Mindanao: Su Historia y Geografía

Part 10

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Su jerarquía religiosa se compone de los llamados _Sarip y Pandita_, sacerdotes que celebran las ceremonias de sus ritos en el _Langa_ (mezquita ó camarín.) En el Sambayang (tiempo de Pascua), que dura unos siete días, está prohibido á todos los creyentes probar alimento alguno, y sólo soportan este riguroso ayuno, merced á una ligerísima colación que toman á media noche, hora en que creen dormido á su Dios; pasado este tiempo se purifican todos con un baño general, y celebran la fiesta con grandes comilonas, en las que figuran preferentemente unas sopas condimentadas con aceite de coco, llamadas _Ponian_ y _Sindo_. Les está prohibido asimismo comer carne de cerdo y el uso de bebidas espirituosas.

Para los casamientos han tomado ceremonias de los primitivos habitantes, si bien, estando admitida la poligamia, toman todas las mujeres que pueden mantener. Si el pretendiente pertenece á la categoría de _Bacungtao_ (hombre de pró), tiene que regalar á la novia de uno á seis esclavos por vía de declaración, y durante el tiempo de las relaciones, arroz, buyos, tuba, etc.; si el casamiento no se lleva á cabo puede el novio reclamar lo entregado, siempre que la culpa sea de ella, en cuyo caso recibe, además, un esclavo.

La costumbre que tienen para efectuar sus enlaces es verdaderamente especial. Cuando forman el proyecto de buscar esposa, mandan á uno de sus amigos de más representación á casa de la novia para solicitarla del padre ó pariente, el cual, oído el parecer de la pretendida y siendo favorable, contesta desde luego que puede ir el novio por ella. En su vista éste se dirige á la Mezquita y llama al Iman, en cuya compañía reza las oraciones marcadas, y luego después ambos marchan á casa de la doncella, ante la que se paran, preguntando el pretendiente desde fuera si puede entrar. El padre, que sale á la ventana, contesta afirmativamente, y en el momento de intentar el pretendiente abrir la puerta, salen todos los parientes de la doncella y se arrojan sobre él, simulando un ataque en el que ellos le amenazan y él se defiende, arrojándolos los objetos que para regalo lleva uno de sus esclavos ó servidores en un gran bolsón que contiene los presentes de la novia. Después de este paso, y cuando el campo se ha despejado, sube el novio la escalera de la casa, entrando con el Iman en la habitación donde se encuentra la señora de sus pensamientos muelle é indolentemente tendida en un cogín; preséntale él sus respetos; su acompañante, haciéndola levantar, la coge por la cabeza dándola dos vueltas á la derecha, y, finalmente, asiendo la mano del novio, la coloca sobre la frente de la novia, la que inmediatamente se cubre el rostro en señal de rubor. Retírase luego el Iman, dejándolos solos. El novio prueba á besar y abrazar á la novia, defendiéndose ésta á mordiscos y arañazos; logra él cogerla; ella chilla y huye, y así se están una hora larga, corriendo el uno en pos del otro entre las risas de ella y los juramentos de él, hasta que el padre penetra en la habitación, manifestando que puede darse por satisfecho de la pureza de su hija, y entonces el novio deja la casa para ordenar los preparativos de la boda, que empieza aquella misma noche y dura otras dos más, con grandes comidas, bromas y jaleo de los convidados. El aspecto de esta fiesta es interesantísimo en la última noche, después de la cena, hora en que se ultiman las ceremonias del enlace. La novia, en poder de sus madrinas, cambia el traje de su vida honesta por el que le lleva su señor, y mientras tanto, á los acordes de una música y el canto de los concurrentes, cuyo compás llevan todos colocados en cuclillas, golpeando el _sahig_ (tejido de cañas del piso) con unos baquetones de madera, dos ó tres doncellas ejecutan el baile conocido por el _Paujalay_, que amenizan ya con dulces y provocativos balanceos, en los cuales ora tocan el suelo, ora se yerguen risueñas, dejando adivinar en sus ligeros trajes todo el incentivo de sus encantos, ó ya, en fin, con ademanes nerviosos, en cuyo espectáculo arrebatador é indescriptible se pasan las horas sin sentir, en el mayor arrobamiento.

