fato, lo mas secretamente que pude me passé, y con la mayor priessa que pude me bolui a mi Toledo, donde en llegando supe que mi padre era muerto; y como mi madre me vió me reçibió con plazer, porque vió que yo venia razonablemente proueyda: que de más de las ropas de seda muchas y muy buenas que hube del Capitan, traya yo doçientos ducados que me dixo que tenia en vna bolsa secreta al tienpo de su muerte. De lo qual todo me vestí bien de todo genero de ropas de dama al vso y tiempo muy gallardas y costosas, y por tener ojo a ganar con aquello más. Hize vasquiñas, saboyanas, verdugados, saltaenbarca, nazarena, reboçiños, faldrillas, _briales_, manteos, y otras ropas _de paseo_, de por casa, de raso, de tafetan y de chamelote; y quando lo tube a punto nos fuemos todos tres a Salamanca, que ya era my hermano buen moço y de buena dispusiçion, y en aquella çiudad tomamos una buena casa en la calle del Prior. Donde llamandome doña Hieronima de Sandoual, en dos meses que allí estuue gané horros çien ducados entre estudiantes generosos y caualleros naturales del pueblo; y como supe que la corte era venida a Valladolid enbié a mi hermano que en vna calle de conversaçion me tomasse vna buena posada, y él me la alquiló de buen reçebimiento y cunplimiento en el barrio de San Miguel. Donde como llegamos fuemos reçebidos de vna huespeda honrrada con buena voluntad. Aqui mi madre me recató mucho de todos quantos auia en casa, diçiendo que ella era vna bibda de Salamanca, muger de vn cauallero defunto, y que venia en vn gran pleyto por sacar diez mil ducados que auia de auer para mi de docte, de la legitima de mi padre que tenia vsurpado un tio mío que suçedió en el mayorazgo; y yo ansi me recogi y me escondi con gran recatamiento que ninguno me pudiesse ver sino en açecho y asalto; y ansi la huespeda començo a publicar que estaua alli vna linda donzella, hija de vna viuda de Salamanca, muy rica y hermosa a marauilla, proçediendo con quantos hablaua en el cuento de mi venida y estado; y tanbien ayudó a lo publicar vna moça que para nuestro seruiçio tomamos; y yo en vna ventana baja de vna sala que salia a la calle hize vna muy graçiosa y vistosa zelosía, por donde a la contina azechaua mostrandome y escondiendome, dando a entender que a todos queria huyr y que no me viessen.[494] Con lo qual a todos quantos cortesanos passauan daua ocasion que de mi estado y persona procurassen saber; y algunas vezes parandome muy atauiada a vna ventana grande, con mi mirar y aparato, a las vezes haziendo que queria huyr, y a las[495] vezes queriendome mostrar _fingiendo algunos descuydos_, ponia a todos más[496] deseo de me ver. Andaua ya gran multitud de seruidores, caualleros y señores de salua enbiando presentes y seruiçios y ofreçimientos, y a todos mi madre despedia diziendo que su hija era donzella y que no eramos mugeres _de palaçio y passatiempo_, que se sufria herrar; que se fuessen con dios. Entre todos quantos en mi picaron se adelantó más vn mançebo mercader estrangero rico, gentil honbre y de gran aparato: era en fin como le deseaua yo. Este más que ninguno otro se arriscó, a se me ofrecer trabajando todo lo posible porque yo le diesse audiençia; y como la moça le inportunaua sobre muchos mensajes, musicas y seruiçios y contino pasearme la puerta, alcançó de mi que yo le huuiesse de oyr, y sobre tienpos tasados y aplazados le falté mas de veynte vezes diziendo que mi madre no lo auia de sauer; y en el entretanto ningun mensaje le reçebia que no me lo pagaua con el doblo: que çamarro, saboyana, pieza de terciopelo, joyel, sortixa: de manera que ya que vna noche a la hora de maytines le vine a hablar por entre las puertas de la calle sin le abrir, me auia dado joyas de mas de doçientos ducados. En aquella vez que allí le hablé yo le dixe que en la verdad yo era desposada con un cauallero en Salamanca, y que agora esperaua auer la sentencia de los diez mil ducados de mi docte, y que aguardaua a mi esposo que auia de venir a me uer: por lo qual le rogaua yo mucho que no me infamasse, que daria ocasion de gran mal; y el pobre mançebo desesperado de salud lloraua y maldeziase con gran cuyta, suplicandome puesto de rodillas en el suelo ante las puertas çerradas que le diesse liçençia como vn dia se viesse delante de mi, que le pareçia no desear otra beatitud; y yo mostrandome algo piadosa y como por su gran importunidad le dixe: Señor, no penseis ni espereis de mí, que por todos los tesoros del mundo haria cosa que menoscabasse mi _honrra_ y honestidad; pero eso que me pedis alcançadlo vos de mi señora, que podra[497] ser que lo haga yo. Con esta palabra se consoló en tanta manera que pareçió _entonces_ de nueuo[498] resucitar, porque entendio della dezirla yo con alguna parte de affiçion sino que ser yo donzella y niña me causaua tener sienpre aquel desden, y no me atreuer a más liberalidad; y ansi me despedi dexandole a la puerta sollozcando y sospirando, y sin ninguna[499] pena ni cuydado me fue a dormir, y porque estuuiesse mi madre auisada de lo que se deuia hazer le conté lo que la noche passó. Luego por el dia proueyo mi seruidor para mi casa todo lo que fue menester, enbiando a suplicar a mi madre le diesse liçençia para la venir a visitar, y ella le enbió a dezir que viniesse pero que fuesse con tanto auiso y miramiento que no peligrasse nuestra honrra, y que antes ella le deseaua hablar por aduertirle de lo que nos conuenia, y que ansi le encomendaua viniesse cuando fuesse anocheçido, y que la huespeda no le[500] sintiesse; y ansi él vino anocheçiendo y entró con tanto recatamiento como si escalara la casa del rey.
MIÇILO.--Dime, gallo, ¿porqué te detenías tanto y hazias tantos encareçimientos?
GALLO.--Poco sabes deste menester. Todo esto que yo hazia era para ençenderle más el apetito; para que le supiesse más el bocado de la manzana que le esperaua dar. Que avn mucho más se le encareçí como verás. Pues como mi madre le reçibió se sentó en la sala con él diziendole: señor, yo os he deseado hablar por pediros de merçed que pues publicais que teneis affiçion a mi hija doña María, no la hagais obras que sean su destruiçion. Porque ya creo que, señor, sabreis, y sino quiero os lo dezir, que yo fue muger de vn valeroso cauallero de Salamanca de los mejores Maldonados; del qual me quedó vn hijo y esta hija que es la lunbre de mys ojos; y sabed que mi marido poseyó vn cuento de renta mientra viuio; porque su padre dispuso en su testamento que le poseyesse él por su vida por ser mayor; y que siendo él muerto suçediesse el hijo menor, hermano de my marido[501], con tal condiçion que diesse a cada vno de los hijos que quedassen al mayor çinco mil ducados; _y sino se los quisiese dar que suçediesse en ello el hijo mayor adelante en su linea_; y ansi el hermano de mi marido se ha metido en el mayorazgo y no quiere dar los diez mil ducados que deue a mis dos hijos; y ansi ha dos años que pleyteo con él, donde espero la segunda sentençia que es final en esta causa, que se dará antes de diez dias. En cuya confiança yo desposé a mi hija con vn cauallero muy prinçipal de aquella çiudad, mandandole los diez mil ducados en docte porque mi hijo le[502] haze donaçión de los suyos si yo le diese agora quinientos[503] ducados, porque va a Rodas por la encomienda[504] de San Juan, y está todo el despacho hecho del Rey y de su informaçion. Agora, señor hijo, yo os he querido hablar por dos cosas. Lo primero suplicaros que os tenpleis en vuestro ruar; porque cada dia esperamos al esposo de doña Maria; y si él venido tomasse sospecha de vos seria tomar vn siniestro que la echassedes a perder; y lo segundo que os quiero suplicar es que hagais esta buena obra a doña Maria mi hija, pues todo es para su remedio y bien, que nos presteis estos quinientos[505] ducados para con que enbiemos mi hijo de aqui: que yo os haré vna cédula de os los pagar auida agora la sentençia y execuçion; y en lo demas mi hija y yo estamos aqui para os lo servir; que no será ella tan ingrata que visto el bien que la hazeis no huelgue de os hazer el plazer que querreis; y diciendo esto le tomó mi madre por la mano y me le metio a vna camara donde yo estaua con una vela rezando en vnas Horas, y la verdad que te diga estaua rogando al demonio açertase mi madre en su petiçion; y como le[506] vi entrar fingi alguna alteraçion[507], y mirando bien le reçebí con mi mesura; y él mostró quererme[508] bessar el pie, y auiendo algo hablado en cosas uniuersales de la corte, del Rey, de las damas y caualleros, traxes y galanes, saliendose mi madre me dexó sola con él. El qual se fue luego para mí trabajando por me bessar, pero yo me defendí por gran pieza hasta que mi madre entró y le sacó afuera diziendo que le queria hablar, y él se le quexó mucho de mi desabrimiento y desamor jurando que me daria toda su hazienda si le quisiesse complazer. Mira, Miçilo, si el detenerme como tú antes me reprehendias si me aprouechó.
MIÇILO.--Por çierto, artifiçial maestra estauas ya.
GALLO.--Pues mira mi madre como acudió, que luego le dixo: Señor es niña y teme a su esposo, y nunca en tal se vio. Ella me obedeçera si le mando que se meta en vna cama con vos. Pues echandose á los pies de mi madre le dixo: hazedlo vos, Señora, por las plagas de Dios, que yo os daré quanto querais, y ansi fueron luego entre si conçertados que él le daria los quinientos ducados, y que mi madre le hiziesse la çedula de se los pagar dentro de vn mes; y que ella hiziesse que yo dormiesse vna noche con él, y ansi quedó que para la noche siguiente se truxiessen los dineros y hecha la çedula me diessen en rehenes a mi, y ansi en ese otro dia entendimos en aparejar lo que se deuia de hazer. Que pagamos la huespeda y despedimos la casa diçiendo que en anocheçiendo nos auiamos de yr, y comprando mi hermano vn par de mulas le auisamos de todo lo que auia de hazer. Pues luego venida la noche vino el mercader a lo conçertado _que avn no se le coçia el pan_, y nos dió _luego los_ quinientos[509] ducados y mi madre le hizo la çedula a su contento[510] _de se los pagar dentro de vn, mes_, y luego se aparejó la çena _qual el nouio la proueyó_; la qual acabada con mucho contento suyo nos metió mi madre en mi camara y çerró por defuera, y el se desnudó suplicandome que me acostasse con él, y yo dezia llorando con lagrimas que no haria a mi esposo tan gran traiçion, y él se leuantó y asiendo de mi se mostró enojar a porfia[511] _conmigo_, y yo por ninguna fuerça le quise obedeçer, pero lloraua muy vivas lágrimas, y él tomando a requerirme por bien; y yo ni por bien ni por mal, y ansi auiendo pasado alguna parte de la noche en esta porfia oymos llamar a la puerta de la calle con furia, sintiendo gran huella de caualgaduras, y era mi hermano que traya las mulas en que auiamos de partir, y entonçes mostrando alteraçion dixele que estuuiesse atento. Estando ansi hyrio mi madre a la puerta de la camara con furia y entrando dixo: ¡ay hija! que tu esposo es venido y preguntando por ti sube a te[512] ver, y diziendo esto tomamos ambas a mi seruidor, y ansi en camisa con vna espada en la mano le hezimos salir por vna recamara a un corredor que para este caso auiamos quitado unas tablas del suelo, y como él entró por alli _con intinçion de se recoger hasta ver el suçeso_, al primer passo cayó en vn corral, de donde no podia salir por estar çerrado al rededor; y luego yo vestiendome de todos los vestidos de mi galan, que me conoçian ya porque en ellos me crié, y despedidos de la huespeda los vnos a los otros no nos vimos mas hasta oy. De aqui nos fuemos a Seuilla y a Valençia, donde hize lançes de grande admiraçion.
MIÇILO.--Espantado me tienes ¡o gallo! con tu osadia y atreuimiento con que acometias semejantes hazañas. Que la flaqueza de ser muger no te encogia el animo a temer el[513] gran peligro en que ponias tu persona?
GALLO.--¿Qué diçes, Miçilo, flaqueza y encogimiento de animo? Pues más de veras te espantaras de mi quando yo fue Cleopatra: si me vieras con quanto estado y magestad me presenté ante Julio Cesar quando vino en Egipto en seguimiento de Pompeo, y[514] vieras vn vanquete que le hize alli para le coger[515] la voluntad, y que si me vieras en vna vatalla que di a Octauiano Çesar junto al promontorio de Leucadia, donde estuuo la fortuna en punto de poner en mi poder a Roma. En la qual mostre bien con mi ardid y desemboltura varonil la voluntad y ánimo que tuue de vençer las vanderas Romanas y lleuar delante de mi trihunfo a[516] Çesar vençido. Todo esto quiero dexar para otro tiempo en que tengamos mas lugar; y agora quiero te dezir de quando fue monja, lo qual por ser ya venido el dia en el canto que se sigue proseguiré.
_Fin del séptimo canto del gallo._
NOTAS:
[480] _Tachado_: Siguesse el septimo canto del Gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[481] G., nillados.
[482] G., marchito.
[483] G., miseros.
[484] G., dexaua.
[485] G., a.
[486] G., escape.
[487] G., los seglares teneis.
[488] G., por mi qual por ti.
[489] G., esta tu historia.
[490] G., sieruo sclauo.
[491] G., canto.
[492] G., vltimo.
[493] G., tienpo.
[494] que ninguno me viesse.
[495] G., otras.
[496] G., gran.
[497] G., podría.
[498] G., muerto.
[499] G., alguna.
[500] G., lo.
[501] G., y que si al tiempo de su muerte fuesse viuo vn otro hermano que era menor, que suçediese en el.
[502] G., la.
[503] G., quatroçientos.
[504] G., a tomar el habito.
[505] G., quatroçientos.
[506] G., la.
[507] G., algún subito espanto.
[508] G., querer bessarme.
[509] G., quatroçientos.
[510] G., a mi madre, la cual le hizo vna çedula.
[511] G., enojado porfiando.
[512] G., por te.
[513] G., tener temor al.
[514] G., si.
[515] G., ganar.
ARGUMENTO DEL OCTAUO CANTO DEL GALLO
En el octauo canto que se sigue el auctor se finge hauer sido monja, por notarles algunos intereses que en daño de sus conçiençias tienen. Concluye con vna batalla de ranas en imitaçion de Homero[517].
GALLO.--Si despertasse Miçilo holgariale entretener en el trabajo gustando él de mi cantar; porque la pobreza çiertamente nos fatiga tanto que con dificultad nos podemos mantener, y no sé si le soy ya algo odioso, porque algunas mañanas le he despertado algo más tenprano que él acostunbraua, por lo qual padeçiamos mucha más hanbre, y agora porque esta maçilenta loba no nos acabe de tragar tomóme por ocasion para atraerle al trabajo contarle mi vida miserable; donde pareçe que ha tomado hasta agora algun sabor, y plega a Dios que no le enhade mi dezir; porque avnque sea a costa de mi cabeza quiera él trabajar y ambos tengamos que comer.
MIÇILO.--¿Qué dizes, gallo; qué hablas entre ti? No me has prometido de me despertar cada mañana, y con tu graçioso cantar ayudarme en mi trabajo contandome tu vida?
GALLO.--Y ansi lo quiero yo, Miçilo, hazer; que no quiero yo por ninguna ocassion quebrantar la palabra que te di.
MIÇILO.--Pues di, que colgado estoy de tu habla y graçioso cantar.
GALLO.--Yo me proferi ayer de te dezir lo que siendo monja passé, y solo quiero reseruar para mí de qué orden fue, porque no me saques por rastro. Pero _noramala se diga_, quiero que sepas que este es el genero de gente más vano y más perdido y de menos seso que en el mundo ay. No entra en cuento de los otros estados y maneras de viuir; porque se preçia de mostrar en su habla, trato, traje, y conuersaçion ser vnica y particular. Lo que sueñan de noche tienen por reuelaçion de Dios, y en despertando lo ponen por obra como si fuesse el prinçipal preçepto de su ley. Dizense ser orden de religion: yo digo que es más confusion; y si algun orden tienen, es en el comer y dormir; y en lo que toca a religion, es todo ayre y libiandad, tan lexos de la verdadera religion de Cristo como de Hierusalen. No saben ni entienden sino en mantener parlas á las redes y loqutorio[518]. Su prinçipal fundamento es hazerse de los godos y negar su proprio y verdadero linaxe; y ansi luego que yo entré alli fue como las otras la más profana y ambiçiosa que nunca fue muger, y ansi porque mi padre era algo pobre publiqué que mi madre auia tenido amistad con vn cauallero de donde me auia auido a mí, y por desmentir la huella me mudé luego el nonbre; porque yo me llamaua antes Marina, como mula falsa, y entrando en el monesterio me llamé Vernardina, que es nombre estraño, y trabajé quanto pude por llamarme doña Bernaldina, fingiendo la deçendençia y genealogia de mi prosapia y generaçion, y para esto me faboreçio mucho la abbadesa; que de puro miedo de mi mala condiçion _y desasosiego_ procuraua de me agradar. Acuerdome que vn dia vn pariente mio enbio a visitarme con un paje; y preguntandole la portera a quien vuscaua respondió _el mochacho, buscaua_ a Bernardina, y yo acaso estaua alli _junto a la puerta_; y como le oy sali á él con aquella ansia que tenia que todos me llamassen doña Bernardina y dixele: ¡O! los diablos te lleuen, trapaz, que no te cabe en esa boca vn don donde cabe vn pedaço de pan mayor que tú. De lo qual á todas quantas estauan alli di ocasion de reyr[519] de mi vanidad.
MIÇILO.--Pues tu padre ¿tenia antes don?
GALLO.--Si _tenia_: sino que le tenia[520] al fin del nombre.
MIÇILO.--¿Como es eso?
GALLO.--Llamauase Françisco remendon. Ves alli el don al cabo. Mi mayor ocupaçion era enbiar casi cada dia a llamar los prinçipales y mas honrrados del pueblo vuscando negoçios que tratar con ellos; y dilatabalos por los entretener, y de alli venia a fingir vn pariente suyo con el qual dezia que mi padre tubo gran parentesco o afinidad[521]. Desta manera con todos los linajes de Castilla mostraua tener parte; con Mendoças, Manriques, Ulloas, Çerda, Vaçanes. El dia que yo no tenia con quien librar a la red y loqutorio me tenia por menos que muger, y si la abbadesa me negasse la liçençia me la yba a las tocas queriendola mesar, y la llamaua peor de su nonbre. Dos dias en la semana enbiaua por el confesor para me _confessar_ y consolar; y desde que saliamos de comer hasta la noche nos estauamos en el confessonario tratando de vidas ajenas; porque no se meneaua monja que yo no tuviese cuenta con ella. Otra vez me quexaua de la abbadessa que no me queria dar ninguna consolaçion, que estaua para me desesperar, o hazer de mí vn hecho malo; y amenazauala con la visita. Aconteçiame a mí vn mes no entrar en el coro a las horas fingiendo estar enferma de xaqueca, que es enfermedad de señoras, y para fingir este dolor hazia vnos generos de birretes portogueses afforrados en martas, o grana fina de poluo[522] demandada a mis seruidores, y deuotos _y familiares_. Pues para sustentar mis locuras y intereses lebanté vn vando en el monesterio de los dos san Juanes Euangelista y Baptista, y como yo tube entendido que mis contrarias con quien yo tenia mis differençias y pundonores seguian al Euangelista, tomé yo con mis amigas la devoçion _el apellido_ y parcialidad del Baptista; no más de por contradezir. Que de otra manera nunca tube cuenta ni eché de ver quál dellos mereçia más, ni quál era mejor.
MIÇILO.--¡O gran vanidad! Quánto mejor fuera que trabajaras por imitar a qualquiera dellos en virtud y costunbres!
GALLO.--Pues quando venia el dia de San Juan de Junio, quanto era mi desasosiego y mi inquietud! Reboluia todo el pueblo vuscando la tapizeria para la iglesia, claustras y refitorio. El hinojo, claueles, clauellinas, halelies, azuzenas y albahacas puestas en mil maneras de basijas de mucha curiosidad; y otras frescas y odoriferas yerbas y flores, yuncos y espadañas. Aparejaua las pastillas, moxquete, estoraque y menxui, que truxiessen toda la casa en grande y suaue olor. Traya aplazado el predicador de veynte leguas; y vn año antes negociado, y la musica vnica y peregrina de muchos instrumentos de suabe y acordada melodia. Negoçiaua las bozes de cantores de todos los señores y iglesias cathredales y colegiales quantas auia en la comarca. Despues para todos estos aparejaua casas, camas y de comer. Vuscaua aues, pescados y frutas de toda diferençia, preçio y estima. Un mes antes hazia _los_ mazapanes, bizcochos, rosquillas, alcorzas y confituras, y avn mucho sebillo de manos y guantes adobados, para dar a vnos y a otros conforme a la calidad y libiandad de cada qual que interuenia en mi fiesta.
MIÇILO.--Todo eso no se podia hazer sin gran costa. Dime ¿de dónde auias todo eso?
GALLO.--Por auerlo grangeaua yo vn año antes los amigos y seruidores por diuersas vias y maneras. Procurando negoçios, dares y tomares con todo género de honbres. De los vnos me aprouechaua para que me diessen algo; y de los otros para que demandassen a otros[523], y a otros queria para que me lleuassen mis recados y mensajes con que vuscaua y adqueria lo demas. De manera que yo me empleaua tan toda en este caso que nunca me faltaua cosa que hiziesse a mi menester[524].
MIÇILO.--O quán molida y quebrantada quedarias passada la fiesta; y más orgullosa, presuntuosa y profana en auer cunplido con tu vano interes! O quán miserable y desuenturada era esa tu ocupacion, lo que es más de llorar!
GALLO.--Las contrarias hazian otro tanto por Nauidad dia de San Juan Euangelista, que es el terçero dia de la pasqua.
MIÇILO.--Pareçe que tenia el demonio vn censo cada año sobre todas vosotras; la meytad pagado por las vnas por Nauidad; y la otra meytad a pagar por las otras a San Juan de Junio. ¿Qué libiandad tan grande era la vuestra; que siendo ellos en el çielo tan yguales y tan conformes, aya entre sus deuotas acá tanta desconformidad y disension? Antes me pareçe que como verdaderas y buenas religiosas deuieredes preçiaros ser mas deuotas del Santo quanto mas trabajauades en su imitaçion. Las baptistas procurar exçeder a las otras en el ayuno contino, en el vestido poco; en la penitençia y sanctidad, y las euangelistas procurar lleuar uentaja a las otras en el recogimiento, en la oraçion, en el amor que tubo a su maestro, en aquella virginidad santa por la qual le encomendó Dios[525] su madre virgen. Pero como toda vuestra religion era palabras y vanidad, ansi vuestras obras eran profanas y de mundo, y ansi ellas tenian tal premio y fin mundano. Porque si vosotras os matais a chapinazos sobre quál de los dos San Juanes fue mejor, y vosotras no teneis ni seguis punto de su bondad seriades como son dos negras esclauas de dos señoras que se matassen a puñadas sobre quál de sus amas era más hermosa; y ellas dos quedassen negras como un tizon. O como dos romeros que muy hanbrientos y miserables con gran enojo se matassen sobre quál es el más rico desta çiudad, y ellos quedassen muertos de hanbre sin que nadie[526] les dé vn pan que comer.
GALLO.--De lo que yo senti entonçes desta gente tengo por opinion que naturaleza hizo este genero de mugeres en el mundo por demas; y por esta causa las echó en los monesterios como quien las arrima a vn rincon; y como ellas se ven tan fuera de cuenta trabajan con estas industrias de Sathanas darse a entender; y ansi el primer pensamiento que la monja conçibe entrando en el monesterio es que le tienen vsurpado el reyno y que se le tienen por fuerça; y que por eso la metieron como en prision alli, y seriale mas conueniente y prouechoso hazerse entender que aquella es casa de orates ó locos, donde fue lançada porque está sin seso desde que naçio, porque acá afuera no haga mal. Pues sabras, que yo fue enferma de vn çaratan de que en los pechos fue herida, de que padeçí mucha passion hasta que la muerte me lleuó; y luego mi alma fue lançada en vn cuerpo de vna Rana en el lago de Genesareth que esta en Palestina. Donde por yr tan acostunbrada a parlar no hazia sino cantar a la contina: prinçipalmente quando queria llouer por dar plazer al labrador que lo tiene por señal. En aquella vida viuia yo en algun contento por la gran libertad de que gozamos todas alli. Tratauanos muy bien vn benignissimo rey que teniamos; mantenianos el lago en toda paz y tranquilidad avnque algo contra la condiçion que yo auia tenido acá: pero la nueua naturaleza me mudó. No haziamos sino salir a la orilla al sol y estendernos con mucho plazer, y a su hora tornarnos a entrar en toda quietud; y como en ningun estado en esta vida falte miseria, tentaçion y trabajo, y creo que el demonio entiende en desasosegar toda criatura que en el mundo ay, ansi nos dio a nosotras vn desasosiego el mayor que se puede encareçer, y sabras que como es cosa comun, teniamos alrededor de nuestro lago mucha copia de ratones que se vienen por alli a viuir de los pueblos comarcanos en sus cuebas y choças, por viuir en más seguridad; y estos por ser gente de buena conuerzaçion hizieron con nosotras gran vezindad: y nosotras los tratamos a la contina muy bien. Suçedio que vn dia quiso (que no deuiera) vn hijo de su rey con algunos otros sus principales y vasallos passar a la otra parte del lago a visitar çiertos parientes y amigos y aliados que vibian allá. Y por ser muy largo el lago tenia gran rodeo y trabajo y avn peligro para passar, y comunicando su voluntad vn dia con çiertas ranas del lago, ellas, o por enojo que tuuiessen dellos, o por mala inclinaçion pensaron hazerles vn gran daño y vurla, y fue que ellas se les ofreçieron de los passar sin lission, si fiandose dellas se subian sobre sus lomos; que cada vna dellas tomaria el suyo sobre sí y ansi nadando los passarian a la otra parte, y que por más asegurar[527] atarian las colas dellos a las piernas traseras de las ranas, porque si se deleznassen del cuerpo no peligrassen en el agua. Ansi ellos confiados de su buena oferta vinieron hasta vnos veynte de los prinçipales de su vasallaje, quedando sus criados y familiares a la orilla mirando la lastimosa tragedia; y quando las ranas tuuieron a los señores ratones en el medio del lago ante los ojos de todos los que quedaban a la orilla se van con ellos a lo hondo, y zapuzandose muchas vezes en el agua los ahogaron a todos: y luego como fue auisado su Rey y los padres y parientes de los otros vinieron al agua a ver si acaso podrian remediar aquel cruel aconteçimiento, y como ni por ruegos, ni por lagrimas, ni promesas, ni amenaças no pudieron alcançar de nuestras ranas que no lleuasen aquel daño a execuçion dieron muy grandes bozes, llantos y alaridos, jurando por la grandeza del sol su padre, y por el valor y las entrañas de su madre la tierra de vengar tan gran traiçion y alebosia. Protestauan la injuria contra nuestro Rey pareçiendoles que no podia ser tan grande atreuimiento sino con su mandado y espreso fabor; y como nuestro Rey oyó las bozes y pesquisó la causa y la supo, salio de su palaçio con algunas ranas prinçipales que se hallaron con él, y por aplacar los ratones mandó con gran diligençia se buscassen los malhechores a do quiera que los pudiessen auer y los truxiessen ante su magestad, y avnque todos no se pudieron auer luego, en fin fueron presas alguna cantidad dellas: de las cuales se tomó su confesion por saber si algun señor particular les mandó hazer aquel daño; y como todas[528] confessaron que ellas de su propio motiuo[529] y maliçia lo auian hecho fueron condenadas a muerte, y avn se quiso dezir que alguna de aquellas ranas que fueron presas, por ser hijas de personas señaladas fueron secretamente sueltas y ausentadas, porque vntaron las manos a los juezes, y avn más los escriuanos en cuya mano dizen que está más çierto poderse hazer; y ansi escaparon las vidas del morir.
MIÇILO.--Pues Dios las guardó viban y hagalas Dios bien. Por çierto gran descuydo es el que passa en el mundo el dia de oy: que siendo vn offiçio tan prinçipal y caudaloso el del escriuano, y tan neçesario, que sea[530] honbre de fidelidad para que todos viban en paz y quietud, consienten y permiten los prinçipes criar notarios y escriuanos hombres viles y de ruynes castas y suelo: los quales por pequeño interes peruierten el derecho y justiçia del que la ha de auer; y sobre todo los proueen de los officios mas principales y de más peligro en su Reyno: como es de escriuanias de chançillerias[531] y consejos y regimientos y gouiernos de su hazienda y republica: lo qual no se auia de hazer por ninguna manera, pues en ello va tan gran interes y peligro.
GALLO.--Y ansi un dia de mañana como salio el sol fueron las condenadas sacadas a la ribera y pregonandolas vn pregonero a alta boz por alebosas, traydoras, matadoras, _homiçidas_ de sus bezinos y aliados, que las mandaua su Rey morir; y ansi ante gran muchedunbre de Ranas que salieron del lago y muchos ratones que lo vinieron a ver fueron publicamente degolladas. Pero el Rey Ambrocos (_que ansi se llamaua el Rey de los ratones_) y todos aquellos señores estauan retraidos en sus cuebas muy tristes y afligidos por la perdida de sus hijos; y ansi mandó su rey llamar a cortes, y luego fueron juntos los de su Consejo y grandes de su Reyno. Donde con grande encareçimiento de palabras les propuso la cruel traiçion que hauian cometido las ranas: y no en qualesquiera de su reyno, sino[532] en su mesmo hijo y de los prinçipales señores y caualleros de su tierra. Por lo qual avnque pudieran disimular qualquiera otra injuria por ser sus bezinas y aliadas, pero que este caso por ser tan atroz en la persona real y suçesor del Reyno no se sufria quedar sin castigo; y ansi los ratones indignados por las lagrimas y encareçimientos de su Rey se ofreçieron con sus personas y estado salir luego al campo: y que no boluerian a sus casas hasta satisfazer y vengar su prinçipe _Rey_ y señor o perder en el campo sus vidas. Y ansi el Rey les mandó que dentro de quinze dias todos saliessen al campo a acompañar su persona real, y mandó luego auisar con sus patentes, cartas y prouisiones a todos los ratones bezinos al lago, que supiessen la injuria hecha a su rey: y que todos so pena de muerte saliessen a las orillas y hiziessen el posible daño en las ranas que pudiessen auer. Luego todos aquellos señores se fueron a sus tierras aparejar y venir con sus compañías al mandado de su rey. Porque esto tienen los ratones que son muy obedientes a sus mayores; porque al que no lo es le despedaçan todos con los dientes; ni es menester para el castigo del tal delito que venga particular pesquisidor ni executor de la corte: que[533] luego es tal _delinquente_ castigado entre ellos con muerte: y ansi no se osa ninguno desmandar. Ya nosotras las ranas de todo esto eramos sabidoras, porque no faltaron algunos de sus ratones que por tener con algunas de nosotras estrecha amistad se lo comunicasen. Prinçipalmente todo aquel tiempo que passó antes que se publicasse la guerra, porque hasta entonçes avn estauan en pie muchas de las antiguas amistades que auia entre vnos y otros en particular, y tanbien lo uiamos por esperiençia en nuestro daño: porque ningun dia auia que no pareçiessen a la costa del lago muchas ranas muertas, porque los ratones se llegauan a ellas con disimulaçion y con los dientes las hazian pedaços; _y prinçipalmente hazian esto vna compañia de malos soldados que de estrañas tierras el Rey auia traydo alli de vn su amigo y aliado: gente muy belicosa y de grande animo, que ninguna perdonauan que tomassen delante de si_. Ya eran tan grandes los[534] daños que se nos hazian que no se podian disimular, y dentro de quinze dias pareçieron ante las[535] riberas de Genesareth más de çien mil ratones, en tanta manera que el campo cubrian. Vino alli su[536] Rey _Ambrocos_ con gran magestad con todo el aparato de tristeza y luto, protestando de no yr de alli sin vengar muy a su voluntad la muerte de su hijo; y ansi mandó dar en el campo vn muy brauo y sangriento pregon. Traya vn fiero raton por capitan general, al qual llamauan Lampardo el cruel: viejo y de maduro juizio, que toda su vida auia vibido en los molinos y _las_ hazeñas que estan en el rio Xordan y Eufrates. Traya debajo de su vandera en nombre de Ambrocos su rey quarenta mil ratones de grande esperiençia y valor. Venia alli Braquimis[537] Rey de los ratones que habitan toda la tierra de Samaria y Cana, el qual traya treynta mil. Venia Aplopetes, Rey de los ratones que moran Nazareth, Belen y Hierusalen: el cual traya otros treinta mil y más. Vinieron otros señores, prinçipes, vasallos y aliados del Rey Ambrocos que trayan a çinco mil y a diez mil. De manera que en breue tiempo todo el campo se cubrio. Como nos vimos en tanta neçesidad y aprieto acudimos todos a nuestro Rey llorando nuestra libertad perdida, al qual hallamos en la mesma afliçion sin saber cómo se remediar.
MIÇILO.--Entonces, gallo, hallado auias oportunidad para executar tu belicosa condiçion que tenias siendo monja.
GALLO.--Muchas mas fuerças y orgullo tenia yo en el monesterio para reboluer. No auia en todo el lago ninguna rana que no estuuiesse acobardada y como abscondida y encogida de temor, y ansi la nuestra reyna, mandó que todas las ranas sus subditas se juntassen, que se queria con ellas aconsejar. Las quales quando fueron juntas les[538] propuso el aflito y miseria en que estauan[539]. A algunas dellas les pareçio que seria bueno dexar aquella ribera a los ratones y passarse a la contraria, donde les pareçia que no abria quien las dañasse. Pero como auia alli ranas de todos los rededores y partes del lago dieron fe que no auia dónde huyr ni poder salir con libertad: porque por todas partes estauan puestos[540] gran multitud de ratones a punto de guerra, los quales procurauan dañar y matar en las ranas como las podian auer, no dexando alguna a vida. De manera que como nosotras vimos el ardid con que nuestros enemigos nos perseguian determinamos que seria bien salir al campo y darles una batalla: porque nos pareçió mejor morir, que no infames y encerradas y sin libertad cada dia padeçer. Pero lo que más nos afligia era el faltarnos armas con que pelear. Porque esta ventaja tienen de su naturaleza todos los animales: que a todos dió armas naturales naçidas consigo para se defender de sus enemigos y de aquellos que los quisiessen dañar. Al leon dió vñas, esfuerço y destreza. A la sierpe dió concha. A las aues dió vñas y buelo, y al cauallo herraduras y dientes con que se defienda, y ansi al raton dió vñas y dientes con que hiera, y a cada qual animal en su naturaleza armó; y a la rana, por hazernos el animal más simple y miserable, le dexó sin armas algunas con que pudiese defender de quien le procurasse dañar.
MIÇILO.--A mí me parece, gallo, que en todo eso prouelló con gran prudencia naturaleza, porque como quiso criar la rana simple y sin perjuizio y daño, ansi lo crió sin enemigo que la dañasse; y porque alguna vez se podia ofreçer que con furia la acometiesse otro algún animal la proueyó de ligereça para nadar, y el salto para huyr. ¿Que culpa tiene naturaleza si vosotras enrruynais y corrompeis la sinpleza con que ella os crió?
GALLO.--Tú tienes mucha razon, _porque en el mundo no ay animal que no aya corrompido con su maliçia las leyes que su naturaleza le dió_; y ansi por vernos confusas en este caso sin poder alcançar a sabernos dar remedio, acordose que nos socorriessemos del consejo y ayuda de çiertos generos de pescados que en aquel lago andauan en nuestra compañia, y prinçipalmenmente de vnos grandes barbos que alli se criauan y a estos nos fuemos contandoles nuestra miseria, y ellos como es gente muy honrrada y bien inclinada y trabajan vibir sin perjuizio de nadie, que hasta oy no se quexó dellos alguna naçion. Por esta causa pareçioles tan mal la traiçion que nuestras ranas hiçieron á los ratones que casi con disimulaçion se determinauan ver de nosotros (sic)[541] vengados los ratones.
Pero ya por la estrecha y antigua amistad que por la contina vibienda entre nosotros auia nos estimaban por parientes y naturales, y ansi se dolieron de nuestra neçesidad y se proferieron a la remediar, ayudandonos[542] con consejo y fuerças; y puestos luego en esta determinaçion se leuantó vn baruo ançiano y de buen consejo y nobleza y ante todos propuso ansi: Honrradas dueñas[543], _vezinas, amigas y parientas_, a mí me pessa auer de seguir y faboreçer en esta empresa parte tan sin razon y justiçia: pues vosotras aueis injuriado y ofendido a vuestros amigos vezinos y comarcanos tan sin os lo mereçer; yo nunca pensé que vuestra simpleza tuuiera acometimiento de tanto doblez. Ni sé quien os dió lengua ni alma para fingir, ni manos para ansi dañar con _tan aleuoso_ engaño. ¿Quién no se fiara de vuestra flaqueza, pensando que vuestra humildad seria tal como la mostrais? Quán justo fuera faboreçer antes a[544] vuestro castigo que a vuestra defensa? Pero de oy más neçesitais nos a vivir con vosotras con auiso; y por venir á demandarnos[545] socorro; porque es la ley de los nobles no le negar á quantos afligidos le pidan, es razon que se os dé: y ansi es mi pareçer que ante todas cosas tratemos de os dar armas con que peleis y os defendais; porque çiertamente os tienen en esto gran ventaja los ratones en dientes y vñas. Por lo qual auiendolo mirado bien, es mi consejo; que hagais capaçetes de las caxcaras de huebos que se pudieren auer, que muchas hay en este lago, que los pescadores nos[546] echan por çeuo para nos pescar; y estas caxcaras puestas en la cabeza os será alguna defensa para las heridas; y por lanças lleuareis unos yuncos que ay en esta ribera, que tienen buenas puntas con que podais herir; que nosotros con nuestros dientes os los cortaremos quantos tengais neçesidad, y vosotras trabajad por os hazer diestras con estos yuncos como podais con destreza herir; aprended con la boca y manos como mejor os aprouecheis dellos. Saldreis al campo con estas armas; y si os vieredes en aprieto recogeros eis al agua, donde estara gran copia de nosotros[547] a la costa escondidos; y como ellos vengan con furia siguiendo su vitoria caeran en nuestras manos; y con nuestras colas y dientes el que en el agua entrare perderá la vida. De todos fue aprobado el consejo del buen pez, y ansi deshecha la consulta cada cual se fue a aprouechar de lo que más pudiesse auer. Las ranas todas nos dimos a vuscar caxcaras de huebos por mandado de nuestra Reina; y los barbos á cortar yuncos; y avnqve se hallaron alguna cantidad de caxcaras no fueron tantas que pudiessen armar a todas; por tanto se mandaron primero proueer las Señoras[548] y prinçipales _ranas_; y despues fueron repartidas las armas por vanderas y compañias. Pero ninguna fue sin lança, porque los barbos proueyeron de gran copia de yuncos; y ansi proueydas las vanderas y capitanias por aquellas Señoras[549], a mi como sabia la Reyna que yo era la mas diestra en armas de todas quantas auia en el lago[550], porque del monesterio yua yo ya diestra por la mucha costumbre en que estauamos a jugar de chapinazo y remeson por dame aca esa paja, prinçipalmente sobre quién soys vos, mas quién soys vos, quando començauamos a apurar los linajes. Ansi que por conoçerme a mi más industriada _en las armas_ que a todas me rogó quisiesse açeptar el offiçio de capitan general; y ansi ordenadas las esquadras que cada vna acometiesse a su tienpo y coyuntura; porque avn siendo mucha gente si va desordenada va perdida. Quanto mas siendo nosotras pocas en conparaçion de los ratones era más neçesario el buen orden y conçierto; y ansi yo me tomé a Marfisa marquesa de la costa de Galilea que lleuaua veynte mil, y a Marula duquesa de la costa de Tibiriades que lleuaua otras veynte mil, y yo que de mi costa tomé otras diez mil. Con estas çinquenta mil ranas las mejor armadas que auia en la compañia salimos del agua al campo. Salimos vna mañana en saliendo el sol con gran canto y grita. Quedaua la nuestra Reyna[551] con otras veynte mil ranas dentro en el lago para socorrer en la neçesidad: y con otras muchas señoras[552] y prinçipales del lago; y esto porque las ranas en sus batallas y guerras no consienten que sus reyes salgan al peligro hasta que no se puede escusar: que sus capitanes y señores hazen primeros acometimientos y rompimientos de la guerra; y demas de la gente dicha estaua vna buena compañia de çinco mil barbos todos escogidos y muy platicos en la guerra, _que se hallaron en las batallas que vuieron los atunes en tiempo de Lazaro de Tormes con los otros pescados_, los quales estauan encomendados por el Rey a Galafron[553], Duque de la costa de genesareth, por su capitan, barbo de grande esperiençia y ardid; ya de nuestra salida tenian notiçia los ratones que no se les pudo esconder, y estauan a punto para nos reçebir, y pensando nosotras ser ventaja acometer arremetimos con grande esfuerço, grita y animo, cubiertos[554] bien de nuestros yelmos, puestas las puntas de nuestras lanças en ellos[555] para que se lançassen por ellas, y ansi començamos con mucho compas y orden a caminar para ellos. Venia en la delantera de toda la compaña aquel fuerte Lampardo su Capitan general dando grandes saltos por el campo, que no pareçia sino que era aqueste[556] su dia, y yo con aquella sobra de animo que se podia comparar con el de vn fuerte varon sali a él, y como él no era auisado de aquella nuestra arma vinose derecho por me dañar: pero como le puse la punta del yunco[557] y le piqué saltó afuera hasta reconoçer bien el arma con que le heri; ya se juntaron las hazes de la una parte y de la otra donde las nuestras mostraron tratar a los ratones mal, porque como ellos no auian pensado que nosotras tuuieramos armas tomaron algun temor: y ansi se començaron a detener, y en alguna manera se sentia de nuestra parte ventaja: porque si les dieramos ocasion de nos temer no quisieramos más. Pero de nuevo Lampardo y Brachimis y Aplopetes tornaron a nos acometer: y como sintieron que nuestras lanças y armas eran de ninguna fuerça ni valor lançaronse por nosotras con façilidad. Matauan y despedaçaban quantas querian, en tanta manera que no los podimos resistir su furia, y ansi fue neçesario recojer el exerçito al lago; y los ratones con aquel animo que la vitoria les daua vinieron a se lançar por el lago adelante: donde saliendo los barbos dieron en ellos con tanta furia que hiriendo con las colas y dientes en breue tiempo mataron _y ahogaron_ más de diez mil; y quiso mi ventura que yo quedase en la tierra por recoger mi gente que venia huyendo desmandada[558] a lançarse _sin orden_ al lago, y sucedió que como Lampardo me vido _en el campo_ se vino para mí: y avnque yo le reçebi con algun animo no me pudo negar mi naturaleza de flaca rana y no exerçitada: por lo qual no le pudiendo resistir se apoderó en mí, y tropellandome con la furia que traya me hizo saltar el yelmo de la cabeça, y hincó con tanta furia los dientes y vñas en mí que luego espiré; y ansi no supe en aquella batalla lo que mas passó. Avnque sospecho que por bueno[559] que fuesse el fauor de los barbos no quedarian los ratones sin satisfazerse bastantemente.
MIÇILO.--Por çierto gran deseo me queda de saber el suçeso de la batalla: porque no puedo yo creer que no tuuiesse[560] satisfazion la justiçia de Dios. Cosa marauillosa es, que un animal tan sin manos, _y ser simple y pusilanime_ tenga atreuimiento para ansi con tanto daño engañar. Vn animal tan callado, tan humilde, tan sin alteracion, de tanta religion y recogimiento acometa vn tan atroz y nefando insulto, speçie tan calificada de traiçion. ¿Quién no fiara dellas? A quién no engañaran con su fingida[561] simpleza? No en vano dizen: que más daño haze un rio manso, que vn hondo y furioso. Porque á la contina se vio por esperiençia estar la hondura y çienago en el remanso y quietud _del agua_. Pero sobre todo lo que me has contado, gallo, estoy espantado quando considero quán estremado animal es la muger. Tan presuntuoso, tan vanaglorioso, tan desasosegado, tan cobdiçioso de estima, mando y veneraçion, _aviendo sido criado por Dios para tanta bajeza y humildad: que poca differencia y ventaja ay entre la rana y este animal_ que no ay[562] muger por pobre y miserable que sea que no presuma de si ser mereçedora y poderosa para mandar y gouernar la monarchia del vniuerso, y que es pequeño el mundo para lo mucho que tiene entendido de si. _Çiertamente tú tienes mucha razon en sustentar auer toda criatura corrompido la carrera y regla de su viuir._
GALLO.--Çiertamente tú dizes la verdad; que no saben tener en sus cosas templança ni medio; mas en todo son amigas del estremo.
MIÇILO.--Hasta[563] vna monja que está en vn monesterio ençerrada, auiendo professado la humildad y menospreçio de los mandos y preheminencias y ventajas con que el mundo faboreçe a sus mas incumbrados naturales, y auiendo prometido a Dios y a la religion de negarse a sí y a su proprio interes; y que solamente hará la voluntad ajena _y de su perlada y mayor_, y veys con quanto estremo se sacude de su profesion y en alma y obras y pensamiento vibe al reues; y porque me pareçe que es especie de estremada vileza dezir mal de mugeres quiero acortar en este proposito[564]; porque los honbres honrrados antes las deuen defender _por ser flaco animal_[565]; que de otro materia se nos auia ofreçido de que pudieramos largo hablar. Pues, ¿qué si dezimos en el estremo que tienen en el amar y aborrecer? En el qual ningun inconueniente ni estoruo se le pone delante para dexar de effectuar su voluntad; y sino las obedeçeis y respondeis quando os llaman con igual amor vueluen en tanto odio y yra que se arriscan al mayor peligro del mundo por se satisfazer.
GALLO.--Ay Miçilo, que en mentarme ese proposito me has lançado vn espada por las entrañas, porque me has acordado de vn amigo que por esa causa perdi[566], _el mayor y más fiel que nunca tuuo la antiguedad_. Que si mi coraçon sufriesse a te lo contar marauillarte yas cómo acordandome dello no reuiento de passion.
MIÇILO.--Gran deseo me pones, gallo, de te lo oyr, y ansi te ruego que te esfuerçes por amor de mí a me lo contar: que segun me lo has encareçido deue de ser cosa digna de saber.
GALLO.--Pues avnque sea a costa de mis ojos y coraçon yo te lo quiero contar por te obedeçer. Cantarte he vn amigo qual nunca otro como el se vio. En fin, qual deven los buenos amigos ser, y lo demas que a este proposito acompañare en el canto que se sigue lo oyras.
_Fin del octauo canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[516] G., el.
[517] (_Tachado_). Siguesse el octauo canto del Gallo de Luçiano orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[518] G., loqutorios.
[519] G., que se riesen.
[520] pero teniale.
[521] G., fingirme pariente suyo, por rodeos de conoçimiento o afinidad de alguno de su linaxe.
[522] G., Florençia.
[523] G., me vuscassen lo que hazia a mi menester.
[524] al cumplimiento de mi voluntad.
[525] G., Cristo.
[526] G., ninguno.
[527] G., las atarian.
[528] G., ellas.
[529] G., motu.
[530] G., este en.
[531] G., chançellerias.
[532] G., pero.
[533] G., porque.
[534] G., ya los daños eran tan grandes.
[535] G., nuestras.
[536] G., el.
[537] G., Brachimis.
[538] G., nos.
[539] G., estauamos.
[540] G., estaua puesta.
[541] G., nosotras.
[542] G., a nos faboreçer.
[543] G., Honrrada gente.
[544] G., en.
[545] G., venirnos a demandar.
[546] G., las.
[547] G., estaremos muchos de vuestros amigos.
[548] G., los señores.
[549] G., aquellos señores.
[550] G., considerando la Reyna que en toda su comarca no auia mas sabia rana que yo ni mas esperimentada en guerra y disensiones.
[551] G., nuestro Rey.
[552] G., muchos señores.
[553] G., Estos trayan por su capitan a.
[554] G., cubiertas.
[555] G., nuestros enemigos porque.
[556] G., este.
[557] G., yunque.
[558] G., desuaratada.
[559] G., grande.
[560] G., quedasse sin bastante.
[561] G., aparente.
[562] G., y no vereis.
[563] G., Que basta.
[564] G., callar.
[565] G., Vna sola cosa no puedo dexar de dezir y encarecer: el extremo.
ARGUMENTO DEL NONO CANTO
En el nono canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado Toxaris, en el qual trata de la amistad, el auctor trata de dos amigos fidelissimos que en casos muy arduos aprobaron bien su intinçion. Enseñasse quales deuen ser los buenos amigos[567].
GALLO.--¿Estás ya despierto, Miçilo, que yo a punto estoy para proseguir en lo que ayer quedé de te contar? Porque avnque sea a costa de mis entrañas y me dé algun dolor, oyras vna conformidad y fidelidad de dos amigos los mayores y mas verdaderos que nunca entre los hombres se vió. Una confiança y affiçion que dixeras viuir vna sola alma en dos. Vna casa, vna volsa, vnos criados, vn spiritu sin parçialidad ni diuision.
MIÇILO.--Gran pieza de tiempo ha que estoy deseando que despiertes, cobdiçioso de te oyr. Agora di tú, que sin distraimiento alguno te oyre todo lo que querras.
GALLO.--Pues ante todas cosas te quiero hazer saber que siendo yo vn tiempo natural frances y de Paris llamado Alberto de Cleph, y siendo mançebo mercader tube vn amigo natural de la mesma çiudad llamado Arnao Guillen, el más verdadero y el más fiel que nunca tubo la antiguedad. Este fue casado en la villa de Embers en el ducado de Brauante con vna donzella llamada Beatriz Deque, hija de honrrados padres, hermosa y de buen linaxe, la qual truxo consigo a viuir á Paris. Pues por auer sido grandes amigos en nuestra niñez y juuentud no çesó nuestra amistad por ser Arnao casado, mas antes se augmento y creçió más; y ansi porque sepas a quanto llegó nuestra afiçion y amor sabras que por tener çiertas cuentas viejas que conuenia desmarañarlas con çiertos mercaderes de Londres huimos de yr allá, y aparejado nuestro flete y matalotaxe dimonos a la vela encomendandonos a Dios; y yo era honbre delicado y de flaca conplexion, neçesitado al buen regimiento, y a mirar bien por mi salud. Pero Arnao era hombre robusto, valiente, membrudo y de muy fuerte natural; y luego como salimos del puerto a mar alta conmençoseme a leuantar el estomago y a bomitar con gran alteraçion y desasosiego de mi cuerpo, con gran desbaneçimiento de cabeça, y ansi suçedió a esto que nos sobreuino luego vna tan fragosa[568] y espantosa tempestad que pareçia que el çielo con todas sus fuerças nos queria destruir. ¡O Dios omnipotente! que en pensarlo se me espeluçan y enheriçan agora las plumas de mi cuerpo. Començosse a obscureçer con grandes nublados el dia que a noche muy çerrada semejaua. Bramaua el viento y el tempestuoso mar con espantosos truenos y temerosos relampagos: y mostrandose el çielo turbado con espesas plubias nos tenia a todos desatinados. El viento soberuio[569] nos çercaua[570] de todas partes: agora heriendo a popa, agora a proa, y otras vezes, lo que más desespera al piloto, andaua[571] rodeando la naue hiriendo el costado con gran furia. Andauan tan altas las olas que pareçian muy altas montañas: que con tan temerosa furia nos mojauan en lo mas escondido del nauio como si anduuieramos a pie por medio del mar. Cada vez que venian las olas a herir en el nauio tragauamos mil vezes la muerte desesperados de salud. Gritan los pilotos y grumetes, qual en popa, qual en proa, qual en la gauia, qual en el gouernalle, amarillos con la muerte esperada; gritan mandando lo que se deue hazer: pero con la brama del mar y vientos no se pueden vnos a otros oyr, ni se haze lo que se manda; las velas lleua ya el mar hechas andraxos y del mastel y antena no ay pedaço de vn palmo; todo saltó en rachas, y muchos al caer fueron mal heridos en diuersas partes de su cuerpo. Sobreuino ya la noche que hizo doblada la obscuridad, y por el consiguiente la tempestad más atroz y soberuia. Era tanto el estruendo que sonaua en los concauos çielos, y tantos los truenos que de la parte del septentrional polo proçedian que pareçia desconçertarse los exes de los nortes, y que el çielo se venia abajo; la naturaleza mesma por la parte de la tierra temio otra vez la confusion del diluuio que en tiempo de Noe pasó: porque los elementos pareçia auer rompido su concordia y limites, y que boluia aquella tempestuosa lluuia que en quarenta dias bastó cubrir toda la haz de la tierra. Muchas vezes el toruellino de las olas nos subió tan altos que viamos desde ençima tan gran despeñadero de mar quanto se ve estando las aguas serenas desde las altas rocas de Armenia. Pero quando nos bajaua el curso al valle entre ola y ola apenas se descubria el mastel sobre las ondas. De manera que vnas vezes tocauamos con las velas en las nubes: y otras vezes con el rostro del nauio en el arena, y el miedo era ya tanto que no sabia el maestro socorro alguno en su arte, ni sabia a quál ola se auenturasse, ni de quál se _asegurasse_ y guardasse. Porque en tal estado estauamos que la mesma discordia del mar nos socorria para que no fuessemos a lo hondo: porque en trastornando vna ola la nao por la vna parte, llegaua otra por la contraria que expelia la parte vençida y la leuantaua. De suerte que era forçado que qualquier viento que llegasse fuesse en su fabor para endereçarla; ymagina qué confusion hubiesse alli con el gritar, amaynar y cruxir, y matarse los vnos sin oyr[572] los otros por el grand[573] estruendo y ruydo del mar y vientos, y sin verse por la gran obscuridad que hazia en la noche. Pues estando el çielo y el mar en este estado que has oydo quiso mi ventura que como mi estomago fuesse indispuesto y alterado por el turbado mar y su calidad, bomitaua muy amenudo de lo intimo de las entrañas. Suçedió que queriendo vna vez con gran furia bomitar colgado algo al borde sobre el agua por arroxar lejos, y espeliendo vna ola el nauio me sacudió de si al mar, y avn quiso mi ventura que por causa de mi mala dispusiçion no estuuiese yo desnudo como estauan ya todos los otros a punto, para nadar si el nauio se anegasse; y como yo cay en el agua de cabeça fue luego sumido a lo hondo, pero ya casi sin alma la mesma alma me subió arriba y ansi llegando a lo alto començe a gritar y pedir socorro; y como Arnao andaua vuscandome por el navio y no me halló donde me auia dexado, miró al agua y plugo a Dios que me reconociesse[574] entre las ondas, y sin temer tenpestad, obscuridad ni[575] braueza de las olas saltó junto a mi en el agua que ya estaua desnudo con los otros, y luego animandome dixo: esfuerçate hermano Alberto, no ayas miedo que aqui estoy yo; que no pereçeras mientras la vida me acompañare; y como junto a mi llegó me leuantó con las manos trayendome al amor del agua y al descanso de la ola; lleuauannos los vientos por el mar acá y allá sin poderlos resistir, y la ola furiosa con impetu admirable nos arrebataua y por fuerça nos hazia apartar lexos el vno del otro. Pero luego boluia Arnao a las bozes que yo le daua, y con fuerças de más que honbre me tomaua y con amorosas palabras me esforçaua no le doliendo a él su propria muerte tanto como verme a mi çercano a la mia. Procurauan del nauio echarnos tablas y maderos con intinçion de nos remediar; pero no nos podiamos aprouechar dellas por el gran viento que las arrebataua de nuestras manos, y lo que más nos desesperaua y augmentaua nuestra miseria era que durasse tanto la tenpestad, y avn pareçia que sobre ser pasadas diez horas de la noche començaua. Piensa agora, yo te ruego Miçilo, si en el mundo se puede agora hallar vn tal amigo que en tan arduo caso, estando seguro en su nauio en lo más fragoso desta tan furiosa tenpestad, viendo en semejante neçesidad su compañero tan çercano a la muerte, con tanto peligro se arroje a la furia y fortuna del agua, viento y ola y a la oscuridad de la tenpestuosa noche. Pon, yo te ruego, ante tus ojos todos aquellos tan encareçidos peligros, que no ay lengua que los pueda poner en el estremo que tiene en la oportunidad la verdad, y mira cómo despreciandolo todo Arnao y posponiendolo, solamente estima saluar al compañero por tenerle tan firme amor. En fin plugo a Dios que trayendonos las olas vadeando por el mar venimos a topar vn grueso madero que el agua traya sobre si de algun nauio que deuio[576] auer dado al traues: y como se abrio arroxonos aquel madero para nos remediar[577]. Pues ambos trabados a él con la fuerça que pudimos[578], que ya afloxaua algo la tenpestad, trabajando Arnao ponerme ençima, las olas amorosas nos huvieron de poner en el puerto ingles sin mas lision. Este aconçimiento te he contado, Micilo, porque veas si tengo razon de te encareçer tanto nuestra amistad: porque al prinçipio te propuse que eramos los mayores amigos que nunca el mundo tuuo en si. Agora avras visto si tengo razon.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, tú dizes gran verdad: porque no se puede mayor prueba ofreçer.
