Los Bombardeos Atomicos de Hiroshima y Nagasaki

Part 5

Chapter 5 3,837 words Public domain Markdown

Ninguna aproximación del número de casualidades o de síntomas primarias debidas a la presión del estallido puede ser hecha. Las presiones desarrolladas sobre la tierra debajo de las explosiones no fueron suficientes para matar a más que estas personas que estuvieron muy cercas del centro de daño (adentro de algunos cientos pies a lo más). Muy pocos casos de tímpanos quebrados fueron notados, y es el sentimiento general de las autoridades médicas que los efectos directos del estallido no fueron significantes. Muchos de los reportes japoneses, que son creídos de ser falsos, describen efectos inmediatos como abdómenes herniados con intestinos y ojos salientes, pero tales resultados no fueron actualmente señalados al efecto de presión de aire únicamente.

LESIONES DE RADIACIÓN

Como se fue señalado en otra sección de este reporte las radiaciones de las explosiones nucleares que causaron lesiones a personas fueron primariamente ésas sentidas durante el primer segundo después de la explosión; pocas ocurrieron más tarde, pero todas ocurrieron durante el primer minuto. Los dos otros tipos generales de radiación, a saber, radiación de productos esparcidos de fisión y radioactividad inducida de objetos cercas al centro de la explosión, fueron aprobados claramente de no causar ningunas casualidades.

La designación apropiada de lesiones de radiación es un poco difícil. Las dos designaciones las más directas son probablemente lesión de radiación y lesión de rayos gamma. El termino precedente no es enteramente adecuado en que no define el tipo de radiación como ionizando y permite confusión con otros tipos de radiación (por ejemplo infrarrojo). La objeción al termino más reciente es que limite la radiación ionizanda a rayos gamma, que fueron sin dudo los más importantes; pero la contribución posible de rayos de neutrón y rayos beta a los efectos biológicos no puede ser enteramente rechazada. Lesión de radiación tiene la ventana de costumbre, como es entendida generalmente en el campo de medicina que se refiere a los efectos de rayos X a diferencia de los efectos de radiación actinica. En conformidad, lesión de radiación es usada en este reporte para significar lesión debida solamente a radiación ionizanda.

Según observaciones japonesas, los síntomas primarios de los pacientes que sufrieron de lesión de radiación parecieron mucho a los síntomas observados de pacientes que reciben roentgenoterapia, así como también ésas observadas en animales experimentales que reciben dosises grandes de rayos X. Los síntomas importantes que fueron reportados por los Japoneses y observados por las autoridades americanas fueron depilación (perdida de pelo), Petequias (flujo de sangre en la piel), y otras menafastaciones de hemorragia, lesiones orofaringeas (inflamación de la boca y garganta), vomitando, diarrea, y fiebre.

Depilación fue uno de los descubrimientos más obvia y espectacular. La apariencia del paciente depilado fue típica. La corona fue implicada más que los lados, y en muchas instancias la semejanza a una tonsura de un monje fue impresionante. En casos extremos el pelo fue perdido totalmente. En algunos casos, recrecimiento de pelo comenzó 50 días después de los bombardeos. Curiosamente, depilación de pelo otro que el pelo sobre el cuerocabelludo fue extremamente inusual.

Petequias y otras manifestaciones de hemorragia fueron descubrimientos impresionantes. El flujo de sangre comenzó regularmente en las ensillas y fue evidente pronto de todas fuentes posibles en los que fueron afectados más gravemente. Petequias aparecieron sobre extremidades y sobre puntos de compresión. Equimosises grandes (hemorragias debajo la piel) se desarrollaron alrededor de punciones de agujas, y lesiones sanadas parcialmente se debilitaron y sangraron mucho. Hemorragias retinas ocurrieron en muchos pacientes. El tiempo para sangradura y coagulación fue prolongado. Las plaquetas (coagulación de sangre) fueron característicamente reducidas en números.

