# Logica

## Part 29

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[14]Quando se exâmina si las Sagradas Escrituras del Viejo Testamento son reveladas por Dios, se trata de averiguar una cosa de _hecho_. Las cosas de hecho _sensible_ en su raiz, solo se saben por la aplicacion de los sentidos; si la cosa es _insensible_, por la razon. Las dos concurren aquí iguales á probar que Dios ha revelado las Sagradas Letras. Los sentidos, quando uno no puede aplicar los suyos, porque se trata de cosas pasadas ó ausentes, hacen fe siendo agenos, con tal que en su uso se haya evitado el engaño. Cómo sabríamos que hubo JULIO CESAR, que fué muerto en el Senado: que hubo CICERON, y que fué asesinado en una Granja: que hubo AUGUSTO y otros Emperadores Romanos, si no creyésemos á los que nos lo aseguran, porque los vieron, conocieron, y trataron? La fe de las Historias, y la noticia de los tiempos pasados nos viene de esa manera. Sentemos ahora un hecho asegurado sin contradiccion por todo el mundo, es á saber, que hubo un Pueblo Hebreo reducido á pequeño recinto, si se compara con la extension de los demas Reynos: que este Pueblo es el mas antiguo que se conoce: que por una tradiccion constante antiquísima, perpetua, y general creia que solo habia un Dios, el qual habia hablado á sus Padres, á ADAM, que fué el primer hombre criado en el Paraiso, despues á NOE, ABRAHAM, MOYSES: que hizo con ellos el pacto de enviarles un Mesías reparador del género humano, miserable por la culpa del primer hombre: que comunicó á MOYSES la Ley, haciendo claros los mandatos que la torpeza del entendimiento y el desorden de la voluntad habian obscurecido: que envió á los Profetas, inspirándoles lo que debian decir á su Pueblo escogido para que caminase por las Vias del Señor: que señaló el tiempo en que habia de venir el Salvador del mundo á enseñarles el camino de su suma felicidad: que todas sus promesas y avisos los autorizaba con milagros estupendos, con que se manifestaba su gloria y la seguridad de sus inspiraciones: que todo esto lo tenian escrito en el Viejo Testamento, cuyos libros guardaban como venidos del Cielo, los miraban con sumo respeto, los tenian por regla indefectible de su conducta ácia Dios, y por cosa sagrada, que era delito profanar. Esta tradicion es digna de fe inviolable por quantos títulos prescribe la mejor Lógica.

[15] La antigüedad, la perpetuidad, la sucesion de tiempos no interrumpida, la condicion de los poseedores de esta tradicion, que fueron los Patriarcas y Profetas, varones santos, ilustrados, veracísimos, sumamente conformes entre sí, sin haberse opuesto los unos á los otros en la diversidad de tiempos, costumbres y países, los milagros confirmatorios de ella, y el exâcto cumplimiento de las promesas, son pruebas relevantes de su verdad divina, puesto que el conjunto de todas estas prerrogativas no cabe en la potencia humana. Júntense todas las Historias seculares, que comunmente llamamos _profanas_: véanse sus tradiciones las mas acreditadas y tales, que todos les dén fe sin disputa: cotéjense sus circunstancias con las del Pueblo Hebreo, y se hallará que apenas llegan aquellas á tener una parte de las pruebas que califican á estas. La doctrina de los Libros Sagrados, así en asuntos Históricos, como en Morales, es la mas pura y perfecta. Todos saben que los mas exâctos Historiadores Gentiles han escrito innumerables patrañas, de modo que PLINIO, haciéndose cargo de esto dice, que DIODORO dexó entre los Griegos de escribir cosas frívolas[a]. Pero quántos defectos halló nuestro VIVES en Diodoro[b]? El Abad CALMET, en la Disertacion que puso al principio de su Historia del Viejo Testamento, probó concluyentemente, que todas las Historias profanas están llenas de faltas y contradicciones, de manera que lo mas fixo de ellas es lo que han tomado de la Escritura Sagrada. En lo Moral, quien haya leido á LAERCIO, SEXTO, EMPÍRICO, PLUTARCO, CICERON, SENECA, donde se hallan los sentimientos de los Filósofos antiguos, verá, no Moral arreglada en ellos, sino monstruosidades y errores enormísimos. Digna es de leerse sobre esto la obra del P. BALTO, y la que escribió últimamente el P. CEILIER contra BARBEYRAC, en las quales podrán todos ver que los Santos Padres, como fieles seguidores de las Divinas Escrituras, son los Maestros de la Moral mas pura, y que los Sectarios modernos en sus escritos no hacen otra cosa que copiar á los Gentiles.

