Los ingenios: colección de vistas de los principles ingenios de azúcar de la isla de Cuba
Part 2
Los naturalistas han entablado diferentes cuestiones sobre la caña: la primera, dificil de resolverse, se concreta á si es indígena del Nuevo Mundo ó si procede de las Indias Orientales. Esta cuestion se ha discutido en las Memorias de la Sociedad patriótica y por el padre Labat en una obra publicada en 1742 en la que asegura mediante varios curiosos datos, que la caña crece tan naturalmente así en América como en las Indias. Los Sres. Blachette y Zoega agregan que esta opinion ha adquirido un carácter de verdad despues que el célebre navegante Cook encontró caña de azúcar en muchas islas del Océano Pacífico. A esto añade un escritor de las Memorias de la Sociedad Patriótica, de donde estractamos estas noticias, que parece, segun la autoridad de Pedro Martyr en el libro 3.º de su primera Década escrita durante la segunda espedicion de Cristóbal Colon verificada de 1493 á 1495, que en esta fecha se cultivaba ya la caña en Santo Domingo; pero puede suponerse que habria sido trasplantada alli por el mismo Colon en su primer viage con las demas producciones de España y Canarias.
La otra cuestion es si la caña se da de semilla en alguna parte del globo. Sin embargo de las reflecsiones de Porter, Bryan, Edwards, y los viages de Bruce por el Egipto, Mr. Leonardo Wray demuestra que en ninguna parte se da la caña de semilla y no puede explicar porqué los agrónomos estan tan ansiosos de obtener semilla de la caña, cuando no se puede esperar conseguir mejor clase que la de Otahiti ó la de Salangore, cañas que bajo circunstancias favorables producen de dos á tres toneladas de azúcar seca por acre. ¿Qué mas se puede apetecer? Necesario es ver la cantidad de caña que se requiere para poder conseguir una igual de azúcar, y formar una idea justa del producido enorme rendido por un acre de tierra. Se dice igualmente que el cálculo de los hacendados de Jamaica era sacar de la caña de planta dos toneladas de azúcar seco por acre.
La caña ofrece muchas variedades y diferentes colores. En la Isla se puede decir que solo se cultivan tres; pues la criolla que en algun tiempo fué la exclusiva, solo se siembra para comer. Mr. Dumont la defiende en su cuaderno publicado en 1832 y dice que llega una época al fin de la zafra, en que la constitucion de su rival es leñosa y dificil de moler; pero para las máquinas del dia no hay caña dura. La de Otahiti ó blanca tiene todos los requisitos necesarios para ser preferida en buenas tierras y es la que está generalizada sin embargo de exigir mas cuidado que las otras.
La caña de cinta de Otahiti es casi la misma que la de Batavia; solo que la primera tiene rayas moradas y la otra encarnadas. Esta es preferida para los terrenos cansados ó de mediana calidad por ser fuerte, de grandes dimensiones, crecer con mas vicio y precocidad y ser mas dura que la blanca, sobre todo si se corta en época avanzada; á los trapiches de bueyes les cuesta trabajo dar suficiente guarapo para los trenes. Como esta caña madura ántes que la blanca, la zafra debe principiar por ella, principalmente si la falta de brazos nos obliga á comenzar la molienda en Noviembre.
