Part 2
[7] Resta ahora para el entero conocimiento de lo que escribimos en esta Lógica dar una breve noticia de la Lógica antigua y moderna, y mostrar la utilidad que se puede sacar de los Autores principales que las han tratado. Los Griegos, como fundadores de esta Arte conviene leerlos, aunque con la reserva de no dexarse impresionar de sus máxîmas; porque hablando en general es certísimo, ni lo puede negar ninguno que se entere de ellas, que entre algunas cosas muy buenas mezclaron muchas otras vanísimas. Son pocos los escritos Lógicos que han quedado de los Griegos antiguos: las mas de las noticias las tenemos por Diógenes Laercio, Sexto Empírico, y Plutarco, que siendo muy inferiores en el tiempo, no nos dexan del todo asegurados de la doctrina de aquellos Filósofos. Los que leyendo una cosa en estos Griegos, ó en los Autores Latinos mas calificados, como Ciceron, Lucrecio, &c. se la creen por sola la autoridad de estos insignes Escritores, ó son preocupados ó poco Lógicos. De Platon y Aristóteles nos han quedado bastantes escritos para poder formar concepto de su Filosofía. Platon no escribió de propósito de la Lógica, dando preceptos de ella, solo sí habla de la Dialéctica, y en algunas ocasiones culpa á los que abusan de ella, como se vé en su Diálogo [Griego: _Sophista_] _Sophista_, y en el _Protágoras_, y en el _Euthydemus_. Aristóteles no solo trató de propósito de la Lógica en los libros que arriba hemos propuesto, sino que si se juntan sus reglas y preceptos con los fragmentos de los Estoicos y otros Griegos, que por el general consentimiento de sus discípulos sabemos que fueron de ellos, me atrevo á asegurar que, en tanto como quieren lucir los modernos de siglo y medio á esta parte, no se halla en ellos una sola máxîma propia de la Lógica, que no se encuentre ya en los antiguos. Los Romanos despues que dieron entrada á los Griegos y con ellos á las Artes, cultivaron mucho la Retórica, Historia, Poesía; mas no la Lógica, ni la Física, ni otras partes de la Filosofía. La Éthica en quanto conducía á la formacion de las Leyes para su gobierno, y la policía para su bien estar, tambien la cultivaron bastante; pero de los demas estudios Filosóficos no se cuidaron mucho. Aun los Escritores del siglo de Augusto (que llaman siglo de oro) si bien se miran, son pocos los asuntos filosóficos que mezclan en sus Obras. Lucrecio, que escribió de propósito de Filosofía, escogió el peor de todos los sistemas Griegos que fué el de Epicuro, dorando con la elegancia y pureza de su lenguage las impiedades y errores mas enormes. Conviene tomar á estos Escritores por norma para la Historia, Poesía, Eloqüencia, y estas Artes gramaticales: conviene tambien observar su gobierno y policía para tomar lo que sea bueno, puesto que en estas cosas mezclaron algunas otras que no se deben recibir; pero para la Lógica y demas partes de la Filosofía no son de gran consideracion. En los primeros siglos de la Iglesia conviene distinguir la Lógica de los Gentiles de la de los Christianos: aquellos estaban divididos en varias sectas, de suerte que se volvieron á renovar la de Pytágoras, Platon, Aristóteles, como saben los que estan instruidos en la Historia filosófica: estos hicieron poco caso de la Lógica de los Filósofos, porque siendo su conato el de instruirse á sí y á los demas en las verdades de la Religion Christiana, se cuidaban muy poco de la Filosofía Gentílica, gobernándose por el exemplo del Apostol, que dice, que su doctrina y predicacion no consiste en persuasiones de la humana sabiduría, sino en las luces indefectibles de Dios. Así que los Padres de los primeros siglos fueron Eclécticos, tomando de todos los Filósofos lo que hallaron razonable y á propósito para ilustrar la doctrina revelada; y viendo que los Gentiles para oponerse á los Christianos abusaban de la Lógica de Aristóteles, hicieron tambien contra ella varias invectivas, que recayendo sobre el abuso, estan muy bien fundadas, como lo he mostrado con extension en mi _Discurso de la aplicacion de la Filosofía á los asuntos de Religion_.
