Nuestra Pampa; libro de lectura
Part 3
--Hasta cuando tienen los trigos en las planchadas, están temblando ustedes--dice el mozo.--Que si se quedarán con el stock, por falta de marchantes; que si se vendrán abajo los precios, por un juego de bolsa o por que no hay bodegas; que si se incendiarán... Y recién les viene el alma al cuerpo, cuando han pescado al comprador y tienen la platita en el bolsillo...
--¡Cómo se conoce que usted no ha sembrado nunca!--responde el chacarero.--La vida del agricultor está sujeta por un hilito a los caprichos del tiempo. Si estuviéramos más adelantados, si fuéramos más previsores, es cierto que no nos iría tan mal. Con la chacra mixta, por ejemplo. Siembre usted variado, cultive su alfalfarcito y métale a la chacra unas vaquitas y unas ovejas. Pero si no sale del trigo, siempre va a tener que andar de la cuarta al pértigo, salvo que los años sean excepcionales...
--¿Y ahora de qué se quejan?
--¿Yo?... De nada. Hay algunos pobres que les ha tocado la lotería de la isoca... Ahí andan desesperados a puras consultas y a puros ensayos. A usted no le supone nada la isoca ¿verdad? por que si encuentra una en el jardín de su casa, la mata con el pie... Pero en los campos!...
Y atenuando la ironía campechana y sincera que desconcierta un tanto a su interlocutor, le enseña por la ventanilla el predio verde y parejo tendido junto al tren como un golpe de espátula.
--Vea los campos. ¡Eso es trigo! Buen madrugador ha sido ese colono. Si parece una bendición de Dios.
Y en verdad que están verdegueantes y lozanos los trigales de la comarca.
Se suceden los centros poblados sin interrupción. Cada estación es un foco de actividad y movimiento a la hora del tren. El vecindario y los colonos que vienen a recoger su correspondencia, tienen consagrado este mentidero del andén de la estación en donde se toma lenguas sobre el estado de las sementeras, se palpita el porvenir del año agrícola y se formalizan transacciones.
Predomina en esta masa de población el elemento europeo, rubio casi siempre y de origen inmigratorio. En Villa Iris, centro comercial de mucha importancia, numerosos vehículos de todo tamaño y calidad ocupan el canchón de espera: un par de autos norteamericanos, media docena de bateas rusas con sus cuádrigas fornidas, arañas voladoras y flexibles “boggys"... Al paso del tren se ven las calles rectas y amplias con sus faroles a hidro-carburo o alcohol. Cada estación está provista de sus espaciosos galpones de hierro y tinglados, síntoma evidente de riqueza cerealera. El molino de viento se alza en todas partes. El rancho de paredes quinchadas y techo de paja, tan vulgarizado en la provincia de Buenos Aires, no se conoce por aquí. Las casas de los colonos son de hierro galvanizado en casi su totalidad. Nos llama la atención, por cierto, la difusión de estos materiales. Bien está que la chapa de hierro pueda suplir la pared en las poblaciones inestables; pero nos parece inadmisible que se utilice como techo. El clima de la Pampa es recio, sin términos medios, dentro de una indiscutida salubridad. En consecuencia, el hierro se hace insoportable durante la intensidad de las estaciones. El material más adaptable, óptimo si se quiere, es el “ru-ber-oir”, una especie de yute hecho de fibras, amianto y substancias especiales, inaccesible a la lluvia, al frío y al calor. Resiste además, al fuego. Este material se elabora en rollos de 36 pulgadas de ancho, conteniendo 216 pies cuadrados para una superficie de 200 pies. Es absolutamente liviano y su costo, menor de la tercera parte del fierro galvanizado. Un metro de “ru-ber-oid” cuesta alrededor de 1.50 pesos, comprendiendo, además, los clavos y ruberinos. Hay también una derivación en color, de este material denominado “kaloroid” para chalecitos y viviendas elegantes.
