Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca
Part 8
Defpues de haverlos informado, i feñalado bien lo que havian de hacer, fe bolvieron, i nos dexaron con aquellos; los quales teniendo en la memoria lo que los otros les havian dicho, nos començaron à tratar con aquel mifmo temor, i reverencia que los otros, i fuimos con ellos tres jornadas, i llevaronnos adonde havia mucha Gente; i antes que llegafemos à ellos avifaron como ibamos, i dixeron de nofotros todo lo que los otros les havian enfeñado, i añadieron mucho mas, porque toda efta Gente de Indios, fon grandes amigos de Novelas, i mui mentirofos, maiormente donde pretenden algun interefe. Y quando llegamos cerca de las Cafas, faliò toda la Gente à refcebirnos con mucho placer, i fiefta: i entre otras cofas, dos Fificos de ellos nos dieron dos Calabaças, i de aqui començamos à llevar Calabaças con nofotros, i añadimos à nueftra autoridad efta cerimonia, que para con ellos es mui grande. Los que nos havian acompañado faquearon las Cafas, mas como eran muchas, i ellos pocos, no pudieron llevar todo quanto tomaron, i mas de la mitad dexaron perdido; i de aqui por la Halda de la Sierra nos fuimos metiendo por la Tierra adentro mas de cinquenta leguas, i al cabo de ellas hallamos quarenta Cafas, i entre otras cofas que nos dieron, hovo Andrès Dorantes vn Cafcavel gordo, grande, de Cobre, i en èl figurado vn roftro, i efto moftraban ellos, que lo tenian en mucho, i les dixeron, que lo havian havido de otros fus Vecinos: i preguntandoles, què donde havian havido aquello? dixeronles, que lo havian traìdo de àcia el Norte, i que alli havia mucho, i era tenido en grande eftima; i entendimos, que do quiera que aquello havia venido, havia fundicion, i fe labraba de Vaciado, i con efto nos partimos otro dia, i atravefamos vna Sierra de fiete Leguas, i las Piedras de ella eran de Efcorias de Hierro; i à la noche llegamos à muchas Cafas, que eftaban afentadas à la Ribera de vn mui hermofo Rio, i los Señores de ellas falieron à medio camino à refcebirnos con fus Hijos acueftas, i nos dieron muchas Taleguillas de Margagita, i de Alcohol molido, con efto fe vntan ellos la cara, i dieron muchas Cuentas, i muchas Mantas de Vacas, i cargaron à todos los que venian con nofotros de todo quanto ellos tenian. Comian Tunas, i Piñones: ai por aquella Tierra Pinos chicos, i las Piñas de ellas fon como Huevos pequeños, mas los Piñones fon mejores que los de Caftilla, porque tienen las cafcaras mui delgadas; i quando eftàn verdes, muelenlos, i hacenlos Pellas, i anfi los comen; i fi eftàn fecos, los muelen con cafcaras, i los comen hechos polvos. Y los que por alli nos refcebian, defque nos havian tocado, bolvian corriendo hafta fus Cafas, i luego daban buelta à nofotros, i no cefaban de correr, iendo, i viniendo. De efta manera traiannos muchas cofas para el camino. Aqui me traxeron vn Hombre, i me dixeron, que havia mucho tiempo que le havian herido con vna Flecha por el efpalda derecha, i tenia la punta de la Flecha fobre el coraçon, decia que le daba mucha pena, i que por aquella caufa fiempre eftaba enfermo. Yo le toquè, i fentì la punta de la Flecha, i vì, que la tenia atravefada por la ternilla, i con vn Cuchillo que tenia le abri el pecho hafta aquel lugar, i vì que tenia la punta atravefada, i eftaba mui mala de facar; tornè à cortar mas, i metì la punta del Cuchillo, i con gran trabajo en fin la faquè. Era mui larga, i con vn Huefo de Venado, vfando de mi Oficio de Medicina, le dì dos puntos; i dados, fe me defangraba, i con rafpa de vn Cuero le eftanquè la fangre; i quando huve