[8] Con la entrada de los Bárbaros en estos Reynos, y la destruccion del Imperio Romano, se acabaron en el Occidenta las Lógicas de los Griegos, y tambien se fueron perdiendo las demas Artes, no dominando otra cosa que el espíritu guerrero y la barbarie. En el siglo séptimo (siglo de ficciones por haberse en él entregado muchos á fingir libros de todas clases) por ser muy grande y bien fundada la fama de San Agustin, y haber dicho este Santo Doctor en sus Confesiones, que habia escrito una Dialéctica, no faltó quien tomando su respetable nombre publicase una Dialéctica, la qual domino siglos enteros en los Estudios. Los Padres de San Mauro en la famosa edicion que han hecho de las Obras de San Agustin, han impreso esta Dialéctica en el tomo primero, poniéndola, como lo merece, entre los apócrifos, atribuidos á este Santo Padre. Desde ese tiempo hasta que se fundó la Escuela de París, que fué la madre de todas las otras, se hallaban los Estudios solo en el Clero, porque estaban reducidos á la enseñanza que se daba en algunas Iglesias Catedrales, y en los Monasterios, por donde somos deudores al Clero, y por la mayor parte á los Religiosos, de habernos conservado el estudio de las Artes y Ciencias, así divinas como humanas, en siglos tan obscuros y tan incultos. Despues, siendo tan grande la dominacion de los Moros dedicados al estudio de Aristóteles, entre los quales se señaló el Español Averroes, de quien hemos hecho crítica en el _Discurso del Mecanismo_, por la comunicacion que tenian con los Christianos, fué facil que en general reynase una misma Filosofía. Así que en los Estudios públicos se dió entrada á la Filosofía de Aristóteles. La comunicacion de estudios entre los Christianos y los Árabes es uno de los puntos mas intrincados y mas dignos de averiguarse en la Historia Literaria. En otro escrito pienso aclarar este asunto, segun lo permite la escasez de noticias de aquellos tiempos. A los principios se recibió la Lógica Aristotélica y demas partes de su Filosofía con harta templanza, pues se contentaban con aprender el texto de Aristóteles y el comentario de Averroes. Andando el tiempo se fué viciando la Dialéctica de manera, que la fueron reduciendo á un infinito número de qüestiones pueriles, arbitrarias, y de ninguna substancia sostenidas con el título de sutilezas. PEDRO HISPANO el antiguo, Religioso Dominico, reduxo á compendio los libros Lógicos de Aristóteles, y los intituló _Súmulas_ en el siglo décimotercio. Viciaron esta obra con tantos comentarios impertinentes algunos Escritores de aquel tiempo, que con ser ella reducida, no alcanzaban dos años para instuirse la juventud en la Dialéctica. Esto obligó á otro PEDRO HISPANO mas moderno, Clérigo y Teólogo insigne, á enmendar las Súmulas, cuya obra ilustró con Comentarios muy buenos y muy breves nuestro PEDRO CIRUELO, natural de Daròca y Canónigo de Salamanca, uno de los hombres mas bien instruidos en todo género de buenas letras, que tuvo el siglo décimosexto. Estas Súmulas con el Comentario de Ciruelo, son excelentes, y por ellas puede qualquiera instruirse en lo principal de la Lógica de Aristóteles, y entender muy bien el texto de este Filósofo. Nada de esto bastó para contener la sofistería de los Dialécticos de las Escuelas, pues cada dia iba creciendo con nuevas cavilaciones. Los _Quodlibetos_, el _incipit desinit_, el argumento de _asinus super ab asino_, y otras monstruosidades de los siglos trece y catorce, junto con las escandalosas reyertas de los Realistas y Nominales, volvieron de todo punto despreciable la Lógica Escolástica. Por los años de 1315 floreció el famoso FRANCISCO MAYRÓ, Religioso Franciscano, discípulo de Escoto, y, segun la costumbre de aquellos tiempos de poner títulos pomposos á los literatos insignes, conocido con el nombre de _Doctor iluminado_. Este introduxo en las Escuelas de París la costumbre, que aun hoy se mantiene en todas partes, de defender conclusiones públicas. Poníase los Viernes de cada semana en el Verano, desde salir el Sol hasta ponerse, en un lugar público, dispuesto á responder á quantos argumentos quisiesen hacerle los concurrentes, sin comer, ni beber, ni descansar en todo el dia. Este estilo, que tenia mucho de bárbaro, y de que han quedado siglos enteros vestigios harto claros en algunas Universidades, agradó á las gentes de aquel tiempo, hechas á oír disputar sin término, y sofisticar sin límites. Es increible quánto se acrecentó con esto la contienda entre los