Pero sigamos en la marcha del tren. El terreno es ligeramente ondulado. Mucho ganado lanar pace en los potreros, a uno y otro lado de la vía. Hasta Jacinto Arauz, entrada a la Pampa, abundan las praderas naturales. De allí el tren corre por entre sementeras a uno y otro lado. La tierra en esta gran zona está más subdividida. El aspecto externo de cada vivienda demuestra que está bajo el cuidado del propietario. Son campos de colonias subdivididas los que vamos cruzando. Es rara la casita de material, pelada y sin árboles que la cobijen y le presten su simpática tonalidad.
Antes de llegar a Villa Alba, alegra la vista el monte de una chacra donde, de entre el verde suave de sus sauces y las ramas color siena de los álamos erectos, se destaca el rosado de los durazneros en flor. Villa Alba es uno de los focos de colonias rusas más significativos de la Pampa. Desde lejos advertimos el letrero de un almacén en el que, junto al nombre polaco de su poseedor, con un “insky” inconfundible, se destaca el título sintomático de “La Pampa Moderna"...
Sigue otra vez la llanura tendida. Un jinete, a lo lejos, galopa en un camino en sentido contrario al tren. Parece que estuviera desprendido de la tierra. Y más allá, mucho más lejos, un remolino de polvo se eleva en amplia columna hasta desaparecer confundido con el azul terroso del cielo. El día es magnífico. Un sol de las once castiga la tierra e improvisa su espejismo a lo lejos. Vuelven a ralear los árboles en las viviendas diseminadas por todas partes, blanqueadas unas, otras de chapas, sin molino ni reparos.
Después de Bernasconi se advierte el paisaje genuinamente pampeano: la loma poblada de arbustos naturales ensombreando la hondonada.
En Abramo nos cruzamos con el primer tren leñatero, con disposición de seguir a Bahía Blanca. Empieza el dominio de los caldenes. Grandes pilas de leña aguardan turno junto a los desvíos. A menudo cruzamos predios que fueron tupido monte, entregados hoy a la agricultura y sobre los cuales queda aun la remembranza de uno que otro árbol salvaje y disperso en la sabana verde del trigal.
Son los últimos vestigios de la Pampa de ayer, desgarrados del misterio secular para incorporarse a la civilización.
VOCABULARIO
=Frisar.= Acercarse, lindar, tocar.
=Refacción.= Alimento moderado, reparador.
=Chambón.= Poco diestro o torpe.
=Aristarco.= Crítico severo, censor de cosas ajenas.
=Stock.= Expresión inglesa, incorporada a nuestro vocabulario comercial, y que significa acopio de producción, mercaderías, etc.
“=De la cuarta al pértigo=". Expresión criolla que significa andar con poca fortuna en los negocios o empresas.
=Isoca.= Insecto perjudicial (oruga) que devasta los plantíos.
=Mentidero.= El sitio donde se junta la gente ociosa a tener conversación.
=Batea.= Carro sin elásticos, en forma de batea, usado comúnmente por los agricultores rusos.
=Cuadriga.= El tiro de cuatro caballos de frente.
=Araña.= Los sulkys sencillos, livianos y altos.
“=Buggi=". Carro norteamericano de cuatro ruedas, liviano, tipo de jardinera. (Pronúnciase: bogui).
=Quinchado.= Cerco o pared de ramas y barro.
=Sementera.= Tierra sembrada.
SANTA ROSA
A medio día llega el tren del Oeste a Santa Rosa. La impresión primera es agradable. La línea del ferrocarril ha venido bordeando el centro urbano. La estación es el remate de las calles principales en cuyo perímetro se recuesta el conglomerado macizo de la población. Transitamos un par de cuadras sobre pavimento de madera--tacos de caldén sobre portland--adoquín de ensayo que se afianzó hace cinco o seis años con un costo de 11.000 pesos por cuadra, o sea ocho pesos el metro cuadrado. La población es compacta, elegante la edificación. Se nota, de entrada, un ambiente de buen tono, en pequeño, si se quiere, algo así como una suave aristocratización, una sosegada estabilidad vecinal, que no condice con la agilidad urbana con que se han organizado los demás pueblos del territorio, bajo el aluvión de la colonia. ¡Claro! estamos en la capital, foco de fuerzas directrices, si no económicas, y donde se han recostado elementos significativos en la administración pública, la magistratura, el foro, el profesorado y la prensa.
