Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4)
Part 1
NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
* Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
* Los errores de imprenta han sido corregidos.
* La ortografía del texto original ha sido respetada, con normalización de las variantes a la grafía más frecuente.
* Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final del tomo.
* Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos para alojar una ilustración.
* Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que ilustran el tomo.
* Las páginas en blanco han sido eliminadas.
[Ilustración: METAMORFÓSEOS o _TRANSFORMACIONES_ DE OVIDIO traducidos al Castellano _con algunas notas para su inteligencia_ por Don Francisco Crivell, _y adornados con estampas finas_ por _D. JOSÉ ASSENSIO_ TOMO 1.º _MADRID_ en la Imprenta Real año 1805. ]
METAMORFÓSEOS
Ó
TRANSFORMACIONES DE OVIDIO,
TRADUCIDOS AL CASTELLANO,
CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA,
_POR DON FRANCISCO CRIVELL_.
NUEVA EDICION.
TOMO I.
MADRID EN LA IMPRENTA REAL AÑO DE 1805.
INDICE de las Fábulas contenidas en este Tomo.
Pag.
PRÓLOGO. VII
_Vida de Ovidio._ XVII
LIBRO PRIMERO.
_Introduccion._ 3
FÁBULA PRIMERA. _Del caos y de la creacion del mundo._ 4
FÁB. II. _De la creacion del hombre._ 7
FÁB. III. _La edad de oro._ 12
FÁB. IV. _La edad de plata con las quatro estaciones del año._ 14
FÁB. V. _La edad de bronce y de hierro._ 16
FÁB. VI. _Los Gigantes destruidos por el fuego de los rayos._ 18
FÁB. VII. _La asamblea de los Dioses._ 19
FÁB. VIII. _Licaon transformado en lobo._ 23
FÁB. IX. _El diluvio universal._ 25
FÁB. X. _Neptuno amansa las aguas._ 31
FÁB. XI. _Deucalion y Pirra vuelven á poblar la tierra._ 33
FÁB. XII. _La serpiente Piton._ 38
FÁB. XIII. _Dafne convertida en laurel._ 40
FÁB. XIV. _Júpiter enamorado de Iö._ 47
FÁB. XV. _Iö convertida en Vaca._ 50
FÁB. XVI. _Siringa transformada en caña._ 54
FÁB. XVII. _Mercurio corta la cabeza á Argos._ 58
FÁB. XVIII. _Júpiter aplaca á Juno._ 59
LIBRO SEGUNDO.
FÁBULA PRIMERA. _Faeton sube al palacio del Sol, y consigue gobernar su carro por un dia._ 65
FÁB. II. _Faeton es herido de un rayo._ 83
FÁB. III. _Las hermanas de Faeton transformadas en árboles, y Cicno en Cisne._ 85
FÁB. IV. _Calixto engañada por Júpiter._ 90
FÁB. V. _Calixto arrojada de la compañía de Diana._ 93
FÁB. VI. _Calixto transformada en osa creyó ser muerta por su hijo._ 95
FÁB. VII. _Coronis transformada en corneja._ 100
FÁB. VIII. _Nictimene convertida en lechuza._ 103
FÁB. IX. _Ociroe transformada en yegua._ 106
FÁB. X. _Apolo conduce rebaños._ 109
FÁB. XI. _Bato transformado en piedra de toque._ 110
FÁB. XII. _Mercurio y Herse._ 112
FÁB. XIII. _La Envidia se apodera de Aglaura._ 115
FÁB. XIV. _Aglaura transformada en piedra._ 118
FÁB. XV. _Europa robada por un toro._ 120
LIBRO TERCERO.
FÁBULA PRIMERA. _Cadmo va á buscar á Europa._ 125
FÁB. II. _Los compañeros de Cadmo devorados por un dragon._ 127
FÁB. III. _Diana en el baño._ 133
FÁB. IV. _Acteon transformado en ciervo._ 136
FÁB. V. _Júpiter y Semele._ 140
FÁB. VI. _Nacimiento de Baco._ 143
FÁB. VII. _Eco transformada en voz._ 147
FÁB. VIII. _Narciso transformado en flor._ 151
FÁB. IX. _Las fiestas de Baco._ 157
FÁB. X. _Pentéo despedazado por su madre._ 165
PRÓLOGO.