Dialécticos, quántas qüestiones vanas se aumentaron, quánto se corrompió la Lógica. No es esto condenar el estilo de defender conclusiones públicas, porque el método de las Escuelas de disputar en forma sylogística no lo tenemos por malo, como se prueba en esta Obra tratando del _método_, sino dar á entender, que se han introducido con este motivo abusos intolerables en el método Escolástico, que purificado y libre de los excesos, es muy á propósito para el exâmen de la verdad. Así que conviene distinguir en las Escuelas las materias que se tratan, del método de disputar. Entre las materias es cierto que se tratan cosas vanísimas y asuntos aereos mezclados con otros que pueden ser útiles, porque no todo lo de las Escuelas es malo: el método, como hemos dicho, si se guardan las reglas que sobre él hemos puesto en esta Lógica, le tenemos por él mas acomodado al adelantamiento de las Artes y Ciencias. En los siglos décimoquinto y décimosexto con la renovacion de las letras parece que habian de mejorarse estos Estudios; mas no fué así, porque en tiempo de Luis Vives estaban muy dominantes estas inepcias, como se ve en la grandísima impugnacion que hizo de ellas en sus libros _de las Causas de la corrupcion de las Artes_. Nuestro Cano dice: "¿Quién habrá que pueda tolerar las disputas de los universales, de la analogía de los nombres, de lo primero que se conoce, del principio de individuacion (así lo intitula), de la distincion entre la quantidad y la cosa en que se halla, de lo máxîmo y mínimo, de la intension y remision, de las proporciones y grados, y de otras seiscientas á este modo, que yo sin ser de ingenio muy tardo, con haber gastado no poco tiempo y diligencia en entenderlas, no las he podido comprehender? Estaría corrido de decir que no lo entiendo, si lo entendieran aquellos mismos que tratan de estas cosas[a]." Todavía en los tiempos siguientes se aumentaron las qüestiones Escolásticas en tanto número, que si Cano las volviera á ver habia de quedarse atónito. Hanse formado despues dos partidos tan opuestos entre sí, que basta que en qualquiera qüestion afirme el uno una cosa para que la niegue el otro; y así se ve que no han dexado nada estable, ni hay cosa ninguna que no la hayan reducido á qüestiones de partido puramente contenciosas é interminables.
[Nota a: Cano _de Loc. Theol. lib. 9. cap. 7. pag. 297. edicion de Salamanca_.]
[9] Estos desórdenes de la Filosofía Escolástica han traido la mudanza que en los Estudios Filosóficos han hecho los modernos. Como hoy estan en tanto séquito sus Lógicas, es preciso manifestar aquí el valor de ellas, y para esto es necesario sentar primero dos cosas: la una, qué adelantamientos han hecho en la Lógica (el exâminar esto en las demas partes de la Filosofía se reserva para otra obra): la otra, que muchos de los Lógicos modernos trasladan á la Religion las imperfecciones de la Lógica Escolástica, y á veces toman de ahí motivo para hacer desprecio de las cosas mas sagradas sin considerar que la Religion Christiana tiene sus principios y verdades fundamentales independientes de toda Lógica, y que esta, aun siendo la mejor, solo puede servir para ilustrar el entendimiento enseñándole á cautivarse en obsequio de la Fe. Para esto segundo he compuesto el Discurso que va al fin de esta Lógica: aquí voy á descubrir quánto pueden aprovechar las Lógicas de los modernos. Para mayor claridad conviene entre estos distinguir los principales Autores, que entre los mismos modernos se tienen por originales, de los que no han hecho otra cosa en la substancia que seguir las pisadas de estos. Entre los primeros contamos á Bacon de Verulamio, Cartesio, Gasendo, Mallebranche, y Lock. En los segundos entran el _Arte de pensar_, L'Clerc, Wolfio, Purchot, Corsino, Brixîa, el Genuense, Vernei, y otros de esta clase. Antes de hablar de los fundadores del Modernismo prevengo, que yo los miro como Escritores dignos de respeto y merecedores de que se guarde con ellos la cortesía que deseaba Quintiliano quando dixo _de tantis viris modestè pronuntiandum_[a]; pero habiendo sido hombres expuestos á defectos é imperfecciones, hay lugar tratándose del exámen de la verdad, en cuya posesion tiene tanto interes el género humano, como que es heredamiento que le viene del Cielo, para averiguar la realidad y solidéz de sus máxîmas, á fin de aprovecharnos de las bien fundadas, y desechar las que no lo estuviesen. Así que, dexando en su valor las personas, hablarémos con libertad de sus opiniones.
