Chapter 13
Carlos cerró los ojos para huir de la visión tentadora.
--No--respondió con energía,--no quiero la dicha a ese precio...
--Y yo no quiero llamarme la señora de Candore, sino la señora de Raynal...
La puerta de la izquierda se había abierto a su vez, y Eva se adelantaba valientemente hacia el joven admirado.
--Me ha declarado usted--le dijo,--que no pediría jamás la mano de una heredera, capitán; soy yo quien pide la de usted...
Y mientras Carlos, loco de amor, se atrevía apenas a estrechar aquella manita adorable, que se entregaba espontáneamente a él, Eva rodeó con el otro brazo el cuello de la solterona enternecida y dijo cariñosamente:
--Usted quería adoptar un hijo, tía Liette; adopte dos... Tiene usted el corazón bastante ancho para ello.
FIN