# Logica

## Part 10

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[25] Los Escolásticos, aunque han sido nimios en hacer divisiones, pues no dividen, sino desmenuzan las cosas, defecto de que no se ha librado Heineccio, sin embargo de perseguirlos continuamente, multiplicando sus nociones con indecible sutileza, con todo han guardado el orden lógico con mas exâctitud que los modernos; porque aquellos han tenido en mira los predicados esenciales para dividirlas; estos han confundido las divisiones físicas con las lógicas, confundiendo así las esencias de las cosas. TOURNEFORT hizo los géneros de las plantas, tomándolo de las flores y frutos, de modo que colocaba baxo un mismo género todas las que eran conformes en la forma, figura y otros caractéres de estas partes: dividia, en especies las que sin embargo de ser semejantes en lo que llevamos propuesto, tenian ademas de eso algun distintivo con que se señalaban. Los géneros y especies los colocó baxo ciertas clases universales, adonde facilmente se reducian. Ya antes de Tournefort intentaron algunos Botánicos reducir tanto número de plantas, como ofrece la naturaleza, á lugares determinados para socorrer la memeria; mas este insigne Frances consiguió formar un plan, que han seguido despues la mayor parte de los que profesan este estudio. CARLOS LINNEO, famoso Botánico de Suecia, no quedando satisfecho de este método, colocó los géneros en los _estambres_ de las plantas, mudó los vocablos, hízolas de dos sexôs, y alteró de manera este estudio con tantas divisiones, que es suma la confusion que reyna en sus escritos. Nuestro QUER, que si hubiera sido tan aventajado en las partes que se requieren para ser Escritor, como lo era en el conocimiento de las plantas, se hubiera colocado en igual elevacion que Tournefort y Linneo, da extensa razon de estos métodos, y descubre admirablemente los defectos de Linneo, entre los quales no es el menor haber hecho un sistema con que no se puede hallar conformidad entre los Botánicos antiguos y modernos, ni en los nombres, ni en los caractéres para conocer las plantas[a]. Así que en esta parte tan importante de la Física, reyna hoy suma confusion, y se toman por géneros y especies las cosas que no lo son por no ser esenciales á las plantas, sino solo una física particularidad de cada una de ellas; y de esto nace tenerse por de una misma naturaleza las que son muy diversas, y hallarse algunos que las tienen por de unas mismas virtudes, siendo distintísimas, al verlas colocadas baxo un mismo género. Pide, pues, este estudio mejor lógica: hacer las separaciones de las plantas por sus descripciones físicas: no señalar géneros ni especies, sino despues de muchos exámenes y observaciones, con que se aseguren las esencias y sus diversidades, y de este modo se descubrirán mejor y con mas seguridad las virtudes y propiedades de ellas, que es el fin principal de estas averiguaciones. En este último punto procedieron con harto buen método los Botánicos antiguos; en la pompa y extension del Arte han superado los modernos. En la historia de los animales sucede lo mismo. Son infinitos los géneros, especies, y diferencias que pone Brisot, imitando á los Botánicos. Lo cierto es, que los trabajos de Aristóteles en esta materia, si se mira la solidez y utilidad, exceden en grande manera á estas nuevas y magníficas producciones. Es de suma importancia para adelantar en el conocimiento de las cosas, distinguirlas bien entre sí, dividir físicamente por sus caractéres las que son diversas, no confundir jamas unas con otras; pero es menester tiento, observaciones, tiempo, y lógica para colocarlas baxo las nociones comunes de género y diferencia, así para difinirlas como para dividirlas, segun sus esencias. Considerando atentamente lo que llevamos explicado, es por demas entretenernos en dar reglas para las buenas divisiones; pues todo lo dicho se endereza á que estas se hagan con la exâctitud que prescribe la buena razon; y el advertir que los miembros de la division deben llenar el _todo_ diviso, y que deben estos mismos excluirse entre sí, de modo que el uno no se contenga en el otro, son cosas tan claras que á qualquiera se le ofrecen con mediana atencion, sin necesitar de exemplos, ni explicaciones.

[Nota a: Quer _Flor. Esp. tom. I. pág. 303. y sig_.]

CAPITULO XI.

