Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca

Part 6

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Aquella mifma noche, que llegamos, vinieron vnos Indios à Caftillo, i dixeronle, que eftaban mui malos de la cabeça, rogandole, que los curafe; i defpues que los huvo fantiguado, i encomendado à Dios, en aquel punto los Indios dixeron, que todo el mal fe les havia quitado: i fueron à fus Cafas, i truxeron muchas Tunas, i vn pedaço de carne de Venado, cofa, que no fabiamos què cofa era; i como efto entre ellos fe publicò, vinieron otros muchos enfermos en aquella noche, à que los fanafe, i cada vno traìa vn pedaço de Venado: i tantos eran, que no fabiamos adonde poner la carne. Dimos muchas gracias à Dios, porque cada dia iba crefciendo fu mifericordia, i mercedes; i defpues que fe acabaron las curas, començaron à bailar, i hacer fus Areytos, i Fieftas, hafta otro dia que el Sol faliò: i durò la fiefta tres dias, por haver nofotros venido, i al cabo de ellos les preguntamos por la Tierra de adelante, i por la Gente que en ella hallariamos, i los Mantenimientos que en ella havia? Refpondieronnos, que por toda aquella Tierra havia muchas Tunas, mas que ià eran acabadas, i que ninguna Gente havia, porque todos eran idos à fus Cafas, con haver ià cogido las Tunas: i que la Tierra era mui fria, i en ella havia mui pocos Cueros. Nofotros, viendo efto, que ià el Invierno, i tiempo frio entraba, acordamos de pafarlo con eftos. A cabo de cinco dias, que alli haviamos llegado, fe partieron à bufcar otras Tunas, adonde havia otra Gente de otras Nafciones, i Lenguas; i andadas cinco jornadas, con mui grande hambre, porque en el camino no havia Tunas, ni otra Fruta ninguna, allegamos à vn Rio, donde afentamos nueftras Cafas, i defpues de afentadas, fuimos à bufcar vna Fruta de vnos Arboles, que es como Hieros: i como por toda efta Tierra no ai Caminos, Yo me detuve mas en bufcarla: la Gente fe bolviò, i Yo quedè folo, i viniendo à bufcarlos, aquella noche me perdì; i plugò à Dios, que hallè vn Arbol ardiendo, i al fuego de èl pasè aquel frio aquella noche, i à la mañana Yo me carguè de Leña, i tomè dos tiçones, i bolvì à bufcarlos, i anduve de efta manera cinco dias, fiempre con mi lumbre, i carga de Leña, porque fi el fuego fe me matafe en parte donde no tuviefe Leña, como en muchas partes no la havia, tuviefe de que hacer otros tiçones, i no me quedafe fin lumbre, porque para el frio Yo no tenia otro remedio, por andar defnudo, como nafcì; i para las noches Yo tenia efte remedio, que me iba à las matas del Monte, que eftaba cerca de los Rios, i paraba en ellas, antes que el Sol fe pufiefe, i en la Tierra hacia vn hoio, i en èl echaba mucha Leña, que fe cria en muchos Arboles, de que por alli ai mui gran cantidad, i juntaba mucha Leña, de la que eftaba caìda, i feca de los Arboles, i al derredor de aquel hoio hacia quatro fuegos en Cruz, i Yo tenia cargo, i cuidado de rehacer el fuego de rato en rato, i hacia vnas gavillas de paja larga, que por alli ai, con que me cubria en aquel hoio: i de efta manera me amparaba del frio de las noches; i vna de ellas el fuego caiò en la paja, con que Yo eftaba cubierto, i eftando Yo durmiendo en el hoio, començò à arder mui recio, i por mucha priefa que Yo me dì à falir, todavia faquè feñal en los cabellos del peligro en que havia eftado. En todo efte tiempo no comì bocado, ni hallè cofa, que pudiefe comer: i como traìa los pies defcalços, corriòme de ellos mucha fangre; i Dios vsò conmigo de mifericordia, que en todo efte tiempo no ventò el Norte, porque de otra manera ningun remedio havia de Yo vivir; i à cabo de cinco dias lleguè à vna Ribera de vn Rio, donde Yo hallè à mis Indios, que ellos, i los Chriftianos me contaban ià por muerto, i fiempre creìan, que alguna Vivora me havia mordido. Todos huvieron gran placer de verme, principalmente los Chriftianos, i me dixeron, que hafta entonces havian caminado con mucha hambre, que efta era la caufa, que no me havian bufcado: i aquella noche me dieron de las Tunas que tenian; i otro dia partimos de alli, i fuimos donde hallamos muchas Tunas, con que todos fatisfacieron fu gran hambre; i nofotros dimos muchas gracias à Nueftro Señor, porque nunca nos faltaba fu remedio.

