Meditaciones del Quijote

Part 9

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Flaubert no siente empacho en proclamarlo: «Je retrouve--dice--mes origines dans le livre que je savais par cœur avant de savoir lire, don Quichotte»[24]. Madame Bovary es un Don Quijote con faldas y un mínimo de tragedia sobre el alma. Es la lectora de novelas románticas y representante de los ideales burgueses que se han cernido sobre Europa durante medio siglo. ¡Míseros ideales! ¡Democracia burguesa, romanticismo positivista!

Flaubert se da perfecta cuenta de que el arte novelesco es un género de intención crítica y cómico nervio: «Je tourne beaucoup a la crítique--escribe al tiempo que compone la _Bovary_--; _le roman que j’écris m’aiguise cette faculté, car c’est une œuvre surtout de critique ou plutot d’anatomie_.»[25] Y en otro lugar: «Ah! ce qui manque á la societé moderne ce n’est pas un Christ, ni un Washington, ni un Socrate, ni un Voltaire, _c’est un Aristophane_.»[26]

Yo creo que en achaques de realismo no ha de parecer Flaubert sospechoso y que será aceptado como testigo de mayor excepción.

Si la novela contemporánea pone menos al descubierto su mecanismo cómico, débese a que los ideales por ella atacados apenas se distancian de la realidad con que se los combate. La tirantez es muy débil: el ideal _cae_ desde poquísima altura. Por esta razón puede augurarse que la novela del siglo XIX será ilegible muy pronto: contiene la menor cantidad posible de dinamismo poético. Ya hoy nos sorprendemos cuando al _caer_ en nuestras manos un libro de Daudet o de Maupassant, no encontramos en nosotros el placer que hace quince años sentíamos. Al paso que la tensión del Quijote promete no gastarse nunca.

El ideal del siglo XIX era el realismo. «Hechos, sólo hechos»--clama el personaje dickensiano de _Tiempos difíciles_. El _como_, no el _por qué_, el hecho, no la idea--predica Augusto Comte. Madame Bovary respira el mismo aire que Mr. Homais--una atmósfera comtista. Flaubert lee la _Filosofía positiva_ en tanto va escribiendo su novela: «est un ouvrage--dice--profondément farce; il faut seulement lire, pour s’en convaincre, l’introduction qui en est le résumé; il y a, pour quelqu’un qui voudrait faire des charges au théâtre _dans le goût aristophanesque_, sur les théories sociales, des californies de rires»[27].

La realidad es de tan feroz genio que no tolera el ideal ni aun cuando es ella misma la idealizada. Y el siglo XIX no satisfecho con levantar a forma heróica la negación de todo heroísmo, no contento con proclamar la idea de lo positivo, vuelve a hacer pasar este mismo afan bajo las horcas caudinas de la asperísima realidad. Una frase escapa a Flaubert sobradamente característica: «on me croit épris du réel, tandis que je l’exécre; car c’est en haine du réalisme que j’ai entrepris ce roman.»[28]

Estas generaciones de que inmediatamente procedemos habían tomado una postura fatal. Ya en el Quijote se vence el fiel de la balanza poética del lado de la amargura para no recobrarse por completo hasta ahora. Pero este siglo, nuestro padre, ha sentido una perversa fruición en el pesimismo: se ha revolcado en él, ha apurado su vaso y ha comprimido el mundo de manera que nada levantado pudo quedar en pié. Sale de toda esta centuria hacia nosotros como una bocanada de rencor.

Las ciencias naturales basadas en el determinismo habían conquistado durante los primeros lustros el campo de la biología. Darwin cree haber conseguido aprisionar lo vital--nuestra última esperanza--dentro de la necesidad física. La vida desciende a no más que materia. La fisiología a mecánica.

El organismo que parecía una unidad independiente, capaz de obrar por sí mismo, es inserto en el medio físico, como una figura en un tapíz. Ya no es él quien se mueve sino el medio en él. Nuestras acciones no pasan de reacciones. No hay libertad, originalidad. Vivir es adaptarse: adaptarse es dejar que el contorno material penetre en nosotros, nos desaloje de nosotros mismos. Adaptación es sumisión y renuncia. Darwin barre los héroes de sobre el haz de la tierra.

Llega la hora del «roman experimental». Zola no aprende su poesía en Homero ni en Shakespeare sino en Claudio Bernard. Se trata siempre de hablarnos del hombre. Pero como ahora el hombre no es sujeto de sus actos sino que es movido por el medio en que vive, la novela buscará la representación del medio. El medio es el único protagonista.

Se habla de producir el «ambiente.» Se somete el arte a una policía: la verosimilitud. ¿Pero es que la tragedia no tiene su interna, independiente verosimilitud? ¿No hay un _vero_ estético--lo bello? ¿Y una similitud a lo bello? Ahí está, que no lo hay, según el positivismo: lo bello es lo verosimil y lo verdadero es sólo la física. La novela aspira a fisiología.

Una noche en el _père Lachaise_, Bouvard y Pécuchet entierran la poesía--en honor a la verosimilitud y al determinismo.