Si hubiera de manifestar en este prólogo mi dictámen acerca del mérito poético de los _Metamorfóseos_ ó _Transformaciones_ de Ovidio, sospecho ganaria pocas ventajas mi crédito y gusto literario en esta parte para con algunos, que se dexan deslumbrar de los oropeles y falsas apariencias. Diria seguramente cosas nada conformes á ciertos gustos, que se saborean con manjares poco substanciosos y de mero deleyte. Diria, por exemplo, que en este Poema solo se hallan tres cosas apreciables, y aun excelentes; que son la invencion, las transiciones, y la fluidez de los versos. Ovidio ciertamente no es inventor de ninguna de las fábulas que componen sus Metamorfóseos, pues en su tiempo ya contaban algunos siglos de antigüedad; pero las ilustró, las exôrnó, y las vistió de un modo agradable y halagüeño: en una palabra, las hizo suyas, acomodólas á su designio, amenizólas con algunas circunstancias que llamasen la atencion de los lectores, las encadenó con transiciones bastante naturales, y finalmente las hizo gustosas con fáciles y fluidos versos.
Diria que Ovidio en este Poema es en exceso redundante y nimio: es recargado y prolixo: es enfadoso, y pesado en sus descripciones; y á las veces algo amigo de conceptillos y de jugar del vocablo; pero en medio de estos, que me parecen lunares, hallo golpes y pinceladas las mas maestras, y rasgos apénas imitables. Ovidio quiso decirlo todo, y no dexar libertad al lector para que pensase y discurriese. No sabe dexar el pincel de la mano, ni apartarle de la tabla, cargando y recargando mas y mas sus quadros, hasta enervar el vigor de la invencion primera. El fluxo, el arrebatado raudal de frases y palabras, que hacia esfuerzos en su imaginacion por saltar á la pluma, no podia ménos de cerrar en gran parte el paso á la fuerza poética, y á las imágenes valientes que diferencia al poeta de los meros trobadores.
Las continuas repeticiones de una cosa dicha de tres ó quatro modos, cansan á todo juicio y gusto sazonado por buena, por bien dicha que la cosa sea. _La miel_, decia Gorgias Tarentino, _no se debe probar con toda la mano, sino con la punta del dedo. Mel non cava manu, sed summis digitis degustandum._
Diria en fin, que las Transformaciones de Ovidio, sin embargo de ser un poema que no acabó de limar, es de mucho atractivo para la juventud, y propio para formar la fantasía de buenos poetas, y mucho mas para instruir en la Mitología á los pintores y escultores. Acaso fuera un poema mas completo, si Ovidio le hubiera compuesto en sus últimos años. Forjóle en el fuego de su juventud, y por lo mismo trasladó á él todo el vigor de su imaginacion, aun no madura; y quando en su destierro quiso quemarle ó corregirle, ya no pudo, por haberse multiplicado las copias en Roma y otras partes.
Yo he formado juicio de que los buenos maestros, los buenos jueces y los buenos censores en poesía son aun mas raros que los buenos poetas, con serlo tanto estos. Igualmente he fallado para mí, que la mayor parte de los preceptistas y escritores de artes poéticas, quando han querido poner en execucion sus mismas reglas y preceptos, no han producido nada de sublime, ni aun quizá han adquirido una medianía. Quanto á lo primero, hemos visto sabios que eleváron á Estacio sobre todos los poetas latinos: otros hiciéron á Lucano superior á Virgilio. Respecto á lo segundo, será buen exemplar Julio César Escalígero, que habiéndonos dexado excelentes preceptos de poesía, nos dexó tambien poemas que corresponden bien poco á lo que debíamos esperar de aquellos juiciosos preceptos. Sobre el modelo de Escalígero se han vaciado despues innumerables poéticas; pero los versos de sus autores no parecen fruto de las reglas que prescribiéron.