[Nota a: _Apud Graecos desiit nugari Diodorus._ Plin. _Hist. Nat. l. 1. praef. p. 5._]

[Nota b: Vives _de Caus. corruptar. art. lib. 2. pag. 370._]

[16] Es tambien conseqüente á la pureza de la doctrina, y prueba de su Divino origen el culto, adoracion y respeto á Dios, que se prescribe en las Sagradas Letras. No se puede ver mayor humiliacion del ánimo delante del Señor: qué súplicas y oraciones tan fervorosas, qué lágrimas, qué esperanzas y sumisiones, qué reconocimiento del supremo dominio de Dios sobre las criaturas no se descubren en el culto y adoraciones del templo. Si bien se mira, no pueden los hombres con mas pureza manifestar su pequeñéz, su miseria, su esperanza, sus votos, sus ánimos, enderezándolo todo á reconocer la grandeza, magestad, clemencia y misericordia del Todo-Poderoso. El culto Gentílico á los Dioses era inmundo, vano, sacrílego, y mezclado de mil impurezas, como consta de las historias de ellos. Se sacrificaban los hombres: se llenaban los Altares de sangre: no acompañaba la humildad á las súplicas, ni iban conformes el corazon y la lengua.

[17] No hay Nacion, por bárbara que sea, que no tenga Religion, porque están plantadas en el corazon de todos los hombres las semillas de ella. El Padre ACOSTA, en su Historia Natural de las Indias, pinta los antiguos Moradores de la Nueva España, como gente sin Religion alguna[a]; mas creo que se engaña, y que es fundada la impugnacion que en esto le hace CUMBERLAND, á quien siguen otros Ingleses[b]. Ni hay que fiarse de las relaciones de los Viageros, pues no siempre averiguan las cosas de espacio, ni las dicen como ellas son, sino segun las entendieron, como lo han notado con sagaz advertencia los que no se dexan sorprender de las novedades[c]. Júntense todas las maneras gentílicas y bárbaras de adorar la Divinidad, y cotéjense con la dignidad y pureza del culto que prescriben las Sagradas Letras, y se verá que aquellas vienen de los hombres, estas de Dios. No es de poca consideracion el empeño con que las Santas Escrituras condenan la idolatría, y enseñan á reconocer y adorar un solo Dios, para entender que así como el culto de muchos Dioses nació de la ignorancia y malicia de los hombres, el conocimiento y adoracion de un solo Dios verdadero, Hacedor de todas las cosas, viene del Cielo.

[Nota a: Acost. _Hist. de las Ind. lib. 7. cap. 2. pag. 453_.]

[Nota b: Cumberl. _Ley Natur. Discurs. prelimin. §. 2. pag. 3. y 4_.]

[Nota c: _Vease_ Valsecchi _lib I. cap. 9. §. 2. y sig. pag. 122_.]