La caña cristalina tiene todas las buenas propiedades de la de cinta; crece con rapidez en donde la blanca seria indiferente y su guarapo es muy rico. Porter, Evans y otros nos describen varias especies y Mr. Wray nos dice que en el estrecho de Malacca y provincia de Wellesly hay ocho clases de caña principales; que la primera y mejor del mundo, á la cual dá su preferencia y cuyo cultivo recomienda es la nombrada _Salangore_ llamada por los Malayos de Malacca _tibbo coppoé_ (caña de yeso) por que tiene alguna vez una cantidad considerable de una sustancia blanca resinosa en su tallo y es notable por la porcion de peluza que presenta en sus hojas que son muy anchas y fuertemente dentadas en los bordes: es de color mas oscuro que la de Otahiti y aunque se seque muy rara vez, se cae y entonces es preciso recojerla con las manos. Como caña de planta ha dado 6.500 libras por acre y aun mas; por el modo imperfecto de fabricarla en Malacca, solo se saca 3.600 libras de azúcar seco por acre. Considerando la superioridad de nuestros terrenos de Cuba no estrañaria que se obtuviesen tres toneladas por acre. La caña crece firme y vigorosa, se conserva mas derecha que la de Otahiti, da guarapo muy abundante, de mucha calidad y fácil de clarificar, se elabora sin dificultad y produce un azúcar superior con brillante grano.
La cuña de Salangore parece ser la misma cristalina ó caña de yeso y primeramente llevada á la India por los ingleses y despues á Jamaica, Cuba y los Estados-Unidos. Sin embargo de que se considera superior á las demas, su armason leñosa presenta tal solidez y resistencia, que se opone á la fácil extraccion del guarapo y por tanto produce un rendimiento menor que el de la caña blanca, ó sea de Otahiti.
Una variedad nueva de caña de la China llamada _Infi ó Shorgo sucre_ se ha principiado á cultivar en la vecina Confederacion con la semilla que está facilitando la oficina de patentes de Washington. Mr. C. Orth, del estado de Indiana, da una relacion de los experimentos que ha hecho, habiendo conseguido 15 p[%] de un excelente azúcar clarificado: del jugo que produce la caña podia tambien destilarse alcohol y una clase de bebida fermentada semejante á la cidra; y cree positivamente Mr. Orth, que dicha semilla puede plantarse y brotar hasta en una latitud de 42° Norte; por ejemplo, en los límites septentrionales del estado de Illinois se consigue azúcar de superior calidad, á razon de dos y media toneladas por acre, dando _cuatro cosechas_ al año: es decir, que un acre dará diez toneladas de azúcar al año! No es esto todo: el grano ó semilla, dá buena harina para alimento y el cogollo es excelente para los animales; su crecimiento es de doce pulgadas por semana y se eleva á trece pies ingleses de altura. El sorgho ofrece aun mas ventajas: despues de cojer la semilla, de lo que llamamos _bandera_ se hacen escobas y del bagazo se puede fabricar papel. Es necesario no descuidarse con tantas _virtudes_ como reune esta planta, las cuales si se convirtiesen en _verdades_, causaria una revolucion en el comercio azucarero.
Despues de haber establecido estos datos generales relativos al cultivo de la caña, vamos á referirnos á la Isla de Cuba en particular, que es la única que nos ha suministrado las observaciones necesarias para nuestro trabajo, á ella sola por tanto dedicado.
Sus terrenos se dividen generalmente en cuatro clases y la capa vegetal no mide por lo regular mas que tres cuartas ó una vara; la tierra negra que es preferida para el cultivo de la caña rinde de doscientas á doscientas y cuarenta cajas por caballería, término medio 4.250 arrobas de caña de Otahiti, que es la mejor; con la presion de las grandes máquinas de vapor que se están introduciendo, se logra un rendimiento de 72 á 75 p[%] de guarapo, graduando la velocidad, segun se ha recomendado, en vuelta y media solamente por minuto, para evitar la reabsorcion del guarapo; la bermeja (ó mulata), siendo la mejor de esta clase la Indiana (negro rojiza), produce ciento cincuenta cajas por caballería y la mulata, (pardo-roja) que dá cien cajas; las tierras areniscas y de cuyujies producen unas cincuenta cajas y solo sirven para siembra de yerba de Guinea; la colorada constituye para los cafetales la clase de terreno que generalmente se ha preferido.
