Part 13
N.1.° Si nos das, gran señor, grata licencia, Decirte he la embajada que traemos; Do estamos, #_o_# ante sola tu presencia, Todo a lo que venimos te diremos. CIP. Decid; que adonde quiera doy audiencia. N.1.° Pues con ese seguro que tenemos, De tu real grandeza concedido, Daré principio a lo que soy venido. Numancia, de quien yo soy ciudadano, Inclito general, a ti me envía, Como al más fuerte capitán romano Que ha cubierto la noche y visto el día, A pedirte, señor, la amiga mano, En señal de que cesa la porfía Tan trabada y cruel de tantos años, Que ha causado sus propios y tus daños. Dice que nunca de la ley y fueros Del Senado romano se apartara, Si el #in#sufrible mando y desafueros De un cónsul y otro no le fatigara. Ellos con duros estatutos fieros, Y con su extraña condición avara, Pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos, Que forzados salimos del y dellos, Y, en todo el largo tiempo que ha durado Entrambas partes la contienda, es cierto Que ningún general hemos hallado Con quien poder tratar algún concierto. Empero agora, que ha querido el hado Reducir nuestra nave a tan buen puerto, Las velas de la gavia recogemos, Y a cualquiera partido nos ponemos. No imagines que temor nos lleva A pedirte las paces con instancia, Pues la larga experiencia ha dado prueba Del poder valeroso de Numancia. Tu virtud y valor es quien nos ceba, Y nos declara, que será ganancia Mayor que cuantas desear podemos Si por señor y amigo te tenemos. A esto ha sido la venida nuestra. Respóndenos, señor, lo que te place. CIP. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra! Poco vuestra amistad me satisface. De nuevo ejercitad la fuerte diestra, Que quiero ver lo que la mía hace; Quizá que ha puesto en ella la ventura La gloria nuestra y vuestra sepoltura. A desvergüenza de tan largos años, Es poca recompensa pedir paces. Seguid la guerra y renovad los daños. Salgan de nuevo las valientes haces. N.1.° La falsa confianza mil engaños Consigo trae; advierte lo que haces, Señor, que esa arrogancia que nos muestras, Remunera el valor en nuestras diestras; Y pues niegas la paz que con buen celo Te ha sido por nosotros demandada, De hoy más la causa nuestra con el cielo Quedará por mejor calificada, Y antes que pises de Numancia el suelo, Probarás dó se extiende la indignada Fuerza de aquel que, siéndote enemigo, Quiere ser tu vasallo y fiel amigo. CIP. ¿Tenéis más que decir? N. No: mas tenemos Que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres, Sin querer la amistad que te ofrecemos, Correspondiendo mal de ser quien eres. Pero entonces verás lo que podremos Cuando nos muestres tú lo que pudieres; Que es una cosa razonar de paces, Y otra romper por las armadas haces. CIP. Verdad decís; y ansí, para mostraros Si sé tratar en paz y hablar en guerra, No os quiero por amigos aceptaros, Ni lo seré jamás de vuestra tierra. Y con esto podéis luego tornaros. N. ¿Que en es_to_ tu querer, señor, se encierra? CIP. Ya te he dicho que sí. N.2.° Pues, ¡sus!, al hecho; Que guerra ama el numantino pecho.
JORNADA SEGUNDA
Salen TEÓGENES y CARAVINO, con otros _tres_ numantinos, gobernadores de Numancia, y siéntanse.