GALLO.--Pues agora quiero proçeder en mi intinçion, que es contarte el peligro que en nuestra amistad se ofreçio por ocasion de vna muger. Pues agora sabras que bueltos en Françia huuimos de yr a vna feria de Embers, de Junio, como soliamos a la contina yr, y Beatriz inportunó a Arnao su marido que la lleuasse consigo por visitar a sus padres que despues de las bodas no los vio; y ansi Arnao lo hizo por darle placer. Pues aparejado lo neçesario para el camino salimos de nuestra[579] çiudad _de Paris_, y por ser yo tan obligado a Arnao procuraua seruir a su muger todo lo que podia, pensando en qué le pudiesse yo a él pagar alguna parte de lo que le deuia por obligaçion, y ansi procuraua en esta xornada y en qualquiera cosa que se ofreçia, ansi en su dueña como en él, auerle con todas mis fuerças de agradar y seruir; y ansi a él le pareçia estar bien empleado en mí el peligro en que por mí se vio; y como el demonio siempre soliçite ocasiones para sembrar discordia entre hermanos, que es la cosa que más aborde Dios, pareçiole que haria a su proposito si ençendia el coraçon de Beatriz de laçiuo amor de mí; y ansi la pobre muger alterada por Sathanas conçibio en su pecho que todo quanto yo hazia por respecto de la obligaçion que tenia a mi bondad, conçibio ella que lo hazia yo lisiado de su amor, por lo cual pareçiendole deuer a noble piedad y gratitud responder con el mesmo amor, y avn poniendo de su parte mucho más de lo que por valança se podia deuer, pensando incurrir en gran falta a su nobleza y generosidad si mucho más no daba sin comparaçion, ansi me amó tanto que en todo el camino y feria de Junio no sufria apartar su coraçon vn punto de mi; y esto era con tanta passion que con ninguna lengua ni juizio te lo puedo encareçer. Porque como algunas vezes le mostrasse tenerla afiçion; otras vezes como yo hiziesse mis obras con el descuydo natural, haziala desbaratar y afligir. ¡O quantas vezes conoçi della tener la habla fuera de los dientes para me manifestar su intençion[580], y con los labrios tornarla a compremir por no se afrontar. Vuscaua lugares conuenientes delante de su marido y padres, ocasiones que no se podian escusar para me abraçar, tocar y palpar por se _consolar_ y satisfazer. Por los ojos y por el ayre con sospiros, con el rostro y meneos del cuerpo me enbiaua mensajeros de su pena. Pero yo disimulaua pensando que cansandola se acabaria su pasion: y ello no era ansi, pero cada dia creçia mas; yo reçebia grandissima pena en verme puesto en tanto peligro, y pensaua de cada dia cómo se podria remediar, y creyendo que sola el ausencia seria el remedio[581], doliame apartarme de la compañia de mi amigo Arnao. Por lo qual muchas vezes llorando amargamente maldezia mi ventura y a Sathanas pues a tanto mal auia dado ocasion; y estando pensando cómo me despediria, como fue acabada la feria acordó Arnao que nos boluiessemos a Paris, y ansi mandó a toda furia aparejar; y estando todo lo neçesario a punto dixome que partiesse yo con su dueña, que él queria quedar a negoçiar çierto contrato que le faltaua, y que le fuessemos aguardando por el camino, que a la segunda xornada nos alcançaria. Dios sabe quánta pena me dio oyr aquel mandado, y me pessaua no auer huydo antes, pensando que fuesse vrdimbre de Sathanas para traerme por fuerça a la ocasion de ofender; y por el contrario fue muy contenta Beatriz, pensando que se le aparejaua la oportunidad forçosa que yo no podria huyr; y ansi disponiendonos Arnao todo lo neçesario, tomando la mañana començamos nuestro camino; yua Beatriz muy alegre y regocijada lleuandome en su conuersaçion. Deziame[582] muchos donayres y gentilezas _que el amor le enseñaua_, debajo de los quales queria que yo entendiesse lo que tenia en su voluntad, no se atreuiendo a descubrirse del todo hasta verse en lugar oportuno que no la corriesse peligro de afrenta, porque le pareçia a ella que yo no respondia a su intinçion[583] como ella quisiera. Avnque algunas vezes juzgaua mi couardia ser por que temia descubrir mi trayçion, y ansi ella se desemboluia algunas vezes demasiadamente por me hazer perder el temor, y sufriasse pensando que aquella noche no se podria escusar sin que a ojos çerrados se effectuasse la prueba de nuestra voluntad; y ansi aquella xornada se cumplió con llegar ya casi a la noche a vna villa buena que se llama Bruxelas, que es en el mesmo ducado de Brauante. Donde llegados mandé que los moços diessen buen recado a las caualgaduras, y al huesped preuine que tuuiesse bien de cenar; y pareçiome çiertamente estar acorralado y que en ninguna manera podia huyr aquella oportunidad y ocasion, porque çierto senti de la dama que estaua determinada de me acometer, de lo qual yo demandé socorro a Dios; y como fue aparejada la çena venimos a çenar, lo qual se hizo con mucho regoçijo, abundancia y plazer, y como fue acabada la çena quedamos sobre la tabla hablando con el huesped y huespeda su muger en diuersas cosas que se ofreçieron de nuestra conuersaçion; y como fue passada alguna pieza[584] de la noche dixe al huesped por manera de cumplimiento: Señor gran merçed reçebiré, que porque esta Señora que comigo traygo es muger de vn grande amigo mio que me la fió, duerma con vuestra muger, que yo dormiré con vos. Beatriz mostró reçebir esto con gran pena, pero calló _esforçandose_ por[585] la disimular; y el huesped respondió: Señor, en esta tierra no osamos fiar nuestras mugeres de ninguna otra persona mas que de nosotros, quanto quiera que venga en habito de muger; porque en esta tierra suçedió vn admirable caso en el qual vn hijo del señor deste ducado de Brauante en habito de muger gozó de la hija del Rey de Ingalaterra y la truxo por suya aqui; y como Beatriz vió que se le aparejaua bien su negoçio, avnque se le dilatasse algo, inportunó al huesped le contasse aquella historia como aconteçió. Lo qual no me pessó a mi pensando si en el entretanto pudiesse amaneçer; y importunado el huesped ansi començó: Sabreis, señores, que en este ducado de Brauante fue en un tiempo vn bienaventurado señor, el qual tubo vna virtuosa y agraviada dueña por muger. Los quales siendo algun tiempo casados y conformes en amor y voluntad sin auer generacion, y despues en oraciones y ruegos que hizieron a Dios suçedió que vino la buena dueña a se empreñar y de vn parto pario dos hijos, el vno varon y el otro hembra, los quales ambos en hermosura no tenian en el mundo par; y ansi fueron los niños criados de sus padres con tanto regalo como era el amor que los tenian; y como fueron de vn parto fueron los más semejantes que nunca criaturas fueron[586]; en tanta manera que no auia hombre en el mundo que pudiesse poner differençia entre ellos: ni los mesmos padres lo sabian diçernir; mas en todo el tiempo se engañaron mientra los criauan, que por solas las amas los venian a conocer; y ansi acordaron de los llamar de vn nombre por ser tan semejantes en el aspecto, rostro, cuerpo, ayre y dispusiçion. Llamaron al varon Julio y a la hija Julieta. Fueron estremadamente amados de los padres por ser tan lindos y tan deseados y no tener más; y ansi yendo ya creçiendo en edad razonable, conoçiendo ya ellos mesmos su similitud vsauan para su pasatiempo de donayres y graçiosos exerçiçios por dar plazer a sus padres; y ansi muchas vezes se mudaban los vestidos tomando Julio el habito de Julieta; y Julieta el de Julio; y representandose ante sus padres con vn donayre gracioso reçebian[587] plazer como con tanta gracia se sentian vurlados por sus amados hijos; y ansi Julieta en el habito que mas le plazia se yua muchas vezes a solazar, agora por la çiudad, agora por el mar; tomando la compañia que más le plazia; y vn dia entre otros salio de su aposento atauiada de los vestidos de su hermano Julio a toda gallardia y con su espada ceñida: y passando por la sala tomó dos escuderos que alli halló y lançose por el mar en vn vergantin que para su solaz estaua a la contina aparejado, y suçedió que esforçandose el viento a su pesar fueron lleuados por el mar adelante sin poder resistir; y como a los que Dios quiere guardar ningun peligro les daña, avnque con gran temor y tristeza fueron llegados vna pieza de la noche a la costa de Ingalaterra y lançados por un seguro puerto sin saber donde estauan; y como sintieron la bonança y el seguro del puerto aunque no conoçian la tierra, llegandose lo más que pudieron a la ribera determinaron esperar alli el dia; y ansi, como Julieta venia triste y desgraçiada y desuelada por causa de la desusada tempestad se echó luego debajo del tapete a dormir, y lo mesmo hizieron por la plaza del vergantin los escuderos, y fue tan grande y de tanta grauedad su sueño que siendo venida gran pieza del dia avn no despertaron; y suçedió aquella mañana salir la infanta Melisa hija del rey de Ingalaterra a caza con sus monteros por la ribera del mar, y como mirando acaso vio dentro del agua el vergantin ricamente entoldado y que no pareçia persona que viniesse en él, mandó que saltassen de su gente y viessen quién venia alli, y luego fue auisada por los que dentro saltaron que en la plaza del vergantin estauan dos escuderos dormiendo, y que dentro en el tapete estaua el mas lindo y agraçiado mançebo de edad de catorce años que en el mundo se podia hallar. Y cobdiçiosa la infanta de lo ver mandó echar la puerta en tierra y apeandose de su palafren saltó dentro del vergantin, y como vio a Julieta dormida[588] con su espada çeñida juzgóla por varon y ansi como la vio tan linda y tan hermosa en tan conueniente edad fue luego enamorada della[589], y aguardando a que despertasse, por no la enojar, _estuuo por gran pieza contemplando su belleza y hermosura; y como despertó_ la saludó con gran dulçura preguntandola por su estado y viaje. Julieta le dixo ser un cauallero andante que la fortuna del mar le auia echado alli, y que se tenia por _bien açertado_ y venturoso si la pudiesse[590] en algo servir. Melisa ofreçiendosele mucho para su consuelo la rogó saliesse a tierra combidandola a la caça, diçiendo que por aquellas partes la auia mucha y muy buena de diuersos animales; y ansi como reconoçio Julieta el valor de la dama, y por verse en su tierra, holgó de la complazer, y ansi le fue dado vn muy hermoso palafren, en el qual caualgando Julieta, y Melisa en el suyo, se metieron con su compañia por la gran espesura de la montaña a vuscar venados[591]; y como no se podia sufrir la infanta Melisa por la herida de su llaga _que la atormentaua sin poderla sufrir_, procuró quanto pudo alongarse de su gente y monteros por probar su ventura, y quando con Julieta se vió sola entre vnos muy cerrados matorrales la inportunó se apeasen a beber y a solazar junto a vna muy graçiosa fuente que corria alli, y quando fueron apeadas _las dos graciosas damas_ començó Melisa a hablar a Julieta con gran piedad; y avnque con mucha verguença y empacho le fue descubriendo poco a poco su herida, y teniendo los ojos lançados en el suelo, sospirando de lo intimo del coraçon, yendosele vn color y veniendosele[592] otro le muestra perdersele la vida si no la socorre; y ansi como ya tiene por el gran fuego que la abrasa descubierta la mayor parte de su dolor, queriendose aprouechar de la oportunidad se arriscó a tanto que abraçando a Julieta la besó[593] en la boca con mucho dulçor y suauidad; yendo pues el huesped muy puesto en el proçeso de su historia estaua Beatriz toda tresladada en él pareçiendole que todo aquel cuento era profeçia de lo que a ella le auia de suçeder; y ansi como el huesped aqui llegó, Beatriz con vn gran sospiro me miró con ojos de piedad y el huesped proçedio sin echarlo de ver, diziendo: Pues como Julieta por el suçeso tiene entendido que Melisa la tiene por varon, y viendo que a su passion no la puede dar remedio, estando confusa y pensosa[594] qué camino tomaria, acordó ser muy mejor descubrirle ser muger como ella, antes que ser tomada por cauallero neçio y cobarde para semejantes casos de amor, y dixo la verdad; porque çierto era cosa de hombre apocado[595] reusar vna dama de tanta gentileza que se ofreçe con tanta dulçura y buena oportunidad; y asi con vn gentil y agraçiado modo la auisa ser donzella como ella, _contandola toda su ventura y viaje, padres y naturaleza_. Pero como ya la saeta de amor auia hecho en ella su cruel effecto, estaua ya tan enseñoreado en su coraçon el fuego que la abrasaua que le vino tarde el socorro y auiso que de su naturaleza le dio Julieta, y por esta causa no le pareçió menos hermoso el rostro de su amada, mas antes a más amarla se ençiende, y entre si pensaua su gran dolor por estar desesperada de remedio, y ansi reuentando toda en lagrimas vañada, por consolar algo su pena dezia palabras que mouian a Julieta a gran lastima y piedad. Maldezia su mal hado y ventura, pues qualquiera otro amor santo o deshonesto podria tener alguguna esperança de buen fin, y este no tiene sino sospiros y llorar con inmensa fatiga. Dezia llorando: si te pareçia, amor, que por estar yo libre _de tu saeta_ estaua muy vfana, y querias con algun martirio subjetarme a tu vandera y señorio, bastara que fuera por la comun manera de penar, que es la dama por varon: porque entonçes yo empleara mi coraçon por te seruir. Pero hasme herido de llaga muy contra natural, pues nunca vna dama de otra se enamoró: ni entre los animales ay qué pueda esperar vna henbra de otra en este caso de amor. Esto parece, amor, que has hecho porque en mi penar sea a todos manifiesto tu imperio. Porque avnque Semiramis se enamoró de su hijo y Mirrha de su padre y Pasiphe del toro, ninguno destos amores es tan loco como el mio: pues avn se sufriera si tuuiera alguna esperança de effetuarse mi deshonestidad y deseo. Pero para mi locura ¿no habría Dedalo que injeniasse dar algun remedio contra lo que naturaleza tan firmemente apartó? Con estas lamentaçiones se aflige la gentil dama mesando sus dorados cabellos y amortiguando su bello rostro, vuscando vengança de sí mesma por auer enprendido empresa sin esperança de algun fin; y Julieta lo mejor que podia se la consolaua auiendo gran piedad de su cuyta y lagrimas que afligian su belleza. Ya se llegaua la noche y se ponia el sol, y como las damas no ayan vsado dormir en la montaña ruega Melisa a Julieta se vaya con ella á su çiudad que estaua çerca: lo qual Julieta açetó por su consolaçion, y ansi se fueron juntas a la çiudad y entraron en el gran palaçio, donde muchas damas y caualleros la salieron a reçebir; y considerando Melisa que ningun prouecho reçibe en[596] tener a su Julieta en habito de varon la vistio de muy ricos briales suyos. Porque gran yerro fuera no reçibiendo prouecho auenturarse al peligro de infamia que de alli se pudiera seguir; y tanbien lo hizo, porque como en el vestido de varon la dañó quiere ver si en el de muger se puede remediar y curar su dolencia, y ansi recogiendose anbas en su retrete lo mas presto que pudo la vistio muy ricos requamados y joyeles con que ella se solia adornar, y ansi la sacó a su padre a la gran sala diziendo ser hija del duque de Brauante; que la fortuna del mar la auia traydo alli saliendose por él a solazar; y ansi el Rey encomendó mucho a su hija Melisa la festejasse por la consolar y luego se despacharon mensajeros para auisar al duque su padre; los duques fueron muy consolados por auer[597] estado en gran cuyta por la perdida de su hija Julieta, y enbiaron a dezir al Rey que en todo hiziesse a su voluntad. Aquella noche fue Julieta muy festejada de damas y caualleros con vn solene serao, donde Julieta dançó a contento de Melisa[598], damas y caualleros, que todos la juzgauan por dama de gran gallardia, hermosura y valor, _y sobre todas contentó a la infanta Melisa_; y siendo llegada la hora de la çena fueron seruidos con gran solenidad de manjar, musica y aparato; la qual acabada, Melisa combidó a Julieta a dormir; y recogidas en su camara se acostaron juntas en vna cama, pero con gran diferencia en el reposo de la noche. Porque Julieta duerme y Melisa sospira con el deseo que tiene de satisfazer su apetito, y si acaso vn momento la vençe el sueño es breue y con turbadas ymaginaciones, y luego sueña que el çielo la ha conçedido que Julieta sea buelta varon; y como aconteçe a algun enfermo si de vna gran calentura cobdiçioso de agua se ha dormido con gran sed, en aquel poquito de sueño se le pareçen quantas fuentes en su vida vido, ansi estando el spiritu de Melisa deseoso pareçiale que via lo que sueña; y ansi despertando no se confia hasta que tienta con la mano y ve ser vanidad su sueño, y con esta passion comiença la desdichada a hazer votos de romeria a todas las partes que ay[599] deuoçion porque el çielo huuiesse della piedad. Pero en vano se aflige, que poco le aprouechan sus promesas y oraçiones por semejantes fines; y ansi pasó en esta congojosa contienda algunos dias hasta que Julieta la importuna[600] que quiere boluer para sus padres, prometiendola que tomando dellos liçençia[601] boluera a la visitar lo más breue que ella pueda. Lo qual por no la desgraçiar se lo conçedió la infanta, _avnque_ con gran dificultad y pasion, confiando que Julieta cunplirá la[602] palabra que le da de boluer. Pues como fue aparejado todo lo neçesario para la partida la mesma Melisa le entoldó el vergantin de sus colores y deuisas lo mas ricamente que pudo, y a ella[603] dio muchas donas de joyas y briales[604] de gran _estima_ y valor; y como Julieta se despidió del Rey y Reina la aconpañó Melisa hasta el mar. La qual como alli fueron llegadas, llorando muy amargamente la abraça y bessa suplicandola con gran cuyta buelua si la desea que viua, y ansi Julieta haziendola nueuas juras y promesas se lançó en el vergantin; y leuantadas velas y continuando sus remos se cometio al mar, el qual en prospero y breue tiempo se passó. Quedaua Melisa a la orilla del mar puestos los ojos y el alma en las velas del nauio hasta que de vista se le perdieron, y muy triste y sospirando se boluio a su palaçio. Como Julieta llegó a sus riberas los padres la salieron a reçebir con grande alegria como si de muerta resuçitara, haziendose muchas fiestas y alegrias en toda su tierra. Muchas vezes contaua a sus padres la tenpestad y peligro en que en el mar se vio conmouiendolos a muchas lagrimas; y otras vezes les encareçia el buen tratamiento que de la infanta Melisa auia reçebido: su grande hermosura, graçia, donayre y gran valor, dando a entender ser digna entre todas las donzellas del mundo a ser amada y seruida del cauallero de más alteza y valor; y como Julio la oya tantos loores de la infanta ençendió su coraçon a emprender el seruiçio de dama de tan alta guisa. Dezia en su pecho: ¿en qué me podía yo mejor emplear que estar en su acatamiento todos los dias de mi vida, avnque yo no merezca colocarme en su coraçon? Pero a lo menos gloriarme he auer emprendido cosa que me haga entre caualleros de valor afamar; y ansi con esta intinçion muchas vezes estando solo con su hermana Julieta la importunaua le contasse muy por estenso y particular todo lo que auia passado con Melisa; y por le complazer le conto, cómo dormiendo ella en el vergantin aquella mañana que a Londres llegó la salteó la infanta Melisa; y cómo teniendola por varon por lleuar el vestido y espada ceñida se enamoró della, y tanto que junto a vna[605] fuente la abraçó y bessó dulçemente demandandola sus amores, y cómo le fue forçado descubrirle ser muger, por lo qual no podia satisfazer a su deseo, y cómo no se satisfizo hasta que la tuuo consigo en su cama muchas noches; y la pena y lagrimas con que della se despidio prometiendole con muchas juras de la boluer a visitar; y luego como su hermana Julieta contó a Julio su historia resuçitó en su coraçon vna viua y çierta esperança de la gozar[606] por esta via, teniendo por inposible auerla por otra manera, y ansi industriado por amor tomó auiso, que con el vestido y joyas de su hermana seria por el rostro tomado por ella. En fin, sin mas pensar auenturandose a qualquier suçeso se determinó tentar donde alcançaua su ventura, y ansi un dia demandó a Julieta le diesse el tapete que le dio Melisa para el vergantin _con la deuisa_, porque se queria salir a solazar; y vestido de vn rico brial que Melisa dio a Julieta, y cogidos los cabellos con vn graçioso garbin, adornado su rostro y cuello de muy estimadas[607] joyas y perlas _de_ _gran valor_ se lançó a manera de solazar por el mar, y quando se vio dentro en él, mandó a los que gouernauan guiassen para Londres, y en breue y con prospero tiempo llegó al puerto, y por las señas reconoçió[608] el lugar donde su señora Melisa cada dia venia por esperar a su hermana Julieta; y como la compañia de la infanta reconoçió la deuisa y orla del tapete que lleuaua el vergantin corrian a Melisa por demandar las albriçias, y como Melisa le vio, engañada por el rostro, le juzgó por Julieta reçibiendole con la posible alegria: porque çierto se le representó Julio lo que mas amaua su corazon, y ansi luego le aprieta entre sus braços, y mil vezes le bessa en la boca con mucha dulçura, nunca pensando de se satisfazer. Agora pues, podeis vosotros, señores, pensar si fue Julio passado con la misma saeta con que amor hirio a Melisa, y pensad en quánta beatitud estaua su anima quando en este estado se vió. Metiole en vna camara secreta donde estando solos con bessos y abraços muy dulçes se tornó de nueuo á satisfazer, y luego le haze traer vn vestido suyo muy rico a marauilla _que le auia labrado para se le dar si viniesse a visitarla, o enbiarsele_, y vistiole de nuevo cogiendole los cauellos con una redeçilla de oro: y ansi todo lo demas del vestido, y atauio le dispuso en toda gentileza y hermosura como mas agraçiado la pareçiesse; y la boz que en alguna manera le podia differençiar trabajó Julio por excusarla todo lo que pudo; y luego le llevó a la gran sala, donde estauan sus padres con[609] muchas damas y caualleros[610], los quales todos las[611] reçibieron con gran alegria, y todos le mirauan a Julio contentos de su belleza, pensando que fuesse muger, y ansi con senblante amoroso le hazian señas mostrandole desear seruir y agradar. Pues siendo ya passada alguna parte de la noche en grandes fiestas y despues de ser acabada la sunptuosa çena y graçioso serao, llevó la infanta Melisa consigo a Julio a dormir, y ansi quedando solos en su camara y despojados de todos sus paños quedaron en vna cama ambos sin compañia ni luz[612], y como Julio se vió solo y en aquel estado con su señora, y que de su habla no tenia testigo le començó ansi a dezir. No os marauilleis, señora mia, si tan presto bueluo a os visitar, avnque bien creo que pensastes nunca mas me ver. Si este dia que por mi buenauentura os vi yo pensara poder de vos gozar con plazer de ambos a dos, yo me tuuiera por el mas bienandante cauallero del mundo _residir para siempre en vuestra presençia_. Pero por sentir en vos pena y no os poder satisfazer ni bastar a os consolar determiné de me partir de vos, porque gran pena da al muy sediento la fuente que tiene delante si de ella por ninguna via puede beuer; y podeis, señora, ser muy çierta que no faltaua dolor en mi coraçon; porque menos podia yo estar sin vos vn hora que vos sin mí, porque de la mesma saeta nos hirio amor a ambos a dos; y ansi procuré de me partir de vos con deseo de vuscar remedio que satisfiziesse a nuestra llaga y contento. Por lo qual, señora, vos sabreis que yo tengo vn[613] abuela la muger mas hadada _y mas sabia_ que nunca en el mundo jamas se vió, que la tienen los honbres en nuestra tierra por diosa, o ninfa; tanto es su poder y saber. Haze que el sol, estrellas, çielos y luna la obedezcan como yo os obedezco a vos. En conclusion, en la tierra, ayre y mar haze lo que solo Dios puede hazer. A esta me fue con lagrimas que mouian a gran compasion demandandola piedad, porque çierto sino me remediara façilmente pensara morir; y ella comouida a lastima de su Julieta dixome que demandasse qualquiera don, y yo contandola[614] la causa de mi afliçion la demandé que me conuertiesse varon por solo gozar de vos y os complazer, y ella con aquella liberalidad que a vna nieta tan çercana a la muerte se deuia tener me lleuó a un lago donde ella se baña quando sus artes quiere exerçitar, y alli començando a inuocar se zapuzó en el lago tres vezes y ruçiandome el rostro con el agua encantada me vi vuelta en varon, y como tal me conoçi quedé muy contento y muy marauillado que criatura tuuiesse tan soberano poder. Agora pues, señora mia, pues por vuestro contento yo impetré este don veysme aqui subjeto a vuestro mandar: hazed de mi lo que os pluguiere, pues yo no vine aqui a otra cosa sino por os seruir y complazer; y ansi acabando Julio de la dezir esto hizo que con su mano toque, y vea y tiente; y como aconteçe a alguno que deseando mucho vna cosa, quanto mas la desea mas desespera de la alcançar, y si despues la halla dubda si la posee, y mirandola y palpandola avn no cree que la tiene, ansi aconteçe a Melisa: que avnque ve, toca y tienta lo que tanto desea no lo cree hasta que lo prueba; y ansi dezia: si este es sueño haga Dios que nunca yo despierte; y ansi se abraçaron con bessos de gran dulçura y amor, y gozandose en gran suauidad con apazibles juegos pasaron la noche hasta que amaneçió. Esta su gloria estubo secreta mas de vn mes, y como entre poderosos no se sufre auer secreto alguno, entendieron que se les començaua a descubrir, y ansi[615] acordaron de se hurtar[616] y venirse en Brauante, por no caer en las manos del Rey que con cruel muerte castigara ambos a dos. El qual con mano armada vino a esta tierra por los auer; y porque el duque los defendió hizo tanto daño y mal _en esta tierra_ que..... Como el huesped llegaua aqui dieron a las puertas del meson golpes con gran furia, y como yo estaba tan deseoso que viniesse Arnao arremeti a las puertas por las abrir, y vile que se queria apear. Regoçijosseme el alma sin conparaçion y di graçias a Dios por hazerme tan gran merced. Senti en Beatriz vna tristeza mortal, porque çierto aquella noche esperaua ella hazer anatomia de mi coraçon, por ver qué tenia en él. Luego dimos de çenar a Arnao y se acostó con su muger. Otro dia de mañana partimos de alli con mucho regoçijo, avnque no mostraua Beatriz tanto contento, pareçiendole a ella que no se le auia hecho a su voluntad. En esta manera fuemos continuando nuestras xornadas hasta llegar a Paris, donde llegados procuró Beatriz proseguir su intinçion[617] y ansi en todos los lugares donde auia oportunidad y se podia ofreçer mostraua con todos los sentidos de su cuerpo lo que sentia su coraçon; y vn dia que se ofreçió entrar en casa y hallarla sola, como ya no podia disimular la llaga que la atormentaua, ençendido su rostro de vn vergonçoso color se determinó descubrir su pecho diziendo padeçer por mi amor: que la hiziese tanta graçia que no la dexasse más penar, porque no tenia ya fuerças para más lo encubrir; y yo le respondi. Señora, Arnao ha sido conmigo tan liberal, que despues de auer arriscado en el mar su vida por mi me ha puesto toda su hazienda y casa en poder, y más dispongo yo della que él, y sola tu persona reseruó para sí. ¿Cómo podria yo hazer cosa tan nefanda y atroz faltando a mi lealtad? y ansi a muchas vezes que me dixo lo mesmo le respondi estas palabras; y vna mañana suçedió que vistiendose Arnao para yr a negoçiar la dexó en la cama, y sin que ella lo sintiesse se entró Arnao en vn retrete junto a la cama a vn seruidor que estaua a la contina alli, y luego suçedió que entré yo preguntando por Arnao: y como ella me oyó pensando que Arnao era ya salido de casa me mandó con gran importunidad llegar á sí, y como junto a su cama me tubo apañóme de la capa _fuertemente_ y dixo: Alberto, echate aqui, no me hagas mas penar; y yo dexandole la capa en las manos me retiré fuera no lo queriendo hazer; y luego me sali de casa por no esperar mayor mal; y ella como se sintio menospreçiada començó a llamar sus criados a grandes bozes diziendo que la defendiessen de Alberto que la auia querido forçar; y que por muestra de la verdad mostraua[618] la capa que le auia yo dexado en las manos y que a las bozes auia _yo_ echado a huyr, y añadió: llamadme aqui a Arnao porque vea de quien fia su hazienda y muger. Y a estas sus bozes salió Arnao del retrete donde estaua y dixole: Calla Beatriz, que ya tengo visto que corre él mas peligro contigo que tú con él; y fue tanta la afrenta y confusion que ella reçibio de ver que todo lo auia visto Arnao que luego alli delante de todos sus criados y gente de su casa subitamente murio; y como el buen Arnao vio su desdicha, auer perdido tan afrentosamente el amigo y la muger acordó lo mas disimuladamente que pudo enterrar a ella y yrme a mi a vuscar, y ansi de mi peregrinaje y del suyo sabras en el canto que se siguirá.
_Fin del nono canto del gallo._
NOTAS:
[566] G., acordado que por esa causa estuue en punto de perder vn amigo.
[567] (_Tachado_). Siguesse el nono canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[568] G., fagrosa.
[569] G., Los vientos soberuios.
[570] G., çercauan.
[571] G., andauan.
[572] G., oyrse.
[573] G., grande.
[574] G., reconoçio.
[575] G., y.
[576] G., deuia.
[577] G., nuestro socorro y remedio.
[578] G., podimos.
[579] G., la.
[580] G., intinçion.
[581] G., podria ser mediçina.
[582] G., Dezia.
[583] G., intençion.
[584] G., parte.
[585] G., a.
[586] G., naçieron.
[587] G., reçibian.
[588] G., dormiendo.
[589] G., presa de sus amores.
[590] G., podiesse.
[591] G., alguna caça.
[592] G., veniendosele.
[593] G., bessa.
[594] G., pensatiua.
[595] G., cauallero afeminado.
[596] G., de.
[597] G., porque auian.
[598] G., del Rey.
[599] G., partes de.
[600] G., importunaua.
[601] G., su liçençia dellos.
[602] G., su.
[603] G., y le.
[604] G., briales y joyeles.
[605] G., la.
[606] G., de gozar los amores de Melisa.
[607] G., ricas y hermosas.
[608] G., conoçio.
[609] G., y.
[610] G., caualleria.
[611] G., la.
[612] G., y ansi siendo despojados de todos sus paños, despidiendo su compañia, quedaron solos en una cama ambos dos y sin luz.
[613] G., vna.
[614] G., contandole.
[615] G., por lo qual.
[616] G., salir secretamente.
[617] G., intençion.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO CANTO
En el deçimo canto que se sigue el auctor prosigue lo mucho que _Arnao_ hizo por cobrar a Alberto despues que su muger se murio. En lo qual mostró bien el valor de su amistad, y quales todos los amigos deuen ser[619].
GALLO.--Despierta, ¡o Miçilo! yo te ruego porque quiero oy entre los otros dias admirar con mi facundia tu humana capaçidad, quando veas por vn gallo admirablemente mostrada la grande y incomparable fuerça de la santa y diuina amistad. Verás con quanta razón dixeron los antiguos que en este solo don y virtud os quiso Dios hazer semejantes a si. Exemplo admirable nos dio, pues por esta se hizo él semejante a vos, vistiendo vuestra naturaleza y miserable ser.
MIÇILO.--Prosigue ¡o bien auenturado[620] gallo, que no tengo yo menos voluntad de te oyr que tú de dezir, y llamote _generoso y_ bienauenturado pues en algun tiempo mereçiste tener vn amigo de tanto valor.
GALLO.--Pues sabras que luego como Arnao enterró su Beatriz se salió de su patria y casa con intinçion de no boluer hasta me hallar y ansi le pareçió que yo me abria ydo para los amigos que teniamos en Londres y Ingalaterra para nuestras mercaderias; y ansi partio derecho para allá, donde me buscó con gran diligençia; y dexemosle a él que con todo el estudio y trabajo posible me sale a vuscar; y quiero te dezir de lo que suçedió en mi peregrinaçion; yo luego que de casa de Arnao sali me fue sin parar momento en la çiudad el más solo, el más miserable y aflito que nunca en el mundo se vió, y acordandome de lo mucho que yo deuia a Arnao auiendo puesto la vida por mi, como fuesse llamado de su muger y le dixiesse lo que ella fingió, que yo la auia querido forçar y como ella le muestre la capa que en las manos le dexé, tan bastante indiçio de mi culpa, qué dirá? que pensará? que juzgará? que será razon de dezir? Dirá luego: ¡o maluado! ¡o sin fe! esto te mereçí yo; o este pago te mereçió el peligro en que yo me puse por ti? ¿En qué entrañas sino fueran de un tigre cupiera tan gran ingratitud? Pareçe que vuscaste la espeçie de injuria en que más me pudiste lastimar, por mostrar más tu peruersa condiçion. Pues si su nobleza y su gran valor instigado del buen destino que anda siempre vnido con el estimulo de la verdad; si esta lumbre de Dios que nunca al virtuoso desamparó me quissiese en ausençia faboreçer, ¿qué alegará por mi parte? ¿que dirá para me desculpar? ¡O! si yo estuuiesse presente; y por tenerme tan gran affiçion deseasse oyr de mí alguna razon avnque fuesse fingida ¿qué color le podría dar yo quanto quiera que fuesse verdadera? ¿o qué fuerça ternia afirmando el contrario su mujer? ¿Qué podrá concluyr, sino, vete _infiel_, maluado, ingrato, vilissimo, no parezcas más ante mí? y ansí yo le digo agora que no presuma de mi ser yo de coraçon tan de piedra que en mi vida parezca ante él; y ansi acabadas estas razones enxugando algun tanto los ojos que yuan llenos de lagrimas, que en ninguna manera las podia contener ni agotar, me apresuré al camino. Determiné en my intinçion ofreçerme a los peçes del mar si me quisiessen comer, o rendirme de mi propria voluntad a cosarios turcos infieles que acabassen mi vida en perpetua mazmorra, o prision; y ansi yo me fue con la mayor furia que pude hasta Marsella, donde estauan a punto çiertas galeras que haçia el Rey de Françia de armada para yr por el mar, en las quales me asenté por mi sueldo, y como estuvo todo a punto y nos dimos a la vela, no huvimos salido del puerto ocho leguas quando vimos asomar vna grande armada, de la qual avnque luego no alcançamos a ver más de seys fustas, yendonos juntando más vimos hasta diez, y despues muchas más, y quando venimos a reconoçer la deuisa de la naçion hallamos que eran turcos; y como nos vimos tan çercados de nuestros enemigos y que ni podiamos, ni era seguro, ni honrroso huyr, avnque vimos que era su flota doblada que la nuestra nos determinamos defender; y ansi estando la vna flota a rostro de la otra y en distançia que a vn golpe de los remos se podian juntar, leuantamos por el ayre de ambas las partes tan grande alarido que el tropel de los remos no sonauan con la grita, ni las trompetas podiamos oyr ninguno de la pelea; y a este tiempo como los remos hirieron a vna las aguas con todas sus fuerças, ambas las flotas se encontraron con gran furia rostro con rostro, y todos acudimos a la popa por herir cada qual a su enemigo; y ansi començó tan cruda la vatalla que los tiros cubrian el ayre, y los que cayan fuera de las galeras cubrian el agua. Estauan vnas con otras tan trabadas que no pareçian las aguas, por estar fuertemente aferradas con fuertes gauilanes de hierro y cadenas, de manera que todos podiamos ya pelear a pie quedo como en campo llano. Estauamos tan apretados vnos con otros que ni los remos podian aprouechar. Estaua el mar cubierto de galeras que ningun tiro heria de lexos; pero cada qual estaua en su galera ahinojado alcançando a herir al enemigo avn con el espada. Era tanta la mortandad de los vnos y de los otros que ya la sangre en el mar hazia espuma y las olas andauan cubiertas de sangre quaxada, y cayan tantos cuerpos entre las galeras por el agua que nos hazian apartar avnque estauan fuertemente afferradas, de manera que nos hazian perder muchos tiros, y muchos cuerpos que cayan al agua medio muertos tornauan a sorber su sangre, y apañados entre dos galeras los hazian pedazos, y los tiros que desmentian en vaçio de las galeras quando llegauan al agua herian cuerpos que avn no eran muertos, que con su herida los acabauan de matar: porque todo el mar estaua lleno de entrañas de hombres que los reçibiessen. Aconteçieron alli cosas dignas de oyr y de notar, en las quales se mostraua la fortuna a partes donde queria espantosa y arriscada. Acaeçio a vna fusta françesa que ençendidos en la pelea todos los que estauan en ella se pusieron a vn borde dexando del todo vaçio el otro lado por donde no auia enemigos, y cargando alli el peso se trastornó la fusta tomando debajo todos los que yuan dentro, que no tuuieron poder para estender sus braços para nadar, pero[621] todos pereçian[622] en el mar acorralados en agua çerrada. Suçedió tambien que yendo nadando vn mançebo françes por el mar, que auiamos formado amistad poco auia él y yo, se encontraron dos fustas de rostro que cogiendole en medio no bastaron sus mienbros ni huesos, tan molidos fueron, a que no sonassen las fustas ambas vna con otra, por quedar él hecho todo menuzos y molido como sal. En otra parte de la vatalla se hundió vna galera françesa, y viniendose los della todos nadando a socorrer a otra compañera, con el agonia _de escapar_ de la muerte alçauan sus[623] braços asiendose a ella para subir; y los miserables de dentro temiendo no se hundiessen todos si aquellos entrauan los estoruauan que no llegassen y ellos[624] con el temor de las aguas echando mano de lo más alto que podian de la nao, cortauanles desde ençima los braços por medio, y dexandolos ellos colgados de la fusta que auian elegido para socorro cayan de sus propias manos, y como yuan sin braços a manera de troncos no se podian más sufrir sobre las aguas, que luego eran sorbidos. Ya toda nuestra gente estaua sin armas, que todos nuestros tiros auiamos arrojado; y como el furor que trayamos nos daua armas, vno toma el remo y rebuelue con él a su contrario; otro toma un pedaço de la galera y no le faltan fuerças para tirarlo; el otro trastorna los remadores para sacar vn vanco que poder arrojar. En fin, las fustas que nos sostenian deshaziamos para tener con qué pelear, o con qué nos defender. Avn hasta aqui te he contado el peligro sufridero; pero avn el daño que nos hazia el fuego con ninguna defensa se podia euadir ni huyr. Porque nos tirauan los turcos hachos empegados con sufre, pez, çera y resina, que arrojauan de si _gran_ fuego vibo, y como llegauan a nuestras fustas luego ellas lo[625] reçebian y los alimentauan de su mesma pez de que estauan _nuestros nauios_ labrados y calafeteados; y ansi las llamas eran tan fuertes y tan vibas que no bastauan las aguas del mar a las vençer y apagar, mas antes yua en pedaços ardiendo la fusta por el mar adelante con todo furor. De manera que los que yuan nadando ya no se podian socorrer de las tablas que yuan por el mar; porque visto que el fuego vibo que en ellas estaua ençendido los abrasaua, escogian antes ahogarse en las crueles hondas, o a lo menos gozar lo que pudiessen de aquella miserable vida con esperança de poder de alguna manera ser saluos, antes que faboreçerse del fuego que luego en llegando a la tabla los abrasaua y consumia. Ya inclinaua a la clara la vitoria y nos lleuauan a todos de corrida sin poderlos resistir: de manera que nos fue forçado rendirnos, porque ya avn no auia quien nos quisiesse dar la muerte, porque eran tantos nuestros enemigos que todo su ardid era prendernos sin poder ellos peligrar. Y ansi como nos entraron fuemos todos puestos en prision; y dexado lo que de los otros fue, de mí quiero dezir que fue puesto en vna cadena por el pescueço con otros diez, y puestas vnas esposas a las manos; y ansi nos metieron en vna[626] susota debajo de cubierta. Estauamos tan juntos vnos con otros, y tan apretados que ningun genero de exerçiçio humano auia lugar de poner en effecto sin nos ofender. En fin en esta manera boluieron para su tierra con esta presa, y llegados a vna gran fuerça de Grecia en la Morea fuemos todos sacados de las galeras y metidos en prision allí. Con aquella mesma dispusiçion de hierros y miseria fuemos lançados en vna honda _y horrible_ mazmorra y carçel de vna humida y obscura torre, donde quando entramos fuemos reçebidos con gran alarido de otra gran multitud de presos cristianos que de gran tiempo estauan allí. Era aquel lugar de toda miseria, que en breue tiempo se acabauan los honbres por la dispusiçion del lugar, porque demas de otros daños grandes que tenia era grande su humidad, porque estauan en dos o tres lugares dél manaderos de agua para el seruiçio de la fuerça. Teniamos el cuerpo echado en la tierra, los pies metidos en vna viga que cabian çincuenta personas, y el cuello en la cadena, y ningun exerçiçio humano se auia de hazer sino en el mesmo lugar. De manera que solo el infiçionado olor que de aquella carçel salia era de tanta corruçion[627] que no auia juizio que en breue tiempo no le bastasse corrromper, sino al mio, que huya la muerte de mi. Ni yo nunca padeçi en ningun tiempo muerte que no fuesse de mejor suerte que aquella vil y miserable vida que alli passé. No teniamos otra recreaçion sino sacarnos en algunos tiempos alguna cantidad de nosotros a trabajar en los edifiçios y reparos de los muros y fuerças de la çiudad, y ansi saliamos cargados de hierros, y solo pan de çeuada, o zenteno, era nuestro mantenimiento[628]; y avn pluguiera a dios que dello alguna vez nos pudieramos de mediar. _Esto quiero que notes; que a la contina los maestros de las obras escogian los mejores y mas dispuestos trabajadores. De manera que conuenia esforçarnos en la mayor flaqueza nuestra a trabajar más que lo sufrian nuestras fuerças, por gozar de aquella miserable recreaçion. En fin comprauamos con nuestros seruiles trabajos aquella captiua libertad de algun dia que al trabajo nos querian elegir._ En esta vida, o por mejor dezir muerte, passé dos años, que del infierno no auia otra differencia sino la perpetuidad. Aqui auia vna sola esperança de salud, y era que quando se aparejaua armada, escogia el capitan entre nosotros los de mejor dispusiçion para el remo, y aquellos salian que él señalaua; desnudos y aherrojados a vn banco los ponian vn remo en la mano y los auisauan que remassen con cuydado; sino con vn pulpo o anguilla que traya en la mano el capitan de la galera los çeñia por todo el cuerpo que los hazia despertar al trabajo. Esta era la mas cierta ventura en que nos podiamos libertar, porque yendo aqui el suçesso de la batalla era de nuestro mal ó bien ocasion; y ansi suçedió que por mandado del gran turco aparejó vna gran flota Baruarroja para correr la Calabria y el reyno de Siçilia, y quisieron los mis hados que fuesse yo elegido con otros cristianos captivos para vn remo, donde fue puesto en aquella dispusiçion que los otros; y ansi pasando el mar Adriatico salio de Genoua Andrea Doria capitan de las galeras de la cristiandad[629] con gran pujança de armada, y dio en la flota turca con tan gran ardid que en breue tiempo la desuarató echando a lo hondo quatro galeras, y prendio dos, en la vna de las quales venia yo; y el cosario Baruarroja se acogio con algunas que le pudieron seguir. Pues suçedio que luego nos metieron con la presa en el puerto de Genoua, y como se publicó la vitoria por la çiudad, todos quantos en ella[630] auia acudieron al agua a nos ver. Agora oye, Miçilo, y verás como a lo que Dios ordena no podemos huyr.
MIÇILO.--Dichoso gallo, dy, que muy atento te estoy.
GALLO.--Pues como ya te dixe, Arnao auia corrido a Londres y toda Ingalaterra, Brauante, Flandes, Florençia, Sena, Veneçia, Milan, y todo el Reyno de Napoles _y Lombardia_ vuscandome con la diligençia y trabajo posible; y no me auiendo hallado en dos años passados vino a Genoua por ver si podria auer alguna nueua de mi, y ansi suçedió llegar al puerto por ver desembarcar la gente del armada, donde entre la otra gente alcançó a me uer y conoçer, de lo qual no reçibio poca alegria su coraçon, y auiendo conçebido que por causa del temor y empacho que dél yo ternia por ningunos regalos ni palabras se podria apoderar de mí, ni yo me confiaria dél, mas que en viendole echaria yo a huyr, por tanto penso lo que deuia de hazer para cobrar el amigo tan deseado; y ansi con este auiso lo mas diligentemente que pudo se fue al gouernador y justiçia de la çiudad, haziendole saber que en aquella gente que venia en las galeras tomadas a Baruarroja auia conoçido vn honbre que auia adulterado con su muger; que le demandaua[631] le pusiesse en prisiones hasta que del hecho y verdad diesse bastante informaçion, y fuesse castigado el adulterio conforme a justiçia y satisfecha su honrra; y estando ansi, que el capitan me queria libertar, llegó la justiçia muy acompañada de gente armada por me prender, y como llegó con aquel tropel de ruydo y armas que la[632] suele acompañar y apañaron con gran furia de mi diziendo: sed preso; yo respondi; ¿porqué? Ellos me dixeron[633]; allá os lo dirá el juez. Entonçes me pareçió que no estaua cansada mi triste ventura de me tentar, pero que començaua desde aqui _de nueuo_ a me perseguir. Començose de la gente que acompañaua la justicia a murmurar[634] que yo yua preso por adultero. Dezian todos quantos lo sabian mouidos de piedad; ¡o quanto te fuera mejor que huuieras muerto a manos de turcos, antes que ser traydo a poder de tus enemigos! ¡O soberano Dios! que no queda pecado sin castigo; y quando yo esto oía Dios sabe lo que mi anima sentia. Pero quierote dezir que avnque siempre tube confiança que la verdad no podia pereçer[635], yo quisiera ser mil vezes muerto antes que venir a los ojos de Arnao. Ni sabía cómo me defender yo; antes me determiné dexarme condenar porque él satisfiziesse su honrra, teniendo por bien enpleada la vida pues por él la tenia yo; y ansi dezia yo hablando comigo; ¡o si condenado por el juez fuesse yo depositado en manos del burrea que me cortasse la cabeça sin yo ver a Arnao! Con esto me pusieron en vna muy horrible carçel que tenia la çiudad, en vn lugar muy fuerte y muy escondido que auia para los malhechores que por inormes delitos eran condenados a muerte, y alli me cargaron de hierros teniendolo yo todo por consolaçion. Todos me mirauan con los ojos y me señalauan con el dedo auiendo de mí piedad: y avnque ellos tenian neçesidad della, mi miseria les hazia oluidarse de sí. En esto passé aquella noche con lo que auia passado del dia hasta que vino a visitar y proueer en los delitos de la carçel, y ansi en vna gran sala sentado en vn soberuio estrado y teatro de gran magestad, delante de gran multitud de gente que a demandar justiçia alli se juntó, el gouernador por la importunidad de Arnao mandó que me truxiessen delante de sí, y luego fueron dos porteros en cuyas manos me depositó el alcayde por mandado del juez, y con una gruesa cadena me presentaron en la gran sala. Tenia yo de empacho incados los ojos en tierra que no los osaua alçar por no mirar a Arnao: de lo qual todos quantos presentes estauan juzgauan estar culpado del delito que mi contrario y acusador me imponia. Y ansi mandando el gouernador a Arnao que propusiesse la acusaçion ansi començó. ¡O bienauenturado monarca por cuya rectitud y equidad es mantenida de justiçia y paz esta tan yllustre y resplandeçiente republica, y no sin gran conoçimiento y agradeçimiento de todos los subditos! Por lo qual sabiendo yo esto en dos años passados que vusco en Ingalaterra, Brauante, Flandes y por toda la Italia a este mi delinquente me tengo por dichoso por hallarle debajo de tu señoria y jurisdiçion, confiando por solo tu prudentissimo juizio ser restituido en mi justiçia[636] y ser satisfecho en mi voluntad; y por que no es razon que te dé pessadumbre con muchas palabras, ni inpida a otros el juizio, te hago saber que este que aqui ves que se llama Alberto de Clep... Y hablando comigo el juez me dixo: ¿vos, hermano, llamais os ansi? Y yo respondi: el mesmo soy yo. Boluio Arnao y dixo: El es o justissimo monarca: él es, y ninguna cosa de las que yo dixere puede negar. Pues este es vn hombre el mas ingrato y oluidado del bien que nunca en el mundo nació. Por lo qual solamente le pongo demanda de ser ingrato por acusaçion, y pido le des el castigo que mereçe su ingratitud, y por más le conuençer pasa ansi: que avnque las buenas obras no se deuen referir del animo liberal, porque sepas que no encarezco su deuda sin gran razon, digo que yo le amé del mas firme y constante amor que jamas vn hombre a otro amó; y porque veas que digo la verdad sabras que vn dia por çierto negoçio que nos conuenia partimos ambos de Françia para yr en Ingalaterra, y entrando en el mar nos sobreuino vna tempestad la mas horrenda y atroz que a nauegantes suçedió en el mar. En fin con la alteraçion de las olas y soberuia de los çielos nos pareció a todos que era buelto el dilubio de Noe. Cayó él en el agua por desgraçia y indispusiçion, y procurando cada qual por su propria salud y remedio, en la mas obscura y espantosa noche que nunca se vio me eché al agua y peleando con las inuençibles olas le truxe al puerto de salud. Suçede despues desto que tengo yo vna muger moça y hermosa (que nunca la huuiera de tener, porque no me fuera tan mala ocasion) y está enamorada de Alberto como yo lo soy, que della no es de marauillar, pues yo le amo mas que a mí; y ella persiguiendole por sus amores la responde él que en ninguna manera puede en la fe ofender a Arnao, y siendo por ella muchas vezes requerido vino a las manos con él queriendole forçar, y passa ansi que vna mañana yo me leuanté dexandola a ella en la cama y por limpiar mi cuerpo me lançé a vn retrete sin me ver ella. De manera que ella pensó que yo era salido de casa a negoçiar, y suçedio entrar por alli Alberto por saber de mí, y ella asegurada que no la viera yo le hizo con importunidad llegar a la cama donde estaua, y tomandole fuertemente por la capa le dixo: duerme comigo que muero por ti; y Alberto respondio: todas las cosas de su casa y hazienda fió de mí Arnao, y sola a ti reseruó para sí: por tanto señora, no puedo hazer esa tu voluntad; y él luego se fue que hasta oy no pareçio; y como ella se sintio menospreçiada y que se yua Alberto huyendo dexando la capa en las manos començo a dar grandes bozes llamandome a mi porque viesse o de quién solia yo confiar; y como del retrete salí, y conoçio que de todo auia yo sido testigo, de empacho y afrenta enmudeçio, y subitamente de ay a pequeño rato murio; y como tengo hecha bastante esperiençia de quién me tengo de fiar, pues mucho más le deuo yo a él que él a mí, sin comparación, pues si yo le guardé a él la vida, él a mí la honrra que es mucho más, agora, justissimo monarca, yo te demando que me condenes por su deudor y obligado a que perpetuamente le aya yo a él de seruir: que yo me constituyo por su perpetuo seruidor[637]; y si dixere que por auerle yo dado la vida en la tempestad me haze graçia de la libertad, a lo menos neçesitale a que por ese mesmo respeto me tenga en la vida compañia, pues por su causa perdí la de mi muger; y diziendo esto Arnao calló esperando la sentençia del juez. Pues como yo entendi por la proposiçion de Arnao que auia estado presente a lo que con su Beatriz passé, y que yo no tenia neçesidad de me desculpar, porque esto era lo que más lastimado y encogido tenia mi coraçon hasta aqui, luego alçé mi cabeça y lançé mis ojos en Arnao, y con ellos le agradeçí el reconoçimiento que tenia de mi fidelidad, y aguardé con mucha humildad y mansedumbre la sentençia del juez, esperando que sobre el seguro que yo tenia de Arnao, y con el que él auia mostrado de mi, ningun daño me podia suçeder; y ansi todos quantos al rededor estauan se alegraron mucho quando oyeron a Arnao y entendieron dél su buena intinçion, y que no pretendia en su acusaçion sino asegurarme para nuestra amistad y que fuesse confirmada y corroborada por sentençia de juez, y ansi todos con gran rumor encareçian vnos con otros la amistad y fe de Arnao y se ofreçian por mi que no apelaria de ningun mandado del juez, pues me era notorio el seguro de mi amigo Arnao; y haziendo callar el gouernador la gente se boluio para mí y me dixo. Di tú, Alberto ¿qué dizes a esto que contra ti se propone? ¿Es verdad?
Respondi yo: señor, todo quanto Arnao ha dicho todo es conforme a verdad, y no auia otra cosa que yo pudiesse alegar para en defensa de mi persona si alguna culpa se me pudiera imponer sino lo que Arnao ha propuesto: porque hasta agora no padeçia yo otra confusion sino no saber cómo le pudiera yo persuadir la verdad. Lo qual de oy mas no tengo porque trabajar pues Arnao estuuo presente a lo que passé con su muger. Por lo qual tú, señor, puedes agora mandar, que a mi no me resta sino obedeçer. Luego dixo el juez: por çierto yo estoy marauillado de tan admirable amistad; en tanta manera que me pareçe que podeis quedar por exemplo de buenos amigos para los siglos venideros y ansi pues estais conformes y çiertos ser en vosotros vna sola y firme voluntad, justa cosa es segun mi pareçer que sea puesto Alberto en su libertad, y mando por mi sentençia que le sea dado por compañero perpetuo a[638] Arnao en premio de su sancto y vnico amor; y ansi me fueron luego quitados los hierros y me vino Arnao a abraçar dando graçias a Dios pues me auia podido auer, con protestaçion de nunca me desamparar, y ansi nos fuemos juntos a Paris perseuerando siempre en nuestra amistad mientra la vida nos duró.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, admirable amigo te fue Arnao quando te libró del mar pospuesto el gran peligro a que las soberuias hondas amenaçaban. Pero mucho mayor sin comparaçion me pareçe auerlo tú sido a él, quando ofreçida la oportunidad de goçar de su graçiosa muger, por guardarle su honrra con tanto peligro de tu vida la huyste. Porque no ay animal tan indignado y arriscado como la muger si es menospreçiada quando de su voluntad ofreçe al varon su apetito y deleyte, y ansi conuierte todo su amor en verdadero odio deseando mil muertes al que antes amó como a sí; como hizo la muger de Putifar a Joseph.
GALLO.--Çiertamente no teneis agora entre vosotros semejantes amigos en el mundo; porque agora no ay quien tenga fe ni lealtad con otro sino por grande interese proprio y avn con este se esfuerça hasta el peligro; el qual como se ofreçe buelue las espaldas; ya no hay de quién se pueda fiar la vida, muger, honrra, hazienda ni cosa que inporte mucho menos.
MIÇILO.--No hay sino amigos para los plazeres, combites, juegos, burlas, donayres y viçios. Pero si se os ofreçe vna neçesidad antes vurlarán de vos, y os injuriarán que os sacaran della. Como me contauan este dia passado de vn Durango hombre muy agudo y industrioso, que en la uniuersidad de Alcala auia hecho vna vurla a vn Hieronimo su compañero _de camara_, que se fió del ofreçiendose de le sacar de vna afrenta y metiole en mayor; y fue que siendo ambos compañeros de camara y letras, suçedió que vn dia vinieron a visitar a Hieronimo vnos parientes suyos de su tierra, y fue a tiempo que el pobre mançebo no tenia dineros, como aconteçe muchas vezes a los estudiantes; prinçipalmente si son passados algunos dias que no les vino el recuero que les suele traer la prouision. Y porque los quisiera combidar en su posada estaua el más afrontado y triste hombre del mundo. Y como Durango su compañero le preguntó la causa de su afliçion como doliendose della, él le començó a consolar y esforçar prometiendole el remedio, y ansi le dixo: no te aflixas, Hieronimo, por eso, antes ve esta noche al meson y combidalos que vengan mañana a comer contigo, que yo proueere de los dineros neçesarios entre mis amigos; y el buen Hieronimo confiandose de la palabra de su compañero hizo lo que le mandó; y ansi los huespedes aceptaron, y el dia siguiente se leuantó Durango sin algun cuydado de lo prometido a Hieronimo y se fue a su liçion y no boluio a la possada hasta mediodia. Donde halló renegando a Hieronimo de su[639] descuydo _que auia tenido_; y el no respondió otra cosa sino que no auia podido hallar dineros entre todos sus amigos; que el auia hecho todo su poder; y estando ellos en esta porfia llamaron a la puerta los combidados, de lo qual reçibio Hieronimo gran turbaçion vuscando dónde poder huyr aquella afrenta; y luego acudio Durango por dar conclusion a la vurla por entero diziendole que se lançasse debajo de vna cama que estaua alli, y que él los despideria lo mejor que pudiesse cunpliendo con su honrra; y ansi con la turbacion que Hieronimo tenía le obedecio, y los huespedes subieron preguntando por Hieronimo, los quales Durango respondio: señores, él deseó mucho combidaros a comer avnque no tenia dineros, pensando hallarlos entre[640] sus amigos, y auiendolos vuscado, como no los halló, de pura verguença se ha lançado debajo de esta cama por no os ver; y ansi diziendo esto se llegó para la cama alçando la ropa que colgaua y le començo á importunar con grandes vozes a _Hieronimo_ que saliesse, y el pobre salio con la mayor afrenta que nunca hombre reçibio, lleno de pajas, flueco, heno y pluma y tierra, y por ver reyr a todos[641], quiso _de afrenta_ matar a su conpañero[642] si no le huyera. Por lo cual los huespedes le lleuaron consigo a su meson y enbiaron luego por de comer para todos, y trabajaron por le sosegar quanto pudieron.
GALLO.--Desos amigos ay el dia de hoy; que antes mofarán y vurlarán de vos en vuestra neçesidad que procurarán remediarla.
MIÇILO.--Por çierto tú dices verdad, que en estos tiempos no ay mejores amigos entre nosotros que estos; mas antes muy peores. Agora te ruego me digas, ¿en qué suçediste despues?
GALLO.--Despues te hago saber que vine a naçer en la ciudad de Mexico de vna india natural de la tierra, en la qual me engendró un soldado de la compañia de Cortés marques del Valle, y luego en naciendo me suçedio morir.
MIÇILO.--Desdichado fueste en luego padeçer la muerte; y tanbien por no poder gozar de los tesoros y riquezas que vienen de allá.
GALLO.--¡O Miçilo! quan engañado estás. De contraria opinion fueron los griegos, que fueron tenidos por los mas sabios de aquellos tiempos; que dezian que era mucho mejor, o nunca naçer, o en naçiendo morir; yo no sé porque te aplaze mas el viuir; prinçipalmente vna vida tan miserable como la que tienes tú.
MIÇILO.--Yo no digo que es miseria el morir sino por el dolor y pena grande que la muerte da; y ansi tengo lastima de ti porque tantas vezes padeçiste este terrible dolor, y ansi deseaua mucho saber de ti por ser tan esperimentado en el morir: ¿en qué esta su terribilidad? Qverria que me dixesses, qué ay en la muerte que temer? Qué cosa es? En qué está? Quién la siente? Qué es en ella lo que da dolor?
GALLO.--Mira, Miçilo, que en muchas cosas te engañas; y en esa mucho mas.
MIÇILO.--Pues ¿qué dicesmuerte no da dolor?
GALLO.--Eso mesmo digo: lo qual si atento estás façilmente te lo probaré; y porque es venido el dia dexalo para el canto que se siguirá. _Fin del deçimo canto del Gallo._
NOTAS:
[618] G., tenia.
[619] (_Tachado_): Siguesse el deçimo canto del Sueño o Gallo de Luciano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.
[620] G., generoso.
[621] G., y ansi.
[622] G., pereçieron.
[623] G., los.
[624] G., los miserables.
[625] G., los.
[626] G., la.
[627] G., corrupçion.
[628] G., siendo nuestro mas prinçipal mantenimiento solo pan de çeuada o çenteno.
[629] G., del Emperador.
[630] G., la çiudad.
[631] G., y demandole que.
[632] G., se.
[633] G., respondieron.
[634] G., començose a murmurar de entre la gente que acompañaua la justiçia.
[635] G., faltar.
[636] G., en mi honrra y satisfecho en mi justiçia y voluntad.
[637] G., deudor.
[638] G., de.
[639] G., por el.
[640] G., en.
[641] y como fuesse la risa de todos tan grande.
[642] G., Durango.
ARGUMENTO DEL HONZENO CANTO[643].
En el honzeno canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el libro que intituló de Luctu habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se vsa en la muerte, entierro y sepoltura. Descriuesse el entierro del marques del Gasto, Capitan general del Emperador en la Ytalia; cosa de muy de notar[644].
MIÇILO.--Ya estoy, Gallo, a punto aguardando para te oyr lo que me prometiste en el canto passado: por tanto comiença tú a dezir, y yo a trabajar, y confia de mi atençion.
GALLO.--Por çierto no tengo yo, Miçilo, menos voluntad de te conplazer que tú de oyr; y ansi porque tengamos tiempo para todo vengamos a lo que me demandaste ayer. Que me pediste te dixesse como honbre experimentado algo de la muerte, pues por esperiençia tanto puedo yo dezir; y ansi ante todas cosas quiero que tengas por aueriguado esta conclusion; que en la muerte no ay qué temer.
MIÇILO.--Pues ¿porqué la huyen todos?
GALLO.--Porque toda cosa criada se desea conseruar, y ansi procura resistir su corruçion.
MIÇILO.--¿Qué, no ay dolor en la muerte?
GALLO.--No en verdad. Quiero que lo veas claro, y para esto quiero que sepas que no es otra cosa muerte sino apartamiento del anima y cuerpo: el qual se haze en un breue punto, que es como solemos dezir, en vn abrir y çerrar de ojo. Avn es mucho menos lo que llaman los philosophos instante: lo qual tú no puedes entender. Esto presupuesto quiero te preguntar; ¿quándo piensas que la muerte puede dar dolor? No dirás que le da antes que el alma se aparte del cuerpo; porque entonçes la muerte no es; y lo que no es no puede dar dolor. Pues tanpoco creo que dirás que la muerte da dolor despues de apartada el alma del cuerpo; porque, entonçes no ay subjeto que pueda el dolor sentir; porque entonçes el cuerpo muerto no puede sentir dolor; ni el alma apartada tiene ya porqué se doler. Pues muy menos dirás que en aquel punto que se aparta el alma del cuerpo se causa el gran dolor; porque en vn breue punto no se puede causar tan terrible dolor, ni se puede mucho sentir, ni mucho puede penar. Quanto más que esto que digo que es muerte, no es otra cosa sino careçer del alma que es la vida; y careçer (que los philosophos llaman pribaçion) no es cosa que tiene ser; es nada; pues lo que nada es y no tiene ser ¿cómo puede causar dolor? Ansi que claro está si bien quieres mirar, que la muerte no tiene qué temer, pues solo se auia de temer el dolor; el qual ves que no ay quien le pueda entonçes causar; y ansi de mí te sé dezir, como aquel que habla bien por esperiençia, que nunca la muerte me dio dolor; ni nunca yo la sentí. Pero con todo esto quiero que notes que ay dos maneras de muerte: vna es violenta; que estando sano y bueno el hombre, por fuerça o caso, o por violençia se la dan. Como si por justiçia degollassen, o ahorcassen vn honbre. Desta tal muerte bien se podra dezir que el que la padeçe sienta algun dolor; porque como el paçiente está sano y tenga todos los sentidos sanos y enteros es ansi que al passar del cuchillo por la garganta, o al apretar de la soga en aquel punto que sale el alma por causa de la herida se le dé pena; y no qualquiera pena, pero la mayor que en esta vida vn honbre pueda padeçer y sentir, pues es tan grande que le baste[645] matar. Pero ay otra manera de muerte que llamamos natural, la qual viene al honbre por alguna larga enfermedad y indispusiçion, o por la vltima vejez. Esta tal çiertamente no da dolor; porque como el enfermo se va llegando a la muerte vansele suçesiuamente entorpeçiendo los sentidos y mortificandosele todos, de manera que quando viene a salirsele el alma ya no ay sentido que pueda sentir la partida si algun dolor vsasse[646] causar. Que de otra manera ¿quien dubda sino que el honbre haria al tienpo del morir gestos, meneos y visajes en que mostrasse naturaleza que le diesse alguna pena y dolor la muerte? Mas antes has de tener[647] por verdad, que ansi como en las cosas que os perteneçen y conuienen de parte de vuestra naturaleza no se reçibe ninguna pena ni trabajo al tienpo que las effectuamos[648], mas antes _todos los animales_ nos holgamos y nos plaze ponerlas en obra y exerçiçio porque naturaleza nos dio potençias y organos y instrumentos conque sin pesadunbre alguna las pudiessemos exerçitar. Pues desta mesma manera como la muerte nos sea a todos los honbres cosa natural, _quiero dezir_, que los[649] conuiene de parte de su[650] naturaleza; porque _todos los honbres y animales_ nacieron mortales y[651], no se les puede excusar, ansi deues presumir, y avn creer, que la muerte natural no solamente no causa dolor, pero avn consuela y reçibe el alma gran plazer en se libertar y salir desta carçel del cuerpo y yr a vibir mejor vida. Porque la verdad este morir no es acabar sino passar desta vida a otra mejor, y de aqui viene a los honbres todo su mal y dolor al tiempo del morir, por careçer de fe con que deuen creer que esto es verdad. Porque aquellos bienauenturados[652] martires que con tanto regoçijo se ofreçian a la muerte ¿de dónde piensas que les venia? sino que tenian por mas çierto lo que creyan por fe de los buenos que Dios les promete, que los tormentos y muerte que vian presentes aparejados para padeçer. Que no ay cosa más fáçil que el morir. Ni cosa de más risa que veros hazer de la muerte caudal. Prinçipalmente siendo cristianos que auiades de demandarla, y venida tomarla con gran plazer.
MIÇILO.--Por çierto mucho me has consolado, Gallo, con las verdades que me has persuadido; y tanto que estoy muy esforçado para quando a Dios pluguiere de me llevar desta uida: pues voy a viuir para sienpre jamas.
GALLO.--Pues si esto es ansi, qué cosa es que vosotros siendo cristianos hagais tanta cuenta al tienpo de vuestra muerte, de acumular y juntar todas vuestras honrras para allí? Avn ya quando estais sanos y con salud, que os procureis honrrar no es gran marauilla, porque estais en el mundo y haçeis lo que de presente se goza dél. Pero al tienpo de la muerte, la rica sepoltura y la ponpa funeral, tanto luto, tanta çera, tanto clerigo, tanta cruz, tanta conpaña[653]; _con tanta solenidad; tanto acompañamiento_ de tanto noble, guardado el tienpo y lugar que cada qual ha de llenar; con aquella pausa, orden, passo y grauedad como si os llevassen a bodas. Pues todo esto ¿qué es sino memoria y honrra mundana? Que vean grandes aparatos, y lean grandes rótulos: Aqui yaze sepultado, etc. Que si vos sois más rico que otro y teniades mejor casa, bien consiento que tengais mejor sepoltura. Pero que gasteis en vuestra muerte grandes aparatos y hagais rica sepoltura diziendo que es obra muy sancta y muy cristiana, desengañaos, que mentis. Que antes es cosa de gentilidad; que con sus estatuas querian dexar memoria eterna. Hazeis gran honrra a vuestro cuerpo en la muerte viendo que peligra el alma de vuestro proximo por pobreza en la vida. Por Dios, Miçilo, que estoy espantado de ver las neçedades y bobedades que los honbres teneis y vsais en este caso, que no puedo sino aueros lastima; porque he yo visto muchas vezes reyrse destas cosas mucho los angeles y Dios. ¡O si vieras en el año de mil y quinientos y quarenta y seys quando enterraron al marques del Gasto, Capitan general del Emperador en la Ytalia!; porque vn lunes, honze dias _del mes_ de Abril que murió, me hallé yo en Milan; ¡quan de veras te rieras alli! Estaban los Sanctos del çielo que de risa querian rebentar.
MIÇILO.--Hazme agora tanto plazer que pues te hallaste alli me cuentes algo de lo que passó.
GALLO.--Temome Miçilo, que no acabaremos oy. Porque dexada la braueza de lo que en el testamento de su exçelençia se podia dezir de rey, menos te podras contener en lo que toca a la ponpa funeral, que no cabrá en diez pliegos de papel.
MIÇILO.--Ruegote mucho que me digas algo de lo que passó en el entierro; porque en lo del testamento no te quiero fatigar.
GALLO.--Yo te quiero conplazer. En el nonbre de Dios. _Murio su exçelençia el domingo ya casi a la noche; y luego con la diligençia posible se dispuso lo neçesario que tocaua al aparato y lutos; que no quedó en toda la çiudad offiçial, ni en gran parte de la comarca, que supiesse de sastreria, o de labrar çera o carpenteria que no tuuiesse mucho en qué entender toda aquella noche del domingo y el lunes adelante hasta la hora de las dos que el cuerpo de su exçelençia salio del palaçio para la iglesia mayor[654]._ Primeramente yban delante la[655] clereçia, quinientos niños de dos en dos, vestidos de luto con capirotes en las cabezas cada vno con vna hacha ençendida en la mano, de çera blanca, con las armas de su exçelençia cosidas en los pechos.
MIÇILO.--Quánto mejor fuera que aquella limosna de vestido y hacha fuera secreta y cosida entre Dios y el coraçon de su exçelençia, y el mochacho se quedara en casa; tuuiera en aquella hacha aquel dia y otros quatro qué comer.
GALLO.--Despues destos yban çiento y diez cruzes grandes de madera, con çinco velas en cada vna hincadas en vnos clauos que estauan en las cruzes como se acostunbra en Milan en semejantes ponpas funerales.
MIÇILO.--Deuian de llenar tantas cruzes porque el diablo si viene por el muerto más huye de muchas que de vna.
GALLO.--Seguia luego a las cruzes el reuerendo cabildo[656] de la iglesia mayor y toda la clereçia con cruzes de plata y[657] todas las parrochias[658] _con todos sus_ capellanes, clerigos, frayles y monjes de todas las ordenes y religiones, cada vno en su grado, con hachas de cera blanca en las manos, ençendidas, de dos en dos que eran mil y seysçientos. A la clereçia seguia la guarda de cauallos ligeros de su exçelençia a pie con lobas de luto y capirotes en las cabezas[659]; cada vno con su lança negra y vna veleta de tafetan negro en cada vna, con el hierro en la mano, arrastrando las lanças por tierra; con dos tronpetas que yban delante con lobas de luto y capirotes en las cabezas. Estos tronpetas yban a pie con las tronpetas echadas a las espaldas, con vanderas negras con las armas de su exçelencia.
MIÇILO.--Estos bastaran defenderle el cuerpo si todos los diablos del infierno vinieran.
GALLO.--Bastaran si todos fueran españoles. Despues yba la casa de su exçelençia con hasta quatroçientas personas con lobas y capirotes en las cabezas, cada vno en su grado. Despues yba la guarda de soldados alemanes; lleuaua cada vno vn manto hasta tierra de luto, con collares encrespados, y las alabardas negras echadas al honbro, y con gorras grandes negras a la alemana.
MIÇILO.--Agora digo más de veras que le bastaran defender avnque viniera Luzifer por capitan.
