Novelas y teatro

Part 12

Chapter 12 3,302 words Public domain Markdown

JUAN.--Eso tengo yo por servir al señor Gobernador, con cuyo parecer me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario.

CHIRINOS.--La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga primero nuestro trabajo, así verán las figuras como por el cerro de Ubeda. ¿Y vuesas mercedes, señores Justicias, tienen conciencia y alma en esos cuerpos? Bueno sería que entrase esta noche todo el pueblo en casa del señor Juan _#Tostado#_, o como es su gracia, y viese lo contenido en el tal retablo, y mañana, cuando quisiésemos mostralle al pueblo, no hubiese ánima que le viese: no, señores, no, señores; _ante omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo.

BENITO.--Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni ningún Antoño; el señor regidor Juan _#Tostado#_ os pagará más que honradamente, y si no el Concejo. ¡Bien conocéis el lugar por cierto! Aquí, hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros.

CAPACHO.--¡Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del blanco! No dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante omnia_.

BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen a derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo, no.

JUAN.--Ahora bien, ¿contentarse ha el señor autor con que yo le dé adelantados media docena de ducados? Y más, que se tendrá cuidado que no entre gente del pueblo esta noche en mi casa.

CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me fío de la diligencia de vuesa merced y de su buen término.

JUAN.--Pues véngase conmigo, recibirá el dinero y verá mi casa y la comodidad que hay en ella para mostrar ese Retablo.

CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades que han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso Retablo.

BENITO.--A mi cargo queda eso, y séle decir que por mi parte puedo ir seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi linaje: miren si veré el tal Retablo.

CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, señor Benito Repollo.

JUAN.--No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho.

GOBERNADOR.--Todo será menester, según voy viendo, señores Alcalde, Regidor y Escribano.

JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan _#Tostado#_ me llamo, hijo de Antón _#Tostado#_ y de Juana Macha; y no digo más en abono, y seguro que podré ponerme cara a cara y a pie quedo delante del referido Retablo.

CHERINOS.--Dios lo haga.

(_Entranse_ JUAN _#Tostado# y_ CHANFALLA.)

GOBERNADOR.--Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la Corte, de fama y rumbo, especialmente de los llamados cómicos?; porque yo tengo mis puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula. Veinte y dos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas a las otras; y estoy aguardando coyuntura para ir a la Corte y enriquecer con ellas media docena de autores.

CHERINOS.--A lo que vuesa merced, señor Gobernador, me pregunta de los poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y que siempre se usan, y así no hay para qué nombrallos. Pero dígame vuesa merced, por su vida: ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?

GOBERNADOR.--A mí, señora autora, me llaman el Licenciado Gomecillos.

CHERINOS.--¡Válame Dios! ¿Y que vuesa merced es el señor Licenciado Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer estaba malo, y tómale mal de fuera_?

GOBERNADOR.--Malas lenguas hubo que me quisieron ahijar esas coplas, y así fueron mías como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo quiero negar, fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla; que puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere.

(_Vuelve_ CHANFALLA.)

CHANFALLA.--Señores, vuesas mercedes vengan, que todo está a punto, y no falta más que comenzar.

CHIRINOS.--¿Está ya el dinero _in Corbona_?

CHANFALLA.--Y aun entre las telas del corazón.

CHIRINOS.--Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el Gobernador es poeta.

CHANFALLA.--¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! Pues dale por engañado, porque todos los de humor semejante son hechos a la macacona, gente descuidada, crédula y no nada maliciosa.

BENITO.--Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas.

(_Entranse todos_.)

(_Salen_ JUANA _#Tostada# y_ TERESA REPOLLA, _labradoras; la una como desposada, que es la #Tostada#_.)

TOSTADA.--Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos el Retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que han de tener los miradores del Retablo, no te descuides, que sería una gran desgracia.