Después de dejar nuestro equipaje en un hotel vecino a la plaza central, recorremos la población, al azar, para impresionarnos en conjunto. Es recto su trazado. Las calles están arborizadas con ligustros. La plaza Mitre donde se levanta un prisma conmemorativo a la conquista del desierto, es un paseo umbroso y bien lineado, con sus plantas ornamenticias, sus alamedas coposas y sus escaños de “laqué”, con su gimnasio infantil al aire libre, como en los grandes paseos de Buenos Aires, manifestaciones de edilidad que hablan con elocuencia de munícipes diligentes. Son polvorosas y pesadas las calles; correcta es su nomenclatura; tonificante el aspecto general de sus comercios; amplias y bien pavimentadas las veredas. No hay agua corriente todavía. El molino y las cisternas suplen la falta. El agua es potable y cristalina.
El día patronal del municipio, nos tomó en Santa Rosa. La procesión sacramental de la virgen abogada, congregó a numerosas familias. Pudimos advertir en este acto religioso la homogeneidad del concurso social, manifestado en una porción ponderable de su vecindario. Abría las filas, después de las congregaciones y de la imagen que se veneraba, el anciano fundador del pueblo, acompañado de un grupo de vecinos de significación, que contribuyen con su validez a prestigiar la obra colectiva.
Después hemos recurrido a la fuente oficial en procura de informaciones. Visitamos en su despacho al gobernador, quien dentro de breves días debía delegar su mandato, por terminación de período. El gobernador es un caballero de fino trato. Nos habla con la conciencia del deber cumplido. No deja ponderables iniciativas, a pesar de sus tres períodos; pero esta infecundidad no es culpa suya. Es el sistema de las gobernaciones territoriales, lo que ahoga todo buen propósito. Un gobernador de territorio es un delegado, sujeto de pies y manos al ministerio del interior y que se mueve según la cuerda que le tiran. Es un funcionario, subalternizado injustamente a la política oficial, despojado de toda facultad inicial y sometido a recibir, para los servicios del territorio, al excedente de paniaguados que flota en Buenos Aires por falta de acomodo. El gobernador no deja obras pero tampoco deja enconos. Ha sido un funcionario correcto y digno de la estimación pública. Con él discurrimos sobre diversos tópicos de actualidad.
--¿Qué le parece el proyecto sobre el “homestead”?--le interrogamos, girando sobre un asunto de tanto interés que está en el tapete de la discusión parlamentaria aquellos días.
--Sería muy buena su implantación en la Pampa--nos responde.--Pero en la Pampa no se podría aplicar el “homestead” por falta de tierra pública. Apenas quedan al Estado algunos lotes en la parte oeste y sudoeste, donde no ha llegado la agricultura todavía. Lo que podría hacerse, en caso de legislación, sería expropiar...
--¿Y cuál es el valor de la tierra?
--En los alrededores de Santa Rosa, el campo virgen, monte sucio o rastrojo, tiene precios entre 100 y 150 pesos. Al sur, hasta General Acha, a ambos lados del ferrocarril Pacífico, puede valer 60. Donde los campos han alcanzado precios excepcionales es en la zona pastoril de Pico. Allí las tierras alfalfadas pueden valer hasta 500 y 600 pesos la hectárea.