GALLO.--Tras estos venian seys atambores con los mesmos mantos como[660] los alemanes, y caperuças a la española, de luto: cubiertos los atambores de velos negros puestos a las espaldas. Despues destos yban dos pajes a pie vestidos de terçiopelo negro, con las gorras caydas sobre las espaldas. El de la mano derecha lleuaua vna çelada cubierta de brocado rico de tres altos en la mano: y el otro lleuaua vna pica negra al ombro, cayda sobre las espaldas. Çerca destos venian dos capitanes a pie con lobas de luto con faldas muy largas rastrando y capirotes en las cabezas. El de la mano derecha lleuaua vna vandera de infanteria, de tafetan amarillo con las armas inperiales, y el otro lleuaua vn estandarte negro con las armas de su exçelençia doradas: y en el canpo vna cruz colorada a la borgoñona. Estos lleuauan los estandartes caydos sobre las espaldas, arrastrandolos[661] por tierra, que significaua el cargo que primero auia tenido de su magestad de general de la infanteria. Çerca destos yba vna persona muy honrrada con vna gran loba de luto y capirote en la cabeza, en vna mula guarneçida de luto hasta tierra: lleuaua vna vara negra en la mano, como mayordomo _mayor_[662] de su exçelençia. Despues deste[663] venian seys tronpetas a cauallo vestidos de negro con sus tronpetas a las espaldas y vanderas de tafetan negro con las armas de su exçelençia. Tras estos yban un rey de armas borgoñon a cauallo con loba y capirote, y ençima vna sobre vista dorada con las armas inperiales: el qual auia sido enbiado de su magestad el mesmo dia que fallecio su exçelençia, con cartas, a darle cuenta de los nueuos caualleros del Tuson. A este seguian çinco caualleros honrrados con lobas de luto y capirotes en las cabezas a cauallo, cubiertos los cauallos de paño negro hasta tierra, que no se veyan sino los ojos: los quales lleuauan los estandartes siguientes caydos sobre las espaldas rastrandolos por tierra. El primero era vn estandarte colorado con las armas de su exçelençia, puestas en vna asta negra. El segundo era de la mesma color, pintada nuestra Señora con el niño en los braços, y la luna debajo de sus pies. Este era señal de guion de gente de armas. El terçero estandarte era blanco pintado dentro el escudo de las armas del duque de Milan, con vna[664] aguila que abrazaua el escudo, en señal del gouierno del estado de Milan. El quarto lleuava vna vandera quadrada pequeña, que es el guion que su exçelençia lleuaua delante como general, y en el canpo blanco della pintado vn mundo con los elementos apartados: y de la una parte nuestra Señora pintada con su hijo en los braços: y de la otra parte el angel san Raphael y Tobias, con vn letrero que dezia: _Sic sita vigent_. El quinto lleuaua vn estandarte amarillo con el aguila y armas imperiales, echado sobre las espaldas, que es la insinia de capitan general del exerçito de su magestad. Despues destos yban ocho pajes vestidos de terçiopelo negro hasta tierra que no se veyan sino los ojos. El primero lleuaua vna espada dorada con vayna de brocado rico de tres altos sobre el ombro, por señal que quando el Emperador entró en Napoles venia delante dél el Marques como gran camarlengo a quien toca aquella çiremonia y preeminençia. El segundo lleuaua vn escudo en el braço yzquierdo con las armas de su exçelençia de relieues dorados en canpo negro. El terçero lleuaua vna lança negra en la mano derecha cayda sobre la espalda con su yerro muy polido. El quarto lleuaua vn almete puesto en vn vaston negro cubierto de brocado rico de tres altos en la mano derecha. El quinto lleuaua vn estoque dorado con su vayna de brocado rico de tres altos caydo sobre la espalda derecha, y vnas espuelas doradas vestidas en el braço derecho guarneçidas del mesmo brocado. El sesto lleuaua vn vaston dorado en la mano caydo sobre el ombro, pintadas las armas inperiales en señal del cargo primero de general de la infanteria. El septimo lleuaua otro baston dorado con las armas del ducado de Milan abraçados con el aguila inperial, en señal del gouierno del estado de Milan. El octauo y ultimo lleuaua vn baston cubierto de brocado rico de tres altos, en señal de capitan general de Ytalia. Seguia luego vn moço de espuelas con vna loba de luto hasta tierra con capirote en la cabeza: el qual lleuaua de diestro vn cauallo guarnido[665] de terçiopelo negro con estribos, freno y clauazon plateado[666]: y sobre la silla vna reata de terçiopelo negro, y junto al cauallo doze moços de espuelas con lobas de luto rastrando y capirotes en las cabezas, y el caualleriza detras; venia despues el cuerpo de su exçelençia puesto sobre vnas grandes andas, hechas a manera de vna gran cama cubierta[667] de brocado de plata de dos altos que colgaua çerca de vn braço de cada lado de las andas. Del brocado estaua pendiente vna gran vanda de terçiopelo carmesí de la que colgaua vn friso, o guarniçion de tafetan doble carmesí con las armas de su exçelençia doradas. Esta cama, o andas lleuauan doze caualleros vestidos con lobas de luto y capirote[668] en las cabezas, y porque el trecho es casi vna milla del monesterio a la iglesia mayor se yban mudando. El cuerpo de su exçelençia yba vestido con vna tunica o veste de raso blanco hasta en pies, çeñida, y ençima de la tunica vn manto de grana colorada con vnas bueltas afforradas de veros alçado sobre los braços. En la cabeza lleuaua vna barreta ducal afforrada en los mesmos veros, con vn friso y corona de prinçipe. Lleuaua al cuello el collar rico del Tuson, y al lado vna espada dorada con su vayna de brocado rico de tres altos. Este habito es segun la orden del offiçio del gran camarlengo del rey no de Napoles que su exçelençia tenia y ha gran tienpo que está en su yllustrisima casa. Lleuaua por cabeçera vna almohada de terçiopelo carmesí guarneçida de plata, y a la mano derecha sobre la cama o andas lleuaua la rosa sagrada de oro que la sanctidad del papa Paulo le enbio el año de mil y quinientos y treynta y nueue por gran don y publico fauor, que es vn árbol de oro con veynte y dos rosas.
MIÇILO.--¿Supiste qué virtud tenia esa rosa sagrada porque la lleuaua al lado en el entierro? ¿Si era alguna indulgençia que su Santidad le enbió para que no pudiesse yr al infierno avnque muriesse en pecado mortal?
GALLO.--Eso se me oluidó de preguntar. Çerca de las dichas andas yuan veynte y quatro[669] gentiles hombres muy honrrados de su casa con lobas[670] y capirotes en la cabeça[671], y vnas hachas grandes de çera negra en las manos con las armas de su exçelençia. Despues yua el señor marques de Pescara, primogenito de su exçelençia, con los señores don Yñigo y don Çesareo de Aualos los sus hermanos, y el señor prinçipe de Sulmona, y el señor don Aluaro de Luna, hijo del señor castellano de Milan, a quien el señor marques[672] sustituyó en los cargos que en este estado de Ytalia tenía, por ser la persona más prinçipal que aqui se halla. El por estar enfermo enbió al señor don Aluaro su hijo en su lugar; yban alli los comisarios generales de su magestad, y los gouernadores y alcaldes del estado, y los enbajadores de los potentados de Ytalia que aqui se hallaron, y otros prinçipes y señores que vinieron a honrrar el enterramiento; yban alli los señores del senado y magistrado, y los feudatarios del estado, marqueses, condes y caualleros, capitanes y gentiles honbres, todos con sus lobas de luto rastrando y capirotes en las espaldas. Toda la iglesia mayor estaua entoldada alrededor de paño negro con las armas de su exçelençia: y sobre los paños hachas blancas de çera muy juntas. Despues en medio del çimborrio de la iglesia, antes de entrar en el coro, estaua hecho vn grandissimo cadahalso o monumento, mayor y más hermoso y de mayor artifiçio que jamas se hizo a ningun prinçipe en estas partes, todo pintado de negro. El qual tenía ençima vna piramide llena de velones y hachas de çera blanca: y ençima de cada lado o haz del cadahalso auia ocho escudos grandes con las armas de su exçelençia, donde fue puesto su cuerpo como venia en las andas o lecho en que fue traydo. Sobre el qual auia vn dosel muy grande de terciopelo negro. Al rededor del cadahalso auia infinitas hachas, y en medio de la iglesia auia ocho grandes candeleros, que en España llaman blandones, hechos a manera de vasos antiguos. Eran de madera, negros, llenos de hachas pendientes de lo alto de la yglesia iguales. Estos candeleros con las otras hachas estauan en rededor de toda la iglesia. Delante del cadahalso estaua hecho vn talamo alto de tierra dos braços, y en ancho setenta braços. De todas partes desde el cadahalso hasta el altar mayor estauan asentados en rededor[673] todos los señores prinçipales que aconpañaron el funeral hasta ser acabados los offiçios; y todo el talamo era cubierto de paño negro, ansi lo alto como lo bajo, donde estauan asentados todos aquellos señores. El retablo del altar mayor estaua todo cubierto de terçiopelo negro con su frontal, con doze hachas muy grandes: y ansi mesmo los otros altares priuados que son muchos, con su çera conueniente. ¿Dime, Miçilo, qué juzgas desta honrra?
MIÇILO.--Pareçeme que el mundo le dio toda la honrra que le pudo dar, y que aunque en la vida le honrró bien, en la muerte le acumuló juntas todas las honrras por aparençia y por existençia, ansi por los blasones de sus ditados _y insignias_ que alli yuan, como por la conpañia y honrra[674] que en su muerte se le hizo.
GALLO.--El dia siguiente se celebró misa solene en el altar mayor y los offiçios por el anima, y en el medio de la misa se dixo vna muy elegante oraçion en loor de su exçelençia[675], a la qual estuuieron presentes todos los señores sobredichos que fueron para este auto conbidados, hasta que se acabaron todos los offiçios; y en los altares y capillas que auia en la iglesia se dixeron hasta quatroçientas missas rezadas.
MIÇILO.--¿No hubo ay alguna missa del altar de San Sebastian de la Caridad de Valladolid que le sacara del purgatorio?
GALLO.--Vn sacerdote enbió alli el pontifiçe con todo su poder para le sacar.
MIÇILO.--¿Pues esa no bastó?
GALLO.--Sí bastó: pero todas las otras missas se dixeron por magestad: _las quales aprouecharon a todas las animas del purgatorio por limosna de su exçelençia_. Las hachas que se gastaron en acompañar el cuerpo y en las honrras del dia siguiente llegaron a çinco mil.
MIÇILO.--Por çierto con tantas hachas bien açertara vn honbre a media noche a yr al çielo si las obras le ayudaran.
GALLO.--En verdad te digo que sin perjudicar a ningun prinçipe y capitan general y gouernador de los passados, no se acuerda ninguno de los que viuen, ni se halla en ningun libro, auerse hecho en Milan ni en el mundo obsequias más honrradas, conçertadas y sumptuosas.
MIÇILO.--Mucho deseo tengo de saber si con esto fue al çielo su exçelençia.
GALLO.--Pues ¡cuerpo de mi vida! ¿no auia de yr al çielo? _Buena honrra le auian hecho todas las glorias del mundo si le vuieran solo pagado con las de acá._ Ningun exçelente dexa de yr alla, porque San Juan Baptista es abogado de los exçelentes; que ansi le llaman los çiegos en su oraçion exçelente pregonero. Alla le vi yo en el çielo quando alla fue[676]. La gente que de la çiudad y comarca vino pareçió por las calles a la entrada del cuerpo, y que esperaua en la iglesia passaron de dos çientas mil personas, las quales mostrauan infinito sentimiento y dolor.
MIÇILO.--Bien se puede eso presumir: prinçipalmente si estauan alli algunos padres y madres, hijos y parientes de muchos capitanes, alferez y gentiles honbres que él dio garrote en su camara quando se le antojó.
GALLO.--Preguntenselo a Mosquera, alcayde de Simancas, que se le escapó por vña de cauallo, sobre la sentençia mental; y preguntenselo a Hieronimo de Leiua quando en Cremes le depositó en manos de Machacao, su maestre de campo, quando le degollo[677]. Pero todo esto y quanto en ese caso hizo fue con justiçia y por razon y porque muchas vezes _por el cargo que tenia_ conuenia _que se hiziesse ansi_ por excusar motin[678] en el canpo de su magestad. Todo esto ha venido a proposito de tratar al prinçipio de vuestra vanidad de que vsais en vuestros entierros. Que por ninguna cosa quereis caer en la cuenta, y çesar de tan gran hierro, quanto quiera que os lo dizen quantos cuerdos han escrito en la antiguedad y modernos. No vi mayor desuario que por lleuar vuestro cuerpo en las andas honrrado hasta la sepoltura dexeis a vuestro hijo desheredado y neçesitado a pedir y a los pobres _desnudos y_ hambrientos en las camas. Gran locura es estar el cuerpo hediendo _en la sepoltura_ vn estado debajo de tierra, hecho manjar de gusanos, y estar muy hufano por tener acuestas vna lancha que pessa çinquenta quintales dorada por ençima. O _estar_ ençerrados en ricas capillas con rejas muy fuertes, como locos atados hasta[679] en la muerte. Gran confusion es de los cristianos aquella palabra de verdadera religion que dixo Socrates philosopho gentil. Siendo preguntado de sus amigos quando beuia el veneno en la carçel, dónde queria que le enterrasen, respondio: echad este cuerpo en el campo; y diziendole que le comerian las aues, respondio: ponedle vn palo en la mano para oxearlas; y diziendole que siendo muerto no podria oxearlas respondio: pues menos sentiré si me comieren. Donde quiera que quisieredes me podeis enterrar, que no ay cosa mas façil ni en que menos vaya que en el sepulcro.
MIÇILO.--Por pierto, gallo, tú tienes mucha razon en cuanto dizes, porque en este caso demasiadamente son dados los hombres a la vana aparençia y ambiçion y ponpa de fuera sin hazer cuenta de lo del alma, que es de lo que se deue hazer más caudal.
GALLO.--Pues quán de veras dirias eso, Miçilo, si huuiesses subido al çielo y deçendida[680] al infierno como yo, y huuiesses visto la mofa y risa que passan los santos allá viendo el engaño en que estan los mundanos acá açerca desta ponpa de su morir y enterrar, y si viesses el pessar que tienen los dañados[681] en el infierno porque se les añaden graues penas por la vanidad de que se arrean en su morir. ¡O qué te podria en este caso contar!
MIÇILO.--¡O mi çelestial gallo! si pudiesse yo tanto açerca de ti que me quisiesses por narraçion comunicar esa tu bienauenturança de que gozaste siendo Icaro Menipo, y cantarme[682] lo mucho que viste alla. Si esto impetrasse de ti profierome de quedar yo oy sin comer por darte doblada raçion.
GALLO.--No puedo, Micilo, dexar de te complazer en quanto me quisieres mandar; y ansi te quiero dezir cosas que los honbres nunca vieron ni oyeron hasta oy. Tienes neçesidad de nueua atençion, porque hasta agora has oydo cosas de mí que tú las puedes auer visto y esperimentado como yo. Pero hablar del çielo, y de los angeles, y del mesmo Dios no es capaz hombre mortal para le comprehender mientra está aqui, sin muy particular priuilegio de Dios; y porque la xornada es grande y tengo flaca memoria dexame recolegir: que si tu gusto está dispuesto como requiere la materia de que emos de tratar, yo me profiero de hazerte bienauenturado oy, de aquella bienauenturança de que se goza por el oyr; y pues el dia pareçe ser venido aparejate _en tu tienda_ para[683] mañana y oyras _lo demas_.
_Fin del honzeno canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[643] G., canto del Gallo.
[644] (_Tachado_): Siguesse el honzeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor. (_Antes se leia en vez de autor_): intérprete.
[645] G., basta.
[646] G., pudiesse.
[647] G., creer.
[648] G., effetuais.
[649] G., nos.
[650] G., nuestra.
[651] G., naçieron con naturaleza obligada a morir.
[652] G., verdaderos.
[653] G., tanto tañer de campanas.
[654] Esta relaçion es la misma que apareçe copiada en la conoçida _Misçelanea_ de Sebastian de Horozco (Bibl. Nac. Ag. 105. fol. 167 á 169), con el título de _Memoria de la orden y forma que se tuvo en Milan en el enterramiento del Ilustrissimo señor Marques del Gasto, capitan general de su Magestad, y en el acompañar su cuerpo desdel monasterio de Santo Eustorgio, de la horden de los Predicadores, hasta la iglesia mayor, lunes diez y seis de abril mill y quinientos y quarenta y seis años, y el dia siguiente en las onrras que alli se hizieron_.
Indicamos las variantes de este manuscrito con la inicial H.
[655] H., toda la.
[656] H., capitulo. G. (_Tachado_), capitulo.
[657] G., de.
[658] G., perrochias.
[659] H., la cabeça.
[660] G., que. H., como.
[661] G., arrastrandolas.
[662] H., de la casa.
[663] H., de este.
[664] G., vn.
[665] H., guarnescido.
[666] G., plateada.
[667] H., cubiertas.
[668] H., capirotes.
[669] G., çinco H., quatro.
[670] H., lobas de luto.
[671] H., en las cabeças.
[672] H., marques, que aya gloria.
[673] G., derredor.
[674] G., gasto.
[675] H., del señor marques, que aya gloria.
[676] G., subi.
[677] G., Bien se puede eso presumir, avnque era comun opinion ser honbre cruel, y que ansi mató muchos capitanes, alferez y gentiles honbres haziendoles degollar.
[678] G., motines.
[679] G., aun.
[680] G., desçendido.
[681] G., condenados.
ARGUMENTO DEL DUODEÇIMO CANTO DEL GALLO[684]
En el canto doze[685] que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo que intituló Icaro Menipo, finge subir al cielo y descriue lo mucho que vio allá[686].
GALLO.--Ayer te prometi, Miçilo, de tratar oy materia no qualquiera ni vulgar, pero la mas alta y mas encumbrada[687] que humano ingenio puede conçebir. No de la tierra ni de las cosas bajas y suezes de por acá: mas de aquellas que por su estrañeza el juizio humano no las basta conprehender. Tengo de cantar oy cómo siendo Icaro Menipo subi al çielo morada y habitaçion propria de Dios; oy tienes neçesidad de nueuo entendimiento y nueua atençion, porque te tengo oy de dezir cosas que ni nunca las vieron ojos, ni orejas las oyeron, ni en entendimiento humano pudo nunca caber lo que tiene allá Dios aparejado para los que le desean seruir. Despierta bien: ronpe esos ojos del alma y mirame acá, que quiero dezir las cosas marauillosas que en el çielo vi, oy, hablé y miré. La estançia, asiento, lugar de los Santos y de Dios. Dezirte he la dispusiçion, mouimiento, camino, distançia que tienen los çielos, estrellas, nubes, luna y sol entre sí allá. Las quales si oydas no creyeres, esto solo me sera gloria a mi, y señal de mi mayor feliçidad, pues por mis ojos vi, y con todos mis sentidos gusté cosas tan altas que a todos los honbres causan admiraçion, y passan a lo que pueden creer.
MIÇILO.--Yo te ruego, mi gallo, que oy con intimo affecto te esfuerçes a me conplazer, porque me tienes suspenso de lo que has de hablar. Que avn si te plaze dexaré el offiçio por mostrarte la atençion que te tengo, pues con los ojos ternia los sentidos y entendimiento todo en ti. Espeçie me pareçeria ser de infidelidad si vn honbre tan bajo y tan suez como yo no creyesse a vn honbre çelestial y diuino como tú.
GALLO.--No quiero, Miçilo, que dexes de trabajar: no demos ocasion a morir de hanbre, pues todo se puede hazer. Prinçipalmente quando de ti tengo entendido que cuelgas con tus orejas de mi lengua, como hizieron los françeses de la lengua de Hercules Ogomio admirable orador. Agora, pues, oyeme y sabras que como yo considerasse en el mundo con gran cuydado todas las cosas que hay entre los mortales, y hallasse ser todas dignas de risa, bajas y pereçederas, las riquezas, los inperios, los offiçios de Republica y mandos, menospreçiando todo esto, con gran deseo me esforçé a emplear mi entendimiento y affiçion en aquellas cosas que de su cogeta son buenas a la verdad; y ansi cobdiçié passar destas cosas tenebrosas y obscuras y volar hasta la naturaleza y criador de todas, y a este desseo me mouio y ençendio más la consideraçion deste que los philosophos llaman mundo. Porque nunca pude en esta vida hallar de qué manera fuesse hecho, ni quién le hizo: donde tubo principio y fin. Despues desto quando en particular le deçendia a contemplar mucho más me causaua admiraçion y dubda: quando via las estrellas ser arroxadas con gran furia por el çielo yr huyendo. Tanbien deseaua saber qué cosa fuesse el sol, y sobre todo deseaua conoçer los açidentes de la luna, porque me pareçian cosas increybles y marauillosas, y pensaua que algun gran secreto que no se podia declarar causaua en ella tanta mudança de espeçies, formas y figuras. Aquella braueza con que el rayo sale con aquel resplandor, tronido espantoso y ronpimiento de nube, y el agua, la nieue, el graniço enbiada[688] de lo alto. Pareçianme ser todas estas cosas difiçiles al entendimiento, en tanta manera que por ninguna fuerça de nuestra naturaleza se podian por algun honbre conprehender acá. Pero con todo esto quise saber qué era lo que destas cosas los nuestros philosophos sentian: porque oya dezir a todos, que ellos enseñauan toda verdad. Tanbien reçebia gran confusion considerando aquella sublimidad y alteza de los çielos: prinçipalmente del empireo y de su perpetuidad. El trono de Dios; el asiento de los santos, y la manera de su premiar y beatificaçion. El orden que ay en la muchedunbre de todos los coros angelicales. Pues primero quisse sujetarme a la disçiplina destos nuestros maestros, los quales no poco estan inchados y presumptuosos con estos titulos, diziendo que enhastiados de las cosas de la tierra volan a alcançar la alteza de las cosas çelestiales: lo qual no seria en ellos poco de estimar si ello fuesse ansi. Pero quando en aquellas comunes academias entré y miré todos los que en la manera de disputa y liçion mostrauan enseñar, entre todos vi el habito y rostro muy particular en algunos, que sin preguntar lo conoçieras auerse leuantado con el titulo de çelestiales. Porque todos los otros avnque platicauan profesion de saber, debajo de un vniuersal baptismo y fe trayan vn vestido no differente del comun. Pero estos otros mostrauan ser de vna particular religion, _por estar_ vestidos de una cuculla y[689] habito y traxe particular, y avn entre ellos differian en el color; y aunque en su presunçion, arogançia, obstentaçion, desden y sobreçejo mostrassen ser los que yo vuscaua, quise preguntar por me satisfazer, y ansi me llegué a vno de aquellos que a aprender concurrian alli, y a lo que le pregunté me respondio señalandomelos con el dedo: estos son maestros de la philosophia y theologia natural y çelestial; y ansi con el deseo que lleuaua de saber, con gran obediençia me deposité a su disçiplina, proponiendo de no salir de su escuela hasta que huuiesse satisfecho a mi dubda y confusion[690]. ¡O Dios inmortal qué martirio passé alli!: que començando por vno de aquellos maestros segun el orden que ellos tenian entre sí, a cabo de vn año que me tenía quebrada la cabeça con solo difinir terminos cathegorematicos y sincathegorimaticos, analogos, absolutos y conotatiuos, contradiçiones y contrariedades, solo me hallé en vn laberinto de confusion. Quise adelante ver si en el otro auria algo más que gustar: y en todo vn año nunca se acabó de enseñar vna demostraçion: ni nunca colegi cosa que pudiesse entender.
Consolauame pensando que el tiempo, avnque no el arte, me traeria a estado y preçetor que sin perdida de más edad[691] me llegaria[692] a mi fin; y ansi entré ya a oyr los prinçipios de la philosophia natural; y esto solo te quiero hazer saber: que a cabo de muchos dias solo me faltaua ser libre de aquella neçedad y ignoraba con que vine alli. Porque fueron tantas las opiniones y diuersidad de no sé que prinçipios de naturaleza: insecables atomos: inumerables formas; diuersidad de materias; ideas primeras y segundas intençiones; tantas questiones de vacuo y infinito que quanto más alli estaua más me enboscaua en el laberinto de confusion; y esto solo entre todas las otras cosas no podia sufrir; que como en ninguna cosa entre si ellos conueniessen, mas antes en todo se contradezian, y contra todo quanto affirmaban arguian, pero con todo esto me mandaban que los creyesse dezir la verdad, y cada vno dellos me forçaua persuadir y atraer con su razon.
MIÇILO.--Cosa marauillosa me cuentas; que siendo esos hombres tan santos y religiosos y de conçiençia no sacassen en breue la suma de sus sçiençias, y solo aquello enseñassen que no se pudiesse contradezir. O a lo menos que se enseñasse lo que en suma tuuiesse más verdad, dexados aparte tantos argumentos y questiones tan inpertinentes al proposito de lo que se pretende saber.
GALLO.--Pues en verdad mucho más te reyrias, Miçilo, si los viesses con la arogançia y confiança que hablan, no tratando cosa de verdad, ni que avn tenga en si sustançia ni ser. Porque como quiera que ellos huellan esta tierra que nosotros hollamos, que en esto ninguna ventaja nos llevan, ni en el sentido del viso son mas perspicaçes que nosotros, mas antes ay muchos dellos que casi estan çiegos y torpes por la vejez. Y con todo esto afirman ver y conoçer los terminos del çielo, y se atreuen a medir el sol, y determinar la naturaleza de la luna y todo lo que sobre ella está; y como si huuieran deçendido de las mesmas estrellas señalan su figura y grandeza de cada qual; y ellos que puede ser que no sepan quantas leguas ay de Valladolid a Cabezon, determinan la distançia que ay de çielo a çielo, y quantos cobdos ay del çielo de la luna al del sol; y ansi difinen la altura del ayre, y la redondez de la tierra, y la profundidad del mar; y para estas sus vanidades pintan no sé que çirculos, triangulos y quadrangulos, y hazen vnas figuras de espheras con las quales sueñan medir el ambitu y magnitud del çielo; y lo que es peor y mayor señal de presunçion y arogançia, que hablando de cosas tan inçiertas como estas, y que tan lexos estan de la aueriguaçion, no hablan palabra ni la proponen debajo de conjecturas, ni de maneras de dezir que muestren dubdar. Pero con tanta çertidumbre lo afirman y bozean que no dan lugar a que otro alguno lo pueda disputar ni contradezir. Pues si tratamos de lo alto del çielo tanto se atreuen los theologos deste tienpo a difinir las cosas reseruadas al pecho de Dios como si cada dia sobre el gouierno del mundo vniuersal comunicassen con él. Pues de la dispusiçion y orden de allá ninguna cosa dizen que no quieran[693] que sea aueriguada conclusion, o oraculo que de su mano escriuio Dios como las tablas que dio a Moysen. Pues como yo no pudiesse de la dotrina destos colegir algo que me sacasse de mi ignorançia, mas antes sus opiniones y variedades mas me confundian, dime a pensar qué medio abria para satisfazer a mi deseo, porque çierto de cada dia más me atormentauan. Como suele aconteçer al natural del honbre, que si alguna cosa se le antoja y en el alma le encaxa, quanto mas le priban della mas el apetito le soliçita. Prinçipalmente porque se me encaxó en el alma que no podia alcançar satisfaçion de mi deseo aca en el mundo si no subia al çielo y a la comunicaçion de los bienauenturados; y avnque en este pensamiento me reya de mi, el gran cuydado me mostró la via como me suçedio. Porque viendome mi genio (digo el angel de _mi_ guarda) en tanto aflito comouido por piedad y tanbien por se gloriar entre todos los otros genios auer impetrado de Dios este priuillejio para su clientulo, ansi se fue a los pies de su magestad con gran inportunidad diziendo que no se leuantaria de alli hasta que le otorgase vn don; le pidio liçençia para me poder subir a los çielos y pudiesse gozar de todo lo que ay allá; y como el mi genio era muy pribado suyo se lo concedio con tal que fuesse en vn breue termino y[694] no me quedasse allá; y ansi venido a mi, como me halló en aquella agonia casi fuera de mi juizio, sin exerçitar ningun sentido su officio me arrebató y volo comigo por los ayres arriba. ¡O soberano Dios! ¿por donde començaré, Micilo, lo mucho que se me ofreçe dezir? Quiero que ante todas cosas sepas que desde el punto que mi buen genio de la tierra me desapegó y començamos por los ayres a subir fue dotado de vna agilidad, de vna ligereza con que façilmente y sin sentir pesadunbre volaua por donde queria sin que alguna cosa, ni elemento, ni çielo me lo estoruase; fue con esto doctado de vna perspicaçidad y agudeça de entendimiento y habilidad de sentidos que juzgaua estar todos en su perfeçion. Porque quanto quiera que muy alto subiamos no dexaua de ver y oyr todas las cosas tan en particular como si estuuiera en aquella distançia que acá en el mundo estos sentidos acostunbran sentir.
MIÇILO.--Pues yo te ruego agora, gallo, porque mas bienauenturada y apazible me sea tu narraçion, me cuentes en particular lo que espero de ti saber, y es que no sientas molestia en me notar aquellos secretos que proçediendo en tu peregrinaçion de la tierra, del mar, de los ayres, çielos, luna y sol y de los otros elementos, pudiste entender y de lo alto especular.
GALLO.--Por çierto, Miçilo, bien me dizes. Por lo qual tú yendo comigo con atençion, si de algo me descuydare despertarme has, porque ninguna cosa reseruaré para mí por te conplazer. Penetramos todos los ayres y esphera del fuego sin alguna lision, y no paramos hasta el çielo de la luna, que es el çielo primero y más inferior, donde me asenté y començe de alli a mirar y contenplar todas las cosas; y lo primero que miré fue la tierra que me pareçio muy pequeña y muy menor sin conparaçion que la luna. Mirela muy en particular y holgué mucho en ver sus tres partes prinçipales: Europa, Assia y Africa. La braueza del mar, los deleitosos xardines, huertas, florestas, y las fuentes y caudalosos rios que la riegan, con sus apaçibles riberas. Aquellas altas y brauas montañas y graçiosos valles que la dan tanto deleyte.
MIÇILO.--Dime, gallo, ¿cómo llaman los philosophos a la tierra redonda, pues vemos por la esperiençia ser gibosa y por muchas partes prolongada por la muchedumbre de montañas que en ella ay?
GALLO.--No dubdes Miçilo, ser redonda la tierra considerada segun su total y natural condiçion, puesto caso que en algunas partes esté alterada con montañas y bagios de valles; porque esto no la quita su redondez natural; y ansi considera el proueymiento del sumo Hazedor que la fundó para el prouecho de los honbres. Que viendo auer en diuersas partes diuersos naturales y disposiçiones de yeruas, rayzes y arboles neçesarios para la conseruaçion de los honbres para cuyo fin los crió, dispuso las montañas altas para que alli con el demasiado calor y sequedad se crie vn genero de arboles y frutas que no naçerian en los valles hondos y sonbrios; y hizo los valles porque nasçiesen alli otros generos de frutas, mieses y pastos por causa de la humidad[695], los quales no naçerian en lo alto de la montaña. Arriba en la montaña, en vnas ay grandes mineros de metales, maderas preçiosas y espeçias odoriferas; yeruas saludables; y en otras marauillosas[696] vestias y otros animales de admirable fiereza. Abajo en el valle naçen los panes, pastos abundantes y gruesos[697] para los ganados, y los vinos muy preçiados, y otras muy graçiosas frutas y arboledas. Ves aqui como todo lo dispuso Dios conforme a la vtilidad del vniuerso, como quien él es. Esta quiso que fuesse inmobil como çentro y medio del vniuersal mundo que crió; y hizo que elementos y çielos reboluyessen en torno della para la disponer mejor. Y despues que en estas sus partes contenplé la tierra deçendí mas en particular a mirar la vida de los mortales, y no solo en comun, pero de particulares naçiones y çiudades, scithas, arabes, persas, indos, medos, partos, griegos, germanos, ytalos y hispanos; y despues desçendí a sus costunbres, leyes y vibiendas. Miré las ocupaçiones de todos, de los que nauegan, de los que van a la guerra, de los que labran los campos, de los que litigan en las audiençias _forales_, de las mugeres, y de todas las fieras y animalias[698], y finalmente todo lo que está sobre la tierra; y no solamente alcançé a ver lo que hazen en publico, pero avn via muy claro lo que cada qual haria en secreto. Via los muy vedados y peligrosos adulterios que se hazian en camaras y retretes de prinçipes y señores del mundo; los hurtos, homiçidios, sacrilegios, inçendios, trayçiones, robos y engaños que entre hermanos y amigos passauan. De los quales si te huuiesse dezir en particular no abria lugar para lo que tengo en intençion[699]. Las ligas, los monipodios, passiones por proprios intereses; las vsuras, los canbios y los trafagos de merchanes y mercaderes en las[700] ferias y mercados.
MIÇILO.--Gran plazer me harias, gallo, si de todo me dixeses algo de lo mucho que viendolo te deleytó.
GALLO.--Es inposible que tantas cosas te cuente, porque avn en mirar tanta variedad y muchedunbre causaua confusion. Pareçia aquello que cuenta Homero del escudo encantado de Achiles, en el qual pareçia la diuersidad de las cosas del mundo. En vna parte pareçian[701] hazerse bodas, en otra pleytos y juizios, en otra los tenplos y los que sacrifican, en otras batallas, y en otra plazeres y fiestas, y en otra los lloros de los defuntos. Pues piensa agora si de presente viessemos passar todo lo que aqui digo qué cosa abria semejante a esta confusion. No pareçia otra cosa, sino como si juntasses agora aqui con poderoso mando todos quantos musicos de quantos instrumentos y bozes hay en el mundo, juntamente con quantos saben de vaylar y dançar, en vn punto mandasses que juntos todos començassen su exerçiçio, y cada qual trabajasse por tañer y cantar aquella cançion que mas en su juizio estimasse, procurando con su boz, y instrumento sobrepujar al que tiene más çerca de sí. Piensa agora por tu vida[702], Miçilo, qué donosa sería esta vaylia y musica si tanbien los dançantes començassen a vaylar[703].
MIÇILO.--Por çierto en todo estremo seria confusa y digna de risa.
GALLO.--Pues tal es la vida de los honbres, conçierto ny orden entre sí. Cada vno piensa, trata, habla y se exerçita segun su condiçion particular y pareçer mientra en el teatro deste mundo dura la representaçion desta farsa; y despues de acabada (que se acaba con la muerte) todas las cosas bueluen en silençio y quietud; y todos desnudos de sus disfraçes que se vestieron[704] para esta representaçion quedan iguales y semejantes entre sí, porque se acabó la comedia. Que mientra estuuieron en el teatro todo quanto representaron era vurla y risa; y lo que más me mouia a escarnio era ver los grandes animos de prinçipes y Reyes contender entre sí y poner en campo grandes exérçitos, y auenturar al peligro de muerte gran multitud de gentes por vna pequeña provincia, o por vn reyno, o por vna çiudad; que ay diez y seys estrellas en el çielo, sin otras muchas que ay de admirable cantidad, que cada vna dellas es çiento y siete vezes mayor que toda la tierra; y toda junta la tierra es tan pequeña que si la mirassen de acá abajo fixa en el çielo no la verian, y escarneçerian de sí mesmos viendo por tan poca cosa como entre sí contienden; y lo que más de llorar es, el poco cuydado y arrisco que ponen por ganar aquel reyno celestial; vn reino tan grande que a vn solo punto del çielo corresponden diez mil leguas de la tierra. No me pareçia todo el reino de Nauarra vn paso de vn honbre pequeño. Alemaña no vn pie. Pues en toda la Ysla de Ingalaterra y en toda Françia no pareçia que auia que harar vn par de bueyes vn dia entero; y ansi miraua qué era lo que tanto haze ensoberueçer a estos ricos del mundo, y marauillauame porque ninguno posee tanta tierra como un pequeño atomo de los que los philosophos epicureos imaginan, que es la cosa más pequeña que el honbre puede ver. Pues quando bolui los ojos a la Ytalia y eché de ver la çiudad de Milan, que no es tan grande como vna lenteja; consideré con lágrimas por quán poca cosa tanto prinçipe y tanto cristiano como en vn dia se puso a riesgo. Pues qué diré de[705] Tunez y de Argel? ¿Pues qué avn de toda la Turquia? Pues toda la India de la Nueva España y Peru, y lo que nueuamente hasta salir al mar del Sur se nauega no pareçe ser de dos dedos. Pues ¿qué, si trato de las minas del oro y plata y metales que hay en el vniuerso? Por çierto todas ellas desde el çielo no tienen cuerpo de vna hormiga.
MIÇILO.--O bienauenturado tú, gallo, que de tan dichosa vista gozaste. Pero dime, ¿qué te pareçia desde lo alto la muchedumbre de los honbres que andaban en las çiudades?
GALLO.--Pareçian vna gran multitud de hormigas que tienen la cueba junto a vnos campos de miesses, que todas andan en rebuelta y çirculo, salir y entrar en la cueba, y la que más se fatiga[706] con toda su diligençia trae[707] vn grano de mixo, ó _cada vna_ medio grano de trigo; y con esta pobreza está _cada qual_ muy hufana, soberuia y contenta. Semejantes son los trabajos de los honbres puestos en comun rebuelta y çirculo en audiençias, en ferias, en debates y pleytos; nunca tener sosiego; y en fin todo es por vn pobre y miserable mantenimiento. Como todo esto obe bien considerado dixe a mi genio que me lleuasse adelante, porque ya no me sufria, anhelaua por entrar en el çielo empireo y ver a Dios; y ansi mi guia me tomó y subimos passando por el çielo de Mercurio al de Venus, y de allí passamos la casa del sol hasta la de Mars; y de alli subimos al çielo de Jupiter, y despues fuemos al de Saturno y al firmamento y çielo cristalino, y luego entramos en el çielo empireo, casa real de Dios.
MIÇILO.--Antes que passes[708] adelante, gallo, querria que me dixesses: estos elementos, çielos, estrellas, luna y sol ¿de qué naturaleza, de qué masa son? ¿De qué materia son aquellos cuerpos en sí? que lo deseo mucho saber.
GALLO.--Esa es la mayor bobedad que vuestros philosophos tienen acá; que dizen que todos esos cuerpos çelestiales son compuestos de materia y forma, como es cada vno de nos; y dizen muchos dellos que son animados; lo qual es deuanear[709]; por que no tienen materia ni composiçion. En suma, sabrás que todos ellos, los elementos puros, çielos, estrellas, luna y sol, no son otra cosa sino vnos cuerpos simples que Dios tiene formados con su infinito saber, por instrumentos de la administraçion y gouierno deste mundo inferior para el cumplimiento de su neçesidad. Estos no tienen composiçion ni admistion en sí, ni ay materia que se rebuelua con ellos estando en su perfeçion; y ansi te hago saber que los elementos simples y puros no los podeis los honbres vsar, tratar, ni comunicar sino os los dan con alguna admistion. El agua sinple y pura no la podriades beber sino os la mezclasse naturaleza con otro elemento para que la podais palpar y gustar; y ansi se ha de entender del fuego, ayre y tierra; que si no estuuiessen mezclados entre si no los podriamos comunicar. Pues ansi como el puro elemento no tiene materia ni conposiçion en sí, menos la tienen los çielos, estrellas, planetas, luna y sol. Tubo neçesidad el mundo de luz en el dia, y para esto formó Dios el sol. Tubo neçesidad de luz en la noche, y para esto formó luna y estrellas. Tubo neçesidad de ayuda para la comun naçençia y generaçion de las cosas y conseruaçion y para esto dio Dios a los planetas, luna y sol y otras estrellas y çielos virtud que en lo inferior puedan influir para esta neçesidad. Y passando por la region de Eolo, rey de los vientos, vimos vna gran multitud de almas colgadas por los cabellos en el ayre, y atadas las manos atras, y muchos cueruos, grajos y milanos que uibas las comian los coraçones; y entre todas estaua con muy notable dolor vna que con gran furia y crueldad la comian el coraçon y entrañas dos muy poderosos y hanbrientos buytres, y pregunté a mi genio qué gente era aquella. El qual me respondio que eran los ingratos que auian cunplido con sus amigos con el viento de palabras, pagandoles con engaño y muerte al tienpo de la neçesidad; y yo le inportuné me dixesse quién fuesse aquella desdichada de alma que con tanto afan padeçia entre todas las otras, y él me respondio que era Andronico, hijo del Rey de Vngria, el qual entre todos los honbres del mundo fue más ingrato a la belleza de Drusila, hija del Rey de Maçedonia; y yo rogandole mucho que me dixesse en que espeçie de ingratitud ofendio, se sentó por me complazer y ansi començó. Tu sabras que el Rey de Albania y Morea hizo gran exerçito contra el Rey de Lydia por çierta differençia que entre ellos auia sobre vnas yslas que auian juntos conquistado en el mar Egeo, y por tener el Rey de Vngria antigua liga y deuida amistad con el Rey de Albania le enbió su hijo Andronico con algun exerçito que le faboreçiesse, que tenia ya su real asentado en la Lydia, y vn dia, casi al puesto del sol, saliendo Andronico del puerto de Maçedonia en vna galera ligera para hazer su xornada, porque ya adelante auia enbiado al Rey su gente, yendo ya a salir del puerto casi a mar alta vio que andaua por el mar vn vergantin ricamente entoldado con la cubierta de vn requemado sembrado[710] de mucha pedreria que daua gran resplandor a los que andauan por el mar; y como Andronico fue auisado del vergantin mandó a los que yuan al remo que se açercassen a él, y yendose más açercando reconoçieron más su riqueza y yr damas de alta guisa alli; y asi Andronico como al vergantin llegó, por gozar de la presa mandó afferrar, y luego saltó en él y con muy gallardo y cortés semblante se representó ante las damas, y quando entre ellas vio a la linda Drusila que en el mundo no tenia par, que por fama tenia ya notiçia della, y supo que se era salida por alli a solazar con sus damas sin caballero alguno, se le humilló con gran reuerençia ofreçiendosele por su prisionero; y como él era mançebo y gentil honbre y supo ser hijo del Rey de Vngria, que por las armas era cauallero de gran nonbradia, ella se le rindio[711] quedando conçertados ambos que acabada aquella batalla donde yua bolueria a su seruiçio, y se trataria con su padre el matrimonio que agora por palabras y muestra de voluntad delante de aquellas damas otorgaron entre sí; confiando la donzella que su padre holgaria de lo que ella huuiese hecho, porque en el estremo la deseaua conplazer; y ansi dandose paz con algun sentimiento de sus coraçones se apartaron, y siguiendo Andronico su xornada, ella se boluio a su ciudad. Luego el dia siguiente vinieron á Macedonia los mas valerosos y prinçipales del reyno de Traçia, enbiados por su Rey, que estauan en vn confin y comarcanos, los quales venian a demandar al Rey de Macedonia su hija Drusila por muger para el hijo de su rey y señor; y lo que suçedió, porque ya creo que estás cansado de me oyr, y es venido el dia, en el canto que se sigue te lo diré. Por agora abre la tienda y comiença a vender.
_Fin de dozeno[712] canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[682] G., contarme.
[683] G., que.
[684] Falta en el ms. R. este titulo.
[685] G., duodeçimo canto.
[686] G. (_Tachado_): Siguesse el dozeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor. (_Antes se leia_) interprete.
[687] G., incumbrada.
[688] G., enbiado.
[689] G., de vn habito.
[690] Al margen de este parrafo hay en el ms. G., una nota en letra del siglo XVI, que dice: _todo esto es lutheranismo_.
[691] R. (_Tachado_), de azeyte.
[692] R. (_Tachado_), traeria.
[693] G., quieren.
[694] G., que.
[695] G., humedad.
[696] G., fortissimas.
[697] G., graçiosos.
[698] G., animales.
[699] G., intençion.
[700] G., trapazos de.
[701] G., pareçia.
[702] G., mi amor.
[703] G., a hazer su vaylia.
[704] G., vistieron.
[705] R., que.
[706] G., las que más se fatigan.
[707] G., traen.
[708] G., passemos.
[709] G., desuariar.
ARGUMENTO DEL DEÇIMOTERÇIO CANTO DEL GALLO[713]
En el decimoterçio canto que se sigue el auctor prosiguiendo la subida del çielo descriue la pena que se da a los ingratos[714].
GALLO.--¡O malaventurados ingratos, aborreçidos de Dios que es suma gratitud!: ved el pago que Dios y el mundo os da. Pues ayer te dezia, Miçilo, cómo Drusila no auia acabado de dar su fe y palabra de matrimonio á Andronico, quando la demandó Raymundo, hijo del rey de Traçia, por muger. Pues agora sabras que ni cobdiçia de más señorio y reynos, ni de más riquezas, ni de más poder, la peruertio a que negasse lo prometido a su amante. Mas antes de cada dia penaua más por él y le parecia auer mucho más herrado y ser digna de gran pena por auerle dexado yr; y con esta firmeza y intinçion respondio á su padre descubriendole el matrimonio hecho, al qual no podia faltar, y como el padre la amaua tanto despidió los enbajadores diziendo que al presente no auia oportunidad para el effecto de su petiçion; y como el soberuio rey de Traçia se vio ansi menospreçiado, por ser el mas poderoso rey que auia en toda la Europa y por ser su hijo Raymundo muy agraçiado prinçipe y vnico heredero, y de todas las prinçesas deseado por marido. Pero por la gran ventaja y valor de la hermosura de Drusila la demandó á su padre por muger, y quanto más se la negaron más él se afiçionó a ella, y ansi propuso con gran yra de la conquistar por armas, de tal suerte que quando ella no pudiesse ser vençida a lo menos perdiesse el reyno y neçesitarla hazerlo por fuerça, avnque no con intinçion de afrontar ni injuriar su valerosa persona; y ansi luego se lançó en el reyno de Maçedonia con grande exerçito quemando, talando y destruyendo todo el estado; y la desdichada Drusila quando vió á su padre y hermanos con tanta afliçion, llorando maldezia su triste hado que á tal estado la auia traydo, y no sabia con qué más cunplir con ellos que con rogarles la quitassen la vida, pues ella era la ocasion y causa de aquella tenpestad, y por muchas vezes se determinó a se la quitar ella a sí mesma, sino que temia el estado miserable de la desesperaçion, y hazer pessar a su querido y amado Andronico, porque creya çierto[715] dél que la amaua; y ansi suçedió que en vna batalla campal que les dio Raymundo, por la gran pujança de esfuerço y exerçito los vençió y mató al rey de Maçedonia y dos hijos suyos. De lo qual la desdichada Drusila se sintió muy afligida y le fue forçado huyr del enemigo y su furia y recogerse en vn castillo que era en el fin de su reyno en los confines de Albania, que no tenia ya más que perder; y alli muy cubierta de luto y miseria esperaua lo que della Raymundo quisiesse hazer, teniendo por mejor y más façil perder su vida, pues ya la estimaua por muerte, antes que perder al su Andronico la fe; y estando ansi desconsolada, huerfana y sola sin algun socorro, vino nueua al reyno de Albania cómo[716] el rey de Lydia hauia vençido en batalla a su rey y tenía preso a Andronico, hijo del rey de Vngria; y como Drusila tenia toda su esperança en el fin de aquella batalla, pensando que como della saliesse vitorioso el rey de Albania vernia con Andronico en su fabor y que anbos bastarian para la restituir en su reyno, como ya se vió la misera sin alguna esperança de remedio no hazia sino llorar congojandose[717] amargamente, maldiziendo su suerte desdichada, no sabiendo a quién se acorrer. No tuvo la cuytada otra cosa de qué asir para el entretenimiento de su consolaçion sino considerar la causa tan bastante que tenia porque llorar, que le seria ocasion de morir, y ansi de acabar su dolor; y como Raymundo la importunaba acortandola de cada dia mas los terminos de su determinaçion, ya como muger aborrida, teniendo por çierto que ningun suçeso podria venir que peor fuesse que venir en manos de Raymundo siendo vibo su Andronico, determinó yr por el mundo a vuscar alguna manera como le libertar o morir en prision con él; y ansi se vistio de los vestidos de vno de sus hermanos, y cortandose los cabellos redondos al uso de los varones de la tierra se armó del arnes y sobre veste de su hermano sin ser sentida, ni comunicandolo con alguna persona, y un dia antes que amaneçiesse se salió del castillo sin ser sentida de las guardas de fuera, porque a las de dentro ella las ocupó aquella noche como no la pudiessen sentir; y ansi con la mayor furia que pudo caminó para el puerto, donde halló vna galera ligera que estaua de partida para la Lydia, en la qual se fletó pagando el conueniente salario al piloto, y con mucha bonança y buen tenporal hizo su viaje hasta llegar al puerto de su deseado fin. Consolauasse la desdichada en hollar la tierra que tenia en prision todo su bien, y quando llegó a la gran çiudad donde residia el rey teniasse por muy contenta quando via aquellas torres altas en que pensaua estar secrestado su amor, y ansi a la más alta y más fuerte le dezia: ¡O la más bienauenturada estançia que en la tierra ay! ¿Quién te hizo tan dichosa que mereciesses ser caxa y buxeta en que estuuiesse guardado el precioso joyel que adorna y conserua mi coraçon? ¿Quién te hizo bote en que ençerrasse conserua tan cordial? ¡O si los hados me conuertiessen agora en piedra de tan feliz edefiçio, porque a mi contento gozasse de mi desseado bien! Y diziendo estas y semejantes lastimas, llorando de sus ojos se entró en la çiudad y fuesse derecha al palaçio y casa del rey, y apeada de su cauallo se entró al retraimiento[718] real, y puesta de rodillas ante el rey le habló ansi. Muy alto y muy poderoso señor, a la vuestra alteza plega saber cómo yo soy hijo del rey de Polonia; y deseo de exerçitarme en las armas para mereçer ser colocado en la nonbradia de cauallero me ha hecho salir de mi tierra, y teniendo notiçia que tan auentajadamente se platican las armas en vuestra corte soy venido a os seruir. De manera que si mis obras fueren de cauallero, ofreçida la oportunidad terneme por dichoso tomar la orden de caualleria de tan valeloso principe como vos; y si en vuestro seruiçio me reçebis me hareis, señor, muy gran merçed. Estauan delante la reyna y su hija Sophrosina que era dama de gran veldad, y el hijo del rey; y como vieron a Drusila tan hermoso y apuesto donzel á todos contentó en estremo, y les plazió su ofrecimiento, y a Sophronisa (_sic_) mucho más; y despues que el rey su padre le agradeçió su venida y buena voluntad, le ofreçió todo aquel aprouechamiento que en su casa y reyno se le pudiesse dar. Sophrosina le demandó a su padre por su donzel y cauallero, y su padre se le dió: y Drusila le fue a bessar las manos por tan gran merced: Sophrosina estaua muy hufana de tener en su seruiçio vn tan apuesto y hermoso donzel, porque çiertamente ansi como en su habito natural de muger era la mas hermosa donzella que auia en el mundo, y con su veldad no auia cauallero que la viesse que no la deseasse. Ansi por la mesma manera en el habito de varon tenia aquella ventaja que toda lengua puede encareçer, en tanta manera que no auia dueña ni donzella que no deseasse gozar de su amor; y ansi Sophrosina dezia muchas veces entre sí que si fuesse a ella çierto que el su donzel era hijo del rey de Polonia, como él lo auia dicho, que se ternia por muy contenta casar con él: tan contenta estaua de su postura y veldad; y ansi en ninguna cosa podia Sophrosina agradar á Drusila que no lo hiziesse de coraçon. Y un día hablando delante de algunos caualleros y reyna su madre, de la batalla y de la muerte del rey de Albania, vinieron á hablar de la prision de Andronico hijo del rey de Vngria, y la reyna dixo que çiertamente seria justiçiado muy presto, porque mató en la batalla vn sobrino suyo hijo de su hermana, y que su madre no se podia consolar por la muerte de su hijo sino con auer Andronico de morir, y que para esto tenia ya la palabra del rey; y como Drusila esto oyó pensó perder la vida de pessar, y con mucha disimulaçion se puso a pensar cómo podria libertar a su amante avnque ella muriesse por él; y ansi como Sophrosina se recogió a su aposento pusosse Drusila de rodillas ante ella suplicando la hiziese vna merçed, haziendole saber en cómo ella auia conçebido gran piedad de Andronico, por çertificarle la reyna su señora que auia de morir. Que le suplicaua le diesse liçencia para le visitar y consolar porque en ninguna manera se podria sufrir a estar presente en la çiudad a le ver morir. Sophrosina como entendió esto haria a Drusila gran plazer le dió luego vn anillo muy preçiado que ella traya en su dedo y le dixo que se fuesse con él al alcayde del castillo y le dixesse que se le dexasse ver y hablar. No te puedo encareçer el goço que Drusila con el anillo lleuó, y como llego al castillo y le mostró al alcayde y reconoçió el anillo muy preçiado de su señora Sophrosina: y por lo que conoçia de los fabores que daua al su donzel, luego le hizo franco el castillo y le dió las llaues, y sin mas conpañia ni guarda le dixo que entrasse en la torre de la prision. Como Andronico sintió abrir las puertas temiose si era llegada la hora en que le auian de justiçiar, porque le pareçió desusada aquella visita, y estaua confusso pensando qué podia ser; y avnque no tenia mas prisiones que la fuerça de aquella torre afligiale mucho la soledad y el pensar la hora en que auia de morir; y como Drusila entró en la prision y reconoçío al su amado Andronico, avnque flaco y demudado todo, se le fue a abrazar y bessar en la boca, que no se podia contener; y como Andronico se sintio ansi acariçiar de vn mançebo en vn estado tan miserable como aquel, estaba confusso y turbado, sospechoso que le llorauan el punto de su muerte; y cuando ya su Drusila se le dió á conoçer y boluió en sí no ay lengua que pueda contar el plazer que tuuieron anbos a[719] dos. Luego le contó por estenso cómo auia venido alli, y cómo perdió sus padres, hermanos y reyno, y el estado en que estaua en el fabor de su señora Sophrosina, y la confiança y credito que se le daua en todo el reyno[720], y cómo sabia çiertamente que auia de morir y muy breue, sin poderlo ella remediar por ser muger; y que por tanto conuenia que luego tomando los habitos que ella traya, que se los dio Sophrosina, la dexasse con los que él tenia vestidos en la prision, y que él se fuesse a vuscar cómo la libertar. En fin, pareçiendo bien a anbos aquel consejo y siendo auisado por Drusila de muchas cosas que conuenia hazer antes que saliesse de la çiudad: cómo se auia de despedir de Sophrosina, y cómo auia de auer su arnes, vestiendose las ropas que ella lleuaua, y tomando el anillo, y çerrando las puertas de la torre se salió, y dadas las llaues al alcayde con mucha disimulaçion se fue al palaçio sin que alguno le echasse de ver por ser ya casi a la noche, y entrando a la gran sala halló a Sophrosina con sus padres y corte de caualleros en gran conuersaçion; y puesto de rodillas ante ella le dio el anillo; y por no dar Sophrosina cuenta al rey ni reyna de ninguna cosa no le habló en ello mas, pensando que estando solos sabria lo que con Andronico passó; y Andronico sin mas detenimiento se fue al aposento de Drusila conforme al auiso que le dio, y vestido su arnes y subiendo en su cauallo se salio la puerta de la çiudad. Esperó Sophrosina aquella noche si pareçia ante ella el su donzel, y como no le vio, venida la mañana le enbió a vuscar, y como le dixeron que la noche antes se auia ausentado de la çiudad penso auerlo hecho por piedad que tubo de Andronico por no le ver morir; y ansi trabajaua _Sophrosina_ porque se executasse la muerte _en Andronico_ esperando[721] que _luego_ bolueria _su donzel_ sabiendo[722] auerse hecho justicia dél; y ansi se sufrió, y respondia al rey y reyna quando preguntauan por el, diziendo que ella le enbió vna xornada de alli _con vn recado_. Andronico con la mayor priesa que pudo caminando toda la noche se fue para el rey de[723] Armenia, porque supo que tenia gran enemistad con el rey de Lydia, y le dixo ser vn cauallero de Traçia, que auia recebido vn gran agrauio del rey de Lydia: que le suplicaua le diesse su exerçito, y que él le queria hacer su capitan general; que él le prometia darle façilmente el reyno de Lydia en su poder, y que solo queria en pago le hiziesse merced del[724] despojo del palacio real y prisioneros del castillo; y ansi conçertados caminó Andronico para Lydia con el rey de Armenia y su exerçito, y salido el rey de Lydia al campo con su exerçito le mató Andronico en la[725] batalla y le desuarató y[726] entró la ciudad, y tomó en su guarda el palaçio del rey, y se fue al castillo y abierta la prision sacó de alli a su Drusila con gran alegria y plazer de anbos y gran gozo de bessos y abrazos; y descubriendo su estado y ventura a quantos lo querian saber[727], vistio a Drusila de habitos de dama, que admiraua a todos su hermosura y velleza; y poniendo en poder del rey de Armenia á la reyna[728] y todo el reyno de Lydia, y diziendo que queria á Sophrosina para darsela por muger a vn hermano suyo la enbarcó juntamente con todo el tesoro del rey. No huuieron salido dos leguas del puerto quando se les leuanta el mar con tempestad muy furiosa; que[729] despues de dos dias aportaron a vna ysla sola y desierta y sin habitaçion que estaua en los confines de Rodas[730]; yua Sophrosina muy miserable y cuytada llena de luto, y Andronico se la yua consolando, y como era donzella y linda que no auia cunplido catorce años bastó entre aquellos regalos y lagrimas mouer el coraçon de Andronico con su hermosura y belleza; y ansi como enhastiado de la su Drusila passó todo su amor en Sophrosina: que ya si a Drusila hablaua comunicaua era con simulaçion, pero no por voluntad; y ansi fingiendo regalar á Sophrosina de piedad, disimulaua su maliçia encubierta, porque so color de que la lleuaua para su hermano la acariçiaua para si, pareçiendole no ser aquella joya para desechar, y ansi ardiendo su coraçon con la llama que Sophrosina le causaua, sospiraua y lloraua disimulando su pena. Pues llegados al puerto _de la ysla_, como Drusila llegó cansada de las malas noches y dias passados[731] saltó luego en tierra _ya casi a la noche_, y auiendo çenado no queriendo Sophrosina salir del nauio _por su desgracia_, sacaron[732] al prado verde vn rico pauellon _con vna cama_: el[733] qual reçibió aquella noche los desiguales coraçones[734] de Andronico y Drusila _en vno_; y como la engañada Drusila con el cansancio se adormió, y el infiel de Andronico la sintio dormida, poco a poco sin que le sintiesse se leuantó de la cama[735] junto á la media noche y tomandola todos sus vestidos la dexó sola _y desnuda_ en el lecho y se lançó en el nauio; y ansi mandó a su gente y marineros[736] que sin más detenimiento leuantassen vela y partiessen de alli, y con tienpo de bonança y prospero viento vinieron en breue a tomar puerto en el reyno de Maçedonia, algunas villas que avn estauan por Drusila, porque Raymundo era ydo a conquistar a Siçilia. La desdichada de Drusila como de su sueño despertó començó a vuscar por la cama su amante, estendiendo por la vna parte las piernas, y por la otra echaua[737] los brazos; y como no le halló, como furiosa y fuera de seso saltó del lecho desnuda en carnes _y sin sosiego alguno se fue a la ribera_ adonde estaua[738] el nauio, y _como_ no le vio, presumiendo avn dormir y ser sueño aquello que via[739] se començó cruelmente a herir por despertar; y ansi arañando[740] su hermoso rostro que el sol obscureçía con su resplandor y mesando sus dorados cabellos corria a vna parte y a otra por la ribera como adiuinando su mala fortuna. Daua grandes bozes llamando su Andronico; pero no ay quien la responda por alli, sino de pura piedad el equo echo que por aquellas concauidades resuena[741]. En grandes alaridos y miseria passó la desdichada aquel rato hasta que la mañana aclaró, y ansi como el alua començó a ronper, ronca de llorar, todo su rostro y delicados miembros despedaçados con las vñas, tornó de nueuo a correr la ribera y vio que a vna parte subia vn peñasco muy alto sobre el mar, en que con gran impetu batian las olas, y alli sin algun temor se subió, y mirando lexos, agora porque viesse yr las velas inchadas, o porque al deseo y ansia se le antojó, començó a dar bozes llamando a su Andronico, hiriendo con furia las palmas; y ansi cansada, llena de dolor, cayó en el suelo amorteçida; y despues que de gran pieza boluió en si començó a dezir. Di, infiel traidor, ¿por qué huyes de mi, que ya me tenias vençida? Pues tanto te amaua esta desdichada, ¿en qué podia dañar tus deleytes? Pues lleuas contigo el alma, ¿por qué no llenaste este cuerpo que tanta fe te ha tenido? ¡O perfido Andronico! ¿Este pago te mereçio este mi coraçon que tanto se enpleó en tí, que huyendo de mí con tus nueuos amores me dexas aqui hecha pasto de fieras? ¡O amor! ¿Quién será aquella desuenturada que sabiendo el premio que me das de[742] mi fe, no quiera antes que amar ser comida de sierpes? ¿De quien me quexaré? ¿De mí, porque tan presto a ti, Andronico, me rendí desobedeciendo a mi padre y recusando a Raymundo? ¿O quexarme he de ti, traidor fementido, que en pago desto me das este galardon? Juzguelo Dios; y pues mis obras fueron por la fe del matrimonio que no se deue violar, pues la tuya es verdadera trayçion arrastrado seas en campo por mano de tus enemigos. _¿Quien contara el angustia, llanto, duelo, querella y desauentura de tanta belleza y mujer desdichada? yo me marauillo cómo el çielo no se abrio de piedad viendo desnudos aquellos tan delicados miembros gloria de naturaleza desamparada de su amante, hecha manjar y presa de fieras, esperando su muerte futura. No puedo dezir más; porque me siento tal, que de pena y dolor reuiento._ Y[743] ansi con la gran ansia que la atormentaua se tornó a desmayar en el medio de vn prado teniendo por cabezera una piedra, y porque Dios nunca desampara a los que con buena intinçion son fieles, suçedio que auiendo Raymundo conquistado el reyno de Siçilia boluia vitorioso por el mar, y aportando a aquella ysla, aunque desierta se apeó por gozar del agua fresca, y andando con su arco y saetas por la ribera solo, por se solazar, vio de lexos a Drusila desnuda, tendida en el suelo; y como la vio, avnque luego le pareçió ser fiera, quando reconoçió ser muger vinose para ella, y como çerca llegó y halló ser Drusila enmudeçió sin poder hablar, pensando si por huyr dél se auia desterrado aqui quando a su padre le mató. De lastima della començó á llorar, y ella boluiendo en si se leuantó del suelo y muy llena de verguença se sentó en la piedra. Pareçia alli sentada como solian los antiguos pintar a Diana quando junto a la fuente está echando agua a Antheon en el rostro. O como pintan las tres deesas ante Paris en el juizio de la mançana, y quando trabaja encogiendose cubrir el pecho y el vientre descubresele mas el costado. Era su blancura que a la nieue vençia. Los ojos, pechos, mexillas, nariz, boca, honbros, garganta que Drusila mostraua se podia anteponer a quantas en el mundo ay de damas bellas[744]; y despues desçendiendo mas abajo por aquellos miembros secretos que por su honestidad trabajaua en cubrir, en el mundo no tenian en velleza par; y como acabaua de llorar pareçia su rostro como suele ser de primavera alguna vez el çielo, y como queda el sol acabando de llouer auiendo desconbrado todo el nublado de sobre la tierra; y ansi Raymundo captiuo de su velleza le dixo: ¿Vos no soys, mi señora, Drusila? Al qual ella respondió: yo soy la desdichada hija del rey de Maçedonia; y luego alli le contó por estenso todo lo que por Andronico su esposo pasó, y como viniendose para su tierra la auia dexado sola alli como ve. El se marauilló a tanta fe auer hombre que diesse tan mal galardon, y le dixo: pues yo, señora, soy vuestro fiel amante Raymundo de Traçia, y porque me menospreçiastes me atreui a os enojar; yo tengo el vuestro reyno de Maçedonia guardado para vos, juntamente con mi coraçon, y quanto yo tengo está a vuestro mandar; yo quiero tomar la empresa de vuestra satisfaçion; y diziendo esto saltó al nauio y tomó vnas preçiosas vestiduras, y solo sin alguna compañia se las boluió uestir, y la truxo al nauio, donde dandola a comer algunas conseruas la consoló; y dados a la vela la lleuó a la çiudad de Constantinopla donde estaua su padre, el qual como supo que traya a Drusila y mucho a su voluntad reçibio gran plazer, y luego Raymundo se dispuso yr a tomar la satisfaçion de Andronico que se auia lançado en algunas villas del reyno de Maçedonia, por ser marido de Drusila; y como no estaua en lugar[745] avn conoçido no se pudo defender, que en breue Raymundo le vençio, y como le hubo a las manos le hizo atar los pies a la cola de su cauallo y heriendole fuertemente de las espuelas le truxo por el campo hasta que le despedaçó _todo el cuerpo_, y ansi le pusieron por la justiçia de Dios aqui _al ayre como le ves, en pena de su ingratitud_; y Raymundo en plazer y contento de aquellos reynos se casó con Drusila, los quales dos se gozaron por muchos años en su amor, y enbiaron a Sophrosina para su madre a Lydia con mucho plazer, y despues el rey de Armenia, por ruegos del rey de Traçia, boluió el reyno de Lydia a Sophrosina y a su madre, _casó su hijo con Sophrosina y viuieron todos en prosperidad_. Ansi que ves aqui la pena que se da a este maluado por su ingratitud.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, el cuento me ha sido de gran piedad, y la pena es qual mereçe ese traydor. Agora proçede en tu peregrinaçion.