TERESA.--Ya sabes, Juana _#Tostada#_, que soy tu prima, y no digo más. Tan cierto tuviera yo el cielo como tengo cierto ver todo aquello que el Retablo mostrare. Por el siglo de mi madre, que me sacase los mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese bonita soy yo para eso.

JUANA _#Tostada#_.--Sosiégate, prima, que toda la gente viene.

(_Entran el_ GOBERNADOR, BENITO REPOLLO, JUAN _#Tostado#_, PEDRO CAPACHO, _el autor y la autora y otra gente del pueblo, y un sobrino de Benito que ha de ser aquel gentilhombre que baila_.)

CHANFALLA.--Siéntense todos; el Retablo ha de estar detrás de este repostero, y la autora también.

GOBERNADOR.--El señor Montiel comience su obra.

BENITO.--Poca balumba trae este autor para tan gran Retablo.

JUAN.--Todo debe de ser de maravillas.

CHANFALLA.--Atención, señores, que comienzo:--¡Oh tú, quienquiera que fuiste, que fabricaste este Retablo con tan maravilloso artificio, que alcanzó renombre _de las Maravillas_! Por la virtud que en él se encierra, te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres a estos señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que se regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno. Ea, que ya veo que has otorgado mi petición, pues por aquella parte asoma la figura del valentísimo Sansón, abrazado con las colunas del templo, para derriballe por el suelo y tomar venganza de sus enemigos. ¡Tente, valeroso caballero, tente, por la gracia de Dios Padre; no hagas tal desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanto y tan noble gente como aquí se ha juntado!

BENITO.--¡Véngase, cuerpo de tal, conmigo! Bueno sería que, en lugar de habernos venido a holgar, quedásemos aquí hechos plasta. ¡Téngase, señor Sancho, pesia a mis males, que se lo ruegan buenos!

CAPACHO.--¿Veisle vos, _#Tostado#_?

JUAN.--Pues ¿no le había de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo?

CAPACHO [#_aparte_#].--Milagroso caso es éste: así veo yo a Sansón ahora como el Gran Turco. Pues en verdad que me tengo por legítimo y cristiano viejo.

CHIRINOS.--¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al ganapán en Salamanca! ¡Échate, hombre; échate, hombre; ¡Dios te libre! ¡Dios te libre!

[Ilustración: ¡Échense todos, échense todos! ...]

CHANFALLA.--¡Échense todos, échense todos! ¡Húchoho! ¡húchoho! ¡húchoho!

(_Echanse todos y alborótanse_.)

BENITO.--El diablo lleva en el cuerpo el torillo; sus partes tiene de hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de vuelo.

JUAN.--Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos alboroten, y no lo digo por mí, sino por estas mochachas que no les ha quedado gota de sangre en el cuerpo de la ferocidad del toro.

#_Tostada_#.--Y ¡cómo, padre! No pienso volver en mí en tres días; ya me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como una lesna.

JUAN.--No fueras tú mi hija y no lo vieras.

GOBERNADOR [#_aparte_#].--Basta que todos ven lo que yo no veo; pero al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla.

CHIRINOS.--Esa manada de ratones que allá va, deciende por línea recta de aquellos que se criaron en el arca de Noé; dellos son blancos, dellos albarazados, dellos jaspeados, y dellos azules, y finalmente, todos son ratones.

#_Tostada_#.--¡Jesús! ¡Ay de mí! ¡Ténganme que me arrojaré por aquella ventana! ¿Ratones? ¡Desdichada! Amiga, apriétate las faldas y mira no te muerdan; y ¡monta que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que pasan de milenta.

REPOLLA.--Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo ninguno; un ratón morenico me tiene asida de una rodilla. ¡Socorro venga del cielo, pues en la tierra me falta!

CHANFALLA.---Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las nubes, es de la fuente que da origen y principio al río Jordán; toda mujer a quien tocare en d rostro se le volverá como de plata bruñida, y a los hombres se les volverán las barbas como de oro.

