Memoria dirigida al Sr. Marquez de Loreto, Virey y Capitan General de las Provincias del Rio de La Plata

Part 3

Chapter 33,669 wordsPublic domain

El tiempo, y la demostracion práctica de lo importante de esta entrada y camino, subsistiendo el establecimiento del Rio Negro, han de dar luz á ir preparando y allanando tanto horror, tanta dificultad como se aparenta, extendiendo sus poblaciones rio arriba, que servirán de escala á su comodidad; prepararán mayores intereses al comercio; contendrán el atrevimiento de los indios en los insultos y robos que experimentan las fronteras de Buenos Aires, serán los cimientos mas sólidos en que se han de fundar las esperanzas de reducir estos infieles habitadores de los vastos y fértiles terrenos que componen el Huechuhuehuem y faldas de las cordilleras, hasta la Concepcion de Chile, cuyas industriosas operaciones en el beneficio de las lanas, de que fabrican ponchos y mantas, el cultivo de la agricultura en que nos imitan, la poblacion fija, aunque muy dispersa de sus domicilios, nos ofrecen las mas vastas y felices ideas para la exaltacion de nuestra santa Fé, y prosperidad del Estado; y puede llegue el dia que á imitacion nuestra se rian de estas aparentes dificultades.

Para satisfacer á la segunda objecion, necesitaria enteramente de las pruebas y fundamentos que le dá su autor, pues en la primera adquirí algunas noticias que las saqué del diario que llevó Villarino en su navegacion. Pero en esta, si es cierto que dá por inaccesibles las cordilleras por aquellos parages, no puedo atinar con ellos, porque no los ha de sacar de su vasta comprension, ciencias y literatura, si no es en el de un desengaño físico, del que puede dar razon, y estar instruido el rústico mas zafio.

Es cierto que las cordilleras son inaccesibles por muchos parages. Los indios de San Julian contestan, que desde el Estrecho, tirando por la parte del norte, lo son aun para los brutos: lo mismo notó el Super-intendente D. Antonio de Viedma cuando reconoció el rio de Santa Cruz hasta su naciente[A], pero no debe entenderse con el rigor que piensa el autor, pues solo las encuentra accesibles por el camino que usamos por Mendoza á Chile. Son igualmente transitables desde Huechuhuehuem, ó Catapuliché, por el Portillo, á los indios y ganados que conducen. La prueba que doy á esta afirmativa es la uniforme contestacion de los indios habitadores de aquellos parages, á quienes he preguntado con proligidad repetidas veces, cuyas noticias se fueron comprobando con los descubrimientos de Villarino; ya con haber encontrado cerca del rio Diamante, el ganado vacuno y caballar que llevaban los indios hurtado de las fronteras de Buenos Aires, para vender á Valdivia, donde habian ofrecido esta remesa un año antes; y ya por haberle informado estos infieles, cuando llegó al Catapuliché, que habia bajado un cristiano de Valdivia, como un dia de camino, donde se hallaba, para tratar y ajustar la compra de él, dándole individuales señas de su persona[B].

[Nota A: _Descripcion de los terrenos, puertos, indios y costas de la mar, de D. Antonio de Viedma, desde los 44 grados sud, hasta los 52, donde está el cabo de las Virgenes._]

[Nota B: _Diario de Villarino, del reconocimiento del Rio Negro._]

Todas estas pruebas son de hecho propio: las del autor han de ser de reflexiones y referencias, cuya desigualdad es notoria en la fé de una justificacion que está apoyada tan legalmente. Pero enhorabuena, he de conceder la igualdad, que no tienen: en este caso, ¿no debiamos haber ocurrido á Valdivia á examinar y comprobar aquellas citas que eran un verdadero testimonio de la verdad? Pero ¿qué se hizo? Diferir en un todo á la autoridad del autor, como si las inaccesibles montañas, que formaba su imaginacion y discurso, fuesen verdaderas.

Supuesto que hay pruebas expuestas á favor y en contra de lo inaccesible ó transitable de las cordilleras por el Catapuliché, Huechuhuehuem á Valdivia, debemos estar en favor de estas últimas, á menos que un desengaño fisico de personas sínceras y verdaderas hagan ver lo contrario. No podemos dejar de conocer, que nos presenta la naturaleza los dos caminos que llevo propuesto por agua y por tierra á dicha plaza y reyno de Chile: pues en los tiempos oportunos no solo se puede navegar como llevo demostrado al parage donde llegó Villarino, sino de la laguna Huechum-lauquen, ó del límite de donde nace el rio, que está un dia de camino mas distante. Desde este sitio á Valdivia echan los indios en mula tres dias, por la aspereza de las montañas: tránsito muy corto, comparado con el que media por Mendoza á Chile, que nos franquea menos gastos y otras comodidades.

