Part 45
No le sucedió así á Claudia, porque se le averiguó por su misma confesion, que la Esperanza no era su sobrina ni parienta, sino una niña á quien habia tomado de la puerta de una iglesia, y que á ella y á otras, que en su poder habia tenido, las habia vendido por doncellas muchas veces á diferentes personas, y que desto se mantenia y esto tenia por oficio y ejercicio. Averiguósele tambien tener sus puntas de hechicera, por cuyos delitos el corregidor la sentenció á cuatrocientos azotes y á estar en una escalera, con una jaula y coroza en medio de la plaza; que fué el mejor dia que aquel año tuvieron los muchachos de Salamanca.
Súpose luego el casamiento del estudiante; y aunque algunos escribieron á su padre la verdad del caso y la calidad de la nuera, ella se habia dado con su astucia y discrecion tan buena maña en contentar y servir al viejo suegro, que aunque mayores males le dijeran della, no quisiera haber dejado de alcanzarla por hija: tal fuerza tienen la discrecion y la hermosura. Y tal fin y paradero tuvo la señora Claudia de Astudillo y Quiñones, y tal le tengan todas cuantas su vida y proceder tuvieren.
Leipzig. -- En la imprenta de F. A. Brockhaus.
NOTAS
[1] La casa donde habitaban las prostitutas.
[2] Llevábanse á Génova muchos cuentos ó millones de reales.
[3] Florete y broquel.
[4] Donde solian vivir las mujeres públicas.