Pero volviendo á la prodigalidad de Ovidio en algunos lugares de sus Transformaciones, digo, que aunque podia causar algun fastidio al leer, por exemplo, el número y afectados nombres de los perros que despedazáron á su amo Acteon (Libro III, verso 206); y aunque en pedir perdon de sus errores es Ovidio cansado y enfadoso, como vemos en sus _Tristes_, elegía 6, libro I; esta misma, que parece pesadez, es un nuevo raudal poético por la diversidad con que lo dice.
Déxese, pues, en su lugar el mérito poético de las Transformaciones de Ovidio, y vamos á la necesidad que tienen de ellas los profesores de pintura y escultura, para el buen desempeño de las fábulas que se les ofrece executar en sus facultades. Hace muchos siglos que las inconcusas verdades de la religion cristiana corriéron del entendimiento humano el denso velo que cubria los ojos de la gentilidad, y el enemigo comun no pudo ya tenerla mas tiempo fascinada con deidades mentidas, é inventadas á capricho de los hombres; quedó demostrada con argumentos invencibles la imposibilidad y lo absurdo de tales seres. De Júpiter que manejaba los rayos; de Juno que gobernaba los ayres; de Vénus que repartia gracias; de Marte que vencia las batallas, y de otros infinitos seres de igual clase, nada mas ha quedado que sus nombres fabulosos, y la verdadera certidumbre de que los hombres los fingiéron, y de que jamas han exîstido.
Pero los hombres sabios, aunque sobradamente desengañados de la vanidad de tales Dioses, parece no han podido alejarles totalmente de su fantasía. Les han conservado un distinguido lugar en la dramática, en la lírica, en la épica, y aun mas en la pintura y escultura. Verdad es que los profesores de estas artes solo llaman en su socorro estos fabulosos Dioses para asuntos alegóricos, comparando sus acciones, gusto, genio &c. con los de aquellas personas que quieren simbolizar baxo de los geroglíficos que llaman fábulas.
¿Se han de representar las ilustres hazañas de un héroe guerrero? Inmediatamente se piensa en Hércules, triunfador valeroso en todas sus empresas y trabajos. ¿Se debe construir una fuente magnífica, rica y abundante de aguas? Al punto viene Neptuno con su tridente, carroza de conchas, caracoles y mariscos, cortejado de Nereydas, Tritones, Delfines y demas gente de escama. Para simbolizar la liberalidad y beneficencia de un Príncipe, he aquí que sale Júpiter, dador de todos los bienes. Quando se quiere significar la integridad de un Magistrado, se pintan los tres Jueces de la casa de Pluton, y Astrea con su balanza. Marte reyna en la guerra; Mercurio en el comercio; Ceres en los campos; Amaltea con su cornucopia demuestra la abundancia; Pluton gobierna los infiernos; Saturno, que es el tiempo, lo destruye y aniquila todo con su guadaña.
Estos y otros infinitos objetos alegóricos y mitológicos enriquecen la imaginacion de los artistas; y ciertamente no tenemos escritor alguno que mejor ni con mas gracia se les inspire y sugiera que Ovidio en estas Transformaciones: no se contentó con referirnos la teogonia, ó generacion de los Dioses fabulosos, como hizo Hesiodo, sino que imitando á Partenio (poeta griego que floreció algunos años ántes que Ovidio), y á otros dos ó tres fabulistas, fraguó sus Transformaciones, unas tomadas de la Mitología antigua, ampliadas á su gusto y facundia poética, y otras acomodadas á la física y cosas naturales: bien que casi todo fingido á placer, y no solo falso, sino tambien inverosímil, y exâgerado en extremo.