Desde el establecimiento del Rio Negro á la laguna Huechum-lauquen por tierra, su distancia aun no llega á 160 leguas: hasta la punta del Diamante se puede abrir camino muy cómodo para carretas, por la orilla del mismo rio, cuyas aguadas es el mayor socorro y alivio del ganado. A este sitio puede conceptuarse 120 leguas: desde él á dicha laguna 40, y desde esta á Valdivia 20; de modo, que siendo toda la distancia 180 leguas, las 120 es camino carretero muy suave y cómodo; las 40 con el tiempo talvez se pondrán en igual disposicion, aplicándose á suavizar algunos malos pasos; y las 20 restantes es el único malo que hay que transitar. Pero este, segun lo explican los indios, no tiene aquellos voladeros y precipicios que el de Mendoza á Chile. Compárese, pues, lo dilatado de este desde Buenos Aires, que pasa de 500 leguas, lo penoso y arriesgado de la travesia de sus pampas, por la escasez de agua é indios, con lo corto y suave del que puede abrirse por el Rio Negro, y de la seguridad de estos infieles, tomadas sus principales avenidas y puestos, que es otro de los asuntos que mas importa á la prosperidad de Buenos Aires, como demostraré en su lugar, por medio de las expresadas poblaciones.

He hablado con concepto á lo que promote lo descubierto en el Rio Negro para la plaza de Valdivia; prescindiendo del reconocimiento del rio Diamante, ó Sanquel, que por la observacion hecha por el piloto Villarino, en la confluencia de este rio con el Negro, de 38 grados 44 minutos y otras combinaciones y noticias, hay fundadas esperanzas, la tiene con el Tunuyan, que pasa por la ciudad de Mendoza, y á ser ciertas descubren iguales proporciones.

Llegamos ya al punto mas importante, y en que estriba toda la felicidad de la Provincia; esto es, en reparar el destrozo de ganado que causan los indios en las dilatadas campañas y fronteras de Buenos Aires; en librar á aquellos infieles de tantas muertes, robos y cautiverios; en aprovechar los inmensos campos que de esta capital median al Rio Negro, donde puede dilatarse y fomentarse la cria de ganado, que debe ser otro de los ramos que ha de sostener este establecimiento, y el apoyo de los demas. Los asuntos son gravísimos, pero la felicidad de ellos pende en una misma causa, cual es refrenar á los indios.

Por las noticias adquiridas del reconocimiento del rio que hizo Villarino, hemos comprobado los informes que habian dado muchos indios, de no tener otro paso los de la nacion Tehuelche, Villiches, Puelches, y otras naciones habitadoras del Huechuhuehuem, é inmediaciones de Valdivia en las cordilleras, que el sitio llamado el Choelechel, para transitar al Colorado, sierras de la Ventana, Tandil, Volcan, Cashuatí, y fronteras de Buenos Aires; por carecer de aguadas los otros parages, y ser terrenos intransitables. La seguridad de estas particulares noticias me hizo creer se extendia á todas la naciones de indios, que nos causan tanto daño, y que tomando aquel paso estaban sugetos. Este concepto me estimulaba á repetir las instancias al Sr. Virey para ocuparle y asegurarle.

Posteriormente traté un indio muy ladino, y práctico de aquellos vastísimos terrenos, llamado José Yati, el que me desengañó, informándome, que el Choelechel era paso respectivamente de las naciones de indios que llevo citadas, pero no de todas, pues habia otros dos caminos por donde venian, y se internaban: el uno caia á las Salinas, de donde se ha proveido de sal Buenos Aires con las carretas; y es transitado de los indios Peguenches, y Aucases, cuyo cacique nombran Guchulap, y el otro, mas al norte y no muy distante de la ciudad de Córdoba, que frecuentan los de nacion Ranqueles.

El motivo de usar de diferentes caminos estas naciones, es por la enemistad que tienen unas con otras, y estar mas inmediatos á sus tierras; pues de hacerse comunes en el tránsito, habian de atravesar por las de su convecinos.

Tomando el sitio del Choelechel, ya aseguramos el pasage para los indios de aquellas naciones, que son numerosísimos: le quitamos estos enemigos á los campos y fronteras de Buenos Aires; y vamos proporcionando la internacion, y demas importantes proyectos, que puede atraernos el Rio Negro por la parte de Valdivia.