Nausea y vómito aparecieron dentro de algunas horas después de la explosión fueron reportados frecuentemente por los Japoneses. Regularmente subsidió por la mañana siguiente, aunque a veces duró para dos o tres días. Vomitando no fue reportado infrecuentemente y fue observado durante el transcurso de síntomas más tardes, aunque a estos tiempos aparentemente en relación con la otra manifestación de reacciones sistemáticas asociadas con infección.

Diarrea de grados variantes de severidad fue reportada y observada. En los casos más graves, fue frecuentemente sangrienta. Por razones que no son claras, la diarrea en algunos casos fue muy persistente.

Lesiones de las encías, y de la membrana oral mucosa, y de la garganta fueron observadas. Las áreas afectadas encrecieron rojo fuerte, entonces violácea en color; y en muchas instancias ulceraciones y necrosis (colapso de tejido) siguieron. Recuentos sanguíneos hechos y ordenados de nuevo por los Japoneses, así como recuentos hechos por el Grupo del Distrito de Ingenieros de Manhattan, de estos pacientes mostraron regularmente leucopenia (recuento sanguíneo bajo de glóbulos blancos). En casos extremos el recuento sanguíneo de glóbulos blancos fue bajo 1.000 (recuento regular es cerca 7.000). En conexión con la leucopenia y las lesiones orofaringeas, una variedad de otros procesos infectos fue vista. Lesiones y quemaduras que sanaron adecuadamente supuraron y grave necrosis ocurrió. Al mismo tiempo, ulceraciones similares fueron observadas a la faringe, tripas, y en el caso de hembras, los genitales. Fiebre acompañó estas lesiones usualmente.

Lesiones en los ojos producidas por los bombardeos atómicos en las dos ciudades fueron el sujeto de investigaciones especiales. Los tipos regulares de lesiones mecánicos fueron vistos. Por añadidura, lesiones consistentes en hemorragia retinal y exudación fueron observadas y 75% de los pacientes que las mostraron tuvieron otras muestras de lesión de radiación.

El progreso de enfermedad de radiación de varios grados de severidad se muestra en la tabla siguiente:

_SUMARIO DE LESION DE RADIACIÓN_

_SINTOMAS CLINICAS Y DESCUBRIMIENTOS_

Día

después

de la

Explosión Más Grave Moderadamente Grave Benigno

1. 1. Nausea y vomitando 1.Nausea y vomitando

2. después de 1 o 2 horas. después de 1 o 2 horas.

3. NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

4.

5. 2. Diarrea

6. 3. Vómito NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

7. 4. Inflamación de la

boca y la garganta

8. 5. Fiebre

9. 6. Enflaquecimiento Rápido

10. Muerte NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

11. (Mortalidad probablemente 2.Depilación comienza.

12. 100%)

13.

14.

15.

16.

17.

18. 3. Perdida de Apetito

19. y Malestar General 1. Depilación

20. 4. Fiebre 2. Perdida de Apetito

21. 5. Inflamación Grave y Malestar

22. de la boca y la garganta 3. Garganta Adolorada

23. 4. Palidez

24. 5. Petequias

25. 6. Diarrea

26. 7. Enflaquecimiento Moderado

27. 6. Palidez

28. 7. Petequias, diarrea

29. y hemorragias nasales (Recuperación salvo los que son

30. complicados por mal de salud o

31. 8. Enflaquecimiento Rápido lesiones o infección superpuestas)

Muerte

(Mortalidad probablemente 50 %)

La conclusión fue que las personas expuestas a las bombas al tiempo de la detonación mostraron efectos de radiación ionizanda y que algunos de estos pacientes, no lesionados de otra manera, murieron. Casualidades de radiación comenzaron casi una semana después de exposición y llevaron a cabo en 3 a 4 semanas. Casi dejó de suceder en 7 a 8 semanas.