facado la punta, pidieronmela, i Yo fe la dì, i el Pueblo todo vino à verla, i la embiaron por la Tierra adentro, para que la viefen los que allà eftaban, i por efto hicieron muchos Bailes, i Fieftas, como ellos fuelen hacer; i otro dia le cortè los dos puntos al Indio, i eftaba fano; i no parefcia la herida que le havia hecho fino como vna raia de la palma de la mano, i dixo, que no fentia dolor, ni pena alguna: i efta cura nos diò entre ellos tanto credito por toda la Tierra, quanto ellos podian, i fabian eftimar, i encarefcer. Moftramosles aquel Cafcavel que traìamos, i dixeronnos, que en aquel Lugar de donde aquel havia venido, havia muchas Planchas de aquello enterradas, i que aquello era cofa que ellos tenian en mucho; i havia Cafas de afiento, i efto creemos nofotros que es la Mar del Sur, que fiempre tuvimos noticia, que aquella Mar es mas rica que la del Norte. De eftos nos partimos, i anduvimos por tantas fuertes de Gentes, i de tan diverfas Lenguas, que no bafta memoria à poderlas contar, i fiempre faqueaban los vnos à los otros; i afi los que perdian, como los que ganaban, quedaban mui contentos. Llevabamos tanta compañia, que en ninguna manera podiamos valernos con ellos. Por aquellos Valles donde ibamos, cada vno de ellos llevaba vn Garrote, tan largo como tres palmos, i todos iban en ala; i en faltando alguna Liebre (que por alli havia hartas) cercabanla luego, i caìan tantos Garrotes fobre ella, que era cofa de maravilla, i de efta manera la hacian andar de vnos para otros, que à mi vèr era la mas hermofa caça que fe podia penfar, porque muchas veces ellas fe venian hafta las manos; i quando à la noche parabamos, eran tantas las que nos havian dado, que traìa cada vno de nofotros ocho, ò diez cargas de ellas; i los que traìan Arcos no parefcian delante de nofotros, antes fe apartaban por la Sierra à bufcar Venados; i à la noche quando venian, traìan para cada vno de nofotros cinco, ò feis Venados, i Paxaros, i Codornices, i otras caças: finalmente, todo quanto aquella Gente hallaban, i mataban, nos lo ponian delante, fin que ellos ofafen tomar ninguna cofa, aunque muriefen de hambre, que afi lo tenian ià por coftumbre, defpues que andaban con nofotros, i fin que primero lo fantiguafemos; i las Mugeres traìan muchas Efteras, de que ellos nos hacian Cafas, para cada vno la fuia à parte, i con toda fu Gente conofcida: i quando efto era hecho, mandabamos que afafen aquellos Venados, i Liebres, i todo lo que havian tomado; i efto tambien fe hacia mui prefto en vnos Hornos, que para efto ellos hacian; i de todo ello nofotros tomabamos vn poco, i lo otro dabamos al Principal de la Gente, que con nofotros venia, mandandole, que lo repattiefe entre todos. Cada vno con la parte que le cabia, venian à nofotros para que la foplafemos, i fantiguafemos, que de otra manera no ofaran comer de ella; i muchas veces traìamos con nofotros tres, ò quatro mil perfonas. Y era tan grande nueftro trabajo, que à cada vno haviamos de foplar, i fantiguar lo que havian de comer, i beber, i para otras muchas cofas que querian hacer, nos venian à pedir licencia, de que fe puede vèr, que tanta importunidad refcebiamos. Las Mugeres nos traìan las Tunas, i Arañas, i Gufanos, i lo que podian haver, porque aunque fe muriefen de hambre, ninguna cofa havian de comer, fin que nofotros la diefemos. E iendo con eftos, pafamos vn gran Rio, que venia del Norte: i pafados vnos Llanos de treinta leguas, hallamos mucha Gente, que de lexos de alli venia à refcebirnos, i falian al Camino por donde haviamos de ir, i nos refcibieron de la manera de los pafados.