Concluida la fiesta, el emisario primitivo conduce la doncella á la casa del señor entre la algazara y chanzonetas de los convidados, que satisfechos y llenos de gozo abandonan también la casa paterna para ir á sus hogares.

Para solicitar las concubinas se acostumbra mandar un emisario á la casa de los padres con el cris ó campilan del pretendiente, en cuyo nombre, una vez tomada la venia, contrata con la doncella las condiciones de la concesión, y seguidamente la lleva á la morada de su dueño. Cuando se trata del Sultán, el emisario, sin tomar permiso de los padres, expone á la pretendida el objeto de su comisión, que todos acatan con las mayores muestras de satisfacción, llevándose la muchacha sin otras ceremonias. En todos estos contratos, para no herir la suspicacia se procura que el mercurio sea por lo menos de la categoría de la mujer.

Con la misma facilidad llevan á efecto los enlaces que la separación de los esposos, que tiene lugar por la sola voluntad del varón, perdiendo la repudiada todo derecho al que fué su señor, el que la devuelve á su familia ó la deja en la calle abandonada á sus propios recursos. Los hijos habidos en esta unión quedan siempre con el padre, á menos que ellos quieran irse con la madre, y en ambos casos tienen derecho como los demás á la herencia de los dos.

En sus bautizos, que celebran según los ritos, acostumbran á tener grandes comilonas, cuya importancia varía según los padrinos, y uno de sus preceptos más respetado es la circuncisión, que llevan á cabo, como muchas razas filipinas, no sólo con sus descendientes, sino con todos los que hacen vida común con ellos.

Para enterrar sus difuntos tienen cementerios señalados, y la fiesta fúnebre se reduce á colocar sobre la sepultura del finado la cabeza de un pollo con un áscua encima, mientras el Pandita murmura las oraciones adecuadas.

Su legislación penal consiste en los castigos corporales y las multas, si bien, dadas las costumbres del país, la justicia se la toma por su mano cada ofendido; así, por ejemplo, el que sorprende en delito de adulterio á su mujer, es árbitro de cortarla una oreja y raparla la cabeza, degradándola á ser esclava de sus concubinas; al seductor cogido _infraganti_ puede quitarle la vida; pero en cambio si éste se pone bajo el amparo del mandarín, paga su delito sólo con la cantidad de ocho pesos, precio bien miserable que sin embargo no le exime de purgar su falta ante el ofendido, pues siendo por principio sagrada entre ellos la venganza, y considerado cobarde el que no lava en sangre sus afrentas, queda aquél á merced de éste, que en la primera ocasión se le presenta cris en mano para cobrar su deuda.

La calumnia no probada se pena con 15 pesos; la herida leve con 5; la grave con 15 y el instrumento con que se perpetró; la muerte, con multa de tres á seis esclavos ó la vida en su defecto, teniendo presente que un esclavo vale de 15 á 30 pesos, según su calidad; el robo de valor de un peso cuesta 30 y un esclavo ó la esclavitud del culpable; el adulterio 60 y dos esclavos ó la vida; la violación 30 y un esclavo ó la vida. Si un deudor se niega á pagar una deuda reconocida, paga por la primera falta el doble, por la segunda el triple y por la tercera queda hecho esclavo ó paga con su pellejo. Las faltas cometidas contra los jefes tienen penas crecidísimas; el que insulta á un Datto es castigado con la muerte, á menos que entregue 15 taeles de oro, y si es perdonado pasa á la categoría de esclavo, cualquiera que sea su clase, siendo esta misma pena aplicable por la junta de jefes al noble que falta gravemente á otro.

Cuentan el tiempo, no por lunas, sino por días de la semana, como nosotros, llamando _Sapto_ al lunes, y así sucesivamente los demás, _Ahát, Isnin, Sarasa, Araboja, Cammis_, hasta el Domingo que nombran _Diammat_.