Tratamiento de las quemaduras y otras lesiones físicas fue hecho por los Japoneses por métodos ortodoxos. Tratamiento de los efectos de radiación incluyeron medidas generales sustentadores aquellos que descansó y regímenes alimenticios caloríficos y con muchas vitaminas. Preparaciones de calcio y de hígado administradas por inyección y transfusiones de sangre fueron usadas para combatir hemorragia. Preparaciones especiales de vitaminas y drogas especiales usadas en el tratamiento de condiciones médicas similares fueron usadas por los oficiales del Servicio de Sanidad del Ejército Americano después de su llegada. Aunque las medidas generales puestas en efecto fueron de algún beneficio, un efecto definido de cualquiera de las medidas especificas durante el curso de la enfermedad no podía ser demostrado. El uso de drogas de sulfamidas por los Japoneses y particularmente de penicilina por los médicos americanos después de su llegada sin dudo ayudó a controlar las infecciones y aparece que fuera el tipo único importante de tratamiento que pudiera cambiar el curso más temprano de estos pacientes.

Una de las tareas más importantes asignadas a la misión que se investigó fueron los efectos del bombardeo fue ésta de determinar si los efectos de la radiación fueran debidos a las descargas instantáneas al tiempo de la explosión, o si gente fuera dañada por añadidura de radioactividad persistente. La cuestión fue investigada de dos puntos de vista. Medidas directas de radioactividad persistente fueron hechas al tiempo de la investigación. De estas medidas, cálculos fueron hechos de los dosises escalonados de radiación, es decir , la cantidad total de radiación podía estar absorbido por cualquier persona. Estos cálculos mostraron que el dosis más fuerte que habría estado recibido de radioactividad persistente en Hiroshima fue entre 6 y 25 roentgenes de radiación gamma; el más fuerte en la área Nagasaki fue entre 30 y 110 roentgenes de radiación gamma. La cifra más reciente no refiere a la ciudad misma, pero a una área localizada en el Distrito Nishiyama. Para interpretar eses encuentros tiene que entender que para obtener estos dosises, alguien tendría que quedar al punto de radioactividad más fuerte para 6 semanas continuamente, desde la primera hora después del bombardeo. Es aparente en consecuencia que en cuanto a podría estar determinado en Hiroshima y Nagasaki, la radiación residual sola no podía estar dañina a la salud de personas que entraron y vivieron en las áreas bombardeadas después de la explosión.

El segundo enfoque a esta cuestión fue para determinar si cualquier persona que no estuvo en

la ciudad al tiempo de la explosión, pero que vinieron inmediatamente después mostraron cualquiera síntomas o encuentros que podían estar debidos a radiación inducida de persistencia. A la hora de la llegada del Grupo de Ingenieros del Distrito de Manhattan, muchos estudios japoneses fueron hechos con tales personas. Ningunas de las personas examinadas en cualquier de estos estudios mostraron cualquier síntomas que podían estar atribuidas a radiación, y sus recuentos sanguíneos actuales fueron consistentemente a dentro de los límites normales. Durante todo el periodo de la investigación del Distrito de Ingenieros de Manhattan, médicos japoneses y pacientes fueron pedidos repetidamente que traer cualquier pacientes al Grupo que ellos pensaban podrían ser ejemplos de personas dañadas de radioactividad persistente. Tales sujetos no fueron encontrados.

Por siguiente la conclusión, como resulta de estos descubrimientos y falta de descubrimientos, es que aunque una cantidad medida de radioactividad inducida fue encontrada, no fue suficiente para causar ningún herida a personas que vivían en las dos ciudades después de los bombardeos.

ESCUDO DE RADIACIÓN

Cifras exactas sobre el grueso de ciertas sustancias para proveer protección completa o parcial de los efectos de radiación con relación a la distancia del centro de la explosión no pueden estar dadas a este tiempo. Estudios de datos coleccionados son ya en camino. Puede ser declarado, no obstante, que a una distancia razonable, casi 1/2 milla del centro de la explosión protección para personas contra lesión de radiación no puede ser dada por un estrato de concreto o otro material cuyo grueso no evita construcción razonable.

Radiación causó últimamente la muerte de pocas personas que no fueron agotadas por otros efectos y que fueron completamente expuestas a las bombas hasta una distancia de casi 1/2 milla de X. La Misión Británica estimó que gente al aire libre tuvieron una posibilidad de 50% de sobrevivir los efectos de radiación a 3/4 de una milla de X.