_CAP. XXX. De como fe mudò la coftumbre de refcebirnos._
Defde aqui hovo otra manera de refcebirnos, en quanto toca al faquearfe; porque los que falian de los Caminos à traernos alguna cofa à los que con nofotros venian, no los robaban; mas defpues de entrados en fus Cafas, ellos mifmos nos ofrefcian quanto tenian, i las Cafas con ello; nofotros las dabamos à los Principales, para que entre ellos las partiefen, i fiempre los que quedaban defpojados nos feguian, de donde crefcia mucha Gente para fatisfacerfe de fu pèrdida: i decianles, que fe guardafen, i no efcondiefen cofa alguna de quantas tenian, porque no podia fer fin que nofotros lo fupiefemos, i hariamos luego, que todos muriefen, porque el Sol nos lo decia. Tan grandes eran los temores que les ponian, que los primeros dias que con nofotros eftaban, nunca eftaban fino temblando, i fin ofar hablar, ni alçar los ojos al Cielo. Eftos nos guiaron por mas de cinquenta leguas de defpoblado, de mui afperas Sierras, i por fer tan fecas no havia caça en ellas, i por efto pafamos mucha hambre, i al cabo vn Rio mui grande, que el Agua nos daba hafta los pechos: i defde aqui nos començò mucha de la Gente que traìamos à adolefcer, de la mucha hambre, i trabajo, que por aquellas Sierras havian pafado, que por extremo eran agras, i trabajofas. Eftos mifmos nos llevaron à vnos Llanos, al cabo de las Sierras, donde venian à refcebirnos de mui lexos de alli, i nos refcibieron como los pafados; i dieron tanta hacienda à los que con nofotros venian, que por no poderla llevar, dexaron la mitad; i diximos à los Indios que lo havian dado, que lo tornafen à tomar, i lo llevafen, porque no quedafe alli perdido: i refpondieron, que en ninguna manera lo harian, porque no era fu coftumbre, defpues de haver vna vez ofrefcido, tornarlo à tomar; i afi, no lo teniendo en nada, lo dexaron todo perder. A eftos diximos, que queriamos ir à la puefta del Sol, i ellos refpondieronnos, que por alli eftaba la Gente mui lexos; i nofotros les mandabamos, que embiafen à hacerles faber, como nofotros ibamos allà, i de efto fe efcufaron lo mejor que ellos podian, porque ellos eran fus enemigos, i no querian que fuefemos à ellos, mas no ofaron hacer otra cofa; i afi embiaron dos Mugeres, vna fuia, i otra que ellos tenian captiva; i embiaron eftas, porque las Mugeres pueden contratar, aunque aia Guerra, i nofotros las feguimos, i paramos en vn Lugar, donde eftaba concertado que las efperafemos, mas ellas tardaron cinco Dias: i los Indios decian, que no debian de hallar Gente. Diximosles, que nos llevafen àcia el Norte: refpondieron de la mifma manera, diciendo, que por alli no havia Gente, fino mui lexos, i que no havia que comer, ni fe hallaba Agua; i con todo efto nofotros porfiamos, i diximos, que por alli queriamos ir, i ellos todavia fe efcufaban de la mejor manera que podian, i por efto nos enojamos, i Yo me falì vna noche à dormir en el Campo, apartado de ellos; mas luego fueron donde Yo eftaba, i toda la noche eftuvieron fin dormir, i con mucho miedo, i hablandome, i diciendome quan atemoriçados eftaban, rogandonos, que no eftuviefemos mas enojados; i que aunque ellos fupiefen morir en el camino, nos llevarian por donde nofotros quifiefemos ir, i como nofotros todavia fingiamos eftàr enojados; i porque fu miedo no fe quitafe, fufcediò vna cofa eftraña, i fue, que efte dia mefmo adolefcieron muchos de ellos; i otro dia figuiente murieron ocho Hombres. Por toda la Tierra, donde efto fe fupo, hovieron tanto miedo de nofotros, que parefcia en vernos, que de temor havian de morir. Rogaronnos, que no eftuviefemos enojados, ni quifiefemos que mas de ellos muriefen; i tenian por mui cierto, que nofotros los matabamos con folamente quererlo: i à la verdad, nofotros refcebiamos tanta pena de efto, que no podia fer maior; porque allende de vèr los que morian, temiamos, que no muriefen todos, ò nos dexafen folos de miedo, i todas las otras Gentes de al adelante hiciefen lo mifmo, viendo lo que à eftos havia acontecido. Rogamos à Dios Nueftro Señor, que lo remediafe, i anfi començaron à fanar