Mas esta misma variedad y travesura puede fecundizar la imaginacion de los artistas y poetas en invenciones caprichosas, como sepan y puedan contenerse dentro de los límites de la congruencia y decoro. Podrán, por exemplo, representar con elegancia los errores y temeridades de la desaconsejada juventud en Faeton, Icaro, Acteon, Merope, Neso, Ariadna y Narciso; la vanidad y presuncion en Marsias y Aracnea; la detestable voracidad en Caríbdis y Licaon; la bastarda avaricia en Bato; la hospitalidad en Filemon y Baucis; la criminosa pasion en Biblis y Macreo; la detestable fiereza y crueldad en Medea; los desgraciados amores en Píramo, Tisbe y en Adonis: la imprudencia en Ascalafo; la facilidad en Danae, Leda y Europa; la horrible brutalidad en Teréo, y la constancia en Filomela &c. En suma, la lectura de las Transformaciones de Ovidio será un mineral inagotable para los artistas; y para los otros sobremanera gustosa sobre todos los libros de Mitología. Aun la misma pesadez, nimiedad y redundancia, con que procede en algunas narraciones, puede convenir á ciertos artistas de invencion remisa y obtusa, á quienes hay necesidad de mover y estimular con repeticiones y nuevos modos de significar las cosas. En efecto, se hallan algunos artistas, á quienes nada sobra por mucho que una descripcion se les repita, para que la desenvuelvan, la vistan y la exôrnen en sus diseños.
Para los artistas seria mucho mejor esta obra si se pudiese poner en verso castellano con el mismo fuego que tiene en el latino; pero esto, en mi dictámen, es poco ménos que imposible. Aun quando hubiera quien saliese con tanto empeño, se dexaria una gran parte de las bellezas que tiene en el original, y las que pasasen á la version llegarian tan débiles y cansadas, que no las conoceria el autor que las produxo; pero por otra parte les seria mas perjudicial que útil, á mi corto modo de entender; porque careciendo muchos de ellos de los principios de la poesía, cuya sintaxîs es tan agena de la que usa la prosa; ó no comprehenderian muchas veces lo que el poeta queria decir, ó lo entenderian quizá muy al reves, y en tal caso seria mayor la pérdida que la ganancia. Por esta causa he preferido esta manera de traduccion á la de los versos, procurando hacer los esfuerzos posibles para expresar con toda claridad el sentido del original: si lo he conseguido ó no lo juzgarán los sabios imparciales, á los quales, si he atinado á complacer en este trabajo, daré por bien empleados los afanes que me ha producido.
[Ilustración: (2) Ovidio recibe de su Musa favorita una pluma arrancada de un ala del Amor.]
VIDA DE OVIDIO.
Publio Ovidio Nason nació en Sulmona, pequeña ciudad del Abruzo, en Italia, el dia 19 de Marzo del año 710 de la fundacion de Roma, y 43 años ántes de la era cristiana, en el consulado de Hircio y Pansa, que fuéron muertos en aquel mismo año peleando contra Antonio cerca de Módena. Todas estas circunstancias nos las explica él mismo en varios lugares, y principalmente en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes, en que hace un resúmen de su vida.
_Sulmo mihi patria est gelidis uberrimus undis,_ _Millia qui novies distat ab urbe decem._ _Editus hic ego sum: necnon, ut tempora noris_ _Cum cecidit fato Consul uterque pari._
Y poco mas abaxo explica el dia de su nacimiento de este modo:
_Haec est armiferae festis de quinque Minervae,_ _Quae fieri pugna prima cruenta solet._
Sus padres fuéron de linage ilustre, de los quales heredó la dignidad de Caballero, con bastantes bienes de fortuna.
Tuvo un hermano de un año mas de edad que él; y lo que es mas de admirar, ámbos naciéron en un mismo dia.