El número de ingenios establecidos en la Isla se eleva aproximadamente á 1.570, y aun cuando sea difícil determinar dicha cantidad con exactitud, pueden evaluarse mediante un cálculo aproximativo, en veinte mil las caballerías sembradas de caña. El número de labradores empleados en dichas fincas asciende poco mas ó menos á doscientos mil á los que debemos añadir once mil chinos importados hasta la fecha en calidad de colonos asalariados y que proporcionan algunas ventajas. Por otra parte hallándose completamente prohibida la trata y haciéndose sentir cada vez mas la falta de brazos, los dueños de ingenios no tienen mas remedio que acudir al empleo de dichos colonos, aunque muy inferiores realmente en fuerza física á los negros y aun cuando su adquisicion resulte mas costosa, circunstancias que han hecho naturalmente mas cara la mano de obra, y que ha dado márgen á que no pueda conseguirse un negro regular de campo en menos de ochocientos á mil pesos.
La caña de Otahiti fué introducida en la Isla el año de 1795 por D. Francisco de Arango, segun datos que se nos han facilitado. En 1535 el Consejo de Indias apoyó la solicitud de Hernando de Castro pidiendo hacer un ingenio, que fué el primero de la Isla, siempre que se le concediese licencia para introducir cincuenta negros libres de derecho; pero en el _Bosquejo Económico_ del Sr. D. Mariano Torrente se dice que apénas comenzaba, aun que en escala menor, el cultivo de la caña y fabricacion por los años de 1523, cuando el Señor D. Felipe I. mandó que á las personas mas honradas que quisieran abrir ingenios se les prestase cuatro mil pesos por la Real Hacienda, con obligacion de devolverlos á los dos años. Mas no se desarrolló la industria azucarera en aquella proporcion que pudiera esperarse del apoyo del Gobierno; asi vemos, segun D. Ramon de la Sagra, que doscientos y cincuenta años despues era todavia insignificante dicha produccion, y que aun en 1792 la exportacion del indicado fruto no habia pasado de 72.854 cajas.
Las fincas fueron adquiriendo con el tiempo mayor incremento, comenzando su establecimiento en las inmediaciones de la Habana de la cual se fueron alejando á medida que se hizo sentir la necesidad de buscar terrenos virgenes en direccion de Matanzas y de la Vuelta-Abajo. Esto no impidió que simultaneamente se hiciese lo mismo en otros puntos de la Isla, como en el valle de Trinidad en que se hallan aun ingenios de cerca de un siglo de existencia. Las localidades á que se ha dado la preferencia para el fomento de los ingenios y la produccion del azúcar en la Isla son siguiendo el órden geográfico: la Vuelta-Abajo, Bahia-Honda hasta Guanajay y aun mas allá, la costa del Norte desde la Habana hasta Sagua la Grande y el centro de la Isla, la Union, Macurijes y Banagüises, puntos donde existen los ingenios mas colosales; despues Sierra-Morena, Sagua, San Juan de los Remedios y Puerto-Principe en que el número se va reduciendo gradualmente. Siguiendo la costa del Sur obtienen justificada preferencia toda la jurisdiccion de Cienfuegos, Villa-Clara, el hermoso valle de Trinidad y Sancti-Spiritus; sin embargo de que en la misma direccion se encuentran algunos esparcidos, y hasta las inmediaciones de Santiago de Cuba no se presentan de nuevo agrupados, si esceptuamos Guantánamo y el valle de Santa Catalina principalmente el cual comprende los mas hermosos del Departamento Oriental.
Los ingenios fueron establecidos primeramente con el fin de elaborar azúcar blanco purgado, continuando aun gran parte de ellos en dicha fabricacion; sin embargo, de algunos años á esta fecha, se ha verificado una reaccion que ha dado lugar á que muchos hayan principiado á no hacer mas que moscabado ó miel reconcentrada, á consecuencia de la disminucion de brazos y su consiguiente carestía y de la mas fácil salida que tienen las clases inferiores para las refinerías estrangeras y sobre todo por la dificultad que hay en obtener con nuestros trenes jamaiquinos azúcar blanco que pueda competir con el que se consigue con los procedimientos europeos, por nuestro método de usar el fuego y la cal para separar las impurezas vegetales del guarapo, que son sumamente perjudiciales á la elaboracion.
