# Mindanao: Su Historia y Geografía

## Part 13

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_Quinto distrito_.--La circunstancia de comprender este distrito la extensa cuenca del río Pulangui, centro hasta hace poco y objetivo de nuestras operaciones en Mindanao, hace su estudio de sumo interés. En la memoria del Sr. Parrado se le calcula á este distrito una población mahometana de 44.316 almas; pero como á continuación se hace subir á 10.374 el número de los hombres de guerra disponible, se evidencia el error padecido al computar la población mahometana, que no bajará ciertamente de 80.000 almas cuando menos.

_Cottabato._--Es la cabecera del distrito; está emplazada sobre el brazo N. del Pulangui, á tres millas de su desembocadura y á la falda de una elevada colina, que ocupa admirable posición estratégica. El cuartel de tropa es un mal camarín de materiales ligeros, pero tiene un magnífico hospital, antiguo cuartel de Ingenieros, y los Oficiales encuentran cómodas viviendas en la población. La guarnición actual es de un Capitán, dos subalternos y 100 individuos de tropa de infantería y un Oficial y 12 artilleros.

_Libungan._--En la orilla derecha del brazo N. y en la desembocadura del estero de los caimanes, á 10 millas de Cottabato. El fuerte, que está defendido por una estacada, es muy reducido; su construcción, de mampostería y madera con aspilleras. Lo guarnecen un sargento, dos cabos y 10 soldados.

_Tamontaca._--En la orilla derecha del brazo S. y á seis millas de la desembocadura; está formado por un recinto amurallado, defendido por tambores de flanqueo, que tiene 30 metros de lado; en su interior está el cuartel, pabellón de Oficial y demás dependencias. Está guarnecido por un Oficial y 20 individuos de tropa.

Las rancherías moras inmediatas á estos fuertes no son muy importantes y en apariencia están sometidas.

_Taviran._--En la orilla izquierda del brazo S., en la confluencia con el estero de Talayan y á seis millas del vértice del delta. El fuerte lo constituye un reducto cerrado con revestimiento de piedra, terminado por un muro de 1'30 metros sobre la banqueta, flanqueado por tambores; en el recinto se levanta un magnífico cuartel, espacioso y construído en admirables condiciones de defensa. La guarnición es de un Oficial y 22 hombres de tropa.

Inmediatas á Taviran hay numerosas y fuertes rancherías de moros, todas adictas, distinguiéndose entre ellas las del Datto Ayuna, que en la campaña del 86-87 prestó muy buenos servicios, concurriendo con toda su gente á la campaña, donde sufrió sensibles pérdidas.

_Tumbao._--En el vértice del delta; su posición es admirablemente estratégica; un parapeto de tierra, defendido por ancho foso, constituyen el recinto donde se emplaza el cuartel, que es de mampostería y entramado, capaz para un Oficial y 60 hombres que constituyen su guarnición actual.

La fuerza de artillería se aloja en una torreta de mampostería independiente del cuartel.

_Kudaranga._--En la orilla derecha y frente á la confluencia del estero de Bacat. Está formado por una torre de tres pisos de mampostería y entramado de forma poligonal; unido al lado mayor hay un patio para cocinas y otras dependencias, defendido por muralla de mampostería con aspilleras. Su guarnición es de un Oficial y 20 soldados.

_Reina Regente._--A unos 600 metros de la orilla derecha del río se halla establecido un fuerte provisional que encierra y defiende el cuartel, almacenes y demás dependencias, todo ello construído con materiales ligeros; es la residencia del Comandante militar de aquella zona, estando guarnecido por el Comandante militar de la clase de Capitán, dos Oficiales y 100 hombres de infantería y 10 de artillería.

_Pikit._--A la orilla derecha del río y á 34 millas de Reina Regente, se encuentra este fuerte, al que pocas veces pueden llegar los cañoneros. El recinto es amurallado, con 38 metros de lado, construído de mampostería y flanqueado por torretas de planta baja en dos diagonales y dos baterías en las otras dos. Dentro del recinto hay un cuartel de dos pisos, de entramado de madera y cubierta metálica, enfermería de tabique pampango y cubierta de zinc. Comandancia, cuartel para los artilleros, factoría, de entramado de madera y nipa, y polvorín de mampostería y cubierta blindada. Está guarnecido por un Oficial y 60 individuos de tropa de infantería y seis de artillería.

Para asegurar la ocupación y dominio de esta importantísima comarca, se tiene en estudio el establecimiento de un fuerte 46 millas más arriba de _Pikit_, en el límite de influencia de la raza malaya mahometana en Mindanao, y donde principia la población montesa de Misamis. Este fuerte deberá ser guarnecido por un Oficial y 60 soldados de infantería y seis artilleros.

En la costa se encuentran los destacamentos siguientes:

_Pollok._--Está guarnecido por un sargento, un cabo y 10 soldados.

_Panay._--En las alturas que cierran el puerto de Pollok; su guarnición es igual á la del anterior.

_Lebak._--En el puerto del mismo nombre; el cuartel, que se halla situado dentro de un reducto con parapeto de piedra defendido por foso y tambores en los ángulos de la cara anterior y un rediente en la posterior, es de tabique pampango con cubierta de zinc.

Los elementos de combate de que disponen los moros del quinto distrito se calculan en unos 10.000 hombres de guerra, 26 cañones, 1.452 lantacas y 1.600 fusiles, mas las armas blancas.