Asumiendo los Dattos el poder omnímodo, son los que dan fallo sobre todos los pleitos de su tribu, cobrando de intereses un real por peso; si el pleito es entre dos Dattos, los embajadores llamados _Tumangung_ son los que arreglan las diferencias, y sólo en caso extremo se apela á la fuerza de las armas.

Conocen la moneda, pero acostumbran en la mayoría de sus negocios á usar los cambios. Su comercio consiste en arroz, café, balate, cera, biao, almáciga, carey, concha, nacar y petates.

Su industria se reduce á los tejidos de algodón y abacá, que coloran con el jugo de algunas plantas, á la fabricación de armas blancas y á la explotación de minas de plata y otros metales que se encuentran en sus dominios.

Además del opio y los gallos, una de las diversiones más concurridas es la lucha de los carabaos, que llevan á efecto colocando dos machos junto á una hembra, y teniéndolos sujetos hasta el momento del celo, llegado el cual los sueltan. Los animales se acometen impetuosamente poseídos del mayor furor, hasta que uno muere ó huye, en cuyo caso el que queda cubre á la hembra, y los espectadores cobran sus apuestas, celebrando la función con gran algazara y chacota.

Conocen, en fin, varios juegos de naipes, entre ellos algunos de azar, como también se ejercitan en el canto y los bailes populares, que son la alegría de sus fiestas, y entre los que merece especial mención el llamado _moro-moro_, que es una danza de combate que ejecutan los más diestros, armados de campilan y rodela, al son de sus instrumentos guerreros, ya con saltos de costado, simulando defensa, ya con otros al frente y grandes gritos figurando ataque.

Extremadamente supersticiosos, creen que el uso de ciertos talismanes los hace invulnerables en las batallas, y de aquí proviene la ceguedad conocida en los juramentados; también es general la creencia de que puede hacerse invisible el que en determinada época logra ver el cambio de piel en una culebra, y tienen por augurio mortal para sus Dattos la presencia de las nieblas que alcanzan á cubrir ciertas alturas que consideran sagradas. Estas costumbres y otras, tomadas sin duda de la raza indígena y fomentadas por sus sacerdotes, hace de aquel pueblo un centro deplorable de atraso, dificilísimo de reducir por nuestros misioneros.

Siguiendo los fundamentos de su religión, refieren el tiempo á la Egira, y su año es el llamado Embolismal ó de trece lunas, por las que cuentan.

Se sirven de la moneda en sus tráficos, usando indistintamente la española ó la china, de la que emplean la llamada _Chapeca_, del tamaño de un ochavo, con un hueco cuadrado en el centro, por el que las ensartan, formando largos y pesados rosarios. Cada mil de estas monedas vale un peso. Según noticias fabricaban antiguamente otras de hierro, sumamente delgadas, que venían á valer la quinta parte de la chapeca, y posteriormente usaron las llamadas _Piring_ y _Lacban_, de cobre, de las que las primeras valían tanto como la china, y las segundas próximamente el doble.

Como todos los pueblos influídos por el mahometismo, son muy desconfiados y suspicaces, y para el asunto más insignificante se pasan los días de _Bichara_ con el sólo objeto de procurar engañar á todo el que tiene algún trato con ellos; su número será de unos 200.000.

De la mezcla de los moros con los aborígenes, y de éstos con los indios Tagalos y Visayas y aún algunos elementos chinos, se han formado una infinidad de tribus de muy distintas condiciones, usos y costumbres, que se clasifican en la siguiente forma:

_Manguangas._--Habitan en una extensa porción de terreno, comprendido entre el río Aguzan y la provincia de Misamis, y desde la costa N. hasta las inmediaciones de la laguna de Buhayan; son holgazanes y muy aficionados al robo.

_Negritos-mamanuas._--Los negritos ó mamanuas se subdividen en distintas tribus, cuyas costumbres y dialectos varían según las diferentes razas con que se han cruzado.

