Part 15
[220] _lacivo_ por _lascivo_, como _picina_ por _piscina_. (Santa Teresa, _Las Moradas_, ed. _Cl. Castellanos_, Madrid, 1910, 11-23; v. nota al v. 383 de la Eg. I.)
[221] «Burlaba un poeta de este verso: _nadando dividieron y cortaron_, porque parece que hay en él ripia para henchir el verso, y sobra el _cortaron_. Digo que de no entender el punto, se erraba él, porque se ha de leer:
_El agua clara con lascivo juego_ _Nadando dividieron; y cortaron,_ _Hasta que el blanco pie_, etc.»
(Brocense, nota 219.)
[222] Por lo visto alguno protestó de que el poeta sacase de las aguas a estas ninfas, que siendo moradoras de dicho elemento no podrían vivir en tierra seca. Tamayo defiende a Garcilaso con el testimonio de varios autores clásicos.
[223] _delgadeza_, _domestiqueza_, Eg. II, v. 180, y _selvatiquez_, Son. XXVIII, tienen procedencia italiana.
[224] «Debe Toledo a Garcilaso muchas alabanzas, pues no deja ocasión en que las olvide; y aquí no son encarecidas, sino verdaderas las del oro de sus arenas, pues hasta hoy se experimenta lo que en los tiempos antiguos fue tan recibido.» (Tamayo, notas, fol. 71.) Del aurífero Tajo hablan muchos autores latinos.
[225] El de Tracia es Orfeo, a quien se refieren las dos octavas siguientes.
[226] «No dejaré de notar el cuidado de las palabras de Garcilaso en todo lo que es ornato de las mujeres, cuya blancura, particularmente en los pies, repite tantas veces.» (Tamayo, notas, fol. 65.)
[227] Por si alguno aspira a resolver la cuestión advertiré que hay discrepancia entre los autores sobre si la sierpe que mordió a Eurídice fue pequeña o grande. (V. Brocense, nota 215.)
[228] En otro lugar, Eg. II, v. 942, fue necesario decir parte de esta fábula. Dejaron, pues, a Orfeo, marido de Eurídice, que sacase a su esposa de los infiernos, pero con la condición de que no había de mirarla hasta que saliese de los límites y jurisdicción de ellos, y no habiendo podido abstenerse de verla, le fue arrebatada por segunda vez; Orfeo, desesperado de su infortunio, retirose sobre el monte Hemo. (Ovidio, _Metam._, lib. X, fáb. I.)
[229] Hallábase Cupido ofendido contra Apolo porque este se había atrevido a burlarse de las astucias del Amor; fue su venganza dispararle una flecha dorada para rendirle al amor de Dafne, y, al mismo tiempo, inspirar a esta un gran desamor hacia Apolo.
[230] La fábula de Apolo y Dafne se trata más adelante en el Son. XIII.
[231] Cupido hiere con dos géneros de saetas; con las de oro engendra el amor firme y verdadero, v. 152; con las de plomo inspira la antipatía y el desdén. (Ovidio, _Metam._, lib. I, fáb. X.)
[232] Adonis, hijo de Mirra, de famosísima belleza, fue amado de Venus con la mayor ternura. Un día estando cazando hirió a un jabalí, el cual se volvió contra él con la mayor furia y le mató. (Ovidio, _Metam._, lib. X, fáb. X.) Y quieren decir que aquel jabalí no fue sino el dios Marte, enamorado de Venus, y convertido expresamente en aquella fiera para matar a Adonis por los celos que le tenía. (Brocense, nota 217.)
[233] Porque Herrera creyó excesivo el color de este detalle, contesta Tamayo, notas, fol. 71: «Melindre es llamar _complosiones torpes_ estos afectos cuidadosos en Garcilaso, pues es imitación de Virgilio; díjolo doctamente nuestro poeta con alusión a la costumbre antigua de recibir con la boca, los parientes y amigos, el último aliento de los que se morían...»
[234] Pinta Garcilaso en las dos octavas siguientes «la ciudad, cabeza y asiento del Imperio de España, Toledo, su patria, con tanta grandeza y suavidad de palabras, que dudo haya cosa mejor tratada en todas sus obras, ni más digna de la majestad de tan insigne madre, ni del ingenio de tan noble hijo...» (Tamayo, notas, fol. 72.)