Se ha probado por investigaciones científicas que la caña contiene de 18 á 20 p[%] de azúcar cristalizable; pero que por el modo imperfecto de extraer el guarapo y la mutabilidad química que experimenta la elaboracion, solo obtenemos si acaso la mitad. Los químicos Pelligot, Dupuy y Casaseca han encontrado:
/*[2] En la caña de Otahiti. En la caña criolla. ---- ---- De la Martinica. De la Guadalupe. De Cuba. Pelligot. Dupuy. Casaseca. Agua 72.1 72.0 65.9 Azúcar 18.0 17.8 17.7 Materia leñosa 9.9 9.8 16.4 Sal " " 0.4 " " */
El sabio químico, Sr. Casaseca, en una memoria presentada á la Real Junta de Fomento dijo: que no bajaba la pérdida total de 68 p[%] del azúcar contenido primitivamente en la caña, empleando el mejor trapiche de vapor, el mejor tren de cinco piezas, la mejor calidad de caña, el mejor maestro de azúcar y los mejores operarios. En el mismo año el ilustrado hacendado Sr. D. Wenceslao de Villa Urrutia, en su informe sobre el tren de Derosne y Cail hace la siguiente observacion: "Mucho nos aprovechará, es verdad, la fertilidad de nuestro suelo, la virginidad de mucha parte de él; pero al ver que la ciencia y el arte han hecho producir á la desabrida remolacha el 8-1/2 p[%] de su peso en la azúcar cuando la dulcísima caña no nos ha rendido á nosotros todavia sino el cinco, temible es que aplicados á este vegetal en otras partes los mismos principios que han hecho aquel prodigio y quedándonos nosotros estacionarios, no alcance á cubrir la diferencia todo el poder de la naturaleza que hasta ahora ha sido el único amparo de nuestra privilegiada produccion."
En las refinerías, nos dice el químico Scoffern, la cal se usa en pequeñas proporciones y como agua de cal, de cuyo modo su influjo pernicioso se modifica algun tanto, y aun en esta forma debe ser grande su agencia destructiva cuando se considere que cada meladura sucesiva contiene la cal no solo de su operacion, sino parte de la anterior, modificada unicamente por la cantidad de cal quitada en la filtracion por el carbon animal. Ademas, en las refinerias usan la sangre, no obstante que muchos no lo quieren confesar, tal vez por el olor particular de esta materia, que no lo quita el carbon animal y que solo desaparece con la purga, séase que se emplee el sirope ó se haga uso de otros procedimientos; así es, que el azúcar bastardo de las refinerías, cuyo aspecto es semejante al de nuestro moscabado, tiene un olor desagradable.
Grandes elogios merecen aquellos que se ocupan constantemente en buscar una materia que supla la cal. Se han hecho experimentos con los ácidos nítrico, sulfúrico, prúsico y oxálico; ni este último ni ninguno de los otros favorecen la cristalizacion.
La alumina la he visto usar á Mr. Derosne con la idea de separar las materias colorantes y las impurezas vegetales del guarapo, pero lo abandonó por no haber conseguido de pronto un resultado satisfactorio. En los paises de la remolacha usan el sulfato de alumina con alguna ventaja. En calidad de agentes precipitantes de la materia albuminosa y colorante, segun los químicos, son mejores los acetatos como el subacetato de plomo: el guarapo mas negro con su uso se clarifica; lo mismo sucede empleando el nitrato de mercurio, pero no se ha podido quitar el exceso del plomo y por consiguiente sus propiedades venenosas con el gas ácido hidro-sulfúrico, el ácido sulfúrico, el biphosphato de cal &c.