Habitan en la cordillera oriental entre Butuan y Surigao; en las inmediaciones del seno de Davao, en las orillas del Agusan, se encuentran algunas familias, y en mayor número en las cordilleras centrales de la isla.

De la mezcla con elementos malayos y mongoloides proviene el que tengan la mayoría color algo claro y el pelo lacio, en lo que se diferencian de los de su misma raza en el resto del Archipiélago.

Sumamente montaraces huyen de todo trato social, y cuando alguna vez los misioneros han conseguido que habitaran en las misiones ó pueblos de conquistas, poco han tardado en abandonar el poblado, volviendo á su vida errante en lo más intrincado de los montes, donde siembran sus cosechas, é inmediatamente de hecha la recolección levantan campo, y hasta que las necesidades de cultivar lo exigen no vuelven á pernoctar en sitio determinado, dedicándose á su pasión favorita que es la caza.

Son muy sucios y el pelo se lo dejan crecer sin cortarlo jamás, así es que cuando las mujeres, efecto de la edad, se abandonan en lo que al cuido personal respecta, parecen verdaderas furias.

Las prendas de su uso consisten en un jabul corto que no les llega á las rodillas las mujeres, y taparrabos los hombres.

Sus armas son la flecha y el bolo; la primera, que manejan con rara habilidad, la emplean en la cacería, y emponzoñadas con substancias vegetales si las emplean en combatir á sus enemigos. El bolo es su herramienta universal: cortan árboles y bejucos para construír sus viviendas; cuando cazan, de él se valen para limpiar las pieles y trocear la carne y hasta en el cultivo lo emplean.

_Manobos._--Proceden de la mezcla del negrito y el malayo, conservando de los primeros su raquítica complexión. Son muy poco laboriosos, pero muy guerreros y aficionados al robo y la piratería. Habitan una gran parte del río Butuan, prolongándose por las márgenes del _Hijo_ hasta el seno de Davao.

Los manobos se extienden por las márgenes del Butuan, donde son numerosos, llegando hasta las inmediaciones de Davao. De endeble constitución física y pequeños de cuerpo, parecen raza degradada arrinconada hacia el interior por mandayas y moros, gente más fuerte y guerrera que ellos, aunque nunca tan sanguinarios y hábiles en el manejo de las armas. Se aprovechan de su superioridad sobre los Tagacaolos, Bilanes y Bagobos para hacerles la guerra con el exclusivo objeto de aprehenderles sus mujeres é hijos, que luego venden á los moros.

Los manobos, á semejanza de los negritos, á que deben su origen al mezclarse éstos con los malayos, no dedican gran atención á las faenas agrícolas, pues éstas se reducen á desmontar el sitio que juzgan adecuado, y sin otra preparación hacen sus siembras, cogen las cosechas, y para otra buscan nueva sementera.

Cada grupo de varias familias elige su jefe, que siempre es el más ladrón y sanguinario, al que dan el nombre de _Bagani_.

El bagobo acomodado levanta su casa en sitio libre de inundaciones y sobre altos _arigues_ ó _pilotes_; el suelo lo forman con tiras de caña ó de madera de coco flexible y resistente á la vez, y sobre éste con sólo extender un petate encuentran cómodo lecho él y las mujeres que su fortuna le permite, cuyo número es ilimitado, por más que una sola es la legítima. Los hijos son todos reconocidos y viven en familia, pero á la muerte del padre tienen preferencia en la herencia los habidos con la mujer legítima.

El trabajo del campo está mirado como denigrante, por cuya razón éste lo hacen los esclavos. Cosechan arroz, tabaco, camote, maíz y algo de caña de azúcar.

En cuanto á religión, si bien ésta es en su esencia la misma de los demás monteses, su carácter feroz le ha impreso ciertas prácticas esenciales que entronizan el asesinato á virtud envidiable y el más glorioso hecho del manobo.

_Mandayas._--Es la tribu más noble y de carácter más pacífico aunque valientes entre los idólatras de Mindanao. Son de color claro, altos y robustos, distinguiéndose por el pelo, que se lo dejan crecer lo mismo que sus mujeres. Poco aficionado á la civilización, el Mandaya hace siempre vida errante, aunque les gusta el trato comercial con los cristianos.