EFECTOS DE LOS BOMBARDEOS

ATÓMICOS SOBRE LOS HABITANTES

DE LAS CIUDADES BOMBARDEADAS

A ambas Hiroshima y Nagasaki la escala tremenda de desastre destruyó extensamente las ciudades como entidades. Mismo el peor de todos ataques previos de bombardeo sobre Alemania y Japón, así como ataques incendiarios sobre Hamburg en 1943 y sobre Tokio en 1945, no fue comparable al efecto paralizando de las bombas atómicas. Además del número enorme de personas que fueron matados o lesionados para que sus servicios en rehabilitación no fueran disponibles, una huida de la población ocurrió de ambas ciudades inmediatamente siguiente las explosiones atómicas a causa de pánico. Reconstrucción significante o trabajo de reparación no fue realizado a causa del regreso lento de la población; al fin de noviembre de 1945 cada una de las ciudades tuvo solamente casi 140.000 gente. Aunque el termino de la guerra casi inmediatamente después de los bombardeos atómicos destruyó mucho del incentivo de la gente japonesa que concierne reconstrucción inmediata de sus perdidas, su parálisis fue ya extraordinaria. Mismo el despejo de ruinas y la quemadura de muchos cuerpos atrapados adentro no fueron bien organizados algunas semanas después de los bombardeos. Como la Misión Británica declaró , la impresión que causan las dos ciudades es que bajaron, en un instante y sin lucha, al grado más primitivo.

Además de lesión física y daño, el efecto el más significante de las bombas atómicas fue que sobrecogió de terror a los pueblos de las dos ciudades bombardeadas. Este terror, resultante en actividad inmediata histérica y evacuación de las dos ciudades, tuvo un efecto especialmente pronunciado: personas que han encarecido acostumbradas a ataques aéreos masivos no pusieron atención a aviones únicos o pequeños grupos de aviones, pero después de los bombardeos atómicos la apariencia de un avión único causó más terror y disrupción de la vida normal que la apariencia de muchos cientos aviones podía causar antes de los bombardeos. El efecto de este miedo terrible del peligro potencial que hasta un avión del enemigo sobre las vidas de los pueblos del mundo en caso de cualquier guerra del futuro puede estar fácilmente conjeturado.

La bomba atómica no ganó la guerra sin ayuda, pero la terminó indudablemente, salvando algunas mil personas que habrían muerto en cualquier invasión de combata de Japón.

TESTIGO OCULAR

Hiroshima el 6 de agosto de 1945

por Padre John A. Siemes, Profesor de Filosofía a la Universidad Católica de Tokio

Hasta el 6 de agosto, bombas infrecuentes, que no hicieron grande daño, cayeron sobre Hiroshima. Muchas ciudades tortuosas, una tras otra, fueron destruidas, pero Hiroshima quedaba protegida. Había aviones de observación casi diario sobre la ciudad pero ninguno lanzó una bomba. Los ciudadanos se maravillaron de que ellos mismos quedaron serenos durante un espacio de tiempo tan largo. Había rumores fantásticos que el enemigo tuvo pensado especial para la ciudad, pero nadie sonó que el fin vendría en tal modo como la mañana del 6 de agosto.

El 6 de agosto comenzó con una mañana de verano calor y brillante. A ése de las siete, había un aviso de ataque aéreo que nosotros hemos oído casi cada día y algunos aviones aparecieron sobre la ciudad. Nadie puso atención y a cerca las ocho, la señal de que había pasado el peligro fue sonada. Yo estoy sentando en mi cuarto al Noviciado de la Sociedad de Jesús en Nagatsuke; durante la mitad pasada del año, la sección filosófica y teológica de nuestra Misión ha estado evacuada a este lugar de Tokio. El Noviciado está situado aproximadamente dos kilómetros de Hiroshima, en el medio de un valle arriba que extiende de la ciudad al nivel del mar a esta región alejada montañosa, y por la que un río recorre. De mi ventana, tengo una vista maravillosa por el valle a la fuera de la ciudad.