Se me ha dicho que en algunos ingenios se piensa hacer experimentos que debemos desear salgan victoriosos, en busca de un nuevo agente defecador, en cuyo resultado está envuelta nuestra riqueza; pero al mismo tiempo que se tenga cuenta y se reconozca bien si las materias que se empleen no son perjudiciales á la salud. Miéntras tanto se conformarán con la cal y el fuego de los trenes jamaiquinos los que no quieran arrostrar el trabajo y los grandes costos de los aparatos completos de refinar.
Los procedimientos empleados en la fabricacion son generalmente los mismos que eran ahora treinta años, es decir que la mayor parte de los ingenios estan montados con trenes jamaiquinos compuestos de cinco piezas, ó dos clarificadoras y cuatro piezas; sin embargo, algunos propietarios acaudalados han montado los suyos con tal magnificencia que dificilmente se encontrarán en Europa fábricas que los sobrepujen, pudiendo decirse, sin temor de faltar á la verdad, que la Isla de Cuba es la colonia que mas léjos ha llevado la loable ambicion que consiste en obtener grandes productos de la mejor calidad. Todos los sistemas se han empleado en ella: las grandes instalaciones de Derosne, las de Rillieux, de Dod, de Rouseau, de Mourgue, ademas de los sistemas mixtos, uno de los cuales tiene por objeto poner el guarapo á treinta grados y pasar las meladuras á tomar punto en el tacho de vacío, consiguiéndose de este modo un grano hermoso, y en fin el de Ramos con el uso del color perdido.
En la Louisiana parece que se prefiere las pailas que anteriormente llamaban de palangana, se colocan mejor para que el fuego trabaje con mas franqueza teniendo el mayor cuidado al poner las parrillas del tacho de modo que no sea la clarificadora la que reciba la llama y no hay necesidad de los gastos de empañadura de cobre que se suple con ladrillos; tienen la precaucion de no dejar vacío el tacho por lo que les dura mucho tiempo; no dan paleta para tener grano grande, tanto que algunos no usan canales sino un carril que lleva un cajon al lado del tacho para que la meladura al cristalizarse sufra el menos movimiento posible. Usamos la cal, que es, segun nos dice Mr. Shute Barrington Moody, el método ingles; el maestro de azúcar en la descachazadora de cuatrocientos galones al llegar la temperatura á 180° echa la cal que juzga necesaria, cantidad que generalmente varia de seis á treinta onzas teniendo cuidado de no dejarla hervir para poder coger bien la cachaza: al tiempo de pasar á la clarificadora toma una copa de guarapo y queda satisfecho si vé que la forma mucilaginosa en hebra se eleva precipitándose la parte leñosa que deja un licor claro de color de ámbar pálido ó vino de madera; de lo contrario agrega mas cal; pero si encuentra que el mucílago no se coagula sin usar una gran cantidad que oscurece el guarapo, suspende la operacion y recurre á la limpieza y espumaderas.
En los Estados-Unidos se ha generalizado el uso del bi-sulfito de cal: á cada cuatrocientos galones de guarapo ántes de clarificarse se le echa de uno á cuatro azumbres (_quarts_); su gravedad especifica debe ser la guia. Es algo costoso: cada barril asciende en la Isla de siete y medio á ocho pesos.
Hasta hoy no se han empleado los abonos sino en muy reducidas porciones de las fincas. Materia es esta de suma importancia y única esperanza como base de fertilidad para los terrenos cansados de nuestros ingenios viejos, donde las fábricas y demas gastos imposibilitan transportarlos á otros virgenes. Sin embargo, muchos han sido desmolidos, abandonándose inmensos valores en fábricas que acaban por convertirse en ruinas. De sentirse es por tanto, que las construcciones no hayan sido hechas mas ligeramente desde un principio y bajo condiciones que permitiesen el traslado á otro punto; con una tercera parte de la suma invertida en la edificacion hubiese bastado; la facilidad del transporte hubiera en muchos casos acelerado la traslacion y el pais poseeria un número mayor de grandes capitales.