_CAP. XXII. Como otro dia nos truxeron otros enfermos._

Otro Dia de mañana vinieron alli muchos Indios, i traìan cinco enfermos, que eftaban tollidos, i mui malos, i venian en bufca de Caftillo, que los curafe: i cada vno de los enfermos ofrefciò fu Arcos, i Flechas, i èl los refcibiò, i à puefta del Sol los fantiguò, i encomendò à Dios Nueftro Señor, i todos le fuplicamos, con la mejor manera que podiamos, les embiafe falud: pues èl via, que no havia otro remedio para que aquella Gente nos aiudafe, i faliefemos de tan miferable vida, i èl lo hiço tan mifericordiofamente, que venida la mañana, todos amanefcieron tan buenos, i fanos, i fe fueron tan recios, como fi nunca hovieran tenido mal ninguno. Efto causò, entre ellos, mui gran admiracion, i à nofotros defpertò, que diefemos muchas gracias à Nueftro Señor, à que mas enteramente conofciefemos fu bondad, i tuviefemos firme efperança, que nos havia de librar, i traer donde le pudiefemos fervir; i de mi sè decir, que fiempre tuve efperança en fu mifericordia, que me havia de facar de aquella captividad, i afi Yo lo hablè fiempre à mis Compañeros. Como los Indios fueron idos, i llevaron fus Indios fanos, partimos donde eftaban otros comiendo Tunas, i eftos fe llaman Cutalches, i Malicones, que fon otras Lenguas: i junto con ellos havia otros, que fe llamaban Coayos, i Sufolas, i de otra parte otros, llamados Atayos, i eftos tenian Guerra con los Sufolas, con quien fe flechaban cada dia; i como por toda la Tierra no fe hablafe fino en los mifterios, que Dios Nueftro Señor con nofotros obraba, venian de muchas partes à bufcarnos, para que los curafemos; i à cabo de dos dias, que alli llegaron, vinieron à nofotros vnos Indios de los Sufolas, i rogaron à Caftillo, que fuefe à curar vn herido, i otros enfermos, i dixeron, que entre ellos quedaba vno, que eftaba mui al cabo. Caftillo era Medico mui temerofo, principalmente quando las curas eran mui temerofas, i peligrofas, i creìa, que fus pecados havian de eftorvar, que no todas veces fufcediefe bien el curar. Los Indios me dixeron, que Yo fuefe à curarlos, porque ellos me querian bien, i fe acordaban, que les havia curado en las Nueces, i por aquello nos havian dado Nueces, i Cueros; i efto havia pafado, quando Yo vine à juntarme con los Chriftianos, i afi huve de ir con ellos: i fueron conmigo Dorantes, i Eftevanico; i quando lleguè cerca de los Ranchos, que ellos tenian, Yo vì el enfermo, que ibamos à curar, que eftaba muerto, porque eftaba mucha Gente al derredor de èl llorando, i fu Cafa deshecha, que es feñal, que el dueño eftaba muerto; i anfi, quando Yo lleguè, hallè el Indio los ojos bueltos, i fin ningun pulfo, i con todas feñales de muerto, fegun à mi me parefciò, i lo mifmo dixo Dorantes: Yo le quitè vna Eftera, que tenia encima, con que eftaba cubierto, i lo mejor que pude, fupliquè à Nueftro Señor fuefe fervido de dàr falud à aquel, i à todos los otros, que de ella tenian necefidad; i defpues de fantiguado, i foplado muchas veces, me traxeron fu Arco, i me lo dieron, i vna Sera de Tunas molidas, i llevaronme à curar otros muchos, que eftaban malos de modorra, i me dieron otras dos Seras de Tunas, las quales dì à nueftros Indios, que con nofotros havian venido; i hecho efto, nos bolvimos à nueftro Apofento: i nueftros Indios, à quien dì las Tunas, fe quedaron allà, i à la noche fe bolvieron à fus Cafas, i dixeron, que aquel eftaba muerto, i Yo havia curado en prefencia de ellos, fe havia levantado bueno, i fe havia pafeado, i comido, i hablado con ellos, i que todos quantos havia curado, quedaban fanos, i mui alegres. Efto causò mui gran admiracion, i efpanto, i en toda la Tierra no fe hablaba en otra cofa. Todos aquellos à quien efta fama llegaba, nos venian à bufcar, para que los curafemos, i fantiguafemos fus Hijos; i quando los Indios, que eftaban en compañia de los nueftros, que eran los Cutalchiches, fe hovieron de ir à fu Tierra, antes que fe