Las fiestas de San Juan Reseña histórica de lo que han sido y de lo que son relación verídica de las que se celebran en este año de 1868

Part 8

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Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen," que vió la luz en 1846 en Barcelona, mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel A. Alonso; y de seguro que, conociendo las condiciones de nuestro país, muy lejos estaría de creer al escribirlo que á los ocho años habia de verse realizado su pensamiento. Sin embargo, este envolvia una reconocida utilidad para el país; y como toda buena semilla, aun cayendo en terreno mal preparado, hubo de prender y desarrollarse si bien lentamente.

Ya el lector ha visto que en el año de 1854 y por disposicion Soberana fué que se establecieron los concursos de caballos en nuestra ciudad, como medio eficaz para fomentar las buenas razas de esos animales. Conocido es de todo el mundo el entusiasmo con que dichos concursos se celebran en España, Francia é Inglaterra y los valiosos premios que se dan en los tres puntos á los caballos que salen vencedores en las carreras; y eso que el caballo es hoy en Europa un animal de recreo, desde que la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura los vehículos en que el hombre se transporta de un punto á otro, ó en que hace transportar las mercancías que alimentan el comercio y satisfacen las necesidades de los pueblos. Pero por lo mismo que el caballo se ha convertido en un objeto de recreo y por consecuencia de lujo, las clases ricas sostienen con mas empeño esas luchas del noble animal que por tan largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar tan predilecto en el hogar doméstico, que tantos y tan distinguidos servicios ha prestado al hombre y que aun hoy mismo forma parte de la familia entre los pueblos del oriente que, algo refractarios á la civilizacion, conservan las costumbres de otros siglos. En Lóndres, como en Paris, como en Madrid, no solo se celebran carreras de caballos y se dan crecidos premios de dinero; sino que se saben apreciar las diversas cualidades de las diferentes razas de caballos y se trata de conservarlas en toda su pureza, mezclándolas únicamente, con toda precaucion y estudio, para mejorarlas.

En nuestra Isla, el caballo por desgracia, y digo por desgracia porque la falta de otros medios de comunicacion revela nuestro atraso, el caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos de eso, es, en general, el único medio útil de locomocion; porque, desprovisto de carreteras todo el interior de la provincia, solo el caballo puede transportar al hombre por los estrechos y quebrados senderos que tienen que atravesarse en todos sentidos, y solo el caballo pasa con pié firme las multiplicadas cuestas del montañoso terreno que forma el corazon de la Isla. Verdad es que de algunos años á esta parte puede recorrerse en carruage casi todo el litoral; pero sus inconvenientes presenta todavia este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia, porque, no teniendo afirmado la mayor parte de los caminos, se forman prontamente baches peligrosos que no pueden menos de infundir respeto al transeunte y obligarle á que en los casos de urgencia prefiera el caballo al carruage.

No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, que el caballo sea un objeto de preferente atencion, sobre todo para los que residen en los campos; y preciso será convenir en que si en Europa hay motivo para que ofrezcan interes los concursos de caballos, mucho mayor es el que debe existir en nuestra Isla, donde el caballo es un animal de que no puede prescindir el hombre, si no quiere encontrarse en un momento dado detenido en medio de los campos, por no tener otros medios de moverse.

Por eso las exposiciones de caballos han sido vistas con cierta predileccion desde que en 1854 se sirvió S. M. declarar que se celebraran cada dos años, medida laudable que revela que esa vez al menos se comprendieron los verdaderos intereses de la provincia; y por eso hemos visto que siempre que se han celebrado han concurrido mayor ó menor número de animales de los mas perfectos que produce la raza indígena; sino en grande escala, porque no lo permiten las condiciones del país, en proporcion suficiente para demostrar el interes que inspira ese acto.

Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.

En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el país.

Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22 de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos, uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes y otorgar los premios.

Estos eran cinco, con los objetos siguientes:

Al caballo de mejor andadura del país.

Al de mas bellas formas.

Al de mas alzada.

Al mas ligero en el escape.

Al de mejor y mas igual paso de camino.

Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió principio el acto.

Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de la rapidez con que haria un viage en tal caballo de los que acababa de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos.

En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores.

Los premios fueron otorgados de la manera siguiente:

El de _andadura_, por iguales partes á los caballos ARROGANTE de D. Baldomero Collazo y COLIBLANCO de D. Gerónimo Landró.

El de _bellas formas_ al caballo GALAN de D. José Berrios.

El de _alzada_ al caballo L'ECLAIR de D. Juan P. Camy.

El de _escape_ al caballo GACELA, de D. Agustin Guizul.

Y el de _paso de camino_ al caballo NENE de D. Lorenzo Vizcarrondo.

Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y de diversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al premio.

Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos, otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que consideraban sin duda de las mas importantes.

La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas, por causa de los cuidados que exije su _toilette_; pero, sin embargo de esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año.

El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio, se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado artículo sobre las carreras.

Ciertamente que los cinco premios que contenia el programa del Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso, que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.

Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la raza caballar.

Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores, los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.

Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público ha visto que se han dado los demás en el presente año.

[Ilustración]

XII.

_Bailes._

Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar; pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de manosearlas algun tanto.

Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio: uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento; otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon levantado por el Municipio en la plaza de Santiago.

El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de diversiones.

El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta, cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de las fiestas ordinarias de la misma sociedad.

Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicen de una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto que entonces alcanzaba.

Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar desapercibido.

Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa, por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para el objeto, se decidió á levantar un salon _ad hoc_ en la plazuela de Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los pasados temblores.

La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada, no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, aun cuando no quedase del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos atendible de hacer esta mejora en la poblacion.

Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados, excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería; y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto.

Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones.

Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados colores de las flores que en profusion habia por todas partes, presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que se ha realizado hasta ahora entre nosotros.

Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular, lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella. Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche.

Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista, aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo, experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y puro amor engalana y llena de nuevos encantos.

¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando alguna dicha que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues, lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte principal de aquellas fiestas.