Los otros dos caminos es asunto que merece mayor atencion en el dia, porque no tenemos conocimiento fisico de ellos, lo que no acaece con el de Choelechel: solo hablamos por informes y noticias de los indios, y se necesita un descubrimiento formal de estos parages para tirar las líneas de su seguridad.

Aun sin la noticia de tan importantes motivos, en oficio de 31 de Julio de 1781, propuse al Señor Virey cuan útil era ir adquiriendo conocimiento de las naciones de indios que habitaban los campos de Buenos Aires; sus albergues y retiros, donde se ponian á seguro, cuando se veian perseguidos, ó atacados de nosotros; á cuyo intento habia destinado á los peones, Antonio Godoy y Juan José Gonzales, que con el pretesto de pasar á sus toldos á comprarles ganado, les llevasen aguardiente, avalorios, y yerba, con cuyas dádivas se iban familiarizando con unos, y tomando noticias de otros; único medio que podia vencer estas dificultades. Iguales diligencias manifesté á dicho Exmo. Señor serian útiles practicar desde la fronteras de Buenos Aires y sus guardias, destinando sugetos adaptados para el caso; con cuyos conocimientos era fácil con dos expediciones que salieran de esta capital y Rio Negro contenerlos y refrenarlos.

Esta propuesta no mereció aprobacion, y Godoy y Gonzales habiéndolos mandado con cartas para S. E., y este haber sido el primero que se aventuró á transitar el camino por entre tantos indios, y dado conocimiento para el viage que hizo el piloto D. Pablo Sisur por tierra á dicho establecimiento, tuvieron ambos el desgraciado fin de parar en una cárcel, de cuya prision los libró su propia inocencia.

No obstante el desprecio con que se trató mi propuesta, los continuados insultos y robos de los indios, obligaron al Señor Virey á determinar las expediciones que han salido de Córdoba, Mendoza y esta capital; pero no del Rio Negro, que es el parage mas inmediato á ellos. La causa no soy capaz de comprender aunque me dé mucha márgen la oposicion de los establecimientos. Dios quiera no se malogran estos gastos, por haber dejado libre aquel portillo.

Estas expediciones eran los mejores principios para descubrir y reconocer los dos citados pasos y caminos; porque las de Mendoza y Córdoba deben cruzarlos, y comunicándo á sus respectivos comandantes las instrucciones y noticias, con un mismo gasto se levantaban planos de aquellos sitios, acompañándoles sugetos facultativos de sinceridad y verdad, y no llenos de la preocupacion que reina de los establecimientos: si acaso se han internado, puede ser que sirvan de mucho sus noticias.

Tomado un verdadero conocimiento de estos pasos y caminos, podian fortificarse, y repararse, extendiendo á ellos las guardias de las fronteras, porque cortadas estas avenidas, y la del Choelechel, quedaban libres las demas campañas, y á Buenos Aires, y poblaciones del Rio Negro se daban la mano por tierra para su comunicacion, para la cria y fomento de ganado, y para la extension de sus poblaciones. Véase pues, que ventajas tan grandes resultaban á la provincia, y aun á todo el reyno el reconocimiento y seguridad de estos pasos.

Las inmensas indiadas que por ellos bajan á proveerse de caballos y ganados, es una langosta, ó plaga de su destruccion: que á no ser unos campos tan dilatados y fértiles, no dejarian casta. El no acabar de apurarles, dan una segura idea de su abundancia y propagacion; cesando esta causa será un aumento ventajosísimo para el comercio de la corambre, que, como fruto de la tierra, merece la primera atencion por ser permanente y no precario. Las poblaciones de los campos de Buenos Aires irian tomando otro incremento y extension, particularmente si se reuniesen á ellas los vecinos, que en despoblados dispersos habitan en chácras, como está mandado por repetidas reales cédulas: pues este disimulo es perjudicialísimo al bien espiritual de aquellas almas, y legislacion real, porque carecen de instruccion cristiana en nuestros sagrados dogmas; rara vez frecuentan los santos sacramentos de la penitencia, y eucaristía, y casi no tienen, ó reconocen á quien obedecer y temer: de modo que poco se diferencian de los indios salvages.

Este método de gobierno es la destruccion de si mismos, porque la mucha extension, que media de una chácra á otra, dá márgen á los indios para robar los ganados, cautivar y matar á sus habitadores, á cuyas desgracias coadyuvan en mayor parte los que frecuentemente se pasan á estos infieles, comunicándoles las noticias y caminos seguros á sus invasiones, de tal modo que ninguna malogran.