partiefen nos ofrefcieron todas las Tunas, que para fu camino tenian, fin que ninguna les quedafe: i dieronnos Pedernales, tan largos como palmo i medio, con que ellos cortan, i es entre ellos cofa de mui gran eftima. Rogaronnos, que nos acordafemos de ellos, i rogafemos à Dios, que fiempre eftuviefen buenos, i nofotros fe lo prometimos: i con efto partieron los mas contentos Hombres del Mundo, haviendonos dado todo lo mejor que tenian. Nofotros eftuvimos con aquellos Indios Avavares ocho Mefes, i efta cuenta haciamos por las Lunas. En todo efte tiempo nos venian de muchas partes à bufcar, i decian, que verdaderamente nofotros eramos Hijos del Sol. Dorantes, i el Negro, hafta alli no havian curado: mas por la mucha importunidad que teniamos, viniendonos de muchas partes à bufcar, venimos todos à fer Medicos, aunque en atrevimiento, i ofar acometer, qualquier cura, era Yo mas feñalado entre ellos; i ninguno jamàs curamos, que no nos dixefe, que quedaba fano: i tanta confiança tenian, que havian de fanar, fi nofotros los curafemos, que creìan, que en tanto que nofotros alli eftuviefemos, ninguno de ellos havia de morir. Eftos, i los de mas atràs, nos contaron vna cofa mui eftraña, i por la cuenta que nos figuraron, parefcia que havia quince, ò diez i feis Años, que havia acontefcido, que decian, que por aquella Tierra anduvo vn Hombre, que ellos llaman Mala cofa, i que era pequeño de cuerpo, i que tenia barbas, aunque nunca claramente le pudieron vèr el roftro, i que guando venia à la Cafa, donde eftaban, fe les levantaban los cabellos, i temblaban, i luego parefcia à la puerta de la Cafa vn tiçon ardiendo: i luego aquel Hombre entraba, i tomaba al que queria de ellos, i dabales tres cuchilladas grandes por las hijadas, con vn Pedernal mui agudo, tan ancho como vna mano, i dos palmos en luengo, i metia la mano por aquellas cuchilladas, i facabales las tripas, i que cortaba de vna tripa poco mas, ò menos de vn palmo, i aquello que cortaba echaba en las brafas, i luego le daba tres cuchilladas en vn braço; i la fegunda daba por la fangradura, i defconcertabafelo, i dende à poco fe lo tornaba à concertar, i poniale las manos fobre las heridas, i deciannos, que luego quedaban fanos: i que muchas veces, quando bailaban, aparefcia entre ellos en habito de Muger vnas veces, i otras como Hombre: i quando èl queria, tomaba el Buhìo, ò Cafa, i fubiala en alto, i dende à vn poco caia con ella, i daba mui gran golpe. Tambien nos contaron, que muchas veces le dieron de comer, i que nunca jamàs comiò, i que le preguntaban donde venia, i à què parte tenia fu Cafa, i que les moftrò vna hendedura de la Tierra, i dixo, que fu Cafa era allà debaxo. De eftas cofas, que ellos nos decian, nofotros nos reìamos mucho, burlando de ellas: i como ellos vieron que no lo creìamos, truxeron muchos de aquellos, que decian que èl havia tomado, i vimos las feñales de las cuchilladas, que èl havia dado en los lugares, en la manera que ellos contaban. Nofotros les diximos, que aquel era vn malo; i de la mejor manera que podimos les dabamos à entender, que fi ellos creiefen en Dios Nueftro Señor, i fuefen Chriftianos, como nofotros, no ternian miedo de aquel, ni èl ofaria venir à hacelles aquellas cofas; i que tuviefen por cierto, que en tanto que nofotros en la Tierra eftuviefemos, èl no ofaria parefcer en ella. De efto fe holgaron ellos mucho, i perdieron mucha parte del temor que tenian. Eftos Indios nos dixeron, que havian vifto al Afturiano, i à Figueroa con otros, que adelante en la Cofta eftaban, à quien nofotros llamabamos de los Higos. Toda efta Gente no conofcian los Tiempos por el Sol, ni la Luna, ni tienen cuenta del Mes, i Año, i mas entienden, i faben las diferencias de los Tiempos, quando las Frutas vienen à madurar, i en tiempo que muere el Pefcado, i el aparefcer de las Eftrellas, en que fon mui dieftros, i exercitados. Con eftos fiempre fuimos bien tratados, aunque lo que haviamos