_Sexto distrito_.--La isla de Basilan, que lo compone, no tiene más población cristiana que la Isabela, donde además de la fuerza de la división naval del Sur, hay un destacamento de dos Oficiales y 50 individuos de tropa de infantería, que guarnecen un magnífico fuerte, ya descripto al hablar del distrito.

La población mora de esta isla está distribuída en unas 50 rancherías, algunas de ellas bastante fuertes y aguerridas, que reúnen más de 4.380 hombres de armas, por cuya circunstancia no debe por ahora intentarse acción alguna sobre Basilan, á fin de evitar nuevas complicaciones en los asuntos de Mindanao; pero su reducción es ineludible y necesaria, como etapa final en la conquista de Mindanao.

Fácil nos será deducir de los anteriores datos las dos siguientes conclusiones, una de interés local y otra generalizada á todo el Ejército y que ambas revisten importancia suma. En primer lugar se demuestra de un modo irrefutable el abandono en que se tiene el emplazamiento de algunos importantes destacamentos, en los que no se cuenta con obras de defensa que garanticen la seguridad de las tropas, careciendo en absoluto de alojamientos y dejando en el mayor abandono cuantos trabajos se refieren á la salubridad de estos mismos emplazamientos, donde insignificantes obras de drenaje é inteligente dirección en el relleno y desecación de manglares, evitarían una gran parte de esas infecciosas calenturas palúdicas que causan en las filas del Ejército mayores estragos que la fiera morisma con que allí combate.

En cuanto á la más importante de estas conclusiones, la que se refiere al núcleo total de fuerzas que constituyen aquel Ejército, exige la siguiente comparación. La extensión total del Archipiélago excede de 300.000 kilómetros cuadrados; la población se aproxima á 8.000.000 y el fraccionamiento del territorio en infinito número de islas exige crecidas fuerzas de mar y tierra que garanticen su posesión y mantengan en el interior la tranquilidad pública; y se comprenderá fácilmente que ésto es difícil conseguir con los 11.000 hombres que en Filipinas constituyen el elemento armado, si tenemos en cuenta que la isla de Mindanao necesita durante largo tiempo una guarnición de 4.000 hombres de Ejército cuando menos. Si á esta suma agregamos los refuerzos necesarios en las operaciones emprendidas, que no han de bajar de 3.000 hombres, quedarán plenamente justificados los recelos abrigados por nosotros de que el Ejército filipino resulte insuficiente para garantir en tan lejanas latitudes los sagrados intereses encomendados á su custodia.

De antiguo venimos demostrando especial solicitud por cuanto afecta á nuestros intereses en la Oceanía, y nadie por tanto podrá tacharnos de interesados si recordamos con insistencia á los poderes públicos la imperiosa necesidad de que el Ejército filipino sea considerablemente reforzado en plazo perentorio.

Y no faltan, hoy, por cierto, razones poderosas que abonen sobradamente nuestra campaña. El rápido florecimiento del Imperio japonés, tan próximo á aquel Archipiélago: la indudable preponderancia que sus victorias sobre la China han de proporcionarle en los mares del extremo oriente y su poderosa actividad comercial, son un peligro evidente para nuestra influencia y soberanía en tan remotas comarcas, para conjurar el cual debemos estar prevenidos.

Los Gobiernos españoles han de poner interés preferentísimo en alejar tales riesgos, y sólo de ese modo evitarán unos de esos movimientos de la opinión que una vez iniciados arrastran la voluntad y la acción de los poderes públicos. Estos deben tener muy presente que la isla de Formosa, que geográficamente constituye el extremo N. del Archipiélago filipino, será ocupada en breve plazo por los japoneses, quienes poseerán entonces una parte de nuestra antigua _Hacienda_, cuya ocupación efectiva para España se realizó el año 1626, y ya no serán, desde que tal logren, vecinos lejanos, de los cuales sólo pueda temerse remoto peligro, sino celosos vigilantes de tradición conquistadora que, arma al brazo, esperarán ocasión propicia para continuar en su empresa.

Al hablar como hablamos no nos guía interés egoísta alguno; sentimos zozobras para lo porvenir, motivadas por los alardes de fuerza y expansión de aquel Imperio, y queremos que la nación española esté, cual nosotros estamos, en guardia y sobre aviso.

Así, pues, si bien es verdad que el Ejército filipino, tal y como hoy está constituído, sería bastante para hacer frente á las eventualidades que puedan presentarse en Mindanao, no es menos cierto que para realizar ésto sería necesario dejar desguarnecidas las más importantes plazas del Archipiélago y sin garantías la seguridad pública, cosas ambas que no sería de cuerdos el fiar al azar en las presentes circunstancias.

En tal sentido y en el del mejoramiento del Ejército de aquel Archipiélago, encaminamos hoy nuestro humilde esfuerzo, seguros de que al hacerlo así pagamos merecido tributo á la justicia y á la razón, á la vez que cumplimos un altísimo deber para con la Patria, anhelando que en día no lejano el himno nacional repercuta unísono desde el vigilante promontorio de Punta de Europa á las lejanas provincias de Oceanía, donde hoy nuestros hermanos derraman su sangre generosa para sostener en todo su esplendor el prestigio de las armas españolas.

NOTAS

[1] Artículo que publicamos en _El Globo_ del 2 de Agosto del presente año.

[2] El tael pesa próximamente 1 1/4 onzas.

[3] En lo que respecta á esta raza, tomamos datos de los Sres. Moya y Montero Vidal.

[4] Para más detalles véanse los magníficos trabajos que acerca de este distrito tiene publicados el Sr. Rajal.