todos aquellos que havian enfermado; i vimos vna cofa, que fue de grande admiracion, que los Padres, i Hermanos, i Mugeres de los que murieron, de verlos en aquel eftado tenian gran pena; i defpues de muertos, ningun fentimiento hicieron, ni los vimos llorar, ni hablar vnos con otros, ni hacer otra ninguna mueftra, ni ofaban llegar à ellos, hafta que nofotros los mandabamos llevar à enterrar; i mas de quince dias, que con aquellos eftuvimos, à ninguno vimos hablar vno con otro, ni los vimos reir, ni llorar à ninguna criatura; antes porque vna llorò, la llevaron mui lexos de alli, i con vnos dientes de Raton agudos la fajaron defde los hombros, hafta cafi todas las piernas. E Yo viendo efta crueldad, i enojado de ello les preguntè, que por què lo hacian? i refpondieron, que para caftigarla, porque havia llorado delante de mì. Todos eftos temores que ellos tenian, ponian à todos los otros, que nuevamente venian à conofcernos, à fin que nos diefen todo quanto tenian, porque fabian, que nofotros no tomabamos nada, i lo haviamos de dàr todo à ellos. Efta fue la mas obediente Gente que hallamos por efta Tierra, i de mejor condicion; i comunmente fon mui difpueftos. Convalefcidos los dolientes, i ià que havia tres dias que eftabamos alli, llegaron las Mugeres que haviamos embiado, diciendo, que havian hallado mui poca Gente, i que todos havian ido à las Vacas, que era en tiempo de ellas; i mandamos à los que havian eftado enfermos, que fe quedafen, i los que eftuviefen buenos fuefen con nofotros, i que dos jornadas de alli, aquellas mifmas dos Mugeres irian con dos de nofotros à facar Gente, i traerla al camino, para que nos refcibiefen, i con efto otro dia de mañana, todos los que mas recios eftaban, partieron con nofotros, i à tres jornadas paràmos, i el figuiente dia partiò Alonfo del Caftillo con Eftevanico el Negro, llevando por Guia las dos Mugeres; i la que de ellas era Captiva, los llevò à vn Rio, que corria entre vnas Sierras, donde eftaba vn Pueblo, en que fu Padre vivia, i eftas fueron las primeras Cafas que vimos que tuviefen parefcer, i manera de ello. Aqui llegaron Caftillo, i Eftevanico; i defpues de haver hablado con los Indios, à cabo de tres dias vino Caftillo adonde nos havia dexado, i traxo cinco, ò feis de aquellos Indios, i dixo como havia hallado Cafas de Gente, i de afiento, i que aquella Gente comia Frifoles, i Calabaças, i que havia vifto Maìz. Efta fue la cofa del Mundo que mas nos alegrò, i por ello dimos infinitas gracias à Nueftro Señor., i dixo, que el Negro vernia con toda la Gente de las Cafas à efperar al camino, cerca de alli; i por efta caufa partimos, i andada legua i media topamos con el Negro, i la Gente que venian à refcebirnos, i nos dieron Frifoles, i muchas Calabaças para comer, i para traer Agua, i Mantas de Vacas, i otras cofas. Y como eftas Gentes, i las que con nofotros venian, eran enemigos, i no fe entendian, partimonos de los primeros, dandoles lo que nos havian dado, i fuimonos con eftos, i à feis leguas de alli, ià que venia la noche, llegamos à fus Cafas, donde hicieron muchas Fieftas con nofotros. Aqui eftuvimos vn dia, i el figuiente nos partimos, i llevamoslos con nofotros à otras Cafas de afiento, donde comian lo mifmo que ellos; i de aì adelante hovo otro nuevo vio, que los que fabian de nueftra vida, no falian à refcebirnos à los caminos, como los otros hacian, antes los hallabamos en fus Cafas, i tenian hechas otras para nofotros; i eftaban todos afentados, i todos tenian bueltas las caras àcia la pared, i las cabeças baxas, i los cabellos pueftos delante de los ojos, i fu hacienda puefta en monton en medio de la Cafa; i de aqui adelante començaron à darnos muchas Mantas de Cueros, i no tenian cofa que no nos diefen. Es la Gente de mejores cuerpos que vimos, i de maior viveça, i habilidad, i que mejor nos entendian, i refpondian en lo que preguntabamos; i llamamos los de las Vacas, porque la maior parte que de ellas mueren, es cerca de alli: i por aquel Rio arriba mas de cinquenta leguas vàn matando muchas de ellas. Efta Gente andan del todo