de comer lo cababamos, i traìamos nueftras cargas de Agua, i Leña. Sus Cafas, i Mantenimientos fon como las de los pafados, aunque tienen mui maior hambre, porque no alcançan Maìz, ni Bellotas, ni Nueces. Anduvimos fiempre encueros como ellos, i de noche nos cubriamos con Cueros de Venado. De ocho Mefes, que con ellos eftuvimos, los feis padefcimos mucha hambre, que tampoco alcançan Pefcado. Y al cabo de efte tiempo, ià las Tunas començaban à madurar, i fin que de ellos fuefemos fentidos, nos fuimos à otros, que adelante eftaban, llamados Maliacones: eftos eftaban vna jornada de alli, donde Yo, i el Negro llegamos. A cabo de los tres dias embiè, que traxefe à Caftillo, i à Dorantes; i venidos, nos partimos todos juntos con los Indios, que iban à comer vna Frutilla de vnos Arboles, de que fe mantienen diez, ò doce dias, entretanto que las Tunas vienen; i alli fe juntaron con eftos otros Indios, que fe llaman Arbadaos, i à eftos hallamos mui enfermos, i flacos, i hinchados: tanto, que nos maravillamos mucho, i los Indios con quien haviamos venido fe bolvieron por el mifmo camino: i nofotros les diximos, que nos queriamos quedar con aquellos, de que ellos moftraron pefar; i afi nos quedamos en el Campo con aquellos, cerca de aquellas Cafas; i quando ellos nos vieron, juntaronfe, defpues de haver hablado entre sì, i cada vno de ellos tomò el fuio por la mano, i nos llevaron à fus Cafas. Con eftos padefcimos mas hambre, que con los otros, porque en todo el dia no comiamos mas de dos puños de aquella Fruta (la qual eftaba verde) tenia tanta leche, que nos quemaba las bocas: i con tener falta de Agua, daba mucha fed, à quien la comia; i como la hambre fuefe tanta, nofotros compramosles dos Perros, i à trueco de ellos les dimos vnas Redes, i otras cofas, i vn Cuero, con que Yo me cubria. Yà he dicho, como por toda efta Tierra anduvimos defnudos, i como no eftabamos acoftumbrados à ello, à manera de Serpientes, mudabamos los Cueros dos veces en el año: i con el Sol, i Aire hacianfenos en los pechos, i en las efpaldas, vnos empeines mui grandes, de que refcebiamos mui gran pena, por raçon de las mui grandes cargas, que traìamos, que eran mui pefadas, i hacian, que las cuerdas fe nos metian por los braços; i la Tierra es tan afpera, i tan cerrada, que muchas veces haciamos Leña en Montes, que quando la acababamos de facar, nos corria por muchas partes fangre, de las efpinas, i matas con que topabamos, que nos rompian por donde alcançaban. A las veces me acontefciò hacer Leña, donde defpues de haverme coftado mucha fangre, no la podia facar, ni acueftas, ni arraftrando. No tenia, quando en eftos trabajos me via, otro remedio, ni confuelo, fino penfar en la Pafion de Nueftro Redemptor Jefu-Chrifto, i en la Sangre, que por mi derramò, i confiderar quanto mas feria el tormento, que de las Efpinas èl padefciò, que no aquel, que Yo entonces fufria. Contrataba con eftos Indios, haciendoles Peines, i con Arcos, i con Flechas, i con Redes. Haciamos Efteras, que fon Cafas, de que ellos tienen mucha necefidad: i aunque lo faben hacer, no quieren ocuparfe en nada, por bufcar entretanto que comer, i quando entienden en efto, pafan mui gran hambre. Otras veces me mandaban raer Cueros, i ablandarlos: i la maior profperidad en que Yo alli me vì, era, el dia que me daban à raer alguno, porque Yo lo raìa mui mucho, i comia de aquellas raeduras, i aquello me baftaba para dos, ò tres dias. Tambien nos acontefció con eftos, i con los que atràs havemos dexado, darnos vn pedaço de carne, i comernoslo afi crudo, porque fi lo pufieramos à afar, el primer Indio que llegaba, fe lo llevaba, i comia: parefcianos, que no era bien ponerla en efta ventura, i tambien nofotros no eftabamos tales, que nos dabamos pena comerlo afado, i no lo podiamos tambien pafar como crudo. Efta es la vida; que alli tuvimos, i aquel poco fuftentamiento lo ganabamos con los Refcates, que por nueftras manos hecimos.