[235] «Aquí comienza un género de Bucólica que llaman los griegos _canto amebeo_, que es responsorio, en el cual se suele guardar esta ley: que el que comienza es libre, y puede mudar propósitos, mas el que responde y sigue, o ha de decir mucho más en la misma materia, o lo contrario; y ansí se hace aquí imitando el proceder de Virgilio en la primera y séptima Égloga.» (Brocense, nota 225.)
[236] Describe exactamente el curso del Tajo en torno de la ciudad de Toledo.
[237] Refiérese a las ruedas de las _azudas_, máquinas hidráulicas con que se saca agua de los ríos por el impulso de su misma corriente. «Se llaman _azudas_, voz arábiga, significadora de su color y de su ruido, propiedad particular de las lenguas orientales.» (Tamayo, notas, fol. 73.)
[238] «En la pompa funeral que las diosas silvestres hacían a la ninfa, observa sin afectación, Garcilaso, la costumbre de los entierros antiguos... Los antiguos esparcían flores sobre los cuerpos o sepulcros de sus defunctos... Flores cortadas para dar a entender, sin duda, la fragilidad de la vida que retratan las rosas...» (Tamayo, notas, fol. 73 y 74.)
[239] «Era señal de tristeza el desperdicio de los cabellos; en los libros sagrados no hay pocos ejemplos de los hebreos,» y lo mismo entre griegos y latinos. (Tamayo, notas, fol. 74.)
[240] Recuerda nuevamente Garcilaso la muerte de doña Isabel Freyre. (V. Eg. I, v. 2, nota.)
[241] «Una ninfa muerta, a quien las divinidades de los bosques, saliendo de los árboles en que están metidas, cantan y lloran a su vez, y después de haber cumplido con esta triste solemnidad, se vuelven a esconder en los huecos mismos de las encinas, era un argumento nuevo, al paso que sencillo, y que por su naturaleza y por la calidad de los interlocutores podía ser enriquecido con todas las galas del sentimiento y la fantasía.» Tal decía D. Manuel José Quintana (_Poesías castellanas_, ed. 1830, pág. 371.) a propósito de la famosa Égloga de Barahona de Soto, llamada _de las Hamadríades_, cuyo argumento, como se ve, dejó indicado Garcilaso en este lugar.
[242] El Brocense dice que halló en un libro antiguo, en vez de _degollada_, _igualada_, que significa _amortajada_. Herrera afirma que _degollada_ se tomaba por _desangrada_, «como decimos cuando sangran mucho a uno, que lo _degolló_ el barbero.» Covarrubias en su _Tesoro de la Lengua castellana_, escribe: «Cuando sacan a uno mucha sangre por las venas, solemos decir que conviene _degollarle_, si el accidente requiere tanta evacuación.» Azara dice que «más natural era que se leyese en el verso _desangrada_, puesto que D.ª Isabel murió de sobreparto. Tamayo acepta la voz _degollada_ siguiendo a Herrera.» (Castro, pág. 22.)
[243] Dice _al mar de Lusitania_ porque D.ª Isabel era portuguesa; había venido a la Corte española como dama de honor de la Infanta D.ª Isabel de Portugal, casada en 1526 con Carlos V.
[244] Es encarecimiento de las labores de las ninfas, pues el presentar como en relieve figuras llanas «es artificio de la mejor pintura»... (Tamayo, notas, fol. 76.)
[245] _trastornarse_, _trasponerse_. Barahona de Soto dio a _trastornarse_ esta misma acepción en los siguientes versos de su Égloga III:
«Cual con sencillo rostro y pecho tierno Al levantar del sol o al _trastornarse_ Te ofrecerá el panar recién cogido...»
[246] «Adagio es latino: _Aquae furtivae dulciores_. Mucho sabe lo hurtado.» (Brocense, nota 225.) No latino, sino hebreo, cree Tamayo, fol. 77, esto de que _las aguas hurtadas son las más dulces_ o las que mejor saben.
[247] «Aquí, sin duda, se descuidó nuestro poeta, porque hace dos vientos, siendo uno; porque al que los griegos llaman _zephyro_, porque trae vida, llaman los latinos _favonio_, porque favorece la vida, de modo que la cosa es una y los nombres son dos.» (Brocense, nota 227.) A este parecer se inclina también Herrera; pero D. Tomás Tamayo defiende a Garcilaso con el testimonio de muchos escritores antiguos que, como él, tuvieron a _zefiro_ y _favonio_ por vientos diferentes, notas, fol. 78. D. Adolfo de Castro, pág. 23, prescindiendo de esa defensa, cree que, «o Garcilaso se engañó o puso el nombre de otro viento que equivocaron los escribientes o los impresores». Queda, pues, esta cuestión en planta como la de la sierpe de Eurídice, Eg. III, v. 130.