_Bagobos-Guiangas._--Tribu la más feroz de Mindanao, y por su carácter cruel y sanguinario aseguran algunos escritores que son antropófagos.

Habitan por las cercanías del seno de Davao, por el Apo, corriéndose al E. hasta las orillas del Pulangui y hacia el S. al puesto de Maralag.

_Tagacaolos y Bilanes._--La continua guerra que sostienen con los moros les ha hecho en extremo valientes, pero la bondad de sus prácticas morales y lo afable de su trato demuestra serían susceptibles de una rápida civilización. Se encuentran por la vertiente S. del Apo, en los montes próximos á la costa SO. de las islas y en las islas Sarangani, situadas en la bahía de su nombre.

_Subanos._--Habitan toda la parte de Mindanao comprendida entre Misamis y Zamboanga, y á pesar de que su número se presume ascienda á 100.000 están dominados por los moros, que se sirven de ellos para las más rudas faenas.

Son de color bastante obscuro, lo que se observa en Zamboanga, donde hay algunas familias de éstos, componiendo una parte de la población cristiana de los barrios inmediatos á la capital.

_Tirulayes._--Habitan en los montes de la costa O. de la bahía Illana, inmediatos á Tamontaca. Son de complexión raquítica y de costumbres muy relajadas, cuidándose poco de la honestidad de sus mujeres é hijas.

La misión de la Compañía de Jesús, establecida en Tamontaca, ha formado un pueblecito con las familias de Tirulayes que convierte al cristianismo; pero á pesar de los esfuerzos de los padres que componen la misión, el progreso de la religión católica es entre ellos de tan negativos resultados, que la población de Tamontaca se mantiene estacionaria sin que adquiera el desarrollo que podría esperarse de su magnífico emplazamiento sobre uno de los brazos del _Pulangui_.

El último grupo lo consideramos formado por la población cristiana de indios que, al amparo del Ejército y dirigidos por las órdenes religiosas, han ido extendiéndose por el N. hasta formarse las dos ricas provincias de Misamis y Surigao. Los habitantes de Zamboanga, mezcla de moro tagalo y español, cuyo idioma hablan todos aunque de un modo imperfecto.

Y, por último, la población de indios que reside en todos los puntos militares, formada de deportados, presidiarios que han cumplido su condena y licenciados del Ejército, los cuales se dedican al comercio al menudeo de la localidad, para servir á las familias españolas, y en muy pequeño número á la agricultura, pues los hábitos de holganza y los vicios adquiridos anteriormente pueden más en ellos que el deseo de procurarse una posición desahogada.

División Territorial.

Por Reales Decretos de 26 de Febrero y 5 de Marzo de 1886, el Archipiélago sufrió una completa transformación en lo que respecta á la división de su territorio. En virtud de estas disposiciones, que suprimía el antiguo cargo de alcaldes mayores, se crearon los Gobiernos civiles con funciones político-administrativas y con una completa separación del poder judicial.

En lo que respecta á la isla de Mindanao, poca fué la variación sufrida, puesto que siguió regida por gobernadores político-militares auxiliados por personal letrado para la administración de justicia, y su división continuó en la misma forma, sin sufrir modificación alguna sus antiguos distritos en el orden siguiente:

Zamboanga.--Residencia del Comandante general.

Misamis, Surigao, Davao, Cottabato y Basilan. Además existen las Comandancias militares de Dapitan, que forma parte del distrito de Misamis, y la de Bialig del de Davao.

_Distrito de Zamboanga_.--La capital dista de Manila 561 millas.

Se extiende este distrito entre los 128° 4' 3'' longitud en la costa O. y los 128° 29' 30'' al E. en la costa O. de Sibuguey, y su latitud N. es 6° 50' 2'' (Zamboanga) 8° 5' 1'' (punta Murciélagos), y la de 7° 20' (punta de Flechas) á los 7° 35' 4'' en el seno de Sibuguey, estando limitado al N. por la punta de Maralag (Misamis), al E. por Cottabato, al S. la isla de Basilan y al O. con el mar de Mindanao.