_CAP. XXIII. Como nos partimos, defpues de haver comido los Perros._

Defpues que comimos los Perros, parefciendonos que teniamos algun esfuerço para poder ir adelante, encomendamonos à Dios Nueftro Señor, para que nos guiafe, nos defpedimos de aquellos Indios, i ellos nos encaminaron à otros de fu Lengua, que eftaban cerca de alli. E iendo por nueftro camino, lloviò, i todo aquel dia anduvimos con Agua: i allende de efto perdimos el camino, i fuimos à parar à vn Monte mui grande, i cogimos muchas hojas de Tunas, i afamoslas aquella noche en vn Horno, que hecimos, i dimosles tanto fuego, que à la mañana eftaban para comer: i defpues de haverlas comido, encomendamonos à Dios, i partimonos, i hallamos el camino, que perdido haviamos; i pafado el Monte, hallamos otras Cafas de Indios, i llegados allà, vimos dos Mugeres, i Muchachos, que fe efpantaron, que andaban por el Monte, i en vernos huieron de nofotros, i fueron à llamar à los Indios, que andaban por el Monte; i venidos, pararonfe à mirarnos detràs de vnos Arboles, i llamamosles, i allegaronfe con mucho temor, i defpues de haverlos hablado, nos dixeron, que tenian mucha hambre, i que cerca de alli eftaban muchas Cafas de ellos proprios, i dix eron, que nos llevarian à ellas: i aquella noche llegamos à donde havia cinquenta Cafas, i fe efpantaban de vernos, i moftraban mucho temor; i defpues que eftuvieron algo fofegados de nofotros, allegabannos con las manos al roftro, i al cuerpo, i defpues traìan ellos fus mifmas manos por fus caras, i fus cuerpos: i afi eftuvimos aquella noche; i venida la mañana, traxeronnos los enfermos, que tenian, rogandonos, que los fantiguafemos, i nos dieron de lo que tenian para comer, que eran hojas de Tunas, i Tunas verdes afadas; i por el buen tratamiento que nos hacian, i porque aquello que tenian nos lo daban de buena gana, i voluntad, i holgaban de quedar fin comer por darnoslo, eftuvimos con ellos algunos dias: i eftando alli, vinieron otros de mas adelante. Quando fe quifieron partir, diximos à los primeros, que nos queriamos ir con aquellos. A ellos les pesò mucho, i rogaronnos mui ahincadamente que no nos fuefemos: i al fin, nos defpedimos de ellos, i los dexamos llorando por nueftra partida, porque les pefaba mucho en gran manera.