[248] «El cuerno de Amaltea --o cornucopia--, que denota la fertilidad y abundancia de las cosas, no era de buey como fingían los pintores, sino de plata, que quien la tuviere puede pedille lo que quisiere, que se lo dará. Fue Amaltea... una mujer vieja y muy rica que contrataba, la cual guardaba en un cuerno la mayor parte de la ganancia... y robándoselo Hércules lleno de dineros, vivía a su gusto y deleite, y de aquí tuvo origen decir que el cuerno de Amaltea ministraba a Hércules todos los bienes.» (Herrera, pág. 686.)
[249] Dijo Garcilaso esto de _morir la yerba_ «por la opinión de Pitágoras que creía que las plantas y otras cosas, no solo vivían, sino que sentían el mal que les hacían; o porque la resolución de la forma no es otra cosa que muerte.» (Tamayo, notas, fol. 79.) Esto último, sin necesidad de acudir a la doctrina pitagórica, es suficiente explicación, dada la natural inclinación y libertad que tienen los poetas para suponer vida y sentimientos en lo inanimado.
[250] _escogiolo._ Andrés Rey de Artieda en sus _Discursos, epístolas y epigramas de Artemidoro_, Zaragoza. 1605, censuraba a Garcilaso esta forma, porque, según él, sería más concreto _escogiole_. (Castro, pág. 23.) Nuestro texto --es decir, el de Herrera-- es _loísta_, Eg. II, v. 1088, 1099, 1307, 1308, 1364, 1399, 1400, 1567, etc.; en todos estos casos el de Tamayo es _leísta_. La indecisión entre _le_ y _lo_, que aún dura en nuestra lengua, viene manifestándose desde los textos más antiguos. (V. R. Menéndez Pidal, _El Cantar de Mío Cid_, tomo I, Parte II, § 130.)
[251] _Al Duque de Alba en la muerte de D. Bernardino de Toledo, su hermano._ -- De regreso de la conquista de Túnez (1535), y de resultas de los muchos padecimientos que en aquel país ardiente, seco y arenoso había pasado, murió el gallardo joven D. Bernardino de Toledo, hermano del gran Duque de Alba y amadísimo amigo de Garcilaso. Murió en Túnez, según Argote de Molina, _Nobleza de Andalucía_, lib. II, cap. XXII; en Trápana, camino de Palermo, según Sandoval, _Historia de la vida del Emperador Carlos V_, lib. XXII, § 48, o en la ciudad de Palermo, como dice Navarrete, pág. 67, desmintiendo a los anteriores.
[252] «Frase italiana.» Azara, _pero_ por _empero_: «quise, _no obstante_, probar si me _bastaría_ el ingenio _para_ escribirte»...
[253] «Algunos, pareciéndoles que está falto este verso de Garcilaso, no considerando la diéresis, lo han enmendado o dañado desta suerte: _No quedará ya toda tu alma entera_; pero Garcilaso que conocía mejor los números, se contentó con aquel modo, porque demás de sinificar así la falta del alma, que él pretendió mostrar, no es flojo número de verso, sino artificioso y no ajeno de suavidad.» (Herrera, 305. Del mismo parecer es Tamayo, notas, fol. 30.)
[254] Erídano es el río fabuloso donde las Helíades, hermanas de Faetón, lloran su muerte convertidas en álamos. (Son. XII, 14.) Han creído muchos que se trataba del Po, otros, del Ródano, y autor de tanta antigüedad como Esquilo, dijo que era un río de España. (Herrera, 305.)
[255] Lampecie, Lampetura y Faetura fueron las tres Helíades.
[256] Censuró Juan de Mal-lara la dislocación de esta frase tal como aparece en el verso, y defendieron a Garcilaso Herrera y Tamayo: «la prosa no tiene licencias, a los versos se les consienten... el juicio de la una se puede quedar al oído, como el de la otra a la licencia de los poetas; pero menos lo fue Mal-lara, que docto y hombre de bien, y rara vez juzgan bien de los poetas los que no lo son». (Tamayo, notas, fol. 31.)
[257] «_Abastanza._ Voz antigua, hoy desusada enteramente en nuestra lengua. Los italianos la han conservado.» (Azara.)