Nuestra interlocución se extiende alrededor de diversos temas, mostrándosenos el gobernante como un observador sagaz. Para él, en la zona sur de la Pampa hay pocos agricultores de profesión. Son sembradores los más. No es la primera vez que oímos este concepto que define una colonización ambulatoria. Fuertes comerciantes del sur--sobre todo de la zona tributaria de Bahía Blanca--opinan lo mismo. Esto se debe, creemos nosotros, al temperamento ancestral de ciertos núcleos de población. Ya lo decimos por ahí en un capítulo referente a los rusos de Doblas y Rivera, procedentes de la región de Odessa, comparados con sus connacionales de otras latitudes. Sin duda alguna, las pampas del sur están más retrasadas que las del norte. Los centros coloniales suelen, por mayoría de nacionalidad, imponerse, no sólo en la vida urbana si no hasta en las orientaciones de la instrucción pública. En Villa Alba, por ejemplo, población en la que predomina el elemento ruso judío, el carnicero criollo no puede faenar sin que mate sus reses el rabí, de acuerdo con sus ritos. En otra forma caería bajo el “boycott” de la colectividad y se vería obligado a levantar su tienda. Hay un egoísmo recalcitrante en todas sus ceremonias, reflejo de la necesidad instintiva de defenderse en tierra extraña y con lengua y religión, extrañas también. Por lo menos queremos, por tolerancia, imaginarlo así.
Nos interesa conocer las relaciones policiales con la provincia de Buenos Aires. Ese meridiano quinto, que separa la provincia del territorio, se nos antoja como los burladeros de las plazas taurinas, usados por los matadores para zafar a las furias del toro. Hemos pensado que la delincuencia puede escurrirse allí por arte de tramoyar. El gobernador nos hace notar, efectivamente, que la policía del territorio tropieza con sus dificultades en aquella larga frontera, debido a las continuas incursiones del elemento maleante y a los robos de haciendas y carneadas a ambos lados de la línea divisoria, no muy abundantes pero no por eso menos atrevidos. Con policía escasa es imposible hacer proezas; y la consumación de estos hechos delictuosos no puede hablar en menoscabo ni del gobierno territorial, ni del jefe de policía.
VOCABULARIO
=Aristocratización.= Tomar el aspecto aristocrático.
=Aluvión.= (En sentido figurado). La corriente de nuevos pobladores.
=Arborizada.= Arbolada.
=Ligustro.= Arbusto de follaje perenne, muy usado para formar cercos vivos.
=Ornamenticia.= De adorno.
=Edilidad.= La acción de los ediles, o funcionarios a cuyo cargo corren los asuntos municipales.
=Homogeneidad.= De homogéneo: lo que está constituído por partes o elementos muy semejantes, como una reunión de personas de la misma condición, de la misma raza, de la misma estatura, etc., según el aspecto que se considere.
=Paniaguados.= Se dice de los sujetos favorecidos por un personaje influyente, y que están al servicio de éste. Tiene significado despectivo.
=Homestead.= Palabra inglesa que significa: la casa habitación, con todas sus dependencias. Se emplea en Estados Unidos para designar cierta ley que asegura a los pequeños propietarios la posesión del “hogar propio”, inembargable. Pronúnciase: jómsted.
=Interlocución.= Diálogo, conversación entre dos personas.
=Ancestral.= Heredado de los antepasados.
=Rabí.= Título que se da entre los judíos a los que son doctos en la ley de Moisés.
=Recalcitrante.= Terco, obstinado.
=Burladeros.= Pequeños refugios de entrada muy angosta, que hay en las barreras de las plazas de toros, para que en caso de apuro se guarezcan en ellos los toreros.
=Taurinas.= Plazas taurinas o de toros.
=Tramoya.= Trampa, enredo; mecanismo usado en los teatros para figurar ciertas escenas y representar transfiguraciones y sucesos fantásticos.
=Delictuoso.= Lo que constituye delito.
=Menoscabo.= Disminución.
PUEBLO Y CAMPAÑA
El éjido del municipio de Santa Rosa comprende una superficie de 8.000 hectáreas. La planta urbana tiene 155 hectáreas, con una población superior a 6.500 habitantes. Corresponde, políticamente, al departamento segundo del territorio. Está regida por una municipalidad compuesta por cinco miembros y su presidencia es, a la vez, departamento ejecutivo. Cuenta con un cálculo de recursos que oscila alrededor de 60.000 pesos, siendo sus principales rubros patentes fiscales, rodados, contribución directa, alumbrado y limpieza y carnicería municipal.