Enterado yo en el Rio Negro por los mismos indios, y viages que hicieron los dos expresados peones Godoy y Gonzales, de esta maldad en los nuestros, han sido repetidas las instancias que he hecho al Señor Virey, para que se les castigue con egemplar rigor al que se aprenda haber incurrido en tan horroroso delito, y juntamente dí cuenta á S. E. de uno de estos impios que los dirigia: el que llegó á tal extremo su crueldad, que no estuvieron exentos de ella sus propios padres, á quien él mismo mató en una de las entradas que hizo con los indios.

Reducidos á poblaciones los vecinos de estas chacras, tendrán diferente instruccion y gobierno, y por medio de padrones donde se anoten, habrá conocimiento de los sugetos que falten en el pueblo, y podrá saberse con otra facilidad su paradero.

No puedo omitir, por el mucho conocimiento adquirido en los cinco años que he estado tratando estos salvages en el Rio Negro, cuan útil nos es el método que observan los franceses en sus Indias con semejantes bárbaros, y con cuanta razon nos lo recomienda el Señor Ward en su proyecto económico. Sin tener yo las mas leves noticias de estas reglas, las he seguido; y notoria es la buena armonia que he conservado con ellos, y lo útil que han sido al fomento del establecimiento: y no puede decirse que son de mejor índole aquellos que los de estos campos, porque allí han concurrido los que aquí nos dañan. Todos me han conservado una verdadera amistad y buena fé, á excepcion de algun robo de caballos, de que aun entre nosotros mismos no estamos libres.

Esta experiencia demuestra la importancia de poner en las guardias, ó pueblos que se establezcan, sugetos de afabilidad, talento y juicio para tratar con los indios y que á cambio de abalorios y otros efectos que no nos perjudiquen, se introduzca con ellos comercio de sus propios frutos; como son pieles de liebre, zorrillo, guanaco, y guaracha, riendas, plumeros, ponchos y otros efectos de que abundan: por estos medios con utilidad propia vamos conciliando y adquiriendo su amistad como lo hacen y logran los franceses.

Tengo demostrado el método y esperanzas de las muchas utilidades que podemos sacar del establecimiento del Rio Negro, lo vasto é importante de ellas manifiesta la creacion ó formacion de un nuevo reyno. Todas acrescentan el comercio, aumentan, ó forman un cuerpo de marina mercantil, que es el mayor nérvio de la felicidad de una monarquía, y por consiguiente atraen el aumento de las poblaciones. Todo ello no puede emprenderse en la presente época, es menester poco á poco ir adelantando, y dándose la mano uno con otro, á proporcion de sus prosperidades y ventajas. Un prudente, sábio y celoso Gobierno, inflamado con el espirítu de patriotismo, sin intermision de otros entusiasmos, bajo de una proteccion real, cual logramos en el dia, dedicada toda al aumento y felicidad de los vastos dominios que rige, serán las principales basas y columnas donde se apoyen, y sostengan el feliz éxito de estas demostradas utilidades.

PARTE TERCERA.

Los cortos principios del establecimiento del Rio Negro, y sus obstinadas oposiciones, causa de tantos desperdicios y gastos,[C] le tienen tan en el aire, que al menor huracan, todo él dá en tierra. Para su conservacion y aumento, se necesita mucho tino y pulso, porque la real hacienda no se halla en estado de gastos, y la multitud de informes y papeles remitidos á la Corte, han entibiado aquel primer fervor con que se promovió, borrando en el real ánimo sus fundamentos y causas, y si ahora no se procura sostener, todo es perdido.

[Nota C: _En caso necesario, se harán ver los fundamentos de esta proposicion._]

Estas reflexiones me hicieron, ó por mejor decir, obligaron á dar el informe de 16 de Febrero de este año, que por órden de 14 del mismo me pidió el Señor Virey D. Juan José de Vertiz, para arreglar el establecimiento en la forma que manda Su Magestad por la real órden de 1.º de Agosto. La ciega obediencia y estado deplorable de estos asuntos no me dieron otro arbitrio, que manifestar el modo y forma de su reduccion, dejando campo para que tan corta raiz fomentase, y produjese las grandes esperanzas que anteriormente tengo expresadas; pues de haber manifestado yo, que en aquel estado no podia subsistir, preparaba el huracan á su entera ruina.