Desde su juventud dió pruebas de su grande y singular talento; enviado por su padre á Roma, en compañía de su hermano, aprovechó tanto, y tomó tal inclinacion á las letras humanas, y principalmente á la poesía baxo de los mejores retóricos y poetas, que su padre tuvo que hacerle muchas reconvenciones para que dexase unos estudios en que podia brillar poco, y abrazase la jurisprudencia, en cuya carrera podia llegar á obtener los empleos mas honoríficos. Dócil á su padre, accedió á sus deseos; estudió con prolixidad los oradores, y trató con freqüencia á los mas brillantes retóricos. Pero luego le desagradó el foro, pareciéndole una carga superior á sus fuerzas, y volvió á reconciliarse con las musas: leyó con atencion á Homero y otros poetas griegos, y él fué respetado de los demas. Todas estas circunstancias las toca él mismo en el lib. 4 de los Tristes, elegía 10 ya citada, desde la línea
_Protinus excolimur teneri, curaque parentis._ _Imus ad insignes urbis ab arte viros:_ _Frater ad eloquium viridi tendebat ab aevo_:
hasta
_Utque ego majores, sic me coluere minores:_ _Notaque non tarde facta Thalia mea est._
Á pesar de ser ordinariamente atrevido todo poeta, y por conseqüencia satírico &c. tuvo tan buen porte Ovidio, que jamas fué ultrajado de nadie en sus escritos. Así lo afirma en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes:
_Nec qui detrectat praesentia Livor iniquo_ _Ullum de nostris dente momordit opus._
Aunque estaba del todo entregado á la poesía, no dexó de obtener algunos empleos honoríficos: fué Triumviro, aun siendo muy muchacho, y despues Decemviro. En Roma se grangeó muchos amigos, hasta al mismo Augusto, con quien tuvo íntima confianza. Sus costumbres eran apreciables; muy parco en comer y beber; y aunque muchos de sus versos respiran molicie y pasion al deleyte, él mismo confiesa que aquello mas lo hacia el espíritu que el corazon.
En la epístola 10 del libro 1.º del Ponto nos da una idea de todo esto.
_Parvus in exiles succus mihi pervenit artus,_ _Membraque sunt cera pallidiora nova._ _Non haec immodico contraxi damna Lyaco:_ _Scis mihi quam solae pene bibuntur aquae._ _Non epulis oneror: quarum si tangar amore,_ _Est tamen in Geticis copia nulla locis._ _Nec vires adimit Veneris damnosa voluptas:_ _Non solet in moestos illa venire toros._
Se casó por tres veces: la primera contra su gusto, y con una muger nada proporcionada á él: así lo dice en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes:
_Pene mihi puero nec digna, nec utilis uxor_ _Est data: quae tempus per breve nupta fuit._
Inmediatamente la repudió: con la segunda muger hizo lo mismo:
_Illi successit, quamvis sine crimine conjux;_ _Non tamen in nostro firma futura toro._
Á la tercera tuvo mucho amor, y siempre la conservó en su corazon; y tuvo de ella algunos hijos.
_Ultima, quae mecum seros permansit in annos,_ _Sustinuit conjux exulis esse viri._
Y en la elegía 11 del libro 3 dice:
_Utque sit exiguum poenae quod conjuge cara,_ _Quod patria careo pignoribusque meis..._
Hubiera sido muy feliz; pero la mucha familiaridad que tenia con César le acarreó su ruina. Habia sido este testigo de muchas acciones indecentes de Ovidio: publicó el _Arte amandi_, que causó muchos estragos en la juventud romana; y aunque habia ya corrido diez años ántes, César se valió de esta obra para desterrarle á la ciudad de Tomos en el Ponto Euxîno. El mismo Poeta alega dos causas de su destierro: primera, su _Arte amandi_; la segunda la calla: sobre esta hay varias opiniones; pero yo me inclino á que valido de la confianza que tenia con César, fué testigo inadvertidamente de alguna accion ménos decente de aquel, por cuya causa indignado Augusto le desterró inmediatamente. Esto es mas probable; pues él mismo confiesa que en la primera causa tuvo culpa, pero que en la segunda fué un descuido: así lo dice en el libro 2 de los Tristes:
_Perdiderint cum me duo crimina carmen et error:_ _Alterius facti culpa silenda mihi est._
En muchos lugares confiesa que la primera causa de su destierro fuéron sus versos: ... y aunque nunca descubre la segunda, por no irritar mas á César, casi nos la manifiesta en la elegía 5 del libro 3 de los Tristes, y es la misma á que yo me inclino arriba.