_De las Voces._

[26] Como el hombre no es hecho para vivir solo, sino en sociedad, ha recibido del Autor de la Naturaleza el _habla_, con la qual se comunican sus pensamientos los que viven juntos. El _habla_ incluye _sonido_, hecho con el ayre que choca en la caña de los pulmones, y se llama _voz_, y _articulacion_, que es lo que la lengua con sus varios movimientos, tocando el paladar y los dientes, añade al sonido, formando primero letras, despues sílabas, y últimamente _vocablos_. Quan grande haya sido la industria de los antiguos, que fixaron las letras, las unieron para formar ciertas sílabas, y determinaron los vocablos á significar ciertas nociones mentales, de modo que profiriendo un hombre un vocablo se excitase en el que lo oía la misma nocion y pensamiento que intentaba manifestar el que hablaba, se dexa á la consideracion de los que meditando en lo interior de las cosas, alcanzan el valor de ellas. Los demas, como se lo hallan hecho, y no conocen las dificultades que se ofrecieron en la invencion, lo miran con indiferencia, y sin el aprecio que merecen descubrimientos tan útiles al género humano. Siendo, pues, el fin de la _locucion_ el manifestar con las señales exteriores de las _voces_ (así se llaman tambien las que son articuladas) lo interior de los pensamientos, al modo que debe cuidar qualquiera pensar bien, con orden, con distincion, y sin obscuridad ni confusion en sus nociones, ha de hacer lo mismo en el hablar, procurando usar de vocablos fixos y seguros para manifestar lo que piensa, puesto que el habla no se le ha dado para sí, sino para usarla con los demas; y no es posible que los otros hombres entiendan nuestros pensamientos, si no los explicamos con palabras claras, distintas, y expresivas de las nociones que intentamos descubrir. Siendo este el fin general que los hombres tienen en la locucion, si fuera posible, no debiera haber en el Mundo mas que una lengua; pues así se cumpliría por todo el género humano el destino de su naturaleza: mas habiéndose separado los hombres y formado varios imperios, y con ellos varias lenguas, ha sido preciso que cada nacion estableciese ciertos sonidos articulados, que á su arbitrio significasen las cosas, y sirviesen para entenderse mutuamente los que era preciso que viviesen juntos. De aquí han tomado principio las lenguas provinciales, esto es, los idiomas que cada region ha hecho propios, y contienen vocablos que son comunes entre los individuos de una determinada Provincia. Aunque la _lengua universal_ no existe, con todo están en su vigor los fundamentos lógicos de su institucion, y estos han de ser transcendentales á todas las lenguas particulares de las Provincias, puesto que todo el Mundo debe gobernarse por la suprema _razon_, que en esto se descubre por la buena Lógica. Así como la razon recta es la norma de la lengua universal, el arbitrio y uso comun que de ella dimana es el maestro y guia de las lenguas particulares; porque si los de una nacion están voluntariamente convenidos por un uso continuo á significar una cosa con una voz, los de otra nacion lo significan con otra, y en todas esto es arbitrario y hecho por un tácito ú expreso convenio de entenderse entre sí con determinadas palabras. La incumbencia de aclarar, purificar, explicar, corregir, y, por decirlo de una vez, de mantener y perficionar las lenguas particulares, es de los Gramáticos, cuyo oficio es conocer y explicar el uso comun de cada lengua: á la Lógica le pertenece dar reglas sobre la lengua universal, á la qual deben estar subordinadas las particulares. La simplicidad de la naturaleza en las cosas necesarias al género humano hace, que una sola regla sea bastante para entender lo que prescribe la razon sobre la lengua universal, y consiste _en usar siempre de vocablos expresivos, que clara y distintamente descubran las nociones mentales que queremos significar_. Si los hombres guardasen debidamente esta regla, se evitarian innumerables errores y disputas, que se originan de su inobservancia. Para reducirla á la práctica con acierto, conviene advertir, que la extension de esta regla general se puede reducir á dos clases de lenguas: á la una pertenecen las lenguas particulares: á la otra el lenguage de los sabios en el estudio de las Artes y Ciencias. Es fuera del intento de la Lógica tratar por menor de lo que hay que observar en estas lenguas, y pienso hacerlo en otra Obra, donde tiene esto su propio lugar: aquí iré descubriendo solamente los fundamentos tomados de la lengua universal, que han de aplicarse precisamente á qualesquiera lenguas particulares: y siendo los defectos que han de evitarse los que mas hacen conocer el verdadero camino que se ha de seguir para el acierto, los iré insinuando con brevedad, dexando para otro tiempo y lugar el tratarlo con extension.