[258] «Más propio es esto que dice Garcilaso para alabar una dama que a un caballero... mas, porque D. Bernaldino era mancebo de edad tierna que no había dado muestra de su valor, pudiera emplear esto en lamentar las esperanzas perdidas.» (Herrera, pág. 311.) Esta misma consideración requiere el pasaje de la Eg. II, v. 1254 y siguientes. Por lo demás, en muchos autores antiguos se encontraron ejemplos semejantes, «porque la hermosura es siempre digna de imperio y no desdice a la fortaleza viril». (Tamayo, notas, fol. 56.)
[259] «Declara la índole y lo que prometían las esperanzas de su valor.» (Herrera, pág. 312.)
[260] «Cosa muy usada fue poner dioses a los ríos, pintándolos recostados, y alzado el medio cuerpo, y con las urnas debajo el brazo, enviar de allí los ríos como de una fuente; coronábanlos por la mayor parte con guirnaldas de cañas, y cubiertos hasta el ombligo de un carbaso, que es vestidura floja y ancha, y desnudos la parte superior del cuerpo; tal se ve Tibre en Roma en casa Cesi, tal Arno en los huertos del Pontífice y tal describe Virgilio en el 8.º al mesmo Tibre...» (Herrera, 312.)
[261] _Trinacria_ es lo mismo que decir Sicilia. (Herrera, 316.)
[262] Los lascivos sátiros, compañeros de Baco, provocadores y deshonestos, con su busto de hombre, cuerpo de caballo y patas de carnero, tuvieron para los antiguos tal realidad, que algunos historiadores hablan de sátiros de carne y hueso conocidos por las gentes. (V. Herrera, 317.)
[263] Refiérese a Héctor, defensor de Troya, vencido y muerto por Aquiles.
[264] Recuerda de nuevo la fábula de Adonis. (Véase Eg. III, 176, nota.)
[265] Oeta es un monte de Tesalia que, según Estrabón, lib. 9, se extiende de oriente a occidente, desde las Termópilas hasta el golfo de Arta. (V. Herrera, 331.)
[266] «_Alcides_ se llamó Hércules por su gran fuerza, porque en griego _Alce_ es fuerza. Otros dicen que por su agüelo Alceo. Dicen que sintiéndose morir de la ponzoña de la camisa, que su mujer Dejanira le había enviado, hizo una hoguera en el monte Oeta y allí se quemó. Esta ficción quieren que sea la purificación de los excelentes hombres que suben a ser dioses, dejando acá la vestidura grosera del alma.» (Brocense, nota 59.)
[267] «_El claro padre._ D. García de Toledo, que murió en los Gelves de poca edad. _El sublime abuelo._ D. Fadrique, Duque de Alba.» (Azara.)
[268] «El mar, sin duda, cerca la tierra y la tierra el mar, mas creyendo los antiguos que este era mayor, dijeron que la coronaba... Pero los modernos que con curiosidad lo tienen especulado, prueban ser mayor la tierra que el Océano, según, no sus superficies, sino sus cuerpos, en que es, sin comparación, mayor la tierra, como fácilmente se deduce de sus diámetros...» (Tamayo, notas, fol. 35.)
[269] Como si dijese desde el polo Sur al polo Norte _Calisto_ es la Osa Mayor. Antes fue una bella ninfa de quien Júpiter anduvo enamorado. La iracunda Juno la convirtió en osa, y entonces Júpiter la transportó al cielo. (Ovidio, _Metam._, lib. II, fáb. IV.)
[270] _Elegía a Boscán_; la escribió Garcilaso a su amigo desde Sicilia, de regreso de su expedición a Túnez con el ejército del Emperador, año de 1535. Esta Elegía y la anterior debieron ser escritas hacia la misma fecha.
[271] «Anquises fue hijo de Asáraco y padre de Eneas, que lo engendró en Venus junto a la Ribera de Simois, río de Troya.» (Herrera, 356.)
[272] «Este confusísimo terceto quiere decir que el Mantuano Virgilio, en sus eternos versos, nos conserva la memoria de que Anquises está enterrado en Trápana --ciudad de Sicilia--. Libro III de la Eneida.» (Azara.)
[273] «Llama César Africano al Emperador Carlos quinto porque venció a África.» (Brocense, nota 66.)
[274] De la celebridad de este verso dan testimonio Sa de Miranda, en su égloga _Nemoroso_; Barahona de Soto, en su soneto a Herrera, a propósito de las _Anotaciones_, y Lope de Vega, v. Cayetano A. de la Barrera, _Nueva biografía_, tomo I de las _Obras de Lope de Vega_, publicadas por la R. A. Española, Madrid, 1890, pág. 122.