defnudos, à la manera de los primeros que hallamos. Las Mugeres andan cubiertas con vnos Cueros de Venado, i algunos pocos de Hombres, feñaladamente los que fon viejos, que no firven para la Guerra. Es Tierra mui poblada. Preguntamosles, como no fembraban Maìz? refpondieronnos, que lo hacian por no perder lo que fembrafen; porque dos Años arreo les havian faltado las Aguas, i havia fido el tiempo tan feco, que à todos les havian perdido los Maìces los Topos; i que no ofarian tornar à fembrar, fin que primero hoviefe llovido mucho: i rogabannos que dixefemos al Cielo que lloviefe, i fe lo rogafemos, i nofotros fe lo prometimos de hacerlo anfi. Tambien nofotros quefimos faber de donde havian traìdo aquel Maìz, i ellos nos dixeron, que de donde el Sol fe ponia, i que lo havia por toda aquella Tierra, mas que lo mas cerca de alli era por aquel camino. Preguntamosles, por donde iriamos bien? i que nos informafen del camino, porque no querian ir allà. Dixeronnos, que el camino era por aquel Rio arriba àcia el Norte, i que en diez i fiete jornadas no hallariamos otra cofa ninguna que comer, fino vna Fruta, que llaman Chacàn, i que la machucan entre vnas Piedras; fi aun defpues de hecha efta diligencia, no fe puede comer de afpera, i feca, i afi era la verdad, porque alli nos lo moftraron, i no lo podimos comer; i dixeronnos tambien, que entretanto que nofotros fuefemos por el Rio arriba, iriamos fiempre por Gente, que eran fus enemigos, i hablaban fu mifma Lengua, i que no tenian que darnos cofa à comer, mas que nos refcibirian de mui buena voluntad, i que nos darian muchas Mantas de Algodon, i Cueros, i otras cofas de las que ellos tenian, mas que todavia les parefcia que en ninguna manera no debiamos tomar aquel camino. Dudando lo que hariamos, i qual camino tomariamos, que mas à nueftro propofito, i provecho fuefe, nofotros nos detuvimos con ellos dos dias. Dabannos à comer Frifoles, i Calabaças; la manera de cocerlas es tan nueva, que por fer tal, Yo la quife aqui poner, para que fe vea, i fe conozca quan diverfos, i eftraños fon los ingenios, i induftrias de los Hombres humanos. Ellos no alcançan Ollas; i para cocer lo que ellos quieren comer, hinchen media Calabaça grande de Agua, i en el fuego echan muchas Piedras, de las que mas facilmente ellos pueden encender, i toman el fuego; i quando vèn que eftàn ardiendo, tomanlas con vnas Tenaças de Palo, i echanlas en aquella Agua que eftà en la Calabaça, hafta que la hacen hervir con el fuego que las Piedras llevan; i quando vèn que el Agua hierve, echan en ella lo que han de cocer, i en todo efte tiempo no hacen fino facar vnas Piedras, i echar otras ardiendo, para que el Agua hierva, para cocer lo que quieren, i afi lo cuecen.
_CAP. XXXI. De como feguimos el camino del Maìz._
Pafados dos dias, que alli eftuvimos, determinamos de ir à bufcar el Maìz, i no quefimos feguir el camino de las Vacas, porque es àcia el Norte, i efto era para nofotros mui gran rodeo; porque fiempre tuvimos por cierto, que iendo la puefta del Sol, haviamos de hallar lo que defeabamos, i anfi feguimos nueftro camino, i atravefamos toda la Tierra, hafta falir à la Mar del Sur; i no baftò à eftorvarnos efto el temor que nos ponian de la mucha hambre que haviamos de pafar (como à la verdad la pafamos) por todas las diez i fiete jornadas, que nos havian dicho. Por todas ellas el Rio arriba nos dieron muchas Mantas de Vacas, i no comimos de aquella fu Fruta, mas nueftro mantenimiento era cada dia tanto, como vna mano de Vnto de Venado, que para eftas necefidades procurabamos fiempre de guardar, i anfi pafamos todas las diez i fiete jornadas, i al cabo de ellas travefamos el Rio, i caminamos otras diez i fiete. A la puefta del Sol, por vnos llanos, i entre vnas Sierras mui grandes, que alli fe hacen, alli hallamos vna Gente, que la tercera parte del Año no comen fino vnos Polvos de Paja; i por fer aquel tiempo, quando nofotros por alli caminamos, hovimoslo tambien de comer, hafta que acabadas eftas jornadas, hallamos Cafas de afiento adonde havia mucho Maìz allegado, i de ello, i de fu