_CAP. XXIV. De las Coftumbres de los Indios de aquella Tierra._

Defde la Isla de Malhado, todos los Indios, que hafta efta Tierra vimos, tienen por coftumbre, defde el dia que fus Mugeres fe fienten preñadas, no dormir juntos, hafta que pafen dos Años, que han criado los Hijos, los quales maman hafta que fon de edad de doce Años, que ià entonces eftàn en edad, que por sì faben bufcar de comer. Preguntamosles, que por què los criaban afi? Y decian, que por la mucha hambre, que en la Tierra havia, que acontefcia muchas veces, como nofotros viamos, eftàr dos, ò tres dias fin comer, i à las veces quatro: i por efta caufa los dexaban mamar, porque en los tiempos de hambre no muriefen; i ià que algunos efcapafen, faldrian mui delicados, i de pocas fuerças; i fi acafo acontefce caer enfermos algunos, dexanlos morir en aquellos Campos, fino es Hijo, i todos los demàs, fino pueden ir con ellos, fe quedan: mas para llevar vn Hijo, ò Hermano, fe cargan, i lo llevan acueftas. Todos eftos acoftumbran dexar fus Mugeres, quando entre ellos no ai conformidad, i fe tornan à cafar con quien quieren: efto es entre los Mancebos, mas los que tienen Hijos, permanefcen con fus Mugeres, i no las dexan: i quando en algunos Pueblos riñen, i traban queftiones vnos con otros, apuñeanfe, i apaleanfe, hafta que eftàn mui canfados, i entonces fe defparten: algunas veces los defparten Mugeres, entrando entre ellos, que Hombres no entran à defpartirlos: i por ninguna pafion que tengan, no meten en ella Arcos, ni Flechas; i defque fe han apuñeado, i pafado fu queftion, toman fus Cafas, i Mugeres, i vanfe à vivir por los Campos, i apartados de los otros, hafta que fe les pafa el enojo; i quando ià eftàn defenojados, i fin ira, tornanfe à fu Pueblo, i de ai adelante fon Amigos, como fi ninguna cofa hoviera pafado entre ellos, ni es menefter que nadie haga las amiftades, porque de efta manera fe hacen; i fi los que riñen no fon cafados, vanfe à otros fus Vecinos, i aunque fean fus Enemigos los refciben bien, i fe huelgan mucho con ellos, i les dàn de lo que tienen, de fuerte, que quando es pafado el enojo, buelven à fu Pueblo, i vienen ricos. Toda es Gente de Guerra, i tienen tanta aftucia para guardarfe de fus Enemigos, como ternian fi fuefen criados en Italia, i en continua Guerra. Quando eftàn en parte que fus Enemigos los pueden ofender, afientan fus Cafas à la orilla de el Monte mas afpero, i de maior efpefura que por alli hallan, i junto à èl hacen vn Fofo, i en efte duermen. Toda la Gente de Guerra eftà cubierta con Leña menuda, i hacen, fus faeteras: i eftàn tan cubiertos, i difimulados, que aunque eftèn cabe ellos, no los vèn, i hacen vn camino mui angofto, i entra hafta enmedio del Monte, i alli hacen lugar para que duerman las Mugeres, i Niños, i quando viene la noche, encienden lumbres en fus Cafas, para que fi hoviere Efpias, crean que eftàn en ellas, i antes del Alva tornan à encender los mifmos fuegos; i fi acafo los Enemigos vienen à dàr en las mifmas Cafas, los que eftàn en el Fofo falen à ellos, i hacen defde las Trincheas mucho daño, fin que los de fuera los vean, ni los puedan hallar; i quando no ai Montes en que ellos puedan de efta manera efconderfe, i hacer fus celadas, afientan en llano, en la parte que mejor les parefce: i cercanfe de Trincheas, cubiertas con Leña menuda, i hacen fus faeteras, con que flechan à los Indios, i eftos reparos hacen para de noche. Eftando Yo con los de Aguenes, no eftando avifados, vinieron fus Enemigos à media noche, i dieron en ellos, i mataron tres, i hirieron otros muchos, de fuerte, que huieron de fus Cafas por el Monte adelante: i defque fintieron que los otros fe havian ido, bolvieron à ellas, i recogieron todas las Flechas, que los otros les havian echado, i lo mas encubiertamente que pudieron, los figuieron, i eftuvieron aquella noche fobre fus Cafas, fin que fuefen fentidos: i al quarto del Alva les acometieron, i les mataron cinco, fin otros muchos que fueron heridos, i les hicieron huir, i dexar fus Cafas, i Arcos, con toda fu hacienda; i de ai à poco tiempo vinieron las Mugeres de los que fe llamaban Quevenes, i entendieron entre ellos, i los hicieron Amigos, aunque algunas veces ellas fon principio de la Guerra. Todas eftas Gentes, quando tienen enemiftades particulares, quando no fon de vna Familia, fe matan de noche, por afechanças, i vfan vnos con otros grandes crueldades.

_CAP. XXV. Como los Indios fon preftos à un Arma._