Chapter 4
El Marques sin saber lo que debia imaginar, se lo promete; y Laura da un grito inflamada del amor; aparece á sus ojos, y corre á arrojarse entre sus brazos. A pesar de todos los preparativos del Cura, el corazon del Marques no puede resistir al ímpetu de su gozo, y cae desmayado; pero los desmayos del placer no son tan largos, ni tan peligrosos como los del dolor. A poco rato volvió en sí, y se halló entre los brazos de su adorada Laura. Este suceso causó mucho ruido en el campo; todos viniéron á felicitar á los dos esposos. La reina Isabel quiso ver á Laura, y quedó tan prendada, que para no separarse de ella la nombró dama suya. El Rey Católico cuando fué á presentarse el Marques, le recibió con alegría; y habiéndole hecho contar su propia historia, le dijo: ve aquí los riesgos de una lengua fácil, y de una resolucion precipitada.
El Marques contribuyó mucho con su valor á la toma de Granada; y el dia que se rindió esta ciudad, y que los generales fuéron á congratular al Monarca, este le dijo: tú me has dado una buena joya, y me la debias, porque yo te habia hecho recobrar un mejor tesoro.
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