_Inscia quod crimen viderunt lumina, plector:_ _Peccatumque oculos est habuisse meum._ _Non equidem totam possum defendere culpam,_ _Sed partem nostri criminis error habet._
El pais de su destierro, por su inmediacion al Norte, era muy frio y húmedo en extremo, y el mas abominable de todos por la barbarie de sus habitantes; y por eso escribió en él las elegías llenas de tristeza y amargura. Algunos le han tenido por muy afeminado, por las adulaciones que desde su destierro escribia á César, honrándole como á Dios &c.; pues en el mismo Ponto hizo erigir en su nombre una especie de templo donde le ofrecia inciensos; pero estas adulaciones no le salian del corazon, y solo las usaba como un recurso para ablandar el corazon de César, á fin de que le levantase el destierro, y le restituyese á Roma; pero todo fué en vano. Los Sármatas fuéron mas sensibles á sus desgracias: Ovidio no solo encontró humanidad en aquellos bárbaros, sino tambien mucha cortesía: le amáron, le honráron, y su muerte les fué muy sensible. Murió á los siete años de su destierro, cincuenta y siete de edad, y catorce despues de la venida de Jesucristo.
Todas sus obras son de mucho aprecio, y recibidas con aplauso en todas las naciones cultas. Escribió mucho; pero se ha perdido bastante, y solo se conservan de él los quince libros de los Metamorfóseos; seis de los Fastos Romanos; cinco de los Tristes; quatro del Ponto; las Heroinas; el _Arte amandi_; el Remedio del amor; la Carta de Ibis, y otras muchas &c.: obras llenas todas de fuego y entusiasmo poético; pero sobre todo de una facilidad incomparable en la estructura de sus versos.
METAMORFÓSEOS Ó TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
LIBRO PRIMERO.
_ARGUMENTO._
Se divide el caos en los quatro elementos, y luego que cada especie de animales ocupó el lugar que le pertenecia, fué formado el hombre de agua y tierra. Síguense las quatro edades, acomodadas á las costumbres de sus vivientes. Maldad y castigo de los Gigantes. Nacen de su sangre hombres entregados á todo género de maldad. Licaon es convertido en lobo; y todo el orbe de la tierra sumergido en las aguas. Solo se libran Deucalion y Pirra: arrojan estos piedras, de las que nacen hombres, y todo el universo se repara. Nacen los demas animales de la tierra, y entre ellos la serpiente Piton. Mátala Apolo, y se establecen los juegos Pitios en memoria de esta victoria; en los que coronaban de hojas de encina á los vencedores, porque no exîstia el laurel, hasta que Dafne fué transformada en este árbol; por cuyo suceso concurren todos los rios ó á dar el parabien ó á consolar á su padre Penéo, faltando solo Inaco, que se hallaba desconsolado por la pérdida de su hija Iö, á quien transformó Júpiter en Vaca: la entrega Juno á la custodia de Argos. Este es muerto por Mercurio; sus ojos adornan la cola del Pavo real, é Iö es adorada entre los Egipcios por diosa con el nombre de Isis. Epafo, hijo suyo, tiene una contienda con Faeton, hijo del Sol. Acude éste á su madre, quien le aconseja camine al palacio del Sol su padre, para que le asegure de su legitimidad.
[Ilustración]
INTRODUCCION.
He tomado la resolucion de escribir en versos las transformaciones que ha habido de los cuerpos en nuevas formas. Favoreced ¡ó Dioses! mi intento, supuesto que vosotros habeis sido los autores de ellas, y haced con vuestro influxo que salga un Poema tan completo, que en él no se eche ménos nada desde el principio del mundo hasta estos últimos tiempos.
FÁBULA PRIMERA.
_DEL CAOS Y DE LA CREACION DEL MUNDO._
El mar, la tierra y el cielo, que por todas partes les sirve de bóveda, no eran ántes otra cosa que un aspecto uniforme de la naturaleza[1] en todo el universo, al que los antiguos llamáron caos; porque era una masa tosca é informe, y un peso inerte, en que los principios de todos los seres estaban encerrados y confundidos. Aun no alumbraba Titan[2] con su luz al mundo; ni Febe[3] renovaba progresivamente los cuernos en su creciente.[4] Ni la tierra, sostenida en su misma gravedad, mantenia el equilibrio en medio de los ayres.[5]
[Ilustración: (3) Dios desenvuelve el Chaos, saca de él los Elementos y coloca cada cosa en su lugar.]