TEÓG. Paréceme, varones esforzados, Que en nuestros da_ñ_os con rigor influyen Los tristes signos y contrarios hados, Pues nuestra fuerza humana desminuyen. Tiénennos los romanos encerrados, Y con cobardes manos nos destruyen. Ni con matar muriendo no hay vengarnos, Ni podemos sin alas escaparnos. Mirá si imagináis algún remedio Para salir de tanta desventura, Porque este largo y trabajoso asedio Sólo promete presta sepoltura. El ancho foso nos estorba el medio De probar con las armas la ventura, Aunque a veces valientes, fuertes brazos, Rompen mil _contrapuestos_ embarazos. CAR. ¡A Júpiter pluguiera soberano Que nuestra juventud sola se viera Con todo el cruel ejército romano Adonde el brazo rodear pudiera, Que allí al valor de la española mano La misma muerte poco estorbo hiciera Para dejar de abrir franco camino A la salud del pueblo numantino! Mas pues en tales términos nos vemos, Que estamos como damas encerrados, Hagamos todo cuanto hacer podemos Para mostrar los ánimos osados: A nuestros enemigos convidemos A singular batalla; que, cansados Deste cerco tan largo, ser podría Quisiesen acabarle por tal vía. Y cuando este remedio no suceda A la justa medida del deseo, Otro camino de intentar nos queda, Aunque más trabajoso a lo que creo: Este foso y muralla que nos #veda# El paso al enemigo que allí veo, En un tropel de noche le rompamos, Y por ayuda a los amigos vamos. N.1.° O sea por el foso, o por la muerte, De abrir tenemos paso a nuestra vida; Que es dolor insufrible el de la muerte, Si llega cuando más vive la vida. Remedio a las miserias es la #m#uerte, Si se acrecientan ellas con la vida, Y suele tanto más ser excelente Cuando se muere más honradamente. N.2.° Esta #in#sufrible hambre macilenta, Que tanto nos persigue y nos rodea, Hace que en vuestro parecer consienta, Puesto que temerario y duro sea; Muriendo, excusaremos tanta afrenta; Y quien morir de hambre no desea, Arrójese conmigo al foso, y haga Camino su remedio con la daga. N.3.° Primero que vengáis al trance duro Desta resolución que habéis tomado, Paréceme ser bien que desde el muro Nuestro fiero enemigo sea #avisado#, Diciéndole que dé campo seguro A un numantino y a otro su soldado, Y que la muerte de uno sea sentencia Que acabe nuestra antigua diferencia. Son los romanos tan soberbia gente, Que luego aceptarán este partido; Y si lo aceptan, #creo# firmemente Que nuestro #amargo# daño ha #f#enecido, Pues está #un# numantino aquí presente, Cuyo valor me tiene persuadido Que él solo contra tres de los romanos Quitará la victoria de las manos. Para morir, jamás le falta tiempo Al que quiere morir desesperado. Siempre seremos a sazón y a tiempo Para mostrar muriendo el pecho osado; Mas, porque no se pase en balde el tiempo, Mira si os cuadra lo que he demandado, Y, si no os parece, dad un modo Que mejor venga y que convenga a todo. TEÓG. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece Que puede de mi esfuerzo algo fiarse, De salir a esta duda que se ofrece, Si por ventura viene a efectuarse. CAR. Más honra tu valor claro merece; Bien pueden de tu esfuerzo confiarse Más difíciles cosas, y aun mayores, Por ser el que es mejor de los mejores. #_Y pues tú ocupas el lugar primero_# De la honra y valor con causa justa, Yo, que en todo me cuento por postrero, Quiero ser el h#_e_#raldo de esta justa. N.1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero Hacer de lo que Júpiter más gusta, Que son los sacrificios y oblaciones, Si van con enmendados corazones. N.2.° Vámo#_no_#s, y con presta diligencia Hagamos cuanto aquí propuesto habernos. Antes que la pestífera dolencia De la hambre nos ponga en los extremos. Si tiene el cielo dada la sentencia De que en este rigor fiero acabemos, Revóquela, si acaso lo merece La presta enmienda que Numancia ofrece.
Vanse.
Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de oliva y otras flores, y un paje con una fuente de plata y una toalla, y otro con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de vino, y otro con otra fuente de plata con un poco de incienso, y otros con fuego y leña, y otro que ponga una mesa con un tapete donde se ponga todo lo que hubiere en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han de entrar TEÓGENES y muchos numantinos.
S.1.° Señales ciertas de dolores ciertos Se me han presentado en el camino, Y los canos cabellos tengo yertos. S.2.° Si acaso yo no soy mal adivino, Nunca con bien saldremos de esta impresa. ¡Ay, desdichado pueblo numantino! S.1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa Que nos incitan los agüeros tristes. Poned, amigos, hacia aquí esa mesa. S.2.° El vino, incienso y agua que trujistes Poneldo encima, y apartaos afuera, Y arrepentíos de cuanto mal hicistes; Que la _#oblación#_ mejor y la primera Que se ha de ofrecer al alto cielo Es el alma limpia y voluntad sincera. S.1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo, Que aquí viene brasero para ello, Que así lo pide el religioso celo. S.2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello. Dad acá el agua: ¿el fuego no se enciende? N. No hay quien pueda, señor#_es_#, encendello. S.2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende De hacer en nuestro daño el hado esquivo? ¿Cómo el fuego en la tea no se enciende? N. Ya p#_a_#rece, señor, que está algo vivo. S.2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama escura, Que dolor en mirarte tal recibo! ¿No miras cómo el humo se apresura A caminar al lado de Poniente, Y la amarilla llama, mal segura, Sus puntas encamina hacia el Oriente? ¡Desdichada señal, señal notoria Que nuestro mal y daño está patente! S.1.° Aunque lleven romanos la victoria De nuestra muerte, en humo ha de tornarse Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria. S.2.° Pues debe con el vino ruciarse El sacro fuego, dad acá ese vino, Y el incienso también que ha de quemarse.
Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el incienso en el fuego, y dice:
Al bien del triste pueblo numantino Endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza Propici#_a_#, del contrario amargo sino. Ansí como este ardiente fuego fuerza A que en humo se vaya el sacro incienso, Así se haga al enemigo fuerza Para que en humo, eterno padre inmenso, Todo su bien, toda su gloria vaya, Ansí como tú puedes y yo pienso; Tengan los cielos su poder a raya, Ansí como esta víctima tenemos, Y, lo que ella ha de haber, él también haya. S.1.° Mal responde el agüero; mal podremos Ofrecer esperanza al pueblo triste, _#Para salir del mal que poseemos#_.
Hácese ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras, y dispárese un cohete volador.
S.2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no viste El rayo ardiente que pasó volando? Presa#_g_#io verdadero de esto fuiste. S.1.° Turbado estoy; de miedo estoy temblando. ¡Oh qué señales!, a lo que yo veo, ¡Qué amargo fin está#_n_# pronosticando! ¿No ves un escuadrón airado y feo? ¿Vees unas águilas feas que pelean Con otras aves en marcial rodeo? S.2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean En encerrar las aves en un cabo, Y con astucia y arte las rodean. S.1.° Tal seña#_l vit_#upero y no la alabo, ¿Aguilas imperiales vencedoras? ¡Tú verás de Numancia presto el cabo! S.2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras, Partíos, que ya el agüero vuestro entiendo, Ya e#_n_# efecto contadas son las horas. S.1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo De esta inocente víctima, guardada Para pagar el dios del gesto horrendo. S.2.° ¡Oh gran Pl#_u_#tón, #_a_# quien por s#_u_#erte dada _#Le fué la habitación#_ del reino oscuro Y el mando en la infernal _#triste#_ morada! Atapa la profunda escura boca Por do salen las tres fieras hermanas A hacernos el daño que nos toca, Y sian de dañarnos tan livianas Sus intenciones, que las lleve el viento, Como se lleva el pelo de estas lanas.
Quita algunos pelos del carnero y échalos al aire.
S.1.° Y ansí como te baño y ensangriento Este cuchillo #_en_# esta sangre pura, Con alma limpia y limpio pensamiento, Ansí la tierra de Numancia dura Se bañe con la sangre de romanos, Y aun los sirva también de sepoltura.
Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos los sacrificios.
S.2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las manos La víctima? ¿Qué es esto, dioses santos? ¿Qué prodigios son estos tan insanos? No #_os_# han entern#_eci_#do ya los llantos Deste pueblo lloroso y afligido, Ni la arpada voz de aquestos cantos; Antes creo que se han endurecido, Cual pueden inferir en las señales Tan fieras como aquí han acontecido. Nuestros vivos remedios son mortales; Toda nuestra pereza es diligencia, #_Y los bienes ajenos, nuestros males._# NUM. En fin, dado han los cielos la sentencia De nuestro fin amargo y miserable. No nos quiere valer ya su clemencia; Lloremos, pues es fin tan lamentable, Nuestra desdicha; que la edad postrera Dél y de nuestras fuerzas siempre hable.
JORNADA TERCERA
Salen CIPIÓN, IUGURTA, y MARIO, romanos.
CIP. En forma estoy contento en mirar cómo Corresponde a mi gusto la ventura, Y esta libre nación soberbia domo Sin fuerzas, solamente con cordura. En viendo la ocasión, luego la tomo, Porque sé cuánto corre y se apresura, Y si se pasa; en cosas de la guerra, El crédito consume y vida atierra. Juzgaba de ésa el loco desvarío Tener los enemigos encerrados, Y que era mengua del romano brío No vencellos con modos más usados. Bien sé que lo habrán dicho; mas yo fío Que, los que fueren plácticos soldados Dirán que es de tener en mayor cuenta La victoria que menos ensangrienta. ¿Qué gloria puede haber más levantada, En las cosas de guerra que aquí digo, Que, sin quitar de su lugar la espada, Vencer y sujetar al enemigo? Que, cuando la victoria es granjeada Con la sangre vertida del amigo, El gusto mengua que causar pudiera La que sin sangre tal ganada fuera.
Tocan una trompeta del muro de Numancia.
IUG. Oye, señor, que de Numancia suena El son de una trompeta, y me aseguro Que decirte, algo desde allá se ordena, Pues el salir acá lo estorba el muro. Caravino se ha puesto en una almena, Y una señal ha hecho de seguro: Lleguémonos más cerca. CIP. Ea, lleguemos. No más: que desde aquí lo entenderemos.