[18] Todas estas consideraciones hacen, no una demostracion, sino un cúmulo de demostraciones, claras, evidentes, y certísimas, de la Divina inspiracion de los Libros Sagrados. En efecto, PEDRO BAYLE, sin embargo de su Pyrrhonismo, no se atrevió á negar que las Santas Escrituras llevan consigo los caractéres de la Divinidad[a]. A todo esto debe añadirse la creencia y autoridad de la Iglesia, que es indefectible. La Iglesia Christiana empezó con el mundo. En el Viejo Testamento estuvo en figura. Cumplióse todo en Jesu-Christo, á quien se enderezaban las promesas de Dios, los votos de los Patriarcas, las predicciones de los Profetas, y la creencia del Pueblo encubierta en las ceremonias legales. Esta Iglesia, continuada desde el principio del mundo hasta nuestros dias, sin interrupcion, con una misma creencia, reconociendo un mismo Reparador del género humano, un mismo Mesías libertador de su Pueblo, mirándolo en la Ley antigua como prometido y venidero: adorándolo en la Ley nueva como el Autor de la salud y Redentor, en quien se han cumplido todas las promesas y vaticinios, es un cuerpo sin igual en todo el Orbe; cuyo nacimiento, continuacion, perpetuidad, duracion, verdad, y permanencia, propuestas y explicadas en las Escrituras del Viejo Testamento, y confirmadas en el Nuevo con tan relevantes pruebas de conexîon, enlace, orden y credibilidad, que no hacen mas certeza las de la Geometría, arguyen evidentemente un origen divino, una sabiduría infinita, y una mano sumamente poderosa que la sostiene. ¿Qué Nacion hay, ó Provincia, ó Reyno, que por grandes que hayan sido sus aumentos, no haya venido á la decadencia? ¿Qué Gobierno, República, ó Monarquía podrá señalar y probar origen tan antiguo con unas mismas leyes, creencia, y costumbres en lo substancial? Un poco de letura de Historia hará ver á qualquiera la inconstancia de los Reynos, la caida de los Imperios mas poderosos, la mutabilidad de las Monarquías mas florecientes, porque así lo trae consigo la condicion humana. Quando á vista de estas mutaciones observamos, que la Iglesia Christiana permanece desde el principio del mundo, siempre la misma en sus fundamentales leyes, doctrina, y ordenamientos propuestos en los Libros Sagrados, sin variedad en la creencia, y sin que la hayan alterado la succesion de tantos siglos, tantas persecuciones como en todos tiempos ha experimentado; quando al mismo tiempo vemos, que quanto han establecido los Filósofos por el uso de la razon, está lleno de dificultades, contiendas, contradicciones, mudanzas, instabilidad, y errores, ¿quién habrá que no conozca que la Religion publicada en las Sagradas Escrituras no puede venir de los hombres establecedores de cosas caducas, sino de un Dios eterno, é inmutable? La Iglesia, pues, que nos asegura la Divinidad de las Escrituras, es un testimonio irrefragable de las revelaciones de ellas. Guarda la Iglesia estos santos Libros, los conserva, los sigue, cree su doctrina con uniformidad, y es fiel depositaria de sus verdades. Si todos los hombres se convienen en un principio de razon, no pueden engañarse, porque aquello en que todos concuerdan es preciso que sea verdadero. Dios es Autor de la revelacion como de la razon; su Iglesia, este Pueblo escogido, que se conviene sin discordia en la creencia de las Divinas Letras, no puede padecer engaño, ni puede decirse de ella que en esto puede errar, sin ofender la infinita veracidad de Dios, que ni puede engañarse, ni engañarnos.

[Nota a: Bayl. _Diccion. Crític. artícul._ Acosta _tom. I. pag. 71 y artícul._ Beaulieau _tom. I. pag. 522. artícul._ Manichees _tom. 2. pag. 2026_.]