De repente,--- la hora es aproximadamente 8:14 - toda el valle llenó con una luz deslumbrante que se parece a la luz de magnesio que se usa para fotografía, y yo tengo consciencia de una onda de calor. Yo salto a la ventana para enterarme de la causa de este fenómeno, pero yo no voy más que esa luz brillante y amarilla. Como yo voy hacia la puerta, no me ocurre que la luz podría tener que ver con aviones del enemigo. De camino de la ventana, yo oigo una explosión moderadamente fuerte que parece que viene desde lejos y, al mismo tiempo, las ventanas rompen con un estallido fuerte. Había un intervalo de quizá diez segundas desde la ráfaga de luz. Yo estoy cubierto por fragmentos de vidrio. El cerco entero de la ventana fue introducido por fuerza en el cuarto. Yo me doy cuenta de que una bomba detonara y tengo la impresión de que detonó directamente arriba de nuestra casa o en la vecindad cercana.

Yo sangro por heridas de las manos y la cabeza. Yo intento salir por la puerta. Ha sido arrancada por la presión del aire y ha encarecido apretada. Yo fuerzo una apertura en la puerta por medio de bofetadas y golpes de pie y vengo a un corredor ancho del que desemboca en los varios cuartos. Todo está en estado de confusión. Todas las ventanas están rotas y todas las puertas forzadas hacia dentro. Las estanterías en el corredor se han derrumbado. No noto una segunda explosión y los aviadores parecen que estar en funcionamiento. La mayoría de mis colegas han estado lesionadas por fragmentos de vidrio. Algunos sangran pero ninguno ha estado lesionado gravemente. Todos nosotros hemos sido afortunados como ahora es aparente que la pared de mi cuarto frente de la ventana ha sido lacerada por fragmentos largos de vidrio.

Nosotros procedemos al frente de la casa para ver donde la bomba ha aterrizado. No hay evidencia, sin embargo, de un embudo; pero la sección sudoeste de la casa es dañada severamente. No queda ni una ventana ni una puerta. La ventolera de aire ha penetrado la casa entera del sudoeste, pero la casa ya está recta. Es construida al estilo japonés con un armazón de madera, pero es grandemente fortalecida por la labor de Compadre Gropper como se hace frecuentemente en casas japonesas. Solamente por la frente de la capilla que junta la casa, tres soportes han cedidos (fue construido de un templo japonés, enteramente de madera.)

Abajo en el valle, quizá un kilometro hacia la ciudad de nosotros, algunas casas de campesinos están ardiendo y los bosques al otro lado del valle están en llamas. Algunos de nosotros vamos allí para ayudar a controlar las llamas. Mientras tratamos de ordenar todo, una tempestad viene y comienza a llover. Sobre la ciudad, nubes de humo ascienden y oigo algunas pequeñas explosiones. Yo concluyo que una bomba incendiaria con una acción explosiva especialmente fuerte ha detonado en el valle. Algunos de nosotros vimos tres aviones a una altitud enorme sobre la ciudad al tiempo de la explosión. Yo mismo no vi ningún vehículo aéreo.

Quizá una media hora después de la explosión, una procesión de gente comienza a venir por el valle de la ciudad. La multitud se vuelve más numerosa continuamente. Algunos vienen por el camino a nuestra casa. Nosotros les damos primeros auxilios y los traemos dentro de la capilla, que hemos limpiado y hemos removido despojos en el tiempo medio, y los situamos a las esteras de paja que constituyen los pisos de casas japonesas para que puedan descansarse. Algunos tienen heridas horribles sobre las extremidades y la espalda. Las pequeñas cantidades de grasa que poseímos durante este tiempo de guerra fueron agotadas pronto para cuidar a las quemaduras. Padre Rektor que, antes de tomar sus ordenes sacerdotales, ha estudiado medicina, suministra a las personas lesionadas, pero nuestros vendajes y drogas son agotados pronto. Tenemos que estar contentos de depurar las heridas.