GALLO.--Luego como subimos al çielo empireo, que es el çielo superior, nos alunbró vna admirable luz que alegró todo el spiritu con vn nueuo y particular plazer, que no ay lengua ni avn entendimiento que se sepa declarar. Era este çielo firme, que en ningun tienpo se mueue, ni puede mouer, porque fue criado para eternal morada y palaçio real de Dios; y con él en el prinçipio de su creaçion fueron alli criados vna inumerable muchedunbre de inteligençias, spiritus angelicos como en lugar proprio y deputado para su estançia y a ellos natural. Como es lugar natural el agua para los pescados, y el ayre para las aues, y la tierra para los animales fieros y de vso de razon[746]. Este çielo es de imensa y inestimable luz, y de vna diuina claridad resplandeçiente sobre humano entendimiento y capaçidad. Por lo qual se llama Enpireo, que quiere dezir fuego; y no porque sea de naturaleza y sustançia de fuego, sino por el admirable resplandor y glorioso alumbramiento que de sí emana y proçede. Aquí está el lugar destinado ante la constituçion del mundo para silla y trono de Dios, y para todos los que han de reinar en su diuino acatamiento. La qual luz quanto quiera que en si sea clarissima y acutissima no la pueden sufrir los ojos de nuestra mortalidad, como los ojos de la lechuza que no pueden sufrir la luz y claridad del sol. Ni tanpoco esta luz bienauenturada alumbra fuera de aquel lugar. En conclusion es tan admirable esta luz y claridad que tiene a la luz del sol y luna, çielos y planetas ventaja sin conparaçion. Es tanta y tan inestimable la ocupaçion en que se arrebata el alma alli, que de ninguna cosa que acá tenga, ni dexa ni se acuerda allá. Ni más se acuerda de padre, ni madre, ni parientes, ni amigos, ni hijos, ni muger más que si nunca los huuiera visto. Ni piensa, ni mira, ni considera mal ni infortunio que les puede[747] acá venir. Sino solo tiene cuenta y ocupaçion en aquel gozo inestimable que no puede encareçer.
MIÇILO.--¡O gallo! qué bienaventurada cosa es oyrte. No me pareçe sino que lo veo todo ante mi. Pues primero que llegues a Dios y á dezirme el estado de su magestad, te ruego me digas la disposiçion del lugar.
GALLO.--Eran vnos canpos, vna llanura que los ojos del alma no los puede alcançar el fin. Eran campos y estauan cubiertos porque era casa real donde el Rey tiene todos sus cortesanos de sí; y mira bien agora, Miçilo, que en aquel lugar auia todas aquellas cosas que en el mundo son de estima, y que en el mundo pueden causar magestad, deleyte, hermosura, alegria y plazer; y otras muchas más sin cuento ni fin. Pero solo esto querria que con sola el alma entendiesses; que todo aquello que allá ay es de mucho más virtud, exçelençia, fuerça, elegançia y resplandor que en las que en el mundo ay, sin ninguna conparaçion[748]. Porque en fin has de considerar que aquellas estan en el çielo, naçieron en el çielo, adornan el çielo, y avn son de la çelestial condiçion para el seruiçio y acatamiento de Dios, y ansi has de considerar con quanta ventaja deuen á estas exceder. En tanta manera que puedes creer, o presumir que aquello es lo verdadero y lo que tiene vibo ser, y que es sonbra lo de acá, o fiçion. O que lo del çielo es natural, y lo del mundo es artifiçial y contrahecho y sin algun valor. Como la ventaja que ay entre[749], vn rubi, o[750] vn diamante hecho en los hornos del vidrio en[751] Venecia, en Cadahalso, que no ay cosa de menos estima; y mira avn quánta ventaja le haze vn natural diamante que fue naçido en las minas de acá; que puesto en las manos de vn prinçipe no se puede apreçiar ni estimar. Auia por comunes piedras por el suelo de aquellos palaçios y praderias esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topaçios, perlas, çafires, crisotoles y diamantes, y por entre estas corrian muy graçiosas y perenales fuentes, que con su meneo hazian spiritual contento que el alma solo puede sentir. Auia demas destas piedras y gemas que conoçemos acá otras infinitas de admirable perfeçion, y avn deues creer que por ser naçida allá qualquiera piedra que por alli estaua çien mundos no la podrian pagar ¡tanta y tan admirable era su virtud! Ansi con este mesmo presupuesto puedes entender y considerar qué era el oro de alli y todo lo demas. Porque no es razon que me detenga en te encareçer la infinidad de cosas preçiosas y admirables que auia allí; la multitud de árboles que a la contina estan con sus flores y frutas; y quanto mas sabrosas, dulçes y suaues que nunca humana garganta gustó. Aquella muchedunbre de yeruas y flores; que jazmines, oliuetas, _alelies_, albahacas, rosas, azuzenas, clabellinas, ni otras flores de por acá dauan alli olor; porque las pribauan otras muchas más que auia sin numero por alli. En vn gran espaçio que por entendimiento humano no se puede conprehender estaua hecho vn admirable teatro preçiosamente entoldado, del medio del qual salia un trono de diuina magestad. Auia tanto qué ver y entender en Dios que al juizio y entendimiento no le sobró punto ni momento de tienpo para poder contemplar la manera del edifiçio y su valor. Basta que asi como quien en sueños se le representa vn inumerable cuento de cosas que en confuso las ve en particular, ansi mientra razonauamos los miradores açerca del diuino poder eché los ojos y alcançé á juzgar ser aquel trono de vna obra, de vna entalladura, de vn musayco, moçaraue y tareçe que la lengua humana le haze gran baja, ultraje y injuria presumirlo conparar, tasar o juzgar. Que aun presumo que a los bienauenturados spiritus les está secreto, reseruado solo a Dios, porque no hace a su bienauenturança auerlo de saber. En este trono estaua sentado Dios; de cuyo rostro salia vn diuino resplandor, vna deydad que hazia aquel lugar de tanta grandeza, magestad y admirable poder que a todos engendraua vn terrible espanto, reuerençia y pabor.
MIÇILO.--¡Oh gallo! aqui me espanta donde estoy en oyrtelo representar. Pero dime ¿a qué parte tenia el rostro Dios?
GALLO.--Mira, Miçilo, que en esto se muestra su gran poder, magestad y valor; que en el çielo no tiene espaldas Dios, porque a todas partes tiene su rostro entero, y en ninguna parte del çielo el bienauenturado está que no vea rostro a rostro la cara a su magestad; porque en este punto está toda su bienauenturança que se resume en solo ver a Dios; y es este preuillegio de tan alto primor que donde quiera que está el bienauenturado, avnque estuuiesse acaso en el infierno, ó en purgatorio se le comunicaua en su vision Dios, y en ninguna parte estaria que entero no le tuuiesse ante sí.
MIÇILO.--Dime ¿allá en el çielo viades y oyades todo lo que se hazia y dezia acá en el mundo?
GALLO.--Después que los bienauenturados estan en el acatamiento de Dios ni ven ni oyen lo que se dize y haze acá, sino en el mesmo Dios, mirando a su diuina magestad reluzen las cosas a los santos en él.
MIÇILO.--Pues dime, ¿comunicales Dios todo quanto passa acá? ¿Ve mi padre y mi madre lo que yo hago agora aqui si están delante Dios?
GALLO.--Mira, Miçilo, que avnque te he dicho que todo lo que los bienauenturados ven es mirando á Dios no por eso has de entender que les comunica Dios todas las cosas que passan acá. Porque no les comunica sino aquellas cosas de más alegria y más plazer y augmento de su gloria, y no las cosas inpertinentes que no les caussasse gozo su comunicaçion. Porque no es razonable cosa que comunique Dios á tu padre que tú adulteras acá, o reniegas y blasfemas de su poder y majestad. Pero alguna vez podrá ser que le comunique que tú eres[752] bueno, limosnero, deuoto y trabajador. Quiero te dar un exemplo porque mejor me puedas entender. Pongamos por caso que estamos agora en vn gran tenplo, y que en el lugar que está el retablo en el altar mayor estuuiesse vn poderoso y grande espejo de vn subtil y fino azero. El qual por su linpieza y polideza y perfeçion mostrasse a quien estuuiesse junto á él todo quanto passa y entra en la iglesia, tan en particular que aun los affectos del alma mostrasse de quantos entrassen alli. Entonçes sin mirar a los que estan en el tenplo, con mirar al espejo verias todas quantas cosas alli passan aunque se hiziessen en los rincones muy ascondido. Pero con esto pongamos que este espejo tuuiesse tal virtud que no te comunicasse otra cosa de todas quantas alli passan sino las que te conueniessen saber. Como si dixessemos que te mostrasse los que entran[753] alli a rezar, a llorar sus pecados, a dar limosna y adorar a Dios. Pero no te mostrasse ni viesses en él el[754] que entra a hurtar los frontales: ni los que entran a murmurar de su proximo: ni avn los que entran alli a tratar canbios y contratos yliçitos y profanos, porque los tales no aprouechan auerlos tú de saber. Pues desta manera deues entender que es Dios vn diuino espejo a los bienauenturados, que todo lo que passa en el mundo reluze en su magestad: pero solo aquello ve el bienauenturado que haze á su mayor bien, y no lo demas. Pero alguna vez aconteçe que es tanta la vanidad de las petiçiones que suben a Dios de acá que muestra Dios reyrse en las oyr, por ver a los mundanos tan neçios en su oraçion. Unos que les dé vn reyno, otros que se muera su padre para heredarle. Otros suplican a Dios que su muger le dexe por heredero, otros que le dé vengança de su hermano; y algunas vezes permite Dios que redunde en su daño la neçia petiçion. Como vn dia que notablemente vimos que se reya Dios, y mirando hallamos qué era, porque auia un mes que le inportunaua vna mugerzilla casada que le truxiesse un amigo suyo de la guerra, y la noche que llegó los mató el marido juntos a ella y a él. De aqui se puede colegir a quién se deue hazer la oraçion, y qué se deue en ellas pedir, porque no mueua _en ella_ a risa a Dios. Que pues las cosas van por via de Dios a los santos, y en él ven los santos lo que passa acá, será cordura que se haga[755] la oraçion a Dios.
MIÇILO.--¿No es liçito hazer oraçion a los Santos, y pedirles merçed?
GALLO.--Si, liçito es: porque me hallo muy pecador con mil fealdades que no oso pareçer ante Dios. O como ora la iglesia, que dize en todas sus oraçiones ansi[756]: Dios, por los méritos de tu santo N. nos haz dignos de tu graçia, y despues merezcamos tu gloria. ¿Y vosotros pensais que os quiere más algun santo que Dios? No por çierto; ¿ni que es mas misericordioso, ni que ha más conpasion de vos que Dios? No por çierto. Pero pedislo a los santos porque nunca estais para hablar con Dios, y porque son tales las cosas que pedis que aueis verguença de pedirlas a Dios, ni pareçer con tales demandas ante él, y por eso pedislas a ellos. Pues mirad que solo deueis de pedir el fin y los medios para él. El fin es la bienauenturança. Esta sin tasa se ha de pedir. Pero avn muchos se engañan en esto, que no saben cómo la piden: Es vn honbre vsurero, amançebado, homiçiano, enuidioso y otros mil viçios: y pide: Señor dadme la gloria. Por çierto que es mucha razon que se ria Dios de vos, porque pedis cosa que siendo vos tal no se os dará.
MIÇILO.--Pues ¿cómo la tengo de pedir?
GALLO.--Desta manera: _mejorando primero la vida, y despues dezid á Dios_: Señor, suplicos yo que resplandezca en mi vuestra gloria. Porque en el bueno resplandeçe la gloria de Dios; y siendolo vos darse os ha; y pues en los bienes eternos ay que saber cómo se han de pedir, quánto más en los medios, que son los bienes temporales. Que no ansi atreguadamente los aueis de pedir para que se rian[757] de vos, sino con medida, si cumplen como medios para vuestra saluaçion. ¿Que sabeis si os saluareis mejor con riqueza que con pobreza? ¿O mejor con salud que con enfermedad?
MIÇILO.--Pues dime, gallo, pues es ansi[758] _como tú dices_, que ninguna cosa, ni petiçion va a los santos sino por via de Dios, y él se la representa a ellos, ¿porqué dize la iglesia en la letania: Sancte Petre, ora pro nobis? Sancte Paule, ora pro nobis? Porque si yo deseasse mucho alcançar vna merçed de vn señor, superflua cosa me pareçeria escreuir a vn su criado vna carta para que me fuesse buen terçero, si supiesse yo çierto que la carta auia de yr primero a las manos del señor que de su pribado. Porque me ponia a peligro, que no teniendo gana el señor de me la otorgar rasgasse la carta, y se me dexasse de hazer la merçed por solo no auer interçesor.
GALLO.--Pues mira que esta ventaja tiene este prinçipe çelestial a todos los de la tierra, que por solo ver que hazeis tanto caudal de su criado y pribado y os estimais por indignos de hablar con su magestad, tiene por bien otorgar la petiçion, avn muchas vezes reteniendo la carta en sí. Porque a Dios bastale entender de vos que soys deuoto y amigo de su santo que ama él, y ansi por veros a vos deuoto de su santo[759] os otorga la merçed; y poco va que comunique con el santo que os la otorgó por amor dél, o por sola su voluntad.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, mucho me has satisfecho a muchas cosas que deseaua saber hasta aqui, y avn me queda mucho mas. Deseo agora saber el asiento y orden que los ángeles y bienauenturados tienen en el çielo, y en qué se conoce entre ellos la ventaja de su bienauenturança. Ruegote mucho que no reuses ni huyas de conplazer a mi, que tan ofreçido y obligado me tienes a tu amistad. Pues de oy más no señor, sino amigo y compañero, y aun disçipulo me puedes llamar.
GALLO.--No deseo, Miçilo, cosa más que auerte de conplacer; pero pues el dia es venido quedese lo que me pides para el canto que se seguirá[760].
_Fin del trezeno[761] canto del gallo de Luçiano._
NOTAS:
[710] R. (_Tachado_), _entretexido_.
[711] R. (_Tachado_), _entretexido_.
[712] G., duodeçimo.
[713] Falta en el ms. R.
[714] (_Tachado_). Siguesse el treçeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor. (_Antes se leía_), interprete.
[715] G., confiaua.
[716] G., que.
[717] G., fatigandose.
[718] G., en la sala real, donde hallando al rey, puesta de rodillas ante él.
[719] G., dos.
[720] G., la çiudad.
[721] G., diziendo.
[722] G., como supiesse.
[723] G., se entro en el reyno de.
[724] G., en pago el.
[725] G., vna.
[726] G., y le.
[727] G., a todos.
[728] G., reyna de Lydia.
[729] G., luego como entraron en el mar les vino una tormenta muy furiosa, por la qual.
[730] G., en el mar Egeo.
[731] G., dias del mar.
[732] G., auiendo çenado, Drusila mando sacar.
[733] G., la.
[734] R. (_Tachado_), juntos.
[735] G., deleznandose por la cama se leuantó.
[736] G., a los marineros y gente.
[737] G., echando.
[738] G., vuscando.
[739] G., lo.
[740] G., rasgando.
[741] G., que habita y resuena por aquellas concauidades.
[742] G., das a.
[743] G., pues.
[744] quantas naturaleza tiene formadas hasta agora.
[745] G., y como no era avn.
[746] G., animales, hombres y fieras.
[747] G., pueda.
[748] R. (_Nota al pie de la página_): Gregorius _super_ Job, cap. 14. Et vide Johanem Echium super Euangelium secunde dominice post Pentecosten, homilia 4.
[749] G., de.
[750] G., o de.
[751] G., de.
[752] G., ser tu.
[753] G., entrassen.
[754] G., al.
[755] G., hazer.
[756] G., haze oraçion la iglesia, diziendo.
[757] G., se ria Dios.
[758] G., pues es ansi, gallo.
[759] G., en esta deuoçion.
[760] G., siguira.
[761] G., deçimo terçio.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO QUARTO CANTO DEL GALLO[762]
En el deçimo quarto canto que se sigue el auctor concluye con la subida del çielo y propone tratar la bajada del infierno[763] _declarando muchas cosas que açerca dél tuuieron los gentiles historiadores y poetas antiguos_.
MIÇILO.--Ya estoy esperando, ¡o graçioso gallo y celestial Menipo! que con tu dulçe y eloquente canto satisfagas mi spirito tan deseoso de saber las cosas del çielo como de estar allá. Por lo qual te ruego no te sea pesadumbre auer de satisfazer mi alma que tanto cuelga de lo que la has oy de dezir.
GALLO.--No puedo, Miçilo, negar oy tu petiçion, y ansi digo que si bien me acuerdo me pediste ayer te dixesse el asiento y orden que los angeles y bienauenturados tienen en el cielo se conoçe allá entre ellos la ventaja de su bienauenturança. Para lo qual deues entender que todo aquel lugar en que angeles y santos estan ante Dios está relumbrando de oro muy marauilloso que excede sin comparaçion al de acá, juntamente con el resplandor inestimable de que su cogeta da el çielo en que está, como te dixe en el canto passado; y este lugar está todo adornado de muy preciosas margaritas conuenientes a semejante estancia. Estan pues todos aquellos moradores ocupados en ver a Dios, del qual como de vna fuente perenal proçede y emana sumo goço y alegria la qual nunca los da hastio; pero mientra mas della gozan mas la desean. En esto está su bienauenturança y la ventaja conoçela en sí cada qual en la más, o menos comunicaçion en que se les da Dios. Cada vno está contento con ver a Dios, y ninguno tiene cuenta con la ventaja que otro le pueda[764] tener, porque alli ni ay delantera, ni lugar en que la preheminençia se pueda conoçer. No ay asientos ni sillas, porque el spiritu no reçibe cansançio sentado ni en pie, ni ocupa lugar, y do quiera que el bienauenturado está tiene delante y a su lado y junto a si a Dios, y ninguno está tan çerca de si mesmo como está Dios dél. De manera que sillas y lugares y orden y preheminençia del çielo no está en otra cosa sino en el pecho de Dios, quanto a su mayor o menor comunicaçion; y todo lo demas que vosotros en este caso por acá dezis es por via de metaphora, o manera de dezir, porque lo podais mejor entender en vuestra manera de hablar. En esta presençia vniuersal de Dios que te he dado a entender están en coros los santos ante su magestad, a los quales todos mi angel me guió por los ver. Estaua en lo mas çercano (a lo que me pareçió) al trono y acatamiento de Dios la madre benditissima del Saluador rodeada de aquella compañia de los viejos padres de la religion cristiana, doze apostoles y discipulos de Cristo y euangelistas, rodeados de angeles que con gran musica y melodia de diuersos instrumentos y admirables bozes continuan sin nunca çesar gloria a Dios. Siguen a estos grandes compañas de martires con palmas en las manos y vnas guirnaldas de roble çelestial en las cabezas, que denotaua su fortaleza con que sufrieron los martirios por Cristo. Por el semejante estos estauan acompañados de la mesma abundançia de musica, y enbelesados y arrebatados en la vision diuina. Estaua luego vna inumerable multitud de confessores, pontifiçes, perlados, saçerdotes y religiosos que en vidas honestas y recogidas acabaron y se fueron a gozar de Dios. En vn muy florido y ameno prado de flores muy graçiosas y de toda hermosura y deleyte estaua vna gran compaña de damas, de las quales demas de su veldad echauan de si vn tan admirable resplandor que pribara todo juizio humano si de beatitud no comunicara. Estas, sentadas en torno en aquella çelestial verdura, hazian gran cuenta de vna prniçipal guia que las entonaua y ponia en una musica que con altissimo orden loaua á Dios. Tenian todas muy graçiosas guirnaldas en sus cabeças, entretexidas rosas, violetas, jazmines, halhelies y de otro infinito genero de flores naçidas allá que no se podian marchitar ni corromper. Dellas tañian organos, dellas clauicordios, monacordios, clauiçimbanos _y otras diuersas sonaxas acompañados_[765] con vozes de gran suauidad. Estas, me dixo mi angel que era la bianauenturada Santa Ursula con su compañia de virgenes; porque demas de sus honze mil auia alli otro inumerable cuento dellas. Aqui conoçi las almas de mis padres y parientes y de otras muchas personas señaladas que yo acá conoçi, que dexo _yo_ agora de nombrar por no te ser importuno. A las quales conoçi por vna çierta manera de alumbramiento que por su bondad Dios me comunicó, la cual es vna manera de conoçerse los bienauenturados entre sí para su mayor gozo y gloriosa comunicaçion. En esta alta y soberana conuersaçion que tengo contado estuue ocho dias por preuillegio y don soberano de Dios.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, mucho me has dicho; y tanto que humano pensamiento nunca tal conçibió; bien pareçe que has estado allá; por lo qual bien te podemos[766] llamar çelestial. Dime agora que deseo mucho saber; allá en el cielo ay noches y dias differentes entre sí?
GALLO.--No, pero despues venido acá me saludauan mis amigos como ausente de tanto tiempo, y por la cuenta que hallé que contauan en el mes. Que allá todo es luz, claridad, alegria y plazer. No ay tinieblas, obscuridad ni noche donde está Dios que es luz y lumbre eterna a los que viben allá. En estos ocho dias vi, hablé y comuniqué con todos mis parientes, amigos y conocidos, y a todos los abracé con mucho plazer y alegria, y me preguntaron por los parientes y amigos que tenian acá, y yo los[767] dezia todo el bien dellos con que más los podia complazer y deleytar, y no era en mi mano dezirles cosas que los pudiesse entristecer, avnque de ninguna cosa reçibieran ellos turbaçion ya que se la dixera: porque allá estan tan conformes con la voluntad de Dios que ninguna cosa que acá suçeda los puede turbar, porque tienen entendido que proçede todo de Dios, porque en Dios y ellos sola ay vna voluntad y querer.
MIÇILO.--Dime agora, gallo, ¿qué manera de habla y lenguaje vsan allá?
GALLO.--Mira, Miçilo, que los bienauenturados que no tienen sus cuerpos allá no hablan lenguaje ni por boz esterior: porque esta solo se puede hazer y formar por miembros que como instrumentos dio naturaleza al cuerpo para se dar a entender como lengua, dientes y paladar. Pero las almas que no tienen cuerpo, cada qual queriendo puede comunicar y manifestar sus coçibimientos sin lengua a quien le plaze, tan claros como cada vno se puede asimesmo entender, y ansi Cristo y la virgen Maria y San Juan euangelista que tienen sus cuerpos allá hablan con bozes como nosotros hablamos aqui, y ansi será despues del juizio vniuersal de todos los buenos que tiene consigo Dios, que hablarán como agora nosotros quando despues del juizio tuuieren sus cuerpos allá. Pero en el entretanto con sola su alma se pueden entender.
MIÇILO.--Dime más que deseo saber: ¿si esas almas desos bienauenturados, si algun tiempo vienen acá?
GALLO.--Quando yo subi allá muchas almas de buenos subieron a gozar, en cuya compañia entramos en el çielo: pero al boluer ninguna vi que boluiese aca: porque creo que no seria cordura que siendo el alma del defunto libertada de tan cruel carçel y mazmorra como es la del mundo, poseyendo tanto deleyte y libertad allá desee ni quiera boluer acá. Bien es de presumir que el demonio muchas vezes viene al mundo haziendo[768] ylusiones y apariciones diziendo que es algun defunto por infamarle, o por engañar a sus parientes.
MIÇILO.--Pues dime, gallo: ¿qué dezian allá en el çielo de las bulas y indulgençias? Que casi quieren dezir los theologos deste tiempo que el Papa puede robar el purgatorio absolutamente.
GALLO.--Dexemos esas cosas, Miçilo, que no conuiene que se diga todo a ti; y sabe que otro lenguaje es el que se trata acá differente del que passa allá. Que muchas cosas tiene en el çielo Dios y haze, cuya verdad y fin reserua para sí, porque quiere él, y porque deue ansi de conuenir para el suçeso, orden y dispusiçion del mundo y a la grandeza de su magestad, y nuestra saluaçion. Por lo qual no deuen los hombres escudriñar en las cosas la causa, fin y voluntad de Dios, pero deuense en todo remitir a su infinito y eterno saber, y prinçipalmente en las cosas que determina y tiene la iglesia y ley que profesas; no inquieras más porque es ocasion de herrar; y boluiendo al proçeso de mi peregrinaçion sabras que como huuimos andado todas las estançias y choros de angeles y sanctos me tomó el ángel de mi guia por la mano y me dixo: vn gran don te otorga Dios como a señalado amigo suyo, el qual deues estimar con las gracias que te ha hecho hasta aqui; y es que te quiere comunicar vna vision de grandes y admirables cosas que estan por venir; y diziendo esto llegamos á vn templo de admirable magestad, el qual sobre la puerta prinçipal tenia vna letra que a quantos la leyan mostraua dezir. Este es el templo de propheçia y diuinaçion. Era por defuera adornado de toda hermosura, edificado de jaspes muy claros, de ambar y veril transparente más que vidrio muy preçioso. Era tan admirable su resplandor que turbaua la vista; y como entramos dentro y vi tanta magestad no me pude contener sin me derrocar a los pies de mi angel queriendole adorar, y él me leuantó diziendome: no hagas tal cosa, que soy criatura como tú. Leuantate y adora al criador y hazedor de todo esto, que tan gran merçed te conçedio. Era fundado y adornado por dentro este diuino templo de muchas piedras preçiosas: de zafires, calçedonias, esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topacios, perlas, crisotoles, diamantes, sardo y veril; y luego se me representó en diuina vision todo el poder de la tierra quanto del oriente al poniente, medio dia y septentrion se puede imaginar, y estando ansi atento por ver lo que se me mostraua vi deçendir de lo alto de los montes Ripheos a las llanuras de Traçia vna grande y disforme vestia llena de cuernos y cabeças, con cuyo siluo y veneno tenia corrompida y contaminada la mayor parte del mundo: arabes, egiçios, syros y persas: hasta Trasiluania y Bohemia: teutonicos, anglos y galicos pueblos. Esta trae cabalgando sobre sí vn monstruoso serpiente que la guia y ampara, adornado de mil colores y nombres de gran soberuia, y estos juntos son criados para examen, prueba y toque de los verdaderos fieles y secaçes de Dios, y será el estado y señorio desta fiera más estendido por causa de las cobdiçias y disensiones y intereses de los principes de la tierra, porque ocupados en ellos tiene mas lugar sin auer quien le aya de resistir. Lleuaua este serpiente en su cabeça vna gran corona adornada de muchas piedras preçiosas, y vestido de purpura y de muy ricos jaezes, y en la mano un çeptro imperial con el qual amenaça subjetar todo el uniuerso. Lleuaua en vna divisa y estandarte vna letra de gran soberuia que dize. Ego regno a Gange et Indo vsque in omnes fines terre. Que quiere dezir. Yo reino desde[769] los rios Ganges y Indus hasta los fines de la tierra. Lleuaua las manos y ropas teñidas de sangre de fieles, y dauale a beuer en vasos de oro y de plata a sus gentes por más las encrueleçer. Entonçes sonaron truenos, grandes terremotos y relampagos que ponian gran temor y espanto, que pareçia desolarse el trono y templo y venir todo al suelo, y tan grande que nunca los hombres vieron cosas de tan grande admiraçion, y fue tanta que yo cay atonito y espantado a los pies de mi angel. El qual leuantandome por la mano me dixo. ¿De qué te espantas y te marauillas? Pues mira con gran atencion, que aunque este monstruo y vestia tiene agora gran soberuia muy presto caerá; y no lo acabó de dezir quando mirando vi salir de las montañas hespericas vn gran leon coronado y de gran magestad que con su bramido juntó gran muchedumbre de fieras generosas y brauas que estan sobre la tierra, las cuales juntas vinieron contra el fiero serpiente resistiendo su furia; y a otro bramido que el fuerte leon dio juntó en los valles teutonicos todos los viejos fieles que auia en la tierra; por cuya sentençia (aunque con alguna dilaçion) fue condenada la vestia y sus secaçes á muerte cruel, y ansi vi que a deshora dio vn terrible trueno que toda la tierra tenbló, y deçendiendo de la gran montaña vn espantoso y admirable fuego los abrasa todos conuertiendolos en zeniza y pauesa. En tanta manera que en breue tiempo ni pareçió vestia ni secaz, ni avn rastro de auer sido alli; y ansi todo cumplido vi deçendir de la alta montaña gran compaña de angeles que cantando con gran melodia subieron a los çielos al leon, donde le coronó Dios y le asentó para sienpre jamas junto á sí; y acabada la vision me mandó Dios llamar ante su tribunal y que propussiese la causa porque auia subido allá, porque cualquiera cosa que yo pidiesse se me haria la razonable satisfazion.
MIÇILO.--Querria que antes que pasasses adelante me declarasses esa tu vision o propheçia. ¿Quién se entiende por la vestia que deçendio de aquellas montañas, monstruo y leon?
GALLO.--La interpretaçion deste enigma no es para ti: a los que toca se les dará. Vamos adelante que me queda mucho por dezir. Como ante Dios fue puesto me humillé de rodillas ante su tribunal y luego propuse ansi. Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Porque no ay quien no enmudezca viendo vuestra incomparable çelsitud, querria, señor, demandaros de merçed, que de alguno de vuestros cortesanos más acostunbrados a hablar ante vuestra grandeza mandassedes leer esta petiçion; la qual estendiendo la mano mostré; y luego salio alli delante el euangelista San Juan, que creo que lo tenia por offiçio, y ansi en alta voz començó.
Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Vuestro Icaromenipo, griego de naçion, la más humilde criatura que en el mundo teneis, besso vuestro sacro tribunal y suplico a vuestra divina magestad tenga por bien de saber, en como el vuestro mundo está en necesidad que le remedieis mientra no tuuieredes por bien de le destruir llegado el juizio vniuersal; el tiempo del qual esta segun nuestra fe reseruado a vuestro diuino saber. Soy venido de parte de todos aquellos que en el mundo tenemos deseos de alcanzar la vuestra alta sabiduria y especular con nuestro miserable injenio los secretos incumbrados de nuestra naturaleza. Para lo qual sabra vuestra magestad, que avnque de noche y de dia por grandes cuentos de años no hagamos sino trabajar estudiando, no se puede por ningun injenio quanto quiera que sea perpicaçissimo alcançar alguna parte por pequeña que sea en estas buenas letras, artes y sçiençias. Porque han salido agora en el mundo vn genero de hombres somnoliento, dormilon imaginatiuo, rixoso, vanaglorioso, lleno de ambiçion y soberuia, y estos con gran presunçion de sí mesmos hanse dotado de grandes títulos de maestros philosophos y theologos, diziendo que ellos solos saben y entienden en todas las sçiençias y artes la suma verdad; riendose a la contina de todo quanto hablan, dizen, comunican, tratan, visten la otra gente del comun. Diziendo que todos deuanean y estan locos, sino ellos solos que tienen y alcançan la regla y verdad del vivir; y venidos al enseñar de sus sçiençias, muestran segun pareçe, querernos confundir[770]. Porque han inuentado vnos no sé qué géneros de setas y opiniones que nos lançan en toda confusion. Unos se llaman reales y otros nominales. Que dexado aparte las niñerias y arguçias de sophistas[771], actos sinchategorematicos, y reglas de instar del Maestro Enzinas y los sophismas de Gaspar Lax y las sumulas de Zelaya y Coroneles que absolutamente, señor, deueis mandar destruir, y que ellos y sus auctores no salgan mas a luz. En la philosophia es verguença de dezir la diuersidad de prinçipios naturales que ponen; insecables atomos, inumerables formas, diuersidad de materias, ydeas. Tantas questiones de vacuo y infinito que no estan debajo de numero conque se puedan contar. En la theologia ya no ay sino relaçiones, segundas intinçiones, entia rationis; cosas que solamente tienen ser en el entendimiento y imaginaçion[772]; en fin cosas que no tienen ser. Es venido el negoçio a tal estado que ya diuididas estas gentes en quadrillas, glosan y declaran segun sus dos opiniones real y nominal, vuestra sagrada Escriptura y Ley; y segun tengo visto, Señor, en esta xornada que he hecho acá, que en todo devanean y sueñan, sin nunca despertar; y esto, sagrada magestad, suçede en gran confusion de los que nos damos al estudio de las sçiençias[773]. En lo qual creo que entiende Sathanas por la perdiçion y daño del comun. En esto pues suplicamos a vuestra sagrada magestad proueais que Luçifer mande a Sathanas que sobresea y no se entremeta en causar tan gran mal, y los auctores se prendan destas setas, y se les mande tener perpetuo silençio, y que sus libros y scripturas en que estan sus barbaras opiniones las mandeis quemar y destruir, que no parezcan más; y pedimos en todo se nos sea hecha entera justiçia. Para la qual imploramos el soberano poder de vuestra diuina magestad.
Luego como la petiçion fue leyda proueyo Dios que yo y el mi angel fuessemos por el infierno y notificassemos a Luzifer lo hiziesse ansi como se pedia por mí, y mandó que se lleuasse luego de alli al mundo al consejo de la Inquisiçion y que lo cumpliessen y hiziessen cunplir conforme a la petiçion[774]. El qual aucto luego escriuio San Juan en las espaldas de la peticion, y la refrendó y rubricó de su mano como por Dios omnipotonte fue proueydo; y luego abraçando a todos nuestros amigos y parientes y conoçidos, despidiendonos[775] de todos ellos nos salimos del çielo para nos bajar, y quando nos fueron abiertas las puertas de los çielos para salir hallamos junto a ellas infinita multitud de almas que con grandes fuerças y inportunidad nos estorbauan, que ellas por entrar no nos dexauan salir; hasta que un angel con gran poder, furia y magestad las apartó de alli, y yo pregunté a mi angel qué gente era aquella que estaua aqui, que con tanto deseo y inportunidad hazian por entrar y no las abrian; y el me respondio que eran las almas de los que en el mundo tienen toda la vida buenos deseos de hazer bien, hazer obras de virtud, hazer penitençia y recogerse en lugares santos y buenos con deseo de se saluar y en toda su vida no passan de alli ni hazen más que prometer y mostrar que desean hazer mucho bien sin nunca començar, ni avn se aparejar a padeçer. A estos tales danles la gloria en la mesma forma, porque los ponen a la puerta del parayso con el mesmo deseo de entrar, y aqui tienen la mayor pena que se puede imaginar: porque tanto quanto mucho desearon hazer bien sin nunca lo començar tanto mucho más en infinito sin comparaçion les atormenta el deseo de entrar sin nunca los querer abrir; y en el tormento deste deseo prouee Dios de su gran justiçia y poder, porque en esta manera los quiere castigar para siempre jamas abrasandoles con el fuego de la justiçia diuina. Pues como del çielo salimos lleuóme mi angel y guia por un camino sin huella ni sendero y avn sin señal de auer pisado ni caminado por él alguno, de que me marauillé, y preguntele qual fuesse la causa de aquella esterilidad y respondiome que no se continuaua mucho despues que Cristo passó por alli quando resuçitó, y la compaña de los santos padres que entonçes sacó del limbo. Aunque tanbien le passan los angeles que se bueluen al çielo dexando despues de la muerte sus clientulos _y encomendados_ allá. Repliquele yo: ¿dime angel, el purgatorio no está a esta parte? Respondiome: si está: pero avn los que de ay passan son tan pocos que no le bastan trillar ni asenderar. Por çierto mucho deseo he tenido, Miçilo, de llegar hasta aqui.
MIÇILO.--En verdad yo lo deseaua mucho más, porque espero que con tu injeniosa eloquençia me has de hazer presente a cosas espantosas y de grande admiraçion que deseamos acá los honbres saber. Espero de ti que harás verdadera narraçion como de çierta esperiençia, y no de cosas fabulosas y mentirosas que los poetas y hombres prestigiosos acostumbran fingir por nos lo _más_ encareçer.
GALLO.--Mucho me obligas ¡o Miçilo! a te complazer quando veo en ti la confianza que tienes dezirte yo verdad; y ansi protesto por la deydad angélica que en esta xornada me acompañó de no te contar cosa que salga de lo que realmente vi y mi guia me mostró, porque no me atreuere a hazer tan alto spiritu testigo de falsedad y fiçion. Contarte he el sitio y dispusiçion del lugar: penas, tormentos, furias, carçeles, mazmorras, fuego y atormentadores que a la contina atormentan alli. En conclusion descriuirte he la suma y puesto del estado infernal, con aquellas mesmas sombras, espantos, miedos, tristezas, gritos, lloros, llantos y miseria[776] que los condenados padeçen allí, y trabajaré por te lo pintar y proponer con tanta esaxeraçion y orden de palabras que te haré las cosas tan presentes aqui como las tube yo estando allá. Pero primero quiero que sepas que no ay allá aquel Pluton, Proserpina, Æaco y Cançerbero, ni Minos, ni Rhadamanto[777], juezes infernales. Ni las lagunas ni rios que los poetas antiguos fingieron con su infidelidad: Flegeton, Coçiton, Sthigie y Letheo. No los campos Eliseos de deleyte differentes de los de miseria. Ni la varca de Acheron que passe[778] las almas a la otra riuera. Ni ay para qué vestir los muertos acá porque no parezcan allá las almas desnudas ante los juezes, como lo hazian aquellos antiguos: pues siempre que fueran a los sepulcros hallaran sus defuntos vestidos como los enterraron. Ni tampoco es menester poner a los muertos en la boca aquella moneda que otros vsauan poner porque luego los passasse Acheron en su varca, pues era mejor que no lleuando moneda no los passara en ningun tiempo y se boluieran para siempre acá. O que si las monedas que algunos defuntos lleuauan no corrian ni las conoçian allá por ser de lexas prouinçias, como aconteçe las monedas de vnos reynos no valer en otros, neçesario seria entonçes no los passar, lo qual seria auentajado partido a muchos[779] que ally en el infierno vi. Todo esto, Miçilo, cree que es mentira y fiçion de fabulosos poetas y historiadores de la falsa gentilidad, los quales con sus dulçes y apazibles versos han hecho creer á sus vanos secaçes y lectores. Avnque quiero que sepas que esto que estos poetas fingieron no careçe del todo de misterio algo dello, porque avnque todo fue fiçion, dieron debajo de aquellas fabulas y poesias a entender gran parte de la verdad, grandes y muy admirables secretos y misterios que en el meollo y en lo interior querian sentir. Con esto procurauan introduçir las virtudes y desterrar los viçios encareçiendo y pintando los tormentos, penas, temores, espantos que los malos y peruersos padeçen en el infierno por su maldad; y ansi dixeron ser el infierno en aquellas partes de Syçilia, por causa de aquel monte ardiente que está alli llamado Ethna[780] que por ser el fuego tan espantoso y la syma tan horrenda les dio ocasion a fingir que fuesse aquella vna puerta del infierno; y tanbien porque junto a este monte Ethna _y syma_ dizen los historiadores que Pluton, rey de aquella tierra, hurtó a Proserpina hija de Çeres que siendo niña donzella andaua por aquellos deleytosos prados a coxer flores. Ansi con estos sus nombres y vocablos de lugares, rios y lagunas que fingian auer en el infierno significauan y dauan a entender las penas, dolores y tormentos que se dan a las almas por sus culpas allá. Ansi fingian que Acheron (que significa pribaçion de gozo) passa las almas por aquella laguna llamada Stigie, que significa tristeza perpetua. En esto dan a entender que desde el punto que las almas de los condenados entran en el infierno son pribados[781] de gozo y consolaçion spiritual y puestos en tristeza perpetua. _Este es el primero y prinçipal atormentador de aquel, en contrario del estado felicissimo de la gloria que es contina alegria y plazer._ Tanbien fingen que está adelante el rio Flegeton que significa ardor y fuego, dando a entender el fuego perpetuo conque entrando en el infierno son atormentadas las almas por instrumento y execuçion de la justiçia diuina; fingen más que adelante está el rio Letheo, que significa oluido, al qual llegan a beber todas las almas que entran allá, diçiendo que luego son pribadas de la memoria de todas las cosas que le pueda dar consolaçion. Y dizen que todos estos rios van a parar en la gran laguna Coçiton, que significa derribamiento perpetuo, dando a entender la suma de la miseria de los malauenturados que son perpetuamente derribados y atormentados; avnque prinçipalmente significa el derribamiento de los soberuios. Tanbien dizen que este varquero Acheron hubo tres hijas en su muger la noche obscura y çiega; las quales se llaman Aletho, que significa inquietud, y Thesifone, que significa vengadora de muerte, y Megera, que significa odio cruel. Las quales tres hijas dizen que son tres furias, o demonios infernales, atormentadoras[782] de los condenados. En esto quisieron _dezir y_ dar a entender y descreuir la guerra que cada alma consigo tiene entrando allí, y en estas tres hermanas se descriuen los males que trae consigo la guerra que son odio, vengança de muerte y inquietud; que son tres cosas que más atormentan en el infierno[783] y avn acá en el mundo es la cosa de mas daño y mal, porque demas de aquellos trabajos y miserias que consigo trae la guerra, que por ser todos los hombres que la siguen y en ella entienden el más peruerso y bajo genero de hombres que en el mundo ay, por tanto a la contina la siguen robos, inçendios, latroçinios, adulterios, inçestos, sacrilegios, juegos y continuas blasfemias; y demas del espanto que causa en el soltar de las lombardas y artilleria, el relinchar de los cauallos, la fiereza con que se acometen los hombres con enemiga sed y deseo de se matar; de manera que si en aquel encuentro mueren van perdidos con Luzifer. Demas de todos estos males que siguen a la guerra ay otro mayor que es anexo a su natural, que es el desasosiego comun. Que toda aquella prouinçia donde al presente está la guerra tiene alterado los spiritus; que ni se vsan los ofiçios, ni se exerçitan los sacrifiçios; çesan las labranças del campo, y los tratos de la republica; pierdese la honestidad y verguença. Acometense infinitas injurias y desafueros y no es tiempo de hazer a ninguno justiçia. En conclusion es la guerra vna furia infernal que se lança en los coraçones humanos que los priba de razon; porque con razon y sin furia no se puede pelear. Esto quisieron entender y significar algunos de aquellos antiguos en aquellas sus fiçiones; y todo lo demas es poetico y fabuloso _y fingido_ para cumplir sus metros y poesías; y otros ritos gentilicos como vestir los muertos y ponerles dineros[784] en la boca y ofreçerles viandas que ellos coman[785] _allá_ en el infierno, todo esto es mentira y vanidad de gentiles _herrados por el demonio que los engañaua_; lo qual[786] todo tiene[787] reprobado la cristiana religion conforme a la verdad que te contaré y oyras como yo lo vi, si me tienes atençion; y porque el dia es venido dexemoslo para el canto que se seguira.
_Fin del deçimo cuarto canto del Gallo._
NOTAS:
[762] Falta en R.
[763] R. (_Tachado_): Siguesse el deçimo quarto canto del sueño o gallo de Luçiano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.
[764] G., puede.
[765] G., acompañadas.
[766] G., podremos.
[767] G., les.
[768] G., y haze.
[769] G., de.
[770] G., antes nos trabajan confundir que enseñar.
[771] G., sophismas.
[772] G., verdaderas imaginaçiones.
[773] G., a tal estado que ya se glosa y declara vuestra Scriptura y Ley segun dos opiniones, nominal y real; y segun pareçe esta multiplicaçion de cosas todo redunda en confusion de los injenios que á estas buenas sçiençias se dan.
[774] G., como yo lo demande.
[775] G., despidiendome.
[776] G., miserias.
[777] G., Rhodamante.
[778] G., passa.
[779] G., muchas.
[780] G., Ethena.
[781] G., pribadas.
[782] G., atormentadores.
[783] G., cosas que a la contina residen en el alma que está en el infierno.
[784] G., monedas.
[785] G., diziendo que las comen.
[786] G., y ansi.
[787] G., lo tiene.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO QUINTO CANTO[788].
En el déçimo quinto canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge deçendir al infierno. Donde descriue las estançias y lugares y penas de los condenados[789].
GALLO.--Despierta, Miçilo, y tenme atençion, y contarte he oy cosas que a toda oreja pongan espanto. No cosas que oí fingidas por hombres que con arte lo acostumbran hazer, pero dezirte he aquellas que vi, comuniqué y con mis pies hollé; y vi a hombres padeçer con graue dolor.
MIÇILO.--Di gallo, que atento me ternas.
GALLO.--Faborezcame oy mi[790] memoria Dios que no me falte para dezir lo mucho que su magestad tiene alli para muestra de su justiçia y gran poder, porque siquiera los malos por temor çesen de ofender. Pues viniendo al principio, por no dexar cosa por dezir sabras, que desde lo alto del çielo ya deçendiendo a la tierra vimos unas brauas y espantosas montañas en muy grandes y asperos desiertos, que segun tube cuenta con las dispusiçiones del sol, çielo y tierra, era la seca Lybya en tierra de los garamantas, donde estaua aquel antiguo oraculo de Jupiter Amon, la mesa del sol y fuente de Tantalo. Donde viben los satyros, ægipanes, himatopodes, y psillos, monstruosas figuras de hombres y animales. Pues como aqui llegamos sin se nos abrir puerta ni ver abertura, sin que syerra ni montaña nos hiziesse estorbo nos fuemos lançando por aquellas alturas y aspereças, lugares obscuros y sombrios. Como aconteçe si alguna vez vamos por vna montuosa deesa çerrada de altos y espesos castaños, robles y ençinas. Sy aconteçe caminar al puesto de vna nublosa luna, quando la obscura noche quita los colores a las cosas. En este tiempo que a cada passo y sonido de los mesmos pies resuena y retumba el solitario monte y se espeluzan y enheriçan los cabellos, començe a caminar en seguimiento de mi guia. Estauan por aqui a las entradas gran multitud de estançias y aposentos de furias y miserias, y porque el mi angel se me yua muy adelante sin parar, a gran corrida le rogue se parase y me mostrasse en particular todas aquellas moradas. Luego entramos en vnos palaçios hechos en la concauidad de aquella aspera peña, lugubres y de gran obscuridad. En lo mas hondo y retraydo desta casa auiendo pasado por muchas y muy desbaratadas camaras y aposentos asomamos la cabeça a vn retrete, y a la parte de vn rincon, a la muy quebrada y casi no visible luz, como a claridad de vna candela que desde que començo a arder no se despabiló y se queria ya apagar, ansi[791] vimos estar sentada a vn rincon vna muy rota y desarrapada muger; esta era el lloro y tristeza miserable. Estaua sentada en el suelo puesto el cobdo sobre sus rodillas, la mano debajo de la barba y mexilla. Vimosla muy pensatiua y miserable por gran pieza sin se menear; y como al meneo de nuestros pies miró alcançé a la ver vn rostro amarillo, flaco y desgraçiado. Los ojos hundidos y mexillas que hazian mas larga la nariz, y de rato en rato daua vn sospiro de lo intimo[792] del coraçon, con tanta fuerça y afliçion que pareçia ser hecho artifiçial para solo atormentar almas con las entristeçer. Es este gemido de tanta efficaçia que traspasa y hiera el alma entrando alli; y con tanta fuerça que le trae cada momento a punto de desesperaçion; y esta es la primera miseria que atormenta y hiere las almas de los dañados[793] y es tan gran mal que sin otro alguno bastaua vengar la justiçia de Dios. Tiene tanta fuerça esta miserable muger en los que entran alli que avn contra nuestro preuillegio començaba con nosotros a obrar y empeçer. Pero el mi angel lo remedió con su deydad y pasando adelante vimos en otro retrete donde estauan los miserables cuydados crueles verdugos de sus dueños, que nunca hazen sino comer del alma donde estan hasta la consumir, como gusano que roe al madero el coraçon. Aqui moran las tristes enfermedades y la miserable y trabajosa vejez toda arrugada, flaca, fea y de todos aborreçida. Aqui habita el miedo enemigo de la sangre vital, que luego la acorrala y de su presençia la haze huyr. Aqui reside la hambre que fuerça los hombres al mal, y la torpe pobreza, de crueles y espantosos aspectos anbas a dos. Aqui se nos mostró el trabajo quebrantado molido sin poderse tener. Vimos luego aqui al sueño, primo hermano de Antropos, aquella cruel dueña, y la muerte mesma se nos mostro luego alli con vna guadaña en la mano, cobdiçiosa de segar. Estauan luego adelante las dos hermanas del desasosiego; guerra y mortal discordia. Por aqui nos salieron a reçebir infinitos monstruos que estauan arroxados por alli; çentauros, sphinges, satyros y chimeras; gorgones, harpias sombras y lernas; y estando ansi mirando todas estas miserables furias infernales que era çiertamente cosa espantosa de ver sus puestos y figuras monstruosas, sentimos venir vn gran tropel y ruydo como que se auia soltado vna gran presa que estuuiesse hecha de muchos dias de algun caudaloso braço de mar. Sonaua vna gran huella de pies, murmuraçion de lenguas de diuersas naçiones, y como más se nos yuan çercando sentiamos grandes lloros y gemidos, y açercandosenos más entendiamos grandes blasfemias[794] de españoles, alemanes, françeses, ingleses y ytalianos; y como sentimos que se nos yuan más llegando y que començauan ya a entrar por donde nosotros estauamos me apañó mi ángel por el braço y me apartó a vn rincon por darles lugar a passar; que venia tan gran multitud de almas que no se podian contar, y quanto topauan lo lleuauan de tropel; y preguntando qué gente era aquella nos dixeron que el Enperador Carlos auia dado vna batalla campal al Duque de Gueldres, en la qual le auia desuaratado el exerçito y preso al Duque, y que en ella auia muerto de ambas las partes toda aquella gente que yua alli.
MIÇILO.--Pues ¿cómo, gallo, todos fueron al infierno quantos murieron en aquella vatalla? Pues liçita era aquella guerra, a lo menos de parte del Emperador.
GALLO.--Mira, Miçilo, que ya que esa guerra no fuesse liçita segun ley euangelica. basta serlo de auctoridad eclesiastica para que se pueda entre principes cristianos proseguir; porque con este titulo ayuda para ellas con indulgençias su sanctidad. Pero mira que no todos los que mueren en la guerra van al infierno _por morir en ella_, pues muchos buenos y justos soldados andan en ella; ni van al infierno por causa de ser injusta la guerra[795] porque saber la verdad de su justiçia no está a cuenta de los soldados, sino de los prinçipes que la mueuen; los vnos por la dar y los otros por se defender y prinçipalmente si la mueue el supremo prinçipe siempre se presume ser justa. Pero sabe que los soldados que mueren en la guerra van prinçipalmente al infierno porque en vniuersal los toma la muerte en pecados que los lleuan allá. En juegos, blasfemias, hurtos, ninguna guarda en los preçeptos de la iglesia, ni religion. Enemistades, yras, enojos, pasiones, luxurias, robos, sacrilegios y adulterios; y ansi duró este tropel de gente más de seys meses continos que no hazian a toda furia sino entrar porque dezian que entonçes el Emperador prosiguio la guerra entrando por Françia con gran mortandad y rigor hasta llegar a vna çiudad que llaman Troya muy prinçipal en aquel reyno, y por otra parte entraua el rey de Yngalaterra con grande exerçito desolando a Françia sin auer piedad de ninguna criatura que en su poder pudiesse auer. Marauillado estaua yo pensando dónde podia caber tanta gente, y entrando adelante vimos vna entrada a manera de puerta que pareçia differençiar el lugar. Oyamos dentro gran ruydo de cadenas, bozes, lagrimas, sospiros y sollozcos que mostrauan gran miseria. Pregunté a mi ángel que lugar era aquel. Respondiome ser el purgatorio, donde se acaban de purgar los buenos para subir despues a gozar de Dios; y tanbien yo alçé la cabeça y leí ser aquello verdad en vna letra que estaua sobre la puerta; y por no nos detener determinamos de pasar adelante, y en esto suçedio que llegaron donde estauamos vn demonio y vn angel que trayan vn alma; que segun pareçe el angel era su guarda y el demonio era su acusador, como cada vno de vosotros tiene en este mundo mientras vibis; y como llegaron donde estauamos paróse un poco el su angel con el mío como a preguntarle donde venía; el qual nos respondio que a traer éste su clientulo al purgatorio, que auia sesenta años que le guardaua en el mundo; y en el entretanto arrebató el demonio de aquella anima y corriendo por vn campo adelante la lleuaua camino del infierno, y como el alma conoçio por la letra que la passaua del purgatorio començó a dar vozes a su angel que la defendiesse; y ansi fue presto su angel y alcançandolos tubo reçio della y conuenieron ante nosotros como en juizio. Dezia el demonio que la auia de lleuar al infierno porque no mostraua preuillegio de auctoridad[796] para la dexar en el purgatorio, y el alma mostró vna fraternidad que traya, sellada y firmada del General de San Françisco; el demonio respondio que no la conoçia ni la queria obedeçer; luego, llorando, alegó el alma tener la Bulla de la Cruzada, sino que se le oluidó en casa vna caxa de Bullas que tenía en su camara, y rogo que le dexasse boluer por ellas; y mi angel los procuró conçertar diziendo que se quedasse alli en rehenes el alma mientras el angel de su guarda boluia al mundo por la Bulla; y ansi boluio, pero tardóse tanto en buscarla que nos descuydamos y el demonio cogio del alma y lleuósela, que nunca mas la vimos[797]. Prinçipalmente porque la probó que la mayor parte de la vida hauia sido viçioso, comedor, gloton y disipador de hazienda y tiempo, y distraydo de la Ley de Dios; y a esto la conuençio a consentir. Pero por el contrario alegaron el alma y su angel por su parte que aunque todo esto fuesse verdad, pero que a la contina tubo cuenta con Dios y con su conçiençia, confessando a los tiempos deuidos sus pecados y haziendo penitençia dellos, y[798] ansi lo auia hecho en el diçeso y salida de la vida reçibiendo todos los sacramentos de la iglesia, teniendo gran confiança en la passion de Cristo con gran arrepentimiento de sus culpas; y ansi fue concluydo por mi angel serles perdonadas por Dios, y que solo quedaua obligada a alguna pena temporal del purgatorio; y ansi la dexó alli, y nosotros luego començamos a caminar por vnos campos llanos muy grandes quanto nuestros ojos y vista se podia estender[799].
MIÇILO.--Pues dime, gallo, ¿no dizes que estaua todo obscuro y en tinieblas? ¿De dónde teniades luz para ver?
GALLO.--Obscuro es todo aquel lugar a solos los condenados por la justiçia de Dios; pero para los otros todos prouee Dios alli de luz, porque do quiera que está el justo tiene bastante claridad para perspicaçissimamente ver; y desde lexos començamos a oyr la grita y miseria de las almas, el ruido de los hyerros y cadenas, los golpes y furia de los atormentadores, el sonido y tascar del fuego, humo y çentellas que de aquellos lugares de miseria salian. Era tan grande y tan temerosa la desuentura de aquel lugar que mil vezes me arrepenti de venir alli, y quisiera dexar de presentar la petiçion, sino que el angel me esforço y no me quiso boluer. Ya se desparçian por aquellos campos (aun[800] lexos del lugar de las penas) tantas quadrillas de demonios tan feos y de tanto espanto que avn del preuillegio que lleuauamos no me osaua fiar temiendo si auia de quedar yo alli; y vna vez se llegó vn demonio a me trauar, ¡o dios inmortal en quanta confusion me vi! que casi perdi el ser, y prinçipalmente quando tornaua aquel demonio que embió al angel por la Bulla...[801] Es tan suçia, tan contagiosa, tan hidionda su conuersaçion, y alança de si tanta confusion y mal, que me pareçe que vna de las prinçipales penas y males de aquel lugar es su compañia y conuersaçion. Porque ansi como en el çielo aquellas almas benditas de su naturaleza hasta el mesmo suelo que hollamos, y el ayre que corre por alli consuela, alegra, aplaze y os anima y esfuerça para vibir en toda suauidad, ansi por el contrario acá estos[802] demonios de su natural, el lugar y el todo lo que alli veys tiene toda tristeza y desconsolaçion; y tanta que no la podeis sufrir, porque todo está alli criado, endereçado y puesto para tormento y castigo, para satisfazer la justiçia de Dios despues que el pecador la injurió traspasando[803] su ley.
MIÇILO.--¿No ay puerta que guarde estas almas aqui?
GALLO.--No tiene neçesidad de puerta porque para cada alma ay veynte mil demonios que no se les puede yr, ni nunca momento estan sin las atormentar. El vno las dexa y el otro las toma: de manera que nunca çesan para siempre jamas: ni ellos se pueden cansar, ni ellos pueden morir, sino siempre padesçer. Ansi llegamos a vn rio admirable, espantoso y de gran caudal, que corria con gran furia vn licor negro que a paracer y juizio nuestro era pez y çufre, y este ardia vn fuego el mas fuerte y efficaz que nunca se vio, o que Dios crió. Calentaua a gran distançia y avn a infinita a los condenados a él sin le poder resistir ni sufrir sin mortal passion. Corria de oriente a poniente sin çesar. En este auia imnumerable cuento de almas que nunca faltan alli; y pregunté al mi angel qué rio era aquel tan espantoso y él me respondió que era el que los antiguos llamaron Flegeton, en el qual entran todas las almas que entran en el infierno, porque este es el fuego que tiene fuerça en las almas, por ser instrumento de la justiçia de Dios. Este fuego las abrasa y quema do quiera que estan para siempre jamas. Ninguna alma puede passar adelante sin entrar por él, porque no tiene puente ni varca; y si el alma quisiese bolar la quemaria aquel fuego las alas y caeria en él. Por las riberas deste rio estan infinitos coxixos, sierpos[804], culebras, coquodrillos, aspides, escorpiones, alacranes, emorrhoys, chersidros, chelidros, cencris, amodites, çerastas, scithalas, y la seca dipsas; anphisibena sierpe de dos cabeças, y natrix, y jaculos que con las alas volan gran distançia. Estan aqui las sierpes phareas, porphiro, pester, seps y el vasilisco. Tambien estan aqui dragones y otros ponçoñosos animales; porque si acaso aconteçe salirse alguna alma del rio pensando respirar por la ribera con algun alibio y consolaçion luego son heridas destas venenosas serpientes y coxixos que las hazen padeçer doblado tormento y mal; y ansi de algunos que salieron te quiero contar su arrepentimiento. Aconteçio salir a la ribera delante de nosotros vn viejo capitan español que conoçimos tu y yo. El qual açertó a pisar vna dipsas, _sierpe cruel_, y ella buelta la cabeça le picó, y luego en un momento se estendió por todo él la ponçoña de vn fuego que le roya los tuetanos y vn calor que le corrompia las entrañas, y aquella pestelençia le chupaua el rededor del coraçon y partes vitales, y le quemaua el paladar y lengua con vna sed imensa y sin comparaçion, que en todo su ser no auia dexado punto de humor que sudar, ni lagrima con que llorasse, que todo se lo auia ya la ponçoña resoluido; y ansi como furioso corria por los campos a vuscar las lagunas que en las entrañas le pedia el ardiente veneno. Pero avnque se fuera al rio Tanais y al Rodano y al Po, y al Nilo, Indus, Eufrates, Danubio y Xordan no le mataran todos estos rios vn punto insensible de su ardiente sed, y ansi desesperado de hallar aguas se boluio a zapuzar en su rio de donde salio. Pregunté que pecado auia causado tal genero de tormento y respondiome mi angel que este auia sido en el mundo el mas insaçiable y viçioso vebedor de vino que nunca en el vniuerso se vio, y que por tanto le[805] atormentauan[806] ansi. Dende a poco açerto a salir a la ribera, otra alma, y vna serpiente[807] pequeña llamada seps le picó en la pantorrilla, y avnque en picando saltó afuera, luego se le abrio en torno de la picadura vna boca que mostraua el hueso por donde auia sido la mordedura, todo nadando en podre, y ansi se le resoluio y derritio la pantorrilla, morçillos y muslos destilando del vientre vna podre negra, y reuentole la tela en que el vientre y entestinos estan y cayeron con las entrañas. En fin las ataduras da los neruios y contextura de los huesos y el arca del pecho, y todo lo que está ascondido en derredor de las vitales partes, y toda la compostura del hombre fue abierta con[808] aquella peste; y todo lo que hay natural en el honbre se dexaua bien ver, que no pareçia sino vna muerte pintada; sino que miramos que con estar todo deshecho y conuertido en podre nunca acabó de morir, pero ansi fue tomado ante nosotros por vn demonio y fue arroxado por los ayres en Fleton. Esta me dixo mi angel que era el alma de vna dueña muy delicada y regalada que con vnturas curiosas y odoriferas curaua su cuerpo y adelgaçaua sus cueros, y que con semejantes tormentos son fatigados los que en tales exerçiçios se ocupan en el mundo para satisfazer la laçiuia de su carne. Desde ay a poco salio del rio otra alma que como escapada de vna prision o tormento muy brauo yua por el campo huyendo pensando poderse librar, y acaso le picó vna sierpe llamada pester y al momento paró y se le ençendió el rostro como fuego y se començó toda a inchar que en breue tiempo vino a estar tan redonda qne ningun miembro mostraua su forma ni façion, sino toda ella se hizo redonda como vna pelota y mucho mayor de estatura que ella vino alli, y por cima desta inchaçon por todas partes le salian vnas gotas de sudor de vna espuma dañada que la ponzoña le hacia votar, y ella estaua allá dentro zabullida en su cuerpo que le tenia dentro del pellejo abscondida como a caracol, y estaua dentro en sí heruiendo como vna olla de agua puesta a vn gran fuego; ansi la heruia aquella ençendida ponçoña dentro en las entrañas, hasta que subiendo en demasia la creçiente de la hinchaçon, dando un gran sonido a manera de trueno reuentó, saliendole aquella pestelençial podre por muchas partes con tan fuerte hidiondez que por ninguna via se podia sufrir; y luego llegó vn demonio atormentador que la cogio por una pierna y la boluio por el ayre arrojar en el medio del rio. Esta nos dixo aquel demonio ser el alma de vn muy inchado y soberuio juez que con tirania trauajaua tropellar a todos en el mundo sin hazer a alguno justizia, pero a todos hazia[809] agrauio y sin razon. A otra alma que yua huyendo del fuego y prision mordio vna serpiente llamada hemorrois en vn braço y luego subitamente saltó dél al suelo y quedó toda el alma acreuillada de agujeros pequeños y muy juntos por los quales la ponçoña les salia enbuelta en sangre; de manera que por todos los poros le manaua con gran continuaçion y las lagrimas que por los ojos le salia era de aquella emponçoñada de sangre; y por las narizes y boca le salia vn grande arroyo sin nunca çesar. Todas las venas se abrieron y subitamente se desangró, y con gemidos muy doloridos pareçia morir sin poder acabar; y ansi tomandola vn demonio sobre sus espaldas se lançó al fuego con él. Esta era vn alma de vn medico que en el mundo con gran descuydo sin estudio ni consideraçion vsaua de la mediçina por solo adquirir honrra y riquezas con peligro de los que a sus manos venian; _prinçipalmente vsaua de la sangria con peligro de los paçientes sin miramiento alguno_. Luego fue mordida por vna serpiente llamada aspide vna alma de vn soliçito cambiador despierto y vibo para atesorar, la qual en siendo mordida se adormeçio de vn sueño mortal[810] y luego cayo en el suelo. Aun le pareçia a la desuenturada alma auer açertado en alguna suerte que la pudiesse dar algun momento de descanso, pues el punto que dormiesse podria no sentir, y ansi no padeçer; y avn juzgamos que le era buen trueque, pues no auiendo dormido con sosiego en el mundo por adquerir riquezas venia a dormir aqui. Pero engañose; porque llegó a ella vn demonio atormentador que a su pesar la despertó, porque tanto quanto más el veneno del aspide la adormeçia el demonio la despertaua con vn agudo[811] aguijon de tres puntas de azero. En esto padeçio la desuenturada alma por gran pieza el más cruel y desgraçiado tormento que con ninguna lengua humana se puede encareçer; porque con ningun genero de muerte ni tormento se puede comparar. Estando pues mirando esta tragedia cruel llegó al rio vna gran multitud de almas que querian pasar, las quales todas venian hermosas, agraçiadas y bien dispuestas al pareçer, y miré que cada vna dellas lleuaua vn ramillete en la mano quál de enzina, quál de castaño, roble y çipres; yo pregunté a mi angel qué compañia era aquella de almas que estauan alli, porque me pareçio ser para el infierno de demasiado solaz. El me respondio, que todas eran almas de mançebas de clerigos; yo le pregunté, ¿ques qué significan aquellos ramilletes que lleuan en las manos, pues en ellas no denotan la virginidad?; y él me respondio que desde la primitiua iglesia auian sido las mançebas de los abbades mulas del diablo para acarrear leña para atizar el fuego del infierno; y que por ser entonçes pocas avnque trayan grandes cargas no lo podian abastar, y agora les mandauan que lleuasse cada vna vn solo ramillete con el qual por ser tantas bastauan proueer con gran ventaja lo que antes no se podia con mucho basteçer; y ansi las arrebataron sus demonios atormentadores y las metieron en el rio Flegeton. En fin, mi angel me tomó por vn braço y façilmente me pasó de la otra parte de la ribera, y plugo a Dios que avnque era gran distançia fue sin alguna lision; y çierto el mi angel acerto a me passar sin me lo dezir, porque presumo de mi que no quisiera passar allá. Porque segun lo que vimos antes que passassemos pareçiome que no me atreuiera a passar; pero el mi angel lo hizo bien. Pusome en vn gran campo. ¡O dios inmortal! ¿que te diré? ¿Por donde començaré? ¿Que vi? ¿Que senti? Mi angel ¿que me mostró? ¿Duermes acaso, Miçilo? Agora te ruego me prestes _tú_ atençion.
MIÇILO.--¡Oh gallo! quán engañado estás conmigo pues me preguntas si duermo. Cosas me cuentas que aun con ser picado del aspide vn puro flematico no podria dormir. Despierto estoy y con gran atençión. Porque es tan grande el espanto y miedo que me han metido en el cuerpo esas visiones, sierpes, demonios, penas, tormentos que viste alli que si me viesses abrias de mí piedad. Enheriçados los cabellos, fria toda la sangre, sin pulso y sin pestañear. En fin, estoy tal que de temor he çesado del trabajo; por tanto dy, que ansi te quiero oyr.