[Nota a: Quinct. _Inst. Orat. lib. 10. c. 1. t. 2. p. 885. edic. de Leyden de 1720._]
[10] FRANCISCO BACON, Conde de Verulamio, gran Chancillér de Inglaterra, á los principios del siglo decimoséptimo se manifestó al público como reformador de la Filosofía. Publicó muchas Obras, entre las quales son dos las mas señaladas, es á saber: los nueve libros _de la Dignidad y aumento de las Ciencias_: y los dos _del Nuevo órgano_. Publicó tambien _la Historia de la vida y de la muerte: la Selva de las Selvas, ó Historia natural_ en diez centurias: un tratado que intitula _Sermones fideles_, ó _interiora rerum_: un libro _de Sapientia veterum: la Historia del Reynado de Henrique Séptimo, Rey de Inglaterra_, y algunas otras cosas de menor consideracion. No se puede negar que en todo el conjunto de estas Obras hay algunas cosas preciosas, y otras muchas que no lo son tanto; pero juntas descubren un ingenio perspicaz, una imaginacion fecunda, un juicio regular con mucho amor á las novedades, y algun espíritu de singularidad. De Lógica no hizo tratado ninguno; solo sí manifestó muchas veces la poca solidéz y firmeza de la Dialéctica de las Escuelas. Del sylogismo dice[a]: _que pudiendo ser util en la Ética, Política, en las Leyes, y aun en la Teología, no aprovecha para las cosas físicas, donde no se ha de convencer con argumentos, sino con obras de la naturaleza_. Por esto aprobó la _induccion_, no la de los comunes Dialécticos, sino la bien correcta y purificada. Mas siendo cierto que toda induccion es un sylogismo encubierto, que facilmente se puede reducir á sylogismo claro, se ha de tener por de poca consideracion esta mudanza. No sé con qué fundamento, quando hace Gasendo enumeracion de las Lógicas antiguas y modernas hasta su tiempo, puso un capítulo de la Lógica de Verulamio, pues la doctrina que allí propone no pertenece á la Lógica, sino á la Física, Metafísica, y otras partes de la Filosofía, de las quales se valía Verulamio, segun los asuntos que trataba. No hay que hacer mencion aquí de este mismo estilo guardado por Vernei, conocido con el nombre de Barbadiño, en la enumeracion de las Lógicas modernas, pues en esto no hizo otra cosa que copiar á Gasendo. En la obra _de Augmentis scientiarum_ muestra los defectos que se cometen en la profesion de las Artes, propone algunos medios para adelantarlas, y manifiesta los estorbos que han tenido las Ciencias para su acrecentamiento. Este mismo asunto habia tratado antes nuestro Español Luis Vives en sus dos tratados _de Causis corruptarum artium_, y _de tradendis disciplinis_, con la diferencia que Vives estuvo íntimamente instruido en todas las partes de la Filosofía y demas Facultades que trata; pero Verulamio no tenia una instruccion tan fundamental, porque confunde los asuntos de una Ciencia con los de otra con mucha freqüencia, haciendo tantas particiones y miembros en ellas, que ademas de no convenirles todas las divisiones, sirven de mucha confusion. Los principales argumentos y pruebas del atraso de las Artes que trae Verulamio, los puso Vives de manera, que si se cotejan estos dos Escritores, se verá que Vives fué el original de Verulamio. En el _Novum organum_, obra que destina Verulamio á los aumentos y perfeccion de la Física, se propone el designio de mostrar, que en el exámen de la naturaleza se ha de proceder por el camino de la observacion, como fundamento de los conocimientos bien reglados, que haciéndolo al contrario, queriendo aplicar las nociones mentales á la naturaleza, se yerra el camino. Esta máxîma certísima, que es el fundamento de su Obra, compuesta de ciento y ochenta y dos Aforismos, se comprueba con varios argumentos, que conspiran á hacer los Físicos experimentales, y apartarlos de los sistemas. ARISTÓTELES, no una vez sola, sino muchas, enseñó esto mismo, porque quería que la experiencia fuese el fundamento del exámen de la naturaleza; pero añadía que este exámen no merece el nombre de ciencia, hasta que las cosas averiguadas por la observacion fuesen reducidas á clases generales por las nociones del entendimiento, con las quales se pudiesen difinir, dividir, y demostrar, á