Más y más personas lesionadas nos vienen. Las personas menos lesionadas arrastran las que son lesionadas más gravemente. Hay soldados lesionados, y madres que traen niños quemados en sus brazos. De las casas de los granjeros en el valle vienen noticias: Nuestras casas son llenas de personas lesionadas y moribundas. ¿Pueden ayudar, a menos por tomar los casos peores?. Las personas lesionadas vienen de las secciones a la fuera de la ciudad. Vieron la luz brillante, sus casas se derrumbaron y enterraron las residentes en sus cuartos. Ellos que estuvieron al aire libre sufrieron de quemaduras instantáneamente, particularmente sobre las partes de cuerpo que fueron vestidas ligeramente o desvestidas. Numerosos incendios comenzaron que consumieron pronto el distrito entero. Concluimos ahora que el epicentro de la explosión estuvo a la fuera de la ciudad cerca de la Estación de Jokogawa, tres kilómetros de distancia de nosotros. Nos ocupamos de Padre Kopp que este mañana misma fue para celebrar misa a las Hermanas de los Pobres, que tienen una casa para niños a la fuera de la ciudad. No ya ha vuelto.

Cerca al mediodía, nuestra gran capilla y biblioteca son llenas de personas gravemente lesionadas. La procesión de refugiados de la ciudad continua. Finalmente, a casi una hora, Padre Kopp vuelve, junto con las Hermanas. Su casa y el distrito entero donde viven fue consumido por el fuego a la tierra. Padre Kopp sangra de la cabeza y el cuello, y tiene una grande quemadura sobre su palma derecha. Estuvo de pie delante del convento de monjas listo para ir a su casa. De repente, se dio cuenta de la luz, sintió la onda de calor y una grande ampolla formó sobre su mano. Las ventanas fueron arrancadas por la explosión en su vecindad cercana. El convento de monjas, también una estructura de madera hecha por nuestro Compadre Gropper, quedó ya pero pronto es notado que la casa está prácticamente destruida porque el incendio, que ha comenzado a muchos puntos en el barrio, viene más y más cerca, y no hay agua. Hay ya tiempo para rescatar ciertas cosas de la casa y para enterrarlas en un sitio libre. Entonces la casa es consumida por llama, y ellos luchan para volver a nosotros por la libera del río y por las calles ardientes.

Pronto vienen las noticias que la ciudad entera ha sido destruida por la explosión y que está ardiente. ¿Que han sido del Padre Superior y los otros tres padres que estuvieron al centro de la ciudad a la Misión Central y la Casa Parroquial? No hemos pensado en ellos hasta este tiempo porque no creímos que los efectos de la bomba circundaban la ciudad entera. También, no quisimos ir a la ciudad salvo si fuera extremamente necesario, porque pensamos que la población era grandemente perturbada y que podría vengarse a cualquier extranjero que ellos podrían considerar como espectadores maliciosos de su infortunio, o hasta espías.

Padre Stolte y Padre Erlinghagen van por el camino que está ya lleno de refugios y traen los que son gravemente lesionados que se han hundido cerca del borde del camino a la estación provisional en la escuela aldeana. Allí yodo es aplicado a las heridas pero son dejadas impuras. Ni ungüentos ni otros agentes terapéuticos son disponibles. Esos que fueron traídos a la casa se acostaban sobre el piso y nadie puede darlos mas atención. ¿Que podría hacer cuando nos faltan todas medidas? Bajo esas circunstancias, es casi inepto traerlos a la casa. Entre los transeúntes, hay muchos que están ilesos. En una manera insensata y vaga, perturbado por la magnitud del desastre la mayoría de ellos corren por todas partes y nadie conceptúa el pensado de organizar ayuda por iniciativa propia. Se ocupan del bienestar de sus familias propias. Se hizo claro a nosotros durante estos días que los Japoneses mostraron poco iniciativo, preparación, y destreza de organización por preparando para catástrofes que siguen su curso. Cuando nosotros los estimulamos a tomar parte en el trabajo de salvamento, hicieron todo gustosamente, pero hicieron poco por iniciativa propia.