#_Tostada_#.--¿Oyes, amiga? Descubre el rostro, pues ves lo que te importa. ¡Oh, qué licor tan sabroso! Cúbrase, padre, no se moje.

JUAN.--Todos nos cubrimos, hija.

BENITO.--Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra.

CAPACHO [#_aparte_#].--Yo estoy más seco que un esparto.

GOBERNADOR [#_aparte_#].--¿Qué diablos puede ser esto, que aún no me ha tocado una gota, donde todos se ahogan? #_Si empiezo a pensar mal de la honradez de mis padres._#

CAPACHO.--Fresca es el agua del santo río Jordán; y aunque me cubrí lo que pude todavía me alcanzó un poco en los bigotes, y apostaré que los tengo rubios como un oro.

BENITO.--Y aun peor cincuenta veces.

CHERINOS.--Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque fantásticos, no dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de Hércules, con espadas desenvainadas.

JUAN.--Ea, señor autor, ¡cuerpo de nos! ¿Y agora nos quiere llenar la casa de osos y de leones?

BENITO.--¡Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envía Tontonelo, sino leones y dragones! Señor autor, y salgan figuras más apacibles, o aquí nos contentamos con las vistas, y Dios le guíe, y no pare más en el pueblo un momento.

#_Tostada_#.--Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y leones, siquiera por nosotras, y recebiremos mucho contento.

JUAN.--Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora pides osos y leones?

#_Tostada_#.--Todo lo nuevo aplace, señor padre.

CHIRINOS.--Esa doncella que agora se muestra tan galana y tan compuesta, es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la cabeza del Precursor de la vida; si hay quien la ayude a bailar verán maravillas.

BENITO.--Esta sí ¡cuerpo del mundo! que es figura hermosa, apacible y reluciente. Sobrino Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas, ayúdala y será la fiesta de cuatro capas.

SOBRINO.--Que me place, tío Benito Repollo.

(_Tocan la_ Zarabanda.)

CAPACHO.--¡Toma mi abuelo, si es antiguo el baile de la Zarabanda y de la Chacona!

BENITO.--¡Ea, sobrino! ... #_Pero diga, señor autor, si esa Herodías_# es judía, ¿cómo vee estas maravillas?

CHANFALLA.--Todas las reglas tienen excepción, señor Alcalde.

(_Suena una trompeta o corneta dentro del teatro, y entra un furrier de compañías._)

FURRIER.--¿Quién es aquí el señor Gobernador?

GOBERNADOR.--Yo soy: ¿qué manda vuesa merced?

FURRIER.--Que luego, al punto, mande hacer alojamiento para treinta hombres de armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes, que ya suena la trompeta. Y adiós.

(#_Vase_#.)

BENITO.--Yo apostaré que los envía el sabio Tontonelo.

CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compañía de caballos, que estaba alojada dos leguas de aquí.

BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y sé que vos y él sois unos grandísimos bellacos; y mirá que os mando que mandéis a Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le haré dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros.

CHANFALLA.--Digo, señor alcalde, que no los envía Tontonelo.

BENITO.--Digo que los envía Tontonelo, como ha enviado las otras sabandijas que yo he visto.

CAPACHO.--Todos las habernos visto, señor Benito Repollo.

BENITO.--No digo yo que no, señor Pedro Capacho.

_(Vuelve el furrier.)_

FURRIER.--Ea, ¿está ya hecho el alojamiento?, que ya están los caballos en el pueblo.

BENITO.--¿Qué, todavía ha salido con la suya Tontonelo? Pues yo os voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo habéis de pagar.

CHANFALLA.--Séanme testigos que me amenaza el alcalde.

CHIRINOS.--Séanme testigos que dice el Alcalde que lo que manda S.M. lo manda el sabio Tontonelo.

BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios todopoderoso.

GOBERNADOR.--Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de armas no deben de ser de burlas.

FURRIER.--¿De burlas habían de ser, señor Gobernador? ¿Está en su seso?

JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto aquí. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la doncella Herodías, por que vea este señor lo que nunca ha visto; quizá con esto le cohecharemos para que se vaya presto del lugar.

CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aquí a de vuelve, y hace de señas a su bailador a que de nuevo la ayude.

SOBRINO.--Por mí no quedará, por cierto.

BENITO.--Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala; vueltas y más vueltas; ¡vive Dios, que es un azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello, a ello!

FURRIER.--¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es ésta y qué baile y qué Tontonelo?

CAPACHO.--¿Luego no vee la doncella herodiana el señor furrier?

FURRIER.--¿Qué diablos de doncella tengo de ver?

CAPACHO.--Basta: de _ex illis_ es.

GOBERNADOR.--De _ex illis_ es, de _ex illis_ es.

JUAN.--De ellos es, de ellos, el señor furrier; de ellos es.

FURRIER.--Por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los haga salir por las ventanas, que no por la puerta.

CAPACHO.--Basta, de _ex illis_ es.

BENITO.--Basta; de ellos es, pues no vee nada.

FURRIER.--¡Canalla! Si otra vez me dicen que soy de ellos no les dejaré hueso sano.

BENITO.--Nunca los confesos ni _ladrones_ fueron valientes; y por eso no podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es.

FURRIER.--¡Cuerpo de Dios con los villanos! Esperad.

_(Mete mano a la espada y acuchíllase con todos, y la Cherinos descuelga la manta y dice:)_

El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas; más parece que los llamaron con campanilla.

CHANFALLA.--El suceso ha sido extraordinario; la virtud del Retablo se queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros mismos podemos cantar el triunfo de esta batalla diciendo: ¡Vivan Chirinos y Chanfalla!

EL CERCO DE NUMANCIA

FIGURAS SIGUIENTES:

CIPIÓN, romano. IUGURTA, romano. _Gayo_ MARIO, romano. QUINTO FABIO, romano. CUATRO SOLDADOS ROMANOS. DOS NUMANTINOS, EMBAJADORES. TEÓGENES, numantino. CARAVINO, numantino. CUATRO GOBERNADORES NUMANTINOS. MARANDRO, numantino. DOS SACERDOTES NUMANTINOS. UN HOMBRE NUMANTINO. _Un Demonio_. CUATRO MUJERES DE NUMANCIA. LIRA, doncella. DOS CIUDADANOS NUMANTINOS. UNA MUJER DE NUMANCIA. UN HIJO SUYO. _Otro hijo de aquélla._ UNA MUJER DE NUMANCIA. UN SOLDADO NUMANTINO. GUERRA. ENFERMEDAD. HAMBRE. VARIATO, muchacho, que es el que se arroja de la torre. UN NUMANTINO. ERMILIO, soldado romano.

JORNADA PRIMERA

Entra CIPIÓN, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados armados a lo antiguo, sin arcabuces, y CIPIÓN se sube sobre una peña que estará allí, y dice:

CIP. En el fiero ademán, en los _#lozanos#_ Marciales aderezos y vistosos, Bien os conozco, amigos, por romanos: Romanos, digo, fuertes y animosos; Mas en las blancas y delicadas manos, Y en las teces de rostros tan lustrosos, Allá en Bretaña parecéis criados, Y de padres flamencos engendrados. El general discuido vuestro, amigos, El no mirar por lo que tanto os toca, Levanta los caídos enemigos, Que vuestro esfuerzo y opinión apoca. Desta ciudad los muros son testigos, Que aun hoy está cual bien fu_#n#_dada roca, De vuestras perezosas fuerzas vanas, Que sólo el nombre tienen de romanas. ¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña Que tiemble del romano nombre el mundo, Y que vosotros solos en España Le aniquiléis y echéis en el profundo? ¿Qué flojedad es ésta tan extraña? ¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo, Es flojedad nacida de pereza, Enemiga mortal de fortaleza. ¿Pensáis que sólo _#atierra#_ la muralla El almete y la acerada punta, Y que sólo atropella la batalla La multitud de gentes y armas junta? Si esfuerzo de cordura no señala Que todo lo previene y lo barrunta, Poco aprovechan muchos escuadrones, Y menos infinitas municiones. Si a militar concierto se reduce Cualque pequeño ejército que sea, Veréis que como sol claro reluce, Y alcanza las victorias que desea; Pero si a flojedad él se conduce, Aunque abreviado el mundo en él se vea, En un momento quedará deshecho Por más reglada mano y fuerte pecho. Avergonzaos, varones esforzados, Porque, a nuestro pesar, con arrogancia, Tan pocos españoles, y encerrados, Defiendan este nido de Numancia. Deciséis años son, y más, pasados, Que mantienen la guerra y la ganancia De haber vencido con feroces manos Millares de millares de romanos. No me huela el soldado otros olores Que el olor de la pez y de resina, Ni por golosidad de los sabores Traiga siempre aparato de cocina: Que el que usa en la guerra estos primores, Muy mal podrá sufrir la cota fina; No quiero otro primor ni otra fragancia, En tanto que español viva en Numancia. En blandas camas, entre juego y vino, Hállase mal el trabajoso Marte; Otro aparejo busca, otro camino; Otros brazos levantan su estandarte; Cada cual se fabrica su destino; No tiene allí fortuna alguna parte; La pereza fortuna baja cría; La diligencia, imperio y monarquía. Estoy con todo esto tan seguro De que al fin mostraréis que sois romanos, Que tengo en nada el defendido muro Destos rebeldes bárbaros hispanos, Y así, os prometo por mi diestra y juro Que, si igualáis al ánimo las manos, Que las mías se alarguen en pagaros, Y mi lengua también en alabaros.

Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a uno dellos, que se llama GAYO MARIO, que responda por todos, y dice:

GAYO. Si con atentos ojos has mirado, Inclito general, en los semblantes Que a tus breves razones han mostrado Los que tienes agora circunstantes, Cuál habrás visto sin color, turbado, Y cuál con ella, indicios bien bastantes De que _el_ temor y la vergüenza _a_ una Nos aflige, molesta e importuna: Vergüenza, de mirar ser reducidos A término tan bajo por su culpa, Que viendo ser por ti reprehendidos, No saben a esa falta hacer disculpa; Temor, de tantos yerros cometidos; Y la torpe pereza que los culpa Los tiene de tal modo, que se holgaran Antes morir que en esto se hallaran. Pero el lugar y tiempo que los queda Para mostrar alguna recompensa, Es causa que con menos fuerza puedan Fatigarte el rigor de tal ofensa. De hoy más, con presta voluntad y leda, El más mínimo déstos #_cuida_# y piensa De ofrecer sin revés a tu servicio La hacienda, vida, honra en sacrificio. Admite, pues, de sus intentos sanos Al justo ofrecimiento, señor mío, Y considera al fin que son romanos, En quien nunca faltó del todo brío. Vosotros levantad las diestras manos, En señal que aprobáis el voto mío. S.1.° Todo lo que habéis dicho confirmamos. S.2.° Y lo juramos todos. TODOS. Sí juramos. CIP. Pues, arrimado a tal ofrecimiento, Crece ya desde hoy mi confianza, Creciendo en vuestros pechos ardimiento, Y del viejo vivir nuestra mudanza. Vuestras promesas no se lleve el viento; Hacerlas verdaderas con la lanza; Que las mías saldrán tan verdaderas, Cuanto fuere el valor de vuestras veras. S.1.° Dos numantinos con seguro vienen A darte, Cipión, una embajada. CIP. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen? SOL. Esperan que licencia les sea dada. CIP. Si son embajadores, ya la tienen. SOL. Embajadores son. CIP. Daldes entrada.

Entran dos numantinos, embajadores.