Harina nos dieron mucha cantidad, i de Calabaças, i Frifoles, i Mantas de Algodon, i de todo cargamos à los que alli nos havian traìdo, i con efto fe bolvieron los mas contentos del Mundo. Nofotros dimos muchas gracias à Dios Nueftro Señor por havernos traìdo allí, adonde haviamos hallado tanto mantenimiento. Entre eftas Cafas havia algunas de ellas, que eran de Tierra, i las otras todas fon de Eftera de Cañas; i de aqui pafamos mas de cien leguas de Tierra, i fiempre hallamos Cafas de afiento, i mucho mantenimiento de Maìz, i Frifoles, i dabannos muchos Venados, i muchas Mantas de Algodon, mejores que las de la Nueva-Efpaña. Dabannos tambien muchas Cuentas, i de vnos Corales que ai en la Mar del Sur, muchas Turquefa; mui buenas que tiene de àcia el Nortes i finalmente dieron aqui todo quanto tenian, i à mi me dieron cinco Efmeraldas hechas puntas de Flechas, i con eftas Flechas hacen ellos fus Areitos, i Bailes; i parefciendome à mi que eran mui buenas, les preguntè, que donde las havian havido? i dixeron, que las traìan de vnas Sierras mui altas, que eftàn àcia el Norte, i las compraban à trueco de Penachos, i Plumas de Papagaios; i decian, que havia alli Pueblos de mucha Gente, i Cafas mui grandes. Entre eftos vimos las Mugeres mas honeftamente tratadas que à ninguna parte de Indias que hoviefemos vifto. Traen vnas Camifas de Algodon, que llegan hafta las rodillas, i vnas Medias-mangas encima de ellas, de vnas faldillas de Cuero de Venado, fin pelo, que tocan en el fuelo, i enjabonanlas con vnas Raìces, que alimpian mucho, i anfi las tienen mui bien tratadas; fon abiertas por delante, i cerradas con vnas Correas; andan calçados con Çapatos. Toda efta Gente venia à nofotros à que les tocafemos, i fantiguafemos; i eran en efto tan importunos, que con gran trabajo lo fufriamos, porque dolientes, i fanos, todos querian ir fantiguados. Acontecia muchas veces, que de las Mugeres que con nofotros iban, parian algunas, i luego en nafciendo nos traìan la criatura à que la fantiguafemos, i tocafemos. Acompañabannos fiempre, hafta dexarnos entregados à otros; i entre todas eftas Gentes fe tenia por mui cierto, que veniamos del Cielo. Entretanto que con eftos anduvimos, caminamos todo el dia fin comer hafta la noche; i comiamos tan poco, que ellos fe efpantaban de verlo. Nunca nos fintieron canfancio; i à la verdad nofotros eftabamos tan hechos al trabajo, que tampoco lo fentiamos. Teniamos con ellos mucha autoridad, i gravedad, i para confervar efto les hablabamos pocas veces. El Negro les hablaba fiempre: fe informaba de los caminos que queriamos ir, i los Pueblos que havia, i de las cofas que queriamos faber. Pafamos por gran numero, i diverfidades de Lenguas, con todas ellas Dios Nueftro Señor nos favorefciò, porque fiempre nos entendieron, i les entendimos, i anfi preguntabamos, i refpondian por feñas, como fi ellos hablàran nueftra Lengua, i nofotros la fuia; porque aunque fabiamos feis Lenguas, no nos podiamos en todas partes aprovechar de ellas, porque hallamos mas de mil diferencias. Por todas eftas Tierras, los que tenian Guerras con los otros, fe hacian luego amigos para venirnos à refcebir, i traernos todo quando tenian, i de efta manera dexamos toda la Tierra en paz, i diximosles por las feñas que nos entendian, que en el Cielo havia vn Hombre que llamabamos Dios, el qual havia criado el Cielo, i la Tierra, i que efte adorabamos nofotros, i teniamos por Señor, i que haciamos lo que nos mandaba, i que de fu mano venian todas las cofas buenas, i que fi anfi ellos lo hiciefen, les iria mui bien de ello; i tan grande aparejo hallamos en ellos, que fi Lengua hoviera con que perfectamente nos entendieramos, todos los dexàramos Chriftianos. Efto les dimos à entender lo mejor que podimos; i de aì adelante, quando el Sol falia, con mui gran grita abrian las manos juntas al Cielo, i defpues las traìan por todo fu cuerpo; i otro tanto hacian quando fe ponia. Es Gente bien acondicionada, i aprovechada para feguir qualquiera cofa bien aparejada.
_CAP. XXXII. De como nos dieron los coraçones de los venados._