Dentro de las iniciativas comunales, la que más ha llamado nuestra atención, por ser de beneficios comunes y posiblemente la única de tal carácter en el país, es la municipalización de la carne. En el deseo de poner freno a la especulación de vendedores y matarifes y abaratar este artículo de primera necesidad, sin violentar la libertad de comercio, se llevó a la práctica el proyecto de municipalización de la carne, dictando una ordenanza en la que se encarecía tendenciosamente los derechos de abasto. Se prohibía, por esta resolución, el faenamiento de reses fuera del matadero municipal y se fijaba los derechos de matanza con las siguientes cifras: por cada animal vacuno, 30 pesos; por cada cabrío o lanar, 10; por cada yeguarizo, 25; por cada ternero mamón, 25. Esta ordenanza comenzó a regir el 2 de mayo de 1916.
La exorbitancia del arancel impositivo, fué, sin duda, una cortapisa para el negocio de los abastecedores. Pero fué también, la única forma de moderar los precios, hacer un servicio de higiene y economía públicas y beneficiar las rentas de la comuna.
Acto seguido de ponerse en vigencia la ordenanza, la municipalidad llamó a licitación pública para la adquisición de la carne de lanar y vacuno necesaria al consumo de la población.
Debemos hacer constar que el temperamento adoptado por la municipalidad para oficializar el artículo, no fué resultado de una violenta y caprichosa restricción. El sistema surgió de la imposibilidad de poner de acuerdo, en mediación amigable, al gremio de expendedores de carne y matarifes, para fijar precios equitativos. Los beneficios fueron inmediatos. El cálculo de recursos asigna hoy una partida que no baja de 10.000 pesos, por concepto de la venta oficial de carne, mientras el vecindario come carne higiénica, nutritiva y barata. Este recurso que es diario y parejo y no obedece a dilaciones, suele ser rubro castigado para las erogaciones, como que es el más seguro. No es extraño, pues, que algún “Boletín Municipal” nos anuncie que un edil, solicite que se autorice la inversión de 3.000 pesos de la reserva de fondos de la carnicería, para la construcción de un veredón de cemento portland de seis metros de ancho en la avenida norte de la plaza Mitre y la adquisición de veinte bancos “laqué” y dos hamacas para el gimnasio de los niños...
Pasemos revista por otros servicios de importancia que ha establecido la municipalidad.
Ha instituído dos becas de 30 pesos cada una para alumnos del colegio nacional, pobres y aplicados; entrega a los niños de las escuelas del Estado útiles escolares, a la presentación de vales de pobreza otorgados por la dirección de la escuela; ha establecido el gimnasio de que hemos hecho mención, en la plaza Mitre, aprovechando dos cuadros del jardín de árboles coposos; ha establecido en su local propio, un servicio de baños públicos, con libre acceso; ha organizado un vivero municipal, con el objeto de difundir el árbol en el departamento.
Una obra destinada a tener resonancia, será la instalación del servicio de aguas corrientes, cuyos estudios, formalizados ya, asignan un costo de 200.000 pesos, labor que corresponde al ministerio de obras públicas de la nación, y que bien merece ser realizada a la brevedad, en atención, siquiera, al aporte material valiosísimo con que la Pampa contribuye al engrandecimiento nacional.
Posee Santa Rosa establecimientos culturales de significación, tales como la escuela normal y el colegio nacional bajo la docencia de personales competentes. Tiene, además, diversas escuelas nacionales, entre las que descuella la Sarmiento, no sólo por el número crecido de sus educandos, si no por las condiciones pedagógicas de su hermoso local. La biblioteca pública, bajo el patrocinio de la municipalidad, presta sus buenos servicios al elemento estudioso. En lo administrativo y judicial, sus tribunales con dos juzgados letrados y su correspondiente fiscalía, han congregado un núcleo forense de primer orden, cuya radicación ha contribuído a enaltecer los contornos intelectivos y sociales del municipio. Diversos diarios y periódicos dan la nota acabada de la cultura vecina, como portavoces de la opinión, pudiendo hacerse notar que a la iniciativa de uno de ellos se debe la organización del primer congreso de la prensa territorial del país.