[27] Faltan á la lengua universal, y por consiguiente á la buena Lógica, los que _sin motivo_ introducen en las lenguas provinciales vocablos de otras lenguas; pues fuera de que no cumplen con el fin de la locucion, puesto que los demas no están enterados como ellos de lo que significan, corrompen una de las cosas mas preciosas de cada nacion, y debieran considerar, que el que entrega su lengua entrega sus pensamientos, y el que domina sobre el idioma, llega tambien á dominar sobre los entendimientos de los que le usan. Entre los Romanos, que fueron los Maestros de la policía, se tuvo gran cuidado en esto para no dexarse dominar de las demas Naciones; y, es harto comun la noticia, que Tiberio Cesar pidió licencia al Senado para usar de la voz nueva _Monopolium_[a]: tanta era la atencion con que mantenian su lenguage, como que lo consideraban preciso para mantener su autoridad[b]. He dicho _sin motivo_, porque quando le hay es preciso introducir nuevas voces, y entonces ha de hacerse esto con moderacion, y mostrando qué nocion es la que se quiere manifestar con la voz nueva. Los preceptos que sobre esto dá Horacio en su Arte Poética[c] son admirables. Si una cosa es nueva para las gentes, tambien lo es la imagen que de ella se forma en la fantasía, y debe serlo la voz con que esta se ha de manifestar. Si la formacion de la voz nueva se puede derivar de voces ya conocidas y usadas, será mas facil su inteligencia. Las voces _antiquadas_ no han de usarse, porque por no valerse de ellas, ya nadie las entiende, y se faltaria á la perspicuidad; mas no se ha de extender esto á las _antiguas_, de las quales queda el uso en los mejores Escritores que andan en manos de todos. Por eso las voces que usó SANTA TERESA DE JESUS, á quien ninguno ha excedido en la perfeccion de la lengua Española, las que usó FR. LUIS DE GRANADA, CERVANTES, SAAVEDRA y otros pocos Maestros de nuestro idioma, por antiguas no deben desecharse, antes por el contrario deben retenerse como las mas expresivas. La diferencia que hay entre las voces antiguas y antiquadas la hemos puesto en otra parte. Faltan tambien á la regla universal de bien hablar los que quieren enseñar una lengua desconocida con las mismas palabras de ella, que son las que se van á aprender; porque si todavía se ignora su significado, es explicar una cosa obscura por otra que lo es tanto. Es de admirar que este estilo tan ageno de la buena razon se mantenga en las Escuelas de Gramática, haciendo que los niños aprendan la lengua Latina con preceptos dados en la misma lengua. Este abuso le impugnó con evidentes pruebas el BROCENSE[d], y de él tomaron el exemplo los Franceses, Autores de la Gramática de _Puerto-Real_, para evitarle. Todavía es mas intolerable abuso que este el de introducir en el idioma comun voces puramente latinas, dándoles distinta significacion de la que en sí tienen, como si usásemos de la voz _invertir_, que significa _trastornar, trastrocar_, queriendo que significase lo contrario, que es aplicar y convertir las cosas á sus fines. Tambien pecan contra la lengua universal los que Usan de _metáforas_ sin medida. La nocion significada con la voz metafórica siempre es algo distinta de la que corresponde á la realidad de lo que se quiere manifestar, porque la traslacion que hace la metáfora por la semejanza, muestra que no es lo mismo lo que ella significa, que lo que se intenta descubrir. Síguese de esto, que para explicar con claridad y distincion las nociones mentales, se han de evitar las metáforas, y en su lugar se han de usar las voces, que con propiedad directamente muestran lo que se quiere significar; y solo en falta de estas tienen lugar las metáforas, de las quales aun en ese caso nos debemos valer con mucha precaucion, usando con preferencia de las que tengan algun uso. Los que las usan á menudo, dán á entender que quieren ganar á los oyentes, no enseñarles: los que se satisfacen de ellas, muestran que su entendimiento todo es oidos y imaginacion; pues estas dos cosas se llenan con la multitud de símiles metafóricos. Esto mismo que hemos dicho, nos lleva al conocimiento de que debemos usar de metáforas en la manifestacion de cosas horrendas y feas, que excitan el ánimo á horror y desabrimiento. Ya hemos mostrado, que junto con nuestras nociones mentales andan siempre inseparables los afectos del ánimo. Las cosas deshonestas, sucias y asquerosas, y todas las que oyéndose ofenden los oidos, y desazonan por lo que tienen de feo y de inhonesto, si se explican con sus términos propios se entienden bien, pero irritan y conmueven mucho; porque junto con la nocion que los vocablos representan, se excita en el ánimo el disgusto y aversion molesta, con que se miran tales cosas: por donde es mejor entonces valerse de voces metafóricas, que con rodeos é imágenes mas agradables hagan entender lo que se quiere decir, sin agitacion ni molestia del que oye. Así que no es aceptable la máxîma de algunos, que teniendo á las voces por meros sonidos, incapaces de suyo de ser buenos ni malos, dicen que todos los vocablos de cosas obscenas se pueden permitir en el trato y en los libros.