GALLO.--Porque ya casi viene la mañana oye, que solo proporne lo que adelante oyras. Pareçiome como en aquel gran campo me apeé vn poderoso y estendido real, qual me acuerdo auerle visto por Xerses Rey de persas en la segunda expediçion que hizo contra athenienses despues de muerto su padre Dario. En el qual exerçito juntó vn millon y çien mil hombres. En aquel dia que Xerxes se subio en vna alta montaña por ver su exerçito que estaua por vn gran llano tendido por chozas, ramadas, tiendas y pabellones, que a vna parte auia fuegos, a otra humos, a otra comian y bebian los honbres, y a otra se matauan. En fin, espantado el mesmo Xerxes de ver tanta multitud lloró considerando que dentro de çien años ninguno auia de quedar de aquella multitud. Ansi me pareçió Miçilo, ser aquel campo del infierno, donde auia vna inimaginable distançia, en la qual vagaua inumerable cantidad de demonios y almas. Auia vn ruydo, vna grita, vna confusion que no sé a qué te la pueda comparar, porque en el mundo nunca tal se vio. Auia llamas, fuegos, humos, golpes de espada, de segures y hachas. Sonido de grillos y cadenas, lagrimas, lloros y bozes. ¡O Dios inmortal! quando aqui me ví, no sé con qué palabras te lo pueda encareçer; ¡tanta era la confusion y espanto! En fin no me osaua soltar vn momento de la mano del my angel, porque del mesmo suelo que ollaua tenia temor. Auia horcas de diuersas maneras en que estauan almas, vnas colgadas por los pies, otras por la cabeça, otras por medio del cuerpo, otras por los cabellos. Auia hoyas muy hondas llenas de culebras, sierpes, lagartos, sapos, alacranes, aspides y otros animales ponzoñosos, donde los demonios echauan grandes cantidades de almas. Otros nadauan por rios y lagunas de pez, azufre y resina, ardiendo sin se hundir ni nunca poder llegar a la orilla; y en otras lagunas de fuego eran echadas otras que en cayendo se hundian sin más las poder ver; lo qual prouenia de la grauedad de los pecados de parte de sus çircunstançias. En otros lugares se dauan tormentos muy crueles de agua de toca, de garrote y de cordel, y a otras atormentauan leuantandolas atadas por las muñecas atras y subidas con fuertes cordeles por carrillos y poleas en lo alto, colgadas vnas grandes pessas de hierro de los pies, y soltandolas con furia venian a caer sin llegar al suelo. De manera que aquel gran pesso las descoyuntaua todos los miembros con grandissimo dolor. A otras hazian cabalgar en cauallos de arambre, que en lo huero del cuerpo estauan llenos de fuego que los abrasaua hasta las entrañas, que los hazian renegar de sus padres, y del[812] dia en que naçieron y fueron engendrados[813]. Estauan infinitas almas de mugeres bagabundas luxuriosas y viçiosas, atadas a vnos palos y troços de arboles y açotadas por demonios _con pulpos, anguillas y culebras_, abiertas a açotes hasta las entrañas, gimiendo miserablemente[814]; almas de rufianes, ladrones y soldados atados por los pies a fieros cauallos, potros y yeguas sin rienda ninguna eran lleuadas arrastrando con gran furia por montañas y sierras de grandes pedregales y aspereças. A las almas de los blasfemos renegadores sacauan las lenguas por el colodrillo y luego alli delante dellos se las picauan en vnos taxones con vnas agudas segures y ansi se las hazian comer y que las maxcassen y comiessen moliendolas entre sus dientes con graue dolor. Las almas de los vanos lisonjeros de prinçipes y señores, y de truhanes y chocarreros las trayan los demonios gran pieza por el ayre jugando con ellos a la pelota sin dexarlas sosegar vn momento, y despues las arrojauan en lo más hondo de aquellas ardientes lagunas. Estaua tan admirado de uer la[815] espantosa tragedia y miseria infernal que casi andaua fuera de mi, y ansi con vn descuydo notable, que de mí mesmo no tenia acuerdo ni atençion, me senté en vn trozo de vn arbol seco y chamuscado que estaua alli, y ansi como descargué mis miembros como hombre algo cansado gimio el madero mostrando que por mi causa auia reçebido afliçion y dixo: tente sobre tí, que harta miseria tengo yo; y como lo oy espeluçaronseme los cabellos quedando robado del calor natural, temiendo que algun demonio subitamente me queria sorber, y ansi apartandome afuera por me purgar de alguna culpa si en mi huuiesse le dixe: diosa, o deydad infernal, quien quiera que tú seas perdona mi ignorançia, que por poco auiso he faltado a tu deuida veneraçion. Dime, yo te suplico, quién seas, que con digna penitençia te satisfaré; y si eres alma miserable hablame con seguridad, que yo no soy furia que a tu miseria deseo añadir; y ella dando vn gemido de lo intimo del coraçon dixo: yo soy el alma de Rosicler de Syria, la más infeliz y malhadada donzella que nunca en el mundo fue, pues por amar a quien me engendró me fue a mi mesma tan cruel que peno aqui con açerrimo dolor para siempre jamas. Mi angel la importunó nos dixesse la pena que padeçia alli, y ella con gran fatiga prosiguio. Y porque el dia es ya venido, en el canto y mañana que se sigue oyras lo demas.
_Fin del deçimo quinto canto del gallo._
NOTAS:
[788] G., canto del gallo.
[789] R. (_Tachado_). Siguesse el deçimo quinto canto del sueño o gallo de Luçiano, famoso orador griego. Contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.
[790] G., oy la.
[791] G., aqui.
[792] R. (_Tachado_) hondo.
[793] G., condenados.
[794] G., entendiamos grandes blasfemias de.
[795] R. (_Nota Marginal_). Augustinus _Contra Faustum herecticum_, lib. 22, cap. 74.
[796] G., no auia razon.
[797] Este parrafo se halla tachado en el manuscrito y de tal manera que nos ha costado sumo trabajo el leerlo.
[798] G., y que.
[799] Este párrafo está escrito al margen del anterior.
[800] G., aunque avn estauamos.
[801] Siguen tres ó cuatro palabras tachadas é ilegibles.
[802] G., en el infierno los.
[803] G., que passo el pecador su ley.
[804] G., sierpes.
[805] G., se.
[806] G., atormentaua.
[807] G., sierpe.
[808] G., de.
[809] G., tropellaua haziendoles.
[810] G., profundo sueño.
[811] G., cruel.
[812] G., maldiziendolos juntamente con el.
[813] G., en que fueron engendrados y naçidos.
[814] G., hasta abrirles las entrañas gimiendo miseramente.
[815] G., tan.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO SEXTO CANTO DEL GALLO
En el deçimo sexto canto que se sigue el auctor en Rosicler hija del Rey de Siria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes, y concluye con el deçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que de varios dialogos intituló.
GALLO.--¿Qué has, Miçilo, que tales vozes das? Despierta y sosiega tu coraçon, que pareçe que estás alterado.
MIÇILO.--¡O gallo! en quanta congoja y afliçion me vi, y de quanta misericordia has vsado comigo en me despertar; porque soñaua que era lleuado por todos esos lugares espantosos de penas y tormentos que propusiste en el canto de ayer, y soñaua que por la gran actiuidad y fuerça que tiene aquel açerrimo y espantoso calor con que abrasa el fuego infernal era imposible entrar alli alguno sin se contaminar, ahumar, chamuscar o quemar; y ansi en sueño me vi en vn gran campo tan rodeado de llama que el resuelgo me faltaua, que por vn momento que tardaras se me acabara el vibir.
GALLO.--Pues oye agora y verás quanta differençia ay de verlo a soñarlo; como de lo fingido, sonbra a lo verdadero y real; verás con quanta façilidad se ofende Dios mientras viben los malos aqui, y con quanto rigor se satisfaze la suma justiçia despues. Verás la maliçia humana quan en el estremo se colocó en el sexo femenil, y los homiçianos y inçestuosos en el rigor que van a pagar; y venidos pues donde dexamos el canto de ayer, si bien me acuerdo te dixe que por inportunidad de mi angel proponia Rosicler la pena que padeçia alli, y ansi la desdichada nos dixo: Sabreis que este es el lugar donde son atormentadas las almas miserables de los auarientos vsureros, cambiadores, renoueros, negoçiadores, que a tuerto y a derecho no hazen sino llegar gran suma de dineros para satisfazer su insaçiable cobdiçia, y cada dia son traydas aqui estas y otras muchas almas de otros diuersos generos de pecadores, las quales con gran tormento son aqui picadas tan menudas como sal con vnas hachas y segures sobre mi cuerpo como sobre vn taxon. Bien puedes[816] pensar el dolor que me hazen cada vez que hieren sobre mi. Dinos agora la causa de tu[817] mal, dixe yo; porque segun he oydo dezir, descansan los afligidos dando parte a otros de su passion; prinçipalmente si presumen que en alguna manera los que oyen[818] sienten su mal. Respondiome la desuenturada alma: ¡Ay! que a las infernales almas es al reues, porque despues que entramos aqui, cada momento se nos ofreçe a la memoria, la culpa y causa de nuestra infeliçidad con que nos atormenta más Dios. Pero por os complazer yo os lo quiero dezir avnque augmenta las llagas y renueuase el dolor recontando la causa del mal. Pero el mal no se puede augmentar a quien tiene el supremo que se puede padeçer, como yo. Pues sabed que yo fue hija de Narçiso, rey de Damasco y de toda la Syria, prinçipalmente de aquella prospera y deleytosa prouinçia decapolitana, que ansi se llama por las diez ricas ciudades y antiquissimas que en ella ay. Damasco, Philadelphea, Scitoplis, Gadara, Hypodron, Pella, Galasa, Gamala y Jope; yo era por marauilla en el estremo hermosa donzella y deseada de todos los poderosos prinçipes del mundo y a todos los menospreçié porque mis tristes hados lo permitiendo y mi infeliz suerte lo ayudando fue presa de amores de Narçiso mi padre, que en hermosura y dispusiçion no auia en el mundo varon de su par, y por serle yo vnica hija y heredera me amaua más que a si de amor paterno. Pero por mi desuenturada suerte todos quantos plazeres y regalos me hazia era para en daño y miseria mia, porque todos redundauan en augmento de mi maliçia. Agora os quiero contar hasta dónde llegó mi mal[819]. Sabreis que por tener yo fama de tan agraçiada[820] donzella vino a la corte de mi padre vn graçioso y valiente cauallero hijo del Rey de Scoçia con voluntad de se casar comigo si lo tuuiesse yo por bien, y trabajar por su esfuerço y buenos hechos mereçerme la voluntad. El qual como me vio fue de nueuas y fuertes cadenas preso, y ençendido de nueuo amor de mí, por lo qual procuró con todas sus fuerças por mí seruir y agradar exerçitandose en señalados hechos en las armas; y ansi mi padre por ennobleçer su corte y exerçitar su caualleria a la contina tenia justas y torneos echando vando por todas las tierras del mundo que viniessen los caualleros andantes y de nombradia a verse en las armas lo que valia cada qual, y como Dares (que ansi se llamaua el prinçipe de Scoçia) me seruia y pretendia ganarme por sus señalados hechos a la contina se auentajaua a todos quantos a la corte y fiestas venian, dando mucha honrra a mi padre y enobleçiendole y afamandole su casa por el mucho valor de su persona. De manera que demas de estar contento mi padre de Dares, demas de ser hijo del rey de Scoçia, por sus grandes hechos y ardid en las armas deseaua que yo le quisiesse por marido y que fuesse comigo su suçesor. Pero como yo tenía puesto mi coraçon tan asentado en Narçiso mi padre, los hechos de Dares y su gentileza, ni ser hijo de Rey no me mouia la voluntad a le estimar, más[821] me era ocasion de aborreçerle con coraje deseando que en las justas y torneos le suçediesse peor; y ansi muchas vezes le eché quadrillas de caualleros y puestos doblados que le acometiessen con furia para le auer de matar, y buenauentura, ardid y esfuerço hazia sobrepujar a todos en armas y valentia, de manera que a la contina salia de la contienda _vitorioso_ y vençedor; y en todo esto reçebia mi padre infinito pessar por verme tan desgraçiada y tan desabrida con Dares, trabajando con palabras de me le encomendar cada y quando se ofreçia la oportunidad en sala ante caualleros quando se razonaua del suçeso del torneo, o justa de aquel dia; y yo tenía tan situado mi amor en mi padre en tanta manera que quando me persuadia con palabras que faboreçiesse a Dares me atrauesaua[822] cruelmente las entrañas con mortal rauia, pensando que procuraua echarme a otro por aborreçerme él, y teniame por desdichada y indigna de su amor, pues a quien tanto le amaua mostraua tan cruel estremo de ingratitud; y ansi vn dia entre otros muchos conçebí en mi pecho tanta desesperaçion que sospirando con gran ansia de lo profundo del alma me fue[823] de la sala de la presençia de mi padre determinada de me matar, y çiertamente lo hiziera sino que mi padre sintiendome alterada se fue tras mí _a mi_ aposento y mostrando de mí gran pessar me mandó echar en vna cama donde con bessos muy dulçes por entonçes me dexó algo sosegado el coraçon; y Dares con liçençia de mi padre y fabor suyo mostraua quanto podia amarme y tenerme en lo intimo de sus entrañas soliçitandome a la contina con los ojos, sospiros, alma y muestras que él más podia, y con sus cartas y criados manifestaua lo que dentro el alma sentia; y quanto más él lo publicaua tanto yo más le daua a entender el aborreçimiento y odio que le tenía, y él por me conuençer trabajaua a la contina mucho más, haziendo a mi padre muchos seruiçios de gran afrenta y peligro, porque con el exerçito de mi padre dentro de vn año ganó a Syliçia y a Caria y a Pamphilia, Tarso y Comagena y me lo dio todo _a mi_ añadiendo _lo_ al estado y señorio de mi padre. Pero todo esto le aprouechó poco, porque pidiendome a mi padre que me diesse por su muger le respondio que sabria mi voluntad, y como mi padre me hablasse le respondí con muchas lagrimas, que no me queria casar, y que si él me forçaua como padre le asseguraua que otro dia veria el fin de mi vida; y como mi padre le declaró mi voluntad a Dares se le encaxó en el pensamiento que mi padre no tenía voluntad de darmele por su muger, porque tenía por çierto serle yo tan obediente hija que si él me lo mandasse lo haria, y ansi sin más esperar se despidio jurando con gran solenidad de se satisfazer con gran pessar y verguença de mi padre, y ansi se fue en Scoçia y dentro de breue tiempo truxo gran exerçito sobre la çiudad de Damasco y region decapolitana y en tanta manera nos conquistó que dexandole todo el reyno nos fue forçado recogernos en la çiudad de Jope que sola nos auia de todo el señorio dexado. Aqui nos puso en tanto aprieto y neçesidad que no teniamos ya qué comer, ni esperança de salud, y yo siempre pertinaz en el odio y aborreçimiento que dél auia conçebido, y mi padre llorando a la contina mi obstinaçion y mal destino; como el amor paterno le constreñia padeçia por no me contradezir, y por verle que lloraua cada dia con gran afliçion[824] su miseria y abatimiento me derroqué en vna peruersa y obstinada determinaçion: asegurar a Dares en su real y cortarle la cabeça; y ansi trabajé sosegar a mi padre con palabras diziendo que yo le queria hazer plazer y salir a Dares al real y darmele por muger, y si me menospreçiasse ofreçermele por su sierua, o mançeba amiga; y ansi venida la noche adorné mi cuerpo y rostro de los más preçiosos paños y joyas que tenía, y con vna sola criada de quien me confié me fue al real de Dares, y como llegué a las guardas y me conoçieron me reçibieron con gran reuerençia y con presteça lo hizieron saber a su señor teniendo por muy çierto que seria muy alegre con tales nueuas. Porque desta conquista no pretendia alcançar otra empresa ni interes más que _auerme por muger_ a mi, porque estaua a esta causa el más afligido que nunca en el mundo se vio; y como Dares supo que yo venia a él al real[825] se leuantó muy presto de vna silla donde estaua razonando con sus capitanes y prinçipales de su exerçito y me salio a reçebir a la puerta de su tienda y pabellon acompañado de todos aquellos varones que estauan con él y como a mí llegó me dixo: ¿De manera señora que por fuerça[826] has de tener piedad? ya yo no te la deuo: y yo respondi: pues yo te la vengo a demandar contra la dureça y obstinaçion de mi padre: porque sabiendo que ya no tenemos en quién esperar, ya que él por ser viejo tiene aborreçida la vida quierola gozar yo. Que esto por mi voluntad ya fuera muchos dias ha hecho, sino que las donzellas tenemos obligaçion a obedeçer. Entonçes todos aquellos caualleros y prinçipes que alli estauan como me vieron se espantaron de mi hermosura, juzgando por dichoso a Dares si de tal donzella era poseedor, y dezian entre si que a qualquiera peligro se podian los honbres arriscar por me auer, y con esto se boluian a mi diziendo: cuerdamente has hecho, señora, pues ansi has comprado la vida con tu venida, porque agora no te puede negar su fabor el nuestro prinçipe; y con esto rendido Dares de mi beldad me lançó en sus retretes y _secretas_ estancias donde se confirmó en su fe con palabras que descubrian su afiçion. Pues con esperança que tenía que esta noche tomara la posession y gozo de su tan deseado bien mandó aparejar sus preçiados estrados y mandó disponer con mucha abundançia el comer y beber con que[827] hizo vn sumptuoso conbite aquella noche a todos aquellos sus prinçipes y capitanes. De manera que con aquel regoçijo que todos tenían bebieron demasiado, y tambien por çierta confeçion que yo lleuaua que con la bebida la mezclé se desbarató que se dormia en tanta manera que de sueño no se podia contener; y ansi mandó que se fuessen todos a su sosiego y nos dexassen solos sin pensamiento de más guerra, pues ya se le auia la fuerça y homenaje rendido; y ansi como yo le senti tan _vencido y_ fuera de su juizio _por el effecto del vino_, y tan confiado de mí, ayudada de mi donzella (_que solas auiamos quedado con él_) le tomé su espada _de la çinta_ y le corté _con ella_ la cabeça; y como era el primer sueño en todos los del real, todas las guardas estauan dormidas y sin cuydado por auer todos comunicado aquella noche el vino en abundançia. Ansi lançando la cabeça de Dares en vna caxa que alli hallamos dexando el vaso que dentro tenía, que era el en que agoraua Dares, nos salimos por medio del real sin que de ninguno fuessemos sentidas y nos fuemos para la nuestra çiudad de Jope. Donde siendo reçebida de mi padre y haziendole saber mi atreuimiento le pessó, y por ser ya hecho se proueyo a lo que se deuia de hazer. Que luego se mandó poner a punto toda la gente de la çiudad y fue puesta al muro la cabeça de Dares en vna lança, y luego como amaneçio se dio con furia en el real, que todos dormian sin cuydado pensando que por mí estauan hechas pazes perpetuas, y ansi en breue tiempo fueron todos los capitanes y prinçipales del exerçito puestos a cuchillo, y la otra gente que desperto procuró con huyda ponerse en saluo. Pues como mi padre tubo destruydos sus enemigos y cobrado su reyno quiso se aconsejar comigo qué debria de hazer, y como yo desdichada tenía determinada mi maliçia y a la contina creçia en mi peruersa obstinaçion sacauale de qualquiera determinaçion que conçibiesse de me casar, teniendo esperança de effectuar con él mi inçestuosa voluntad, y ya no dando lugar a más dilaçion me determiné vna noche en el mayor silençio, estando mi padre en su lecho sosegado y dormido, aseguradas las guardas de su persona que le entraua a visitar como hija a su padre, entré a su lecho pensando lançarme en él, confiada que quando despertando me hallasse con él abraçada holgaria con mi conuersaçion, y ansi como junto a su cama me despojé de todos mis paños, como començe a andar con la ropa de la cama para me lançar desperto con furia y sospechando estar en poder de sus enemigos tomó su espada y antes que yo tuuiesse lugar de manifestarmele me hirio tan fieramente que me sacó la vida, y ansi en pena del effectuado homiçidio y del deseado inçesto fue trayda aqui donde padezco la pena que aueis oydo para siempre jamas. Quando acabó Rosicler su tragedia yo quedé marauillado de ver tan hazañosos acometimientos en pecho femenil; y luego vimos llegar gran compaña de demonios que trayan muchas almas atormentar en aquel taxon, y preguntando qué almas eran respondieron ser Luthero, Zuinglio, Osiander, Regio, Bulzero, Rotenaclzer, Oecolampadio, Phelipe Melampto, heresiarcas en Alemania, con otra gran compaña de sus secaçes. Los quales fueron tomados por los demonios y puestos sobre Rosicler, y con vnas hachas y segures los picaron alli tan menudos como sal, y ellos siempre doliendose y gimiendo entre sí; y despues de muy picados y molidos los echauan en vnas gran calderas de pez, azufre y resina que con gran furia heruia[828] en grandes fuegos, y alli se tornauan a juntar con aquel cocimiento y asomauan por çima las cabeças con gran dolor forçando a salir, y los demonios tenian en las manos vnas vallestas de garrucho y asestando a los herir al soltar se zapuzauan en la pez _feruiente_, y algunos heridos con graue dolor se quexauan y tornauan a salir con las saetas lançadas por el rostro, y los demonios los tornauan otra y otra vez a herir, y algunos salian que de nueuo boluian al tormento en diuersas otras maneras, y ansi se procedia con ellos para siempre sin fin.
MIÇILO.--Agora, gallo, muy marauillado estoy de ver como se despedaçauan estas almas, pues los cuerpos que podian ser despedaçados estauan sepultados en Alemaña y las almas solas alli.
GALLO.--Pues ese es mayor género de tormento: que el alma en el infierno padezca sola los mesmos tormentos que el cuerpo pueda padeçer, lo qual ordena y haze la justiçia de Dios para su mayor puniçion. Pasando adelante por estos espantosos y sombrios campos vimos infinitas estançias de diuersos tormentos de pontifiçes, cardenales, patriarcas, arçobispos, obispos, perlados, curas y rectores eclesiásticos que auian passado en el mundo las vidas en herror y deleyte. En otros miserables y apartados lugares auia gemidos y lloros de reyes, prinçipes y señores _injustos y tiranos_; vnos asados en parrillas, otros en asadores y otros cruelmente despedaçados. Aqui vimos a aquel desasosegado aleman[829] Juan, Duque de Saxonia, enemigo de la paz, en contina guerra y contienda, y llegueme a él y dixele (por que allá en el infierno no se tiene respecto a ninguno.) ¡O cristianissimo! ¿acá estás? El me respondio _con vn gran sospiro_; como lo ves, ¿Menipo? yo me marauillo, porque cristiano quiere dezir el que sigue a Cristo; y cristianissimo, el que más le sigue de todos. Pues si el que más sigue a Cristo está acá, ¿quanto más el que le siguiere[830] como quiera? y él sospirando me respondio. Y yo le dixe: O Menipo que allá en el mundo compranse los buenos nombres y titulos por dinero, y despues poseense con gran falsedad. Pluguiera a Dios que yo fuera el más pobre hombre del mundo, y que por algun infortunio yo perdiera todo mi reyno y forçado viniera a mendigar, antes que venir aqui. Luego adelante vi aquel mi grande amigo Calidemes griego, el qual como llegué le dixe. ¿Acá estás tu tanbien, Callidemes? y él me respondió: si, Menipo como ves; y yo le dixe: dime por mi amor quál fue la causa de tu muerte; y él luego me començó a dezir: ya sabes, Menipo, que yo tenia gran amistad y conuersacion con aquel gran rico Theodoro natural de Corintho, al qual serui y obedeçi porque como él era viejo y rico, y sin heredero auia prometido dexarme por suçesor, y como en vna enfermedad hizo testamento deseaua que se muriesse: pero vino a conualeçer, de lo que me pessó, y asi conçerteme con el paje que nos daua a beber que le echasse en el vaso de su bebida vn veneno que le di: y _mandele_ que se lo[831] diesse á beber quando lo demandasse prometiendole hazerle heredero juntamente comigo; y vn dia que comimos de vanquete y festiuidad como demandó á beber Theodoro y dixo que me diessen luego a mí, suçedio que tomó el paje por hierro el vaso mío con que yo auia de beber y diosele al viejo y a mí diome que bebiesse el que estaua aparejado con veneno para el viejo, y luego como yo le bebi, porque con la sed bebi las hezes del suelo no pensando que el moço se podia engañar, y yo luego cay en el suelo muerto, y el viejo bibe agora muy alegre; y como yo le oya este aconteçimiento reyme del suçeso como hazes agora tú. De lo qual Calidemes se afrontó y me dixo. ¿Ansi ries y vurlas del amigo, Menipo? yo le respondí ¡O Calidemes! ¿y ese aconteçimiento es para no reyr? ¿Pudose nunca a hombre dar pago tan justo como se dio a tí? Pero dime, el viejo Theodoro ¿qué dixo cuando te vio caer? El me respondio: marauillose quando ansi subito me vio morir, pero quando del paje supo el caso de hierro del vaso, tambien el se rió; yo le dixe: por çierto bien hizo, porque si aguardaras vn poco, ello se viniera a hazer conforme a tu deseo, y ansi pensando auentajarte atajastes el vibir y heredar. Y estando en esto luego llegó a hablarme Chyron, mi grande amigo, aquel que fue tenido por medio dios por su gran saber. Al qual en llegando le abraçé marauillandome, porque pense que le dexaua vibo acá, y él me dixo: ¿de qué te marauillas, Menipo? yo le dixe: de verte tan presto acá, que no pense que eras muerto. Dime Chiron ¿cómo fue tan subita tu muerte? y él me respondio: yo me maté porque tenia aborreçida la vida. Dixele: mucho deseo tengo de saber qué mal hallaste en la vida pues solo tú aborreçes lo que todos aman y grangean, y él me respondio: pues esto has de saber, Menipo, que avnque todo el popular vulgo tenga la vida del mundo por muy buena yo no la tengo simplemente por tal, mas antes la tengo por variable y de mucha miseria. Porque como yo tanto vibiesse en el mundo vsando tanto tiempo de las mesmas cosas, del sol, de la noche, del comer, del beber, del dormir, del desnudar, del vestir; oyr cada dia las mesmas horas del relox por orden reçiproco, inportunauan mis orejas en tanta manera que ya la aborreçia; y enhastiado de tanta frecuençia por hallarme cansado me quise acabar pensando venirme acá a descansar de tan inconportable trabajo. Porque en la verdad yo hallo que el deleyte ni descanso no consiste en gozar perpetuamente de las mesmas cosas, pero conuiene en tiempos vsar de la diuersidad y mudança dellas; yo le repliqué[832] pues dime ¡o sabio Chiron, ¿sientes te mejorado en esta vida que tienes en el infierno? El me respondio: avnque no mejore[833] no me tengo por muy agrauiado, Menipo, porque si acá reçibe tormento y pena el alma no me era menor tormento la importunidad que me daua el cuerpo por la necesidad que tenía de regalarle y sobrellenarle allá, y esta ventaja ay acá: la igualdad en que vibimos todos. Porque no ay pena a que se iguale la obligaçion que se tiene en el mundo a tenerse respecto entre sí los hombres. A los parientes, á los amigos, a los bezinos, a los perlados, a los prinçipes, reyes y señores. En conclusión, vniuersalmente vnos a otros. Acá siempre estamos en un ser, libertados de aquellas pesadumbres de allá. Y yo le dixe: mira, Chiron, pues eres sabio no te contradigas en lo que vna vez dixeres, porque es gran descuydo. Porque si tú dizes que dexaste el mundo porque te daua hastio vsar a la contina de las mesmas cosas, mucho más te enhastiarás aqui pues en las mesmas has de estar para siempre _jamas_. Respondiome: ansi lo veo yo agora por experiençia que me engañé, Menipo. Pero ya ¿qué quieres que haga? Y como le vi vençido por no le dar más miseria con mi importunidad le dixe: solo esto quiero, Chiron, que vibas contento con la suerte que posees, y en aquello prestes paçiençia que sin mayor mal euitar no se puede; y ansi desapareçio de ante mí aquella alma. Estauan por alli religiosos apostatas, falsos prophetas y diuinadores, zarlos, questores, y otra gran trulla de gente perdida. Estauan letrados, abogados, juezes, escribanos y offiçiales de audiençias y chançellerias. Vimos tanto que no ay juizio que te lo baste descreuir en particular. Basta que cuanto yo puedo te sé dezir que va tanta differençia de lo oyr a lo ver, como de la apariençia a la existençia; como de lo vibo a lo pintado; como de la sombra a lo real. En fin, quiero dezir, que con todas las fuerças humanas no se puede pintar con la lengua, ni encareçer tanto el dolor y miseria que padeçen alli los dañados[834] que en cantidad de vna muy pequeña hormiga, o grano de mixo se pueda sentir por ningun entendimiento quanto quiera que tenga la posible atençion. Sé dezir, que quando me huuiere mucho fatigado por dezir más no abré dicho vna minima parte de lo infinito que alli ay; y ansi vimos a deshora en vna alta roca vn alto y muy fuerte castillo de doblado muro que con gran continaçion no hazia sino ahumar,[835], donde nos dixeron habitar Luzifer, y ansi guiamos para allá; no hazian[836] demonios sino entrar y salir, que no pareçia sino casa de vna chançiller audiencia[837], ó de vniuersal contrataçion. Porque era tanta la multitud y concurso de demonios y almas que con gran dificultad podimos romper. Entramos vnas puertas de fino diamante a vn gran patio, donde en el fin de una gran distançia estaua vn gran trono que me pareçio ser edificado del fuerte y inuiolable marmol, donde estaua sentado Luzifer. Era vn gran demonio que en cantidad era muy mayor, más terrible, más feo y más espantoso que todos los otros sin comparaçion. Tenía vn gran çeptro de oro en la mano, y en la cabeça vna poderosa corona inperial, y todos le tenian gran obediençia. Pero tenía muy gruesas cadenas que con muy fuertes candados le atauan y amarrauan en la fuerça de aquel marmol del teatro donde estaua sentado, que mostraua en ningun tiempo se poder mouer de alli. Dizen que estos candados le echó Cristo quando entró aqui por los sanctos padres al tiempo de su resurreçion, y que entonçes le limitó el poder, porque antes de la muerte de Cristo todo el vniuerso tenía vsurpado Luzifer y a todos los hombres lleuaua al infierno para siempre jamas. Puestos alli ante el juez infernal auia tanta grita, tantas quexas, tantas demandas que no sabia a quál oyr: porque es aquel lugar natural vibienda de la confusion. Pero el Luzifer los mandó callar y dixeron unos ançianos: Señor, ya sabeis como está éste vuestro infierno muy cargado de presos que ya en él no pueden cauer, y la mayor fatiga que tenemos es con la gran muchedumbre de ricos canbiadores, vsureros; mercaderes, merchanes y renoueros, trapazeros que acá estan, que cada dia emos de atormentar: tanto que ya no lo podemos cumplir. Porque no ay genero de pecadores de que más vengan acá despues que crió Dios el mundo. Que ya sabeis que estos no se pueden saluar como Cristo lo auctorizó diziendo ser tan posible su saluaçion como es posible entrar vn camello por el ojo de vn aguja, que es harta inposibilidad. De manera que por esta sentençia desde que Dios crió el mundo hasta agora no viene otra gente más comun aca, y principalmente como en este caso de los ricos el mundo va de peor en peor, de cada dia vernan más. Porque agora vemos por experiençia que la cobdiçia de los hombres es en el mundo de cada dia mayor, y mayor sed por enrriquezer. Porque agora se casa vn _mançebo_ çiudadano con mil ducados de docte, y viste y adorna a su muger con todos ellos, y luego toma las mejores casas que ay en su pueblo con la meytad de çenso por se acreditar, y haziendo entender que es rico con aquellas casas y familia, moços y mulas luego se haze canbiador de ferias, y con esto come y juega mejor, y luego no se ha de hallar la mercaderia sino en su casa: porque fiado, ó mohatrado, o cohechado, o relançado él lo ha de tener por tener con todos que entender, dar y tomar.
El ruan, la holanda, el angeo, la tapizeria y otras cosas quantas de mercaderia son, todas las ha de tener como quiera que a su casa puedan venir. En fin por negoçiar, por trapazar, por trampear todo lo ha de tener con cobdiçia que tiene de ser rico y ser estimado ante todos los otros. De manera que hallareis vn hombre solo que no ay mercaderia que no trate con esta sola intinçion; y ansi ninguno se escapa que no venga acá, y por yr el negoçio en esta manera puede venir tienpo que no podamos caber en el infierno, ni aya demonios que los basten atormentar. Porque cada qual quanto quiera que sea vilissimo xornalero cavador se presume enobleçer[838] con negoçios. Porque de cada dia se augmentan las vsuras, los cambios, las merchanerias, trampas, y engaños, trapazando ferias y alargandolas. En fin, señor, es grande su cobdiçia, en tanta manera que han hallado y inuentado maneras para se condenar que nosotros no las podemos entender. Por lo qual, señor, deueis suplicar a Dios os ensanche el infierno, o enbiadlos al mundo a purgar. Como Luzifer huuo[839] bien oydo este caso açerca del negoçio de los desuenturados ricos, considerando bien el hecho como conuenia publicó vna sentençia por la qual en effecto mandó que todas las almas de los ricos que de quatro mil años a esta parte estauan en el infierno fuessen lançadas en cuerpos de asnos y saliessen al mundo a servir a honbres pobres; y luego por esta sentençia fueron tomadas por los demonios infinito número de almas y lleuadas por diuersas prouinçias del mundo. En la Asia a los indos, hybernios, hyrcanos, batrianos, parthos, carmanios, persas, medos, babilones, Armenios, sauromatas, masagetas, capadoçes, frigios, lydos, syros y arabes. En Africa fueron lleuadas a los Egipçios, trogloditas, garamantes, etiopes, carthaginenses, numidianos[840] y masilienses. Y despues en toda la Europa fueron lleuadas a los sçithas, traçes, getas, maçedones, corinthos, albanos, sclauones, rosios, daçes, vngaros, tudescos, germanos, anglos, ytalos, galos y hyspanos. Y todas aquellas almas fueron lançadas en cuerpos de asnos y dadas en possession de pauperrissimos aguaderos, azacanes, recueros, tragineros y xornaleros miserables, los quales todos con muchos palos y poco mantenimiento los atormentan con graue carga, miseria y dolor; y luego como Luzifer huuo despachado este negoçio mirando por nosotros quiso proueer en nuestra petiçion. La qual leyda la bessó y puso sobre su cabeça, y mandó a Sathanas ansi la obedeçiesse como le era mandado por Dios; y como huuimos negoçiado despedimonos del Luzifer, y él mandó a Asmodel que era vn demonio ançiano y muy gran su pribado y familiar que nos sacasse del infierno sin rodeo alguno y nos pusiesse en el mundo donde residia entonçes el Consejo real. Lo qual hizo con gran diligençia, que al presente residia en Valladolid. Y vn dia de mañana procuramos presentar la petiçion en el Consejo de la Inquisiçion de su magestad y vista por los del Consejo nos respondieron que se veria y proueeria lo neçesario y que conueniesse; y andando por algunos de aquellos señores por hablarlos en sus casas nos dezian que era escusado esperar prouision, porque hallauan que si quitassen estas superfluidades de las sçiençias no se podria el mundo conseruar, porque los sabios y maestros no ternian que enseñar, y por el consiguiente no podrian ganar de comer.
MIÇILO.--_Espantado estoy de ver quanto mejor obedeçen los diablos que los hombres._
GALLO.--Y ansi[841] como vimos que yua la cosa tan a la larga lo dexamos de seguir, y el mi angel como me hubo guiado en toda esta xornada me dixo: mira, Menipo, yo he hecho este camino por tu contenplacion, por quitarte de pena; que bien sabía yo en lo que auia de parar. Agora te quiero dezir la suma de mi intinçion. Sabe que el mejor y más seguro estado de los hombres en el mundo es de los ydiotas, simples populares que passan la vida con prudençia. Por lo qual dexate de oy más de gastar tienpo en la vana consideracion de las cosas altas y que suben de tu entendimiento, y dexa de inquirir con especulaçion los fines y prinçipios y causas de las cosas. Menospreçia y aborreçe estos vanos y cautelosos sylogismos que no son otra cosa sino vurla y vanidad sin prouecho alguno, como lo has visto por esperiençia en esta xornada y peregrinaje; y de aqui adelante solamente sigue aquel genero de vida que te tenga en las cosas que de presente posees lo mejor ordenado que a las leyes de virtud puedas; y como sin demasiada curiosidad ni soliçitud en alegria y plazer puedas vibir más sosegado y contento; y ansi el mi angel me dexó y yo desperte como de vn graue y profundo sueño[842] espantado de lo mucho que auia visto como te lo he narrado por el orden que has oydo y yo mejor he podido.
MIÇILO.--¡O gallo! Dios te lo agradezca el plazer y honrra que me has hecho en[843] tu feliçissima narraçion. De oy más no quiero otro maestro, otro philosopho, ni[844] otro sabio consejero que a tí para passar el discurso de la vida que me queda, y ruegote que no me dexes, que juntos passaremos aqui nuestra vida; que segun me dizes es la más segura, segun tengo entendido por tu esperiençia[845].
GALLO.--Ya te he contado, Miçilo, hasta agora mi dichosa y admirable peregrinaçion, en la qual por su espanto y terribilidad te he tenido suspenso y algo desasosegado, segun he hechado de ver[846]; por lo qual de oy más te quiero contar cosas graçiosas y suaues, con que en donayre y plazer passes mejor el trabajo del dia. Ofreçesseme; quiero te contar agora vn suaue y graçioso conbite; vna opulenta y admirable copiosidad de vna missa nueua, en que siendo clerigo en vn tiempo me hallé. Dezirte he tanto regocijo de aquellos clerigos, tanto canto, tanto vayle, tanta alegría que no se puede encareçer más; y despues dezirte he vna fragosa y arriscada tragedia que calentando el vino las orejas de los abbades suçedio. Confio que con esto soldarás el espanto en que te he puesto hasta aqui. Agora abre la tienda, que en el canto que se sigue lo prosiguire.
_Fin del deçimo sexto canto del gallo._
NOTAS:
[816] G., podeis.
[817] G., tanto.
[818] G., oyeren.
[819] G., mi desuentura.
[820] G., graçiosa.
[821] G., antes.
[822] G., atormentaua.
[823] G., salí.
[824] G., verle tan amargamente llorar su.
[825] G., estaua en su real.
[826] G., forçada.
[827] G., y.
[828] G., hauian.
[829] G., Françisco françes.
[830] G., que no.
[831] G., le.
[832] G., respondi.
[833] G., mejorado.
[834] G., condenados.
[835] G., ahumana.
[836] G., frequentauan mucho los.
[837] G., chançelleria.
[838] G., adelantarse a otros enobleçiendose.
[839] G., ouo.
[840] G., numidas.
[841] G., Pues.
[842] sueño muy profundo.
[843] G., con.
[844] G., más.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO SEPTIMO CANTO DEL GALLO
En el deçimo septimo canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado _Conuiuiun philosophorum_, sueña auerse hallado en vna misa nueua, en la qual descriue grandes aconteçimientos que entre clerigos en ella passaron[847].
MIÇILO.--Despierta, gallo, que pareçe ser hora para que con tu promesa me restituyas en mi pristina alegria, porque el peregrino y nueuo proçeso y manera de dezir de tu prodigiosa narraçion infernal me tiene tan espantado que por ninguna contraria manera de dezir pienso poder boluer en mí para oyr y hablar con mi primera libertad; y es ansi qve aunque por su admiraçion el cuento mueue a atençion contina hazesse más estimar quando se considera el credito que se deue a tu ser por auer sido çelestial. Porque no pareçe ni se puede dezir que solo me le has contado por darme deletaçion, como hazen los fabulosos inuentores de mentiras en las prestigiosas y monstruosas[848] narraçiones que escriuen solo por agradar y dar a los lectores _oçiosos_ con que el tiempo se pueda entretener[849] _aunque sea con vana ocupaçion_. Porque me dizen que han sido muchos philosophos auctores _de semejantes obras_; como Cthesias y Jamblico[850]; de los quales el vno ha escripto cosas admirables de las Indias; y el otro del mar oçeano[851] sin que ninguno dellos huuiesse visto, ni en algun auctor leydo cosa de las que cada qual dellos escriuió. Pero fue tan grande su eloquençia y admirable manera de dezir que quanto quiera que manifiestamente escriuian[852] fiçion, por escreuir en aquel estilo hizieron graçiosa y estimada su obra. Otros dizen que ha hauido que con ingenio espantoso han contado de si grandes viajes y peregrinaciones, fiereza de vestias y diuersidad de tierras y costunbres de hombres, _sin auer ninguna cosa de las que descriuen en el mundo_, que[853] por la dulçura de hablar[854] los han tenido en veneraçion. Como aquel ingenioso inuentor[855] Homero escriuió de su Ulixes auer visto animales, y gigantes monstruosos Poliphemos con solo vn ojo _en la frente_ que se tragauan los hombres enteros y vibos; y esto sin los auer engendrado hasta oy naturaleza. Desto estoy bien seguro yo que _tú_ no imitas a estos en tu passada historia, porque no es de presumir que infames los çelicolas como tú con[856] mentirosa narraçion. Por tanto despierta y prosigue que yo te oyré. Cuentame aquella sangrienta batalla, aquel suçeso canpal que ayer me propusiste[857] dezir, pues de tu promesa no te puedes excusar.
GALLO.--Por çierto Miçilo, mucho estoy arrepentido en auerte propuesto esa sacrilega tragedia, pues en ella hago ser publicos los desatinos tan excesiuos que el vinático furor causó en aquellos religiosos juizios y habito saçerdotal, lo qual más conuenia ser callado y sepultado en el profundo del oluido por auer aconteçido en personas que auian de ser exemplo de templança, prudençia y honestidad: antes que ser yo agora relactor de las deshonestas y desuariadas furias que passaron entre su beber. Mal pareçe dar yo ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer te rias y mofes de aquella consagrada caterua que está en la tierra en lugar de la diuina magestad[858]. De manera que si yo me huuiere flaca y friamente en el persuadir y demostrar este aconteçimiento corro peligro en mi persona de tiuio orador; y quando por el contrario en el encareçer y esaxerar me mostrare eloquente será para más augmentar tu risa y mofa, haziendo en mayor infamia de aquella religiosa gente. Por tanto mira, Miçilo, si es más conueniente a hombre bien acostumbrado como tú dexar de inportunarme que te cuente semejantes aconteçimientos; porque a mí me pareçe ser obligado a los callar.
MIÇILO.--¡O gallo! quiero que sepas que quanto más niegas mi petiçion tanto más augmentas en mí el deseo de te lo oyr. Por lo qual proçediendo en la costumbre de nuestra buena conuersaçion y tu graçioso dezir podras començando luego ganar el tienpo que se podria con la dilaçion perder.
GALLO.--Agora, pues ansi quieres y tanto me importunas yo te quiero obedeçer: pero con vna condiçion, que con juramento te tengo de ligar á ella; y es que no se ha de[859] publicar fuera de aqui.
MIÇILO.--Agora comiença, que yo lo prometo, que no sea[860] más publico por mí, ni seré causa que otro lo sepa. Dime por orden todas las cosas: qué fue la causa[861] de la cena[862]: y qué personas fueron alli en el combite, y que passó en el suçeso.
GALLO.--Pues començando por el prinçipio sabras que la causa fue vna misa nueua: porque Aristeneto cambiador, hombre rico, tiene[863] vn hijo que se llama[864] Zenon: hombre estudioso y sabio, como sabes, el qual[865] por tener ya edad conueniente para elegir estado vino a cantar misa y para esto el padre de su parte combidó todos sus parientes, vezinos y amigos, juntamente con sus mugeres, y Zenon[866] misa cantano de la suya[867] llamó a todos sus preceptores _que auian sido de las sçiençias_, gramatica, logica, philosophia y theologia, y despues _con estos_ combidó a todos los curas y benefiçiados _casi_ desta çiudad que eran en gran copia[868] y con estos auia dos religiosos de cada orden.
MIÇILO.--Yo nunca vi conpañia de tanto santidad.
GALLO.--Pues viniendo al proçeso del aconteçimiento[869] sabras que el dia señalado que fue vn domingo primero de mayo, que es el mes más apacible y graçioso a todos,[870] conuenimos luego por la mañana todos los combidados a casa de Aristeneto para acompañar a Zenon hasta el templo; fuemos con gran çelebridad[871] de cançion de clerigos, y gran musica de instrumentos, laud, de arco, rabel, vihuela, psalterio, y otras agraciadas sonajas que tañian hombres que para semejantes autos se suelen alquilar. Quando fue acabada aquella diuina celebraçion _de la missa_, con el orador que _con ingenio_ discantó el merito y grandeça de la dignidad, y ofreçimos todos al misa cantano, nos boluimos[872] juntos _con la mesma musica_ a casa de Aristeneto. Donde despedidos aquellos que solo fueron conbidados para el acompañamiento, se llegó Aristineto a mi y a la oreja me dixo que me quedasse a comer allá[873] _con él_. Dios sabe quanto me holgué, porque çierto que sobraua en mi casa la raçion; prinçipalmente porque despues que en el templo ofreçi no fue mucho lo que en la bolsa me quedó. Fuemos lançados todos a vn gran palaçio muy adornado y dispuesto para el conbite. En el qual auia dos messas a la larga de la sala, la vna que yua a la vna pared, y otra por otra. En la frontera de la sala yua vna[874] messa como cabeçera de las otras dos, en la qual se sento en el medio Zenon[875] tomando a su mano derecha a su padre Aristeneto; y a la izquierda[876] estaua su padrino que era aquel Cleodemo, antiguo y honrado varon que fue cura del abogado de las estrenas[877] San Julian.
MIÇILO.--¡O qué monarcha y prinçipe de saçerdotes me has contado!
GALLO.--A los lados ocupauan esta mesa de la cabeçera, a la vna mano el guardian y compañero de San Françisco y á la otra el Prior de Sancto Domingo con vn[878] conpañero de grande[879] auctoridad. En la mesa de la mano derecha se sentaron[880] por orden los maestros de Zenon y clereçia que fuemos[881] muchos en numero; y a la otra mano se sentaron los casados, cada qual con su muger; _y quando fuemos todos sentados_ començaronse las mesas a seruir _con grande abundançia de frutas del tiempo_.
MIÇILO.--¿Pues entre los dos perlados de San Françisco y Sancto Domingo no uvo differençia sobre la mano a que cada qual se auia de sentar.
GALLO.--Mucho antes se consultó con ellos y diffinió. Entre los dos curas de Sanctesidro y San Miguel uvo un poco de contienda; porque preferiendo Aristeneto en el asiento el de Sanctesidro al de San Miguel por su mayor antiguedad[882] se leuantó en pie el de San Miguel porque era preçeptor de Gramática y presumia de philosopho y dixo: sy _a ti_, Aristeneto, te pareçe que el cura de Sanctesidro se ha de preferir a mí, engañaste; y por no lo consentir me voy y os dexo libre el combite. Porque avnque él sea viejo por dos razones se me deue _a mí_ la uentaja, pues dize Salomon que canas muy antiguas son[883] en el hombre el saber _quanto quiera que sea moço_, y ansi tomó por la mano su mochacho y començó a fingir querer caminar y luego el cura de Sanctesidro dixo: nunca plega a Dios que por mí dexes de te holgar; y apartandose afuera le hizo lugar en la delantera y él se sentó[884] atrás.
MIÇILO.--Conuenieron presto _esos dos_ por gozar.
GALLO.--Fue a todos ocasion de gran risa, y no se podiendo[885] sufrir Zenothemo maestro de Philosophia[886] dixo en alta voz ser aquello exemplo de _la_ figura Antiptosis isteron proteron[887] de lo qual todos aduertiendo se rieron mas[888].
MIÇILO.--Pues entre los casados ¿no se ofrecio cosa que pudiesses notar?
GALLO.--Los casados solamente tenian ojo y atençion en aquellos hombres sabios y religiosos, su ambiçion, su puesto, hablar, beber y comer y conuersaçion; en fin, todos aquellos seglares se fingian tener cuenta con el plato, pero más la tenian con lo que entre los clerigos passaua[889]. Porque como todos al prinçipio començamos a comer de aquellos sabrosos y bien aparejados manjares, todos mirauamos al cura de San Miguel que todo quanto delante le seruian lo daua al mochacho que tenía junto[890] a si, pensando que ninguno lo via, y el mochacho lo echaua en vna talega. El comia con insaçiable agonia y lançaua en los pechos y fatriguera medias limas y naranjas, y algunas guindas que andauan rodando[891] por la messa.
Daua a mochacho piernas de perdiz y de pato; pedaços de vaca y de carnero, y algunos suelos de pasteles[892] y pedaços de pan y torta. Diole pañizuelo, la copa en que bebia; hasta el cuchillo y el salero _le dio_. Desto reyan todos los casados y sus mugeres, que les era muy gran pasatiempo. Estando pues todos ocupados en esto con gran solaz y deleyte, porque ya auia llegado de mano en mano hasta la mesa de Aristeneto y _missa cantano_ que mucho se reyan dello, suçedio que entró por la puerta de la sala Alçidamas cura de San Nicolas, sin ser llamado, y puesto en medio de todos[893] el rostro a Zenon y a Aristeneto su padre dixo: señores, perdonadme que no vengo más temprano a vuestro plazer porque agora disiendo la misa mayor a mis perrochanos, saliendo[894] a ofreçer _en mi iglesia_ me dixo vn feligres mio que haciades esta fiesta; y ansi luego me apresuré, que no tardé en lo que restaua de la misa vn momento; que casi no me vagaua[895] desnudarme la casulia por venir a honrraros por ser tan vuestro amigo; que los tales no emos de aguardar á ser combidados, pero sin ser llamados vengamos[896] de los primeros.
MIÇILO.--Por çierto cosa digna de risa me cuentas.
GALLO.--Cada qual le començó a dezir su donayre dando a entender su desuerguença; pero él lo disimuló por gozar del combite; porque luego acudió Aristeneto encareçiendo su buena amistad y acusando su descuydo y el de su hijo pues de combidarle se auian oluidado, y ansi le mandó dar vna silla y que se sentasse en aquellas mesas junto[897] aquellos hombres reuerendos y honrrados[898]. Alçidamas era vn mançebo grande, membrudo, robusto y de grandes fuerças; y ansi como le pussieron delante la silla arroxandola[899] lexos _de sí_ que casi la quebrara[900] y diera con ella al cura de Santispiritus y dixo que las dueñas y hombres regalados se auian de sentar a comer en silla, que[901] vn hombre moço y robusto como él, que por alli queria comer passeandose; y que si acaso se cansasse, que él se sentaria en aquella tierra sobre su capa. Respondiole Aristeneto: anssi sea pues te plaze. _Todo esto hazia Alçidamas mostrando querer regoçijar la fiesta y dar plazer a los combidados pensando él de si mesmo ser graçioso fingiendose loco y beodo_; y ansi Alçidamas rodeó[902] en pie[903] todas las mesas mirando por los mejores manjares, como lo hazen los musicos chocarreros en los combites de fiesta. Ansi comia Alçidamas donde más le plazia si via cosa que bien le pareçiesse a su apetito, mezclandose con aquellos que seruian las copas y manjares, y como a las vezes se aprouechasse de las copas que estauan llenas en la messa, y otras[904] vezes de las que passauan en el seruicio, hallauase beber doblado; y ansi con el vino demasiado començó a _más_ salir de sí. Dezia maliçias y atreuimientos en todos los que en el combite estauan. A Hermon, cura de Sancto Thome dixo que a cabo de su vejez echasse la mançeba de casa que tenía diez años auia so color de moça; y a Eucrito, cura de San Dionisio, dixo que si pensaua lleuar al otro mundo los çien ducados que tenía dados a Aristeneto a cambio. Mofaua de aquellas copas de plata, mesas, sillas, tapiçes y grande aparato llamando a Aristeneto el gran[905] vsurero; engrandeçiale con maliçia su grande injenio y industria pues por su buena soliçitud tenía por el cambio[906] tan grande hazienda y riquezas auiendo sido poco antes muy pobre. Y Aristeneto ya mohino y afrontado _que lastimauan los donayres_ mandó a dos criados suyos que le tomassen y echassen fuera de casa y çerrassen las puertas porque no los afrontasse más. Pero como Alçidamas lo sintio apartóse a vn lado y con vn vanco que estaua vaçio juró que le quebraria en la cabeça del que llegasse; y ansi de consejo de todos fue que agora le dexassen, esperando tiempo más oportuno para hazer la pressa neçesaria. Pero de cada momento se fue empeorando, diziendo injurias a los frayles, y despues passando a los casados _los afrontaua_ vituperandolos[907] en sus mugeres; dijo delante del rico Menedemo a su muger que quién le auia dado más faldrillas, Demócrito, cambiador, su amigo, ó Menedemo su marido. De lo qual la dama se afrontó mucho, y Menedemo reçibio grande injuria; y ansi Aristeneto, pensandolo remediar y que le haria su amigo mandole dar muy bien a beber, por que pensó que ansi no le afrontaria más y por esta causa mandó a vn criado suyo[908] que tomasse vna gran copa de vino añejo y muy puro y se la diesse, no pensando que fuera ocasion de mayor mal, como fue. Pero tomando Alçidamas el vaso con ambas manos porque era grande se boluio con él a la mesa de los casados y en alta voz dijo, que todos con silençio le quisieron oyr: señora Magençia, muger de nuestro huesped Aristeneto, y madre de Zenon nuestro misa cantano: yo bebo a ty, y mirad, señora, que aueis de beber otro tanto del vaso que yo bebiere so pena que no lo cunpliendo no ayas más hijo; y si lo cumplieres, por la bendiçion de mi San Nicholas, auras un hijo fuerte gentil hombre sabio como yo; y alçando la copa bebió della casi vn azumbre y luego estendiendo el braço la daua a Magençia diziendo que si no bebia que caeria en la maldiçion, y Magençia encogiendose con gran verguença reusó el vaso con algun miedo que Alçidamas no la afrontasse; y los combidados temiendole hizieron por apartarle afuera; pero él juró por sus ordenes que si no daua vn fiador que bebiesse por ella, que se lo auia de derramar acuestas; y el cura de San Miguel que era vn gran bebedor dando a entender que lo hazia mouido de piedad, dijo que él queria beber por ella, y ansi tomando el vaso en sus manos bebio vn terrible golpe que a juizio de todos igualó[909]. Pero Alçidamas que estaua ya sentado en el suelo recostada la cabeça sobre el braço derecho dixo a grandes vozes: mostradme el vaso, que quiero ver si cunplio conforme a su obligaçion. Y leuantandose en pies todos los pechos y zarahuelles desabrochados, de manera que casi todo estaua desnudo, que se le pareçian las partes vergonçosas, _y perdido el bonete de la cabeça_, tomó el vaso en sus manos y afirmando con juramento que no auia cunplido el fiador amagó para mojar con el vino que quedaua a Magençia, y el[910] cura de San Miguel pareçiendole que estaua obligado a responder saltó por çima las mesas, dexadas sus lobas y pantufos, y tomando[911] por los cabellos a Alçidamas le hizo[912] por fuerça boluer para sy, y Alçidamas hirio de vn tan fiero golpe con el vaso al cura de San Miguel que dandole en la frente hizo vn arroyo de sangre y de vino mezclado que todos nos pensamos anegar. Luego vierades las hazes de ambas partes rebueltas, _porque los vnos faboreçiendo a Alçidamas, y los otros al cura de San Miguel que no auia quien los pudiesse apartar_. Porque contra Alçidamas se leuantaron Hermon, cura de Sancto Thomé, y Eucrito cura de San Dionisio porque estauan injuriados de las afrentas que les auia dicho, y tanbien Eustochio cura de San Martin por que le auia dicho Alçidamas que si auia acabado de jugar el asegur y afilador que su padre le dexó de la carneçeria; y ansi estos se leuantaron lleuando los manteles tras si; y en favor de Alçidamas se leuantaron el cura de San Juan y el cura de Sancta Marina y el cura de San Pedro y el sacristan de San Miguel.
MIÇILO.--¿Qué, tanbien estaua allí el sacristan de San Miguel? yo seguro que no faltassen uozes.
GALLO.--Alli vino con grande importunidad; que en vna silla le truxieron porque estaua enfermo[913]. Reboluyeronse todos trabados por los cabellos que no pareçia sino la pelea de los andabatas. Digo de aquellos que entran en el palenque a se matar sin poderse vnos a otros ver. Andauan los xarros, los saleros, las syllas y vancos arroxados[914] de la vna parte a la otra tan espesos que cubrian el sol[915]. En fin se leuantaron Aristeneto y el padrino Cleodemo, y el prior y el guardian, y en conclusion todos aquellos maestros y sabios, y de la otra parte los casados, avnque estauan confusos de ver lo que passaua. Los quales todos metiendose en el medio los apartaron y pusieron en paz, y lleuaron luego a curar al cura de San Miguel, _porque Alçidamas le descalabró mal quando con la copa le dio_. Luego Alçidamas se tendio en el suelo que pareçia a Hercules como le pintan los antiguos en el monte Pholo acabando de pelear con aquella brauosa hydria, sierpe famosa, y muy sosegados, ygualadas las mesas se tornaron todos a sentar y luego a Zenothemo maestro de la gramatica començó a cantar vna ensalada de[916] romançe y de latin que neçesitaua a çerrar las damas los ojos y avn las orejas tanbien[917], _por no ver peruertida la grauedad de tanto maestro_. Pero como es costumbre en los tales lugares en el proçeso de la comida cantar los clerigos semejantes donayres a su misa cantano, no pareçe que les hazia asco aquel lenguaje a sus paladares: porque si[918] vno _lo_ començaua suçio, el otro lo ensuçiaua mas; y ansi acabando Zenothemo su cançion prosiguió el cura de Sanctesidro con toda su vejez vn cantar que no ay lengua tan desuergonçada que fuera de alli le pueda referir.
MIÇILO.--_Maldita sea costumbre tan mala y tan corrupta y deshonesta, y tan indigna de bocas y lenguas de hombres que han de mostrar la regla del buen hablar y viuir. No se deurian en esto los perlados descuydar._
GALLO.--En esto[919] auia en la sala mucha paz, porque ya Alçidamas se començo a dormir, y por las partes inferiores y superiores començo a roncar con gran furor. Entonçes dixo el prior: _salua res est_; y de consejo de todos fue que le atassen pies y manos por poder passar su fiesta más en paz, y ansi se leuantó Dionico maestro de capilla de la iglesia mayor con otros seys cantores que estauan alli, los quales todos puestos en calças y jubon le ataron[920] fuertemente las manos y pies con vn cordel.
MIÇILO.--Nunca de cantores se pudo tan buen consejo esperar.
GALLO.--Ni por esto Alçidamas despertó. Dionico con sus seys compañeros quedando ansi en medio de las mesas desnudos como estauan[921] començaron a cantar y vailar: cantauan cantares del mesmo jaez y peor, y despues çelebraron la fiesta que dizen de los matachines, hazian puestos y visajes tan desuergonçados y suçios que avn acordandome _agora_ estoy por bomitar. Porque en el proçeso de su dança se desnudó el maestro Dionico hasta quedar en carnes y vinieron los compañeros a poner sus bocas, rostros y manos en partes y lugares que por reuerençia del saçerdoçio de que eran todos señalados no lo quiero dezir, y avn no me querria acordar. Pues como estos acabaron su suçia y deshonesta[922] fiesta se fueron a sentar cada qual en su lugar: y començaron de nueuo[923] el comer y beber, _que avn no se auia dado fin_ porque de nueuo los començaron a seruir.
MIÇILO.--Dime por tu vida[924] gallo: desto todo que estos clerigos hazian, que sentian y dezian[925] los casados?
GALLO.--Todos dexaron[926] de comer y mirauan en los clerigos con gran atençion. Las dueñas con sus pañizuelos fingiendose limpiar del[927] sudor cubrian su rostro no queriendo de empacho ver aquellas suçias desuerguenças que en juglares fueran notable deshonestidad. Estando en esto que todos comian y callauan[928] entró vn mochacho en medio de la sala, y saludando con el bonete en la mano a Aristeneto en alta boz le dixo: Señor Aristeneto, mi amo Etemocles, cura de Sancto Eugenio me mandó que delante de todos quantos estan en este combite te lyesse este carta que te embia: por tanto mira si me das liçençia. Aunque Aristineto pensó si sería bueno tomar la carta al mochacho y despues leerla, en fin de consejo de todos aquellos varones graues que estauan a los lados se le dio liçençia para la leer, _y prinçipalmente porque todos la deseauamos oyr_; y ansi el mochacho en alta voz, callando todos, començó.
CARTA DE ETEMOCLES A ARISTENETO[929]
Muy noble Aristeneto. Este tu Etemocles antiguo capellan y padre de confession, como a hijo muy querido, te enbian a saludar, y no quiero que tengas presunçion que por esto que te escriuo y a tal tiempo sea yo muy cobdiçioso de combites, porque de mi vida pasada, y de otras vezes que ya me has combidado ternas entendida mi templada condiçion, y tanbien lo tienen mucho antes bien conoçido de mi otros muy más ricos que tú que de cada dia me combidan a sus çenas y comidas, y las reuso porque sé bien los desmanes y desbarates que en semejantes congregaçiones y lugares se suelen ofreçer. Pero agora mueuome a te escreuir porque como me has hecho la afrenta publica, y en ese lugar donde estás, es mucha razon que publicamente y en ese lugar _donde estás_ me aya[930] de satisfazer. A todos es notorio, señor Aristeneto, ser yo tu confesor desde que agora diez años te quisiste morir. Que publico fue en esta çiudad que yo solo hallandote vsurero publico cambiador, porque no te negassen la sepoltura sagrada como a tal, te hize prestar cauçion, y pregonar publicamente que porque estauas en el articulo de morir viniessen a tu casa todos quantos a tu hazienda por canbios, o intereses vsurarios tuuiessen hazion _y derecho_, que tú se lo querias restituir; y como éste fuesse tan famoso consejo y vnico para tu salud fue por todos devulgado por consejo de mí[931] que era tu confessor, y despues que tú tornaste a conualeçer corri peligro en[932] mi honrra por verte todos a boluer a canbiar, diziendo tener la culpa yo[933]; y esto todo sufrí y passé por conseruar tu buena amistad, y es publico que yo solo contra todo el comun sustenté, que en nonbre y como criado de otro podias vsurar no vsurando por tí; y agora sobre todas estas mis industrias[934] y publica amistad has procurado en tu combite nueuos amigos, de hombres que avnque mil vezes les[935] des de comer no auenturarán por tí sus conçiençias como yo. Sino pregunta al prior y al guardian y a los otros letrados y curas que tienes ay, cómo te sabran sustentar, _cómo se puede sufrir_, sin ser publico vsurero ser _en ferias_, _ni avn en la çiudad_ cambiador? Pues bien sabes que esto yo lo he defendido al perlado por ti. Pues acuerdate que tienes tú publicado en esta çiudad, que tienes veynte mil ducados por mí; porque[936] confessandome tú que los auias ganado con çinquenta mil marauedis que tu suegro en dote te dio, lo[937] poseyas tú por solo no te los mandar yo restituir, _lo qual todo era injuriarme a_ mí; pues, ¿pareçete que con[938] todas estas cosas me das buen pago de nuestra publica amistad? Pareçeme a mi que no; porque en fin no han de pensar sino que en mí ay meritos de tu ingratitud, y por tanto te pido que pues publicamente me afrentas sin darte yo a ello causa, publicamente me hagas la satisfaçion, _todos_ quantos tienes en ese[939] combite me buelue[940] en mi honrra; sino de aqui protesto que ni ante Dios ni ante los hombres en mi vida te lo perdonaré. Al mochacho mandé que aunque le des torta, o xarro de vino, o capon, o perdiz, o pernil de tozino no le[941] tome, so pena que le dare de cozes y se lo haré boluer, porque no pienses satisfazer con tan pocas cosas tan grande injuria como me has hecho. Ni tanpoco te puedes escusar diziendo que te oluidaste por auer mucho _tiempo_ que no me viste, pues ayer te hablé dos vezes; vna a tu puerta pasando yo, y otra en el templo de Sanctiago donde yo fue a dezir[942] misa y tu fueste a oyrla[943]. No alargo más por no ser molesto con larga carta a los que procuras ser graçioso con tu combite, del qual salgas tan prospero como yo satisfecho de mi injuria.--VALE.