lo qual llamaba _Ciencia_. A la verdad, si bien se mira, el primer método puede hacer físicos empíricos: el segundo racionales. Lo que se debe alabar en Verulamio es, que habiéndose puesto en las Escuelas todo el cuidado en valerse de las nociones mentales para las cosas físicas, mostró que no era este el camino verdadero de adelantar en el estudio de la naturaleza, en el qual no se dará paso seguro, si no va adelante de todo la observacion. Todos alaban mucho la Historia de Henrique séptimo que escribió Verulamio, porque fué Palaciego; experimentó varias fortunas, y penetró los designios de su Corte. No se celebran tanto los demas tratados, porque _la Historia de los Vientos_[b], _la de la vida y la muerte, lo del fluxo y refluxo del mar_, ademas de contener algunas credulidades de cosas mal averiguadas, muestran que no reduxo á la práctica con toda exâctitud los Aforismos de su _Nuevo órgano_. En el tratado que intitula _interiora rerum_ escribió muchas máxîmas de Ética, Política, y Económica, sacando algunas de ellas de MIGUEL DE MONTAÑA, y NICOLAS MAQUIABELO; bien que las adornó con lo que le habia sugerido su propria meditacion. No ha parecido bien á algunos hombres doctos que VERULAMIO quitase de la Física la averiguacion de las causas finales, siendo indubitable que bien comprehendidas aprovechan mucho para entender la naturaleza[c]. Tambien han reparado, que el estilo es obscuro, bien que á esto puede ayudar el que habiendo escrito su Obra en Lengua nativa, se valió de un Preceptor Gramático que la pusiese en Latin. La multitud de vocablos nuevos que introduxo en sus escritos (cosa que primero reprehendió en Aristóteles)[d], tampoco ha agradado á los que desean la perspicuidad. Llamó _Idolos_ á las falacias y preocupaciones del entendimiento, y dividiéndolas en varios géneros las llama _Idola tribus, Idola specus, Idola fori, Idola theatri_, cuyas explicaciones repite en diversos tratados con mucha extension[e]; de donde ha nacido, que Verulamio es uno de aquellos Autores, que todos los alaban, y muy pocos los leen. Entre estas imperfecciones es de celebrar la diligencia y meditacion profunda con que descubrió algunos caminos que se podian tomar para adelantar las Artes, entre los quales es muy acertado el intento de mantener en las letras la antigüedad, procurando unir con ella lo que haya de sólido y bien fundado en los Estudios modernos[f]. Tambien lo es el ánimo que se propuso de no formar sistema alguno; pues dado que tenia por cosa facil renovar los antiguos, ó formar nuevos, con todo se abstuvo por no tenerlo por útil, contentándose con proponer los medios de adquirir la verdad[g]. Si los que se precian de discípulos suyos siguieran tan bellas máxîmas, no fueran con ostentacion de Filósofos los mayores corrompedores de la Filosofía. Finalmente, aunque con la letura de Verulamio no se puede aprender Ciencia ninguna, porque de ninguna trata de propósito, con todo es recomendable por la mucha variedad de observaciones que contiene sobre las Artes; bien que pide para sacar fruto que se lea de espacio y meditando, para poder penetrar en todos los asuntos la mente de este Escritor. Los elogios desmedidos y genéricos que le ha dado Feyjoó[a], me han hecho sospechar que le habria leido poco, pudiéndolos sacar de los Diarios Extrangeros, y otros libritos donde se encuentran. El afecto que tenia Feyjoó á las cosas modernas, y la costumbre de escribir en muchísimos asuntos sin consultar los originales, me han excitado estas sospechas.
[Nota a: _De Augm. scient. lib. 5. cap. 2. p. 124. edic. de Lipsia de_ 1694.]
[Nota b: Véase Morhof. _Polyhist. lib. 2 part. 2. capit. 23. tom. 2. pagin. 381. & capit. 20. tom. 2. pagin. 364._]
[Nota c: Véase Bruckero _Hist. Philos. period. 3. part. 2. lib. 1. cap. 4. tom. 5. pag. 105._]
[Nota d: _De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79._]
[Nota e: _De Augm. scient. lib. 5. cap. 4. pag. 139 Novum organum, aphor. 52. y sig. pag. 286._]
[Nota f: _De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79._]
[Nota g: _Novum organum, lib.. 116._]
[Nota h: _Theat. Critic. tom._ 4. _disc_. 7. §. 14.]