Pónese CARAVINO en la muralla, con una bandera o lanza en la mano, y dice:
CAR. ¡Romanos!; ¡Ah, romanos! ¿Puede acaso Ser de vosotros esta voz oída? MAR. Puesto que más abajas, y hables paso, De cualquier tu razón será entendida. CAR. Decid al general que alargue el paso Al foso, porque viene dirigida a él una embajada. CIP. Dila presto, que #_yo_# soy Cipión. CAR. Escucha el resto. Dice Numancia, general prudente, Que consideres bien que ha muchos años Que entre la nuestra y tu romana gente Duran los males de la guerra extraños, Y que, por evitar que no se aumente La dura pestilencia destos daños, Quiere, si tú quisieres, acaballa Con una breve y singular batalla. Un soldado se ofrece de los nuestros A combatir cerrado en estacada Con cualquiera esforzado de los vuestros, Para acabar contienda tan trabada; Y al que los hados fueren tan siniestros, Que allí le deje#_n_# sin la vida amada, Si fuere d nuestro, darémoste la tierra; Si el tuyo fuere, acábese la guerra: Y por seguridad deste concierto, daremos a tu gusto las rehenes. Bien sé que en él vendrás, porque estás cierto De los soldados que a tu cargo tienes, Y sabes que el menor, a campo abierto, Hará sudar el pecho, rostro y sienes Al más aventajado de Numancia; Ansí que está segura tu ganancia. Porque a la ejecución se venga luego, Respóndeme, señor, si estás en ello. CIP. Donaire es lo que dices, risa y juego, Y loco el que piensa de hacello. Usad el medio del humilde ruego, Si queréis que se escape vuestro cuello De probar el rigor y filos diestros Del romano cuchillo y brazos nuestros. La _fiera_ que en la jaula está encerrada Por su selvatoquez y fuerza dura, Si puede allí con mano ser domada, Y con el tiempo y medios de cordura, Quien la dejase libre y desatada Daría grandes muestras de locura. Bestias sois, y, por tales, encerradas Os tengo donde habéis de ser domadas. Mía será Numancia a pesar vuestro, Sin que me cueste un mínimo soldado, Y el que tenéis vosotros por más diestro, Rompa por ese foso trincheado; Y si en esto os parece que yo muestro Un poco mi valor acobardado, El viento lleve _agora_ esta vergüenza, Y vuélvala la fama cuando venza.
Vanse CIPIÓN y los suyos, y dice CARAVINO.
CAR. ¿No escuchas más, cobarde? ¿Ya te ascondes? ¿Enfádate la igual justa batalla? Mal con tu nombradía correspondes; Mal podrás de este modo sustentalla; En fin, como cobarde me respondes. Cobardes sois, romanos, vil canalla, Con vuestra muchedumbre confiados, Y no en los diestros brazos levantados. En _formado_ escuadrón, o manga suelta En la campaña rasa, do no pueda Estorbar la mortal fiera revuelta El ancho foso y muro que la veda, Será bien que, sin dar el pie la vuelta? Y sin tener jamás la espada queda, _Ese_ ejército mucho bravo vuestro Se viera con el poco flaco nuestro; Mas, como siempre estáis acostumbrados A vencer con ventajas y con mañas, Estos conciertos, en valor fundados, No los admiten bien vuestras marañas; _Liebres en pieles fieras disfrazados, Load y engrandeced vuestras hazañas_, Que espero en el gran Júpiter dejaros Sujetos a Numancia y a sus fueros.
Vase, y torna a salir fuera con TEÓGENES, y CARAVINO, y MARANDRO, y otros.
TEÓG. En términos nos tiene nuestra suerte, Dulces amigos, que sería ventura De acabar nuestros daños con la muerte; El desafío no ha importado un cero; ¿De intentar qué me queda? No lo siento, Uno es aceptar el fin postrero. Esta noche se muestre el ardimiento Del numantino acelerado pecho, Y póngase por obra nuestro intento. El enemigo muro sea deshecho; Salgamos a morir a la campaña, Y no como cobardes en estrecho. Bien sé que sólo sirve esta hazaña De que a nuestro morir se mude el modo, Que con ella la muerte se acompaña. CAR. Con este parecer yo me acomodo; Morir quiero rompiendo el fuerte muro, Y deshacello por mi mano todo; Mas tienen una cosa mal siguro: Que, si nuestras mujeres saben esto, De que no haremos nada os aseguro. Cuando otra vez tuvimos presupuesto De huírnos y dejallas, cada uno Fiado en su caballo y vuelo presto, Ellas, que el trato a ellas importuno Supieron, al momento nos robaron Los frenos, sin dejarnos sólo uno. Entonces el huír nos estorbaron, Y ansí lo harán agora fácilmente, Si las lágrimas muestran que mostraron. MAR. Nuestro disinio a todas es patente, Todas lo saben ya, y no queda alguna Que no se queje dello amargamente, Y dicen que, en la buena o ruin fortuna, Quieren en vida o muerte acompañaros, Aunque su compañía os sea importuna.
Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con un niño en brazos y otros de las manos, y LIRA, doncella.