Como el mochacho ouo leydo la carta se la demandó Aristeneto y le dixo: anda y dy á tu señor Etemocles que ansi lo haré como me lo enbia a mandar: y ansi se fue el mochacho quedando la carta en Aristeneto, la qual le demandé para leer, _que la deseaua ver_ porque á mi pareçer es la más donosa que yo nunca ví. Estando todos murmurando[944] sobre la carta cada qual segun su ingenio, los vnos[945] la loauan de aguda maliçiosa; otros dezian ser neçia; otros acusauan a Etemocles de hombre gloton, por se afrontar por no le auer combidado a comer. En fin, estando todos ocupados en esta diuersidad de juizios, aunque la mayor parte y de los mas cuerdos fue que fue escripta con animo de afrontar a Aristeneto, estando todos ansi entró en la sala vno de aquellos chocarreros que para semejantes cenas y combites se suelen alquilar, disfraçado de xoglar, y con vn laud en la mano entró con vn puesto tan graçioso que a todos hizo reyr, y con admirable[946] industria comencó a dar a todos plazer. Representó ingeniosamente en portogues el sermon de la batalla de Aljubarrota[947], en el qual dixo cosas muy graçiosas y agudas con la proçesion del Cuerpo de Dios. Despues que este ouo representado su habilidad se salio y entró otro que por el semejante traya otra differençia de agraçiado disfraz y en la mano vn laud y alliante todos representó vn graçioso coloquio en cuatro lenguas: ytaliana, española, françesa y portuguesa; en el qual con grandes donayres y entremeses mostró vn tema que propuso provar: que los ytalianos pareçen sabios y sonlo; y los españoles pareçen sabios y no lo son; y los franceses pareçen locos y no lo son; y los portugueses pareçen locos y sonlo. Fue juzgado por todos por ingeniosa esta representacion por orden, començando del misa cantano, padre y padrino, no perdonando frayles, clerigos ni casados; y aunque a vnos era graçioso y apazible a otros fue en esto molesto y enojoso y aun injurioso. De lo qual reyendo algunos[948] donayres se començaron entre sí a alborotar en tanta manera que dieron ocasion a que despertase Alçidamas de su sueño y elevamiento profundo, y como desperto y él se echó de ver atado, y vio que el xoglar se reya con todos y todos dél[949], dixo con vna boz muy horrenda lo que dixo aquel Syleno; Soluite me; y ansi el xoglar dexando en el suelo su[950] laud entendió en le[951] desatar, y como Alcidamas se vio desatado arrebató[952] del laud antes que el xoglar le pudiese tomar, y dale tan gran golpe sobre la cabeça con él que bolandole en infinitas pieças dio con el xoglar en el suelo sin juizio ni acuerdo de sí, y con el mastil y trastes que en la mano le quedó como vio que sus tres enemigos se reyan arrebató dél, Ermon, Eucrito y Eustochio curas antiguos y muy honrrados dio a cada vno su palo que a todos descalabró mal, y de aqui partio para la mesa principal y hirio al guardian y prior, y ya eran levantados los amigos de los tres heridos que se venian para Alçidamas a se vengar; y de la otra parte el xoglar que bolviendo en sí tomó un palo que halló a vn rincon y haziendo campo por entre todos viene rostro a rostro con Alçidamas tirandose muy fuertes golpes ambos a dos. Vieras un consagrado saçerdote cura dar y reçibir palos de un xoglar; cosa por çierto digna de lagrimas; y porque todos estavan injuriados, qual del vno, qual del otro, no auia quien entre ellos se quisiesse meter, ni avn osauan[953] por no tener armas con que los despartir; _tanta era la furia con que se herian y andauan trauados_. Arrojauanles los manteles, sillas, vancos, vasijas. Vieras vna batalla tan sangrienta y trabada qual de la Pharsalica[954], puedes imaginar. Las mugeres y niños dando gritos echaron a la calle a huyr, por lo qual alterado todo el pueblo acudieron[955] a los socorrer. Despartidos todos hallamos que estando trabados Alçidamas con el xoglar le auia rompido la boca y descalabrado con el laud[956]: pero el xoglar arrancó a Alçidamas con la vna mano vn gran pedaço de vna oreja y con la otra mano le arrancaua la nariz. De todos los otros curas, no quedó hombre sin sangrienta herida particular, qual en la cabeça, qual en el rostro, qual en otra parte de su cuerpo, y siendo todos presos por el eclesiastico juez se sentenció ninguno auer incurrido en irregularidad, porque aueriguó ninguno estar en su libre poder y juizio. Pues plazio a Dios que echados fuera de la sala todos los heridos, porque todos fueron embiados a sus casas a se curar y luego quedó sosegado todo el campo. Que esto tiene de bueno esta gente saçerdotal: que tan presto como la colera o fuego los ençiende y se enojan, tan presto son desenojados: y cualquiera persona que se meta en medio los hará amigos: por que dizen que no puede en ellos durar enemistad porque ganan de comer en officio que no sufre enemigo; que es dezir misa. Y ansi el sacerdote cuando ryñe, no tiene más que el primer golpe, del qual sino hiere, sed seguro que no tirará más. Pero como no estaua avn asentado lo bebido y cada momento bebian más tenian avn los animos prestos y aparejados por qualquiera oportunidad a batalla. Y ansi Cleodemo que estaua al lado de su ahijado Zenon boluiendo a la carta de Etemocles, porque sintio afrontado a Aristeneto, y avn a aquellos religiosos que junto a sí tenía dixo: ¿Qué os parece señores de la elegançia de Etemocles en su escrivir piensa que no entendemos su intinçion y dónde va a parar su eloquençia. Por çierto sy Aristeneto le embiasse agora vna gallina[957] y vn xarro de vino con que le matasse la[958] hambre yo le asegurasse su[959] amistad. En esto Zenothemides _que era_ cura de San Leandro que tenía la perrocha junto a la de Sancto Eugenio respondio por su vezino Etemocles, y dixo: por cierto, Cleodemo, mal miras lo que dizes, pues sabes bien que a Etemocles no le falta muy bien de comer y beber, y que no tiene neçesidad de la raçion de Aristeneto como tú. Dixo Aristeneto: _señores no riñais_, _ni tomeis passion_: por cierto la carta fue muy buena, elegante, que muestra bien ser de letrado[960], yo me conozco culpado, y[961] protesto purgar mi pecado satisfaziendo a mi acreedor. Dixo Cleodemo; por cierto poca obligacion tiene Zenothemides de responder aqui por Etimoclides, pues si aqui se le huuiesse hecho injuria en lo que yo he dicho auria muchos que respondiessen por él; y no me marauillo que responda Zenothemides por él, pues ambos tienen hecho concierto de no enterrar los feligreses muertos[962] sin que primero le enbien prenda por el tañer y sacar la cruz. Respondio Zenothemides; por çierto peor es lo que tú hazes, Cleodemo, que los tienes en la carçel hasta que te hayan de pagar _quexandote al juez_; y diziendo esto se leuantó de la mesa donde estaua sentado y se vino para él; _y_ Cleodemo tenía la copa en la mano que queria beber, y dixole: Zenothemides, en esa arte es más çierto, Cleodemo, que morirás _tú_ que no piloto en el mar; que ansi tienes tú çinquenta cofradias en esta çiudad que en todo el año no vas a tu casa a comer. Y como Cleodemo tuuo a Zenothemides junto a sí le arrojó todo el vino acuestas, que todo el rostro y cuerpo le inchó dél; luego Zenothemides rompiendo por la mesa tomó a Cleodemo por los vestidos y sobrepelliz y le truxo al suelo sin le poder ninguno quitar. No pareçia sino garza debajo del halcon. Daua el desuenturado grandes vozes diziendo: que me mata, que me ahoga; valeme Aristeneto y Zenon; y aquellos religiosos se le quitaron, que le mataua; y cuando debajo salio no tenía pluma, ni aun hueso en su lugar. El rostro todo arañado y un ojo casi fuera, del qual se sintio muy lastimado y fué neçesario que luego le llevassen a su casa á se proueer, y hizieron que Zenothemides se fuese tanbien, pensando que la Justiçia acudiera alli. Pues purgada la casa de todos aquellos arriscados y belicosos curas, porque todos fueron de tres recuentros heridos y sacados del canpo, como te he contado...[963].
MIÇILO.--_¿No supiste si el perlado los castigó? Porque çierto en vn tan desuaratado aconteçimiemto auia con grandes penas de proueer._
GALLO.--_Supe que ese otro dia los auia el vicario lleuado a la carçel todos y que se sentençió que ninguno auia incurrido en irregularidad, porque se aueriguó ninguno estar en su juizio y libre poder. Pero fin a cada vno dellos condenó qual en seys ducados, y a otros a diez para la camara del obispo que la tenía necesidad de se trastejar._
MIÇILO.--_¡O qué cosa tan justa fue!_
GALLO.--Pues quedando la otra gente del combite ansi muy confusos y marauillados[964] de ver su poco sosiego y templança y mal exemplo[965], _todos los seglares se salieron cada qual con su muger sin saludar al huesped ni ser sentidos de alguno_. _Luego_ Dionico maestro de capilla y todos sus compañeros pensaron entender en algun recoçijo[966] por boluer la fiesta a su deuido lugar, y como la comida fue acabada y el misa cantano echó[967] la bendiçion _y oraçion de la messa_, llegó[968] Dionico[969] con la mano llena de tizne de vna sarten y entiznó[970] todo el rostro del misacantano que no le quedo cosa blanca, y como no tenía padrino le tomaron por fuerça y le sacaron[971] de casa a la puerta donde estaua el medio pueblo que era llegado al ruydo y vozes de la batalla pasada y vistieronle vn costal abierto por el suelo que se acabaua de vaçiar de[972] harina, y salio Dionico á la calle en alta voz diziendo: _Ecce homo._ Todos prosiguiendo gran grito y mofa le tirauan trapos suçios y puños del çieno que estaua en la calle, que me hicieron llorar.
MIÇILO.--Por cierto con mucha razon[973].
GALLO.--Pues ansi le subieron en vn asno y le lleuaron con gran denuesto por toda la ciudad[974].
MIÇILO.--Pues en el entretanto, ¿qué hazias tú?[975].
GALLO.--En el entretanto que estas cosas passauan, que te tengo contado, estaua yo entre mí pensando otras muchas[976]. Lo primero que consideraua era que aquel nueuo vngido por saçerdote representaua al verdadero Cristo Saçerdote eterno segun el orden de Melchisedech, y alli en aquel mal tratamiento se me representó todo el que _Cristo_ padeçio por mí en sus vituperios, injurias y tormentos; en tanta manera que no me pude contener sin llorar, y doliame mucho porque era tanta la çeguedad de aquellos vanos saçerdotes que sin templança alguna proseguian en aquella vanidad con tanta disoluçion, perdida la magestad y reuerençia deuida a tan alta dignidad y representaçion de nuestro Dios, y para alguna consolaçion mia pense ser aquello como vexamen de doctor; porque aquel nueuo saçerdote no se ensoberuezca por ser de nueuo admitido a tan çelestial[977] dignidad y despues desto consideraua en todo lo que en la comida auia proçedido entre aquellos que tenian el titulo y preheminençia en la auctoridad y sçiençias[978] pensando que no ay cosa mas preçiosa en las letras[979] que procurar el que las estudia componer la vida con ellas, porque no veo cosa más comun en el vulgo que los que de la virtud más parlan estar más lexos del hecho; y despues veniame a la memoria quan corruptos estan en las costumbres los que tienen obligaçion a dar buen exemplo. Consideraua quanto philosopho, religioso, cura y saçerdote estaua alli, tan distraydos en el recogimiento, que si los vnos hazian vajezas los otros las dezian muy mayores, y tanto que ya no podia echar toda la culpa al vino y comida quando oy y ley lo que estando ayuno escriuio Etimocles. Pareçiome en alguna manera aquella carta a lo que fabulosamene cuentan los poetas de la diosa Eride: que por no ser combidada a las bodas del rey Peleo hechó en medio de las mesas aquella mançana que despues fue causa de aquella brauissima y memorable contienda troyana. Enfin todas las cosas me pareçian que estauan alli al reues, porque via alli una mesa de feligreses, casados ydiotas populares, callando y comiendo con mucho orden y tenplança, que ni con el vino hablauan, ni en el puesto ni meneo mostrauan algun descuydo deshonesto, y solamente se reyan de aquellos que hasta entonçes por solo el hábito, estado y opinion venerauan honrrauan y obedeçian pensando que en si fuessen de algun valor y preçio: y agora se acusan por verdaderos ydiotas engañados, pues ven por experiençia desto sus desmanes, su poco recogimiento y poca vergüença. Quando los ven tan desordenados, descomedidos en su comer y beber, tan infames y disolutos en sus injurias, con tantas vozes y grita por tan façiles y ligeras ocasiones venir á las manos y cabello; y sobre todo me admiraua ver aquel monstruo de naturaleza Alcidamas cura de San Nicholas tan desbaratado en su vibir y costumbres, obras, conuersaçion, que nos dexó confusos y admirados a quantos estauamos alli. Sin empacho ninguno de las dueñas hazia cosas de su cuerpo y partes vergonçosas, y dezia de su lengua que avn avria empacho de lo dezir y hazer vn muy profano joglar.
MIÇILO.--Por çierto que me has admirado, gallo, con tu tan horrenda historia, o por mejor dezir, atroz tragedia. ¡Quán comun cosa es faltar los hombres de su mayor obligaçion! Supliquemos a nuesto Señor los haga tan buenos que no herremos en los imitar, _y merezçan con su ofiçio inpetrar graçia de nuestro Señor para sí, y para nos, y auisemos de oy más a todos los perlados que pues en la iglesia son pastores deste ganado no permitan que en los tales auctos y çelebridades de misas nueuas aya estos ayuntamientos, porque vengan a tanto desman_.
GALLO.--Ya, Miçilo, quiero dexar guerras y contiendas y heridas y muertes de honbres con las cuales te he escandalizado hasta aqui, y quiero que _agora_ oyas la más alta y más feliçissima nauegaçion que nunca a honbres aconteçio. En fin oyras vna admirable ventura que te quiero contar, la qual juntamente con el prospero suçeso te dara tanto deleyte que holgarás grandemente de le[980] oyr; y pues es ya venido el dia abre la tienda, que en el canto que se sigue lo oyras.
_Fin del deçimo septimo canto del gallo._
NOTAS:
[845] G., segun tengo entendido por tu esperimentada narraçion es la mejor y más segura.
[846] me ha pareçido.
[847] G., que comunmente en semejantes lugares suelen passar
[848] G., monstruosas y prodigiosas.
[849] G., puedan entretener el tiempo.
[850] R., Jambulo.
[851] R., de oçeano.
[852] G., escriuan.
[853] G., y.
[854] G., del dezir.
[855] G., poeta.
[856] G., con tu.
[857] G., prometiste.
[858] G., en ello hago ser publico el desorden y poca templança con que esta gente consagrada toma semejantes ayuntamientos; los quales les auian de ser vedados por sus perlados y juezes, y a estos querria yo ser destos relactor, porque lo podrian remediar, antes que no a tí; porque en contartelo solo doy ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer, te rias y mofes de aquella consagrada caterua qne está en la tierra en lugar de la diuina magestad.
[859] G., que jures de no lo.
[860] G., será.
[861] G., el fundamento.
[862] G., fiesta.
[863] G., tenía.
[864] G., llamaua.
[865] G., que no se si le conoçiste. Este mançebo.
[866] G., y el.
[867] G., de su parte.
[868] G., eran muchos.
[869] G., de la historia.
[870] G., del año.
[871] G., solenidad.
[872] G., boluimonos.
[873] G., alli.
[874] G., auia otra.
[875] G., el missa cantano.
[876] G., otra mano.
[877] G., de San Julian.
[878] G., su.
[879] G., gran.
[880] G., se sento.
[881] G., fueron.
[882] G., por ser más viejo.
[883] G., que la sçiençia son canas en el hombre.
[884] G., asentó.
[885] G., asento.
[886] Y luego dixo.
[887] G., de la Gramatica.
[888] R. (_Nota marginal_) Gramatica. _Figura antiptosis est casus pro casu posi._
[889] G., notandolos de ambiçiosos, glotones y de poco sosiego: fingiendose todos tener cuenta con el plato, pero más la tenian con lo que entre los clerigos pasaua.
[890] G., tras.
[891] G., que rodauan.
[892] G., pastel.
[893] G., de la sala.
[894] G., agora, como sali.
[895] G., apresuré por acabar presto lo misa, que avu no me sufria.
[896] G., ser.
[897] G., entre.
[898] R. (_Tachado_) has de saber que.
[899] G., la arroxo.
[900] G., quebro.
[901] G., y no.
[902] G., rodeaua.
[903] G., por todas.
[904] G., a las.
[905] G., grande.
[906] G., prestando y cambiando auia adquerido.
[907] G, y vituperaua.
[908] G., mugeres; y ansi, pensandolo remediar Aristeneto dandole muy bien a beber y que con esto le haria su amigo, ansi mando.
[909] G., y en alta voz, que todos con silençio le oyeron, hablando con la muger de Aristeneto, madre de misa cantano: señora Magençia (que ansi se llamaua) yo bebo a tí; y mira que has de beber otro tanto del vaso como yo bebiere, so pena que no lo beuiendo se arroxe lo que quedare sobre ty; y alçando la copa bebio della casi vn azumbre y luego la mando tornar a enchir, y estendiendo el braço la dio a Magençia, diziendola que sino beuia incurreria en la pena puesta y que la abrá de executar; y Magençia encogiendose con gran verguença, diziendo que no acostumbraua beuer, reusó el vaso con miedo que Alçidamas no la afrontasse; y teniendo lo mesmo los combidados trabajaron por le apartar fuera, pero él juró por sus ordenes que sino daua vn fiador que beuiesse por ella que se lo auia de derramar acuestas; y el cura de San Miguel, que alcançaua buena parte deste menester se leuantó y dando a entender que lo hazia por defender a la señora huespeda y empedir que no la afrontasse Alçidamas, pues este se leuantó de su lugar y saliendo en el medio de la sala dixo a Alçidamas: dame acá la copa, que yo quiero cumplir por la señora Magençia; y ansi tomando el vaso en sus manos beuio vn terrible golpe, que a juizio de todos igualó.
[910] G., amago determinado de arrojar sobre Magençia lo que en el vaso quedó, pero el cura.
[911] G., tomó.
[912] G., y hizole.
[913] G., y Eustochio, cura de San Martin, porque a todos auia injuriado con sus donayres; y por el contrario, en fabor de Alçidamas, por ser sus vezinos y amigos viejos se leuantaron el sacristan de San Miguel y el cura de San Juan y el cura de San Pedro y el cura de Santa Marina.
MIÇILO.--Que, alli vino el cura de San Pedro? no faltarian gargajos y importunidad en su vejez.
GALLO.--Alli vino con asco y desgraçia de todos; que en vna silla le truxieron porque estaua muy enfermo.
[914] G., arroxadas.
[915] G., como graniço.
[916] G., en.
[917] G., a que las damas çerrassen las orejas y avn los ojos.
[918] G., y ansi a este tono si.
[919] G., este tiempo.
[920] G., con vna cuerda.
[921] G., de la sala, començaron.
[922] G., de sautoriçada.
[923] G., y proçedio el.
[924] G., por mi amor.
[925] G., hazian.
[926] G., dexauan.
[927] G., limpiarse el.
[928] G., suçias maneras de festejar, porque avn viles joglares se desdeñarian tratarlas, por no perder credito con el auditorio. Estando en esto que todos callauan.
[929] Falta este epígrafe en el ms.
[930] G., ayas.
[931] G., mio.
[932] G., fue infamado con peligro y jatura de mi honrra.
[933] G., que tenía.
[934] G., injurias.
[935] G., los.
[936] diziendo tú a todos que.
[937] G., los.
[938] G., en.
[939] G., ay estan en tu.
[940] G., bueluas.
[941] G., lo.
[942] G., dixe.
[943] G., la oyste.
[944] G., començaron todos a murmurar.
[945] G., vnos dezian que era aguda, a lo menos los amigos de Etemocles, y dezian que era muy sabiamiente escripta, que bien pareçia ser de letrado. Los contrarios dezian que no era muy cuerda y acusauan a Etemocles de hombre gloton y dezian que la auia escripto como afrontado por no le aver combidado a la fiesta y comida. Estando...
[946] G., graciosa.
[947] G., representó ingeniosamente la proçesion que hacen los portugueses el dia de Corpus Cristi y predicó el sermon que ellos suelen predicar el dia que celebran la batalla del Aljubarrota.
[948] G., despues tañendo con su laud començó en copla de repente a motejar a todos quantos estauan en la mesa, sin perjudicar ni afrontar a ninguno, y reyendo donayres.
[949] G., con el.
[950] G., dexando el.
[951] G., procuró por le.
[952] G., tomo.
[953] G., osasse.
[954] G., y cruel como de la Farsalia.
[955] G., acudio.
[956] G., y que el xoglar auia dado a Alçidamas con el palo vn gran golpe que le descalabró mal. De manera que todos aquellos curas fueron por el semejante heridos, qual en la cabeça, qual en el rostro; por lo qual fue neçesario que todos los lleuassen a sus posadas a los curar. Pues echada toda aquella gente arriscada fuera de la sala, se alçaron las mesas y se tornaron los que quedaron a sosegar. Pero como el diablo nunca sosiega de meter mal y dar ocasion a que suçeda siempre peor, suçedio que Cleodemo, padrino, boluiendo a la carta de Etemocles, porque sintio afrontado a Aristeneto y avn a aquellos religiosos que junto a si tenía, dixo: ¿qué os parecede las elegantes razones de Etemocles?
[957] G., torta.
[958] G., el.
[959] G., la.
[960] G., que la carta venia elegante muy cuerdamente escripto y como de letrado.
[961] G., por lo qual.
[962] G., principalmente porque en lo que yo he dicho ninguna injuria le hize, pues de todos es conoçido Etimoclides bien de quantos aqui estan, y no me marauillo que responda por él, pues ambos tienen hecho liga y monipodio en el trato de sus feligreses, y ansi an jurado ambos a dos de no enterrar a ninguno en su feligresia.
[963] G., le dio con la copa de vino en el rostro, que le enuistio todo del, y luego Zenotemides tomó a Cleodemo por la sobrepelliz y le truxo al suelo y hizole dar con el rostro y cabeça en vn vanco, de que mal le descalabró. En fin los frayles y misa cantano y los demas los apartaron, y fue neçesario que Cleodemo se fuesse luego a su casa a curar, y tambien Zenothemides se fue. Pues purgada la casa de todos aquellos arriscados y belicosos capitanes, porque todos fueron de tres recuentros heridos y sacados del campo, como te he contado...
[964] G., enbobeçidos.
[965] G., ver en gente de tanto exemplo tanto desman.
[966] G., pensaron que hazer.
[967] G., como fue echada.
[968] G., llegosse.
[969] G., Dionico al misa cantano.
[970] G., entiznole.
[971] G., y llenaronle fuera de.
[972] G., del.
[973] G., homo. MISÇILO. Propriamente lo pudo dezir.
[974] G., todo el lugar.
[975] G., Dime, gallo, en el entretanto que estas cosas pasauan, ¿que pensauas tú?
[976] G., cosas se çelebrauan pensaua yo otras muchas.
[977] G., alta.
[978] G., letras.
[979] G., ellas.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO OCTAUO CANTO DEL GALLO
En el deçimo octauo canto o sueño que se sigue el auctor muestra los grandes daños que en el mundo se siguen por faltar la verdad[981] de entre los hombres.
MIÇILO.--_Pues por tu buena ventura, gallo, o Pithagoras, o como más te quisieres llamar, de todas las cosas tienes esperiençia que en el çielo y en la tierra pueden aconteçer agora: yo deseo mucho_ de ti saber me declares vna admirable dubda que grauemente atormenta mi spiritu sin poder hallar quién me satisfaga con bastante respuesta. ¿De dónde prouiene en algunos vna insaçiable cobdiçia de mentir en quanto hablan, en tanta manera que a sí mesmos con sumo deleyte se saborean, como sepan que todo es vanidad quanto dizen, y con suma efficaçia tienen en atençion los animos de los oyentes?
GALLO.--Muchas cosas son ¡o Micilo! las que fuerçan algunas vezes los hombres a mentir. Como es en los belicosos y hombres de guerra se tiene por ardid saber con mentira engañar al enemigo, como en esta arte fue muy sagaz y industrioso Ulises; y tanbien lo vsan los cobdiçiosos de riquezas y honrras mundanas por vender sus mercaderias y auentajarse en sus contrataçiones. Pero avnque todo esto sea ansi te ruego me digas la ocasion que a saberlo te mueue?
MIÇILO.--Todo eso se sufre que me has dicho por ofreçerse en esos casos intereses que a mentir os[982] mueue. Pero donde no se les ofreçe interes de más que satisfazer[983] su apetito, ¿de dónde les viene la inclinaçion a tan nefando y odioso viçio? Que ay hombres que en ninguna cosa ponen más arte, cuydado y industria que en mentir sin algun interes como al presente te quiero contar. Bien conoçes a Demophon nuestro vezino.
GALLO.--¿Es este rico que está en nuestra vezindad?
MIÇILO.--Ese mesmo. Ya sabes que abrá ocho dias que se le murio su muger. Pues a esta causa por ser mi vezino y amigo que sienpre me combidó a sus çenas y çelebridades, quisele yr la noche passada a visitar y consolar en su viudez.
GALLO.--Antes auias de dezir[984] a le dar la buena pro haga.
MIÇILO.--Pues auianme dicho que con el gran pessar que tenía de la muerte de su muger estaua enfermo, y ansi le hallé en la cama muy afligido y llorando, y como yo entré y le saludé me reçibio con alguna liberalidad mandandome sentar en vna silla que tenía muy cerca de sí, y despues que le vbe dicho aquellas palabras que se suelen dezir en el comun: señor, pessame de la muerte de vuestra muger y de vuestro mal; començele a inportunar me dixesse qué era la causa que de nueuo le hazia verter lagrimas auiendo ya algunos dias que se le auia muerto la muger. A lo qual me respondio, que no se le ofreçia cosa que más nueua le fuesse que auersele muerto _la muger_, su compañera la que él tanto amó[985] en esta vida y de que tanto se deuia perpetuamente acordar[986], y dixome que estando alli en su cama solo _la noche passada_ en consideraçion de la[987] soledad _y miseria_ que le quedaua sin su[988] amada Feliçia, que ansi se llamaua su muger, pessandole mucho por auerla desgraçiado[989] poco antes de su muerte[990], porque rogandole ella que le renouasse çiertas joyas de oro y faldrillas que ella tenía de[991] otro tiempo, no lo auia hecho, y que estando muy apesarado pensando en esto, _por no le auer complazido le apareçio_ Feliçia increpandoles porque auiendole sido en todo muy cunplido y liberal, auia sido muy corto en lo que más hazia[992] a su honrra, porque en su entierro y obsequias no la auian acompañado el cabildo mayor y cantores con musica, y porque no la auian tañido las campanas con solenidad, que llaman enpino, y que la lleuaron al tenplo en vnas comunes andas auiendola de lleuar en ataud; y otras cosas dixo del paño que ençima de si lleuaua[993], si era de brocado, luto o seda. Lo qual todo pareçiendome _muy_ grandes disparates y liuiandades me reí diziendo que se consolasse mucho, que buen remedio tenía tornando de nueuo a hazer las obsequias; y por pareçerle que yo no lo creya lo trabajó apoyar con grandes juramentos, y por que via que mientra él más juraua yo menos le creya, se leuantó en camisa de la cama y se abajó inclinado de rodillas en el suelo señalándome con el dedo las señales de sus pies que alli auia dexado y imprimido, y estaua todo el suelo tan llano y tan igual que no se hallara vn cabello de differençia aunque tuuierades ojos de linçe; y ansi por me persuadir su sueño se tornó a la cama donde sentado y mandándose encorporar de[994] almohadas _que le tuuiessen_ proçedio en cosas tan monstruosas y tan sin orden _acerca de su sueño y vision, y en loor de su mujer_ que no huviera[995] en el mundo tan vano juizio que las creyera[996], hasta que quebrada la cabeça de le oyr[997] me despedi _dél_ y me vine[998] acostar.
GALLO.--Verdad es ¡o, Miçilo! que esas cosas que Demophon _ay_ te conto no son de creer de razonable juizio, porque ya te he dicho lo que en la buelta de las almas de los defuntos ay[999]. Pero mira bien no incurras tú en vn genero de incredulidad que tienen algunos hombres, que ninguna cosa les dizen por façil y comun que sea que la quieran creer; pero marauillandose de todo, se espantan y santiguan y todo dizen que es mentira y monstruosidad. Lo qual _todo_ es argumento de poca esperiençia y saber. Porque como no han visto nada, ni han leydo nada, qualquiera cosa que de nueuo vean les pareçe ser hecho[1000] por arte de encantamiento o embaymiento, y por el semejante, qualquiera cosa que de nueuo oyan y[1001] les digan se encogen, espantan y admiran, y tienen por aueriguado que la fingen siendo mentira por vurlar dellos y los engañar. Pero los sabios, los que todo lo han visto, los que todo lo han leydo, todo lo menospreçian, todo lo tienen en poco, y ansi passando adelante lo rien _y_ mofan _y_ tachan y reprehenden, mostrando auer ellos visto mucho más sin comparaçion. Ansi agora tú considera que no es peor estremo, no creer nada, que creerlo todo, y piensa que ninguna cosa puede imaginar el entendimiento humano que no pueda ser, y que marauilla es que todo lo que puede ser, sea de hecho ya y acontezca. Pues ansi agora yo, Miçilo, me temo si no quieres creer cosa de quantas hasta agora te he dicho, y pienses y sospeches que todo ha sido mentira y fingido por te dar passamiento, y ansi creo que menos creras vn admirable aconteçimiento que agora te queria contar, porque junto con lo que hasta aqui te he contado exçede en admiraçion sin comparaçion alguna a lo que Demophon tu vezino te persuadio auer visto.
MIÇILO.--Mira, gallo, _que_ entendido tengo que todas las cosas verdaderas que se dizen si bien se quieren mirar muestran en sí vna verisimilitud que fuerçan al entendimiento humano a las creer; porque luego representan y reluze en ellas aquella deidad de la verdad que tienen en sí, y después desto tiene gran fuerça la auctoridad del que las dize, en tanta manera que avn la mesma mentira es tenida por verdad. Ansi que por todas estas razones soy forçado a que lo que tú dixeres te aya yo de creer; por lo qual, di, yo te ruego, con seguridad y confiança, que ninguna cosa que tú dixeres dubdaré, prinçipalmente que no ay marauilla alguna que me marauille despues que vi a tí siendo gallo hablar nuestra lengua; por lo qual me persuades a creer que tengas alguna deydad de beatitud, y que por esta no podras mentir.
GALLO.--Por cierto yo queria çesar ¡o Miçilo! de mi narraçion por auerla interrumpido con alguna señal de dubda. Dexaras en verdad de gozar de la más alta y más feliçissima historia que _nunca_ hasta agora ingenio de historiador ha[1002] escripto, y prinçipalmente por narrartela yo que soy el que la passé. Pero por la seguridad que al credito y fe me tienes dada quiero proçeder, porque no quiero pribarte del gusto y deleyte admirable que en oyrla gozarás, y verás despues que la ayas oydo de quanto sabor te pribarás si por ignorar antes lo que era menos preçiaras de lo oyr, y conoçerás quanto amigo te soy y buen apaniguado y familiar, pues no estimando la injuria que me hazias con tu dubdar te comunico tan gran beatitud. Por tanto prestame atençion, que oy verás quan elegante rectorico soy. Tú sabras, que en vn tiempo siendo mançebo y cobdiçioso de ver, vino nueua en Castilla que se auian ganado en las partes oçidentales aquellas grandes tierras de la Nueua España[1003] que nueuamente ganó aquel animoso marques del Valle, Cortés, y por satisfazer en alguna manera el insaçiable animo de mi deseo que tenía de ver tierras y cosas nueuas determinéme de enbarcar, y auenturarme a esta nauegaçion, y ansi en este mesmo deseo me fue para la çiudad y ysla de Caliz donde se hazia el flete mas conueniente y natural para semejante xornada; y llegado alli[1004] hallé diez conpañeros que con el mesmo affecto y voluntad eran venidos alli, y como en aquella çiudad venian muchos de aquella nueua tierra y nos dezian cosas de admiraçion, creçianos mas el apetito de caminar. Deziannos el natural de las gentes, las costumbres, atauio y dispusiçion; la diuersidad de los animales, aues, frutas y mantenimientos y tierra. Era tan admirable lo que nos dezian juntamente con lo que nos mostrauan los que de allá venian que no nos podiamos contener[1005], y ansi juntandonos veynte compañeros todos mançebos y de vna edad, hecho pacto entre nosotros inuiolable de nunca nos faltar, y çelebradas las çerimonias de la[1006] amistad con juramento solene fletamos vn nauio vezcayno velero y ligero, todos de bolsa comun, y con prospero tiempo partimos vn dia del puerto, encomendados a Dios, y ansi nos continuó siete dias siguientes hasta que se nos descubrieron las yslas fortunadas que llaman de Canaria. Donde tomado refresco[1007] despues de vista la tierra, con prospero tiempo[1008] tornamos a salir de alli y caminando por el mar al terçero dia _de nuestro camino_ dos horas salido el sol haziendo claro y sereno el çielo dixeron los pilotos ver vna ysla de la qual no tenian notiçia ni la podian conoçer, de que estauan admirados y confusos por no se saber determinar, poniendonos en gran temor ansi a deshora, admirauanse más turbados de ver que la ysla caminaua más veniendo ella azia[1009] nosotros que caminauamos nosotros para ella. En fin en breue tiempo nos venimos tanto juntando que venimos a conoçer que aquella que antes nos pareçia ysla era vn fiero y terrible animal. Conoçimos ser vna vallena de grandeza increyble, que en sola la frente con un pedaço del çerro que se nos descubria sobre las aguas del mar juzgauamos auer quatro millas. Venia contra nosotros abierta la boca soplando muy fiera y espantosamente que a diez millas haçia retener el nauio con la furia de la ola que ella arroxaua de sí; de manera que viniendo ella de la parte del poniente, y caminando nosotros con prospero leuante nos forçaua calmar, y avn boluer atras el camino. Venia desde lexos espumando y turbando el mar con gran alteraçion; ya que estuuimos más çerca que alcançauamos[1010] a verla más en particular pareçiansele los dientes tan terribles cada vno como vna montaña[1011] de hechura de _grandes_ palas; blancos como el fino marfil. Venimos adelante a juzgar por la grandeza que se nos mostró sobre las aguas, ser de longura de dos mil leguas. Pues como nos vimos ya en sus manos y que no le podiamos huyr[1012] començamonos a abraçar entre los compañeros, y a darnos las manos con grandes lagrimas y alarido, porque viamos el fin de nuestra vida y compañia estar en aquel punto sin remedio alguno, y ansi dando ella un terrible empujon por el agua adelante y abriendo la boca nos tragó tan sin embaraço _ni estorbo_ de dientes ni paladar que sin tocar en parte alguna con gauia, velas, xarçia y muniçion _y obras muertas_ fuemos colados y sorbidos por la garganta de aquel monstruoso pez sin lision alguna del nauio hasta llegar a lo muy espaçioso del estomago, donde auia vnos campos en que cupieran otras veynte mil; y como el nauio encalló quedamos espantados de tan admirable suçeso sin pensar qué podia ser, y avnque luego estuuimos algo obscuros porque cerró el paladar para nos tragar, pero despues que nos tuuo dentro y se sosego traya abierta la boca a la contina, de manera que por alli nos entraua bastante luz, y con el ayre de su contino resolgar nos entretenia el viuir a mucho descanso y plazer. Pareçiome que ya que no quiso mi ventura que yo fuesse á las Indias por ver allá, que era esta conuenible comutaçion, pues fortuna nos forçaua en aquella carçel a ver y gustar de admirables cosas que te contaré; y mirando alrededor vimos muy grandes y espaciosos campos de frescas fuentes y arboledas de diuersas y muy suaves flores y frutas, y ansi todos saltamos en tierra por gustar y ver aquellas estançias tan admirables. Començamos a comer de aquellas frutas y a beuer de aquellas aguas alegres y delicadas[1013] que nos fue muy suaue refeçion. Estauan por alli infinitos pedaços de hombres, piernas, calaberas y huesos, y muchas espinas y costillas de terribles peçes y[1014] pescados, y otros enteros que nos empidian el andar. Auia tablas, maderos de nauios, ancoras, gauias, masteles, xarçia, artilleria y muniçion, que tragaua aquella fiera vestia por se mantener[1015]. Pero salidos adelante de aquella entrada a vn grande espaçio que alcançamos a ver desde vn alto monte más de quinientas leguas de donde atalayamos[1016] grandes llanos y campos muy fertiles, abundantes y hermosos. Auia muchas aues muy hermosas y graçiosas, _de diuersos colores adornadas en sus plumas que eran de graçioso parecer_. _Auia_ aguilas, garças, papagayos, sirgueros, ruyseñores y otras differençias espeçies y generos de[1017] aues de mucha hermosura. Pues proueyendo que algunos compañeros que[1018] quedasen en[1019] la guarda del nauio, les sacamos fuego del pedernal y dexamos les mantenimiento de aquellos manjares y carnes que trayamos de nuestra prouision y matalotaje; y ansi escogidos algunos compañeros nos salimos a descubrir la tierra[1020]. Discurriendo pues por aquella deleytosos y fertilissimos campos[1021] al fin de dos dias, casi al puesto del sol, desçendiendo de vna alta montaña a vn valle de mucha arboleda, llegamos a vn rio que con mucha abundançia y frequençia corria vino muy suave; tan hondo y tan caudaloso que por muchas partes podian nauegar muy gruesos nauios. Del qual començamos a beuer y a gustar, y algunos de nuestros compañeros se començaron de la beuida a vençer y se nos quedauan dormidos por alli que no los podiamos lleuar. Todas las riberas de aquel suaue y graçioso rio estan[1022] llenas de muy grandes y fertilissimas çepas cargadas de muy copiosas vides _con sus_ pampanos y raçimos muy sabrosos y de gran gusto; de que[1023] començamos a cortar y comer; y tenian algunas de aquellas çepas figura y imagen de mugeres que hablando en nuestra lengua natural nos convidauan con agraçiadas palabras a comer dellas, prometiendonos mucho dulçor. Pero a todos aquellos que conuençidos de sus ruegos y halagos llegauan a gustar de su fruto los dormian y prendian alli, que no eran libres para se mouer y las dexar, ni los podiamos arrancar de alli. Destas, de su frecuente emanar[1024] destilaua vn continuo liquor que hazia yr al rio muy caudaloso. Aqui en esta ribera hallamos vn padron de piedra de dos estados alto sobre la tierra, en la qual estauan vnas letras griegas escriptas que mostrauan ser de gran antiguedad, que nos significauan[1025] auer sido este el peregrinaje de Bacho. Passado este graçioso rio por algunas partes que se podia vadear, y subida vna pequeña cuesta que ponia differençia entre este valle de Bacho, desçendimos á otro no menos deleyte[1026] y _de gran_ sabor. De cuyo gusto y dulçor nos pareçia beuer aquella beuida que dezian los hombres _antiguos_ ser de los dioses por su grande y admirable gusto, que llamauan nectar[1027] y ambrosía. Este tenia vna prodigiosa virtud de su naturaleza; que si alguno escapado del rio de Bacho pudiesse llegar a beuer deste licor era marauillosamente consolado y sano de su embriaguez, y era restituido en su entero y primero juizio, y avn mejorado sin comparaçion. Aqui beuimos hasta hartar, y boluimos por los compañeros y quál a braço, quál acuestas y quál por su pie los traymos[1028] alli, y sanos caminamos con mucho plazer. No lexos desta suaue y salutifera ribera vimos salir humo, y mirando más con atençion vimos que se descubrian vnas caserias pobres y pajizas, de lo qual nos alegramos mucho por uer si habitaua por alli alguna gente como nosotros con que en aquella prision y mazmorra nos pudiessemos entender y consolar. Porque en la verdad nos pareçia ser aquello vna cosa fantaseada, o de sueño, o que por el rasgo nos la descriuia algun delicado[1029] pintor. Pues con esta agonia que por muchos dias nos hazia andar sin comer y[1030] beuer sin nos defatigar, llegamos çerca de aquellas casas, y luego en la entrada hallamos vna vieja de edad increyble, porque en rostro, meneo y color lo monstró ser ansi. Estaua sentada entre dos muy perenales fuentes, de la vna de las quales manaua vn muy abundante caño de miel, y de la otra mano corria otro caño muy fertil y gruesso de leche muy cristalino. Las quales dos fuentes bajadas a un vallico que estaua junto alli se juntauan[1031] y hazian ambas el[1032] un rio caudal. Estaua la dueña ançiana con vna vara en la mano, con la qual con gran descuydo heria en la fuente que tenia a su mano derecha que corria leche, y a cada golpe hazia vnas campanillas, las cuales corriendo por el arroyo adelante se hazian muy hermosos requesones, nazulas, natas y quesos como ruedas de molino. Los quales todos quando llegauan por el arroyo abajo donde se juntauan con[1033] la fuente del miel se hazian de tanto gusto y sabor que no se puede encareçer. Auia en este rio peçes de diuersas formas que sabian a la[1034] miel y leche; y como nosotros la vimos espantamonos por pareçernos vna prodigiosa vision y ella por el semejante en vernos _como_ vista subita y no acostumbrada se paró. Pues quando boluimos en nosotros, y con esfuerço cobramos el huelgo que con el espanto auiamos perdido, la saludamos con mucha humildad, dubdosos si nos entendiesse la manera de nuestra lengua, y ella luego con apazible semblante dando a entender que nos conoçia por conaturales en patria y[1035] naturaleza nos correspondio con la mesma salutaçion, y luego nos preguntó; dezid hijos[1036] ¿quien soys vosotros? ¿Acaso soys naçidos del mar o soys naturales de la tierra como nosotras? A la qual yo respondi: señora, nosotros hombres somos, naçidos en la tierra, y agora çerrados por infortunio en el mar, encarçelados por nuestra desuentura en esta monstruosa vestia, dubdosos donde nuestra ventura nos lleuará; y avnque nos pareçe que viuimos, creemos que somos muertos; y agora salimos por estos campos por ver quien habitaua por aqui, y ha querido Dios que os encontrassemos para nos consolar, y que viesemos no ser nosotros solos los encarçelados aqui; y ya que nuestra buena uentura acá nos aportó, comunicanos tu buena naturaleza y quál hado te metio aqui[1037]; y si de alguna parte de diuinidad eres comunicada prophetizanos nuestra buena, o mala uentura: porque preuenidos nos haga menor mal. Respondió la buena dueña: ninguna cosa os diré hasta que en mi casa entreis, porque veo que venis fatigados. Sentaros eis y comereis, que vna hija mia donzella hermosa que aqui tengo os lo guisará y aparejará; y como eramos todos moços y nos habló de hija donzella y de comer, todos nos regoçijamos en el coraçon, y ansi entrando dixo la buena vieja[1038] con vna boz algo alta quanto bastaua su natural: hija, sal acá, apareja a esta buena gente de comer. Luego como entramos y nos sentamos en vnos poyos que estauan por alli salio vna donzella de la más bella hermosura y dispusiçion que nunca naturaleza humana crió. La qual avnque debajo de paños y vestidos pobres y desarrapados representaua çelestial diuinidad[1039], porque por los ojos, rostro, boca y frente echaua vn resplandor que a mirarla no nos podiamos sufrir, porque nos heria con vnos rayos de mayor fuerça que los del sol y[1040] como tocaua[1041] el alma eramos ansi como pauesa abrasados: y rendidos nos prostramos a la adorar. Pero ella haziendonos muestra con la mano, con vna diuina magestad nos apartaua de si, y mandandonos asentar con vna presta diligençia nos puso vbas y _otras_ frutas muchas y muy suaues, y de vnos muy sabrosos peçes; de que perdido[1042] el miedo que por la reuerençia teniamos a tan alta magestad comimos y beuimos de vn preçioso vino quanto nos fue menester; y despues que se leuantó la mesa y la vieja nos vio sosegados començo a regoçijarnos y a demandarnos le contassemos nuestro camino y suçeso; y yo como vi que todos mis conpañeros callauan y me dexauan la mano en el hablar la conté muy por orden[1043] nuestro deseo y cobdiçia con que viuiamos muchos años en la tierra, y nuestra junta y conjuraçion hasta el estado en que estauamos alli, y despues le dixe; agora tú, madre bienauenturada, te suplicamos nos digas si es sueño esto que vemos; quién soys vosotras y cómo entrastes aqui. Ella nos dixo con vna alhagueña humildad que de contentarnos tenía deseo[1044]. O huespedes y hijos amados, todos pareçe que traemos[1045] la mesma fortuna, pues por juizio y voluntad de Dios somos laçados aqui, avnque por differentes[1046] ocasiones como oyreis. Sabed que yo soy la bondad si la aueis oydo dezir por allá; que me crió Dios en la eternidad de su sér, y esta mi hija es la verdad que yo engendré, hermosa, graçiosa, apazible y afable, parienta muy cercana del mesmo Dios, que de su cogeta a ninguno desgraçió[1047], ni desabrio si primero me quisiessen[1048] a mi. Embionos Dios del çielo al mundo siendo naçidas allá, y todos los que me reçeuian a mí no la podian a ella desechar, pero amada y querida la abraçauan[1049], como a sí, y ansi moramos entre los primeros hombres en las casas de los prinçipes y reyes y señores que con nosotras gouernauan y regian sus republicas en paz, quietud y prosperidad. Ni auia maliçia, cobdiçia, ni poquedad que a engaño tuuiesse muestra. Andauamos muy regaladas, sobrelleuadas y tenidas de los hombres; el que más nos podia hospedar y tener[1050] en su casa se tenía por más rico, más poderoso y más valeroso. Andauamos vestidas y adornadas de preciosas joyas y muy alto brocado. No entrauamos en casa donde no nos diessen[1051] de comer y beuer hasta hartar, y pessauales porque no reçibiamos más; tanto era su buen deseo de nos tener. Topauamos cada dia a la riqueza y _a la_ mentira por las calles por los lodos arrastradas, baldonadas y escarneçidas; que todos los hombres por la mayor parte por nuestra deuocion y amistad las gritauan y corrian y las echauan de su conuersaçion y compañia como a enemigas de su contento y prosperidad. De lo qual estas dos falsarias y malas compañeras reçebian grande injuria y vituperio, y con rabia muy canina vuscauan los medios posibles para se satisfazer. Juntauanse cada dia en consulta _ambas_ y echauanse a pensar y tratar qualesquiera caminos faboreçiendose de muchos amigos que avn trayan entre los hombres encubiertos y solapados que no osauan pareçer de verguença de nuestros amigos. Estas malditas bastaron en tiempo a juntar gran parte de gentes que por industria de la cobdiçia[1052] los persuadieron yr a descubrir aquellas tierras de las Indias, Nueva España, Florida y Perú, _donde vosotros dezis que yuades caminando, de donde tanto tesoro salio_. Y estas se las enseñaron y guiaron, dandoles despues industria ayuda y fabor como pudiessen en estas tierras traer grandes tesoros[1053] de oro y de plata y joyas preçiosas que estauan tenidas en menos preçio allá[1054]. _Estas peruersas dueñas los forçaron a aquel trabajo_ teniendo por aueriguado que estos tesoros les serian bastante medio para entretener su opinion y desarraigarnos del comun conçibimiento de los honbres, en que estauamos nosotras enseñoreadas hasta alli[1055]; y ansi fue, que como fueron aquellos honbres que ellas enbiaron en aquellas partes y començaran a enbiar tesoros de grande admiraçion, luego començaron todos a gustar y a tener[1056] _grandes rentas y hazienda_, y ansi andando estas dos falsas hermanas _con aquella parienta casi_ de casa en casa les hizieron a todos entender que no auia otra nobleza, ni otra feliçidad, ni otra bondad sino tener[1057], y que el que no tenía riqueza[1058] en su casa[1059] era ruyn y vil, y ansi se fueron todos corrompiendo y depravando en tanta manera que no se hablaua ni se trataua otra cosa en particular ni en comun; ya desdichadas de nosotras no teniamos donde entrar[1060] ni de quién nos faborezer. Ninguno nos conoçia, _ni_ amparaua, ni reçebia, y ansi andauamos a sombra de texados aguardando a que fuesse de noche para salir a reconoçer amigos, no osando salir de dia, porque nos auian auisado algunos que andauan estas dos traydoras vuscandonos con gran conpañia para nos afrontar do quiera que nos topassen; prinçipalmente si fuesse en lugar solo y sin testigos; y ansi nosotras madre y hija nos fuemos a quexar a los señores del Consejo Real del Emperador, diziendo que estas falsarias se auian entremetido en la republica muy en daño y corruptela della, y porque a la sazon estauan consultando açerca de remediar la gran carestia que auia en todas las cosas del reyno les mostramos _con argumentos muy claros y infalibles_, como era la[1061] causa auernos echado todos de si, _la bondad y verdad madre y hija_, y auerse entremetido estas dos[1062] peruersas hermanas riqueza y mentira, _y la cobdiçia_ las quales dos si se tornaua a expeler[1063] nos ofreçiamos _y obligauamos_ de boluer todas las cosas a su primero valor y antiguo, y que en otra manera auia de yr[1064] de peor en peor, y nos quexamos que nos amenaçauan que nos auian de matar; porque ansi eramos auisadas, que con sus amigos y aliados que eran ya muchos nos andauan a vuscar[1065] procurando de nos auer; y los Señores del Consejo nos oyeron muy bien y se apiadaron de nuestra miseria y fortuna y nos mandaron dar carta de amparo y dixeron que diessemos informaçion cómo aquellas nos andauan a vuscar para nos afrontar y que harian justizia; y con esto nos salimos del Consejo, y yendo por vna ronda pensando yr más seguras por no nos encontrar con nuestras enemigas[1066], fuemos espiadas y salen a nosotras en medio de aquella ronda y tomannos por los cabellos a ambas a dos y traxieronnos por el polvo y lodo gran rato arrastrando y dieronnos todos quantos en su compañia lleuauan muchas coçes, puñadas y bofetadas, y por ruyn se tenía el que por lo menos no lleuaua vn pedaço de la ropa en las manos. En fin nos dexaron con pensamiento que no podiamos viuir[1067], y ansi como de sus manos nos vimos sueltas, cogiendo nuestros andrajos, cubriendonos lo más honestamente que pudimos nos salimos de la çiudad, no curando de informar á justiçias, temiendonos que en el entretanto que informauamos nos tornarian a encontrar, y nos acabarian aquellas maluadas las vidas; y ansi pensando que como en aquellas tierras de la Nueua España[1068] quedauan sin aquellos tesoros, y las gentes eran simples y nueuas en la religion, que nos acogerian allá; enuarcamos en vna nao, y agora pareçenos que porque[1069] no nos quiere reçebir[1070] nos ha tomado en si el mar, y ha echado esta vestia que tragandonos nos tenga presas aqui rotas y despedaçadas como veys. Maravillados[1071] deste aconteçimiento las pregunté como era posible ser en tan breue tienpo desanparadas de sus amigos que en toda la çiudad ni en otros pueblos comarcanos no hallassen de quién se amparar y socorrer. A lo qual la hija sospirando, como acordandose de la fatiga y miseria en que en aquel tienpo se vióO huesped dichoso! si el coraçon me sufriesse a te contar en particular la prueba que de nuestros amigos hize, admirarte has de ver las fuerças que tuuieron aquellas maluadas: temome que acordandome de tan grande injuria fenezca yo oy. Tu sabras que entre todos mis amigos yo tenia vn sabio y ançiano juez, el qual engañado por estas maluadas y aborreçiendome a mi, por augmentar en gran cantidad su hacienda torçia de cada dia las leyes, peruertiendo todo el derecho canonico y çeuil; y porque vn dia se lo dixe, dandome un enpujon por me echar de si me metio la vara por vn ojo que casi me lo sacó: y mi madre me le restituyó a su lugar[1072]; y porque a vn escriuano que estaua[1073] ante él la dixe que passaua el arançel me respondio que sino reçibiesse más por las escripturas de lo que disponian los Reyes que[1074] no ganaria para çapatos, ni avn para pan; y porque le dixe que porqué interlineaua los contratos, enojandose me tiró con la pluma vn tildon por el rostro que me hizo esta señal que ves aqui que tardó vn mes en se me sanar; y de alli me fue a casa de vn mercader y demandéle me diesse vn poco de paño de que me vestir, y él luego me lo puso en el mostrador, en el qual, avnque de mi naturaleza yo tenía ojos más perspicaces que de linçe, no le podia ver, y rogandole que me diesse vn poco de más luz se enojó. Demandéle el preçio rogandole _que_ tuuiesse respecto a nuestra amistad, y luego me mostró vn papel que con gran juramento juró[1075] ser aquel el verdadero valor y coste que le tenía, y que por nuestra amistad lo pagasse por alli; y yo afirmé ser aquellos lexos de mí, y porque no me entendio esta palabra que le dixe me preguntó qué dezia. Al qual ya repliqué que aquel creya yo ser el coste, cargando cada vara de aquel paño quantas gallinas y pasteles, vino, puterías y juegos y desordenes en la feria y por el camino auian él y sus criados pasado quando fueron por ello[1076].
MIÇILO.--Y lo mesmo es en todos quantos offiçios ay en la republica; que no hay quien supla las costas comer y beber, juegos y puterias de los offiçiales, _en la feria y do quiera que estan; y halo de pagar el que dellos va a comprar_.
GALLO.--De lo qual reçibio tanta injuria y yra que tomando de vna vara con que medir en la tienda me dio vn palo en esta[1077] cabeça que me descalabró muy[1078] mal, y despues tendida en el suelo me dio más de mil; que si no fuera por gentes que passaron[1079] que me libraron de sus manos me acabara la vida con su rabiosa furia; con que avn juraua que se lo auia de pagar si me pudiesse auer, por lo qual no osé aportar mas allá[1080]. De alli me lleuó mi madre a vn çirujano, al qual rogo con gran piedad que me curasse y él le dixo que mirasse que le auia de pagar, porque la cura seria larga y tenia hijos y muger que mantener, y porque no teniamos qué le dar, mi madre me lo vntó con un poco de açeyte rosado, y en dos dias se me sanó. Fueme por todos aquellos que hasta entonçes yo auia tenido en mi familiaridad, y hallé los tan mudados que ya casi no los conoçia sino por el nonbre, porque auia muchos que yo tenia en mi amistad _que eran_ armeros, malleros, lançeros, espeçieros, y en otros generos de offiçios llanos y humildes contentos con poco, que no se queria apartar del regaço de mi madre y mio, _vnidos comigo_; los quales agora aquellas dos falsas hermanas[1081] los tenian encantados, locos, soberuios y muy fuera de sí, muy sublimados en grandes riquezas de canbios y mercaderias y _puestos ya_ en _grandes_ honrras de regimientos _con hidalguias fingidas y compuestas_ ocupados en exerçicios de caualleros, de[1082] justas y juegos de cañas, _gastando con gran prodigalidad la hazienda y sudor de los pobres miserables_. _Estos_ en tanta manera se estrañaron de mí que no los osé hablar, porque acaso ayrados no me hiriessen y uituperassen como auian hecho los otros: y porque pareçe que los eclesiásticos auian de permaneçer en la verdadera religion y que me acogerian me fue a la iglesia mayor donde concurren los clerigos y saçerdotes[1083] donde solia yo tener muchos amigos; y andando por ella a vuscar clerigos no hallé sino grandes cuadrillas y compañias de monas o ximios que me espantaron. Los quales con sus roquetes, sobrepellizes y capas de coro andauan por alli cantando en derredor[1084]. Marauillauame de uer[1085] vnos tan graçiosos animalejos criados en la montaña imitar[1086] todos _los offiçios y_ exerçiçios de saçerdotes tan al proprio y natural _a lo menos_ en lo exterior; y viniendo a mirarlos debajo de aquellos vestidos eclesiasticos _y ornamentos benditos_ descubrian el vello, golosina, latroçinio, cocar y mofar, rustiçidad y fiereza que tienen puestos en su libertad en el campo[1087].
Acordéme auer leydo de aquel rey de Egipto, de quien escriuen los historiadores[1088] que quiso enseñar a dançar vna quadrilla de ximios y monas, vestidos todos de grana, por ser animal que más contra haze los exerçiçios del honbre; y andando vn dia metidos todos en su dança, que las traya el maestro ante el Rey, se allegó a lo ver vn philosopho y echó vnas nuezes en medio del corro y dança; y como conoçieron los ximios ser la fruta y golosina, desanparando el teatro, maestro y Rey, se dieron a tomar de la fruta[1089] y mordiendo y arañando a todos los que en el espectaculo estavan, rasgando sus vestidos echaron a huyr _a la montaña_, y avn yo no lo pude creer que aquellos eran verdaderos ximios y monas si no me llegara a vno que representó mas sanctidad y dignidad al qual tentandole con la tenta en lo interior, rogandole que pues era saçerdote y me pareçia más religioso, me dixesse vna missa por mis defuntos, y pusele la pitança en la mano, y él muy hinchado me dio con el dinero en los ojos diziendo que él no dezia misa, que era vn arçediano, que no queria mi pitança; que sin dezir misa en todo el año passaua y se mantenia él y vna gran trulla de honbres y mugeres que traya en su casa[1090]; y como yo le oy aquello no pude disimular tan barbaro genero de ypocresia y soberuia, viendo que siendo mona representara vna persona tan digna y tan reuerenda en la iglesia de Dios[1091]. Acordeme de aquel asno cumano, el qual viendose vn dia vestido de vna piel de leon, queria pareçer leon asombrando con grandes roznidos a todos, hasta que vino vno de aquellos cumanos que con vn gran leño nudoso le hirio tan fuertemente que reprehendiendole con palabras le desengañó y le hizo[1092] entender que era asno y no leon, y ansi le abajó su soberuia y locura; y ansi yo no me pude contener que no le dixesse: Pues señor ¿el arçedianazgo depone el saçerdoçio que no podeis[1093] dezir missa? y él se enojó tanto que me conuino huyr de la iglesia, porque ya miraua por sus criados que me hiriessen. En estos y semejantes cuentos nos estuuimos gran parte del dia hasta que su madre le mandó que no proçediesse adelante porque reçebia dello mucha pena; y yo enamorado della me ofreçí a su perpetuo seruiçio pareçiendome que en el mundo no auia cosa más perfeta que desear, y ansi pense si querria, por viuir en aquella soledad y prision darseme por muger; _pero no me atreui hasta mirarlo mejor_. Salimonos luego[1094] todos en su compañia por aquellos campos, fuentes y praderias por tomar solaz, porque eran aquellas estançias llenas de todo gusto y deleyte. No auia por alli planta alguna que no fuesse de dulçura admirable por ser regadas por aquellas dos fuentes de leche y miel. En esta conuersaçion y compañia nos tuuieron muchos dias muy a nuestro contento, y acordandonos de nuestros conpañeros que dexamos en el nauio pensamos que sería bueno yrlos a vuscar y traerlos a aquella deleytosa estançia, porque gozassen de tanta gloria, y ansi demandando licençia a la madre y hija guiandonos como por señas _al camino_ boluimos por los visitar, prometiendo boluernos luego para ellas[1095] y ansi començamos a caminar, y passando aquellos dulçes y sabrosos rios venimos al de Bacho, el qual passado[1096] por los vados, hallamos ya casi por moradores naturales a nuestros conpañeros, casados con aquellas çepas que dixe estar por aquellas riberas, que tenian figura y natural de mugeres: de las quales no los podimos desapegar sin gran dificultad y trabajo, porque los tenian ya cogidos con gran affiçion. Pero con gran cuydado trabajamos despegarlos de alli, y porque nos temimos no poderlos llevar a la casa de la verdad, por pensar que no açertariamos[1097] acordamos probar a salir de aquella carçel mazmorra[1098], pensando que si saliesemos con ello seria vna cosa admirable: y que terniamos más que dezir[1099] que de las Indias _si allá fueramos_, ni de los siete milagros del mundo; y ansi pense vna industria que çierto nos valio, y fue que yo hize poner a punto de nauegar todo el nauio, xarçia y obras muertas _y compañeros_, y hize luego enbarcar todo lo neçesario para caminar, y quando todo estuuo a punto hezimos ingenios con que llegamos el nauio hasta meterle por la garganta de la vallena, y como la juntamos al pecho que le ocupamos la entrada al paladar nos lançamos todos en el nauio, y con fuertes arpones, lanças, picas y alabardas començamos a herirle[1100] en la garganta, y como aconteçe a qualquiera de nosotros si tiene en la garganta alguna espina que acaso tragó de algun pez que le fatiga, que comiença de toser por la arrancar, y ansi la vallena quanto más la heriamos[1101] más se afligia con toser, y a cada tos nos echaua çinquenta leguas por la garganta adelante, porque çierto reçebia gran congoja y fatiga que no podia sosegar, y tanto continuó su toser que nos lançó por la boca a fuera muy lexos de si sin algun daño ni lision; y como escarmentada y temerosa del passado tormento y pena huyó de nosotros pensando auer escapado de vn gran mal; y ansi dando todos muchas graçias a Dios guiamos por boluer a nuestra España deseosos de desengañar a todos que se ha ydo la verdad huyendo de la tierra: por lo qual no te marauilles, Miçilo, sino te la dixo tu vezino Demophon, y avn si no la vieres ni oyeres en el mundo de oy más.
MIÇILO.--¡O soberano Dios, qué me has contado oy! ¡Que es posible, gallo, que está oy el mundo sin la verdad!
GALLO.--Como oyes me aconteçió.
MIÇILO.--Por cierto cosa es de admiraçion: y me pareçe que si el mundo está algun tiempo ansi, en breue se destruira y se acabará de perder. Por tanto supliquemos con lagrimas de grande affecto a Dios nos quiera restituir en tan soberano bien de que somos pribados hasta aqui; y agora, pues es venido el dia, dexa lo demas para el canto que se siguirá.
_Fin del déçimo octauo canto del gallo._
NOTAS:
[980] G., lo.
[981] G., verdad del mundo.
[982] G., les.
[983] G., saber.
[984] G., Mas propiamente dixeras.
[985] G., amaua.
[986] G., que perpetuamente se deuia acordar della.
[987] G., su.
[988] G., y de su amada.
[989] por vna desgraçia que le auia hecho.
[990] G., antes que murio, y es que.
[991] G., hechas a.
[992] G., tocaua.
[993] G., que las andas cubria.
[994] G., con.
[995] G., aura.
[996] G., crea.
[997] G., de sus vanidades.
[998] G., a acostar.
[999] G., te dixe lo que ay en la verdad açerca de las animas de los defuntos.
[1000] G., hecha.
[1001] G., que.
[1002] ingeniosissimos historiadores han.
[1003] G., las Indias, Mexico, Nueua España y Peru.
[1004] G., donde llegando.
[1005] G., sufrir.
[1006] G., nuestra.
[1007] nuestro fresco.
[1008] G., viento.
[1009] R. (_Tachado_) cara.
[1010] G., alcançamos.
[1011] de terrible grandeza.
[1012] G., euadir.
[1013] G., sabrosas y delicadas aguas.
[1014] G., hombres, espinas y huesos de.
[1015] G., artilleria, hombres y otros muchos animales que tragaua por se mantener.
[1016] G., vimos.
[1017] G., graçiosas aues.
[1018] G., se.
[1019] G., a.
[1020] y dexandoles la neçesaria prouision, la mayor cantidad de nosotros fuemos de acuerdo que fuessemos a descubrir la tierra por la reconoçer.
[1021] G., deleytosa y fertilissima tierra.
[1022] G., estauan.
[1023] G., los quales.
[1024] G., manar.
[1025] G., que dezian.
[1026] G., deleytoso.
[1027] G., a la qual llamaron del netar.
[1028] trauximos.
[1029] G., ingenioso.
[1030] G., ni.
[1031] G., mezclauan.
[1032] G., vn.
[1033] G., se mezclaua la.
[1034] G., tenian sabor del.
[1035] G., por de vna naturaleza.
[1036] G., hijos, ¿quál ventura os ha traydo en esta tierra, o quál hado o suerte os ençerro en esta carçel y mazmorra?
[1037] G., señora, no sabemos hasta agora dezir si nuestra buena o mala fortuna nos ha traydo aqui, que avn no emos bien reconoçido el bien o mal que en esta tierra ay; solo sabemos ser tragados en el mar por vn fiero y espantoso pez, donde lançados creemos que somos muertos, y para esperiençia o mas çertidumbre desto, nos salimos por estos campos por ver quién habitaua por aqui; y ha querido Dios que os encontrassemos y esperamos que sera para nuestra consolaçion, pues vemos no ser nosotros solos los encarçelados aqui. Agora querriamos de ti, señora, saber quién eres; que hazes aqui; si eres naçida del mar o si eres natural de la tierra como nosotros.
[1038] G., vieja en su casa, dixo.
[1039] G., dignidad.
[1040] G., que.
[1041] tocauan.
[1042] G., diendo.
[1043] G., estenso.
[1044] G., que de contentarnos mostraua tener deseo, dixo:
[1045] G., tenemos.
[1046] G., diuersas.
[1047] G, de sagrado.
[1048] G., quisiesen.
[1049] G., amauan.
[1050] G., tenia.
[1051] G., diessen abundantemente.
[1052] de vna dueña parienta suya que se llama la cobdiçia.
[1053] G., piezas y cargas.
[1054] G., que de los de aquella tierra estauan menospreçiadas y holladas, reconoçiendo su poco valor.
[1055] G., conçebimiento nuestra amistad con la qual estauamos nosotras enseñoreadas en la mayor parte de la gente hasta alli.
[1056] G., poseer.
[1057] G., ser rico vn hombre.
[1058] G., poseya.
[1059] G., a la riqueza.
[1060] G., nos acoger.
[1061] G., ser la.
[1062] G., y auer estas.