[19] Hemos probado hasta aquí la necesidad de la revelacion y su exîstencia: resta ahora satisfacer algunos reparos de los Sectarios. Dicen que MOYSES en sus leyes no señala otras penas á los transgresores que las temporales, sin hablar de la pena eterna en los Libros sagrados, que salieron de su mano, cuyo silencio arguye que no tuvo conocimiento, ni revelacion de ella. Este reparo ya es antiguo, pues le satisfizo S. AGUSTIN escribiendo contra PELAGIO. Es así que Moyses en sus leyes al Pueblo Hebreo no habló del castigo de la otra vida; pero no se arguye bien por eso, que ni él, ni su Pueblo lo creian. Este es argumento negativo, tomado del silencio de Moyses. En buena Lógica el argumento negativo para hacer prueba, entre otras cosas pide, que el sugeto que calló la cosa pudiese y tuviese necesidad de decirla. El Pueblo se gobierna mas por los sentidos que por la razon: los bienes sensibles le atrahen, y los moles sensibles le hacen temer, y le contienen. Moyses, que era Legislador, y conocia muy bien estas cosas, no hallaba necesario obligar á su Pueblo á la observancia de sus Leyes por unas penas, como las de la otra vida, que este miraba como de lejos, y que no le harian viva impresion, aunque las creyese. Aun en los que tenemos la dicha de recibir la Fe con el Bautismo, suelen hacer mas impresion las penas temporales que las eternas. Fuera de esto débese el Pueblo Hebreo mirar con dos respetos, ó como una Nacion particular gobernada por sus propias Leyes, ó como un Pueblo en quien estaba depositada la verdadera, Religion. como que era el que conocia y adoraba á un solo Dios. Quando Moyses establecia las Leyes de su gobierno temporal, no imponia otras penas que las mundanas; pero por lo que tocaba la Religion tenia este Pueblo creencia del premio y castigo eternos por la tradicion de sus mayores, y no era necesario acordarlas, al modo que sucede entre nosotros; pues las leyes patrias solo nos amenazan con penas y castigos de este mundo, aunque creemos las que Dios tiene reservadas para el otro. Este conocimiento del Pueblo Hebreo se manifestó despues mas claramente por los Profetas, y aun antes por lo que dice JOB; bien que su total luz se reservaba para Jesu-Christo, que como hijo de Dios, puso en claro el Reyno de los Cielos, entendido con algunas sombras por los antiguos Judíos, é ignorado enteramente de los Filósofos. Este punto le han satisfecho plenamente algunos Escritores Católicos, que lo tratan de propósito, entre los quales es muy señalado LUIS VIVES[a]. Un resumen de sus pruebas se puede ver en VALSECCHI, Dominicano[b]; y en el Diccionario Antifilosófico, escrito para responder al Diccionario Filosófico de Mr. de VOLTAIRE, que tomando de otros Sectarios este argumento, ha tirado á promoverle[c]. JUAN SPENCERO, Ingles, Escritor moderno de las Leyes y Ritus de los Hebreos, trata este punto muy de propósito, y pone razones y pruebas eficaces de los motivos que tuvo Moyses para no proponer á su Pueblo otras penas que las temporales, aunque era cierta en ellos la noticia de las eternas[d]. Debiera Mr. VOLTAIRE, si impugnase con buena fe, hacerse cargo de las pruebas de un Escritor tan célebre contra sus aserciones; mas visto es, que en esto siguió su estilo de decir las cosas, de no probarlas, y de asegurarlas con los mismos extremos, que si las hubiera probado.

[Nota a: Vives _de Veritat. Fidei Christ. lib. 3. pag. 414._]

[Nota b: Valsecchi _de Fundament. Relig. lib. 2. cap. 10. §. 5. pag. 214._]

[Nota c: _Dictionair. Antiphilos. articl._ Moys. _tom. 2. p. 43._]

[Nota d: Spencer. _de Legib. Hebraeor. lib. 1, cap. 4. tom. 1. pag. 41_.]

[20] Otro argumento contra la Divinidad de las Sagradas Escrituras hacen los Sectarios, sacado del culto divino prescrito en ellas, y practicado por la Iglesia; pues todas las ceremonias del templo las tienen por gentílicas y profanas, muy distantes de poder venir de Dios. Fuera increible el furor, que subministra las armas á estos impugnadores de la verdadera Fe, si no lo viésemos en tantos libros como esparcen, y no respiran otra cosa que odio y aversion á la Religion Christiana. Faltan aquí á una máxîma fundamental de Lógica, pues hablan decisivamente de lo que no estan bastantemente instruidos. Quieren gobernarlo todo por su Filosofía, y les falta la Teología, sin la qual no pueden dar un paso asegurado en estas materias; y ya que no quieran la Escolástica, debieran á lo menos estar versados en la _Polémica_. ¿Cómo han de impugnar lo que no saben? ¿Cómo han ver claramente la conexîon de lo que aseguran con los principios fundamentales del juicio, si los ignoran? Las ceremonias que usa la Iglesia, unas sacadas de los Libros Sagrados, otras instituidas por ella para mayor culto de Dios, son exâctísimas, y las mas á propósito para una casta y sincera adoracion de la Divinidad. Si se introducen abusos, se han de condenar estos, mas no el buen uso.