Es sumamente desconsolador que nuestro mejor químico nos diga en su Memoria publicada en 1851, que no puede emitir su opinion respecto del particular, asegurando que los químicos ingleses, en paises análogos al nuestro, no nos llevan hasta aquí ventaja.
Muchas esperanzas nos ofreció el guano, máxime cuando se nos recomendó por un químico tan distinguido como lo es el Dr. Ure, que en su _Diccionario de Artes y Manufacturas_ nos dice que para los agricultores de las Indias Occidentales es el mayor regalo, pues les proporciona el medio de restituir la fertilidad á los terrenos cansados; pero la experiencia nos demuestra, segun el Dr. Leonardo Wray, autoridad bastante competente, que el guano contiene gran cantidad de amonia; por cuyo motivo no es propio para el cultivo de la caña y debe considerarse como altamente dañoso para la formacion y depósito del azúcar en la caña de planta, por lo que cree que ningun hacendado debe usarlo en sus campos. Generalmente nos contentamos con las doscientas ó trescientas cajas que nos da una caballería de tierra empleando como abono la paja que se deja, y parece increible que de esta suerte esté un terreno dando caña por muchos años. Cuando el terreno está un poco cansado, algunos se contentan con usar el arado antiguo empleando las cenizas que producen las hornillas lo mismo que los desperdicios de la casa de alambique y algun abono animal. La costumbre de mantener la boyada en el corte de caña, dice Wray, es la violacion mas grande de la ciencia de la agricultura, y mas imperdonable todavia en aquellos que pueden tener cerca pasto de yerba de Guinea.
El riego para nuestros campos de caña es de la mayor importancia; pero la fertilidad de estos aun no nos ha hecho conocer su valor y lo miramos en lo general con alguna apatía. En el artículo que publican los Sres. Collantes y Alfaro en su _Agricultura práctica_, cuya lectura recomendamos, nos dicen que de todos los medios que puede usar la mano del hombre para ayudar á la agricultura, no hay ninguno tan fecundo en buenos resultados, tan poderosamente eficaz como el riego; por él se convierten en ricas praderas los arenales áridos y las tierras poco fértiles producen abundantes cosechas.
En cuanto al sistema de acarreo se efectúa únicamente en toda la Isla por medio de bueyes y carretas de dos ruedas, salvo en alguna que otra finca situada en terrenos llanos, en que se comienza á usar carretas de cuatro ruedas que presentan calidades mas ventajosas para el transporte. El modo de llevar la caña al trapiche es de suma importancia; las carretas destinadas á este oficio deben ser livianas, de cama, anchas y arregladas de manera que se pueda cargar trozos de caña largos y que cada carreta lleve, si es terreno llano, la caña suficiente para producir cinco panes de azúcar.
La yerba sembrada para el alimento de los animales es la de Guinea que se produce muy bien, y la misma caña proporciona en la época de la zafra sus cogollos que come con gusto el ganado. Pocos ingenios poseen potrero, motivo por el cual en la mayor parte de ellos se envian las boyadas á los mas inmediatos durante el tiempo muerto, que es el que media entre Junio y Diciembre.
El alimento de las dotaciones consiste en tasajo, bacalao, una abundante racion de harina de maiz, plátanos y buniatos y en algunos puntos de la Isla comen todo el año carne fresca. Ademas, cada negro tiene un pedazo de tierra que trabaja á su beneficio, cria sus puercos y gallinas y en algunas fincas que tienen potrero se les permite una bestia.
Puede decirse en elogio de los propietarios que los sentimientos de humanidad son los que reinan, contribuyendo la ilustracion de nuestros dias al modo mejor con que son tratados nuestros siervos: asi es que las agonias físicas que inflije el castigo se observan solo en casos muy extremos. Este trato benigno es causa de que se note un aumento considerable en el número de los esclavos nacidos, contribuyendo á esto el esmero con que son cuidados los enfermos.