[1063] G., las quales si se remediauan y se echauan fuera.
[1064] G., verian como neçesariamente yrian las cosas.
[1065] G., vuscando.
[1066] G., nuestros enemigos.
[1067] G., y salteadas en medio de aquella ronda, y saliendo a nosotras nos tomaron por los cabellos a ambas y truxieronnos por el poluo y lodo gran rato arrastrando, y dieronnos todos quantos en su compañía lleuauan muchas coçes, puñadas y bofetadas, que por ruyn se tenía el que por lo menos no lleuaua en las manos vn buen golpe de cabellos ó vn pedaço de la ropa que vestiamos. En fin nos dexaron con pensamiento que no podiamos mucho viuir.
[1068] G., de Indias nueuas.
[1069] G., pues.
[1070] G., sufrir.
[1071] G., Y marauillandonos todos.
[1072] G., torno adereçar.
[1073] escreuia.
[1074] G., si por la tassa del arançel en la paga de los derechos se huuiese de seguir.
[1075] G., afirmo.
[1076] G., auian hecho él y sus criados en la feria y por el camino de yr y venir allá.
[1077] G., la.
[1078] G., hirió.
[1079] G., que si no me socorrieran las gentes que pasauan.
[1080] G., y quedó jurando que si me tomaua en algun lugar o boluia más alli, que me acabaria; y ansí yo nunca más bolui allá.
[1081] G., aquellas falsarias.
[1082] G., en.
[1083] G, los saçerdotes y cleriçia.
[1084] G., andauan paseandose por alli, y otros cantando en el coro.
[1085] G. Marauillauame que.
[1086] G, imitassen.
[1087] G., tienen en la montaña.
[1088] G., escriue Luçiano.
[1089] G., ximios o monas, y para esto los vistio todos de grana, y andando vn dia metidos en el teatro en su dança con vn maestro de aquel exerçiçio al qual los encomendó, se allegó a lo ver vn philosopho que conoçia bien el natural de aquel animalexo y echóles vnas nuezes en el medio del corro donde andauan dançando, y los ximios como conoçieron ser nuezes, fruta apropriada a su golosina, desamparando el teatro, corro y maestro se dieron a tomar de la fruta.
[1090] G., no dezia missa en todo el año, y que se mantenia él y vna gran familia que tenía, de la renta de su dignidad.
[1091] G., _añade_: que dezian ser arçediano.
[1092] G., haziendole.
[1093] G., podais.
[1094] y ansi nos salimos.
[1095] G., a su compañia.
[1096] G., passando.
[1097] G., no açertar a la casa de la verdad.
[1098] G., prision y carçel.
[1099] G., contar.
[1100] G., herirla.
[1101] G., nosotros la dauamos.
ARGUMENTO DEL DEÇIMO NONO CANTO[1102]
En el deçimo nono canto que se sigue el auctor trata del trabajo y meseria que ay en el palaçio y seruiçio de los prinçipes y señores, y reprehende a todos aquellos que teniendo alguna habilidad para algun offiçio en que ocupar su vida, se priban de su bienauenturada libertad que naturaleza les dio, y por viuir en viçios y profanidad se subjetan al seruiçio de algun Señor.
GALLO. MIÇILO.
GALLO.--Muchas son las cosas, o ¡Miçilo! que en breue te he narrado, en diuersos estados de la vida aconteçidas. Caydas y leuantamientos, yerros, engaños de todas las condiçiones de los hombres, las quales como honbre esperimentado te lo he con palabras trabajado pintar, tanto que en algunos aconteçimientos te ha pareçido estar presente, por te conplazer y agradar, y _por_ hazer el trabajo de tu vida que con tu flaqueza se pudiese compadeçer; y ya querria que me dixesses qué te pareçe de quanto te he mostrado, quanto sea verdad el tema de mi dezir que tomé por fundamento para te probar quanto esté corrompida la regla y orden de vibir en los honbres y quan torçido vaya todo el comun. Deseo agora de ti saber quál es el estado que en el mundo te pareçe más contento y más feliz, y de dónde se podria dezir que mi thema, fundamento y proposiçion tenga menos cabida y de que no se pueda de todo en todo verificar. Habla, yo te ruego, tu pareçer: porque si por falta de esperiençia te pareçiere a ti que de algun estado no se pueda con justa razon dezir, yo trabajaré como bien esperimentado de te desengañar; y quiero que oy passemos en nuestra conuersaçion mostrandote que ya en el mundo no aya estado ni lugar que no esté deprabado, y en que el honbre pueda parar sin peligro y corroto de su viuir.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, yo puedo con gran razon gloriarme de mi feliçidad, pues entre todos los mortales alcançé tenerte a ti en mi familiar conuersaçion, lo qual tengo por pronostico de mi futura beatitud. No puedo sino engrandeçer tu gran liberalidad, de la qual has comigo vsado hasta aqui, y me admira tu esperiençia y gran saber, y prinçipalmente aquella eloquençia con que tantas y tan diuersas cosas me has narrado; en tanta manera que a todas me has hecho tan presente como si passaran por mí. He visto muy bastantemente la verdad de tu thema y proposiçion, en que propusiste probar todos los honbres tener engaño y en ningun estado auer rectitud. Preguntasme agora te diga qué dubda o perplegidad aya en mi spiritu de que me puedas satisfazer. Çiertamente te quiero confesar vn pensamiento notable que tuue desde mi juuentud; y; avn agora no estoy libre dél; y es que siempre me admiró el estado de los ricos y poderosos prinçipes y señores del mundo; no solamente estimandolos en mi coraçon a ellos por bienauenturados como a poseedores y señores de aquellas riquezas, aparatos y familias que poseyan[1103], pero aun me tuuiera por bienauenturado si como ministro y criado de alguno de aquellos mereçiera yo frequentar su familiaridad, seruiçio y conuersaçion. Porque aunque no estuuiera yo en el punto de la bienauenturança que ellos tienen como poseedores y señores, a lo menos me contentara si por criado y apaniguado yo pudiera gozar de aquella poca feliçidad y contento que dan aquellos aparatos y riquezas a solo el que los ve; y lo mesmo tengo agora, en tanta manera, que si me faltasses a me entretener la vida miserable que padezco me yria para allá, prinçipalmente viendome tan perseguido de pobreza que me pareçe muchas vezes, que viuir en ella no es vibir, pero muy miserable muerte[1104], y me ternia por muy contento si la muerte me quisiesse lleuar antes que passar en pobreza acá.
GALLO.--Admirado me has, ¡o Miçilo! quando auiendote mostrado hasta agora tanta diuersidad de cosas y los grandes infortunios que esten anejos y como naturales a todos los estados de los honbres, a solo el de los ricos tienes inclinada la afiçion, a los quales el trabajo es tan natural; y más me marauillo quando quexandote de tu estado feliçissimo diçes que por huyr de la pobreza ternias por bien trocar tu libertad y nobleza de señor en que agora estás por la seruidumbre y captiuerio a que se someten los que viuen de salario y merçed de algun rico señor; yo condeno este tu deseo y pensamiento por el mas herrado y miserable que en el mundo ay, y ansi confio que tu mesmo te juzgaras por tal quando me acabes de oyr. Porque en la verdad yo en otro tiempo fue desa tu opinion, y por experiençia lo gusté y me subjeté a esa miseria; y te hago saber, por el Criador, que acordarme agora de lo que en aquel estado padeçí se me vienen las lagrimas a los ojos, y de tristeza se me aflixe el coraçon, como de acordarme[1105] de auerme visto en vna muy triste y profunda carçel, donde todos los dias y noches aherrojado en grandes prisiones, en lo obscuro y muy hondo de vna torre, amarrrado de garganta, de manos y pies passé en lagrimas y dolor; ansi aborrezco acordarme de aquel tienpo que como sieruo subjete a señor mi libertad; que se me espeluçan los cabellos, y me tienblan los mienbros como si me acordasse agora de vna gran tenpestad en que en el golfo de Ingalaterra, y otra que en el archipielago de Greçia en otro tienpo passé. Quando me acuerdo de aquella contrariedad de los vientos que de todas partes nos herian el nauio, el mastel y antena roto y las velas echadas al mar, ya sin remo ni gouernalle ni juizio que lo pudiesse regir. Vernos subir vna vez por vna ola que por una gran montaña de agua nos lleuaua a las estrellas, y despues desçendir a los abismos, y façilmente boluernos a cubrir de agua otra ola que venia por sobre puente y plaza del nauio como si ya sorbido el caxco nadaramos a pie por el mar. ¡Hay! que no lo puedo dezir sin sospiro; quando me acuerdo vernos yr con toda la furia que los vientos nos podian lleuar a enuestir con el nauio en vna muy alta roca que parecia fuera del agua, y por comiseraçion de Dios incharse tanto el mar, que cubierta la roca de agua fuemos lleuados por çima en gran cantidad sin alcançar a picar el nauio en ella. Por lo qual, ¡o Miçilo! porque no te puedas quexar en algun tienpo de mí, que te fue mal amigo y consejero, y que viendote inclinado a ese yerro y opinion no aconsejé bien descubriendote el veneno que en este miserable çeuo está ascondido, y el daño que despues de tragado el ançuelo tiene en sí la meluca y bocado que alli deseais comer. Mas antes quiero que teniendo el manxar en la boca bomites la sangre con el dolor antes que prendiendo la punta en el paladar miserablemente arroxes la vida[1106]. Antes que vengas en este peligro te quiero amonestar como amigo, descubriendote la perdiçion[1107] que en este miserable estado de sieruo está ascondido porque en ningun tienpo te puedas quexar de mí: y si lo que yo te dixere no fuere verdad, si lo probar quisieres, entonçes dirás con justa razon que soy el más fabuloso mentiroso que en el mundo ay, y no te fies otra vez de mí; y todo lo que en este proposito dixere quiero dezir prinçipalmente por ti, Miçilo, por satisfaçer a tu perplegidad; y despves quiero que tanbien entiendan por si todos quantos en el mundo son, los quales son dotados de naturaleza de alguna habilidad para aprender, o que saben ya algun arte mechanica, la qual tomada por officio cotidiano, trabajando a la contina se puedan mantener. O aquellos que en alguna manera se les comunicó por su buen natural alguna sçiençia, gramatica, rectorica, o philosophia. Estos tales mereçian ser escupidos y negados de su naturaleza si dexando el exerçiçio y ocupaçion destas sus sçiençias y artes que para la conseruaçion de su bienauenturada libertad les dio, si repudiada y echada de si se lançan en las casas de los prinçipes y ricos honbres a seruir por salario, preçio, xornal y merçed. Con solos aquellos no quiero al presente hablar que el vulgo llama truhanes, chocarreros, que tienen por offiçio lisonjear para sacar el preçio miserable. Que estos tales son locos, neçios, bobos: y porque sé que en los tales ha de aprouechar poco[1108] mi amonestaçion dexarlos he, pues naturaleza los dexó privados del sumo bien, que es de juiçio y razon con que pudiessen diçernir la verdad, y ansi pues ella los dexó por la hez y escoria de los honbres que crió, no la quiero con mi buen consejo al presente repugnar ni contradezir, corrrigiendo lo que ella a su proposito formó; y tanbien porque estos tales son tan inutiles y tan sin habilidad que si les quitassemos por alguna manera este su modo de viuir no restaua sino abrirles el sepulcro en que los enterrar; y ansi ellos por esta causa no les es alguna culpa ni injuria si afrontados y vituperados de sus señores sufren sin sentir con tal que les paguen su xornal vilissimo y interes. Viniendo pues al proposito de nuestra intinçion, harto pienso que haré oy, Miçilo, si con mi elocuençia destruyere aquellas fuertes razones que tienen a ti y a los semejantes _secaçes_, peruertida y conuençida vuestra intinçion; porque neçesariamente han de ser de doblada efficaçia las mias, pues a las vuestras tengo de echar de la posession y fortaleza en que estauan señoreadas hasta aqui, y deuo mostrar ser flacas y de ningun valor y que de aqui adelante no tengais los tales con qué os escusar, encubrir y defender. Quanto a lo primero dizes tú, Miçilo, ser tan brauo enemigo la pobreza en el animo generoso, que por no le poder sufrir te quieres acoger a los palaçios y casas de los poderosos y ricos honbres, en cuya seruidunbre te piensas enrriquezer viuiendo por merçed, preçio, y xornal. ¿Dizes esto, Miçilo?
MIÇILO.--Eso digo, gallo, ser ansi; y no solo yo, pero quantos honbres en el mundo ay.
GALLO.--Por çierto, Miçilo, ya que tienes aborreçida la pobreza en tanta manera que más querrias morir que en ella vibir; yo no hallo quanto remedio os sea para huyr della lançaros a la seruidunbre del palaçio, ni me fatigaria mucho en persuadir a los que esa vida seguis por remedio de vuestra neçesidad el valor y estima en que la propria libertad se deue tener. Pero si yo veo por experiençia que el palaçio no es a los tales menesterosos sino como vn xaraue, o flaca mediçina que algun medico da al enfermo por entretenerle en la vida quedando sienpre el fuego y furia[1109] de la enfermedad en su vigor, ansi que yo no podré apobrar vuestra opinion[1110]. ¿Si sienpre con el palaçio queda la pobreza, sienpre la neçesidad del reçebir, sienpre la ocasion del pedir y tomar? Si avn en aquel estado del palaçio nada ay _entonces_ que se guarde, ninguna que sobre, ninguna que se reserue, pero todo lo que se da y que se reçibe, _todo_ es menester para el ordinario gasto y avn sienpre falta y nunca la neçesidad suple lo que se reçibe[1111], por mejor se deuria tener, Miçilo, aueros quedado en vuestra pobreza con esperança que algun dia os alegrara la prospera fortuna, que no auer venido a estado y causas en que la pobreza se conserua y cria, y avn augmenta como _es_ en la vida que por remedio escogeis. En verdad que el que viuiendo en seruidunbre le pareçe huyr la pobreza no puedo sino afirmar que grandemente a sí mesmo se engaña, pues _sienpre_ veo al tal menesteroso y miserable y en neçesidad de pedir, y que le den.
MIÇILO.--Yo quiero, gallo, responder por mí y por aquellos que la neçesidad los trae a este vibir, con los quales comunicando muchas vezes con mucho gusto y plazer me solian dezir los fundamentos y razones con que apoyauan y defendian su opinion, que a muchos oy dezir que seguian aquella vida del palaçio porque a lo menos en ella no se temia la pobreza, pues que conforme a la costumbre de otros muchos honbres trabajauan auer su cotidiano mantenimiento de su industria y natural soliçitud, porque ya venidos a la vejez, quando las fuerças faltan por flaqueza o enfermedad, esperan tener alli en qué se poder mantener.
GALLO.--Pues veamos agora si esos dizen la verdad. Mas antes me pareçe que con mucho mayor trabajo ganan esos tales el mantenimiento que quantos en el mundo son. Porque lo que alli se gana hase de alcançar con ruegos; lo qual es más caro que todo el trabajo, sudor y preçio conque en el mundo se pueda comprar. Quanto más que avn quieren los señores que se trabaje y se sude el salario; y de cada dia se les augmentan dos mil negoçios y ocupaçiones[1112] para el cunplimiento de las[1113] quales no basta al honbre la natural salud y buena dispusiçion para los acabar[1114]; por lo qual es neçesario venir a enfermedad y flaqueza y cuando los señores[1115] sienten a sus criados que por su indispusiçion no los pueden seruir y abastar a sus negoçios los despiden de su seruiçio, casa y familia[1116]. De manera que claramente ves ser engañados por esa razon, pues les acarreó el palaçio más miseria, enfermedad y trabajo, lleuauan[1117] quando a él fueron.
MIÇILO.--Pues dime agora _tú_ gallo; _pues_ no te pareçe que los miseros como yo sin culpa podrian elegir y seguir aquella vida por gozar (siquiera) de aquel deleyte y contentamiento que da vibir en aquellas anchas y espaçiosas casas, habitaçion y morada de los dioses y de sola persona real? enhastiados y mohinos destas nuestras miserables y ahumadas choças que más son pozilgas de puercos que casas y habitaçion de honbres; y ansi mouidos[1118] someternos a su seruiçio, avnque no se goze alli de más que de la vista de aquellos marauillosos tesoros que estan en aquellos suntuosos aparadores de oro[1119] y de plata, bagillas y tapetes y otras admirables riquezas que entretienen al honbre con sola la vista en deleyte y contentamiento, y avn comiendo y beuiendo en ellos, casi en esperança de los comer y tragar?
GALLO.--Esto es, Miçilo, lo verdadero que primero se auia de dezir, que es causa prinçipal que mueue a los semejantes honbres a trocar su libertad por seruidumbre, que es la cobdiçia y ambiçion de solo gustar y ver las cosas profanas, demasiadas y superfluas; y no el ir a vuscar (como primero deçiades) lo neçesario y conueniente a vuestra miseria[1120], pues eso mejor se halla[1121] en vuestras choças y pobres[1122] casas aunque vaçias[1123] de tesoro, pero ricas por libertad, y esas esperanças que dezis que prometen los señores con la conuersaçion de su generosidad, digo que son esperanças vanas, y de semejante condiçion que las promesas con que el amante mançebo entretiene a su amiga, que nunca le falta vna esperança que la dar de algun suçeso, o herençia que le ha de venir, porque la vanidad de su amor, no piensa poderla conseruar sino con la vana esperança de que algun tienpo[1124] ha de tener grandes tesoros que la dar, y ansi ambos dos confiados de aquella vanidad llegan a la vejez mantenidos de solo el deleyte que aquella vana esperança les dio, abiertas las bocas hasta el morir, y se tienen estos por muy satisfechos porque gozaron de vn contentamiento que les entretubo el viuir, avnque con trabajo y miseria. Desta manera se an los que viben en el palaçio, y avn _es_ de mejor condiçion la esperança destos miseros amantes que la de que se sustentan los que viuen de salario y merçed, porque aquellos permaneçen en su señorio y libertad, y estos no. Son como los compañeros de Ulixes, que transformados por Cyrçes en puercos rebolcandose en el suçio çieno estimauan en más gozar de aquel presente deleyte y miserable contentamiento que ser bueltos a su humano natural.
MIÇILO.--¿Y no te pareçe, gallo, que es gran feliçidad y cosa de gran[1125] estima y valor tener a la contina comunicaçion y familiaridad con ylustres, generosos prinçipes y señores, aunque del palaçio no se sacasse otro bien ni otro prouecho, ni otro interes?
GALLO.--Ha, ha, ha.
MIÇILO.--¿Y de qué te ries, gallo?
GALLO.--Porque nunca oí cosa más digna de reyr. Porque yo no ternia por cosa más vana que comunicar y asistir al Rey más prinçipal que en el mundo ay, si otro interes no se sacasse de alli: ¿pues no me sería igual trabajo en la vida que auer de guardar tanto tienpo aquel respeto, aquel sosiego y asiento, miramiento y seueridad que se deue tener ante la presençia y acatamiento de la gran magestad del Rey? Agora, pues que emos tratado de las causas que les traygan a estos a vibir en tal estado de seruidunbre[1126], vengamos agora a tratar los trabajos, afrentas y injurias que padeçen para ser por los señores elegidos en su seruiçio, y para ser preferidos a otros que estan oppuestos con el mesmo deseo al mesmo salario; y tanbien veremos lo que padeçen en el proçeso de aquella miserable vida, y al[1127] fin en que acaban[1128]. Quanto a lo primero es neçesario que si has de entrar a viuir con algun señor, que vn dia y otro vayas y vengas con gran continuaçion su casa, y que nunca te apartes de sus vmbrales y puerta, aunque te tengan por enojoso y importuno, y aunque con el rostro y con el dedo te lo den a ententer, y aunque te den con la puerta en los ojos no te has de enojar, mas antes has de disimular, y comprar con dineros al portero la memoria de tu[1129] nonbre, y que al llegar a la puerta no le seas importuno. Demas desto es nesçesario que te vistas de nueuo con más sumptuosidad y costa que lo sufren tus fuerças conforme a la magestad[1130] del señor que pretendes[1131] seruir. Para lo qual conuiene que, o vendas tu hazienda[1132], o te empeñes para delante pagar del salario[1133] si al presente no tienes qué vender, y con esto has de vestirte del color y corte que sepas que más vsas o le aplaze al señor[1134] porque en cosa ninguna no discrepes ni passes su voluntad, y tanbien has de mirar que le acompañes con gran cordura do quiera que fuere, y que mires si has de yr adelante, o detrás: en que lugar, o mano. Si has de yr entre los prinçipales, o con la trulla y comunidad de familia por hazer pompa y aparato de gente; y con todo esto has de sufrir con paçiençia aunque passen muchos dias sin que _tu amo_ te quiera mirar a la cara, ni echarte de ver, y si alguna vez fueres tan dichoso que te quisiere mirar, si te llamare y te dixere qualquiera cosa que él quisiere, o se le viniere a la boca, entonçes verás te cubrir de vn gran sudor, y tomarte vna gran congoja, que se te çiegan los ojos de vna súbita turbaçion, prinçipalmente quando ves los que estan al rededor que se ryen viendo tu perplegidad y que mudo no sabes qué dezir. En tanta manera que a vna cosa que acaso te pregunta respondes vn gran disparate por verte cortado, lleno de empacho[1135]. Y a este embaraço de naturaleza llaman los virtuosos que delante estan verguença, y los desuergonçados lo llaman temor[1136] y los maliçiosos dizen que es neçedad y poca esperençia; y tú, miserable, quando has salido tan mal desta primera conuersaçion de tu señor quedas tan mohino y acobardado que de descontento te aborreçes, y despues de auerte fatigado muchos dias y _auer_ passado muchas noches sin sueño con cuydado de asentar y salir con tu intinçion y quando ya has padeçido mil tormentos y aflicçiones, injurias y afrentas, y no por alcançar vn reyno en posesion, o vna çiudad, sino solamente vn pobre salario de çinco mil marauedis, ya que algun buen hado te faboreçio, al cabo de muchos dias vienen a informarse de ti y de tu habilidad[1137], y esta esperiençia que de tu persona[1138] se haze no pienses que le es poca vfaneza y presunçion al[1139] señor, porque le es gran gloria quererse seruir[1140] de honbres cuerdos y habiles[1141] para qualquiera cosa que se les encomiende; y avn te has de aparejar que han de hazer examen y informaçion de tu vida y costunbres. ¡O desuenturado de ti! que congojas te toman quando piensas si por maliçia de vn ruyn vezino que quiera informar de ti vna ruyn cosa, o que quando moço passó por ti alguna liuiana flaqueza, y por no te ver auentajado, por tener enuidia de tus padres, o linaje informa mal de ti, por lo qual estás en ventura, de ser desechado y excluido; y tanbien como acaso tengas algun opositor que pretenda lo que tú y te contradiga, es neçesario que con toda su diligencia rodee todas las cabas y muros por donde pueda contraminar y abatir tu fortaleza.
Este tal ha de examinarte la vida y descubrirte lo que esté muy oculto y enterrado por la antigüedad del tienpo[1142] y sabida alguna falta, o miseria, ha de procurar con toda su industria porque el Señor lo sepa. Que tengo por mayor el daño que resulta en tu persona saber el señor tu falta verdadera, o impuesta, que no el prouecho que podra resultar de seruirse de ti todos los dias de su vida. Considera ¡o Miçilo! al pobre ya viejo y barbado traerle en examen _su cordura_, _su linaje_, _costunbres y ser_; de lo que ha estudiado, qué sabe, qué ha aprendido; y si estaua en opinion de sabio hasta agora, y con ello cunplia, agora ha de mostrar lo que tiene verdadero. Agora, pues, pongamos que todo te suçeda bien y conforme a tu voluntad. Mostraste tu discreçion y habilidad[1143] y tus amigos, vezinos y parientes todos te faboreçieron y informaron de ti bien. El señor te reçibio; la muger te açepto; y al mayordomo despensero y ofiçiales y a toda la casa plugo con tu venida. En fin vençiste. ¡O bienauenturado vençedor[1144] de vna gran vitoria!; mereçes ser coronado como a trihunfador de vna antigua Olinpia[1145], o que por ti se ganó el reyno de Napoles o pusiste sobre el muro la vandera en la Goleta. Razon es que reçibas el premio y corona igual á tus méritos, trabajos y fatigas. Que de aqui adelante vibas descansado, comas y bebas sin trabajo de la abundançia del señor, y como suelen dezir, de oy más duermas a pierna tendida. Mas ante todo esto es al reues. Porque de oy más no has de sosegar a comer ni a beber. No te ha de vagar, dormir ni pensar vn momento con oçio en tus proprias miserias[1146] y neçesidades; porque sienpre has de asistir a tu señor, a tu señora, hijos y familia. Sienpre despierto, sienpre con cuydado, sienpre soliçito de agradar más a tu señor, y quando todo esto huuieres hecho con gran cuydado, trabajo y soliçitud te podrá dezir tu señor que heziste lo que eras obligado, que para esto te cogio por su salario y merçed, porque si mal siruieras te despidiera y no te pagara, porque él no te cogio para holgar. En fin mil cuydados, trabajos y pasiones, desgraçias y mohinas te suçederan de cada dia en esta vida de palaçio; las quales no solamente no podra sufrir vn libre y generoso coraçon exerçitado en vna[1147] virtuosa ocupaçion, o estudio de buenas letras, pero aun no es de sufrir de alguno que por pereza, cobdiçia y ambiçion desee comunicar aquellas grandeças y sumptuosidades agenas que de si no le dan algun otro interes más que[1148] verlas con admiraçion sin poderlas poseer. Agora quiero que consideres la manera que tienen estos señores para señalar el salario que te han de dar en cada vn año por tu seruiçio. El procura que sea a tienpo y a coyuntura y con palabras y maneras que sean tan poco que _si puede_ casi le siruas de valde, y pasa ansi que ya despues de algunos dias que te tiene asegurado y que a todos tus parientes y amigos y a todo el pueblo has dado a entender que le sirues ya, quando ya siente que te tiene metido en la red y muestras estar contento y hufano y que preçias de le seruir, vn dia señalado, despues de comer hazete llamar delante de[1149] su muger y de algunos amigos iguales a él en edad, auariçia y condiçion, y estando sentado en su[1150] silla como en teatro, o tribunal, limpiandose con vna paja los dientes _hablando_ con gran grauedad y seueridad te comiença a dezir. Bien has entendido, amigo mio, la buena voluntad que emos tenido a tu persona, pues teniendote respeto te preferimos en nuestra compañia y seruiçio a otros muchos que se nos ofreçieron y pudieramos reçebir. Desto, pues, has visto por esperiençia la verdad no es menester agora referirlo aqui, y ansi por el semejante tienes visto el tratamiento, orden y ventajas que en estos dias has tenido en nuestra casa y familiaridad. Agora, pues, resta que tengas cuenta con nuestra llaneza, poco fausto, que conforme a la pobreza de nuestra renta viuimos recogidos, humildes como çiudadanos en ordinario comun. De la mesma manera querria que subjetasses el entendimiento a viuir con la mesma humildad, y te contentasses con aquello poco que por ti podemos hazer del salario comun[1151], teniendo antes respeto al contentamiento que tu persona terna de seruirme a mí, por[1152] nuestra buena condiçion, trato y familiaridad; y tambien con las merçedes, prouechos y fabores que andando el tienpo te podemos hazer. Pero razon es que se te señale alguna cantidad de salario y merçed, y quiero que sea lo que te pareçiere a ti. Di lo que te pareçera, porque por poco no te querria desgraçiar. Esto todo que tu señor te ha dicho te pareçe tan gran llaneza y fabor que de valde estás por le seruir, y ansi enmudeçes vista su liberalidad; y porque no ve que no quieres dezir tu pareçer soys conçertados que lo mande vno de aquellos que estan alli viejos, auarientos, semejantes y criados de la moçedad con él. Luego el terçero te comiença a encareçer la buena fortuna que has auido en alcançar a seruir tan valeroso señor. El qual por sus meritos y generosidad todos quantos en la çiudad ay le desean seruir y tú te puedes tener por glorioso, pues todos quedan enuidiosos[1153] deseando tu mesmo bien; avnque[1154] los fabores y merçedes que te puede cada dia hazer son bastantes para pagar qualquiera seruiçio sin alguna comparaçion, porque parezca que so color y titulo del salario te pueda[1155] mandar, reçibe agora çinco mil maravedis en cada vn año con tu raçion; y no hagas caudal desto que en señal de açeptarte por criado te lo da para vnas calças y vn jubon, con protestaçion que no parará aqui, porque más te reçibe a titulo de merçed, debajo del qual te espera pagar; y tú confuso sin poder hablar lo dexas ansi, arrepentido mil vezes de auer venido a le seruir, pues pensaste a trueque de tu liberdad remediar con vn razonable salario _toda_ tu pobreza y neçesidades con las quales te quedas como hasta aqui, y avn te ves en peligro que te salgan más. Sy dizes que te den más, no te aprouechará y dezirte han que tienes ojo a solo el interes y que no tienes confiança ni respeto al señor; y avnque ves claro tu daño no te atreues[1156] despedir, porque todos diran que no tienes sosiego ni eres para seruir vn señor ni para le sufrir; y si dixeres el poco salario que te daua, injuriaste, porque diran que no tenias meritos para más. Mira batalla tan miserable y tan infeliz. ¿Que harás? Neçesitaste a mayor neçesidad; pues por fuerça has de seruir confiado solo de la vana esperança de merçed, y la mayor es la que piensa la que te haze en se seruir de ti, porque todos estos señores tienen por el prinçipal articulo de su fe, que los hizo tan valerosos su naturaleza, tan altos, de tanta manifiçençia y generosidad que el soberano poder afirman tenersele[1157] vsurpado. Es tanta su presunçion que les paraece que para solos ellos y para sus hijos y desçendientes es poco lo que en el mundo ay, y que todos los otros honbres que en el mundo viben son estiercol, y que les basta solo pan que tengan qué comer, y el sol que los quiera alunbrar, y la tierra que los quiera tener sobre sí; y teniendo ellos diez y veynte[1158] cuentos de renta y más, no les pareçe vn marauedi: y si hablan de vn clerigo que tiene vn beneffiçio que le renta çien ducados, o mil, santiguanse con admiraçion: y preguntan a quien se lo dize si aquel beneffiçio tiene pie de altar; qué puede valer; y muy de veras tienen por opinion que para ellos solos hizo naturaleza el feysan, el francolin, el abutarda, _gallina_ y perdiz y todas las otras aues preçiadas, y tienen muy por çierto que todo hombre es indigno de lo comer. Es, en conclusion, tanta su[1159] soberuia y ambiçion _destos_ que tienen por muy aueriguado que todo honbre les deue a ellos salario por quererse dellos seruir; ya que has visto como eligen los hombres a su proposito, oye agora cómo se han contigo en el discurso de tu seruiçio. Todas sus promesas verás al reues, porque luego se van hartando y enhadando de ti, y te van mostrando con su desgraçia y desabrimiento que no te quieren ver, _y_ procuran dartelo a entender en el mirar y hablar y en todo el tratamiento de tu persona. Dizen que veniste tarde al palaçio y que no sabes seruir y que no ay otro hombre del palaçio sino el que vino a él de su niñez. Si tiene la mujer o hija moça y hermosa, y tú eres moço y gentil hombre tiene de ti zelos, y vibe sobre auiso recatandose de ti: mirate a las manos, a los ojos, a los pies. Mandan al mayordomo que te diga vn dia que no entres en la sala y comunicaçion del señor, y otro dia _te_ dize que ya no comas en la mesa de arriba, que te bajes abajo al tinelo a comer, y si porfias por no te injuriar mandan al paje que no te dé silla en que te asientes, y tu tragas destas injurias dos mil por no dar al vulgo mala opinion de ti. ¡Quanta mohina y pesadumbre reçibes en verte ansi tratar! y ves la nobleza de tu libertad trocada por vn vil salario y merçed. Verte llamar cada hora criado y sieruo de tu señor. ¿Qué sentira tu alma quando te vieres tratar como a más vil esclauo que dineros costó? Que criado y sieruo te han de llamar; y no te puedes consolar con otra cosa sino con que no naçiste esclauo, y que cada dia te puedes libertar si quisieres, sino que no lo osas hazer porque ya elegiste por vida el seruir, y quando ya el mundo y tu mal hado te ven ya desabrido y medio desesperado, o por manera de piedad, o por te entretener y prendarte para mayor dolor, date vn çevo muy delicado, vna dieta cordial como a honbre que está para morir, y suçede que se van los señores vn dia a holgar a vna huerta, o romeria, mandan aparejar la litera en que vaya la señora y auisan a toda la gente que esté a punto, que han todos de caualgar; _y_ quando está a cauallo el señor y la señora está en la litera, mandate la señora a gran priesa llamar. ¿Que sentira tu alma quando llega el paje con aquel fabor? Estás en tu cauallo enjaezado a toda gallardia y cortesania, y luego partes con vna braua furia por ver tu señora qué te quiere mandar[1160]. Y ella haziendose toda pedaços de delicadeça y magestad te comiença a dezir: Miçilo, ven acá; mira que me hagas vna graçia, vn soberano seruiçio y plazer. Haslo de hazer con buena voluntad, porque tengo entendido de tu buena diligençia y buena inclinaçion que a ti solo puedo encomendar vna cosa tan amada de mi[1161], y de ti solo se puede fiar. Bien has visto quanto _yo_ amo a la mi armenica perrica graçiosa; está la miserable preñada y muy çercana al parto, por lo qual no podre sufrir que ella se quede acá. No la oso fiar[1162] destos mal comedidos criados que avn de mi persona no tienen cuydado, quanto menos se presume que ternan de la perrilla, avnque saben que la amo como a mí. Ruegote mucho que la traigas en tus manos delante de ti con el mayor sosiego que el cauallo pudieres lleuar, porque la cuytada no reçiba algun daño en su preñez; y luego el buen Miçilo reçibe la perrilla encomendada a su cargo de lleuar, porque casi lloraua su señora por se la encomendar, que nunca a las tales se les ofreçe fabor que suba de aqui. ¡Qué cosa tan de reyr será ver vn escudero gallardo, graçioso, o a vn honbre honrrado de barba larga y grauedad lleuar por medio de la çiudad vna perrica miserable delante de sí, que le ha de mear y ensuçiar sin echarlo él de ver! y con todo esto quando se apean y la señora demanda su armenica no le faltará alguna liuiana desgraçia que te poner por no te agradeçer el trabajo y afrenta que por ella pasaste. Dime agora, Miçilo, ¿quál hombre ay en el mundo por desuenturado y miserable que sea, que por ningun interes de riqueza ni tesoro que se le prometa, ni por gozar de grandes deleytes que a su imaginaçion se le antojen auer en la vida del palaçio, trueque la libertad, bien tan nunca bastantemente estimado de los sabios, que dizen que no ay tesoro con que se pueda comparar; y viban en estos trabajos, vanidades, vurlerias y verdaderas niñerias del mundo en seruidumbre y captiuerio miserable? ¡Quál será, si de seso totalmente no está pribado, y mira sienpre con ojos de alinde las cosas, con que todas se las hazen muy mayores sin comparaçion? ¿Quién es aquel que teniendo algun offiçio, o arte mecanica, avnque sea de vn pobre çapatero como tú, que no quiera más con su natural y propria libertad con que naçio ser señor y quitar y poner en su casa conforme a su voluntad, dormir, comer, trabajar y holgar quando querra, antes que a voluntad agena viuir y obedeçer?
MIÇILO.--Por çierto, gallo, conuençido me tienes a tu opinion por la efficaçia de tu persuadir, y ansi digo de hoy más que quiero más vibir en mi pobreza con libertad que en los trabajos y miserias del ageno seruiçio viuir por merçed. Pero pareçe que aquellos solos seran de escusar, a los quales la naturaleza puso ya en edad razonable y no les dio offiçio en que se ocupar para se mantener. Estos tales no pareçe que seran dignos de reprehension si por no padeçer pobreza y miseria quieren seruir.
GALLO.--Miçilo, engañaste; porque esos muchos más son dignos de reprehension, pues naturaleza dio a los honbres muchas artes y offiçios en que se puedan ocupar, y a ninguno dexó naturaleza sin habilidad para los poder aprender; y por su oçio, negligençia y viçio quedan torpes y neçios y indignos de gozar del tesoro inestimable de la libertad; del qual creo que naturaleza en pena de su negligençia los privó; y ansi mereçen ser con vn garrote vivamente castigados como menospreçiadores del soberano bien. Pues mira agora, Miçilo, sobre todo, el fin que los tales han. Que quando han consumido y empleado en esta suez y vil trato _la flor de_ su edad, ya que estan casi en la vejez, quando se les ha de dar algun galardon, quando pareçe que han de descansar, que tienen ya los miembros por el seruiçio contino inhabiles para el trabajo; quando tienen obligados a sus señores a alguna merçed, no les falta vna brizna, vna miserable ocasion para le despegar de sí. Dize que por tener grande edad le perdio el respeto que le deuia como a señor. O que le trata mal sus hijos; o que quiere mandar más que él; y si eres moço leuantate que te le quieres echar con la hija, o con la muger; o que te hallaron hablando con vna donzella de casa en vn rincon. De manera que nunca les falta con que infame y miserablemente los echar, y avn sin el salario que siruio, y donde penso el desuenturado del sieruo que auia proueydo a la pobreza y neçesidad en que pudiera venir se ofreçio de su voluntad a la causa y ocasion de muy mayor, pues echado de aquellas agenas casas viene forçado al hospital. Alli viejos los tales y enfermos y miserables los dan de comer y beber y sepoltura por limosna y amor de Dios. Resta agora, Miçilo, que quieras considerar como cuerdo y auisado animo todo lo que te he representado aqui, porque todo lo esperimenté y passó por mí. No çeues ni engañes tu entendimiento con la vanidad de las cosas desta vida, que talmente suelen engañar, y mira bien que Dios y naturaleza a todos crian y produçen con habilidad y estado de poder gozar de lo bueno que ella crió, si por nuestro apetito, oçio y miseria no lo venimos a perder, y de aqui adelante contentate con el estado que tienes, que no es çierto digno de menospreçiar.
MIÇILO.--¡O gallo bienauenturado! que bienauenturado me has hecho oy, pues me has auisado de tan gran bien; yo te prometo nunca serte ingrato a benefiçio de tanto valor. Solo te ruego no me quieras desamparar que no podre viuir sin ti; y porque es venido el dia huelga, que quiero abrir la tienda por vender algun par de çapatos de que nos podamos mantener oy.
_Fin del deçimo nono canto del gallo._
NOTAS:
[1102] G., canto del gallo.
[1103] G., poseen.
[1104] G., morir.
[1105] G., acordarsseme.
[1106] G., el daño que despues de tragado el çeuo en el anzuelo está, y teniendo la meluca en la boca para la tragar no te la hago echar fuera antes que prendiendo la punta en tu paladar bomites la sangre y vida con dolor.
[1107] G., el veneno.
[1108] G., no ha de aprouechar mi.
[1109] G., fuerça.
[1110] G., ¿como podre yo aprobar vuestra opinion?
[1111] G., se suple.
[1112] G., pleytos.
[1113] G., los.
[1114] G., poder soliçitar.
[1115] G., los sienten.
[1116] G., y casa.
[1117] G., trabajo, y por el consiguiente más miseria y enfermedad que lleuan.
[1118] G., deuen desear aquella vida, por solo el deleyte y contentamiento que da vibir en aquellas anchas y espaçiosas casas, habitaçion de dioses y de sola persona Real y inçitados de aquellas grandes esperanças que prometen aquellos poderosos señores con su real y generosa conuersaçion.
[1119] G., por gozar solamente de aquellos marauillosos tesoros, aparadores de oro.
[1120] G., al cunplimiento de vuestra neçesidad.
[1121] G., hallara.
[1122] G., propias.
[1123] G., pobres.
[1124] G., día.
[1125] G., grande.
[1126] G., en tal vida.
[1127] G., a la.
[1128] G., acaben.
[1129] G., porque se acuerde de tu.
[1130] G., dignidad.
[1131] G., que vas a.
[1132] G., patrimonio.
[1133] G., seruiçio.
[1134] G., a tu amo.
[1135] G., que te aconteçe que preguntandote el señor que hombre fue el rey Tholomeo, respondas tu que fue hermano y marido de Clopatra; o otra cosa que va muy lexos de la intinçion de tu señor.
[1136] G., dizen que es temor.
[1137] G., de tu habilidad, persona y linaje.
[1138] G., y esta pesquisa que de ti.
[1139] G., a tu.
[1140] G., que digan que se sirue.
[1141] G., sabios y cuerdos.
[1142] G., oculto y sonoliento.
[1143] G., tu saber, cordura y discreçion.
[1144] G., trihunfador.
[1145] G., mereçes, no de roble o arrayan como los otros en la Olimpia.
[1146] G., cosas.
[1147] G., alguna.
[1148] G., de.
[1149] G., ante.
[1150] G., vna gran.
[1151] G., quanto a grandes salarios.
[1152] G., con.
[1153] G., inuidiosos.
[1154] G., pues.
[1155] G., puede.
[1156] G., osas.
[1157] G., les tienen.
[1158] G., çinquenta.
[1159] G., la.
[1160] G., que te manda tu señora.
[1161] G., que yo tanto amo.
[1162] G., confiar.
ARGUMENTO DEL VIGESSIMO Y VLTIMO CANTO
En este vigessimo canto el auctor representa a Demophon, el qual viniendo vn dia a casa de Miçilo su vezino a le visitar le halló triste y afligido por la muerte de su gallo, y procurando dexarle consolado se vuelue a su casa.
DEMOPHON. MIÇILO.
DEMOPHON.--¡O Miçilo! vezino y amigo mio, ¿qué es la causa que ansi te tiene atormentado por cuydado y miserable aconteçimiento? veote triste, flaco, amarillo con representaçion de philosopho, el rostro lançado en la tierra, pasearte por este lugar obscuro dexado tu contino offiçio de çapateria en que tan a la contina te solias ocupar con eterno trabajo, ¿consumes agora el tiempo en sospiros? Nuestra igual edad, vezindad y amistad te obliga a fiar de mí tus tan miserables cuydados; porque ya que no esperes de mí que cunpliese tus faltas ayudarte he con consejo; y si todo esto no estimares, bastarte ha saber que mitiga mucho el dolor comunicar la pena, prinçipalmente contandose a quien en alguna manera por propria la sienta. ¿Qué es de tu belleza y alegria, desemboltura y comunicaçion con que a todos tus amigos y vezinos te solias dar de noche y de dia en çenas y combites y fuera dellos? ya son pasados muchos dias que te veo recogido en soledad en tu casa que ni me quieres ver ni hablar, ni visitar como solias.
MIÇILO.--¡O mi Demophon! mi muy caro hermano y amigo. Solo esto quiero que como tal amigo de mí sepas, que no sin gran razon en mí ay tan gran muestra de mal. Prinçipalmente quando tienes de mí bien entendido que no qualquiera cosa haze en mí tan notable mudança, pues has visto en mí auer disimulado en varios tienpos notables toques de fortuna y infortunios tan graues que a muy esforçados varones huuieran puesto en ruyna, y yo con igual rostro los he sabido passar. Avnque comunmente se suele dezir que al pobre no ay infortunio, que aunque esto sea ansi verdad no dexamos de sentir en nuestro estado humilde lo que al anima le da a entender su natural. Ansi que tengo por çierto, Demophon, que no ay igual dolor de perdida ni miseria que con gran distançia se compare con el mio.
DEMOPHON.--Mientras más me le has encareçido más me has augmentado la piedad y miseria que tengo de tu mal; de donde naçe en mí mayor deseo de lo saber. Por tanto no reserues en tu pecho tesoro tan perjudiçial, que no hay peor espeçie de auariçia que de dolor. Por çierto en poco cargo eres a naturaleza pues pribandote del oro y riquezas, de pasiones y miserias fue contigo tan liberal que en abundançia te las comunicó. Dime porqué ansi te dueles, que no podré consentir lo passes con silençio y disimulaçion.
MIÇILO.--Quiero que ante todas las cosas sepas, ¡o Demophon! que no es la que me fatiga falta de dineros para que con tus tesoros me ayas de remediar, ni de salud para que con medicos me la ayas de restituir. Ni tanpoco me aflixo por mengua que me hagan las tus vasijas, ni aparatos y arreos de tapetes y alhajas con que en abundançia te sueles seruir. Pero faltame de mi casa vn amigo, vn conpañero de mis miserias y trabajos y tan igual que era otro yo; con el qual poseya yo todos los tesoros y riquezas que en el mundo ay; faltame, en conclusion, vna cosa, Demophon, que con ningun poder ni fuerças tuyas la puedes suplir: por lo qual me escuso de te la dezir, y a ti de la saber.
DEMOPHON.--No en vano suelen dezir, que al pobre es proprio el filisofar, como agora tú; yo no creo que has aprendido esa retorica en las scuelas de Athenas, con que agora de nueuo me encareçes tu dolor: ni sé qué maestro has tenido della de poco acá.
MIÇILO.--Ese maestro se me murio, cuya muerte es causa de mi dolor.
DEMOPHON.--¿Quien fue?[1163].
MIÇILO.--Sabras, amigo, que yo tenia vn gallo que por mi casa andaua estos dias en conpañia destas mis pocas gallinas que las albergaua y recogia y defendia como verdadero marido y varon. Suçedio que este dia de carnestolendas que passó, vnas mugeres desta nuestra vezindad, con temeraria libertad, habiendo solamente cuenta, y pareçiendoles que era el dia priuillegiado me entraron mi casa estando yo ausente, que cautelosamente aguardaron que fuesse ansi, y tomaron mi gallo y lleuaronle al campo, y con gran grita y alarido le corrieron arroxandosele las vnas a las otras: y como quien dize[1164], daca el gallo, toma el gallo, les quedauan las plumas en la mano. En fin fue pelado y desnudo de su adornado y hermoso vestido; y no contentas con esto, rendiendosele el desuenturado sin poderles huyr, confiandose de su inoçençia: pensando que no pasara adelante su tirania y[1165] crueldad, subjetandoseles con humildad, pensando que por esta via las pudiera conuençer y se les pudiera escapar, sacaron de sus estuches cuchillos, y sin tener respecto alguno a su inoçençia le cortaron su dorada y hermosa çeruiz, y de comun acuerdo hiçieron çena opulenta dél.
DEMOPHON.--Pues ¿por faltarte vn gallo te afliges tanto que estás por desesperar? Calla que yo lo quiero remediar con embiarte otro gallo criado en mi casa, que creo que hará tanta ventaja al tuyo quanta haze mi despensa a la tuya para le mantener.
MIÇILO.--¡O Demophon! quanto viues engañado en pensar que mi gallo perdido con qualquiera otro gallo se podria satisfazer.
DEMOPHON.--¿Pues qué tenia más?
MIÇILO.--Oyeme, que te quiero hazer saber que no sin causa me has hallado philosopho rectorico oy.
DEMOPHON.--Dimelo.
MIÇILO.--Sabras que aquel gallo era Pythagoras el philosopho, eloquentissimo varon, si le has oydo dezir.
DEMOPHON.--Pythagoras, muchas vezes le oy dezir. Pero dime ¿cómo quieres que entienda que el gallo era Pythagoras: que me pones en confusion?
MIÇILO.--Porque si oyste dezir de aquel sapientissimo philosopho, tambien oyrias dezir de su opinion.
DEMOPHON.--¿Quál fue?
MIÇILO.--Este afirmó que las animas passauan de vn cuerpo a otro. De manera que dixo que muriendo vno de nosotros luego desanparando nuestra alma este nuestro cuerpo en que vibio se passa a otro cuerpo de nueuo a viuir: y no sienpre a cuerpo de honbre. Pero aconteçe que el que agora fue rey passar[1166] a cuerpo de vn puerco, vaca ó leon, como sus hados y suçeso[1167] lo permiten, sin el alma lo poder evitar; y ansi el alma de Pythagoras despues aca que naçio auia viuido en diuersos cuerpos, y agora viuia en el cuerpo de aquel gallo que tenia yo aqui.
DEMOPHON.--Esa manera de dezir ya la oy que la afirmaua él. Pero era un mentiroso, prestigioso y embaydor, y tanbien como el era efficaz en el persuadir y aquella gente de su tienpo era sinple y ruda, façilmente les hazia creer qualquiera cosa que él quisiesse soñar.
MIÇILO.--Çierto es yo que ansi como lo dezia era verdad.
DEMOPHON.--¿Como ansi?
MIÇILO.--Porque en aquel gallo me habló y me mostró en muchos dias ser él.
DEMOPHON.--¿Que te habló? Cosa me cuentas digna de admiraçion. En tanta manera me marauillo de[1168] lo que dices por cosa nueua que sino huuiera conoçido tu bondad y sinçera condiçion pensara yo agora que estauas fuera de seso y que como loco deuaneas. O que teniendome en poco pensauas con semejantes sueños vurlar de mí. Pero por Dios te conjuro ¡o Miçilo! y por nuestra amistad, la qual por ser antigua entre nos[1169] tiene muestra de deydad, me digas muy en particular todo lo que en la verdad es.
MIÇILO.--¡O Demophon! que sin lagrimas no te lo puedo dezir, porque sé yo solo lo mucho que perdi. Auianme tanto faboreçido los hados que no creo que en el mundo haya sido honbre tan feliz como yo. Pero pareçeme que este fabor fue para escarneçer de mí, pues me comunicaron tan gran bien con tanta breuedad, que no parece sino que como anguila se me deleznó. Solamente me pareçe que entendí mientra le tuue en le apretar en el puño para le poseer, y quando pense que le tenía con alguna seguridad se me fue. Tanbien sospecho que los hados me quisieron tentar si cabia en mí tanto bien, y por mi mala suerte no fue dél mereçedor; y porque veas si tengo razon de lo encareçer, sabras que en él tenía yo toda la consolaçion y bienauenturança que en el mundo se podia tener. Con él pasaua yo mis trabajos de noche y _de_ dia: no auia cosa que yo quisiesse saber o auer que no se me diesse a medida de mi voluntad. El me mostró la vida de todos quantos en el mundo ay: lo bueno y malo que tiene la vida del rey _y_ del çiudadano, del cauallero, del mercader y del labrador. El me mostró quanto en _el_ çielo y el infierno ay, porque me mostró a Dios y todo lo que gozan los bienauenturados allá. En conclusion ¡o Demophon! yo perdi vn tesoro que ningun poderoso señor en el mundo más no pudo poseer.
DEMOPHON.--Por çierto tengo, ¡o Miçilo! sentir con mucha razon el gran mal que te han hecho esas mugeres en pribarte de tanto bien, quando queriendo satisfazer a sus vanos apetitos, çelebrando sus lasçiuas y adulteras fiestas no perdonan cosa dedicada ni reseruada por ningun varon, con tanto que executen su voluntad. No miraron que tú no eras honbre con quien tal dia se suelen festejar, y que por tu edad no entras en cuenta de los que çelebran semejantes fiestas. Que los moços ricos subjetos al tirano y lasçiuo[1170] amor, enpleados en las contentar no les pueden negar cosa que haga a su querer, y ansi por[1171] los entretener les demandan en tales dias cosas curiosas, en el cumplimiento de las quales conoçen ellas su mayor y más fiel enamorado y seruidor; y ansi agora dandoles a entender que para su laçiuia no los han menester en el tienpo que entra[1172] de la quaresma, mostrando gran voluntad de se contener pelan aquellos gallos en lugar de la juuentud; mostrando menospreçiar su gallardia por ser tienpo santo el que entra, y que no se quieren dellos en este tienpo seruir; y ansi, burlando dellos, pelan aquellos gallos en su lugar, dando a entender que los tengan en poco, pues pelados de toda su pluma y hazienda en el tienpo pasado que les fue disimulado el luxuriar, ya, recogiendose a la santidad, los dexan[1173]; ¡o animal tirano y ingrato a todo bien!; que en todas sus obras se preçian mostrar su mala condiçion. _¿Y no vian que tú no estauas en edad para vurlar de ti?_
MIÇILO.--Y avn por conocer yo bien esa verdad ni me casé, ni las quise ver; y avn no me puedo escapar de su tirania, que escripto me dizen que está que no ay honbre a quien no alcançe siquiera la sombra de su veneno y maldiçion. Solamente me lastima pensar que ya que me auian de herir no fue de llaga que se pudiesse remediar. Quitaronme mi consejero, mi consuelo y mi bien. Avn pluguiesse a Dios que en este tienpo tan santo se recogiessen de veras y sin alguna fiçion[1174] tratassen de veras la virtud. Ayunar, no beber, ni comer con tanta disoluçion, no se afeytar, ni vestirse tan profanamente, ni vurlar, ni mofar como en otro qualquiera tienpo comun[1175]. Pero vemos que sin alguna rienda viben el dia de quaresma como qualquiera otro. Son sus fiestas las que aborreçe Dios, porque no son sino para le ofender.
DEMOPHON.--Por çierto, Miçilo, espantado estoy de ver la vurla destas vanas mugeres; con quantas inuençiones[1176] passan su tienpo, y quantas astuçias vsan para sacar dineros de sus amantes. Prinçipalmente en estos pueblos grandes de villas y çiudades; porque estas cosas no las saben los aldeanos[1177], ni ha llegado del todo la maliçia humana por allá. Por çierto cosas ay de gran donayre que se inuentan en estos pueblos grandes[1178]; con las quales _los inuentores dellas_ entretienen sus cosas, y hazen sus hechos[1179] por su proprio fin de cada qual y interes; _por çierto que me tienen de cada dia en más admiraçion_. Prinçipalmente en este pueblo donde ay tanta concurrencia de gentes, o por causa de corte Real o por[1180] chançelleria; porque la diuersidad de estrangeros haze dar en cosas, y inuentar donayres que confunden el ingenio auerlas solamente de notar. Quantas maneras de santidades fingidas, romerias, bendiçiones y peregrinaçiones. Tanto hospital, colejios de santos y santas; casas de niños _y_ niñas é _hospitales de_ viejos. Tanta cofradia de disçiplinantes _de la cruz y de la pasion_, y proçesiones. Tanto pedigueño de limosnas, que más son los que piden que son los pobres que lo[1181] quieren[1182] reçebir.
MIÇILO.--Por çierto, Demophon, tú tienes mucha razon y vna de las cosas de que yo estoy más confuso es de ver que en este nuestro lugar, siendo tan noble y el más prinçipal de nuestra Castilla, donde[1183] ay más letrados y honbres más agudos en la conuersaçion y cosas del mundo y cortesanía, y en estas flaquezas y engaños que se ofreçen[1184], son todos en vn común más façilmente arroxados y derrocados que en todos quantos en otros pueblos ay; y avn engañados para lo aprobar, auctorizar y seguir[1185]. Que se atreua vn honbre a entrar aqui en este pueblo donde está la flor de cordura y agudeça y discreçion, y que debajo de vn habito religioso engañe a todo estado eclesiastico y seglar, diziendo que hará boluer los rios atras, y hará cuaxar el mar, y que forçará los demonios que en los infiernos estan, y que hará[1186] parir quantas[1187] mugeres son, quanto quiera que de su naturaleza sean esteriles y que no puedan conçebir[1188], y que en esto vengan a caer todos los más prinçipales y generosos prinçipes y señores, y se le vengan a rendir quantas dueñas y donzellas viben en este lugar[1189]. Que se sufra vibir en este pueblo vn honbre que debajo de nonbre de Juan de Dios, no se le çierre puerta de ningun Señor ni letrado, ni se le niegue cosa alguna que quiera demandar, y después le quemen públicamente por sometico engañador. _Pues, ¿no se ha disimulado tanbien un clerigo que auia sido primero frayle veynte años, al qual por tener muestra de gran santidad le fue encargado aquel colegio de niñas? tal sea su salud qual dellas cuenta dio._ ¿En que está esto, amigo?
DEMOPHON.--A tu gallo quisiera yo, Miçilo que lo huuieras preguntado antes que a mí porque él te supiera mejor satisfazer. Pero para mi bien creo que en alguna manera deuo de açertar; que creo que de los grandes pecados que ay en este lugar[1190] viene esta comun confusion, o çeguedad. _Que_ como no hay en este pueblo más prinçipal ni más comun que pecados y ofensas de Dios; pleytos, hurtos, vsuras, mohatras, juegos, blasfemias, symonias, trapazas y engaños, y despues desto una puteria general, la qual ni tiene punto, suelo, ni fin. Que ni se reserua dia, ni fiesta, quaresma, ni _avn_ Semana Santa ni pasqua en que se çese[1191] de exerçitar como offiçio conueniente a la republica, permitido y aprobado por neçesario en la ley, en pena deste mal nos çiega Dios nuestros entendimientos, orejas y ojos, para que auisandonos no entendamos, y oyendo no oyamos, y con ojos[1192] seamos como çiegos que palpamos la pared. En tanta manera somos traydos en çeguedad que estamos rendidos al engaño muy antes que se ofrezca el engañador. Hanos hecho Dios escarnio, mofa y risa a los muy chicos[1193] niños de _muy_ tierna edad. ¿En qué lugar por pequeño que sea se consentira, o disimulará lo mucho, ni lo muy poco que se disimula y sufre aqui? ¿Dónde hay tanto juez sin justiçia como aqui? ¿Dónde tanto letrado sin letras como aqui? ¿Dónde tanto executor sin que se castigue[1194] la maldad? ¿Dónde tanto escribano, ni más comun el borron? Que no ay honbre de gouierno en este pueblo que trate más que su proprio interes, y como más se auentajará. Por esto permite Dios que vengan vnos zarlos, o falsos prophetas que con embaymientos, aparençias y falsas demostraçiones nos hagan entender qualquiera cosa que nos quieran fingir. Y lo que peor es, que quiere Dios que despues sintamos más la risa que el interes en que nos engañó.
MIÇILO.--Pues avn no pienses, Demophon, que la vanidad y perdiçion destas liuianas mugeres se le ha de passar a Dios sin castigo; que yo te oso afirmar por cosa muy çierta y que no faltará. Que por ver Dios su disoluçion, desemboltura, desuerguença y poco recogimiento que en ellas en este tiempo ay; visto que ansi virgines como casadas, viudas y solteras, todas por vn comun viben muy sueltas y _muy_ disolutas en su mirar, andar y meneo, muy curiosas, _y que por la calle van con vn curioso passo en su andar_, descubierta su[1195] cabeça y cabello con grandes y deshonestas crenchas; muy alto y estirado el cuello, guiñando con los ojos a todos quantos topan[1196] haziendo con sus cuerpos lasçivos meneos. Por esta su comun deshonestidad sey çierto que verna tienpo en el qual ha de hazer Dios vn gran castigo en ellas; pelarse han de todos sus cabellos, haciendolas a todas caluas[1197]; y será tienpo en que les quitará Dios todos sus joyeles, sortixas, manillas, zarzillos, collares, medallas, axorcas y apretadores de cabeça. Quitarles ha los[1198] partidores de crenchas, tenaçicas, salsericas, redomillas y platericos[1199] de colores, y todo genero de afeytes, sahumerios, guantes adouados, sebos y vnturas de manos y otros olores. Alfileres, agujas y prendederos. Quitarles ha las camisas muy delgadas, y los manteos, vasquiñas, briales, saboyanas, nazarenas y reboçinos, y en lugar de aquellos sus cabellos encrespados y enrrifados les dara pelambre y caluez, y en lugar de aquellos apretadores y xoyeles que les cuelgan de la frente les dara dolor de cabeça, y por çinta de caderas de oro muy esmaltadas y labradas, les dara sogas de muy aspero esparto con que se çiñan y aprieten; y por aquellos sus muy curiosos y sumptuosos atauios de su cuerpo les dara siliçio; y desta manera hará Dios que lloren su lasçiuia y desorden, y que de su luxuria y deshonestidad hagan graue penitençia. Entonçes no aura quien las quiera por su hidiondez y miseria; en tanto que siete mugeres se encomendarán a vn varon y él de todas huyrá menospreçiandolas y aborreçiendolas como de gran mal.
DEMOPHON.--Gran esperiençia tengo ser todo lo que dizes verdad; por lo qual verna este mal por justo castigo[1200] de Dios; y tanbien tienen los varones su parte de culpa, y avn notable, por darles tanta libertad para vsar ellas mal destas cosas, y avn de si mesmas sin les yr a la mano; por lo qual permite Dios que ellos viban injuriados y infames por ellas. Que avn ellos no tienen modo ni rienda en su viuir, teniendo respeto a su estado y fuerças de cada qual[1201]. Que todos passan y se quieren adelantar a la calidad de su persona[1202] y deçendençia de linaxe, en el traxe, comer y beber y manera de familia y seruiçio y porque nos entendamos quiero deçendir a particular. Que se hallará vn escriuano vil de casta y jaez, que quiere justar, correr sortixa y jugar cañas y otros exerçiçios de caualleros en conpañia de los más poderosos y generosos de toda la Corte[1203] y acerça de su offiçio (al[1204] qual indignamente subio) no sabe más tratar, ni dar razon que el asno que está roznando en el prado. Pareçeme que vna de las cosas que nuestro Rey, prinçipe y señor auia de proueer en esta su republica sería de un particular varon de gran seueridad, el qual fuesse çensor general de todas las vidas y costunbres de los honbres de la republica, _como lo fue aquel Caton famoso çensor en la republica romana_, y a la contina se procurasse informar de la vida y costunbres de cada vno; y quando supiesse de alguno por alguna informaçion, de su desorden y mal viuir, hasta _ser informado_ de su casa, trato y conuersaçion de su muger, familia, comer y beber, entonçes le auia de enbiar a llamar a su casa y corregirle de palabras asperas y vergonçosas, poniendole tasa y orden y modo de viuir; y sino se quisiesse enmendar le enbiasse[1205] desterrado de la republica como hombre que la infamaua y daua ocasion que por su mal viuir entre los estrangeros se tuuiesse de nuestra republica deprabada opinion; y ansí por el semejante el tal juez y censor fuesse cada dia passando las calles de la çiudad mirando con gran atençion el traxe del vno, el oçio del otro, la ocupaçion y habla y conuersaçion _de todos en particular y general_; y a la contina entendiesse en los arrendar, enmendar y corregir, porque çiertamente del hierro y falta del particular viene la infamia de[1206] todo el comun; y ansi por el consiguiente viene a tenerse en el vniuerso por infame y corrompida vna naçion. Todo está ya deprabado y corrompido, Miçilo; y ya no lleua este mal otro remedio, sino que enbie Dios vna general destruiçion del mundo como hizo por el diluvio en el tienpo de Noe y renouando el honbre darsele ha de nuevo la manera y costumbres y[1207] viuir; porque los que agoro estan nesçesariamente han de yr de mal en peor; y solamente te ruego, Miçilo, por nuestra buena y antigua amistad, que por este triste suçeso tuyo, ni por otra cosa que de aduersa fortuna te venga no llores, ni te aflixas más, porque arguye y muestra poca cordura en[1208] vn tan honrrado hombre como tú, pues en morirte tú se auentura más, y la falta que el gallo hizo a tu buena compañia y consolaçion la procuraré yo suplir con mi hazienda, fuerças y cotidiana conuersaçion. De la qual espero adquirir yo gran interes, pues vn buen vezino y amigo con ningun tesoro del mundo se puede comparar.
MIÇILO.--Por çierto gran consuelo me ha sido al presente tu venida ¡o Demophon! de la qual si pribado fuera por mi miserable suerte y fortuna yo pensara en breue pereçer[1209]. Pero ya lo que me queda de la vida quiero tomar a ti por patron; al qual trabajaré regraçiar en quanto podre, porque espero que la falta del gallo se me recompensará con tu buena conuersaçion, y aun confio que tus buenas obras se auentajarán en tanta manera que me forçarán de oy más a le oluidar.
DEMOPHON.--Mucho te agradezco ¡o Miçilo! el respeto que tienes a mi persona, pues ansi conçedes con agradeçimiento mi petiçion. Y pues es hora ya de nos recoger queda en paz.
MIÇILO.--Y tú, Demophon, ve con Dios.
FIN DEL CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO Y DE LOS INGENIOSOS SUEÑOS DEL GALLO DE LUCIANO FAMOSO ORADOR GRIEGO
NOTAS:
[1163] G., es.
[1164] G., suelen dezir.
[1165] G., tirana.
[1166] G., passa.
[1167] G., susçeso.
[1168] G., me admira.
[1169] G., nosotros.
[1170] G., al liuiano.
[1171] G., para.
[1172] G., por entrar el tienpo.
[1173] G., gallardía de oy más; y tanbien pelando aquellos gallos muestran a los mançebos tenerlos en poco, pues pelados de todas sus plumas y hazienda en el tienpo passado, agora fingiendo recogimiento y santidad, dizen que no los han menester.
[1174] G., fingir nada.
[1175] profanamente, y viuir con tanta disoluçion como en otro qualquiera tienpo del año.
[1176] G., maneras de inuençion.
[1177] G., por los pueblos pequeños.
[1178] G., que se inuentan de cada dia.
[1179] G., su hecho.
[1180] G., o de.
[1181] G., la.
[1182] G., quieran.
[1183] G., prinçipal que ay en el reyno, pues de contino reside en él la Corte, y a esta causa ay en él.
[1184] G., estas cosas.
[1185] G., arroxados y avn engañados que todos quantos otros pueblos ay.
[1186] G., profieresse de hazer.
[1187] G., las.