[275] Dice Cienfuegos (_Vida del Grande San Francisco de Borja_, Madrid, 1726, pág. 49) que «lo que más robaba en Garcilaso la afición del Marqués de Lombay... era el no haber sentido jamás en sus labios respiración que empañase la fama ajena...; escribiendo con pluma elegante en todos los estilos, solo parece que ignoraba el de la sátira, en que son elocuentes y agudos aun los menos discretos».
[276] Llama _la patria de la Sirena_ a Nápoles, que antes se llamó Parténope, por una de las tres Sirenas así llamada, cuyo cuerpo allí se halló. (Brocense, nota 66.)
[277] Nápoles fue tierra de muchos deleites y regalos, según el testimonio de los clásicos (V. notas de Azara y Tamayo, y acaso por esto la tradición la hizo patria de las Sirenas.) Era una ciudad nobilísima, vestida de jardines y bellos edificios, y llena de caballeros y gente rica, «domicilio de hombres ociosos, que muchos, por huir de negocios, se iban de Roma a ella». (Herrera, págs. 359-364.)
[278] Sobre estos amores a que alude el poeta véase adelante, nota al Son. XXVI, v. 1.
[279] «Quiere decir: Este temor persigue la esperanza y oprime el gran deseo de su holganza, con el cual deseo van mis ojos.» (Brocense, nota 69.)
[280] «La túnica de diamante significa la fortaleza, que tan importante es para la guerra; aunque escribe San Isidoro que pintaban a Marte con el pecho desnudo y sin armas, porque el que se halla en la guerra, se debe arrojar en la batalla sin miedo de la muerte.» (Herrera, pág. 346.)
[281]
«Y en medio de la guerra peligrosa... Te acuerdas del amor y del ausencia Y maldices allí el rigor de Marte Pronosticando en ti dura sentencia...»
(Cristóbal Mosquera de Figueroa, _Elegía a la muerte de Garcilaso, Anotaciones_ de Herrera, pág. 40.) Pocos meses después de escribir Garcilaso la presente Elegía se cumplió, en efecto, este siniestro presentimiento de su muerte.
[282] «Y se cumplió --su pronóstico-- hasta en sus términos literales, porque murió... asaltando una torre como a su valor cuadraba, pero no cayó _traspasado de hierro agudo y fuerte_, sino prosaicamente descalabrado por una piedra...» (M. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 147.)
[283] _Las venas dulcemente desatado_, es una cláusula casi _absoluta_ en que el participio _desatado_ no concierta con el substantivo de su oración, _venas_, sino con el sujeto principal, aquel, mantenido por el pensamiento aun dentro de la aposición; en prosa habría que decir, _las venas dulcemente desatadas_. Es tan rara tal construcción que las gramáticas no dan cuenta de ella; sin embargo, pueden recogerse algunos ejemplos:
--«Los alemanes, -- El fiero cuello _atados_, -- Y los franceses van domesticados.» (Garcilaso, Canc. V, v. 18.) -- «_Desnuda el pecho anda ella._» (Góngora.) -- «_Desnuda_ el pecho, el brazo _descubierta_.» (Góngora.) -- «Febo... cantó -- _Revuelto_ en oro la encrespada frente.» (Herrera.) -- «estuve... ya entregado -- Al agudo cuchillo la garganta.» (Ercilla.) -- «El cuerpo de nieve pura -- Que excede a toda blancura -- _Vestido_ del sol los rayos -- Vertiendo abriles y mayos --de la blanca vestidura.» (Cristobalina Fernández.) (V. Castro, _Poetas líricos_, etc., pág. 31, nota.)
[284] Elogia también la playa de Barcelona, patria de Boscán, D. Diego Hurtado de Mendoza en su carta V, a María de Peña (_Auts. Esps. poetas líricos de los siglos XVI y XVII_, pág. 59): «Que, como desparece Barcelona -- Y huye aquella plaza gloriosa, -- Ansí va enflaqueciendo la persona...»
[285] Alude a D.ª Ana Girón de Rebolledo, dama valenciana, esposa de Boscán. «Era de singular belleza, como se deduce de estos versos de Garcilaso. D. Diego Hurtado de Mendoza la llama sabia, gentil y cortés, en una epístola a Boscán. Este, en su respuesta, encarece la vida quieta, dulce y sosegada que llevaba en compañía de su esposa, de quien elogia con entusiasmo la belleza, bondad y discreción. Dícese que juntos leían y saboreaban los poetas clásicos, especialmente Homero, Virgilio, Catulo y Propercio, lo cual arguye en pro de la cultura literaria de doña Ana... Al frente de las ediciones de Boscán va un prólogo que, bien leído, a nadie puede ser atribuido sino a D.ª Ana...» (M. Serrano y Sanz, _Apuntes para una Bibl. de Escritoras Españolas_, Madrid, 1903, tomo I, pág. 459. V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, págs. 131-136.)