_Habitantes._--El carácter del zamboangueño es una mezcla de las mejores cualidades revueltas con todos los vicios; generosos y valientes, son muy amantes de los españoles, habiéndonos ayudado siempre en todas nuestras empresas al S. del Archipiélago; pero al reverso de ésto, viciosos y holgazanes, no encuentran mejor ocupación que la del juego; son pacíficos y muy temerosos de la justicia y amantes de la religión.

La capital del distrito es Zamboanga, con 15.000 habitantes, bonita población, admirablemente situada en la costa frente á las islas de Santa Cruz. La población dá vista á la silanga que forma la isla de Jocol y la costa, formando un magnífico abrigo natural; sus costas son limpias y de fondo arenoso, pero sin seguridad alguna como fondeadero.

El caserío está magníficamente situado en una extensa llanura cubierta de hermosos cocales y cruzada en todas direcciones por arroyos y esteros de aguas cristalinas que, fructificando su término, la asemejan á espléndido jardín ó sitio de recreo de nuestra risueña Andalucía.

Su caserío de tabla y techumbre de zinc, descuella de un modo pintoresco entre el exuberante follaje que la rodea, resultando un conjunto el más pintoresco y agradable que presenta población alguna del Archipiélago. Está cruzada de infinitos canales y esteros que, al par que hermosean la población y fertilizan sus terrenos, sirven de excelentes vías para dar salida á los productos de la hermosa vega que se extiende entre la población y los montes de Polombato. Tiene muy buenos edificios y dos magníficos puentes de piedra. Es la residencia de la autoridad superior del distrito de Mindanao. Las Zamboangueñas gozan justa fama de ser las mujeres más bonitas del Archipiélago.

_Superficie._--La del distrito es de 2.984.696 hectáreas, cuya inmensa mayoría se considera como forestal, puesto que, excepción hecha de la vega inmediata á la capital, donde sus habitantes siembran algún arroz, del resto de su territorio no se tiene noticia alguna concreta; sin embargo, el encontrarse los territorios de Sibuguey poblados por más de 90.000 habitantes, hacen suponer que haya grandes extensiones de terreno cultivado.

_El clima_ es templado casi todo el año y de Noviembre á Enero se deja sentir algún frío; pero es tan saludable, que á su capital van á reponerse los numerosos enfermos que ocasiona el clima insalubre de la cercana isla de Joló en el elemento militar que la guarnece.

_Habitantes_.--Los del distrito son unos 115.000 que se dividen en la siguiente forma.

_Cristianos_ habitantes de Zamboanga y pueblos inmediatos 17.000 Moros 8.000 Subanos idólatras, habitantes del inexplorado territorio de Sibuguey 90.000

_Comercio é industria._--En esta parte de Mindanao la industria es completamente nula y el comercio está reducido á la exportación de los riquísimos productos agrícolas de la hermosa vega que se extiende desde la lejana cordillera de Polombato hasta la capital, en cuya vega se encuentran enclavados todos los pueblos cristianos del distrito. El comercio, debido al carácter apático del zamboangueño, está completamente acaparado por los chinos, motivo por el cual aquel nunca saldrá de la postración en que se encuentra, puesto que los celestiales, en el momento que hacen un pequeño capital se vuelven á su país, y los que quedan superan al indio en viciosos y aficionados á la holgazanería.

Lo único de notable que respecto á industria hemos visto en Zamboanga es una fábrica de aserrar maderas que un laborioso español, sargento licenciado de aquel Ejército, explota con gran inteligencia y no escaso provecho.

_En lo que respecta á colonización, conocedores prácticos de la isla de Mindanao, de su riqueza y condiciones, no titubeamos en asegurar que Zamboanga es el único punto de la isla que reune todas las condiciones exigibles para servir de base de operaciones en un proyecto do colonización agrícola comercial de alguna importancia._