[1188] G., parir.
[1189] G., y mandan a sus mujeres y parientas se vayan para el zarlo embaydor, para que haga dellas lo que querra.
[1190] G., pueblo.
[1191] G., dexe.
[1192] G., y viendo.
[1193] G., pequeño.
[1194] G., execute.
[1195] G., la.
[1196] G., encuentran en la calle.
[1197] G., y sera que hara que se pelen de todos sus cabellos y que se hagan todas caluas.
[1198] G., sus.
[1199] G., platelicos.
[1200] G., pago.
[1201] Viuir en su estado y fuerças de cada qual siendo casados.
[1202] G., sus personas.
[1203] G., çiudad.
[1204] G., en el.
[1205] G., fuesse.
[1206] G., en.
[1207] G., de.
[1208] G., de.
[1209] G., feneçer.
LOS SIETE LIBROS DE LA DIANA DE GEORGE DE MONTEMAYOR
DIRIGIDA AL MUY ILLUSTRE SEÑOR DON JUAN DE CASTILLA DE VILLANOUA,
SEÑOR DE LAS BARONÍAS DE BICORB Y QUESA
EPÍSTOLA
AL MUY ILLUSTRE SEÑOR DON JUAN DE CASTELLA DE BILLANOUA, SEÑOR DE LAS BARONÍAS DE BICORB Y QUESA, DE GEORGE DE MONTEMAYOR.
Aunque no fuera antigua esta costumbre, muy illustre Señor, de dirigir los autores sus obras a persona de cuyo valor ellas lo recibiessen, lo mucho que V. M. meresce assi por su antigua casa, y esclarecido linaje, como por la gran suerte y valor de su persona, me mouiera á mí y con muy gran causa a hazer esto. Y puesto caso que el baxo estilo de la obra, e el poco merescimiento del autor della, no se auia de estender a tanto, como es dirigirlo á V. M., tampoco tuuiera otro remedio, sino este, para ser en algo tenida. Porque las piedras preciosas no reciben tanto valor del nombre que tienen, pudiendo ser falsas y contrahechas, como de la persona en cuyas manos estén. Supplico á vuestra merced debaxo de su amparo y correction recoja este libro assi como el estrangero autor della recogido: pues que sus fuerças no pueden con otra cosa seruir a vuestra merced. Cuya uida y estado nuestro Señor por muchos años acresciente.
AL DICHO SEÑOR
Mecena fue de aquel Maron famoso particular señor y amigo caro, de Homero, (aunque finado) el belicoso Alexandro, gozó su ingenio raro: Y así el de Villanoua generoso del lusitano autor ha sido amparo, haciendo que un ingenio baxo y falto hasta las nubes suba, y muy más alto.
DE DON GASPAR DE ROMANI, AL AUTOR
_Soneto._
Si de Madama Laura la memoria Petrarca para siempre ha leuantado y a Homero assi de lauro ha coronado escribir de los griegos la uictoria: Si los Reyes tambien para más gloria vemos que de contino han procurado que aquello que en la uida han conquistado en muerte se renueve con su historia, Con mas razon serás, ¡o, excelente Diana!, por hermosa celebrada, que quantas en el mundo hermosas fueron. Pues nadie meresció ser alabada, de quien asi el laurel tan justamente merezca más que quantos escriuieron.
HIERÓNYMO SANT PERE, Á GEORGE DE MONTEMAYOR
_Soneto._
Parnaso monte, sacro y celebrado: museo de Poetas deleytoso, venido a parangon con el famoso paresceme que estás desconsolado. --Estoylo, y con razon; pues se han passado las Musas, y su toro glorioso, á este que es mayor monte dichoso, en quien mi fama, y gloria se han mudado. Dichosa fué en extremo su Diana, pues para ser del orbe más mirada mostró en el monte excelso su grandeza. Allí vive en su loa soberana, por todo el uniuerso celebrada, gozando celsitud, que es más que alteza.
ARGVMENTO DESTE LIBRO
En los campos de la principal y antigua ciudad de Leon, riberas del rio Ezla, huuo una pastora llamada Diana, cuya hermosura fué extremadissima sobre todas las de su tiempo. Esta quiso y fue querida en extremo de un pastor llamado Sireno: en cuyos amores hubo toda la limpieza, y honestidad possible. Y en el mismo tiempo, la quiso más que si, otro pastor llamado Syluano, el qual fué de la pastora tan aborrecido, que no auia cosa en la uida á quien peor quisiesse. Sucedió pues, que como Sireno fuesse forçadamente fuera del reyno, a cosas que su partida no podía escusarse, y la pastora quedase muy triste por su ausencia, los tiempos y el coraçon de Diana se mudaron; y ella se casó con otro pastor llamado Delio, poniendo en oluido el que tanto auia querido. El qual, viniendo despues de un año de ausencia, con gran desseo de ver á su pastora, supo antes que llegasse como era ya casada. Y de aqui comiença el primero libro, y en los demás hallaran muy diuersas historias, de casos que verdaderamente han succedido, aunque van disfraçados debaxo de nombres y estilo pastoril[1210].
LIBRO PRIMERO
DE LA DIANA DE GEORGE DE MONTEMAYOR
Baxaua de las montañas de Leon el oluidado Sireno, á quien amor, la fortuna, el tiempo, tratauan de manera, que del menor mal que en tan triste uida padescía, no se esperaua menos que perdella. Ya no lloraua el desuenturado pastor el mal que la ausencia le prometia, ni los temores de oluido le importunauan, porque vía cumplidas las prophecías de su recelo, tan en perjuyzio suyo, que ya no tenía más infortunios con que amenazalle. Pues llegando el pastor a los verdes y deleitosos prados, que el caudaloso rio Ezla con sus aguas va regando, le vino a la memoria el gran contentamiento de que en algun tiempo allí gozado auia: siendo tan señor de su libertad, como entonces subjecto a quien sin causa lo tenía sepultado en las tinieblas de su oluido. Consideraua aquel dichoso tiempo que por aquellos prados, y hermosa ribera apascentaua su ganado, poniendo los ojos en solo el interesse que de traelle bien apascentado se le seguía, y las horas que le sobrauan gastaua el pastor en solo gozar del suaue olor de las doradas flores, al tiempo que la primauera, con las alegres nueuas del uerano, se esparze por el uniuerso; tomando a uezes su rabel, que muy polido en un çurron siempre traíaces una çampoña, al son de la qual componía los dulces versos con que de las pastoras de toda aquella comarca era loado. No se metia el pastor en la consideracion de los malos, o buenos successos de la fortuna, ni en la mudança y uariacion de los tiempos; no le passaua por el pensamiento la diligencia, y codicias del ambicioso cortesano, ni la confiança y presuncion de la Diana celebrada por solo el uoto y parescer de sus apassionados: tampoco le daua pena la hinchaçon, y descuydo del orgulloso priuado. En el campo se crió, en el campo apascentaua su ganado, y ansi no salian del campo sus pensamientos, hasta que el crudo amor tomó aquella possession de su libertad, que él suele tomar de los que más libres se imaginan. Venia pues el triste Sireno los ojos hechos fuentes, el rostro mudado, y el coraçon tan hecho a sufrir desuenturas, que si la fortuna le quisiera dar algun contento fuera menester buscar otro coraçon nueuo para recebille. El uestido era de un sayal tan aspero como su uentura, un cayado en la mano, un çurron del brazo yzquierdo colgando. Arrimose al pie de un haya, començo a tender sus ojos por la hermosa ribera, hasta que llegó con ellos al lugar donde primero auia uisto la hermosura, gracia, honestidad de la pastora Diana, aquella en quien naturaleza sumó todas las perfeciones, que por muchas partes auia repartido. Lo que su coraçon sintio imaginelo aquel que en algun tiempo se halló metido entre memorias tristes. No pudo el desuenturado pastor poner silencio á las lagrimas, ni escusar los sospiros que del alma le salian. Y boluiendo los ojos al cielo, començo a dezir desta manera: ¡Ay, memoria mia! enemiga de mi descanso, no os ocuparades mejor en hazer me oluidar desgustos presentes, que en ponerme delante los ojos contentos passados? ¿Qué dezis, memoria? Que en este prado vi á mi señora Diana. Que en el comence a sentir lo que no acabaré de llorar. Que junto a aquella clara fuente, cercada de altos y verdes sauces, con muchas lagrimas algunas vezes me juraua, que no auia cosa en la vida, ni noluntad de padres, ni persuasion de hermanos, ni importunidad de parientes que de su pensamiento le[1211] apartasse. Y que quando esto dezia, salian por aquellos hermosos ojos vnas lagrimas, como orientales perlas, que parescian testigos de lo que en el coraçon le quedaua, mandandome só pena de ser tenido por hombre de baxo entendimiento, que creyesse lo que tantas vezes me dezia. Pues espera vn poco, memoria, ya que me aueis puesto delante los fundamentos de mi desuentura (que tales fueron ellos, pues el bien que entonces passé, fué principio del mal que ahora padezco) no se os oluiden, para templar me este descontento, de poner me delante los ojos vno a vno, los trabajos, los desassossiegos, los temores, los recelos, las sospechas, los celos, las desconfianças, que aun en el mejor estado no dexan al que verdaderamente ama. ¡Ay, memoria, memoria, destruydora de mi descanso! ¡quan cierto está responder me, qu'el mayor trabajo que en estas consideraciones se passaua, era muy pequeño, en comparacion del contentamiento que a trueque dél recebia; Vos, memoria, teneis mucha razon, y lo peor dello es tenella tan grande. Y estando en esto, sacó del seno un papel, donde tenia embueltos vnos cordones de seda verde y cabellos[1212] y poniéndolos sobre la verde yerua, con muchas lagrimas sacó su rabel, no tan loçano como lo traía al tiempo que de Diana era fauorescido, y començo a cantar lo siguiente:
¡Cabellos, quanta mudança he visto despues que os vi y quan mal paresce ahí esta color de esperança! Bien pensaua yo cabe ellos (aunque con algun temor) que no fuera otro pastor digno de verse cabe ellos. ¡Ay, cabellos, quantos dias la mi Diana miraua, si os traya, ó si os dexaua, y otras cien mil niñerias! Y quantas vezes llorando ¡ay!, lagrimas engañosas, pedia celos, de cosas de que yo estaua burlando. Los ojos que me matauan, dezid, dorados cabellos, ¿que culpa tuue en creellos, pues ellos me assegurauan? ¿No vistes vos que algun dia, mil lagrimas derramaua hasta que yo le juraua, que sus palabras creya? ¿Quien vió tanta hermosura en tan mudable subjecto? y en amador tan perfecto, quien vio tanta desuentura? Oh, cabellos ¿no os correys, por venir de ado venistes, viendo me como me vistes en uerme como me veys? Sobre el arena sentada de aquel rio la ui yo do con el dedo escriuió: antes muerta, que mudada. Mira el amor lo que ordena, que os uiene hazer creer cosas dichas por mujer, y escritas en el arena.
No acabara tan presto Sireno el triste canto, si las lagrimas no le fueran a la mano, tal estaua como aquel a quien fortuna tenia atajados todos los caminos de su remedio. Dexó caer su rabel, toma los dorados cabellos, bueluelos a su lugar, diziendo: ¡Ay, prendas de la más hermosa, y desleal pastora, que humanos ojos pudieron ver! Quan a vuestro saluo me aueis engañado. ¡Ay, que no puedo dexar de veros, estando todo mi mal en aueros visto! Y quando del çurron sacó la mano, acaso topó con una carta, que en tiempo de su prosperidad Diana le auia embiado; y como lo vio, con vn ardiente sospiro que del alma le salia, dixo: ¡Ay, carta, carta, abrasada te vea, por mano de quien mejor lo pueda hazer que yo, pues jamas en cosa mia pude hazer lo que quisiesse; malhaya quien ahora te leyere! Mas ¿quien podra hazerlo? Y descogiendola vio que dezia:
CARTA DE DIANA A SIRENO
Sireno mio, quan mal suffriria tus palabras, quien no pensasse que amor te las hazia dezir! Dizes me que no te quiero quanto deuo, no sé en que lo uees, ni entiendo cómo te pueda querer mas. Mira que ya no es tiempo de no creerme, pues vees que lo que te quiero me fuerça a creer lo que de tu pensamiento me dizes. Muchas vezes imagino que assi como piensas que no te quiero, queriendote mas que a mi, assi deues pensar que me quieres teniendo me aborrescida. Mira, Sireno, que'l tiempo lo ha hecho mejor contigo, de lo que al principio de nuestros amores sospechaste, y quedando mi honra a saluo, la qual te deue todo lo del mundo, no auria cosa en él, que por ti no hiziesse. Suplicote quanto puedo, que no te metas entre zelos y sospechas, que ya sabes quan pocos escapan de sus manos con la uida, la qual te dé Dios con el contento que yo te desseo.
¿Carta es esta, dixo Sireno sospirando, para pensar que pudiera entrar oluido en el coraçon donde tales palabras salieron? ¿Y palabras son estas para passallas por la memoria, al tiempo que quien las dixo, no la tiene de mí? ¡Ay, triste, con quanto contentamiento acabé de leer esta carta, quando mi señora me la embió, y quantas vezes en aquella hora misma la bolui a leer. Mas págola ahora con las setenas: y no se suffria menos, sino venir de vn extremo a otro: que mal contado le seria a la fortuna, dexar de hazer comigo, lo que con todos haze. A este tiempo por vna cuesta abaxo, que del aldea venia al verde prado, vio Sireno venir vn pastor su passo a passo, parandose a cada trecho, vnas vezes mirando el cielo, otras el verde prado y hermosa ribera, que desde lo alto descubria: cosa que mas le augmentaua su tristeza, viendo el lugar que fue principio de su desuentura: Sireno le conoscio, y dixo buelto el rostro hazia la parte de donde venia: ¿Ay, desuenturado pastor, aunque no tanto como yo, en qué han parado las competencias que comigo trayas por los amores de Diana? y los disfauores que aquella cruel te hazia, poniendolos a mi cuenta? Mas si tú entendieras que tal havia de ser la summa, quánto mayor merced hallaras que la fortuna te hazia, en sustentarte en un infelice estado, que a mí en derribarme dél, a tiempo que menos lo temia? A este tiempo el desamado Syluano tomó vna çampoña, y tañendo vn rato, cantaua con gran tristezza estos versos:
Amador soy, mas nunca fuy amado; quise bien, y querré, no soy querido; fatigas passo, y nunca las he dado; sospiros di, mas nunca fuy oydo: quexarme quise, y no fuy escuchado, huyr quise de amor, quedé corrido; de solo oluido, no podré quexarme, porque aun no se acordaron de oluidarme. Yo hago a todo mal solo vn semblante, jamas estuue oy triste, ayer contento, no miro atras, ni temo yr adelante; vn rostro hago al mal, o al bien que siento. Tan fuera voy de mi, como el dançante, que haze a qualquier son mouimiento, y ansí me gritan todos como a loco; pero segun estoy aun esto es poco. La noche a vn amador le es enojosa, quando del dia atiende bien alguno: y el otro de la noche espera cosa qu'el dia le haze largo y importuno; con lo que vn hombre cansa, otro reposa, tras su desseo camina cada vno, mas yo siempre llorando el dia espero: y en viendo el dia, por la noche muero. Quexarme yo de amor, es escusado: pinta en el agua, o da bozes al viento: busca remedio en quien jamas le ha dado que al fin venga a dexalle sin descuento. Llegaos a él a ser aconsejado, dirá os un disparate y otros ciento. Pues quién es este amor? Es una sciencia que no la alcança estudio ni experiencia. Ama a mi señora a su Sireno; dexaua a mí, quiça que lo acertaua: yo triste a mi pesar, tenia por bueno, lo que enla vida y alma me tocaua. A estar mi cielo algun dia sereno, quexara yo de amor si le añublaua, mas ningun bien diré que me ha quitado, ved cómo quitará lo que no ha dado. No es cosa amor, que aquel que no lo tiene hallará feria a do pueda comprallo, ni cosa que en llamandola, se uiene, ni que le hallareys, yendo á buscallo: Que si de uos no nace, no conuiene pensar que ha de nascer de procurallo: y pues que jamas puede amor forçarse, no tiene el desamado que quexarse.
No estaua ocioso Sireno, al tiempo que Syluano estos versos cantaua, que con sospiros respondia a los vltimos accentos de sus palabras, y con lagrimas solennizaua lo que dellas entendia. El desamado pastor, despues que vuo acabado de cantar, se començo a tomar cuenta de la poca que consigo tenia: y como por su señora Diana auia oluidado todo el hato y rebaño, y esto era lo menos. Consideraua que sus seruicios eran sin esperanza de galardon, cosa que a quien tuuiera menos firmeza, pudiera facilmente atajar el camino de sus amores. Mas era tanta su constancia que puesto en medio de todas las causas que tenia de oluidar a quien no se acordaua dél, se salia tan a su saluo dellas, y tan sin perjuyzio del amor que a su pastora tenia, que sin miedo alguno cometia qualquiera imaginación[1213] que en daño de su fe le sobreuiniesse. Pues como viό Sireno junto a la fuente, quedó espantado de velle tan triste, no porque ignorasse la causa de su tristeza, mas porque le paresció, que si él huuiera rescebido el mas pequeño fauor que Sireno algun tiempo rescibio de Diana, aquel contentamiento bastara para toda la uida tenelle. Llegó se a él, y abraçandose los dos, con muchas lagrimas se boluieron a sentar encima de la menuda yerba: y Syluano començo á hablar desta manera: ¡Ay, Sireno, causa de toda mi desuentura, o del poco remedio della, nunca Dios quiera que yo de la tuya reciba uengança, que quando muy a mi saluo pudiesse hacello no permitiria el amor que a mi señora Diana tengo, que yo no fuesse contra aquel en quien ella con tanta voluntad lo puso. Si tus trabajos no me duelen, nunca en los mios haya fin: si luego que Diana se quiso desposar, no se me acordo que su desposorio y tu muerte auian de ser a vn tiempo, nunca en otro mejor me vea que este en que aora estoy. Pensar deues, Sireno, que te queria yo mal, porque Diana te queria bien y que los fauores que ella te hazia eran parte para que yo te desamasse: Pues no era de tan baxos quilates mi fe, que no siguiesse a mi señora, no solo en quererla, sino en querer todo lo que ella quisiesse. Pesarme de tu fatiga, no tienes porque agradescermelo: porque estoy tan hecho a pesares que aun de bienes mios me pesaria, cuanto más de males agenos.
No causó[1214] poca admiracion a Sireno las palabras del pastor Syluano; y ansi estuuo un poco suspenso, espantado de tan gran suffrimiento y de la qualidad del amor que a su pastora tenia. Y boluiendo en si, le respondio[1215]. Por ventura, Syluano, has nascido tú para exemplo de los que no sabemos suffrir las aduersidades que la fortuna delante nos pone? O acaso te ha dado naturaleza tanto animo en ellas que no solo baste para suffrir las tuyas, mas que aun ayudes a sobrelleuar las agenas? Veo que estás tan conforme con tu suerte, que no te prometiendo esperança de remedio, no sabes pedille mas de lo que te da. Yo te digo, Syluano, que en ti muestra bien el tiempo, que cada dia va descubriendo nouedades muy agenas de la imaginacion de los hombres. O quánta más embidia te deue tener este sin ventura pastor, en verte suffrir tus males, que tú podrias tenelle a él al tiempo que le veias gozar sus bienes. ¿Viste los fauores que me hazia? Viste la blandura de palabras, con que me manifestaua sus amores? Viste como lleuar el ganado al rio, sacar los corderos al soto, traer las ouejas por la siesta a la sombra destos alisos, jamas sin mi compañia supo hazello? Pues nunca yo vea el remedio de mi mal, si de Diana esperé, ni desseé, cosa que contra su honrra fuesse, y si por la ymaginacion me pasaua, era tanta su hermosura, su valor, su honestidad, y la limpieza del amor que me tenia, que me quitauan del pensamiento qualquiera cosa que en daño de su bondad imaginaua[1216]. Esto creo yo por cierto, dixo Syluano sospirando: porque lo mesmo podré affirmar de mi. Y creo que no vuiera nadie que en Diana pusiera los ojos, que osara dessear otra cosa, sino verla y conuersarla. Aunque no sé si hermosura tan grande, en algun pensamiento, no tan subiecto como el nuestro, hiziera algun excesso, y mas si como yo un dia la vi, acertara de vella, que estaua sentada contigo, junto a aquel arroyo, peinando sus cabellos de oro: y tú estauas teniendo el espejo, en que de quando en quando se miraua. Mas no sabiades los dos, que os estaua yo acechando deste aquellas matas altas, que estan junto a las dos enzinas: y aun se me acuerda de los uersos que tú le cantaste, sobre auerle tenido el espejo en quanto se peinaua. Cómo los vuiste a las manos, dixo Sireno? Syluano le respondió: El otro dia siguiente hallé aqui vn papel, en que estauan escritos, y los leí, y aun los encomende a la memoria. Y luego vino Diana por aqui llorando, por auellos perdido, y me preguntó por ellos; y no fue pequeño contentamiento para mí, ver en mi señora lagrimas que pudiesse[1217] remediar. Acuerdome, que aquella fue la primera vez que de su boca oí palabra sin yra, y mira quan necessitado estaua de su fabor[1218], que de decirme ella que me agradecía darle lo que buscaba, hize tan grandes reliquias[1219] que mas de un año de grandisimos males desconte por aquella sola palabra, que traya alguna apariencia de bien. Por tu uida, dixo Sireno, que digas los uersos, que dizes que yo le canté, pues los tomaste de coro. Soy contento, dixo Syluano, de esta manera dezian.
De merced tan extremada ninguna deuda me queda, pues en la misma moneda, señora, quedays pagada. Que si gozé estando alli viendo delante de mi rostro, y oyos soberanos: vos tambien viendo en mis manos lo que en vuestros ojos vi. Y esto no os parezca mal, que de vuestra hermosura vistes sola la figura, y yo vi lo natural. Vn pensamiento extremado, jamas de amor subjetado, mejor uee, que no el captiuo, aunque el uno uea lo biuo, y el otro lo debuxado.
Qvando esto acabó Sireno de oyr, dixo contra Syluano: plega a Dios, pastor, que el amor me dé esperança de algun bien impossible, si ay cosa en la vida con que yo mas facilmente la passasse que con tu conuersacion, y si agora en estremo no me pesa que Diana te aya sido tan cruel, que siquiera no mostrasse agradecimiento a tan leales seruicios, y a tan verdadero amor como en ellos has mostrado. Syluano le respondio sospirando. Con poco me contentara yo, si mi fortuna quisiera; y bien pudiera Diana, sin offender á lo que a su honra, y a tu fe deuia darme algun contentamiento, mas no tan solo huyó siempre de darmele, mas aun de hazer cosa por donde imaginasse que yo algun tiempo podria tenelle. Dezia yo muchas vezes entre mí: Aora esta fiera endurescida no se enojaria algun dia con Sireno, de manera que por vengarse dél, fingiesse favorescerme a mi? Que vn hombre tan desconsolado, y falto de fauores, aun fingidos los ternia por buenos. Pues quando desta tierra te partiste, pense verdaderamente, que el remedio de mi mal me estaua llamando a la puerta, y que el oluido era la cosa más cierta, que despues de la ausencia se esperaua, y más en coraçon de muger. Pero quando despues vi las lagrimas de Diana, el no reposar en la aldea, el amar la soledad, los continuos sospiros, Dios sabe lo que senti. Que puesto caso que yo sabia ser el tiempo vn medico muy aprouado para el mal que la ausencia suele causar, vna sola hora de tristeza no quisiera yo que por mi señora passara, aunque della se me siguieran a mí cien mil de alegria. Algunos dias, despues que te fuyste, la vi junto a la dehesa del monte, arrimada a vna enzina, de pechos sobre su cayado, y desta manera estuuo gran pieça antes que me viesse. Despues alçó los ojos, y las lagrimas le estoruaron verme. Deuia ella entonces imaginar en su triste soledad, y en el mal que tu ausencia le hazia sentir, pero de ay a vn poco (no sin lagrimas, acompañadas de tristes sospiros) sacó vna çampoña, que en el çurron traya; y la començo a tocar tan dulcemente, que el valle, el monte, el rio, las aues enamoradas, y aun las sierras de aquel espesso bosque quedaron suspensas, y dexando la çampoña al son que ella auia tañido, començo esta cancion:
_Cancion._ Ojos que ya no veys quien os miraua, (quando erades espejo en que se via) qué cosa podreys ver que os dé contento? Prado florido y verde, do algun dia por el mi dulce amigo yo esperaua, llorad comigo el graue mal que siento. Aqui me declaró su pensamiento, oyle yo cuytada, mas que serpiente ayrada, llamandole mil vezes atreuido. Y el triste alli tendido[1220], paresce que es ahora, y que lo veo, y aun esse es mi desseo, ¡ay si lo viesse yo, ay tiempo bueno! ribera vmbrosa, qué es del mi Sireno? Aquella es la ribera, este es el prado, de alli parece el soto y valle vmbroso, que yo con mi rebaño repastaua. Veys el arroyo dulce y sonoroso, a do pascia la siesta mi ganado quando el mi dulce amigo aqui moraua. Debaxo aquella haya verde estaua, y veys alli el otero a do le vi primero, y a do me vio: dichoso fue aquel dia, si la desdicha mia, vn tiempo tan dichoso no acabara. O haya, o fuente clara, todo está aquí, mas no por quien yo peno. Ribera vmbrosa, qu'es de mi Sireno? Aqui tengo un retrato que me engaña, pues veo a mi pastor quando lo veo, aunque en mi alma está mejor sacado: Quando de verle llega el gran desseo de quien el tiempo luego desengaña, a aquella fuente voy, que está en el prado, Arrimolo a aquel sauze y a su lado me assiento (ay amor ciego) al agua miro luego, y veo a mí y a él, tomo la via quando él aqui viuia. Esta inuencion vn rato me sustenta, despues caygo[1221] en la cuenta y dize el coraçon, de ansias lleno: ribera vmbrosa, qu'es d'el mi Sireno? Otras vezes le hablo, y no responde y pienso que de mí se esta vengando, porque algun tiempo no le respondia, Mas digole yo triste assi llorando: hablad, Sireno, pues estays adonde jamas ymaginó mi fantasia. No veys, dezi, que estays n'el alma mia? Y él todavia callado y estarse alli a mi lado: en mi seso le ruego que me hable: ¡qué engaño tan notable pedir a una pintura lengua o seso! ¡ay tiempo, que en un peso está mi alma y en poder ageno! ribera umbrosa, qu'es del mi Sireno? No puedo jamas yr con mi ganado, quando se pone el sol, a nuestra aldea, ni desde ella uenir a la majada, Sino por donde, aunque no quiera, uea la choça de mi bien tan desseado, ya por el suelo toda derribada: Allí me assiento un poco y descuidada do ouejas y corderos, hasta que los uaqueros me dan bozes diziendo: ha pastora, en que piensas aora, y el ganado pasciendo por los trigos? mis ojos son testigos por quien la yerua crece al ualle ameno; ribera umbrosa, qu'es d'el mi Sireno? Razon fuera, Sireno, que hizieras a tu opinion más fuerça en la partida pues que sin ella te entregué la mia: ¿Mas yo de quién me quexo? ¡ay, perdida! ¿pudiera alguno hazer que no partieras si el hado o la fortuna lo queria?
No fue la culpa tuya ni podria creer que tú hiziesses cosa con que offendiesses a este amor tan llano y tan sencillo, ni quiero presumillo, aunque aya muchas muestras y señales; los hados desiguales me an anublado vn cielo muy sereno; ribera vmbrosa, qu'es del mi Sireno? Cancion mira que vays adonde digo, mas quedate comigo, que puede ser te lleue la fortuna a parte do te llamen importuna.
Acabado[1222] Syluano la amorosa cancion de Diana, dixo a Sireno (que como fuera de si estaua oyendo los uersos que despues de su partida la pastora auia cantado): quando esta cancion cantaua la hermosa Diana, en mis lagrimas pudieran ver si yo sentia las que ella por tu causa derramaua: pues que no queriendo yo della entender que la auia entendido, dissimulando lo mejor que pude (que no fue poco podello hazer) llegueme adonde estaua. Sireno entonces le atajó diziendo: Ten punto, Syluano; ¿que vn coraçon, que tales cosas sentia pudo mudar fe? O constancia, o firmeza, y quantas pocas uezes hazeis assiento sobre coraçon de hembra, que quanto mas subiecta está á quereros, tanto mas propuesta[1223] para oluidaros. Y bien creya yo que en todas las mugeres auia esta falta, mas en mi señora Diana, jamas pensé que naturaleza auia dexado cosa buena por hazer. Prosiguiendo pues Syluano por su historia adelante, le dixo: Como yo me llegase más adonde Diana estaua, vi que ponia los ojos en la clara fuente, adonde prosiguiendo su acostumbrado officio, començó a dezir. Ay ojos y quanto más presto se os acabaran las lagrimas que la ocasion de derramabas; ay mi Sireno, plega a Dios que antes que el desabrido inuierno desnude el verde prado de frescas y olorosas flores, y el ualle ameno de la menuda yerua, y los arboles sombrios de su uerde hoja, uean estos ojos tu presencia tan desseada de mi anima, como de la tuya deuo ser aborrecida. A este punto alçó el diuino rostro, y me uido: trabajó por disimular el triste llanto, mas no lo pudo hazer, de manera que las lagrimas no atajassen el passo a su disimulacion. Leuantose a mi, diziendo: Sientate aqui, Syluano, que asaz vengado estás, y a costa mia. Bien paga esta desdichada lo que dizes que a su causa sientes si es uerdad que es ella la causa. Es possible, Diana, (le respondi) que eso me quedaua por oyr? En fin, no me engaño en dezir, que nasci para cada dia discubrir nueuos generos de tormentos, y tú para hazerme más sinrazones, de las que en tu pensamiento pueden caber. Aora dudas ser tú la causa de mi mal? Si tú no eres la causa d'el, quién, sospechas que mereciesse tan gran amor? O qué coraçon auria en el mundo si no fuesse el suyo, a quien mis lagrimas no vuiessen ablandado? E a esto añadi otras muchas cosas, de que ya no tengo memoria. Mas la cruel enemiga de mi descanso, atajó mis razones, diziendo: Mira, Syluano, si otra vez tu lengua se atreue a tratar de cosa tuya y a dexar de hablarme en el mi Sireno, a tu plazer te dexaré gozar de la clara fuente donde estamos sentado. Y tú no sabes que toda cosa que en mi pastor no tratare, me es aborrescible y enojosa? y que a la persona que quiere bien, todo el tiempo que gasta en oyr cosa fuera de sus amores le parece mal empleado? Yo entonces, de miedo que mis palabras no fuessen causa de perder el descanso que su vista me offrescia, puse silencio en ellas, y estuue alli vn gran rato gozando de ver aquella hermosura sobrehumana, hasta que la noche se dexó venir (con mayor presteza de lo que yo quisiera) y de alli nos fuymos los dos con nuestros ganados al aldea. Sireno sospirando, le dixo: grandes cosas me has contado (Syluano) y todas en daño mio; desdichado de mí, quán presto vine a esperimentar la poca constancia que en las mugeres ay. Por lo que los deuo me pesa. No quisiera yo, pastor, que en algun tiempo se oyere dezir, que en vn vaso, donde tan gran hermosura y discrecion juntó naturaleza, hubiera tan mala mixtura, como es la inconstancia que comigo ha usado. Y lo que más me llega al alma, es que el tiempo le a de dar a entender lo mal que comigo lo ha hecho: lo qual no puede ser sino a costa de su descanso. ¿Cómo le ua de contentamiento despues de casada? Syluano le respondió: dizenme algunos que le ua mal, y no me espanto, porque como sabes, Delio su esposo, aunque es rico de los bienes de fortuna, no lo es de los de naturaleza, que en esto de la disposicion ya ves quan mal le va. Pues de otras cosas de que los pastores nos preciamos, como son tañer, cantar, luchar, jugar al cayado, baylar con las mozas el Domingo, paresce que Delio no ha nascido para más que mirallo. Aora pastor (dixo Sireno) toma tu rabel y yo tomaré mi çampoña, que no ay mal que con la musica no se passe, ni tristeza que con ella no se acresciente. Y templando los dos pastores sus instrumentos con mucha gracia y suauidad començaron a cantar lo siguiente.
SYLVANO Sireno, en qué pensauas, que mirandote estaua desde el soto, y condoliendome de uer con el dolor qu'estás quexandote?
Yo dexo mi ganado alli, atendiendome, que en quanto el claro sol no ua encubriendose bien puedo estar contigo entreteniendome. Tu mal me di[1224] pastor, que el mal diziendose se passa a menos costa, que callandolo, y la tristeza en fin va despidiendose. Mi mal contaria yo, pero contandolo, se me acrecienta, y más en acordarseme de quan en vano, ay triste, estoy llorandolo. La vida a mi pesar veo alargarseme, mi triste coraçon no ay consolarmele, y vn desusado mal veo acercarseme. De quien medio esperé, vino a quitarmele, mas nunca le esperé, porque esperandole, pudiera con razon dexar de darmele. Andaua mi passion sollicitandole, con medios no importunos, sino licitos, y andaua el crudo amor ella estoruandole, Mis tristes pensamientos muy solicitos de vna á otra parte reboluiendose, huyendo en toda cosa el ser illicitos, pedian a Diana, que pudiendose dar medio en tanto mal, y sin causartele se diesse: y fuesse vn triste entreteniendose. Pues qué hizieras, di, si en vez de dartele te le quitare? ay triste, que pensandolo, callar querria mi mal, y no contartele. Pero despues (Sireno) ymaginandolo vna pastora inuoco hermosissima, y ansi va a costa mia en fin passandolo.
SIRENO
Syluano mio, vna afeccion rarissima, vna verdad que ciega luego en viendola, vn seso, y discrecion excelentissima: con una dulce habla, que en oyendola, las duras peñas mueue enterneciendolas, qué sentiria un amador perdiendola? Mis ouejuelas miro, y pienso en viendolas quantas uezes la uía repastandolas y con las suias propias recogiendolas. Y quantas uezes la topé lleuandolas, al rio por la siesta, a do sentandose, con gran cuidado estaua alli contandolas? Despues si estaua sola, destocandose, vieras el claro sol embidiosissimo de sus cabellos, y ella alli peinandose, Pues (o Syluano amigo mio carissimo) quantas uezes de subito encontrandome se le encendia aquel rostro hermosissimo. Y con qué gracia estaua preguntandome que como auia tardado, y aun riñiendome y si esso m'enfadaua halagandome. Pues quantos dias la hallé atendiendome en esta clara fuente, y yo buscandola por aquel soto espesso, y deshaziendome, Cómo qualquier trabajo en encontrandola de ouejas y corderos, lo oluidauamos hablando ella comigo, y yo mirandola. Otras uezes (Syluano) concertauamos la çampoña y rabel con que tañiamos, y mis uersos entonce alli cantauamos. Despues la flecha y arco apercebiamos y otras uezes la red, y ella siguiendome jamas sin caça a nuestra aldea boluiamos. Assi fortuna anduuo entreteniendome que para mayor mal yua guardandome, el qual no terná fin, sino muriendome.
SYLUANO
Sireno, el crudo amor que lastimandome jamas cansó, no impide el acordarseme de tanto mal, y muero en acordandome. Miré a Diana, y ui luego abreuiarseme el plazer y contento, en solo uiendola, y a mi pesar la uida ui alargarseme, O quantas uezes la hallé perdiendola, y quantas uezes la perdi hallandola, y yo callar, suffrir, morir sirviéndola[1225]? La uida perdí yo, quando topandola miraua aquellos ojos, que ayradissimos boluia contra mí luego en hablandola. Mas quando los cabellos hermosissimos descogia y peinaua, no sintiendome se me boluian los males sabrosissimos. Y la cruel Diana en conosciendome boluia como fiera, que encrespandose arremete al leon, y deshaziendome. Vn tiempo la esperança, ansi burlandome mantuuo el coraçon entreteniendole, mas el mismo despues desengañandome, burló del esperar, y fue perdiendole.
No mucho despues que los pastores dieron fin al triste canto, uieron salir dentro el arboleda que junto al rio estaña, una pastora tañendo con una çampoña, y cantando con tanta gracia y suauidad como tristeza: la qual encobria gran parte de su hermosura (que no era poca) y preguntó Sireno, como quien auia mucho que no repastaua por aquel valle, quién fuesse[1226]. Syluano le respondió: esta es una hermosa pastora, que de pocos dias acá apascienta por estos prados, muy quexosa de amor, y segun dize con mucha razon, aunque otros quieren dezir, que ha mucho tiempo que se burla con el desengaño. Por uentura, dixo Sireno, está en su mano el desengañarse? Si, respondió Syluano, porque no puedo yo creer, que ay muger en la uida, que tanto quiera que la fuerça del amor le estorue entender si es querida, o no.
De contraria opinion soy. De contraria (dixo Syluano) pues no te irás alabando, que bien caro te cuesta auerte fiado en las palabras de Diana, pero no te doy culpa, que ansi como no ay a quien no uença su hermosura, assi no aurá a quien sus palabras no engañen. ¿Cómo puedes tú saber esso, pues ella jamas te engañó con palabras, ni con obras? Verdad es (dixo Syluano) que siempre fuy della desengañado, mas yo osaria jurar (por lo que despues acá ha sucedido) que jamas me desengañó a mi, sino por engañarte a ti. Pero dexemos esto, y oyamos esta pastora que es gran amiga de Diana, y segun lo que de su gracia y discreccion me dizen, bien meresce ser oyda. A este tiempo llegaua la hermosa pastora junto a la fuente, cantando este soneto.
_Soneto._
Ya he uisto yo a mis ojos más contento y he uisto mas alegre el alma mia, triste de la que enfada do algun dia con su uista causó contentamiento. Mas como esta fortuna en un momento os corta la rayz del alegria, lo mismo que ay de vn es, a un ser solia, ay de un gran plazer a un gran tormento. Tomaos allá con tiempos, con mudanças, tomaos con mouimientos desuariados, vereys el coraçon quan libre os queda. Entonces me fiaré yo en esperanças, quando los casos tenga sojuzgados y echado un clauo al exe de la rueda.
Despues que la pastora acabó de cantar se uino derecha a la fuente adonde los pastores estauan, y entretanto que uenia, dixo Syluano (medio riendo) no hagas sino hazer caso de aquellas palabras, y acceptar por testigo el ardiente sospiro con que dió fin a su cantar. Desso no dudes (respondió Sireno) que tan presto yo la quisiera bien como aunque me pese creyera todo lo que ello me quisiera dezir. Pues estando ellos en esto llegó Seluagia, y quando conoscio a los pastores, muy cortesemente los saludó, diziendo: Qué hazeys, o desamados pastores, en este verde y deleytoso prado? No dizes mal, hermosa Seluagia, en preguntar qué hazemos (dixo Syluano) hazemos tan poco para lo que deuiamos hazer, que jamas podremos concluyr cosa que el amor nos haga dessear? No te espantes desso, dixo Seluagia, que cosas ay que antes que se acaben, acaban ellas a quien las dessea. Syluano respondio: a lo menos si hombre pone su descanso en manos de muger, primero se acabará la uida, que con ella se acabe cosa con que se espere recebille. Desdichadas destas mugeres (dixo Seluagia) que tan mal tratadas son de uuestras palabras. Mas destos hombres (respondio Syluano) que tanto peor lo son de uuestras obras. Puede ser cosa más baxa, ni de menor ualor, que por la cosa más liuiana del mundo, olvideys uosotras a quien más amor ayais tenido? Pues ausentaos algun dia de quien bien quereys, que a la buelta aureys menester negociar de nueuo. Dos cosas siento, dixo Seluagia, de lo que dizes, que uerdaderamente me espantan, la vna, es que ueo en tu lengua al reues de lo que de tu condicion tuue entendido siempre, porque imaginaua yo quando oya hablar en tus amores, que eras en ellos vn Fenix, y que ninguno de quantos hasta oy an querido bien, pudieron llegar al estremo que tú as tenido, en querer a una pastora que yo conosco, causas harto sufficientes para no tratar mal de mugeres, si la malicia no fuera más que los amores. La segunda es que hablas en cosa que no entiendes, porque hablar en oluido, quien jamas tuuo esperiencia dél, más se deue atribuir a locura que a otra cosa. Si Diana jamas se acordo de ti, cómo puedes tú quexarte de su oluido? A ambas cosas, dixo Syluano, pienso responderte, si no te cansas en oyrme. Plega a Dios que jamas me uea con más contento del que aora tengo, si nadie, por más exemplo que me trayga puede encarecer el poder que sobre mi alma tiene aquella desagradescida, y desleal pastora (que tú conoces, y yo no quisiera conocer) pero quanto mayor es el amor que le tengo, tanto más me pesa, que en ella aya cosa que pueda ser reprehendida; porque ay está Sireno, que fue más fauorescido de Diana que todos los del mundo lo an sido de sus señoras y lo ha oluidado de la manera que todos sabemos. A lo que dizes, que no puedo hablar en mal, de que no tengo esperiencia, bueno seria que el medico no supiesse tratar de mal que él no uuiesse tenido, y de otra cosa, Seluagia te quiero satisfazer, no pienses que quiero mal a las mugeres, que no ay cosa en la uida a quien más dessee seruir: mas en pago de querer bien, soy tratado mal, y de aqui nasce dezillo yo, de quien es su gloria causarmele. Sireno que auia rato que callaua, dixo contra Seluagia. Pastora, si me oyesses, no pornias culpa a mi competidor (o hablando mas propriamente, a mi charo amigo Syluano) dime, por qué causa soys tan mouibles, que en un punto derribais a un pastor de lo más alto de su uentura, a lo más baxo de su miseria? Pero sabeys a qué lo atribuyo? a que no teneys uerdadero conoscimiento de lo que traeys entre manos; tratays de amor, no soys capazes de entendelle, ved cómo sabreys aueniros con el. Yo te dixo Sireno (dixo Seluagia) que la causa porque las pastoras oluidamos, no es otra, sino la misma porque de uosotros somos oluidadas. Son cosas que el amor haze y deshaze: cosas que los tiempos y los lugares las mueuen o las[1227] ponen silencio: mas no por defecto del entendimiento de las mugeres, de las quales ha auido en el mundo infinitas que pudieran enseñar a uiuir a los hombres, y aun los enseñaran a amar, si fuera el amor cosa que pudiera enseñarse. Mas con todo esto, creyo que no ay mas baxo estado en la uida, que el de las mugeres: porque si os hablan bien, pensays que estan muertas de amores; si no os hablan, creeys que de alteradas y fantasticas lo hazen; si el recogimiento que tienen no haze a nuestro proposito, teneys lo por hypocresia: no tienen desemboltura que no os parezca demasiada: si callan, dezis que son necias, si hablan, que son pesadas: y que no ay quien las suffra, si os quieren todo lo del mundo, creeys que de malas lo hazen, si os oluidan, y se apartan de las occasiones de ser enfamadas, dezis que de inconstantes y poco firmes en un proposito. Assi que no está en más pareceros la muger buena, o mala, que en acertar ella a no salir jamas de lo que pide uuestra inclinacion. Hermosa Seluagia (dixo Sireno) si todas tuuiessen ese entendimiento y biueza de ingenio, bien creo yo que jamas darian occasion a que nosotros pudiessemos quexarnos de sus descuydos. Mas para que sepamos la razon que tienes de agrauiarte de amor, ansi Dios te de el consuelo que para tan graue mal es menester, que nos cuentes la hystoria de tus amores, y todo lo que en ellos hasta aora te ha succedido (que de los nuestros sabes más de lo que nosotros te sabremos dezir) por uer si las cosas que en él as passado te dan licencia para hablar en ellos tan sueltamente. Que cierto tus palabras dan a entender ser tú la más esperimentada en ellos, que otra jamas aya sido. Seluagia le respondio: si yo no fuere (Sireno) la más esperimentada, seré la más mal tratada que nunca nadie penso ser, y la que con más razon se puede quexar de sus desuariados effectos, cosa harto sufficiente para poder hablar en él. Y porque entiendas por lo que passé, lo que siento de esta endiablada passion, poned un poco uuestras desuenturas en mano del silencio, y contaros he las maiores que jamas aueys oydo.
En el ualeroso y inexpugnable reino de los Lusitanos, ay dos caudalosos rios que cansados de regar la mayor parte de nuestra España, no muy lexos el vno del otro entran en el mar Oceano, en medio de los quales ay muchas y muy antiguas poblaciones, a causa de la fertilidad de la tierra ser tan grande, que en el uniuerso no ay otra alguna que se yguale. La uida desta prouincia es tan remota y apartada de cosas que puedan inquietar el pensamiento, que si no es quando Venus, por manos del ciego hijo, se quiere mostrar poderosa, no ay quien entienda en más que en sustentar una vida quieta, con sufficiente mediania, en las cosas que para passalla son menester. Los ingenios de los hombres son aparejados para passar la uida con assaz contento, y la hermosura de las mugeres para quitalla al que mas confiado biuiere. Ay muchas casas por entre las florestas sombrias, y deleytosos ualles: el termino de los quales siendo proueydo de rocio del soberano cielo, y cultiuado con industria de los habitadores dellas, el gracioso uerano tiene cuydado de offrecerles el fruto de su trabajo, y socorrerles a las necessidades de la uida humana. Yo uiuia en una aldea que está junto al caudaloso Duero (que es vno de los dos rios que os tengo dicho) adonde está el suntuosissimo templo de la diosa Minerua, que en ciertos tiempos del año es uisitado de todas o las más pastoras y pastores que en aquella prouincia biuen. Començando un dia, antes de la celebre fiesta a solemnizalla las pastoras y nymphas, con cantos y hymnos muy suaues, y los pastores con desafios de correr, saltar, luchar, y tirar la barra, poniendo por premio para el que uictorioso saliere, quales una guirnalda de uerde yedra, quales una dulce çampoña, o flauta, ó un cayado de nudoso fresno, y otras cosas de que los pastores se precian. Llegando pues el dia en que la fiesta se celebraua, yo con otras pastoras amigas mias: dexando los seruiles, y baxos paños, y uistiendonos de los mejores que teniamos, nos fuymos el dia antes de la fiesta determinadas de uerlas aquella noche en el templo, como otros años lo soliamos hazer. Estando pues como digo en compañia de estas amigas mias, uimos entrar por la puerta, una compañia de hermosas pastoras, a quien algunos pastores acompañauan: los quales dexandolas dentro, y auiendo hecho su deuida oracion, se salieron al hermoso ualle, por que la orden de aquella prouincia era que ningun pastor pudiesse entrar en el templo, más que a dar la obediencia, y se boluiesse luego a salir, hasta que el dia siguiente pudiessen todos entrar a participar de las cerimonias y sacrificios que entonces hazian. Y la causa desto era, porque las pastoras y Nimphas quedassen solas y sin ocasion de entender en otra cosa, sino celebrar la fiesta regozijandose vnas con otras, cosas que otros muchos años solian hazer, y los pastores fuera del templo en vn uerde prado que alli estaua, al resplandor de la nocturna Diana. Pues auiendo entrado los pastores que digo en el suntuoso templo, despues de hechas sus oraciones y de haber offrescido sus offrendas delante del altar, junto a nosotros se assentaron. Y quiso mi uentura que junto a mi se sentasse una dellas para que yo fuesse desuenturada todos los dias que su memoria me durasse[1228]. Las pastoras venian disfraçadas, los rostros cubiertos con unos uelos blancos y presos en sus chapeletes de menuda paja subtilissimamente labrados con muchas guarniciones de lo mismo tan bien hechas y entretexidas, que de oro no les lleuara uentaja. Pues estando yo mirando la que junto a mi se auia sentado, ui que no quitaua los ojos de los mios, y quando yo la miraua, abaxava ella los suyos fingiendome quererme uer sin que yo mirasse en ello. Yo desseaua en estremo saber quién era, por que si hablasse comigo, no cayesse yo en algun yerro a causa de no conocella. Y todauia todas las uezes que yo me descuydaua, la pastora no quitaua los ojos de mí, y tanto que mil uezes estime por hablalla[1229], enamorada de unos hermosos ojos que ella solamente tenia descubiertos. Pues estando yo con toda la atencion possible, sacó la más hermosa y la más delicada mano, que yo despues acá he uisto, y tomandome la mia, me la estuuo mirando un poco. Yo que estaua más enamorada della de lo que se podria dezir, le dixe: Hermosa y graciosa pastora, no es sola essa mano, la que aora está aparejada para seruiros, mas tambien lo está el coraçon, y el pensamiento de cuya ella es. Ysmenia (que assi se llamaua aquella que fue causa de toda la inquietud de mis pensamientos) teniendo ya imaginado hazerme la burla que adelante oireys, me respondio muy baxo, que nadie lo oyesse: graciosa pastora, soy yo tan uuestra, que como tal me atreui a hazer lo que hize, suplicoos que no os escandalizeys, porque en uiendo uuestro hermoso rostro, no tuue más poder en mi. Yo entonces muy contenta me llegué más a ella, y le dixe (medio riendo). ¿Cómo puede ser, pastora, que siendo uos tan hermosa os enamoreys de otra que tanto le falta para serlo, y más siendo muger como uos? Ay pastora, respondió ella, que el amor que menos uezes se acaba es este, y el que más consienten passar los hados, sin que las bueltas de fortuna ni las mudanças del tiempo les vayan a la mano. Yo entonces respondi: si la naturaleza de mi estado me enseñara a responder a tan discretas palabras, no me lo estoruara el desseo que de seruiros tengo: mas creeme, hermosa pastora, que el proposito de ser uuestra, la muerte no será parte para quitarmele. Y despues desto los abraços fueron tantos, los amores que la vna á la otra nos deziamos, y de mi parte tan uerdaderos, que ni teniamos cuenta con los cantares de las pastoras, ni mirauamos las danças de las Nymphas, ni otros regozijos que en el templo se hazia[1230]. A este tiempo importunaua yo a Ysmenia que me dixesse su nombre, y se quitasse el reboço, de lo qual ella con gran dissimulacion se escusaua y con grandissima astucia mudaua proposito. Mas siendo ya passada media noche, y estando yo con el mayor desseo del mundo de verle el rostro, y saber cómo se llamaua, y de adónde era, comence a quexarme d'ella, y a dezir que no era possible que el amor que me tenia fuesse tan grande, como con sus palabras me manifestaua: pues auiendole yo dicho mi nombre, me encubria el suyo, y que cómo podia yo biuir, queriendola como la queria, si no supiesse a quién queria, o adónde auia de saber nueuas de mis amores? E otras cosas dichas tan de veras que las lagrimas me ayudaron a mouer el coraçon de la cautelosa Ysmenia, de manera que ella se leuantó: y tomandome por la mano me apartó hazia una parte, donde no auia quien impedir nos pudiesse y començo a dezirme estas palabras (fingiendo que del alma le salian). Hermosa pastora, nascida para inquietud de un espiritu, que hasta aora ha biuido tan esento quanto ha sido possible, quien podra dexar de dezirte lo que pides auiendote hecho señora de su libertad? Desdichado de mí, que la mudança del habito te tiene engañada aunque el engaño ya resulta en daño mio. El reboço que quieres que yo quite, ues lo aqui donde lo quito, dezirte he mi nombre, no te haze mucho al caso, pues aunque yo no quiera me uerás mas uezes de las que tú podras suffrir. Y diziendo esto, y quitandose el reboço, vieron mis ojos un rostro que aunque el aspecto fuesse un poco uaronil, su hermosura era tan grande que me espantó. E prosiguiendo Ysmenia su plática, dixo: y por que, pastora, sepas el mal que tu hermosura me ha hecho, y que las palabras que entre las dos como de burlas han passado son de ueras: sabe que yo soy hombre y no muger, como antes pensauas. Estas pastoras que aqui uees por reyrte comigo (que son todas mis parientas) me han uestido desta manera que de otra no pudiera quedar en el templo, a causa de la orden que en esto se tiene. Quando yo hube entendido lo que Ysmenia me auia dicho, y le ui como digo en el rostro, no aquella blandura, ni en los ojos aquel reposo que las donzellas por la mayor parte solemos tener, crey que era uerdad lo que me dezia, y quedé tan[1231] fuera de mi, que no supe qué respondelle. Todauia contemplaua aquella hermosura tan estremada, miraua aquellas palabras que me dezia con tanta dissimulacion (que jamas supo nadie hazer cierto de lo fingido como aquella cautelosa y cruel pastora). Vime aquella hora tan presa de sus amores, y tan contenta de entender que ella lo estaua de mi, que no sabria encarecello, y puesto caso que de semejante passion hasta aquel punto no tuuiesse experiencia (causa harto sufficiente para no saber dezilla) todavia esforzandome lo mejor que pude la hablé desta manera: Hermosa pastora, que para hazerme quedar sin libertad, o para lo que la fortuna se sabe, tomaste el habito de aquella que el de amor a causa tuya ha professado, bastara el tuyo mismo para uencerme sin que con mis armas proprias me vieras rendido. Mas quién podra huir de lo que la Fortuna le tiene solicitado? Dichosa me pudiera llamar si uuieras hecho de industria lo que a caso hiziste: porque a mudarte el habito natural, para solo verme y dezirme lo que desseauas, atribuyeralo yo a merecimiento mio y a grande afeccion tuya, mas ver que la intencion fue otra aunque el efecto aya sido el que tenemos delante, me haze estar no tan contenta como lo estuuiera, a ser de la manera que digo. Y no te espantes, ni te pese deste tan gran desseo: por que no ay mayor señal de una persona, querer todo lo que puede, que dessear ser querida de aquel a quien ha entregado toda su libertad. De lo que tú me as oydo podras sacar, qual me tiene tu uista. Plegue a Dios que vses tambien del poder que sobre mi as tomado, que pueda yo sustentar el tenerme por muy dichosa hasta la fin de nuestros amores, los quales de mi parte, no lo ternán en quanto la uida me durare. La cautelosa Ysmenia me supo tambien responder a lo que dixe, y fingir las palabras que para nuestra conuersacion eran necessarias, que nadie pudiera huyr del engaño en que yo cay, si la fortuna de tan difficultoso laberinto con el hilo de prudencia no le sacara. Y assi estuuimos hasta que amanescio, hablando en lo que podria imaginar, quien por estos desuariados casos de amor ha passado. Dixome que su nombre era Alanio, su tierra Gallia, tres millas de nuestra aldea: quedamos concertados de uernos muchas uezes. La mañana se uino, y las dos nos apartamos con más abraços, y lagrimas, y sospiros de lo que aora sabré dezir. Ella se partio de mi, y boluiendo atras la cabeça por uerla, y por uer si me miraua, ui que se yua medio riendo, mas crey que los ojos me auian engañado. Fuese con la compañia que auia traydo, mas yo bolui con mucha más porque lleuaua en la imaginacion los ojos del fingido Alanio, las palabras con que su vano[1232] amor me auia manifestado, los abraços que dél auia recebido, y el crudo mal de que hasta entonces no tenia experiencia. Aora aueys de saber, pastores, que esta falsa y cautelosa Ysmenia tenia un primo, que se llamaua Alanio, a quien ella más que a si queria: porque en el rostro, y ojos, y todo lo demas se le parecia, tanto que si no fueran los dos de genero differente, no uuiera quien no juzgara el uno por el otro. Y era tanto el amor que le tenia que quando yo a ella en el templo le pregunté su mismo nombre, auiendome de dezir nombre de pastor, el primero que me supo nombrar fue Alanio: porque no ay cosa más cierta, que en las cosas súbitas encontrarse la lengua con lo que está en el coraçon. El pastor la queria bien mas no tanto como ella a él. Pues quando las pastoras salieron del templo para boluerse a su aldea, Ysmenia se halló con Alanio su primo, y él por usar de la cortesia que a tan grande amor como el de Ysmenia era deuida, dexando la compañia de los mancebos de su aldea, determinó de acompañarla (como lo hizo) de que no poco contentamiento recibio Ysmenia, y por darsele a él en alguna cosa, sin mirar lo que hazia, le contó lo que comigo auia passado, diziendoselo muy particularmente, y con grandissima risa de los dos, que tambien le dixo, como yo quedaua, pensando que ella fuesse hombre, muy presa de sus amores. Alanio quando aquello oyo, dissimuló lo mejor que él pudo, diziendo que auia sido grandissimo donayre. Y sacandole todo lo que comigo auia passado que no faltó cosa, llegaron a su aldea. E de ay a ocho dias (que para mí fueron ocho mil años) el traydor de Alanio (que assi lo puedo llamar con más razon que él ha tenido de oluidarme), se uino a mi lugar, y se puso en parte donde yo pudiesse uerle, al tiempo que passaua con otras zagalas a la fuente que cerca del lugar estaua. E como yo lo uiese, fue tanto el contentamiento que recibi, que no se puede encarescer, pensando que era el mismo que en habito de pastora auia hablado en el templo. E luego yo le hize señas que se uiniesse hazia la fuente a donde yo yua y no fue menester mucho para entendellas. El se uino, y allí estuuimos, hablando todo lo que el tiempo nos dio lugar: y el amor quedó (a lo menos de mi parte) tan confiado que aunque el engaño se descubriera, (como de ay a poco dias se descubrio) no fuera parte para apartarme de mi pensamiento. Alanio tambien creo que me queria bien, y que desde aquella hora, quedó preso de mis amores, pero no lo mostró por la obra tanto como deuia. Assi que algunos dias se trataron nuestros amores con el mayor secreto que pudimos, pero no fue tan grande, que la cautelosa Ysmenia no lo supiesse: y uiendo qne ella tenia la culpa, no solo en auerme engañado, mas aun en auer dado causa a que Alanio descubriendole lo que passaua, me amasse a mi, y pusiesse a ella en oluido, estuuo para perder el seso, mas consolose con parezelle, que en sabiendo yo la uerdad, al punto oluidaria. Y engañauase en ello, que despues le quise mucho más, y con muy mayor obligacion. Pues determinada Ysmenia de deshazer el engaño, que por su mal auiame hecho, me escriuio esta carta:
CARTA DE YSMENIA PARA SELUAGIA
Seluagia, si a los que nos quieren tenemos obligacion de quererlos, no ay cosa en la uida a quien más deua que a ti, pero si las que son causa que seamos oluidadas deuen ser aborrescidas, a tu discrecion lo dexo. Querria te poner alguna culpa, de auer puesto los ojos en el mi Alanio, mas ¿qué hare desdichada, que toda la culpa tengo yo de mi desuentura? Por mi mal te ui. ¡O Seluagia! bien pudiera yo escusar lo que passé contigo, mas en fin desembolturas demasiadas las menos uezes succeden bien. Por reyr una hora con el mi Alanio, contandole lo que auia passado, lloraré toda mi uida, si tú no te dueles d'ella. Suplicote quanto puedo, que baste este desengaño, para que Alanio sea de ti oluidado, y esta pastora restituyda en lo que pudieres, que no podras poco, si amor te da lugar a hazer lo que suplico.
Quando yo esta carta ui, ya Alanio me auia desengañado de la burla que Ysmenia me auia hecho, pero no me auia contado los amores que entre los dos auia, de lo qual yo no hize mucho caso, porque estaua tan confiada en el amor que mostraua tenerme, que no creyera jamas, que pensamientos passados, ni por venir, podrian ser parte para que él me dexasse. Y porque Ysmenia no me tuuiesse por descomedida, respondi a su carta desta manera:
CARTA DE SELUAGIA PARA YSMENIA
No sé, hermosa Ysmenia, si me quexe de ti, o si te dé gracias, por auerme puesto en tal pensamiento, ni creo sabria determinar quál destas cosas hazer, hasta que el successo de mis amores me lo aconseje. Por vna parte me duele tu mal, por otra veo que tú saliste al camino a recebille. Libre estaua Seluagia al tiempo que en el templo la engañaste, y aora está subiecta a la uoluntad de aquel a quien tú quesiste entregalla. Dizesme que dexe de querer a Alanio: con lo que tú en esse caso harias, puedo responderte. Vna cosa me duele en estremo, y os uer que tienes mal de que no puedes quexarte, el qual da muy mayor pena a quien lo padesce. Considero aquellos ojos con que me uiste, y aquel rostro que despues de muy importunada me monstraste, y pesame que cosa tan parescida al mi Alanio, padezca tan estraño descontento. Mira qué remedio este para poder auello en tu mal. Por la liberalidad que comigo has usado en darme la más preciosa joya que tenias, te beso las manos. Dios quiera que en algo te pueda seruir. Si uieres allá el mi Alanio, dile la razon que tiene de quererme; que ya él sabe la que tiene de oluidarte. Y Dios te dé el contentamiento que desseas, con que no sea a costa del que yo recibo en uerme tan bien empleada.
No pudo Ysmenia acabar de leer esta carta, porque al medio della, fueron tantos los sospiros y lagrimas que por sus ojos derramaua, que penso perder la uida llorando. Trabajaua quanto podia porque Alanio dexasse de querer, y buscaua para esto tantos remedios, como él para apartarse donde pudiesse uerla. No porque la queria mal, mas por parecelle que con esto me pagaua algo de lo mucho que me deuia. Todos los dias que en este proposito biuio, no vuo alguno que yo dexasse de uerle: porque el camino que de su lugar al mio auia jamas dexaua de ser por él passado. Todos trabajos tenia en poco, si con ellos le parescia que yo tomaua contento. Ysmenia los dias que por él preguntaua, y le dezian que estaua en mi aldea, no tenia paciencia para suffrillo. E con todo esto no auia cosa que más contento le diesse, que hablalle en él. Pues como la necessidad sea tan ingeniosa que uenga a sacar remedios donde nadie penso hallarlos, la desamada Ysmenia se auenturó a tomar uno, qual pluguiera a Dios, que por el pensamiento no le passara, y fue fingir que queria bien a otro pastor llamado Montano, de quien mucho tiempo auia sido requerida. Y era el pastor con quien Alanio peor estaua: y como lo determinó, assi lo puso por obra por uer si con esta subita mudança podria atraer a Alanio a lo que desseaua, porque no ay cosa que las personas tengan por segura, aunque la tengan en poco, que si de subito la pierden, no les llegue al alma el perdella. Pues como uiesse Montano que su señora Ysmenia tenia por bien de corresponder al amor que él tanto tiempo le auia tenido, ya oyreys[1233] lo que sintiria. Fue tanto el gozo que recibio, tantos los seruicios, que le hizo, tantos los trabajos en que por causa suya se puso, que fueron parte juntamente con las sin razones que Alanio le auia hecho, para que saliesse uerdadero, lo que fingiendo la pastora auia començado; y puso Ysmenia su amor en el pastor Montano con tanta firmeza, que ya no auia cosa a quien más quisiesse que a él, ni que menos deseasse uer que al mi Alanio. Y esto le dio ella a entender lo mas presto que pudo, paresciendole, que en ello se vengaua de su oluido, y de auer puesto en mí el pensamiento. Alanio aunque sintio en estremo el ver a Ysmenia perdida por pastor con quien él tan mal estaua, era tanto el amor que me tenia, que no daua a entenderlo quanto ello era. Mas andando algunos dias, y considerando que él era causa de que su enemigo fuesse tan favorescido de Ysmenia, y que la pastora ya huía de uelle (muriendose no mucho antes quando no le ueia) estuuo para perder el seso por enojo, y determinó de estorbar esta buena fortuna de Montano. Para lo qual començo nueuamente de mirar a Ysmenia, y de no uenir a uerme tan publico como solia ni faltar tantas uezes en su aldea, porque Ysmenia no lo supiesse. Los amores entre ella y Montano yuan muy adelante, y los mios con el mi Alanio, se quedauan atras todo lo que podian, no de mi parte, pues sola la muerte podria apartarme de mi proposito, mas de la suya, que jamas pense uer cosa tan mudable. Porque como estaua tan encendido en colera con Montano, la qual no podia ser executada, sino con amor en la su Ysmenia, y para esto las uenidas a mi aldea era gran impedimiento, y como el estar ausente de mi, le causasse oluido, y la presencia de la su Ysmenia grandissimo amor, el boluio a su pensamiento primero, y yo quedé burlada del mio. Mas con todos los seruicios que a Ysmenia hazia, los recados que le embiaua, las quexas que formaua della, jamas la pudo mouer de su proposito, ni uuo cosa que fuesse parte para hazelle perder un punto d'el amor que a Montano tenia. Pues estando yo perdida por Alanio, Alanio por Ysmenia, Ysmenia por Montano, succedio que a mi padre se le offresciessen ciertos negocios sobre las dehesas del Estremo, con Phileno, padre del pastor Montano; para lo qual los dos uinieron muchas uezes a mi aldea, y en tiempo que Montano, o por los sobrados fauores que Ysmenia le hazia (que en algunos hombres de baxo espiritu causan fastidio) o porque tambien tenia celos de las diligencias de Alanio, andaua ya un poco frio en sus amores. Finalmente que él me uio traer mis ouejas a la majada, y en uiendome començo a quererme, de manera (segun lo que cada dia yua moustrando) que ni yo a Alanio, ni Alanio a Ysmenia, ni Ysmenia a él, no era possible tener mayor afection. Ved qué estraño embuste de amor. Si por uentura Ysmenia yua al campo, Alanio tras ella, si Montano yua al ganado, Ysmenia tras él, si yo andaua al monte con mis ouejas, Montano tras