Allí reformo el establecimiento al solo número de 12 familias; propongo los medios de su conservacion y subsistencia, y abro campo con el fomento de la pesca de la ballena, y abasto de la sal para que se sostenga y prospere sin gasto de la real hacienda; y estos medios son los únicos que le han de sostener y fomentar, y los que deben merecer toda la atencion del presente Gobierno.

Aunque el primero es de mas importancia que el segundo, este es mas pronto y fácil, porque el gasto de la Provincia no cesa; y impetrando órden de Su Magestad, para que no se permita en España embarque y conduccion de este género á los puertos del Rio de la Plata, y se prohiba el que las carretas salgan para las Salinas como hasta aquí se ha practicado, se queda este provecho á beneficio de aquella poblacion, y sus vecinos, ocupados en las tareas de sus acopios y en el despacho de sus frutos, logran la provechosa utilidad de esta industria y comercio; que con la pesca de la ballena establecida en el puerto de San José será mas importante.

Si el estado en que se hallan los indios, y expediciones nuestras en su alcance, obligaren á reforzar aquel puerto con mas tropa, es otro fomento y utilidad de los vecinos: pues el dinero de su prest lo mas queda á su beneficio; procurando ellos hacer fructíferos aquellos terrenos con la industria y trabajo de sus labores, tomando distinto método que el que han llevado, pues ya por su natural desidia y haraganeria, y ya por las seducciones con que los desanimaban y entibiaban para que se aplicasen á la agricultura, asegurándoles que pronto los habian de sacar de aquel destino, y mudarlos á los amenísimos campos de Montevideo, que abundan de tanto ganado, que sin molestarse en poco tiempo lograrian enriquecerse, eran los que por todos medios procuraban hacer inútil la poblacion. Y estas influencias les alentaban para dedicar sus clamores al Sr. Vertiz, ponderando la esterilidad de los terrenos, los peligros á que estaban expuestos los indios, y el rigor del Super-intendente: porque su fervor, eficacia y fatiga no los dejaba dormir en el ocio de su haraganeria, y les obligaba á trabajar en la agricultura, por cuyos medios con las producciones de sus frutos ha verificado sus informes.

La conclusion de las obras del fuerte es otro medio que ha de coadyuvar en beneficio de los pobladores, porque el dinero que causen estos gastos, redunda como el prest de la tropa en su provecho, todo ello coadyuba á un mismo fin; pero es menester pobladores activos é industriosos; y este es uno de los puntos mas esenciales que debe tener presente el Superior Gobierno, porque ó poco ó nada servirá se les proporcione trabajo y salida á sus frutos, si dan con hombres que no los aprovechan, antes sí los desprecian.

El gasto que debe reformarse es el que causan á la real hacienda los bergantines destinados á los establecimientos de cuenta del Rey, porque este es el de mayor consideracion, y solo es útil á sus respectivos patrones ó capitanes. Por medio del comercio de sal y pesquería de la ballena se proporciona modo de abastecer el establecimiento de cuanto caresca y necesite, y facilitar el transporte de los destacamentos de operarios y tropa que se mude: para lo primero coadyuva su propio interes, porque estos géneros los venden en el establecimiento, y con sus utilidades sacan el costo del transporte de sal, y á cuenta de ellos pagarán los jornales de saca y conduccion al muelle á los vecinos. Para lo segundo podrá estipularse por regalia de estas licencias; y cuando no, menos costo le ha de tener al Rey pagar el flete cuando se le ofresca, que mantener unas embarcaciones, que le han de importar el todo de cada una al año seis mil pesos, y el flete por mucho que suba no ha de llegar á quinientos.

Si tiene efecto el refuerzo de tropa en el Rio Negro, talvez se proporcionará ocasion que contenga á los indios, y libres de recelos los pobladores, puedan extenderse en el egercicio de la argricultura, y cria de ganado; pues uno y otro han de ser los mas sólidos cimientos en que estribe, y se asegure la poblacion, atrayendo mayor número de vecinos, que por sí mismos formen cuerpos para resistirles, y escarmentarles en todo tiempo. Los terrenos, en la proporcion que ofrece el rio, valiendose del arte, á poca costa se pueden beneficiar con el riego, como tengo demostrado al Señor Virey en oficio de 26 de Marzo del año próximo anterior, número 26; y aun sin los medios que allí propongo, si los vecinos son aplicados, con norias que meuvan caballos pueden adelantar mucho; mayormente cuando allí no tienen costo, y es muy poco lo que cuesta este ganado.