Foco de intensas actividades agrícolas, en Santa Rosa se han celebrado dos certámenes de alta figuración y de perdurable recuerdo: el primero en 1913--la fiesta del grano--algo así como el santoral de las cosechas; y el segundo, el congreso agrícola del territorio, que ha tenido lugar bajo los mejores auspicios y tutelado por el ministerio de agricultura de la nación.
La zona circunvecina a Santa Rosa es eminentemente cerealera. Esta circunstancia circunscribe la intensidad de su movimiento comercial a la época de las cosechas. No han transcurrido todavía diez años de las últimas explotaciones leñateras en los campos vecinos. Pero los montes, descuajados ya, han dado campo a las sementeras y el departamento se ha sembrado de colonias. Es lástima que el latifundio sea todavía la eterna rémora en estas feraces campiñas y que la expansión urbana de Santa Rosa se encuentre con la trabazón de dos heredades que constriñen en sus extramuros a manera de ajustado dogal... Pero la razón, el tiempo o la testamentaría, tarde o temprano se encargarán del desembarazo, obviando la legítima expansión municipal.
Poco desarrollada está la ganadería en los campos del departamento, como asimismo la horticultura. Para la industria de la huerta, hubo al principio sus reparos. Reacias eran las tierras y bravíos los vientos, según el pesimismo vulgarizado. Paulatinamente se ha ido rompiendo el prejuicio, sin que por esto deje de traerse, para las necesidades del abasto local, verduras de Chivilcoy y de Mercedes y aun de Mendoza, dato que hemos podido confirmar en las oficinas del ferrocarril. Todo puede dar esta tierra de Santa Rosa. Nuestra visita a la quinta Villa Concepción, situada en la proximidad del municipio, ha sido para nosotros el mejor comprobante de la feracidad de estas tierras. Su dueño, que es un progresista vecino de la capital, no sólo ha dominado al médano, si no que ha logrado su cultura agrícola, aun para las plantas más exigentes. Son una maravilla sus parras, sus frutales y sus hortalizas. Posiblemente esta quinta, tecnificada con las exigencias de los modernos cultivos, es una de las más hermosas y bien cuidadas que hemos encontrado en el territorio. Pero lo que más debía de halagarnos fué la comprobación de lo que puede hacerse en Santa Rosa y que venía a dar al traste con el poco de escepticismo y de rutina que retrasan los cultivos caseros, tan útiles para la economía familiar.
La quinta se destaca como un oasis sobre la duna conquistada. Desde allí, y bajo el sol radioso de una mañana de noviembre, contemplábamos la campiña, ancha cenefa de verde y siena circuyendo en gracioso panorama la capital.
VOCABULARIO
=Ejido.= El trazado de un pueblo, con sus chacras.
=Exorbitancia.= Exageración.
=Arancel.= Tarifa.
=Cortapisa.= Obstáculo.
=Equitativos.= Justos.
=Erogaciones.= Gastos.
=Santoral.= Nómina o lista de los santos que venera la Iglesia, con indicación de sus respectivas fiestas. Por extensión puede decirse de las fiestas de otra clase.
=Trabazón.= Obstáculo, estorbo.
=Dogal.= La cuerda o soga que sirve para ahorcar a los reos. En el caso presente, está tomado en el sentido siguiente: que constriñe, que ahoga, que ahorca.
=Obviando.= Facilitando.
=Horticultura.= Cultivo de las huertas.
=Cenefa.= Colgadura; por extensión, el fondo de color que rodea a algo.
EL VALLE FRUTICOLA