[21] La Iglesia solo sale fiadora de sus establecimientos santos, y arreglados á la razon y á la Religion: si estos establecimientos los practicaran los Angeles, todo sería puro; pero como son los hombres los que los exercitan, se mezcla alguna vez en ellos lo humano. La Iglesia tolera muchas cosas, que no las aprueba. Quando son opuestas á la Fe, ó las buenas costumbres, no calla, antes bien corrige, é increpa con toda paciencia y doctrina. En lo demas corrige los abusos, segun lo permiten los tiempos, la oportunidad, y la prudencia. Si por estos abusos se hubiera de hacer juicio de las cosas, fuera menester arrancar todas las viñas para que no hubiera beodos, quitar el comercio para evitar las fraudes, abolir los juzgados para que no hubiera injusticias. Esto es lo que enseña la buena razon gobernada de la Lógica: lo demas son extravíos del furor y de las pasiones. Las ceremonias judaicas son en dos maneras: unas se enderezan á manifestar la sumision, humildad, amor, y reverencia, con que el hombre ha de adorar á Dios: otras son significativas del Mesías, que esperaban, y estas le representaban en figura. Las primeras han quedado en la Iglesia Christiana, porque son puras y santísimas: las otras se han extinguido, porque su uso fuera falso, y su significacion engañosa, por haberse cumplido en Jesu-Christo con toda realidad lo que ellas manifestaban en imagen y en sombras.

[22] Sobre el tiempo en que se acabaron y se declararon mortíferas estas últimas ceremonias judaicas, si fué quando Jesu-Christo dixo en la Cruz: _Consummatum est_[a], ó fué quando los Apóstoles juntos en Concilio en Jerusalen dixeron: _Visum est Spiritui Sancto & nobis ut abstineatis à sanguine & suffocato_[b], hubo una gran contienda entre S. GERÓNIMO y S. AGUSTIN, defendiendo cada uno su parte, sobre lo qual se escribieron algunas Cartas muy dignas de ser leidas; pues se puede aprender en ellas la disciplina del primer siglo de la Iglesia, y la moderacion con que se han de tratar los Escritores quando son de opiniones y pareceres contrarios. Los Christianos, ademas de las ceremonias, que hemos dicho, que conservaban de los Hebreos, tomaron algunas de los Gentiles donde predicaban el Evangelio, y eran aquellas que miraban á Dios y no tenian mezcla de idolatría, error, ni supersticion. Las tomaban santificándolas, christianizándolas, y haciendo que con buen uso se enderezasen al verdadero Dios las mismas, que con abusos se dirigian á los ídolos, al modo que nos aprovechamos de algunas máxîmas de los Filósofos Gentiles, christianizándolas, y haciéndolas servir á la verdadera Religion, como que las sacamos de injustos poseedores para hacerlas justamente nuestras. ¿No tomamos cada dia estilos y costumbres de las naciones extrañas, haciéndolas propias? Oxalá que en esto imitásemos la prudente conducta de la Iglesia, que solo ha tomado lo mas puro, y lo que puede servir á mayor gloria y culto del Dios que veneramos.