[286] La presente Epístola es el único ensayo de _verso suelto_ que de Garcilaso conocemos. Boscán y Garcilaso fueron los primeros artífices castellanos que se ejercitaron en esta clase de verso. En sus composiciones es preciso apreciar el valor histórico más que el artístico. El _verso suelto_ tuvo que pasar por muchas pruebas antes de conseguir la perfección clásica del _Aminta_ de Jáuregui. (V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 239.)
[287] «...facilidad, descuido, libertad sin afectación de palabras ni exornación de sentencias, todo lo tiene esta carta, cuya llaneza, en vano y sin razón es culpada, pues ella es particular alabanza en este género de escritura.» (Tamayo, notas, fol. 38.)
[288] Garcilaso había venido desde Nápoles a Barcelona, enviado por el Virrey D. Pedro, para informar personalmente al Emperador de los desastres que había causado en las costas de Italia la armada de Barbarroja. Debió llegar a Barcelona poco después del 4 de septiembre de 1534, y estuvo en ella hasta el 1.º de octubre, en que emprendió su regreso a Nápoles, haciendo en doce días el camino, a caballo, desde Barcelona a Valclusa. (V. Navarrete, pág. 237.)
[289] De Boscán a Garcilaso hay una sincera expresión de amistad honda y sentida en el soneto: _Garcilaso, que al bien siempre aspirante_...
[290] En honor de Garcilaso se ha dicho que, en medio de la llaneza de esta carta, da idea de su erudición el hecho de que la mayor parte de sus consideraciones sobre la amistad coinciden con la doctrina de Aristóteles en su _Ética_, lib. VIII. (V. Conti, _Col. de poesías castellanas_, traducidas al italiano, Parte 1.ª, tomo II, pág. 345.)
[291] «Vulgar dicho es: _Beatius est dare, quam accipere_.» (Brocense, nota 76.)
[292] Volvía Garcilaso esta vez a Italia por la Provenza, patria de los trovadores, no siendo acaso prudente ir por mar a causa de las naves de Barbarroja que lo infestaban. (Navarrete, pág. 59.)
[293] _Varlet_, palabra francesa antigua, como _vaslet_, hoy _valet_: criado, fámulo.
[294] _Argén_, es otro galicismo, que solamente por donaire emplea Garcilaso en esta ocasión.
[295] Mosén Durall, uno de los mejores amigos de Boscán, fue un caballero principal y rico de Barcelona, maestro racional o contador del Principado, y hombre de noble trato y buen burlar, según el mismo Boscán en su _Epístola_ a Hurtado de Mendoza. Era muy gordo el Dorall, y por eso dice Garcilaso lo de _abrazad si pudiereis_. (Herrera, pág. 384.)
[296] 12 del mes de octubre del año 1534. Escribe Garcilaso desde Valclusa, do nació madona Laura, claro fuego del Petrarca.
[297] _como perdido_: ciegamente, como loco. «Noto que es frase particular de las ponderaciones de nuestro poeta, esta _como perdido_, así en el Son. VIII, v. 7: _Salen fuera de sí como perdidos_.» (Tamayo, notas, fol. 17.)
[298] Hállase repetido este pensamiento en varios poetas, en Horacio, Petrarca, Tansillo, y aun en el mismo Garcilaso, Eleg. II, v. 176 y sigs. Horacio en la Oda 22, libro I, acaba diciendo:
«...ya me ponga alguno En la región al sol más allegada, Do no vive ninguno, Siempre será de mí Lalage amada: La del reír gracioso La del parlar muy más que miel sabroso.»
(Brocense, nota 19.)
[299] _esecutarse_, ejecutarse. (V. Eg. II, v. 253, nota.) La doble _ss_ que pone Herrera, conforme a la ortografía de su tiempo, en _essecutarse_, _fuessedes_, _supiesse_, _desso_, _passarse_, etc., no la conservamos en ningún caso.
[300] A esto aludió F. de Cangas, diciendo:
«Porque no quiere el amor -- La muerte del amador, -- Sino tomallo a partido; -- Que perdonar al rendido -- Es gloria del vencedor.» (Herrera, _Anotaciones_, pág. 224.)