ÍNDICE

Págs.

LECTOR... 11

MEDITACIÓN PRELIMINAR 65

MEDITACIÓN PRIMERA 137

ESTE LIBRO

SE ACABÓ DE IMPRIMIR

EN LA IMPRENTA CLÁSICA ESPAÑOLA

DE MADRID

EL DÍA 21 DE JULIO

DE 1914.

NOTAS:

[1] _Vieja y nueva política_, págs. 22-24.

[2] Estas palabras no implican por mi parte un desdén caprichoso hacia ambos autores, que sería incorrecto. Señalan meramente un grave defecto de su obra que pudo coexistir con no pocas virtudes.

[3] Hace poco tiempo--una tarde de primavera, caminando por una galiana de Extremadura, en un ancho paisaje de olivos, a quien daba unción dramática el vuelo solemne de unas águilas, y, al fondo, el azul encorvamiento de la sierra de Gata--, quiso Pío Baroja, mi entrañable amigo, convencerme de que admiramos sólo lo que no comprendemos, que la admiración es efecto de la incomprensión. No logró convencerme, y no habiéndolo conseguido él, es difícil que me convenza otro. Hay, sí, incomprensión en la raíz del acto admirativo, pero es una incomprensión positiva: cuanto más comprendemos del genio más nos queda por comprender.

[4] Para mí el punto en que nace este concepto de la cultura mediterránea--es decir, no latina--, es el problema histórico planteado por las relaciones entre la cultura cretense y la griega. En Creta desemboca la civilización oriental y se inicia otra que no es la griega. Mientras Grecia es cretense no es helénica.

[5] _Franz Wickhoff-Werke_, tomo III, 52-53.

[6] _Correspondence_, II, 305.

[7] _Verdad y Poesía_, libro 6.º

[8] Cicerón--De paradox.

[9] Un amplio desarrollo de estas relaciones entre el pensar, la atención y el amor, así como de las distancias entre el amor y el impulso sexual--puede verse en el libro en preparación _La estética de «Myo Cid»_--capítulo VI: «Diálogo del amor a orillas del Duero».

[10] Véase en _La Estética de «Myo Cid»_ la exposición de esta idea y un ensayo panorámico sobre la cultura de España interpretada como cultura fronteriza.

[11] Platón, véase _Fedon_, 100 D, 101 D.

[12] Véase el diálogo _Teetetos_.

[13] El concepto de _proporción_, de _medida_ que acude siempre al labio heleno cuando habla de arte, ostenta bien a la vista su musculatura matemática.

[14] «Se creía que lo más sagrado es lo inmemorial, lo antiquísimo»--dice Aristóteles refiriéndose al pensamiento mítico. Metafísica. 983, b. 33.

[15] «Ma pauvre _Bovary_ sans doute souffre et pleure dans vingts villages de France a la fois, a cette heure même».--FLAUBERT: _Correspondance_, II, 284.

[16] La figura de Apolonio está hecha con material de la historia de Antioco.

[17] Aún esto diría yo que, en cierto modo, se conserva. Pero me vería obligado a escribir muchas páginas aquí innecesarias, sobre esa misteriosa especie de alucinación que yace, a no dudarlo, en el placer sentido cuando leemos un libro de aventuras.

[18] En un cuaderno de _La Crítica_ cita Croce la definición que un italiano da del _latoso_: es, dice, el que nos quita la soledad y no nos da la compañía.

[19] Desde el principio nos hemos desentendido del lirismo, que es una gravitación estética independiente.

[20] Para Aristóteles y la Edad Media es posible lo que no envuelve en sí contradicción. Lo «_compossíbile_» necesita más. Para Aristóteles es posible el centauro: para nosotros no, porque no lo tolera la biología.

[21] En pintura se hace más patente aún la intención del realismo. Rafael, Miguel Angel pintan las formas de las cosas. _La_ forma es siempre ideal--una imagen del recuerdo o una construcción nuestra. Velázquez busca la impresión de las cosas. La impresión es informe y acentúa la materia--raso, terciopelo, lienzo, madera, protoplasma orgánico--, de que están hechas las cosas.

[22] La historia de amor--los _Erotici_--procede de la comedia nueva. _Willamowitz-Moellendorf_ en _Greek historical writing_, (1908), p. p. 22-23.

[23] Cita Bergson un ejemplo curioso. La reina de Prusia entra en el cuarto donde está Napoleón. Llega furibunda, ululante y conminatoria. Napoleón se limita a rogarle que tome asiento. Sentada la reina, enmudece; el «rôle» trágico no puede afirmarse en la postura burguesa propia de una visita, y se abate sobre quien lo llevaba.

[24] _Correspondence_, II, 16.

[25] Ibid. 370.

[26] Ibid. 159.

[27] Loc. cit. II. 261.

[28] _Correspondence_, III, 67-68. Véase lo que escribe sobre su _Diccionario de lugares comunes_: _Gustavus Flaubertus, Bourgeoisophobus_.

End of Project Gutenberg's Meditaciones del Quijote, by José Ortega y Gasset