[Nota a: Joann. _cap. 19. vers. 30._]

[Nota b: _Act. cap. 15. vers. 28. & 29._]

[23] Nuestro PEDRO CIRUELO compuso una Obra excelente sobre el uso y significacion de los ritus y ceremonias Eclesiásticas. Despues trató este punto el Cardenal BARONIO. El Autor del precioso libro: _Methodus legendorum Ecclesiae Patrum_, explicó muy bien este asunto, y últimamente el Papa Benedicto Decimoquarto en su Obra _de Sacrificio Missae_. MIDLETON hizo un viage á Roma para impugnar mas á su gusto las ceremonias de la Iglesia Católica. Iba bien preocupado de las turbulentas prevenciones de su País en materias de Religion. La Filosofía gentílica era su guia, y en lugar de librarse de las preocupaciones, se arraigó mas en ellas, y disparó un escrito contra las ceremonias lleno de agitacion y de amargura. Si antes de tomar la pluma hubiera leido de espacio los Autores citados, que han profundado esta materia, y hubiera pesado las razones con buenas noticias de la Teología, se hubiera hallado mas bien dispuesto á tratar este punto, y pudiera haberse gobernado con mejor Lógica.

[24] El mayor argumento que creen hacer los Sectarios contra las Sagradas Escrituras es la contrariedad, que ellos hallan entre los Misterios Sagrados y los milagros con la razon; pues siendo esta de Dios, y no pudiéndose contradecir, no se han de tener por reveladas las cosas que se oponen á ella: de aquí deducen, que no ha de haber mas que la Religion natural; es decir, la que alcanza el hombre por la naturaleza gobernada de la razon, y que lo demas es fingido y arbitrario. Este es el sistema dominante de nuestros dias, explicado con el nombre de _Naturalismo_, y el mas pernicioso, porque el _Atheismo, Deismo_, y _Materialismo_ caminan con sus errores á cara descubierta: los _Naturalistas_ los siguen con disimulo. No se les cae de la boca el adorable nombre de Dios: explican algunos de sus soberanos atributos: aprueban muchas de sus divinas perfecciones, que es todo lo que alcanza la flaca razon; pero lo demas, que se sabe por pura revelacion, lo niegan todo, que es lo mismo que destruir de todo punto la Religion[a]. Ya hemos visto que la razon no basta para conocer, amar y adorar á Dios dignamente: que la revelacion es necesaria para acompañar y dirigir la razon á fin de caminar con acierto: resta mostrar ahora que los mysterios y milagros que las Sagradas Escrituras nos proponen no son contrarios á la razon. Confesamos que los sacrosantos Mysterios de la Trinidad y Encarnacion, como otras verdades reveladas, son superiores á toda razon, pero negamos que sean contrarias á ella.

[Nota a: _Inde enim est quod qui_ Naturalistae _vocantur ita studeant Theologiae naturali ut revelatam prorsus contemnant, aut saltem insuper habeant_.... Naturalistae, _enim sunt qui Theologia naturali contenti revelatam vel rejiciunt, vel saltem cognitu minus necessariam judicant_. Wolf. _Theolog. natur. proleg, §. 19. & 20. pag. 11_.]

[25] Tiene la Religion sus principios y máxîmas fundamentales, como los tiene cada una de las Artes. Estos principios son superiores á la comprehension natural; pero se conforman muy bien con ella, porque se fundan en la omnipotencia, bondad y misericordia de Dios, que no se oponen á la razon. Conoce el juicio, que Dios _puede_ infinitamente mas de lo que el hombre puede alcanzar. Con este principio de luz natural se compone muy bien lo prodigioso de los mysterios y de los milagros, de modo que no se puede dudar racionalmente que Dios los pueda hacer, sino si los ha hecho, y esto lo tenemos probado ya en los argumentos antecedentes. El pecado original y sus resultas, la reparacion del género humano por Jesu-Christo, la vida eterna con premio de los buenos y castigo de los malos, junto con los mysterios, institucion de Sacramentos, y otros dogmas conexôs con estos, son las verdades fundamentales de la Religion Christiana. Son superiores á la razon, porque esta por sí sola no las puede alcanzar, por ser de orden sobrenatural; pero no la destruyen ni se oponen á ella, antes bien la fortalecen, ilustran, y sosiegan. Si el hombre considera las miserias y penalidades que le afligen, y sabe que son resultas del pecado original que contaminó á todo el género humano, queda satisfecho, porque alcanza con la luz de la revelacion lo que su debil razon no podia penetrar.