[Nota a: Sueton. _in Tiber. cap. 71. tom. I. pag. 596 edic. de Amsterd. de 1736_.]

[Nota b: _Sobre esto es digno de leerse D. Bernardo Alderete en sus Orígenes de la Lengua Castellana, l. I. c. 9. y sig_.]

[Nota c: _Desde el verso 46, hasta el 72_.]

[Nota d: Franc. Sanch. Brocens. _Arte para saber Latin, Oper. tom. 1. pagin. 229. edicion de Ginebra de 1766_.]

[28] En el lenguage de las Ciencias se han de guardar todas las reglas que hemos puesto para las lenguas comunes en quanto conducen á la perspicuidad, y á declarar con las voces las nociones mentales, de modo que se evite toda confusion. Para señalar sus defectos conviene distinguir los vocablos que cada Autor ha querido introducir como suyos propios, y los que son recibidos por el comun de los que profesan las Artes. PARACELSO, hombre fantástico, introduxo vocablos, no solo desusados, sino incomprehensibles[a]. Siguió su exemplo HELMONCIO, Escritor extravagante. CARAMUEL al fin de sus dias publicó una Obra intitulada _Subtilissimus_, que es una nueva Dialéctica Metafísica, en la que pretende aclarar las cosas obscuras de los Metafísicos y Teólogos con nuevos vocablos y participios, como _amaveruns, amaveruntis: amaveratus, ti: amavissens, entis: amavissetus, ti_, y otros á este modo. Quien conozca á este Escritor verá que el Autor del Anti-Caramuel tiene razon en decir, que Caramuel tuvo ocho grados de ingenio, cinco de eloqüencia, dos de juicio[b]. Facil es conocer los términos inventados por Autores para sus usos particulares, los quales se deben desechar, como que sirven para ellos solos; y su conducta se debe enteramente evitar por opuesta á la buena Lógica. Quando las voces son aceptadas del comun de los Profesores de las Artes, unas son de retener, otras no. Hace una especie de Pueblo literario el comun de los Estudiosos, y tiene su uso formado en ciertos vocablos, los quales aunque sean bárbaros, son de retener siempre que sean introducidos para la necesaria declaracion de los conceptos mentales. Así que en la Filosofía de las Escuelas conviene mantener muchos vocablos particulares, sin los quales no entenderíamos algunos Escritores de los siglos medios. _Sugeto, predicado, cópula, predicables, predicamentos, universales, particulares, singulares: categoremático_, que es lo que por sí solo significa una cosa: _sincategoremático_, que solo significa junto con otro, como _todo, alguno, &c: categórico_ que declara la cosa determinada: _vago_, que significa la incierta, como _esencia, verdad, orden, &c: synónimo_, que declara la cosa que baxo un mismo concepto conviene á muchos, como _hombre_ á Pedro, Francisco, &c: _homónimo,_ que baxo una significacion comprehende cosas diversas como hombre, aplicado al pintado y al vivo: _análogo_, el que manifiesta muchas cosas con alguna variacion, como _cabeza_, que se atribuye á los animales y á los montes: _sanidad_, que se aplica al hombre y á la medicina, &c: _finito_, que significa cosa determinada: _infinito_, que expresa la cosa sin determinacion, y se hace poniendo la partícula negativa _non_ antes del nombre. Estos, y otros muchos vocablos de este género no se pueden ya escusar en el estudio de la Dialéctica, como algunos modernos lo conocen, en especial WOLFIO[c], contra el dictamen de otros, que sin distincion, solo por ser de las Escuelas, los desechan y satirizan sin fundamento. NOLTENIO[d] ha puesto muy buenas reglas en defensa de los vocablos filosóficos antiguos, y de otras profesiones. Yo quisiera que alguno bien instruido compusiese un Diccionario Filosófico _medii aevi_, donde al modo del Glosario de DuCange se explicasen todas las voces que se han usado y se mantienen en la Filosofía Escolástica; pues que así se conservaria la memoria de un ramo considerable de la Historia Literaria, y veríamos las que se deben mantener y se pueden desechar.

[Nota a: _Ens pagoicum, cagastricum, relolleum, cherionium, trarames, &c._ Véase Sennert. _de Consens. & Dissens. Chymicor. cum Galenic. cap. 5. tom. 1. pagin. 195. edicion de Leon de 1656._]

[Nota b: Vease Baillet _Jugem. tom. 2. pag. 579._]

[Nota c: _Logic. discurs. prael._ §. 147. p. 51.]

[Nota d: Noltenio _Lex. antib. p. 656. y sig._]

